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Amor de imitación y de respuesta El Amor debe ser de imitación y de respuesta. De imitación: Como el Padre ama, como Jesús ha amado. Amando a los enemigos, amando a todos, buenos y malos; justos y pecadores,10 amando hasta el sacrificio.11 Es amor de respuesta, porque Dios nos ha amado primero.12 Por eso le amamos a El y a nuestros hermanos.13 Este amor se manifiesta en cumplir la voluntad de Dios en el seguimiento de Cristo.14

subjetiva es consagrarnos a amar a Dios. La segunda parte es consagrarnos a amar al prójimo. El amar a Dios y amar al prójimo va íntimamente ligado: «Si uno dijere ‘Amo a Dios’ y aborrece a su hermano, es un mentiroso. Pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ha visto.» 15 «Este mandamiento tenemos: que quien ama a Dios, ame también a su hermano».16 El Amor al prójimo es la respuesta al amor y misericordia de Dios. Es también el cumplimiento de la Ley. Pablo resume la Ley en el amor del prójimo.17 Es el vínculo de la perfección.18 Jesús introduce en el amor al prójimo innovaciones fundamentales: amar a todos los hombres, amar a los pecadores y a los pobres, amor radical, desinteresado y de donación.

Amar a Dios y amar al prójimo La primera parte de la consagración

Acuérdate Acuérdate Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de las maravillas que Dios hizo en ti. Te escogió como Madre de su Hijo a quien seguiste hasta la Cruz. Te glorificó con El, escuchando con agrado tus plegarias por todos los hombres. Con mas confianza en el amor del Señor y en tu intercesión, venimos contigo a las fuentes de su corazón de donde brotan para la vida del mundo, la esperanza y el perdón, la fidelidad y la salvación. Nuestra Señora del Sagrado Corazón: Tu conoces nuestras necesidades, Habla al Señor por nosotros y por todos los hombres. Ayúdanos a vivir en su amor, para eso, alcanzadnos las gracias que le pedimos y las que nos son necesarias. Tu petición de Madre es poderosa: Que Dios responda a nuestra esperanza. Amén.

Consagrarse diariamente al Sagrado Corazón de Jesús es consagrarse al Amor. Amor a Dios y amor al prójimo. Es vivir para el amor. Para amar a Dios y para amar a los hombres. Notas 1 Juan 19, 31-37. 2 Levítico 19, 1. 1 Pedro 1, 14-16. 3 Romanos 8, 33. 2 Timoteo 2, 10. 4 Romanos 1, 6. 1 Corintios 1, 24. 5 Romanos 8,27. 1 Corintios 6,2. Hebreos 6,10. 6 Romanos 8, 29. 7 Mateo 5, 48. 8 Lucas 6, 36. 9 Mateo 22, 34-40. Lucas 10, 25-28. 10 Mateo 5, 44. 11 1 Pedro 2, 21-23. 12 1 Juan 4, 19. 13 1 Juan 4, 11. 14 Juan 14, 15. 15, 21-23. 15 1 Juan 4, 20. 16 1 Juan 4, 2 17 Romanos 13, 8-9. 18 Colosenses 3, 14.

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C V Junio 2006

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Te saludamos, Corazón admirable de Jesús, te alabamos, te bendecimos, te glorificamos. Dámoste gracias, te ofrecemos nuestro corazón, te lo entregamos y consagramos. Recíbelo y poséelo entero; purifícalo, ilumínalo y santifícalo, a fin de que vivas y reines en él perpetuamente. Amén

C S

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Consagración al Corazón de Jesús

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de ser como el Padre: AMOR, ser como el Hijo: AMOR, y ser como el Espíritu Santo: AMOR. Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.9

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(Continuación de la página 2)

Comunidad Siervos de Cristo Vivo El Siervo Revista interna de la Comunidad

Número 176

Consagración al Corazón de Jesús

Por María Armenteros La devoción al Sagrado Corazón de Jesús implica una total dedicación, compromiso y entrega de uno mismo a la Persona de Amor de Cristo. Hay prácticas devocionales externas, como es la Consagración Diaria, que nos recuerdan esa total auto donación y esa respuesta interior profunda a Su Divino Amor. Estar dedicado y consagrado al Sagrado Corazón quiere decir que estamos abiertos a que El imprima su personalidad en nuestras vidas. Significa responderle amorosamente a medida que lo vamos experimentando, y aceptar Su Mensaje y Su Vida para incorporarla a la nuestra. Si permitimos que pase esto, la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús será mucho más que palabras. El impacto de Su Vida en la nuestra, irá gradualmente produciendo un cambio en nuestra manera de pensar y de actuar, basada en esa Unidad que vamos adquiriendo con Dios y con los hombres. El llega a ser la principal fuerza y el motor de nuestras vidas. Un ejemplo reciente de esto ocurrió en el Papa Juan XXIII. Dice en su diario que cuando él recitaba las oraciones al Sagrado Corazón estaba respondiendo al Amor de Dios derramado desde el Corazón de Cristo.1 Cuando rezaba la Hora Santa decía siempre como jaculatoria: «Dulce Corazón de Jesús, ayúdame a amarte más y más». El progresivo acercamiento de Dios al hombre Cristo se define por el amor, amor manifestado en su acercamiento y comunicación, en cuanto Dios y en cuanto

Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús... Él, recostándose sobre el pecho de Jesús... (Juan 13, 23 y 25) hombre, a nosotros. La historia de la salvación no es más que un progresivo acercamiento de Dios al hombre que culmina con Cristo. Un Dios que no se cansa de buscar al hombre que, como en el Paraíso, después de pecar, se le esconde. Ese Dios envía al Buen Pastor que buscará a la oveja perdida hasta encontrarla. Cuando el hombre es encontrado por 1

(Continúa en la página 2)


Este corazón estaba ardiendo de amor Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto por diferentes miembros, el más necesario, el más noble de todos no le faltaba, comprendí que la Iglesia tenía un corazón, y que este corazón estaba ARDIENDO DE AMOR. Comprendí que el Amor sólo hacía obrar a los miembros de la Iglesia, que si el Amor llegara a apagarse, los Apóstoles ya no anunciarían el Evangelio, los Mártires rehusarían verter su sangre... Comprendí que EL AMOR ENCERRABA TODAS LAS VOCACIONES, QUE EL AMOR ERA TODO, QUE ABARCABA TODOS LOS TIEMPOS Y TODOS LOS LUGARES... EN UNA PALABRA, QUE ES ¡ETERNO! (Santa Teresa del Niño Jesús) (Continuación de la página 1)

