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Los textos en letra normal corresponden a sus comentarios y los subrayados a los comentarios de los promotores del proyecto, desde aquí le damos las infinitas gracias al Doctor Hernando por su invaluable apoyo.

Bogotá, 14 de abril de 2006 Contador Público JOSÉ ORLANDO RAMÍREZ ZULUAGA Vía correo electrónico Apreciado Señor: Empiezo por agradecerle los términos de su comunicación electrónica fechada el 22 de marzo pasado, así como las expresiones elogiosas con las que se refirió al suscrito en la página electrónica publicada para fomentar la organización del “Colegio Profesional de los Contadores Públicos” Si bien, como me lo propuso en su comunicación del pasado 11 de abril, podemos reunirnos para intercambiar ideas sobre el proyecto “Por el cual se dictan normas sobre la profesión contable, se reorganiza la Junta Central de Contadores, el Consejo Técnico de la Contaduría Pública, se asignan funciones públicas al Colegio Profesional de los Contadores Públicos y se le establece a éste los debidos controles”, he considerado necesario, debido a la importancia del proyecto y a la trascendencia de su petición, expresar mis opiniones por escrito. Existen diferentes métodos para evaluar un proyecto de ley. Por ejemplo, podría hacerse un análisis desde las cuatro instancias que según la teoría del derecho deben intervenir en la gestación de una norma jurídica de calidad: 1) el diagnóstico social, 2) el concepto de las ciencias, 3) la toma de posiciones políticas y la 4) técnica jurídica propiamente dicha. Como usted bien sabe, he dedicado casi 30 años al estudio de la ciencia contable y a la admiración de la profesión contable colombiana. Pues bien: a pesar de ello aún no me ha sido posible decantar un tranquilo diagnóstico social de la profesión contable colombiana, en especial por la falta de estudios científicos al respecto. Estoy lleno de informaciones que he recogido directamente de diversos miembros de la profesión, mas no estoy seguro de haber captado completa y correctamente la realidad. Hasta donde mis averiguaciones llegan, palpo una profesión muy diversa, muy extendida geográficamente, inmersa dentro de una nación pobre y con grandes dificultades para desarrollarse, que ha enfrentado agudas controversias internas y una muy variable estima del aparato gubernamental. Con todo, la profesión contable colombiana está llena de esforzados profesos que han dedicado largas horas y han hecho grandes sacrificios procurando su evolución. En ese contexto, de tiempo atrás he registrado sus esfuerzos por organizar un colegio de contadores, a la manera como nuestra Constitución Política, expedida en 1991, dibuja los colegios profesionales. Soy testigo de su 1


constancia, de sus andanzas, de sus intervenciones parlamentarias, de sus alegatos y defensas y del perfeccionamiento continuo de sus ideas. Descubro en ellas una clara visión profesional y una decidida apuesta por la solución plasmada en el proyecto que nos ocupa. Yo coincido con usted en la necesidad de la unión profesional y en su deseo por una mejor estima social de la contaduría. Pero, como lo he expresado muchas veces a mis alumnos y lo he reseñado retiradamente en mis ensayos, mantengo una visión política diferente. En materia social y, específicamente, en cuestiones políticas, nadie puede sentirse dueño de la verdad. En cambio es necesario respetar las convicciones de los congéneres, en especial cuando, como es su caso, no son pasajeras ni colaterales. Es precisamente por su constancia e insistencia que he resuelto aceptar su encargo y pronunciarme sobre su proyecto. Tarea por demás riesgosa en atención a sus largas horas de reflexión y trabajo y porque me consta que son muchas las plumas y las mentes que han concurrido a construir la minuta que tuvo a bien remitirme. En la misma medida en la cual el proyecto ha crecido de tamaño (la versión que me envió tiene 38 páginas y 115 artículos) se ha hecho necesaria una reflexión sobre su detalle. Recuérdese que el Proyecto de ley 52 de 2002 Senado “Por medio de la cual se desarrolla parcialmente el artículo 26 de la Constitución Política, organiza el Colegio Profesional de la Contaduría Pública y dicta otras disposiciones sobre la profesión contable” tenía 52 artículos. En el mundo del derecho de las organizaciones, llamado en otras latitudes derecho corporativo, muy cercano a nuestro derecho societario, se advierte una feliz distinción entre el acto de creación o de incorporación y los estatutos. De alguna manera estas categorías obran entre nosotros en materia del derecho público, en el cual es fácil distinguir la ley que crea una entidad y sus estatutos, generalmente adoptados por un órgano interno y aprobados por el gobierno mediante decreto. Si bien algunos proyectos de ley pretendían crear el colegio de contadores, ahora, con mayor tino, se está trabajando en su constitución privada. Evidentemente esto corresponde mejor a la concepción de los colegios profesionales previstos en nuestra Carta Política. Ahora bien: precisamente porque los colegios son entidades privadas no parece técnico ni político perseguir que la ley se refiera detalladamente a los órganos del colegio. La pérdida de flexibilidad que esto implicaría no parece necesaria ni conveniente. PROMOTORES DEL PROYECTO Pretendemos sobre una base de razón y fundamentados en la forma natural de agrupación estructurar una propuesta de unidad gremial avalada por una ley. Nuestro proyecto define las grandes directrices sobre las cuales se debe fundamentar una propuesta de unidad gremial, dejando a los Estatutos del Colegio, lo que en efecto no sea necesario definirlo en la ley

