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CÉSAR PADILLA BELTRÁN Miradas Internas


© César Padilla Beltrán ® Opciones Gráficas Editores Ltda.

Dirección y Coordinación

XIMENA DUQUE VALENCIA Patrocinio PERMODA S.A.

ISBN: Octubre 2007 Bogotá, Colombia Fotografía

OTTO TRUJILLO CÉSAR PADILLA BELTRÁN Textos

MAESTRO GERMÁN RUBIANO CABALLERO MAESTRO RICARDO TOLEDO XIMENA DUQUE VALENCIA Diseño y Diagramación

MARLÉN NAVARRETE GARZÓN Producción Gráfica

OPCIONES GRÁFICAS EDITORES LTDA. www.opcionesgraficas.com Impreso en Colombia


CÉSAR PADILLA BELTRÁN

Miradas

Internas


A Alejandro mi hermano por su invaluable compaùía

A mi padre, y a la vida muchas gracias

A Hanoj y Myrna quienes con sus manos afianzan mi trabajo


Miradas internas Tener un conocimiento aproximadamente completo del arte actual en el mundo, en América Latina y en Colombia no es tarea fácil. Cada vez hay más “artistas”, algunos verdaderos, sin comillas y otros “gatos por liebres”, que pronto desaparecerán porque mantenerse en el quehacer creativo es arduo. Encontrar quienes son auténticos, los que tienen condiciones, los que trabajan ajenos al éxito y dedican todo el tiempo de sus vidas a pensar en sus obras, es empresa que requiere paciencia, criterio y mucha dedicación. Entre varios que pueden considerarse artistas, así no estén en la escena comercial del arte actual, quiero señalar ahora el nombre de César Padilla, dibujante, grabador, pintor y escultor con una producción de casi 25 años. A lo largo de su carrera de artista, Padilla ha trabajado como impresor y como docente. La primera actividad le ha permitido colaborar con algunos artistas importantes del país y la segunda le ha servido para clarificar sus propias ideas creativas y para aprehender los procesos íntimos de diversas realizaciones artísticas. En su obra, que ya alcanza a ser numerosa y que comienza a mediados de los años ochenta, hay especialmente paisaje, figuras humanas e interiores. Estos temas los ha practicado en pintura, dibujos y grabados, entre los que en los últimos años han abundado los grabados y serigrafías. Padilla nunca ha sido un artista del realismo. Aunque muchas veces sus figuras son personajes del pueblo y los escenarios son generalmente prosaicos, el motivo tratado está presidido por la calidad del dibujo y por la intención evidente de transmitir una profunda soledad, abandono y miseria, esas lamentables condiciones que no faltan en la historia del hombre. Pronto, aún en los ochenta, aparecen los espacios interiores, lúgubres, vacíos y lóbregos, cargados de melancolía. En los personajes ya citados y en estos espacios desocupados los colores oscuros resultan necesarios. Hay una profunda relación entre la desolación humana y la habitación solitaria. Aquí la realidad no tiene colores. Dentro de este motivo de espacios interiores aparecen algunos talleres, sitios con artefactos, con objetos que tienen que ver con el mundo de las artes gráficas o de las imprentas.


A comienzos de los noventa, los interiores empiezan a mostrar ventanas o puertas que dejan ver paisajes. Aparece entonces el color. Sin embargo, el ambiente sigue siendo parecido y no faltan los personajes ensimismados y solos. Los paisajes aunque bien diseñados no son protagónicos. Hay pinturas con colores discretos, armónicos y varios dibujos. A mediados de los años noventa siguen viéndose personajes anónimos y aislados, pero la novedad surge en la producción gráfica personal. Padilla incursiona en una figuración más inventiva, más abreviada y utiliza para su conformación nuevos recursos: dibuja con alambre los personajes y emplea papel de colgadura para los fondos de variadas composiciones. Es decir, trabaja con una forma de “ready mades” que lo señalan como un artista experimental, que intenta otros medios de expresión. También presenta otros temas: manzanas en solitario, la forma de la fruta sobre el papel, partituras y bailarinas.

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De fines de los noventa (97- 99), son algunos cuadros de paisajes urbanos vistos desde arriba y otros que son fragmentos citadinos. Como es recurrente, Padilla hace aquí que primero se destaquen las composiciones y luego hace algunas apreciaciones muy personales. Puede intuirse que el artista piensa en una ciudad anodina, común y corriente, pero en la que siempre palpita la vida humana, aunque aquí está ausente. En estos cuadros de motivos urbanos hay varios con collages: Otra prueba de las constantes renovaciones en la obra de Padilla. Entre 1999 y 2000 hay un grupo de paisajes con figuras. Es interesante observar la presencia destacada de la atmósfera en tales cuadros. El artista es un buen dibujante y poco a poco se aproximó a la pintura como tal en la que obviamente las pinceladas y los colores no subordinados a las líneas son indispensables para la elaboración de atmósferas. Estos cuadros preludian sus numerosos paisajes dominados por lo visual de los últimos años. De estos años son también algunos personajes con fondo neutro, solos sobre el papel y otros en los que las figuras están rodeadas de atmósfera. Hay varios trabajos realizados en Miami, en los que la presencia de la playa es inevitable. En ellos a veces el color es mas intenso y hay algunos cuadros de gran calidad como por ejemplo un tondo que muestra una figura femenina sentada con blusa amarilla. Mencionando de nuevo los personajes no pueden dejar de citarse los autorretratos producidos en varios años. Son especialmente dibujos, algunos con pincel, en los que la imagen reflejada es bastante objetiva, en los que el artista se ausculta con sobriedad.


