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La ninfa Eco vivía y jugaba en el bosque con sus amigas...

...por lo que era una de las ninfas favoritas de Diana, la diosa de la caza y los animales salvajes.

Pero era muy habladora y siempre quería tener la última palabra. Por eso Juno la condenó diciendo:

– A partir de este momento perderás el uso de la lengua y solo podrás responder con la última palabra que escuches. Jamás podrás hablar en primer lugar.

Un día vio a un hermoso joven llamado Narciso y se enamoró perdidamente...


Narciso que estaba solo en el bosque, escuch贸 un crujir de ramas a sus espaldas...

Narciso gritaba y alguien le contestaba, pero no ve铆a a nadie Pero cuando Eco, loca de amor se lanz贸 a sus brazos...

Eco, rechazada, se alej贸 llorando...


Eco se recluyó en una caverna de la montaña. La tristeza consumió su cuerpo. Solo quedó su voz para responder con la última palabra a cualquiera que le hablase. Juno, viendo cómo Narciso había rechazado a Eco, quiso castigar su crueldad y lanzó sobre él una maldición: que conociera qué era amar sin ser correspondido.

Un día paseando por el bosque...

...encontró una fuente de agua cristalina.


Al ver su imagen reflejada...

...se enamor贸 de si mismo.


Tan conmocionado y enamorado estaba de sí mismo, que dejó de comer y de beber. Hasta que un día languideció y murió.

Las ninfas del bosque, sus enamoradas, quisieron darle sepultura pero no encontraron su cuerpo en ninguna parte.

En su lugar apareció una hermosa flor de pétalos blancos que para conservar su recuerdo lleva por nombre “narciso”.


Narciso y Eco