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Más bien, en este aspecto, la ley debería centrarse en definir y regular la o las funciones públicas que se asignarían al colegio. En todo el proyecto no se expresa en forma directa cuál o cuáles son las funciones públicas que se pretende asignar al colegio de contadores, cosa que yo recomendaría se hiciese de manera patente. PROMOTORES DEL PROYECTO En nuestra opinión como contadores, no como juristas, porque no lo somos, nos hace pensar que la reglamentación inherente al Consejo Nacional de Estándares Contables y al Consejo Nacional de Supervisión de Contadores deben ser claramente del resorte de la ley, y más por el alto impacto que tendrá nuestra norma, sobre la estructura del Estad.

En el caso particular del Colegio pensamos que las atribuciones que se le dan a éste de efectuar los exámenes a los egresados y profesionales en ejercicio, la potestad de controlar el registro de los contadores, la de exigir la educación profesional continuada, la posibilidad de cobrar los aportes parafiscales a los contadores, todas son facultades que deben nacer de una ley. Aventurando diría que en el proyecto se encuentran al menos dos funciones públicas involucradas: el registro de los profesionales y el registro de los libros de contabilidad. Sobre el primero me parece natural que se pretenda asignar al colegio de contadores su gestión. En cambio no comparto la idea de que se le encomiende el registro de los libros de contabilidad. PROMOTORES DEL PROYECTO: Compartimos sus apreciaciones respecto al registro de los libro de contabilidad, razón por la cual según el articulo 56 del anteproyecto es claro, en cuanto a que el único registro que manejará el Colegio Profesional será el de los libros de contabilidad de las entidades públicas, que en la actualidad está muy suelta en cabeza de los secretarios generales de las entidades públicas. En la historia de los bosquejos legislativos sobre la profesión contable se ha propendido más bien por el fortalecimiento del registro mercantil. Recuérdese, por ejemplo, la pretensión de que el registro asuma una mayor responsabilidad en materia de los revisores fiscales. En todo caso el punto es que nos encontramos enfrente de un largo pero constante proceso de unificación del derecho privado, que, para el caso que nos ocupa, se materializa en haber encargado a las Cámaras de Comercio de llevar el registro de muchas instituciones sin ánimo de lucro así como el llamado registro de proponentes. Milito en esta tendencia y soy ferviente partidario de la organización de un registro único nacional, de manera que desde cualquier lugar del país se pueda consultar y obtener certificaciones del mismo.

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No veo con claridad las razones por las cuales convendría trasladar el registro de los libros al colegio de contadores, salvo la esperanza de que con ello se recabasen unos mayores recursos económicos para atender el funcionamiento del colegio. En cambio observo que todos seguimos patinando ante el reto de la documentación electrónica. ¿Cómo sería su inscripción? Desde otra perspectiva podría decirse que la extensión del proyecto se debe a su gran esfuerzo de articulación del pleno de la profesión, lo que lo lleva a absorber y adoptar la estructura de las asociaciones profesionales. Conozco sus artículos periodísticos abogando por esta integración de los estamentos de la profesión, en lo cual usted advierte una posibilidad de unidad. Aunque, como ya lo dije, comparto con usted la necesidad de la unidad de la profesión contable, no creo que ella deba ser impuesta por la ley. Los estudios de la sociología jurídica dan poca probabilidad de éxito a esta forma de proceder. Sobre el tema no se me escapa la originalidad de la fórmula. En algunos países los colegios son instituciones públicas mientras las asociaciones son privadas. En otros colegios y asociaciones son especies de un mismo género. Aquí se pretendería que el colegio fuese el instrumento de articulación de las asociaciones. Ese intento de sínfisis provoca toda una gama de reglas sobre las asociaciones, de cuya lectura yo extraigo varios peligros: De un lado acecha la estigmatización de los no asociados e, incluso, el riesgo de una capitis diminutio. De otro la intervención del colegio trae consigo una lamentable pérdida de independencia en la organización y funcionamiento de las asociaciones profesionales y la inadmisible, filosófica y constitucionalmente, aprobación de su constitución. La libertad de asociación supone de un lado la posibilidad de no asociarse y de otro la facultad de concebirse autárquicamente, asuntos que, en mi concepto, resultan muy maltratados en el proyecto. PROMOTORES DEL PROYETO: Cuando hablamos que el Colegio Profesional se debe construir desde los esfuerzos que la profesión por más de cincuenta años ha consolidado en ningún momento estamos limitando ni coartando la libertad de asociación, solo pretendemos con un argumento de razón invitar a los colegas que hoy están organizados como grupo que se liquiden y se conviertan en un bastión importante del Colegio en la instancia que le corresponda, sea a nivel de asociación, a nivel de seccional o a nivel nacional. Consecuentes con esto le estamos proponiendo al Instituto Nacional de Contadores Públicos a través de su asamblea de socios se convierta en el motor y jalonador de nuestra iniciativa, en el entendido esta institución tiene más de 50 años de historia en nuestro país, poseyendo sedes propias en Bogotá, Barranquilla y Medellín y recursos económicos líquidos por casi 1.000 millones de pesos. Esta invitación se la estamos haciendo de manera formal al Instituto Nacional, como a las distintas asociaciones que funcionan en nuestro país, las