Desde fines de los noventa hasta hoy Padilla ha realizado muchos paisajes de diferentes formatos y principalmente pinturas y serigrafías. Tema constante de su producción es indudable que el artista ha logrado trabajar en los últimos tiempos algunas obras de excelente calidad. Son visiones del paisaje en los que la naturaleza aparece observada con cierta generalidad para de repente destacar un detalle: Casi siempre pequeñas flores de colores contrastantes o alusiones atmosféricas ricas en pinceladas pastosas y también con pormenores vegetales como hierbas y ramas. No faltan algunas pinturas muy coloridas y de trazos fuertes y sueltos. Paralelamente con estos trabajos no han faltado, como siempre; las obras gráficas. Figuras y formas se entreveran en esta producción. Como de costumbre, en ajustadas composiciones, hay imágenes de torres, vidrios y cuerdas y representaciones de espacios y sombras. Unos grabados ricos en sugerencias. De los últimos años son también algunas esculturas, tallas en madera; básicamente relieves de doble faz y modelados para bronces exentos. El tema de estos trabajos tridimensionales es la pareja, el hombre y la mujer en sus relaciones de todos los días. Relaciones contradictorias, próximas o distantes, acordes o discrepantes. En las piezas de bulto se aprecia mejor esa ambigüedad del vínculo entre lo amoroso y lo conflictivo. Padilla aspira llevar estas realizaciones de pequeño formato a una escala mayor. Perderían intimidad, pero reforzarían las interpretaciones. Finalmente, hay que mencionar los libros artísticos que ha hecho Padilla. Son poesías acompañadas de ilustraciones, desnudos femeninos en la mayoría de los casos que ha reunido en ediciones pulcras y de buen diseño. En estos trabajos el artista conjuga las virtudes del dibujo con los versos libres esencialmente eróticos. Una vena que descubre otro aspecto de la personalidad de Padilla; aquel que tiene que ver con su inquebrantable romanticismo.

Germán Rubiano Caballero

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El Arte me Escogió El arte me escogió, son las palabras de un ser lleno de pasión por las artes plásticas. Un virtuoso del oficio... no lo heredó, no se crió en ambiente artístico, lo llevaba en sus venas sin hacer conciencia de esto; un día es absorbido por el dibujo en las clases de arte del colegio con el profesor y artista Cristo Hoyos, luego conoce al pintor Antonio Barrera antes de su viaje a Europa, quien lo motiva a que estudie el oficio de la pintura. Desde ese entonces, a sus cortos 21 años, comienza a experimentar, a ejercitar su mano junto con su corazón y su cerebro. No concibe el resultado que no nace de la unión de estas tres herramientas. Después de las clases de la academia se retira varias horas a pintar bodegones; son tiempos de duro aprendizaje, de conocerse y educar el tiempo libre de sus días. Comienza una incansable búsqueda muy dentro en lo profundo de su ser. Como cada uno de los grandes, ha experimentado varias etapas en su vida, inspirado por diferentes motivos... pero siempre del trabajo constante aflora su línea inconfundible, aquella que está en el interior, en la introspección con el individuo. A veces en aquel individuo que es protagonista de su obra, y otras muchas, en la introspección de aquél que se deleita con ella, la soledad como compañía, dejar a mano sólo aquello que trae el ejercicio del arte. Siempre adentro... cada vez más profundo. Esta profundidad la comparte y se revela en su silencio, en sus calladas formas, en el sublime uso del color que va desde sus nieblas hasta una profunda oscuridad que sólo la presencia de la tenue luz nos muestra sigilosamente su tema en pinceladas controladas por la emoción y la razón y en las múltiples pasadas a cada imagen que llenan sus mágicos bastidores cuando cobran vida en sus manos. Como característica, su firma imperceptible en cada una de sus obras, hay que descubrirla desde lo interno porque se mimetiza entre el cuadro.


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Paisajes y Personajes

Mientras se descubre y asiste a la escuela de artes, así también juega con los paisajes, para sacar lo obvio de su rutina, de su retina. Así da comienzo a sus primeros pasos... Regodeos, visiones, mover el pincel y usar el color, juegos con la luz y con el sentimiento del aire en la montaña.

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Un oculto Amor, que persigue, lo hace inspirarse en la sabia simplicidad campesina y de allí nace su profunda serie de ruanas y sombreros, personajes convertidos en paisaje. La calma y el sosiego de sus figuras completas, pesadas y su infatigable caminar, nos hablan de angustias, de carencias, de frescura y de paz interior. La simplicidad se convierte en la razón de ser y de existir. La figura se convierte en el paisaje mismo y su trazo diagonal, nos introduce en el movimiento incesante de sus incipientes hallazgos, hacia lo profundamente interno. Es la búsqueda por entender que la vida va en sus rumbos, a veces sin palabras, para conocerse a sí mismo.


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Personajes Atemporales 13

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Autorretratos, retratos de la familia, de transeúntes, mendigos, campesinos, seres invisibles e intangibles, se agolpan para salir de sus manos y colarse sigilosamente en una que otra de sus obras para poder gritar en sus largos y pausados silencios, todo lo que llevan dentro. Sus quejas y sus temores, sus diálogos internos y su cotidianidad. La luz de sus volúmenes y sus contornos que se mezclan expresivamente dentro de su paisaje interno, nos dan a conocer su pasión por el dibujo, y el color, en donde un ápice de luz se convierte en un cálido azul y donde una sombra puede ser un profundo naranja que sólo puede salir de lo sutil de su sensibilidad. Sin quedar satisfecho, a través de todos los periodos, se ha planteado esos retos de plasmar a través de la atemporalidad de sus personajes, su inmediata ocupación.