Dios tiene una respuesta a ese Corazón amante, y empieza él a acercarse a Dios por medio de Cristo. Este acercamiento se efectúa por medio de la Consagración. Consagración Bíblicamente ser consagrado es convertir al hombre en «santo». La Consagración la hace Dios o el hombre. Dios «separa» al hombre para El, para 2

que tenga una relación especial con El. Esta relación implica dos componentes: uno negativo, apartarse del área de pecado, de todo aquello que repugna a la santidad de Dios; y otro positivo: dedicarse a las cosas de Dios.2 La Iglesia primitiva tenía conciencia de ser santa en el doble sentido: separada y distinta del mundo y del pecado, y consagrada positivamente al servicio de Cristo. Por eso se llaman los cristianos «los elegidos»;3 «los llamados»;4 «los santos».5 El cristiano está consagrado a Cristo por el bautismo: Dios realiza en el bautizado una transformación que lo hace santo, le inserta en la vida divina, le da un nuevo nacimiento, haciéndole hijo de Dios. Cristo toma posesión del bautizado, posesión expresada por la invocación del nombre de Jesús sobre el bautizado. El Bautismo es el medio por el que Dios nos saca de la esfera de lo profano y del pecado y nos introduce en la esfera de lo divino: nos une a las tres personas de la Santísima Trinidad. Consagración subjetiva Ahora bien, tal consagración objetiva requiere un comportamiento que sea congruente con la nueva condición de hombres insertos en Cristo y de hijos de Dios. A este comportamiento congruente podríamos llamarle consagración subjetiva. Esta otra consagración (subjetiva) consiste en reproducir en nosotros la imagen de Jesús (tercera vocación del los Siervos de Cristo Vivo) puesto que Dios nos ha predestinado a ser «conformes a la imagen de Su Hijo».6 Esta imagen de Jesús es la imagen todo amor. Consiste esta consagración en «ser perfectos como vuestro Padre de los cielos es perfecto».7 «Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso».8 La perfección consiste en el amor de misericordia, en imitar al Padre, que es misericordioso con todos, hasta con sus enemigos, los pecadores. En fin, nuestra consagración al Sagrado Corazón de Jesús consistirá en una decisión (Continúa en la última página)

... en vos confío La palabra ‘corazón’ ha conservado en la liturgia eclesiástica y en la piedad cristiana el mismo sentido espiritual que tiene en las Sagradas Escrituras. En consecuencia, cuanto más comprensión se tiene de la esencia de esta devoción al Corazón de Jesús, tanto más se entiende la palabra de Dios en la Biblia. La Biblia El termino ‘corazón’ se emplea más de 1000 veces en el Antiguo Testamento y unas 150 en el Nuevo. Sólo unas 30 veces en referencia al corazón de Dios, debido a que este tema del ‘Corazón de Dios’, es decir de su intimidad, le resultaba muy delicado al pueblo de Dios que temía hasta pronunciar su nombre. La palabra ‘corazón’ encerraba mucha mayor riqueza que la que tiene hoy día para nosotros. Así que, en Deuteronomio por ejemplo, no se encuentra otra expresión más adecuada que la relación de amor “con todo el corazón” (Deuteronomio 6, 5). Cuando Jesús usa esta palabra, podemos apreciar claramente, por el contexto, la riqueza de su contenido: “Porque de adentro, es decir, del corazón del hombre, es que salen los malos pensamientos...” (Marcos 7, 21). O, todavía con más fuerza: “Aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11, 29). ¿Qué quiere indicarnos con esto sino la naturaleza misma de su personalidad?, es decir, eso que nos permite identificarle correctamente frente a otros seres humanos. En las epístolas la palabra se refiere a aquel corazón en el cual rebosa el Espíritu (Gálatas 4, 7), corazones que han sido “circuncidados” (Romanos 2, 29) es decir, han sido consagrados totalmente al Señor. El distintivo fundamental de estos corazones es su capacidad de ‘ágape’, es decir, de amor generoso y desinteresado. Son corazones limpios (Timoteo 1, 5) a través de una fe que es también “del corazón”. He aquí algunos textos más que se refieren al Corazón de Dios: Salmo 16,9 y 3

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío

11. Salmo 22, 15. Salmo 40, 7 y 9. Salmo 69, 20. Jeremías 30, 21-23. Historia Orígenes (185 - 253 A.D.) es el primero de los ‘Padres de la Iglesia’ que escribe sobre el Corazón del Señor. El nos señala al Apóstol San Juan como prototipo del hombre sabio que “bebe del Corazón del Señor las corrientes de aguas vivas”. En sus escritos comienza a preferir, intencionalmente, el concepto de ‘corazón’ al de ‘intelecto’, para designarse “lugar donde entramos en contacto espiritual-real con lo divino”. En los primeros siglos de la Iglesia, todo un ejército de santos sigue el mismo camino del Corazón de Jesús, incluyendo San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y (Continúa en la página 4)


(Continuación de la página 4)

fiesta en su honor.

Santa Margarita María de Alacoque (Continuación de la página 3)

San Juan Crisóstomo. Este último escribió del Sagrado Corazón de Jesús así: “La lanza del soldado abrió el costado de Cristo, y de su herida formó Cristo a la Iglesia, como fue formada Eva, la primera mujer, de Adán; y por eso, dice San Pablo: ‘somos carne de su carne y hueso de su hueso’. Así como tomó Dios la costilla del costado de Adán y de ella formó la mujer, así nos da Jesús la sangre y agua de su costado, y de ellos emerge la Iglesia”. A través de toda la historia de la Iglesia se encuentra un sinfín de santos pegados al culto del Sagrado Corazón. Algunos nombres son: San Alberto Magno, Tomás de Kempis, San Juan Eudes, y San Francisco de Sales. Sin embargo tenemos que parar en el año 1673 en un pueblecito de Francia que se llama Paray-Le-Monial: Santa Margarita Maria de Alacoque (1647 -1690) Entre 1673 y 1675 una joven religiosa, de la Orden de la Visitación, nos dice que el Señor Jesús mismo se le apareció en varias ocasiones, le mostró su Corazón; se quejó de lo mal que correspondemos a tanto que nos ha amado y nos amó, y le pidió, entre otras cosas, que promoviera en la Iglesia la devoción a su Corazón por medio de una 4