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cuales si tienen voluntad por parte de sus socios de hacer parte de nuestra estructura, deberán proceder a liquidarse y a constituirse en la nacional del colegio en el caso del Instituto Nacional capitulo Cundinamarca y en las sedes regionales en el caso de los capítulos Medellín y Barranquilla y las asociaciones de las universidades se liquidarían con la razón social que hoy funcionan y entrarían a constituirse como las asociaciones del colegio, con fundamento en la propuesta de la ley y los estatutos del colegio, debe quedar pues claro que la asociación de contadores de alguna universidad que no tenga interés en hacer parte del Colegio profesional, podrá seguir funcionando, pero el Colegio Profesional, creará una institución paralela en esta universidad o las que tengan más de mil egresados, que agrupará a los egresados conforme a las directrices de la ley y los estatutos del Colegio. Muchos quisiéramos ver en Colombia una o varias pero en todo caso muy fuertes asociaciones profesionales, tal como se pueden observar en otros países. He repasado la lista de las que conozco y ninguna es fruto de una regulación legal. En cambio observo que su preponderancia es directamente proporcional a los servicios de investigación, de transferencia tecnológica, de orientación y de vocería que prestan.

PROMOTORES DEL PROYECTO: Con el fin de garantizar servicio a los colegiados, por esta razón un principió que fundamenta el Colegio, es el principio de competencia con el cual pretendemos generar una competencia nacional entre las asociaciones de contadores y seccionales, buscando premiar anualmente a las organizaciones que se hubiesen destacado por el servicio que le dan a su afiliado, y sobre las directrices definidas por la dirección nacional. Cuando hablamos que nuestro proyecto de ley es una cuestión de supervivencia, buscamos potenciar la supervivencia del contador, con base en la medida que haremos de los servicios que el colegio le dará al asociado y para esto contamos con una herramienta infalible las estadísticas. Otra herramienta que tenemos para dinamizar el funcionamiento del Colegio Profesional y sus asociados, es la tabla de educación profesional continuada, la cual pretende comprometer a todos los colegas con las acciones del Colegio Profesional, sea por su participación en los diferentes comités, su presentación de trabajos y demás iniciativas que se plantean en dicha tabla. Las dificultades y penurias de las asociaciones profesionales no son sólo de las contables. En general el país no tiene estamentos profesionales fuertes y algunos aparentan más influencia de la que realmente tienen, si se ha de juzgar por el número de afiliados activos. Lentamente el Estado les ha quitado el apoyo, especialmente eliminando el tratamiento tributario favorable que se

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les concedía. En todo caso, repito, debido a las cuestiones que en la ciencia política se estudian bajo el título de legitimidad, es para mi muy claro y está comprobado por la sociología, que la unión no se logra por la fuerza de la ley. PROMOTORES DEL PROYECTO El pecado más grande que han tenido las profesiones es el no conocer los fundamentos de los que es la ética, definida esta como razón, hacia el más alto nivel de supervivencia en los impulsos que mueven al individuo, siendo entre otros su supervivencia como persona, como pareja, como grupo, como humanidad entera, cuando los colegas y las demás profesiones entiendan estos principios filosóficos tan elementales pero tan vitales y desconocidos, no veo difícil lograr una gran cohesión y trabajo mancomunado de la profesión contable, la mayor fortaleza de nuestro proyecto es que no solo le estamos ofreciendo a los contadores una propuesta de unidad gremial, sino toda una opción de mejoramiento continuo y capacitación profesional a través de la tecnología administrativa que la vida nos regalo o nos dio la posibilidad de conocer y que en nuestra página claramente le contamos a nuestros colegas en la Universidad Hubbard de Administración. Se percibe en el proyecto un inmenso esfuerzo de aglutinación de los contadores dispersos por las regiones. Loable propósito en un país que no ha logrado salir de un equivocado centralismo. Desde esta óptica me declaro partidario de todo esfuerzo de insuflar posibilidades a los contadores por doquier. Pero no creo que esto pueda lograrse con la organización de un pesadísimo, y por tanto costosísimo, aparato de seccionales.

PROMOTORES DEL PROYECTO: La razón por la cual no apoyamos una propuesta de crear capítulos del Colegio Profesional por cada municipio del país es porque participamos de su consideración de que un Colegio Profesional no se debe crear sobre la base de atomizar la profesión sino de articular los esfuerzos que por puro sentido común ha construido ésta, nuestra propuesta no hace nada distinto a consolidar en una organización de cobertura nacional los esfuerzos que por más de cincuenta años ha ido construyendo la profesión y con la claridad que nos asiste un grupo se maneja en base a acuerdos se trata de generar un gran acuerdo de grupo que potencie la supervivencia de los contadores. Por razones de eficiencia las entidades que tenían múltiples regionales han ido cerrándolas y se ha dado espacio a los convenios y al uso compartido de redes. Así, al tiempo que en un país pobre se gestiona de mejor manera los escasísimos recursos, se han disminuido los centros de poder evitando el agobiante fenómeno del caciquismo. PROMOTORES DEL PROYECTO: No se pretende con nuestro proyecto crear seccionales por crear, solo se trata de articular los esfuerzos que por más de cincuenta años, ha ido construyendo la profesión y con unas directrices claras nacionales, articular, fortalecer y dinamizar todos estos esfuerzos. Somos unos convencidos que grupos de mil contadores organizados y trabajando en forma mancomunada por la profesión le darán un gran viraje