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Sólidos Interiores y Ciudad

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De los paisajes y personajes pasa al interior del hábitat. Ese espacio que de una u otra forma nos contiene como seres humanos, las paredes, los balcones, las puertas, lo sólido nos habla plano sobre plano; planos de luces que conducen o que vienen en ese constante vaivén, nuevamente de la intimidad, del encierro en sí mismo para llegar al conocimiento puro que logra experimentar el ser. Primero como parte del interior, en donde se comienzan veladamente a descubrir la luz de una ventana, el posible escape de una puerta, hasta que plano sobre plano nuevamente, ese interior comienza a mirar hacia fuera y llegan las ventanas donde sienta la mirada del espectador, apoyo de toda la composición, contrastes donde se perciben leves indicios de lo que viene y se comienza a divisar la ciudad. Esa ciudad en donde nuevamente se ampara el ser, nuevamente está dentro de algo que lo cobija, más abierto, más luminoso, pero profundamente interno, hábitat de seres comunes hallados por la ilusión, por el pensamiento, por el pintar, nuevamente como firma tangible de su discurso artístico.


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Brumas

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La luz tal vez es demasiada para satisfacer la búsqueda del interno, y aparece entonces la bruma, la distancia, aquello que conocemos y vemos pero que es distante. Esa nube que oculta nuevamente el detalle, los pormenores de lo insinuado, de lo que está, pero, quiere sólo que se perciba y se descubra con el mágico manejo del color que posee, dejándonos entrever en cada sensación dónde se mueve, en las frágiles hojas y ramas que penden vibrando ante nuestros ojos y que cobran vida a través de la paz que se mezcla con la angustia del intentar conocerse a sí mismo.


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Pasajes del Interior

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De repente la bruma se invade de color. El ausentarse de su país natal y ver cómo el color se percibe de manera diferente según el interno de cada cultura, nace la búsqueda de lo insólito en lo cotidiano. Lo obvio se deshace debajo de aquellos colores que no existen en la naturaleza y es así cómo sus paisajes naturales, sin horizonte y sin lente, se convierten en el detalle más sutil que habla por sí solo. Es ahora cada hoja, cada bruma, cada gota de agua y cada hilo de grama que se busca en su interior para redescubrir la quietud de la contemplación. Se mezclan la paz y contemplación de la cultura zen con la espontaneidad de lo barroco en lo latino; de lo propio, siempre en la búsqueda de su interior. Son apenas trozos de naturaleza, cobrando vida y hablando por sí mismos de sí mismos.


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La Serenidad del Pintor Por: Ricardo Toledo Castellanos

Las últimas seis décadas se han caracterizado por la sucesiva aparición de anunciadores (críticos, historiadores, filósofos) de la muerte del arte, o por lo menos la muerte de la pintura. Cada año, de los últimos sesenta, algún juez de la historia nos invita al duelo por la pintura; el video, el Internet, el cine, la fotografía –han dicho - ocuparán por completo los espacios donde ésta se desarrollaba. Gritan: ¡La reina pintura ha muerto, viva el nuevo soberano (fotografía, video, imagen digital)!

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Pero la pintura no muere, ha insistido, resistido. El oficio de los pintores es –de entre todos los artistas- el más caracterizado por la insistencia, el menos seducido por las coyunturas tecnológicas de cada tiempo, y sin embargo el más capaz de absorber los descubrimientos e invenciones. Había pintura, en las paredes de las cavernas, cuando no había ningún otro arte, y habrá pintura aún si no quedara ya más arte. Pintar es en principio el trabajo de la insistencia. No existe un solo pintor que haya conquistado su estilo sin laboriosidad, sin pasar repetidas veces por el mismo problema hasta lograr la solución buscada. La obra de un pintor como César Padilla es la muestra de cómo un pintor no se hace en unos años sino en una vida. Su obra ha insistido, pasando varias veces, en problemas como las relaciones (no siempre armónicas) entre las imágenes del mundo y la mirada particular del artista, la permanencia o fugacidad de los colores y formas de las construcciones humanas (como las ciudades y los caminos) o naturales (como las montañas, las flores, la atmósfera). Su investigación ha sido también una búsqueda de soluciones matéricas sugeridas por los problemas; es así que la aparente solidez de las construcciones que en un comienzo reflejaba su obra tenía su respuesta material en la claridad de los contornos, el protagonismo de la forma y la distinción del claroscuro. Pero luego esa solidez fue perdiendo sentido, no fueron claras las distinciones entre naturaleza y cultura, ni entre los objetos contemplados y los matices agregados por la visión interior, entonces la imagen se fue volviendo cercana hasta hacerse táctil, y luego lo táctil se hizo molecular. En el trabajo de los siete años que van de éste siglo las pinturas de César Padilla se han hecho testimonio del universo micro, en varios sentidos. En un primer sentido, sus pinturas representan fragmentos


