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Escuela de Familias Noviembre 2010


Muchos padres señalan una falta de comunicación eficaz con sus hijos. En los niños pequeños, manifestada en falta de obediencia y una repetición constante de las cosas. En los niños grandes o preadolescentes, en falta real de comunicación: “cuesta mucho que me cuente las cosas, no me da explicaciones o me miente”. Las bases de una comunicación eficaz se ponen en los primeros años. A veces se espera a que sea un problema irresoluble.


La comunicación eficaz requiere…  Empezar pronto  Buscar los momentos  Saber escuchar  Saber hablar


“Un adolescente que no habla con sus padres fue las más veces un niño con el que sus padres no hablaron”


Empezar pronto  Un cultivo temprano desde las primeras

etapas

 Padres, no colegas. “Los padres que en

lugar de ser padres, se convierten en colegas de sus hijos, lo que hacen en realidad es dejar huérfanos a sus hijos”

 Lo que dice un niño interesa mucho.


“Hay que perder la mitad del tiempo para ganar la otra mitad�


Buscar los momentos…  Si no los hay, hay que inventarlos.  Darle prioridad.  Tener en cuenta que no siempre será “mi

momento”, sino “su momento”.

 Crear el hábito de una continuidad en la

comunicación.


 En niños y adolescentes muy retraídos,

actividades conjuntas.

 Buscar también el lugar: cuidar de no

convertir cada habitación en un reducto en el que hago lo que quiero, nadie me molesta. Intimidad sí, pero no huida de las responsabilidades o de la convivencia familiar.


“Hablar es una necesidad, escuchar es un arte� Goethe


Antes de escuchar…  Conocer sus intereses.  Amistades (del colegio, de actividades extraescolares, familiares)

 Actividades que realiza, gustos, aficiones

(ocio, deportes, salidas, preferencias en la ropa, series de TV, contenidos de Internet…)

 Lo que le preocupa (puede ser una nimiedad para mí, pero para él puede ser muy importante)

 Lo que le ilusiona.

 Llevar estos asuntos “al día”.


Cómo escuchar…  Escucha atenta.  No interrumpir (“Si ya sabía yo… te dije

que… anda que no te lo he repetido veces…). Esto exaspera y se cierran en banda.

 No escandalizarse, espantarse ni poner

caras raras.


 Ir entrenando en la reflexión (“¿Qué piensas de cómo ha estado lo que has hecho, lo que han hecho tus amigos?, ¿Qué piensas que es lo mejor?, ¿Por qué crees que pienso que no es lo mejor para ti?”)

 Acogida y firmeza

 Proponer medidas concretas y llevar cuentas  Si hace falta un castigo, castigar (proponerlo como una

“reparación”, pues si lo ha contado es que quería arreglarlo.)

 Valorar muy positivamente la sinceridad (ajustar las

consecuencias si ha dicho la verdad, castigar más significativamente por mentir que por el hecho en sí y hacérselo ver).


“Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas” Proverbio árabe


Cómo hablar…  Cuidar de hacerlo en un buen momento:

con un estado de ánimo tranquilo.

 Priorizar qué es lo más importante para

comunicarlo.

 Preocuparnos del problema del aquí y

ahora, no sacar la lista de agravios.


Cómo hablar…  Describir conductas en lugar de

etiquetar y hacer juicios de valor.

 Describir cómo me hace sentir la

conducta y no “tú”.

 Dejar claro cuál es el comportamiento

que me parecería adecuado.


Lo más importante: llegar a una conclusión práctica  Ayudar a establecer qué ha estado mal y por

qué.

 Establecer conclusiones: ayudarle a

establecer un “castigo o reparación”

 Supervisar su cumplimiento.  Seguir dándole confianza.


presentacion