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en el desarrollo de nuestra profesión como grupo y por ende en el ejercicio profesional de nuestros colega. Es que el planteamiento de las seccionales, que encierra un modelo de descentralización, también puede verse como una forma de legitimar un modelo político. Repasando la historia de la profesión contable se recordará que en la década que comenzó en 1950 la profesión se fraccionó en tres y que, desde entonces, ha continuado su proceso de fragmentación, tanto por regiones, como por universidades, como por especialidades, habiendo quedado en el camino intentos de unión que incluso llegaron a celebrarse al calor de unas buenas copas. Al día de hoy hay muchas organizaciones pero son muchos más los contadores no asociados. La interposición de las asociaciones en los procesos políticos de la profesión, como en las elecciones de miembros de la Junta Central de Contadores, la han convertido en jugadores que compiten por el poder. Yo aún no logro reponerme de las afirmaciones de la Corte Suprema de Justicia que endilgaron a la Junta Central de Contadores, organismo de creación legal y de naturaleza estatal, el carácter de gremio, percepción a partir de la cual fulminó la inconstitucionalidad de varios apartes de la hoy Ley 43 de 1990. La propia historia de las seccionales de la Junta Central de Contadores debería servirnos de reflexión. Yo pienso que hay una problemática más honda que la simple falta de recursos para apoyar su funcionamiento. PROMOTORES DEL PROYECTO: El problema fundamental del contador público y de los demás profesionales es que no han entendido los fundamentos de la ética, traducidos en conceptos de supervivencia, cuando se entienda esto, será muy fácil insuflar en nuestros colegas la importancia de pertenecer a un grupo, y en nuestro caso, estamos proponiendo un gran juego nacional que por todos las herramientas que se plantean potencie la supervivencia del contador, a través del fortalecimientos de los grupos que los representan, desde los más básicos la asociaciones de contadores de las universidades, hasta la Dirección Nacional. Llegamos así a una cuestión crucial del proyecto, cual es la generación de flujos monetarios para arbitrar el sostenimiento del colegio. Este camino, ya recorrido por las cámaras de comercio, tiene el peligro de convertir al colegio en un objetivo que controlar, por el poder que el dinero implica. En el origen de los impuestos, allá en el mundo anglo, se encuentra un intercambio: poder por dinero. Es verdad que sin dinero los estamentos profesionales no pueden subsistir ni desarrollar papeles decorosos. Pero creo que esto no justifica el intento parafiscal que se plantea. PROMOTORES DEL PROYECTO: El hablar de un grupo que está trabajando por sus miembros, y que pretende crear una gran fuerza cohecionadora es de razón que cada uno de sus miembros contribuyan en función de su propia capacidad y que exista entre ellos una unidad de cuerpo, alimentada por unos objetivos comunes, no creemos que el Sena, el ICBF, y las Cajas que le prestan un importante servicio al país, tendrían la fuerza y cobertura que tienen, sino fuera porque el aporte a estas entidades es

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obligatorio, y que pensar de los impuestos con que se sostiene el Estado, si estos fueran voluntarios, creo que difícilmente existiría éste. Consideramos que el temor a las luchas por el poder, esencia de la democracia, no puede ser un argumento para no fortalecer los grupos, sería como operar sobre la filosofía de los Estados Socialistas o Comunistas, donde la pobreza se construye sobre la base de matar la iniciativa privada y la premiación de la no producción, en un Estado proteccionista, que condena al individuo a vivir en la indigencia, marchitando o castigando las iniciativas privadas. Este universo se maneja en base a leyes que soportan la supervivencia del mismo, una de estas leyes es la supervivencia de los grupos, lo único que pretende nuestro proyecto es potenciar la supervivencia de los contadores como tal y dado que son seres humanos, no es raro que existan conflictos de intereses y lucha por el poder, pero pienso que para eso existen las normas y especialmente las actuaciones sobre bases de razón. Antes de adentrarnos en las cuestiones políticas de la propuesta, recuérdese que este tipo de cargas debe estar referenciado a los costos: “(…) La ley, las ordenanzas y los acuerdos pueden permitir que las autoridades fijen la tarifa de las tasas y contribuciones que cobren a los contribuyentes, como recuperación de los costos de los servicios que les presten o participación en los beneficios que les proporcionen; pero el sistema y el método para definir tales costos y beneficios, y la forma de hacer su reparto, deben ser fijados por la ley, las ordenanzas o los acuerdos. (…)” – Articulo 338, inciso 2, Constitución Política – No es novedosa la figura de las estampillas, ni la de la refrendación de las firmas que se encuentra en el proyecto de ley sobre la revisoría, ni los estipendios por la inscripción de libros, ni las cuotas de sostenimiento, al menos las propias de las organizaciones privadas. Así como no son originales tampoco han sido tan eficaces, observándose en el derecho comparado una constante reducción de estos mecanismos. PROMOTORES DEL PROYECTO: El mecanismo de las estampillas o refrendación propuesto en el proyecto, no pretende ser un medio para arbitrar recursos para el Colegio, solo tiene como objetivo mantener un control permanente por parte del Colegio Profesional, de las actividades que adelantan los colegiados y es por esta razón que se exige la prenumeración de las mismas y la presentación anual por parte del socio de un informe de su uso. En medio de la multiplicidad de agremiaciones contables se encuentra una feroz lucha por su subsistencia económica, que en muchos casos ha encontrado solución en la prestación de servicios de capacitación, especialmente en materia tributaria y laboral. El mecanismo de las cuotas de sostenimiento es de baja efectividad.

