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LA EXCURSIÓN A LA CALZADA ROMANA El día 5 de octubre, a las 9:00 horas como todos los días fuimos al colegio con mucha ilusión. Nuestros padres y madres se encargaron de llevarnos en coche a la casa nueva, que es el lugar donde empezamos nuestro viaje por la calzada romana. Mientras íbamos andando vimos varios tipos de árboles y de arbustos. Uno de ellos era el espino blanco, otro la zarzamora, otro el endrino,( que con su fruto se hace el pacharán), cardos, y una que nos llamó la atención que era el muérdago, pero es mejor no tocar las bolitas que forman sus frutos pues son venenosas. Las piedras de los alrededores estaban cubiertas de musgo. Vimos rastros de toperas y cerca de ellas los escarabajos peloteros que se alimentan de excrementos. Las vacas son rumiantes, y vimos unas cuantas. También vimos muchos excrementos de animales. Por fin encontramos la calzada romana, desde allí empezamos a describir nuestro camino por ella. Las rocas que utilizaban eran planas, y eran roca caliza, que absorben muy bien el agua. En su recorrido nos paramos a observar una sima (es un agujero muy grande), ahí echaban antiguamente a los animales muertos. Las simas se crean cuando pasan muchísimos años. Con el cambio del clima se va agujereando la tierra y así se forman fantásticas cuevas que no pudimos ver a simple vista pero aún así nos lo pasamos bien. También había muchas dolinas que son parecidas a las las simas, lo único que les diferencia es que las dolinas no tienen caída. Algunos árboles que había por allí nos decían que está empezando el otoño porque se les están poniendo las hojas amarillas y se les están cayendo. Había cientos de aves de todo tipo revoloteando por allí, muchos de ellos eran buitres leonados y se alimentan de las ovejas muertas que muchos pastores dejan por ahí para que se las coman. Por allí habita el alimoche que es blanco, pero no se ve bien porque es más pequeño que las otras aves. Un poco antes de parar a almorzar encontramos un hormiguero gigante, había un montón de hormigas rojas ¡eran enormes! Más tarde, vimos una fuente, la fuente Ilusiar ¡Era preciosa! Para beber de la fuente, había que meter la cabeza en un agujero de la que antes salía agua. ¡Qué pena que la fuente estuviese seca!. Al lado de la fuente había un abrevadero para los animales. Después de almorzar cogimos un par de moras riquísimas. Allí


estábamos en la sombra provocada por los árboles, pues lucía un precioso sol. A las 11:30 horas terminamos de almorzar, y seguimos caminando. Después de andar un buen rato encontramos el dolmen (un dolmen es una sepultura de la edad del bronce). Nos quedamos un rato observándolo y seguimos caminando. También encontramos árboles muertos, donde muchos pájaros carpinteros picaban los árboles. Ahora tocaba subir cuesta arriba, porque ya estábamos cerca del hayedo. La sima que había al final era la sima Tximua, que tenía 155 metros de profundidad. Ya estamos casi en la cima de la montaña donde pegaba todo el sol pero también daba un poco el airecito, se estaba de maravilla. Más adelante encontramos un trozo de calzada que se distinguía muy bien y era muy bonito, medía 7 metros de anchura y 66 pasos. Tras una larga caminata llegamos a la ermita de san Adrián, donde comimos. Se veían unas vistas preciosas desde allí y aunque nos hubiéramos cansado muchísimo había merecido la pena por las preciosas vistas que desde allí se podían observar. Se veían un montón de buitres y de águilas y preciosas que además de preciosas eran enormes. Si mirabas hacia abajo todo parecía pequeño y las personas parecían hormigas. Algunas montañas que estaban alrededor eran tan grandes y altas que casi tocaban el cielo. Allí comimos y jugamos a guerras como los romanos. Más tarde teníamos que volver a casa. A las 3:00 horas llegamos a la casa Nueva. Trabajo realizado por Ariadna, Andriana y Nouhaila