ejemplares de la técnica con que la vida resuelve en una rama, en un follaje, en una maraña vegetal el drama del desarrollo de los seres. En un segundo sentido, el grupo de obras revela el drama entre lo sólido y lo más leve, que hay en los espacios que van de las cosas a la conciencia y de la conciencia a los sentidos. Hay otro sentido en el que Padilla nos sumerge, con su obra, en lo micro: la niebla. La materia de la naturaleza, su fuerza entrópica vibra entre la unidad y la expansión atmosférica; también la materia del pintor, el pigmento, vibra entre la unidad de las brochas que la dirigen hacia la forma y cada fibra separada de su pincel, que hace explotar la mancha, volviéndola escombro, línea, veladura, esfumado. Escribió Leonardo Da Vinci en sus notas de pintor que “la mente del pintor debe penetrar necesariamente en el sentido de la naturaleza para constituirse en intérprete entre la naturaleza y el arte” (103), el pintor es el intérprete sereno y no un copiador de la naturaleza. Padilla sigue esta lección con la seriedad del que sabe que aunque la partitura de la vida ya esté escrita, hay más de una forma de lectura posible a la tensión de fuerzas que la constituyen. Dijo también Leonardo que “el pintor puede insinuar la existencia de diferentes distancias cambiando los colores de la atmósfera que se interpone entre el objeto y el ojo” (104), son esas distancias entre el ojo y el modelo, y entre la conciencia y la vida, el problema que nos presenta César Padilla. La niebla, que vuelve línea (es decir dirección y tendencia) lo que es materia sólida y gruesa, y mancha corta (golpe de pincel, puntillada de color) lo que es nodo, viene del pintor hacia nosotros para presentarnos el lugar indiscernible de lo humano: ser que existe y que al tiempo sabe de su existencia, que se pregunta qué significa y cuál es el sentido de su ser. Serenamente, con la insistencia de los pintores, Padilla nos recuerda que la pintura está viva, que nunca morirá. Aún cuando toda otra forma de nuestra expresión se agotara, allí estaría la pintura para registrarlo.

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Arte Objeto

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¿Para qué un lienzo o un “Fabriano”?, cuando en la cotidianidad de una pintura de dos caras, en una lámina de madera o una tapa de un tarro de pintura, en una charola, en una olla o en una batea y un alambre; todos objetos usados por alguien en otros instantes, allí expresa lo que lleva dentro para que nos encontremos en el diario vivir.

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Esa es la magia de César. Convertir en Arte lo que toca, porque la chispa divina de su ser interno, se externaliza en todo lo que ve y en todo lo que decreta como único diálogo desde lo profundo de su corazón.


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Esculturas

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Ahora el volumen hace su presencia y necesita hablar por sí mismo. Este ejercicio afirma el discurso sobre la pareja, el compromiso de entender que se es dos en el camino de la vida y que siempre hay un complementario a nuestro lado y en lo nuestro. El equilibrio se mueve para confrontarse con su forma igual, en el encuentro del otro equivalente, en silencios y sin palabras, saber que sin el otro no se existe, el otro que es uno mismo, entre lo femenino y lo masculino del ser, emergen en dos; el otro yo, uno mismo, en sus diferencias necesarias, con sus distancias o abismos; y la gubia talla la forma sobre la madera, en sus ceras, en sus bronces fundidos, nuevamente queriendo rescatar ese interno, ese grito auxiliado en su propio eco, esa comunicación, vocación de la vida de los hombres, el individualismo que se convierte en común unión El contraste del vacío recupera la forma, el reflejo que busca al otro y ese otro que se percibe; son silencios del respiro del uno y a la vez el paso al lugar del otro, que siempre esta ahí donde se sabe, pero no siempre se ve por estar buscándolo con los ojos en lugar de hacerlo con el alma, alejándose del siempre interno. La eterna búsqueda de la existencia en la magnitud de lo tridimensional.


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Un gran sueño.. uno más entre tantas posibilidades.

Escultura en el... Parque

Poder ver estas piezas en grande con su tamaño proyectado en bronce o en mármol y transformar lo que hoy es un pequeño volumen que puede simplemente acompañarnos sobre una mesa, se convierta en presencia tangible, en la razón de ser de un mágico espacio, tránsitos de los ojos y los pies donde el límite lo ponga el cielo y las formas se camuflen con el encuentro magnífico de la naturaleza. Que su mensaje pase a abrir la puerta que traspase cada ser a manera de arco, a manera de trayecto, ya no para verlo, sino para experimentarlo, por fuera y por dentro, en un solo ser (individuo y escultura).


Grabados Propios 172

Sus grabados en metal y serigrafías los ha trabajado durante todas sus etapas. Allí ha experimentado con gran confianza para permitirnos un encuentro con esos grabados en variadas técnicas y con la sutileza que consigue en su trabajo. En los talleres donde ha trabajado para otros también ha dejado su producción de grabados.

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Técnicas diferentes encontramos en cada una de sus obras graficas, buscando siempre la mejor manera de hacer su labor artística. Hoy realiza sus obras gráficas en su propio taller, lugar en el que surgió su más reciente etapa, la escultura portable (una caja con cinco imágenes y cinco hojas con poemas todos en grabado al buril y cerablanda). Esta obra Atisbos, fue premiada en el Salón de Agosto de 2006 del M.A.C.


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Libros - Arte

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Ha editado tres libros con sus propios textos y dibujos. Ausente presencia, de 40 ejemplares e impreso en serigrafía; Atisbos, caja de madera, impresa en serigrafía, grabado al buril, cerablanda y transfer, en edición de cinco ejemplares; y el más reciente, Parafrasear, editado en impresión digital con un tiraje de 77 ejemplares.

