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VAUDEVILLE


En las calles de Constitución vaga una licenciada en literatura danesa. Rubia en su trajecito estilo Nina Ricci juega a ser una Baronesa engañada. Amante de un aviador ingles, que estrelló las colinas de Ngong. Actriz de Brooklyn. Toda una Mae West pintada por Dalí. Que persigue en sus fracasos, en el medio argot de los borrachos y las putas viejas, lats líneas para escribir una poesía perfecta. Ya suicidé la parte de mi alma que más amaba. Dijo una, casi tan extranjera y morena como ella. Sí querés, te como los labios. Uno por uno. Preciosa. Bajo las luces sepia de Santiago del Estero al 1500. Pensó en otra lengua. Un carrusel. Un burdel. Un hospicio. Un campo santo de amores en su pecho. En el cuarto de la pensión las sabanas sucias estaban apenas iluminadas. Por la televisión. Por el Playboy tv. Donde ella buscó. Una caricia romántica. Una musa. Otra voz, recorriendo sus labios.

Constitución argot affaire


...de este lado, las heridas sobre las líneas, venas ¿no? Acá, estos puntos que forman un caminito de hada, furioso, de amor y sustancias. Estas fotos que me quedan para mostrarme casi feliz: una ironía para los días que vienen, como graffitis al costado de la vía, en el aire... Slamy La chica del dealer.


VAUDEVILLE


Storyville/Cortos


Ciento trece flores para un cielo Canta o se retuerce de dolor. Casi vomita pero no, es canción. Depresión con guitarras, cuerdas de acero. Ciento trece flores. Rosas? Sobre el cuerpo. El pecho, el vientre. La piel, ni si quiera una ofrenda. Geografía arriba de la carne, de los huesos. Sombras, cavidades. La piel se estira hasta ser piedra. Casi transpiración que brilla, fotografías pornográficas prolijamente desgarradas. Las curvas, los pliegues son el primer plano de la enfermedad. Su luz ilumina cada centímetro de la piel intima. Las llagas no son santas, ni siquiera un sacrificio romántico. Muchas rosas para ella piensa y no se siente cansado. El brazo, la tensión. Ella hace rato que no responde. Cambia el Tramontina. El unplugged suena fuerte, la escenografía tiene flores, velas y a un tipo triste cantando.

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Coda de dos heroínas Emanuel tropieza. Cierra los ojos. Los dedos caen, golpean el brazo. Ella corre a levantarlo. La cinta rosa sujeta el pelo. Nunca te voy a dejar solo, promete. Acaricia la herida. Hay un ángel para vos, ¿no me ves?. Quema la seda. Todo un ritual. En la madrugada. Los chicos en la plaza se hamacaban sin parar, fuerte. Trataban de llegar a cielo. Sobre la frente, la mano se desliza. Silencio. Cierra los ojos. Él corre para remontar el barrilete antes del chaparrón. La foto acentúa los colores contra las nubes. Ella trajo la línea. Los ojos con sombras. El rosario apretado en el bolsillo. Los dientes sucios muerden el 12·una cordón. Los labios pálidos casi desteñidos. La vena se rompe. ·Es sorpresa extraña. Cierra los ojos, la imagen se detiene. Esto es poxipol, ¿el corazón roto? Se inclina sobre Emanuel. Es el mejor regalo. Tendría que besar la Remington. Cierra los ojos una, cinco veces. Los labios casi congelados. La foto tendría que consumirse hacia adentro. Otra sorpresa. ¿No me ves? Un cadáver exquisito, se escapa a través de la aguja. Toda una estrella desparramada. - 13 -


Sonriendo. Aunque sus ojos confunde mujeres. El corazón galopa, desbocado. Casi una pose para expertos. ¿Una vez más, amor? Presiona hasta el fondo. Entre las manos estalla una sonrisa o una mueca. Que ella, no se cansa de besar.

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v

Biohazard - ACID HOUGE love Puedo tocarte - entre la piel - la sonrisa - irritada - UN MICRO PUNTO - por ahí los ojos - el metal fino sabe - sé que seria pecado - No respirarte - el sudor que contamina mi piel - 15 ml de GHB - El color de los labios - del mismo tono de un rivotril vencido - el coagulo más hermoso - El perfil de tu cuerpo - CRASH! Este hambre que me retuerce el placer - Tus pasos sobre las palabras - A CABALLO, HEROICA - aprendiz de bruja traficando gualichos - poses suicidas - colgada de la cornisa - BATMAN DE CARTONCITO - Donde te encuentro estrenándote oscura - adicta - pura de sombras y lenta en la melodía de una música que pudre mi carne - clavándote más TX - sola en el after hours Que creás con las manos y tu cadera que transpiro desde mis dedos - Dibujando tus deseos con tacto y palabras, tus palabras - PORQUERÍAS en el alma - la misma mierda de siempre Esta gangrena, que nadie ve - Nunca - Nadie - Siempre supura y es tu canto - el mío olvidado - que sonríe (bajo tu lengua, la mía) - disolviéndose a lo GUASÓN. - 15 -


