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Palabras en el viento (Ecos de soledad)

Cruz DĂ­az Marcos.

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LA LLUVIA. Tras el calor del verano la lluvia viene a buscarme como una caricia fresca, rumorosa, del paisaje. Me gusta andar por el campo mientras que la lluvia cae y escuchar la voz del agua en las ramas de los ĂĄrboles. La lluvia es un promesa en la sonrisa del aire y una esperanza que, al sueĂąo, deja en el alma la tarde.

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ELEGIA PARA UNA ENCINA MUERTA

Sobre el mar de mi tierra tu sombra se ha perdido, encina de mis padres sin aire ni espesura; por ti llora en silencio la luz de Extremadura y en tus ramas ya muertas solo anida el olvido. Te quedaste sin vida sobre mi campo herido, callada, en tus raĂ­ces, la flor de tu hermosura, desnuda de esperanza, como una noche oscura. encina de mi tierra, sin alma ni latido. La dehesa es una senda de tristeza y de llanto, en tu muerte clavada, como una vieja espina. Ă rbol de mis mayores, tu silencio levanto

convertido en un grito de sangre que camina. para llevar al mundo los aires de mi canto. Devolved a la vida la muerte de la encina.

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LAS MANOS LLENAS

Puede que tu tengas la manos llenas de dinero pero yo las tengo llenas de flores, ¿Te has dado cuenta de que va a empezar la primavera? puede que tu tengas las manos llenas de riqueza pero yo las tengo llenas de caricias. Tal vez, tus manos estén llenas de egoísmo pero las mías están llenas de esperanza. ¿Te has dado cuenta que hoy, por fin, ha salido el sol? Quizá tus manos estén llenas de avaricia pero las mías están llenas de ilusiones. Tal vez tus manos estén llenas de envidia pero las mías están llenas de amor ¿No has escuchado esta mañana cantar a los pájaros? Tal vez tus manos lo tengan todo, las mías lo esperan todo. Recuerda que la felicidad esta en la senda de la esperanza y en el júbilo de la ilusión, nunca en la desazón de la certeza. Tal vez tus manos estén llenas de sombras pero las mías están abiertas a la luz. Seguro que hoy se te olvidó abrir la ventana.

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HOY TE HE VISTO CANSADO DE LA VIDA.

Hoy te he visto cansado de la vida, con una sombra dulce, alegremente triste, en tu lenta agonĂ­a. Se me agolpan dolorosos en el centro del alma los recuerdos, las palabras, los abrazos. Todo se queda en nada frente al seco silencio de la muerte Se rompen, como ausencias, todas las esperanzas, todas las ilusiones y se te va la vida, dulce hermano del alma, por una oscura senda de recuerdos, hacia el total, inalcanzable olvido.

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MALDITA INDIFERENCIA Mientras fuera, en la calle, en los barrios sin fondo, en las esquinas viejas por el tiempo de tanta espera inútil, los hombres y mujeres, con las manos tendidas, piden una esperanza para el mundo. Mientras miro, en la ausencia, a esos niños amargos que abastecen de sueños su infinita tristeza, ajenos a la vida y a la muerte, al hambre y la miseria. Mientras todo esto pasa por el paisaje de los olvidados, yo sigo en mis placeres cotidianos, detrás de los cristales de este día gris de otoño. mientras siento y escucho esa dulce y maldita indiferencia que me embarga de sombras la mirada del alma. Mientras llueven silencios en la calle y no me duele el corazón al saber que hay un mundo donde sembrar un grano de esperanza.

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LAS TARDES DEL OTOÑO

Como añora mi ausencia las tardes del otoño, ese rumor pintando de hojas secas y el silencio del aire entre las viejas ramas de los árboles. Los colores dorados del paisaje, la brisa dulce y fresca, la serena hermosura de los atardeceres, los sonidos del campo y el olor a la tierra mojada por la lluvia. Como añoran mis ojos las tardes del otoño, andar nuevos caminos para buscar la vida en cada huella hasta sentir de nuevo la esperanza de vivir respirando libertad.