Es menester derramar las llamas de su ardiente caridad El 27 de diciembre de 1673, fiesta de San Juan, hallándose Margarita María ante el Santísimo Sacramento se siente más fuertemente penetrada de esta divina presencia, con la que habitualmente se ve favorecida desde su profesión como religiosa. Nuestro Señor la hace “reposar muy largo tiempo sobre su divino pecho” y le descubre, por primera vez, “las maravillas de su amor y los secretos inexplicables de su Sagrado Corazón” que le había “tenido ocultos hasta entonces”. El le dice: “Mi Divino Corazón está tan apasionado de amor por los hombres y por ti en particular que no pudiendo contener más en sí mismo las llamas de su ardiente caridad, es menester que él las derrame por tu medio y se manifieste a ellos para enriquecerlos con sus preciosos tesoros... Yo te he escogido para el cumplimiento de este gran designio...” Y tomándole su corazón se lo mostró dentro del Suyo “como un pequeño átomo que se consumía en este horno ardiente”. Desde ese día, el Sagrado Corazón se le presenta a menudo, particularmente los primeros viernes del mes. Aparecía algunas veces “más radiante que el sol y transparente como el cristal” con su llaga adorable semejante a un “horno” de vivas llamas. La invita a la reparación, a la comunión de los Primeros Viernes del mes, la Hora Santa, a honrar a su Imagen... La Fiesta del Sagrado Corazón La más célebre de las apariciones es la de junio de 1675, un día de la octava del Corpus, Margarita María ora ante el Santísimo Sacramento. Nuestro Señor le descubre su Corazón y dice: “He aquí este corazón que tanto ha amado a los hombres y nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para demostrarles su amor; y en retorno yo no recibo de la mayor parte sino ingratitudes...” Le pide entonces que haga establecer una fiesta para honrar su Corazón, el viernes (Continúa en la página 5)

autorizada defensa y alabanza papal de la devoción mediante la Bula ‘Auctorem fides’. En 1856, S.S. Pío IX extendió la celebración de la Fiesta del Corazón de Jesús a la Iglesia Universal. En 1899, S.S. León Xlll elevó la Fiesta del Corazón de Jesús al rango de fiesta de primera clase, es decir: solemnidad, y permitió que la misa se pudiera celebrar, como misa votiva solemne, todos los

después de la octava del Santísimo Sacramento, comulgando ese día y procurando desagraviarle con actos fervientes de reparación. Margarita Maria confía todo al guía esclarecido que el Señor le ha enviado y, el viernes siguiente, 21 de junio, el Padre de la Colombiére, el primero, se consagra como ella, al Sagrado Corazón de Aquel de Quien él es “el fiel servidor y perfecto amigo”. Como era de esperarse, Margarita María tuvo que enfrentar todo tipo de dificultades para que le creyeran tanto sus propias hermanas del Convento como las autoridades religiosas de su tiempo. Pero, cuando el Señor quiere hacer algo, no valen ‘peros’ humanos, y ahí está el hecho histórico incontestable: a partir de 1673 ya nada ni nadie pudo impedir que la devoción al Corazón de Cristo se apoderara del corazón de los humildes del Pueblo de Dios.

(Continúa en la página 6)

Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús 1. A los amantes de mi Sagrado Corazón les daré abundantes gracias, propias de su estado. 2. Les daré mucha paz en sus familias. 3. Les consolaré en todas sus aflicciones. 4. Yo mismo seré su refugio en la vida, y sobre todo, en la hora de su muerte. 5. Bendeciré con abundantes gracias todas sus empresas. 6. Los pecadores encontrarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia. 7. Las almas tibias se llenarán de fervor por esta devoción. 8. Las almas fervorosas se elevarán rápidamente a una gran perfección. 9. Bendeciré las casas en que sea expuesta y honrada la imagen de mi Sagrado Corazón. 10. Daré a los sacerdotes la gracia de conmover los corazones más empedernidos. 11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre grabado en mi corazón, del cual jamás se borrará. 12. Te prometo, en el exceso de misericordia de mi Corazón, que su amor omni- potente concederá la gracia de la Penitencia Final a los que comulgaren nueve primeros viernes seguidos, que no morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Sacramentos, y en su última hora encontrarán asilo seguro en mi divino Corazón.

Las Promesas En el recuadro al lado se encuentran las tan conocidas ‘Promesas’ del Corazón de Jesús a Margarita y, por su medio, a nosotros. Es preciso decir que la Iglesia no nos pide ni nos obliga a creer o aceptar la autenticidad de revelaciones ‘privadas’ de ningún tipo. Sin embargo, los frutos que le ha dado a la Iglesia el árbol que nos dice Santa Margarita que el Señor le ordenó plantar y a cuidar son de tal magnitud espiritual que responden, sobradamente, por la autenticidad de su experiencia mística. El Culto Público El impacto del mensaje de Paray-LeMonial fue decisivo a largo plazo a pesar de muchas dificultades: En 1720, el obispo y las autoridades civiles de Marsella decidieron consagrar la ciudad al Sagrado Corazón de Jesús en agradecimiento por haber librado a su población de la plaga que azotó el resto de Europa en aquel año. En 1765, la Santa Sede, al pedido de los obispos polacos, introdujo una Misa y Oficio propio del Corazón de Jesús. En 1794, S.S. Pío Vl hizo la primera 5


Los Misioneros del Sagrado Corazón

El Padre Julio Chevalier, M.S.C

1854: El Padre Julio Chevalier funda la sociedad de Misioneros del Sagrado Corazón en Francia, para extender la devoción como la única solución a los problemas de su país. Su lema era: “Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús”. 1857: El Padre Chevalier propone la devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, con la imagen de una madre indicando el corazón del niño en sus brazos. 1881: El primer envío de misioneros de los M.S.C. El 1 de septiembre de 1881, tres padres partieron de Barcelona hacia las islas de los mares del sur a petición de SS León XIII y se establecieron en Papua y Nueva Guinea.