El último hada de vía Temperley Sweet X, chica de azúcar sustancias y accidentes; recostada sobre la terraza ya no quiere salvar al mundo. Ni siquiera a las ballenas, solo mira al cielo. Mientras sobre el costado de su vestido se pegotea algo de brea y pedacitos de dama Juana. O de botellas rotas. Verdes de vinagre. Brillantinas de botellero sobre su cadera cristalizada. Canta un lied, recita un haiku exacto; un flash del recuerdo de las palabras, de un gualicho de una película vieja, de la Coca Sarli. De la primera revista porno que miró sin demasiada sorpresa. De esas mujeres hechas de nueve flores ácidas distintas y muchas poses. Los pliegues de quince años brillan con la primera luz del sol que los besa. Los dedos juegan sobre las estrellas filosas de su vestido corrido, se arrastran sobre la línea del horizonte vía Temperley. La piel y las piernas no ceden, no hay herida. No hay pequeñas heroínas ni hadas, solo, alas mojadas. Perfumadas, súper absorbentes.

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Estos desvelos Mis sue単os imposibles Puro marketing

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Cenicienta outside Quería contar una historia una “historia” de hadas finales felices y todo eso, pero ves. es ella y es tan hermosa, vió? Una muñequita Esos ojos de película de antes y esos peinados. La ultima escena, la idea y ella como cursivas En la pantalla, en la voz en off de esta hoja Había una vez El vaivén en la caída de las hojas una condena (de churros rellenos perversos baños de chocolate y dietas) De chicles Bazooka y cigarrillos Parisien Esperando el bondi, silbando esta canción - 19 -


chaparrones y trenes eléctricos un amor exageradamente diabético Por eso de sus ojos increíbles La mitad de la cintura y ese accidente en la cadera el arañazo de la moto en la curva El resplandor de la costanera sur antes de la madrugada Sabia Realmente estar, despertar en la escena final Y conmover al mundo Hasta las lagrimas y el merchandainsin Y verme conjugado en infinito Haciendo gestos de payaso Minuciosos practicados como la peor declaración de amor hablando al vacío... declinando todas las formas verbales Aunque corra peligro la vos divorciada de mi estupidez casi una religión de autógrafos y fotos inéditas

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II Y sus caprichos de actriz!! lastiman sus enfermedades terminales su leyenda la envidia perfecta a las mariposas que nacen escapan de la boquilla filtrónica Ulceras románticas, desamores trágicos en sus gestos de estrella, heroína urbana sin casita rosa ni lluvia de arroz Y ahí nomás Mis fantasías de héroe el perfecto rescate de Cenicienta en la melodía desde la rueda que se dilata

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Una ágil corrosión de libélulas alguaciles alrededor de mi cabeza bichitos de luz encandilados en los fanales de mis actos de cetrería chiquitos enfermos para desvalijar tu ropero, tus marcas exclusivas

III Aprehender los gestos, tus pases Cada detalle Las botas y la cartera O el cinturón Siempre haciendo juegos peligrosos (peatones volando contra parabrisas) Lecciones de canto Para impostar la voz que llevas en vos - 22 -


Una sombra, una caricia en la espalda. Solo ella era... ...capaz de venderle... ...el infierno a cualquier obispo. para morir rodeada de música. pianos de arpegios simples, tres acordes, no más. Y muchos, muchos enanos pornográficos, sin ética ni tradición literaria Melodías y hadas histéricas en el cuerpo metástasis y flores en esta música de antibióticos. en esta pobre alma divida por deseos y patologías publicitarias.

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Sara key Cabaret-art La señorita Key construye imágenes para su leyenda, sobre la piel con la elegancia de un Lautrec y la seguridad de quien lleva un ak-47 bajo el piloto. Una verdadera reliquia de la tormenta del desierto, recargada con las balas originales para el Chaparrón de la Pampa. Para recorrer todas las artes. Pinturas baratas, poses a lo Bacon. Lecciones de Kama Sutra, poesías de boutique, avisos rubro 69: Sara key Salvaje, exuberante y ardiente. - 24 -


Hembra latina, infartante. Toda una seĂąorita Argentina. Te invita a su fiesta, pura disciplina. Todo real, oral sin red. Besos negros. Vieja hija del Palais de Glace. Acaba tu placer... Caminando por el horizonte de Rimbaud sin desplomarse. Toda una Counter Strike, c.t. Aunque su corazĂłn se siente Terrorist Force. Busca a una artista Hello Kity para vaciar todo el parque en sus labios naif. De tan inocentes, diseĂąados.