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RECUERDO SOLO

Se fueron suicidando los silencios en el trino de agua. Y añorando el otoño me perdí en tu mirada una tarde cualquiera sin saber que eras pastos de la ausencia, y solo hallé tu olvido en el amanecer de mi recuerdo.

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PAISAJE DE AMOR

En cada amanecer tu mirada es un tacto de aire fresco, tu sonrisa un paisaje de amor inalcanzable, tu palabra un rumor de caricias tu presencia un camino y la imagen serena de tu nombre, que pronuncia el silencio de mis labios. Equilibrio de amor que, a pesar de la ausencia, la tediosa raz贸n de la rutina, es, al cabo de la vida, nuestra eterna esperanza para salvarnos juntos cada noche.

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NOS IREMOS UN DIA...

Nos iremos un día y quedaran las piedras, aquellas que ya estaban cuando, una vez, llegamos... Nos iremos un día y quedaran los trinos de otros pájaros, las palabras escritas, los caminos y el aire. Nacerán otras flores en otras primaveras. Nos iremos un día y el mundo será el mismo sin nosotros a bordo. Nos iremos un día y empezará el olvido. callarán los rincones donde nos conocimos, y, desierto de besos, el camino vacio de aquella tarde nuestra. Nos iremos un día y quedará en la nada de mi boca el silencio, ya eterno, de tu nombre.

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OLVIDO

Se desmayo la tarde en la leve caricia de tus manos. y el silencio era un canto azul en la luz de tus ojos que habitaban la solitaria luz de otro paisaje; el tacto de tu piel en el recuerdo y el eco de tu voz en mi urgente tristeza eran huellas calladas en la arena de un desierto de amor, borradas por el viento del olvido.

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LA NUEVA PRIMAVERA. En lugar de arañarnos la piel con las uñas del egoísmo, en lugar de clavarnos palabras lacerantes, como dardos sonoros en el alma, en lugar de marchitar la luz de los jardines con el agua del odio y el olvido; abramos la palabra, como una flor al aire de la vida, al viento de la vida, al sueño de la vida. Abramos la palabra, generosa, cargada de horizontes y esperanzas Sembremos la palabra desde el alma y esta lluvia será, tal vez, amor, que hará brotar la nueva primavera.

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HIELO SOCIAL

Gritos sin luz llenos de oscuras voces o gotas de tinieblas que nos mojan el alma de penumbras. Esquinas esparcidas, donde espera, sin voz, la indiferencia. Cuerpos sin almas como olvidos andantes que se cruzan lejanos, cada uno en su silencio sepultado. Multitud solitaria, como rĂ­os de carne amarga y viva: materia putrefacta, donde el amor es nada sobre el mundo, sin miradas, sin moradas ni abrazos. El oscuro cadĂĄver del asfalto.

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MIENTRAS DUERMEN, DESPERTEMOS

Mientras la guerra esparce su voz de sombra y muerte, mientras grita el silencio de los abandonados, mientras mueren de olvido los ni帽os olvidados, sigue girando el mundo la esfera de su suerte Mientras se clava el hambre sobre la carne inerte, Mientras brota la sangre de los crucificados, mientras germina el odio en surcos desolados, el mundo sigue en manos de la raz贸n mas fuerte. Mientras griten paisajes de manos extendidas, miradas sin estrellas, ausencias sin lamento y el coraz贸n sea un eco de llantos y de heridas, D茅jame en la palabra la caricia del viento para alzar la bandera del amor y la vida en un mundo cansado de tanto sufrimiento.

