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Historia de la Filosofía

Tema 10 Kant (1724-1804)

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TEMA 10 KANT (1724-1804) 1. KANT: VIDA Y OBRAS 2. RACIONALISMO, EMPIRISMO Y CRITICISMO 2.1 LOS PROBLEMAS DE LA RAZÓN: DOGMATISMO Y ESCEPTICISMO 2.2 LA RESPUESTA DE KANT: EL CRITICISMO 3. ¿QUÉ PUEDO CONOCER?: LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA 3.1 LOS JUICIOS 3.2 LOS JUICIOS Y LAS LEYES DE LA CIENCIA 3.3 EL ANÁLISIS DE LAS FACULTADES COGNOSCITIVAS 3.3.1 ESTÉTICA TRASCENDENTAL: CRÍTICA DE LA SENSIBLIDAD 3.3.2 ANALÍTICA TRASCENDENTAL: CRÍTICA DEL ENTENDIMIENTO 3.3.3 DIALÉCTICA TRASCENDENTAL: CRÍTICA DE LA RAZÓN 1. KANT: VIDA Y OBRAS Emmanuel Kant nació en Königsberg en 1724. Su padre era guarnicionero. Comenzó sus estudios en 1740 influido por el llamado racionalismo escolar. Posteriormente leyó a Hume, quien según sus propias palabras, le hizo abandonar los esquemas del dogmatismo racionalista. En 1755 se habilitó como profesor enseñando todas las disciplinas filosóficas; pero hasta 1770 no pudo obtener la cátedra de metafísica y lógica. A partir del año 1796 tuvo que abandonar sus lecciones debido a su senilidad, y en 1804 murió en su ciudad natal de la que apenas había salido. Buena parte de su obra la escribió bajo el reinado de Federico II el Grande, un monarca ilustrado que, como tal, mantuvo buenas relaciones con los intelectuales y una actitud de tolerancia religiosa. A la muerte de este (1786) las cosas comenzaron a cambiar. El nuevo régimen prohibió toda actitud “que pudiera hacer vacilar la fe”, estableciendo una rígida censura; esto le planteó algunos problemas a Kant y se vio obligado finalmente a renunciar a cualquier tratamiento de cuestiones religiosas. Podemos establecer dos períodos en la actividad de Kant: a) Período precrítico: comprende desde 1747, año en que publica su primera obra, hasta 1770, en que escribe su famosa Disertatio. Durante estos años, los objetos de su preocupación son muy diversos; le interesan la filosofía y la lógica, las matemáticas, la filosofía natural, la astronomía, la antropología, etc., lo que demuestra un espíritu inquieto y curioso. Las influencias más claras en este momento son la de la filosofía racionalista de Wolff y la del sistema de Newton. Las obras más importantes de este período son: -Historia general de la naturaleza y teoría de los cielos (1755), donde expone su cosmología.


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-Único argumento posible para la demostración de la existencia de Dios (1763), en que pone en evidencia las dificultades de la metafísica tradicional. -Disertación acerca de la forma y los principios del mundo sensible y del mundo inteligible (conocida como Disertatio, 1770). Se trata de una obra escrita para presentarse a la plaza de profesor titular de metafísica y lógica de la Universidad de Königsberg. Supone el fin de su etapa precrítica y el comienzo del Criticismo. En ella aparecen apuntados algunos de sus planteamientos epistemológicos posteriores. b) Período crítico: en él se encuentran la obra madura del pensamiento kantiano y la formulación de su sistema epistemológico y moral. Los principales textos de esta época son: -Crítica de la razón pura (1781, 2ª edición revisada y ampliada en 1787). -Prolegómenos a toda metafísica futura (1783), una exposición más sencilla de la teoría presente en la Crítica. -Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785), resumen de su teoría ética. -Crítica de la razón práctica (1788). -Crítica del juicio (1790), que expone su noción trascendental de la estética. -Para la paz perpetua (1795), opúsculo donde aparece su teoría política. 2. RACIONALISMO, EMPIRISMO Y CRITICISMO 2.1 LOS PROBLEMAS DE LA RAZÓN: DOGMATISMO Y ESCEPTICISMO En tiempos de Kant se había difundido por Alemania una corriente filosófica de corte racionalista que se conoce como racionalismo escolar, cuyo representante más destacado era Christian Wollf, un filósofo influido por Leibniz. Wolff pretendía, siguiendo sus presupuestos racionalistas, establecer un conocimiento racional puro acerca de todo lo posible. Tal conocimiento se desarrollaría a partir de puros conceptos hasta constituir el sistema completo del saber. Para ello divide la totalidad del saber en: filosofía teórica o metafísica, y filosofía práctica. A su vez divide la metafísica en: -Metafísica general, que trataría del ser en general. -Metafísica especial, que trataría de las diversas regiones del ser: Dios -la teología natural-, el alma -la psicología racional- y el mundo -la cosmología racional-. Kant comenzó adhiriéndose a las tesis del racionalismo escolar hasta que la lectura de Hume le hizo darse cuenta del dogmatismo inherente a esta corriente filosófica. Los planteamientos racionalistas resultan dogmáticos porque mantienen una confianza ciega en la razón, sin someter antes a un análisis sus capacidades y límites. Esto les hará incurrir en distintas formas


