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Núm. 1 Wladimir Zabaleta.

Núm. 2 Rubén Nuñez.

Núm. 3 Pancho Quilici.

Núm. 4 Franciso Goya.

Núm 5. Hector Poleo.

Núm. 6 Diego Velázquez.

Núm. 7 Oswaldo Vigas.

Núm. 8 René Magritte.

Núm 9. Feliciano Carvallo.

Núm 10. Edvard Munch.

Núm 11. Jacobo Borges.

Núm. 12 Portada de portadas

Cuadernos de la Secretaría: Puertas y caminos para un sueño múltiple


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Cuadernos Nº 12

Junio, 2008

Si queremos, podremos

La Universidad de Carabobo hacia el siglo XXI

(V) La heterologación de sueldos ¿es posible? Miguel A. Megias Ascanio templados en estas normas. En el número 9 de Cuadernos escribimos un recuento del significado e importancia de la heterologación de sueldos en las universidades. En este número continuamos la discusión de este importante tema.

L

a homologación, como toda imposición igualatoria –socialista, dirán algunos–, ha tenido consecuencias diversas. Para el Estado ha sido una bendición, pues le evita tener a múltiples actores demandando diversos sueldos para sus profesores; para las autoridades universitarias, la lucha individual por mejores salarios ha sido sustituida por la lucha colectiva de FAPUV (Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios de Venezuela); y para los profesores, el mayor beneficio es saber que cada dos años su sueldo aumenta independientemente de los esfuerzos, conocimientos, trabajos y publicaciones que haya realizado en ese lapso. O sea que el maná cae del cielo, gracias al espíritu santo. El gobierno, torpemente, ha tratado de incumplir con la norma sin darse cuenta de que lo hay que hacer es mejorarla para facilitar no la homologación -que produce escasos resultados- sino para lograr la heterologación -como acaba de hacer en Cuba el gran maestro. La consecuencia real de la homologación es, a mi juicio, la desmotivación del profesorado en cuanto a su productividad. Está claro que si un profesor trabaja con entusiasmo, siente pasión por la enseñanza, está motivado, investiga y produce, debe ganar más que otro que le dedica pocas horas a la docencia, que nunca escribe, que no investiga y que no se involucra en actividades académicas. Obviamente, el profesor productivo se desilusionará y se convertirá, a la larga, en improductivo. Así es la naturaleza humana. ¿Es posible revertir esta situación? Creemos que sí, que la heterologación se puede y se debe implantar.

Normas de homologación La Norma de Homologación, promulgada en 1982, en su artículo 14 dice lo siguiente: Artículo 14. Las universidades no podrán acordar para su profesorado, investigadores y auxiliares docentes y de investigación, ningún otro beneficio adicional diferente a los con-

Se dejan a salvo los ingresos adicionales derivados de la participación del profesorado, investigadores, auxiliares docentes y de investigación en actividades que generen ingresos a la Institución y en los cuales este personal haya tenido una actuación directa. Es decir, por una parte se impide el acuerdo con los docentes para obtener beneficios diferentes a los contenidos en la Norma. Y al mismo tiempo se se abre la posibilidad de beneficios adicionales, siempre que “generen ingresos a la Institución”. Este es el meollo: para tener ingresos adicionales hay que generar ingresos a la institución. Esto ya ocurre en Carabobo. Por ejemplo, la Estación de Promoción y Desarrollo Tecnológico (Facultad de Ingeniería) le aporta, a los profesores que trabajan en proyectos que le generan ingresos a la universidad, bonificaciones adicionales a sus sueldos, sin que esto sea considerado un pecado. En forma tímida, la heterologación ya está presente en la UC y puede mejorarse. Por otra parte, si un profesor gana un premio por su trabajo y en consecuencia le agrega valor a su universidad (valor intangible, ciertamente). O si publica un libro que se convierte en referencia ¿acaso no debiera ser premiado también por su universidad y obtener alguna bonificación más allá de su sueldo? Para el joven profesor que se inicia en su carrera, saber que si trabaja y produce más que sus compañeros (a esto se llama “competir”) tendrá ingresos adicionales, pudiera ser un gran estímulo a su productividad.

Heterologar o no heterologar: he ahí la cuestión. La heterologación que proponemos va más allá del enunciado de la Norma de Homologación. Un primer paso sería definir el valor de la hora de docencia, la hora de investigación y la hora de extensión e incluso la hora de asesoría profesional. Con esto no se pretende desmejorar a nadie sino mejorar a quienes más trabajan y producen. Al diferenciar el valor de la hora de docencia, investigación, extensión o asesoría se estimularía el interés por estas actividades. En especial si al profesor que investiga o realiza labores se le dota, además, de infraestructura para su mejor desempeño.

Voluntad política versus mediocridad Un primer paso –que no el único-

es que las universidades se tomen en serio su rol como generadores de conocimiento. Estimular, sobre todo en los jóvenes, la investigación y extensión es una tarea compleja. Un primer paso es el estímulo económico. Otros estímulos tales como premios, medallas, menciones de honor, viajes a congresos, etc., también son necesarias. Pero el estímulo económico, sin duda, es primordial. Amigo profesor: ¿quieres ganar más? Pues bien: ¡trabaja más, produce más! Hay que estimular el trabajo, la creatividad en vez de la flojera y la mediocridad que resulta cuando sólo se hace lo justo para cumplir.

Presupuestos ejecutables Los presupuestos universitarios incluyen montos importantes al CDCH (Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico), para ser destinados al fomento de la investigación. Si a eso se le agrega los recientes aportes logrados gracias a la LOCTI (Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación), las universidades cuentan con una masa importante de recursos para la investigación. Sin embargo, los recursos son asignados sólo en el papel pues, o no se entregan a tiempo –y se desvían a otros fines- o sencillamente no se entregan. Los requerimientos de los investigadores son postergados, deben ser reformulados por la inflación y con frecuencia se requieren años para materializar la adquisición de equipos, componentes o reactivos. Agréguese a estas penurias, la problemática de obtener divisas a través de CADIVI y tendremos el panorama completo: desmotivación, recursos no ejecutados, dinero que no llega nunca al CDCH. Nuestra universidad necesita un consenso, por parte de las autoridades, para que los recursos asignados tengan prioridad y se ejecuten.

Proyectos significan trabajo Todo proyecto significa trabajo y a veces trabajo muy arduo, trabajo creativo, trabajo en equipo. Por tanto, los responsables de los proyectos de investigación deben tener un ingreso acorde con su esfuerzo. Actualmente, debido a las múltiples regulaciones universitarias, los responsables de algunos proyectos financiados por la LOCTI -si son profesores activos- no pueden asignarse a si mismos montos por su trabajo. Esto ha traido como consecuencia que los que de veras trabajan no figuren como responsables -se usa un profesor mampuesto para ello- pero

si pueden ser “contratados” como “asesores”. ¡Asesores de su propio proyecto! Todo esto con la finalidad de obtener algún beneficio económico por su trabajo. Esta situación debe regularizarse y sincerarse. La normas de homologación de 1982 deben ser revisadas y actualizadas. Heterologar es posible.

Infraestructura Hacer ciencia, crear conocimiento, producir ideas requiere de una infraestructura apropiada: laboratorios, reactivos, componentes y materiales de todo tipo, bioterios, etc. Una buena biblioteca, conexión rápida a Internet, apoyo logístico para publicar: todo esto es esencial. La universidad debe tomarse en serio las graves deficiencias en la infraestructura existente para mantener operativo lo que ya tenemos y para crear nuevos ambientes propicios para el estudio. Un buen paso fue la creación de la Dirección de Tecnología Avanzada (DTA) que cumple una importante labor de apoyo a la docencia. En conclusión, creemos que la heterologación de ingresos es sólo una parte muy importante de un gran rompecabezas que es la universidad productiva y de excelencia que queremos. ¿Tendrán las próximas autoridades suficiente voluntad política para iniciar los cambios? Tenemos la esperanza de que así será. miguelangelmegias@gmail.com

La heterologación en Cuba: “pago por resultados” Recientemente, el gobierno cubano descubrió el agua tibia: se dieron cuenta, con retraso de 50 años, que el “igualitarianismo” no los ha llevado sino a desmotivar al pueblo productivo. Haber reconocido que “a mayores resultados, mejores ingresos” significa que se desmantela, de un solo golpe, el andamiaje en que se basa el castrocomunismo al reconocer que no todos somos iguales, ni todos debemos ganar lo mismo. Según el viceministro, “el pago por resultados no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para lograr mayores incrementos de la productividad, la eficiencia y la calidad”, al explicar varios fracasos anteriores en Cuba. Seguro estamos que los más creativos y los más productivos sacarán buen provecho a la nueva situación. Y con esto, sin duda, ganará Cuba. ¡Viva la revolución!


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A propósito del primer aniversario

Autoridades de la Universidad de Carabobo

Pedro Villarroel, Secretario UC

María Luisa Aguilar de Maldonado Rectora

Jessy Divo de Römero Vicerrectora Académica

Víctor Reyes Lanza Vicerrector Administrativo

Pedro Villarroel Secretario

Cuadernos de la Secretaría Una publicación de la Secretaría de la Universidad de Carabobo

Pedro Villarroel pedvill@gmail.com Director

Miguel A. Megias miguelangelmegias@gmail.com Editor en Jefe

Nelson Acosta Espinoza ancosta@cantv.net Editor Asociado

Comité de Redacción José Napoleón Oropeza jno1310@hotmail.comt Freddy Carquez Márquez carquezf@yahoo.es Jorge Castro jocasde40@hotmail.com Ciro Vargas cirovargas@hotmail.com Orlando Arciniegas oarcinie@cantv.net Gustavo Miranda hdlmt15@hotmail.com Fabio Vásquez Royett fabiorvr@hotmail.com Elsie Pérez García elsiepg@hotmail.com Ever Osorio osorioever@hotmail.com

Periodista: Mariandreína Ruiz Roa mariandreinaruiz@hotmail.com

Colaboradores: Alecia Castillo Henríquez Ascander Contreras Uzcátegui Jesús Puerta Jorge Preciado Pablo Polo

Matar al ruiseñor

Lecciones de humildad

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stos doce meses de trabajo intenso con el grupo de distinguidos profesores que nos han acompañado en la publicación de Cuadernos han sido, para mi, una magistral lección de humildad. Lo que comenzó siendo un tímido ensayo universitario, un año después se ha convertido en un espacio que marca pautas, ennoblece nuestra Alma Mater y dignifica la profesión de educador. La diversidad de opiniones ha sido el norte que ha guiado -y distingue- nuestra publicación, Cuadernos. Por nuestras páginas han pasado, sin limitaciones -salvo los necesarios ajustes de estilo que corresponden a una publicación universitaria-, las más diversas posiciones. La pluralidad ha sido nuestro norte y el punto de encuentro. Llegamos así a nuestro primer año: 12 números y una separata. Todo un logro. Y esto ha sido posible, fundamentalmente, por el caracter abierto de nuestro cuerpo editorial. En las pasadas 52 semanas nos hemos reunido, religiosamente, como si fuera un acto de liturgia, cada martes, aportando temas, ideas, comentarios y críticas. La convivencia con los actores del comité de redacción ha sido para mi motivo de reflexión. Cada quien, en el grupo editorial de Cuadernos, ha aportado, sin limitaciones, sin imposiciones, libremente, sus ideas, aspiraciones, sueños. Desde el punto de vista de nuestra política editorial, hemos incitado a nuestros colaboradores a que asuman un tratamiento conceptual de los diversos temas, lejos del amarillismo y la descalificación. En este aspecto podemos afirmar que hemos sido exitosos. Arte, política

filosofía, economía literatura, cine etc. , han sido campos de reflexión en los páginas de Cuadernos. Ojalá que este modesto esfuerzo sirva de modelo, tan necesario en estos agitados tiempos, de tolerancia y respeto real por la opinión ajena -aún cuando, en muchos casos, no la compartamos. La política universitaria local y nacional ha sido, igualmente, objeto de escrutinio de parte de nuestros colaboradores. Indagación ésta llevada a cabo desde una perspectiva elevada y respetuosa. Temas cotidianos sometidos a examen desde perspectivas teóricas distintas. Un gran logro dentro del contexto asfixiante que impone la dinámica política nacional. A pesar de nuestros aciertos, también hemos tenidos fallas. En el campo de la distribución, por ejemplo, quizás no hemos alcanzado plenamente nuestros objetivos. Esta área debemos someterla a revisión para mejorar nuestros mecanismo de circulación y llegar a una cobertura mas amplia en nuestra comunidad. Al celebrar este primer año de andadura universitaria, nos alegra saber que la variedad de pensamientos, la diversidad de criterios, los más encontrados puntos de vista, todos, han tenido -y seguirán teniendo- cabida en nuestra publicación. El respeto a las ideas ajenas es el único requsito que exigimos. Deseamos que el espiritu de equipo -unidad en la diversidad-, continúe en los años por venir, que podamos mejorar la presentación los contenidos, la cobertura. Anhelamos que en los años por venir se cumpla la noble tareas que Cuadernos se ha impuesto.

Lo que comenzó como un ensayo universitario, se ha convertido en un espacio universitario. Doce números después, Cuadernos se ha transformado en una publicación plural, donde convergen las más diversas ideas, donde cada escribidor expone sus puntos de vista sin que se cercene ni se limite -salvo el respeto que debe existir entre seres civilizados- de ninguna forma sus ideas y opiniones. La tolerancia es una novedad en nuestro entorno. Basta con que observemos otras publicaciones universitarias para darnos cuenta de que Cuadernos representa una posibilidad de expresión que no existía en nuestro entorno hace un año. Estos doce números -y una separata- representan aproximadamente 192 páginas y más de un millón de caracteres, cada uno de ellos cuidadosamente revisado, leido y releido, para minimizar errores, que aún así aparecen de vez en cuando. En este trasiego hemos recibido muchos mensaje de apoyo, mucho ánimo. Pero, para sorpresa nuestra, también hemos vivido el rechazo de quienes debieran ser los primeros en apoyar este modesto ejercicio intelectual y universitario. Algunos, lamentamos, quisieran matar al ruiseñor para así acabar con este canto de libertad. Por el contrario, hemos luchado para mantener viva la publicación, vivo su canto, a pesar de las dificultades. Muchas gracias a las empresas que creyeron en nosotros ya que, gracias a sus aporte, -por medio de la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología- ayudaron a darle aliento a Cuadernos. A ellos y a todos quienes nos apoyaron, a nuestros lectores, que siguen mes a mes nuestra andadura, a todos, amigos y críticos, les damos las gracias. En especial, a la gerencia de Renault, quien recientemente aportó recursos para Cuadenos. Dios mediante, abriremos un nuevo capítulo -año 2- y trateremos, en esta nueva aventura, de mejorar la presentación, agregar nuevas firmas de renombre nacional -y ¿porqué no? internacional. Trataremos de establecer nuevos espacios para la confrontación de ideas y en definitiva para brindar a nuestros lectores, a quienes nos debemos en primerísimo lugar, materiales que sirvan de reflexión y estudio. Quienes aún no se animan a expresarse en nuestro medio, les alentamos a que lo hagan. Recordemos siempre las palabras del gran periodista Kotepa Delgado: “escribe, que algo queda”.

pedvill@gmail.com

Domingo Sifontes Gustavo Guevara Pablo Baricelli Argenis Urdaneta Adriana Acosta María C. Arcila Franceschi

Envíe sus artículos a: uccuadernos@gmail.com

y consulte las ediciones electrónicas en:

ENTREVISTAPÁG 10, 11 El profesor y diplomático Germán Carrera Damas nos ofrece, en esta entrevista, su visión del proceso actual que vive Venezuela. Su lapidaria frase “la demolición de la República” es explicada brevemente en este interesante intercambio.

VALENCIAEN1891PÁG 4 Luis Cubillán Fonseca, historiador y gran conocedor de las intimidades en la creación de la Universidad de Valencia, hoy Universidad de Carabobo, relata las incidencias de la creación de nuestra Alma Mater.

www.secretaria.uc.edu.ve

Impreso en Publicaciones Degal, C. A. Tiraje: 5.000 ejemplares Política editorial: Cuadernos de la Secretaría no se hace responsable por las opiniones emitidas por los columnistas. Todos los derechos reservados.

REFLEXIONESPÁG 9 Domingo Maza Zavala, economista y ex director del Banco Central de Venezuela, nos ofrece sus reflexiones sobre la universidad venezolana, su autonomía, la organización universitaria y el reto de la masificación de los estudios.

LIBERTADESPÁG 18 Nelson Acosta Espinoza analiza el tema de las libertades, tomando como punto de partida la “libertad positiva y la negativa” planteadas por Isaiah Berlin y el pleigro que encierra la noción de “seguridad de estado.”


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La Universidad de Carabobo de 1891

Andueza: un general de paraninfo Luis Cubillán Fonseca

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l hambre de poder es un virus cuya patología ha entristecido en muchas oportunidades a nuestra patria; es una patología feral, que empaña a más de un hombre que hubiese podido ser espejo para las nuevas generaciones de hombres públicos. Uno de los ejemplos más tristes de esta enfermedad lo sufrió el abogado guanareño Raimundo Andueza Palacio. Este personaje, que pudo haber concluido su vida entrando a la historia, (hay quienes,abusando de la metáfora, piensan que la historia es un libro con puertas) hizo una carrera de servicios al país que puede calificarse de hermosa. Pero ya en el acto final de su entrada a la historia, cuando nadie lo pensaba, se manifestaron en él los efectos del apetito del poder: ¡el virus lo había contagiado! El país, ya calmado por las repetidas presidencias del General Guzmán Blanco, se regiría -lo había dispuesto el protector del liberalismo venezolano- por la Constitución de 1881, la cual, para calmar el hambre de mando, disponía que los períodos presidenciales se agotaran en dos años, sin reelección. Juan Pablo Rojas Paúl, cuando vio venir el final de sus días de presidente, eligió como sucesor a Raimundo Andueza Palacio.

