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LA PIEDRA DEL DIABLO Se cuenta que camino a la Palmilla, pasados algunos metros de la escuela Industrial, aparecía el diablo sobre una piedra. Se sabe que estaba muy contento por algo que había sucedido por esos lados. Algunos dicen que allí hubo un crimen, de ahí la razón de su contento. La gente se aburrió de oírlo porque hacia mucho ruido y no dejaba dormir. Por eso pusieron una cruz de fierro; desde entonces ya no bailó más, pero siempre siguen oyéndose voces que llaman y siguen apareciendo cosas extrañas, como perros negros que gruñen y desaparecen; dicen que es el diablo enojado por la cruz de fierro.


Las Tres Palmas De Ocoa Las tres palmas de Ocoa señalan un entierro que data del tiempo de los jesuitas, en 1767. Según cuenta la tradición del pueblo de Ocoa, existieron tres jesuitas que no se conformaban con perder sus tesoros, por eso idear un construir un túnel bajo tierra para cobijarlos. Contrataron un campesino para que les hiciera el trabajo y como tuvieron miedo de que éste revelara el escondiste, decidieron darle muerte una vez terminado el túnel. El campesino adivinó el pensamiento de los jesuitas y los mató mientras oraban al atardecer. Después los enterró junto a sus tesoros. Desde entonces aparecen las ánimas de los tres jesuitas que siguen cuidando sus tesoros y cuenta la tradición que en el lugar del hecho existen tres palmas dejadas por ellos como señal del entierro.


La bartola Existió en La Calera una mujer apodada la bartola por caminar sin rumbo, como una loca. La gente cuenta que le hicieron un “mal” para quitarle su marido. Antes ella había sido respetable y gozaba de todas las comodidades que puede tener una señora en su casa. Cuando la bartola murió, de su cuerpo salieron un sapo y una culebra, que huyeron antes de ser cazados. Así termino el “mal”. Solo en ese momento su marido se arrepintió de haberla abandonado, pero ya era tarde la bartola estaba muerta. En su dolor y desesperación mató a la otra señora que tenía. Llorando siempre a la bartola que lo “pena” según cuenta.


Leyendas de La Calera