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Ante ese panorama me temo que otra vez se pretende recurrir a la fuerza legal para obligar a los contadores a sostener lo que voluntariamente no han hecho. Este esfuerzo, además de requerir la iniciativa o anuencia gubernamental para ser factible constitucionalmente, puede ser percibido como un aumento del costo de los servicios de la profesión, en un país en el cual se sostiene que a más trabajo no debe seguir una mayor remuneración, como lo acaba de afirmar el Superintendente de Sociedades a través de la circular 100-000002 del 31 de marzo de 2006 (¿sucederá, como en 1989, que la profesión se queda callada y termina encajando este lapo?) PROMOTORES DEL PROYECTO: La gran tragedia de la profesión, es que las universidades sacan a la calle cantidades de contadores que hoy ya rondan los ciento treinta mil, pero no existe ningún mecanismo ni institución que este dándole seguimiento al servicio, calidad y capacitación de estos profesionales, encontrándose casos aberrantes como colegas que egresaron hace veinte o treinta años y no volvieron a pisar una universidad, compitiendo en forma desleal con colegas que se mantienen actualizados y en permanente contacto con su gremio. En cambio me declaro partidario de la elaboración de tarifas profesionales de referencia. En el pasado algunas cámaras de comercio, universidades y agremiaciones, han tratado de hacer estudios en esta materia y han formulado propuestas que han caído en el vacío. Mientras tanto el Gobierno obtuvo del Legislador el obligar a unos empresarios a dotar a los revisores de presupuestos que reúnan ciertas características. Falta por ver si siguen siendo menores que las contribuciones que se pagan a los supervisores estatales. En todo caso en materia económica existe un fuerte conflicto de interés de la profesión contable porque con él podría afectar a toda la comunidad en su propio beneficio. PROMOTORES DEL PROYECTO: Si algo afecta a la sociedad es el servicio mediocre e irresponsable que algunos colegas hacen a ésta, el cual con contadas excepciones es corregido por la Junta Central de Contadores, esta es otra de las bondades que tiene nuestro proyecto, que además de convertirse en garante del servicio que puede prestar este profesional, a través de mecanismos como los exámenes periódicos, la educación profesional continuada entre otros, plantea la opción de la capacitación de los contadores en herramientas profundamente mortales de administración con el ofrecimiento del establecimiento de la Universidad Hubbard de Administración Internacional. También aquí las experiencias parafiscales, como la de los cereales, son una buena fuente de sabiduría para aprovechar. De manera tangencial conviene aludir a la propuesta de dotar a la profesión, a través del colegio, de un sistema de bienestar social. La historia de la profesión contable, salpicada de acciones como el apoyo de organizaciones pro-vivienda, no puede pasar por alto la tragedia de un país donde el empleo es escaso e inestable, el retorno de la inversión en educación pequeño, la pobreza y la

