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La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez


Depósito Legal: GC 655-2007 Diseño y maquetación: Croma Imagen y Publicidad, S.L. Imprenta: Litografía González, S.L.


SUMARIO

PROPÓSITO

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D. Manuel Campos Gómez, Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas INTRODUCCIÓN

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A propósito de esta biografía D. Juan José Laforet Hernández 15

II.- D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, una aproximación a su biografía

23

1.- Sus estudios

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2.- Su actividad profesional médica

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3.- Sus publicaciones

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4.- Las distinciones y reconocimientos que alcanzó

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5.- Sus cargos en entidades científicas, culturales, sociales y mercantiles

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6.- Su asistencia y participación en congresos

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7.- Una aproximación a sus actividades en los diversos cargos que ocupó

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- El Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria

37

- El Patronato de la Escuela de Bellas Artes “Luján Pérez”

38

- El Museo Canario

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- Sociedad Mercantil Turístico-residencial “Puerto Rico S.A.”

51

- Patronato San José Artesano

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- Fundación Universitaria de Las Palmas

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III.- Entrevistas en periódicos grancanarios

77

IV.- Algunos discursos y conferencias de D. Juan Manuel Díaz Rodríguez

97

V.- Textos en su recuerdo

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- D. José Miguel Alzola González

137

- D. Lothar Siemens Hernández

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 SUMARIO

I.- Una introducción autobiográfica


FUNDACIÓN UNIVERSITARIA de LAS PALMAS 

Juan Manuel Díaz Rodríguez


PROPÓSITO La Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas (FULP), al cumplirse los 25 años de su fundación, que tuvo lugar en el año 1982, ha creído oportuno conmemorarlo recordando la figura de quien desde el primer momento no solo se puso al frente de ella, por petición unánime de cuantos representantes de la sociedad grancanaria se reunieron en aquel entonces para crearla, sino que logró darle un carácter y una personalidad muy significativa que la han definido y distinguido a lo largo de toda su trayectoria. Por ello, desde la Fundación, estamos convencidos de que evocando la figura de D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, tras su inesperada desaparición en enero de 2006, también nos acercamos a la historia de la propia Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas en sus primeros años de vida, puesto que ambos ya son inseparables si de verdad se quiere conocer la esencia y el compromiso de este proyecto universitario, social y cultural.

Se trataba de la persona adecuada para llevar el peso de la Fundación que nacía y en la que tantas expectativas y esperanzas ponía el mundo universitario de Las Palmas y la sociedad insular en general, pues en su currículo sobresalía el papel especialmente efectivo y fecundo que había desarrollado al frente de otras entidades grancanarias, como el ya mencionado Museo Canario, la Escuela de Bellas Artes Luján Pérez, el Patronato San José Artesano de viviendas sociales o algunas sociedades científicas relacionadas con su actividad médica, a través de las cuales ya había logrado dejar un legado enormemente positivo no solo para ellas mismas, sino para toda la sociedad. Paralelamente, mantuvo una creativa y novedosa actividad empresarial en el mundo del turismo, en unos años decisivos para su expansión y consolidación en la isla, labor que se refleja en distintos aspectos que van desde sus responsabilidades en Puerto Rico S. A., con una acción ejemplar que mereció distinciones y reconocimientos a nivel nacional e internacional, hasta su larga e intensa trayectoria en el Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria,

 PROPÓSITO

D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, una de las personalidades que más habían destacado en la reivindicación pública de la creación de estudios universitarios en Gran Canaria, en especial desde su etapa al frente de otras instituciones, como fue el caso de la Sociedad Científica El Museo Canario, fue considerado, en la misma reunión fundacional de la FULP, celebrada en el salón de plenos del Cabildo Insular de Gran Canaria el martes 23 de noviembre de 1982, y con la presencia de su entonces Presidente, D. Fernando Jiménez Navarro, y del Rector de la Universidad Politécnica de Las Palmas, D. Francisco Rubio Royo, como la persona más adecuada para estar al frente de la entidad que se creaba aquel día, la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas. De ahí que en aquella misma reunión se le nombrara Presidente, acompañado en la Junta Directiva por D. Lizardo Martell Cárdenes como Vicepresidente y D. Rafael Vera Cominges como Secretario.


un trabajo que además le aportaba una interesante relación con el mundo empresarial y mercantil canario. Todo ello hacía de su vida, de su trayectoria profesional, científica, social y cultural, toda una verdadera preparación, todo un auténtico entrenamiento, para la tarea que en 1982 se le encomendaba en aquella reunión histórica en el Cabildo Insular, para las responsabilidades enormes que contraía con la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas y, a través de ella, con toda la sociedad grancanaria y canaria en general. Precisamente por el papel desarrollado en esa trayectoria institucional y sociocultural, por su profundo conocimiento de la historia de las reivindicaciones universitarias de esta isla y su identificación con los sentimientos que estas habían despertado en muy diferentes generaciones a través de los siglos, por su relación con personalidades científicas, artísticas y literarias de primer rango nacional y mundial, por su talante conciliador, dialogante, emprendedor y por el profundo amor a su isla natal y a sus gentes, por cuyas necesidades e intereses siempre se había manifestado dispuesto a trabajar, se convertía también en la persona adecuada para representar y simbolizar, como así ocurrió de forma más que notoria, el trabajo de la sociedad en favor de la comunidad universitaria y, en buena medida, de los derechos universitarios de Gran Canaria.

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Desde esta realidad personal, como desde el orbe empresarial, social, cultural y científico en el que se desenvolvía su vida, su intensa labor en muchos y diversos campos, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez no se limitó a ser solo, sin apenas medios materiales en los primeros años de vida de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, un buen gestor, un dinámico administrador, una mente clara y ágil para encauzar los objetivos y proyectos que se definían a lo largo de los años de su presidencia, sino que fue capaz de compaginar todo ello, lo que en realidad era el trabajo y la responsabilidad de esta entidad, con la ineludible necesidad de vincularla a lo que constituía, en la década de los años ochenta, la verdadera aspiración de todos: la consecución de una universidad en Las Palmas. Se trataba de una tarea que entonces, dado el papel que ostentaba como Presidente de una institución creada para perdurar y dar muchos y efectivos frutos en el futuro, debía hacer con la energía suficiente, pero también con la prudencia y la capacidad de saber estar que a él siempre le distinguieron, sin olvidar por ello manifestarse con toda la entrega, la rotundidad y la claridad necesarias cuando fuera preciso. Así, se sumó decididamente a la “Promotora Universitaria”, que coordinaba el profesor D. Antonio Marrero Hernández, además de a otras iniciativas públicas y privadas que reclamaban al Gobierno de Canarias la creación de la “Universidad en Las Palmas, ya”. Al mismo tiempo, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez se destacó en los años de su presidencia, como ya había hecho anteriormente con otras entidades y proyectos, por su capacidad para ilusionar e implicar en esta causa a una gran parte de la sociedad grancanaria, a la que, poco a poco, desde un esfuerzo y un compromiso personal enorme, logró vincular a la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas. Así, muy pronto, comenzaron a verse en sus reuniones y en sus listados los nombres de instituciones públicas y privadas, de


entidades socioculturales, de personalidades de muy diverso ámbito y una enorme lista de empresas y sociedades mercantiles que fueron avalando y contribuyendo a consolidar aquel proyecto inicial de una Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas. Gracias a esta percepción que tuvo desde un principio, se logró tener no un mero ente administrador de unos recursos, cada vez mayores, para el mundo universitario e investigador de Las Palmas, sino que se creaba un organismo verdaderamente representativo de la sociedad a la que debía servir, un cuerpo social que generaba opiniones y recogía ideas y propuestas del conjunto de la comunidad insular.

La Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, desde su creación en 1982, hace ahora 25 años, bajo el mandato de D. Juan Manuel Díaz Rodríguez y, lo que es más importante, desde el talante y la personalidad tan singular y efectiva que le transfiere, se plantea unos ideales que plasma como objetivos de sus propios Estatutos fundacionales y que intenta comenzar a cumplir de forma inmediata, como eran los de, por un lado, fomentar, promover y difundir toda clase de actividades relacionadas con el estudio e investigación de los problemas de la educación en las Islas Canarias, a todos los niveles y de un modo especial en la provincia de Las Palmas, así como, de otro, colaborar con los centros universitarios superiores existentes, como la Universidad Politécnica, y con las corporaciones locales, las instituciones docentes y las entidades y asociaciones culturales, profesionales, económicas y empresariales de esta provincia, para entre todos impulsar y llevar a buen fin el objeto largos años pretendido y necesitado, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Así, en aquellos inicios de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, tal como el propio D. Juan Manuel Díaz Rodríguez esbozó, y como se desprendía de sus objetivos fundacionales, las metas de la Fundación se centraban en primer lugar, y como no podía ser de otra manera, en la consecución de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Al mismo tiempo se trabajaba ya para ofrecer becas y ayudas económicas a postgraduados y profesorado con el fin de promover la investigación científica, humanista y técnica. Pero también era necesario, y constituía una parte notoria del ideal del Dr. D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, el identificar con estas inquietudes a toda la sociedad canaria, instituciones

 PROPÓSITO

Esta trayectoria, su propia forma de entender los proyectos y los cometidos que la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas tenía entre sus manos y el momento en que se encontraban, fue también lo que le movió, cuando nadie se lo esperaba, a presentar su dimisión en 1996, pues entendía que su misión ya estaba cumplida y les tocaba a otros recoger la antorcha que él había llevado desde que había sido encendida en 1982. Sin embargo, la Fundación, el conjunto amplio de representantes de la sociedad canaria que la integraba ya entonces, consideró que, pese a lo irrenunciable de su decisión, no podía permitirse el lujo de desprenderse de una personalidad tan relevante, por lo que le nombró su Presidente de Honor, cargo a través del cual siguió colaborando de forma intensa y fructífera hasta su fallecimiento.


culturales y mundo empresarial, a la vez que dar a conocer este proyecto y sus actividades a través de una constante publicación de artículos, reportajes y entrevistas en la prensa local y nacional, así como lograr, poco a poco, contar con publicaciones propias, tanto de carácter científico como divulgativo. De forma paralela a todo ello, la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas consideró primordial integrarse en la comisión que proponía una Ley de Iniciativa Popular tendente a obtener del Gobierno la reorganización de la enseñanza en Canarias mediante una Ley de Reorganización Universitaria, gestionando para ello diversas acciones, como el convocar una manifestación a la que asistieron unas trescientas mil personas para forzar al Gobierno a admitir dicha iniciativa de ley.

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Una vez constituida la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas centra su trabajo en los fines estatutarios de apoyo a la formación del profesorado y a la investigación, con el objeto de que la recién creada Universidad pueda consolidar su oferta educativa, investigadora y de difusión cultural en el seno de la sociedad canaria. Este sería, precisamente, otro de los grandes objetivos e ideales que se plantea la Fundación, contribuir y colaborar con la Universidad en la búsqueda y definición de su papel en el seno de la sociedad canaria, así como de sus relaciones con la Universidad de La Laguna y con otras que también funcionaban aquí como la UNED, sin olvidar nunca la Universidad Internacional de Canarias Pérez Galdós, que aún hoy no se ha logrado poner en marcha de forma adecuada y eficaz y de acuerdo con los objetivos para los que se creó. Junto con todo ello surgen los proyectos relacionados con otras universidades y proyectos de ámbito europeo. Con la toma de posesión del nuevo Presidente, D. Lothar Siemens Hernández, se atienden cuestiones como la transferencia de conocimiento desde el campo universitario al mundo empresarial y, por ende, a la sociedad canaria. Así, durante los siguientes años se trabaja en afianzar y fortalecer la estructura de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, con la creación de nuevas unidades de gestión a través de las cuales no solo se gestionan proyectos y servicios de la propia Universidad, sino proyectos propios de la institución a nivel regional. Durante este periodo, la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas entra a formar parte de la Red Española de Fundaciones Universidad Empresa, con la importancia que esto supone a la hora de encarar proyectos que van más allá del propio Archipiélago. Ya en la actualidad, los principales objetivos de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas se centran en tres grandes líneas de actuación: el fomento de la innovación, la formación y el empleo. Así, durante los últimos años la Fundación Universitaria se ha constituido claramente como un interlocutor importante ante el sector empresarial, la Universidad y las administraciones, y todo esto ha sido posible gracias a la apuesta


clara y decidida por un proyecto regional en el ámbito universidad-empresa, tanto en los recursos humanos como en las políticas de innovación y la formación continua, a través del cual se ha apoyado el fomento de la innovación en el tejido productivo. El crecimiento cuantitativo y cualitativo de la institución ha hecho que se incremente el número de proyectos y actuaciones conjuntas entre las empresas y la Universidad, circunstancia que ha permitido situar a la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas como la tercera Fundación Universidad Empresa de España.

D. Manuel Campos Gómez Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas

 PROPÓSITO

Desde la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas estamos convencidos, además, de que si en estos 25 años ha existido un verdadero protagonista, como lo fue también en la lucha por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ese es el pueblo, la ciudadanía, que directamente, en la calle mediante manifestaciones multitudinarias, en actos de todo tipo, supo mantener el fuego sagrado de esta reivindicación hasta su consecución, y que a través de sus organismos públicos, de las empresas y de las entidades socioculturales ha prestado un constante, ineludible y fecundo apoyo y aliento que es el que, de verdad, ha hecho posible que la Fundación haya logrado ser lo que es hoy y tener la fuerza y la importancia que le permite ofrecer un respaldo productivo al mundo universitario. Por ello nuestra gratitud, que plasmamos en esta aproximación biográfica a la vida y la obra de un grancanario que, desde el mismo seno de la sociedad en la que nació, con enormes esfuerzos personales, logró dejarnos un legado del que todos sus paisanos pueden estar orgullosos y que, desde la misma presidencia de esta Fundación, no quiso ser otra cosa que un grancanario más trabajando y luchando por los derechos y las necesidades de su isla.


INTRODUCCIÓN A propósito de esta biografía

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Afrontar la biografía de determinada personalidad, a través de lo que fue y significó su trabajo profesional, su aportación a la sociedad, su compromiso con ella, su obra en general, es tanto un acto de justicia, ya que es una forma más de contribuir al reconocimiento y homenaje que la sociedad desea ofrendarle, como algo necesario, pues siempre será una fuente en la que, de su ejemplo, puedan beber generaciones presentes y futuras que no tuvieron la oportunidad de conocerla de forma directa o cercana, o al menos obtener un conocimiento mucho más acertado de eventos y situaciones que se dieron en su tiempo y ámbito de actuación. Y también, por qué no, porque toda biografía tiene, además, mucho de memorias, de recuerdos, y entre sus páginas se hacen presentes el alma y el halo vital del personaje al que nos acercamos, que parece vivir y decirnos, como nos dijo el poeta Gerardo Diego en El valor de los recuerdos, “soy nada más que un hombre que ha vivido, que gracias a Dios sigue viviendo con un poquito de memoria… Recuerdos, fragmentos de eso que ahora llaman memorias. Confesión y testimonio contra la fuerza borradora del tiempo”. Al emprender la construcción de una biografía se parte no solo de muy distintos motivos, sino de diversos supuestos y exigencias; no es una tarea fácil y debe responder a una visión poliédrica del personaje en cuestión, que ha de quedar bien ubicado en su época y en su espacio vital, sin olvidar que la reflexión y la visión que del mismo tengan diferentes generaciones nos aportarán apuntes novedosos, cuando no hasta muy diferentes entre sí. Por ello no podemos referirnos a un hecho cerrado, ni pretender siempre afrontarlo como tal, cuando hablamos de la biografía de alguien, y en especial cuando ese alguien, a través de su trabajo y de su obra, ha tenido una trascendencia pública y social, que requerirá análisis y visiones de muy distinto signo y momento. Sin embargo, todo debe comenzar en un instante determinado, todo largo viaje debe tener un punto de partida y unos primeros pasos, sobre los cuales otros podrán continuar. Aquí, en este libro, tenemos la oportunidad de iniciar un itinerario que será largo y plagado de acontecimientos, tanto como la vida de quien es sujeto de esta biografía; un trayecto que parte de unas memorias, de unos datos autobiográficos y del testimonio que del mismo quedó a través de otras fuentes, como entrevistas, artículos y textos de quienes le conocieron. Se deja constancia de su vida y de su obra justo cuando se cumplen los veinticinco años del comienzo de la que fue la última gran tarea y legado de su vida, la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, y se dejan las puertas abiertas a nuevos y futuros estudios acerca de una personalidad grancanaria sobre la que aún se podrán aportar muchísimas y enriquecedoras reflexiones, tanto con relación a su propia contribución, como sobre su persona como símbolo de una generación que tuvo que


hacerlo todo por sí misma, a la que nada se le dio y que, sin embargo, también supo ser solidaria y empeñarse en un compromiso altruista con su tierra y con sus gentes. Del Dr. D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, aunque mediante referencias, supe ya desde pequeño, por la amistad que le unió con mi padre, también médico, durante toda su vida profesional, y tuve la oportunidad, la suerte y el honor de conocerle personalmente cuando aún era yo muy joven, un estudiante universitario en Madrid que no dudó en implicarse totalmente en la lucha por la “Universidad en Las Palmas Ya”, con la que se encontró en una de sus venidas a la isla en los primeros años de la década de los ochenta del pasado siglo. Fueron meses intensísimos, de reuniones, asambleas, actos públicos de todo tipo y aquella inolvidable y primera gran manifestación del 7 de julio de 1982.

Pocos años después, cuando ya había regresado a Gran Canaria, tras mis estudios y primeras experiencias profesionales en Madrid, Sevilla, Palma de Mallorca y Bruselas, retomé mi contacto con D. Juan en las reuniones del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria, donde me solicitó que colaborara con él en las tareas de gerencia de aquella Fundación que crecía muchísimo y requería ya una labor administrativa diaria. Así, durante unos años, y hasta mi marcha de nuevo a Sevilla para ocupar la plaza de

11 INTRODUCCIÓN

Pronto se constituyó la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas y D. Juan, en aquellos primeros años, no solo estuvo al frente de ella, sino que fue su alma, su activista, su gerente más emprendedor; parecía como si todo el trabajo que había desarrollado previamente, tanto en su ámbito profesional, como en instituciones socioculturales y benéficas, así como sus estudios de Derecho y administrativos, hubieran sido una preparación y un ensayo para la labor que ahora debía llevar a cabo con el fin de constituir una gran Fundación que fuera capaz de contribuir eficazmente a la creación y al desarrollo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Y sin duda lo logró sobradamente y fue, además, un hombre sabio que supo rodearse de un equipo de personas más que adecuadas para las exigencias que planteaba el objetivo buscado y que supo ver con precisión meridiana el momento en que su misión estaba cumplida, en el que debía traspasar su antorcha a otros. Esta actitud ejemplar suya siempre me trajo a la memoria el monumento “Los portadores de la antorcha”, obra de Anna Hyatt Huntington, ubicado en la plaza de Ramón y Cajal, entre las Facultades de Farmacia, Medicina y Ciencias de la Información de la Complutense, en Madrid, ante el que pasé a diario durante varios años y que se simboliza el traspaso del conocimiento científico con la imagen de un hombre caído que entrega la antorcha a otro montado a caballo y dispuesto a continuar el camino y a llegar aún mucho más lejos, algo que por fortuna y gracias a su clarividencia también ha ocurrido con esta Fundación Universitaria, que hoy es una espléndida realidad que no para de crecer a la par que la Universidad para la que trabaja.


Director de Área de la Alcaldía, compatibilicé mi puesto de responsable de protocolo en la Vicepresidencia del Gobierno de Canarias con esta tarea de gerencia junto a D. Juan y a Dña. María del Carmen Rodríguez Díaz de Quintana, que tan magnífica labor hizo siempre en el seno de la Fundación, desde los comienzos de la institución y hasta su jubilación, primero en los locales del Centro Asociado de la UNED, cedidos generosamente por su entonces Director D. Cristóbal García Blairsy, y luego en la sede de la Confederación Canaria de Empresarios, en la calle León y Castillo n.º 54, donde la Fundación, en aquellos primeros años, recibió también todo el apoyo y comprensión que con un talante altruista supieron darle sus presidentes, secretarios generales y personal administrativo durante el tiempo que estuvo allí, hasta que pasó a los cedidos por FEMEPA, en sus oficinas de un edificio próximo (si bien esta parte ya no la viví yo tan directamente).

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Tras establecerme de nuevo en Gran Canaria, con D. Juan Díaz pude compartir no solo reuniones en el CIT grancanario, o actos culturales en El Museo Canario o la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, sino que durante muchos años coincidimos en tertulias o pude visitarle en su despacho de la calle Primero de Mayo, donde manteníamos largas conversaciones sobre temas de interés común. En una de estas visitas a su despacho, en diciembre de 2005, me entregó unos textos y un material sobre su vida con la solicitud de que se los revisara y le diera mi opinión, pues necesitaba presentarlos en Madrid a una sociedad científica que se lo había pedido (aunque nunca llegué a conocer con exactitud cuál era esa sociedad); conforme y honrado con el encargo le señalé que, como en los próximos días me iba a Sevilla hasta después de Navidades, los estudiaría en esas vacaciones y nos reuniríamos de nuevo en enero de 2006. Cuando llegué y le llamé me dijeron que estaba de viaje en Tenerife. Días después, conocí la triste e inesperada noticia de su fallecimiento; ahora me veía con un encargo que no sabría si podría cumplir ya de alguna manera. Pasaron los meses y al término de una de las reuniones de la Junta de Patronato de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, a las que tengo el honor de asistir ahora en calidad de representante de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, le comenté al actual Presidente, D. Manuel Campos Gómez, lo que me había ocurrido y la oportunidad que suponía el que D. Juan me hubiera dejado aquellos documentos para preparar su publicación, pues con el oportuno consentimiento de su familia y completándolos con algunas otras aportaciones se podría preparar la edición de una primera biografía suya. D. Manuel no solo comprendió enseguida esta idea, sino que la hizo suya y me señaló que sería una magnífica oportunidad el editarla coincidiendo con el 25 aniversario de la constitución de la Fundación, que se pensaba celebrar en noviembre de 2007. Dicho y hecho, con un enorme entusiasmo constituyó un equipo de trabajo con este fin dentro de la Fundación, nos adjudicó tareas a todos y nos animó a trabajar con todo el rigor


necesario, pero con agilidad para que el trabajo pudiera estar en la fecha acordada. Desde aquí quiero agradecer también a D. Manuel Campos Gómez no solo el cariño con el que acogió la idea, sino el que la hiciera suya, y de la Fundación que la aprobó, así como el impulso personal que continuamente nos dio a todos para que fuera posible llevarla a término. También deseo dejar constancia de mi agradecimiento por el interés, las facilidades y el apoyo con que nos acogió D. Juan Manuel Díaz Cremades, quien, en nombre de su familia, no solo nos respaldó en esta tarea, sino que nos aportó una documentación valiosísima, tanto para la elaboración de este libro como para la historia de los primeros años de la Fundación en su conjunto.

Dr. Juan José Laforet Hernández

13 INTRODUCCIÓN

Decía Montesquieu que “no se ofende más a los hombres que cuando se vulneran sus ceremonias y sus costumbres”. D. Juan Díaz siempre fue una persona correcta y prudente que honró a todos con un trato exquisito, tanto en lo personal como en lo institucional, lección que dejó bien grabada en una Fundación que hoy hace lo mismo con cuantas instituciones y personas se relacionan con ella, lo que además redunda en una mayor eficacia de su gestión. Ahora la Fundación Universitaria, al rememorar su creación hace veinticinco años, en el ejercicio de una costumbre y un ceremonial que respeta y honra en justicia a quien se lo ha merecido sobradamente, ha considerado oportuna la edición de esta biografía partiendo de unos textos que el propio Dr. D. Juan Manuel Díaz Rodríguez había dejado. Que sea lección y provecho para todos ahora y en tiempos venideros. Dicho queda.


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La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez

I.UNA INTRODUCCIÓN AUTOBIOGRÁFICA 15


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Foto página 15: Juan Manuel Díaz Rodríguez ante SSMM los Reyes al recibir el título de “Hijo Adoptivo de Las Palmas de Gran Canaria”.


D. Juan Manuel Díaz Rodríguez ofrece, en su obra Molinos de agua en Gran Canaria, una introducción que redactó no solo desde la experiencia personal acerca del tema sobre el que versa el libro, dada su estrecha relación con muchos de los usos tradicionales de su isla, sino desde los recuerdos más personales que le vinculaban a ese mundo isleño y sus costumbres más enraizadas en muy diversos lugares de la isla a lo largo de los siglos. Es por ello por lo que, en una obra de carácter biográfico, no podía faltar este texto de índole autobiográfica a modo de introducción con las mismas palabras y sentimientos del protagonista de esta biografía.

El agua que allí nacía no cabía por el canal que la conducía al cubo del Molino Chico, discurriendo el resto barranco abajo, formando un pequeño riachuelo en memoria de lo que un día fue río, pero que seguía cumpliendo como torrente impetuoso en los crudos inviernos y corriente perpetua de agua cristalina en verano, entre ñameras, cañas, calabaceras y berros, lavadero de ropas que se blanqueaban con incienso salvaje y limpieza de “mondongos” para hacer chorizos y morcillas en Navidad, con motivo de la época de la “matanza”. Para llegar a él desde La Gallega, se bajaba por El Puntón, pequeña meseta llena de nardos entre cañaverales, cuya floración mi madre vigilaba celosamente: todos los años la casa se impregnaba de su perfume y por ello sabíamos que habían florecido. Desde la casa, situada en lo alto y en la margen derecha del barranco, se oía el ruido del agua que desbordaba el canal que la conducía al molino, cuyo murmullo se sumaba al que

17 I.- UNA INTRODUCCIÓN AUTOBIOGRÁFICA

Comenzada la historia y descripción de los molinos de agua en Gran Canaria me creo obligado, por razones obvias, a iniciarla por los de mi pueblo, Valleseco, por los de mis barrios de Valsendero y Barranco de la Virgen y por los molinos que, de algún modo, están relacionados con una etapa de la infancia, el de Huerta Grande, en la parte alta de Valsendero, movido por las aguas de la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas y el Molino Chico, movido por las aguas de la “Heredad del Molino”: estas, nacían en La Mareta, surgiendo a borbotones en el fondo del barranco por dos fuentes, situadas una, en la margen derecha de aquel debajo de las tierras de La Gallega, lugar de correrías de la niñez de mis hermanos y mía; la otra fuente, que colaboraba a formar el gran caudal de la Heredad, brotaba en la margen izquierda dividida en dos ramales, uno de los cuales era de agua agria, justo debajo de las tierras de Corraletes, cuyos lugares siguen siendo refugio para nuestro solaz dominguero.


producía la cascada que llegaba desde la Heredad de Risco Quío (Riscoquío) Bajo, para unirse a las aguas de la Heredad del Molino. La corriente del agua se escuchaba, incluso en verano, cuando toda la familia confluía en casa con motivo de las fiestas de San Vicente o San Luis, o cuando nos concentrábamos a la llegada de la Península a disfrutar de las vacaciones, reunidos en el patio, cobijados a la sombra del viejo castaño que aún sigue allí, con alfombra de hojarasca, pero desde el cual ya no se oye el ruido del agua. Ahora, desde Corraletes, muchos años después, hay noches en que el viento, azotando los eucaliptus de la Cuesta de Los Inciensos o los laureles que flanquean ambas orillas del barranco, reviven el recuerdo del murmullo del agua y entonces me acerco ilusionado al borde de la mareta, por si, a modo de extraños conjuros, obra de las brujas que siempre merodearon por aquellas cañadas, el agua habría brotado de nuevo; pero regreso decepcionado, roto el espejismo, ya que el cauce sigue reseco y el molino, parado y solitario.

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El Molino Chico pertenecía a la “fábrica” de la Virgen del Pino y su historia secular se pierde en los archivos de la parroquia, inmersa en la descripción general del Barranco de la Virgen, con solo la mención de “un molino muy antiguo”, vieja historia que atestigua su pequeño cubo rudimentario, construido en burda argamasa; a mediados del siglo pasado, cuando la desamortización (Mendizábal-Madoz), pasa por remate a propietarios de Arucas y, más tarde, por compra, a don Juan Domínguez, vecino de Valleseco, veterinario autodidacta y altruista de todo el municipio. Durante etapas de los meses invernales, el molino permanecía inactivo, porque el turbión de las crecidas destruía los diques de contención que desviaban las aguas al canal que las conducía al mismo y entonces había que llevar la molienda al de Huerta Grande, en la parte alta de Valsendero. En estas épocas, la riada, al llegar a las playas, se precipitaba en imponente cascada sobre el naciente de La Mareta, anegándolo, discurriendo por un cañón entre dos taludes laterales poblados de laurisilva (viñátigos, tiles, mocanes, laureles, etc.) que aún siguen verdeando, aunque con dificultades, en las épocas de estiaje. El molino se presentía desde la casa de La Gallega por el olor a gofio recién hecho, cuando el viento soplaba desde el Noroeste, que comenzaba agitando en la distancia el bosque de eucaliptus del Jardín de Corvo. Cerca de ella teníamos dos atalayas para contemplar el valle: la del Norte, junto a la vereda que desde el molino conducía a la Fuente del Junco antes del paso que llevaba al túnel, donde formaba un recodo, con un descansillo poblado de olmos; en él hacía un alto muchas veces don Juan Domínguez a charlar con mi padre, mientras hacía reposar un saco blanco de lino repleto con las maquilas que le habían correspondido por el producto de su molino, cuando lo tenía a medias con Juan María el molinero.


Un día don Juan Domínguez dejó de pasar, no porque hubiera muerto, sino porque perdió finca y molino a causa de un “interdicto de obra nueva” interpuesto por la Heredad de Arucas durante el mandato, como Presidente de ella, de don Juan Ponce. La obra nueva que hizo don Juan Domínguez fue la ingenua ocurrencia de hacer pasar un chorrito de agua por sobre la acequia honda que llevaba el agua de la Heredad a Las Madres, desde Valsendero. El pleito le arruinó y hubo de vender a la misma Heredad. La otra atalaya era El Lomito, por el Sur, un poco más allá del viejo castaño, en cuyo mirador nos apostábamos con frecuencia y por multitud de motivos; en invierno, para observar la llegada del turbión del barranco que asomaba por el cercado cuando ya se había unido a él la cascada de Los Hijos, y seguir su corriente a través de La Mareta, hasta verle precipitarse en la Peña Caballera camino de Las Madres y el mar; mientras, ya sabíamos que el molino había quedado parado por destrucción de los diques; otras veces, también en invierno, acompañando a la madre, cuando todo el valle amanecía cubierto de escarcha y allí esperábamos el sol que comenzaba iluminando Las Crucitas y el Lomo del Marco, destacaba después los techos de las casas de Rosita Cagalera, bajaba las laderas de Corraletes, se reflejaba en las Charcas del Barranco, saltaba al Llanete y de pronto llegaba al lomito, acariciando cuerpos y almas.

En el “colgadizo” de la casa, en cualquier época, al calor de la cocina en invierno, en el lomito al sol, o a la sombra del castaño en verano, leíamos incansablemente, distribuyéndonos el periódico por riguroso turno, y un Quijote que hubo necesidad de fraccionar para que al mismo tiempo se pudiera escalonar su lectura con otros libros; de pronto la casa se llenó de literatura francesa, porque mi padre trajo de América unos enormes baúles vacíos de pesos y llenos de libros, entre los que se encontraba otro Quijote junto a obras de Maupassant, Flaubert, Balzac, Beaumarchais, Rostand y, cómo no, Alejandro Dumas y Víctor Hugo, todos ellos traducidos al castellano en América, durante aquel periodo de fiebre por todo lo francés que impregnó al continente americano durante la primera mitad de este siglo. Esta ocasión nos dio la oportunidad de iniciarnos más ampliamente y antes en la literatura francesa que en la española. Los pequeños leíamos a Salgari y Julio Verne y todos un fabuloso libro de viajes cuyo autor no recuerdo, que nos hacía soñar desde el fondo del valle con Edimburgo, Yokoha-

19 I.- UNA INTRODUCCIÓN AUTOBIOGRÁFICA

También fue atalaya para acechar la llegada de Maestro Abraham, por el camino del barranco, con su caballo, sus dos cestas de pan caliente y los dos periódicos que se vendían en el valle, uno de los cuales era la suscripción de mi padre a El Radical; desde que sentíamos “la firra” de Maestro Abraham, uno de los hermanos se desplazaba a las playas o al molino a recoger el pan y el periódico, que leíamos con avidez después de mi padre y que nos ponía al día, cuando apenas teníamos diez-doce años, de las vicisitudes del Congreso durante la República, haciéndonos familiares los nombres de tantos políticos, diputados o ministros, que brillaban por sus intervenciones en la vida nacional.


ma, Toledo, Rabat, Roma, Alejandría... y el firme propósito de un día visitar todas esas ciudades. Con las primeras lluvias llegaban los turbiones desde La Retamilla Crespo y Cueva Corcho con aguas achocolatadas que desbordaban el canal y obstruían el paletón del molino; entonces era divertido acercarse hasta los confines de La Gallega en el Rabo del Perro, hasta donde llegaba el bosque de castaños de la cañada del molino, con aromas otoñales de setas, hojarasca húmeda y las primeras castañas. Aquí, el talud basáltico que bordeaba La Gallega, adquiría su máxima altura cortado a pico sobre el molino desde el cual se divisaba con sensación de vértigo. Pasado el tiempo se han borrado las personas y los nombres, quedando como positivo un cúmulo de añoranzas junto a la importancia de un periódico, el incalculable valor de un libro con la inagotable y perpetua pasión de todos por la lectura; y la casa de La Gallega solitaria, aunque sigue el viejo castaño sombreando el patio desierto y cubierto de hojarasca; y, más abajo, la acequia del molino, reseca, sin ñameras y sin agua, el molino parado con puertas y ventanas al viento y las piedras abandonadas al borde del camino real.