primeros viernes de mes. El 13 de mayo de 1920 Margarita María es canonizada. El 15 de mayo de 1956, S.S. Pío Xll publicó la encíclica ‘Haurietis aquas’ (“Sacaréis aguas” Isaías 12, 3), que es la Carta Magna y el resumen dogmático de la espiritualidad del Corazón de Jesús. S.S. Juan XXIII El Papa que convocó el Concilio Vaticano ll escribió lo siguiente: “La Devoción al Corazón de Jesús me ha acompañado toda mi vida... Apenas recién nacido me consagraron al Corazón de Jesús. En el Corazón de Jesús debo hallar la solución de todas mis dificultades. ... Mi deseo más ardiente es poder hacer algo por ese inestimable objeto de mi amor...” “Para tener éxito en mi apostolado no quiero conocer otra escuela pedagógica que la del Sagrado Corazón de Jesús: “Aprendan de mí, que soy manso y humilde 6

recibir los sacramentos; mi Corazón les otorgará asilo seguro en el postrer momento.’ ” Con humildad ella añade “si es que ella no se equivoca”, sin embargo un estudio imparcial del impacto que ha tenido en la vida de la Iglesia la práctica de los Primeros Viernes durante los pasados 200 años debe servir de ejemplo a los que siguen dudando de la solidez de la palabra de la Santa. Tantas confesiones, el alimento de tanta fe, tanta esperanza y tanto amor en incontables miles de miembros del Pueblo de Dios durante tantos Primeros Viernes.... por tantos frutos, te damos gracias Señor.

litúrgicas del Corazón de Jesús de junio de 1985, y un sinnúmero de textos semejantes que publicó durante su papado. Los Primeros Viernes El origen histórico de esta piadosa práctica no es otro que las conversaciones entre el Señor y Santa Margarita María de Alacoque: “Un viernes, durante la Santa Comunión, dijo estas palabras a su indigna sierva, si es que ella no se equivoca: ‘Te prometo, en el exceso de la misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente otorgará, a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final, no morirán en mi desgracia ni sin

¿Que dice la Iglesia sobre...? El Sagrado Corazón de Jesús

(Extractos del “Catecismo de la Iglesia Católica”).

1936: Los M.S.C. Ilegan a la República Dominicana. Se forman grupos que reciben en sus casas la visita del Sagrado Corazón de Jesús, y organizan la Hermandad del Corazón de Jesús. Se fomentan el Apostolado de la Oración, la celebración de los ‘Primeros Viernes’ y la devoción de tener una imagen del Corazón de Jesús en los hogares. (Continuación de la página 5)

(Continuación de la página 6)

de corazón.” “¿Ha podido haber algo de exageración en estos últimos tiempos? Pero, si el Corazón de Jesús es, realmente, como me gusta oír a San Agustín: ‘la puerta de la vida’, no es posible ninguna exageración en este punto. Es necesario pasar por aquí a toda costa... Y yo quiero pasar por esta puerta.” “Para preservarme del pecado... Dios se sirvió de la devoción al Santísimo Sacramento y a su Sagrado Corazón. Esta devoción deberá ser siempre el elemento más eficaz de mi progreso espiritual”. S.S. Juan Pablo II Durante su vida, el “Siervo de Dios” Juan Pablo II dio muchas pruebas de su viva devoción al Corazón de Jesús que sus predecesores. Ahí están, por ejemplo su ‘Catequesis acerca del Misterio del Corazón de Cristo’ del año 1979, y su comentario a las letanías (Continúa en la página 7)

a los hombres que el Padre quiere salvar: “Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente” (Juan 10, 18). De aquí la soberana libertad del Hijo de Dios cuando El mismo se encamina hacia la muerte (Ver Juan 18, 4-6; Mateo 26, 53).

478 Jesús, durante su vida, su agonía y su pasión nos ha conocido y amado a todos y a cada uno de nosotros y se ha entregado por cada uno de nosotros: “El Hijo de Dios me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2, 20). Nos ha amado a todos con un corazón humano. Por esta razón, el sagrado Corazón de Jesús, traspasado por nuestros pecados y para nuestra salvación (ver Juan 19, 34), “es considerado como el principal indicador y símbolo... del amor con que el divino Redentor ama continuamente al eterno Padre y a todos los hombres” (Pío XII, encíclica “Haurietis aquas”). 609 Jesús, al aceptar en su corazón humano el amor del Padre hacia los hombres, “los amó hasta el extremo” (Juan 13, 1) porque “nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos” (Juan 15, 13). Tanto en el sufrimiento como en la muerte, su humanidad se hizo el instrumento libre y perfecto de su amor divino que quiere la salvación de los hombres (Ver Hebreos 2, 10. 17-18; 4, 15; 5, 7-9). En efecto, aceptó libremente su pasión y su muerte por amor a su Padre y

826 La caridad es el alma de la santidad a la que todos están llamados: “dirige todos los medios de santificación, los informa y los lleva a su fin” (Lumen Gentium 42):

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932 En la Iglesia que es como el sacramento, es decir, el signo y el instrumento de la vida de Dios, la vida consagrada aparece como un signo particular del misterio de la Redención. Seguir e imitar a Cristo “desde más cerca”, manifestar “más claramente” su anonadamiento, es encontrarse “más profundamente” presente, en el corazón de Cristo, con sus contemporáneos. Porque los que siguen este camino “más estrecho” estimulan con su ejemplo a sus hermanos; les dan este testimonio admirable de “que sin el espíritu de las bienaventuranzas no se puede transformar este mundo y ofrecerlo a Dios.” (Lumen Gentium 31).


¡Shalom! desde el Corazón de Cristo Vivo Por Jorge A. Bravo M. S.J. tan sólo una ilusión o un anhelo?) la voz del Señor que dice complacido a cada Siervo: “He aquí a mi siervo a quien Yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto sobre él mi Espíritu. No temas, porque Yo estoy contigo; eres a mis ojos de muy grande estima, de gran precio, y Yo te amo” (Isaías 42, 1; 43, 4-5), y la voz del siervo que responde, humilde y fuerte: “He aquí que vengo a hacer tu voluntad” (Hebreos 10, 7). “Heme aquí; envíame” (Isaías 6, 8). “Yo soy el siervo / la sierva del Señor. Hágase en mí según tu palabra (Lucas 1, 38)... Y la Palabra se hizo vida de nuestra vida y puso su tienda entre nosotros, y hemos contemplado su gloria en la pequeñez de sus siervos... Y, como consecuencia de esa humilde y acogedora entrega, tantas casas y escuelas de oración y de evangelización dentro y fuera del país, con la múltiple colaboración, humanamente inexplicable, de tantas personas que con su intercesión y sacrificio contribuyen para que los corazones sean transformados, sanados los enfermos, evangelizados los pobres, y el Señor glorificado, y esté así llegando a nosotros y por nosotros el Reino. Por todo esto y mucho más, brota, sin duda en este día, de nuestro corazón, la acción de gracias abundante, jubilosa y humilde.