EXCURSIÓN A LA CALZADA ROMANA El día 5 de octubre fuimos a la calzada romana. Al llegar al lugar donde dejamos los coches, los pequeños se quedaron un rato allí mientras los mayores íbamos adelantando camino. Comenzamos a distinguir la vegetación de los alrededores: espino blanco, zarzamora con sus frutas las moras ¡Qué ricas estaban! Cogimos un montón. Vimos un árbol llamado endrina que sus frutos son los arañones; las madres fueron corriendo a coger pues había bastantes. ¡No quedó ni uno! Vimos un arbusto muy bonito llamado boj, nos explicaron que con su madera se hacían las cucharas de palo, utilizadas en la cocina. Había también escaramujos y cantidad de excrementos de vacas, de caballos y de ovejas, los de ovejas parecían los chocolates “conguito”. A continuación nos encontramos con unas toperas, el padre de Asier nos contó que algún zorro había estado merodeando por allí en busca de topos. Cuando caminábamos en busca de la calzada Miguel, el padre de Asier, se encontró con un escarabajo pelotero, nos lo enseñó y nos dijo que se alimentaba de excrementos de animales. Las vacas que vimos, como sabéis son rumiantes; es decir, que cuando se tragan la comida, al rato vuelven a sacarla y a comérsela otra vez. Por todo el camino fuimos buscando huesos y metiéndolos en una bolsa. También tuvimos la oportunidad de ver muérdago, que se alimenta de otros árboles. Su savia es como el pegamento. Si quieres a alguien y le regalas esta planta el 31 de diciembre, debe de colgarla dentro de su casa, entonces espantará a las malos espíritus y le traerá suerte. ¡Qué bien, ya hemos encontrado las primeras piedras (muchas de ellas cubiertas de musgo) que delatan la calzada romana! Y estamos caminando por ella, igual que hace 2000 años lo hicieron las legiones romanas. Nos contaron que la roca de la sierra es caliza y por ello se originan las simas que hay por allí. Las simas no son barrancos, es el suelo hundido que dentro de varios años se hundirá más. El agua se va filtrando y al final forma cuevas, nacederos y fuentes. En nuestro recorrido antes de llegar al hayedo vimos dos simas: la del Roble y la del Avellano pues tenía un avellano cerca aunque también tenía bastantes ginebras o enebros. Antes tiraban a los animales muertos dentro de ellas, ahora las rodea un muro de piedra.


Los árboles nos decían que ya llegaba el otoño. Xavier nos dejó los catalejos y vimos un montón de buitres, tenían el cuello muy largo y desplumado. Cuando estábamos a punto de llegar a la fuente Ilusiar para almorzar observamos varias eguzkilore también llamada espantabrujas, es la flor que ahuyenta los malos espíritus y nos trajimos una para el colegio. Llegó la hora del almuerzo. Nosotras fuimos por el monte a almorzar, mientras que Estela, Iranzu y Nouhaila se quedaron abajo. Subimos muy alto entre las hayas verdes y enormes y jugamos a hacer como que éramos lobos y asustamos a nuestros compañeros/as hasta que. Mª Carmen nos llamó y nos dijo que los de 4º, 5º y 6º teníamos que continuar el camino, los pequeños se quedaban. Así que nos fuimos. Todavía faltaba mucho para llegar a la ermita de San Adrián, pero ahora venía lo peor: teníamos que ir todo el rato cuesta arriba y por las piedras de la calzada que estaban muy sueltas y se andaba bastante mal. Nos cansamos mucho y pensamos que estaríamos mejor en casa tumbados en el sofá, pero cuando llegamos a San Adrián nos deslumbró, ¡Eran preciosas las vistas que había! Y todos pensamos que mereció la pena ir hasta allí, y… ¡Qué miedo! Un gran barranco teníamos a la vista. Comimos allí y luego jugamos imaginándonos que éramos romanos en plena guerra contra unas vacas que había. Llegó la hora de irnos, así que nos pusimos en marcha porque teníamos que volver a hacer el mismo recorrido, pero tardamos menos ya que ahora nos tocaba bajar lo que antes habíamos subido. Hicimos un pequeño grupo llevando la basura de los demás y nos entretuvimos un rato. Cuando llegamos a casa nos echamos una buena y larga siesta.

Trabajo realizado por Estela y Helena de 5º y6º.