El gobierno de Andueza Palacio El primer año de gobierno de Andueza comenzaba con una gran discusión, tanto en el Congreso como en la opinión pública: se pretendía modificar artículos de la Constitución, que en buen derecho necesitaban de la convocatoria a una asamblea nacional. El ex-presidente Rojas Paúl pretendió manejar al presidente de su elección pero el pupilo tenía sus propios planes. Desde el inicio de su gestión había comenzado, con sus amigos y favorecidos, a querer manipular al Congreso Nacional y a las Asambleas de los estados mediante dádivas para que aceptaran su voluntad. Aspiraba Andueza le fuera extendido el período presidencial de dos a cuatro años: Andueza veía la dorada puerta de la Casa Amarilla, abierta de par en par, por los próximos años. El inicio del período presidencial de Andueza fue de magnífica abundancia. El café, principal rubro de exportación de la Republica, alcanzó precios históricos, llegando a los cien millones de bolívares anuales; además, pudo inaugurar espléndidas obras iniciadas en períodos anterio-

res: el Hospital Vargas de Caracas, cuya organización fue copiada del famoso Hospital de la Salpetriere de París; un tramo ferrocarrilero entre Aroa y Barquisimeto; y el acueducto de esa ciudad, entre otras. Una de las obras por la que pudiese ser recordado el Doctor Raimundo Andueza Palacios es por el decreto de elevación al rango de Universidad del “Colegio de Primera Categoría de Carabobo”, con el titulo de Universidad de Carabobo. Decreto que no pudo ser cumplido en su momento. A los pocos días, la conducta del Presidente, entre cuyos cargos estuvo el de rector de la Universidad Central de Venezuela (1877-1879), motivó la Revolución Legalista. Los meses en que Andueza ejerció el poder de su periodo presidencial fueron de conflicto. El decreto de fundación o erección de la Universidad de Carabobo, aunque fue olvidado, no fue derogado. El 14 de marzo de 1892, Andueza Palacio, dícese que manipulado por su Ministro del Interior, Sebastián Casañas, alias “el Canciller de Hierro”, se acogió a los votos de las Asambleas Legislativas de los estados, cuyo criterio era continuista, contrario al del Congreso Nacional, que era legalista. Al verse en esta situación, Andueza lanzó un “Manifiesto a la Nación”, que evidenció un grotesco golpe de estado.

Entra Crespo en escena: fin de Andueza El hombre que hasta esa fecha fue un insigne venezolano abrió la caja de Pandora. Entonces el General Joaquín Crespo, se levantó en armas en defensa de la Constitución, autodesignándose legalista. Andueza Palacio, envió a Casañas, a enfrentar al insurrecto Crespo. Las fuerzas chocaron en El Apure, saliendo perdidoso Casañas, quien al volver a Caracas, fue destituido ipso facto. La situación se hizo insostenible para el gobierno que luchaba por mantenerse. Al fin, el 17 de junio de 1892, no quedándole otro recurso, Andueza entregó la presidencia al Primer Designado, Doctor Guillermo Tell Villegas. El expresidente salió hacia Martinica. Joaquín Crespo, al mes y días, vencedor de esta “Revolución Legalista”, entró triunfante a Caracas, el 7 de octubre de 1892, y se tituló Jefe del Poder Ejecutivo. El 15 de noviembre del mismo año, firmó el decreto erigiendo en Universidad al Colegio Nacional de Primera Categoría de Carabobo, que llevaría por título

Universidad de Valencia. Este decreto, para erigir al Colegio existente en Universidad de Valencia, no derogó, como ya dijimos, el de Andueza. En virtud de esta erección, el 9 de septiembre de 1892, el Doctor Zuloaga recibió el edificio que había ocupado el Colegio Nacional de Primera Categoría de Carabobo, hoy ex Facultad de Derecho en la Plaza Sucre, en un estado desastroso, pues había servido de cuartel durante la reciente Revolución Legalista. Zu- El Doctor Raimundo Andueza Palacios, autor del deloaga informó que dado creto para elevar a rango de Universidad de Valencia el terrible estado de la el “Colegio de Primera Categoría de Carabobo”. construcción y del archivo era imposible forto que autorizara el cambio del título marse una idea de su contenido. del instituto de Universidad de Valencia al de Universidad de CaraboLa Universidad de Valencia bo. En noviembre de 1897, cuando Zuloaga fue a entregar el rectorado, Los retratos de Crespo practicó el inventario del mobiliario Alejo Zuloaga tuvo verdadera dey enseres del instituto y registró las voción por el Presidente Crespo, sillas, que habían sido elaboradas en quien le permitió la realización de un madera con el monograma “U.V.” (o sueño: hacer una universidad. Cressea Universidad de Valencia) tallado po tuvo indudable afecto por la Unien el respaldo. versidad de Valencia, a la cual dotó, También existen, en el Archivo según los requerimientos del Rector. Histórico, carpetas protectoras de Este, agradecido, quiso que el retrato documentos de esa época, con el títu- del General Joaquín Crespo, de talo de Universidad de Valencia. Pero maño heroico, presidiera el paraninlos rectores de los últimos tiempos, fo y encargó el retrato al pintor caraMachado y Sanda, denominan al ins- queño Carlos Rivero Sanabria tituto Universidad de Carabobo, y (1864-1915), quien lo elaboró cumbajo este título entregan, en 1904, el plidamente. edificio y enseres, dando por concluiPero al regreso de Arturo Micheleda la corta vida universitaria. Crespo, na (c. 1889), Zuloaga, su antiguo El Legalista, se mantuvo en el poder maestro, le encargó otro retrato del hasta el 28 febrero de 1895 y cuatro mismo personaje; entonces, sobremeses mas tarde fue muerto en la pusieron la tela de Michelena a la de Mata Carmelera. Rivero Sanabria, de menor calidad ¿Acaso, muerto Joaquín Crespo, plástica. Bajo nuestra responsabililos valencianos tenían esperanzas de dad, De Tovar Pantín, reenteló ammaterializar el decreto de Andueza bos retratos. Luego de cien años, de 1891? Ese decreto, no fue deroga- sacó a la luz la obra de Rivero Sanado, de manera que quedó como una bria, hoy patrimonio de nuestra Uniestructura legal hueca. La universi- versidad. dad de Crespo, de 1892, fue UniversiAndueza, al tiempo regresaría dad de Valencia. Y al momento de la para ocupar cargos en otros gabinesupresión del instituto por el General tes. Pero su gesto fundacional fue Cipriano Castro, en 1904 sus directi- apenas un mohín. En Venezuela está vos la denominan Universidad de demostrado que cualquiera puede Carabobo, título con el que sería rea- ser presidente; pero elevarse a la globierta en 1958. ria de “Un General de Paraninfo”, Cuando rescatamos el Archivo como lo definió el Doctor Julio De Histórico de la Universidad, e hici- Armas, es un honor reservado a pomos restaurar, por el personal más cos. calificado del país, los libros del Dr. cufons@hotmail.com Zuloaga, no encontramos documen-


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Cuadernos Nº 12

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El desafío no terminó el 2 de diciembre de 2008

Y tú, ¿Estás de acuerdo con el 109? Jorge Ernesto Rodríguez

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sta era la pregunta más frecuente que se repetía en los predios universitarios en los días anteriores al referéndum constitucional. Una especie de pánico recorría amplios sectores profesorales por la posibilidad de que se aprobara el famoso artículo 109 que aludía al voto paritario entre profesores, empleados, obreros y estudiantes, para la elección de las autoridades universitarias. Son muchos los argumentos que se oyeron esos días en uno u otro sentido. Desde la visión elitesca de que los profesores no deben igualarse al resto de los miembros de la Universidad, hasta argumentos más objetivos que tenían que ver con la desproporción numérica entre los colectivos participantes. Finalmente, la propuesta constituyente no prosperó por razones múltiples que ya se han analizado ampliamente. Así las cosas, nos acercamos a otro proceso electoral con la participación exclusiva de los profesores, y ello me da pie para retomar la polémica planteada por el 109, usándolo como excusa para reflexionar acerca de las elecciones universitarias. Primero que nada, creo que la aparición del 109 fue una consecuencia de nuestras propias incompetencias y perversiones como miembros de la comunidad universitaria. El proceso de escogencia de nuestras autoridades se ha convertido en un oscuro juego electoral donde brillan por su ausencia los programas y pululan las componendas políticas, las maquinarias electorales, los sobornos, las presiones, los pases de facturas, la repartición de prebendas, el clientelismo, el amiguismo y el nepotismo. En tales circunstancias, el 109 aparece, ante empleados y obreros, como una reivindicación natural, ya que el voto, lamentablemente, pasó de ser una expresión de participación democrática, a ser un instrumento de

ejercicio de poder y de acceso a los poderosos, y por ende un instrumento de exclusión de todos aquellos exentos de tal derecho. En este contexto es fácil comprender que empleados y obreros, desde su óptica, interpretaran el ejercicio del voto paritario como una conquista gremial legítima y hasta progresista. Sin embargo, más allá del ejercicio de egoísmo grupal que suponen las conquistas gremiales, sea el gremio que sea, lo que debe ser motivo de nuestra atención como universitarios es si dichas conquistas apuntan al mejor funcionamiento de la Universidad como organización social, que debe ser el objetivo último y verdadero de cualquier reforma universitaria. Si bien es cierto que el electoralismo universitario y autónomo, concentrado en las manos de los profesores, no ha contribuido al buen funcionamiento interno de las universidades, la solución a semejante anomia universitaria no pareciera ser el expandir sus vicios a todos los actores de la Universidad, estudiantes incluidos. Si en la actualidad, la fragmentación política y el ruido electoral paralizan las instancias de decisión y convierten a la universidad en una multitud de parcelas independientes que compiten políticamente entre sí, contrariando su propia definición fundamental: una comunidad de intereses; imaginemos lo que pudiera ocurrir cuando involucremos a nuevos sectores con intereses y apetencias de poder propios. Seamos honestos, el voto paritario no democratizará una Universidad que de hecho no es democrática ni siquiera para los que actualmente votan. El voto paritario sólo hubiera significado la reproducción de las mafias electorales, que actualmente operan a nivel de los profesores, en los otros sectores que participarían del juego de compra y venta de votos que caracterizan nuestras elecciones internas. Es decir, lo único que se democratizaría es el negociado político. La solución a la disfuncionalidad organizacional de las Universidades no pasa por universalizar el voto, sino por una reestructuración interna de sus formas de organización y decisión. A nadie se le ocurriría, por ejemplo, que la solución al problema de administración de justicia en Venezuela sea que el presidente del Tribunal Supremo de Justicia fuese electo por todos los abogados, jueces, escabinos y secretarios de tribunales del país. Mucho menos por los imputados. Una institución con una misión concreta, académica en el caso

de las Universidades, no puede darse los mismos instrumentos de organización que la sociedad, donde las elecciones operan como el mecanismo que garantiza la gobernabilidad a través del respeto a la diversidad. Independientemente del fracaso del 109 y de las perversiones electorales que nos rodean, los universitarios, profesores, empleados, obreros y estudiantes, debemos plantearnos un debate honesto y desprejuiciado acerca de la impostergable reestructuración de las universidades. La organización actual no responde a principios de eficacia y compromiso social, sino que paraliza a la institución fragmentándola en infinitas parcelas de poder, feudos modernos, que imposibilitan la articulación de cualquier plan de redireccionamiento institucional, venga éste de parte del Estado o de sus propias autoridades rectorales. Asimismo, a lo interno de nuestras Universidades debemos establecer nuevas estrategias de selección de autoridades que no intenten reproducir los mecanismos electorales de la sociedad, sino que garanticen un mínimo de cohesión organizativa que permita a dichas autoridades, electas por la mayoría, llevar adelante el proyecto de gestión que ofrecieron para resultar vencedoras, sin opción a evadir posteriormente su responsabilidad acusando un Consejo Universitario inmovilizado por la fragmentación política, o un equipo rectoral dividido, o unos enemigos políticos electos como Decanos y un largo etcétera de excusas fundamentadas en la disfuncionalidad institucional. Eliminadas las excusas, cuatro años después de haber sido electos, el colectivo universitario se pronunciará al respecto de la gestión y decidirá si debe cambiar o no al equipo al mando, que es el objetivo fundamental de unas elecciones. Mientras sigamos evadiendo el verdadero debate estructural, seguiremos repitiendo esquemas agotados y seguiremos dando razones para audacias exógenas como el 109 que tendrán eco en nuestras aulas y pasillos. A fin de cuentas, las Universidades Autónomas no han demostrado tener la capacidad interna de responder a los desafíos que plantea un proyecto de sociedad más solidaria, más justa y más equitativa, y esa es una deuda que tarde o temprano tendremos que pagar. jrodrigu@uc.edu.ve

Nota de la Redacción En estas interesantes reflexiones, el profesor Rodriguez nos recuerda la razón de ser de la propuesta plasamada en le reforma a la Constitución, derrotada el 2D de 2007. Debemos estar vigiilantes, pues las razones expuestas siguen vigentes.

El polémico artículo 109 propuesto Para quienes aún desconocen de que se trata la modificación al artículo 109 propuesto por la Asamblea Nacional, transcribimos a continuación el texto del mismo. Artículo 109. El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación. Se reconocen a los trabajadores y trabajadoras de las universidades como integrantes, con plenos derechos, de la comunidad universitaria, una vez cumplidos los requisitos de ingreso, permanencia y otros que paute la ley. Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, de acuerdo con los principios constitucionales de la democracia participativa y protagónica, así como las de funcionamiento y administración eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y actualizar los programas de investigación, docencia y extensión. Se establece la inviolabilidad del recinto universitario. Las universidades nacionales experimentales alcanzarán su autonomía de conformidad con la ley. La ley garantizará el voto paritario de las y los estudiantes, las profesoras y profesores, trabajadores y trabajadoras para elegir las autoridades universitarias; consagrará el derecho al sufragio a todos los y las docentes que hayan ingresado por concurso de oposición, desde la categoría de instructor o instructora hasta titular y establecerá las normas para que las elecciones universitarias se decidan en una sola vuelta.


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Cuadernos Nº 12

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Sobre currícula Ascander Contreras Uzcátegui

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l Estado Nacional venezolano ha planteado la necesidad de una reforma integral al curriculum escolar nacional. Su motivación, creo yo, la ha sido el lograr una mayor comprensión e internalización por parte de los educandos no solamente de los hechos de las ciencias exactas y de las ciencias naturales, sino además de los hechos sociales, entre los cuales podemos incluir los de la ética, la moral, la cívica, y hacia su profundización mediante el conocimiento, significado, análisis y asimilación de valores fundamentales del ser humano y del ser nacional, así como sobre la ubicación de este presunto ser nacional a través del espacio y el tiempo, del decurso de la historia propia, que conduzcan a una identificación, a una adscripción, a una consecuencia, a una lealtad, a la defensa para con y de la nacionalidad venezolana. Es decir, a semejanza de tantos otros pueblos, a una permanente consustanciación con el ser venezolano. Tal necesidad de reforma curricular ya se ha venido enunciando desde varias décadas, y varios de los currícula tendentes a satisfacer esa demanda fueron incluso ejecutados. Mencionemos, por ejemplo, la eliminación de las Escuelas Normales y de las Escuelas Técnicas Industriales durante el primer período del Presidente Caldera, supuestamente para satisfacer los lineamientos impuestos en la Conferencia de Ministros de Educación de los países americanos realizada en Punta del Este, Uruguay en el año 63, en pro de la adecuación a los requerimientos de la llamada Alianza Para El Progreso del Presidente Kennedy, que, en suma, satisfacía la sustitución del modelo industrial de los Estados Unidos de productor de bienes de consumo a la nueva etapa de creación de bienes de comunicación y de servicios. En tanto que la industria manufacturera era trasladada a los países proveedores de mano de obra barata, no necesariamente calificada: Asia y Latinoamérica. Asimismo, la erradicación de los pensa escolares de materias como la geografía, la historia, y otras materias que permitían al educando nacional identificarse con sus raíces, su historia y su cultura. La estructuración de la prosecución escolar a semejanza del modelo americano llevando la primaria a nueve años, luego el ciclo diversificado, una aproximación del discurso cognitivo por módulos, y la educación superior asimismo supuesta ampliamente diversificada.

En ese lapso apareció el modelo neo-desarrollista, y la tendencia hacia la privatización masiva de la educación, con su impacto hacia la discriminación para el acceso de los educandos en función de la capacidad económica de los tutores, y la formación de elites. Entendemos que la propuesta de reforma curricular que comento tiende a corregir estas desviaciones, a rescatar el derecho al acceso a la educación para la mayoría, si no a la totalidad de la población nacional, cónsono con el derecho natural de todo ser humano a acceder a los más altos niveles asequibles del conocimiento, limitado solamente por la propia capacidad personal.