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Grabados de Otros Artístas

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De Umberto Giangrandi aprende la pulcritud, el respeto y el cuidado de guardar a cabalidad el sentimiento del artista. Es el gatillo que dispara su incondicional pasión por el grabado. Es allí donde con su técnica y su dedicación logra plasmar respetuosamente el realismo de un Cárdenas; la magia y seguridad de la pintura y el dibujo de Enrique Grau; la magia del color de Ana Mercedes Hoyos; la limpieza de la imagen en Carlos Rojas; los matices en Manuel Hernández; la irreverencia de Maripaz Jaramillo; la angustia expresiva de Guayasamín; la fisicromía del arte cinético con la obra de Carlos Cruz-Diez; el dominio de la expresividad de Saturnino Ramírez, sólo por nombrar algunos de los grandes del planeta que han tenido la fortuna de ver sus obras elaboradas con la fidelidad de sus sentimientos en manos de este purista que sueña con dejar un legado a sus estudiantes, a su país, para que el arte no muera con el artista. Para que el legado continúe. Lograr que después de 49 o 60 planchas de color en sus impresiones de serigrafía o en las técnicas de grabado, el resultado final en una obra llegue a confundirse con las transparencias y la delicadeza de una acuarela, eso sólo lo logra la magia y la pasión que este gran artista nos regala desde lo más profundo de su propio interior.


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Índice de Obras 1-

15x23 cm. 1984, punta seca grabado

44.

20x29 cm. 1995, óleo sobre tela

88.

2.

70x50 cm. 1985, litografía

45.

27x23 cm. 2001, dibujo en grafito

89.

80x60cm. Díptico, 2005, óleo sobre tela

3.

100x60 cm. 1985, óleo sobre tela

46.

50x70 cm. 1996, dibujo con trementina

90.

100x90 cm. 2004, óleo sobre tela

4.

50x70 cm. 1987, óleo sobre tela

47.

100x70 cm. 1989, dibujo en grafito

91.

60x80 cm. 2005, óleo sobre tela

5.

100x100 cm. 1987, óleo sobre tela

48.

100x70 cm. 1988, óleo sobre papel

92.

130x170 cm. 2002, óleo sobre tela

6.

60x100 cm. 1987, óleo sobre tela

49.

38x55 cm. 1988, óleo sobre papel

93.

100x150 cm. 2003, óleo sobre tela

7.

20x23 cm. 1988, dibujo en carboncillo

50.

25x20 cm. 1988, óleo sobre papel

94.

30x40 cm. 2004, óleo sobre tela

8.

70x50 cm. 1988, dibujo en carboncillo

51.

70x50 cm. 1989, óleo sobre papel

95.

80x240 cm. 2005, tríptico, óleo sobre tela

9.

100x90 cm. 1988, óleo sobre tela

52.

100x70 cm. 1989, óleo sobre papel

96.

60x80 cm. 2004, óleo sobre tela

10.

100x100 cm. 1988, óleo sobre tela

53.

70 x40 cm. 1990, díptico, óleo sobre tela

97.

60x80 cm. 2004, óleo sobre tela

11.

27x23 cm. 1988, dibujo en grafito

54.

50x70, cm. 1999, dibujo con trementina

98.

60x80 cm. 2004, óleo sobre tela

12.

70x50 cm. 1988, óleo sobre papel

55.

60x40 cm. 1990, óleo sobre tela

99.

80x60 cm. 2004, óleo sobre tela

13.

70x50 cm. 1990, dibujo con trementina

56.

60x50 cm. 1990, óleo sobre tela

100. 120x100 cm. 2004, óleo sobre tela

14.

65x45 cm. 2003, óleo sobre tela

57.

23x20 cm. 1988, dibujo en carboncillo

101. 80x80 cm. 2004, óleo sobre tela

15.

50 de diámetro 2003, óleo sobre tela

58.

35x25 cm. 1991, dibujo con trementina

102. 80x80 cm. 2004, óleo sobre tela

16.

35x25 cm. 1990, dibujo con trementina

59.

100x70 cm. 1988, dibujo en carboncillo

103. 80x80 cm. 2004, óleo sobre tela

17.

10x15 cm. 1990, dibujo con trementina

60.

70x35 cm. 1997, óleo sobre tela

104. 80x80 cm. 2005, óleo sobre tela

18.

15x10 cm. 1990, dibujo con trementina

61.

35x70 cm. 1999, óleo sobre tela

105. 120x100 cm. 2004, óleo sobre tela

19.

35x50 cm. 1990, dibujo con trementina

62.

70x150 cm. 1997, óleo sobre tela

106. 120x100 cm. Díptico2005, óleo sobre tela

20.

150x120 cm. 2000, detalle, dibujo en carboncillo

63.

23 de diámetro, 1984, óleo sobre madera

107. 130x170 cm. 2006, óleo sobre tela

64.

70x70 cm. 1997, óleo sobre tela

108. 100x120 cm. 2005, óleo sobre tela

21.

120x80 cm. 1997, óleo sobre papel

65.

100x70 cm. 1997, óleo sobre madera

109. 80x80 cm. 2004, óleo sobre tela

22.

170x80 cm. 1995, detalle, óleo sobre tela

66.

120x40 cm. 1999, óleo sobre madera

110. 45x65 cm. 2005, óleo sobre tela

23.

200x150 cm. 1999 óleo sobre papel

67.

155x41 cm. 2001, óleo sobre madera

111. 60x80 cm. 2005, óleo sobre tela

24.

50x70 cm. 2000, dibujo con trementina

68.

50x70 cm. 2001, óleo sobre papel

112. 40x150 cm. 2007, óleo sobre tela

25.

70x50 cm. 1998, dibujo en grafito

69.

60x26 cm. 2000, óleo sobre tela

113. 100x80 cm. 2005, óleo sobre tela

26.

70x50 cm. 1996, dibujo en barniz de grabado

70.

