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Año XXVI

Volumen 50

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¿Por qué los adultos educamos de diferente manera a los niños y a las niñas? ¿Por qué recurrimos a frases hechas del tipo “José no llores, que tu eres un machote” o, “María tú al fútbol no, que eso es de chicos”. Lo cierto es que, si desde que se inician en el juego compartido observamos como niños y niñas juegan a papás y a mamás, a las cocinitas, al “pillao”…. indistintamente de su sexo, a medida que avanzan en edad, observamos también como unos y

otros van encasillándose en los juegos y juguetes asociados a su sexo, siendo esta elección, en gran medida, impuesta por la discriminación que desde familia, escuela, medios de comunicación,… etc., impartimos. Debemos tener en cuenta que, los niños y niñas aprenden a ser hombres y mujeres por las vivencias que tienen desde que nacen. Sin embargo, la familia normalmente proporciona vivencias estereotipadas que perjudican a uno y otro sexo, impidiendo la igualdad entre ambos.

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La tinaja 50  

Ejemplar de diciembre de 2013 de la revista escolar del Colegio Público Embajadores de Tomelloso en Castilla - La Mancha

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