CAMINAMOS POR LA CALZADA ROMANA DE URBASA El miércoles 5 de octubre los alumnos/as del colegio fuimos a visitar una calzada Romana en la sierra de Urbasa. Quedamos a las 9:00 de la mañana, para distribuirnos por los coches y partir. Desde el colegio salimos más o menos a las 10:00 de la mañana dirección San Sebastian. Yendo por la carretera nos metimos por un desvío, que era la entrada. Había un pequeño párking al lado de una casa que le llamaban la Casa Nueva; otra de las cosas que había era un pequeño bosque con muchos caballos. Emprendimos nuestro camino. Mientras caminábamos nos encontramos muchos árboles y arbustos. El primero fue un espino blanco o Alortxika, tenía un fruto que se le llama Manzanica de Pastor. Seguimos caminando y nos encontramos una zarza mora, su fruto es la mora, seguimos caminando y nos dimos cuenta de que había muchos excrementos de oveja, cerca de unas toperas que no estaban con tierra por encima porque los zorros las destapan para ver si encuentran comida; en una de esas toperas había un escarabajo pelotero. Seguimos caminando y no encontrábamos la calzada romana pero no nos desanimábamos. Había en un árbol una planta llamada muérdago y una madre nos explicó que si se lo regalas a alguien el 31 de diciembre, le da la buena suerte. A los pocos pasos encontramos la calzada romana. Caminando por ella nos acercamos a una sima muy profunda, estaba rodeada de un muro de piedra, servía para proteger a alguien que se acercase demasiado y no se cayera. Xabi, como sabe mucho de pájaros, nos enseñó aves que volaban por encima de nosotros o alrededor; llevó unos catalejos y como todos y todas lo queríamos, nos los turnamos. Seguimos caminando y vimos perros, vacas y caballos. Salimos de la calzada romana y nos metimos por el campo hacia una fuente, donde paramos para almorzar. Antes de almorzar, Miguel (el padre de Asier) nos explicó que metían la cabeza los animales a un agujero que había y así bebían.el morro y bebían. A esa fuente se le llama Ilusiar. Descansamos un poco y almorzamos allí. Todos teníamos unos ricos


almuerzos . Ese sitio estaba rodeado de hayas, ¡Ya sabréis que sus frutos son los hayucos. Terminamos de almorzar y seguimos caminando los mayores (4º,5º y 6º). Los demás se bajaron hacia los coches porque a las 13:00 les recogerían sus padres y madres. Nos dábamos cuenta de que la calzada no se veía muy bien pues la hierba tapaba las piedras que hace muchísimos años colocaron los romanos. Por una pequeña diferencia la conocimos: “el bordillo”. Los romanos hicieron la calzada con piedra caliza muy abundante en esta zona. Caminando nos encontramos un dolmen (de la edad del Bronce9. EL Gobierno de Navarra le ha puesto el nombre de Dolmen Ilusiar o TrikuHarria; se encuentra a 840 m sobre el nivel del mar. Después de caminar un rato, nos fueron cubriendo las hayas. En esos tramos es donde mejor se notaba la calzada, seguimos y …otra sima mucho más profunda nos esperaba casi al final del recorrido: Se llama Tximua y tiene dos muros que le rodean para que nadie se cayera. Se nota mucho que no van a cortar las matas de esa sima, también en la sima había muchos árboles, muchas flores y arbustos. Después pasamos el pontarrón romano y seguimos la ruta hacia San Adrián. Para ir a la ermita tuvimos que subir una colina muy empinada y estábamos ya muy cansados y cansadas. Comimos en la ermita de San Adrián. ¡Qué hambre teníamos! Abrimos la mochilas, y muy rápido cogimos los bocadillos para comer. ¡La comida estaba riquísima! Después nos pusimos a jugar, a hacer como que conquistábamos los terrenos de las vacas y las echábamos siguiéndoles con palos. Al rato los profesores y profesoras nos llamaron para volver. Antes nos sacaron un foto en la puerta de la ermita y luego entramos a verla: en la parte de la derecha estaba la imagen del santo y en la de la izquierda había un fogón y escobas y nos explicó Miguel que servía para que los montañeros cuando subían y estaba lloviendo entraran, encendieran el fuego y durmieran ahí. Salimos de la ermita y empezamos a bajar de nuevo el monte. En nuestro camino hacia los coches, Helena (una alumna de 6º) encontró una columna vertebral. En ese momento el calor no venía de espaldas sino de frente y lo malo era que al ser cuesta abajo teníamos que frenar con las rodillas, así que con todo el sol y el cansancio, sudábamos mucho. Mientras bajábamos, uno de los alumnos de 6º (Miguel) vio dos corzos, después seguimos caminando. ¡Qué pena no haberlos los demás del grupo!


