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Año I

Semana del 28 de febrro al 06 de marzo de 2011

Edición 010

páginas 08 y 09

Entrevista con Catalina Soberanis.

páginas 04 a 06

Sección de estadística. página 07

Me lo contó Chepaco... ¡Hay que cambiar el paradigma!

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SEPMARKETING ESTUDIOS DE MERCADO POLÍTICO ASESORÍA EN COMUNICACIÓN POLÍTICA IMAGEN Y MARKETING POLÍTICO

TELÉFONO: 5730 9037


editorial Los Políticos son una M Esa fue la carta de presentación del Movimiento de Integración, el cual pretende colocar según palabras de Guillermo Ruano, quien se identificó como uno de los promotores, 500 vallas publicitarias en las cuales se expresa el sentir de la agrupación. Según Ruano, cuentan con el apoyo de 800 mil personas. La respuesta de la población no se hizo esperar y en lugar de rechazo muchos fueron los mensajes que estaban a favor de dicho anuncio, las redes sociales comentaron satisfactoriamente el señalamiento. La clase política ha colaborado en los últimos 25 años para que la población tenga esa percepción de ella. Aunque hay sus excepciones. Para la democracia guatemalteca esto se puede calificar como un ataque, no es con insultos como se logra construir organizaciones políticas que respondan a las necesidades de la población. El Diccionario de la Lengua Española, señala que político es: “Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado”. “Un político es un individuo que dedica su tiempo, conocimiento y esfuerzo a las actividades que se vinculan con la gestión del poder en instituciones o ámbitos públicos. Es un miembro reconocido y activo de un gobierno o una persona que ejerce influencia sobre el modo en como una sociedad es regida por medio de conocimiento sobre las dinámicas sociales y el ejercicio del poder. Esto abarca a las personas que ostentan cargos con poder de decisión en el gobierno y a todas aquellas que buscan obtener tales posiciones, mediante elecciones o por designación o nombramiento, o a través de una revolución, golpe de Estado o fraude electoral”, según lo publicado en Wikipedia.

Desde este espacio así como en varios programas radiales y columnas de opinión de la prensa escrita guatemalteca rechazamos contundentemente dichos señalamientos. Porque el insulto no construye, puede satisfacer al individuo que lo expresa pero en términos democráticos la tolerancia es un valor y se debe respetar la opinión contraria. Lo que se debe hacer para rescatar los partidos políticos es tomarlos, llenar de guatemaltecos honrados dichas organizaciones o bien constituir nuevas. En el actual sistema de gobierno es a través de los partidos políticos que se llega a los puestos de decisión. Si atacamos a dichas organizaciones estamos abonando el camino para retroceder en la historia. Existen movimientos a nivel local que no simpatizan con los partidos políticos y por eso constituyen Comités Cívicos, los líderes de los municipios han logrado salir triunfantes frente a la maquinaria electoral. La democracia guatemalteca está en proceso, cada acción para mejorarla es bienvenida, no será lo esperado pero es la mejor forma de gobierno conocida hasta ahora. Los políticos tienen el llamado de atención, la población está desesperada por su realidad: democracia, pobreza y desigualdad; como se lleva en la sección coyuntura. Urgen cambios, una clase política con visión, responsable y comprometida con el Estado de Derecho y no pretendiendo burlar la Carta Magna. Un sector privado que por un lado critica pero por el otro financia y cobra. La democracia será lo que los ciudadanos decidan a través del voto, desde el alcaldes, el diputado distrital, por lista nacional hasta el Presidente pasan frente a los ojos de los guatemaltecos. Elija bien.

directorio

Director Sergio Paz

Editor Byron Montenegro

Fotografía Douglas Marroquín

Redacción Álvaro Martínez, Paola Rodas, Karla Alfaro

Diseño Integrated Business

MONITOREO DEMOCRÁTICO es una publicación de Constitución para Todos - ONG como complemento de la página www.eleccionesguate.info Ambas publicaciones son un aporte al debate político del país, y buscan promover la participación de la población por medio del acceso ala información objetiva y sin sesgos políticos e ideológicos. Se permite la reproducción parcial o total de este boletín, citando la fuente