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Y ya esto terminó para siempre, porque las aguas surgen en otros lugares (pozos y galerías), y tienen otros propietarios, aunque los caudales sean los mismos. Quinientos años después, quedan las utopías, tales como una Ley de Aguas, para regular aguas que no existen, cuando la necesidad urgente está en un plan de potabilizadoras para crear agua potable y depuradoras, para intentar convertir de nuevo en vergel el desierto irreversible de nuestra isla. Ya solo quedan los recuerdos —que se van borrando— de los sonoros nombres de fuentes, heredamientos o nacientes de los barrancos de nuestra isla y, entre ellos, los de este barranco, que mencionamos una vez más para que al menos su nombre perdure, aun sin agua: tales son el de Las Hayas, el de Barranco Oscuro, Molino del Tanque de Abajo, Molino del Tanque de Arriba, de Riscoquío Bajo, de Corraletes, de Riscoquío Alto, de Los Hijos, de Cuevas de Lama, del Pinillo, de las Cuevas de Mena, del Andén, de Risco Gordo, de la Paredilla, del Sauco, del Viñátigo... y, más arriba, sin pertenecer a este barranco, en la meseta Central, el naciente del Barranquillo del Prado, fuente nutricia, que fue de Valleseco.

Nota: El periódico El Radical se publicó en Las Palmas de Gran Canaria durante buena parte de la década de los años treinta, hasta que fue suprimido en 1939 por disposición gubernativa.


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A SU BIOGRAFÍA

La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez

II.UNA APROXIMACIÓN 23


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Foto página 23: Juan Manuel Díaz Rodríguez durante la firma de un convenio acompañado por el rector de la ULPGC, Francisco Rubio Royo y por Lizardo Martell.


El Dr. D. Juan Manuel Díaz Rodríguez hace suyo, poco a poco pero constantemente, a lo largo de toda su intensa y extensa vida, aquel lema de “todo por y para la Gran Canaria” que Fernando de León y Castillo no solo tuvo como suyo, sino que legó a todos sus paisanos como estímulo permanente para que cada uno de los grancanarios, desde su fuero privado, desde sus diversas posibilidades, promoviera, trabajando por ese fin, el progreso de esta isla y, con ello, el de todo el Archipiélago Canario.

Si su llegada a Las Palmas de Gran Canaria se convirtió en una enorme experiencia, tanto personal como intelectual y cultural, que ya le relacionó con ambientes sociales y culturales que más tarde serían muy significativos en su vida, como El Museo Canario (en cuya biblioteca encontró un mundo fantástico que frecuentó en aquellos años), no menos lo sería su llegada a Sevilla, la capital andaluza donde, como muchos otros paisanos ilustres, no solo se formó en la ciencia que había escogido como profesión, la medicina, sino en un conocimiento intelectual que siempre aunó al ejercicio de la medicina como compendio que entendía ineludible, inseparable, si se quería hacer de aquella un verdadero servicio a la sociedad, a sus semejantes. Luego vendrían no solo los estudios de especialización, en los que se adentró por las ramas más novedosas y punteras de su época, sino que también abrió las puertas de otros campos del saber como las del Derecho y los estudios mercantiles, quizá al intuir ya la época decisiva que se iniciaría para su isla a partir de los años sesenta del siglo XX, con la llegada del turismo de masas y con la potenciación del puerto isleño como punto neurálgico en el comercio atlántico. Había que aunar el saber en distintas materias y ser capaz

25 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

Y el Dr. Díaz Rodríguez lo hizo suyo con enorme clarividencia, con la inquietud de un verdadero humanista ilustrado, siendo consciente de que el amor a la tierra -esto es, la preocupación por contribuir a su progreso- no podía quedar estancado en lo particular, sino que debía aunar lo local con lo universal, la tradición con la vanguardia, el recuerdo del pasado con una mirada amplia y clara hacia el futuro por el que se debería avanzar; algo que quizá ya comenzó a sentir, a tener como ideal y meta, aquel niño que, en su Valleseco natal, “al calor de la cocina en invierno, en el lomito al sol, o a la sombra del castaño en verano”, leía con pasión el periódico al que estaba suscrito su padre, El Radical -algo nada usual en aquella época y en aquel entorno-, o que no solo devoraba El Quijote, sino que pudo acceder a la lectura de obras de la literatura clásica francesa, escritas por autores como Maupassant, Flaubert, Balzac, Beaumarchais o Rostand, sin olvidar las de Alejandro Dumas y Víctor Hugo, que su progenitor había traído de Cuba en enormes baúles (1).


de discernir sobre la multitud de caminos y expectativas que nacían para Gran Canaria, si se quería poder aportar algunas ideas que contribuyeran a ese progreso por el que sus paisanos venían suspirando desde siglos atrás. En Valleseco (Gran Canaria), ese pequeño y hermoso pueblo de las medianías isleñas al que uno de los señeros e inolvidables doctorales de la Catedral de Canarias, el Dr. D. Tomás Ventura, dedicó, bajo el seudónimo de “Félix de Montemar”, un certero y delicado soneto que culminaba resaltando cómo a Valleseco “¡Le dan las aves música y arrullo,/ Las fuentes cantarinas son su orgullo,/ Se arropa en hopalandas de arboleda;/ Y si el rigor canicular le hostiga/ Acaricia su sien con mano amiga/ Un aura mansa, susurrante y leda…”, nació D. Juan Manuel Díaz Rodríguez el 5 de marzo de 1921, aunque residiría casi toda su vida, exceptuando su etapa de estudios sevillana y otras estancias más cortas en Madrid, en Las Palmas de Gran Canaria.

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(1) Con motivo de la aparición del libro de D. José Miguel Alzola, que le siguió en la presidencia de El Museo Canario, sobre Don Chano Corvo. Crónica de un jardinero y su jardín, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez le envía una carta cuyo contenido es de carácter biográfico, en la que resalta su apego a los recuerdos de su infancia y su cariño por su tierra natal. De ahí que se transcriba a continuación.Sr. D. José Miguel Alzola. Sr. D. José Miguel Alzola. Querido Presidente: Gracias por el libro, por tus letras en la página 0 y, de un modo especial, porque me has resuelto un problema, que arrastraba desde la infancia, con mezcla de leyenda, de misterio y de ancestrales creencias campesinas. La casa de mis padres y su entorno -con menos fanegadas que la de D. Chano Corvo- está situada en un altozano de la margen derecha del Barranco de la Virgen y es atalaya de todo el valle. En lo alto y al fondo el Jardín de Corvo, las Cuevas de Doramas y las Cuevas de Acero. Más abajo y tras el recodo del barranco, las madres y la Fuente Agria. Llegué allí a los cuatro años, justamente el de la muerte de D. Chano, y ese panorama, que sigue nítidamente grabado, fueron mis primeras impresiones retinianas. En las noches de verano, a la brisa de un bosquecillo de olmos junto a la cocina, con fondo de grillos y cigarras, los cuentos paternos con la temática de la época, brujas, apariciones, arrastrar de cadenas y una luz que, en la penumbra del valle a la luz de la luna, aparecía y esperábamos entre ilusión y temor infantil, entre el Jardín de Corvo y las Cuevas de Acero, en un rastrojo de cebada. Almas en pena. El Jardín era parada obligatoria, a la ida o a la vuelta de las fiestas de Moya y sus ferias. Mientras los mayores descansaban a la sombra de los eucaliptos, los pequeños


trepábamos por los muros de la casa misteriosa, tan cercana a la luz estival que desde allá contemplábamos. Muchos años después, por motivos profesionales, volví al lugar, a una casa que está al borde del bancal de los rastrojos y la luz. Me senté allí, casi pisándola, y esperé el atardecer por si aparecía. Meditación de la infancia y un recuerdo grato. Y al fondo del valle, mi casa. Ahora, gracias a tu libro, ya sé que la luz era verdad, y quiénes eran. Las almas de María del Pino Quesada, y acaso la de la niña Lolita, que en las noches iban a velar por las flores y el Jardín de D. Chano. Le daré a leer el libro a mi padre, por si tiene dudas. Un abrazo. J. M. Díaz Rodríguez. Las Palmas, a 26 de diciembre de 1973.

II.1.- Sus estudios

Pero entonces llegó el momento de tomar una nueva e importante determinación que dio lugar a otro traslado decisivo. Había optado por cursar los estudios de Medicina y hacerlo en la Universidad de Sevilla, donde obtuvo el título de Licenciado en Medicina y Cirugía, realizó los estudios de doctorado y trabajó largo tiempo en el viejo Hospital de las Cinco Llagas, un antiguo y espléndido edificio que hoy alberga la sede del Parlamento de Andalucía y tiene muy cerca el centro sanitario que le sucedió, el Hospital Virgen Macarena, la venerada patrona de los sevillanos, ante cuya basílica pasaría el joven estudiante valsequillense cada día para acceder al hospital que se encontraba justo enfrente de la basílica macarena. No podemos eludir que su actividad estudiantil sevillana la completó con el descubrimiento aleccionador de los tesoros artísticos que guardaban los museos y muchísimos de los monumentos hispalenses, de los que se convirtió en un asiduo visitante, al tiempo que asistía a muchas de las actividades culturales que se daban en las diversas y activas instituciones de la capital bética en aquella época. También supo

27 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

En aquel paraíso isleño, de difíciles caminos de tierra y de una vieja y serpenteante carretera que lo unía con la Villa Mariana, cursó sus primeros estudios, toda la enseñanza general básica, en colegios públicos y privados de Valleseco y Teror. Luego vendría algo que tampoco era nada fácil para un muchacho de aquella época, un muchacho aún niño, aunque con la madurez y las inquietudes que le dieron sus lecturas constantes de periódicos y obras literarias, como fue su traslado a Las Palmas de Gran Canaria para cursar el Bachiller Superior, en el Instituto Pérez Galdós, el primer centro de estas características con el que contó la isla. Contagiado del ambiente de saber y de pasión cultural del que se rodeó ya en aquellos años treinta, no dudó en completar aquella primera parte de su formación con sus estudios en la Escuela de Magisterio de Las Palmas, donde obtuvo el título de Maestro Nacional, después Profesor de Enseñanza General Básica.


encontrar el tiempo necesario para realizar estudios de Economía y Comercio, aunque no los finalizó, en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de Sevilla. Cuando dio por culminada su etapa sevillana se trasladó a Madrid para preparar la especialidad a la que había decidido dedicarse, la de Especialista en Hematología y Hemoterapia, así como de Análisis Clínicos, cuyos estudios siguió en la Universidad Complutense. No contento aún con todos estos estudios, cursados durante muchos años con enorme tesón, voluntad y grandes sacrificios, una vez que regresa a Canarias y se instala en Las Palmas de Gran Canaria decide obtener el título de Licenciado en Derecho, que logra por la Universidad de San Fernando de La Laguna, tras cinco años de constantes idas y venidas a la isla vecina y de más de una larga estancia en ella. Dichos estudios debió compaginarlos con el ejercicio de la medicina y con la dedicación a su familia en unos años en los que la vida no era fácil, por lo que este nuevo esfuerzo personal no solo le fue reconocido y aplaudido por cuantos le rodeaban en aquellos años, sino que vino a reforzar aún más su carácter emprendedor.

II.2.- Su actividad profesional médica FUNDACIÓN UNIVERSITARIA de LAS PALMAS

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Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla y realizados todos los cursos de doctorado en dicha Facultad, su primera experiencia profesional la obtiene al ganar la oposiciones a alumno interno en el Hospital General de la Macarena, adscrito a la Facultad de Medicina, al tiempo que logra formarse como Especialista en Análisis Clínicos y Biopatología en los laboratorios centrales del mencionado hospital, dependiente de las cátedras sevillanas de Bioquímica y Microbiología, aunque sería en la capital de España donde obtendría el título de Especialista en Hematología y Hemoterapia, en el Centro de Hematología de Madrid. Una vez instalado en su isla natal desarrolla, en Las Palmas de Gran Canaria, el ejercicio libre de la profesión de médico especialista en Laboratorio de Análisis Clínicos, labor que ejercería a lo largo de toda su vida, la mayoría de ella en su laboratorio de la Avenida Primero de Mayo, n.º 40. Tras su oposición a Médico Adjunto de la Especialidad y Hematología, desempeñó también dicha actividad en los Laboratorios de la Delegación Provincial de Sanidad a partir de 1951. Allí se dará un hecho destacado en su actividad profesional, con la creación del primer Centro de Hemoterapia y Hemodonación de la provincia de Las Palmas en estos Laboratorios de la Delegación de Sanidad, donde se constituye el primer centro de donantes, a la vez que se procede a la divulgación de su utilidad y de su necesidad social, y se realizan las primeras transfusiones de sangre conservada en esta provincia, así como las primeras determinaciones de factor Rh, que se había descubierto pocos años antes (en 1948). También en esos mismos años se llevan a cabo las primeras exanguinotransfusiones en la Clínica Santa Catalina, donde ocupa la


plaza de Jefe de los Servicios de sus laboratorios. Con este intenso trabajo y su ya larga experiencia accede a la jefatura de los laboratorios de la Delegación Territorial de Salud de Las Palmas, plaza que ocupa hasta su jubilación, en 1986. De forma paralela, y en relación directa con su actividad profesional, crea la Mutualidad de Previsión Médica de la provincia de Las Palmas, en el seno del Ilustre Colegio Oficial de Médicos, que más tarde hicieron suya los colegios de otras provincias de la nación y otros colegios profesionales. Asimismo, funda en 1972 la Sociedad Regional de Médicos Especialistas en Biopatología Clínica. También ese mismo año impulsa y coordina, a la vez que preside su Comité Organizador, el XIX Congreso Nacional de Biopatología, el primero que se celebra en las Islas Canarias.

II.3.- Sus publicaciones D. Juan Manuel Díaz Rodríguez buscó siempre el tiempo necesario, tanto en el fragor de su tarea profesional como en el de su dedicación a actividades empresariales, vinculadas al mundo del turismo, así como en el de sus funciones en el ámbito sociocultural, para dar cabida a otra de sus vocaciones, la de la escritura, no solo en materia de obras profesionales sino también en el campo de la investigación sobre la historia, las costumbres y los usos tradicionales de su isla. El repertorio bibliográfico de sus publicaciones presenta los siguientes títulos:

- Tipos de Haptoglobinas en la población de Gran Canaria, investigación publicada por y en colaboración del Departamento de Antropología de la Universidad de Madrid y el Laboratorio de Fisiología Animal de la Universidad de Barcelona (separata en Basel 18-569-583, Londres, Suiza y New York). 1968. - Estudio de los títulos de Aglutininas en la población canaria, referente a salmonelosis (tifus, para tifus A y para tifus B), divulgada entre el cuerpo colegial médico (no impresa). 1960.

29 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

Dado su carácter emprendedor y su capacidad organizativa, fue nombrado Presidente regional de la Asociación de Médicos Especialistas de Análisis Clínicos entre los años 1972 y 1976, así como Presidente de la Mutualidad de Previsión Médica de la provincia de Las Palmas. Este intenso trabajo le llevó a ser escogido como miembro de la Comisión Nacional Asesora y Fiscal del Consejo General de Colegios Médicos de España, donde permaneció diecinueve años, no solo cumpliendo su misión de asesoramiento, a través de dicha comisión, a todos los colegios médicos de las provincias de España, sino estando en relación directa con la realidad de la medicina española en su día a día.


- Aproximación bio-bibliográfica - el Dr. Juan Bosch Millares, publicada en la revista-anuario n.º XLI de El Museo Canario. - Biografía de los Apolinarios, sobre una conferencia pronunciada en la sede de la Presidencia del Gobierno de Canarias, entonces ubicada en la Plaza de San Bernardo, con motivo de la Concesión de la Gran Cruz de Beneficencia al Dr. Juan Fco. Apolinario. - la problemática de la Enseñanza Superior en la provincia de Las Palmas: Centros de Enseñanza Superior, edición limitada, publicada a ciclostil. 1968. - La Heredad de la Vega Mayor de Telde, publicada en la Revista Comercial de Telde. 1990. - Molinos de Agua y Heredamientos en Gran Canaria, libro publicado en 1989, por la Caja de Ahorros de Canarias.

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También cultivó largamente el género periodístico, en torno al cual podemos resaltar que, en los últimos treinta años de su vida, vieron la luz más de un centenar de publicaciones sobre temas diversos tales como “Carreteras y autopista en esta provincia”, ya en 1964, o “Potabilizadoras y depuradoras”, en 1966, junto a reflexiones en las que abordaba otros asuntos que eran punteros para la isla y denotaban sus preocupaciones en esas materias, como “Medio ambiente”, “Centrales lecheras”, “Paisajes y turismo”, “El problema del agua en Canarias”, “La vivienda como problema acuciante”, “El deterioro de las playas españolas y soluciones parciales” o “Necesidad de Auditorio y Palacios de Congresos en Las Palmas”, textos estos publicados en los periódicos de la capital desde 1962 y, esporádicamente, en los de Madrid. A las cuestiones mencionadas hay que añadir su gran interés, ya desde esos años, por el tema de la educación en la enseñanza, los centros de enseñanza superior y la Universidad (hasta su consecución, en 1989). También en 1970 publica una serie de artículos sobre las necesidades de la isla de El Hierro, en los que, entre otras medidas urgentes, solicita para dicha isla un aeropuerto y la ampliación del Puerto de la Estaca. Consciente de la importancia que tenía el trabajo periodístico tanto en su profesión como en el orbe sociocultural, es persona cercana a muchos de los medios de difusión locales, a la vez que miembro del Consejo de Redacción de la Revista Nacional de Biopatología Clínica y del de la revista de El Museo Canario.


II.4.- Sus distinciones y reconocimientos

Su labor en pro de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la constitución de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas le fue reconocida por la ULPGC con la concesión del título de doctor honoris causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (1 y 2).

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Su actividad sociocultural y su constante colaboración institucional le valieron que fuera distinguido como Hijo Predilecto del Pueblo de Valleseco, su localidad natal, y como Hijo Adoptivo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, capital a cuyo desarrollo tanto contribuyó con sus iniciativas y con su esfuerzo personal. Tampoco se quisieron quedar atrás otros ayuntamientos y entidades que le ofrecieron distintos reconocimientos, como el “Premio Naranja de Oro”, otorgado por el Ilustre Ayuntamiento de Telde, en los actos de la Higuera Canaria, en reconocimiento por la labor en pro de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria, u otros como el ser nombrado Miembro de Honor del Círculo Mercantil de Las Palmas, Socio de Honor de El Museo Canario y Socio de Honor del Real Club Náutico de Gran Canaria.

II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

Su intensa actividad, tanto profesional como empresarial y sociocultural, es resaltada en muy distintas y numerosas ocasiones a lo largo de su vida con diversas distinciones y reconocimientos, como el ser nombrado Colegiado de Honor del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas, Miembro Honorario del Centro de Iniciativas y Turismo de Las Palmas y Presidente de Honor de la sociedad mercantil Turístico-residencial “Puerto Rico, S. A.”. Es precisamente su intensa y eficaz actuación en el ámbito turístico insular la que impulsa que le concedan la Medalla de Plata del Turismo en 1974, otorgada por el Ministro de Información y Turismo con motivo de la onomástica de su Majestad el Rey Juan Carlos I, el 24 de junio de 1976. Asimismo, la actividad que desarrolla en ese sector da lugar a que se produzca la propuesta, aceptada por aclamación por el Ilustre Ayuntamiento de Mogán, de identificar una de las calles de su municipio con el nombre de “Dr. Juan Díaz Rodríguez”.

(1) Con motivo del acto de fin de curso 1992–1993 en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, fue invitado a dar un discurso, en el que agradeció que la Junta de Gobierno de dicha Facultad le propusiera para su nombramiento como doctor honoris causa de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a la vez que aludió a personas que colaboraron con él en distintos momentos de su gestión para la creación y desarrollo de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas o en la propia lucha por la Universidad en Las Palmas, así como a otros temas que caracterizaban la acción de la Fundación en esos años. Por todo ello, reproducimos sus palabras a continuación.


Excmo. y Magnífico Rector de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. Ilmo. Sr. Decano de nuestra Facultad. Sres. profesores, alumnos y alumnas y Sres. amigos, y cómo no, nuevos licenciados de esta promoción. Se me ha invitado a intervenir en este acto que por razones obvias no puedo eludir, y, entre otras, porque la Junta de Gobierno de esta Facultad tuvo la gentileza de proponerme para el Doctorado Honoris Causa a nuestra Universidad, sugerencia que fue recogida y aprobada: de ello me siento muy orgulloso. Haciendo historia, este Doctorado ha venido a resolverme a nivel personal un problema de complejo de inferioridad, porque mientras hacía los cursos de Doctorado y la especialidad en la Facultad de Medicina de Sevilla, inicié la Carrera de Comercio, que era lo que existía en aquella época, pero que no pude terminar, y de pronto al cabo de los años me veo convertido en doctor en esta disciplina, con lo que me encuentro plenamente realizado y ya no tengo complejos.

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Asimismo, con esta Facultad tengo otra deuda impagable; pues durante batallas campales del pasado decenio en torno a la Universidad tuve el privilegio de conocer un grupo de personas excepcionales, con las cuales yo compartía vicisitudes: ahí están los nombres de Beatriz, de lnma, de Suni, de Juan Manuel, entre otros, y de un modo especial al Sr. Decano, al profesor Antonio Marrero, que presidía la Comisión Promotora y al que desde mi óptica clínica le auguraba un infarto agudo de miocardio, que no sucedió, porque su gran corazón lo soporta todo. Y desde la óptica de la Fundación Universitaria cuya presidencia me honro en ostentar o como miembro del Servicio Universidad-Empresa, tengo ocasión de constatar la calidad de los equipos de investigación de los diversos departamentos de esta Facultad, así como la consolidación de sus líneas de trabajo, con centenares de millones de pesetas en captación de recursos ajenos a través de los convenios suscritos por estos departamentos, con entidades tan variadas como la Consejería de Economía y Hacienda, el INEM, La Caja de Canarias, la Universidad Carlos III, el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, el Comité Europeo de Economistas de la Construcción, y los másteres en Economía del Transporte, en Economía de la Construcción, en Dirección y Administración de Empresas, en el Estudio e lnforme Técnico sobre Economía del Turismo, así como el Estudio Sectorial del Turismo y Hostelería (a pesar de que algún empresario piensa que el Turismo no necesita de la Universidad), los textos sobre el estudio del coste de la insularidad o sobre las necesidades de las empresas en Canarias, a modo de chequeo, o el Servicio de Prácticas de Alumnos de último curso de licenciatura, cuyo responsable es el profesor Roig, con la realización de las mismas en multitud de empresas, tales como, entre otras, La Caja Rural, Banco Central Hispano, Guaguas Municipales, Texaco, UNESCO, Peláez Castillo, Vidrieras Canarias, La Caja de Canarias, etc., así como las becas para prácticas en empresas


europeas a nivel de postgrado, a través del programa Comett. Las mismas suponen, en un elevado porcentaje, la vinculación laboral definitiva a la empresa o al mundo empresarial en general. Pero este espectro de posibilidades hemos de ampliarlo con dos matizaciones. En el seno de la Fundación, a) Creando una base de datos -en el seno de la Fundación ya estamos en ello- de las empresas importantes a nivel nacional, para ampliar las posibilidades de experiencias en todo el territorio de nuestro país, de un modo especial en las ramas de empresariales, económicas e ingeniería. b) Y de otra, que las prácticas en empresas se realicen no solo en los últimos cursos, sino en los anteriores, ya que con ello se llega al final de la licenciatura con un bagaje que posibilita la inmediata incorporación al mundo empresarial.

Y como hemos hablado de Economía del Turismo, de Economía del Transporte, de Economía de la Construcción, y Administración de Empresas de Servicios, habría que meditar sobre la formación de expertos en Economía de la Sanidad o de la Salud (no de la salud de la economía, que ya sabemos está enferma de gravedad): esta rama de Economía de la Salud ha sido la piedra de toque de casi todos los países europeos, porque acaso, de todas las ramas de la Economía, es la más compleja por la cantidad de variables que hay que contemplar, pero sería interesante afrontarlo, incluso a nivel de Economía Comparada (fracaso del SAS de Andalucía, del País Vasco y Francia, Inglaterra, etc., y riesgo de asunción de transferencias en Canarias). Mi felicitación a los que hoy ya licenciados inician su andadura, unos hacia el mundo laboral, y otros hacia la docencia por vocación: para estos últimos nuestro ofrecimiento desde la Fundación Universitaria, dirigido al doctorado, a la investigación, al profesorado. A unos y a otros que tengan siempre como norte no perder la conexión con nuestra Universidad y convertir en fácil esa difícil combinación poco corriente de saber conjugar “eficacia y eficiencia”, que es llave del triunfo (eficacia = ‘hacer bien lo que se hace’ y eficiencia = ‘hacer bien lo que se debe hacer’). Felicitaciones y mucho éxito. Gracias.

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Este hecho ya se produce en muchos países europeos de la Comunidad y a ello nos instaba Pierre Dommergue, coordinador general de la Comunidad, para el programa de ciudades encrucijadas (Colonia, Lieja, Southampton, Le Havre y Las Palmas de Gran Canaria – Puerto de la Luz, que asimismo se lleva a través de la Fundación Universitaria).


(2) El Diario de Las Palmas, en su sección “En voz baja”, pero con un texto muy claro y elocuente, felicitaba a los dos primeros doctores honoris causa de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, D. Alfredo Kraus Trujillo y D. Juan Manuel Díaz Rodríguez. Diario de Las Palmas. Jueves, 14 de noviembre de 1991. Página 15. En voz baja. Alfredo Kraus y Juan Díaz, primeros doctores “honoris causa” de la ULPGC La Junta de Gobierno de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria tomó ayer un acuerdo que le honra, no solo por lo justo y merecido, sino por su decisión. Se trata del nombramiento de los dos primeros doctores “honoris causa”, que recaen en el tenor grancanario Alfredo Kraus y en el médicoanalista y Presidente de la Fundación Universitaria, Juan Díaz Rodríguez, y cuya ceremonia de investidura se anuncia para el próximo mes de enero.

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La propuesta de Kraus fue avalada por las juntas de centro de las facultades de Arquitectura y Geografía e Historia, destacando la figura universal del tenor, mientras que la del médico Juan Díaz lo era por la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales por su tarea en favor de la ULPGC a lo largo de muchos años, además de por sus méritos profesionales. Ni que decir tiene que el acierto de la Junta de Gobierno ha sido pleno, al recoger el sentir tanto de los ámbitos académicos como del resto de los sectores sociales y culturales grancanarios, al que, por supuesto, desde estas páginas nos adherimos abierta y gozosamente. Nuestra felicitación, pues, a los dos nominados así como a la Junta de Gobierno de la ULPGC.

II.5.- Sus cargos en entidades científicas, culturales, sociales y mercantiles Su participación constante e intensa en muy diversas instituciones y entidades de la isla, en las que tiene una presencia siempre destacada, con independencia del papel que desempeñe en cada una de ellas -pues se recurrirá a él muy a menudo para tomar ideas, iniciativas y consejos que brotan fácilmente tanto de su natural impronta creativa como de su gran capacidad intelectual-, hace que a lo largo de los años ocupe cargos directivos y de responsabilidad en algunas de ellas. Tales actividades no solo marcan el devenir de su propia existencia, sino que su paso por dichos organismos también los marcará significativamente a ellos, algo de lo que queda constancia en multitud de actas de reuniones.


En el caso de su presencia en la Sociedad Científica El Museo Canario nos encontramos cómo ya en la Junta General del 21 de diciembre de 1963 es elegido Vocal 2º de su Directiva, y cómo dos años más tarde, el 2 de diciembre de 1965, pasa a ocupar el puesto de Vocal 1º. Será en la Junta General del 28 de enero de 1966 cuando resulte designado Director de El Museo Canario, tras lo cual, en la del 20 de diciembre del año siguiente, es nombrado por unanimidad Presidente de El Museo Canario. En el ámbito de su profesión médica se puede resaltar que fue miembro destacado de la Comisión Asesora Nacional del Consejo General de Colegios Médicos de España, así como Presidente, entre 1964 y 1968, de la Mutualidad de Previsión Médica de Las Palmas de Gran Canaria. Asimismo, ocupó una plaza de interés para todos sus colegas, como fue la de Presidente y Director Gerente en la provincia de Las Palmas de la Sociedad de Seguros Libres de Asistencia Sanitaria, desde 1953, Unión Previsora, S. A. y Previsora Médica Canaria.

Su vinculación al mundo turístico canario le lleva a convertirse en socio del Skal Club, una asociación internacional de empresas y actividades turísticas, en la que llega a ser miembro de la Directiva Provincial entre 1976 y 1978, como Vocal de información, prensa y publicaciones. También perteneció, desde el 2 de marzo de 1967, al Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria, en cuya Junta Directiva participó siempre a partir de su nombramiento como Vocal, el 31 de enero de 1969, y del que fue nombrado Miembro de Mérito con motivo de los actos conmemorativos del aniversario de la institución. En el ámbito empresarial turístico propiamente dicho cabe subrayar su trayectoria como Presidente de la Sociedad Mercantil Turístico-residencial “Puerto Rico, S. A.”, en el municipio de Mogán, desde su creación en 1968 hasta que dimitió, en 1977. En otro orden de asuntos, vinculados a su labor social, sobresale su activa participación como Vicepresidente y Presidente en funciones del Patronato de Construcción de Viviendas Sociales “Patronato San José Artesano”, que marcó toda una época y cubrió enormes necesidades en este terreno en Las Palmas de Gran Canaria. Ya en el ámbito universitario, hay que resaltar su labor como primer Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, desde su creación, en 1982-83, hasta el 28 de junio de 1996, cuando, tras catorce años ininterrumpidos al frente de la entidad, creyó que era ya el momento de pasar el relevo a otras personas y presentó su dimisión de forma irrevocable. Asimismo, ocupó la vicepresidencia del Servicio Universidad-Empresa desde su creación, en 1988, hasta el 28 de junio de 1998, fecha en la que también consideró oportuno presentar su dimisión.

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Significativa fue también su actuación como Presidente, entre 1968 y 1972, del Patronato de la Escuela de Bellas Artes Luján Pérez, el prestigioso centro de formación y creación artística fundado por el pintor Juan Carlo y el intelectual grancanario Domingo Doreste, “Fray Lesco”, donde se formaron y se forman, aún hoy, tantos artistas isleños, entre ellos muchos de los más reconocidos y prestigiosos de varias generaciones.


II.6.- Su asistencia y participación en congresos A lo largo de su vida profesional y de su actividad institucional y sociocultural asistió a numerosos congresos y reuniones científicas, en los que tuvo una participación destacada. Así, en un primer término sobresale su papel como Presidente del Comité Organizador del Simposio-Congreso Internacional de Antropología (monográfico sobre el Cromagnon) 1968-69, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria y en el que tuvieron mucho que ver su iniciativa y su trabajo desde El Museo Canario. Como Presidente de la Asociación Regional de Biopatología Clínica Española, tuvo la oportunidad de ser Presidente del Comité Organizador del XIX Congreso Nacional de Biopatología Clínica, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en 1972, y de asistir a los congresos nacionales de Barcelona, Valladolid, Salamanca, Valencia, Zaragoza, Santander, Tenerife y Segovia.

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En su condición de Jefe de los Laboratorios y Centros de Hematología de la Dirección Territorial de Salud, concurrió al Congreso Internacional de Hematología celebrado en Moscú (Rusia) en 1969, así como a los organizados en Kyoto (Japón) y París (Francia) en 1974 y 1978, respectivamente, lo que le permitió conocer a los más destacados hematólogos mundiales de su época y mantener permanentes relaciones con ellos. Ya en su vinculación con el mundo turístico, y tanto en su condición de Presidente de la Sociedad Mercantil Turístico-residencial “Puerto Rico, S. A” como en la de miembro del Centro de Iniciativas y Turismo y del SKAL Club, pudo asistir a los congresos nacionales que tuvieron lugar en Madrid, Mallorca, Valencia, Castellón, Granada, Málaga, Tarragona, Barcelona, San Sebastián, Santander, Madrid, Las Palmas de Gran Canaria, Lanzarote, Tenerife, La Coruña y Oviedo, así como a los congresos internacionales de Roma (Italia), Ámsterdam (Holanda), Estocolmo (Suecia), París (Francia), Estambul (Turquía), Dublín (Irlanda), Las Palmas de Gran Canaria (España), Abiyán (Costa de Marfil), Johannesburgo (Sudáfrica), Puerto Rico (EE. UU.), Las Vegas (Nevada-EE. UU.), Singapur, Manila (Filipinas), Australia, Toronto (Canadá), Lisboa (Portugal) o Río de Janeiro (Brasil), entre otros, lo que le permitía acceder a un amplio y rico panorama del desarrollo turístico en muy diversas partes del mundo, del que extraer reflexiones e ideas sobre las que concluir novedosas iniciativas para el sector turístico de su isla, que afrontaba en aquellos años un importante reto de progreso y crecimiento.


II.7.- Una aproximación a sus actividades en los diversos cargos que ocupó El Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria Fue miembro de este centro desde el día 2 de marzo de 1967, y de su Junta Directiva en particular, desde el 1 de enero de 1969 (y durante el resto de su vida). A ello hay que añadir que recibió el nombramiento de Miembro de Mérito de esta entidad con motivo de los actos celebrados por el L aniversario de este centro, en el año 1984. En el Centro de Iniciativas y Turismo (CIT) intervino de forma permanente en cuantos temas se trataban, todos ellos de destacada importancia: los problemas del aeropuerto, la limpieza de las carreteras, las sugerencias referentes a la Avenida Marítima y a la Playa de Las Canteras, la edición de la revista Isla Azul, que editó este CIT de Gran Canaria, etc.