Seguimos caminado y ya notábamos el cansancio y ni las piernas no nos aguantaban. ¡Qué agotamiento! Se nos había acabado el agua y estábamos con mucha sed. ¡Menos mal que Mª Carmen llevaba una botella de agua grande y nos rellenó las botellas a los demás! Continuamos nuestro camino, ya nos faltaba poco para llegar a los coches. Íbamos en tres grupos diferentes ya que algunos y algunas se quedaban a descansar un rato pues no les quedaban fuerzas para seguir. Al rato llegamos a un lugar sombrío y decidimos juntarnos todos/as. Cuando llegamos a los coches lo primero que hicimos fue sentarnos en la hierba. ¡Llegamos reventados/as! Después nos distribuimos en los coches y nos fuimos de vuelta a Abárzuza.

TRABAJO REALIZADO POR: IRANZU GÓNZÁLEZ Y SERGIO LOPEZ.


EXCURSIÓN A LA CALZADA ROMANA El día 5 de octubre los alumnos y alumnas del colegio de Abárzuza realizamos una excursión a la calzada romana de Urbasa. Quedamos a las nueve de la mañana para montarnos en los coches en la puerta del colegio y dirigirnos hacia la Casa Nueva donde aparcaríamos. Eran las 9:40 horas de un día fresco pero no muy frío. Comenzamos el viaje por un camino de piedras rodeado de árboles y arbustos como: el espino blanco, el boj, la Zarzamora… ¡mmm qué rico estaba su fruto! . Más adelante observamos que había cantidad de toperas; en algunas se veía perfectamente el agujero y había otras en las que se veía la tierra por encima porque había venido un zorro o u tejón y había escarbado. Mientras caminábamos buscando y buscando la calzada íbamos encontrando frutos, distintos arbustos etc. y al final encontramos la calzada más o menos a las 10:12. Las piedras de la calzada apenas se apreciaban, tan solo los bordes eran visibles. La calzada estaba formada por un base de piedras grandes y calizas y por debajo un relleno. En nuestro recorrido vimos dolinas que son hundimientos de terreno debido a la roca que lo compone. También nos enseñaron simas que se crean con el paso del tiempo debido a la porosidad de la roca caliza. Vimos la del Roble de 400m de profundidad y se llama así porque en medio de la sima hay un roble. Al rato nos enseñaron otra sima muy parecida a la del roble vallada por un muro de piedra para evitar que alguien se resbalara y cayera dentro. El nombre de la sima era la del avellano porque en medio de la sima había antiguamente un robusto avellano, el único de la zona que por desgracia se secó. Continuamos el viaje por una extensa pradera. Caminando y caminando llegamos a una fuente seca que servía para dar de beber al ganado,allí mos quedamos a almorzar. Era la fuente Ilusiar. Durante el almuerzo los chicos se metieron entre los árboles e hicieron una cabaña con troncos secos mientras que las chicas buscaban debajo de las hayas pipas. las pipas eran muy pequeñas y parecidas a las de girasoles naturales. También los chicos se divertían subiendo a la montaña cercana a la fuente y bajaban corriendo ¡Uff qué velocidad cogían! . Tocaba continuar el camino y separarse de los de Educación Infantil, de los de primero, segundo y tercero, menos Marta que se unió a nosotros/as.


Seguimos el viaje caminando y caminando, con mucha sed pero había que aguantarse durante un rato. El viaje continuaba pero esta vez la calzada se podía apreciar en su totalidad ¡Qué buenos constructores eran los romanos,! Reanudamos el viaje rodeados de unas altísimas hayas por un camino de piedras rodeado de barrancos y los seguimos hasta llegar a la sima Tximua. Allí paramos a descansar y a observar las preciosas vistas que se apreciaban. Al continuar la calzada había un tontarrón de piedra…¡Parece increíble que después de 2000 años siga en pie! La calzada finalizó y fuimos monte a través hasta la ermita de San Adrián. Allí comimos. ¡Mmm... qué rico estaba el “bocata” y qué bien nos vino para reponer fuerzas!. Jugamos a “La conquista de las vacas” imitando a las legiones romanas ya que había una vacas por allí y les seguimos un poco; ellas huyeron y nosotros creímos haber conquistado un territorio más. Mientras tanto las madres, padres y profesore/as observaban las vistas que ya habíamos observado antes. Se divisaban los pueblos de: Arbizu, Lacunza, Echarri Aranaz, y Lizarraga. Llegó la hora de bajar y por el camino Miguel y Javier (que iban muy adelantados) vieron una pareja de preciosos corzos. Al llegar al final de la ruta, Silvia (la madre de Oihane) nos estaba esperando para volver a Abárzuza y aquí nuestra experiencia romana finalizó.

