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Inmigraciรณn e imaginarios: entre el mito y lo cierto


“Como en los cuentos de hadas, me h


habían puesto el disfraz sin mi aprobación ni mi conocimiento, y era yo mismo quien resultaba confundido respecto de mi propia identidad” (Goffman, 2010, p. 11)


Al centro del Barrio Bogotá, se encuentra su plaza homónima. El concepto principal nacía de la idea europea de ciudad jardín, que brindaría a los vecinos un amable espacio de reunión y vida barrial. Sin embargo, al estar hecho a la chilena, no fue hasta que la embajada de Colombia la amononó, que el espacio pudo cumplir su función a cabalidad, y de ahí es que lleva su correspondiente nombre, en forma de agradecimiento. Al escuchar el nombre del barrio, de inmediato nuestra mente trae imágenes centroamericanas a nuestra cabeza. Y si bien, probablemente nunca hayamos visitado estos países, un conjunto de imágenes invaden nuestra mente, producto de mitos, símbolos, en cierta forma reales, en otra forma imaginarias, que los medios de comunicación y la cultura de masas nos han transferido. (Durand, 2004) Es al menos curioso, que hoy el mismo barrio, y la misma plaza, hoy contengan a una gran cantidad de inmigrantes colombianos, venezolanos y haitianos. Un breve recorrido visual, nos ayudará a dilucidar cuánto hay de imaginario, y cuánto hay de verdad, en la vida pausada y tranquila que llevan las personas de este lugar.

Referencias Bibliograficas: Durand, G., & Armiño, M. (2004). Las estructuras antropológicas de lo imaginario. México: Fondo de Cultura Económica.


Carlos Suazo Enero 2019

Carlos Suazo Ensayo Final  
Carlos Suazo Ensayo Final  
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