Padre Jorge A. Bravo M. S.J.

Muy querida Comunidad de Siervos de Cristo Vivo: ¡Shalom! desde el Corazón de Cristo Vivo. El próximo viernes 23 de junio celebramos la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Con esta ocasión, y reflexionando sobre la vocación primera de la Comunidad, quisiera compartir dos sentimientos con Ustedes. El primer sentimiento: de profundo asombro y humilde acción de gracias El primero, de profundo asombro y humilde acción de gracias al Señor por la abundancia de obras que son fruto de ese granito de mostaza que fueron los comienzos de la Comunidad. Y digo así, en general, “los comienzos”, sin señalar fechas, porque sólo el Señor conoce el momento y la hora del misterioso proceso de sus llamamientos y de nuestras respuestas, hasta que todo se formalizó, tuvo un nacimiento y recibió un nombre nuevo, y comenzó a producir frutos que a todos nos llenan de gozo, de admiración y de más hondo y humilde compromiso. A veces me parece escuchar (¿será

El segundo sentimiento: los sentimientos del Corazón de Jesús Y, junto a la acción de gracias, el segundo sentimiento, que es también una inquietud: La comunidad, lo sabemos, (y los Estatutos lo formulan con breves palabras que son espíritu y vida) “tiene su origen en los sentimientos del Corazón de Jesús.” Sus sentimientos, los del Corazón de Cristo, ¡son las raíces de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo! No hay otro origen, ¡no hay otra vida de su vida! Es como decir, guardando la proporción infinita: “Nació, no de la carne ni de la sangre sino de Dios” (Juan 1,13). Por eso, la 8

(Continúa en la página 9)

(Continuación de la página 6)

Comunidad sólo puede conservarse y crecer y producir fruto en la medida en que se mantenga vitalmente unida y alimentada, como los sarmientos y la vid, por los sentimientos del Corazón que la concibieron, que la gestaron y la hicieron nacer. “Permaneced en Mí, nos dice el Señor, porque sin Mí, sin mis sentimientos, no podéis hacer nada. El que permanece en Mí, en los sentimientos de mi Corazón, y Yo en él, ese da mucho fruto y fruto que permanece para siempre. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto y así seréis, en verdad, discípulos y siervos míos”. ¿Cuáles son, Señor, los sentimientos de tu Corazón? Si las raíces, si los orígenes, si la génesis de la Comunidad son los sentimientos del Corazón de Cristo, es indispensable conocerlos y ser transformados por ellos: ¿Cuáles son, Señor, los sentimientos de tu Corazón para conocer cómo debe ser y cómo debe servirte tu Comunidad? Ante el Padre: está tu Corazón vuelto hacia Él, contemplándolo, amándolo, escuchándole. Por eso hablas siempre y solamente las palabras que te dice el Padre y haces las obras que te ordena El. Ante nosotros, ante el mundo: ¿Cuáles son, Jesús, tus sentimientos? “Me da compasión de la muchedumbre; si los despido ayunos desfallecerán en el camino, y algunos han venido de lejos” (Marcos 8, 2-3). Tiene razón San Pablo cuando dice a sus fieles: “Tengan todos los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús” (Filipenses 2, 5). Tienes razón Tú, Jesús, cuando nos gritas: “Vengan a Mí todos los que están abrumados y Yo los aliviaré. Aprendan de Mí que soy manso y humilde de corazón y hallarán la paz (Mateo 11, 28-29).

inútil, si como Tú y con tus sentimientos adora y contempla al Padre; si como Tú es un corazón contemplativo que descubre en tu rostro el rostro del Padre, y en tu Corazón, el Corazón del Padre; si escucha tu voz y vive según tu Palabra; si es un corazón acogedor y compasivo; si su corazón está lleno de tu Espíritu para evangelizar y proclamar las maravillas de tu amor misericordioso. Adoración, contemplación, compasión, entrega humilde y servicio en el poder y en el gozo del Espíritu Santo... Gracias, Jesús, por recordarme aquella palabra que, al orar por la Comunidad, sentí en mi corazón hace varios años: “Yo puse en su corazón el anhelo de la Comunidad, y puse en mi Corazón el modelo de la Comunidad. Permanezcan en lo que recibieron al principio, porque Yo soy fiel. La obra es mía y la llevo a cabo hasta el final”. (14 de enero, 1990) Gracias, Jesús, por los sentimientos de tu Corazón. No permitas que deslumbrados por lo que hacemos o creemos hacer apartemos, aun sin darnos cuenta, nuestro corazón de los sentimientos de tu Corazón, y que así los Siervos nos convirtamos en señores. Virgen de la Anunciación y de la infancia de Jesús, Virgen al pie de la cruz y en Pentecostés, danos un corazón semejante al tuyo, que guarde como Tú los sentimientos de Jesús para que podamos hacer todo cuanto El nos diga. Concédenos, María, “venir contigo a las fuentes de su Corazón”. Amén.

Gracias querida Comunidad Gracias, querida Comunidad, y para terminar les sugiero dedicar algún día un largo tiempo a conocer y concretar “los Gracias, Jesús sentimientos del Corazón de Jesús”, y a Gracias, Jesús, porque ahora revisar los nuestros... comprendo que un Siervo de Cristo Vivo Con mucho amor a todos, sólo puede ser fiel, aun siendo un siervecillo Jorge A. Bravo M. S.J. (Tomado de El Siervo Nº. 60. Junio 1994) 9


Nuestras oraciones de la mañana La Consagración al Sagrado Corazón, El Culto Perpetuo y el «Acuérdate» Por el P. Darío Taveras, M.S.C. (Asesor Espiritual, Provincia de “Santo Domingo”).

Corazón Vigilantísimo Te Saludamos, Corazón Fidelísimo Corazón Dichosísimo Corazón lleno de Misericordia Te saludamos, Corazón amantísimo de Jesús y de María, Te adoramos, Te alabamos, Te glorificamos, Te damos gracias. Te amamos con todo nuestro corazón, Te lo entregamos, Te lo consagramos, Te lo sacrificamos. Recíbelo, poséelo entero, purifícalo, ilumínalo, santifícalo. En él vives y reinas, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amen.