80x115 cm. 2001, detalle, óleo sobre tela

114. 40x60 cm. 2006, óleo sobre tela

27.

27x20 cm. 1993, óleo sobre papel

71.

150x85 cm. 1999, óleo sobre papel

28.

70x50 cm. 1987, óleo sobre papel

116. 60x85 cm. 2005, óleo sobre tela

72.

80x120 cm. 2001, óleo sobre papel

29.

25x20 cm. 1988, pastel y carboncillo sobre papel

117. 80x100 cm. 2006, óleo sobre tela

73.

120x100 cm. 2000, óleo sobre tela

118. 45x70 cm. 2006, óleo sobre tela

74.

80x115 cm. 2002, óleo sobre tela

119. 48x68 cm. 2007, óleo sobre papel

75.

80x115 cm. 2002, óleo sobre tela

120. 80x80 cm. 2007, óleo sobre tela

76.

70x70 cm. 2000, óleo sobre tela

121. 100x120 cm. 2005, óleo sobre tela

77.

100x70 cm. 2001, óleo sobre tela

122. 130x170 cm. 2007, óleo sobre tela

78.

60x85 cm. 2004, óleo sobre papel

79.

150x390 cm. 2003, tríptico, óleo sobre tela

123. 120x300 cm. 2006, tríptico, óleo sobre tela 124. 50x70 cm. 2006, óleo sobre papel

60x80 cm. 2004, óleo sobre tela

115. 50x70 cm. 2006, óleo sobre tela

30.

60x40 cm. 2001, óleo sobre tela

31.

33x70 cm. 2002, óleo sobre papel

32.

27x23 cm. 2001, dibujo en carboncillo

33.

50x70 cm. 2000, dibujo con trementina

34.

50x68 cm. 2001, óleo sobre papel

35.

27x23 cm. 1998, dibujo en carboncillo

36.

150x100 cm. 1998, óleo sobre tela

80.

100x80 cm. 2002, óleo sobre tela

37.

20x23 cm. 2006, dibujo en grafito

125. 50x70 cm. 2006, óleo sobre papel

81.

35x75 cm. 2006, óleo sobre papel

38.

20x23 cm. 2006, dibujo en grafito

126. 50x70 cm. 2006, óleo sobre papel

82.

100x80 cm. 2005, óleo sobre tela

39.

20x23 cm. 2006, dibujo en grafito

127. 50x70 cm. 2006, óleo sobre papel

83.

80x80 cm. 2004, óleo sobre tela

40.

20x23 cm. 2006, dibujo en grafito

128. 50x70 cm. 2006, óleo sobre papel

84.

80x100 cm. 2005, óleo sobre tela

41.

70x70 cm. 2002, óleo sobre tela

129. 60x80 cm. 2006, óleo sobre papel

85.

80x115 cm. 2004, óleo sobre papel

42.

80x115 cm. 2003, óleo sobre tela

130. 50x70 cm. 2006, óleo sobre papel

86.

80x100 cm. 2004, óleo sobre tela

43.

50x60 cm. 2002, detalle, óleo sobre tela

131. 130x170 cm. 2007, óleo sobre tela

87.

80x100 cm. 2004, óleo sobre tela

132. 50x50 cm. 2007, óleo sobre tela

113


133. 70x150 cm. 2007, óleo sobre tela 134. 70x150 cm. 2007, óleo sobre tela 135. 70x60 cm. 2007, óleo sobre papel 136. 95x170 cm. 2007, óleo sobre tela 137. 115x130 cm. 2007, óleo sobre tela 138. 100x80 cm. 2007, óleo sobre tela 139. 100x80 cm. 2007, óleo sobre tela 140. 23 cm. de diámetro mitad, 1997, óleo sobre madera 141. 23 cm. de diámetro mitad, 1997, óleo sobre madera 142. 42 cm. de diámetro 2005, óleo sobre madera 143. 45x70 cm. 1999, óleo sobre madera y metal 144. 23 cm. de diámetro 2002, plato, óleo esmaltado 145. 50 cm. de largo 2005, bandeja

163. 29 cm. de alto X 6 cm. de ancho X 4 cm. de profundidad, 2006, talla en madera

194. 70x100 cm. 2006, serigrafía 195. 70x100 cm. 2006, serigrafía 196. 70x100 cm. 2006, serigrafía 197. Libro digital, 116 páginas, a una tinta, 2007, 77 ejemplares 198. 27x29 cm. x 2.5 cm. Escultura portable Atisbos, 2006, cinco ejemplares

167. 15 cm. de alto X 11 cm. de ancho X 3.5 cm. de profundidad, 2005, talla en madera

199. 25x23 cm. Libro-Arte Ausente Presencia, 1999, edición 40 ejemplares 200. 35x33 cm. carpeta Entre Dos, tres fotoserigrafías, 2006, 15 ejemplares

168. 23 cm. de alto X 14 cm. de ancho X 2.5 cm. de profundo, 2006, bronce patinado

201. 50x70 cm. 1995, Santiago Cárdenas, serigrafía

169. 21 cm. de alto X 16 cm. de ancho X 9 cm. de profundo, 2007, cera original

171. Fotografía en un parque con escultura a escala

148. 20 cm. de diámetro 2001, óleo sobre metal

172. 30x25 cm. 2004, foto-grabado en metal

202. 100x70 cm. 1994, Carlos Cruz-Díez, foto-serigrafía 203. 100x70 cm. 1994, Enrique Gráu, serigrafía 204. 70x70 cm. 1998, Ana Mercedes Hoyos, serigrafía