En busca del tino político Pero como en otros proyectos de transformación nacional, y específicamente cuando se trata de sancionarlos legalmente, ha faltado el tino político de los ponentes al no exponerlos amplia y objetivamente y de cundirlos con calificativos que pronto destruyen la posibilidad de su aceptación, tan deseada como lo ha sido, repetimos, y se torna en una diatriba político partidista; error en la cual han caído en retruque los que aún deseando un cambio en el sistema educativo aprovechan la ocasión del mal planteamiento para enjuiciar al Gobierno, lo cual desde tal punto de vista parece legítimo. Está claro que en este caso supeditan asimismo su interés inmediato al trascendente que brinda la oportunidad del planteamiento. Al momento, la discusión ha sido diferida hasta que aparezcan tiempos propicios para llegar al consenso necesario para lograr el cambio por todos deseado, ejerciendo a fondo la participación en democracia. Pero, ciertamente, no podemos hacer referencia solamente al curriculum escolar, pues bien es conocido que el educando social no solamente recibe estímulos educativos de parte de la estructura formal escolar, a través de sus diferentes niveles; sino además del entorno familiar, los valores, comportamientos estructuración, consolidación de la familia. Así como del medio ambiente cívico social que rodea al individuo, la calle, el club, los amigos, los medios de esparcimiento y, grandemente, de los medios de comunicación, de la llamada mass media, que impactan, modelan, tallan en casi mayor medida la formación del ser humano social. La importancia de la educación escolar formal, tal vez estriba en que brinda al sujeto los medios, instru-

mentos y conocimientos formales científicos que le permiten el análisis comprensivo de los mensajes que los otros medios citados le brindan cotidianamente y así asimilarlos en la búsqueda de su propia identidad individual y de su inserción social. Está claro, asimismo, que todos y cada uno de esos medios de educación no son neutros, per contra, están cargados de intencionalidad expresa o no; todos son ideologizantes, justificantes de la acción en función de un basamento de pensamientos.

El país deseable Retornando a la necesidad de un consenso sobre la definición de estilo y modelo educativo retomamos lo que hace casi diez años expusimos sobre la materia en las conclusiones de mi libro intitulado: Acotaciones Sobre La Situación De La Educación Superior En Venezuela Al Final del Siglo XX. (UC–OPSU, abril de 1999.) …“Pero además debemos ratificar nuestra convicción de que el sistema educativo nacional no puede seguirse desarrollando, creando, activando, bajo parámetros de independencia de un propósito de logro de un futuro deseado de nación y de país. Implicando en ello el desarrollo superior de su población, la construcción de la potencialidad de realización de todos y cada uno de sus miembros. Esto es, es necesaria la definición del país que se desea alcanzar dentro de un lapso largo, cincuenta, cien años, pues los efectos del resultado del proceso educativo, de la educación, si bien afectan al individuo en lo inmediato, a la sociedad la afecta a largo plazo, a través de la educación apropiada al tenor de toda una sucesión de generaciones.” Correlato con ese país deseable ha de estar el modelo de supervivencia que la nación quiera aplicar para lograrlo. Supervivencia en lo político, en lo social y en lo económico, y dentro del concierto de inter-sociedades

o naciones, para sólo mencionar las categorías más comunes. Si se puede diseñar una utopía de país, y un modelo de supervivencia, consecuentemente se podrá diseñar una estrategia global, integral, coherente, no desarticulada, para el proceso educativo, tanto formal como informal. Para lo cual ha de ser necesaria la concurrencia en el ámbito de análisis y elaboración de los distintos sectores que conforman la sociedad, a objeto de evitar distorsiones y parcializaciones hacia un enfoque exclusivo y excluyente, tanto de ideologías, verdades, como de actores y beneficiarios, esto es, la necesaria participación global además de ser una expresión democrática es un valor inestimable para la concreción de la prospección de realización.

Definición de políticas Si entendemos que la formalidad de la sociedad en materia de educación se asienta básica, aunque no exclusivamente, en la educación formal, es necesario que para la realización eficaz y eficiente del proceso educativo exista una política coherente, racional, continua, objetiva, sujeta a evaluación y supervisión, corrección y rediseño de todos y cada uno de los niveles de la estructura funcional de la misma. No se puede seguir admitiendo que exista un divorcio entre los niveles de preescolar, educación básica, educación media diversificada y profesional, la educa-


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Sobre currícula... ción superior y de la educación especial. Los efectos históricos de tal discontinuidad, desarticulación y hasta antagonismo, los hemos palpado en la lectura de las estadísticas respecto a los niveles de escolarización de la población venezolana, del tamaño de las cohortes de jóvenes que han accedido a la educación, del de los no arribados, de los fracasos, de las deserciones escolares, de la repitencia; del bajo nivel promedio de los resultados de la evaluación de los estudiantes, del bajo porcentaje de los egresados respecto al de los que ingresaron, y aún más bajo respecto a los que debían haber cursado; de las deficiencias o insuficiencias en el análisis funcional vivencial del egresado, de sus limitaciones de expresión gramatical, de raciocinio abstracto y de aptitud para la inserción en la dinámica social. A este mismo respecto podemos sensibilizarnos respecto a lo que -no la métrica sino el juicio dialécticoseñala respecto a la calidad de la educación impartida, su pertenencia y pertinencia social y su contribución al proceso de desarrollo de la nación, y aún coincidiendo o disintiendo sobre la expresión del fraude educativo.

Paso gigante de transformación En el ámbito estructural y de administración, gobierno, del sistema educativo, es necesario dar un paso gigante de transformación. Ratificando, manteniendo, aquellos esta-

mentos que por su esencialidad o éxito justifican su pervivencia; eliminando o reestructurando los que no; pero, por sobre todo, haciendo un gran ejercicio crítico, desinhibido, incondicional, de liberación de esquemas y posiciones tradicionales, al igual que uno de gran creatividad, y hasta de osadía, para diseñar esquemas muchos más liberadores de las potencialidades de aprendizaje del educando, de la población. En materia curricular se torna ya imposible pretender enseñar -aún peor- informar sobre el estado de la ciencia a todos los niveles de la prosecución cognoscente escolar. Tal es la avalancha de la generación de conocimientos que ocurre cotidianamente que aquella tarea resulta imposible y sobre todo prácticamente inútil. La educación formal debe ser un proceso para la adquisición de las esencialidades de los campos posibles, a partir de las cuales el estudiante, el ser, construya y tenga la potencialidad y posibilidad de discernimiento, y aptitud para la adquisición de nuevos conocimientos por sí mismo. Eso debe acontecer a todos los niveles del proceso educativo. En particular, en el nivel de la educación superior, el planteamiento anterior debe ser la égida conductora. Los esquemas curriculares tradicionales no soportan más la construcción de frustraciones. Es necesario romper esos esquemas para dar paso, si se admite, al frenesí de la búsqueda del conocimiento, pero no con un propósito impuesto, ni aún por excelsos ductores, sino admitido e internalizado por cada educando. En este mismo nivel, la transformación estructural funcional debe dar cabida a que, con la disponibilidad de un banco de conocimientos organizados -llámense disciplinas, áreas o cátedras- en permanente acrecentamiento del saber por admisión o investigación, el educando pueda diseñar, escoger, integrar libremente la carrera, con un cúmulo de tales conocimientos bajo -continuidad y pertinencia, que le permita abordar un campo de realización social.

Reforma racional y permanente Y en cuanto a las

estructuras de gobierno y comunicación institucional, ha de ser necesario que el totalitarismo, la petulancia, la autocracia, la suficiencia, y el elitismo académicos sucumban para dar cabida al ágora de la participación y comunicación plural, de modo que las decisiones sobre lo administrable y común sean tomadas y admitidas por la comunidad institucional, con todos sus partícipes en tal proceso y así se dé paso al libre discurso sobre el saber. Pero en resumen señalamos que, ciertamente es necesario abocarse de inmediato, en forma racional y permanente, tal vez a través de una estructura administrativa precisa e idónea, un Instituto Nacional, al estudio de los múltiples problemas que inciden en la eficiencia y eficacia del sistema educativo, en el deterioro de los niveles de calidad, de rendimiento, tanto en cuanto sobre la evaluación escolar, como de la prosecución de las cohortes de escolares, del fracaso escolar, de la deserción, del número y calidad de los egresados, de la cobertura etárea, geográfica, y de la demanda según los campos del conocimiento; de la accesibilidad de todos los contingentes de potenciales escolares que demandan educación, esto es, de la satisfacción plena de tal demanda, por la cual se han de elevar los índices de escolaridad a todos lo niveles del sistema educativo nacional; tanto como sobre las condiciones socio económicas de la población escolar y de sus núcleos familiares y sus entornos sociales; como las del personal docente, administrativo, y de servicio, sobre su formación, capacitación y actualización, sobre su seguridad social, y remuneración, además que sobre las condiciones físicas de las instituciones, su adecuabilidad, equipamiento y mantenimiento; sobre el financiamiento suficiente y oportuno; así como sobre la necesaria, insoslayable, indeclinable, permanente y objetiva supervisión y evaluación de todos y cada una de las políticas, programas e instituciones educacionales, a objeto de hacerlos

correctos y responsables partícipes del proceso educativo.

Investigar la materia educacional He invocado en múltiples escenarios la demanda anterior, señalando además que la satisfacción de la misma no puede ser ni casuística, ni divorciada de la formalidad científica, por lo cual así mismo, he propuesto sistemáticamente la imperiosa necesidad que la actividad la investigación científica sobre la materia educacional debe ser responsabilidad permanente y primordial de la sociedad a través tanto del Estado como de los distintos sectores, tanto que actúan como que tienen interés e injerencia sobre la materia. De ser necesario, se debe dictar una ley, dentro de las referentes a la educación, o un Título dentro de la Ley Orgánica de Educación, de las pautas que impongan la ejecutoria permanente de la investigación en materia educacional, como estrategia de Estado, y que sus hallazgos y propuestas sean tomados en muy alta consideración, tanto en la formulación de la política nacional sobre la educación, como en los diseños de la utopía de país que se vocaciona. Definitivamente, decimos nuevamente, ninguna actividad de la sociedad puede seguirse guiando por el ocurrentismo ni la improvisación, y entre ellas menos aún las referentes a la educación. Basta ya que las actividades decisorias sobre la nación sigan siendo producto de la marginación del conocimiento racional devenido de la ciencia”... Releyendo una vez y otras más las líneas anteriores me convenzo, y por su supuesto me apena, que poco es lo que hacia la concreción de las esencialidades entonces expuestas se ha adelantado en estos años. Convocamos pues a concurrir en el esfuerzo de construcción de un sistema educativo acorde al estilo educativo propicio para la erección del país venezolano que deseamos con vehemencia. acontrerenator@gmail.com


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Notas para una psicología de clase de los universitarios Jesús Puerta

A

nte la oposición a la Revolución Bolivariana de muchos universitarios, caben dos interrogantes. Para los chavistas la gran interrogante sería ¿cómo es que los universitarios que en décadas pasadas se manifestaron de izquierda, en respaldo a procesos revolucionarios, enfrentados a los gobiernos de la “cuarta república”, ahora estén rabiosamente justo en la acerca de enfrente? Para los contrarrevolucionarios la gran interrogante es ¿cómo es posible que haya profesores universitarios, hasta inteligentes y cultos, que respalden a este gobierno? Sobre la primera pregunta se han ensayado distintas respuestas. Por ejemplo, Luis Fuenmayor cuestiona supuestas torpezas y falta de estrategia en el trato a esos sectores medios atrincherados en las universidades. Así, la toma del rectorado de la UCV apoyada por la entonces vicepresidenta, los ataques a autoridades sin culminar en demandas judiciales por parte del ministro Moncada, etc. Por otro lado, pareciera que estas “torpezas” no se vieran nunca compensadas por acciones claramente prouniversitarias: pago de deudas laborales largamente prorrogadas, devolución del Jardín Botánico de la UCV, las posibilidades de financiamiento de la investigación a través de la LOCTI. Aquí surge la pregunta ¿por qué esos gestos del gobierno más bien intensifican la respuesta hostil? Un análisis que tal vez esboce la respuesta a ambas interrogantes, podría hacer uso de lo que Erich Fromm conceptualizó como “carácter social”, y Raymond Williams y Alvin Gouldner como “estructura de sentimientos”.

Carácter social y estructura de sentimientos Fromm llama carácter social a los rasgos comunes a una clase o segmento social, de las formas que encauzan sus fuerzas psíquicas. Esas formas son, a su vez, resultado de la adaptación de sus necesidades emocionales y simbólicas, a sus relaciones sociales y sus modos de existencia. Por otra parte, son esas formas dinámicas las que le dan fuerza y consistencia práctica a ciertas ideas, discursos, motivos y posiciones políticas. Ese mismo carácter social puede explicar la conexión de esas masas con sus líderes porque, así como las ideologías deben tener algo que se conecte con los deseos, emociones y

aspiraciones de esas personalidades, el líder debe compartir esos rasgos para que su conducción sea aceptada. La estructura de sentimientos son los impulsos, las aspiraciones, los modos como pueden elaborar sus motivaciones, sus actitudes políticas, los individuos de una clase o grupo social, a partir del balance entre sus deseos y su situación social.

Los universitarios A estas alturas, la universidad en Venezuela ha dejado de ser el mecanismo casi exclusivo de ascenso social de la población. Ya cuando hablamos de los universitarios, nos referimos a la segunda o tercera generación de unos “sectores medios” que adquirieron hace ya casi cuarenta años la ubicación social de la formación profesional. Como se ve, es un proceso relativamente reciente, dos generaciones escasas. Esto marca no pocas contradicciones en su estructura de sentimientos. En efecto, hacia su posición social, el individuo de los “sectores medios” venezolanos siente, al mismo tiempo, un gran aprecio hacia “sus” logros individuales (casa, carro, comodidades, prestigio), pero también sufre una gran inseguridad. La autoestima del profesional es la del self made man, el “hecho por sí mismo”. Ese orgullo se intensifica por la consideración del esfuerzo propio y el mérito, que siente que tiene. El miedo proviene precisamente de lo reciente de su ascenso y el desbalance ocasional entre sus ingresos actuales, su estatus alcanzado y sus planes de realización personal y familiar. Esa estructura de sentimientos puede llevarlo a desarrollar, tanto una actitud política muy crítica, por lo que considera las “injusticias” sociales, lo que puede llevarlo hasta a identificarse con las clases populares, así como una postura muy conservadora, para defender el estatus alcanzado. Esa contradicción se resuelve muchas veces en un oportunismo, incrementado por la tradicional “viveza criolla”. En su momento de plena emergencia, en las décadas de los sesenta y setenta, los universitarios oscilaron entre una actitud de crítica radical, alimentando las militancias de los grupos de izquierda, y las posiciones igualmente radicales de defensa de las condiciones del propio ascenso social. Ya hacia los ochenta, cuando entra una nueva generación a las instituciones universitarias, éstas se convierten simplemente en un conjunto de mecanismos para preservar

los “méritos” alcanzados de un grupo social y seleccionar e ingresar justo a sus mismos hijos y allegados. Por supuesto, me refiero a los concursos de oposición amañados por grupos de poder internos o familias; acuerdos electorales en virtud de los cuales dirigentes estudiantiles pasan a ser empleados o profesores; pactos entre grupos económicos relacionados con la construcción y algunas autoridades, cuyo liderazgo se asentó en una imagen de “éxito autorrealizado”.

¿A dónde vas, universitario? Claro, esto coincidió con un nuevo ambiente político general desde los ochenta. Desde los gobiernos se promovió la educación privada a todo nivel, lo cual se convirtió en signo de distinción para los recién ascendidos. Se inicia la propaganda antipartidista que evidenció la creciente desconfianza de sectores enteros de la burguesía (sobre todo, los dueños de los medios televisivos) hacia sus partidos AD y COPEI, demasiado populistas para su gusto. Esto tuvo su especial expresión en las universidades, con el discurso que confrontaba la “excelencia” contra los “cogollos partidistas”. Pero, la salida de los desfallecientes partidos del status, entronizó los mecanismos internos de poder. Al mismo tiempo, entraba en las universidades la nueva onda neoliberal, intensificada por estudios en el exterior y el prestigio que da adecuarse a un “nuevo mundo” donde el socialismo se había convertido en una pieza de museo. Hubo muchos conversos rabiosos. El modelo ideal, la aspiración, para amplios sectores de la clase media venezolana (y en especial, los universitarios) era el gerente de PDVSA con sus altos ingresos, su identificación con la empresa, su presumida alta formación técnica, su “meritocracia”, su prestigio y modales “moderados”. Figúrese usted la reacción cuando justamente su gran modelo es enfrentado por un gobierno encabezado, además, por un personaje de extracción militar, que hablaba un discurso “indecente” y “vulgar”, es decir, que alude a los modales propios de la situación social de la cual se viene y a veces se repudia. Porque a veces el ascenso social pasa, emocionalmente, por el repudio, el desprecio y hasta el odio hacia la posición de subordinación o pobreza de donde se viene. Ya tenemos un cuadro completo: autoestima inflada (para no decir pedantería y soberbia), conservadurismo u oportunismo de “viveza” deri-

vado del miedo a perder una posición social supuestamente “dominante”; aspiraciones de poder y realización personal frente al estado “omnipotente” con el modelo del gerente de PDVSA y Marcel Granier; filtros para que entre sólo “su” gente: concursos amañados, cátedras de herencia familiar, acuerdos políticos internos; influencia ideológica neoliberal. Todo esto en medio de una crisis general de las formas de hegemonía política que estalló en 1989 y tuvo sus desenlaces en 1998, 2002, 2004 y 2006.