P. Darío Taveras, M.S.C. La Consagración al Sagrado Corazón de Jesús Los Misioneros del Sagrado Corazón fueron fundados en Issoudun, en la diócesis de Bourges, Francia, el 8 de diciembre de 1854. Los fundadores de los MSC conocieron el «Ave cor Santissimum» («Te saludamos, Corazón Santísimo») como parte integrante de la liturgia de la Fiesta del Sagrado Corazón. Esta oración de San Juan Eudes (1601 - 1680) se inspira en un libro de Santa Matilde de Hackeborn, y consiste en 12 saludos y en 12 bendiciones. He aquí el texto:

El «Ave admirable» En 1877 se introdujo el «Ave admirable» (que conocemos como la Consagración: «Te saludamos Corazón admirable de Jesús»). El «Ave admirable» es un resumen de la oración de San Juan Eudes, el «Ave cor Santissimum». El autor anónimo del «Ave admirable» redujo los 12 saludos en uno solo, utilizando la expresión «admirable» muy querido de San Juan Eudes. He aquí el texto del «Ave Admirable» que rezamos hoy día, que se fue haciendo en el camino y que, desde 1877, nos sirve para consagrarnos al Sagrado Corazón de Jesús:

Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

(«Ave Admirable») Te saludamos - Corazón admirable de «Ave cor Santissimum» de San Juan Eudes Jesús, - te alabamos - te bendecimos, - te Te saludamos, Corazón Santísimo glorificamos, - te damos gracias,- te Corazón Dulcísimo ofrecemos nuestro Corazón, - te lo Corazón Humildísimo entregamos y consagramos. - Recíbelo y Te saludamos, Corazón Purísimo poséelo entero; - purifícalo, ilumínalo y Corazón Orante santifícalo, - a fin de que vivas y reines en Corazón Sapientísimo él perpetuamente. Te saludamos, Corazón Pacientísimo Amén. (Continúa en la página 11) 10 Corazón Obedientísimo

(Continuación de la página 10)

El «Acuérdate» Esta oración se reza en Issoudun, cuna de la devoción a nuestra Señora del Sagrado Corazón, desde el año 1863. Se extendió a partir de 1867. El texto original, al principio y por breve tiempo estaba en singular para pedir individualmente el don de la vocación y luego ya no sufrió cambio hasta 1967, con la renovación litúrgica traída por el Concilio Vaticano II. El texto original se reza aun en muchos sitios (en España, por ejemplo). El texto renovado es el que usamos en la República Dominicana. El Padre Chevalier y sus compañeros de Issoudon, Francia, no inventaron el «Acuérdate» a partir de cero. Dos maestros de la oración, San Bernardo (1091-1153) y San Francisco de Sales (1567-1622), habían compuesto antes una oración semejante:

El «Culto Perpetuo» El «Culto Perpetuo», fórmula de oración breve, diaria y variada, es una manera sencilla de vivir la espiritualidad del Corazón de Jesús. No es solo una fórmula de oración, sino una vivencia cristiana, día a día. Está en uso entre los miembros de la Familia MSC desde el año 1873. En toda comunidad MSC, desde los años de la fundación, el día se abría con el Culto Perpetuo, y se cerraba con el canto o rezo del «Ave admirable» o Consagración al Corazón de Jesús. La inició el Padre Francisco Miniot, vice-maestro en el primer noviciado de la Congregación; lo difundió el Padre Victor Jouet; lo recomendó fuertemente el Padre Chevalier, quien escribía en 1892: «Si falta o languidece en nosotros la devoción al Sagrado Corazón, seremos en el jardín de la Iglesia una flor sin color particular, ni olor definido.» El Culto Perpetuo puede dar a cada día de la semana un sabor especial, un color particular, un olor definido. De domingo a sábado, a través de estas oraciones breves, variadas y concretas, van desfilando siete actitudes de un verdadero culto: adorar (domingo), amar (lunes), agradecer (martes), esperar (miércoles), orar (jueves), sembrar la justicia (viernes), fomentar la unión (sábado). Los misioneros canadienses, particularmente el Padre Rene Bouchard, se esmeraron en la década del 40 y el 50 en difundir este sencillísimo modo de orar diariamente. Hoy son miles los hogares donde se reza y se vive el Culto Perpetuo, de modo especial los miembros de la Hermandad del Sagrado Corazón y los Siervos de Cristo Vivo. Este método sencillo de oración diaria, se imprime en forma pequeñita para que lo puedas llevar contigo a cualquier parte, metido en la Biblia, en la cartera, en el bolsillo de la camisa. Para que puedas echar mano de él en cualquier memento que quieras orar.

— La de San Bernardo empieza recordando un hecho que da confianza: «Nunca nadie te invocó en vano. —La oración de San Francisco de Sales comienza insistiendo sobre nuestras pobrezas, necesidades, indigencia. El «Acuérdate» de los M.S.C. empieza recordando a María con una verdad teológica importante: su influencia de madre sobre el Corazón de su Hijo. El nuevo «acuérdate» que rezamos en sintonía con el Vaticano II desde 1967, va más lejos, es más bíblico, está más centrado en Dios, en Jesucristo: «Acuérdate... de las maravillas que Dios hizo en ti. Te escogió como madre de su hijo... Te glorificó con El...» Es en la última parte donde menciona lo que San Francisco de Sales ponía al principio: «Tú conoces nuestras necesidades, habla al Señor por nosotros, alcánzanos las gracias que le pedimos...» Para terminar con lo que San Bernardo pone al principio: «Tu petición de madre es poderosa, que Dios responda a nuestra esperanza». 11

(Tomado de El Siervo Nº. 83. Junio 1997)


¿Quién es Nuestra Señora del Sagrado Corazón? Por el Padre C. Braun, M.S.C., (Ex-Superior General de los M.S.C.)

Padre Cornelius (Kees) Braun, M.S.C.

