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CRISTO PARA TODAS LAS NACIONES

Lo Mejor para Tu Vida Somos una organización sin fines de lucro cuyo propósito es el de compartir la Palabra de Dios como Mensaje de Esperanza en respuesta a las necesidades diarias (espirituales, emocionales y físicas) que enfrenta el ser humano, información y orientación positiva sobre asuntos de la vida diaria (emociones, familia, jóvenes, pareja, desarrollo personal, problemas, adicciones, decisiones, etc.) por medio de programas específicos, recursos y medios de comunicación (televisión, radio, Internet, impresos) que llegan a la comunidad (escuelas, ferias, hospitales, etc.). También ofrecemos apoyo a aquellas personas que desean, por decisión personal y voluntaria, iniciar un camino con Dios e ir creciendo espiritualmente como creyente. Para esto ofrecemos material (Estudios Bíblicos) que le guíen en sus primeros pasos, y las ponemos en contacto con líderes e iglesias Cristianas en las que pueda participar.

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Producido por CRISTO PARA TODAS LAS NACIONES ™ “Programa Lo MEJOR para Tu vida” Copyright © Int'l LLL Prohibida la reproducción sin autorización de CPTLN - 2018 Las imágenes utilizadas incluyen su fuente. Estas imágenes no deben usarse para otros nes o ser compartidas.


Imagen ilustrativa: Sasint / Pixabay.com

Introducción Nuestros hijos son personas con una mezcla de entusiasmo, ternura y belleza, caracterizados por ser sensibles, ingenuos y traviesos, pero, sobre todo, con una inmensa capacidad de aprender. La tarea de criarlos es nuestra ineludible responsabilidad que día a día requiere dedicación y perseverancia, desde la infancia hasta llegar a ser adultos. Todos sabemos que cuando nuestros hijos son pequeños pueden reír a carcajadas y al momento cambian y lloran con profundo dolor. Y cuando van creciendo, nos quedamos admirados por todo lo que son capaces de hacer. Démosle el afecto que necesitan para que puedan disfrutar la vida, apoyándoles cuando lo necesiten y guiándoles hacia una vida con propósitos. Sin duda, nuestros hijos son un regalo de Dios, que los ha puesto a nuestro cuidado para que los formemos con cariño y dedicación. Dediquemos nuestros esfuerzos en amarlos, disciplinarlos y perdonarles, a fin de que ellos aprendan a hacer lo mismo con sus semejantes. Como un preciosos tesoro, guiemos a los niños hacia su mejor amigo: Jesucristo, para que sean también hijos de Dios.

LA FAMILIA, Escuela de Valores La tarea de criar, educar, disciplinar y guiar a nuestros hijos es una ardua labor. El desafío más grande es aprender la importante responsabilidad de criar a los hijos en todos los sentidos. Pero, casi siempre, los padres carecen de una orientación previa para llevar a cabo esta tarea. Aún antes de que nuestros hijos nazcan, necesitan estar rodeados de afecto y cariño. El amor es lo primordial para que ellos puedan sentirse seguros, apreciados y apoyados. El amor es la cualidad que todo hogar necesita para vivir en armonía y crecer unido. De esta forma, nuestros hijos desarrollarán una autoestima sana y tendrán la capacidad de enfrentar la vida con optimismo y seguridad en sí mismos. 1


Muchos padres anhelan un hogar unido, lleno de amor. Pero, con las preocupaciones económicas, las dificultades sociales y la falta de apoyo para con la familia, muchos padres se sienten “náufragos en un mar de problemas”. Sin embargo, para ser una familia, cada hogar requiere no sólo de vivir bajo el mismo techo, sino que también necesita una estabilidad. Por eso, toda familia es una escuela de valores. Para enfrentar la vida en familia, con todos sus problemas, desafíos y sinsabores, cada individuo necesita sentir que tiene un propósito en la vida, que tiene la fortaleza para seguir adelante y la certeza de que Dios, nuestro Creador, lo ama y lo protege. Es necesario aprender a confiar nuestra familia al cuidado de Dios.

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COMPROMISOS de cada miembro en la familia

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Desarrollar valores en cuanto a sus necesidades físicas, sociales, emocionales, intelectuales y espirituales. Desarrollar sus habilidades para sobrevivir a las crisis y adversidades, adquiriendo la capacidad para resolver los problemas. Cultivar la comunicación, promover el mutuo entendimiento, discutir constructivamente y así aprender a tomar buenas decisiones. Ejercer la sabiduría para decirle “No” a las actitudes y valores negativos que hoy en día atentan contra la estabilidad de la familia. Saber aprovechar la orientación de Dios para realizarse dentro de la familia, desarrollar sus dones particulares, disfrutar momentos recreativos sanos, y participar en acciones comunitarias. Con Su Hijo Jesucristo como Guía y Amigo, ejercer y disfrutar Su amor, perdón, paz y fortaleza, bases fundamentales para ser un hijo Suyo.