Poco después, en el año 1971, colabora con la edición del folleto “Las Palmas y su provincia”, patrocinado por el Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria y la Delegación Provincial de Información y Turismo, en programas organizados por el CIT. Fue editado en Italia por la Empresa SINET, y el Patronato de Turismo continuó reeditándolo periódicamente, dada su importancia. Ese mismo año, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez colabora con el Cabildo en la idea de la creación de un “Parque de canariólogos” en el Roque Bentayga, en el municipio de Tejeda. Al año siguiente en el CIT, y en cooperación con ASCAN, sostiene infinidad de reuniones y elabora escritos y comunicaciones para la conservación de la Playa de La Laja -que estuvo amenazada y a punto de desaparecer por la construcción de la autopista del sur-, sugerencias y documentos que fueron recogidos por los organismos competentes. En el mismo año interviene en la preparación del Festival de Fin de Año en la Playa de Las Canteras, con el objetivo de conseguir fomentar el turismo, un festival que continuó celebrándose en años sucesivos, hasta 1978. En 1973, de nuevo se destacan sus escritos y sugerencias dentro de la Directiva de este centro, así como en diversas actuaciones realizadas con el fin de paliar la crisis turística que ese año atravesaba el sector turístico grancanario. Dos años más tarde, en 1975, se crea dentro de este centro el INTERCIT, un órgano compuesto por los CIT de la provincia, entidades, personalidades políticas, etc., que hacen propuestas y colaboran para

37 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

De forma más concreta, y atendiendo a las fechas -por lo elocuentes que son para el panorama histórico–turístico insular-, se debe resaltar su intervención en la reunión celebrada, con todos los alcaldes de la zona sur de la isla, el 2 de abril de 1969, con motivo de la insalubridad de las aguas de los municipios situados en ella, así como de la necesidad de su embellecimiento. Con respecto a este último aspecto se trató, de modo especial, acerca de la campaña “cal y flores”, que consiguió mejorar en parte la imagen que presentaba todo ese espacio de enorme interés turístico.


la creación del Patronato Provincial de Turismo. Al año siguiente, 1976, junto con un grupo de miembros de este CIT, interviene y coopera con el Ayuntamiento para activar la compra de los solares de La Puntilla, con el objeto de que por fin se lleve a cabo la construcción del auditorio y el palacio de congresos de la ciudad, y posteriormente también intervino en los de su ubicación actual. En 1983 se opone con todas sus fuerzas y recursos a la colocación de rótulos que incorporaban publicidad en las placas con los nombres de las calles, personándose, junto con una representación de este centro, en la información pública. Gracias a su intenso trabajo, lograron anular la antiestética iniciativa municipal, que hubiera despersonalizado la ciudad, y de un modo especial Vegueta. Cuando en 1984 se conmemora el L aniversario del Centro de Iniciativas y Turismo, participa activamente en la organización de diversos actos y programas, entre los que destacó el homenaje a turoperadores, líneas aéreas y agencias de viajes de todos los países que tradicionalmente enviaban turistas a Canarias.

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En el año 1989 tiene la oportunidad de intervenir, junto con otros miembros de la Directiva del CIT, acerca de uno de los temas que siempre le preocupó: el Parador Nacional de Turismo de la Cruz de Tejeda. Para ello se persona ante el Cabildo Insular, con el fin de lograr evitar el cierre de dicho Parador, punto tradicional en la ruta cumbrera turística, un objetivo que se logra al menos por el momento, pues luego permanecería cerrado por reformas durante muchos años. Asimismo, participa entonces en la sugerencia, dirigida al Cabildo, del cambio de nombre del aeropuerto de Gando por el de “Aeropuerto de Gran Canaria”, propuesta que también se consiguió llevar a cabo. Durante todos estos años de su pertenencia al CIT, bien a título individual, bien como representante de la Comisión de Directiva, realiza numerosas visitas al Alcalde de la ciudad, al Presidente del Cabildo, a los consejeros de Turismo de la Comunidad Autónoma Canaria, y remite comunicados a los alcaldes de los municipios del sur y, de un modo especial, a los de San Bartolomé de Tirajana y Mogán, advirtiéndoles sobre la inquietud que le producen temas como la inseguridad ciudadana, los precios abusivos, el deterioro del medio ambiente, las construcciones turísticas desorbitadas o la deficiente calidad de las aguas de abasto, entre otros muchos temas igualmente significativos para el desarrollo turístico de Gran Canaria.

El Patronato de la Escuela de Bellas Artes “Luján Pérez” Como Presidente del Patronato de dicha Escuela, cargo que ocupa entre 1968 y 1972, cuando presenta su dimisión (en el mes de octubre de ese año), realiza las primeras gestiones encaminadas a obtener subvenciones de entidades públicas, de empresarios y de la banca (de un modo especial, de la Caja Insular de Ahorros). También, y dada la pre-


cariedad de las instalaciones y los escasos medios para el gran número de alumnos que pretendían acceder o estaban ya en dicha Escuela, elabora un informe de la situación y se desplaza a Madrid a recabar las ayudas pertinentes, acompañado del Vocal de El Museo Canario D. Manuel Hernández Suárez, ya que al mismo tiempo ambos tenían prevista una entrevista con altos directivos de la Fundación March, con el fin de solicitar una subvención para actualizar las instalaciones de El Museo Canario. Asimismo, pide audiencia con el Ministro de Educación y Ciencias y con el Director General de Bellas Artes, entonces los señores Villar Palasí y Pérez Embid, respectivamente, y presenta un escrito en el que solicita la creación de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Las Palmas. En esta visita, realizada en marzo de 1969, se le promete su fundación inmediata, así como la concesión del importe de la construcción de la Escuela, condicionada a que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria cediera un solar idóneo para su construcción.

Al regresar a Las Palmas de Gran Canaria, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez visitó enseguida al Concejal de Cultura, en aquella fecha el Dr. Gregorio León Suárez, para darle cuenta del éxito de la gestión. El concejal, pese a congratularse, se mostró pesimista en relación con que el Ayuntamiento cediera un solar para edificar la Escuela. Sus temores se cumplieron, por lo que la cantidad destinada por el Ministerio para su construcción se perdió, y durante años la Escuela siguió sin tener edificio propio y con sede itinerante, hasta su instalación definitiva en San Cristóbal, en un nuevo edificio construido expresamente para acogerla. Aquel primer año del curso 1972/73 se impartieron ya, de un modo paulatino y sucesivo, materias de decoración, dibujo publicitario, delineación artística, talla en madera, cerrajería artística, vaciado artístico, corte y confección, etc.

El Museo Canario En la Sociedad Científica El Museo Canario, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez ocupó, paso a paso, todos los cargos de responsabilidad más relevantes, desde su pertenencia a la Junta Directiva como Vocal 2º y Vocal 1º, durante los años 1963 y 1965, hasta llegar a ser Director de El Museo Canario, cargo para el que fue elegido en la Junta General del 28 de enero de 1966, y, posteriormente, su Presidente, según el acuerdo tomado en la Junta General celebrada el 20 de diciembre de 1967.

39 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

Conforme a la promesa del Ministro y del Director General, con motivo de esta visita, la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Las Palmas de Gran Canaria fue creada con carácter estatal por Decreto núm. 976/1969, con fecha de 8 de mayo del mismo año (BOE de 28 de mayo de 1969), y su funcionamiento comenzó a partir del curso 1972–73, por lo que se le puede reconocer hoy como el verdadero artífice del nacimiento de este centro.


En primer lugar, se debe destacar que, durante su mandato, El Museo Canario continúa, como siempre, siendo foro y lugar de simposios, conferencias, exposiciones y, de un modo especial, espacio de reunión y expresión de todos los intelectuales y científicos canarios, con su clásica actividad de bibliotecas, hemerotecas, archivos y visitas de propios y extraños a sus valiosas colecciones arqueológicas y antropológicas. Si desde los años 1963 a 1967, como Vocal, colabora en las diversas actividades llevadas a cabo por El Museo Canario, una vez elegido Director del mismo en 1967 se preocupa de intensificar las relaciones culturales y científicas con instituciones como la Real Academia Española de la Lengua, la Real Academia de la Historia y los centros de investigación de las universidades españolas relacionadas con los temas propios de las características del Museo (Arqueología, Antropología, Archivo de la Inquisición, etc.). Como consecuencia de todo ello se obtuvieron, entre otros, los siguientes resultados: A) En colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Ministerio de Información y Turismo y las Delegaciones Provinciales de Turismo, lograr subvenciones con el fin de propiciar los desplazamientos de los intelectuales españoles a estas islas, cuya tribuna había de ser la del Museo Canario:

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En esta época tiene lugar la presencia, en el Museo, de relevantes personalidades, como las citadas a continuación:

- el profesor Jean Camp, de la Universidad de Aix (Francia) - el poeta Carlos Murciano - el poeta Federico Muelas - el escritor y destacado poeta Luis López Anglada - el profesor Santiago Martínez Fornés, del Instituto Marañón - el escritor gallego Álvaro Cunqueiro, Director del diario Faro de Vigo - el escritor gaditano Solís - el Académico de la Lengua Julián Marías - el ex ministro Arrese - el profesor Tarradellas - el profesor Víctor Morales Lezcano - la poetisa Gloria Fuertes - la Académica Carmen Conde - el escritor Lafuente Ferrari - el escritor Guillermo Díaz Plaja - el escritor Camilo José Cela, que más tarde sería Premio Nobel de Literatura


- Miguel Ángel Asturias, también Premio Nobel de Literatura, que escribió en su casa, durante los meses de su estancia en Gran Canaria, su último libro: Dos veces bastardo - el antropólogo Julio Caro Baroja. B) A iniciativa de la Directiva, y por gestiones personales del Director con los libreros de la provincia y editoriales del territorio peninsular, se organiza en Las Palmas de Gran Canaria la primera Feria del libro. Esta Feria del libro se celebró en el recinto del Parque de San Telmo, preparando las casetas con subvenciones obtenidas de diversas entidades, y en ella colaboró intensamente la librería Rexach. Se invitó a la inauguración de la Feria y a dar una conferencia en El Museo Canario al Académico de la Lengua y Presidente del Instituto Nacional del Libro (INL), el profesor Guillermo Díaz Plaja. C) Se inicia la formación del herbario de El Museo Canario, con flora específica autóctona de la zona macaronésica, dirigido por el profesor especialista en botánica G. Kunkel, así como las ediciones de los primeros “cuadernos de botánica”, financiados por quien era entonces Director del Museo, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez.

En esta memoria ya se solicitaba para Las Palmas un Centro Superior de Ciencias del Mar, a imagen y semejanza de la Universidad de Pesca del Japón (tema que habían estudiado en profundidad), una Facultad de Ciencias Políticas, Económicas y Empresariales, que por ley correspondía a esta provincia al suprimirse la Escuela de Estudios Mercantiles, radicada en Las Palmas, y las Escuelas de Ingenieros Navales (Astilleros del Puerto de la Luz) y de Telecomunicación.

41 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

D) Se convoca una asamblea con la invitación especial a presidentes de instituciones culturales, intelectuales de la provincia, instituciones políticas y administrativas, procuradores en Cortes, etc., con el fin de sugerir la creación de una comisión que estudie la problemática de la enseñanza en la provincia, con especial incidencia en la universitaria. Para ello se nombra a D. Juan Manuel Díaz Rodríguez Presidente de dicha comisión, al margen de la dirección de El Museo Canario, en la que continuaba. Esta comisión, que logró en pocos meses la elaboración de estadísticas, había quedado, como suele ocurrir con casi todas las comisiones, reducida a dos personas, el Director del Museo y el Vocal y Director de la revista de El Museo Canario, D. Manuel Hernández, que trabajaron intensamente durante un año y, al margen de las estadísticas, recogieron opiniones autorizadas sobre el tema, con las que redactaron una memoria de cien páginas que, impresa a ciclostil (200 ejemplares), entregaron a todas las autoridades y entidades culturales. A su vez, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez se desplazó a Madrid para presentarla personalmente al Ministro de Educación y Ciencias (Villar Palasí) -quien la depositó en la Secretaría General Técnica del Ministerio-, así como en la Presidencia del Gobierno, y se la entregó también al Ministro del Plan de Desarrollo, Vicente Mortes Alfonso.


El documento presentado tuvo una favorable acogida, según un informe que la Secretaría General Técnica dirigió a D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, y que al mismo tiempo solicitaba la aplicación de determinados datos. En concreto, decía este informe que “las sugerencias contenidas en dicho estudio son sumamente atractivas”. Hay que resaltar que este es el primer estudio que se eleva por escrito a los ministerios a través de una visita personal, al margen de lo publicado en la prensa y de la labor que en todo momento llevaron a cabo los cabildos y relevantes personas e instituciones canarias. Pero de una forma inmediata dicho estudio quedó “aparcado”. Diez años después, sería el ministro Mayor Zaragoza quien sugeriría la creación de una Facultad de Ciencias del Mar (no se sabe si por iniciativa propia o por la constancia de dicha petición en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Educación y Ciencia). El profesor Bas afirma en su discurso, al ser investido doctor honoris causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que estos estudios e informes preparados por D. Juan Manuel Díaz Rodríguez fueron determinantes para su creación (1).

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En 1968 también se propone la idea de la celebración de un simposio internacional sobre el hombre de Cromagnon, para conmemorar el centenario del descubrimiento de esta raza que pobló el continente euroasiático (hallada en la Dordoña francesa). La idea prospera y D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, como Director de El Museo Canario, contacta con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Patronato José María Cuadrado, presidido por el ex ministro José Luis de Arrese, al que por motivos profesionales le unía una amistad personal), así como con el Patronato Saavedra Fajardo, presidido por el profesor Dr. Luis Pericot. El simposio se celebra en 1969, y a él asistieron numerosos investigadores nacionales y extranjeros que lanzaron El Museo Canario al mundo internacional de la ciencia y la investigación (entre ellos había tanto profesores europeos como americanos, tales como Beltrán, Pericot, Tarradell, Echegaray, Mary Pierre, Balout, Vallois y Rumeu de Armas, este último Director, entonces, de la Real Academia Española de la Historia). Entre otras actividades culturales, en aquella época se inician las actuaciones del Teatro “La Carbonera”, para el que el Museo sirvió de sede. También fueron una gestión personal de D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, como Presidente de El Museo Canario, las acciones realizadas para obtener de la familia Lifchuz-Salas su famosa colección de numismática, con piezas representativas de distintas etapas -desde la creación de la moneda hasta la época romana-, tesoro de valor incalculable que alberga desde entonces El Museo Canario. A ello hay que añadir, además, la exposición regional de numismática celebrada en el año 1971. También durante su mandato se contó con el Ministerio de Información y Turismo y la Delegación Provincial de Información y Turismo, así como con el Instituto Nacional del Libro, para subvencionar la presencia de las figuras principales del país en letras y


ciencias en El Museo Canario, con tal éxito, que en esta época pasaron por el mismo, entre tantos otros, intelectuales de la talla de Carlos Murciano, Jesús Torbado, Julio Caro Baroja, Álvaro Cunqueiro, Solís, Gloria Fuertes, el premio nobel Miguel Ángel Asturias y académicos como Alvar, Cela, Julián Marías, Guillermo Díaz Plaja, etc., tal como ya se relacionó anteriormente. Otras acciones dignas de recordar por su trascendencia fueron la recepción, como donación, en 1968, del Archivo Musical del Maestro Valle (profesor Bernardino Valle Chiniestra), que se conserva en el Museo, la Exposición de Bibliografía Internacional del Libro y la creación, en la sede de El Museo Canario, del Instituto Goethe, en el año 1972.

D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, en junio-julio de 1972, realiza otra visita al Ministerio de Educación y Ciencias, donde se entrevista con el Ministro, quien le señala la necesidad de posponer la creación de más centros a la puesta en marcha de la nueva Ley de Ordenación Universitaria. A este respecto, en la Secretaría General Técnica del Ministerio le resaltan también cómo en el tiempo transcurrido las autoridades locales grancanarias no han pasado por allí a recabar los fondos para la creación de los centros de estudios superiores que en 1968 se había solicitado desde El Museo Canario. Ante ello, sin haber terminado aún su mandato como Presidente de El Museo Canario y tras haberse tomado el verano como tiempo de reflexión, en la reunión de la Junta Directiva que convocó para el jueves 27 de octubre de 1972 presentó su dimisión irrevocable, al mismo tiempo que dio cuenta del escrito que envió a los medios de comunicación, titulado “Las nebulosas políticas de la provincia - Aspectos parciales: los centros culturales y la enseñanza”, alegando como motivo “el estar en desacuerdo con la política cultural y de enseñanza que se llevaba en esta provincia”. Este escrito se publicó en portada y páginas interiores del Diario de Las Palmas, Eco de Canarias y La Provincia el día 29 de octubre de 1972 y, entre otros temas, se fustigaba en él a las autoridades locales y al Gobierno central porque la Universidad Internacional languidecía en la Casa de Colón, con una primera piedra enterrada en la plaza de Tomás Morales, porque las Escuelas Especiales de Ingeniería y Arquitectura esperaban lugar definitivo de ubicación, porque El Museo Canario continuaba con otra primera piedra enterrada en los jardines de la Avenida Marítima, junto al Metropol, porque la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, cuya

43 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

Un año antes, el martes 3 de agosto de 1971 (2), en los periódicos de la provincia se publicaba una comunicación del Presidente en la que este censuraba la actitud de las autoridades provinciales respecto al Museo y los centros culturales en general, así como al Gobierno nacional, al que se preguntaba por el tráfico de droga, por los canales de transvase y presas de la isla con motivo de la escasez de agua, por la falta de autopista, por la carencia de industrias, por tener la isla la más baja renta per cápita de España, por el mayor índice de analfabetismo de nuestra nación, por la suciedad, por los atentados paisajísticos, por los robos, por la inseguridad ciudadana en nuestras noches porteñas, etc.


creación él había solicitado al mismo tiempo que el presupuesto para su construcción, se albergaba en las Academias Municipales, porque el Ayuntamiento no cedía el solar para su construcción, porque las promesas de construcción del Palacio de Congresos y del Auditorio no se hacían realidad… Así, cansado de tanta desidia política provincial, publica en los periódicos de la provincia (29 de octubre de 1972) este amplio comunicado como Presidente de El Museo Canario, en el cual da a conocer su dimisión no solo como Presidente de dicha institución, sino también como Presidente del Patronato de la Escuela de Bellas Artes Luján Pérez, por estar en desacuerdo con la política docente y cultural, tanto con la desarrollada a nivel provincial como por parte de las autoridades nacionales (3).

Nota: hay que resaltar cómo esta opinión sobre las carencias culturales y docentes de la isla ya se había generalizado. Así, en agosto de ese mismo año -1972-, se celebró la recordada asamblea abierta en el Gabinete Literario, donde se solicitó una universidad para Las Palmas.

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(1) D. Juan Manuel Díaz Rodríguez sintió también la necesidad de indagar acerca de la historia universitaria en Gran Canaria y conocer sus antecedentes más remotos, testimonio de lo cual es un documento con el que trabajaba y que se conserva entre sus papeles personales. Dado su interés, lo transcribimos a continuación: Referencias Universitarias: 1.- 28 de agosto – 4 de septiembre de 1735: Sínodo Diocesano convocado y celebrado por el Obispo de Canarias, D. Pedro Manuel Dávila y Cárdenas. 2.- En dicho Sínodo, al margen de las constituciones de buen gobierno estudiadas, discutidas y aprobadas, el mismo obispo Dávila y Cárdenas expone a la asamblea sinodal un tema de gran trascendencia: la creación de una universidad en Las Palmas de Gran Canaria, del Seminario Conciliar y de una casa de recogidas. 3.- La iniciativa episcopal es asumida por el Cabildo Catedral y por los cabildos seculares de Gran Canaria, Tenerife y La Palma, quienes, por sus apoderados, firman con el Obispo la correspondiente petición a la Cámara de Castilla el 25 de enero de 1736. 4.- Plan Universitario del obispo Pedro Manuel Dávila y Cárdenas: - Criterios: “La fundación de la Universidad trae a las islas grandes utilidades, porque


siendo sus naturales de claro ingenio, se cultivarían con tener dentro de casa los estudios, saldrían hombres para el servicio de ambas Majestades utilísimos; se evitaría que algunos pasasen con tanta incomodidad y costa a las universidades del continente, donde por falta de medios no pueden subsistir… y últimamente se daría aquel lustre más a las islas, tan fecundas de ingenios escondidos en el olvido de las letras, como de habitadores que han poblado mucha parte las Indias, de que se colige habría muchos que poblasen la Universidad con erudición y provecho”. - Lugar: El más idóneo es la ciudad de Las Palmas por sus condiciones ambientales y por “estar allí la catedral, con cuyos prebendados se autorizaría la Universidad…; siendo también circunstancia apreciable residir en aquella ciudad la Real Audiencia”. El Obispo sería el canciller y en su defecto el canónigo Maestrescuela, como ocurre en Salamanca.

- Facultades: - Facultad de Filosofía. - Facultad de Teología dogmática. - Facultad de Teología moral. - Facultades de artes: Lógica, Física y Metafísica. - Derecho Civil. - Derecho Canónico. - Medicina. - Catedráticos: - Prebendados de la catedral. - Lectores de Artes y Maestros de Filosofía y Teología de las Órdenes Religiosas establecidas en Las Palmas: franciscanos, dominicos, agustinos y jesuitas. - Licenciados y doctores, miembros de la Real Audiencia, en el área del Derecho. - Médicos estantes en la capital con título facultativo. 5.- Creación del Seminario Conciliar: Según las normas emanadas de Trento. Acceso a la Universidad, a la que se incorporará la Escuela de Gramática, fundada por el obispo Diego de Muros hacia 1500.

45 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

- Economía: La Corona nada tendría que desembolsar. Solo bastarían para su presupuesto completo 465 ducados de oro de Cámara, a cargo de la mitra.


6.- Aprobado el proyecto, respetando siempre la voluntad real, el Obispo se encargaría de la obra material, etc., etc. 7.- El 4 de junio de 1701, el Papa Clemente XI, por su breve “Pastoralis officii”, crea la Universidad agustiniana de La Laguna y con ella se inicia el pleito con los dominicos, que pretendían para ellos la indicada Universidad. Cuarenta y un años duraría el litigio. 8.- En ese amplio interregno, elevan el obispo Dávila y Cárdenas y apoderados mencionados a la Cámara de Castilla su proyecto universitario, el 25 de enero de 1736, eludiendo la polémica entre agustinos y dominicos, como se observa. 9.- El 6 de febrero de 1736, para evitar suspicacias, el obispo Dávila escribe personalmente al Cabildo de Tenerife. El tacto y prudencia episcopales son modélicos.

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10.- Felipe V solicita informes a la Real Audiencia sobre el proyecto episcopal, aceptado por los cabildos indicados. La Real Audiencia estima que tanto el Obispo como los apoderados pecan de optimismo excesivo. La Cámara de Castilla, equivocadamente, incluye aquel primer intento universitario entre los papeles del grueso expediente del pleito entre dominicos y agustinos. 11.- El 7 de octubre de 1742, Felipe V autoriza por real cédula la Universidad de los agustinos de La Laguna, “por ahora”. 12.- Por real cédula de 4 de agosto de 1743, Felipe V la confirma. 13.- El papa Benedicto XIV, por su bula “Aeternae sapientiae concilio” de 27 de marzo de 1744, la confirma también. 14.- Fernando VI, por real cédula de 4 de diciembre de 1747, la suspende definitivamente, pero en cambio, debía establecerse en Las Palmas el Seminario Conciliar. Esta fue la única resultante de la petición del obispo Dávila y apoderados, realizada, como sabemos, en 1736. 15.- El 16 de junio de 1777, treinta años después, se inaugura el primer curso del Seminario Conciliar, establecido en el antiguo colegio de los jesuitas. Obispo Servera. 16.- El 12 de noviembre de 1779, el Seminario Conciliar es incorporado a la Universidad de Sevilla. 17.- El 8 de febrero de 1784, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria acuerda elevar petición al rey Carlos III para que se esta-


bleciesen en Las Palmas las cátedras de Leyes, Cánones, Medicina, Cirugía y Náutica. El Cabildo Catedral secunda la iniciativa por acuerdo de 7 de diciembre del mismo año. 18.- En 1785, tanto la Real Sociedad Económica y el Cabildo Catedral reiteran su petición universitaria a Carlos III. El Fiscal del Consejo de Castilla informa favorablemente para que se estableciese en Las Palmas una universidad. 19.- En 1790 el Ayuntamiento de Las Palmas insiste en la creación universitaria en Las Palmas ante el ministerio de Gracia y Justicia. El de La Laguna presenta también su candidatura apoyada por el ministro tinerfeño Antonio Porlier. 20.- La gestión de Porlier alcanzó el éxito y Carlos IV, por Decreto de 11 de marzo de 1792, crea la Universidad de San Fernando de La laguna. No obstante el Ayuntamiento de Las Palmas insiste ante la corte sin éxito.

22.- 1806: Se da por inminente la creación de la Universidad en Las Palmas y en Tenerife un Colegio de Nobles, abierto a todas las clases sociales. 23.- 1812: El tema universitario canario aparece en las Cortes de Cádiz. El canónigo Gordillo logra que la Universidad vetada para Las Palmas pase al Concejo de Regencia. Vuelve Fernando VII y traspasa el tema a su confesor, Cristóbal Bencomo, Arzobispo de Heraclea, que siendo juez y parte, inclinó la voluntad regia en favor de La Laguna. 24.- Fernando VII firma el decreto de creación de la Universidad de La Laguna el 15 de septiembre de 1816. 25.- En 1817 inicia sus actividades docentes la Universidad de San Fernando de La Laguna. No pudiendo sostenerse ni en equipamiento ni en instalaciones, fue cerrada en 1823. 26.- Se reabre la Universidad lagunera en 1825, suprimiéndose en 1829, se reabre otra vez en 1834 y es suprimida definitivamente en 1845. 27.- En 1874 se crea la Universidad Pontificia en el Seminario Conciliar, que permanecería hasta 1931. 28.- El 11 de julio de 1912 se crean los cabildos insulares, con lo que se desintegra la Diputación Provincial establecida en Santa Cruz de Tenerife. A

47 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

21.- El obispo de Canarias, Antonio Tavira Almazán, delegado regio para redactar las constituciones universitarias de La Laguna, da largas al asunto y la Universidad queda en suspenso.


esta isla se le compensa la de administrativa con una Sección Universitaria en La Laguna que comienza sus actividades en 1913, con un curso preparatorio de Derecho. 29.- El 21 de septiembre de 1927 se decreta la división provincial en Canarias. También en compensación, la Sección Universitaria de La Laguna es elevada al rango de Distrito Universitario.

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(2) Este artículo se publicó en El Eco de Canarias del martes 3 de agosto de 1971, en la página nº 11, de la que ocupaba casi su totalidad, ilustrada con una foto suya y otra del boceto del edificio previsto para la nueva sede de El Museo Canario en la Avenida Marítima, bajo el título de “La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. La historia del nuevo edificio de “El Museo Canario”, desde el comienzo de su proyecto en 1968”. En él trataba sobre las primeras respuestas de las corporaciones, la feliz llegada del Sr. Arrese, acerca de la primera piedra, de El Museo como sede de un congreso internacional sobre el hombre de Cromagnon, de la solución que también se vio de utilizar el solar del antiguo Cuartel de San Francisco, así como del nuevo proyecto y de ser este algo más que un simple museo, para finalizar exponiendo cómo la Directiva de El Museo Canario estaba ya cansada de burlas y sacrificios. El artículo comenzaba con la siguiente entradilla en negrita: Varios años de prudente silencio, norma de la Directiva de El Museo Canario, nos obligan y justifican para ya, de una vez, poner en claro determinados hechos. Al tomar posesión de la presidencia de El Museo Canario se planteó de nuevo la vieja y unánime aspiración de directivas anteriores. La antigüedad de las instalaciones y la falta de espacio no permitían a El Museo Canario cumplir la misión que se le había encomendado desde su fundación por el Dr. Chil, hace en esta década un siglo. Las gestiones iniciales se encaminaron a la posibilidad de adquirir las edificaciones colindantes, con el fin de que quedara ubicado en el mismo lugar. El que unas no se vendieran y el precio de las que se vendían, además de no resolver el problema porque se escapaba de las posibilidades económicas de El Museo, incluso con las subvenciones estudiadas, nos hicieron desistir de tal idea. Así las cosas, y, previa reunión de la Directiva, sopesando los posibles enclaves del nuevo Museo Canario, el 5 de febrero de 1968, se dirige escrito razonado a los presidentes de las corporaciones, don Federico Díaz Bertrana y don José Ramírez


Bethencourt, dando traslado del mismo para su conocimiento al gobernador civil de la provincia, don Alberto Fernández Galar. En dicho escrito se hacía mención a la deficiencia y antigüedad de las instalaciones, salvando con ello la Directiva su responsabilidad, frente a los peligros de incendio o deterioro, sugiriendo al mismo tiempo que por ambas corporaciones se estudiara la posibilidad de un solar adecuado, bien en la Avenida Marítima, en las nuevas urbanizaciones que el municipio llevaba a cabo, bien en el antiguo solar del cuartel de San Francisco, propiedad del Cabildo Insular de Gran Canaria. También publicó en el periódico La Provincia, en octubre de 1972, un extenso artículo, bajo el título de “Las nebulosas políticas de la provincia”, que completaba una página entera dedicada a la “Dimisión de don Juan Díaz, como Presidente de El Museo Canario y la Escuela Luján Pérez”, que el periódico iniciaba con la siguiente entradilla:

(3) Entre sus papeles personales se encuentra un texto suyo relacionado con su visión de lo que fue y era El Museo Canario que él conoció y vivió, y que se transcribe por el interés que tiene para acercarse a su relación con dicha institución científica. “Resulta muy difícil compendiar en breves líneas lo que ha sido y significa El Museo Canario en nuestra isla. Lo resumiremos diciendo que la historia cultural de Gran Canaria no puede explicarse sin su aporte y contribución. Y esto en todos los terrenos de la cultura. El Museo promovió, patrocinó y recogió la labor de investigadores de nuestra antigüedad y de nuestras particularidades desde los tiempos del doctor Verneau hasta los últimos trabajos del doctor Fusté, ambos antropólogos, pasando por etnólogos, geólogos, historiadores, etc. con nombres tan prestigiosos como los del Dr.

49 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

Don Juan M. Díaz Rodríguez, hasta ayer Presidente del Museo Canario y del Patronato de la Escuela “Luján Pérez”, ha dimitido de ambos cargos como consecuencia de las circunstancias que narra en el artículo que insertamos en esta misma página. Sin perjuicio del respeto que nos merecen sus argumentos y su decisión, lamentamos profundamente que una personalidad tan necesaria para la cultura de esta provincia se separe de dos instituciones que recibieron de él dirección entusiasta y firme a lo largo de muchos años. Quisiéramos que esta dimisión no fuese irrevocable pero, para ello, lógicamente, habrían de cambiar las circunstancias que la han condicionado. Las Palmas necesita, hoy más que nunca, de hombres dispuestos a volcar desinteresadamente su experiencia, inteligencia y trabajo en causas de cultura tan nobles e idealistas como las representadas por El Museo Canario y la Escuela “Luján Pérez”.


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Woolfel, Hooton, Fischer, Zeuner, Schwidetzky, Hartung, Jeremine, Bourcart, Hausen, etc., y españoles como Calderón y Arana, Fernández Navarro, Macau Vilar, Hernández Pacheco, Pérez Vidal, Marco Dorta, Benítez Padilla, Bravo, Bosch Millares, Millares Carlo, Guimerá Peraza, etc., cuyas publicaciones enriquecen nuestra gran biblioteca canaria, de autores canarios o sobre Canarias, con cerca de doce mil títulos, única en su género en todo el Archipiélago; custodia, ordena y recupera los fondos de la Inquisición canaria, fuente inagotable de la investigación histórica, junto a otros archivos como el de la Casa-Fuerte de Adeje, y la más completa hemeroteca del Archipiélago; viene organizando desde su fundación cursos y conferencias sobre los temas más variados, habiendo pasado por su tribuna innumerables figuras, desde historiadores del prestigio de don Antonio Ballesteros a poetas y escritores de gran reputación como Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Camilo José Cela, Carmen Conde, Hernández Díaz, Gastón Baquero, etc. y profesores de las más variadas disciplinas, nacionales y extranjeros; sacó de su postración y sostuvo durante muchos a la ilustre Escuela de Artes Luján Pérez, convertida en su Sección de Artes Plásticas, y su sala de exposición, única durante años en nuestra población, ha visto desfilar a numerosos artistas, pintores y escultores, canarios y forasteros, que es imposible relacionar, habiendo servido igual de marco acogedor a las más distintas exposiciones, históricas retrospectivas, de periódicos canarios, de ex libris, filatélicas, fotográficas, científicas, etc., etc.; creó, sostuvo y fue el más frecuente escenario de las actuaciones del Teatro Insular de Cámara, que estrenó más de veinticinco obras teatrales, de absoluta novedad en nuestra isla; brindó acogida y prestó ayuda a la admirable labor de las Juventudes Musicales de esta ciudad, a cuyo fin adquirió un piano y dispuso el conveniente escenario; viene publicando desde su fundación una revista histórico-científica, cuya última época comienza en el año 1933, en que se recogen frutos de la investigación referidos a nuestras islas, y que se complementa con ediciones de innumerables separatas, guías, obras monográficas, estudios históricos y científicos, antologías literarias y hasta con una colección de poesía contemporánea de calidad y regularidad únicas en la región, colección “San Borondón”; tuvo abierta durante muchísimos años la única biblioteca pública de la ciudad, por la que pasaron millares de estudiosos; contribuyó decisivamente a organizar el V Congreso Internacional de Prehistoria Panafricana, celebrado en estas islas en el año 1963, como ha hecho ahora de modo eficaz y brillante con el Simpósium Internacional del hombre de Cro-magnon, al que brindó la riqueza de sus colecciones únicas en el mundo; etc., etc. No es solo la riqueza de lo que atesora, sino lo que ha contribuido a sumar al caudal de nuestra obra, no puede explicarse. Y todo ello con pocos recursos, con pobreza de medios que hace doblemente meritoria la larga sucesión de sus logros”.


Sociedad Mercantil Turístico - Residencial Puerto Rico S.A. En la primera asamblea general de la Sociedad Mercantil Turístico-residencial “Puerto Rico, S. A.”, que, celebrada en el Club Náutico de Las Palmas en 1968, constituye uno de esos hitos que deberán tenerse presentes en la historia del turismo en Gran Canaria, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez es elegido Presidente por aclamación de todos los asistentes, pese a ser socio minoritario -él mismo diría “casi simbólico”-, pero se tienen en cuenta su personalidad social e institucional y su carácter emprendedor y capaz de afrontar todos los obstáculos a los que la sociedad debiera enfrentarse. D. Juan Manuel Díaz Rodríguez agradece la confianza que se deposita en él y acepta solo con la condición de no cobrar honorarios de ningún tipo como Presidente del Consejo de Administración, ya que con esto consideraba que tendría más libertad de actuación frente a la mayoría del capital y frente al Consejo de Administración.