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desigualdad creciente y la concentración de la riqueza un efecto apoyado por la legislación. También en esto la historia nos muestra esfuerzos de diversa índole (piénsese en los aviadores o en la industria gráfica). Asistimos hoy a la liquidación obligatoria de esquemas similares debido a sus lastimosos resultados, al paso que otros modelos, esos más exitosos, como los de las cajas de compensación, están siendo desmontados y transformados en instituciones financieras. El problema es de escala y de concentración (la dispersión geográfica tiene en dificultades a varios, como las EPS). El país es muy pequeño para poder resolver estas cuestiones desde pequeños aparatos. Por otro lado el escenario ha cambiado dramáticamente a partir de la inscripción obligatoria de los trabajadores independientes al sistema de seguridad social. No conviene desarticular la unidad de este sistema y, en mi criterio, no es posible competir con él, ni es conveniente demandar más aportes de una profesión que está luchando por una adecuada remuneración. PROMOTORES DEL PROYECTO: Nuestro proyecto no pretende competir con todas las propuestas de seguridad social, desarrolladas por el Estado, sino servir de complemento a estos mecanismos que bien que mal éste ha administrado, se pretende crear una solidaridad de cuerpo entre los colegas, caso simple, como el colegiado que ha quedado cesante y por problemas económicos, no ha podido seguir cotizando al sistema, corre el peligro, después de seis meses de no poder volver a cotizar, pierda la antigüedad, cayendo en desgracia, se trata de que en estos evento el Fondo del Colegio Profesional, pueda salir a cubrir estas obligaciones, permitiendo el apoyo del grupo en los casos en que el colega tenga estas dificultades. Otra cuestión que conviene plantear está relacionada con la educación de los contadores. Asunto esencial para el futuro de una profesión. Más aún: en muchos lugares del mundo ha sido la propia profesión la que ha enfrentado la tarea de organizar un aparato educativo. En Colombia, como ya lo dije, las actividades de capacitación son una fuente principal de ingresos de muchas organizaciones de la profesión contable. Hay un gran debate sobre si nuestra formación tiene el nivel adecuado. Según el Banco Mundial lo sostuvo en el ROSC sobre Colombia en materia de contabilidad y auditoría, tenemos un bajo puntaje. Frente a una profesión dividida, la academia contable se ha alinderado a favor, en contra o en la no participación. Esta es una cara de la moneda. La otra es que la educación es un instrumento político de primer orden, razón por la cual se ha pretendido su control desde antaño. En el origen de la Universidad está presente la lucha por el control de las universidades, las universidades reales y las universidades pontificias. El asunto se resolvió, tal como lo contempla nuestra Constitución Política, con la consagración de la autonomía universitaria, complementaria de la libertad de cátedra y de la libertad de aprendizaje. Ante esta encrucijada, el académico que soy revindica la autonomía de la Universidad, ve con preocupación la ingerencia planteada desde el Consejo Nacional de Supervisión de Contadores y del Colegio, la cual además de inconstitucional considero inconveniente por la desarticulación que implica para el sistema de educación superior, cuya orientación y supervisión hoy corresponde íntegramente al Ministerio de Educación Nacional, en quien deberían seguir radicadas las funciones públicas respectivas. Esto obviamente no se opone a que se consagren instancias de participación efectiva ante dicho

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ministerio. En cambio me declaro partidario de concretar el deber de educación continua. El modelo de renovación periódica de la inscripción, practicado en otros países, puede ser un instrumento adecuado en esta materia. PROMOTORES DEL PROYECTO. La labor del Colegio Profesional, como del Consejo Nacional de Estándares Contables ambas instituciones con un claro perfil internacional, se pretende lleguen a procesos concertados entre el Comité de IFAC, la academia y el Ministerio de Educación para alimentar unos contenidos curriculares que coincidan con los desarrollos internacionales y que garantice unos estándares mínimos de calidad. Me quedo con el ejemplo de acción de las asociaciones contables de los países más desarrollados en los cuales he observado, entre otras cosas: 1) Manifestaciones expresas de las agremiaciones sobre la educación que se quiere; 2) Apoyo económico público ofrecido a quienes libremente decidan desarrollar ciertas estrategias educativas; 3) Participación activa en la formación de programas de alto nivel como doctorados; 4) Evaluación pública del aparato educativo, 5) Donación de grandes fondos bibliográficos a las universidades; 6) Posiciones expresas frente al sistema de certificación (inscripción) profesional; 7) Propuestas de avanzada, como la certificación internacional en negocios. En pocas palabras: la profesión obra tanto como patrocinador como contraparte del aparato educativo, según su propio criterio, sin pretender enseñorearse de las instituciones en cuestión. Los resultados de estas estrategias están expuestos a la luz pública. PROMOTORES DEL PROYECTO: Por su gran experiencia en el campo docente, todas estas propuestas y comentarios en el papel del Colegio Profesional y el Consejo Nacional de Estándares Contables frente a los procesos de educación, enriquecen nuestra iniciativa y nos permite afinarla en esta dirección Para concluir mis manifestaciones en torno a la propuesta de regulación del colegio, permítame manifestar que discrepo de la idea de colegio único y de inscripción obligatoria ante el mismo. Yo creo que las posibilidades del colegio radican en un planteamiento de democracia directa y libre participación y no en la tenaza legal que pretende reconducir todas las opiniones en cabeza de un presidente nacional y una junta de directiva, ambos muy poderosos y extraordinariamente financiados. Yo comprendo que la unidad es necesaria, que la organización es vital, que los recursos son necesarios, pero no comparto la pérdida de espacios para la diversidad. Hay países del más alto desarrollo con más de una fuerte institución profesional en que recientemente ha fracasado el intento de fusión. PROMOTORES DEL PROYECTO: En ningún momento, nuestro proyecto ataca la diversidad, puesto que en el Colegio Profesional, tendrán asiento todas las tendencias de la profesión, solo se pretende que sobre bases de razón, se generen consensos como grupo y que exista un interlocutor valido ante el gobierno y demás instancias de la sociedad que representen el querer y el sentir de la comunidad contable, y como voluntad de las mayorías, cuya vocerío llevara el Presidente Nacional con el aval de la Junta Directiva

