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Nuestra expedición, el World's End Trek o Trek al Fin del Mundo 2010 fue un éxito absoluto. Fuimos capaces de cumplir la mayoría de nuestras metas y misiones a lo largo de tres semanas de travesía a tracción humana por el Fin del Mundo. Nuestras bicicletas Surly fueron fundamentales en este resultado, junto con el

apoyo comprometido de marcas de primer nivel y la excelente respuesta de sus equipos altamente técnicos, como son The North Face y Pacific Outdoor Equipment.


Pedalear por los caminos más australes del mundo ya sonaba alucinante, pero lidiar con uno de los climas más impredecibles y extremos que se conocen en el planeta hizo de ésta un experiencia aun más radical y única: en medio del Parque Nacional Torres del Paine, por ejemplo, una de nuestras Long Haul Trucker’s, cargada con 40 kg de equipo, herramientas, repuestos, comida y material de primeros

auxilios, fue levantada del piso por una racha de 120Kmh, haciéndola volar 3 metros en el aire y azotándose contra el cerro, en medio de una tormenta infernal de piedras y polvo;

pedaleamos 1000Km de desolados caminos de tierra y ripio, en medio de lluvias torrenciales, entre manadas de Guanacos, bajo el planeo de Cóndores y el revoloteo de bandadas de Flamencos, vigilados por la silenciosa presencia del Puma, a través de los más increíbles

paisajes, que fueron mutando entre las vastas estepas desiertas y los bosques de Lengas y Ñirres milenarios; vadeando ríos de gran caudal en medio de una Tierra del Fuego inun-

dada por inusuales lluvias estivales, muy probablemente resultado de alteraciones atmosféricas producto del Cambio Climático global.


Pudimos atestiguar en terreno

la desafortunada y es-

tremecedora ausencia incuestionable de las tribus ancestrales del extremo sur de Sudamérica—solo presentes hoy en espíritu, encarnados en el paisaje de acuerdo a sus creencias—y, en contraste, pudimos ver los vestigios de su extinción en construcciones y maquinaria post-europea del siglo XIX, que fueron abandonadas en medio de

la estepa austral una vez que las industrias locales del oro, el petróleo y la madera se precipitaron a la crisis, a mediados del siglo XX; las mismas iniciativas empresariales

que llevaron a los pioneros europeos a conquistar Norteamérica—la fiebre del oro, el negocio del ganado, entre otros—fueron las que llevaron a los mismos a esta Tierra de Gigantes, desafiando, transculturizando y finalmente extinguiendo a los pueblos primarios de Patagonia y Tierra del Fuego, a punta de armas, gérmenes y hierro.


El objetivo medioambiental de este proyecto se cumplió cabalmente a través del oportuno pero lamentable hallazgo de evidencia

concreta y fresca sobre la rápida retracción (derretimiento) de los glaciares de Campos de Hielo Sur, la mayor reserva de agua dulce del hemisferio fuera de la Antártica y el área de mayor velocidad de retracción en el Planeta, como consecuencia de los estilos de vida urbana, de consumo y de nuestro modelo de desarrollo a lo largo y

ancho del globo. Logramos a través de equipos facilitados por la Universidad de Chile, recolectar importantes datos atmosféricos cualitativos y cuantitativos sobre el clima

local (temperatura, velocidad y dirección del viento, etc) en las horas sinópticas, para entregarles a nuestros asociados de la universidad, quienes la procesan a través de

su departamento de geofísica, para contrastar nuestra información con los modelos meteorológicos computacionales utilizados para pronosticar escenarios de Cambio

Climático, en un área donde existen aun muy pocas estaciones meteorológicas, por lo que los datos obtenidos son generalmente bastante débiles.



Propuesta TNF