Issuu on Google+

“No tengo tiempo, no tengo tiempo”. Como el conejo de Alicia nos vemos ahora en la recta final del curso enfrentando el mayor ataque a la enseñanza pública de la “democracia”. La respuesta tiene que ser rápida, contundente y organizada. El día 22 de Mayo hay una convocatoria estatal de huelga y tiene que ser un éxito. Lamentablemente volveremos a escuchar los viejos argumentos: “no sirve para nada”, “no les hacemos daño”, “… si fuera indefinida…” etc. En el sector productivo una huelga presiona a la patronal por el dinero que dejan de ganar, eso es evidente, pero en el sector público la huelga tiene otro sentido: amplificar nuestra voz, expresar el rechazo a las medidas, salir a la calle y demostrar unidad y solidaridad con las víctimas inmediatas del recorte, desgastar a este gobierno que pasará a la historia como el más odiado. El colectivo docente dormía. La huelga general no tuvo gran seguimiento entre los docentes (a excepción de Euskadi, Madrid y Valencia donde el seguimiento superó el 50%). En Asturies sólo el 30 % la secundó. Esa demostración de apatía, de debilidad, fue una invitación al ataque y el ataque llegó. Ahora queda claro, las medidas no pueden ser presentadas de golpe. Ataca a un sector, da tregua a otro, quiebra la unidad, doblégalos, rompe la tregua y plantea un nuevo ataque. Ellos tienen una estrategia, nosotros no. Después de la huelga que, a pesar de todo, fue un éxito del conjunto de la clase trabajadora, los llamados “sindicatos mayoritarios” no le están dando continuidad, sería necesaria una huelga de 48 horas cuanto menos para dar un paso más. Ahora, a la reforma laboral, hay que sumar los recortes en los servicios públicos y todas las medidas que preparan y nos entregarán como supositorios todos los viernes. Las cúpulas sindicales no están a la altura de la situación, no hay nada más evidente. Parece que se conforman con esperar a que el siguiente gobierno nos devuelva lo que hoy nos quita este, quieren les pites camudar de raposu. Pero hay lo que hay, así que tenemos que organizarnos nosotros y nosotras mismas. En cada centro tenemos que movernos, coordinarnos con estudiantes, padres y madres, hacer pancartas, concentraciones, encierros, realizar asambleas continuamente. Se extiende la idea de hacer “jueves verdes”. Hay ganas de pelear, en los centros donde se está dinamizando, donde un pequeño grupo toma la iniciativa hay movimiento, hay vida. Necesitamos además coordinarnos, somos 12000 trabajadoras y trabajadores dispersos en 400 centros de estudio. El Movimiento Social por la Escuela Pública trata de afrontar esa tarea y está convocando asambleas y movilizaciones. El 2 de Junio hay una marcha a Oviedo. Mientras, otras energías se van en esfuerzos paralelos. Creemos que lo imprescindible es crear instrumentos de coordinación para la lucha que sean participativos, unitarios y en los que confluya toda la comunidad educativa. Esa fue la experiencia del 2001 en Asturies y esa está siendo la experiencia de la marea verde madrileña. Invitamos a unir todos los esfuerzos que vayan en esta dirección. No tenemos tiempo, la movilización tiene que ir a más. Después de la huelga del 22 hay que seguir, mantener jornadas de lucha y nuevas convocatorias. Y si no llegan, si quien tiene la capacidad no lo hace, entonces tendremos que presionarles para que vayan más allá de donde quieren ir. En Asturies tenemos además una situación peculiar, tal vez terminen gobernando esos que dicen que están contra los recortes educativos. Veremos. Que vean que, si no cumplen, aquí estamos y aquí estaremos, pidiéndoles cuentas también a ellos.


Que suba la marea, paremos la enseñanza pública