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Nacional, en la cual se pretende exista representación de todas las regiones del país. Yo me identifico con el espíritu democrático de Ciro Angarita, de cuya mano la Corte Constitucional manifestó1: “(…) una de las características primordiales de los colegios, en virtud de su esencia democrática, es que no exista ningún requisito diferente al de ejercer legítimamente la profesión para poder acceder a la calidad de socio o colegiado. Así las cosas, un colegio profesional no puede restringir discrecionalmente el acceso; tampoco puede restringir la participación de sus miembros a esa sola entidad o impedir su afiliación a asociaciones profesionales distintas, ni vetar la participación de cierto tipo de colegiados, que no cumplan con requisitos arbitrariamente exigidos en los órganos de decisión y ejecución de sus reglamentos. (…)” PROMOTORES DEL PROYECTO: Como lo he manifestado anteriormente un grupo se maneja con base en acuerdos, y parte de esos acuerdos es que los asociados que pretenden el apoyo del grupo aporten a esté, y no solo esto sino que el grupo debe poner reglas claras que permitan potenciar la supervivencia, no solo del grupo sino de todos sus integrantes, razón por la cual en nuestro sentir, no es mucho pedir a nuestros colegas que por el bien de la sociedad y la preservación de la calidad del ejercicio de la profesión contable, que todo contador que pretenda certificar, dictaminar y dar fe pública sobre la función contable se someta a las reglas de supervivencia del grupo. Que sería de nuestra profesión y de la calidad de su ejercicio, si en la actualidad no existiera la exigencia de que para poder certificar, dictaminar y dar fe pública, el contador debiera haber pasado por una universidad, creo que el espectáculo sería bien desolador, sobre todo en una profesión con un alto riesgo social en su ejercicio como la nuestra. Desde hace más de 30 años se ha venido trabajando en la organización de un colegio profesional de contadores. Este proyecto ha recibido un nuevo aire y un nuevo enfoque a raíz de las disposiciones constitucionales de 1991. Se ha avanzado mucho en el debate, a través de una admirable labor de consulta y escucha de las bases de la profesión. Es para mí la hora de jugar la carta de la democracia, de la pluralidad, de los logros por méritos, más que los de la imposición de una estructura legal. En síntesis: creo que deben simplificar su proyecto, aligerar la estructura del colegio, aumentar los rasgos de democracia directa y participativa, perfilar más cuidadosamente las funciones públicas y salir a la calle a obtener recompensa por sus propios méritos. Sobre esta base el futuro del colegio se presagiaría legítimo y exitoso.

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Sentencia C-606 de diciembre 14 de 1992

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PROMOTORES DEL PROYECTO: Compartimos perfectamente estas afirmaciones, razón por la cual nuestro proyecto está construido sobre los esfuerzos que por puro sentido común, la profesión por más de cincuenta años ha construido y en especial pretendemos articular el Instituto Nacional de los Contadores Públicos con las asociaciones de contadores y organizaciones que existen en nuestro país, nuestro proyecto no pretende acudir a la fuerza del aparato coercitivo del Estado para construir lo que por la razón la profesión no ha podido construir, sino validar estos esfuerzos, haciendo que el Estado le entregue a estas organizaciones las funciones públicas y articuladas todas ellas en el Colegio Profesional de los Contadores Públicos. Me parece bien, aunque ya ha fracasado dos veces, la introducción de exámenes para lograr la inscripción profesional. Pero no estoy de acuerdo con la manera tan etérea como se regulan en el proyecto. En primer lugar esta estrategia puede “cortar a todos los contadores con la misma tijera”. En segundo hay que pensar por qué en todos los exámenes de todas las profesiones y oficios que ha practicado en los últimos años el Gobierno colombiano se rajaron más de la mitad de los participantes. En tercero hay que evitar una colisión con los ECAES. En cuarto hay que evitar que los exámenes sean hechos por unos pocos, más si también son parte de los examinados. Y en quinto debe garantizarse la publicación de las pruebas, las respuestas y los resultados, permitiendo un debate democrático sobre el mismo. Varios son los países donde este sistema se practica hace tiempo, de los cuales se puede aprender. PROMOTORES DEL PROYECTO. Sus comentarios en este sentido, nos servirán de base para afinar nuestra propuesta de evaluación de los contadores, En esta materia, como en otras, se pretende dejar a reglamentos emitidos por el Colegio o los Consejos la definición y actualización de determinadas exigencias. En muchos casos yo observo que con ello se violenta el principio de “reserva legal” que ampara a las profesiones, sobre lo cual hay una copiosa jurisprudencia constitucional. PROMOTORES DEL PROYECTO: Pretendemos que el Colegio, a través de sus órganos de dirección defina los parámetros para la educación continuada como mecanismo dinamizador y motor del grupo, caso por ejemplo, la participación en los Comités del Colegio, le dará la posibilidad al colegiado, de tener una buena cantidad de puntos de los que anualmente deberá acreditar el Colegiado, esto le permitirá al grupo generar una gran dinámica de participación entre sus socios. En cuanto a los exámenes estos podrán ser contratados con universidades prestigiosas, pretendiendo mantener la independencia del Colegio con estas pruebas. Como contadores nos queda la duda porque se violaría la reserva legal con nuestra propuesta