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entrevista

Catalina Soberanis ha sido funcionaria en varios gobiernos y asesora de organismos internacionales. Formada y especializada en fortalecimiento de la participación ciudadana, desarrollo comunitario, análisis y transformación de conflictos y procesos de diálogo y negociación, temas de género, fortalecimiento institucional, planeación estratégica, cabildeo e incidencia ciudadana, diseño y gerencia de proyectos, gerencia en donaciones, consultoría legal y legislativa, y formación política, entre otros. Comparte, para Monitoreo Democrático y www. eleccionesguate.info, su experiencia en procesos anteriores y sus perspectivas de este nuevo proceso electoral. ¿Cómo incursiona usted en la política, qué la motiva, y qué la hace sobresalir? Yo participaba en la Pastoral Social, en actividades de mi parroquia, con hermanas de la caridad, desarrollando proyectos en sectores denominados urbano-marginales. Ahí adquirí conciencia social y cultura de servicio. Y llegó el momento en el que pensé ir más allá del compromiso religioso e individual hacia un compromiso colectivo, haciendo política participativa. Cuando yo inicié en política era muy joven, y los valores patriarcales eran muy fuertes en la sociedad guatemalteca. Difícilmente las mujeres eran apoyadas para sobresalir. De hecho, socialmente no era bien visto, principalmente por las

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jornadas que abarca participar en política y las horas que absorbe, y porque se estaba dentro de un conflicto armado interno que ponía en peligro a las personas que exponían sus ideas, con un Estado represivo que limitaba las garantías constitucionales y los derechos universales de la población, con tal de combatir la insurgencia. Tuve que enfrentar esa presión familiar y social, y enfrentar a mandos medios y líderes incluso dentro de las organizaciones políticas que eran machistas y que limitaban e inhibían la participación de las mujeres. En mi época fue difícil. Aunque eso no significa que la situación haya mejorado mucho, hoy, aún es difícil para las mujeres lograr espacios dentro de la política. Pero gracias al sistema democrático, se han ido ganando esos espacios de participación femenina. Pero siguen habiendo barreras invisibles que deben superarse, sobretodo culturales. ¿Tomando en cuenta su formación política dentro de los cuadros, del primer partido político formado como tal, con bases, ideología y cuadros; como lo fue la Democracia Cristiana. Cómo ve los partidos políticos actuales, basados principalmente en el caudillismo? Efectivamente fui formada dentro de esos cuadros, con un partido que tuvo más de 50 años de existencia, que logró


“Creo que muchas veces se hacen las cosas viendo hacia el pasado, pensando que eso no se repita. Pero también olvidamos ver al futuro.” un arraigo territorial y social muy fuerte, y con su permanencia sobre la base de una ideología y un programa. La clave fue no solamente una formación política, sino una formación de acción y participación. El partido contaba con un instituto de formación política y los líderes que destacaban tuvieron la oportunidad de ir a formarse a nivel latinoamericano, e incluso mundial, porque la Fundación Konrad Adenauer becó a muchos para realizar estudios en Alemania y otros países europeos. De hecho, muchos de los cuadros que hubo dentro del gobierno demócrata-cristiano, ha sido solicitado para participar en gobiernos posteriores, por la experiencia con que cuentan, en cuanto a servicio público y creación de políticas públicas. Eso falta actualmente, la formación académica de la mano de la acción y multiplicación de líderes a nivel nacional en las distintas localidades y comunidades. Pero debe reconocerse que actualmente el tema de los recursos es muy importante. El financiamiento público a los partidos políticos se hace importante, así como el acceso que estos puedan tener a los medios de comunicación, para promover sus ideas. Y digo financiamiento público porque sino, el financiamiento igual llegará de alguna parte. ¿Considera que las cuotas de poder ayudarían en Gua-