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de razonamientos erróneos (paralogismos), contradicciones (antinomias) y pretensiones desmedidas (intentos de demostrar la existencia de Dios). Pero tampoco se limitaría Kant a seguir a Hume. Es más, el empirismo radical de Hume también había conducido a la razón a un callejón sin salida: esto es, al escepticismo, a negar la posibilidad de fundamentar racionalmente cualquier conocimiento. 2.2 LA RESPUESTA DE KANT: EL CRITICISMO Para evitar esas dos actitudes (el dogmatismo racionalista y el escepticismo humeano), Kant lleva a cabo un análisis de la razón, de sus capacidades y de sus límites. A este análisis de las capacidades y límites de la razón le llama Crítica de la Razón (recordemos que “critica” procede del griego crinein, que significa análisis, discernimiento). De momento, podemos avanzar que las capacidades de la razón se agotan en contestar a estas tres preguntas: -¿Qué puedo conocer? La interrogación plantea los límites del conocimiento humano y hasta dónde es posible establecer validez científica. -¿Qué debo hacer? Kant plantea la acción ética, siguiendo los dictámenes del deber. No todo lo que se puede hacer se debe hacer. -¿Qué me cabe esperar? Constituye el reverso de la anterior. Si hemos cumplido con el deber, podemos esperar ser felices. Estas tres preguntas corresponden a tres intereses de la razón finita humana, que constituye la esencia del hombre. Por eso los intereses de la razón son los intereses esenciales del hombre mismo; y por eso al responder a aquellas tres preguntas estamos respondiendo, también, a esta otra más general: ¿Qué es el hombre? (Aclaramos, de paso, que Kant diferencia entre una razón infinita, la razón divina, que al conocer su objeto lo crea; y una razón finita, que sólo puede conocer cuando le es dado su objeto). Analizaremos, a continuación, la respuesta que da Kant a la primera pregunta. 3. ¿QUÉ PUEDO CONOCER?: LA CRÍTICA DE LA RAZÓN PURA 3.1 LOS JUICIOS A la pregunta ¿qué puedo conocer? responde Kant en la Crítica de la razón pura. En esta obra tratará de demostrar si las matemáticas, la física y la metafísica, son ciencias. Para hacerlo, comienza por analizar los elementos que constituyen todo conocimiento; concluyendo que el conocimiento está compuesto, en primer lugar, por juicios. Juicio es toda relación de sujeto y predicado bajo la forma “S es P”. Así, son juicios “La vaca es un mamífero” o “El espacio


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recorrido por un móvil es igual a su velocidad por el tiempo que permanece corriendo”. Pues bien, ya desde antes de Kant, se habían clasificado los juicios: según la relación del sujeto con el predicado en analíticos o sintéticos; y según su relación con la experiencia en a priori o a posteriori. a) JUICIOS ANALÍTICOS Y JUCIOS SINTÉTICOS -Juicios analíticos: son aquel tipo de juicios en los que el predicado está incluido en el sujeto. Por ello, son meramente formales. Es decir, su construcción no añade ningún conocimiento nuevo al que ya teníamos al conocer el sujeto del juicio, sino sólo una variación en la forma de presentación de este. Son juicios del tipo “Todo soltero es un no casado”, “Todo cuerpo es extenso”. Los juicios analíticos son siempre verdaderos por lo que la ley por la que se rigen es la “ley de la no-contradicción” (es decir, su contrario es siempre falso). Se llaman analíticos porque del análisis del sujeto se saca el predicado, sin necesidad de recurrir a la experiencia. Expresan lo que Hume llamaba relaciones de ideas. -Juicios sintéticos: son aquellos juicios en los que el predicado no está incluido en el sujeto. Son juicios del tipo “La pared es blanca”. Por mucho que analicemos el concepto “pared” no se desprende de ahí que tenga que ser blanca. Su contrario es, por lo tanto, posible. Siguiendo con el ejemplo anterior, es perfectamente posible que la pared de mi habitación no sea blanca. Por ello, para saber si son ciertos hay que recurrir a la experiencia, que es lo mismo que decir que cuando son ciertos nos dan conocimiento acerca de la experiencia. Se llaman sintéticos porque enlazan (sintetizan) cosas diversas (en este caso “pared” y “blancura”). Expresan lo que Hume llamaba cuestiones de hecho. b) JUICIOS A PRIORI Y JUICIOS A POSTERIORI -Juicios a priori: se llama así a aquel tipo de juicios que se obtienen al margen de la experiencia. Como consecuencia, no dependen para su valor de verdad de la experiencia y no hay experiencia que pueda invalidarlos; por lo cual son válidos siempre; es decir, son universales y necesarios. -Juicios a posteriori: se llama así a aquel tipo de juicios que se obtienen posteriormente (a posteriori) a la experiencia; y, como consecuencia, no pueden ser universales y necesarios. Pues bien, antes de Kant se consideraba (así lo hacía, por ejemplo, Hume) que estos cuatro tipos de juicios se reducen, en realidad, a dos:


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-Por un lado los juicios analíticos, que son siempre a priori (dado que se obtienen al margen de la experiencia). -Por otro, los juicios sintéticos, que son siempre a posteriori (dado que enlazan cosas diversas, este enlace sólo puede ser justificado a partir de que se observe en la experiencia). 3.2 LOS JUICIOS Y LAS LEYES DE LA CIENCIA a) LAS LEYES DE LA CIENCIA NO SE EXPRESAN MEDIANTE JUICIOS ANALÍTICOS NI SINTÉTICOS Aunque son universalmente válidos (porque son anteriores a toda experiencia), los juicios analíticos no nos dan realmente conocimiento; pues lo que nos dice el predicado ya lo sabíamos al conocer el sujeto (siguiendo con el ejemplo anterior, en el concepto de “soltero” ya está necesariamente el que tenga que ser “no casado”). En cuanto a los juicios sintéticos, amplían nuestro conocimiento, pero no nos dan leyes universales y necesarias dado que toda experiencia es siempre particular. Pero Kant asume (siguiendo una larga tradición) que un juicio puede ser considerado científico cuando cumple dos condiciones: -Que aumente el conocimiento, que nos aporte información. Esta es considerada por Kant la condición material, el contenido de la ciencia, y viene dada por la experiencia particular y contingente. Por ejemplo, captar cualquier objeto por los sentidos. -Que sea universal y necesario. Que sea objetivo, se cumpla siempre y no pueda ser de otra manera sin incurrir en contradicción. Esta condición es puesta por mí, por lo que es a priori y trascendente. Esta es la condición formal. Luego, según Kant, los tipos de juicios que habíamos considerado posibles no nos sirven para constituir las leyes de la ciencia. Si resultase que no hay ningún otro tipo de juicios, la ciencia (al menos tal como era concebida hasta ahora) sería imposible. La única fundamentación del conocimiento científico sería la costumbre (tal como sostenía Hume) . b) LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI Pero Kant intentará demostrar que existe otro tipo de juicios a los que llama juicios sintéticos a priori. Tales juicios por ser a priori nos dan conocimiento universal y necesario (ya que, al no ser derivados de la experiencia, ninguna experiencia puede invalidarlos); y por ser sintéticos nos dan conocimiento de la experiencia, ya que sintetizan (enlazan) cosas diversas.


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c) LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI Y LA CIENCIA Los juicios sintéticos a priori son, pues, los adecuados para expresar el conocimiento universal, necesario y de experiencia. De ese modo, el problema de explicar por qué las matemáticas son una ciencia, por qué la física es una ciencia, y de ver si también la metafísica puede ser una ciencia, se convierte en el problema de ver cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en las matemáticas y en la física, y si lo son en la metafísica. El desarrollo de la Crítica de la razón pura nos mostrara cómo el campo del conocimiento queda restringido al ámbito de las matemáticas y de la física (ciencias naturales); pero, al mismo tiempo, nos mostrará también cómo la razón pugna por librarse de estos límites y nos abre el camino a otro de sus campos de interés: el de la praxis, el de la acción moral. 3.3 EL ANÁLISIS DE LAS FACULTADES COGNOSCITIVAS Kant estructura la Crítica de la razón pura en: -Estética trascendental. En ella estudia la sensibilidad y las condiciones del conocimiento sensible que posibilitan que en las matemáticas existan juicios sintéticos a priori. -Analítica trascendental. Estudia el entendimiento y las condiciones del conocimiento intelectual que hacen posible la existencia de juicios sintéticos a priori en la física. -Dialéctica trascendental. Estudia la razón y si la metafísica puede o no formular adecuadamente juicios sintéticos a priori. 3.3.1 ESTÉTICA TRASCENDENTAL: CRÍTICA DE LA SENSIBLIDAD Kant considera que el conocimiento humano se obtiene a través de dos facultades, ambas igualmente necesarias: la sensibilidad y el entendimiento. La estética es la parte de la Crítica de la razón pura que estudia la sensibilidad para averiguar el modo en que esta facultad de conocimiento colabora en el conocimiento a priori. (Recordemos que estética procede del griego aisthesis, que significa sensación). Kant llama trascendental al conocimiento de que poseemos intuiciones y conceptos a priori y de cómo estos se refieren a la experiencia permitiéndonos organizarla para así conocerla. El conocimiento trascendental es, por lo tanto, una especie de metaconocimiento: el conocimiento de cómo conocemos. La estética trascendental será, pues, el conocimiento trascendental de cómo opera nuestra sensibilidad. La estética trascendental nos mostrará cómo en nuestra sensibilidad hay elementos que no proceden de la experiencia (el espacio y el tiempo) pero que se usan para aplicarlos a la experiencia. Este análisis permitirá a Kant fundamentar las matemáticas como ciencia; esto es, demostrar que las matemáticas están constituidas por juicios sintéticos a priori.