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VERSOS PARA SALVAR UNA VIDA

A Aminetu Haidar La vida mas que el lujo y el dinero mas que el vano interés de las razones, mas que el lento clarín de los sermones que esparcen en los pulpitos su clero. La vida mas que el aire que requiero cada vez que respiran corazones. La vida mas que el sol de los renglones de las leyes del mundo y sus plumeros. Que no se hagan los listos ni los suecos. Ante todo la vida, ¿quien lo duda? Por la vida no existen recovecos. Ni tierras, ni naciones, todas mudas. Ni silencios, ni España ni Marruecos. Que ante la vida todo el mundo acuda.

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CON LA MIRADA AL HOMBRO DE TU AUSENCIA

Con la mirada al hombro de tu ausencia me perdí aquella tarde en tu recuerdo. La senda del olvido se acercaba por el otoño gris de tu silencio. Paisaje de tu voz en la sonrisa de la caricia leve de mis sueños, y una brisa de amor me deshojaba la solitaria rosa de tu aliento. Se me olvido tu piel entre las manos y tu nombre en la nada de mis besos Se me perdió tu luz entre las sombras de las esquinas de mi pensamiento. Y así se fue la tarde en el paisaje, entre la dulce sombra de un te quiero. perdiéndome en la fuente de tu ausencia sin encontrar la sed de lo que espero.

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ME BUSCA LA SOLEDAD

Me busca la soledad cuando el silencio me abraza, cuando la tarde es el trino sonoro de mi esperanza, cuando me voy al encuentro dorado de la nostalgia, cuando el tacto de una rosa es la caricia del alba. Me busca la soledad cuando la raz贸n se calla, cuando se siembra de sue帽os la sementera del alma, cuando tu olvido me olvida, cuando tu nombre me llama, cuando se viste de ausencias la piel de tu madrugada. Me busca la soledad cuando todo es casi nada, cuando el tacto de la luna es una fuente de plata. Soledad que me descubres secretos de mi almohada. Soledad que tanto dices, soledad que tanto callas; ven a buscarme esta noche, soledad enamorada.

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EL HIJO AQUEL QUE SE QUEDO EN LA NADA.

El hijo aquel, que se quedo en la nada y en mi sueño una noche en que dormí contigo. El hijo aquel, hoy ha venido a verme, habitando mis manos con su cuerpo, mis labios con su piel amanecida y hasta mi corazón con su sonrisa. El hijo aquel que se quedo en la nada, hoy viene hacia mis brazos por el pasillo azul de la casa y el sueño donde tu y yo dormimos. El hijo aquel, semilla del olvido, hoy germina y florece en el jardín de amor donde soñamos juntos cada noche. Y en la mañana, cuando nace el día, mis ojos volverán a preguntarte ¿Donde esta el hijo aquel, donde esta la sonrisa de aquel hijo, la alegría de aquel hijo y su afán de vivir en mi esperanza? y tu como quien pasa la pagina de un libro mi dirás mientras callas una lagrima gris en la mirada: El hijo aquel se nos quedó en la nada, dormido bajo el sueño de una tarde. 18


EN ESTA SOLEDAD

En esta soledad donde habita la brisa para volar con alas en el sueĂąo, donde la libertad es un suspiro derramado en la luz de la tarde o una nostalgia antigua, como el agua pasada de un arroyo. En esta soledad donde el rumor del beso arrulla el corazĂłn de la esperanza, y la voz es un grito interior y los pĂĄjaros beben del olvido. En esta soledad donde duerme tu ausencia, y escucho el silencioso aroma de tu huella. En esta soledad, tengo abierto el deseo entre mis manos, para habitarte, siempre, en el recuerdo.

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EN LA PIEL DE TU NOMBRE

En la piel de tu nombre hay un jard铆n de besos, la sed de una caricia la sombra de tu pelo. En la piel de tu nombre se deshoja el recuerdo y se duerme el latido del coraz贸n de un sue帽o. En la piel de tu nombre se marchita un te quiero, se despierta un olvido y amanece un silencio. En la piel de tu nombre muri贸 mi pensamiento y se apago en la tarde tu ausencia, como un eco.