temala para lograr más participación mediante la denominada discriminación positiva? Se debe reconocer que en las políticas recientes, la participación de las mujeres en cargos de decisión, ya sea por elección o designación, ha ido en aumento, pero es insuficiente. El Organismo Judicial es el que destaca dentro de la apertura a brindar oportunidades más equitativas. Muchas fiscales, jueces y magistradas han logrado destacar. Pero en el caso del Ejecutivo difícilmente la cifra ha logrado superar un 30% de la participación de mujeres como funcionarias públicas, en puestos de incidencia. Un ejemplo claro es el actual Gabinete de Estado donde no hay una sola ministra. Aunque en la burocracia y tecnocracia de mandos medios sí aumenta un poco la participación de las mujeres. Cuando más diputadas ha habido en un Congreso, hablando del poder Legislativo, se alcanzó un 13%. Y en el interior del país, en las corporaciones municipales, la participación es aún más limitada, donde alcanza un 5 o 6 por ciento. Por eso en muchos países se ha institucionalizado el sistema de asignaciones afirmativas, o sistema de cuotas, como también le llaman, y que ha ayudado a que la participación femenina se incremente en los gobiernos. Debe haber un porcentaje mínimo de participación para las mujeres. Esa práctica ha demostrado ser positiva en las sociedades, ya que permite romper el paradigma de que las mujeres no pueden hacer política, y acostumbra a la población a ver mujeres ejerciendo cargos que antes era impensable o era mal visto, ya que solamente eran ocupados por varones. Y lo más importante, es que motiva a las mujeres a participar. Ver que otra mujer pudo lograr algo, inspira a las demás a lograrlo también o a superarlo. Otro beneficio del sistema de cuotas es que permite a las mujeres tomar decisiones en temas que atañen directamente a las féminas, y plantearlo en temas de políticas públicas. Por ejemplo, el tema del período pre y post parto, que dentro de la Asamblea Nacional Constituyente, en la redacción de la sección de seguridad social, las mujeres pedíamos flexibilización de ese período dependiendo de las necesidades y complicaciones que tuviera el embarazo, así, si una mujer necesitaba tomar menos días antes del parto, podía tomar más días después del mismo, para poder compartir más tiempo con su bebé. Que fueron cosas que los hombres no veían desde esa perspectiva. Hasta los sindicatos se oponían, pero al final el criterio femenino se impuso, mediante una reforma constitucional posterior. Como ve, la lucha no es

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entrevista fácil. La violencia intrafamiliar, las violaciones, la discriminación de género, el femicidio, entre otros, son temas donde las mujeres pueden aportar mucho, porque tienen una perspectiva con conocimiento de causa. Las cuotas de poder logran una mayor equidad en la sociedad. ¿Cómo analiza la transición política entre gobiernos militares, luego democracia con conflicto, y más recientemente democracia en paz, pero con niveles de violencia mayores al tiempo de la guerra? Creo que muchas veces se hacen las cosas viendo hacia el pasado, pensando que eso no se repita. Pero también olvidamos ver al futuro. Y si bien los Acuerdos de Paz trazan lineamientos generales y parámetros para la construcción de esa sociedad en paz, la experiencia del desborde de violencia demuestra que no se tenía una agenda clara en cuanto a esa visión de futuro. No se planificó en materia de seguridad humana y seguridad ciudadana, solamente se determinó, acabar con los recursos hacia los militares y reducir el ejército en número, sin crear soluciones coherentes de seguridad. A pesar de la creación de la Policía Nacional Civil, PNC, no se tenía una política de seguridad a largo plazo, y los grupos y poderes paralelos, sin proponérselo así, logran de forma natural llenar esos vacíos creados por el Estado. Tocando el tema de los poderes paralelos. ¿Cómo ve el proceso electoral que se viene? Se dice de aumento de la violencia política, de financiamiento del narcotráfico, etcétera. Según su experiencia, cuál considera el principal obstáculo a vencer... Siempre se habla de violencia en la campaña electoral, y de hecho algunas veces se ha dado con suma preocupación. Pero en un clima de violencia como el actual, es difícil poder desligar qué tipo de violencia es común, y qué tipo de violencia es política, porque lo hechos pueden disfrazarse fácilmente debido a los índices actuales. Pero el ingrediente que podría tener mayor incidencia, principalmente en el poder local, con intereses en las corporaciones municipales y diputaciones distritales, es el de los poderes de crimen organizado y narcotráfico. Ellos, por su forma de operar y de conseguir las cosas en la clandestinidad, dentro de un sistema legal, acuden a herramientas como la eliminación física de sus oponentes o amedrentamiento por coacción en distintas formas de los adversarios políticos. Y los intereses del narcotráfico específicamente, se centran en control de territorios, y de colocar en los