Venezuela cambió ¿y los universitarios? El cambio que se escenificó entre 1989 y 2006, con hitos como 1992, 1998, 2002 y 2004 (o sea, 4 de febrero, triunfo electoral de Chávez, golpe de estado de abril y paro petrolero, referendum), ha sido fundamentalmente político: de un lado, cambios constitucionales y legales; del otro, la formación de una polaridad política diferente. El “chavismo” y el “antichavismo” son, nuevamente, la izquierda y la derecha, como nunca antes se había presentado. La respuesta a estos cambios nos lo indica un análisis rápido del discurso de la oposición: horror a los cambios, al “castrocomunismo”, a la eliminación de la propiedad privada, angustia por cómo educarán los hijos “esos comunistas” (unas familias signadas por los divorcios, la escasa atención a los hijos, la niñera televisiva, cultura consumista, etc.). Cuando intentan articular una propuesta, no pasa de proponer resucitar el bipartidismo adeco-copeyano o la “meritocracia” neoliberal. Apoyo a cualquier gobierno extranjero (Estados Unidos sobre todo, Colombia en segundo lugar) frente a los “regalos del gobierno” a unos “pobres países”. En cuanto a la universidad, el discurso repite los mismos insultos exaltados, además de la defensa belicosa de los mecanismos exclusivos del mismo estrato social: selección estudiantil por pruebas internas, rechazo a cualquier cambio en la forma de elección de las autoridades, aprovechamiento oportunista de mecanismos como los de la LOCTI, insistencia en la gritería gremial para reivindicar los pagos del gobierno, retorcidas “teorías” donde Foucault y los postmodernos se mezclan confusamente con Hanna Arendt y Laclau. Como ya señalara en otra parte, los puntos de lo que puede llamarse el “programa histórico de la Universidad” (biblioteca central, investigación, postgrados) se entierran debajo de una autoalabanza a la propia capacidad administrativa y contable de la rectora y llamados políticos a enfrentar al gobierno. La desviación profesional del contador público y la fruición del asalariado pedante, asesina cualquier vuelo intelectual. La conclusión está por verse. Mientras tanto, hay que seguir enarbolando la crítica y cuidando la propia salud mental. jesus_puerta566@hotmail.com


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A propósito de la distribución de los beneficios del petróleo.

Reflexiones sobre la universidad D. F. Maza Zavala

E

ste es un tiempo de cambio, de transformación y, por supuesto, de crisis en el sentido más positivo del término. Una nueva época en la evolución de la humanidad está abriéndose camino en medio de la incertidumbre, el desconcierto y los conflictos. Venezuela, por cierto, no escapa a ese proceso, en razón de las relaciones múltiples que sostiene con el resto del mundo, centradas en la actividad petrolera. Cuando se creía que la era del petróleo -y de otros productos primarios- estaba en sus postrimerías hay un resurgimiento que se proyecta en el futuro, en el largo plazo. El petróleo es el eje de la vida venezolana desde la tercera década del siglo pasado. Dos problemas principales –o mejor, desafíos en el comportamiento de nación- se plantean en relación con la economía política del petróleo: la primera es la optimización de la explotación de petróleo, inclusive su industrialización; la segunda es la distribución de los beneficios del petróleo. Desde este punto de vista, las luchas políticas y sociales se han librado –y se libran- en torno a las dos cuestiones mencionadas. Pero tambien la caracterización del petróleo en la vida nacional afecta a la universidad, como fuente y difusora de conocimiento, como centro del pensamiento superior, como modelo de organización y funcionamiento, como vanguardia y guía de los cambios que ocurren en el país. Deseo en esta oportunidad referirme a algunos elementos y aspectos de la universidad que merecen reflexión y análisis. Al decir universidad quiero significar la institución universitaria y también, en concreto, a las universidades existentes que conforman –o deben conformar- el sistema universitario.

Autonomía Universitaria La condición fundamental de la función universitaria es la autonomía. Debe interpretarse como ejercicio de la libertad, de la responsabilidad, de la excelencia, no como inclinación al aislamiento, no como autosuficiencia, no como autarquía, ya que la universidad es una expresión orgánica de la nación y, por tanto, debe cooperar con los otros órganos nacionales en la realización de los objetivos y fines de la nación, que no pueden ser otros que el desarrollo integral para beneficio colectivo y la construcción de los cimientos para la persistencia de esta comunidad en el futuro. La autonomía es indispensable para la indagación científica, para la enseñanza y el aprendizaje, para la creación cultural, para la difusión de las ideas, para elegir sus autoridades, formar su plantel de profesores, administrar con honestidad y eficiencia los recursos económicos que se le asignen y rendir cuenta de la gestión ante la propia comunidad universitaria, en primer lugar, los poderes públicos competentes, en segundo lugar y a la nación en tercer lugar, aunque ésta es la destinaria por excelencia. En este tiempo, en que existe la inclinación a concentrar poderes, facultades y atribuciones en manos de los gobernantes, y se persigue la eliminación de la autonomía de las instituciones, hay que levantar con firmeza la bandera de la autonomía como principio matriz de la universidad.

Libertad Intelectual La libertad de cátedra, de enseñanza, de docencia está estrechamente relacionada con la autonomía universitaria. La universidad, como la define la ley y la conciencia del ser universitario, es una comunidad de intereses espirituales orientados a la búsqueda de la verdad, en la cual puede sostener la libre discusión de ideas y el fluir del pensamiento sin imposiciones ni mediatizaciones, así como también la escogencia de la disciplina del saber que cada uno desea para su formación y profesionalización y de los objetos de investigación que se estimen convenientes, con presencia, sin exclusión, las necesidades de conocimientos y solución que requiere el país. Por supuesto, la universidad no puede excluir la confrontación de ideologías, doctrinas, credos políticos, siempre y cuando esa confrontación se haga con respecto académico y humano.

Organización Si algun aspecto del desenvolvimiento de la universidad merece especial atención es el de la propia organización interna de cada universidad. Está vigente la tradición de la coexistencia de facultades, escuelas, institutos y centros, un conjunto que, por lo general, carece de integración. lo que contradice el concepto mismo de universidad, que en esencia es unidad y diversidad, es decir, el conocimiento no está sujeto a compartimientos estancos, a islas, y, por tanto, deben existir los medios y procedimientos para la integración de las funciones universitarias, sin marginar, ni subestimar la necesidad de la división del trabajo científico. Hay que procurar el desarrollo de espacios comunes dentro de la Universidad, en cuanto a metodología, lenguaje científico/técnico, bases formativas, en lo posible objetos de investigación. Asi como entre facultades puede existir escasa relación, tambien en el seno de la facultad el fenómeno del aislamiento relativo entre escuelas puede observarse. En la organización de la universidad a nivel superior persiste la discriminación bastante arbitraria, entre disciplinas científicas y tecnológicas, por una parte, y las llamadas humanísticas, por la otra. Las ciencias sociales y humanas –toda ciencia lo es en esencia- son verdaderos dominios científicos del conocimiento y tienen la especial exigencia de contribuir al mejoramiento de la sociedad y del ser humano. Sostengo, he sostenido siempre, la opinión de que toda disciplina científica tiene componentes sociales y deben aplicarse al servicio de la humanidad. No es del caso discutir diferencias en cuanto a medios y procedimientos de investigación, posibilidades de experimentación y otros aspectos, ya que cada disciplina tiene sus propias características; pero es posible intentar objetivos interdisciplinarios, en que cada una aporte su contribución y se pueda llegar a la formulación de un diagnostico común en fenómenos complejos.

Cooperación Interuniversitaria Las universidades no pueden ser entidades aisladas, autosuficientes, aunque es conveniente algún tipo de competencia entre ellas, en el sentido de la excelencia académica y la proyección externa. La relación entre universidades debe ir más allá de

lo normal o eventual, para convertirse en cooperación sistémica, de alcance nacional e inclusive internacional. Existen diferentes formas y oportunidades de cooperación, entre otras las siguientes: intercambio de profesores y estudiantes, de información, de publicaciones, cursos de postgrado, proyectos de investigación conjuntos, coediciones de libros y, con alguna frecuencia, convenciones interuniversitarias, además de la asociación de rectores y de las asociaciones de profesores y estudiantes. Desde luego, cada universidad tiene sus especialidades y su estilo y debe atender los requerimientos y medio en que está situada. Cooperación dentro de la diversidad. Naturalmente las relaciones múltiples con universidades del exterior, preferentemente las latinoamericanas son indispensables.

El reto de la masificación El derecho a la educación superior –como un aspecto del derecho general a la educación- debe hacerse realidad. Sin embargo, no todos los egresados de la educación media pueden ingresar a la universidad y en este sentido el sistema educativo debe ofrecer múltiples oportunidades de estudio a nivel de profesionalización, porque el país necesita de trabajadores calificados en diferentes ramas de la actividad. Sin embargo las universidades deben estar dispuestas a recibir un contingente numeroso de estudiantes, más en algunas carreras que en otras, de acuerdo con su capacidad de formación profesional. La tecnología y los adelantos en los propios procedimientos de educación permiten la absorción de contingentes masivos, siempre y cuando los aspirantes reúnan las condiciones y aptitudes para aprovechar la oportunidad que se les ofrece, ya que ésta siempre será un privilegio. La gratuidad de la educación superior ha sido y es motivo de controversia: lo que sostengo al respecto es que la situación socioeconómica no debe ser motivo de exclusión o discriminación. Ello incluye las pruebas de admisión, que debe consistir en la evaluación de la aptitud para el aprendizaje y la voluntad para el estudio, inclusive la vocación objetivamente determinada.


Entrevista con Germán Carrera Damas: la demolición de la república

“La República está en la mira” Germán Carrera Damas

Convencido de que el desarrollo intelectual y espiritual de quienes forman y apoyan al actual régimen “no ha salido del más bajo primitivismo”, el historiador Germán Carrera Damas advierte que si bien en un principio el “mando político militar” pretendió acabar con la democracia en el país, la estrategia del gobierno ha cambiado, y actualmente está poniendo en marcha un proyecto que representa un peligro histórico fundamental para los venezolanos: la demolición de la República.

Mariandreína Ruiz Roa

Venezuela, desde 1945, es una reformulación del “Proyecto Nacional”, en el sentido de que el proyecto, al que el historiador denomina República Liberal Autocrática, da el paso “forzado y obligado” a la República Liberal Democrática. “Esta diferencia es fundamental y se basa en dos aspectos esenciales: el primero, es la formación del poder; y el otro aspecto es el ejercicio mismo del poder”. En cuanto a la formación del poder, señala que en 1945 se comenzó una tarea de completar la sociedad venezolana que había estado siempre limitada -en lo sociopolítico- al papel desempeñado por los varones mayores de 21 años que supieran leer y escribir. En ese momento, el universo electoral no sólo se amplió, sino que se extendió hasta su límite con el reconocimiento de los derechos políticos de la mujer, y al otorgarle el voto a los analfabetas y a los mayores de 18 años. En consecuencia un universo electoral -que hasta entonces contaba con unas 200 mil personas- se amplió a más de un millón y medio; la sociedad entró en una nueva forma de concepción de lo que era el ejercicio de la soberanía popular.

La democracia tiene sus defensores “Lo que se busca ahora no es adulterar la democracia, sino demoler la República, haciendo que aquellas estructuras, que surgieron a lo largo de casi medio siglo de esfuerzo, converjan hacia una nueva forma de Estado, al que yo llamaría Estado Socialista Primitivo; situación que la historia ha superado en el caso de Europa, pero que sobrevive en América representado por la dictadura militar caribeña fidelista en Cuba”, explica el académico, detallando que hay una “nueva forma de la vieja relación -no ya de la autocracia- sino del absolutismo, que vivimos hasta el momento en que nosotros decidimos abolir la monarquía y establecer la República”. Consciente de que este planteamiento puede parecer, según sus propias palabras, “un poco dramático”, Carrera Damas nos invita a analizarlo con detenimiento y nos explica, como buen profesor universitario, punto por punto el sentido de su concepto. “Durante mucho tiempo los venezolanos tuvimos la preocupación fundamental de la pugna entre democracia y dictadura, precedida históricamente de la pugna entre tiranía y libertad. Creímos -con razón- que la democracia se veía amenazada fundamentalmente por el ejercicio dictatorial del poder, este es el resultado de una evolución histórica prolongada que se inicia con la ruptura de la República de Colombia y se mantiene a lo largo de todo el siglo XIX, y hasta comienzos del siglo XX, en la forma que he denominado la República Liberal Autocrática. Consistía, esta República, en el hecho de que no se establecía una correlación armónica entre los fundamentos constitucionales del Estado y el ejercicio propiamente político de la dirección de la sociedad. Se lograba, por esta vía, que quienes ejercían de alguna manera el poder, no sólo determinaban el curso de la acción política y de la sociedad, sino que regían la continuidad en el ejercicio del poder de personalidades, sectores políticos o incluso grupos regionales. Esto perduró en Venezuela hasta mediados del siglo XX”, recuerda el profesor, como antecedente histórico. Continúa detallando que lo que se planteó para

La realidad de este hecho, según explica nuestro entrevistado, llevó a Venezuela, a partir de 1945, no sólo a la formación del universo electoral sino a que los ciudadanos ejercieran el poder, ya que la sociedad empieza a participar activamente: ocurre el auge de las organizaciones civiles y partidos políticos; hay garantía del Estado de Derecho -esencial para la preservación de la libertad-; y además hay una separación efectiva de los poderes. “Estos requisitos de la democracia comienzan a vivirse en Venezuela a partir de 1945, 1946”, y si bien, durante gobiernos como el de Pérez Jiménez o en el actual régimen, ha habido intentos de derogarlos, la sociedad ha defendido la democracia y “nadie se ha atrevido a derogar los logros de la República Liberal Democrática”. El historiador reitera que hasta el momento ese había sido el plan del gobierno. Es decir, hasta el momento, los venezolanos veíamos una amenaza sobre esos logros. El actual “mando político militar” que rige en Venezuela venía menoscabando y adulterando el ejercicio de la democracia y la formación del poder al falsear los procesos electorales, haciendo que las instituciones dejaran de funcionar autonómicamente y que, además, se produjera una concentración del poder en la persona que representara el ejecutivo.

...se replantea en Venezuela la posibilidad de lo que [Carrera Damas] denomina “la revancha de Fernando VII.” Es decir, la restauración del absolutismo monárquico bajo otra forma meramente aplastante...”

Advierte Carrera Damas que este hecho ya era alarmante y preocupante, pero que la sociedad venezolana en las diferentes manifestaciones de calle y en los procesos electorales ha dado una demostración heroica, consecuente, firme y lúcida en defensa de esos valores. De allí que el gobierno, ante la imposibilidad de reducir este sector determinante de los venezolanos “que defendemos” la democracia, ha ideado como nueva estrategia -ya no el adulterar la democracia- sino demoler la República, pretendiendo, como lo explicamos al principio de esta entrevista, “hacer que las estructuras que han surgido a lo largo de casi medio siglo converjan hacia un Estado Socialista Primitivo”.

— ¿Cómo se puede acabar con la República? Continuando con la explicación sobre este nuevo objetivo, Carrera Damas acota que es interesante ver que “a estas alturas” cuando se van a completar los 200 años del inicio del proceso independentista, se replantea en Venezuela la posibilidad de lo que él denomina “la revancha de Fernando VII”. Es decir, la restauración del absolutismo monárquico bajo otra forma meramente aplastante. “Esa forma es una pseudo ideología, que algunos han denominado –yo no se bajo que criterio- socialismo, y, lo que es más grave, socialismo del siglo XXI, cuando en realidad esta denominación no encierra ningún contenido que pueda ser precisado, que pueda ser definido”. Se busca entonces para la demolición de la República, argumenta el profesor, redefinir los factores fundamentales del funcionamiento de la sociedad. “Primero suprimir o abolir el ejercicio de la soberanía popular, buscándole sustitutivos, disfrazados en consejos comunales, misiones, etc. Se


Entrevista con Germán Carrera Damas: la demolición de la república quiere sustituir todos los modos de expresión de la soberanía popular que son inherentes a la República, es decir, partidos políticos, organizaciones políticas, gremios, sindicatos, etc.”, refiere el académico, agregando que no se realizarán por la vía de un decreto, “sino por una duplicación” que va produciendo lentamente la marginación de algunos y a la extensión de esas nuevas formas de expresión de la soberanía popular. Además hay una supresión “descarada” de los otros dos factores fundamentales de la República: el Estado de Derecho y la separación de poderes. “Ya vimos como se intentó implementar la llamada Ley Sapo, y como se suprimió la separación de poderes mediante esa especie de artificio del absolutismo que llamaban Ley Habilitante”; no declarativamente, sino en la práctica, hace la salvedad el historiador, es decir, “incluyendo en la agenda ordinaria de un legislativo dócil, los proyectos de leyes habilitantes que ya no se podrán proponer como tales, porque no fue renovada la ley”. Esto, a su juicio, significaría “en caso de que los venezolanos lo permitamos”, literalmente la demolición de la República y la instauración de lo que llamaríamos la Autocracia Estalinista Castrista que significa de hecho la supresión de la libertad, es decir, por esta vía de la demolición de la República se conseguiría lo que ya se venía procurando que es, justamente, la supresión de la capacidad de la sociedad de expresar democráticamente su voluntad”.