A) Evitar las alturas con el fin de no perder el paisaje marítimo. B) Crear una playa artificial, que sería la primera de toda España. C) Construir dos puertos deportivos, el Puerto de Escala y el Puerto Base. Sería también el primer Puerto Deportivo de Canarias. D) Crear una Escuela de Vela, para lo que durante su mandato se firmó la cesión gratuita, por acuerdo del Consejo de Administración, de los terrenos para la construcción de la misma a la Federación de Vela, y se iniciaron los primeros cursos en un campamento playero. Por esta Escuela de Vela ha pasado gran parte de la juventud de la isla, con resultados tales como las medallas olímpicas de oro de Los Ángeles. E) Convertir todo el valle en zona ajardinada y deportiva, con centro comercial, bolera, piscina, tenis, frontón y otras instalaciones de ocio. F) Construir un campo de golf en la zona alta de las montañas de la finca de Puerto Rico, aunque esto quedó en proyecto en aquel entonces. G) Sugerir al Ayuntamiento de Mogán la necesidad de impedir la instalación de casetas en la playa, que podían ser un foco de infecciones, y solo permitir sombrillas, lo que se logró con grandes esfuerzos y debiendo recurrir, a veces, a la Fuerza Pública, pero dotando a la playa de duchas y servicios higiénicos bajo la avenida marítima, con personal adecuado, que fueron los primeros servicios públicos de playas en la isla.

51 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

De otra parte, señalaba en esos días que le ilusionaba crear una de las primeras urbanizaciones del sur de la isla, en la zona de clima más privilegiado y como primera urbanización del municipio de Mogán. Asimismo, le satisfacía poder hacer algo distinto corrigiendo o no repitiendo los errores que se estaban cometiendo en San Agustín y el Inglés, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana. En este sentido se propuso, junto a su equipo de trabajo, lo siguiente:


Además, son dignos de destacar los siguientes logros: A) Gracias a su gestión personal fue posible la visita a la urbanización del Ministro de Información y Turismo, el Sr. Sánchez Bella, quien inauguró la primera fase, que no dudó en considerar modélica. B) Asimismo, por su gestión personal se logró la presencia del Ministro de Información y Turismo, el Sr. León Herrera, para la inauguración de la segunda fase de la urbanización, que también fue considerada modélica. Como detalle curioso e importante del ministro León Herrera, podemos recordar que al observar el bando que prohibía las casetas en las playas, se lleva una copia, lo hace suyo y lo convierte en decreto, prohibiendo las casetas en todas las playas de España. C) Propone, desde sus inicios, una urbanización con un límite de diez mil camas. D) Con motivo de su labor y por la aceptación internacional de la urbanización, en 1974 el Ministro le concede la Medalla de Plata al Mérito Turístico.

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E) Logró que se contara, para el prestigio de la Vela, con D. Joaquín Blanco, Presidente de la Federación Provincial de Vela, y para el diseño de la urbanización, con un magnífico arquitecto, D. Manuel Roca Suárez, y con un excepcional Director Técnico, el Sr. Fernández Muñoz. En 1976, con motivo del boom turístico y la aceptación internacional de dicha urbanización, cambian los criterios de la mayoría, de tal manera que se pretende aumentar las zonas urbanas y, por consiguiente, el número de camas entre hoteles y apartamentos. Esta masificación ha desacreditado la urbanización en cierta medida, que conserva el sol, el clima y todos los objetivos que se consiguieron en los primeros años, pero posee más de treinta mil camas y varios hoteles.

Patronato de San Jose Artesano Preocupado por el problema social de la falta de viviendas que sufría Las Palmas de Gran Canaria en la década de los sesenta, agravado por el fenómeno de la inmigración masiva de las zonas rurales, y unido a la alta tasa de natalidad que aún persistía en la provincia, pudo en aquellos años palpar de un modo realista la gravedad del problema, ya que por motivos profesionales tenía ocasión de visitar con frecuencia las zonas periféricas de la ciudad, donde se acentuaba el problema, el hacinamiento y el chabolismo. Este panorama y su inquietud personal le llevan a proponer a un grupo de amigos la idea de crear una “entidad promotora de viviendas”, al margen de la labor estatal, con fondos recaudados mediante cuotas mensuales entre la sociedad grancanaria.


El proyecto se planteó con la finalidad de construir “MIL VIVIENDAS” y, por supuesto, fue tildado de fantasioso. Con el fin de acelerar la obra que se proponían llevar a cabo, en lugar de crear una nueva entidad, con los consiguientes trámites de estatutos, aprobación, justificación de fines, etc., el grupo inicial acordó solicitar del Director de Cáritas Diocesana, D. José Rodríguez, que se les facilitaran el nombre y la entidad fundada por Cáritas bajo la denominación de “Patronato San José Artesano”, que ya había construido algunas viviendas para casos extremos de necesidad en diversos pueblos de la isla. Con el organismo adecuado ya en sus manos, se creó un órgano de gestión en el que formó parte como Vicepresidente del patronato, y se comenzó a aglutinar a un amplio sector de la población de Las Palmas de Gran Canaria, de los niveles acomodados, que proporcionaba cuotas periódicas variables que durarían hasta terminar la obra, así como aportaciones cuantiosas aisladas. La sociedad isleña respondió a la llamada hecha a través de gestiones personales e individuales, entusiasmada con la novedad de la idea.

Al afrontar el reto que se habían propuesto, la primera gestión lógica iría encaminada a disponer de los terrenos adecuados. Así, al tener conocimiento de que los ubicados después de San Roque, en la zona conocida como “Lomo Blanco”, en el camino de Tafira Baja y del Seminario, eran propiedad del Obispado, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez hizo una gestión personal con el Obispo, ya en los últimos años de actividad episcopal del prelado D. Antonio Pildain. No pudieron llegar a un acuerdo porque este último pretendía que se construyeran casas “para evitar la promiscuidad”, cuando el objetivo y las posibilidades reales del Patronato eran edificar bloques de cinco plantas, con el fin de ahorrar terreno. Pero poco después llega a la Diócesis un nuevo obispo, D. José Antonio Infantes Florido, con el que casualmente había coincidido en Sevilla, cuando estudiaba Derecho y D. Juan Manuel Díaz Rodríguez era alumno de Medicina. Simultáneamente, de la misma época y también de Sevilla, venía el nuevo Presidente de la Audiencia Territorial, D. José Pérez Ruiz. Ambos recién llegados compartieron con entusiasmo las ideas del Patronato, por lo que pudieron alcanzar fácilmente un acuerdo y el Obispado cedió todos los terrenos del Lomo Blanco para la construcción de dichas viviendas por un precio simbólico. Una vez en posesión de los terrenos, los arquitectos diseñan el plan, según los criterios que tenía el Patronato, que eran los de una urbanización autónoma: calles, plaza, iglesia,

53 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

El Comité de Gestión estuvo formado en sus inicios por César Llorens como Presidente, Juan Manuel Díaz Rodríguez como Vicepresidente y Antonio Miranda Junco como Tesorero, además de D. José Rodríguez, Jaime Laplace, María Teresa Prats y los jesuitas padre Villén (Director y creador de Radio Ecca), el padre Briales y otros, más los colaboradores. Sin embargo, a poco de iniciada la marcha, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez tuvo que asumir la presidencia por enfermedad grave vascular de César Llorens, acumulando las responsabilidades asignadas a la presidencia y a la vicepresidencia.


grupos escolares, etc. Ya en marcha la idea que se proponían, logran llevarla a término mediante las siguientes acciones: A) Solicitar un crédito del Banco de la Construcción, establecido en la Plaza de Santa Bárbara (Madrid), que les fue concedido. B) Realizar una convocatoria de aspirantes a dichas viviendas, sujeta a las bases o circunstancias que se especificaban en las mismas. C) Solicitar la colaboración de un grupo de asistentes sociales que, por cada aspirante, realizaran visitas a domicilio, con el fin de verificar la exposición de datos, mediante los cuales se debía seleccionar a mil familias entre los varios miles de aspirantes. D) Tras terminar la urbanización, en 1971 se entregan las viviendas a los beneficiarios gratuitamente, quedando pendiente una fracción del crédito del Banco de Crédito a la Construcción, que habían de pagar de forma simbólica de alquiler los propietarios.

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En 1971 se inauguró la urbanización con la entrega de viviendas, acto al que asistieron los propietarios, el Comité Ejecutivo, los colaboradores y las autoridades civiles y eclesiásticas. Fue la primera importante promoción de viviendas sociales llevadas a cabo por un grupo de personas de la calle que se realizó en España. Hoy está la barriada de Lomo Blanco, con siete mil habitantes, que tuvo su origen en el Plan Trienal -tal como se denominó-, de 27 de septiembre de 1967. El 25 de enero de 1971, se bendijo la urbanización ya terminada, con la asistencia de diversas autoridades y la entrega simbólica de las primeras doce viviendas, para no alargar el acto (en los días siguientes se fueron entregando las restantes).

Fundación Universitaria de Las Palmas En 1982-1983 se creó la Fundación Universitaria de Las Palmas, gracias a una reunión que tuvo lugar en el Cabildo Insular, en su sede de la calle Bravo Murillo, y a la que asistieron unas treinta personas relacionadas con la Universidad o preocupadas por la necesidad de dicha institución, entre las que se encontraban el rector de la Politécnica, D. Francisco Rubio, y el Presidente del Cabildo, D. Fernando Jiménez. En ese acto se dio lectura a los Estatutos de la futura Fundación y se procedió a su aprobación por parte del Consejo. En esa misma reunión se constituye la Directiva entre los asistentes, que son considerados como miembros fundadores en número de cincuenta, y se elige como Presidente a D. Juan Manuel Díaz Rodríguez. De un modo inmediato, se inicia el cumplimiento de los objetivos de sus Estatutos, previa realización de algunas gestiones en Madrid, en la Dirección General de Fundaciones, y su aprobación, reconocimiento, clasificación e inscripción en el Registro de Fundaciones


Docentes como “Fundación Universitaria de Las Palmas-Fundación de Promoción”. La nueva institución queda reconocida como tal por Orden de 20 de diciembre de 1983, de la Consejería de Educación y Ciencia de la Comunidad Autónoma de Canarias. La primera Directiva de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas queda constituida de la siguiente manera: Presidente, Juan Manuel Díaz Rodríguez; Vicepresidente, Lizardo Martell; Secretario, Rafael Vera, quien actúa además como asesor jurídico de la Fundación y continúa con dicha labor hasta su fallecimiento. Asimismo, forman parte de esta primera Directiva casi todos los históricos de las reivindicaciones universitarias, y de un modo especial los presidentes de la instituciones culturales, entre ellas el Círculo Mercantil, el Gabinete Literario y la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, presididas en aquel entonces por José Regidor, Manuel Padrón Quevedo y Nicolás Díaz Saavedra de Morales, respectivamente. Los objetivos de sus Estatutos, que se empezaron a cumplir de un modo inmediato, eran los siguientes:

B) Colaborar con los centros universitarios superiores existentes, como la Universidad Politécnica, las corporaciones locales, las instituciones docentes y las entidades y asociaciones culturales, profesionales, económicas y empresariales de esta provincia, para entre todos impulsar y llevar a buen fin el objeto largos años pretendido y necesitado, la “Universidad de Las Palmas de Gran Canaria”. Así, desde sus inicios, las metas serían las relacionadas a continuación: A) Lograr la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. B) Conceder becas y ayudas económicas a postgraduados y profesorado con el fin de promover la investigación científica, humanista y técnica. C) Identificar con estas inquietudes a toda la sociedad canaria, instituciones culturales y mundo empresarial (1). D) Difundir constantemente comunicaciones, entrevistas y publicaciones a través de todos los medios de comunicación en las que se refleje la lucha por la consecución de la Universidad de Las Palmas (2).

55 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

A) Fomentar, promover y difundir toda clase de actividades relacionadas con el estudio e investigación de los problemas de la educación en las Islas Canarias, a todos los niveles y de un modo especial en relación con la provincia de Las Palmas.


E) Integrarse en la comisión que proponía una Ley de Iniciativa Popular tendente a obtener del Gobierno la reorganización de la enseñanza en la región mediante una Ley de Reorganización Universitaria. F) Convocar una manifestación, a la que asistieron unas trescientas mil personas, para forzar al Gobierno a admitir dicha iniciativa de ley, mediante una comisión que presidió brillantemente el profesor de Empresariales y Decano del Colegio de Economistas Dr. D. Antonio Marrero Hernández, cuyo trabajo nunca será valorado en su justa medida. Dicho profesor se encuentra hoy integrado en la Directiva del Consejo del Patronato de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, donde realiza una destacada y efectiva labor. Resumiendo: A) Se consigue la Ley de Reorganización Universitaria, con la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y la existencia, por consiguiente, de dos universidades en Canarias, la de La Laguna y la de Las Palmas de Gran Canaria.

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B) Paralelamente, se logra integrar a una gran parte de nuestra sociedad, y de modo especial al mundo empresarial, en el patrocinio del fomento de la investigación, de tal manera que, solo entre los años 1983-1991, se obtiene una dotación de cerca de cien millones de pesetas y 194 becas o ayudas económicas para postgraduados y profesorado que realizan estudios, además de en las dos universidades canarias, en otras universidades nacionales y en los centros de investigación más importantes de las más prestigiosas universidades extranjeras. C) En 1988, se crea el Servicio Universidad-Empresa, con el que se logra uno de los más importantes objetivos propuestos, que era la interconexión entre el mundo universitario y el empresarial, así como el acercamiento de la Universidad a la sociedad: producto de ello son la serie de convenios formados entre la Universidad y la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas con entidades locales, corporaciones, empresas nacionales y extranjeras, por cuantías que se acercaban entonces a los trescientos millones de pesetas. D) Bajo los auspicios del llamado Servicio Universidad-Empresa, se gestionan proyectos europeos de colaboración tales como AUEF, SRPIT, OTRI, COMEYF, STRIDE, etc. E) La Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, en 1986, por acuerdo del Consejo del Patronato, se dirige al Gobierno de la Comunidad Autónoma, a través del Consejo de Educación y Ciencia y del Director General de Universidades, para solicitar la


creación de la Escuela de Idiomas, que se logra mediante el Decreto 115/86 de 26 de junio de 1986 (BOCA de 11 de junio), rigiéndose por la Ley 29/81, de 24 de junio. Esta petición se hacía, como es lógico, para la creación de las Escuelas de Idiomas en ambas provincias. El éxito ha sido tal que los aspirantes han ido por millares, saturándolas de un modo inmediato, por lo que el Gobierno se ha visto obligado a crearlas en el resto de las islas.

G) Tiene lugar una personación ante los tribunales en defensa de la Ley de Reorganización Universitaria. H) Se crea un boletín periódico de información de las actividades y una revista de publicación trimestral, Vector Plus, miscelánea científico–cultural que tiene divulgación internacional. Después de catorce años de actividad como Presidente, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez creyó oportuno presentar su dimisión, lo que hace con un año de antelación, dando paso a una nueva Directiva que presidió acertadamente Lothar Siemens Hernández. Esta decisión la toma una vez puesta en práctica la Ley de Reorganización Universitaria, y estando ya en plena actividad tanto la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria como la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, que comenzó a desarrollar una labor de apoyo, fomento y estímulo de todas las iniciativas que tendieran a mejorar la calidad docente e investigadora, así como una tarea de proyección e inserción en nuestra sociedad que daría lugar, al mismo tiempo que a su consolidación, a su prestigio científico, tanto local como nacional y extranjero.

57 II.- UNA APROXIMACIÓN A SU BIOGRAFÍA

F) En 1989, con motivo de la terminación del último curso de la primera promoción de las Escuelas de Idiomas, por acuerdo del Consejo del Patronato, del 21 de diciembre de ese mismo año, se dirige al Gobierno de la Comunidad Autónoma con el fin de solicitarle que se arbitren los medios necesarios para, contando con la Escuela de Traductores e Intérpretes, la Escuela de Comercio Exterior, las Escuelas de Idiomas y el British Council, se haga acopio del número de profesores necesarios con el fin de convertir a nuestra Comunidad en bilingüe (español-inglés). Se consideraba, además, que este proceso debía iniciarse desde el parvulario, de tal modo que al llegar a la edad adulta o a la universitaria se tuviera un conocimiento amplio y suficiente en ambas lenguas y fuera posible elegir un tercer idioma, pues al ser Canarias encrucijada geográfica y zona de atracción turística europea, así lo exigía.


(1) La preocupación universitaria de D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, desde su talante intelectual y humanista, iba mucho más allá, ya en esos momentos, de la mera creación de la Universidad, pues desde entonces reflexionaba sobre el papel novedoso que esta debía tener, tanto dentro de Canarias como en sus relaciones exteriores. Muestra de ello es un documento que preparaba para un artículo o charla en la que exponer sus ideas sobre esta cuestión, y que se encuentra también entre sus papeles sobre la Universidad. Dado su interés para un mejor acercamiento a sus reflexiones y al ambiente del momento, así como por la gran intuición de futuro que tenían aquellas páginas, se transcribe a continuación.

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“La tradicional estructura política de Canarias (basada en los puertos francos, libertad comercial y cabildos) se ha visto truncada con la plena integración en el Mercado Común, lo que ha dado origen a la actual situación económica de nuestra isla en cuanto a los dos activos fundamentales sobre los cuales se ha basado nuestro desarrollo: el turismo y el comercio, fruto de nuestro clima y de nuestra renta de situación; el primero sigue, aunque renqueante, y el segundo ha caído en picado al desaparecer nuestra política de puertas y puertos abiertos. Ahora bien; nuestra pertenencia plena al Mercado Común obliga a adaptar esa baza en función de nuestro nuevo marco institucional. Esta baza, casi la única posible que yo veo, está en transformar Las Palmas en la capitalidad europea cara a África, si seguimos una política coherente, orientada en ese sentido. Por otra parte, la concienciación cada vez mayor de la necesidad de ayuda al Tercer Mundo, del que el ejemplo más cercano a nosotros es el del mundo subsahariano, está obligando, al mundo desarrollado, a cooperar en el desarrollo de dichos países para evitar los problemas de inmigración en los suyos propios. Estos aspectos de cooperación, técnica, sanitaria y, sobre todo, en formación humana, exigen un aporte en todos los sentidos, nada despreciable. Bajo este punto de vista nosotros podemos ofertar una plataforma física excepcional, no solo por nuestra situación, sino por nuestro clima, inmejorable tanto para europeos como para africanos, como por la tradición comercial que con ellos había hasta hace dos años. Por otra parte, y cara estrictamente a nuestro desarrollo, es bien sabido que la permanencia de las relaciones comerciales y de toda índole de Francia con sus antiguas colonias, situando como asesores de los países, antiguos coloni-


zadores, se debe, en gran parte, a que sus mandos, la élite del país, han sido formados en Francia (Pompidou y Senghor fueron compañeros de estudios, como ejemplo notable), lo que se ha traducido en que la referencia comercial, técnica y de conocimientos de esa élite indígena es Francia. En base a ello creo que si nosotros en nuestra Universidad organizamos una sección, con cursos, másteres o como sea, orientada exclusivamente a los problemas del Tercer Mundo, complementada con centros de enseñanza para formar esa élite, centros e institutos de investigación y demostración, pero no solo para españoles, sino abierta a todos los técnicos y científicos europeos, será la baza fundamental, juntamente con otros aspectos como comunicaciones, flexibilidad comercial, etc., para introducirnos con fuerza en África tanto para exportar tecnología, productos y marketing, como en sentido contrario aprovechar sus materias primas aquí.

En fin, esta es mi idea, que necesita ser desarrollada y estructurada, pero, desde mi personal punto de vista, es con una dedicación exclusiva y amplia sobre los problemas del Tercer Mundo y sus necesidades de esos cursos informales como lograríamos además ser un centro de referencia obligada a nivel mundial de nuestra Universidad”.

(2) Carta que, en su condición de Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, remite al Presidente del Cabildo de Gran Canaria, en demanda de un pronunciamiento y apoyo claro a las exigencias universitarias de la población de Gran Canaria, y en general de la provincia de Las Palmas. En el espíritu de esta misiva institucional también se aprecian las convicciones y los profundos motivos que movían a D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, muy en especial todo lo tocante a los temas sociales, a la ayuda a las familias y estudiantes con menores recursos para atender sus estudios.

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Esta es mi proposición, piénsese, aparte de esos cursos sobre problemas del Tercer Mundo, en que es una escuela de Medicina, tropical, en la especialización en energías alternativas eólica y solar, en un centro de experimentación para agricultura de zonas áridas en Fuerteventura, en un centro de mejora y exportación del ganado cabrío, en arquitectura del barro y en muchos aspectos que se nos pueden ocurrir sobre la marcha, y sobre todo en centros de formación profesional, que es, sobre todo, lo que ellos necesitan, incluso técnicos turísticos.


Las Palmas, a 23 de septiembre de 1985 En julio de 1982, y coincidiendo con el movimiento reivindicativo promovido por distintos sectores sociales, la casi totalidad de las corporaciones de esta provincia adoptaron acuerdos de solicitar la ampliación de la oferta universitaria en Las Palmas. Han transcurrido tres años y la realidad ha demostrado el escaso eco que tal demanda ha tenido en las autoridades académicas y poderes públicos de la región, a la vista de las mínimas opciones obtenidas y de las limitaciones que estas han sufrido, por la ciega y centralista política de la Universidad de La Laguna, que ha propiciado el desmantelamiento de algunos de los centros tan dificultosamente conseguidos, como es el caso de la Sección de Bellas Artes. Este retroceso ha perjudicado gravemente a la juventud estudiosa de nuestros municipios, que cada vez tiene más cerrado el horizonte de su porvenir profesional, y ha de resignarse a frustrar su vocación por la imposibilidad de acceder a los estudios universitarios, o interrumpir estos ante los cuantiosos gastos que exige el desplazamiento a otros centros. FUNDACIÓN UNIVERSITARIA de LAS PALMAS

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Mientras Las Palmas sigue sufriendo esta increíble e incomprensible marginación siete universidades españolas se han visto beneficiadas por el Gobierno con la creación de nuevas facultades, ubicadas, muchas de ellas, en ciudades que ni por su población, demanda de alumnado, importancia o dificultades de comunicación con otras sedes universitarias pueden compararse con Las Palmas, tales como Burgos, Ciudad Real, Albacete, Cuenca, etc. En esta última ciudad se ha creado una Facultad de Bellas Artes, cuando a Las Palmas se le denegaba el derecho a la continuación de dichos estudios. Pese a ello ninguna autoridad académica ni política de nuestra región ha solicitado para nuestra provincia la creación de facultad o centro superior universitario alguno. Una muestra más de este lamentable proceso es el hecho de que, pese a las promesas del Gobierno de Canarias, la Junta de Gobierno de la Universidad de La Laguna no haya aceptado la implantación en Las Palmas del segundo ciclo de Derecho, cuando desde hace al menos un año se preveía el problema que se iba a crear a los estudiantes al término del pasado curso académico, fin de su primer ciclo de sus estudios en el CULP, postura ella insolidaria con los intereses del alumnado y de la sociedad de toda la región canaria, confirmada por la circunstancia de que tampoco entrase la Junta en el estudio de la propuesta de creación de los estudios de Veterinaria, todo ello a breves fechas de la iniciación del curso académico. Todas estas circunstancias animan a esta institución para dirigirse a V. S. en soli-


citud de que proponga al Pleno Corporativo que preside la adopción de un acuerdo en el que se inste al Gobierno de Canarias, y a la mayoría parlamentaria que lo sustenta, para que, de una vez por todas, hagan uso de su autoridad y pongan fin a la intolerable situación de injusticia que en esta materia padece Las Palmas, tal y como se solicitó en 1982, se ha demandado reiteradamente por la sociedad canaria y se ha prometido infructuosamente hasta el momento por el propio Gobierno autónomo, resolviendo, en su consecuencia, y con la máxima independencia de criterio, por y para Las Palmas de acuerdo con las exigencias de una realidad social incuestionable a la que hay que atender. En la esperanza de que esta propuesta sea compartida y propiciada por V. S. y la Corporación que preside, con la única y loable finalidad de beneficiar a toda la colectividad y juventud estudiosa de su municipio y territorio y de esta provincia. Atentamente le saluda, Juan Díaz Rodríguez. Presidente.

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Juan Manuel Díaz Rodríguez


En la Plaza de San Francisco de Sevilla con el Dr. José Cremades Díaz (derecha).

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Juan Manuel Díaz Rodríguez (primero por la derecha) con un grupo de amigos en la Plaza de Arucas, durante unas vacaciones estivales en G ran Canaria, en los años de estudio en Sevilla.


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Juan Manuel Díaz Rodríguez (izquierda) con el Dr. José Ojeda (derecha), médico de Arucas durante muchos años, en una visita a Badajoz el 10 de febrero de 1945.


Conferencia de Álvaro Cunqueiro en el Museo Canario. Juan Manuel Díaz junto a Juan Rodríguez Doreste. Al fondo de pie se puede ver al pintor Julio Viera.

Juan Manuel Díaz Rodríguez con el tenor Alfredo Kraus Trujillo y su esposa María Rosa Ley, junto al rector, Francisco Rubio Royo, el secretario general de la Universidad, Gonzálo Pérez Melián, y el profesor Alfonso de Armas, en la rueda de prensa de presentación de los dos primeros doctores honoris causa de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

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Juan Manuel Díaz Rodríguez en una reunión de El Museo Canario sentado en primera fila junto a la musicóloga Lola de la Torre.

Durante la firma de un convenio entre la ULPGC, la FULP y la empresa BAT España, S.A. en 1996.


Juan Manuel Díaz Rodríguez presidiendo la sesión constitutiva de la Fundación Universitaria de Las Palmas. Entre otros se encontraban presentes Carlos Bosch Millares, Emilio Regidor Cortés, Salvador Trujillo, Rafael Trujillo, Rafael Vera Cominges, Juan Pulido Castro y Guillermo García Blairsy.

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Juan Manuel Díaz Rodríguez en El Museo Canario con el ex ministro José Luis Arrese (a su izquierda). Le acompañan de izquierda a derecha Lothar Siemens, Juan Rodríguez Doreste, José Miguel Alzola y el catedrático Jiménez de Parga.


En su laboratorio de Análisis Clínicos. 68

Con el magistrado Baltazar Garzón y el entonces Presidente del Círculo Mercantil, Emilio Regidor.


Juan Díaz Rodríguez junto al Rector de la ULPGC, Manuel Lobo Cabrera (sentado a la derecha).

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La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez

Juan Manuel Díaz Rodríguez en uno de los actos de la FULP.


Juan Manuel Díaz Rodríguez, Presidente de Honor de la Fundación Universitaria de Las Palmas.

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Juan Manuel Díaz Rodríguez, Víctor Montelongo, Mario Rodríguez, Carmen Rosas, Guillermo García Alcalde, María del Carmen Rey, Helena Hernández y Maximiliano Trapero durante el acto de reconocimiento público al Dr. D. Lothar Siemens Hernández por parte de la Fundación Universitaria de Las Palmas celebrado en 2005.


Reunión del Consejo del Patronato de la Fundación Universitaria de Las Palmas en 1999.

Juan Manuel Díaz Rodríguez y Lothar Siemens Hernández durante una sesión de trabajo del Consejo del Patronato de la Fundación Universitaria de Las Palmas.

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Intervención de Juan Manuel Díaz Rodríguez en el homenaje al Doctor Juan Francisco Apolinario en la Presidencia del Gobierno de Canarias ante el presidente de la Comunidad, Jerónimo Saavedra Acebedo, y acompañado de Isabel Saavedra y Agustín Manrique.

Juan Manuel Díaz Rodríguez y su esposa, María Cremades, junto al patrono fundador de la Fundación, José Juan Megías, y su esposa, en la Convención Internacional del Skal Club en Barcelona en abril de 1971.


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La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez

Juan Manuel Díaz Rodríguez durante una intervención en El Museo Canario ante las primeras autoridades.

Juan Manuel Díaz Rodríguez junto al Ministro de Información y Turismo, León Herrera, en su visita a la urbanización turística de Puerto Rico.


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Placa conmemorativa colocada en la casa de Juan Manuel Díaz Rodríguez en la urbanización turística de Puerto Rico (Gran Canaria).


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PERIÓDICOS GRANCANARIOS

La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez

III.ENTREVISTAS EN 77


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Foto página 77: Juan Manuel Díaz Rodríguez, como Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, en un acto de la Comisión Promotora de la Universidad, que presidía Antonio Marrero Hernández, y junto al Presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, Carmelo Artiles Bolaños, el Alcalde de Las Palmas de Gran Canaria, José Vicente León Fernández, y el Presidente de la Confederación Canaria de Empresarios, José Juan Suárez Megías.


El Diario de Las Palmas, en su edición del sábado 6 de julio de 1985, en la página 4, publicaba una entrevista con D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, en su calidad de Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas (y aunque el título equivocaba este nombre con el de “Fundación Pro-Universidad”, en el fondo esto recogía también uno de los grandes objetivos y de las mayores aspiraciones de la Fundación), con motivo del tercer aniversario de la gran manifestación del 7 de julio de 1982, lo que aprovecha para exponer la situación en la que se encuentra entonces el proceso pro universidad en Las Palmas.

Diario de Las Palmas. Sábado 6 de julio de 1985. Pág. 4.

Mañana, tercer aniversario de la manifestación Pro-Universidad

Las reivindicaciones son las mismas

La incorporación de España a la CEE, y con ella, la libre circulación de trabajadores que se admite en el seno de los países miembros traerá consecuencias nefastas para nuestra provincia si no se resuelve cuanto antes y con el debido rigor el problema de la creación de facultades y centros técnicos en la Politécnica de Las Palmas, según declaró a este periódico Juan Díaz Rodríguez, Presidente de la Fundación Universitaria. Diario de Las Palmas mantuvo con él una entrevista para conocer los planteamientos que sigue esta entidad de cara al problema universitario, que si bien tiene su origen muchos años atrás, recibió el espaldarazo popular, hace ahora casi tres años, en la recordada manifestación del 7 de julio, cuyo tercer aniversario se conmemora mañana. - ¿Cómo se plantea en estos momentos la Fundación el tema universitario? - Aunque sea penoso decirlo, no se plantea de ningún modo porque estamos igual que en el año 82 e, incluso, yo diría que peor pues la situación es bastante confusa. Las peticiones que se han hecho tanto por parte de la Fundación como por la Politécnica han caído en el vacío por la política fluctuante y de una total indecisión del Gobierno Autónomo en la que priman los intereses interprovinciales antes que los propios intereses del pueblo, que es el que verdaderamente demanda centros superiores. - ¿Se mantiene la misma postura reivindicativa o esta ha sufrido alguna modificación? - Las reivindicaciones son exactamente las mismas, lo que pasa es que no se nos presta la más mínima atención y las promesas que se hicieron antes de las últimas elecciones

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Declaraciones del doctor Juan Díaz, Presidente de la Fundación Pro-Universidad de Las Palmas.


legislativas no se han cumplido. El mismo Presidente del Gobierno Autónomo, entonces en la oposición, tenía unos criterios muy cIaros. Textualmente en unas declaraciones efectuadas a un periódico local antes de la manifestación del 7 de julio de 1982 vino a decir que su partido no aceptaba el centralismo educativo porque esto ponía en peligro la región. En igual sentido opinaron el resto de las fuerzas políticas pero todo esto ha quedado en nada. Pronto empezaron las presiones de La Laguna y las de los grupos políticos, que continúan en estos momentos.

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- A pesar de la falta de respuesta que usted señala, ¿cuáles son los objetivos que persiguen a corto plazo? - Lo más urgente es obtener la garantía de que para el próximo curso se cree el segundo ciclo de Derecho porque en junio han concluido el tercer curso de esta carrera unos ciento treinta alumnos que ahora mismo no sabrán qué hacer. Algunos, los menos, podrán seguir estudios fuera de la isla pero el resto tendrá que dejarlos porque no dispone de medios económicos. También son de urgente creación la Facultad de Económicas y mejorar la de Empresariales ya existente. Una ciudad como Las Palmas tiene que contar, como mínimo, con estas tres carreras para disponer de jóvenes preparados con los que encarar el futuro con una cierta garantía. Aparte de ellas la Escuela Politécnica ha pedido una Facultad de Informática, una Escuela Superior de Turismo, una Escuela o Facultad de Telecomunicaciones así como también una Escuela de Idiomas y una Escuela de Traductores e Intérpretes, peticiones que todavía no se han contestado. Por lo que se ha dicho, las perspectivas para el próximo curso son desoladoras. El doctor Díaz abunda en sus críticas: - El Gobierno Autónomo, como ya he señalado anteriormente, ha hecho oídos sordos a todas nuestras propuestas. Sin embargo, el Cabildo sigue desangrándose económicamente, pues no hay que olvidar que es esta institución la que apoya financieramente al Colegio Universitario de Las Palmas. - ¿Cree usted que en la calle se ha perdido la sensibilidad por el tema universitario? - Ni mucho menos. Lo que no se puede hacer es salir a la calle con pistolas para reclamar un derecho que es totalmente justo. Tampoco se pueden estar organizando todos los años manifestaciones para apoyar la propuesta universitaria porque ya quedó bastante claro el deseo de los ciudadanos de esta provincia el 7 de julio de 1982.


Entrevista de carácter autobiográfico en la que su autora, la periodista Alicia Mederos, intenta acercarse a la vanguardia grancanaria que luchó y consiguió la Universidad en Las Palmas de Gran Canaria a través de la figura y la biografía de D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, quien, una vez más, aprovecha para dejar constancia tanto de las ideas y los objetivos que se planteó a nivel personal como de los que se trazó la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas desde el momento de su creación. Canarias 7. Viernes 29 de septiembre de 1989

La universidad y la vanguardia que la consiguió

Juan Díaz: La Laguna ha cometido errores históricos por Alicia Mederos

En el año 1921 nacía Juan Díaz Rodríguez en el seno de una familia de agricultores modestos de Valleseco. Su trayectoria vital está íntimamente ligada a la defensa de la cultura y la educación para los canarios, incluso sus recuerdos de niño están emparentados con imágenes evocadoras de la escuela, como la de aquellas guaguas Melián de la compañía Suárez y Cía. que servían de transporte para los escolares del centro de la isla. Juan Díaz pasó del bachillerato en el Pérez Galdós a la Escuela de Magisterio en esta misma ciudad, para trasladarse más tarde a Sevilla, ciudad en la que habita durante los años que siguieron hasta la obtención del título de Medicina, luego ampliado con la especialidad de Análisis Clínicos y Hematología, profesión que sigue ejerciendo en la actualidad. De vuelta en Las Palmas, se licencia en Derecho por La Laguna, a lo que sigue un correlato de actividades tales como la dirección y presidencia del Museo Canario, Presidente del Patronato de la Escuela de Luján Pérez, Presidente de la mutualidad de Previsión Médica del Colegio de Médicos, Vicepresidente del Patronato de Construcciones Benéficas San José Artesano, Presidente de Puerto Rico S. A. y Jefe de los Servicios de Hematología y Laboratorios de la Delegación Territorial de Salud Pública, y así, otro montón de menciones y títulos

81 III.- ENTREVISTAS EN PERIÓDICOS GRANCANARIOS

Juan Díaz, Presidente de la Fundación Universitaria, es una de las personas que más peso han tenido en la consecución de una universidad para Las Palmas. La lucha que ha mantenido arranca desde varias décadas atrás, cuando siendo Presidente del Museo Canario decidiera, junto con otras personas, que era imprescindible para la provincia tener facultades que cubrieran las demandas culturales y estudiantiles de la población. Maestro, médico, abogado y escritor, su vida ha transcurrido a caballo entre su profesión y la defensa de estudios superiores para Las Palmas. Su impresión tras el logro de la Universidad de Las Palmas es que ahora ya no hay quien cambie este hecho, al tiempo que se muestra prudente ante los sucesos jurídicos que están por venir.


honoríficos que culminan en esta última etapa, con la presidencia de la Fundación Universitaria. Pese a todo, este hombre enjuto, de conversación pausada, se empeña en restar importancia continuamente a cada una de las cosas que ha hecho, prefiriendo endosar las admiraciones a cuantos otros le han rodeado durante 68 años, “muchas personas de las que he aprendido y me he enriquecido”, dice, mientras sonríe con un gesto que el pintor Padrón Morales inmortalizó hace años en una caricatura que cuelga en la pared de uno de los despachos de la clínica.