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puestos clave a quienes les permitan ese control, más que el de influir directamente o participar dentro de los gobiernos locales, ni por razones ideológicas. Buscan proteger su negocio y forma de operaciones, básicamente. El problema iría más allá cuando en algunos territorios existan pugnas de dos o más grupos por tener el control, porque eso sale de la esfera política, y puede dar lugar a situaciones parecidas a las que se han dado en México, por ejemplo. ¿Qué le compartiría a la población para que pueda tener mejores elementos a la hora de emitir su voto? ¿qué deben evaluar en un candidato y en un plan de gobierno? Desde la perspectiva de género, creo que deben ver más allá de si el candidato es hombre o es mujer. Si la persona reúne las condiciones para ser un buen o buena gobernante, debe dar la oportunidad, sin estereotipar. Las nuevas generaciones ya son más abiertas en ese aspecto. Otra situación que puede darse, pero no debiera ser así, es el voto de castigo, que ha sido el que en ocasiones anteriores ha mandado en la elección. Cuando en la oposición se juntan todos contra un candidato o partido, o cuando se organiza un consciente colectivo en contra de alguna estereotipación; por ejemplo, que no voto por una mujer, o voto en contra de un militar, en contra del candidato indígena. Eso es peligroso, porque no se vota a favor de la otra opción, sino en contra, y los guatemaltecos debemos aprender a evaluar las propuestas y los candidatos. No es eliminando lo que no quiero como voy a obtener lo que quiero. Y aunque el voto sea emitido en gran medida por sentimentalismo y emotividad, también hay que darle valor al aspecto de meditación, de evaluar si esa es la mejor opción hoy, para el mañana. Se debe pensar en el tipo de sociedad democrática que se desea para el futuro, una sociedad con acuerdos, que se deje gobernar a quien sea electo o electa y que la contienda no sea permanente. Y que se le evalúe a los funcionarios electos por el ejercicio de su cargo con base a las políticas públicas y a las medidas que adoptaron dentro de su gestión. ¿Algo para agregar? Creo que ahora hay una mejor apertura a la participación femenina, yo invito a las jóvenes mujeres que iniciarán a ejercer su ciudadanía, como la primera elección en la que participen, así como a todas las mujeres, a que consideren el votar por mujeres. Si consideran que una candidata es apta para desempeñar un buen papel que no duden por cuestiones de estereotipos, en votar por ellas. Y además, que los partidos abran esos espacios a las mujeres para que se postulen, que les den participación. O por lo menos, que no disminuya.


estadĂ­sticas

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coyuntura

En el año 2004, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo publicó el Informe Democracia en América Latina, el cual se conoció como Proddal, Guatemala participó activamente en su difusión y se realizó diversos esfuerzos para sensibilizar a diversos sectores respecto a los resultados obtenidos en el mismo. Los departamentos en los cuales se desarrolló actividad fueron Sololá, Chiquimula, Alta Verapaz y Huehuetenango. Hoy reproducimos una parte de la primera sección, en la cual se describe características de la región latinoamericana. Lo ideal sería generar un debate dentro del foro de www. eleccionesguate.info. Para entender las necesidades de expansión de la democracia en América Latina y percibir sus fragilidades es indispensable apreciar lo que la democracia posee aquí de propio y original. En América Latina, las reglas e instituciones del régimen son similares a las de los países democráticamente más maduros, pero sus sociedades son profundamente diferentes de las de aquéllos. En América Latina, construir y ampliar los derechos ciudadanos es una tarea que se desenvuelve en un contexto novedoso. En estos últimos veinte años se ha producido un conjunto de grandes transformaciones. Por primera vez en la historia, una región en desarrollo y con sociedades profundamente desiguales está, en su totalidad, organizada políticamente bajo regímenes democráticos.Así se define, en América Latina, una nueva realidad sin antecedentes: el triángulo de la democracia, la pobreza y la desigualdad. El primer vértice del triángulo es la difusión de la democracia electoral en la región. Todos los países que la integran satisfacen los requisitos básicos del régimen democrático. Sólo los países agrupados en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) comparten este rasgo. El segundo vértice es la pobreza. En 2003, la región contaba con 225 millones de personas (o un 43,9 por ciento) cuyos ingresos se situaban por debajo de la línea de pobreza. Por cierto, esta situación varía de país en país. A pesar de estas diferencias, comparada con las otras grandes regiones demo-