Este hecho básico es el que determina esencialmente la diferencia entre un régimen genuinamente democrático y regímenes en los cuales pueden verse algún grado de tolerancia del ejercicio de la libertad, pero la libertad es un derecho humano no es una concesión política. Una libertad concedida, negada o suprimida deja de ser libertad; da lo mismo que el gobernante tenga buena o mala intención. El hecho mismo de que pueda disponerse sobre la libertad del individuo deniega el carácter democrático al régimen representado por el gobernante o comandante”.

– ¿Es posible que este régimen se instale en Venezuela? Aquí entramos en un terreno en el que es muy difícil encontrar una línea media entre lo que llamaríamos la razón histórica y optimismo casi ideológicamente generado. La razón histórica, sin embargo, es tenaz. Nosotros hemos visto pueblos que tenían tradición cultural y formación realmente ejemplares, caer en unos abismos absolutistas y de pérdida de valores que incluso llevaron a ensangrentar la sociedad a extremos nunca antes vistos. Creo que no es necesario exagerar en esto, pero la segunda mitad del siglo XX se inició bajo la égida de estos regímenes, de tal manera que pensar que esto pueda o no suceder no es lo que realmente importa, lo que importa es si se está o no intentando hacerlo, porque el sólo resultado del intento ya es altamente perjudicial para una sociedad. El proyecto de llevar a una sociedad hacia lo que llamaríamos una especie de pantano histórico es

algo que es este caso tiene un fundamento perverso, pero efectivo, y es que se ha producido en Venezuela una especie de resurgimiento del absolutismo militarista tradicional revestido de cierto ropaje de carácter ideológico que aunque nos parezca a nosotros absurdo, tiene efecto tonificante en personas cuyo desarrollo intelectual y espiritual, y cuyo conjunto de valores no ha salido del más bajo primitivismo.

– ¿ Por qué la aceptación de una parte de la población de este proyecto? No es aceptación. Yo mantengo mi confianza en una comprobación. Cuatro millones y medio de venezolanos, probablemente más, firmamos, pusimos nuestro nombre, cédula y huella digital, demostrando nuestro rechazo al régimen que veíamos surgir. Lo hicimos la primera vez. Eso nunca se había visto. Yo no recuerdo ninguna otra experiencia histórica como ésta, en la que casi la mitad del electorado de un país dejara constancia de su posición. Aquello que parecía para algunos una ingenuidad fue ratificado, se mantuvo y se confirmó en las manifestaciones de calle. Además se expresó en la abstención masiva cuando se eligió esta pseudo Asamblea Nacional; recuerda que fue electa con 15 % del electorado y luego en diciembre fue ratificada con el rechazo de la nueva constitución que socavaba la reforma que nos estaban ofreciendo. Yo lo que veo (en quienes lo apoyan) es una firme determinación de defender valores que no son altamente apreciados, y esos valores son los que conforman la democracia. El haber tenido esa determinación ha significado dos cosas contradictorias; por un lado, la comisión del más grave crimen de lesa humanidad del que yo tenga memoria que fue la infame Lista Tascón. Esto significó que no sólo 4 millones de personas, sino de 12 millones de venezolanos –si incluimos los familiares afectados- padeciéramos la segregación en diversos pla-

Carrera Damas: breve reseña Germán Carrera Damas es Doctor en Historia. Fue profesor en la Escuela de Historia de la Universidad central de Venezuela. Ejerció como embajador en México, Suiza, Colombia y República Checa. Ha desempeñado las cátedras “Simón Bolívar” de las universidades de Cambridge y Colonia, la “Cátedra Bacardí para Investigadores Eminentes” de la Universidad de Florida y el Seminario de Doctorado en la Universidad Andina “Simón Bolívar” (Sede Quito). Preside el Comité Internacional de Redacción de la Historia General de América Latina (UNESCO); es miembro del Comité de Redacción de la Historia General del Caribe (UNESCO); de la Historia de América Andina (UASB) y del Buró de la Historia del Desarrollo Científico y Cultural de la Humanidad (UNESCO). Ha dirigido los volúmenes V de la Historia General de América Latina y IV de la Historia de América Andina. Recientemente ha publicado Búsqueda: Nuevas rutas para la Historia de Venezuela (Ponencias y Conferencias, 2000), Fundamentos históricos de la sociedad democrática venezolana (2002), y Elogio de la gula (2005). El pasado 15 de octubre de 2007, Don Germán Carrera Damas fue incorporado como Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia para ocupar el sillón Letra X vacante por el fallecimiento del Dr. Rafael Armando Rojas. El tema de su discurso fue “Sobre la responsabilidad social del historiador”. La contestación estuvo a cargo del Numerario Don José Rafael Lovera.

nos, y por el otro la determinación lúcida, firme, tenaz, de un pueblo en defensa de sus valores. Yo no conozco un caso históricamente equiparable a este. Es más, durante todos estos años ha habido una fuerte determinación por negar la tenacidad y la determinación del pueblo. Sin embargo, el resultado ha sido absolutamente evidente, es decir, no solamente los venezolanos mantenemos esa posición, sino que ahora tenemos un nuevo factor de confianza, ya que los jóvenes, que hace 9 años apenas se acercaban a los problemas de la sociedad, hoy día figuran en primera fila manteniendo la continuidad de este espíritu de lucha con una tenacidad, una lucidez, realmente ejemplar. Para el historiador, todo apunta a que la conciencia democrática del pueblo venezolano es una realidad históricamente adquirida, por lo que está convencido que la democracia no radica en las instituciones, sino en la sociedad, ya que mientras las instituciones son corruptibles, los venezolanos se mantienen firmes en su posición de defensa de los valores democráticos. “Por eso la nueva estrategia de quienes hoy mandan en Venezuela ya no es embestir contra la democracia, sino contra los fundamentos mismos de la República porque si lo logran -creen ellos- el debate sobre democracia y libertad, dejará de tener sentido. Lamento que algunas personas no alcancen a correlacionar lo que estamos viviendo hoy con lo que es el destino histórico de la República. Pienso que debemos hacer un gran esfuerzo para situar mejor nuestro enfoque de lo real, de lo inmediato, no en un sentido meramente cronológico, de lo inmediato, sino en un sentido histórico”…


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Reapertura de la Universidad de Carabobo (II)

Mirar hacia atrás y hacia el futuro (III y final) Alecia Castillo Henríquez

La Autonomía universitaria El 12 de octubre, se dicta en las instalaciones de Bárbula, la primera clase de medicina a cargo del famoso anatomista Dr. José Izquierdo. Al día siguiente el doctor Edgard Sanabria dicta la primera clase de Derecho sobre los principios del derecho romano: “vivir honestamente, dar a cada uno lo suyo, no molestar a nadie”. El 21 de noviembre de ese año, muchos estudiantes nos trasladamos a Caracas para sellar nuestro compromiso con la Universidad en el Aula Magna de la UCV donde se realiza la proclamación de la autonomía universitaria: La autonomía universitaria es consustancial a la universidad. La creación y transmisión de conocimiento sólo es posible en un ambiente de libertad creativa. Desde ese momento comprendimos lo que significa la autonomía. No queremos una universidad dogmática donde se sigan lineamientos impuestos desde afuera. La universidad es libre y soberana y sólo ella puede saber a donde ir y como quiere dirigir sus esfuerzos. En Carabobo se elijen los primeros centros de estudiantes y la primera Federación de Centros Universitarios (FCU). El bachiller Iván Olaizola D´Alesandro es electo como su primer presidente. Toda la masa estudiantil celebra esta jornada de elecciones con fiestas, desfiles y actos solemnes que dan inicio a una nueva etapa en la cual los estudiantes viven el sentido de pertenencia a su Alma Mater y conducidos por su FCU, participan en actos a favor de la Universidad que comienza a sufrir también, amenazas externas.

Reapertura de la Dirección de Cultura En el terreno cultural, Manuel Feo La Cruz, ha sido nombrado primer Director de Cultura y visita las diferentes escuelas para invitar a los estudiantes a integrarse. Los jóvenes bachilleres fuimos acogidos por la secretaria de la dirección, Mary Terán de Labarca, quien se convirtió en protectora y madrina de las iniciativas culturales estudiantiles y se comienza a reclutar a quienes integrarían los primeros grupos artísticos ucistas: el Teatro y el Orfeón Universitario, oficialmente creados en diciembre de 1958. En enero de 1959 sale a la luz el primer número del Boletín Universitario, publicación dirigida por estudiantes que cada dos semanas informa acerca de los asuntos más importantes de la UC. Aquí me convertí en reportera y trabajé bajo la dirección

de mis compañeros de aula Américo Díaz Núñez, y Eugenio Hernández (es decir, Eugenio Montejo). Al acercarse el primer aniversario de su reapertura, la Dirección de Cultura anuncia que posiblemente tendremos presentes importantes figuras del arte contemporáneo: María Callas, Pablo Picasso, Pablo Casals y Pablo Neruda. Sólo logramos tener a Neruda para la celebración. Tuve el honor de acompañarlo, con otros estudiantes, en su visita al Campo de Carabobo y de verlo escribir un poema que comenzaba con uno verso que Eugenio Montejo, el joven poeta, le acababa de entregar. Con la primera gestión rectoral, encabezada por Humberto Giugni, se registra un gran avance en la política cultural universitaria. Desde entonces la universidad guía la vida cultural de Valencia y nutre al Ateneo y otras instituciones culturales. Se realizan conciertos y exposiciones con suma frecuencia, surgen nuevos grupos culturales universitarios, se inicia la política editorial desde la Dirección de Cultura y se conforma también nuestra querida Orquesta de Cámara. En 1963 Humberto Giugni repite en el cargo de rector y el Quinteto de Jazz, una de nuestras agrupaciones más importantes, pasa a formar parte de la vida institucional; se crea también la Estudiantina Universitaria. En estos primeros años de democracia los jóvenes universitarios estuvimos poseídos de un contagioso entusiasmo que nos llevó a integrarnos a las transformaciones del nuevo proceso político. Confiábamos, en aquella época, como confiamos hoy, en que la cultura es el medio más idóneo para la superación de un pueblo. En enero de 1968 se juramenta un nuevo rector, José Luís Bonnemaisson a quien le corresponde afrontar las solicitudes de renovación universitaria. Dentro de la propia universidad, surge un importante movimiento por la renovación cultural. Entre sus predicados están en terminar con la llamada “política de divertimento”: la dirección debe plantear un programa serio y coherente con la realidad del país y no convertirse en simple agencia de espectáculos. La universidad, en respuesta, crea el Departamento de Promoción Cultural Popular que se encarga de realizar actividades en los barrios marginales y poblaciones rurales del estado, logrando la fundación de nuevas casas de cultura. En 1970 se inicia la revista Poesía, órgano que ha representado nuestra universidad en el mundo de las letras. En 1972 asume el rectorado el Aníbal Rueda. La Dirección de Cultura

consolida su política de publicaciones y se crea el Departamento de Publicaciones con una línea editorial que comprendía publicaciones periódicas y colecciones de estudios Jurídicos y Economía. En música se da un paso de gran importancia con la creación del Centro de Estudios Musicales “Gustavo Celis Sauné. En 1976, bajo el rector Pablo Bolaños, se adscribe el Salón de Artes del Fuego a la UC, se crea la Coral Polifónica del núcleo Aragua, bajo la dirección de Sergio García y la Extensión Cultural en Puerto Cabello. También en este periodo se edita la revista Universitas, dirigida por Iván Hurtado León y se crea la Galería de Arte Universitaria en los terrenos de la plaza Prebo donados por el Concejo Municipal de Valencia.

Política cultural coherente En septiembre de 1980 toma posesión el equipo rectoral de Alejandro Zahlout y en el mes de junio de 1981 me corresponde el honor de ser nombrada Directora de Cultura encargada. Con Alejandro Zhalout se agudiza la crisis económica y el presupuesto es reducido a pago de personal. Sin embargo, se busca ayuda entre artistas y amigos de la universidad para continuar con la programación artística, se generan recursos a través de subastas de arte, venta de bonos y ayuda de instituciones y con apoyo privado la actividad continúa. Me corresponde plantear un programa de revisión y evaluación de la Dirección y un programa amplio que contempla la pasantía estudiantil por actividades culturales con acreditación académica. En septiembre de 1983 nace uno de los conjuntos artísticos más apreciados de la universidad: el Grupo de Música Popular Latinoamericana que reúne a artistas que actuaban como personal de la Universidad en presentaciones musicales. En septiembre de 1984, Gustavo Hidalgo asume el rectorado y en medio de dificultades mantiene abierta y funcionando la Universidad: los programas culturales se mantienen y en algunos casos se profundizan. Durante esta gestión se realiza un acto de justicia histórica muy importante: el 29 de julio de 1987, se le confiere el Doctorado Honoris Causa a Alfredo Celis Pérez, principal propiciador de la reapertura de la UC en 1958. En septiembre de 1988, se juramenta Elis Simón Mercado Matute, quien promueve la creación del Consejo Superior de la Cultura y la Fundación Fondo Editorial Universitario. Aunque no tienen continuidad en el tiempo aún así representan importantes avances en el proceso de madurez cultural de la institución. Se fortalece la política editorial, se inicia

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Sinopsis En esta edición publicamos la tercera entrega del discurso pronunciado por la profesora Alecia Castillo Henríquez con motivo del quincuagésimo aniversario de la reapertura de la Universidad de Carabobo el 28 de marzo de 2008. En la entrega anterior la profesora Castillo nos narró los primeros tiempos y vivencias de nuestra Alma Mater

el Ensamble Le Trouvers, que ha representado nuestra Alma Mater en competencias internacionales. El 7 de septiembre 1992 se juramenta Ricardo Julio Maldonado como rector, y logra dar un extraordinario impulso a la ciudad universitaria. El compromiso por la excelencia, se traduce, en actividades culturales que se realizan en el campus Bárbula. La Radio Universitaria y, posteriormente, la televisora, impulsadas por su gestión, se convierten en instrumentos eficientes en la proyección cultural de la Universidad. En 1996 Asdrúbal Romero asume el rectorado y la actividad literaria logra un gran impulso; se realizan talleres locales y nacionales y se participa activamente en el campo internacional. La UC se destaca en el mundo por su actividad artística que es premiada en numerosas ocasiones tales como el triunfo de la Coral Polifónica en concurso de coros en Barcelona, España. Para el año 2000, Ricardo Maldonado repite como rector de la Universidad y con él se consolida el semanario Tiempo Universitario, medio de expresión universitaria. El 29 de octubre de 2004, asume el rectorado la primera profesora universitaria, Maria Luisa Aguilar de Maldonado, esposa del anterior rector, quien entiende a la Universidad como un centro de cultura creadora, abierta a todas las tendencias del pensamiento. Ella, al igual que quien escribe estas notas, cree en una institución que de cabida a todas las ideologías y posiciones políticas; donde el más amplio y libre análisis permita el enjuiciamiento de ideas y de conductas; donde la racionalidad crítica surja como expresión propia del quehacer universitario. Creo firmemente que la democracia universitaria tiene su asiento en la autonomía y la cultura universitaria tiene su base en la participación y la promoción de toda la comunidad. La UC ha logrado mantenerse abierta a pesar de los ataques externos y también gracias a los Directores de Cultura, cuya labor ha sido siempre muy dura y abnegada. Son muchas las agrupaciones que han funcionado bajo esta dirección de las cuales sólo he nombrado aquellas en las que he en alguna forma he estado vinculada. Nunca han perdido calidad la creación y divulgación del hecho artístico. A todos estos directores y encargados de la Dirección de Cultura ofrezco mi respeto y aplauso de reconocimiento. castilloalecia@hotmail.com


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¿Ha muerto el socialismo? Fermín Freddy Carquez Márquez

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o, todo lo contrario, goza de muy buena salud por que nunca ha sido tan injusta y desigual la distribución de los bienes terrenales en el planeta tierra; como tampoco hemos llegado al final de la historia, la dinámica económica, social, cultural, militar y política de la humanidad sigue su marcha: desigual, laboriosa, conflictiva, contradictoria, compleja, cargada de éxitos y derrotas, tanto individuales como colectivas. Descansando siempre en la interacción entre las aspiraciones individuales y los intereses de clase, desarrollados en los permanentes y exigentes escenarios de la economía y de la interacción con el medio ambiente. La implosión soviética, la transformación capitalista china e indochina y el agotamiento cubano o norcoreano, no son sino episodios de un tránsito histórico, que nos resulta muy sensible dada la proximidad de los sucesos y nuestro compromiso afectivo con una Utopía, pero que deben ser investigados con un constructivo sentido critico, para aprender de ellos tanto en el campo de los aciertos como de los errores.