METAS para vivir dentro de una familia armoniosa y estable Ÿ Tratar de comunicarte con los

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demás para desarrollar la confianza mutua. Saber dar apoyo, actuando positivamente y valorizando el servir a los demás con amor. Ejercer el respeto mutuo y la necesidad de la privacidad de cada miembro. Tener un buen sentido del humor y saber recrearte. Compartir las responsabilidades en las tareas del hogar.

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Enseñar a los hijos la diferencia entre el bien y el mal; entre lo positivo y lo negativo. Tener un sentido de unidad familiar y apoyarlo con tradiciones familiares. Tener una interrelación armoniosa, dinámica y balanceada con tus seres queridos, sin caer en favoritismo y divisiones. Compartir una misma base espiritual en Dios y alimentar 2

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tu fe Cristiana con constancia y dedicación. Saber admitir tus problemas y buscar ayuda cuando sea necesario. Saber pedir perdón y reconciliarte con los demás. Confiar en Jesucristo como miembro permanente del hogar, como fundamento para la realización armoniosa de tu persona y tu familia.


Reexión: ¿Cómo es mi familia? ¿Qué metas tenemos? ¿He compartido esas ideas con otros miembros de mi familia? ¿Qué opinan ellos? Una oración… Padre celestial: Enséñame a amar a mis hijos, así como Tú nos amas. Permite, Señor, que todos los niños del mundo tengan su debido alimento, un hogar en donde vivir y tengan amor y comprensión de sus padres, salud y una adecuada educación. Necesito tu ayuda para que nuestra familia se mantenga unida con Tu Amor. Amén.

El significado de SER PADRES La actitud y conducta de la pareja dentro del hogar juega un papel fundamental en la formación de los hijos. Veamos: SI COMO PAREJA SE AMAN, TRANSMITIRÁN SEGURIDAD A SUS HIJOS. Tus hijos se sentirán seguros viendo tu ejemplo de cariño, fidelidad y respeto mutuo.

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DÍ LO QUE PIENSAS Y PIENSA LO QUE VAS A DECIR. La buena comunicación alimenta el diálogo y fortalece los lazos familiares.

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DÍ SIEMPRE LA VERDAD, CUESTE LO QUE CUESTE. Decir la verdad trae la armonía, aún cuando la verdad duela. Ÿ

Ÿ HAY QUE PEDIR PERDÓN Y ACEPTARLO PARA PODER PERDONAR. Deja que el perdón de Dios por medio de Jesucristo viva en tu familia.

SÉ SIEMPRE TÚ MISMO EN TODA OCASIÓN. Se sincero contigo mismo, es enseñar a tus hijos a ser honestos. Ÿ

Ÿ CUMPLE TU PALABRA Y TUS PROMESAS. La comunicación sincera es la base de la confianza entre padres e hijos.

RESPALDA TUS BUENAS PALABRAS CON BUENAS ACCIONES. El ser consecuente contigo mismo es un ejemplo de buena conducta. Ÿ

EDUCA CON LA FUERZA DEL AMOR. Con amor podrás guiar y corregir a tus hijos, y ellos te obedecerán. Ÿ

Ÿ CONFÍA EN TUS HIJOS PARA QUE ELLOS PUEDAN CONFIAR EN TI. Enseñar a tus hijos a usar su libertad les dará confianza en sí mismos.

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Ÿ RESPETAR LA OPINIÓN DE TUS HIJOS UNE A LA FAMILIA. Los hijos que opinan se sienten importantes en la familia.