173. 70x50 cm. 1985, serigrafía

205. 70x50 cm. 1996, Carlos Rojas, serigrafía

174. 75x50 cm. 1990 serigrafía en papel de colgadura

206. 100x70 cm. 1992, Saturnino Ramírez, serigrafía

175. 100x70 cm. 1988, foto-serigrafía

207. 50x70 cm. 1997, Juan Antonio Roda, serigrafía

176. 70x50 cm. 1989, serigrafía 177. 100x70 cm. 1988, foto-serigrafía

152. 20 cm. de diámetro y alambre 2000, óleo

178. 70x50 cm. 1991, serigrafía

153. Alambre dimensiones variadas, 2004

179. 100x70 cm. 1994, serigrafía

154. 33 cm. de largo, 2003, palangana

180. 70x50 cm. 1997, serigrafía

155. Alambre dimensiones variadas, 2004

181. 25x35 cm. 1994, grabado a la manera negra

156. 23 cm. de diámetro 2000, óleo en plato esmaltado

193. 23x10 cm. 2006, linóleo en cuatro placas

166. 15 cm. de alto X 13 cm. de ancho X 3.5 cm. de profundidad, 2005, talla en madera

147. 23 cm. de diámetro 2002, plato, óleo esmaltado

151. 31 cm. de diámetro 2004 óleo sobre metal

192. 50x70 cm. 2005, serigrafía

165. 21 cm. de alto X 17 cm. de ancho X 4 cm. de profundidad, 2006, talla en madera

170. 27 cm. de alto X 27 cm. de ancho X 4 cm. de profundo, 2007, talla en madera

150. 31 cm. de diámetro 2004 óleo sobre aluminio

191. 50x70 cm. 2005, serigrafía

164. 27 cm. de alto X 5.5 cm. de ancho X 3.3 cm. de profundidad, 2006 bronce patinado

146. 42 de diámetro 2001, óleo en aluminio

149. 30 cm. de diámetro 2003 óleo sobre aluminio

190. 30x20 cm. 2004, grabado en metal

208. 50x70 cm. 1990, Manuel Hernández, serigrafía 209. 100x70 cm. 1995, Edgar Negret, fotoserigrafía 210. Con los maestros, Dioscórides Pérez, dibujante y grabador y Santiago Cárdenas pintor y dibujante

182. 25x17.5 cm. 1989 carpeta de serigrafías

157. 50x40 cm. 1997, óleo sobre madera (ventana)

183. 20x25 cm. 1998, grabado en metal

158. 27.5 cm. de diámetro 2005, bronce patinado

185. 48x68 cm. 1997, serigrafía

159. 29 cm. de alto X 6 cm. de ancho X 4 cm. de profundidad, 2006, talla en madera doble cara

187. 50x70 cm. 2004, serigrafía

160. 31 cm. de alto X 15 cm. ancho X 2.5 cm. de profundidad, 2006, talla en madera doble cara

189. 23x12 cm. 1997, grabado en dos placas

211. Con el grupo del taller: Jaime Padilla impresor, maestro grabador Umberto Giangrandi, Federico Quezada auxiliar y el maestro Carlos Cruz-Diez

184. 70x50 cm. 1994, grabado en metal

212. Con el secretario Hernando Laguado y el maestro Enrique Gráu

186. 48x68 cm. 1997, serigrafía

213. Con pintor y dibujante Cristo Hoyos

188. 50x70 cm. 2004, serigrafía

214. Con la pintora Muriel Ángulo 215. Con El artista y galerista Sal Zagami y su esposa en Miami 216. Con el pintor y grabador Diego Mazuera

161. 23 cm. de alto X 14 cm. de ancho X 17 cm. de profundidad, 2006, bronce patinado

217. Con maestro escultor Marco Antonio Sánchez, en el taller de escultura 218. Con el pintor Walber Pérez

162. 24 cm. de alto X 12 cm. de ancho X 8 cm. de profundidad, 2007, bronce patinado

219. Foto mural, sala del Consejo de Gobierno de la Alcaldía de Medellín 219


CÉSAR PADILLA BELTRÁN ESTUDIOS REALIZADOS 2006 2004 2002 2001 1997 1995 1993 1993 1991 1981-1985

XI Cátedra Internacional de arte, Marta Traba y las batallas del arte en Latinoamérica, Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá. X Cátedra Internacional de Arte, El espacio del Grabado: aproximación a su práctica en el arte contemporáneo. Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá. IX Cátedra Internacional de Arte, Iconos Rusos desde la mística a la vanguardia, Biblioteca Luis Ángel Arango. Bogotá Primer Seminario de Arte Contemporáneo, Universidad El Bosque, Bogotá D.C. 1999 Políticas Culturales para Santa Fe de Bogotá, Fundación Imago Seminario Estrategias Culturales para la Difusión del Arte Contemporáneo, Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá V Cátedra Internacional de Arte, La Estética, Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá Arte de la Prehistoria y Arte Rupestre Hoy, Museo de Museos Col subsidio, Bogotá D. C. Colombia Pintura Zen, Maestro Iván Quintero, Museo de Arte Moderno de Bogotá I Cátedra Internacional de Arte, Relación entre el arte y el Diseño, Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá Escuela Distrital de Artes Plásticas, Hoy ASAB