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Mientras Sara baila y canta (acribillando con su cintura Gibson Les Paul) la tragedia de vivir al sur del tercer mundo. Donde las modas llegan una temporada, siempre tarde.

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Temporadas de sombras

Una puñalada, o un lápiz labial. La voz tan tibia, la mirada delineada para matar. Señales del síndrome de Estocolmo. Imágenes perfectas, casi publicidad de fragancias importadas. Sombras de temporada que parten el corazón. Buenas imitaciones. A seis centímetros de profundidad a través del serrato mayor, el último color T-su. Entre la punta cardiaca, sus labios color camel y la incisura apicis cordis, se desbocan sus gritos. Un amor imposible y algunos colores fríos. Podrían ser de REVLON. O solo una propaganda de Amodíl, manchada de sangre.

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Seatle Song

Todo un show para Mtv, aunque solo son unos tipos haciendo ruido. Tocan la canción. Cobain sube las manos. Sonríe. La voz no canta pero la canción tiene su voz. Los acordes siguen la procesión. Los brazos no son alas. La sonrisa seduce a la cámara, se crucifica en sus dientes. El playback. Los vaqueros viejos se deshilachan a cada paso, con los brazos en alto abraza todos los gritos. La canción no deja de fingirse. En la pantalla gigante están sus ojos azules, su boca. Los Marshall apagados. Escupe a la cámara. El público estalla. Dos chicas juntan la saliva en un par de billetes y en un frasquito de perfume francés. Sonríe con mas ironía y asco. La cámara pierde el plano del atentado. Fuck Elvís vuela desafinada, la imagen rota. La gente se divide en pequeños cristales, separadores que no se entienden. Publicidad y publicidad.

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Sín


El SILENCIO de Sherezade APRIETAN LOS AURICULARES EN LA OSCURIDAD DE LA HABITACIÓN. EL VOLUMEN ALTO. Wagner vuela por los cables, LA ELECTRICIDAD. LAS PREGUNTAS TIENEN ECO, o es el tiempo que no pasa. Contrapuntos, respuestas clásicas. Un sueño que no descansa EN OTRO IDIOMA, que ninguna traducción... Una alfombra para huir La música robada de una película, un hilo sisal húmedo de alcohol, un barrilete. recuerda un sunami de napalm en el desierto de Ninive donde “Charlie don’t surf ”. El último fósforo perdido. CIERRA LOS OJOS DE OSCURIDAD EN OSCURIDAD, Una línea de fuego al cielo que no arde se diluye en EL ECO DE UNA SHEREZADE QUE NO CUENTA NINGUNA HISTORIA... UN B-52 CARGADO DE playmovils sadomasoquistas. Espantapájaros digitales y eléctricos, postales. Escoltados por una formación de Mits, DAÑOS COLATERALES una tormenta de arena y polvo de estrellas. Hermosas y heroicas, fuerzas de paz sin bitácora de vuelo. - 30 -


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El souvenir de Avellaneda Escrim Roud muvi de piedras en el aire de imágenes congeladas Flay ewei deseo rasante El metal con medias rojas importadas de cabaret Lastiman la sangre deja de ser sagrada Ni siquiera un clisé Y él vuelve con el corazón fuerte Vacío en la panza lleno de mariposas eléctricas se estrellan unas contra otras Yeites que cortan la respiración El vinilo viejo canta mai neim is ouver, y es un truco La cara tapada remeritas gastadas Modas que ya no vuelven Planos desenfocados Casi un vals Ran beibi ran casi banda de sonido Que él Nunca Solo entre las corridas Uno Canta una canción que nadie quiere escuchar En el ghetto Estallan las esquirlas Para el vernissage En el cuerpo En la piel rota

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Belleza americana Se desvanecen algunas melodías sobre cuerdas y pasos. La sombra del movimiento del cuerpo a la imaginación. El alma por una habitación oscura parte a la ventana de cuatro vidrios, acética. La luz desnuda, erótica hasta la anorexia juega perfecta con los movimientos. Una gillette en la retina, en el filo el equilibrista es el punto que salta en la pantalla. Dibuja cordilleras y quebradas débiles sobre un alambre de púas. El sistema de marcapasos casi no lo detecta. Se dilatan las pupilas en el vacío, las melodías digitales y las nubes en el horizonte de doce pulgadas. Se estira una llanura en la oscuridad monocromática de la pantalla.