PON TU FAMILIA AL CUIDADO DE DIOS PARA QUE HAYA AMOR. La familia es una creación de Dios, en Él vivimos y nos realizamos. Confía en Su amorosa dirección para que su Amor viva en tu hogar. Ÿ



Imagen ilustrativa: Ambermb / Pixabay.com

Lo que DICEN LOS HIJOS Una cualidad indispensable de los padres es escuchar a sus hijos. ¡Cuánto aprenderíamos de ellos! Nuestros hijos frecuentemente nos comunican sus sentimientos y anhelos. Pero también debemos saber lo que nuestros hijos nos dicen sin palabras. Ÿ Ÿ

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No me des todo lo que pida. A veces sólo pido para ver hasta qué punto me vas a complacer. No substituyas tu amor hacia mí por bienes materiales. Por favor, no me des órdenes como si yo fuera un esclavo; más bien, enséñame a ser obediente. Y también te pido que no me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y además me enseñas a gritar también. Cumple tus promesas. Si me prometes un premio, dámelo, si dices que me vas a castigar por algo que hice mal, házlo, pero con amor. No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos o mis amigos. Me duele lucir mal ante los demás. Acéptame como soy.   4


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Corrígeme a solas y no delante de otras personas. Cuando yo hago algo malo, no me exijas que te diga el “por qué” lo hice. A veces, no sé la razón de mis equivocaciones. Más bien ayúdame a rectificar y a aprender de mis errores. Enséñame a mejorar sin ponerme en ridículo. Ayúdame a aprender a hacer las cosas por mi propia cuenta. Felicítame por mis logros y ayúdame a superar mis fracasos. No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me hace sentir muy mal, y perder la fe en lo que dices. Cuando tú te equivocas en algo, admítelo y crecerá la buen opinión mía de ti. De esta forma me enseñarás a admitir mis equivocaciones, también. Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos. Por ser familiares no quiere decir que no podamos ser amigos también. No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas aunque tú no lo digas. Pero nunca lo que tú dices y no haces. Cuando te cuento un problema, no me digas: “¡No tengo tiempo para boberías!” o “¡Eso no tiene importancia!” Necesito que me orientes, especialmente cuando me abrazas y te escucho decir que me quieres y que soy importante para ti. Háblame de Papá Dios y Su amor. Pero me cuesta comprender a Dios si tú no lo conoces ni le das mucha importancia.

COMENTARIOS de un grupo de adolescentes para sus padres - Necesitamos que nos digan las cosas claramente y sin rodeos. Traten de ser justos cuando nos amonestan, porque a veces somos tercos y rebeldes, y necesitamos ser corregidos aunque no nos guste. Pero de esta forma nos demostrarán que tenemos a alguien en la vida que se preocupa por ayudarnos a vivir como debemos. - Mantengan la calma. Nosotros necesitamos tener la seguridad de que ustedes son capaces de mantener la paz dentro del hogar, aún en los momentos más difíciles. Si no lo hacen, ¿Cómo aprenderemos a enfrentar los problemas de la vida con serenidad y seriedad?

- Si mentimos, actuamos mal o nos comportamos cruelmente, castíguennos. Pero eso sí, dígannos por qué nuestra conducta es errada y ayúdennos a cambiar. Enséñennos a pedir disculpas y a perdonar. Necesitamos comprender que su mayor anhelo es que seamos personas íntegras. - Díganos siempre la verdad. Aunque ustedes no lo crean, nosotros sabemos cuándo están siendo deshonestos con ustedes mismos o con nosotros. Si no nos enseñan a vivir con la verdad, ¿Cómo aprenderemos a enfrentar nuestros problemas y errores sin recurrir a la mentira y el engaño? 5

- Necesitamos saber que Dios no está muerto, ni durmiendo, ni de vacaciones. Háblenos de Él, cómo es y qué significa el hecho de que Él nos ama. Necesitamos saber que hay alguien por encima de nosotros, y que podemos aprender cosas importantes de Él. Podemos ver que en este mundo las cosas no andan bien; ustedes mismos nos hablan de los tantos problemas que tienen. ¿No sería bueno contar con alguien que sí nos pueda ayudar?


Imagen ilustrativa: 1041483 / Pixabay.com

El arte de escuchar, conocer y comprender a nuestros hijos es indispensable para ser buenos guías. La comunicación siempre resalta como el factor más importante al educar, y, si es necesario, corregir a nuestros hijos. Debemos, para lograr esto, respetarles como personas; todo hijo, cualquiera que sea su edad, tiene derecho a ser escuchado. Es nuestra responsabilidad de proveerles momentos de esparcimiento familiar, como actividades en grupo, juegos, paseos, etc.., que fomente la intimidad familiar. Igualmente, debemos recordar que como padres somos seres humanos y que, como padres, podemos equivocarnos, y perjudicar a nuestros hijos. Cuando esto sucede lo mejor que podemos hacer es ser honestos con nuestros hijos y pedirles perdón. En estos casos debemos recordar que Dios es nuestro Padre amoroso, y que siempre está dispuesto a perdonarnos. Él es el mejor ejemplo de un padre responsable. Podemos contar con Su amor y comprensión. Dios nos creó y nunca nos abandona, como a menudo lo hacen los padres terrenales. Él nos invita a reconocer nuestro errores a fin de que conozcamos la verdadera felicidad de estar reconciliados con Él. En Dios tenemos un ejemplo de padre amoroso, paciente y comprensivo. ¿Cómo es el amor de Dios? “Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo Único, para que todo aquel que cree en el no muera, sin que tenga vida eterna.” (Juan 3:16). ¿Qué hay de especial y único en el amor de Dios? Es un amor generoso. Es un amor que se sacrifica por el bien de los demás. Es un amor que no necesitamos ganar o merecer. Simplemente, es el más impresionante regalo que la humanidad jamás haya recibido; y es tuyo al confiar en Él. Dios no pone ninguna condición a Su amor, por eso nos demuestra en Su Hijo Jesucristo, una cruz desnuda y una tumba abierta y vacía.

