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EL AUTOBÚS MÁGICO VIAJA POR EL AGUA Nuestra clase ha tenido muy mala suerte este año porque nos ha tocado la señorita Carola, la "profe" más rara del "cole".

Lo peor de Escarola (así la llamamos) no son sus extraños vestidos ni sus rarísimos zapatos, sino las cosas extrañas que nos manda hacer. Nos obliga a dejar crecer un asqueroso moho verde en trozos de pan, a dibujar esquemas de plantas y animales, a leer... ¡cinco libros a la semana!

Mientras los niños de otras clases van de excursión al circo... ¿sabéis dónde vamos a ir nosotros? A visitar ¡una depuradora!

Para preparar la excursión, la señorita Carola nos ha tenido un mes entero en la biblioteca. Tuvimos que averiguar de dónde venía el agua que usábamos en nuestra ciudad y hacer diez fichas con información sobre agua.

A la mañana siguiente, el viejo autobús del colegio ya estaba esperándonos. Pero, ¿sabéis quién conducía? Pues la "seño" Escarola.


Al doblar la primera esquina, el autobús se metió en un túnel muy oscuro. Cuando salimos, habían sucedido cosas sorprendentes. El autobús era distinto, y nosotros también. Todos llevábamos puesto un equipo buceo, incluso la señorita, que seguía conduciendo como si nada y en medio de un puente, el autobús de elevó y fue derecho hacia una nube.

Luego la señorita Carola nos mandó que saliéramos, y claro, nadie quería. Pero ella nos amenazó con ponernos más deberes.

Algunos se acercaron al borde de la nube y debajo vieron muchas montañas. Hacía bastante frío y a nuestro alrededor empezaron a formarse gotas de agua, que se hacían cada vez más grandes, y nosotros, ¡cada vez más pequeños!

Poco después, todo éramos enanitos y cada uno estaba dentro de una gota.

Luego, éstas comenzaron a caer... ¡Y empezó a llover niños!

Caímos en un arroyo y la corriente nos arrastró hasta el embalse que suministraba agua a nuestra ciudad. Ahora nos íbamos a meter en el sistema de depuración del agua ¡Qué divertido!

El agua del embalse estaba muy sucia y teníamos muchísimo barro y porquería pegada al cuerpo.

¡Vamos al depósito de mezcla! - gritó la seño Carola. Allí se echaba agua con alumbre que formaba grumos para que la suciedad se pegara.

¡Pasemos al depósito de sedimentación! - ordenó la señorita. Allí los grumos iban al fondo y el agua limpia quedaba arriba.


Ahora íbamos hacia el filtro, que servía para eliminar las impurezas que quedaran en el agua. Aquí, la señorita nos enseñó un camino para salir.

El agua que salía del filtro era clara y limpia. En la tubería que iba del filtro al depósito de almacenamiento se añadía al agua el cloro para matar los gérmenes y flúor para que los dientes no tuvieran caries.

Tras atravesar el sistema de depuración creíamos que la excursión había terminado, pero la "seño" Carola no pensaba igual.

¡Todos al depósito de almacenamiento! - gritó.

Al entrar, el agua nos arrastró fuera del depósito y nos encontramos en las tuberías que van por debajo de las calles de nuestra ciudad y posteriormente una tubería más pequeña nos llevó hacia el edificio y subimos por las cañerías de las paredes.

Cuando una niña abrió el grifo del lavabo de nuestro colegio, salió el agua... ¡y nosotros! Habíamos regresado y teníamos un tamaño normal, al igual que nuestra ropa.

Cuando volvimos a clase, la señorita actuó como si no hubiera pasado nada. Tuvimos que hacer un mural cómo llega el agua a los edificios de nuestra ciudad.


EL AUTOBÚS MÁGICO VIAJA POR EL AGUA