EXPOSICIONES INDIVIDUALES 2007 2006 2002 1999 1997 1995 1988-1989

“Des-Trozos” de pintura y papel, Julio-Agosto, AT. Gallery Bogotá, Bogotá D. C. “Pasajes del interior”, Julio-Agosto, Galería arte espacio Club Pueblo Viejo, Cota, Cundinamarca Colombia “Entre Brumas”, Diciembre- Enero, Galería, Anticuario GL. Bogotá D.C. Colombia “Trazos Urbanos”, Mayo, Centro Colombo americano, Bogotá D.C. Colombia “Tramas Cotidianas”, Junio-Julio, Salón Guillermo Cano Isaza, Alcaldía de Medellín, Antioquia Colombia “Tránsito en Pinturas y Reflexiones Cotidianas”, Mayo-junio, Galería Taller Abierto, sala de proyectos, Bogotá D.C. Colombia “Pinturas”, Galería café-libro, Diciembre-Enero, Bogotá D.C. Colombia

EXPOSICIONES COLECTIVAS 2006-2007 2005 2005 2004 2004 2003 2002 2002 2002

“Salón de Agosto”, Museo de Arte Contemporáneo, MAC, Bogotá D.C. Colombia “Pequeño formato”, Diciembre, Galería Club El Nogal, Bogotá D.C. Colombia El arte para los niños, Fundación Coprogreso, La Pared Galería, Marzo 2 16, Bogotá D. C. Colombia “Salón de Agosto” M.A.C. Julio – Agosto, Bogotá D.C. Colombia “Salón de Enero”, Enero, La Pared Galería, Bogotá D.C. Colombia “Esplendor de formas” Diciembre-Enero, salón Guillermo Cano Isaza, Alcaldía de Medellín, Antioquia Colombia “Haunthings” Zagami Fine Art., Fort Lauderdale FL. EE.UU. “Summer Show” an introduction Exhibición Zagami Fine Art., Fort Lauderdale FL. EE.UU. “Paisaje”, Marzo, La Pared Galería, Bogotá D.C. Colombia


2000 2000 2000 1999 1998 1997 1992 1991 1988 1985

“Grabados Contemporáneos”, Febrero-Marzo, 23 Artistas, Centro Colombo Americano, Bogotá D.C. Colombia. IV Bienal de Grabado Universidad de Antioquia, Medellín Colombia. I Bienal de Arte Canino y Felino, Purina Bogotá Colombia. X Encuentro de Escritores y Artistas Visuales, Providence Rhode Island EE.UU. “Meridianos” Primera Edición de Grafica Colombiana Contemporánea, Manizales Caldas Colombia. “Imágenes Bajo Tierra” Primer festival Audiovisual Subterráneo, Proyecto “Tierra sobre la imagen”, sótanos Avenida Jiménez, Bogotá. X Bienal de Grabado en San Juan Puerto Rico. Exhibición de Arte Contemporáneo Colombiano, 59 Artistas La Haya Holanda Ex-Libris, Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá Colombia. “Alquimia e Imagen” Galería Santa fe Planetario Distrital de Bogotá Colombia.

LABORES REALIZADAS 2007 2007 2006 2004-2005 2003-2007 2001 2000 1999 1999 1998-2006 1996 1992-1997 1986-1991 1982-1985

Edita “Miradas internas”, libro de artista, 120 páginas, tapa dura, Permoda S. A. Opciones Gráficas Editores Ltda. Bogotá, D.C. Colombia. Edita el libro “Parafrasear”, edición de 77 ejemplares numerados, impresión digital, Bogotá, D.C. Colombia. Edita, la escultura portable “Atisbos”, libro de grabados y poemas. Profesor de serigrafía, facultad de artes, Pontificia Universidad Javeriana. Profesor de Dibujo y profundización en Grabado y de cursos libres, Facultad de artes Universidad El Bosque. Profesor de Dibujo y Grabado, Facultad de artes Universidad El Bosque, Bogotá. Exposición de la Colección Privada de “Grabados Contemporáneos” Centro Colombo Americano, Bogotá. Invitado a participar en el X Encuentro Latinoamericano de Escritores y Artistas Visuales, Providence Rhode Island, EE.UU. Edita el Libro-Arte “Ausente Presencia”, impreso en serigrafía y grabado, cocido a mano, con una edición de 40 ejemplares, Bogotá D.C. Colombia. Funda su taller de Serigrafía y Grabado en Bogotá D.C. Colombia. Cofundador del taller Yorubalad, con el artista Helio Salcedo, en Bogotá D.C. Director de Serigrafía del taller Giangrandi, Bogotá. Asesor e impresor de serigrafía, Taller Giangrandi Bogotá D.C. Colombia. Asesor e impresor de serigrafía, Taller Arte Dos Gráfico, Bogotá D.C. Colombia.

PREMIOS “Salón de Agosto, 2006”, MAC, Museo de Arte Contemporáneo, Primer Premio, “Atisbos”, Obra Tridimensional, Bogotá D.C. Colombia I Salón Internacional de Formato Mínimo, Galería Clepsidra, Mención, Mayo de 1989, Bogotá D. C. Colombia


Su legado: la responsabilidad. El descubrimiento y la valentía de mirarse a sí mismo. La necesidad de asumirse como sociedad, reconocer en cada uno el valor de ser, colombianos, latinoamericanos, aceptación completa del uno con el otro. AMARSE... Hanoj Pérez T.


Este libro se terminó de imprimir en la ciudad de Bogotá, D.C. Colombia a los 30 días del mes de octubre de 2007 en los talleres de Opciones Gráficas Editores Ltda. Esta edición consta de 500 ejemplares en papel mate de 150 grs. en tapa dura, numerados y firmados por el artista. Con el patrocinio de PERMODA S.A.



"Miradas Internas" César Padilla Beltrán