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a) ESPACIO Y TIEMPO ¿Cómo es posible que el análisis de nuestra capacidad de conocimiento sensible nos lleve a fundamentar las matemáticas como ciencia? Veamos primero cómo funciona el conocimiento sensible: La sensibilidad trata de la percepción de los objetos y de la manera en que estos nos son dados. Ahora bien, no puede haber experiencia de cosa alguna que sea aespacial y atemporal. Por tanto, el espacio y el tiempo son las intuiciones puras de la sensibilidad o formas puras de la sensibilidad o formas a priori de la sensibilidad: -Son intuiciones, y no conceptos, porque se captan de modo inmediato y se refieren a algo único (mientras que un concepto se refiere siempre a una multiplicidad de cosas). -Son puras porque no dan contenidos, sino que constituyen la forma de toda experiencia. -Son de la sensibilidad porque forman parte de nuestro modo de conocimiento sensible, sólo existen en tanto se aplican a organizar la experiencia sensible. -Son a priori, es decir, no se derivan de la experiencia, son anteriores a toda experiencia. -El espacio es la forma a priori de la sensibilidad externa, ya que todo objeto se me presenta siempre en un espacio. El tiempo es la forma a priori de la sensibilidad externa e interna, toda vez que en el tiempo se me hacen presentes tanto las cosas externas como los contenidos de mi conciencia. Es decir, nuestras impresiones externas (por ejemplo, un color) vienen dadas en el espacio y en el tiempo, sin embargo, las internas (por ejemplo, una sensación de angustia) no vienen dadas en el espacio (la angustia no se percibe ocupando un espacio) pero sí en el tiempo. b) LOS FENÓMENOS Kant, como Descartes, pensaba que el único medio por el cual nuestro conocimiento puede relacionarse directamente con los objetos es la intuición. Ahora bien, para Kant la única intuición de la realidad que posee el hombre es la intuición sensible. Sólo los sentidos nos proporcionan intuiciones, es decir, representaciones inmediatas de objetos individuales. El objeto de una intuición sensible es lo que Kant llama fenómeno. En el fenómeno distinguimos dos elementos: -La materia (lo dado en la experiencia), que se da a posteriori, es decir, en la cosa. -La forma (lo puesto por el sujeto: espacio y tiempo), que se da a priori y pertenece a la estructura misma de la sensibilidad. La forma es lo que permite disponer según ciertas relaciones la multiplicidad caótica de la materia. La matemática puede aplicarse a los fenómenos porque estos para existir han de darse en un espacio y en un tiempo.


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c) LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI EN LA MATEMÁTICA: ESPACIO Y TIEMPO -La geometría trabaja definiendo el espacio puro, definiendo (es decir, delimitando) trozos de espacio puro (esto es, espacio sin ningún contenido, sin cualidades). Por ejemplo: si tratamos de calcular el volumen de un cubo, la geometría se desentiende de si ese cubo es de oro, bronce o latón; de si las impresiones que obtenemos de ese cubo son determinados colores (por ejemplo, amarillo) determinados olores (por ejemplo, a rancio) y determinadas texturas (por ejemplo, liso). La geometría trabaja simplemente con el puro espacio que ocupa ese cubo. Kant pone ejemplos como “la línea recta es la más corta entre dos puntos”, o “con dos líneas rectas ninguna figura es posible”, etc. Estos juicios son sintéticos, pues el predicado no está incluido en la noción de sujeto; y a priori, es decir, universales y necesarios, gracias a la forma a priori del espacio. La geometría será, por tanto, una ciencia que determina las propiedades del espacio sintéticamente y, sin embargo, a priori. -La aritmética, piensa Kant, que se fundamenta en la sucesión temporal, ya que esa sucesión será empleada en todas las operaciones con números. El juicio “7+5=12” es sintético a priori, ya que el concepto “12” no se comprende con sólo concebir el concepto “7+5”. Ha sido preciso representar intuitivamente el concepto “7” e ir añadiendo en el tiempo una sucesión de 5 elementos más para obtener el concepto “12”. Precisamente esa sucesión temporal aporta el carácter apriorístico de la sensibilidad. Por tanto, los juicios sintéticos a priori son posibles en la aritmética. 3.3.2 ANALÍTICA TRASCENDENTAL: CRÍTICA DEL ENTENDIMIENTO Parte de la Crítica de la razón pura donde Kant estudia el entendimiento para averiguar el modo en que esta facultad de conocimiento participa en el conocimiento sintético a priori. Se llama analítica porque descompone o analiza todo nuestro conocimiento a priori hasta llegar a los elementos no empíricos o puros del entendimiento. Hemos explicado cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en matemáticas analizando una de nuestras facultades de conocer: la sensibilidad. Ahora se trata de explicar cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en la física analizando otra de las facultades del conocimiento: el entendimiento. Sensibilidad y entendimiento son las dos fases constitutivas del conocimiento propiamente dicho. Por medio de la sensibilidad nos son “dados” los objetos, por medio del entendimiento podemos “comprenderlos”. Pues bien, comprendemos lo que algo es cuando podemos englobar ese algo bajo un concepto. Así decimos: “Esto es una casa”, o “Pepe es carpintero”. Por eso dice Kant que el entendimiento es la facultad de los conceptos (dado que opera englobando los objetos bajo conceptos), o, también, que es la facultad de los juicios (porque al englobar objetos bajo conceptos construye juicios) .


