Page 1

Vermeer es uno de los pintores más misteriosos e inaprensibles. Pocas obras pueden adscribírsele con certeza, y permaneció olvidado desde finales del siglo XVII hasta su “redescubrimiento”, a mediados del XIX. Hoy se le reconoce como uno de los maestros de la Pintura holandesa de género. Es típica de Vermeer esta intromisión en la intimidad de los personajes, junto con la meticulosa observación de la luz y el preciso manejo del color. Además de su poder de seducción visual, la obra está repleta de emblemas y alusiones a la vida de la época, y más específicamente a la condición del pintor y su arte en la Holanda del siglo XVII. La modelo representa a Clío, musa de la Historia, cuyos atributos son la corona de laurel y un libro que registra los hechos heroicos. Aunque la obra de Vermeer parece de nítidos contornos, una mirada atenta revela cualidades de una fotografía algo desenfocada, como si hubiera que forzar la vista para definir cada detalle. Puede que sea ese efecto de claridad inminente, más que presente, lo que confiere a sus cuadros una imperiosa cualidad vital. Vermeer ordenaba e espacio de una manera compleja y creaba una convincente disposición de objetos en un espacio cerrado. Son varias las obras en que colocó una silla en primer plano, un enlosado ajedrezado, el tablero de una mesa y la interacción de figuras humanas con muebles cuidadosamente situados. Este cuadro es el más logrado y complejo de los que adoptan tal disposición. Este cuadro pasó por varias manos y acabó por pertenecer a una familia austriaca. En 1942 fue confiscado por Hitler, que lo colgó en sus habitaciones privadas de Berchtesgaden.

VERMEER, Johannes Delft (1632 - 1675)

El pintor en su taller. c. 1665 Óleo sobre lienzo, 120 x 100 cm

KUNSTHISTORICHES Museum, Viena

 Dou, Van Eyck, Hammershoi, De Hooch, Metsu

Vermeer_El pintor en su taller_Kunsthistoriches Museum_Viena  
Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you