Basta de anacronismos, no más engaño Reconocer que los objetivos de los desafíos emprendidos por los diversos capitanes “marxistas” en el transcurso del siglo XX, excedieron y desviaron ampliamente en sus objetivos, conduciendo a numerosos errores y frustraciones, no tiene nada de extraño, no constituye una disminución del esfuerzo. Todo lo contrario, numerosos pueblos avanzaron. Porque la historia del hombre ha demostrado, hasta la saciedad, que cuando admitimos o encontramos los errores en las tareas históricas, nuestras realizaciones se multiplican o se revalorizan y generalmente avanzamos con mayor efectividad, al ser capaces de enmendar los errores. El Renacimiento Italiano es quizás el mejor ejemplo del reencuentro del ser humano con su historia, con sus creaciones científicas, técnicas, sociales, políticas y culturales, rescate que se convirtió en una gigantesca palanca para el progreso de la civilización occidental en los últimos cinco siglos de historia conocida.

Desde las sombras del pasado greco-romano y judeo-cristiano reaparecieron conocimientos que la humanidad había alcanzado, pero que el desorden y el caos en el cual se desploma el Imperio esclavista de los Césares, los envió a las profundidades del silencio y del olvido; rencuentros que incluso nos conducen a incorporar la importantísima creación científico-técnica del universo oriental.

La falsificación chino-soviética El deterioro experimentado por este importante bloque de poder, en un tiempo tan breve, carcomido por la rivalidad nacional y grupal, ha afectado con mucha fuerza la combatividad del movimiento popular en el planeta, en su mayor parte conformado por seres provenientes de sociedades campesinas en crisis. Integrados a centros urbanos en peores condiciones, pero que animados por deseos muy humanos de soluciones inmediatas y con capacidades muy limitadas de comprensión sobre la complejidad de las transformaciones económico-sociales, es completamente comprensible que sean manipulados con ofertas demagógicas y confundidos en sus aspiraciones sociales y políticas, convirtiéndolos incluso en instrumentos de colaboración de los proyectos hegemónicos de la dominación.

Una interpretación equivocada La mecánica lectura que tanto Lenín, como Stalin, Mao, Chou En Lai, Tito, Ho-Chi-Minh, Fidel y Kim-Il-Sung, hicieron del profético desafío marxista. “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”, llevaron a confundir desde el comienzo sus realizaciones de Estado, deseos utópicos que alimentados por estrechas aspiraciones humanas, preñadas de voluntarismo y dogmatismo, ignoraban las realidades que debían dirigir y resolver. Porque, desde el inicio, se trataba de alcanzar exitosamente la frontera de la transformación capitalista de sociedades entrampadas en la esclavitud y el feudalismo. Errores conceptuales que derivaron en horrores económicos, sociales y políticos, agotando en gran medida el contenido progresista de sus hechos insurgentes, a extremos en los cuales sólo la violencia hizo posible conducir a sociedades ávidas de cambios, pero muy distantes en sus necesidades de los “sueños” de sus antiguos capitanes.

Reconstruyamos la Utopía Es ese el nuevo desafío que tiene nuestra sociedad, a todas las escalas, desde nuestras modestas municipalidades, hasta el planeta, porque, de nuevo, el desorden, la confusión, el hambre y la violencia fratricida van del brazo de la acumulación irracional del capital, a cualquier precio, y han tomado por asalto la dirección de nuestro universo conocido. Conflicto en el cual Sur América, dadas sus reservas en materias primas, es una pieza importante de semejante ajedrez, encontrándose la población venezolana del presente en el ojo del huracán, atrapada por la rapacidad y el atraso de sus conductores, estancada en sus procesos productivos y

reducida una vez más al control e imposición del militarismo. ¿Y por que empezar por las ideas?, por la sencilla razón de que ellas son la brújula del ser humano, alimentan nuestro espíritu para asumir la actividad política con decisión, generosidad y valor. Pero además sin ellas no es posible organizarse y hacer planes destinados a conquistar victorias, que convoquen a los pueblos a la lucha por su derecho a vivir cada día mejor en este su paraíso terrenal.

Y como un indicador muy oportuno Me permito informarles que recientemente la BBC de Londres (2005), cuna del Capitalismo, realizó un concurso para identificar el filósofo más importante de la humanidad y ganó la nominación Karl Marx, el autor del Manifiesto Comunista (1848) y de El Capital (1864-1894). ¿Sorpresa? No, todo lo contrario: es un excelente indicador de que la población que votó por él, reconoce en su discurso profético una voz profundamente liberadora y no lo hace responsable por las barbaridades autoritarias y burocráticas de sus ignorantes y prepotentes discípulos. carquezf@yahoo.com


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¿Quo Vadis Alma Mater? Frank López

L

a pregunta por el destino de la universidad nos fuerza, en el contexto de esta dinámica electoral nacional y universitaria en la que hoy estamos, a una reflexión urgente sobre el problema del déficit de institucionalidad democrática en nuestra universidad. Porque -digámoslo de una vez- es, precisamente este déficit de institucionalidad democrática, esta falta de apego a los valores, a las normas y a los procedimientos de toma de decisiones democráticas, el asunto más perentorio que debe ser atendido con más apremio por quienes resulten electos como autoridades en el próximo proceso electoral rectoral. En artículos anteriores he mostrado, de manera muy sucinta pero también muy clara, cómo a medida que los universitarios fuimos desmantelando el sistema político de partidos de nuestras universidades republicanas (y del país nacional), fuimos imponiendo, al mismo ritmo y sin tener mucha conciencia de ello, un régimen personalista. Un régimen cuya dinámica fue concentrando abusiva y sistemáticamente todo el poder institucional en las funciones ejecutivas y controlando los órganos democráticos universitarios, al tiempo que fue, simultáneamente, deteriorando la institucionalidad democrática de las universidades: degradando los valores democráticos, vulnerando las normas, violentando los procedimientos democráticos, y creando así las condiciones de posibilidad para el surgimiento de grupos extrainstitucionales que se fagocitan la autoridad universitaria y tienen en jaque la gobernabilidad democrática. Pero la verdad es que este déficit de institucionalidad democrática no es imputable a la inmoralidad de alguien en particular, como mal pudiera creerse desde el pensamiento bárbaro. Ha sido más bien la resultante de un complejo proceso que nos urge conocer, de un proceso de control sistemático de los órganos democráticos universitarios logrado mediante la sumisión progresiva de la mayoría de los miembros de los espacios legislativos que, al subordinarse política y personalmente al poder, terminan anulando su función representativa, suprimiendo la voluntad libre y colectiva del cuerpo legislativo y suplantándola por la voluntad autoritaria del personalismo político. De modo que la abolición de la función representativa de los miembros de los espacios legislativos (v.g.

Consejos Universitarios) y la supresión de la voluntad colectiva del legislador, al trastocar el fundamento administrativo de la formación de la norma jurídica y desvirtuar el protocolo epistemológico de formación de la verdad jurídica que corresponde a dicha norma, terminó suprimiendo la función parlamentaria, dejando, en su lugar, el simulacro de un parlamento que no representa la voluntad de sus electores y que, en el ejercicio crudo del poder, termina imponiéndosele autoritariamente. Y ello en razón de que la dinámica de este poder personalista terminó convirtiendo los procedimientos administrativos de formación de la norma en la concreción de su propia voluntad autoritaria (la del personalismo), mientras que la carencia de representatividad en el protocolo epistemológico desvirtuó el proceso de formación racional-formal de la verdad jurídica, convirtiendo la opinión autoritaria del personalismo político en “verdad jurídica”, en la norma misma. De aquí que los juicios particulares de los parlamentarios, al no representar a sus electores y estar alienados en la opinión de la voluntad del personalismo político, no sólo quedan imposibilitados para validarse como juicios universales o como verdad jurídica que se exprese racionalmente en la norma, sino que devienen en una opinión que se transmuta en norma y que sólo representa a la parcialidad del poder personalista. Y este proceso de invalidación de la verdad jurídica y de inutilización de la legalidad de la norma, en la medida en que inhabilita la voluntad colectiva del legislador y la suplanta por la voluntad autoritaria del personalismo, transforma la legitimidad racional en una legitimidad carismática (Weber), en la que la aceptación del régimen no proviene de la convicción de sentirnos libremente representados en la verdad jurídica que expresa la norma igual para todos, sino de sentirnos subyugados por la voluntad de una persona que, a tenor de sus virtudes, devino poder. Un proceso este que no sólo ha desvanecido la institucionalidad democrática, haciendo que la gobernabilidad no dependa del mandato impersonal de la norma universalmente aceptada, sino de la fuerza política con la que el personalismo nos subyuga: convirtiendo el ejercicio crudo del poder, de la fuerza, en el ejercicio real de la autoridad. Por esta razón, en este espacio universitario desintitucionalizado, don-

de se han venido a menos las normas legítimas y los procedimientos impersonales, no se puede gobernar con los cargos sino con la fuerza política: los cargos sólo representan signos, signos que refieren determinadas cantidades de fuerza de la que disponen sus titulares. Por tanto, el proceso de acceso a los cargos no puede ser sino un proceso político de acumulación de fuerza, un proceso en el que el activismo político sustituye el mérito relativo al cargo. Y el proceso de ascenso burocrático es la semiótica de una fuerza que va revelando su signatura a medida que se va mostrando en la escala de cargos. Esta es pues, lamentablemente, la dinámica de un poder personalista que a tenor de su propia lógica de la fuerza cruda irá degradando aún más la institucionalidad democrática y definiendo así la realidad universitaria. De un poder que, en los términos de John Rawls y de Jürgen Habermas, irá suprimiendo cada vez más la persuasión por la fuerza, y alejándose cada vez más del sentido dialógico de la política que filosofó Hannah Arendt y aproximándose así al sentido Hobbesiano de la política. De un poder a partir del cual -y sólo a partir del cual- podrá interpretarse el cuadro político electoral que se nos avecina. Porque, a título de ejemplo, en la hipótesis del triunfo de la profesora Jessy Divo de Romero, la lógica de este poder nos indica que el cuadro político podría moverse en dos direcciones básicas. Una, que la carencia de fuerza propia obligue a la próxima rectora a fortalecer la fuerza del maldonadismo, como única forma de resistir las fuerzas adversas y poder gobernar sin contratiempos, porque tal como hemos mostrado, cada vez se gobierna menos con el cargo y más con la fuerza. Lo que podría traducirse en una gobernabilidad más o menos estable y en un maldonadismo fortalecido y en condiciones de poner otro rector en los próximos años. Dos, que la necesidad de fuerza para gobernar empuje a la próxima rectora a crear su propia fuerza, distinta del maldonadismo, en cuyo caso pudieran repetirse los escenarios vividos durante la gestión del rector Romero. Lo que podría significar una gobernabilidad atropellada y ambas fuerzas, maldonadismo y “jessysmo”, debilitadas. Pero en esta misma hipótesis, el triunfo del profesor José Ángel Ferreira al cargo del Vicerrectorado Administrativo haría mover el cua-

Fe de errata En el número anterior de Cuadernos, el último párrafo del artículo del profesor López salió incompleto debido a un error involuntario. Pedimos disculpas y a continuación reproducimos el párrafo completo. “Un pensamiento que no sólo se halla en el oficialismo, sino incluso en candidatos de oposición que, igual que el nacional socialismo, sustituyen el conocimiento profundo del sistema social por el tumulto de sus seguidores. De unos seguidores que, atragantados de cachitos y en la euforia de la política, levantan sus manos para decidir la verdad científica de la ciudad y elaborar, así entusiasmados, su propuesta de soluciones a los problemas municipales. ¡Dios nos libre!”

dro político de los próximos años al menos en dos direcciones posibles: una, lo obligaría a preservar y fortalecer sus propias fuerzas para poder gobernar, dado que, de lo contrario, correría el riesgo de quedar aislado, sin poder de decisión en el cargo y condenado a repetir la experiencia del profesor Reyes Lanza. Por tanto, la dinámica lo obliga a participar y sobretodo a ganar las próximas elecciones decanales de la FACES, como única forma de tener fuerzas para gobernar y seguir manteniendo su futuro político. Una opción que, en la FACES se tropieza con las fuerzas de la excelencia y tendrá que rozarse con ellas. Mientras que en la hipótesis del triunfo del profesor Reyes Lanza, la dinámica del poder personalista lo obligaría a crear sus propias fuerzas y a establecer alianzas con otras fuerzas existentes, en un cuadro político de posible pugna con las fuerzas del maldonadismo. En fin, preguntarnos por el rumbo de la universidad es descifrar la lógica de este poder que seguirá desinstitucionalizando y degradando a la universidad, a menos que decidamos apalancar el sistema y revertir esta lógica que amenaza con triturarnos.

oswaldo_lopez2002@yahoo.es


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En el capítulo anterior posamos nuestra atención en la relación existente entre cultura y política. Igualmente se reflexionó sobre las consecuencias que para la gobernabilidad pudieran derivarse de los encuentros y desencuentros entre estas dos dimensiones del tejido social. La idea del "hombre nuevo", igualmente, fue objeto de atención en el marco de esta reflexión teórica.

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n las entregas anteriores revisamos algunas de las consecuencias que se han derivado de la invasión del racionalismo en el ámbito de la actividad política. Su tratamiento teórico lo desarrollamos a partir de las reflexiones elaboradas por el filósofo británico Michael Oakeshott. En este sentido, brindamos especial consideración a las políticas, denominadas por este autor, como de la fe y del escepticismo. Igualmente, en la segunda entrega, intentamos desarrollar una lectura de las relaciones que se establecen entre las dimensiones de la cultura y la política. Vale decir, entre los particularismos que caracterizan este ámbito y el universalismo político que se desprende de la idea decimonónica de construir “un hombre nuevo”.

Subyugar la experiencia Contemplemos brevemente la argumentación desarrollada en la entrega anterior. Como lo señalábamos, desde esta “razón,” supuestamente común a toda la humanidad, se pretendía interpretar nuestra heterogeneidad y diversidad cultural como continuidades y/o transitoriedades en el curso inevitable de la historia. Dentro del universo de las ciencias humanas existen prototipos de

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De la fe y el escepticismo en la política

Michael Oakeshott (III y final) Nelson Acosta Espinoza desarrollos teóricos que se derivan de esta premisa racionalista. En nuestras latitudes, por ejemplo, el sociólogo argentino Gino Germani, concibió el proceso de modernización en América Latina, como el tránsito necesario de una sociedad tradicional a una moderna. A partir de este supuesto, se pretendía que las políticas públicas subyugaran esta carga que supuestamente obstaculizaban el paso hacia la tan deseada modernidad. Esta necesidad de someter al tiempo, igualmente, irradiaba un “hambre impaciente de eternidad y un nerviosismo irritante frente a todo lo que sea tópico y transitorio”. Las consecuencias de la aplicación de esta vertiente racionalista son por todos conocidas. La emergencia y consolidación de regímenes de corte autoritario, burocrático y desarrollista.

Eurícides y Orfeo Existe otra versión de este pensamiento. Vamos a intentar ilustrarlo mediante el uso de dos personajes de la mitología griega. Me refiero a Eurícides y Orfeo. En nuestra versión Eurícides representa a la sociedad y no desea ser liberada por Orfeo, que en este ejemplo, juega el rol del Estado. En otras palabras, los particularismos culturales, vale decir, el polo tradicional de nuestra modernidad, no debe ser sometido y “civilizado”; por el contrario, ha de ser asumido en términos positivos y exaltado como la expresión de lo popular. Desde luego, desde esta perspectiva estas tradiciones proporcionarían la esencia que confiere sentido a lo nacional. La brecha que separa los polos tradicional y moderno, podría ser allanada, entonces, a través de la exaltación de esta dimensión sobre la cual supuestamente descansa nuestra verdadera identidad como pueblo. Regresando al ejemplo inicial, sería la bella Eurídice, entonces, quien debería ir al rescate del inepto Orfeo.

La construcción de lo político Desde luego, sobre esta consideración se han erigido diversos movimientos de corte populista y nacionalista. El denominador común de todo ellos ha

sido el intento de fundar su práctica política sobre este patrimonio “real maravilloso” que presumiblemente marca nuestra particularidad como latinoamericanos. Sobre este tema existe una abundante bibliografía y una honda discusión teórica. El historiador argentino Ernesto Laclau, por ejemplo, ha hecho contribuciones fundamentales para el análisis del fenómeno populista. Compartimos, particularmente, su idea del populismo como una lógica social cuyos efectos atraviesan una variedad de fenómenos. En este sentido, para este historiador el populismo es, simplemente, un modo de construir lo político. Un ejemplo lo pudiera constituir el movimiento político encabezado por el presidente Chávez. El “chavismo” ambicionó desarrollar una lógica cuyo objetivo estratégico era escindir maniqueamente el ámbito de la política entre los polos “pueblo” y “oligarquía” y, adscribir a cada uno de estos términos, virtudes morales y éticas mutuamente excluyentes. Esta concepción política, compartida por sectores opositores, fue responsable, entre otras circunstancias, de los altos extremos de conflictividad que caracterizaron nuestro reciente pasado político. Este discurso fracasó porque no era viable en los planos teórico y práctico. La afirmación simple de las diferencias, condensadas en polos mutuamente excluyentes, hace extremadamente difícil la posibilidad de constituir el ámbito de lo político. Recordemos que es en esta esfera donde las identidades colectivas son reasignadas y negociadas. No es factible, en consecuencia, instrumentar una política que se fundamente en la confrontación entre unas supuestas identidades auténticas y otras que no poseían autenticidad. Cuando se impone esta lógica, la primera víctima en caer es la convivencia democrática y, desde luego, bajo esta circunstancia, se abren las compuertas para que corran los torrentes del fascismo y el autoritarismo.