Celebramos la fiesta de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, una buena oportunidad para preguntarnos acerca del lugar que María debe tener en nuestra vida personal y en la de nuestras comunidades. Sabemos que el Padre Julio Chevalier (fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón) estaba profundamente convencido de que María debe ocupar un lugar especial en nuestra vida y en nuestra misión dentro de la Iglesia. Fruto de la reflexión sobre el misterio de María ¿Cuál es el origen de esta advocación? El P. Chevalier insistía en que el título no vino a partir de una revelación o aparición, sino que fue fruto de la reflexión sobre el misterio de María, la Madre del Señor, la «Theotokos» (Madre de Dios). Escribe el P. Chevalier («N.S. del S.C.» 1895, Pag. 19): «La Devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, y quisiera 12

insistir en esto, no es en manera alguna objeto de una revelación o intervención sobrenatural. Brota como una consecuencia de la divina maternidad, que es la fuente de toda grandeza y de todas las prerrogativas de Maria». La ‘consecuencia’ anteriormente mencionada no es un simple ejercicio intelectual, sino un descubrimiento que el P. Chevalier hizo, y en el que profundizó, mediante la oración y meditación: «El titulo de Nuestra Señora del Sagrado Corazón fue como un rayo de luz... la respuesta de María a las promesas de sus hijos... Esta invocación parecía cada vez más atractiva y oportuna, era inagotable tema de meditación» («El Corazón de Jesús en su relación con María», 1884, Pág. 6). Mediante la oración y la meditación crecemos en el entendimiento de este título. El P. Chevalier hizo hincapié en que él no quería proponer una nueva doctrina sobre Maria, sino simplemente expresar de una manera nueva y relevante «la constante fe de la Iglesia» acerca de Ella. En su forma, este título es nuevo, pero la idea que expresa es tan antigua como la devoción a María. Siempre deberíamos recordar que fue en la oración y en la meditación donde el P. Chevalier dió este título a María, y que será también mediante la oración y la meditación como sus seguidores tenemos que crecer en el entendimiento de este título. El quiso combinar de manera nueva las dos devociones importantes de su tiempo: la devoción al Sagrado Corazón y la devoción a María. Y vio en ellas más que puras devociones: el extracto, la sustancia de nuestra fe. «Nuestra Señora del Sagrado Corazón» no era solamente para el P. (Continúa en la página 13)

«Empecemos por establecer claramente una verdad fundamental, a saber, que Jesucristo es el único verdadero mediador entre Dios y los hombres, y que solo El, en el estricto sentido de la palabra, merece «ser escuchado»; que «solamente» El, por sí mismo, tiene un poder infinito, y que «solamente» de El es de quien María recibe todo lo que Ella posee». (N.S. del S.C., 1895, Pag. 169)

(Continuación de la página 12)

Chevalier un nombre, era sobre todo una forma de presentar y conocer a María, una manera de contemplarla y de rezarle, una síntesis de la vida, tradición de devoción y teología que se encuentra en la Iglesia desde los tiempos del Nuevo Testamento, en relación con el papel que Dios ha concedido a Maria en su Plan de Salvación». Nos presenta a María en relación con Jesús, y con toda Trinidad Este titulo de María es uno de los pocos que la relacionan explícitamente con su Hijo -y sobre todo con el Corazón de su Hijo- , que concentra el misterio de su ser y la esencia de su misión. Una de las características del título es que no nos presenta a María sola, sino en relación con Jesús, y a través de El con toda la Trinidad. Para entender mejor este título mariano, conviene recordar que el P. Chevalier no tuvo una visión solamente piadosa del Corazón de Jesús. El Corazón era el Corazón del Verbo Encarnado, entendido a la luz del prólogo del Evangelio de San Juan y de toda la teología contenida en Colosenses 1, 15-20. Sin haber tenido como origen una aparición, sin haber nacido en un lugar de aguas milagrosas, el atractivo popular de la devoción a Nuestra Señora del Sagrado Corazón durante y después del tiempo del P. Chevalier ha sido extraordinario. Rápidamente se extendió por todo el mundo de una forma verdaderamente asombrosa. El poder de intercesión de María sobre el Corazón de su Hijo Un punto central de atracción fue, por supuesto, el poder de intercesión de María sobre el Corazón de su Hijo; y este fue, sin duda, un elemento esencial para el P. Chevalier, pero visto siempre en el contexto de un conocimiento profundamente teológico de la relación de María con su Hijo, a la luz de la constante enseñanza y práctica de la Iglesia acerca del puesto de María en el plan de Dios. En la explicación y vivencia de su fe en la meditación de Maria, el P. Chevalier no dejó lugar a dudas en cuanto a la mediación única de Cristo.

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Las múltiples relaciones entre la Madre y el Corazón de su Hijo, Ie dió una profunda confianza en «su poder sin límites» Lo que el P. Chevalier entendía acerca de María estaba basado en la teología, pero no era una pura abstracción. Era esencialmente una actitud de profunda confianza filial en María, Madre del Redentor y Madre nuestra, una actitud que impregnó toda su vida y misión, una actitud que él encontró resumida en el título «Nuestra Señora del Sagrado Corazón». Las múltiples relaciones entre la Madre y el Corazón de su Hijo, Ie dio una profunda confianza en «su poder sin límites», el inexplicable poder sobre el Corazón de Jesús, concedido a Ella en el plan de Dios: un poder que no tiene nada que ver con superioridad ni dominio, sino que proviene del amor y de la mutua confianza entre una madre y su hijo, que puede alcanzar posibilidades sin limites; además, sobrepasa el amor natural de una madre hacia su hijo, ya que se trata del amor derramado en Ella por el Espíritu del Señor, y con una esperanza que no puede ser defraudada (Romanes 5, 5); pero el poder que ella tiene como intercesora Ie viene principalmente de la misión que Dios libremente Ie asignó. «Dios no estaba obligado en justicia a concedérselo. Si lo han hecho, ha sido por pura bondad hacia Ella y hacia nosotros» («N.S. del S.C.» 1868 Pag. 15). El énfasis del P. Chevalier en la intercesión de María la sitúa en un contexto esencialmente misionero: su tarea consiste en llevar al mundo con todas sus preocupaciones al Corazón de su Hijo, y el Corazón de su Hijo al mundo. (Tomado de El Siervo Nº. 83. Junio 1997).


La Espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús Por: María Armenteros Directora General CSCV

pasión. Al hacerlo surgirá el agradecimiento al contemplar lo que Jesús ha hecho por nosotros. Comprendo porque los santos eran grandes admiradores de la pasión del Señor. Ellos nos invitan a contemplar estos misterios.

