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Eructorial

por Lubrio

Cumplimos un año... y no nos mandaste nada de regalo. (Mirada acusadora) Muy mal, muy mal. Pero no somos para nada rencorosos, esas manchas verdes y pelos violetas que te están saliendo por todo el cuerpo no son una maldición... debe ser una alergia por la llegada de la primavera. Desde hace un año que te ponemos los pelos de punta y gracias a eso ahora sos uno de los más altos del grado... Cripy brindando una ayuda a nuestros lectores en todo momento. Cripy nació un domingo del año 2012 en que estaba mirando la tele y empecé a aburrirme, pensaba qué me gustaría hacer en ese momento y tuve ganas de leer una revista divertida, con historias atrapantes y aterrorizantes... pero en casa no había ninguna. ¡Había que hacerla! ¿Cómo se llamaría esa revista? Varios nombres surgieron en el papel que estaba garabateando, pero para el final de la tarde quedaban dos: Repeluz y Cripy. No hace falta que te diga cuál de ellos ganó la contienda. Un par de minutos más tarde, varios mails

navegaban en busca de dibujantes y escritores. Cripy empezaba a despertarse. Y se mantiene alerta por el esfuerzo y el talento de muchas personas que mes a mes envían su trabajo para darle forma a la revista. Sin ellos Cripy no sería posible. Gracias, muchas gracias a todos ellos. También gracias a vos, por leernos siempre, si vos no estuvieras la revista tampoco existiría. ¿Cómo iniciamos nuestro segundo año de vida? trabajando y pensando cosas nuevas. Por ahora no voy a adelantarles mucho de lo que prepara Cripy para el año entrante pero sí puedo darles una noticia: un nuevo número en papel se está gestando. Calculamos que para Noviembre, en la próxima edición de Dibujados, se presentará la Cripy en papel número 2. Vamos a estar esperándote detrás del mostrador para que vayas a buscarla, nos va a poner muy contentos saber que venís por ella para llevarla a tu casa... de lo contrario a esas manchas y pelos raros se le van a sumar ampollas amarillentas en las manos, mal aliento y falta de sueño. Te estamos vigilando... Nos vemos el mes que viene.

La Pibita Anacrónica eructa en un castellano tan antiguo, que ella y sus creaciones no hacen “BERP”... ¡Dicen BARP!

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Gente que da miedo... Cacho Castrense, el carnicero forense

Dibujos: Montag - Color: Raspante - Textos: Lubrio

Desafortunados aquellos que visiten las carnicería de Cacho ubicada en el partido de Morón. Las señoras que se quejan del precio jamás salen del local y algunos proveedores nunca regresaron a sus casas. No importa lo barata que sea la oferta, nunca, nunca... ¡Pidas pechito o nalga!

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Don Nicanor, el siniestro lenador En los bosques del sur de nuestro país, Nicanor se ofrece siempre a ayudarte con la leña. Pero el hacha de este demente no sólo corta árboles... Por eso, a pesar del frío del invierno, no lo llames. Es preferible estar congelado, pero permanecer en una sola pieza.

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Fértil -Nunca en el pueblo se supo la verdad sobre su origen. -Es bueno, pero el precio a pagar es elevado. Nuestra prosperidad está basada en mucha sangre inocente. -Las personas exageran. El “Musguito” no se come a las personas, a veces las asusta y se van del pueblo… pero es preferible perder algunos vecinos antes que perderlo a él. -Sin el “Musguito” seríamos un pueblo fantasma… aunque no por eso dejamos de ser algo aterradores. Esa última era la declaración más asombrosa. La mujer se había quebrado en llanto en las últimas sílabas y eso le daba a su testimonio una credibilidad imposible de negar. A pesar de ser sólo un eco reproducido en su grabador de mano, la voz de la anciana lograba erizar la piel. Una actriz de carrera frustrada, sin lugar a dudas. Él sabía que era una gran estafa y estaba dispuesto a demostrarlo. Todavía le quedaban algunas mañas de buen periodista y a pesar de que su trabajo era casi una burla, lo haría con profesionalidad. Su padre siempre decía eso… la profesionalidad ante todo. En su época de esplendor el nombre de Mariano Santillana se asociaba a grandes notas periodísticas, sus viajes alrededor del mundo lo habían convertido en un cronista de cierta fama, una fama muy modesta, pero la suficiente para lograrle contratos importantes en muchas revistas. Pero lo bueno dura poco y un par de malas decisiones, artículos que habían sido desmentidos por la ausencia de fuentes confiables, lograron opacar su seriedad en el ambiente. Su buen nombre fue manchándose poco a poco y cada vez le era más complicado lograr buenos trabajos. Los últimos años habían sido desastrosos, pero desde hacía seis meses trabajaba en la revista Mundo Oculto y el salario era respetable. Era una revista con un buen número de lectores, la mayoría de ellos locos de los fenómenos paranormales, los extraterrestres y la brujería. Curiosamente su tarea era desenmascarar los fraudes y para 42

