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Cuadernos Nº 15

Enero, 2009

Capitalismo y socialismo en la obra de Fernand Braudel (parte I) Federico Arteta-Bracamonte

“La historia no es otra cosa que una constante interrogación a los tiempos pasados en nombre de los problemas y curiosidades -e incluso las inquietudes y las angustias- del presente que nos rodea y nos asedia” Fernand Braudel, El Mediterráneo.

I Capitalismo y socialismo son de los términos más usados en el discurso político en lo que va del siglo XXI en Venezuela. Desgraciadamente, en un mundo político donde el debate escasea, o se hace de manera maniquea, los términos son más la base de la manipulación que parte de un discurso o proyecto político. Por un lado, una oposición que por muchas razones se plantea un discurso más pragmático, que contesta a la pregunta “¿como gobernar?”, “¿como resolver los problemas de la gente?”, y por la otra, de un partido oficial, que debe ser único, con una estructura “ultracentralista” que impide toda discusión y que ha sustituido los conceptos de la organización “leninista”, vale decir, el centralismo democrático, base de los partidos modernos, compuesto de células o comités del base, comité central, buró político, etc., por batallones y patrullas, cuya

misión es bajar las líneas emanadas de un líder (quizás sea más correcto decir caudillo) que elabora y diseña los lineamientos a cumplir. Pero ¿cómo ir más allá de los héroes? Se trata, en cambio, de descender a la base material, a la “historia humana”, esa que hacen los hombres, día a día, en la vida cotidiana; la historia de las multitudes que sostienen en sus hombros la vida social. Es esa urdimbre de relaciones múltiples y complejas, cocida con los intercambios de productos materiales la que interesa. Sobre ello Fernand Braudel, el historiador francés de la Escuela de los Annales, construye su obra. La segunda generación de una saga de historiadores que introduce los “tiempos de larga duración” en la historia moderna. La historia del capitalismo llena uno de esos largos periodos históricos. Braudel menciona a lo sumo, “familias”, o puntos de vista de diversos historiadores. Descubre las relaciones de poder edificados sobre seres humanos comunes, plenos de ideas y creencias, lo que los historiadores franceses han llamado “mentalidades”, y que dan especificidad a las instituciones, que el mercado va haciendo universales en estos últimos 500 años. “Ese constante reencuentro del pasado con el presente”, a manera de “recital a dos voces”, nos dice, en una de las tantas imágenes con la que llena su estilo de escritor de la historia. “Y los años van pasando”. Así se expresa Braudel cuando recuerda que había consagrado 25 años de su vida a la historia del Mediterráneo, y casi 20 a la Civilización Material. “Sin duda mucho tiempo, demasiado”. Pero no tantos, si se toma en cuenta los años de reflexión ganados por la historiografía mundial en un problema, no sólo de la historia, sino de nuestras vidas. De ese amigo y enemigo, real e imaginario, de políticos, sociólogos, psicólogos, de ilusos y astutos, de sabios e ignorantes: el capitalismo. Para ello había efectuado una prolongada polémica. Para Polanyi no se puede hablar de “mercado” (y de capitalismo) antes de 1834. Por cierto dos años antes, el diario francés Le Globe usó por primera vez la palabra “socialismo” para identificar a los seguidores de Saint-Simon, pero luego se extendió a todos los propulsores de un tipo nuevo de sociedad. En 1977, el gran historiador francés conquista al mundo académico norteamericano con tres conferencias, en la muy reconocida universidad Johns Hopkins de Baltimore, en Estados Unidos. De ello surgió un

Mercnacias tal como se exhibian en los inicios del capitalismo, en las ferias medievales.

texto traducido al castellano como La Dinámica del Capitalismo (1997), sobre las conferencias conocidas como “Afterthoughts on Material Civilization and Capitalism”, que son reflexiones sobre su obra en francés: “Civilisation materielle, économie et capitalisme” publicada por completo en 1979, en París, en su primera edición. Con esa obra comienza la historiografía francesa contemporánea. Su tesis: un capitalismo en potencia se configura desde los albores de la grande historia, para desarrollarse y perpetuarse por siglos, no ya dos siglos sino mucho más aun, probablemente más de cinco siglos. De eso se trata, y de ello tratan estas brillantes conferencias. Posteriormente Jacques Le Goff, exponente de la tercera generación de la Escuela de los Annales, iría más lejos, al siglo XII como el momento del “parto del capitalismo” cuando la usura, el “ganar con el tiempo”, origina los brotes de nuevas organizaciones sociales que se legitiman en el discurso cristiano. “Cuando la rueda de la fortuna gira más rápidamente para los caballeros y los nobles así como para los burgueses de las ciudades que hormiguean en medio del trabajo y los negocios y se emancipan, la señora Usura se convierte en un gran personaje” (Le Goff. La Bolsa y la Vida 1986).

II Braudel, destruyendo paradigmas conceptuales que ajusta a la realidad, descubre el inmenso “referente em-

pírico” que abarca siglos de vida humana. El concepto de capitalismo, introducido recién en el siglo XX, se descubre como proceso en un tiempo de “larga duración” surgiendo progresivamente allá en la época de Ancient Régime, a manera de tenue traza que va coloreando progresivamente a la sociedad, al principio sólo en los más altos niveles jerárquicos, hasta hacerse hegemónico y universal 400 años después. Ello no significa, que haya desaparecido lo anterior, otra realidad antes predominante, ahora en camino de extinción, que no termina de desaparecer del todo, quedando en los márgenes de la vida material y social del planeta. Otras renacen, como el esclavismo, de la América colonial, pero solo mediante la “lógica” de los grandes capitales europeos. El “método” (el camino) sigue siendo el mismo, como nos dice el propio Braudel: “Pero ¿no es bueno acaso que la historia sea ante todo una descripción, una simple observación, una clasificación sin excesivas ideas preconcebidas? Ver, mostrar, en esto consiste la mitad de nuestra tarea. Y ver, si es posible, con nuestros propios ojos” (Braudel. La Dinámica del Capitalismo) Braudel se propone, en última instancia, elaborar un “concreto pensado”, cuando pretende “reconstruir un rompecabezas”, como permanente proceso de reconstrucción. Haciéndolo con viejos y nuevos materiales, es decir, con hechos confirmados desde hace mucho tiempo, y nuevos descubrimientos; de hallazgos


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