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a) CONCEPTOS DE EXPERIENCIA Y CONCEPTOS PUROS (A PRIORI) Quedamos, pues, en que el entendimiento es la facultad de los juicios; o, dicho de otra manera, la facultad de subsumir uno o varios objetos bajo un concepto. Ahora bien, los conceptos pueden ser de dos tipos: -Conceptos de experiencia: elaborados a partir de la experiencia sensible: “gato”, “rumiante”, etc. Con este tipo de conceptos se pueden elaborar juicios de experiencia, tales como: “Los gatos tienen bigotes” o “Este elefante es tuerto”. Evidentemente este tipo de juicios no le interesan a Kant, pues no podemos fundamentar sobre ellos la física como ciencia (no nos dan leyes universales y necesarias) que es de lo que se trata. -Conceptos puros (a priori): pero Kant dice que nuestro entendimiento posee otro tipo de conceptos que son anteriores a la experiencia (a priori) y que no sólo no se derivan de esta sino que la hacen posible. Este tipo de conceptos imponen un orden a nuestras impresiones que de otro modo nos aparecerían como un caos (es decir, no se nos aparecerían de ninguna forma, pues no se puede tener experiencia del puro caos). Este segundo tipo de conceptos son los conceptos a priori, no elaborados a partir de la experiencia. Según Kant, a este tipo pertenecen conceptos como “causa”, “sustancia”, etc. El problema ahora consiste en explicar dos cosas: (1) ¿Cómo podemos saber cuáles son esos conceptos a priori en su totalidad? (2) ¿Qué tienen que ver esos conceptos con las leyes de la física? A la primera cuestión Kant responde de la siguiente manera: el entendimiento es nuestra facultad de juzgar, es decir, de hacer juicios. Atendiendo a su estructura lógica los juicios pueden ser de doce tipos diferentes (de modo que cualquier juicio que podamos elaborar encaja en alguno de estos tipos). Cada tipo de juicio supone una determinada función intelectual, que es a lo que llamamos categoría. Con otras palabras: cada tipo de juicio es un enlace de representaciones diversas (el que se da entre sujeto y el predicado), y cada tipo de juicio necesita un tipo de enlace distinto, una categoría distinta. Ejemplo: Un juicio del tipo hipotético es un juicio que tiene la forma lógica “Si A, entonces B”. Un ejemplo de juicio hipotético puede ser: “Si llueve, la calle se moja”. Pues bien, la categoría que permite que tal enlace se produzca (entre el “que llueva” y que “se moje la calle”) es la categoría de causalidad; ya que la relación que establecemos entre “llover” y “mojarse la calle” es una relación de causalidad (la lluvia es “causa” de que se moje la calle). Otro ejemplo: Un juicio negativo es un juicio de la forma lógica “S no es P”. Un ejemplo concreto puede ser: “Algunas aves no vuelan”. La categoría que establece el enlace entre “aves” y “vuelan” es la de negación. La negación será por lo tanto otra de las categorías del entendimiento.


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Pues bien, una vez que hayamos descubierto las categorías que están a la base de los doce tipos de juicios tendremos las doce categorías del entendimiento. A esta tarea de extraer las categorías de los juicios la llama Kant deducción trascendental de las categorías.

CRITERIO 1. CANTIDAD 2. CUALIDAD 3. RELACIÓN 4. MODALIDAD

TIPOS DE JUICIOS Universales Particulares Singulares Afirmativos Negativos Indefinidos Categóricos Hipotéticos Disyuntivos Problemáticos Asertóricos Apodícticos

CATEGORÍAS Unidad Pluralidad Totalidad Realidad Negación Limitación Sustancia Causalidad Acción recíproca Posibilidad Existencia Necesidad

EJEMPLOS “Todo A es B” “Algún A es B” “Ese A es B” “Es cierto que A es B” “A no es B” “A es no B” “A es B” “Si A es B, entonces A es B” “A es B, o C, o D… o N” “A puede ser B” “A, de hecho, es B” “A, necesariamente, es B”

b) LOS JUICIOS SINTÉTICOS A PRIORI EN LA FÍSICA: LAS CATEGORÍAS El uso de categorías posibilita el que se den juicios sintéticos a priori en la física. Hume caía en un escepticismo respecto a la existencia de una ciencia rigurosa, pues, según él, la experiencia nunca puede engendrar necesidad. En este sentido, el principio de causalidad, por ejemplo, no puede poseer validez objetiva y universal, ya que aunque veamos reiteradamente que “el fuego ha calentado el agua”, nunca podremos establecer la ley “el fuego calienta el agua”. Kant, en primera instancia, reconoce que en este caso Hume llevaba razón; efectivamente a partir de la experiencia nunca se puede inferir una ley universal y necesaria. Ahora bien, en contra de Hume, Kant nos dirá: -En primer lugar, que Hume confunde un uso particular de la causalidad con el principio de causalidad. -En segundo lugar, que dicho principio de causalidad: “Todo lo que comienza a existir posee una causa”, como cualquier otro principio de carácter universal no se deriva de la experiencia, sino que es a priori de la misma. En este sentido, vemos que las ciencias físicas formulan leyes de carácter universal; por ejemplo: “toda acción origina una reacción de la misma intensidad y de sentido contrario”, “el fuego calienta el agua”, etc., y la experiencia las verifica; podemos comprobar que los fenómenos (es decir, los objetos nuestro conocimiento) cumplen dichas leyes. O dicho de otro modo, las