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Finalmente unas pocas palabras sobre la supervisión de la profesión y sobre la expedición de estándares. La regulación propuesta sigue la expresión de proyectos anteriores, concebidos al interior de instancias gubernamentales. En algunos artículos reconozco mi autoría. No voy a adentrarme en el análisis de su articulado. Reconozco que después de la paliza que recibió el borrador de proyecto de ley de intervención económica gestado, entre otras, por la Superintendencia de Valores, quedamos en un brete que tenemos que resolver. PROMOTORES DEL PROYECTO: En nuestra opinión el problema del famoso proyecto de intervención económica, fue que revolvió en un solo proyecto una cantidad de temas que tocaban con la profesión, y el que en nuestra opinión es más delicado es que violó un principio natural que mueve este universo, el GRADIENTE, o gradualidad con la cual se deben hacer las cosas. El país y la profesión han entendido perfectamente la importancia de migrar hacia Normas Internacional de Información Financiera, pero esto no se puede hacer a la fuerza y a rajatabla sino en forma reflexiva y concertada, lo que pretendemos haga el Consejo Nacional de Estándares Contables, como cuerpo colegiado adscrito a la Contaduría General de la Nación. En cuanto a la expedición de reglas profesionales, yo sigo apostándoles a modelos como el que practica IFAC, de manera que veo con buenos ojos la orientación de la propuesta en cuanto pretende establecer claros escenarios de participación. En cuanto la evaluación disciplinaria también soy partidario de un organismo especializado. Sin embargo veo que el proyecto no registra el cambio político que internacionalmente se ha dado en esta materia, provocando modificaciones tanto en los organismos internacionales (IASC e IFAC), como en asociaciones continentales y en entidades de los países más desarrollados en materia contable. PROMOTORES DEL PROYECTO: Nos gustaría profundizar más con usted en este sentido, pero el propósito de nuestro proyecto es mantener una perfecta independencia entre los tres organismos, Consejo Nacional de Supervisión de Contadores, Consejo Nacional de Estándares Contables y Colegio Profesional de los Contadores Públicos, como constructores de democracia, definidos en los tres poderes, judicial, legislativo y ejecutivo respectivamente En resumen: el modelo de autorregulación contable y el modelo de evaluación por pares han sido objetados y reemplazados por otros que exigen alta independencia y representación de todos los grupos de interesados. Tan ha resultado lo contable una cuestión de interés público que todos han reclamado presencia en los escenarios de regulación y supervisión. Por razones de concepciones democráticas yo comparto estas tendencias. Creo que romper la endogamia es hoy la mejor estrategia para la profesión.

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De otra parte no comparto que organismos de naturaleza gubernamental se dominen por los gremios. Esto es un contrasentido. La ciencia política ya ha estudiado y documentado el fracaso de este sistema. PROMOTORES DEL PROYECTO: Si bien consideramos importante tener en estos organismos por obvias razones dignatarios del gobierno, para nadie es un secreto que estas personas son generalmente nombradas por intrigas y favores políticos y no precisamente representan los colegas más destacados, los dignatarios que representan al Colegio, serán elegidos en forma democrática por toda la profesión en votación que no tenemos duda, será muy reflexiva y acertada. Me declaro partidario del concurso para cubrir los cargos de estos consejos. Apoyo la exclusividad de sus miembros y su labor remunerada. Creo que se debe establecer directamente y no por remisión el régimen de inhabilidades e incompatibilidades, que no debe ser más flexible que el impuesto a los auditores. Tampoco estoy de acuerdo con mantener en estas instituciones la doble investidura de regulador y fiscalizador. La labor de regulador la tendrá el Consejo Nacional de Estándares Contables y la labor de fiscalización, será del resorte del Consejo Nacional de Supervisión de Contadores, instituciones completamente autónomas e independientes, en cuanto a que una estará adscrita a la Contaduría General de la Nación y la otra estará adscrita al Ministerio de Hacienda. Veo que el proyecto no resuelve satisfactoriamente dos de las grandes cuestiones la profesión contable colombiana actual: 1) La cascada de sistemas de inspección y vigilancia, el traslapo de instancias punitivas, la falta de procedimientos de evaluación y juzgamiento estables, la necesaria equidad en la pena. PROMOTORES DEL PROYECTO: La labor de inspección y vigilancia, pretendemos la sigan manejando las Superintendencias, pero la labor de regulación si pasará a ser en forma exclusiva del Consejo Nacional de Estándares Contables. En lo relativo a la figura de la Revisoría Fiscal, los promotores del proyecto somos unos convencidos que mucha parte de los problemas que se pretendían resolver con el fallido Estatuto de Revisoría Fiscal, se pude suplir con un gremio profesional fortalecido y cuidando de la calidad de los servicios que prestan sus asociados. 2) El escenario de la globalización, con todo y las directivas contables de la OMC, las excepciones manifiestas ante la CAN y los aún no muy conocidos acuerdos en el seno del tratado de libre comercio con los

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Estados Unidos de América (convendría leer el inmenso Uniform Accountancy Act disponible electrónicamente en: http://www.nasba.org/NASBAfiles.nsf/Lookup/UAAFourthEditionDecemb er2005/$file/UAAFourthEditionDecember2005.pdf) Le reitero mis agradecimientos por su deferencia, le renuevo mi disposición para conversar y, sin perjuicio de nuestras diferencias políticas, le subrayo mi convencimiento sobre la importancia y conveniencia de organizar un colegio profesional de contadores en Colombia. Cordialmente, HERNANDO BERMÚDEZ GÓMEZ

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Comentarios Doctor Hernando Bermúdez Gómez