Cruzando la calle Después de este largo recorrido es

propicio adelantar algunas conclusiones. En primer lugar, este racionalismo en la política ha constituido la matriz al interior de la cual se han construido los distintos lenguajes que han expresado lo político en nuestros países. Segundo, la política de la fe y la concepción del Estado como una asociación de sesgo empresarial contribuyen en mantener esta relación asimétrica entre cultura y política y, tercero, esta asimetría cuenta para explicar las dificultades que se confronta al intentar cultivar el vector liberal del dispositivo democrático.

Polifonía de voces Formulemos una pregunta sustantiva ¿Será posible equilibrar la quilla del barco donde se encuentra depositada la política democrática? Me parece que es harto difícil encontrar una respuesta apropiada. Los viejos astilleros políticos ya no son útiles para llevar a cabo este delicado trabajo. Se hace indispensable, entonces, comenzar a construir unos nuevos. Una condición se debe tener presente: el democrático es el único lenguaje que permite polifonía entre la diversidad de nuevas voces. Es por ello que es indispensable hablar y actuar con las reglas de su gramática para garantizar que la quilla del barco donde se albergará esta política permanezca equilibrada. Recordemos que los proveedores de planes para una Torre de Babel acechan siempre en las esquinas y callejones de la vida pública. acostnelson@gmail.com


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Los jóvenes escritores y sus reflexiones

Tolkien y la ciudad que vendrá Natasha Angulo Oliveros

E

s increíble la cantidad de escenarios fabulosos que se encuentran detrás de las historias en la que nos envuelven muchos autores y directores con sus obras creativas. Estar en contacto visual -a través del cine-, o narrativo -mediante la literatura-, con lugares desconocidos y asombrosos, es una sensación gratificante que aviva el deseo de los espectadores por esos lugares extraordinarios e inverosímiles, a donde la poderosa imaginación humana nos lleva. Principiaba el bachillerato cuando llegó a mis manos el libro El Señor de los Anillos del escritor inglés John Ronald Reuel Tolkien, mejor conocido como J.R.R Tolkien. Apenas comencé a leerlo, aprecié las grandiosas descripciones que el autor hace de ciudades y personajes maravillosos. El libro me envolvió y se convirtió rápidamente en mi obra favorita. La obra, sinceramente, me fue agarrando. Poco a poco y cada vez, con más frecuencia, me imaginaba dentro de los espacios en los que se encontraban sus protagonistas, haciéndome partícipe de aquello y logrando de esa manera, el mayor de los sueños de un escritor, el involucrar activamente al lector-espectador. El libro se divide en tres partes: La Comunidad del Anillo, Las dos Torres y El Retorno del Rey. Luego de casi literalmente devorar los tres tomos, comencé a leer, del mismo autor, El Hobbit y seguidamente El Silmarillion, convirtiéndome de ahí en adelante en un miembro de una comunidad muy especial, pues constituye un verdadero fenómeno comu-

nicacional, frente a lo que pudiera ser una simple manipulación del mercado mediático en el momento de su mayor desarrollo e impacto tecnológico desde su formación. Una de las categorías básicas para entender la cosmovisión planteada en la obra es el concepto de La Tierra Media. También denominada Arda, y constituye el mundo en el que se desarrollan los acontecimientos que narra la ficción de Tolkien. Es en el Silmarillion donde se describe la formación de ese universo. (Ver cita en el recuadro) Como ya dije antes, la Tierra Media me hipnotizó, y fui leyendo acerca de sus habitantes, acerca de sus idiomas y costumbres, acerca de la geografía de sus ciudades. La cuestión es la siguiente, cuando empecé a leer a Tolkien en el año 2000, cursaba el 7º grado, no tenía Internet en casa y, prácticamente, ninguno de mis amigos compartía conmigo tal afición literaria. Sin embrago, todo eso cambio luego de que en el año 2001 se estrenó El señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, dirigida por el neozelandés Peter Jackson. Posteriormente saldrían El Señor de los Anillos: Las Dos Torres (2002) y El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (2003). No solamente la trilogía tuvo un gran éxito en las salas de cine de todo el mundo (llegando a alcanzar las tres películas, los puestos 14º, 7º y 2º de las más taquilleras en la historia de la cinematografía), sino que también, fueron aclamadas por la crítica, llegando a ganar 17 premios Oscar en total, así como amplias alabanzas para el reparto y a las innovaciones, en lo referente a efectos especiales digitales y a lo bien adaptados que estaban los escenarios. La trilogía fílmica dirigidas por Jackson, creó en mí una nueva forma de ver el libro. Si bien es cierto que los escenarios y los personajes no eran idénticos a los que imaginaba cuando leía, estos se acercaban extremadamente. Además de todo eso, me di cuenta de que ya no era sólo Natasha, una niña de doce años que leía a Tolkien. No era ahora, únicamente la que imaginaba y recreaba de continuo sus paisajes, ante mis ojos estaba una enorme comunidad que compartía conmigo esa fascinación por la Tierra Media, y esa emoción del triunfo del bien sobre el mal, a pesar de todo. La experiencia como entusiasta lectora y cinéfila de esta obra, me ha servido para plantearme una interro-

gante en el marco estimulante de un trabajo escolar asignado en la universidad en donde estudio: “¿Será que la representación de las ciudades imaginarias de la Tierra Media creadas por J. R. R. Tolkien, han logrado cambiar de alguna forma la representación de las ciudades reales del planeta Tierra?” Para poder contestarme esta pregunta, primero intenté buscar cuál es la definición de la palabra “ciudad“. De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española, su raíz proviene del latín civitas y se define a la ciudad como al “Conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas”. Sin embargo, esta definición no me parecíó suficiente e intente conseguir otra que me pareciera más completa, luego de algún tiempo me topé con el siguiente concepto “Una ciudad es una comunidad de asentamiento, es decir, un espacio social donde un colectivo humano reside, se organiza y se reproduce socialmente. Como toda comunidad humana contará con sus propias pautas de organización, con su propia política, puesto que quienes participan de la vida de la ciudad forman parte de un colectivo”. Ahora bien, pensé, si consigo un colectivo humano cuya organización política y demás elementos, se relacionen esencialmente en las obras de Tolkien, entonces pudiera afirmar quizá, que esta noción ha trascendido lo imaginario y se ha anclado en el de lo mundo real. Luego de bastante indagar me encontré con que hoy en

Citas de Silmarillion AINULINDALE1 “En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento, y estuvieron con él antes que se hiciera alguna otra cosa. Y les habló y les propuso temas de música; y cantaron ante él y él se sintió complacido. Pero por mucho tiempo cada uno de ellos cantó solo, o junto con unos pocos, mientras el resto escuchaba; porque cada uno sólo entendía aquella parte de la mente de Ilúvatar de la que provenía él mismo, y eran muy lentos en comprender el canto de sus hermanos. (…) Entonces las voces de los Ainur, como de arpas y laúdes, pífanos y trompetas, violas y órganos, y como de coros incontables que cantan con palabras, empezaron a convertir el tema de Ilúvatar en una gran música; y un sonido se elevó de innumerables melodías alternadas, entretejidas en una armonía que iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas, rebosando los espacios de la morada de Ilúvatar; y al fin la música y el eco de la música desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío. (…)”


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Tolkien... día, prácticamente en casi todas las grandes ciudades modernas de Occidente, existe por lo menos una Sociedad Tolkien. Ustedes se preguntarán, como yo misma lo hice, qué cosa puede ser eso. Bueno, la verdad es que son grupos de personas que se encuentran generalmente en una misma ciudad, y que se reunen regularmente, cara a cara, para intentar vivir o recrear, con mayor intensidad, la obra de Tolkien y el mundo que este plantea en su imaginario. Es decir, para compartir sus últimas lecturas, discutir sobre asuntos relacionados con la obra del Profesor, o disfrutar de la compañía de otros tolkienianos por medio de canciones, dibujos o lo que cada uno de sus miembros quiera enseñar a sus compañeros. También organizan sesiones de lectura, en las que se comparten los trozos que más emocionan a cada uno de la obra de Tolkien; debates y charlas sobre los más diversos aspectos de la Tierra Media; partidas de Rol (literalmente: juego de interpretación de papeles); excursiones al monte o al campo; cenas y comidas hobbíticas, entre muchas otras actividades. De hecho, no solamente hablan de las obras y realizan actividades como las descritas, sino que también adoptan los nombres de los personajes, sus vestuarios, aprenden sus idiomas y canciones. No crea el lector que estoy inventando; les referiré, a manera de ejemplo, que en una Sociedad Tolkien de España, se realiza una partida de Rol en vivo en la que participan más de 120 personas, durante 24 horas, que se disfrazan y adoptan las características del personaje tolkieniense que eligieron (elfo, enano, orco, hobbit, etc.) ¿Sorprendente verdad? Pues bien, estas cofradías van más allá de las representaciones. Hoy en día hay encuentros anuales en los que se reúnen muchas de estas Sociedades Tolkien del mundo que duran, algunas veces, hasta cinco días en los que se debate, se realizan bailes, se hace teatro, cine, y otra cantidad de actividades. Es importante destacar que las Sociedades Tolkien están conformadas por personas de distintas edades que van desde los 16 hasta los 65 años; personas que, quizás, aparte de la admitida admiración por la obra, no tienen, posiblemente nada en común entre ellas. Por otro lado, parece importante observar que este fabuloso autor ha inventado una forma comunicativa que cada día se vuelve más y más popular. A propósito de ello, Bernardita Ojeda (N.E.: Bernardita Ojeda es una profesional chilena que escribió su tesis sobre Tolkien) apunta: “Las lenguas creadas por Tolkien, basándose

en idiomas como el finés o el gaélico, generan seminarios de lingüística especializados y hay una gramática y una comunidad de hablantes que crece. Un logro importantísimo que no tiene precedentes en ningún otro idioma creado para un libro”. Además, puedo decir, que he estado averiguando, que se quiere cambiar una ciudad, geográficamente hablando. Por medio de Internet se obtienen artículos en los que se habla de una posible recreación de los escenarios del Señor de los Anillos, en varios de los municipios de la Sierra Norte. A pesar de que esta información es del 2005, es posible que el proyecto siga en pie. He de mencionar que si investigamos los mapas de la Tierra Media, (en Google) aparecen más de 170.000 artículos relacionados y más de 8 mil imágenes. Más impresionante aun, es que hay un enlace o link que nos permite viajar virtualmente por la Tierra Media a través de Google Maps, permitiendo el acceso a todos los lugares míticos como Hobbiton, Mordor, Rivendel Erebor, entre otros. Cada lugar va acompañado de una ficha que contiene información sobre su ubicación, época, “habitantes”, imágenes, etc. Con todo esto ya yo podría decir que considero que las obras de este gran maestro, que se encontraban sólo en el imaginario colectivo, en esas ciudades irreales, se han desprendido y ahora tienen vida por sí mismas, y están creando nuevas ciudades, ciudades reales. Pero esto me llevo a otra interrogante ¿por qué? ¿qué es lo que hace que tratemos de recrear esas ciudades y esos personajes de la Tierra Media? Como respuesta diré que creo que esto se debe a un intento por olvidar los problemas y las carencias que se sufrimos en el mundo real. Es decir, creamos un mundo compensatorio donde el bien y la estabilidad, prevalecerán, en contra de la maldad y el caos. Y es que en este momento los problemas que enfrentan las ciudades no parecen tener una solución fácil y mucho menos inmediata, como dice Gustavo Remedi “Las ciudades se (re)presentan como “las pruebas” de la pesadilla maltusiana: el crecimiento demográfico, la “inmigración fuera de control”, el espectro de “la sobrepoblación”, la imagen del “apilamiento humano”que hoy estructura las fantasías y temores del Primer Mundo. En forma complementaria, son presentadas como un foco infeccioso: un foco que irradia pobres, desempleados, vagos, hijos, falta de valores, criminales, enfermedades, basura, contaminación -todo lo cual au-

mentaría la escasez y agravaría, en un esquema socialdarwinista, “la lucha por la sobrevivencia”. Es decir, nos encontramos en este mundo horrible del cual no podemos salir, este Planeta Tierra en el que estamos rodeados de neurosis, depresión y decepción, en donde el materialismo romo y la falsa espiritualidad empujan al amargo y cínico nihilismo o al eternalismo bobalicón que cree en todo sin análisis ninguno. La falta de respuestas a las incontables dudas de la humanidad han hecho que encontremos en estos relatos maravillosos una forma de escape o por lo menos una ilusión de escape; nos refugiamos en la fantasía porque no sabes enfrentar a la realidad. Pero yo creo que podríamos voltear todo eso y decirlo de otro modo; podríamos decir que estos cuentos fantásticos nos permiten pertenecer a algo mucho más grande, nos permiten evitar esta vida un tanto banal y aburrida, y especialmente sin sentido. Uno de los rasgos que se señalan

de la etapa postmoderna, es, precisamente, “la muerte de los grandes relatos”, la muerte de Dios, el “logos”, de la poesía y la historia misma, por lo que un meta-relato como este y su enorme aceptación configuran, a mi modo de ver, la respuesta del inconciente colectivo (expresado incluso en la moda), a ser arbitrariamente reducido por la homogenización del pensamiento único. Es por todo eso que creo que los libros de J.R.R Tolkien han tenido tanto éxito al proyectar, a través de su universo idealizado, todos nuestros anhelos, nuestros temores, nuestras esperanzas más profundas. Si las metrópolis imaginadas en la Tierra Media son ahora una realidad, únicamente queda esperar y ver que les depara el futuro a estas ciudades que han dejado de ser virtuales porque ya viven en el corazón expectante de la humanidad, frente a la amenaza urbana de la insensible y fatal megalópolis. natusha_159@hotmail.com

Las sociedades Tolkien Sorprende a quienes no se han integrado al mundo imaginario de Tolkien, la cantidad de “sociedades Tolkien” que se han creado. Una búsqueda rápida en Internet arroja grupos en España, Costa Rica, Uruguay y, por supuesto, Venezuela. Según Wikipedia, “La primera idea de formar una sociedad dedicada al estudio de la obra de Tolkien surgió en los Estados Unidos en 1965. Richar Plotz, un joven de quince años que estudiaba en la Universidad de Columbia, vio algo escrito en élfico en un letrero de la estación: "Debía ser élfico, pero no me lo podía creer. ¿Quién iba a poder escribir en élfico? A la semana siguiente la inscripción había desaparecido, pero otra persona había escrito 'Bilbo Bolsón es probablemente un fraude'". Este diálogo por escri-

to continuó varias semanas hasta que Plotz sintió el impulso de añadir: 'El Club Tolkien se reúne en la estatua del Alma Mater a las dos de la tarde el día 5 de Febrero'. Una semana más tarde, seis estudiantes, ninguno de los cuales se conocía, desafiando la bajísima temperatura, se reunieron durante una hora al pie de la estatua. Así surgió la Tolkien Society, que posteriormente se fundiría con lo que hoy es la Mythopoeic Society, dedicada al estudio, discusión y disfrute de la literatura mítica y de fantasía (especialmente las obras de Tolkien, CS Lewis y Charles Williams).” La página: sociedadtolkienvenezuela.foros.ws/ contiene gran cantidad de información para los fans de Tolkien.


