Page 1

ROMANCE DE GERINELDO Gerineldo, Gerineldo, paje del rey tan querido. Si fueras rico en hacienda como eres galán pulido, dichosa fuera la dama que se casara contigo. Como soy vuestro criado, señora, burláis conmigo. No me burlo, Gerineldo, que de veras te lo digo y te prometo ser tuya, p’a que creas lo que digo. Si de veras me lo dices, ¿a qué hora es lo prometido? A las diez se acuesta el rey, a las once está dormido, a las doce es la ocasión para ser lo prometido. A las doce de la noche, a donde el castillo ha ido. Siete vueltas dio por él, no pudo entrar al castillo. De las siete p’a las ocho, por la escalera ha subido. La infanta que oyó rumores, al encuentro le ha salido ¡Oh!, ¿quién ronda mi palacio? ¿Y quién es el atrevido? La espada del rey, mi padre, le habrá de dar castigo. Soy Gerineldo, señora, que vengo a lo prometido. Perdóname, Gerineldo, no te había conocido. Ya lo cogió por la mano y en su cuarto lo ha metido ¿Quieres comer o beber, o qué quieres, dueño mío. Ni quiero comer, ni beber, yo quiero lo prometido. Ya se acuestan en la cama, como mujer y marido. El rey ha soñado un sueño, que de veras le ha salido: que le duerman con la infanta o le roban el castillo. Y por si acaso era cierto, a ver a la infanta ha ido. Ya los encontró durmiendo, como mujer y marido. Yo si mato a Gerineldo, la culpa no la he tenido. Y si matara a la infanta, queda mi reino perdido. Ponga mi espada en el medio


p’a que sirva de testigo. Con el frío de la espada, la infanta se ha estremecido. Levántate, Gerineldo, que ya somos conocidos. La espada del rey, mi padre, con nosotros ha dormido. ¿Por dónde me iría yo, que no fuera conocido? Vete por esos jardines, cogiendo rosas y lirios. El rey, que todo lo sabe, al encuentro le ha salido. ¿Dónde vienes, Gerineldo, tan blanco y descolorido? Vengo por estos jardines, cogiendo rosas y lirios. La fragancia de una rosa, toda color me ha perdido. Mientes, mientes, Gerineldo, que con la infanta has dormido. Yo si dormí con la infanta, sólo una cosa le pido, que me de el castigo a mí, que me tenga merecido El castigo que te doy es un pequeño castigo: que antes que sea de noche, seáis mujer y marido. A la virgen de la estrella le tengo hecha una promesa: Mujer que sea mi dama, yo me casaré con ella.

Romance de Gerineldo  

Versión de este popular romance, aprendido y transmitido oralmente en los antiguos filanderos de Cubillas de Arbas.

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you