Reexión: ¿Conozco a mis hijos? ¿Cómo puedo mejorar mi manera de conocerlos? Una oración… Amado Dios, a veces no sé cómo hablar con mi hijo sobre los problemas que él tiene en la escuela y en la casa. A menudo me molesto con él por no hacerme caso. Pero, ¿Por qué lo regaño tanto? Ayúdame a comprenderlo, guiado por Tu amor. Amén. 6


¿Cómo SON nuestros hijos? Conocer a nuestros hijos es fundamental para comprender su conducta y poder guiarlos hacia la madurez. Esto no significa manipularlos, sino poder brindarles la clase de apoyo y asistencia que merecen, para que puedan aprender a asumir la responsabilidad de sus propias vidas. Cada niño necesita desarrollarse a su propio paso. Su capacidad de aprender es asombroso, y requiere de adultos conscientes y sensibles. Un grave error que cometemos como padres es obligarles a superar demasiado rápidamente sus etapas normales de crecimiento, convirtiéndolos en “niños adultos”. Puedes conocer las etapas físicas, psicológicas e intelectuales de tus hijos adquiriendo un libro al respecto. Trata de conseguir una copia. Un aspecto del desarrollo emocional de tu hijos son las preocupaciones que ellos tienen en sus distintas etapas. A continuación algunos temores que tienen los niños y jóvenes.

ENTRE LOS 6 Y 11 AÑOS Ÿ

Lo que produce Ÿ

MÁS ANSIEDAD

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PREESCOLAR Ÿ Ÿ Ÿ Ÿ Ÿ

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Aprender a controlar sus necesidades fisiológicas, como orinar, etc. Asistir a un jardín de infancia y estar separados de sus madres. Temer la separación de sus padres. Recibir disciplina sin saber por qué. No ser comprendidos cuando hablan.

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Reexión: ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos a reducir su ansiedad ante los problemas que tienen que enfrentar?

Las presiones en la escuela y tener que cumplir con las normas. Que sus padres o maestros se molesten con ellos. Recibir malas calificaciones en la escuela. Sentirse excluidos o despreciados por sus amigos. No ser escuchados ni respetados cuando hablan. Que otras personas (niños y adultos) les hagan bromas al encontrarse en situaciones difíciles o desconcertantes. Molestarse con sus amigos y tener que enfrentar problemas de envidia. No estar a la moda (ropa y útiles escolares), como supuestamente lo están sus amigos o compañeros de clase.

Reexión: ¿Cómo puedo ayudar a mis hijos acerca de estos temas? ¿Hasta qué punto debo dejar que mis hijos aprendan a enfrentar solos los problemas de la vida?

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ENTRE LOS 11 Y 13 AÑOS Ÿ

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ENTRE LOS 13 Y 16 AÑOS Ÿ Ÿ

Sufrir los cambios físicos, corporales, propios de la pubertad (acné, menstruación, cambio de voz, etc.). Temor de no llegar a ser una persona realizada en la vida. Sentir la presión del grupo para que fume, consuma licor y experimente con drogas. Sentir la presión de otros para iniciarse en actividades sexuales. Sufrir depresión por falta de autoestima. Tener problemas con los padres, amigos y maestros. Sus preocupaciones por tener una buena presencia.

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No tener amigos en quien confiar. Avergonzarse ante los amigos debido a sus padres. No saber qué hacer de sus vidas, qué estudiar y cómo desenvolverse en la vida. Ser rechazados por la “novia” o el “novio”. La burla por parte de los amigos. Sentir la presión del grupo para fumar, consumir licor y drogas. Sentir la presión de otros para iniciarse y mantenerse en actividades sexuales. Estar aburrido o sufrir depresión.