Hombre polifacético

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Una vez instalado en Las Palmas, él y su familia viven del ejercicio de la medicina, que, en su caso, está llena de anécdotas como el haber llevado a cabo la primera transfusión de sangre conservada que se hizo en Canarias. Pero lejos de lo que podría esperarse, Juan Díaz no se contenta con el ejercicio de su profesión ni con los beneficios que entonces propiciaba una determinada posición social, y empiezan las investigaciones sobre diversos planos de la historia de Canarias (Molinos de Agua en Gran Canaria, editado por La Caja en 1988) y, sobre todo, su preocupación por las enormes dificultades que entonces tenían los canarios para estudiar. “Yo siempre recuerdo a mis ocho compañeros de clase en Teror, y pienso en que solo yo llegué a la Universidad, indudablemente, muchos abandonaron por abulia, o porque no quisieron seguir estudiando, pero otros no pudieron por falta de medios. Sin embargo, cuando empecé a preocuparme por este problema en profundidad fue al entrar en el Museo Canario. Yo estaba metido en investigaciones sobre la sangre, pero estudié la historia de las relaciones entre las dos provincias centrándome en la cuestión educativa y cultural”.

Primeros enfrentamientos con La Laguna “Hasta el año 15 ó 16 no se construye el primer instituto en Las Palmas, el Pérez Galdós, y ya entonces se produce una manifestación en Tenerife por la creación de este instituto. Entonces no existía la Universidad de La Laguna, que se crea en 1928, justo en la dictadura de Primo de Rivera; la Universidad se crea porque entonces se produce el primer conato de ruptura de la región y como compensación a Tenerife, el Ministro de Educación decide la creación de dos o tres disciplinas universitarias”. “Fíjese que estamos hablando del año 28, o sea, que La Laguna no puede hablar de siglos de academicismo, es más, La Laguna cometió un error grave como fue el no preocuparse en aquel momento por la cultura en esta provincia. Perfectamente hubieran podido crear facultades en esta provincia y así tendríamos una universidad regional, pero su falta de voluntad y por ignorancia [sic], cometen un verdadero error político”.


Petición de facultades “Ya en la decena del 50 hay constancia de algunas personas que piden facultades para Las Palmas, pero hasta el año 62, cuando estaba como gobernador de la provincia Antonio Avendaño Porrúa, no se fraguó el primer intento con posibilidad de éxito para solicitar la creación de facultades en Las Palmas: por idea de Avendaño Porrúa se crea la Universidad Internacional de Canarias, hablamos con Ynduráin que dirigía la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander y con Torcuato Fernández Miranda que era Director General de Enseñanza Universitaria. El caso fue que a mí me preguntaron qué facultades se podían crear en Las Palmas, y mi contestación fue... ¡fíjese cuánta humildad!, que se podían crear Biología, Medicina, Farmacia… o sea, todas aquellas que no estaban en La Laguna para no duplicarlas y dependiendo de aquel rectorado”.

Pasó el tiempo y con él, los miembros del Museo Canario, del que era Presidente Juan Díaz, deciden organizar una comisión para la creación de estudios superiores en la provincia de las Palmas, aunque se continúa en la línea de dependencia de La Laguna: “Nos decidimos a plantear la necesidad de crear facultades, y propusimos que se creara una facultad para estudios sobre la pesca. Existían algunas ya en Japón y Rusia, así que elaboramos un informe sobre la conveniencia de que existiera una en Canarias, siempre dependiendo de La Laguna. Lo cierto es que no se creó porque hubo otra serie de problemas, y ahora con los años, aun por vías distintas y con la mediación de otras personas, se crea la primera Facultad de Ciencias del Mar, que más o menos esbozábamos en aquel entonces”.

Para que no queden cabos sueltos en torno a la ley universitaria

La Fundación seguirá presentando recursos

Desde la atalaya del Museo Canario, Juan Díaz emprende cuantas batallas están en su mano para dotar a la ciudad de Las Palmas de aquellas instituciones académicas y culturales que están a su alcance. De su mano, pasaron por las islas muchos de los intelectuales de la época, desde Guillermo Díaz Plaja hasta Miguel Ángel Asturias, sin que menguara su actividad por conseguir las escuelas superiores para la provincia.

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La respuesta fue que al año siguiente se crea la Universidad Internacional Pérez Galdós, pero a condición de que el rectorado fuese el de La Laguna, “se nos dijo que el rector de La Laguna así lo había exigido, y la realidad fue que no pudimos tener un rectorado independiente, con el añadido de que al siguiente año, la Universidad de La Laguna organiza cursos para extranjeros y se vincula a la Menéndez Pelayo pasando por alto de las necesidades de Las Palmas. Yo entiendo que todos estos datos históricos demuestran una maldad innecesaria”.


- Canarias 7: ¿A partir de qué momento se produce la reivindicación unitaria por una universidad? - Juan Díaz: Esto fue a partir del año 82, cuando se implican partidos políticos y toda la sociedad. De aquellos momentos recuerdo a los políticos que encabezaban la manifestación, precisamente los mismos que después ganaban las elecciones y, sin embargo, no hicieron nada por la Universidad de Las Palmas”. “Esta es una crítica que, si bien no tiene mucho sentido plantear ahora, lo recuerdo como dato histórico. Conste que es el mismo achaque que hago a todos los políticos, porque nunca he tenido especial simpatía por ninguno, a todos les reprocho su protagonismo en este tema, a todos. Con esto quiero insistir en que el protagonismo en el tema universitario es de la sociedad.

Se constituye la Fundación

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- Canarias 7: Es también en este mismo año 82, cuando se formaliza la Fundación Universitaria con objeto de sumarse a la reivindicación universitaria, pero ¿qué papel puede jugar a partir de ahora esta institución? - Bueno, la Fundación se crea exactamente en el 83 y ya desde entonces nace con distintos objetivos. Por un lado, lo más urgente era defender aquello que nos parecía intereses legítimos de la provincia de Las Palmas, como era su derecho a una educación superior, y lo segundo, ofrecer un servicio a la sociedad canalizando las inversiones de empresas privadas para la Universidad. El primero de los objetivos se acaba de conseguir ahora, algo de lo que no puedo dejar de alegrarme, y lo segundo, es nuestro cometido de aquí en adelante. Estamos buscando inversiones de entidades privadas, incluso en estos momentos tenemos becados a bastantes estudiantes en el extranjero por medio de la Fundación. Es decir, sí que hay objetivos que cumplir en el futuro porque ahora empieza la labor docente y académica, la de darle cuerpo a nuestra Universidad. - Canarias 7: ¿En qué medida la Universidad puede contribuir a elevar el nivel cultural de esta provincia? - Desde el momento en que se tiene una universidad, se genera un movimiento cultural alrededor de ella, que influye decisivamente en esa mejora colectiva de la vida cultural de una ciudad. Piense que le estoy hablando de muchas personas que ahora podrán optar a estudios superiores. En lo que a otros factores culturales se refiere, como la creación literaria, el pensamiento intelectual, etc.; sin duda que dentro de no muchos años respiraremos un ambiente de mayor creación. - Canarias 7: ¿Piensa seguir la Fundación personándose en los recursos? - Sí, seguiremos personándonos en aquellas cuestiones que consideramos importantes, en estos momentos estamos estudiando un nuevo recurso que aún no está bien perfilado. Lo que sí le adelanto es que en cuanto acabemos esta tarea jurídica, pienso dejar la presidencia de la Fundación.


Esta entrevista es publicada por Diario de Las Palmas, el sábado 2 de noviembre de 1991, en la página 18, cuando la Universidad de Las Palmas había cumplido su primer año de existencia. Una vez más, junto con los comentarios sobre hechos y problemas puntuales de ese momento, la entrevista se acerca al pensamiento de D. Juan Manuel Díaz Rodríguez y a los objetivos que se había trazado la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, al frente de la cual estaba desde su creación, en 1982.

Diario de Las Palmas. Educación.

Juan Díaz acusa al Gobierno de crear estado de crispación entre las dos universidades por María J. Hernández

- ¿Cuál ha sido el verdadero papel de la Fundación Universitaria? - Al mismo tiempo que hemos luchado porque se hiciera realidad la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, hemos trabajado en el fomento de la investigación, creando becas para canarios que querían estudiar fuera, porque pensamos que esto era una forma de crear profesorado para la futura Universidad. En este sentido, la Fundación Universitaria ha dado cerca de doscientas becas de investigación para acudir a otras universidades, tanto nacionales como internacionales, de lo cual me siento muy orgulloso. En 1988 establecimos el Servicio Universidad-Empresa con el objetivo de poner en contacto la institución con la sociedad canaria, siendo nuestro cometido el de decir a la empresa qué es lo que le puede ofrecer la Universidad en el aspecto científico y cultural y, a su vez, exponerle a la Universidad la demanda que tiene la sociedad a través de las empresas. También

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Desde 1982, la Fundación ha velado por la creación de la ULPGC y su contacto con la sociedad canaria. “Lamento profundamente los desequilibrios presupuestarios entre las dos universidades, de lo cual es culpable el Gobierno, que está creando un estado de crispación innecesario”, dice el Presidente de la Fundación Universitaria de Las Palmas de Gran Canaria, Juan Díaz Rodríguez. Este, junto con el resto de sus compañeros de la misma Fundación, creada en 1982, fue un firme impulsor de la pretensión de una universidad plena para Gran Canaria, formulando, con insistencia, escritos y comunicados al Gobierno, y medidas que se fueron incrementando año por año. Este papel adquirió mayor importancia, si cabe, con la aprobación de la Ley de 4 de mayo de 1989, por la que se crearon los dos distritos universitarios, ya que la Fundación Universitaria fue la encargada de velar y defender dicha ley.


estamos celebrando convenios con las empresas para alumnos de los últimos años de la carrera. - La Universidad de Las Palmas ha cumplido su primer año de creación, ¿cómo ha visto el Presidente de la Fundación Universitaria esta trayectoria? - Durante este último año se ha logrado mucho. Cuando nació la ULPGC, pasamos de cinco mil alumnos a tener unos quince mil aproximadamente, lo cual creó problemas tanto para la Fundación como para la propia Universidad, sin embargo, poco a poco se han ido aunando criterios y marcando objetivos que se están cumpliendo, como son la creación del Campus universitario, enmarcado en un sitio maravilloso, tanto desde el punto de vista paisajístico como climático; el fomento de la investigación en facultades y escuelas superiores; ir cubriendo mediante oposiciones cátedras vacantes; consolidar las titulaciones que tenemos, etc. Entre los planes futuros, la Universidad tiene la intención de crear la licenciatura de Turismo, y el deseo de que el título de la Escuela de Comercio Exterior sea universitario.

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- Como Presidente de la Fundación Universitaria, ¿cuál es su principal anhelo? - El fomentar la relación entre la sociedad y la Universidad y convertir esta Universidad en ejemplar, celebrando conciertos y convenios. De hecho, con la reforma de los Estatutos de la Fundación, tenemos pensado que entre los vocales natos estarán las instituciones, y, además, creo que debería haber una vocalía nata de antiguos alumnos, como forma de mantener contacto con la sociedad y no estar nunca de espaldas al mundo institucional y empresarial. - ¿Cuál es su planteamiento en relación con el tema de los presupuestos establecidos para las universidades canarias para el próximo año? - Partiendo de que somos una universidad joven, es necesario que el Gobierno nos trate de forma especial, no como trato de favor, sino como una -institución jovenque necesita cubrir las necesidades de infraestructura que padece. Lamento profundamente los desequilibrios presupuestarios entre las dos Universidades, de lo cual es culpable el Gobierno, que está creando un estado de crispación innecesario. Hago un llamamiento a las autoridades responsables de Educación y docencia para que se hagan cargo de esto. La misión del Gobierno es la de fomentar el entendimiento y la colaboración entre las dos universidades.


Grancanario, hematólogo y ex Presidente de la Fundación Universitaria

Juan Díaz. Un paradigma de la sociedad civil Por Emilio González Déniz

Juan Díaz Rodríguez nació en el Barranco de La Virgen, uno de los valles más frondosos de Gran Canaria, en una casa situada cerca de un barranco, que entonces era arroyo y antes fue río que fertilizó las vegas de Arucas y Firgas. Ha sido y es uno de los agentes más activos de la sociedad civil grancanaria durante más de cuarenta años. El pueblo dice que es analista, porque hace análisis clínicos, pero también lo es porque está en perpetuo estado de vigilia, y pertenece a esa casta de hombres que no aciertan a separar las ciencias de las Humanidades, ni la vida personal de su implicación en la sociedad. Además del Museo Canario y la Fundación Universitaria de Las Palmas, ha sido y es Presidente de otros organismos, siempre civiles e independientes. Su nombre ha quedado unido para la historia al nacimiento de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

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Poco después de su dimisión como Presidente de la Fundación Universitaria de Las Palmas, de la que se despidió en la sesión de final de curso, en junio de 1996, el periodista y escritor Emilio González Déniz le hizo una larga entrevista, publicada por el periódico Canarias 7, en la que, bajo el título de “Juan Díaz. Un paradigma de la sociedad civil”, hace un repaso a toda su vida, a su actividad profesional, cultural e institucional, para culminar con una referencia a los orígenes de la reivindicación universitaria en Gran Canaria y a la creación de la Fundación Universitaria. En ella destacan varias afirmaciones e ideas suyas como, de la época de sus responsabilidades en El Museo Canario, que “quedan muchos vestigios arqueológicos, pero han sido expoliados o mal tratados”, o que “Pildain consideraba que los archivos de la Inquisición eran extinguibles por pertenecer a un pasado que era necesario olvidar”; en relación con la cuestión universitaria, destaca cómo “parte del mérito de que haya una universidad en Las Palmas de Gran Canaria lo tiene La Laguna”, refiriéndose a que el centro tinerfeño se cerró en banda y nunca quiso regionalizar lo que hubiera sido la gran universidad de Canarias. Dado su interés, se transcribe a continuación esta entrevista.


- Es usted natural de Valleseco. - Sí, del municipio de Valleseco, y más concretamente del Barranco de La Virgen. Allí nací y viví la época de la República, porque llegaban diarios de distintas tendencias, que como usted sabe eran muy radicales. Precisamente uno de esos diarios se llamaba El Radical. - Y usted, como casi todos los nacidos en el campo, debe mucho a aquellos maestros rurales de antaño, que decían a los padres aquello de “el niño tiene buena cabeza y debería ponerlo a estudiar”. - En efecto, una escena parecida se produjo en mi caso, muy típica por otra parte, y el maestro en cuestión era don Luis Cabrera, excelente profesor y mejor persona. - Y paso a paso, empieza usted sus estudios en Teror, que estaba mucho más cerca que la capital. - Si, había una academia y allí me preparaba para luego examinarme libre en el Instituto de Las Palmas. Así estudié parte del bachillerato, aunque luego lo acabé en Las Palmas.

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- Como siempre, los curas también tuvieron que ver. - En mi caso sí, porque al tener amistad con monseñor Socorro Lantigua, su estrecha relación con los Salesianos me sirvió primero en Las Palmas y luego cuando estudié Medicina en Sevilla. Allí viví en los Salesianos de la Trinidad, donde fui el primer universitario que se hospedó, como preludio del Coegio Mayor Salesiano, inaugurado justamente cuando yo terminaba la carrera. - Los exámenes eran un acontecimiento. - Ya lo creo, era toda una ceremonia, había que hacerlos con pluma. Luego llegó el bolígrafo, pero no se le consideraba serio y había que firmar con pluma, en los documentos igual. - De Teror a Las Palmas y de Las Palmas a Sevilla. - Hice Medicina en Sevilla y, como le dije, allí también vivía en el Colegio Salesiano, que era un antecedente de lo que Iuego serían los colegios mayores universitarios. - Pero la cosa no paró en Medicina. - Terminada la Licenciatura, realicé la especialidad de Análisis Clínicos, que luego amplié en Madrid con un curso de Hemoterapia. - Y con las alforjas llenas, regresa a Gran Canaria en el año 1948. - Este bagaje me sirvió para, junto al Dr. García Sastre, iniciar en la Jefatura Provincial de Sanidad el primer centro de Hemoterapia de Gran Canaria en la década de los cincuenta. Hablo de Hemoterapia y no de Hematología, que comienza a desarrollarse en aquellos años y hoy es una especialidad muy destacada.


- Supongo que tuvieron que intervenir en muchas cosas; saneamientos, alimentos, agua… - Por supuesto, y era difícil meter a la gente muchas cosas en la cabeza. Antes se sobrevivía de milagro, a pesar de que se hacían controles muy rigurosos sobre diversas especialidades. A menudo se manipulaban los alimentos a la buena de Dios, eran difíciles los controles y muchas enfermedades provenían de ahí. - Los lecheros aumentaban la leche que compraban en las medianías echando agua corriente en las lecheras. - Se dice que eso ocurría y lo llamaban rebajarla, pero la leche por ese hecho podía estar contaminada. Para que usted se haga una idea de la mentalidad aquella, recuerdo que en Sanidad comenté a un lechero: “Ten cuidado con lo que haces, que tú echas agua a la leche y luego a mí se me mueren los niños por enteritis”. Él, muy tranquilo, me contestó: “Mi leche es sana, porque yo la rebajo con agua de Firgas”.

- ¿Participó en las innovaciones de la medicina? - Como toda la sociedad, que en los años cuarenta se convulsionó con la penicilina y luego con la estreptomicina, los años cincuenta fueron los del desarrollo de la Hemoterapia-Hematología, aprovechando los sistemas de conservación de la sangre y al tener una mayor precisión en el sistema ASO y el Factor RH. A través de este servicio hicimos las primeras transfusiones con los nuevos sistemas, en todos los centros hospitalarios públicos y privados, hasta que fueron llegando nuevos hematólogos y se crearon los servicios de Hematología y Hemoterapia en estos centros. Antes se habían hecho de brazo a brazo, de donante a receptor, mediante el aparato Jubelet, una bomba aspirante-impelente, que según parece utilizaron los doctores Gómez Bosch, Paradas y Hernández González, muy anteriores a mí. - ¿Cómo se sabía cuándo había que parar? - Yo de ese sistema no tengo experiencia, pero pienso que cuando el receptor adquiría un color aceptable y el donante se ponía pálido (se ríe). - ¿Cuándo empezó a funcionar su laboratorio de la calle entonces llamada General Franco, hoy Primero de Mayo? - Inicié mi trabajo en el laboratorio de la Avenida 1º de Mayo al mismo tiempo que en la Jefatura Provincial de Sanidad y en la Clínica Santa Catalina. Entonces había en Las Palmas laboratorios de prestigio como los de los doctores Paradas, Hernán-

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- Y a raíz de eso, del Cabildo surgió la COAGRO, para centralizar la leche y expenderla con garantías sanitarias. - No sabe usted lo que costó llegar a eso, pero al fin se logró crear esa especie de consorcio, y cuando la leche salía a la calle ya no había peligro. Y esto que le cuento de la leche es solo un botón de muestra.


dez González y Limiñana, que llevaban muchos años. Luego vinieron otros que harían interminable la relación. - Menos de la U.D. Las Palmas, usted ha sido Presidente de casi todo lo que concierne a la sociedad civil grancanaria, pero para no dispersarnos en lo que puede ser el libro de su vida empezaré por su época de Director y Presidente del Museo Canario. - En aquella época, la dirección y la presidencia del Museo Canario estuvieron en manos de científicos, casi todos de la profesión médica. Había estado de Presidente O. Rafael O’Shanahan, más tarde lo fue D. Juan Bosch Millares y a continuación me fue dado tomar el relevo. Corría el año 1967 y era una etapa muy dura (como todas las del Museo en todos los periodos y en todos los mandatos), con escasos medios, pero de todos modos nos las ingeniábamos para hacer cosas que dignificaran la institución y que esta hiciera un servicio a la sociedad.

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- ¿Es cierto que el Obispo Pildain le pidió los archivos de la Inquisición que custodia el Museo Canario? - Es cierto, monseñor Pildain me solicitó dichos archivos, ya que él los consideraba como propios de la lglesia, y extinguibles por pertenecer a un pasado que él creía necesario olvidar. - Ya sé que no me va a decir que Pildain iba a quemarlos, pero es evidente que usted se negó a dárselos. - Claro, siguiendo su criterio, él posiblemente iba a destruirlos, y como mi opinión era opuesta, ya que son historia documental, no se le entregaron, y siguen formando parte de los valiosos fondos del Museo Canario. Don Antonio Pildain en algunos aspectos tenía criterios al menos sorprendentes. - En su época se hicieron cosas importantes en El Museo. - Conté con la ayuda inestimable de gente como Juan Rodríguez Doreste, José Miguel Alzola, Carlos Bosch, Lothar Siemens y del que al mismo tiempo era Director de la revista del Museo, Manolo Hernández, un hombre valiosísimo que fue colaborador de don Agustín Millares Carlo cuando este regresó. - El Museo empezó a abrirse al exterior. En aquella época se celebró en Las Palmas el Iº Seminario Internacional sobre el hombre de Cro-magnón. - Se hizo aquí el seminario porque era el centenario del descubrimiento del hombre de Cro-magnón. Vinieron arqueólogos y antropólogos de todo el mundo. - ¿Cuántas momias hay en el Museo Canario? - Centenares, muchas incompletas, pero hay centenares. Es la mayor colección del mundo en lo que se refiere al hombre de Cro-magnón, incluyendo unas muestras unitarias cedidas al Museo del Hombre de París y al Museo de Viena.


- ¿Quedan muchos restos arqueológicos aún por recuperar en Canarias? - Quedan muchos vestigios arqueológicos, pero han sido expoliados o mal tratados, porque se han metido a arqueólogos gente sin preparación, que desconocen el cuidado que hay que tener con estas cosas. - Entonces El Museo fue una tribuna privilegiada, e intervino en la celebración de la primera Feria del libro de Las Palmas. - Se abrió al exterior, con subvenciones del Ministerio de Turismo y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas a través del Patronato José María Cuadrado, y vinieron intelectuales de gran prestigio, como Guillermo Díaz-Plaja, para inaugurar la primera Feria del libro que se hizo en Las Palmas, que una parte la pagó Rexachs y otra el Museo Canario. - Creo que con Díaz-Plaja no termina la lista. - Vinieron otros muchos, como Camilo José Cela, Julián Marías, Gloria Fuertes, Álvaro Cunqueiro, López de Anglada, Ramón Solís, Miguel Ángel Asturias, Julio Caro Baroja, Federico Muelas...

- Y con el Museo se implicó usted. - Se constituyó en el Museo Canario una comisión para crear esas facultades, que se solicitaron al Ministerio de Educación y Ciencia. - Pero eso siguió sin resolver el problema universitario. - Mire usted, le voy a decir claramente una cosa: una parte del mérito de que haya dos universidades en Canarias lo tiene La Laguna, porque se cerró en banda y nunca quiso regionalizar lo que hubiera sido la gran universidad de Canarias. - Y se empieza a pedir abiertamente una universidad. - Hubo una convocatoria abierta en el Gabinete Literario, se aprueba la idea de crear una universidad en Las Palmas pero no se hace una comisión de seguimiento. Más tarde, en 1982, se hace una manifestación, pero todo acabó en un fracaso. - Nace entonces la Fundación Universitaria de Las Palmas de Gran Canaria. - Un grupo de personas crea la Fundación Universitaria en 1982 y ya entonces se

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- Pasemos al otro gran tema de los suyos, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. ¿Cómo es que se implica tanto en ese asunto? - Proviene de mi época activa en el Museo, antes de ser Director y Presidente. Se creó la Universidad Internacional Pérez Galdós y vino Torcuato Fernández Miranda, que entonces era Director General de Universidades, a dar cuenta del decreto de creación. Durante la visita, me preguntó qué facultades hacían falta en Las Palmas y yo modestamente le dije que las que no había en La Laguna.


dan las primeras becas. El hecho de que fuese Vicepresidente Lizardo Martell contribuyó a que las empresas se implicaran en los patrocinios. - ¿Cuáles eran los objetivos de esta Fundación? - Muchos, pero fundamentalmente tres: formar doctores e investigadores para la universidad que se pretendía crear, dar becas de investigación, y vincular esa universidad a la sociedad, por lo que se crea el Servicio Universidad-Empresa. - Los comienzos serían difíciles. - Ya lo creo, nos presentamos ante el notario con un patrimonio inicial de cincuenta mil pesetas, y así poco a poco, con la colaboración de mucha gente, hemos proporcionado ya más de 500 becarios y centenares de tesis doctorales. - Usted ha sido Presidente de la Fundación desde que se creó hasta finales de junio pasado. - Así es, durante 14 años, mucho tiempo, por eso yo creo que ha sido bueno el relevo, y más si la Presidencia ha recaído en Lothar Siemens.

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- ¿Sigue vinculado a la Fundación, de la que ha sido nombrado Presidente de Honor, y a la Universidad? - Sigo vinculado afectivamente. Como hemos hablado, participé en su creación junto a la Comisión Promotora, presidida por el profesor don Antonio Marrero, creo humildemente que fuimos el motor de la Propuesta de Ley de Reorganización Universitaria y de la gran manifestación en la que participó toda nuestra sociedad. Y como dije en el acto de fin de curso de la Fundación, “la Universidad es nuestro bien más preciado”, al que todos debemos apoyar para que sea la mejor si fuera posible: la mejor en calidad de enseñanza, la mejor en ciertas ramas de la investigación, y que sea referente obligado en determinadas disciplinas. - Pero se va sabiendo que ha sido partícipe de la creación de una universidad que partió de la nada. - Para ser veraces hay que decir que no se partió de cero, pues ya estaban las escuelas técnicas y las facultades de la Universidad Politécnica, además del Colegio Universitario que durante un tiempo dependió de La Laguna. Ahora se imparten en la ULPGC más de cuarenta titulaciones, aunque se ha evitado en lo posible la duplicidad de facultades. - El aldabonazo fue la gran manifestación que todos recordamos. - En 1988-89 se redacta una propuesta que se llevó al Parlamento para una Ley de Reorganización Universitaria, y en su apoyo se convoca una manifestación a la que asisten 300.000 personas.


- Yo no asistí a esa manifestación, no lo veía claro, pensaba que era mejor una sola universidad fuerte, y esa tarde me metí en un cine para que no pudieran contarme si me veían en la calle. - Hubo mucha gente de buena fe que hizo lo mismo, pero es que no conocían los entresijos de la historia. Todo esto empezó mucho antes de que la Universidad fuera una realidad, hay detrás varias décadas de lucha, incumplimiento y frustraciones. La Laguna no nos dejó otra alternativa que crear nuestra propia universidad. - ¿Se ha notado en Gran Canaria la presencia de la Universidad? - El hecho de que haya una universidad en la isla es muy positivo, pero lleva aparejado el peligro de la endogamia. Por eso hay que salir de aquí, ampliar estudios fuera, entrar en contacto con otras visiones, y en eso la Fundación se moja procurando medios para que esto sea una realidad.

Los molinos y el gigante Asturias A Juan Díaz le ha sobrado tiempo para escribir “Molinos de agua de Gran Canaria” (y sus heredamientos), un volumen que ya va por la tercera edición. Ha sido un trabajo de muchos años recorriendo la isla barranco a barranco, y esa idea debió surgirle influenciado por los recuerdos de su niñez, pues a pocos metros de su casa de Barranco de la Virgen había un molino de agua. Este libro es un documento de extraordinario valor, que ha sido tomado como ejemplo en la Península para hacer inventarios parecidos de elementos que forman parte de nuestra cultura popular y de nuestra historia. De todos los gigantes que se sentaron a su mesa, Juan Díaz guarda una memoria viva y entrañable, pero sin duda la más bella, y al tiempo la más triste, es la que dibuja al fondo a un hombre de maíz, Miguel Ángel Asturias, Premio Nobel de Literatura. Venía el novelista y embajador guatemalteco del Congreso de la Negritud celebrado en Senegal, junto a Leopoldo Shengor, poeta y Presidente entonces del vecino país africano. Estaba previsto que Neruda viniera también, pero el poeta de Isla Negra murió poco antes, en septiembre de 1973; de manera que en la primavera de 1974 Miguel Ángel Asturias pasó varios meses en la casa de Las Palmas de Juan Díaz, y luego en su otra casa de Puerto Rico, mientras terminaba “Dos veces bastardo”, el que sería su libro póstumo. Juan Díaz y su esposa compartían veladas con el novelista y Blanca Asturias, la esposa de este, lar-

93 III.- ENTREVISTAS EN PERIÓDICOS GRANCANARIOS

- ¿Se acabó la guerra con La Laguna? - Afortunadamente parece que sí. Ahora se llevan muy bien las dos universidades canarias, sobre todo después de que hay un nuevo equipo rectoral en La Laguna. Incluso ambas universidades colaboran en proyectos de investigación comunes.


gas conversaciones a las que a veces asistía Juanito Rodríguez Doreste, y el narrador les leía sus páginas más recientes. Luego, Miguel Ángel Asturias cayó enfermo, Juan Díaz lo hospitalizó en la Clínica Santa Catalina y, al agravarse, lo llevó a Madrid, donde el Premio Nobel de los indios centroamericanos murió en el ardiente verano de 1974. Es una historia triste pero hermosa, y por ella sabemos que las últimas páginas de aquel gigante de las letras fueron escritas frente a nuestro mar, sobre la mesa de la casa que Juan Díaz tiene en Puerto Rico.

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CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ

La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez

IV.ALGUNOS DISCURSOS Y 97


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Foto página 97: Aspecto general del salón de actos del Edificio Millares Carlo durante la intervención del rector Francisco Rubio Royo, con motivo de la Apertura del Curso 1994-95 de la ULPGC.


Artículo D. Juan Manuel Díaz Rodríguez elocuente no solo para conocer sus ideas sobre la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, sino el proceso que llevaba su reivindicación y los acontecimientos que se vivían en aquellos momentos. Con este mismo título, y como reconoce en otro publicado diez años después, en 1977, en el mismo periódico y bajo el título de “La Universidad y la región”, publicó una serie de artículos en el periódico La Provincia.

La Región y la Universidad En alguna ocasión, un ministro del Gobierno del Estado español decía que los problemas de las Islas Canarias eran los más fáciles de orillar o sortear: o visto de otro modo, los más difíciles de resolver.

Balance: perplejidad del Ministro y recomendación a ambas comisiones, que regresaran a las islas, que nombraran una comisión, y que cuando la tuvieran, volvieran al Ministerio, con la solución verdadera y justa. Y mientras el tiempo pasaba. Este eterno espectáculo se ha dado por enésima vez hace pocos días. El Rector de la Universidad Politécnica de Las Palmas visita al Ministro, en solitario, por ausencia del Rector de la Universidad de La Laguna. Después el Rector de la Universidad de La Laguna realiza la visita al Sr. Ministro, esta vez acompañado del nuevo y flamante Presidente de la Junta de Canarias, que por casualidad, el de turno es de Tenerife: seguro que el Sr. Ministro escuchó dos versiones diferentes. Primer error del nuevo Sr. Presidente en la andadura de la Junta: tomar parte, “como parte interesada parcialmente”, en uno de los problemas más conflictivos interprovinciales. Así justamente es como no se comienza a hacer región, cuyas posibilidades de supervivencia dependen de mucho tacto y enfoques adecuados, sin dejar de lamentar la desatención que los Sres. parlamentarios prestaron en todo momento a las miles de opiniones verbales, y escritas a través de la prensa, abogando por una descentralización o autonomía, a través de los cabildos, que tenían historia, credibilidad y aparato burocrático para cumplir, a la perfección, la misión de las sucesivas transferencias. Y la Junta de Cabildos, para los problemas que nos fueran comunes entre islas o provincias y frente a la Administración Central.

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Un buen día aparecía una comisión de la provincia de Tenerife, planteando un asunto de posible interés regional, para su solución desde una óptica determinada. Semanas antes o después otra comisión de la provincia de Las Palmas aparecía por el mismo Ministerio, con el mismo tema, planteado desde otro ángulo.


No podemos construir región partiendo, erróneamente, de problemas frente a los cuales pueden estar sensibilizadas algunas de las islas o provincias. Y existen dos que hemos de resolver por separado en cierta medida, al menos en lo que tengan de conflictivo, el económico y el cultural, para una vez resueltos comenzar a entendernos. El económico, buscando solución legal a ese transvase anual de millones, de la JIAI, alegando solidaridad, cuando esta ha de comenzar por la propia casa, por la provincia. Tenemos islas Graciosa, Fuerteventura y Lanzarote, necesitadas imperiosamente de agua, entre otras cosas; en toda la provincia, en todas las islas, necesidad de potabilizadoras y centros docentes, y esto es primero. El grave error de los Sres. parlamentarios es habernos estado hablando de “techo”, de “máximos techos”, como si estuvieran dirigiéndose a un parvulario con un paquete de caramelos. Más seriedad, Sres.