TRABAJO REALIZADO POR : MIGUEL SAINZ Y SONIA SUBERVIOLA EL DÍA 10/10/11


Excursión a la calzada Romana de Urbasa El 5 de octubre, miércoles, todos y todas las alumnas del colegio de Abárzuza nos íbamos de excursión a ver la calzada romana que está cerca de Urbasa. El motivo era que estamos trabajando en un proyecto sobre la vida, las costumbres, las aficiones... de los romanos. Cuando llegaron todos los alumnos/ as, padres, madres y profesores/as al colegio, nos dirigimos hacia la casa nueva cerca de Lezáun. Desde allí anduvimos monte a través ¡Qué bonito era todo! Si te fijabas bien podías ver que las copas de los árboles empezaban a cambiar de color porque enseguida llegaba el otoño. Mientras íbamos por el camino, Xabier (el profesor de Euskera) y Miguel (El padre de Asier) nos explicaron características de distintos árboles como: El Muérdago que es una planta parásita que se alimenta de los árboles, sus bolas son venenosas; por dentro tienen una especie de pegamento, se suele regalar a las personas que más quieres para que lo cuelguen en la puerta de su casa para ahuyentar a los malos espíritus; El Boj cuya madera se utiliza para hacer cucharas de palo; la zarzamora… También nos explicaron aspectos de los animales que íbamos viendo: ovejas, vacas, águilas, buitres, cuervos… A las 10:09 vimos el primer tramo de la calzada y poco a poco fuimos siguiéndola. ¡Qué ilusión caminar por la calzada por la que hace dos mil años caminaban las legiones romanas! Cada vez se veía un paisaje más bonito. Antes de parar a almorzar Xabier nos explicó qué eran las simas pues en nuestro recorrido habíamos visto dos: la del roble y la del avellano. Llegamos a una fuente que estaba seca y allí nos paramos a almorzar y después, los mayores (4º, 5º y 6º) continuamos caminando por la calzada. Era muy bonita, ancha, larga y tenía muchas piedras. Kalen nos había explicado que los romanos utilizaban unas piedras más grandes para señalar los kilómetros que faltaban para llegar a la próxima ciudad, eran los miliares. Encontramos el dolmen Ilusiar también conocido como Trikuharria. Cada vez nos íbamos emocionando más con el paisaje pero… vimos una cuesta que parecía que no se iba a terminar nunca y nos decidimos a subirla. Al final lo conseguimos. Por fin se veía el final del paisaje, ya era la 1:00. Nos


encontrábamos en la ermita de San Adrián y allí nos quedamos a comer. ¡Mmm...qué buenos nos supieron los bocatas! Después de comer los niños y niñas nos pusimos a perseguir vacas, luego los profesores/ as, padres y madres nos avisaron de que nos teníamos que marchar pues a las 3:00 debiamos de llegar al punto de partida. A Estela y Helena les tocó llevar el saco de basura y Jesús y Oihane les tuvimos que esperar para ayudarles. Nos quedamos los últimos aunque enseguida alcanzamos a los demás que se habían parado a la sombra de un árbol. Al final les contamos a las madres nuestra excursión y ellas nos recibieron con pastas y con una gran botella de agua fría. ¡Mmmmmmm qué ricas estaban las pastas y qué buena sabía el agua! Ya cansados de tanto andar nos sentamos en los coches y fuimos hacía Abárzuza. ¡Quçe día más bueno pasamos! ¿Os gustaría ver la ermita de San Adrián? TRABAJO REALIZADO POR OIHANE AGUIRREGOIKOA Y JAVIER MORRAS