Reexión: ¿Cómo estoy ayudándoles a mis hijos a ser responsables e independientes sin perder la conanza en ellos?

Reexión: ¿Cómo puedo mejorar la comunicación con mis hijos? ¿He sido sincero con ellos a n de que ellos confíen en mí?

Recuerda Ÿ

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Si un hijo vive criticado, aprende a criticar y condenar. Si vive con hostilidad, aprende a pelear. Si vive avergonzado, dudará de sí mismo. Si vive sin incentivos, tendrá una actitud negativa hacia la vida. Pero, si vive con aprobación, aprende a confiar en sí mismo. Si vive muy compadecido, aprende a tenerse lástima. Pero, si recibe apoyo y cariño, aprende a enfrentar

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los sufrimientos, y que los golpes, tropiezos, traiciones y desengaños son los que nos enseñan a vivir. Si vive ridiculizado, será tímido. Pero, si vive con elogios y palabras de aliento, aprende a animar a otros. Si vive con honradez, aprende lo que es la verdad. Si vive apreciado, aprende a confiar y a amar. Si vive con equidad, conocerá la importancia de respetar los derechos de otros. 8

Si el hijo vive con aprobación, aprende a quererse y a apreciar a otros. Ÿ Si vive un ambiente amable, aprende a compartir su amistad con otros. Ÿ Si vive con el amor de Dios, tiene el mejor amigo del mundo: Jesucristo. Ÿ


Imagen ilustrativa: Sebastián León Prado / Unsplash

La EDUCACIÓN de los hijos Una importante responsabilidad de nosotros los padres es ocuparnos de la educación escolar de nuestros hijos, desde sus primeros años hasta completar una educación superior. Es posible tener una influencia negativa o positiva en el rendimiento escolar de nuestros hijos. A continuación te damos los siguientes consejos: 1.-MUESTRA INTERÉS POR LOS ESTUDIOS DE TUS HIJOS. El desarrollo intelectual del niño crece con el apoyo que encuentra en sus padres. Este apoyo debe ser una motivación positiva sin amenazas. Enséñales a tus hijos a dar lo mejor de sí mismos. Recuerda: cada hijo es distinto, con diferentes habilidades. Por lo tanto, merece ser considerado como es y no comparado con otros. 2.-CREA UN AMBIENTE DE ALEGRÍA EN TORNO A LOS ESTUDIOS. El amor y la compresión que los padres expresan, le da a los hijos seguridad e inclinación hacia el estudio. Pero no toda la vida debe ser un ejercicio escolar. Jugar, para el niño pequeño, no es sólo un pasatiempo. Así descubre el mundo que le rodea. El adolescente también necesita equilibrar su tiempo entre los estudios, sus responsabilidades en el hogar, los amigos y las horas de esparcimiento. 3.- ENSEÑA A TUS HIJOS A QUERER Y RESPETAR LOS LIBROS. Un buen libro ayuda al niño no sólo a informarse, sino a descubrir el universo y a sí mismo. Como padres, tengan por costumbre la lectura con los hijos. 4.-AYUDA A TUS HIJOS A CREER EN SÍ MISMOS. El niño posee una capacidad innata de curiosidad e investigación. Sólo hay que proporcionarle los medios para desarrollarla. Esto requiere paciencia, dedicación y perseverancia de tu parte como padre. 9


5.-AUMENTA EL INTERÉS DE TU HIJO POR EL APRENDIZAJE. Ir a la escuela debe ser más que tareas, exámenes y “aburrimiento”. Aprender es abrir las puertas al conocimiento que nos permite realizarnos como personas. 6.-CREA UN LUGAR ADECUADO PARA ESTUDIAR. Un lugar de estudio tranquilo, bien iluminado y ventilado crea un ambiente propicio para el estudio. Ese ambiente debe ser respetado por todos a fin de reducir las posibilidades de distracción, tales como la televisión, el ruido, etc.. 7.-DESARROLLA SÓLIDOS HÁBITOS DE ESTUDIOS. Alentar a tus hijos a cumplir sus tareas, administrar su tiempo y organizar su trabajo, le ayudará a tener una actitud de responsabilidad ante los problemas de la vida. 8.- ENSEÑA A TU HIJO A ESCUCHAR. La velocidad con que el ser humano puede emitir palabras constituye sólo una quinta parte de la rapidez con que la mente puede pensarlas. Saber escuchar facilita el proceso de aprender y pensar. 9.-DESARROLLA LAS HABILIDADES DE TUS HIJOS PARA LEER MEJOR Y ESCRIBIR CON CLARIDAD Y RAPIDEZ. Aprender a mejorar la lectura y la escritura se logra con práctica y constancia. Ayúdales a fijar metas personales al respecto y anímales a cumplirlas. 10.- AYUDA A TUS HIJOS A ADQUIRIR LA HABILIDAD DE APROBAR SUS EXÁMENES. La buena preparación para las pruebas escolares requiere que los padres apoyen a sus hijos en los estudios con suficiente anticipación a los exámenes y no sólo la noche anterior.