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cráticas del mundo, América Latina ofrece la singularidad de la cohabitación de las libertades políticas con las severas privaciones materiales de muchos. Democracia y riqueza, democracia y pobreza son dos combinaciones que generan necesidades, dificultades y riesgos diferentes. El tercer vértice es la desigualdad. Las sociedades latinoamericanas son las más desiguales del mundo. Como en el caso de la pobreza, no sólo se observa la profundidad de la desigualdad en la región en comparación con el resto del mundo, sino también su persistencia a lo largo de las últimas tres décadas. Por primera vez conviven estos tres rasgos, y la democracia enfrenta el desafío de su propia estabilidad coexistiendo con los retos de la pobreza y la desigualdad. Los riesgos que derivan de esta situación son distintos y más complejos que los tradicionales del golpe militar de Estado, que, por lo demás, tampoco han desaparecido totalmente. Sin embargo, a pesar de lo particular de esta situación, es habitual que se piense en América Latina a partir de la experiencia histórica de las democracias desarrolladas, desconociendo que la estabilidad y la expansión democráticas tienen aquí contenidos y dilemas distintos, resultado de su propia originalidad. Éstas son democracias pobres y desiguales, cuyos hombres y mujeres, a la vez que consolidan sus derechos políticos, deben también completar sus ciudadanías civil y social. La escasa comprensión de esta realidad singular puede llevar a dos consecuencias graves para la democracia. La primera, ignorar la necesidad de la viabilidad económica de la democracia. Esto es ignorar la necesidad de construir bases sólidas de una economía que permita atacar la pobreza y la desigualdad. Por ejemplo, para muchos ciudadanos latinoamericanos alcanzar mayores niveles de desarrollo en sus países es una aspiración tan importante que muchos estarían dispuestos a apoyar un régimen autoritario si éste pudiere dar respuesta a sus demandas de bienestar. La segunda es desconocer la viabilidad política de los programas económicos. Esto es ignorar que esos programas se aplican en sociedades donde las demandas ciudadanas y el juicio sobre dichas políticas se expresan libremente. En efecto, no es menos común deslizarse hacia el error de pensar en términos


de reforma económica como si no existiera democracia. Como si los difíciles y dolorosos procesos de ajuste estructural fueran neutrales en las decisiones que toman las mayorías –sometidas a condiciones de pobreza y alta desigualdad– al momento de votar o de expresar su apoyo o rechazo a un gobierno, o como si se pudiera llevar adelante un plan económico sin apoyo de la población, o, aun peor, a pesar de su hostilidad manifiesta. Esta forma de pensar la democracia latinoamericana independientemente de su economía o, simétricamente, pensar su economía separadamente de su democracia, parece un error ingenuo, pero no por ello es menos recurrente y preocupante para la suerte de la democracia y de la economía, si miramos la experiencia de las últimas décadas en la región. En consecuencia, el debate sobre la estabilidad democrática no debe ignorar la pobreza y la desigualdad, ni las políticas de crecimiento deben soslayar que, pobres y desiguales, los ciudadanos ejercen su libertad para aceptar o rechazar esas políticas. De aquí surge el desafío de resolver las tensiones entre economía y democracia. Ese desafío parte de la necesidad de no pensar la economía como si no hubiera democracias pobres ni atacar los problemas de la estabilidad democrática independientemente de las necesidades de resolver las cuestiones del crecimiento. Es probable que un debate que ignore una cuestión tan elemental termine llevando a recomendaciones sencillamente impracticables. Estas características de América Latina han sido utilizadas como argumento para concluir que la democracia sería inviable hasta tanto no se resuelvan los problemas de la pobreza y se logre un mínimo aceptable de igualdad. En más de una ocasión, regímenes autoritarios se instalaron con un discurso “restaurador” del régimen democrático: “Asumimos el gobierno para crear las condiciones para que la democracia se instale sólidamente en el futuro”. Su-