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ciencias físicas formulan juicios sintéticos a priori, en tanto que sintéticos aportan conocimiento acerca de la experiencia y en tanto que a priori son universales y necesarios (es decir, no admiten excepción): según esto, el caso concreto “el fuego calienta el agua” sería un caso particular de la ley universal “todo lo que comienza a existir posee una causa”. Al revés que en el caso de Hume, en Kant, los casos particulares se subsumen en la ley universal y, al mismo tiempo, la confirman. Por tanto, en el entendimiento se produce la unión entre la materia (lo dado en la experiencia) y la forma (lo puesto por el sujeto). Lo dado en la experiencia son los fenómenos obtenidos en la sensibilidad. Lo puesto por el sujeto son las categorías 1. Esta unión permite que la física pueda construir leyes de la naturaleza universales y necesarias. c) EL IDEALISMO TRASCEDENTAL Y EL GIRO COPERNICANO En este punto Kant salva la ciencia de las dificultades planteadas por Hume. Recordemos: para el empirismo el conocimiento era la adecuación del sujeto al objeto. Como el objeto, lo dado, es siempre particular y contingente, las leyes de la ciencia no eran posibles. Kant, para admitir sin contradicción las leyes científicas, tuvo que dar un giro radical al problema del conocimiento: el conocimiento no es la adecuación del sujeto al objeto, sino la adecuación del objeto al sujeto (al igual que Copérnico hizo girar la Tierra en torno al Sol y no este en torno a la Tierra). Por eso Kant considera que su teoría del conocimiento supone un auténtico giro copernicano con respecto a las anteriores. El giro que da Kant al tema del conocimiento lo sitúa en lo que en jerga filosófica suele denominarse idealismo trascendental. Este mantiene que no podemos conocer cosas más que en la medida en que estas cosas se sometan a ciertas condiciones a priori del conocimiento puestas por el sujeto (que por esta razón pasa a ser un “sujeto trascendental”). Imponiendo la estructura de su sensibilidad y de su entendimiento, el sujeto trascendental hace pasar todo por ese tamiz. d) FENÓMENO Y NOÚMENO Ahora bien, como todo ha de pasar por ese filtro subjetivo humano, nunca podremos conocer las cosas tal como son en sí originariamente (noúmenos), sino solamente tal y como nos aparecen (fenómenos). Pero, aunque no podamos atravesar los límites de lo fenoménico y conocer lo que hay más allá, no tenemos derecho a afirmar que no haya más que fenómenos. Más allá de los fenómenos es pensable la existencia de lo nouménico, de lo que no nos aparece. En definitiva, lo nouménico marca el límite de la experiencia cognoscible. 1

Intuiciones sin conceptos son ciegas, conceptos sin intuiciones son vacíos: es decir las intuiciones sensibles (los fenómenos) necesitan de los conceptos puros (categorías) para ser comprendidos. Los conceptos puros (categorías) sin intuiciones sensibles (fenómenos) están vacíos de experiencia.


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3.3.3 DIALÉCTICA TRASCENDENTAL: CRÍTICA DE LA RAZÓN La dialéctica trascendental es la parte de la Crítica de la razón pura que estudia la razón para comprender su funcionamiento y estructura. Recibe el nombre de “dialéctica” porque trata también los argumentos dialécticos generados por el uso puro de la razón en su afán de captar lo incondicionado. a) LOS USOS DE LA RAZÓN La razón finita humana, cuyas capacidades y limites trata de determinar la crítica, tiene varios usos distintos: -Uso teórico. Es el uso científico, el uso de la razón para conocer “lo que hay”, para conocer las cosas como son. El conocimiento teórico funciona organizando (sintetizando, enlazando) la experiencia. Esta organización de la experiencia es llevada a cabo en un doble nivel: a nivel de la sensibilidad se enlazan (se organizan, se sintetizan) las impresiones bajo las condiciones de espacio y tiempo. A nivel de entendimiento se organizan (mediante las categorías) los objetos, subsumiéndolos bajo conceptos. Por todo ello podemos decir que está en la naturaleza de la razón el sintetizar la experiencia . -Uso práctico. El uso práctico de la razón es el uso moral. Aquí de lo que se trata no es de conocer científicamente la realidad, sino de orientar al hombre, de enseñarle qué hacer con su libertad; de decidir, no cómo son las cosas, sino cómo deberían ser. b) LAS IDEAS DE LA RAZÓN b1) EL ORIGEN DE LAS IDEAS DE LA RAZÓN La sensibilidad sintetiza las impresiones formando un objeto. El entendimiento sintetiza objetos bajo un concepto, lo que le permite formar juicios. Pero está en la naturaleza de la razón buscar un fundamento absoluto para la experiencia; esto es, buscar lo incondicionado. Por eso la razón no se conforma con este tipo de síntesis y busca las síntesis más generales posibles, Para ello establece relaciones (enlaces) entre los juicios buscando juicios cada vez más generales. En esto consiste el razonamiento, cuya forma más simple (como si dijéramos, la unidad de razonamiento) es el silogismo. Veamos con un ejemplo este modo de operar de la razón: Tenemos el juicio “Cayo es mortal”, que es un simple juicio de experiencia, un juicio que es elaborado por el entendimiento. La razón busca englobarlo bajo otro juicio más general, por ejemplo, “Todos los hombres son mortales”. La relación que permite englobar al juicio “Cayo es


