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parroquia cristo salvador  domingo séptimo  tiempo ordinario. ciclo b. año 2012 CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA  1­RITOS INICIALES  Canto  de  entrada:  “Alabemos  al  Se­  ñor” ( 3 ) “Dios nos convoca” (14 )  Monición  ambiental:  ¡Buenos días!­ (o  tardes)  y bienvenidos. Los textos litúrgi­  cos de hoy son textos de gracia y espe­  ranza.  En  ellos  se  manifiesta  un  Dios  que no está anclado en el pasado, sino  un  Dios  que  reitera  su  promesa  de  re­  novación  y  salvación.  Es  el  Dios  del  perdón y de las promesas que bendice  el presente y estimula el futuro.  Saludo del Celebrante:  En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu 

Santo. Amén.  Que el Dios de la misericordia y del perdón que viene a  sanar nuestras limitaciones, esté con todos vosotros. Y con tu espíritu.  Acto penitencial: El paralítico del evangelio de hoy tiene fe en que Jesús 

puede curarle. Con esa misma confianza que él tuvo, nos presentamos a  Dios para pedirle la sanación de nuestra vida.  ·  ·  · 

Tú que renuevas nuestra vida. Señor, ten piedad.  Tú que haces brotar en nosotros la esperanza . Cristo, ten piedad.  Tú que perdonas nuestro pecado. Señor, ten piedad. 

Gloria  Oración 


2– LITURGIA DE LA PALABRA  Monición  a  la  primera  lectura.(  Isaías  43,  18­19.21­22.24b­25):El  profeta  Isaías habla en nombre de Dios a su pueblo, durante el destierro. Le anuncia  la vuelta a casa, el regreso a su tierra. El pueblo, que por su pecado, se ha  apartado de Dios,  es invitado de nuevo a experimentar la novedad de la mi­  sericordia divina.  El perdón del Señor es como un nacer de nuevo, como una  segunda creación.  No miréis al pasado, porque algo nuevo está brotando.  Salmo responsorial:  “ Misericordia, Señor, hemos pecado” .  Monición a la segunda lectura.(2ª Corintios 1, 18­22): Todas las esperan­  zas  y  todas  las  promesas  se  realizan  en  Jesucristo.  Jesucristo  es  el  sí  de  Dios.  Nos  prometió  cercanía,  salva­  ción y bendición en Jesucristo. Y fue  Jesucristo  el  que  realizó  todo  lo  que  Dios había prometido.  Alleluia cantado  Evangelio. ( Marcos 2, 1­12  )  Homilía  Credo  Oración de los fieles  

Celebrante:   Con la fe de los que acompañaban al paralítico del evangelio  nos ponemos ante el Señor y le pedimos:  HAZNOS DESCUBRIR LA VIDA NUEVA

1. 

Que la Iglesia sirva de mediación para hacer visible el perdón de Dios a  los hombres. Oremos. 

2. 

Por los enfermos para que nunca pierdan la esperanza de su curación  y sus cuidadores mantengan intacta la ilusión por su trabajo. Oremos. 

3­ 

Que los débiles, enfermos, ancianos y discapacitados encuentren bra­  zos voluntarios que les ayuden y levanten. Oremos. 


4. Que el hambre que existe en extensas zonas de  nuestro  mundo  suscite  en  nosotros  el  compromiso  de erradicarla. Oremos.  5. Que crezcan en toda sociedad nuevas perspecti­  vas  de  bienestar  a  través  de  una  participación  res­  ponsable de los ciudadanos. Oremos.  6. Por todos nosotros aquí presentes, que sepamos  descubrir la novedad de nuestra vida que nos impul­  se a la entrega y al amor. Oremos. 

Sacerdote: Escucha, Señor, nuestros deseos y esperanzas. Son parte de  nuestra vida y te los encomendamos a Ti que vives y reinas por los si­  glos de los siglos. Amén.  3– LITURGIA DE LA EUCARISTÍA  Canto de ofrendas: “Te ofrecemos, Señor, nuestra juventud” (90)  “Bendito seas, Señor” (82)  Santo Cantado  Cordero de Dios cantado  Canto de Comunión:  “  Con vosotros está”  (13)  “ Donde  hay  caridad  y  amor”  (135)  Canto de despedida: “  A Dios den gracias los pueblos. Alaben los pue­  blos a Dios”  ( Bis )


REFLEXIÓN 1‐“Algo nuevo está brotando”. Antes de que llegue la primavera, algunos árboles empiezan a brotar tímidamente desperezándose del letargo invernal. El pueblo de Israel en el destie‐ rro no descubre ninguna esperanza de liberación. Solo el Profeta intuye un futuro próximo lleno de libertad. “No recordéis lo de antaño. Algo nuevo está brotando. ¿No lo notáis?” Necesitamos descubrir brotes de esperanza mirando con detención el presente y adivi‐ nando cómo debe ser el futuro. 2. Nuestros tiempos también hablan de esperanza, de vida, de relación, de comunicación global, de voluntariado. ¿No lo notáis? Lo que cuenta es nuestra mentalidad y nuestra acti‐ tud positiva que trata de descubrir, cultivar y construir ese futuro nuevo. Descubrir lo nuevo que está surgiendo es una tarea nuestra, aunque solo esos nuevos brotes sean pe‐ queños, casi imperceptibles. 3. En el evangelio la enseñanza de Jesús se identifica con la práctica. Dice y hace. Los pa‐ ralíticos son liberados. Había venido a hacer andar a los cojos y lo pone en práctica. Pero la sanación de Jesús para con el hombre es integral. Cura y perdona. O perdona y cura. Para reincorporar a un hombre a la vida es necesario reconstruir al hombre total. No basta con curar su enfermedad. Es necesario sanar su interior. Por eso, Jesús hace todo nuevo. Y la gente lo reconocía: “Nunca hemos visto cosa igual”.

Bajaron al paralítico desde un agujero  del techo, y Tú te quedaste emociona­  do con su fe. Y no pudiste aguantarte,  hasta que le dijiste:  «Tus pecados están perdonados».  ¿Se los perdonaste con tus palabras  o confirmaste que ya le había llegado  el perdón y la curación  por la fe que había puesto en ti?  ¡La fe perdonando los pecados!  ¡La fe devolviendo el movimiento!  ¡La fe rejuveneciendo unos músculos  envejecidos y un alma todavía más  vieja! La fe de él y la fe de ellos.  Y Tú mostrando que tus piruetas de 

curandero físico  eran entrenamientos  de experto cirujano del alma.¿Cuándo  se había visto algo semejante?  Dime también a mí: «Levántate y an­  da», porque estoy tumbado en la  plácida paz de la invalidez espiritual.  Grítame, porque no sé ni si quiero  levantarme de mi postración.  Y si no puedes darme tu grito por mi  falta de fe, dámelo al menos por la fe  de tantos camilleros  que me han  acompañado hasta Ti a lo largo de mi  vida.   Gracias por ellos.  Patxi Loidi


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