La COMUNICACIÓN con los hijos De todas las interacciones humanas, la más importante es la comunicación. Resulta ser, también, la más frágil. Es fácil para los padres hablar con los hijos, sin comunicarse bien con ellos. Los hijos necesitan ser escuchados. Saber que lo que ellos tiene que decir igualmente es importante. En la medida que la comunicación mejore cada día en el hogar, mejores serán las relaciones entre todos los miembros de la familia. La comunicación en el hogar es uno de los factores determinantes para lograr relaciones armoniosas, tanto en la pareja como entre padres e hijos. Tus hijos necesitan tener una buena comunicación contigo, lo cual se logra sacando tiempo para jugar con ellos, para hablar, para expresarles tu afecto y para que aprendan con tu ejemplo el espíritu de una familia feliz y unida. Esto ocurrirá cuando ellos tengan prioridad en tu horario de actividades diarias. Tus hijos necesitan ser escuchados y sentir que lo que quieren decir también es importante. Nunca debes olvidar que hasta la forma de hablar con tus hijos (tu tono de voz, cómo los miras al hablar, y la posición misma de tu cuerpo), será importante para desarrollarles confianza que ellos necesitan para hablar contigo.

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Imagen ilustrativa: dagon_ / Pixabay.com

CORRIGIENDO a los hijos Muchos niños sufren maltratos de sus padres. Los castigos se convierten en daños físicos, emocionales y espirituales. Esta conducta equivocada dificulta un desarrollo feliz e íntegro de los hijos. A veces, los hijos son víctimas inocentes de la acumulación de frustraciones y falta de amor en los adultos; o son otro triste eslabón en al cadena de maltratos que sus propios padres sufrieron cuando niños. En los momentos de ira de los padres, estos castigos se convierten en terribles daños para los niños. Educar y disciplinar a los hijos nunca debe contemplar el abuso ni la violencia. Es necesario tener conciencia de la función positiva de la disciplina. Disciplinar significa educar al hijo, ayudándole a corregir sus errores de tal forma que él pueda recapacitar y mejorar su conducta. La disciplina siempre deberá ir en bien del hijo. Los padres obtendrán más fácilmente la obediencia de sus hijos si les explica las razones por las cuales determinada conducta no está permitida. Y probablemente habrá que repetir estás lecciones una y otra vez, de modo que la paciencia resulta imprescindible. Como padre, puedes tener dificultad para disciplinar a tus hijos con paciencia y no saber controlar el enojo o puede que te cueste entender a tus hijos. Si es así, debes reflexionar sobre algunos puntos importantes.

Tus hijos no pueden cumplir con exigencias que están fuera de su capacidad; sus manos son pequeñas y apenas están aprendiendo a usarlas. Sus piernas son cortas y no pueden caminar al mismo paso tuyo. Ÿ Como no entienden el mundo que los rodea, debes explicarles todo sencillamente y repetírselo las veces que sea necesario. Ÿ Por ser pequeños, sus sentimientos son delicados y requieren de mucha paciencia. A veces lloran, porque no saben qué hacer, y están necesitando tu ayuda y comprensión, porque quieren sentir tu cariño y aprender a amarte. Ÿ Y recuerda, sobre todo, que tus hijos son un don de Dios, tesoros que necesitan de tu cuidado. Tú, como hijo (a) de Dios, cuentas con un amor eterno que te puede capacitar para que seas un padre (madre), que proteja y ame a sus hijos.