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LA DESPEDIDA

Aquella tarde, a orillas del otoño, tu mirada fue el eco de aquel último instante. Te alejaste en silencio dejándome, tan solo, una huella de amor en la tristeza. ¡Que amarilla la pena de tu olvido cuando la soledad me sonreía con el recuerdo azul de tu mirada! Se me quedo dormida en el paisaje aquella mueca oscura de tu ausencia y el sabor dulce, amargo, de aquel último beso entre mis labios.

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TENGO TANTAS PALABRAS.

Tengo tantas palabras guardadas en tu ausencia, tantas miradas rotas en tu espacio vació, tanta flor deshojada en tu recuerdo, que ya no se que hacer con mi esperanza, mi noche solitaria o mi beso dormido en el silencio. Sin embargo hay mañanas que tu luz me sostiene, me abraza y me acaricia esta pausa en que habito, Para encontrarte, sueño cada instante del día y la calle es un grito vestido de tu nombre. Tengo tantas sonrisas guardadas en tu boca, tanta piel de tu cuerpo en mi sed de caricias, Tantas olas que azotan el mar de tu cintura, tanta tristeza al gozo acumulada, que el amor será eterno a pesar del olvido.

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AMOR A una Rosa de otoño.

Amor es abrazarme a tu llamada como el cielo se abraza con el día. Amor es una lluvia de alegría en el inmenso mar de tu alborada. Amor es una dulce campanada; una flor, una luz, una armonía. Amor es una fiel melancolía en el silencio azul de tu mirada. Amor es una risa en tu lamento. Amor es estar vivo para verte y vivir en la rosa de tu aliento. Amor es la certeza de quererte. Amor es escuchar tu pensamiento mas allá del silencio de la muerte.

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ENCUENTROS DE LA TARDE ... y siempre esta desgana de abrir las puertas a la luz de la tarde, de abrazar las palabras con manos y deseos de ser solo universo, horizonte sin lĂ­mites, donde hallar el encuentro de todas las miradas en un solo paisaje para un vuelo total, sin retorno al olvido.

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Entre mis dedos se deshoja la brisa. Palabras olvidadas. El aroma del mar cuando cierro la luz de los ojos en la penumbra azul de tu recuerdo.

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MELANCOLĂ?A.

Paisajes como pĂĄjaros con trinos en las alas aroman de silencios el desamor del alba. La luz es una espiga de nieve en la mirada. El cielo de tu ausencia, caricia derramada y en la paz del otoĂąo las hojas se desmayan.

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La soledad, ese abandono gris al final de la tarde. Un aire azul me riza la mirada para endulzar paisajes como sue単os.

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... y me voy de caricias por la hierba bebiĂŠndome las perlas del rociĂł donde habitan, hoy, breves paisajes del otoĂąo.

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EL TIEMPO ES COMO EL BESO OSCURO DE LA NADA

El tiempo es como el beso oscuro de la nada. La noche sin retorno donde quedan marchitas las estrellas, El paso de la vida hacia el nunca jamás donde habita el olvido definitivamente. En el se quedan muertas todas las ilusiones, todas las emociones, todos los sentimientos. Un instante tan solo es la luz, la sonrisa, la mirada prendida a la alegría, después, todo silencio, sequedad, quietud sola de todo, La muerte formatea el disco duro de nuestra existencia y todo queda en blanco como si nada hubiera existido. Solo es cuestión de tiempo. Pero dejadme ahora que me abrace de nuevo con vosotros a la esperanza eterna de un nuevo amanecer.

