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Enero, 2009

Cuadernos Nº 15

Página 9

¿Barrio Adentro o Barrio Afuera? La maquila sanitaria en Venezuela pan también los jerarcas de la burocracia estatal.

La implosión de Punto Fijo: Sucesos referenciales como el “viernes negro” en 1983 y el “Caracazo” en febrero de 1989, resumen la descomposición económico social que gravita sobre el gasto público y las políticas de Estado dirigidas a la población, particularmente las referidas a la salud pública y Seguridad Social, cuya extensión y complejidad las convierte en emblemáticas al tratarse de la “normalidad” del cuerpo social. La pobreza en la población, la desconfianza y el temor a la insurgencia de las masas, condujeron a los grupos de poder y a las élites que los acompañan, a cocinar aceleradamente los golpes militares de 1992, cerrando políticamente el ciclo liberal democrático puntofijista, abriéndole paso a la presencia en la dirección política y administrativa del Estado al estamento militar, regresando con ellos el autoritarismo, el chovinismo y el caudillismo. Ha resultado demasiado evidente, que los herederos del proyecto liberal democrático, carecían del desarrollo intelectual y político suficiente, como para comprender la existencia de exigencias democratizadoras importantes en la conciencia de la sociedad, cuya beligerancia creció al calor de la crisis del rentismo y de la miseria que ha generado.

La maquila sanitaria (1999 …) No solo nada ha cambiado, si no que ha sucedido todo lo contrario: todo está peor en materia sanitaria, educativa, de vivienda, vialidad o seguridad personal o social y para muestra, bastan los botones de todo lo que sucede en la vida cotidiana del venezolano que vive con los bolívares anémicos de los cuales disponemos. Basta asomarse en uno cualquiera de los hospitales nacionales, especialmente los que se encuentran ubicados en los grandes centros urbanos, para encontrarse con las múltiples carencias que los han devorado en los últimos 30 años, convirtiéndolos en inmensos pero insuficientes servicios de emergencia. Y en ellos se repite, hasta el agotamiento, el calvario de los salarios miserables que conducen a los médicos y enfermeras a redoblar sus contrataciones, debilitando la calidad de su rendimiento profesional, problema éste que ha podido resolverse sin mayores dificultades dada la abundancia de recursos, pero que al “ignorarse” se ha convertido en uno de los grandes obstáculos para mejorar el desempeño asistencial. La mayoría de nuestras instituciones hospitalarias, tanto públicas como privadas, se encuentran convertidas en centros de atención inmediata, sobrepasados por la labor de emergencia quirúrgica en una na-

ción en la cual las victimas de los accidentes viales, accidentes en el trabajo y la violencia homicida del hampa desordena constantemente la actividad asistencial.

El bochinche de la prevención en salud Se calcula en 700 a 800 millardos de dólares, la cantidad de dinero que ha recibido la nación por concepto de la venta de petróleo durante los últimos 10 años. Cantidad más que suficiente para financiar en el área de la salud, iniciativas de naturaleza estratégica convertidas en respuestas consistentes a las carencias. Es de nuevo prioridad reconstruir las políticas de saneamiento ambiental, ampliando las redes de cloacas, agua potable, drenajes y excretas de los pueblos y ciudades medianas y pequeñas del país, incorporando ahora, en la Venezuela urbana del siglo XXI, el control y procesamiento exitoso de la basura. Paquete de soluciones posibles, paralizadas durante los últimos 10 años, como resultado del derroche y la ignorancia presidencial. También han sobrado tanto recursos como tiempo para utilizar los medios de comunicación, tanto públicos como privados, para construir un proyecto educativo nacional en el campo de la salud pública, espacio malbaratado por el presidente, cuya labor discursiva ha estado destinada a estimular la violencia urbana y la frustración en el interior de la población, multiplicando las causas de muerte en el universo juvenil y productivo del país. Enajenando incluso con su perversa verborrea la salud mental de los ciudadanos, producto de la exacerbación de rencores que no tienen otra solución racional, que la que puede lograrse mediante el desarrollo efectivo de las fuerzas productivas y la equidad en la distribución de las ganancias obtenidas, pero que demandan con urgencia la superación de la incapacidad y de la corrupción de los actuales administradores de la cosa pública.

¿Barrio Adentro o Maquila Sanitaria? Desde hace ya varias décadas nuestra sociedad demanda la extensión de la labor asistencial en espacios poblacionales nuevos pero empobrecidos, ubicados en las áreas habitadas que se han formado en las vecindades de los antiguos núcleos urbanos. Un espacio suburbano inmenso, combinación dinámica del proceso migratorio campo-ciudad, donde se aloja la mitad de nuestra comunidad, en espera de la modernidad en todos los aspectos de la vida civilizada. Sin embargo, este inmenso problema fue asumido unilateralmente por el gobierno chavista, convirtiéndolo en uno de los soportes de su

¿Un gran negocio, pero muy discutible? Clinica de elevada calidad asistencial, pero de uso exclusivo para las clase altas y los poseedores de seguros privados.

“victoria electoral” en el referéndum revocatorio [del 26 de agosto de 2004] y en las elecciones del 2006, presentando la labor asistencial como un regalo presidencial destinado a seducir y comprometer la voluntad popular. Financiado discrecionalmente con los ingresos de PDVSA (Petróleos de Venezuela, S. A.), aprovechando coyunturalmente el boom de los precios, pero carente de soportes para el mediano y largo plazo, solo posibles si la construcción se realiza apoyada en la sociedad, sus ingresos permanentes y sus recursos institucionales. Iniciativa ésta en “pico de zamuro” [“en duda”], dada su debilidad clientelar y comercial, ¡un tremendo engaño!

¿Inter vención extranjera? Millares de inmigrantes “entrenados” en materia sanitaria, equipados con recursos externos de costos y calidad desconocidos, se instalaron en los barrios urbanos del país a partir de los años 2003 y 2004, dedicándose a “curar” a nuestros ciudadanos en nombre de una persona que estaba siendo juzgada por su desempeño en la dirección estatal. Labor ésta realizada al margen de la experiencia nacional y de la formación profesional desarrollada por nuestras universidades, dejando al margen el contingente de millares de jóvenes venezolanos egresados de las facultades de medicina, deseosos y necesitados de trabajo y formación profesional. Una verdadera fuerza de ocupación, enmascarada con la gran excusa sanitaria ha explorado la conciencia y opinión política de millones de venezolanos, información que no

sólo está al servicio de la política autoritaria y continuista presidencial, sino de gobiernos y agentes extranjeros, cuyas intenciones son, hasta el presente, completamente desconocidas y ajenas posiblemente al interés nacional. Además, esa poderosa operación de inteligencia, ha permitido el trasiego de centenares de millones de dólares a otros estados, enmascarados en la forma de salarios que se niegan a los profesionales y técnicos venezolanos, pero además en el pago de tecnología y productos de utilidad médica, cuya calidad nos resulta desconocida, al carecer la opinión pública de información calificada y controlable.

El rescate de la atención primaria Sigue siendo el principal objetivo de una política de Estado destinada a recuperar la calidad de salud pública venezolana, pero su realización demanda un elevado compromiso de las instituciones gubernamentales responsables de resolver el problema, acompañadas desde muy cerca por los centros de formación e investigación públicos y privados en el campo sanitario. Planes y realizaciones, que además imponen la pluralidad participativa del poder político, económico y social venezolano, dispuesto a trabajar en un plan estratégico, resolviendo en el terreno sus diferencias y desarrollando y fortaleciendo sus coincidencias, siempre en beneficio del mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros ciudadanos. carquezf@yahoo.es


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