María Armenteros Para mí la devoción al Sagrado Corazón de Jesús significa “devolver amor por amor”. Viendo a la Virgen contemplar a su hijo con el corazón traspasado al pie de la cruz, se confirma esta realidad. Ella, en ese momento de dolor, con su propio corazón herido, devuelve a su hijo el amor que tanto había recibido de él. La Devoción del Corazón de Jesús tiene, como expresión, a “Cristo-amor”. Es la devoción a toda la persona de amor de Jesús. El Siervo de Cristo Vivo está llamado a tener una relación personal con este Jesús-amor que nos revela al Padre. Es un intercambio de amores. Cuando uno se siente amado no puede hacer otra cosa que amar. Se siente atraído, como un imán. No nos podemos quedar impasibles al contemplar el Corazón traspasado de Jesús en la cruz. Como Siervos de Cristo Vivo necesitamos meditar en los misterios de la 14

Una Gracia Dada Nosotros, como comunidad, hemos tenido una gracia muy grande en la forma cómo el Señor nos usa. Tanta gente viene detrás de nosotros que muchas veces hasta tienen que sacarnos con la policía de la multitud para que no nos aplaste. Recuerdo al Padre Emiliano en Milán, cuando tuvieron que sacarle dos policías muy altos, llevándolo casi en volandas. Cuando le vi, me eché a reír, y se me ocurrió pensar: ¡Menos mal que no es un maleante! Lo mismo nos pasó en Sicilia al Padre Víctor y a mí. Enviaron varios policías para sacarnos de la Iglesia abarrotada de gente. Ellos, que habían sido tocados por la predicación, antes de hacerlo, se pusieron en fila para que le diéramos la bendición, y luego nos sacaron. Que ninguno de estos aplausos se nos peguen. Al regresar de cada retiro, hay que volver al pie de la cruz, pues si algún fruto hay en nuestra predicación, es por que estamos bebiendo de la fuente de agua viva que brota del Corazón traspasado. Sabemos que sin El nada podemos hacer (Juan 15, 5). Es una gracia dada, por lo que hay que diferenciar entre el triunfo y el triunfalismo para así evitar a sentarnos en la silla del Rey, robando el honor que sólo El merece. “Fijen sus ojos en mí” Quedémonos con la imagen de María contemplando a su hijo al pie de la cruz, los ojos fijos en el crucificado. Recuerdo en Kansas City, en 1976, el grito del Señor: (Continúa en la página 15)

(Continuación de la página 14)

“Fijen sus ojos en mí. Fijen sus ojos en mí”. Ese ha de ser nuestro camino: no apartar nuestros ojos de El. Mirándolo al El, El nos hará fijar los ojos en nuestros hermanos, y nos hará vivir el amor entre todos. Ya tenemos bastante con los ataques que recibimos desde fuera, para que vivamos también dentro atacándonos unos a otros. Recuerdo la profecía de hace años donde el Señor nos decía: “¿Están ustedes preparados para lo que ha de venir? ¿Están preparados para perder todas sus seguridades? Reúnanse en un solo corazón para que puedan hacer frente a las dificultades.” Este corazón debe ser el Corazón de Jesús. Es el valor de la vida comunitaria, donde nos apoyamos mutuamente. Nosotros hemos recibido el amor y debemos amarnos los unos a los otros. Esta devoción al Corazón de Jesús tiene que dar mucho fruto en nosotros. En el amar a Dios y amarnos unos a los otros descubrimos la riqueza de esta devoción. Que seas presencia de amor La devoción al Corazón de Jesús no es solamente, como muchos creen, el colgar un cuadro en la casa. Es mucho más. El cuadro es una invitación a ir al Corazón de Jesús. La devoción es una experiencia de amor a Dios y amor a los hermanos. Nos lleva a la contemplación de un corazón herido, profundamente herido. Mas siendo resucitado, es impasible, es decir no puede padecer. Pero el ser impasible no quiere decir que es insensible. No es insensible al amor y al desamor, al pecado y a la correspondencia, a la respuesta y al rechazo, al agravio y al desagravio. Ante esto, pienso en las palabras del Salmo 68, 21, en el que descubrimos el reclamo de El Divino Corazón: “improperios y miserias sintió mi corazón. Esperé que alguno se entristeciera conmigo y no lo encontré: busqué quien me consolase y no lo hallé”. El quiere que tus seas consuelo para su Corazón. El quiere que tu seas presencia de amor amándolo y dejándote amar por el. Responde con amor a este reclamo de su divino Corazón. (El Siervo Nº. 50. Agosto 1994) 15

Origen de la fiesta de Corpus Christi La solemnidad del Corpus Christi se celebró por vez primera en Lieja (Liege, Bélgica) en 1247 a instancias de una religiosa, Juliana de Mont-Cornillon. En una visión ocurrida en 1208, el Señor le hizo comprender la falta de una fiesta anual para honrar el sacramento del altar. Esta revelación recibió, después de algunas reticencias, una acogida favorable por parte del obispo de Lieja y sobre todo de Jacques Pantaléon, que luego sería Papa con el nombre de Urbano IV (1261). En 1264 Urbano IV, impresionado por un milagro eucarístico que tuvo lugar en Bolsena, cerca de Orvieto donde residía, promulgó la bula Transiturus por la que instituía la nueva solemnidad, que debía celebrarse en honor del Santísimo Sacramento el jueves posterior a la octava de Pentecostés. Era la primera vez que un Papa instituía una nueva fiesta a toda la Iglesia. Se la denominó también ‘Fiesta de la Eucaristía’,’Corpus Christi’ , ‘Fiesta del Santísimo Sacramento’ y ‘Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo’. Extraída de ‘La Iglesia en Oración’ por A. G. Martimort.

Sábado Culto de unión Señor nuestro Jesucristo, hacemos nuestra tu oración al Padre para que seamos UNO y que el mundo reconozca que Dios esta en medio de nuestra comunidad. Ayúdanos a fortalecer la unión entre nosotros. Queremos, hoy, acabar con todo rencor y reconciliarnos con nuestros hermanos por medio de verdaderos gestos de amistad. En unión con la Virgen, nuestra Madre, te rogamos por las comunidades cristianas, para que vivan como hermanos en la unidad de tu amor. Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra, ten piedad de nosotros.

El Siervo - Junio 2006  

Revista de la Comunidad Siervos de Cristo Vivo