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SOLEDAD. MAR DE LIBERTAD

A veces, casi siempre, la soledad en un territorio de libertad. La verdadera libertad esta en nuestro interior. La soledad no tiene muros ni barreras, si no campo abierto de vuelo. ¡Como me gusta corretear con pies y con mente y con sueños de niño por estos prados verdes de mi soledad, cuando la tarde exprime en el cielo azul su zumo de naranja o su limón apenas amarillo en el paisaje de mi ensueño!. Soledad de mis manos y de mis ojos. Soledad triste y dulce a la vez que la noche, a la vez que el silencio húmedo del amanecer de cada instante. Lágrimas que se mezclan con el rocío, y, siempre, soledad: campo de libertad, para ser caballo desbocado o tórtola en la sombra de la encina o espiga al beso sangre de amapola. Busco la soledad para ser libre, para escapar de las cotidianas cadenas que la vida me tiende en cada calle, en cada intención, en cada emoción, en cada esperanza. Solo el mar de la soledad, la brisa del olvido donde habitan los sueños, será el ancho camino para el velero eterno de mi ser, condenado a eterna soledad.

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ENCUENTRAME CONTIGO

Hasta nevar tu mirada de amor encenderé de besos tu sonrisa. Amanecer contigo es un recuerdo que haré de nuevo realidad una de estas mañanas de verano. Será nuestra la noche y tus brazos serán mi refugio mi cueva de placer mi cobijo de amor, caricia mía. No te vayas muy lejos, déjame recobrarte, déjame que te espere con los brazos abiertos con la mirada llena de tus ojos de mar. Romperé la penumbra de esta sombra en que habito para llenarme todo, de nuevo, vida mía, de esta luz de tu amor que aun me espera en silencio.

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COMPARTE LA ESPERANZA Comparte la esperanza con los que madrugan para ver la luz, con los que abren ventanas a la calle, y corazones a la brisa del campo, con los que riegan las flores y los abrazos con el agua fresca de la ilusión, con los que se buscan las miradas y las manos en la plaza del pueblo. Comparte la alegría con el agua de los arroyos, con el trino de los pájaros, con los que se agarran al olvido como el naufrago a la tabla de salvación, con los que sueñan con la utopía y esperan una explosión nuclear de amor, de bondad y de paz en el mundo. comparte la palabras para encender hogueras de armonía para saber interpretar los silencios, para escuchar sin muros para hablar sin piedras en la sombra, si no, a la luz del día y con el alma abierta, para sentir el tacto de otros sueños en este amanecer de la esperanza.

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SE VA MURIENDO EL POETA

A Mario Benedetti Se va muriendo el poeta por una senda de versos, la tarde llora una sombra y la pena un pensamiento. De esquina en esquina viene borracho de luz el viento enarbolando sonoro la llama de un cresp贸n negro mientras la luna pronuncia la mueca triste de un perro. Se va muriendo el poeta, llora que te llora el sue帽o. Los adictos de la aurora toman su dosis de muerto y vuelan como campanas por las veletas del tiempo. Se va muriendo el poeta y lleva como un te quiero, a las espaldas del alma su carga eterna de versos. Se queda muerta la tarde por el tacto del silencio y la rosa se marchita en la penumbra de un beso.

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EL DINERO DEL MUNDO TIENE UN DUEÑO

El dinero del mundo tiene un dueño La riqueza del mundo tiene un dueño, un dueño como fiera escondida en la selva de la avaricia y de la indiferencia. Te equivocas la vida si solo tienes eso, dinero y egoísmo. si no respiras el aroma de lo humilde, si no sientes el aire cálido de la pobreza de los pobres del mundo. Te equivocas la vida si no siembras palabras como espigas de pan en la tierra del olvido. Allí serás feliz, desnudo de lujos y riquezas, con el tacto apacible de lo pobre con la voz derramada como sangre y caricia sobre la piel reseca de los necesitados. Allí veras la luz de la sonrisa, sin que la cubra el velo falso de la hipocresía. Veras la transparencia de las almas abiertas, de los niños que piden, ya mas que pan, un beso, una caricia, un abrazo de madre y un hilo de esperanza para permanecer, al cabo de la tarde, feliz en su pobreza.