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hombre”, bajo el juicio más general

“Todos los hombres son mortales”, se establece en el

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silogismo. Veámoslo: - “Todos los hombres son mortales”. - “Cayo es hombre”. - Luego, “Cayo es mortal”. Con esto se ha conseguido incluir a “Cayo es mortal” bajo el juicio más general “Todos los hombres son mortales”. Pero la razón continúa en su búsqueda de juicios cada vez más generales, con lo que intentará incluir “Todos los hombres son mortales” en uno más general, que podría ser “Todos los animales son mortales”. Este proceso podría continuarse hasta agrupar la totalidad de la experiencia, es decir, hasta que encontremos que el juicio más general es el fundamento absoluto de toda experiencia. Pero este proceso es inacabable. A partir de juicios fundados en la experiencia nunca llegaremos a acabar la serie de las condiciones. Para cualquier juicio dado siempre podremos encontrar un fundamento, un juicio anterior del que dependa. Entonces, como a la razón le es esencial la unidad de toda la experiencia, da un salto (ilegítimo, pues incumple las condiciones que ha de cumplir todo conocimiento) y agrupa a la totalidad de la experiencia interna bajo la noción de Alma, a la totalidad de la experiencia externa bajo la noción de Mundo, y a la totalidad de la experiencia posible bajo la noción de Dios. b2) USO CONSTITUTIVO Y USO REGULATIVO DE LAS IDEAS A estos conceptos (Alma, Mundo y Dios) Kant les llama Ideas de la razón. A las Ideas de la razón no les corresponde ningún objeto de experiencia, por lo que no nos proporcionan propiamente conocimiento. Sin embargo sí que cumplen una función dentro del uso teórico de la razón que consiste en que hacen posible agrupar toda la experiencia en un sistema racional. La Ideas de la razón no se pueden aplicar a ninguna experiencia posible como constituyéndola, pero se pueden aplicar para regular la experiencia, encuadrándola dentro de un sistema completo. Kant llama a esto el uso regulativo de las Ideas2. Hasta aquí no hay ningún problema. Está en la naturaleza de la razón hacer síntesis cada vez más abarcantes, y es útil al conocimiento poder agrupar toda la experiencia en un sistema racional (bajo 2

Un ejemplo del uso regulativo de las Ideas es el que hace la física con la Idea del mundo. Así, si consideramos a la

física de Galileo superior a la de Aristóteles es, en parte, porque agrupa a los fenómenos terrestres y celestes atribuyéndoles la misma naturaleza. La física de Newton supone un avance al conseguir explicar con una sola ley el movimiento de los astros, la caída de los graves, y el movimiento de los proyectiles.


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las Ideas de Alma Mundo y Dios). Pero no podemos pensar si no es aplicando las categorías del entendimiento a lo que pensamos. Y aquí surge el problema, porque la razón aplica a las Ideas las categorías del entendimiento como si se tratase de objetos de la experiencia. Es decir, la razón no se limita a usar las Ideas para regular la experiencia, y las usa constitutivamente. Esto es, pretende constituir a partir de ellas objetos de experiencia. Y es aquí donde reside el error de la metafísica especial de Wollf. En su pretensión de tomar a las Ideas como objetos de experiencia. Este proceso que la razón lleva a cabo es, sin embargo, inevitable. Está en la naturaleza de la razón generar esas Ideas y tomarlas como objetos de experiencia. Pero en el momento que tomamos a las Ideas como objeto de experiencia podemos emitir juicios indemostrables o contradictorios acerca de ellas. c) LAS CONTRADICCIONES DE LA RAZÓN PURA: PARALOGISMOS, ANTINOMÍAS Y PRUEBAS QUE INTENTAN DEMOSTRAR LA EXISTENCIA DE DIOS Llegados hasta aquí podremos preguntamos ¿es qué, entonces, está en la naturaleza de la razón contradecirse? Podemos adelantar que no. El error nace de no haber hecho un análisis de las capacidades y de los límites de la razón. Hecho este análisis comprobaremos que la razón se contradice cuando pretende contestar desde su uso teórico aquellos de sus intereses que sólo afectan a su uso práctico. De esta forma se solventan todas las contradicciones. “Alma”, “Mundo” y “Dios”, no son objetos de la experiencia (en la que cumplen una simple función reguladora), pero encuentran su particular tipo de realidad (realidad nouménica) dentro del mundo de la moral, es decir, de la praxis. A esos juicios contradictorios o indemostrables que emite la razón les llama Kant paralogismos cuando se refieren al alma, y antinomias cuando se refieren al mundo. Acerca de Dios la razón incurre en otro tipo de error, el de pretender que su existencia puede ser demostrada. c1) CRÍTICA DE LA PSICOLOGÍA RACIONAL: LOS PARALOGISMOS En este caso el error consiste en aplicar las categorías del entendimiento al “Yo pienso” (es decir, al sujeto pensante, al “Alma”). El “Yo pienso” es lo que piensa lo demás pero nunca puede ser pensado, ya que ser pensado es ser convertido en “objeto” para un sujeto. En esto consiste el error de la psicología racional de Wolff, en aplicar las categorías del entendimiento al Alma como si se tratase de un objeto de experiencia. Pero precisamente, el “Yo pienso” es siempre sujeto, irreductible a objeto. ¿Cómo podemos asegurar que el “Yo pienso” no puede ser