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PUNTOS a tener en cuenta

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Todos los padres dicen amar a sus hijos. La disciplina implica control. Pero, un niño bien disciplinado no es necesariamente aquel que obedece y responde con precisión militar a toda orden de sus padres. La verdadera disciplina conduce al dominio propio y una conducta con responsabilidad. Este proceso deberá estar presente durante el crecimiento de tus hijos, para más adelante sean personas maduras, haciendo suyos los valores y principios que tú, como padre, les enseñaste. Lo importante es lograr que nuestros hijos actúen correctamente motivados por lo que ellos mismos hayan decidido hacer. Por eso, es recomendable emplear métodos de disciplina que giren en torno al amor, el estímulo, la alabanza, la orientación, el buen ejemplo y la prevención. Como padres enseñamos más mediante nuestras propias actitudes y conducta que por cualquier otro método. Sólo podemos enseñarles a nuestros hijos la misma medida de dominio propio que nosotros mismos hayamos cultivado. Sin embargo, parecería ser más fácil imponer un castigo violento o reaccionar fríamente a una situación, que brindar comprensión, paciencia y sabiduría. El hijo se sentirá con mayor seguridad y autoestima si se le trata con respeto y dignidad. Desde luego esto no significa mimarlo sin corregirle sus errores. A los padres preocupados por el porvenir y educación de los hijos, no les debe importar que otras personas les critiquen por disciplinar a sus hijos. Porque aquellos padres les toca corregir al niño y darle una buena formación. El niño, si se le abandona a sí mismo y a sus caprichos, será irrespetuoso e insolente; no aceptará ninguna de las restricciones que la vida, tarde o temprano, le traerá. Su lema en la vida será: Yo hago lo que me da la gana, sin mirar el daño o dolor ajeno que pueda causar. Lamentablemente, los padres de estos niños serán los primeros en sufrir. Guiar y educar a nuestros hijos cuesta mucho, sea cual fuere la manera que empleemos. ¿Qué será de ellos cuando la vida los golpee sin estar preparados mediante una debida corrección previa de nuestra parte? ¿Aprenderán por sí mismos o serán rebeldes y anti–sociales?

Recuerda Ÿ

Debes establecer pocas reglas, pero con firmeza hacer que éstas se cumplan. Cuando los hijos sean mayores pueden participar en la elaboración o modificación de estas reglas. Sin embargo, es responsabilidad de los padres el velar que se cumplan las normas acordadas.

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Debes estar decidido a actuar tanto como a hablar. No vale continuar repitiendo una orden sin cumplir con sus sanciones, porque el niño pronto se dará cuenta que no hablas con seriedad. Apela a la razón del niño tan pronto como él tenga la edad para entender.

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En cuanto te sea posible, dale alternativas y oportunidades para elegir a fin de cumplir con sus responsabilidades.

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Da tus indicaciones en voz baja y con calma.


Ÿ Tranquiliza tus emociones y pensamientos primero. Actuar impulsivamente puede agravar la situación y no te permite pensar primero en tu hijo, sino descargar tu propia ira.

DISCIPLINAR

Al a tu hijo, ten en cuenta

Ÿ Antes de castigarlo, asegúrate que tu hijo sea realmente responsable de la situación o del hecho. Vale la pena investigar los hechos antes de aplicar el castigo. Ÿ Verifica si la falta cometida fue intencional, hecho deliberadamente, desobedeciendo una norma, o si fue accidental, una torpeza inevitable en un niño que tiene derecho a equivocarse. Un accidente no merece un castigo sino, por el contrario, palabras de aliento, invitando a tener más cuidado en el futuro e, incluso, mostrando a tu hijo cómo evitar que se repita dicho accidente. Ÿ Si después de verificar los hechos, encuentras una falta, trata de corregir a tu hijo lo más pronto posible pero con estas tres metas en mente:

1- Quieres ayudar a tu hijo a reconocer su error y a que pida perdón. 2- Quieres perdonarle, reafirmando tu amor hacia él, a fin de que no vuelva a cometer la misma falta. 3- Tienes la oportunidad de conversar con él a fin de conocer sus intenciones (aunque en el momento quizás no te quiera escuchar). Ÿ Logra la obediencia de tu hijo mediante el amor que se le demuestra. Pero no confundas el amor con los mismos. Los cambios que deseamos nunca se lograrán ignorando los problemas, ni obligando a tu hijo a obedecer, sino más bien ejerciendo la firme actitud de corregir las conductas erradas. A veces, los castigos son necesarios porque por naturaleza todo ser humano es rebelde, mucho más los niños.

Como afirman las Sagradas Escrituras: “No desprecies hijo mío, la

corrección del Señor, no te desanimes cuando te reprenden. Porque el Señor corrige a quien Él ama, y castiga a aquel a quien recibe como hijo” (Proverbios 3:11-12). Nuestros padres aquí en la tierra nos corregían durante esta corta vida, según lo que más conveniente les parecía; pero Dios nos corrige para nuestro verdadero provecho para hacernos santos como Él. Ciertamente, ningún castigo es agradable en el momento de recibirlo, sino que duele;pero si uno aprende la lección, obtiene la paz como premio merecido.