PÁGINAS MACABRAS

Texto: Luis Roldán Ilustración: Pablo Elías

Mariano eso era sencillo… “Nada puede ser verdadero en ese universo de dementes” pensaba cada vez que iniciaba una investigación. Musguito era la nueva leyenda local que atraía la atención de sus editores y por la cual se encontraba recogiendo esos testimonios. Los escuchaba nuevamente parado frente a la casa en donde todo se había iniciado, detrás de Mariano una camioneta desvencijada le cerraba el paso. En el asiento del conductor un hombre de campo lo observaba, el señor Mosqueira lo había llevado hasta la casa del Musguito, pero se negaba a entrar. -¿Por qué no entra conmigo Mosqueira? – preguntó Mariano. -No. Ese es su trabajo, el mío fue traerlo hasta acá. En una ocasión entré y tuve pesadillas por una semana. En ese lugar empezó todo… el inicio de la desgracia de ese hombre y el final de nuestra mala racha. El mundo se equilibra siempre señor Santillana. Es duro, pero es verdad. Mariano no insistió y se detuvo unos minutos a repasar el material grabado mientras observaba la casa. No podía negar que algo malo se respiraba en el sitio, algo asfixiante, como si una soga se enroscase en su garganta y lentamente fuera cerrándose hasta dejar que un diminuto canal de aire llegase a sus pulmones. “Es demasiado perfecto” pensó, y sin titubear atravesó la puerta de la propiedad e ingresó en ella. La casa estaba llena de vegetación, era una pequeña selva en el comedor que se extendía por cada rincón de la vivienda. Era algo perturbador, más aún si se tenía en cuenta que el suelo en donde se elevaba la casa era casi un desierto, pero allí esa premisa no importaba, las verdes enredaderas había cubierto cada centímetro del lugar. Ciertas tablas estaban levantadas, arrancadas de cuajo del piso, las paredes podían verse golpeadas, como si unos puños enormes se hubiesen ensañado con furia hacia ellas. Muebles quebrados y reconstituidos por las plantas que los unían. Flores naranjas y violetas dominaban la escalera y algunas de color amarillo crecían sobre las hornallas en donde


se adivinada una cocina. Todas las formas eran especulaciones, nada podía verse realmente, pues estaban cubiertos de plantas de todo tipo, tan prolijamente cortadas que… “demasiado perfecto” resonó una vez más en la cabeza de Mariano. Villa Cahauel era un pueblo azotado por la miseria, el cambio climático no había sido favorable para esa región y el relieve se transformó drásticamente. Suelos secos, quebrados y arenosos; mientras que los ancianos recordaban un sitio de cosechas provechosas y abundantes, las nuevas generaciones sólo recordaban sequías, hambre y pobreza en aumento. Al menos hasta hacía un año atrás cuando Musguito apareció en escena. Le pusieron ese nombre pues era un gigante cubierto de musgo, más de dos metros de altura, brazos enormes y vegetación cubriendo su cuerpo, a la distancia parecía un pelaje verde, pero quienes lo habían visto de cerca aseguraban que eran enredaderas brotando de su piel. El monstruo rondaba por las noches los campos arruinados y tocaba con las yemas