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nunca objeto? Porque el “Yo pienso” es algo necesario para acompañar la experiencia posibilitándola. Es, como las categorías del entendimiento y como las intuiciones puras de la sensibilidad, una condición de posibilidad de la experiencia, es decir, es necesario para que la experiencia se dé. Pero precisamente por ser el “Yo pienso” una condición de posibilidad de la experiencia no puede ser ello mismo experiencia. (Aclaremos, de paso, que el “Yo pienso” -el Alma, la conciencia- es necesario como acompañante de la experiencia para unificarla -uso regulativo-, porque de lo contrario no tendríamos más que una sucesión dispersa de sensaciones). Las inferencias de la psicología racional acerca del Alma consisten en afirmar que el alma es una sustancia, simple, que es una unidad, que existe.


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c2) CRÍTICA DE LA COSMOLOGÍA RACIONAL: LAS ANTINOMÍAS Las antinomias son una serie de afirmaciones contradictorias entre sí, pero igualmente demostrables, que la razón lleva a cabo con respecto al Mundo, causadas por la no distinción entre lo fenoménico y lo nouménico. Este es el error que Kant detectó en la cosmología racional de Wolff. Hay cuatro antinomias.

TESIS 1 El mundo tiene un comienzo en el tiempo y es limitado en el espacio. 2 Toda sustancia (cosa) consta de partes que son indivisibles. 3 Tiene que existir una causalidad no restringida por las leyes naturales, sino libre. 4 Existe como parte del mundo o como su causa, un ser que existe necesariamente por sí mismo.

ANTÍTESIS El mundo no tiene comienzo en el tiempo y es espacialmente ilimitado. Ninguna cosa compuesta consta de partes simples y nada en absoluto puede hallarse que sea simple. No existe la libertad, todo sucede acuerdo con las leyes de la naturaleza. Por sí mismo no hay nada que sea necesario.

La idea de mundo que manejamos tanto en la tesis como en la antítesis de cada una de las antinomias señaladas no es más que eso, mera idea, y en ninguna impresión sensible se nos da el mundo como fenómeno. c3) CRÍTICA DE LA TEOLOGÍA RACIONAL: EL IDEAL DE LA RAZÓN PURA La Idea de Dios surge del intento de agrupar a toda la experiencia posible. Dios es, por lo tanto, pensado como aquel ser que reúne en sí toda la realidad. A tal ser le llama Kant ideal de la razón pura. Kant reduce todas las pruebas que intentan demostrar la existencia de Dios a tres, que denomina: prueba ontológica, prueba cosmológica y prueba físico-teológica. -Prueba ontológica: es aquella que partiendo de la noción de Dios, como aquel ser que reúne en sí toda la realidad, concluye que Dios existe (de lo contrario le faltaría una realidad: la existencia). Este es el viejo argumento ontológico de San Anselmo. Pero ocurre que del mero análisis de un concepto no tengo derecho a inferir una existencia. La existencia es una categoría que no tengo derecho a aplicar más que a objetos dados en la experiencia sensible. Para afirmar que algo existe no basta una categoría. Necesitamos algo más: la presencia del fenómeno. Nada hay que me autorice a afirmar la existencia de Dios a partir de su sola entidad lógica. Por lo demás, la existencia no es, como tal, una perfección que añada algo a la esencia, sino sólo “la posición de una cosa”.


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-Prueba cosmológica: es aquélla que partiendo de la experiencia de que existen cosas en general, concluye que tiene que existir un ser necesario. Esta es la vía tercera de santo Tomás, la vía de la contingencia. Esta prueba parte de que los seres del mundo son contingentes, por lo que tiene que haber un ser necesario. Kant considera que esta prueba no es válida por dos razones: 1. La noción de que el mundo es contingente surge por oposición a la idea de un ser necesario. Por lo que para que esta prueba tenga sentido hay que contar ya con la noción de un ser necesario. Pero la idea de un ser necesario es la idea de un ser cuya esencia implica la existencia, y ese es el núcleo del argumento ontológico. Por eso esta prueba se reduce a la anterior, en tanto la anterior no es válida, esta tampoco. 2. Se sostiene que tiene que haber un ser necesario causa del mundo, pero con ello se está aplicando la noción de causa (una de las categorías del entendimiento) fuera del campo de la experiencia. -Prueba físico-teleológica: es aquella que partiendo de la existencia de que hay un orden inteligible en el mundo concluye en la necesidad de una inteligencia ordenadora. Corresponde a la quinta vía de santo Tomás. Esta prueba es inválida también por dos razones: 1. A igual que la anterior aplica el concepto de causa fuera de la experiencia. 2. A lo sumo nos llevaría a la necesidad de un “ordenador del universo”, a la manera del Demiurgo platónico, pero no a la necesidad de un “creador” del universo.


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