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Estuvieron hablando de techos durante años, y ya lo tenemos. Pero jamás hablaron de cimientos, de columnas, del piso. Y nos hemos quedado con el techo flotando sobre las islas, como una alfombra mágica a merced de cualquier alisio. El primer alisio ha acabado en tormenta; los problemas universitarios han provocado [sic], por ceguera, por egoísmo, por falta de amplitud de miras regionales de la Universidad de La Laguna. Es una pena que hayamos tenido que llegar a esto por cansancio, por sentirnos impotentes y humillados, frente a cualquier planteamiento más o menos razonable. Y por ese cansancio, ya a estas alturas no admitimos el término Universidad de Canarias, término utilizado por un Ilustre Catedrático de La Laguna, hace días en una interviú, cuando siempre se ha llamado Universidad de La Laguna. Como se ve, los subterfugios son infinitos. Esa vieja cadena de humillaciones se ha sucedido, en el transcurso del siglo actual, para no remover más historia, y de momento nos impide creer en la Universidad Regional, ni en la Regionalización de la Universidad. Y, aunque se ha repetido hasta la saciedad, volvamos a resumir los hechos, porque las fechas y los actos son elocuentes. 1913-1916. La creación del Instituto de Enseñanza Media en Las Palmas en 1916 fue motivo de protestas y manifestaciones en la provincia hermana. A pesar de su creación, tuvimos, hasta muchos decenios después, que ir a verificar a La Laguna la Reválida, o Examen de Estado, o sus diversos nombres, según el ministro de turno. 1962. Creación de la Universidad Internacional de Las Palmas, estando de Director General de Enseñanza Universitaria Torcuato Fernández Miranda, siendo motor principal de su creación el gobernador civil Antonio Avendaño Porrúa, que por eso de ser de Santander,


conocía la marcha de la única que en esa fecha existía en España, la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo. Este hecho provocó otro trauma en Tenerife, no pudiéndose llamar Universidad lnternacional de Canarias porque no gustaba a Tenerife, ni llamarse de Pérez Galdós, pues molestaba a la Iglesia. En aquella fecha Unamuno y Galdós estaban en cuarentena por la iglesia local. Pero hemos de precisar fechas, porque en estos días se publicaron unas declaraciones del Ministro de Educación y Ciencias, Sr. Mayor Zagaroza, en el diario Alerta de Santander -13 de junio actual-, donde por desconocimiento o defectuosa información del Sr. Ministro, intenta dar al traste con la Universidad Internacional de Las Palmas. La Universidad Internacional de Las Palmas se creó por Decreto de 29 de marzo de 1962, BOE de abril del mismo año. Pues bien, el mencionado diario Alerta de Santander, con fecha 13 de junio actual, transcribe unas manifestaciones del Sr. Ministro, que dice que la única Universidad Internacional española es la de Santander, que impartirá cursos en varios centros del país, creando una sede estable en Sitges, y que al mismo tiempo colaborará con las secciones de La Rábida y la de Pérez Galdós. La de La Rábida sí es un centro delegado de la Universidad Hispalense, que imparte los prestigiosos cursos de verano.

Primera medida: rescatar el Rectorado para que recaiga en otra persona o en el Rector de la Politécnica de Las Palmas, única forma de volver a potenciarla, y recordarle al Sr. Ministro el Decreto del 29 de marzo de 1962. Que sepamos, el Sr. Rector de La Laguna no ha protestado por estas manifestaciones del Sr. Ministro minimizando o negando el carácter de la Universidad Internacional de Las Palmas.

Sigamos con la historia En 1968-69, El Museo Canario celebra una asamblea, para estudio y creación de centros de enseñanza superior en Las Palmas, llegando a unas conclusiones que se elevaron al Ministro, y que comprendían la ampliación de la Politécnica en ramas de Navales y Telecomunicación, Facultad de Biológicas, Facultad de Económicas, esta por razones históricas de haber sido sede de la Escuela de Altos Estudios Mercantiles, y una Universidad de Pesca o Facultad de Ciencias del Mar, cuyas peticiones constan en la Secretaría General Técnica del Ministerio de Educación y Ciencias. El Cabildo Insular, durante el mandato

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Pero la de Las Palmas es Universidad Internacional, por el decreto mencionado, y no sección de ninguna otra. Se creó con amplias miras de proyección a los países americanos, a los que tantos lazos nos unen, pero con una tara que no pudimos evitar, que el Rector fuera el mismo de la Universidad de La Laguna, y los resultados no se hicieron esperar. En lugar de potenciarla comenzaron a desarrollar cursos de verano en el Puerto de la Cruz, cursos que se han repetido el pasado año en Lanzarote y Tenerife, ignorando la Universidad Internacional de Las Palmas.


de Pulido Castro, recogió la idea creando el Centro de Tecnología Pesquera de Taliarte, base suficiente hoy para la creación de dicha Facultad de Ciencias del Mar. En 1972, creación del Colegio Universitario de Medicina, después de dura lucha con La Laguna, y que después de diez años de andadura aún no merece, a pesar de su elevado nivel de docencia e investigación, el carácter de facultad. En las mismas fechas, de 1972, asamblea multitudinaria, convocada por el Gabinete Literario, pro centros de enseñanza superior, que acabó en unas conclusiones válidas pero no atendidas por La Laguna. En 1982, ahora vuelve el Gabinete Literario a convocar asamblea, con el mismo tema, ahora respaldada por APAS, asamblea de vecinos, ayuntamientos, cabildos y el pueblo en su totalidad.

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En los años 1979, 80 y 81, la voz del senador Gregorio Toledo, con proposiciones no de ley y posteriores intervenciones, instando repetidas veces al Gobierno para reconsiderar la regionalización de la Universidad, que tampoco se ha llevado a cabo a pesar de las promesas, desoídas por la Universidad de La Laguna. En una de sus intervenciones, sufrió el desaire de los señores parlamentarios de Tenerife, ausentándose de la cámara con motivo de la intervención del senador Toledo, casi única voz de nuestros políticos que ha estado constantemente en la brecha durante estos años. Comprendemos la posición intransigente del Ayuntamiento de La Laguna, que defiende, más que problemas culturales, un problema económico de hospedajes, de muchos miles de universitarios canarios. Pero comprendemos mejor a los miles de alumnos canarios que ven frustradas sus esperanzas de acceso a una carrera universitaria por falta de recursos económicos, sin adentrarnos en razones demográficas, suficientemente aireadas, ya que somos el colectivo humano más importante del Archipiélago. Y como lo de la Regionalización no es posible, vayamos a crear las facultades y centros superiores que, dependiendo de la Universidad Politécnica, demande nuestra provincia, en función de la demanda y de las posibilidades económicas. Tal vez, después podamos entendernos mejor con la provincia hermana. Yo espero que esta asamblea convocada por el Gabinete Literario, que no hace más que recoger el sentir de toda la provincia, sea para el futuro la fecha histórica de la fundación de la Universidad. La fecha es ideal, porque coincide con el aniversario de la fundación de la ciudad de Las Palmas. Y después vayamos a construir esa región ideal, basada en sustratos comunes tales como situación geográfica, insularidad, lejanía, matices del IVA, posición frente al Mercado Común, etc.


La Universidad, la Región y las frivolidades El Excmo. Señor Presidente del Gobierno, en unas recientes declaraciones a un diario local, al ser preguntado por la “guerra universitaria” refiriéndose al CULP, dice “eso no preocupa al 90% de los ciudadanos... Les trae sin cuidado que dependa de la Politécnica o de La Laguna...” Una relación parcial de las entidades o colectivos que se han pronunciado en torno a la Universidad en Las Palmas y, de un modo inmediato, por la integración del Colegio Universitario de Las Palmas en la Universidad Politécnica serían: Cámara de Comercio Industria y Navegación, Colegio Oficial de Abogados, grupo de juristas “Foro Canario”, grupo de empresarios AIVA, Federación de APAS de la provincia, Centro de Iniciativas y Turismo, Claustro de Institutos, Fundación Universitaria de Las Palmas, la propia Universidad Politécnica con un planteamiento técnico y razonado, Consejo Episcopal de la Diócesis, Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, Colegio Oficial de Economistas, Delegación Diocesana del Clero, Federación de Empresarios del Comercio, Asociación de Importadores de Automóviles, Cámara Oficial Sindical Agraria, El Museo Canario, la Real Sociedad Económica de Amigos del País, Colegio Oficial de Arquitectos, Gabinete Literario, Círculo Mercantil, Tertulia “Víctor Doreste”, Colegio Oficial de Aparejadores

103 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

D. Juan Manuel Díaz Rodríguez publicó, el martes 12 de febrero de 1985, en la página 7 del periódico La Provincia, un extenso y contundente artículo que termina resaltando, en una nota, su no afiliación a ningún partido político, en la necesidad de subrayar que con este artículo no se pretendía realizar ninguna confrontación política, sino exponer en toda su crudeza un tema y una reivindicación que era masiva y esencial entre los ciudadanos e instituciones de Gran Canaria. Dada la trascendencia que tuvo en su momento, que es muestra palpable del tono que tenía la lucha por la Universidad en esos años y que fue hecho en su calidad de Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, se transcribe a continuación. Días antes, en unas declaraciones concedidas al periódico Canarias 7, el 9 de febrero, en la página 9, D. Juan Manuel Díaz Rodríguez señalaba que “no luchamos contra La laguna”, pero en todo caso “no admitimos claudicaciones en el tema universitario”, en relación con el borrador del proyecto de Ley de Medidas Parciales Universitarias que preparaba el Gobierno de Canarias.


y Arquitectos Técnicos, Colegio Oficial de Procuradores, Club de Leones de Las Palmas, Cooperativa Familiar de la Enseñanza, Escuela de Enfermería, Colegio Oficial de Agentes de Aduanas, los ayuntamientos, el Cabildo Insular, etc., y casi todos los líderes políticos en diversas fechas, pero de un modo especial los líderes del partido socialista, antes de las elecciones, y doscientas mil personas, con un ridículo forcejeo por atrapar la pancarta. Ahí están las pruebas gráficas como testigos vivos de uno de los mayores fraudes que se han cometido en esta provincia. Hace pocos días, en un comunicado a la prensa y demás medios de comunicación, se ha reproducido el escrito enviado al Ilmo. Señor Presidente del Cabildo y consejeros, avalado por un grupo de entidades de gran raigambre en nuestra provincia, que se ratifican en lo dicho en otras ocasiones. Esta manifestación masiva del pueblo grancanario es al parecer una frivolidad.

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El diario La Provincia, el día tres de junio de 1982, comentaba unas declaraciones de don Jerónimo Saavedra... “El PSOE a nivel regional tiene criterios muy claros: no aceptamos el centralismo educativo que existe, y esto no pone en peligro ni la región, ni la nacionalidad, ni nada de esto. No se puede caer en el maniqueísmo de que hacer dos distritos atenta contra la región”. El día 8 de julio, el “Diario de Las Palmas” se hacía eco de unas declaraciones de don Jerónimo Saavedra: “Cuando una amplia representación del pueblo demanda algo y no se le satisface, se genera una frustración, una decepción, que podría afectar también a las instituciones democráticas. Yo creo que esto no debiera ocurrir. La reivindicación es justa. Pedir más centros universitarios en Las Palmas se encuentra absolutamente justificado y requiere una respuesta, sea de un Gobierno de UCD o un Gobierno socialista. Lo que no se puede hacer es darle largas al asunto”. En el diario La Provincia del diez de julio 1982, don José Manuel Hernández (UGT) decía: “Desde que el Patronato del Colegio Universitario hizo público el documento sobre la situación universitaria en Las Palmas, la UGT lo hizo suyo...” y termina “... docenas de capitales y ciudades peninsulares mucho menos importantes que Las Palmas cuentan con universidad y más estudios universitarios”. En el mismo día y diario, don Carmelo Padrón decía: “Desde un punto de vista de clases, lo importante es la cultura y el acceso a la cultura de la clase trabajadora; el cambio social viene dado por el cambio cultural y una universidad evidentemente haría subir el nivel cultural”. Pero llegaron las elecciones y varió el programa. Cuando se hablaba de Universidad en Las Palmas, se tachaba de insularismos trasnochados, olvidando quiénes fueron los paladines de tal aspiración.


Y siguen las frivolidades… El señor García Manrique se expresa en el sentido de que el problema de la Universidad en Las Palmas es un asunto entre el Cabildo y La Laguna. El señor Balbuena se extraña de que los canarios no se ocupen de otros problemas que tiene la provincia y estemos obsesionados con el tema universitario, al mismo tiempo que lanza un proyecto de Ley de Medidas Urgentes Provisionales y Parciales que ha provocado la ira de los que han tenido ocasión de conocer dicho proyecto. Prefiero concederles el beneficio de la ignorancia en el tema universitario antes que el de intenciones torcidas. El problema universitario de esta provincia no es competencia del Cabildo, de ninguna universidad: es un problema de los canarios, es un problema de una ciudad con cuatrocientos mil habitantes, la única de Europa con ese censo que no tiene universidad. Ya nos sentimos cansados de hablar y de escribir. No se puede eludir el tema con frases, emitidas por varios políticos, que cuando se les agotan los argumentos responden ampulosamente “estamos en otro contexto histórico”, claro, el contexto histórico de después de las elecciones.

El problema universitario es competencia de la Comunidad Autónoma o del Gobierno de la nación pero no del Cabildo (salvo la decisión de la adscripción del CULP a la Politécnica), ni de La Laguna. Afortunadamente, ya se ha declarado incompetente. Yo creo que lo ha sido siempre. Ahora es la gran ocasión —un poco tardía— de cumplir las promesas electorales ya enumeradas.

Ahora o nunca No se nos haga recurrir a más altos organismos nacionales o internacionales, para hacer respetar nuestros derechos constitucionales o evocando derechos humanos. Sería bochornoso para el Gobierno de la región. No se podrá construir la región en la que todos tenemos empeño sobre dos pilares que serán perpetuos contenciosos entre ambas provincias, el cultural y el económico. Hágase balance y se observará que el famoso “pleito insular” se ha recrudecido adquiriendo caracteres virulentos cuando ya estaba casi superado.

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Y el problema no se resuelve adscribiendo los centros a ninguna otra universidad porque la historia nos ha demostrado que es inútil. Ahí está una larga lista de frustraciones de los centros que hasta ahora han dependido de La Laguna, que no vamos a repetir por sabidos.


El número de alumnos universitarios que podrá tener la región será aproximadamente unos treinta mil a largo plazo. La Universidad Politécnica podría llegar al máximo de cinco mil alumnos con riesgo de perecer por antieconómica, mientras que en el resto de las enseñanzas el techo sería de veinticinco mil. Dos universidades, dos distritos, con diez, doce o quince mil alumnos, y con la adscripción a cada una de ellas de los centros que radiquen en dicha provincia sean del tipo técnico o humanístico que sean. Hace pocos días se manifestaba que nuestra isla era un volcán o un polvorín a punto de estallar: ya se han encendido dos mechas; la de arbitrios, que en lugar de corregir perpetúan los desequilibrios, de cuyo mal de origen no son culpables los actuales gobernantes, pero tenían la obligación de corregirlo y perfeccionarlo, en lugar de enconarlo, con esa “embajada volante”, recabando los votos de las islas periféricas a cambio del botín a expensas de la isla de Gran Canaria; y la otra mecha, la del tema universitario, incumpliendo las promesas electorales con argumentos tan endebles, lo repito, como que estamos en “otro contexto histórico”.

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La mecha definitiva ¿quién la enciende? ¿Los padres de los alumnos que ven frustrada la posibilidad de acceso a estudios superiores de sus hijos?; ¿los alumnos del CULP al tener que marchar de sus domicilios o no poder hacerlo al llegar al tercer curso? ¿O las doscientas mil personas que se manifestaron en el año 1982? No lo sabemos, pero de producirse deseamos que sea tan pacífica, tan ortodoxa como la anterior. Y que no se nos diga como estribillo “que por qué no lo hicieron los otros”. Los otros ya hicieron el Colegio Universitario, el Hospital Insular, la Avenida Marítima, la autopista hasta Tarajalejo, y las dos potabilizadoras, entre otras cosas. Se podría sugerir un atractivo programa, para los meses que quedan de mandato: otra potabilizadora para que los barrios periféricos de Las Palmas y Telde no estén en condiciones similares a los etíopes; prolongar la autopista hasta Maspalomas, para que los visitantes no tarden en llegar a las zonas turísticas desde Gando más tiempo que desde Europa a Gando. Y cómo no, crear el nuevo distrito universitario. Sería una pena que el fabuloso patrimonio de “cien años de honestidad” se dilapide en unos meses.

Nota: Juan Díaz no es ni ha sido militante de ningún partido político.


Discurso pronunciado por don Juan Díaz Rodríguez con motivo de la ceremonia académica solemne de su investidura, y la de Alfredo Kraus Trujillo, como doctor honoris causa de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la primera de este tipo que dispuso esta Universidad, celebrada en el Teatro Pérez Galdós el 10 de abril de 1992. Excmo. Sr. Presidente del Gobierno de nuestra Comunidad Autónoma de Canarias. Excmo. Sr. Rector Magnífico de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Excmas. e Ilustrísimas autoridades, comunidad universitaria, señoras, señores, amigos. Criterios de austeridad de la Junta de Gobierno de nuestra Universidad, con acierto, han relegado la edificación del futuro Paraninfo, dando prioridad a la construcción de los edificios propios de escuelas especiales, facultades o departamentos, y ello nos hace utilizar, en la fecha de hoy, un Paraninfo Especial para el primer acto académico que de esta índole celebramos en nuestra Universidad.

Y es asimismo especial porque casualmente estamos situados a pocos metros de la margen izquierda de nuestro viejo río Guiniguada, invisible hoy a causa de las avalanchas y errores urbanísticos, viejo río donde un día, hace más de medio milenio, saciaron su sed hombres de Castilla y abrevaron sus caballos. Y también es especial porque estamos a poco más de un tiro de ballesta del asentamiento del primer campamento castellano fuera del territorio continental, fundado por Juan Rejón en un 24 de junio de 1478 junto al lugar hoy llamado Pasaje de Pedro de Algaba y la Ermita de San Antonio Abad o de Colón, como presentimiento del trampolín que iban a ser las Canarias para el descubrimiento de América, cuya singladura no hubiera sido posible, al menos en aquel viaje, porque aquí hubieron de arreglarse palos y velas de las carabelas, La Pinta y La Niña, hecho que en cierta medida se ignora con motivo de los fastos del V Centenario. Con el tiempo, la ciudad fue creciendo y prosperando, y un día no cupo en la margen derecha del Guiniguada, saltando al que iba a ser el Barrio de Triana, hasta la muralla y portada que se extendía desde El Castillo, hasta el mar, junto al muñón del muelle, que fue lo único que íbamos a tener durante cuatro siglos. Después del paso de Colón por nuestra ciudad y bahía, años más tarde, desde la Cofradía de Mareantes de San Telmo, los días de bonanza, se contemplaban abarloados con profusión de velámenes, carabelas, goletas o bergantines, que tal vez habían partido de las riberas del Guadalquivir junto a la Torre del Oro en Sevilla y pasaban atiborrados de

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Y es especial y significativo que este improvisado Paraninfo sea nuestro Teatro Pérez Galdós, canario universal y figura insigne de las letras españolas.


aventureros, conquistadores, emigrantes, especies y semillas o plantas para el Nuevo Mundo... Aquí, en nuestro conato de puerto, completaban el avituallamiento y reparaban averías, antes de emprender la singladura definitiva hacia América..., y también aquí se nutrían de aventureros y nuevas semillas, plantas o frutos, tales como la caña de azúcar, cuyos primeros plantones salieron desde esta isla de la Gran Canaria un día de los últimos años del siglo XV, por la puerta despensa del Convento de San Francisco, del que aún queda como testigo mudo de la historia el viejo campanil. Y al regreso a la Patria, las flotas de las Indias, cuando recalaban en nuestras costas, si en San Telmo era imposible por mar arbolada, se refugiaban en la Bahía de las Isletas, que se empavesaba de mástiles y velas, recabando un puerto natural que ya había intuido Colón, y que solo existiría cuatro siglos después, cuando el ilustre grancanario León y Castillo, y las potencias europeas, le hicieron ver a España que aquel era el lugar natural e ideal del Puerto de Gran Canaria (sobre el “sonoro Atlántico”, que cantara nuestro poeta Tomás Morales), puerto de las cien banderas y ruta de cuatro Imperios (español, inglés, holandés y francés).

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Y estas flotas que llegaban del nuevo continente nos mostraban semillas exóticas como las papas y el maíz o el cacao, que era el té de las cinco de los habitantes del Imperio Azteca, o extractos de plantas como la quina, que curaba las calenturas, gentileza de la Condesa de Chinchón, esposa de virreyes, o pieles extrañas de animales andinos como la alpaca o la vicuña y pájaros sorprendentes como el guacamayo o el quetzal, cuyo policromado y vistoso plumaje deslumbró a Pedro Alvarado, Capitán de Cortes, cuando en 1523 llegaba a Guatemala. Pero estos bergantines que pasaban por San Telmo camino de América, entre su abigarrado contenido, también llevaban Bulas Pontificias, Cédulas Reales, autorizando y ordenando la creación de universidades, tales como la de Santo Domingo, erigida por los dominicos en 1538, solo 42 años después de que la ciudad fuera fundada por Bartolomé Colón, la más antigua de América. Trece años después, en 1551, se creaba la Universidad de San Marcos de Lima y sesenta años más tarde la Universidad de Santo Tomás de Manila. Por no hacer la relación interminable, citemos la Universidad de Guatemala, creada en 1771, o la Universidad Central de Caracas en 1772, porque España -reconozcamos el hecho- supo llenar de universidades nuestro imperio de aquella época. Pero las Bulas, Papales o los Breves Pontificios y Cédulas Reales nunca se quedaban en las islas, y cuando sucedía, como el Breve Pontificio dictado por Clemente XI (Pastoralis Officii), creando en 1701 la Universidad Agustiniana en La Laguna a petición de los Agustinos, nuestros Reyes, acaso por el pleito entre Agustinos y Dominicos en aquella ciudad de los Adelantados y tal vez se preguntara Felipe V: ¿qué les pasa a los canarios que se pelean?, haciendo caso omiso de la petición a causa del conflicto entre monjes.


Y mientras duraba ese pleito, en el Sínodo Diocesano de 1735, el Obispo de Canarias (existía solo un Obispado), Manuel Dávila Cárdenas, solicitaba Universidad para Las Palmas, que sería sostenida por la mitra con 456 ducados de oro, sin que costara nada a la Corona, pues ni así; como el pleito entre monjes continúa en La Laguna, ahora vuelven Felipe V y el Papa Benedicto XIV a confundir la geografía y por Bula “Aeterna sapientia concilio” y Cédula Real, crean en La Laguna, en 1744, la universidad que había solicitado Las Palmas. Las confusiones reales continúan tanto en la Corte como en la Cámara de Castilla y ahora es Fernando VI, que con motivo de una petición de Las Palmas, suprime de un plumazo en 1747 (tres años después de creada) la Universidad de La Laguna, y crea en Las Palmas la Universidad Pontificia, que sí habíamos pedido pero no en aquella fecha. Se vuelve a la carga en 1784-1785, petición que desoye Carlos III. En 1792, Carlos IV se equivoca con la petición del Ayuntamiento de Las Palmas y Obispado, creándola en La Laguna. El mismo error sufre Fernando VII, que crea aquella Universidad en 1816, que había sido suspendida, y que unos años después vuelve a suspenderse. Y los reyes se siguen preguntando: ¿qué les pasa a los canarios?

El 21 de septiembre de 1927, época de Alfonso XIII y de Primo de Rivera, con motivo de protestas originadas en Las Palmas, noticia que llega a la Corte, Primo de Rivera pregunta: ¿qué les pasa a los canarios?, decretándose la creación de dos provincias. Y con este motivo se compensa a Tenerife elevando definitivamente (esta vez sí), a Distrito Universitario, la Sección de Derecho que ya tenía desde 1912, continuando desde esa fecha, sin interrupción, su brillante trayectoria docente e investigadora la Universidad de la Laguna. Estamos en el año 1992 y nuestra Universidad se crea casi como para festejar el V Centenario: han pasado cinco siglos (en nuestro caso casi 514 años), para que en nuestra región existan dos universidades, cuando el imperio español en sus tres primeros siglos diseminó universidades por todo el orbe. Y cuando solicitamos algo al Gobierno Central en los siglos anteriores como a primeros de siglo, como ayer y como hoy surge la misma pregunta: ¿qué les pasa a los canarios?

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Para no enfarragar esta historia, el 11 de julio de 1912, con la descentralización de la Diputación Provincial establecida en Tenerife se crean los cabildos y con este motivo a Tenerife se le compensa, porque siempre hay compensaciones en esta historia truculenta de las islas, se le compensa (digo, con la creación de una Sección Universitaria que, en 1913, comienza a impartir un curso preparatorio de Derecho, mientras en Las Palmas se creaba el primer instituto de enseñanza media (430 años después de la Conquista).


A los canarios nos pasa que somos la Comunidad más alejada de nuestra Patria, España, y de nuestra Europa, y ni nuestro Gobierno, ni la Comunidad Europea comprenden ni nuestra lejanía, ni nuestra condición de insularidad. A los canarios nos pasa que somos la Comunidad con mayor densidad de población de España y una de las mayores de Europa (concretamente nuestra isla de Gran Canaria, con 400 habitantes por Km, es la mayor de Europa). Que tenemos la mayor tasa de paro de nuestro país, y hasta hace pocos años el más elevado índice de analfabetismo y la mayor tasa de natalidad.

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Este conjunto de factores negativos, problema de incultura, nos ha llevado durante siglos a no saber utilizar los periodos cíclicos de prosperidad, como todos los pueblos sin cultura, para partiendo de ellos (caña de azúcar, orchilla, vinos, cochinilla, plátanos, tomates, flores, turismo, etc.), partiendo de ellos, repito, haber creado un estatus económico que nos hubiera permitido evitar los periodos de depresión que nos forzaban al éxodo masivo de emigrantes, casi siempre sin preparación, con solo el prestigio de su laboriosidad, aportando la mayor tasa demográfica relativa de España a América, contribuyendo a la creación de pueblos, ciudades, virreinatos y naciones, junto a la dulzura fonética de nuestro español canario. Es la misma incultura que nos ha llevado en pocos años a dilapidar nuestro último, único patrimonio -el turismo- provocando el deterioro irreversible de nuestro paisaje, creando urbanizaciones monstruosas y antiestéticas, sin un estudio concienzudo de oferta y demanda. Ha sido la misma incultura, y por consiguiente la falta de preparación científica, técnica y profesional, la que ha impedido que nos planteáramos, desde unas bases serias y documentadas, la posibilidad de abrir una ventana hacia el futuro. Por todo ello, en estos años no hemos sabido o podido dar una respuesta común y consensuada basada en datos estadísticos, económicos, sociales, porque no existían, para poder plantear al Gobierno Central y a Europa cuál era la solución de futuro de nuestro Archipiélago. (Todos tenemos en la mente las batallas campales y dialécticas, entre las opciones o protocolos uno y dos, cuando posiblemente había una opción tres que desconocíamos). Y todo esto unido a nuestra incipiente, titubeante y acaso prematura Autonomía, que a pesar de la buena voluntad de sus dirigentes, tampoco saben dar respuesta adecuada a nuestra problemática, mientras el Gobierno Central se pregunta: ¿qué les pasa a los canarios? Nos duele la incomprensión y la falta de diálogo: nos humilla la mendicidad.


Aferrados a unos valores a los cuales al parecer no podemos renunciar e impulsados por ideales que han estado por encima de ideologías, pero sin bases científicas, económicas y sociales, basadas en la cruda realidad, huérfanos casi siempre de interlocutores válidos (salvo brillantes figuras esporádicas), nos hemos quedado también faltos de sueños, teniendo que aceptar soluciones en las que no creemos: y esto porque en las relaciones internacionales, la historia raras veces vuelve a llamar a la puerta, con lo que peligramos de no recuperar el tiempo perdido. Los momentos difíciles que vive el Archipiélago, sin apenas motivo para esbozar una sonrisa de optimismo, en medio de una geografía política recompuesta con trasfondo de recelos y resentimientos frente a nosotros mismos, al Gobierno Central y a Europa… tenemos hoy que preguntarnos: ¿qué nos pasa a los canarios? y ¿cuál es la solución? Pero en medio de tanto pesimismo, vamos a creer que el destino nos va a señalar un rayo de esperanza en este laberinto de dudas, porque la pérdida de nuestras esperanzas es la única pérdida de la que nunca nos recuperaremos. Yo al menos lo soy, y ese optimismo me ha llevado a trabajar sin descanso soñando con un futuro mejor y estable para nuestra Comunidad.

Esto supone una perspectiva de objetividad, porque tengo conciencia de que salvo el uno por mil que tuvieron oportunidad de estudiar en la Universidad, el resto de los que pudieron ser se quedaron en la frustración. Y esa objetividad, cuando de vuelta de la Universidad a integrarte profesionalmente en nuestra sociedad, te hace ver, entre tantas perspectivas, que la Sanidad era una vocación paralela al ejercicio profesional, y a eIla dediqué treinta años. Como profesional de la medicina, en contacto con las miserias humanas, te sensibilizas frente al déficit de viviendas. Y circunstancias providenciales me llevaron en estos treinta años a regir los destinos de prestigiosas entidades culturales, tales como nuestro Museo Canario, después la Escuela de Bellas Artes de Luján Pérez, y más tarde la Presidencia de la Fundación Universitaria de Las Palmas.

111 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

Cuando actualmente tenemos toda la región regada de institutos y grupos escolares, tan distinguidos como edificios de facultades, cuando estamos a punto de erradicar el analfabetismo, para lo que hemos contado en estos últimos 25 años con la valiosa colaboración de Radio ECCA; cuando ya tenemos universidad, tal vez sea la ocasión de rememorar vivencias de la corta infancia pasada en mi pueblo de origen, Valleseco, del que no me he desarraigado, porque sigue siendo remanso de paz con relativa continuidad, que me pone en contacto con la comunidad humana de mi pueblo y con la belleza y variedad de su paisaje, que la hace ser casi único en la isla.


(Sanidad, viviendas y cultura): era un gran programa al cual, humildemente, aporté acaso algo que pudiera ser útil a nuestra Comunidad. Atrás queda el recuerdo vivo y grato de los primeros años de bachiller en la ruta del coche de Melián, amarillo y polvoriento, desde mi Valleseco de origen por Teror o desde Valleseco por Firgas y Arucas, con tres o cuatro compañeros más, camino de la ciudad al único instituto de enseñanza media que había en la isla, el Instituto Pérez Galdós. Y después de la Reválida a La Laguna en la cubierta del “Correíllo” La Palma, valor trece pesetas. Y después, ¿qué? ¿La Laguna?, ¿la Península?, o nada, que era lo más habitual. Hoy estamos de nuevo en el Pérez Galdós, pero en el Teatro, convertido en Paraninfo de nuestra Universidad.

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Vamos a confiar en el futuro, vamos a confiar en nuestras dos universidades para que unidas y colaborando en todos los terrenos, humanísticos, científicos y técnicos, conectadas con nuestra sociedad, en perfecta simbiosis con nuestro mundo empresarial, seamos capaces de dar respuestas a nuestro futuro, que pasa necesariamente por la investigación, por una formación profesional de gran nivel y por convertir nuestra región en bilingüe (español e inglés), viejo propósito de las tantas metas de la Fundación Universitaria y que ha sido trasladado al Gobierno de nuestra Comunidad, que tiene conciencia del problema, porque ya está en ello. Vamos a convertir nuestra región en una Comunidad culta y próspera, que sea punto de referencia obligada para los tres continentes que durante siglos han visitado nuestros puertos, nuestras aguas, nuestras tierras. Ya sabemos que determinadas facultades de nuestras dos universidades están en ello y por este camino seguro, seguro, que vamos a convertir el mito de nuestras islas en una realidad porque no serán realidad -sino problema de incultura e insolidaridad- mientras cada uno de los canarios no sienta como propios los triunfos y fracasos de cada una de nuestras islas. Y termino: Gracias a los miembros de la Fundación Universitaria de Las Palmas, cuya presidencia, en estos diez años de andadura, ha sido para mí un honor. Gracias a los miembros de la que fue Comisión Promotora, cuyos componentes, después de fulgurante gestión, se han integrado en la Fundación Universitaria, enriqueciéndola. Gracias al mundo empresarial, instituciones culturales, colegios profesionales, corporaciones y personas que, con su patrocinio, nos han permitido, entre otros logros, que hoy existan e investiguen, en los más prestigiosos centros de nuestro país y del extranjero, centenares de canarios.


Gracias a los medios de comunicación, de los cuales hemos recibido siempre el máximo apoyo y difusión a nuestra labor, que lo ha sido de todos, de toda nuestra sociedad. Gracias a la Junta de Gobierno de la Universidad... y de un modo especial a la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, por la gentileza de proponerme para esta distinción, que acepto y asumo con orgullo, pero con la humildad de saber que la historia larga y penosa de nuestras aspiraciones culturales y docentes tiene, junto a la misma, una interminable pléyade de hombres y mujeres ilustres, que se han destacado por su inquietud, amor y entrega a los problemas de nuestra tierra, cuya relación sería interminable en este acto… y entre los cuales yo soy uno más entre todos. Gracias.

IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

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Laudatorio pronunciado en el acto académico del 10 de abril de 1992 por el Dr. D. Antonio Marrero Hernández, con motivo de la investidura de D. Juan Manuel Díaz Rodríguez como doctor honoris causa de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Excelentísimo Señor Presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, Excelentísimo y Magnífico Señor Rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Excelentísimas y Dignísimas Autoridades, queridos compañeros de la comunidad universitaria, señoras y señores:

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Es para mí un gran honor y motivo de enorme satisfacción personal dirigirme a todos ustedes para glosar los méritos contraídos por el señor don Juan Díaz Rodríguez para su nombramiento como Doctor “Honoris Causa” por la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En mi condición de Decano de esta Facultad, ha querido el destino concederme el alto privilegio de ser su padrino, algo que -he de confesarlo- me produce una cierta desazón, por la extraña paradoja que supone apadrinar a alguien a quien considero, por sobrados méritos propios, padrino moral de todos los hoy aquí congregados y, lo que es más importante, padrino ilustre y preclaro de nuestra Universidad. Creo que todos coincidirán conmigo en señalar que hoy es un día histórico en nuestra todavía corta vida universitaria. Hoy la Universidad se viste con sus mejores galas para incorporar a su Claustro y a su Magisterio a dos canarios que son paradigmas de sabiduría y profesionalidad, de esfuerzo y tenacidad, de sacrificio personal. Con ello, hoy incorporamos a nuestra Universidad no solo a dos personas queridas, admiradas y meritorias, sino también unos valores que nos van a resultar imprescindibles para poder desempeñar nuestra labor científica al servicio del progreso de Canarias. La vida de don Juan Manuel Díaz Rodríguez encarna bien estos valores a que me refiero. Nació en Valleseco, tierra de labradores y ganaderos, en marzo de 1921, cuando las cumbres y medianías de la isla apenas disponían de comunicaciones con el mundo exterior. Estudiar, entonces, era toda una aventura, pero a Juan Díaz, de niño y de joven, se le veía correr por senderos, acequias y caminos, huyendo del frío y la lluvia, maleta de tela al hombro y botas hasta los tobillos, para asistir a diario a la escuela. Muy pronto se encariñó con los libros y con el mundo de la ciencia y la cultura. Después de terminar el antiguo bachillerato en el único instituto que existía por entonces en la isla, el Pérez Galdós, obtuvo el título de Maestro Nacional en la Escuela de Magisterio de Las Palmas. A pesar de su flamante título de maestro, Juan Díaz tenía vocación médica, por lo que tuvo que marchar a la Península, al igual que tenían que hacer muchos canarios que deseaban hacer carrera universitaria. Su primer destino fue la Universidad de Sevilla,


en cuyas aulas y laboratorios culminó muy brillantemente la licenciatura en Medicina y Cirugía. Allí puso a prueba su voluntad y disciplina, demostrando su condición de estudiante aventajado al realizar las asignaturas de dos cursos en uno y especializarse en Análisis Clínicos y Biopatología en el Hospital General de La Macarena. Luego se trasladó a la capital del Estado, donde amplió estudios en el campo de la Hematología y Hemoterapia por la Universidad de Madrid. Su continuo afán de superación le llevó a cursar, simultáneamente a sus estudios de Medicina, los de Economía y Comercio en la Escuela de Altos Estudios Mercantiles de Sevilla, y finalmente se licenció en Derecho por la Universidad de La Laguna.

Muy pronto destacó su constante desvelo por despertar la conciencia colectiva entre los profesionales de la medicina. Creó, así, la Mutualidad de Previsión Médica de la provincia de Las Palmas en el seno del Colegio Oficial de Médicos, una idea que más tarde se extendió al resto de los colegios españoles, así como la Sociedad Regional de Médicos Especialistas en Biopatología Clínica, siendo el organizador del Primer Congreso Nacional de esta especialidad que se celebró en Canarias. Y en su brillante y dilatada trayectoria profesional, no dudó en comprometerse activamente en proyectos colectivos, al ocupar la presidencia provincial de la Mutualidad de Previsión Médica y la regional de la Asociación de Médicos Especialistas de Análisis Clínicos, además de formar parte, durante catorce años, de la Comisión Nacional Asesora del Consejo General de Médicos de España. Será precisamente esa dimensión social muy suya, de compromiso activo y desinteresado por el bienestar colectivo, lo que impulse a Juan Díaz a asumir cargos de responsabilidad en diversas entidades culturales, científicas y sociales de la isla en la década de los años sesenta. Miembro de la Junta Directiva de El Museo Canario desde 1963, es elegido Director de dicha sociedad científica en 1966, y Presidente en 1967, cargo que desempeñaría hasta 1972. Su etapa al frente de los destinos de El Museo Canario coincide con el relanzamiento de esta institución como centro dinamizador de la vida cultural isleña. Durante su mandato, El Museo intensifica sus relaciones culturales y científicas con otros centros de investigación nacionales y extranjeros; incrementa notablemente su patrimonio histórico-documental; inicia sus colecciones de botánica, música y numismática; aus-

115 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

El cúmulo de conocimientos así adquiridos lo puso al servicio del progreso médico y sanitario de su tierra, adonde regresó para ejercer como médico especialista de Análisis Clínicos en su laboratorio de toda la vida y en los de la Delegación Provincial de Sanidad, la Delegación Territorial de Salud de Las Palmas y la Clínica de Santa Catalina. Su máxima preocupación profesional estuvo en contribuir a paliar el deficiente estado sanitario de nuestra región, lo que le llevó a promover la creación del primer Centro de Donantes de Sangre de la isla y a realizar importantes trabajos científicos relacionados con su campo de actividad, como el “Estudio de los títulos de aglutininas en la población canaria” y el de los “Tipos de haptoglobinas en la población de Gran Canaria”.


picia la celebración de la primera Feria del libro de Las Palmas; organiza importantes simposios internacionales, y se convierte en tribuna de debate público permanente en la que intervienen destacados intelectuales de la época. Pero los denodados esfuerzos que don Juan Díaz realiza con el objetivo de hacer que Canarias supere su atraso secular no se limitan a la labor desempeñada en El Museo Canario. Preocupado por el tremendo drama que viven numerosas familias canarias ante la falta de viviendas sociales en una época de masivo éxodo rural hacia la ciudad, mueve a un grupo de amigos suyos a participar en 1967 en la creación del Patronato de San José Artesano, del que fue su alma máter, culminándose en pocos años la urbanización del Lomo Blanco. Al mismo tiempo, como Presidente del Patronato de la Escuela de Bellas Artes Luján Pérez, en 1969 emprende gestiones que culminan con la creación de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Las Palmas de Gran Canaria. Y como miembro de la Junta Directiva del Centro de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria, interviene en numerosas acciones tendentes a mejorar la calidad de las aguas, conservar las playas, adecentar los pueblos y villas y, en general, mejorar la calidad de vida de la isla.

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Fue también en aquella época de cambio económico acelerado y de convulsiones sociales cuando, a iniciativa de don Juan Díaz, se convocó la primera asamblea para analizar la situación de la enseñanza universitaria en Las Palmas. Allí se le nombró Presidente de una comisión, que en pocos meses elaboró un Estudio sobre la Problemática de la Educación Superior en la Provincia de Las Palmas. En dicho informe se formulaban las primeras reivindicaciones universitarias de la isla: un Centro Superior de Ciencias del Mar, a imagen y semejanza de la Universidad de Pesca del Japón; una Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, y las Escuelas Técnicas de Ingenieros Navales y de Telecomunicaciones. Comenzaba así la larga marcha en pos de nuestra Universidad, que desde entonces y hasta hoy día estuvo indisociablemente unida al compromiso, el entusiasmo y la perseverancia de hombres y mujeres que como don Juan Díaz Rodríguez actuaron en estrecha armonía -en simbiosis perfecta, diría yo- con la lucha perseverante y tenaz de todo un pueblo en demanda de su derecho a la educación y a la cultura. Como sucede con los buenos frutos de la tierra, para que aquella semilla de la Universidad creciera, y luego madurara, hizo falta que se abonara con profusión y que se regara con abundante agua. Don Juan Díaz se reveló, entonces, como uno de sus cultivadores más emprendedores, asumiendo los riesgos que se podían derivar del mal tiempo y los avatares del mercado. Esto le sucedió en 1972, cuando sin consumar su mandato presidencial al frente del Museo, y ante la constante desidia de las autoridades, dimitió de su cargo en desacuerdo con la política cultural y de enseñanza que se llevaba a cabo en la provincia, y lo hizo en un tiempo en que dimitir por disentir era hasta peligroso. Sus continuas idas y venidas al Ministerio de Educación y Ciencia no habían dado el resultado apetecido y Las Palmas seguía careciendo de los centros superiores que demandaba. No obstante, el movimiento en pro de la Universidad se extendió como una mancha de aceite


y años después la tenaz lucha comenzaba a dar sus primeros frutos con la creación del Colegio Universitario de Medicina y la Universidad Politécnica de Canarias. Era un paso importante, aunque insuficiente, que llevó a nuevas reivindicaciones.

Cuando reflexiono sobre aquella experiencia y, como universitario, me pregunto por los motivos que han lIevado a don Juan Díaz a encarnar tantos valores de lucha y de sacrificio, llego a la conclusión del enorme peso que ha tenido su experiencia vital en su comportamiento social. Al experimentar en carne propia los sacrificios que tenían que hacer las familias canarias para dar a sus hijos estudios universitarios, Juan Díaz, desde joven, tomó conciencia de la necesidad imperiosa de que estas islas tuvieran centros de estudios superiores. Y al ser hombre nacido y criado en el campo, curtido en la brega diaria y los valores solidarios, se percató de esa auténtica hambre de cultura que padecía nuestro pueblo, así como del esfuerzo tenaz y perseverante que habría de acometerse para saciarlo. Creo que teniendo en cuenta estas dos circunstancias que han concurrido en su vida se comprende mejor la encomiable labor de don Juan Díaz Rodríguez. En reconocimiento de esa grande labor, silenciosa y eficaz, altruista y ejemplar, de auténtico mecenazgo; en reconocimiento de esa solidaridad de destino con su tierra de origen con una apertura simultánea a toda patria, toda tierra y todo hombre; en reconocimiento de esa lucha permanente por la libertad que da la cultura, la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales ha resuelto, por unanimidad, proponer a este Claustro la investidura de D. Juan Díaz Rodríguez como Doctor “Honoris Causa” de nuestra Universidad. Con ello consideramos que se está haciendo un acto de justicia, de generosidad y de responsabilidad. Y también, una promesa de compromiso solemne con unos altos valores.

117 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

Después de la primera manifestación masiva en pro de la Universidad, don Juan Díaz, en compañía de otras personas que se encuentran hoy presentes en este acto, auspició otra gran iniciativa: la Fundación Universitaria de Las Palmas, cuya presidencia ostenta desde su creación y esperamos que siga ostentando, pese a su voluntad, por mucho tiempo y en beneficio de todos. La labor de la Fundación desde entonces ha sido encomiable y digna de admiración, tanto en la promoción de becas y ayudas a la investigación, cuyo volumen ha pasado de un millón y medio de pesetas el primer año a los cuarenta millones de hoy día, como en la puesta en marcha del Servicio Universidad-Empresa, que hace posible la permanente implicación de la Universidad en su entorno social. Sobre el papel de la Fundación y de su Presidente en la lucha por la Universidad puedo dar fe yo mismo, durante la etapa en que me cupo el honor de trabajar codo con codo con don Juan Díaz y otras personas en el seno de la Comisión Promotora de la Ley de Iniciativa Popular de Reorganización Universitaria de Canarias. Guardo un imborrable recuerdo de su entera dedicación, su entusiasmo contagioso, su férrea voluntad y su gran entereza en aquella tarea colectiva que nos trazamos y en la que fue preciso vencer no pocos obstáculos para conseguir -“ahora sí”, era el lema- la tan ansiada Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.


Compromiso con un modelo de universidad que, estando firmemente arraigada en nuestro pueblo y nuestra tierra, sea solidaria en el tiempo con las grandes preocupaciones universales de la humanidad. Compromiso con un modelo de universidad que produzca una ciencia inmersa en los avatares cotidianos que viven los hombres y mujeres en su constante esfuerzo de superación y en su deseo de alcanzar mayores cotas de bienestar. Compromiso con un modelo de universidad que, sin tibiezas ni desánimos, sin reclamar prebendas ni exigir privilegios, huya de toda mezquindad, de los reinos de taifas y del corporativismo de vía estrecha y apueste decididamente por la magnificencia, la solidaridad y el interés colectivo. Compromiso, en fin, con un modelo de universidad al servicio de la sociedad que tanto luchó por ella y que tanto la mima en su existencia cotidiana a fin de que desarrolle su alto magisterio y su misión creadora al servicio del progreso económico, social y cultural de Canarias.

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La cultura es el aumento permanente del poder científico del hombre sobre la realidad y, por tanto, es una conquista y un riesgo. Dado su carácter social, el hombre debe actuar en esa realidad utilizando todos los medios que le proporciona la ampliación del conocimiento. Pero el conocimiento no siempre se ha identificado con el bien social. Ojalá que esta Universidad y sus universitarios no olviden nunca que el conocimiento debe ser utilizado con fines lícitos y solidarios y que la libertad que da la cultura debe ser mantenida cotidianamente. Ojalá que asuma siempre esos sabios valores que encarnan hombres que, como don Juan Díaz Rodríguez, han utilizado precisamente el poder que confieren la ciencia y la cultura para poner estas al alcance de todos. Hoy todos nos podemos sentir orgullosos. Investimos doctores “honoris causa” de nuestra Universidad a dos hombres que crearon ciudadanía, porque confiaron en su capacidad y en el esfuerzo, en la lucha constante, a veces angustiosa, convirtiendo su existencia en paradigma para los canarios. Ambos pertenecen a nuestro mundo universitario, el de la ciencia y la cultura. Ambos pertenecen a nuestra entrañable Canarias, región construida a base de mucho sacrificio y región frontera abierta al mundo. Ambos pertenecen a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y nos pertenecen a todos. Así pues, considerados y expuestos todos estos hechos, dignísimas autoridades y miembros de la comunidad universitaria, solicito con todo respeto y encarecidamente ruego que se otorgue y confiera al Sr. D. Juan Díaz Rodríguez el supremo grado de Doctor “Honoris Causa” por la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.


Discurso de su despedida como Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas. Fin de curso 1995-1996. Viernes 28 de junio de 1996. Junta del Patronato de la Fundacion Universitaria. Adjudicacion de becas y ayudas a la investigación.

Dignísimas autoridades, señoras, señores. Amigos. Hoy termina una etapa de la Fundación Universitaria, si no en sus programas de actuación, sí en la composición de los miembros del Consejo del Patronato. Por ello, como no es pertinente que trate del futuro, me voy a permitir hacer unas consideraciones históricas, que siempre son ilustrativas y nos permiten, al rememorar hechos y circunstancias, asimilar información y enseñanzas.

Se dio lectura a un proyecto de Estatutos por el letrado D. Rafael Vera Cominges, que más tarde seguiría siendo uno de mis más cercanos y eficientes colaboradores en el seno de la Fundación, como amigo y como letrado-asesor de la institución, y que luego, en unión del también letrado D. Felipe Baeza Betancort, llevaría el peso de la defensa de la Ley de Reorganización Universitaria y de su posterior desarrollo. Se encontraban allí, entre otros, D. Fernando Jiménez, que era a la sazón Presidente del Cabildo, Juan Pulido Castro, Juan Francisco García González, Francisco Rubio Royo, Nicolás Díaz Saavedra, Manuel Padrón Quevedo, Emilio Regidor Cortés, Lizardo Martell Cárdenes, José Suárez Megías, Carlos Bosch Millares, Salvador Trujillo Perdomo, Cristóbal García Blairsy, Antonio Vega Pereira, Jesús Pérez Alonso, Juan Díaz Rodríguez, etc. En una reunión posterior celebrada con un grupo de los allí presentes se me encomienda la Presidencia provisional de una comisión para llevar a buen término la legalización, reconocimiento y clasificación, previa comparecencia ante el notario Arias Llamas, donde se inicia su constitución con el primer depósito simbólico de cincuenta mil pesetas y adonde iban compareciendo los presentes en la reunión citada, junto a otros que invité a participar como fundadores con el fin de ampliar el número de los mismos así como su arco ideológico y social con el fin de que la pretendida fundación tuviera amplio arraigo social agrupando a unas cien firmas, que constituyeron el núcleo fundacional.

119 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

En una tarde lluviosa del otoño de 1982 nos reuníamos en el salón de plenos del Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria una veintena de personas con un objetivo común, “crear una Fundación Universitaria que aglutinara inquietudes e ideas que nos permitieran salir del impasse cultural, científico y docente en el que nos hallábamos sumidos”.


El 20 de diciembre de 1983 se publica la orden de reconocimiento, clasificación e inscripción en el Registro, que dice “que el 29 de noviembre de 1982, Juan Díaz Rodríguez y otros constituyeron la Fundación Universitaria de Las Palmas como una Fundación Docente Privada, con una dotación inicial, y designaron a los miembros de la Junta del Patronato y del Consejo del Patronato de la nueva entidad”.

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Y la Fundación comienza su andadura teniendo como primera sede la UNED, por gentileza del Director de la misma, D. Cristóbal García Blairsy, que tan sensibilizado estuvo siempre con nuestra problemática universitaria. La segunda ha sido donde nos encontramos hoy, FEMEPA, que durante tantos años ha sido nuestra casa. Y la tercera y definitiva a partir del próximo curso será la nueva sede institucional, junto al Rectorado y Consejo Social, en el antiguo Hospital Militar, sede del primer instituto de enseñanza media de nuestra provincia, que tantos recuerdos tiene para la infancia de nuestro Secretario General de la Universidad, D. Gonzalo Pérez Melián, cuyo padre, D. Gonzalo Pérez Casanova, fue su Director al mismo tiempo que figura señera docente, cultural y social que tanta huella dejó en multitud de generaciones y cuyo nombre debiera estar perpetuado en algún rincón de nuestra ciudad. Aquí la proximidad de las tres instituciones hará mucho más efectiva y valiosa la colaboración, con resultados más eficientes para nuestra Universidad, que a la postre es la meta que todos perseguimos. Y surgen las primeras becas de investigación y postgrado subvencionadas por la Real Sociedad Económica de Amigos del País, la Familia Megías-Martínez y AHEMON, esta última por iniciativa del Vicepresidente de la Fundación, D. Lizardo Martell, ayuda inestimable para mí por su experiencia y contactos con el mundo empresarial. A partir de aquí se multiplican los patrocinadores y colaboradores, cuya contribución ha sido decisiva para el éxito de nuestra labor, como tantas empresas y personas que hoy, muchos años después, nos acompañan en la clausura del curso 1995-1996. Los fines de la Fundación Universitaria están ampliamente tratados en el artículo 5° de sus Estatutos y que podemos resumir como preocupación y meta por la Educación, la lnvestigación y la Docencia en general y de un modo especial con la universitaria. Todo ello, junto a la promoción de los objetivos señalados, era la consecución de una universidad para Las Palmas, objetivo medular de la creación de la misma. Pero tal vez tendríamos que preguntarnos: ¿por qué surge la Fundación Universitaria en 1982? Surge como causa inmediata por la frustración y el resultado baldío de la manifestación de este mismo año, el siete de julio, que acaparada por los políticos de turno la encabezan para boicotearla, orillando la labor de tantas instituciones y, de un modo especial, de las APAS, que encabezaban Trujillo y Bernardino Mateo, entre otros. En nuestra ciudad quedó un vacío más en la historia de nuestras frustraciones. El número dos de los decenios de este siglo XX ha tenido una especial significación mágica o mítica si repasamos esta cifra desde la década de los cincuenta. En esa fecha se


producen los primeros escritos de periodistas e intelectuales abogando por una universidad para Las Palmas. En 1982, se produce la gran primera manifestación con ese objetivo y en el mismo año se crea la Fundación Universitaria. En 1972 se celebra en el Gabinete Literario, sede perpetua de tantas inquietudes sociales, una magna asamblea donde se solicita de una manera rotunda la creación de una universidad en Las Palmas de Gran Canaria, cuyo éxito no tuvo la repercusión que se esperaba por lo multitudinaria, porque acabó en eso, en un pronunciamiento, sin que se creara una comisión de seguimiento que aprovechara aquella coyuntura. En 1962 se produjeron una serie de hechos que por su relieve histórico y por desconocimiento de la mayoría de los presentes vale la pena relatar. Y, además, porque en estos hitos se están produciendo unas circunstancias políticas en nuestra Comunidad que ofrecen un paralelismo peligroso con las de aquellas fechas.

Arrastró a todos el entusiasmo de Avendaño Porrúa, Gobernador de la Provincia, que siempre tomó los problemas canarios como suyos, al que secundaban el Alcalde, José Ramírez Bethencourt, y el Presidente del Cabildo, Federico Díaz Bertrana, en cuyo mandato fueron consejeros del mismo, entre otros, Juan Pulido Castro y Cristóbal García Blairsy, que tantas batallas universitarias han librado. Con este motivo se celebraron muchas reuniones, algunas de ellas en mi casa, en la que nos encontrábamos para hablar del tema, entre otros, Avendaño Porrúa, Rafael O’Shanahan, el cual acababa su mandato como Presidente del Museo Canario, el Delegado de la Vivienda, Sr. Gómez Cantilla, y yo, entre otros. Se quiso aprovechar la experiencia de la Universidad Menéndez Pelayo, que Avendaño conocía bien, junto al asesoramiento de su rector en aquella época, Ciriaco Pérez Bustamante, y el Secretario, Francisco Ynduráin, del cual se pretendía que fuera el futuro Rector de la Internacional de Canarias. En este año de 1962 se produce una visita a esta capital del Director General de Enseñanza Universitaria, Torcuato Fernández Miranda. Se celebra una reunión en el Hotel Santa Catalina el día 3 de mayo para dar cuenta del Decreto 29/3/62, por el cual se creaba la Universidad Internacional de Canarias que había prometido el Ministro de Educación, Jesús Rubio y García Mina. A la misma asisten las autoridades provinciales, el Rector de la Universidad de La Laguna, Alberto Navarro, y

121 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

Las inquietudes que bullían en el seno de la sociedad y, de un modo especial, en la mentalidad de los políticos que regían los destinos de la provincia en 1962 eran, entre otras, la autopista a Gando, la creación de una Feria Regional (Feria de Canarias, Feria del Atlántico, más tarde Feria Internacional de Canarias) y, de un modo especial y prioritario a causa del vacío universitario que nos embargaba, la creación, como mal menor y alternativa, de una universidad internacional, pensando como siempre en nuestro enclave tricontinental con especial proyección hacia Hispanoamérica.


varios catedráticos y profesores de dicha Universidad, que no pudiendo evitar la creación, exigían que el Rectorado de la misma fuera el de La Laguna, a lo que se había accedido y que supuso su temprana muerte, cuyas miserias sufrió de un modo especial Alfonso de Armas Ayala, insigne galdosiano. Este episodio me ha hecho meditar en torno a lo que en estos momentos sucede en la Comunidad y en nuestra provincia (ZEC con sede en Las Palmas, ZEC con sede compartida, ZEC en Las Palmas con órgano rector en Tenerife, compensaciones a Tenerife, Centro Internacional de Investigaciones Agrarias en Tenerife cuando la Facultad de Veterinaria está en las Palmas de Gran Canaria, etc.). No quiero entrar en temas sociales o políticos porque este es un acto puramente académico, pero sí llamo la atención a los responsables políticos para que, por favor, no den lugar a que se suceda esta serie interminable de batallas entre sedes compartidas y desequilibrios que tiene a la Comunidad sumamente irritada, y a muchos de los canarios, cansados y avergonzados. (Perdón por haberme desviado del tema).

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En la mencionada reunión del 3 de mayo de 1962 en el Hotel Santa Catalina, mientras Fernández Miranda daba cuenta del texto del decreto, se oyeron murmullos y voces de desaprobación que provenían de los asistentes de La Laguna, destacando entre otros, en el tono de voz, el profesor Hernández Rubio, lo que llevó a cierta irritación a Fernández Miranda, que dijo “yo no voy a almorzar con estos señores”, en un almuerzo que se iba a celebrar en el restaurante de El Lasso, por invitación del Presidente del Cabildo. Con este motivo, Avendaño y Torcuato Fernández Miranda se fueron a mi casa y mientras charlábamos y tomábamos una copa me propuso que diera ideas de cuáles centros se podrían crear en Las Palmas, y yo le propuse, modestamente, que los que no estuvieran creados en La Laguna, para evitar duplicidades, y entre ellos le sugerí Medicina, Biológicas y Económicas, pero sin sugerir en ese momento la creación de otra universidad. Nos prometió (a Avendaño y a mí) que nada más llegar a Madrid se lo comunicaría al ministro Rubio y de inmediato se prepararían los decretos de creación, tal era su irritación, pero ya con los decretos preparados, el 10 de julio de ese mismo año, dos meses después el ministro Rubio es sustituido por Manuel Lora Tamayo, que a su vez cesa a Alberto Navarro como Rector de La Laguna y nombra a D. Antonio González, que había sido investigador colaborador y alumno predilecto de D. Manuel Lora Tamayo. Por supuesto los mencionados decretos quedaron congelados, creándose en La Laguna Biológicas en 1967 y Medicina en el 68-69. Antes de la fallida promesa de creación de estas facultades, con motivo de una visita del ministro Lora Tamayo a las islas, durante su estancia en esta capital, el gobernador Avendaño vuelve a la carga con la promesa que había hecho Fernández Miranda, el día 5 de junio del mencionado año. Al día siguiente, el día seis de junio al mediodía, en el Pueblo Canario, tuve una entrevista con Lora Tamayo, sobre el mismo tema, cosa que


podía permitirme porque yo también había sido alumno de Lora Tamayo, pero no había sido alumno predilecto ni tan sabio como el profesor Antonio González. Fue conmigo muy afable y cariñoso, expresándome su sentimiento y manifestándome que el Rector de La Laguna se oponía a la creación de facultades en esta provincia porque eso suponía un desmembramiento de la Universidad de La Laguna. Sin embargo, todo hay que decirlo, años más tarde sería el mismo Antonio González el que fomentaría la creación de las Enseñanzas Superiores Técnicas, que serían el germen de la Universidad Politécnica creada por Decreto 29/79, de 20 de octubre de 1979, en la cual se suceden varios presidentes de la Comisión Gestora, entre ellos Cárdenas, Pulido Castro y, por último, el profesor Rubio Royo, que en 1984 se nombra como primer Rector de la Politécnica, y que, como ustedes no ignoran, también sería el primer Rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, a cuya creación tanto contribuyó, y que, como es público y notorio, continúa siéndolo.

Siguiendo con el hilo de los acontecimientos, y para no cejar en el empeño de la creación de centros superiores de enseñanza, se crea bajo la Presidencia del Museo Canario, que tenía el honor de ostentar, una Comisión de Estudio de dicha problemática con unas conclusiones que se elevan al ministro de turno, Villar Palasí, y que consistían en un Centro Superior de Ciencias del Mar, una Facultad de Económicas y Empresariales y Escuelas Superiores de Ingeniería, incluyendo la de Navales, pensando en los astilleros canarios. Aquello acabó en nada, pero tuvo de positivo la creación del Centro de Investigaciones Pesqueras de Taliarte durante el mandato de D. Juan Pulido Castro como Presidente del Cabildo, que lo era en aquella fecha, soporte y base científica para cuando posteriormente se creó la Facultad de Ciencias del Mar y que con la reciente decisión del Consejo Social y Universidad, se propone la brillante idea de convertir la zona en Campus de Investigaciones Marinas de nuestra Universidad. El Centro Superior de Ciencias del Mar, más tarde Facultad, fue solicitado y creado durante el mandato, como Presidente de la Comisión Gestora y después Rector de la Politécnica, del profesor Rubio Royo (en base a los documentos que existían en la Dirección General Técnica de Universidades presentados por mí y ya comentados). Aprovechando que ostentaba la Presidencia del Patronato de la Escuela de Bellas Artes “Luján Pérez”, solicité del Director General de Bellas Artes, Florentino Pérez Embid, en visita personal al Ministerio de Educación, la creación de la Escuela de Artes Aplicadas

123 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

Sí se logró plenamente en aquella fecha de la que hablábamos (1962-64) la Feria de Canarias por las mismas autoridades que ya hemos mencionado, que es inaugurada por Ullastres, en cuya fecha se decretó su creación, sino por otro Ministro, García Moncó, el 17 de junio de 1965. En las mismas fechas se inauguraba la primera potabilizadora de Canarias, Termolanza, en Lanzarote, acabando con las penurias seculares del agua en la isla. Sorprende, seguro que por desconocimiento de la historia, que no exista una placa conmemorativa en dicho recinto con la fecha y nombre de los promotores de la misma.


y Oficios Artísticos, curso 1917–72, publicándose el decreto de creación y la dotación presupuestaria para su construcción, condicionado a que el Ayuntamiento aportara el solar, cosa que no hizo, perdiéndose la dotación presupuestaria, pero la Escuela está en plena actividad aunque con sede en precario. Queda aclarado que su creación, como se ha dicho, no fue por la inquietud que las autoridades provinciales habían manifestado por ello. En 1986, la Fundación solicita la creación de las Escuelas de Idiomas en toda nuestra Comunidad, propuesta que es aceptada por el Consejero de Educación y el Director General de Universidades (Francisco García Manrique) y creemos que fue un acierto, y una necesidad, prueba de ello es que todas las que se han ido creando están saturadas de aspirantes al estudio de variados idiomas, dando prioridad como es lógico al inglés, porque a nivel personal sigo proponiendo una vez más que nuestra Comunidad tenga como segundo idioma universal el inglés (los canarios tenemos necesidad de ser bilingües).

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Y termino con las historias: ahí está la Fundación Universitaria creada en 1982, siempre al servicio de nuestra Universidad, porque no ha tenido otra meta que colaborar, primero en su creación y después de creada en el incremento de su prestigio fomentando la cultura, investigación y la calidad de la docencia, que han sido siempre las prioridades de la cúpula rectoral y del Consejo Social y la nuestra. Ahí están los más de quinientos becarios en todos estos años, así como la colaboración en más de cien tesis doctorales. Y ahí están los más de 600 millones de gestión de recursos ajenos a través del Servicio Universidad-Empresa, creado en 1988, entre la Universidad, la Confederación Canaria de Empresarios y la Fundación Universitaria, situándose en el quinto lugar de las Fundaciones o Servicios Universidad-Empresa de nuestro país. Y el Boletín quincenal de noticias y la revista Vector Plus. Y una situación económica digna. Y una auditoría finalizada la pasada semana. Y aquí está nuestra Fundación Universitaria, con Directiva remozada, a cuyos miembros hemos de agradecer el sacrifico que supone la labor, pero creo que bien lo vale nuestro bien más preciado, Nuestra Universidad, que ha sido y sigue siendo labor de todos. Pero esta labor me consta que es llevadera cuando se tienen sueños, propósitos, ideales y proyectos. De este modo nada es imposible. Antes de terminar me voy a permitir unos pensamientos a modo de sugerencias: hay necesidad de seguir fomentando la investigación, dando prioridad a aquellas áreas que nuestra Universidad nos dé como deficitarias, así como las ayudas al profesorado para estancias en otros centros de prestigio, nacionales o extranjeros; dar prioridad, cuando el proyecto lo merezca, a los alumnos de postgrado que salgan de las islas, porque uno de mis grandes temores es la endogamia. Y lo expreso todos los años en nuestro fin de curso: contribuir con el ámbito empresarial en la mejora y dignificación de la formación


profesional, porque de este modo tendremos menos afluencia a las aulas universitarias y menos licenciados sin un puesto de trabajo digno. Y aunque ya lo he hecho por escrito, creo obligado despedirme de nuevo: gracias a los fundadores, patrocinadores y colaboradores, de un modo singular a D. Antonio Castellano, amigo, señor y mecenas. Y al mismo tiempo que las gracias, pedir perdón por todos estos años con mis llamadas primaverales para poder reunir los 40 millones anuales, cuya labor [sic] me han facilitado con tanta elegancia. A las corporaciones, cabildos y ayuntamientos e instituciones culturales; a las diversas Consejerías del Gobierno Autónomo, con las cuales hemos colaborado, a los investigadores de nuestra Universidad por haber confiado en nosotros en la gestión de recursos del Servicio Universidad-Empresa, a la Confederación Canaria de Empresarios, a FEMEPA, que durante tantos años ha sido nuestra casa, a sus órganos directivos y a todos los que aquí conviven y trabajan. A nuestra Universidad y a su Rector, Rubio Royo, con el cual he compartido durante estos catorce años las vicisitudes pre y postuniversitarias en perfecta sintonía, a la cúpula Rectoral y Consejo Social, con cuyo transparente apoyo he contado en todo momento.

Y por último y lo primero, a los distintos Consejos del Patronato que se han sucedido durante mi larga Presidencia, sin cuyo apoyo y confianza no hubiéramos podido realizar la labor que entre todos hemos llevado a cabo, incluyendo al grupo de la Comisión Promotora, que desde el año 88-89 he contado con su confianza y afectos, encabezados por el profesor D. Antonio Marrero, a nuestro Asesor Jurídico D. Rafael Vera Cominges, a Paco Quintana, Gerente e incansable trabajador, colaborador especial; a los distintos Servicios de la Fundación, Gerencia, Contabilidad, Convenios y Contratos, a la sección del Boletín quincenal de noticias, revista Vector Plus, Servicio de Prácticas de Alumnos, etc., con todas las personas que los integran y con las cuales he trabajado y convivido con alegría. Y a aquellos con los cuales llevo compartiendo empeños culturales desde la década de los sesenta, Carlos Bosch Millares, Nicolás Díaz Saavedra y otros, junto al hasta hoy Vicepresidente, Lothar Siemens Hernández, nuevo Presidente de la Fundación Universitaria, al cual le cedo la palabra que ha tenido la gentileza de darme para tener ocasión de despedirme. De nuevo, gracias a todos por todo.

125 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

A los medios de comunicación social, prensa, radio y televisión, que han prestado durante catorce años un servicio impagable a nuestra Universidad, nuestra provincia, a todos los canarios y a mí como Presidente de la Fundación Universitaria. Gracias.


D. Juan Manuel Díaz Rodríguez, como Presidente de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, remite una carta, el 27 de mayo de 1996, en la que convoca una reunión del Consejo de Patronato, donde adelanta ya su decisión de dimitir y sus razones, a la vez que hace un breve resumen de la trayectoria de la Fundación en los años transcurridos bajo su Presidencia, que se reproduce a continuación:

Distinguido amigo: en la sesión del Consejo de Patronato de esta Fundación Universitaria, celebrada el pasado 28 de abril, que entre otros temas trató de la convocatoria de becas y ayudas a la investigación para el curso 1996/97, di cuenta, en el punto del orden del día referente a “Asuntos de la Presidencia”, de mi firme propósito de no volver a desempeñar la Presidencia una vez se cumpla el final de mi actual mandato.