puestamente había que alcanzar un cierto umbral de riqueza para acceder a la democracia. Contra esta visión, este Informe sostiene que sólo con más y mejor democracia las sociedades latinoamericanas podrán ser más igualitarias y desarrolladas. La razón es que sólo en democracia, quienes carecen de niveles mínimos de bienestar y sufren las injusticias de la desigualdad pueden reclamar, movilizarse y elegir en defensa de sus derechos. Para que eso se concrete es indispensable indagar caminos no explorados y abrir nuevos debates en América Latina, porque –reiteramos– el gran desafío es combatir la pobreza y la desigualdad, con los instrumentos de la democracia, para crear las bases de cohesión y estabilidad social, que son los requisitos del crecimiento económico. En América Latina han tenido lugar procesos de reforma en el plano político y económico. Si bien estos procesos han producido algunos progresos importantes, sobre todo en la expansión de la democracia electoral, subsiste un notorio contraste entre las reformas llevadas adelante durante las dos últimas décadas y una realidad que continúa signada por grandes carencias en el plano de las distintas ciudadanías, particularmente la social. Éstos no fueron sólo años de transformaciones políticas. También la economía, sobre todo en la década de 1990, vivió un proceso de cambios profundos, de apertura, reformas y desregulaciones, lo que se ha conocido con la denominación genérica de ajustes estructurales. Así, con algunas excepciones,“la nueva oleada de democratización en la región que se inició a mediado de los años ochenta asumió las reformas económicas orientadas a la ampliación de las esferas del mercado como su propia agenda”, según lo expresado por José Antonio Ocampo. Como consecuencia de estas transformaciones, las sociedades latinoamericanas resultan ser sociedades en vías de desarrollo, donde las demandas sociales se expresan libremente y la economía se organiza en torno al mercado. De este modo, demandas sociales expresadas en un contexto de libertad política (democracia) y libertad económica (mercado) forman otro triángulo singular. Un triángulo que debió ser virtuoso y que, a la luz de los últimos veinte años, presenta complejas dificultades que requieren un pensamiento renovado. La combinación entre libertad política y libertad económica en contextos de pobreza y desigualdad puede no generar como resultado el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo de la economía.

AMÉRICA LATINA: DEMOCRACIA, POBREZA Y DESIGUALDAD Región

Participación electoral

Desigualdad

Pobreza

PIB percápita

América Latina

62.7

0.552

42.2

3856

Europa

73.6

.290

15.0

22600

EE.UU.

43.3

0.344

11.7

36100

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me lo contó ...Chepaco

Así lo escuchó en la radio Benigno, estudiante del Instituto público, - ¿Qué jodidos será eso de paradigma que dicen que hay que cambiar?, se lo voy a preguntar al profe cuando llegue al Instituto. - Al ver al maestro, se acercó, lo saludó y dijo: - Profe Héctor, ¿le puedo hacer una pregunta? - Héctor era un tipo con mucho ingenio, además de la gran figura, parecía profesor de primaria porque su altura era tal que los jóvenes se veían pequeños a la par de él. - Dos respuestas están esperando la pregunta, echala que se acumulan las respuestas. El estudiante le dijo: - ¿me puede explicar, qué es un paradigma?- ...el profe se le quedó viendo y le dijo: ¿y esa tu palabra?, hasta estudiado parecés. - La escuché en la radio y no entiendo qué quieren decir con eso de que hay que cambiar el paradigma.El profe con fama de ser muy culto y con una particular forma de explicar las cosas le dijo: mirá vos patojo, paradigma es un modelo o patrón de cualquier disciplina científica, se origina en la palabra griega parádeigma que a su vez se divide en dos vocablos: pará que significa junto, y déigma que significa modelo. Y cambiarlo es hacer las cosas de diferente manera. ¿Entendiste?. Aquel patojo tenía la mirada de un policía de tránsito en una biblioteca. Entonces vino el profe y para sacarlo del shock hizo un ruido fuerte con las manos y le expresó: como decía mi abuelo: más vale un buen ejemplo que mil explicaciones, mirá pues patojo, poné atención; te lo voy a decir una vez y tenés que captar el mensaje. ¿Vos sabés como le decían a Vinicio Cerezo?, - no, respondió