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El triple salto artificial ES ÉL Y son realmente un grupo de oficiales que me besan los labios El mejor equilibrista sabe que las luces me convierten en un artista de la posible tragedia. encandilados por el show y las paredes pintadas al costado de las vías, los graffitis. Me leen mis derechos, arrodillado PERO SABE QUE ES MENTIRA, QUE ESO PASA EN LAS PELÍCULAS esa escena donde la niña es preciosa y prostituta. “/El corazón roto, el cuerpo quebrado con el mas delicioso arte/” lo hacen al costado de la luz con mi boca y mi lengua, “/solo para callarte nene/ es la gran puerta por la cual desfila tu nombre para desaparecer/” en este gran acto señoras y señores, un acto efímero y social Ahí, BIEN CERCA DE LA VIOLACIÓN Y DE TODA ESTAS EJECUCIONES, nos dan de comer con los flashes y los aplausos doy el primer paso, el show comienza y no sé como llegue acá, tan alto y en su mira. - 34 -


SU SEÑORÍA ES POSIBLE QUE ESO ESTE PASANDO? UD. REALMENTE LO CREE? las esposas son para toda la vida “/y ella en su oficio se acuesta con muchos/” y sé que prende una vela frente a mi foto “/en blanco y negro donde mi nombre ya solo es una mancha desteñida/” solo pronunciada. Por EL PUBLICO que me AMA en LA TRAGEDIA que siempre desea que ella sea la que... me sacuden en la oscuridad, en el momento justo de decir... “/No hay luz (el metal esta frió donde apoyo mi pie) donde me besa la sien/” ME DEJAN OLVIDADO. “/

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Estaban en el lugar equivocado, en el momento inoportuno. Naturalmente, se convirtieron en hĂŠroes. Leia Organa de Alderaan

Storyville: 8mm - 36 -


Palp Fik-yon In De tren Qué me reís desde mis ojos sobre el tren colgado del estribo del bajón de las luce cuando arrancabas de la estación

y

Te hacías fuerte en mi sonrisa escuchando que va quedando atrás la estación de La Plata el furgón de los cielos Cargado de chómpiras y chavos adictos y vuelo riéndome de los borregos que se fuman las nubes donde planean salir de raid cargarse al cobani de la esquina angelitos volados de rockanroll seda y liyos clandestinos chamuyando como sólo ellos saben casi casi perros de la calle a la tercer mundo con viajes de merca y ácidos sudamericanos Que se junan los jodidos o toda la voladura en el tren de las nubes Y bajamos

y se puntean por nada queman hasta su propia sombra Metropolitano casi TBA.

y bajo mal mal - 37 -

y bien desneurado


En las vías me trepan Que parece que lloras neón blanco

las cucarachas y el aceite quemado con la luz fuerte en los ojos de seco y duro

O es el frío y el viento Por ahí es la música del wokman (Isis di end may only frend, me canta el Jimbo Morrison al oído). Y todo llega de golpe sin desiertos ni cactus

de drogas plásticas de cartón y nailon

un flash

el pecho explota de alegría o nostalgia del primer Floripondio Extra Brut por ahí fue la birra en la esquina del barrio o el tren que salió de la nada de quien sabe dónde y me besa con grasa y chucu chu amaza el alma y la carne Siempre descalzo

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que nunca escuché y me me deja hecho puré y descalzo


Un bombero cuando me junta mira en algo parecido a mi cara lo que era mi cara todo esto que escuchas Mi sonrisa y mis ojitos irritados.

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Slam jibe: fuga de Hollywood La sangre se vuelve cursi, dice la voz en off. Las luces azules giran sobre el cuerpo de la chica. En segundos se contamina de drogas duras. De clisé. Mentiras perfectas. El motor fundido o casi, escapa tirando cambios de la escena. La playa de fondo, ella desnuda. Sin colores. Tirada, su cintura sobre la arena recorta la oscuridad del mar. La piel brilla, no es por el sol. Hay luna. El cuerpo se agita. Sobre la vela. Se desliza la cucharita que derrite el cielo mezclado con bicarbonato, nada de olas. Crak crak. ¡Jom rrom! Suenan los huesos, es el precio. Mala película de vaqueros. En el río nadie surfea. Bae de wey canta corriendo bajo la autopista Bad Boy dice la gorrita casi beisbolista en pleno Once. Sonríe, la cara irónica, enojada.


