Camilo Villanueva, una suerte de alquimista que durante la realización de su obra, desde lo profundo de su ser, accede a un estado particular de su conciencia, que lo convierte en vehículo hacia su propósito superior. A través de su pintura, provee de energía, invita a bucear y ser transportado, elevar lo sutil y precipitar lo denso, penetrando en profundos mensajes espirituales de amor y unidad.