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Benigno -, le decían Mosca del Mediterráneo, ¿por qué le decían así al presidente? por canchito, pero peligroso; ¿y sabés el apodo de Jorge Serrano Elías?, el que vive bien en Panamá; - no, ¿cómo?- Le decían: Coche Serrano o Marrano Elías. ¿Y a Ramiro De León Carpio, el que de la Procu saltó a la Guayaba? no profe, tampoco sé - volvió a responder el patojo. A ese le decían Huevos Tibios; ¿y al eterno alcalde de la ciudad, Álvaro Arzú? - ése sí sé, interrumpió emocionado el estudiante: Mono de Oro.- ¿Y por qué sabés ese y los otros no? - es que todavía está vigente, sale todas la noches en la tele, disque son noticias pero hasta nosotros sabemos que es pura propaganda.Muy bien, dijo el maestro, me llegás por buzo. ¿Y cómo le dicen a Alfonso Portillo? - ese también lo sé: Pollo Ronco, aunque tengo pena que le dé piojillo de tanto estar en la misma jaula.- Ja ja ja ja ja ja, rió el profe Héctor. ¿Y a Óscar Berger cómo le decían? Conejo - dijo el patojo. ¿Y al actual presidente Álvaro Colom? - A ese le dicen: Gavilán.- Así es, dijo Héctor. Como te podés dar cuenta los presidentes, todos tienen apodos de animal, aves, insectos, cuadrúpedos de todo hay. - Pero, el Ramiro De León no era animal - increpó el patojo; a lo cual el profe respondió: “como fue sólo dos años, estaba en proceso”. ¡¡¡¡Profe!!!! Gritó Benigno. - ¿Qué te pasa?, no me he ido y cómo gritás. - Es que está jodido entonces,- dijo el estudiante. - ¿Por qué vos? cuestionó el profesor. - Porque ahora sólo hay una tarántula entre los candidatos. - ¡Hay que cambiar el paradigma!, exclamaron los dos.


comuníquese y cúmplase EL ESTADO CAPÍTULO II ORGANISMO LEGISLATIVO ARTICULO 159.- Mayoría para resoluciones. Las resoluciones del Congreso, deben tomarse con el voto favorable de la mayoría absoluta de los miembros que lo integran, salvo los casos en que la ley exija un número especial. ARTICULO 160.- Autorización a diputados para desempeñar otro cargo. Los diputados pueden desempeñar el cargo de ministro o funcionario de Estado o de cualquier otra entidad descentralizada o autónoma. En estos casos deberá concedérseles permiso por el tiempo que duren en sus funciones ejecutivas. En su ausencia temporal, será sustituido por el diputado suplente que corresponda. ARTICULO 161.- Prerrogativas de los diputados. Los diputados son representantes del pueblo y dignatarios de la Nación; como garantía para el ejercicio de sus funciones gozarán, desde el día que se les declare electos, de las siguientes prerrogativas: a.Inmunidad personal para no ser detenidos ni juzgados, si la Corte Suprema de Justicia no declara previamente que ha lugar a formación de causa, después de conocer el informe del juez pesquisidor que deberá nombrar para el efecto. Se exceptúa el caso de flagrante delito en que el diputado sindicado deberá ser puesto inmediatamente a disposición de la Junta Directiva o Comisión Permanente del Congreso para los efectos del antejuicio correspondiente. b.Irresponsabilidad por sus opiniones, por su iniciativa y por la manera de tratar los negocios públicos, en el desempeño de su cargo. Todas las dependencias del Estado tienen la obligación de guardar a los diputados las consideraciones derivadas de su alta investidura. Estas prerrogativas no autorizan arbitrariedad, exceso de iniciativa personal o cualquier orden de maniobra tendientes a vulnerar el principio de no reelección para el ejercicio de la Presidencia de la República. Sólo el Congreso será competente para juzgar y calificar si ha habido arbitrariedad o exceso y para imponer las sanciones disciplinarias pertinentes. Hecha la declaración a que se refiere el inciso a) de este artículo, los acusados quedan sujetos a la jurisdicción de juez competente. Si se les decretare prisión provisional quedan suspensos en sus funciones en tanto no se revoque el auto de prisión. En caso de sentencia condenatoria firme, el cargo quedará vacante.

Constitución Política reformada por Acuerdo Legislativo No. 18-93 del 17 de Noviembre de 1993

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Para que no se preste a un juego de intereses sectoriales ni de ambiciones personales, exigimos una Corte de Constitucionalidad con magistrados probos, imparciales e intachables. Y para ello, los procesos transparentes de selecci贸n son vitales.

Monitoreo Democrático Edición 010  

Entrevista con catalina soberanis, la homogeneidada de latinoamérica en cuanto a pobreza, inequidad y democracia