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El 28 de junio próximo, con carácter previo al tradicional acto público de entrega de las becas y ayudas a la investigación para el curso 1996/97, se celebrará sesión ordinaria anual de la Junta de Patronato y se procederá a la renovación parcial del Consejo, quedando pues, en esa fecha, mi cargo a disposición de la misma, por ser el órgano colegiado constituido por la totalidad de los miembros fundadores y patrocinadores, estatutariamente competente para cubrir por elección las vacantes del Consejo. La Fundación Universitaria de Las Palmas, constituida en 1982 como aglutinante de las inquietudes que bullían en el seno de todos los sectores de nuestra sociedad, en relación con la Enseñanza y la Educación en general, y de un modo especial con los estudios universitarios en nuestra isla, ha venido desarrollando desde dicha fecha, bajo mi presidencia, una ardua, constante y continuada labor dirigida a la consecución de sus objetivos, cuyos méritos son sin duda de todos los que nos han animado y apoyado con su patrocinio y confianza y han colaborado con su esfuerzo personal o institucional, como miembros de los sucesivos Consejos del Patronato y demás órganos directivos de la institución que me enorgullezco de haber presidido. Los resultados de 14 años de gestión son públicos y del conocimiento de todos, y, aunque no es el momento ni la intención de hacer balance exhaustivo de los mismos, permítaseme al menos manifestar mi satisfacción personal por hechos tan significativos como son: La participación, junto a otras entidades, y de un modo especial con la Comisión Promotora, en la Iniciativa Legislativa Popular, cuyas acciones fueron determinantes para la aprobación de la Ley de Reorganización Universitaria de Canarias, así como la defensa y el desarrollo de la misma, consecuencia directa de la creación de nuestra Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, producto sin duda del esfuerzo de nuestra sociedad.


La creación en 1988 con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Confederación Canaria de Empresarios del “Servicio Universidad-Empresa” para la gestión de los trabajos y proyectos de investigación encargados a la Universidad, y que pese a los pocos años de actuación es actualmente el quinto de los Servicios Universidad-Empresa de nuestro país, en gestión de recursos ajenos. La amplia labor de divulgación científica dirigida a la sociedad y a nuestra comunidad universitaria a través del Servicio de Publicaciones, reflejada entre otros en el “Boletín de noticias” quincenal y la revista “Vector Plus”, iniciativas de las que nos sentimos todos satisfechos y orgullosos. En resumen, la Fundación Universitaria no ha hecho otra cosa a lo largo de todos estos años que apoyar sin reservas a nuestra Universidad, con transparencia y altruismo, colaborando con la misma en el constante esfuerzo de elevar la calidad de sus enseñanzas y de la investigación, que constituyen sus objetivos fundamentales.

Gracias a todos por todo. Sin otro particular, le saluda atentamente Juan Díaz Rodríguez, Presidente.

127 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

Después de tan dilatado periodo de tiempo (catorce años) presidiendo la institución desde sus orígenes, he creído que es hora ya de que se produzca el relevo por otros miembros que aporten su esfuerzo y trabajo personal, un relevo necesario de indudable valor para su continuidad, y por ello, no puedo despedirme sin hacer patente mi más profundo agradecimiento a los miembros fundadores, patrocinadores y colaboradores, así como a las corporaciones públicas, instituciones culturales, entidades del sector empresarial, medios de comunicación social y, especialmente, a cuantos con sacrificio evidente de su tiempo y sin contraprestación alguna han compartido conmigo las tareas de gestión, agradecimiento que hago extensivo, muy particularmente, a nuestra Universidad de Las Palmas de Gran Canaria -importante realidad, orgullo de todos-, a sus órganos rectores, Consejo Social y profesorado por el apoyo y confianza depositada durante mis periodos de mandato.


Primer informe que presentó sobre La Fundación Universitaria en enero de 1985. D. Juan Díaz Rodríguez presentó el 25 de enero de 1985 un informe pionero acerca de los orígenes y evolución de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, en sus apenas tres años de vida, que es conveniente recoger por lo significativo del mismo en la historia de esta entidad, así como del listado de miembros fundadores y colaboradores que aparece anejo al mismo.

Fundación Universitaria de Las Palmas Breve relación de sus objetivos y actividades A.- Constitución

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La Fundación Universitaria de Las Palmas fue creada a iniciativa de un grupo de personas y entidades de esta ciudad, hondamente preocupadas por el problema de la enseñanza universitaria en la isla de Gran Canaria, como instrumento y marco legal adecuado para llevar a cabo todas aquellas actividades que coadyuvasen a la mejor solución de la misma y, en definitiva, a elevar el nivel cultural y educativo de sus ciudadanos. Constituida al amparo de las normas reguladoras de las Fundaciones Benéfico—Docentes privadas contenidas en el Decreto n.º 2930/1972 de 21 de julio, fue reconocida, clasificada e inscrita en el correspondiente Registro, por Orden de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias de 20 de diciembre de 1983, como Fundación docente privada, de interés público y de promoción, es decir, con objeto definido genéricamente en sus Estatutos y con amplias facultades de sus órganos de gobierno para el desarrollo de sus actividades.

B.- Objeto El objeto de la Fundación es el fomento, la promoción y la difusión de actividades relacionadas con el estudio de los problemas educativos del Archipiélago, en todos sus niveles y, en especial, en lo que respecta a la provincia de Las Palmas, en el campo de la enseñanza universitaria, colaborando con los centros de enseñanza superior y demás instituciones docentes, culturales o profesionales que persigan tal finalidad y promoviendo la investigación científica, humanística y técnica así como la formación y perfeccionamiento del personal docente de los mismos, apoyando cuantas medidas fueren precisas para conseguir la plena satisfacción de las aspiraciones y necesidades de educación universitaria en esta provincia.


C.- Miembros La Fundación fue constituida inicialmente por 53 miembros fundadores que otorgaron la correspondiente escritura fundacional, si bien, a tenor de lo previsto en el artículo 4º de sus Estatutos, la misma se ha ampliado por la adhesión posterior de miembros Patrocinadores con los mismos derechos que los anteriores y la colaboración de otros muchos ciudadanos, lo que eleva el número de sus miembros actuales a casi un centenar.

D.- Actividades Durante el corto periodo de su existencia, la institución ha venido desarrollando una importante labor dirigida, en principio, fundamentalmente a la ayuda a la formación del profesorado universitario que ha de impartir la docencia en los centros actualmente existentes y en los que en un futuro se preveen han de instalarse en la isla para cubrir la demanda de estos estudios. Dentro del amplio campo de sus actividades habría que resaltar, con carácter meramente enunciativo y no exhaustivo, las siguientes:

2.- La convocatoria de concurso público para la concesión de una beca de investigación y ampliación de estudios para profesores del Colegio Universitario de Las Palmas, en las áreas correspondientes a las distintas Divisiones que lo constituyen, por importe de Quinientas mil pesetas, y que fue resuelto adjudicándose a Don Rodolfo Espino Romero, Profesor Encargado de Curso, del Departamento de Economía de la División de Derecho, por el proyecto presentado denominado “Uuna revisión a la teoría de la inversión: una aplicación al modelo canario”, a realizar en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca, bajo la dirección del Dr. don Jesús Ruiz Huerta Carbonell. 3.- La convocatoria de concurso público para la concesión de una beca de investigación y ampliación de estudios para profesores del Centro Superior de Ciencias del Mar de la Universidad Politécnica de Las Palmas, en las áreas específicamente relacionadas con el océano, por importe de Quinientas mil pesetas, que fue resuelto adjudicándose a Don Guillermo García Reina, Profesor Encargado de Curso del Departamento de Biología de dicho centro, por el proyecto presentado denominado “Implantación del cultivo de algas en Canarias a punto de la técnica de reproducción “In Vitro””, a realizar en la Universidad de UPSALA, Suecia, en el “Institut of Physiological Botany”, bajo la dirección de la doctora Lisbeth Fries.

129 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

1.- La elaboración a su instancia, por don Juan Antonio Martínez de la Fe, de un amplio y documentado estudio estadístico sobre las necesidades educativas de las islas, que recopila trabajos ya existentes y datos dispersos de numerosos organismos docentes.


4.- La creación de una beca anual con el nombre de “Beca Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas”, dotada económicamente con Quinientas mil pesetas, por la citada entidad, miembro de la Fundación, y destinada a ayudar a postgraduados universitarios en la financiación de estudios y trabajos de investigación a realizar fuera de las islas, para acceso a la docencia en los centros de enseñanza superior de la provincia. 5.- Convocatoria de concurso público para la concesión en el presente curso académico de la beca de investigación antes aludida, dotada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País, que fue resuelto adjudicándosela a Don Bonifacio Nicolás Díaz Chico, Profesor del Departamento de Fisiología de la División de Medicina del Colegio Universitario de Las Palmas, por el proyecto de investigación denominado “Regulación del contenido celular de receptores hormonales y su proyección fisiológica y oncológica”, a realizar en el Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas, EE. UU.

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6.- La concesión de ayudas económicas por importe de Doscientas cincuenta mil pesetas, cada una de ellas, a los proyectos de investigación presentados por Doña Guillermina Bautista Harris, Profesora de la División de Medicina del Colegio Universitario de Las Palmas, sobre “Estudio del proceso de ciliogénesis o de diferenciación de las células secretorias del epitelio tubárico en ovioducto”, a realizar en la Universidad de París; y al presentado por Don Juan Andrés Ramírez González, Profesor del mismo centro, sobre “Aprendizaje y perfeccionamiento de técnicas de cultivo celular”, a realizar en el Departamento de Anatomía del Dr. Ruano en la Universidad de Barcelona. 7.- La concesión de una ayuda económica en cuantía de sesenta y cuatro mil quince pesetas, a los alumnos del tercer curso del Centro Superior de Ciencias del Mar de la Universidad Politécnica de Las Palmas, a efectos de colaborar en los gastos del viaje de estudios que realizaron a la isla de Lanzarote para conocer los centros de la industria pesquera y conservera de dicha isla. 8.- Gestión realizada por la institución, con resultado positivo, para la concesión por la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Las Palmas de una subvención económica al Servicio de Genética Humana del Departamento de Biología, División de Medicina, del Colegio Universitario, para la adquisición de una “centrifugadora”, de imperiosa necesidad para el mismo. 9.- La Fundación, como institución inmersa plenamente en la problemática que plantea la vida social y educativa de Canarias y concretamente de Las Palmas, no ha eludido en absoluto, en ningún momento, las responsabilidades que, conforme a sus fines y objetivos, ha considerado le corresponden para hacer oír su voz ante la evolución de


los acontecimientos de la cuestión universitaria, de tanta actualidad en las islas, adoptando, con el respeto y equilibrio propios de su talante institucional, los acuerdos que ha considerado más convenientes para clarificar tan aguda temática y colaborar, en la medida de sus medios, en su más rápida y justa solución. 10.- Por otra parte ha continuado sus esfuerzos para conseguir la incorporación, como miembros patrocinadores de la misma, de todas aquellas instituciones, entidades empresariales y corporaciones, así como cuantas personas estuvieren animadas con el mismo espíritu de colaboración en la tarea emprendida, contando, como proyectos de futuro inmediato, con la colaboración de importantes empresas dispuestas a crear nuevas ayudas y becas de investigación en áreas tan importantes como las referentes al desarrollo tecnológico, investigación de energías alternativas, pesca, acuicultura, etc.

E.- Conclusión

Relación de miembros Fundadores, Patrocinadores y Colaboradores de la Fundación Universitaria de Las Palmas Miembros fundadores 23 de noviembre de 1982 (carta fundacional) Presidente: Díaz Rodríguez, Juan Manuel Vicepresidente: Martell Cárdenes, Lizardo Secretario: Regidor Cortés, Emilio Vocales: - Betancor León, Pedro - Bosch Millares, Carlos - Díaz-Saavedra de Morales, Nicolás - García Blairsy, Cristóbal - García González, Juan Francisco - Giménez Navarro, Fernando - Mateos Tremearme, Bernardino

131 IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

Al término del primer curso de actividades, 1983/1984, y al inicio del presente, el balance creemos que es positivo, no solo en realidades concretas como las descritas sino, lo que es más importante, en la consolidación de una idea gestada en su día por la ilusión de quienes creyeron y creen que la única forma de asegurar la convivencia social pasa por planteamientos realistas de generosidad y de igualdad de oportunidad para el acceso de todos los ciudadanos a los más altos niveles de la educación.


- Moreno Díaz, Roberto - Padrón Quevedo, Manuel - Pulido Castro, Juan - Rojas Mateos, Vicente - Rubio Royo, Francisco - Santana González, Juan - Trujillo Perdomo, Rafael - Trujillo Perdomo, Salvador 25 de agosto de 1983 (escritura de adhesión)

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- Albarracín Fernández, Gustavo Antonio - Alzola González, José Miguel - Bermejo Pérez, Manuel - Bravo de Laguna Bermúdez, José Miguel - Bravo de Laguna Marrero, Miguel - Castro Medina, Luis - Domínguez Cárdenes, Juan - Jordán Martinón, Eduardo - Jorge Ramírez, Luis - Llorens Barges, César - López Díaz, Luis Fernando - Luque Escalona, Angel Adolfo - Marrero Bosch, Antonio - Marrero Portugués, Juan - Martínez Correcher, María Vicenta - Megías Martínez, Virginia - Megías Pérez, José Juan - Megías Pombo, Gabriel - Melián García, Juan Andrés - Morilla Labao, Antonio Luis - Pérez Alonso, Jesús - Quiney Lodos, María del Consuelo - Regidor García, José - Risueño San Román, José Ramón - Rodríguez Doreste, Juan - Ruano Gil, Domingo - Sainz de los Terreros Isasa, Luis Eduardo - Valiram Chellaram, Parsram - Vega Pereira, Antonio


Entidades jurídicas - Asociación de Importadores Vendedores de Automóviles: Alonso Reyes, Sergio - Círculo Mercantil de Las Palmas: Regidor Cortés, Emilio - Confederación Canaria de Empresarios: Rivero Suárez, Antonio Juan - Federación Provincial de Empresarios del Metal de Las Palmas (FEMEPA): Benítez Cruz, Miguel Dalmacio - Informaciones Canarias, S.A.: Martín Anglés, Vicente - Mutua Guanarteme – Fundación Canaria MAPFRE Guanarteme: Hernández Barbosa, José Gervasio

IV.- ALGUNOS DISCURSOS Y CONFERENCIAS DE JUAN DÍAZ RODRÍGUEZ

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La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez

V.TEXTOS EN SU RECUERDO 135


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Foto página 135: Público asistente a la conferencia de Álvaro Cunqueiro en el Museo Canario (Juan Manuel Díaz Rodríguez, primero por la derecha).


In Memóriam Juan Manuel Díaz Rodríguez (192l–2006) Por José Miguel Alzola

Al evocar la figura de Juan Díaz, el amigo que acaba de fallecer, no puedo ni quiero ser ecuánime, porque tampoco lo sería si recordara a mis padres y hermanos, cuyas posibles fragilidades quedarían consumidas en las brasas del cariño. Juan me dio constantes muestras de fraternal amistad, amistad que jamás experimentó altibajos a lo largo de medio siglo. Nos conocimos en el Museo Canario. Juan pertenecía a la institución desde su etapa estudiantil, pero entró a formar parte de la Junta Directiva en 1966, desempeñando a partir de entonces los cargos de Director y después el de Presidente. En 1993 se le nombró por aclamación “Socio de Honor” en premio a la modélica gestión realizada en los puestos directivos que ocupó.

Pero le fue necesario apartarse del paisaje natal. Cuando llegó el momento de iniciar los estudios secundarios se produjeron los primeros contactos continuados del autor con el medio urbano. En el Instituto Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria cursó el Bachillerato; y en la Escuela Normal, la carrera de Magisterio. Pero su gran vocación era la medicina, y para llegar a ser médico se esforzó con brillantez en Sevilla, licenciándose en 1947. Seguidamente sería nombrado profesor adjunto de Histología y Anatomía Patológica de la Facultad hispalense. Algunos años después, casado y con hijos, restándole ratos al descanso, emprendió la carrera de Derecho, que finalizó en 1960. Ya médico y de regreso a Las Palmas de Gran Canaria elige para desarrollar su actividad profesional las parcelas de Hematología y Análisis Clínicos, materias en las que se había especializado. Además del trabajo que realizaba cotidianamente en su laboratorio particular y en el de la Clínica de Santa Catalina, desempeñó hasta su jubilación las jefaturas del Servicio de Hematología y Hemoterapia de la Dirección Territorial de Salud Pública de la provincia de Las Palmas y de los laboratorios del mismo organismo. Por su modélica dedicación a la medicina, el Colegio de Médicos le nombró “Colegiado de Honor”. Juan Díaz supo programar hábilmente el quehacer profesional de forma que le quedara tiempo, no sobrado pero sí suficiente, para dedicarlo a otras actividades de relevante

137 V.- TEXTOS EN SU RECUERDO

Había nacido en uno de los más hermosos pueblos del interior de Gran Canaria, Valleseco, en 1921. Su infancia y adolescencia las pasó en contacto íntimo con el campo; los hábitos y costumbres de la población rural dejaron en él un poso de añoranzas muy querido. Por eso mimaba la casa natal de Valleseco, que estaba siempre dispuesta y esperándole como lugar de descanso y reunión con los amigos. La paz y el silencio que le proporcionaba lo descargaba del cotidiano agobio capitalino.


importancia para la promoción cultural, social y turística de la isla. Además de la ya mencionada participación en los órganos directivos del Museo Canario, fue durante varios años Presidente del Patronato de la “Escuela de Bellas Artes Luján Pérez”; y por sus excelentes relaciones con destacados políticos pudo lograr que se creara en nuestra capital la “Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos”. De él partió también la idea de crear la Fundación Universitaria de Las Palmas. Los frutos obtenidos han sido espectaculares. Gracias a ella se han financiado numerosos proyectos de investigación y concedido becas a postgraduados para que pudieran preparar sin agobios sus tesis. La Universidad de Las Palmas reconocería sus méritos otorgándole el grado de Doctor Honoris Causa.

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Recuerdo, como muestra de su enorme preocupación por la implantación de estudios de rango universitario de Gran Canaria, que durante la etapa en que presidió el Museo Canario, llevó a cabo una indagación exhaustiva sobre las universidades o escuelas superiores de pesca en diferentes partes del mundo, con el propósito de promover la creación de un centro similar en Las Palmas. El proyecto, desarrollado en dos gruesos volúmenes, fue llevado por él, de forma personal, al Ministerio de Educación. La solidez y solvencia de la meditada propuesta mereció encendidos elogios y felicitaciones. Las promesas de que la iniciativa saldría adelante fueron rotundas y, posteriormente, olvidadas. Pero... basándose, literalmente, en el plan aportado por Juan Díaz se crearía al poco tiempo un centro de estudios pesqueros en Vigo. ¡Solo tuvieron que cambiar el lugar de emplazamiento de la institución! En aquellos años sesenta, en que tantos miramientos había que tener con la censura gubernativa (siempre al acecho de cualquier mal paso que diera el Museo en los actos culturales que organizaba), Juan Díaz la supo sortear con muchísimo tacto, y conferenciantes de todos los colores disertaron en su tribuna, como: Camilo José Cela, Dámaso Alonso, Julián Marías, Miguel Ángel Asturias, Agustín Millares Carlo, Julio Caro Baroja, José Luis de Arrese, José María Gironella, Álvaro Cunqueiro y otros. Con Miguel Ángel Asturias llegó a más: le facilitó su bungalow del complejo turístico de Puerto Rico para que descansara en él varias semanas. Allí, en lugar tan acogedor, escribió el premio nobel gran parte de su última novela. En la citada urbanización sureña y desde la presidencia de su Consejo de Administración impulsó su despegue, que ha significado el crecimiento turístico del término municipal de Mogán. Cuando agobiado por otros quehaceres solicitó el relevo del cargo se produjo el desmadre y a la mesura -su gran virtud- sucedió un desaforado ánimo especulativo. Por su gestión en Mogán le fue concedida la “Medalla de Plata al Mérito Turístico”. Consciente de la carencia de hogares destinados a las capas menos favorecidas económicamente de la población canaria, impulsó con un grupo de amigos la creación del Patronato Benéfico de Construcción San José Artesano, que en “Lomo Blanco” llevó a feliz


término la iniciativa de edificar mil viviendas, en unas condiciones de adjudicación realmente excepcionales. Sus magníficas relaciones con el obispo Infante Florido facilitaron la obtención del suelo, que era propiedad de la diócesis. No recuerdo que en la isla haya hecho la iniciativa privada nada semejante, y con espíritu tan altruista, para paliar la carencia de viviendas. Ni su intenso quehacer profesional ni sus muchos desvelos por los temas culturales y sociales, que ya eran tarea suficiente para desbordar la jornada de trabajo de una persona superactiva, aplacaban en su ánimo el reconcomio de abordar una investigación sobre los molinos de agua en Gran Canaria.

V.- TEXTOS EN SU RECUERDO

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Juan Manuel Díaz Rodríguez saluda al obispo José Antonio Infante Florido en un acto del Colegio de los Padres Salesianos. El tema lo apasionaba y por la estrecha amistad que nos unía pude seguir muy de cerca las prolijas vicisitudes de la búsqueda de información. Quedé convencido entonces, y lo sigo estando, de que para acometer un proyecto de tal índole se precisaba poseer, además de una gran inquietud, una resistencia física y una capacidad para superar el desaliento poco frecuentes. Aquella curiosidad de Juan por el tema de la molienda, tan unido a su infancia campesina, fue tomando cuerpo hasta llegar a convertirse en un grueso libro de 650 páginas que hoy enriquece los estudios etnológicos canarios; pero precisó de una dilatada etapa ingrata, y al mismo tiempo gratificante: la de recorrer a pie los 1.532 kilómetros cuadrados de la isla. Partiendo de las cumbres de Gran Canaria, una y otra vez, fue iniciando el descenso por los diferentes cauces de los barrancos hasta llegar a la costa. Este


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fatigoso trabajo de campo consistió, primeramente, en una minuciosa inspección ocular de las orillas de las cuencas para censar los molinos que aún se conservan, la mayoría inactivos, y descubrir también algún vestigio de los desaparecidos. Estas excursiones, realizadas sin prisas los fines de semana, le depararon la ocasión de sostener largos parlamentos con los campesinos, acompañados muchas veces de una taza de café, en los que pudo recoger la información no escrita y rica en detalles que descansa en la memoria de los ancianos lugareños. Cuando de algún molino no quedaban sino los cimientos del cubo o el fragmento de una muela caído en una escombrera, los recuerdos del labrador informante, evocados con parsimonia, le permitieron averiguar cuáles fueron las características de la industria perdida, a qué familia perteneció, y quiénes fueron los sucesivos molineros que dirigieron la explotación. Del propio terreno y de los saberes de los hombres que aún viven en el medio rural obtuvo Juan Díaz tanta o más información que de los archivos de las Heredades y de otras fuentes documentales. No se solía escribir, por ejemplo, el esfuerzo tremendo que representaba el traslado de las grandes piedras de molino desde la cantera hasta su definitivo emplazamiento, y él lo ha recogido puntualmente. No existían entonces caminos ni medios de transporte adecuados, y únicamente se utilizaban las elementales corsas que eran arrastradas, las más de las veces, a fuerza de brazos. Si las muelas se quebraban en el trayecto, cosa harto frecuente, había que volver a empezar hasta que se conseguía llevarlas enteras al pie del molino. No era este trabajo menor que el que representó en la antigüedad el colocar un sillar en la pirámide de Keops o en el acueducto de Segovia. Por este inventario pormenorizado de los molinos de agua sabemos que en el suelo agreste y atormentado de nuestra isla se alzaron hasta 186 molinos, de los que hoy subsisten tan solo 11. La sorpresa es explicable porque nos enfrentamos con cifras hasta ahora desconocidas, como consecuencia de ser esta actividad artesanal tema no estudiado por los investigadores grancanarios. Quizá convenga recordar que esta proliferación de artefactos molturadores ha obedecido a ser el gofio, en pasadas épocas, un componente básico, primordial en la alimentación de la población isleña, y así desde la época prehispánica. El instrumento empleado por los primitivos canarios para triturar los cereales fue el molino de mano, del que tantas y tan variadas muestras se conservan en el Museo Canario. Él es, por tanto, el predecesor del molino de agua generalizado siglos más tarde. Juan Díaz ha repetido en nuestro tiempo lo que hace un siglo hiciera otro médico ilustre: el doctor Víctor Grau-Bassas. Este, que también desempeñó un importante cargo directivo en el Museo Canario, recorrió la isla recogiendo puntualmente cuáles eran los usos y costumbres de la población campesina de Gran Canaria. Todo, hasta los más pequeños detalles, lo anotaba y dibujaba; todo, menos los molinos de agua y el quehacer de los molineros. Quizá intuyó, mientras cruzaba las ásperas veredas de las cumbres, que de los molinos se habría de ocupar un colega suyo cien años después y le dejó intacta la


parcela. Juan Díaz aceptó esa especie de legado y, enfrentándose a fondo con el tema, le ha dedicado muchas más páginas de las escritas por Grau-Bassas en su singular monografía. Se suele repetir que para que una persona deje impronta imborrable de su tránsito por la vida ha de hacer, al menos, tres cosas: engendrar hijos, plantar un árbol y escribir un libro. Juan Díaz supo dar cumplida respuesta a este popular aforismo, porque cinco han sido sus hijos; modélica la repoblación de frutales que hizo en Valleseco y excelente el libro titulado Los molinos de agua en Gran Canaria. Confiamos en que no tardará mucho en ver la luz su obra póstuma sobre los nombretes en Gran Canaria. En el libro de los Proverbios, todo él rebosante de máximas que proclaman la sabiduría del autor y la atención con la que miraba la conducta de los humanos, se hace esta reflexión: “Quien es amigo lo es en toda ocasión” (Prv. 17, 17). Estos renglones sapienciales me han traído a la memoria algunos momentos de mi vida en los que Juan se prestó, con generosidad, a apuntalar mi ánimo decaído. Son menudencias, intimidades, pero que representaron mucho en aquellas circunstancias.

El padre Medinilla, durante todo el tiempo que permaneció en el Archipiélago, fue anotando en el diario que llevaba las vicisitudes de su labor apostólica, reflejando en sus páginas el profundo atraso moral en que vivían muchos isleños y dando cuenta, sin mencionar nombres, de los pecados más graves y habituales de los penitentes que con él se confesaban. Alguien, con no buenas intenciones, alertó al obispado de que me proponía publicar un manuscrito en el que se revelaban secretos de confesión, así sin más. Entonces bullía en la curia un grupo de sacerdotes, herederos de la mentalidad pildainiana, que quiso dar muestras de la vigencia del nacionalcatolicismo, y fui citado y requerido por el juez eclesiástico para que compareciera ante él. Mi negativa fue rotunda, por varias razones. Como abogado solo reconocía la competencia de los tribunales eclesiásticos en los asuntos relacionados con el matrimonio canónico; porque ni el padre Medinilla ni yo dábamos los nombres de aquellos pecadores del siglo XVIII que confesaron sus fragilidades; y por último, porque el Tribunal de la Inquisición había sido abolido por las Cortes de Cádiz en 1812. En vista de mi actitud

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El primer caso ocurrió en 1970. Preparaba la Universidad de La Laguna la publicación de un libro homenaje a don Elías Serra Ráfols con motivo de su jubilación. Pidieron mi colaboración y la presté con mucho agrado porque don Elías había sido mi profesor y era un amigo muy querido. El ofrecimiento me deparaba la ocasión de dar a conocer un manuscrito, adquirido hacía muy poco por el Museo Canario, escrito por el padre Juan de Medinilla, fraile mercedario que había venido a misionar en las islas durante el pontificado de fray Valentín Morán (1751-1761).


rebelde me informaron, de forma oficiosa valiéndose de un cura amigo, de que podía ser excomulgado. Entonces fue cuando intervino Juan Díaz, a la sazón Presidente del Museo. Sin decirme nada, se entrevistó con el obispo don José Antonio Infantes Florido, con el que mantenía excelentes relaciones, y le comentó que consideraba pueriles y disparatadas aquellas actuaciones. El prelado, después de estudiar el expediente, ordenó su inmediato sobreseimiento. Pasado un poco de tiempo, ese mismo obispo me pidió que le prologara su libro titulado Un Seminario de su siglo: entre la Inquisición y las luces.

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La segunda prueba de fraternal amistad la dio Juan Díaz en 1976. Pensaba casarme el 29 de abril; hacía muy poco tiempo que había sido operado de cataratas y le comenté al cura de San Francisco la posibilidad de que la ceremonia se celebrara en mi casa. La contestación fue desalentadora. Me dijo que por su parte no había el menor inconveniente, pero que el obispado había prohibido que ese sacramento se administrara en lugares privados. De nuevo recurrí a Juan, para que hablara con Infantes Florido. Su amigo no solo concedió el permiso sino que le añadió que él mismo vendría a casarnos. Aquel día el salón de la casa de La Peregrina se transformó en oratorio, mejor, en catedral, porque el oficiante era nada más ni nada menos que un obispo. El querido Juan, el conseguidor, actuó como testigo de la boda. Una vez más, en 1985, dio Juan muestras de lo que para él era la amistad. No me encontraba nada bien de salud y a la vista del resultado de un análisis hecho en su laboratorio me dijo: - Tengo que darte una noticia que te va a inquietar. Padeces un tumor canceroso de colon y será necesario que te operes sin tardanza. Quedé aterrorizado. Me dio ánimos y para tranquilizarme comentó que la técnica seguida en esas intervenciones solía ser llamada de fontanería, porque consistía en cortar la zona dañada y soldar, unir de nuevo las partes sanas. - Estás asustado y te prometo que haré algo que no acostumbro: el día de la operación entraré contigo en el quirófano y a tu lado permanecerá mientras dure la intervención. Así fue. Cuando llegué en la camilla a la primera planta, allí estaba Juan esperándome, vistiendo la bata y gorro verdes. Me cogió con fuerza la mano y entramos en aquella sobrecogedora estancia. ¡Dios mío, cómo se lo agradecí y con qué emoción lo recuerdo!


El Dr. D. Juan Manuel Díaz Rodríguez Por Lothar Siemens Hernández

Natural de Valleseco (Gran Canaria), don Juan Manuel Díaz Rodríguez mostró desde pequeño gran tesón para realizar su formación escolar y ayudar en ello a sus hermanos. Posteriormente, cursó luego estudios universitarios para licenciarse en Leyes y en Medicina. Intelectual relevante, siempre tuvo como meta contribuir a que los talentos de su tierra tuvieran todas las oportunidades posibles para alcanzar las máximas metas, pues en ello radicarían el progreso y la mejora social de nuestro entorno.

Así, en los años sesenta formó una plataforma uniendo a cuantos tuvieran el convencimiento de que una universidad en Gran Canaria contribuiría a dar un vuelco radical a nuestra isla, y en ello perseveró hasta lograrlo tras las grandes manifestaciones con cientos de miles de seguidores a principio de los años ochenta. Estas manifestaciones tuvieron su fruto, y hoy la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria es una realidad joven y pujante, con sus luces y sus sombras, como todo, pero eficaz en la medida en que, en poco más de una década y media, ha conseguido cambiar el nivel intelectual de nuestro pueblo, generando así la transformación de los municipios de toda la provincia y elevando considerablemente las cotas de educación y de racionalidad en nuestro entorno. A don Juan Manuel Díaz Rodríguez le ayudó mucha gente: se vio arropado desde el principio por nuestros mejores hombres. Su empeño siempre repetido de que no se podía desperdiciar la inteligencia que surgiera en cualquier rincón de nuestras islas orientales lleva camino de colmarse. Para rematar esta iniciativa puso en marcha, junto con otros colaboradores entusiastas, la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, desde la que se logró materializar el último impulso y se consiguió la universidad plena en Las Palmas de Gran Canaria.

143 V.- TEXTOS EN SU RECUERDO

Siendo presidente de El Museo Canario, lanzó al Gobierno español el reto de la creación de una universidad en Las Palmas de Gran Canaria, orientada hacia las ciencias marinas y las tecnologías de la pesca. Canarias, con todo el Océano Atlántico a su alrededor e inserta en el llamado Banco Pesquero Canario-Sahariano, no podía limitarse a ser espectadora y base ajena de quienes habían desarrollado tecnologías de pesca que aquí se ignoraban. En Madrid se recogió la idea, y un ministro bien listo no tardó en generar el presupuesto y aplicarlo a su tierra, Galicia. Pero el clamor por desarrollar dichos estudios aquí continuó, incrementado por la voz de quienes, alrededor de don Juan Díaz, comenzaron a exigir por la implantación de más estudios superiores en Gran Canaria.


La creación de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, en la que logró aglutinar al mejor empresariado canario para apoyar a nuestro primer centro, fue su estrategia más feliz junto con muchas otras iniciativas y proyectos que emprendió a lo largo de su vida. Al tiempo que luchó porque la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria fuera una realidad defendiendo el derecho a una educación superior, trabajó duramente en el seno de la Fundación Universitaria por fomentar la investigación, creando becas para los canarios que quisieran irse a estudiar fuera. Durante los primeros años como presidente de la Fundación Universitaria, sus principales objetivos fueron formar doctores para la Universidad y dar becas de investigación. Pero sin duda, una de sus principales aspiraciones consistía en impulsar y avivar por aquellos años la relación entre la sociedad y la Universidad. De esta forma, consiguió financiación de las empresas para emprender proyectos importantes que beneficiaran la sociedad. Y es que si algo caracterizaba a don Juan Díaz era su entrega hacia los demás.

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Sin duda, el conjunto de todas sus actuaciones nos dibuja la figura de una gran personalidad que justificó su vida sirviendo a su pueblo con generosidad y entrega. Además de su responsabilidad en el seno de la Fundación, don Juan Díaz luchó siempre por los más desfavorecidos. Fue nombrado presidente de El Museo Canario, cargo que ostentó durante cinco años, y al que aportó gran dinamismo. Por otra parte, con el estímulo de nuestros mejores hombres culminó su obra cumbre, Los molinos de agua en Gran Canaria, editada por La Caja de Canarias y que ya lleva varias ediciones: un libro fundamental sobre los caminos y la cultura del agua en nuestra isla. Él marcó una etapa innovadora y pujante, no culminada, porque las tareas de la cultura nunca se culminan. Es don Juan Manuel Díaz Rodríguez, Presidente de Honor de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, promotor de nuestra institución e incansable impulsor del progreso intelectual de nuestra tierra durante el último tercio del siglo XX.


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CONSEJO EJECUTIVO

Presidente: D. Manuel Campos Gómez Vicepresidente: D. Víctor Montelongo Parada Por El Museo Canario Secretario: D. Cristóbal García del Rosario Tesorera: Dña. Elena Arbelo Lainez Por la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Vocales: Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Unión Eléctrica de Canarias, S.A. (UNELCO) Círculo de Empresarios de Gran Canaria Ilustre Colegio Oficial de Abogados de Las Palmas Asociación de Importadores Vendedores de Automóviles (AIVA) D. Antonio Marrero Hernández

Este libro se terminó de imprimir en Las Palmas de Gran Canaria, el 23 de noviembre de 2007, con motivo del 25 Aniversario de la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas.



La Fundación Universitaria y el Doctor Juan Díaz Rodríguez