Reexión: ¿Qué es para mí lo más importante cuando disciplino a mis hijos? Una oración… Amado Jesús: Hace poco vi a un padre corregir oportunamente a su hijo. Al verlo, me acordé de las veces que yo no supe corregir amorosamente a mis hijos. Ahora ellos son jóvenes rebeldes y me siento frustrado. Ayúdame a encontrar en Ti, sabiduría y paciencia. Amén. 13


Imagen ilustrativa: Drew Hays / Unsplash

Conclusión No existe ninguna receta para ser padres exitosos. Tampoco es fácil serlo. A decir la verdad, requiere “sudor y lágrimas”. Lo que sí hemos querido destacar en este folleto es que para llegar a ser un buen padre se necesita una combinación de enfoques y esfuerzos, que abarcan: Ÿ Ÿ Ÿ Ÿ Ÿ

Tu deseo de aprender de y con tus hijos. Tu apertura para conocer las opiniones de otros en cuanto a cómo criar a los hijos. Tu habilidad e interés por conocer a tus hijos, y tu amor incondicional por ellos. La coordinación con tu pareja para unir esfuerzos. Tu confianza en Dios y Su deseo de guiarte por medio de Su Santo Espíritu.

Los miembros de una familia se influyen y moldean mutuamente por medio de la interacción diaria. En cierto sentido, cada miembro es como arcilla viviente en las manos de los demás miembros. La vida familiar refuerza las ideas, actitudes, valores y conducta de cada miembro. Esto sucede de una manera agradable cuando estamos satisfechos y podemos realizarnos en un ambiente de confianza y armonía. Todo esto es prueba de que estamos hechos a imagen de Dios. Para Él, somos personas de gran valor. Esta imagen y semejanza con Él merece ser amorosamente moldeada con paciencia en nosotros y en nuestros hijos. Este proceso ha sido delegado al cuidado de la familia bajo la responsabilidad de los padres, para que podamos hacer del nuestro, un mundo justo, lleno de paz y amor. 14


La familia es un sistema viviente, creado por Dios para proporcionar a nuestras vidas satisfacción y felicidad. El mayor deseo de Dios es que sepamos convertir esas ocasiones de conflicto y problemas, en oportunidades para crecer y lograr la comprensión y la reconciliación. Una comunicación abierta y sincera puedan hacer la diferencia entre el desastre y la armonía. La constante presencia del amor, el perdón y la paz de Dios es el mejor antídoto para evitar el conflicto, producido por la falta de comunicación. Dios mismo desea una constante comunicación con nosotros. Por eso nos ha dejado Su Palabra, la Biblia, donde nos habla de Su voluntad. Más que simples palabras, son una muestra clara y precisa de cómo Él nos ama y quiere ayudarnos. Él sabe que nuestro esfuerzo por salir adelante no nos eximirá de la pena y el dolor de las dificultades en la vida.

El amor de Dios tiene poder cuando está unido a nuestra fe y esperanza en Cristo. En Él tenemos la ayuda para sanar las cicatrices de nuestras heridas emocionales y espirituales. De Cristo aprendemos la humanidad, la gentileza y la paciencia, cualidades que nos capacitan para ver nuestras propias faltas y fracasos; y a la vez, tener la fuerza para impedir que los errores y defectos de los otros miembros de la familia obstaculicen la libre y necesaria comunicación e interacción. Dios quiere crear una nueva relación entre Él y nuestra familia, para que obtengamos los beneficios de una mejor y más profunda comunicación y una mejor manera de crecer juntos. Jesucristo dio el verdadero sentido de la vida cuando enseñó a sus seguidores sobre el sacrificio que hace el verdadero amor. Él quiere estar presente en medio de nuestras crisis para ayudarnos a tener la constancia y dedicación que convierte esos momentos en oportunidades de acercamiento y reconciliación. Él quiere que enfrentemos la vida con todas nuestras fuerzas; Su presencia hará que todo sea completamente diferente.

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CRISTO PARA TODAS LAS NACIONES

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eFolleto Guiando a mis hijos  

Nuestros hijos son personas con una mezcla de entusiasmo, ternura y belleza, caracterizados por ser sensibles, ingenuos y traviesos, pero, s...

eFolleto Guiando a mis hijos  

Nuestros hijos son personas con una mezcla de entusiasmo, ternura y belleza, caracterizados por ser sensibles, ingenuos y traviesos, pero, s...

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