La respiración cortada contra la pared. Estrellas de rock. De racias. Enciende un Marlboro. Espaguetti western en Baires. Es un sueño que no cambia. Los bondis de acá no llegan a California. La luz se imprime en su cuerpo, cobra colores y sombras. También otras cosas. Bajo ellas se vuelve sensual. En la mochila lleva todos los trucos, las tintas y una grabación en off. Dice. Las canciones, las letras mueren como las modas. Ella, la chica de un dealer. Las manos contra la pared las piernas separadas. La mejor dosis tiene los pies lastimados. La enfermedad si alguien tiene los billetes. Los años de cargar secuencias, que destiñen el technicolor.

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Preludio en Haedo oeste para una heroína confundida Hay una chica en la estación de Haedo que canta melodías (como una ninfa urbana) que guían la imaginación en un cielo nocturno de vías y trenes con graffitis y suciedades. Su encanto es tan brillante como sus medias corridas y con encajes, sus pulseras de tachas, los tiros que corta con aspirina o sus anillos baratos. Trafica flashes que copian el brillo de la ciudad esmeralda, las calles de las películas, del Bronx o Calcuta con su cielo de moribundos a un par de estaciones. Sonríe y le dice a los Roche duros que pasan insinuando el precio de sus piernas. - Hey willy, no te dan asco estas noches? Todas las putas poesías que sigo cantando con esta gangrena en mi voz. Se dice que arregló al taquero y en la noche se rescata para seguir encantando perseguida, canciones que canta con su cuerpo a lo Tomb Raider. Destila pequeñas dosis de éxtasis y mucho agua bendita para que su corazón siga desfibrilando grunge. Finge leer poesía callejera, que después canta o susurra mientras tranza ácidos. Puntera de lujo sonríe colores distorsionados y su respiración casi es gospell de éxtasis que corre en su sangre. Cuando mira el eléctrico


rajar matando en la oscuridad sus ojos cansados de mil y una noches, condenados por este laberinto de estaciones, parecen blues o rencor; azules over drive a lo Kurt Cobain. Ella es Doroty, la chica perdida en la zona oeste del TBA que ya no quiere volver a Kansas City y tampoco buscar al mago por el camino dorado. Hoy su lengua de nicotina suele contar que vendió a su león cobarde a un coleccionista privado, que cuando no tiene hierbas sueña con fumarse al espantapájaros y que a veces sale de caravana con el duro hombre de hojalata. Vestida con su jumper corta y sus zapatitos de bruja se convierte en una típica fantasía de excesos. Alta heroína de pura sangre, ella solo busca en este laberinto de vías y estaciones a Teseo; en sus gualichos de pastillas, micropuntos, estrellas y heridas que marcan la vena, el brazo y las noches de insomnio que vienen. Mientras cierra sus ojos azules de Barbie trasnochada canturrea una canción; otra vez perdida hubiera querido ser Alicia exiliada en el país de las maravillas.

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Tu sonrisa, exorcismo de su piel. De mis dientes, el gusto de su transpiración. De sus labios y de tus piernas de chica super poderosa, sus tetas de Afrodita X. Tu cuerpo que me condenó a darme vuelta y seguirte. Ser peor que Sade y todos los Porno star de PRIVATE. En un segundo, dientes y lenguas. Charcos y Jack el destripador. Cambiaron las variaciones de la voz y el color de los días. Yo muy atrás de mis ojos y mis garras. Un demonio de Tasmania. Mi piel debajo de su sombra, en tus dientes blanquísimos, en tus uñas de colores suaves. Las anginas estallaron en tu voz. Un aprendizaje romántico, vital y salvaje. Un amor eterno. Ella en él. Un amanecer de otoño manchado de gorriones que comen de mis manos. Lo que queda de mi desayuno, mi tesoro. Este corazón podrido que les doy, en otra forma, de tocar el cielo nuevamente.

Cáliban psico-cartoons Storyville/cortos

Vaudeville


a Cristina Marecos a vos vieja; las luces, las fotos, los aviones imaginarios de la república, las imágenes en la sepia de Baires, algunos dulces de tu mano a Gabriela por las estrellas del chaco. Los tajamares y esa melodía donde los chicos jugaban allá, en las lucecitas que mirabas de chica. a Mario Sampaolesi y su “virgen violada por las estrellas”.


Diseño Gráfico Roth Oscar Textos Luis Marecos e-mail vaudeville_05@hotmail.com propiedad intelectual en trámite La Plata ARGENTINA SEPTIEMBRE 2005


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