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LEVANTAD LA PALABRA

Levantad la palabra como un viento que propague la voz de los callados. de los rostros sin luz desfigurados por el hambre, la pena y el tormento. Como un grito de luz al firmamento, como un caudal de sangre levantado, gritad por esos niños desolados en la cuna sin pan de su lamento. Levantad la palabra como un río, puesto en pie, de miradas y de manos, por el hambre, la hiel, la sed y el frío. Levantad el amor por el hermano y dejadme vivir el sueño mío de sentirme, por fin, un ser humano.

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CANCION PARA EL VUELO DE UN ALMA

A Beatriz Arias, mujer parapléjica que vive en la esperanza de volar a su tierra, Colombia. A ella a todas las mujeres del mundo que viven en igual o parecida situación. El alma vuela Beatriz, el alma es una atalaya de horizontes y paisajes por donde la vida canta. No te encierres en tu cuerpo cuando el sol de la mañana se nutre de amaneceres, de ilusiones, de esperanzas. Mujer-pájaro que al aire del aire tiende sus alas para volar como el aire en los azules del alba. Nada te encierre en tu cuerpo, la libertad es tu alma. Alas para el corazón. Para tu voz pido alas, alas que te abran, al aire, de par en par las ventanas. Beatriz, paloma del viento, libre, libre, canta, canta, que el cielo azul es del aire la meta de tu esperanza. vuela conmigo Beatriz; ponte las alas del alma. Colombia, como un abrazo, es una canción cercana que encontrarás en un vuelo al sol de una tarde cálida. Vuela conmigo, Beatriz, vamos a encontrar el alba por la brisa de mis versos en el mar de mis palabras. No te encierres en tu cuerpo, tu libertad es tu alma.

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AMOR EN SILENCIO Amaneció en el beso tu mirada y encontré aquel silencio de tus labios en el tacto de amor que me ofreciste. ..Y se encendió una gota de pasión en tus ojos. Me abriste, entre mis labios, la sonrisa, como una flor quemándome tu nombre en la sed de mi boca. ...Y se acercó la noche a contemplar la eclosión del placer en nuestros cuerpos. Pasó el cielo y dejaste aquel dulce silencio entre mis manos.

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NANA AL NIÑO AMARGO DE SIERRA LEONA

(Escrito después de ver en televisión las terribles imágenes de un niño amenazado por el odio! Se me clavó en el alma tu mirada de miedo, tu temblor dolorido, desamparado y triste, como un frió amarrado en la sangre. Se me clavo tu llanto, tu pánico de heridas y de muertes Se me clavó en el alma tu vida desolada al aire del odio y del olvido Se me clavó la queja de tus lágrimas bajo la mano llena de amenazas y noches. ¡Cuando hubiera ofrecido, niño amargo, por rescatar tu cuerpo y tu alma de la fría imagen del televisor y traerte al amor, a la dulzura, al gozo, y vestirte de besos y caricias, despertar la ilusión de tu niñez dormida, y borrarte con sueños el espanto de nieblas que te habitan. Apartad ese odio en el nombre del hombre que no muerde la vida apartad ese odio de su dulce, de su triste mirada, o nunca, nunca, nunca no me llaméis ya nunca ser humano. 38


HIJO DEL HAMBRE

El niño aquel tendió su voz al viento como un silencio roto por la nada y en el viento quedó su voz callada bajo la dura sombra de un lamento. Solo un gesto de puro desaliento abastece su imagen desolada, y una pena sin pan de amor clavada en la espina sin fin de su tormento. El niño aquel sin alba ni alegría hijo del hambre, corazón herido, noche sin luz, dolor, caricia fría, va dejando su grito oscurecido a tu puerta, en silencio, cada día y tu le das la noche del olvido.

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40

Palabras en el viento  

libro de poemas

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