UNA EXCURSIÓN A LA CALZADA ROMANA DE URBASA El 5 de octubre, miércoles, fuimos de excursión a la calzada romana de Urbasa, todo el alumnado y profesorado del colegio; nos acompañaron bastantes padres y madres. Comenzamos a caminar mientras observábamos la vegetación: espino blanco, zarzamoras, endrinas, con sus amargos frutos los arañones… Había una planta llamada cardo, que se componía de pequeñas esferas cubiertas de pinchos. Otra planta era el escaramujo, cuyo fruto es el tapaculo. Una de las plantas más curiosas fue el muérdago, que se adosa a un árbol y se alimenta de él, por eso se les llaman parásitas, y dice la leyenda que si le regalas esta planta a otra persona el día 31 de diciembre trae buena suerte. ¡De pronto vimos algo muy curioso! ¿Se os ocurre lo qué podría ser? ¡Eran toperas! En ellas había pasado algo muy extraño, ¿qué sería? ¡Era un zorro o un tejón! Aquel animal había escarbado para encontrar a los causantes de estas toperas, seguro que ese mamífero tendría hambre. ¡Vimos también un escarabajo pelotero! Aunque puede parecer curioso se alimenta de todo tipo de excrementos y ahí estaba sobre una caca de oveja. Ya eran las 10:11 horas AM y… ¿qué comenzamos a ver? ¡Sí, era la calzada romana! Solo llevábamos 1 hora y diez minutos andando, pero ya la habíamos encontrado y durante 5 Km. la íbamos a recorrer. Esta calzada la forman grandes losas de roca caliza, que es la roca abundante en nuestra sierra; Una roca porosa que hace que se formen simas como las que vimos: la del Roble, la del Avellano y la de Tximua. Por estas simas, hace mucho tiempo, se tiraba a los animales muertos. Las simas no son barrancos, son hondonadas en el suelo. El agua va filtrando la piedra de forma que cada vez se va haciendo más grande. Todo esto nos lo explicó Xabier, nuestro “profe” de euskera y E.F. Reanudamos nuestra marcha después de todas las explicaciones que nos dio Xabi y allí estábamos delante de un muro de piedra, también llamado pontarrón, que formaba parte de la calzada romana y tendría unos 2.000 años. Seguimos nuestro recorrido y al llegar a un bonito prado verde localizamos una espantabrujas o eguzkilore: Una flor amarilla rodeada por un círculo cubierto de pinchos. Nos la trajimos a nuestro colegio ¡qué suerte vamos a tener este año en los estudios!


¡Llegó la hora del almuerzo! ¡Qué contentos/as nos pusimos! ¡Mmm qué rico estaba! Eran las 11:00 horas AM. Detrás de la fuente donde almorzamos nos encontramos una gran pipa hecha de madera, ¡qué curiosa era!, pero ya era hora de continuar nuestro recorrido, bajamos una cuesta y al final… un dolmen de la Edad del Bronce señalaba que allí hubo una sepultura de hace muchísimos años; en ella ponía: “Trikuharria-dolmen Ilusiar” del 2.000 A.c. al 900 A.c... Subimos una gran cuesta que atravesaba el hayedo, y la calzada seguía, ¡parecía interminable! Sudábamos nos cansábamos, bebíamos agua…¡Cuánto les debe de haber costado a los romanos aplanar el terreno, talar los árboles, colocar las piedras…! Después de una larga caminata llegamos a la sima Tximua, donde había un letrero de piedra en el que ponía: TXIMUAK OKOLEZ 165 MSAK EZ ZABORRIK BOTA. Por último después de subir una zona rocosa, divisamos la ermita de San Adrián. Habíamos terminado nuestro recorrido por la calzada romana y habíamos llegado a nuestro destino. Estábamos alucinados/as de la altura a la que habíamos llegado. Una gran vista panorámica nos señalaba a la derecha San Donato. Vimos pasar a muchos buitres delante nuestra. desde esa perspectiva se veía todo mucho más pequeño, claro, excepto los buitres. Se veía Arbizu, Unanua, Lacunza, Etxarri Aranaz… Junto a la ermita comimos, cuando terminamos los niños/as jugamos a un juego bastante entretenido, “echar a las vacas de su territorio”. Y después… de vuelta para casa de nuevo por la calzada que habíamos recorrido. Solo habían pasado unas horas, pero todo por lo que ya habíamos ido, se convirtieron en buenos recuerdos.

TRABAJO REALIZADO POR: JESÚS GANUZA Y YANA RYABA, EL DÍA 7 DE OCTUBRE DEL AÑO 2011.


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