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Chávez y la libertad de los antiguos Nelson Acosta Espinoza

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hávez reconoció su error y derogó la polémica Ley Nacional de Inteligencia y Contrainteligencia. El texto será transferido a la Asamblea Nacional y, probablemente, servirá de insumo para la elaboración de un proyecto que permitirá coordinar estos servicios. Es encomiable ese espíritu de enmienda, expresado por la más alta esfera del poder gubernamental. Es de esperar, entonces, que la Comisión de Política Interior convoque a diversos especialistas para que tomen este toro por sus cuernos y claven la estocada mortal en lo sustantivo del problema, vale decir, el concepto de libertad sobre el cual se deberá construir esa armazón jurídica que pretende proteger la denominada “razón de Estado”. El sesgo estratégico del tema hace obligante incentivar el debate. El argumento de fondo, sin lugar a duda, es el concepto de libertad sobre el cual se soportará esta iniciativa jurídica. Su construcción tendría que reflejar una de las distintas acepciones que implica este concepto filosófico. De esta noción sería posible desprender interpretaciones diversas que connotan significados distintos. En este orden de ideas, las expuestas por Benjamín Constant (1767-1830) y, en especial, por Isaiah Berlin (1909-1997) constituyen un excelente punto de partida para iniciar la

discusión sobre este tema capital. Recordemos que este profesor de la Universidad de Oxford, criado en Riga y Petrogrado, distinguía dos tipos de libertades: la negativa y la positiva. La primera la entendía como libertad de interferencia en asuntos personales, que implica la limitación del poder del estado dentro de un fuerte marco legal. Como lo sintetiza un conocido académico, el propósito esencial de la comunidad política liberal es crear las circunstancias públicas en las que se deja solos a los hombres para que hagan lo que quieran, si sus acciones no interfieran con la libertad de los demás. La segunda, por otra parte, era libertad para poner en práctica algún bien mayor en la historia. En el centro de los proyectos fascistas y comunista, advirtió Berlin, había una determinación de usar el poder político para liberar a los seres humanos, les gustara o no, con el objetivo de realizar algún fin histórico superior. Esta determinación, concluía Berlin, inevitablemente conducía a la represión. Como lo señalamos, el Presidente de la República decidió suprimir el referido decreto debido a su carácter inconstitucional. Sin embargo, la idea sobre la cual reposa esta iniciativa legal no ha sido expuesta. La seguridad del estado, como bien lo señaló Berlin, no puede justificar disposiciones que atenten, por ejemplo,

Isaiah Berlin: el gran catalizador

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saiah Berlin fue uno de los hombres más destacados de su época, y uno de los principales pensadores liberales del siglo XX. Filósofo, teórico político, historiador de las ideas; ruso, judío, británico; ensayista, crítico, maestro; era un hombre de formidable poderío intelectual con un raro don para entender un amplio rango de motivos, esperanzas y miedos humanos, y una prodigiosamente enérgica capacidad para el disfrute de la vida, de la gente en toda su diversidad, en sus ideas e idiosincrasias, de la literatura, de la música, del arte. Su defensa y el refinamiento de lo que consideraba como la más esencial concepción de la libertad alcanzó un estatus de clásico, y la presencia y carácter de este concepto en el pensamiento moderno se debe en gran medida a él. También identificó y desarrolló, con mucha originalidad, la visión pluralista de los máximos

ideales humanos en los que basaba su postura liberal, y que, de igual manera, merece quedar hondamente grabada en nuestra perspectiva. En contraste con la mayor parte de las ideologías y credos que ha creado la humanidad, Berlin argumentaba que no es posible llevar a cabo el conjunto de todos los valores en una vida, o en una sola sociedad o período histórico, y que muchos ideales no pueden siquiera ser medidos con la misma escala; de modo que no puede haber una única clasificación objetiva de fines, ni tampoco establecerse un único conjunto de principios según los cuales vivir. De esto se desprende no sólo que la gente debe ser libre (dentro de los cruciales pero bastante amplios límites establecidos por las necesidades de la misma humanidad), tanto de manera individual como colectiva, de asumir como guía sus propias prioridades y visiones de la vida; sino

contra la libertad personal, el debido proceso, el derecho a la vida, la inviolabilidad del hogar, la libertad de expresión y el acceso de la información. Igualmente, no puede conferir a los organismos de seguridad la capacidad de “anticipar” delitos y detener a quienes pudieran atentar contra la estabilidad y la soberanía del país. Desde luego, lo arriba descrito, constituye una ilustración grotesca de una política en marcha. Bueno es resaltarlo, esta estrategia no ha sido aún derrotada. Es indispensable, entonces, profundizar el debate sobre este tema. Quizá sea pertinente recordar que esta diferencia entre espacio público y privado (éste contenido debería fundar el corazón de la discusión) ha sido producto de luchas históricas. La conservación y protección de este último ha sido fruto de un largo proceso no ajeno a dosis altas de disputa política. Su constitución, en consecuencia, ha permitido el florecimiento de las libertades políticas En otras palabras, sin independencia individual, no es posible concebir las autonomías políticas. Debatir es imperativo. No olvidemos que en el fondo nos estamos jugando el “cemento mismo sobre el que se ha construido la libertad de los modernos”. Chávez, sin duda, apuesta por la de los antiguos.

Isaiah Berlin Nacido en Riga, Letonia, fue el primer judío en ser elegido para recibir una beca en el All Souls College de Oxford. Entre 1957 y 1967 fue Chichele Profesor de Teoría Social y Política en la Universidad de Oxford. En 1967 ayudó a fundar el Wolfson College de Oxford, y se convirtió en su primer presidente. Recibió el título de Knight Bachelor en 1957 y la Orden de Mérito en 1971. Fue presidente de la Academia Británica entre 1974 y 1978. Recibió también el Premio Jerusalén en 1979 por sus escritos sobre la libertad individual en la sociedad. La obra de Berlin sobre teoría del liberalismo es de gran influencia. Su conferencia de 1958, “Two Concepts of Liberty”, en la que distingue entre libertad positiva y libertad negativa, ha centrado una gran parte de los debates que desde entonces se han producido sobre la relación entre libertad e igualdad social. Se cumplen once años de la muerte de Isaiah Berlin (1909-1997), quien probablemente sea el pensador liberal más emblemático de nuestros tiempos. Cuadernos reproduce en este número un extracto del perfil intelectual que Henry Hardy publicara en la revista Letras Libres en su edición de diciembre del 2007. Isaiah Berlín: Una impresión personal Henry Hardy

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también, quizá de modo más radical, que una sociedad perfecta y sin fricciones, no nada más es imposible en la práctica, sino que, en principio, es incoherente como ideal. Este tipo de conclusiones hoy pueden parecerle poco sorprendentes a algunos, pero esto, como sostenía Berlin, es un avance más reciente, menos generalizado y menos seguro de lo que podría suponerse; es también una idea benéfica, y puede atribuírsele en parte. Aunque pasó toda su vida profesional, salvo el tiempo en que sirvió en el ejército, como académico en Oxford, nunca tuvo una mentalidad pueblerina, y se movía con igual soltura en los diversos mundos que habitaba, muchas veces de manera simultánea, sobreviviendo día tras día, sin flaquear, a una extenuante agenda de compromisos y distracciones. Dio conferencias a distinguidas y cultas audiencias en muchos países, y charlas para sociedades estudiantiles (no solamente en Oxford), institutos universitarios y preparatorias, y donó generosamente su tiempo a un número siempre creciente de solicitantes: ex alumnos con problemas,

especialistas en su obra, desconocidos que buscaban su ayuda o consejo en relación con proyectos propios. Se le escuchaba con frecuencia en la radio, especialmente en el Third Programme, y concedió numerosas entrevistas, en especial a periodistas extranjeros. En verdad disfrutaba de lo que otros habrían percibido como presiones intolerables y, aunque era perfectamente serio cuando la ocasión lo demandaba, rodeaba de una aura de diversión, a veces de picardía, todo lo que emprendía.


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Historia del cine venezolano (II) Redacción

Sipnosis

Diego Rísquez

Hace 106 años, los venezolanos vieron la primera muestra de de la cinematografía nacional con las películas Célebre Especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa, y Muchachos BaZándose en la laguna de Maracaibo, ambas estrenadas el 28 de enero de 1897 en el Teatro Baralt de Maracaibo. En la entrega anterior se emprendió un viaje a lo largo de esta trayectoria mostrando la vocación social que ha distinguido el cine nacional.

La crisis de los noventa.

Nuevo siglo, nueva tecnología.

Los años noventa comienzan con muy buen pie para el cine nacional. Se estrenan Jericó, de Luis Alberto Lamata, y Disparen a Matar, de Carlos Azpúrua, ambas con gran éxito de taquilla y crítica, llegando incluso a conseguir varios premios internacionales. En 1994 se decreta la Ley de Cinematografía Nacional, donde se establece la creación del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía. Sin embargo, el resto de la década se caracteriza por una escasa producción cinematográfica, siendo lo más resaltante las colaboraciones del matrimonio de Elia Schneider con José Ramón Novoa, con las películas Sicario (1995), una de la más taquillera del país hasta ese momento, Huelepega: Ley de la calle (1997), y Garimpeiros (1999), conocida en el extranjero como Oro Diablo.

En el año 2000 la cinta Manuela Sáenz, del realizador Diego Rísquez, logra un nuevo éxito de taquilla para el cine nacional. Sin embargo, el verdadero cambio en el cine venezolano se podría ver unos años después, en el 2003, con el estreno de Yotama se va Volando, de Luis Armando Roche y el mexicano Rodolfo Espino, primera cinta venezolana realizada en cine digital que es estrenada en salas comerciales. En el 2005, la cinta Secuestro Express, de Jonathan Jakubowicz, se convierte en la película nacional más vista en Venezuela. Igualmente se considera un gran éxito su venta a la distribuidora Miramax para su comercialización a nivel mundial. Este mismo año se estrena El Caracazo de Román Chalbaud, la cinta más costosa en la historia del cine venezolano. Además, entra en vigencia una Reforma a la Ley de Cinematografía Nacional que fomenta algunos cambios, tales como un porcentaje de cuota de pantalla para el cine venezolano, además de fomentar una mayor participación de la empresa privada en la actividad cinematográfica a través de diversos impuestos e incentivos fiscales. La cinta Elipsis de Eduardo Arias-Nath, producida en 2006, fue estrenada el 29 de septiembre y es la primera película venezolana producida y distribuida por la 20th Century Fox y su división latinoamericana. Durante ese año se estrenaron once películas venezolanas en el país, siendo la más taquillera la cinta Francisco de Miranda, de Diego Rísquez. Producida en el año 2005, y estrenada el 15 de septiembre de 2007, se presenta la película Postales de Le-

En 1970, es co-guionista y protagonista del cortometraje dirigido por Carlos Oteyza Siete Notas. En 1975 realiza el evento multimedia (cine, teatro, escultura y acción en vivo): A propósito de Simón Bolívar. Las primeras piezas de su filmografía, rodadas en formato super 8, fueron: Poema para ser leído bajo el agua, (1976), Radiografías de Naturalezas Vivas (1977), acompañado de una exposición de radiografías y presentado en la Galería Mendoza; A propósito de la Luz Tropical (1978), en homenaje al pintor Armando Reverón; y realizó el evento multimedia de diapositivas y acción en vivo A propósito del hambre del maíz (1979). A comienzos de los 80, realiza su primer largometraje Bolívar Sinfonía Tropical, que se convierte rn la primera película en super 8 en ser seleccionada para la quincena de realizadores del Festival de Cannes y gana premios en Mérida (Venezuela), y en México, Panamá y Canadá. Asi-

mismo, esta misma película es presentada por segunda vez (evento inédito en la historia del festival) en la quincena de realizadores del Festival de Cannes en 35mm. En 1984, realiza su segundo largometraje Orinoko Nuevo Mundo, seleccionado para la quincena de realizadores del Festival de Cannes. Entre 1985 y 1986, se presenta una retrospectiva de toda su filmografía en el Pompidou (Centro Beaubourg) de París. Un año después, se presenta en el Museo Moderno de Nueva York, Amerika, Terra Incógnita. Su cuarto largometraje Karibe com Tempo, lo filma en 1993. En 2001, estrena el largometraje Manuela Sáenz, La Libertadora del Libertador y luego de cinco años de producción culmina Francisco de Miranda su más reciente filme, escrito bajo la pluma de Leonardo Padrón que fue estrenado en 2006.

Margot Benacerraf Margot Benacerraf (1926) nació en Caracas y lleva a cabo sus estudios de cine en París, graduándose en la IDHEC (Instituto de Altos Estudios Cinematográficos). Sus dos películas más conocidas son del género documental: Reverón, obra que ilustra la vida de este conocido pintor venezolano, y Araya, que retrata el trabajo que día a día realizaban los obreros de las salinas de Araya, situada en la península del mismo nombre en el oriente de Venezuela. Ha sido una gran colaboradora del cine venezolano. Fue fundadora, en 1966, de la Cinemateca Nacional, y estuvo a cargo de su dirección durante tres años. Participó en la junta directiva del Ateneo de Caracas y, en 1991, con el aliento del escritor y mecenas del cine latinoamericano Gabriel García Márquez, creó Fundavisual Latina,

ningrado, de Mariana Rondón, cinta que fue financiada por Ministerio de la Cultura, PDVSA y el canal Telesur, siendo, hasta el momento una de las películas venezolanas más exitosas en el ambito internacional, habiendo ganado el máximo galardón del festival de Biarritz, dos premios en la 31ª Mostra Internacional de Cinema de São Paulo, y una postulación al Oscar

fundación encargada de promover el arte audiovisual latinoamericano en Venezuela. Entre los premios y reconocimientos obtenidos cabe destacar que su película Araya ganó el Premio Internacional de la Crítica del Festival de Cannes en 1959 (Compartido ex aequo con Hiroshima, mon amour de Alain Resnais). Además, ha recibido varias condecoraciones y premios tales como el Premio Nacional de Cine (1995), la Orden Andrés Bello (en dos ocasiones), la Orden del Libertador, Orden Bernardo O’Higgins del Gobierno de Chile, y otras. En febrero de 1987, el Ateneo de Caracas inaugura una Sala de Cine con su nombre, donde se presentan obras de arte y ensayo. En la actualidad la esa sala forma parte de la distribuidora Circuito Gran Cine.

de ese año, en la categoría ¨Mejor película extranjera¨. En 2007 se estrena la película Miranda regresa dónde se relata la historia del prócer, producida por la fundación Villa del Cine, institución creada por el Gobierno y dependiente del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.


cuadernos de la secretaría, número 12, junio 2008 Creadores que definieron los contornos de la modernidad.

La mirada insumisa Andrés Barazarte

U Francisco Goya.

n año cumple Cuadernos de la Secretaría. A lo largo de ese lapso engalanamos las portadas con obras de arte de artistas venezolanos y extranjeros. Fueron varios los criterios que se conjugaron para llevar a cabo esta selección. Por ejemplo, un primer aspecto relevante apuntó hacia el valor estético y la condición paradigmática de la obra en el marco del desarrollo de las artes visuales; el segundo estuvo relacionado con su carga simbólica dentro del contexto cultural y político que rodeó la creación de estos productos artísticos; y, finalmente, se consideró su rol como “metáforas” a partir de las cuales se podría llevar a cabo un ejercicio de comprensión de diversos momentos políticos que ha vivido el país.

Goya Diego Velázquez.

Héctor Poleo.

Ilustra lo apuntado la famosa pintura de Goya (1746-1828) Los fusilamientos de la Moncloa. En el cuadro se recrea la trágica escena de las ejecuciones llevada a cabo el tres de mayo de 1808 contra patriotas españoles sublevados ante el invasor francés. Como lo señalamos en esa ocasión, probablemente ese cuadro represente la más espectacular denuncia frente la guerra que jamás se haya pintado. “Es una obra definitiva y contundente; no hay resquicio para la comprensión de la violencia” El título de esta creación artística connota, por así decirlo, otras “Moncloas”: la de los acuerdos firmados en España el 7 de Octubre de 1977 y el pacto político que selló el inicio de nuestra vida democrática en 1958. En esa ocasión nuestra portada nos sirvió de punto de partida para atrapar un momento preciso en nuestra historia política.

Los Comisarios Oswaldo Vigas.

Con la pintura de Héctor Poleo (1918-1989) “Los tres comisarios” evocamos un doble significado. Por un lado, el propiamente artístico, en este caso, el valor predominante que posee la línea y, por el otro, el socio político, expresado en la figura autoritaria del comisario, suerte de “gendarme necesario” ineludible en nuestro devenir histórico.

¿Quién mira? René Magritte.

En Las meninas, Diego Velázquez (1599-1660), sin duda alguna, marcó el inicio del dispositivo simbólico que conocemos bajo el nombre de modernidad y, en tanto metáfora, nos permitió interrogarnos sobre las carencias e insuficiencias que caracterizan este proceso en el país.

Lo real maravilloso

Feliciano Carvallo.

¿Cómo definir nuestra esencia como nación? Oswaldo Vigas (1926) ensaya una línea de argumentación con su serie de Las brujas y reivindica la presencia de lo “real maravi-

lloso” en nuestra constitución como pueblo. En este sentido, su apuesta estética podría considerarse como una alerta contra el racionalismo autoritario siempre al acecho en nuestro horizonte político.

Lo real y lo irreal René Magritte (1898-1967) no incitó a fundar la realidad con la mirada y a despojarnos de las restricciones que impone la razón. En esta línea de argumentación invita a conceptuar el lienzo de la política democrática como la expresión visible del pensamiento invisible de su colectividad.

Edvard Munch.

El trópico generoso Feliciano Carvallo (1920) muestra la riqueza y variedad del arte popular. Con su obra se abren los caminos que permitirán una valorización de estas expresiones estéticas; recordemos que en el pasado se encontraban fuera del ámbito de la definición institucional de arte.

Pancho Quilici.

Alienación, lirismo, raices En los números 10 y 11 de los Cuadernos exploramos el lenguaje expresionista. A través de la propuesta adelantada por Edvard Munch (1863-1944) pudimos acceder a la cara oculta de la modernidad: alienación, aislamiento y masificación; Jacobo Borges (1930), por su parte, logra combinar armoniosamente “el gesto político y el lirismo de un poeta”. En este sentido, este creador asumió un compromiso con su época y las raíces que configuran su venezolanidad.

Wladimir Zabaleta.

La imaginación al poder Pancho Quilici (1954) nos invitó a recorrer los laberintos de sus “ciudades fantásticas” y a experimentar “la liviandad extrema, la idea de vértigo, esa confusión de cosas que se renuevan con la percepción del mundo”. Sofogonias es el término utilizado por este creador para conceptualizar el complejo mundo que ofrece su propuesta estética. Wladimir Zabaleta (1944), por su parte, reflexionó sobre la relación existente entre ciencia y artes visuales. La condición de ser del artista la resumió en esta frase: “el problema es poder subsistir y crear finalmente un poema”. Rubén Nuñez (1930), conocido hológrafo e investigador de las artes visuales, promotor del primer grupo de arte cinético en París, y creador del término holicinética nos ofreció sus reflexiones sobre la importancia de crear el Museo de Ciencia y Tecnología, en Valencia, su ciudad natal. A su juicio, “el mejor holograma que podemos hacer es el Museo, el gran holograma” En esta edición se rinde testimonio a estos creadores y a sus obras. Celebramos el carácter insumiso de sus miradas.

Rubén Nuñez.

Jacobo Borges.


Cuadernos Nº 12, Junio 2008