de sus dedos el suelo árido, allí donde entraba en contacto sus manos con la tierra la situación se revertía. La vegetación crecía como un manchón de tinta en el suelo, la superficie se cubría de tierra fértil y el campo resucitaba. Luego de su paso, ese lugar era apto para el cultivo de cualquier cosa… no importaba que se sembrase, crecería fuerte y en cantidades incalculables. El ser fue tomado como una bendición, pero tenía un precio elevado. Muchos afirmaban que Musguito se alimentaba de animales de gran tamaño, atacaba parte del ganado y hasta se le atribuían algunas muertes de granjeros que se habían acercado demasiado. Las pruebas eran escasas y poco fiables: fotografías borrosas, moldes de huellas tomada en el suelo (algunos hasta afirmaban que Musguito calzaba botas y tenía un pantaloncito de color azul). Esto hizo prosperar la idea de que era un hombre desdichado, víctima de una maldición gitana o un pacto demoníaco. La versión más difundida era la de un hombre atormentado por las deudas que habría recurrido a la magia negra para

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volver rentables sus tierras y recuperar su fortuna, pero que jugar con fuerzas oscuras habían consumido su cuerpo y lo habrían transformado en ese monstruo vegetal de hambre voraz. Y en ese terrible lugar se encontraba ahora Mariano Santillana. El periodista prendió su grabador y con voz firme anunció: “El misterio de Musguito sólo esconde una gran incertidumbre: ¿Por qué un pueblo completo participa de este engaño? Las declaraciones, las propiedades donde Musguito habría sido originado por la magia negra, las marcas, las huellas… son toda una puesta en escena descomunal. Se aprecia el ingenio de una mente aguda para elaborarlo. Tal vez el pueblo dio con una fórmula extraordinaria de abono de tierras o sistemas de riego innovadores, quizás crean que la mejor manera de no compartir este secreto es creando la mentira del monstruo patriarcal de los campos. O bien, las cosechas no son tan buenas y un poco de turismo y publicidad pueden incrementar los ingresos de esta comunidad agrícola… Musguito es una buena historia, sólo eso. Un cuento chino rural.” Guardó su grabador en la mochila y salió de la casa, Mosqueira lo esperaba de pie junto a la camioneta. -¿Encontró lo que buscaba para su artículo? -Sí, creo que tengo todo lo necesario. ¿Puede llevarme a la terminal de micros? -Por supuesto, será un placer – Mosqueira lo invitó a subir, luego se acomodó en el asiento del conductor. Le dio una última mirada a la casa maldita y disimuladamente hizo un ademán con su mano derecha, imperceptible para la mirada de Santillana. La camioneta levantó una polvareda y se esfumó en el camino. Junto con la camioneta el sol se perdió de vista también. En cuanto se alejó, unos hombres salieron del galpón de la casa amparados por las primeras sombras de la noche. Eran tres, dos hombres jóvenes y un anciano. -¿Por qué hacemos esto cada vez que alguien investiga? Es ridículo – dijo uno de los jóvenes. -No, es supervivencia – contestó el anciano. -Sigo sin entender… - replicó el otro muchacho. -Si nos empeñamos en mostrar las cosas como son, Musguito estaría en riesgo de ser capturado y llevado para que lo analicen… adiós bendición a los campos. Si lo ocultáse44

mos, la curiosidad sería peor, en algún momento cometeríamos un error y el resultado sería igual. Pero… - y el viejo comenzó a reírse de manera ahogada - … si lo mostramos como un fraude, nadie lo tomará en serio, vendrán curiosos de poca monta y al ver el circo que hemos levantado, huirían furiosos con ellos mismos por su incredulidad. Silencio. -¿A dónde debo llevarlo hoy Don Bruno? -Hoy debe fertilizar los campos de los Samaniego, están próximos a sembrar – el anciano pensó un momento – Y mañana debo llevarlo yo, traten de que no se canse demasiado. Uno de los jóvenes silbó y del galpón una figura alargada y verdosa comenzó a avanzar. Musguito sonría y sus dientes amarillentos brillaban con la luna, las enredaderas de su cuerpo se agitaban con la brisa y silbaban también. Sus largos brazos rozaban ocasionalmente el suelo árido y donde lo hacían, islotes de verde surgían al instante y pequeños brotes se asomaban mágicamente intentando regresar a las manos de su gigantesco padre. La tierra renacía ante sus caricias. Se volvía rica. Próspera. Fértil.


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HUMORTALIDAD por Pedache

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No es el fin del mundo... en un mes estamos de nuevo con vos. 48


Cripy #09