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GRUPO DE TRABAJO: Rosa Ana Álvarez, Silvia del Arco, Froilán Bajo, Ana Gloria Blanco, José María Castiello, Secundino Fernández, Amalia González, Pilar González, José Manuel López, Encarnación Merino, Marta Mier, Ana Morrondo, Beatriz Quintela, Águeda Sánchez, Ana Suárez, Roberto Vega. Maquetación: Alejandra Muñiz.

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INDICE 

Presentación............................................................................................................. Pág. 3

Primera Parte. El mundo de Feijoo. Aproximación a la obra y pensamiento de Benito Jerónimo Feijoo. 

Biografía de Feijoo ................................................................................................. Pág. 9

Asturias en la época de Feijoo ............................................................................. Pág. 17

La producción literaria de Feijoo......................................................................... Pág. 25

Sobre la reforma universitaria .............................................................................. Pág. 29

Teatro crítico y ensayo moderno.......................................................................... Pág. 33

Feijoo y el feminismo ilustrado en España ......................................................... Pág. 41

Segunda Parte. Actividades didácticas. 

Lengua y Literatura............................................................................................... Pág. 51  Sobre el tránsito de las arañas de un tejado a otro........................................ Pág. 53  Los estornudos ................................................................................................ Pág. 55  La plaga de ratones ......................................................................................... Pág. 57  Sátiros, tritones y nereidas ............................................................................. Pág. 59  Purgatorio de San Patricio.............................................................................. Pág. 61  Peregrinaciones y sagradas romerías............................................................. Pág. 65  Causas del amor.............................................................................................. Pág. 67

Ética y Filosofía .................................................................................................... Pág. 69  Las modas........................................................................................................ Pág. 71  Impunidad de la mentira................................................................................. Pág. 75  Verdadera y falsa urbanidad .......................................................................... Pág. 77  No ven los ojos sino el alma .......................................................................... Pág. 79  Virtud aparente................................................................................................ Pág. 81

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 ¿Existen los duendes?..................................................................................... Pág. 83  Como trata el demonio a los suyos................................................................ Pág. 85  Discurso en defensa de las mujeres. Ser varones y ser mujer...................... Pág. 89 

Ciencias ................................................................................................................. Pág. 97  La física y la química en la época de Feijoo ................................................. Pág. 99  Intransmutabilidad de los elementos ...........................................................Pág. 103  Sobre la existencia del vacío........................................................................Pág. 107  Nueva precaución sobre los artificios de los alquimistas y vindicación del autor contra una grosera calumnia.........................................................Pág. 111  Carta XX sobre el sistema copernicano ...................................................... Pág. 115  Investigación sobre un fósforo raro .............................................................Pág. 125  Astrología y almanaques .............................................................................. Pág. 127

Ciencias Sociales.................................................................................................Pág. 129  Senectud moral del género humano.............................................................Pág. 131  La ambición en el solio ................................................................................ Pág. 133  El descubrimiento de América.....................................................................Pág. 135  Honra y provecho de la agricultura .............................................................Pág. 137

Arte e Historia .....................................................................................................Pág. 139  La catedral de Oviedo en tiempos de Feijoo............................................... Pág. 141

Inglés....................................................................................................................Pág. 149

Asturiano .............................................................................................................Pág. 153  El Padre Feijoo y la obra del poeta asturianu Bernaldo de Quirós. Los pensadores illustraos y la llingua asturiana. Feijoo y los enguedeyos llingüísticos ...................................................................................................Pág. 155

Bibliografía..........................................................................................................Pág. 167

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PRESENTACION Toda sociedad que se precie rinde tributo a sus hombres y mujeres más ilustres: se erigen estatuas, lugares de memoria y monumentos, se hacen ofrendas en días señalados o se da su nombre a calles, edificios singulares e instituciones. Se intenta con ello atesorar en la memoria colectiva una galería de personajes cuya vida y obra merece la pena ser recordada y alabada pues han contribuido a delimitar las señas de identidad de un pueblo orgulloso de sí mismo. Depende del grado de civilización alcanzado el que los personajes sean motivo de admiración general o simple flor de un día, porque los avatares políticos y culturales someten al ostracismo lo que en un momento determinado se celebra y resalta. Pero sobre este proceder el paso del tiempo y la fragilidad y arbitrariedad de la memoria extienden su manto. La obra, lo que dio motivo a la celebración, va quedando en el olvido y pervive el nombre de quien la acuñó desprovisto ya de todo atributo. Es una ley de vida. Cada generación corre un tupido velo sobre las anteriores y, como en un banquete pantagruélico, elige del pasado, de la tradición, aquello que le resulta más útil, incorporando, a la vez, nuevas figuras a este panteón de ilustres que el paso del tiempo va forjando. El trabajo pretende recuperar y glosar la figura del Padre Feijoo, haciendo posible que una obra de su envergadura y profundidad encuentre en nuestras aulas momentos para su estudio. La figura del Padre Feijoo corre pareja a aquella magnífica generación de ilustrados que concibieron un mundo presidido por la razón, contribuyendo singularmente a arrumbar la ignorancia y la superstición. De origen gallego y estrechamente vinculado a Asturias, es un profundo renovador de la cultura española cuya línea de pensamiento prolongaron, entre otros, los también asturianos Campomanes o Jovellanos. La voluminosa obra del Padre Feijoo se encuentra publicada y reeditada en múltiples ocasiones desde su misma aparición, estando actualmente a disposición del público lector en formatos electrónicos de libre acceso desde Internet. Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con otros muchos pensadores, no existen adaptaciones destinadas a su divulgación entre públicos infantiles y juveniles y son escasísimos aquellos que se proponen para su trabajo en las aulas como material didáctico a disposición del docente. Es esta una carencia notable que puede ser explicada en el presente como evidencia de la falta de interés por el estudio del pasado, en una sociedad presidida por un cambio acelerado que convierte en antigualla todo cuanto ha perdido el carácter de novedoso y actual. Ha de tomarse en consideración, también, la ausencia de una tradición didáctica que ha permitido en otros países que las obras de sus antepasados más ilustres tuviera un tratamiento divulgador en adaptaciones destinadas a públicos de distintas edades y características. Por último, en nuestra tradición educativa, el libro de texto ha tenido tal peso que ha ahogado iniciativas como la que ahora presentamos, conformando el ejercicio de la profesión docente como mera consumidora de materiales didácticos elaborados en ámbitos ajenos a los centros educativos y a sus profesionales. Y, sin embargo, la actualidad y potencialidad didáctica de la obra de Feijoo es más que notable. Muchos de sus textos, más allá del estilo literario, la retórica argumentativa o los modos de expresión y el vocabulario, marcados por la época en que fueron concebidos,

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conservan una actualidad notable al hacer referencia a problemas esenciales del ser humano. Pese al tiempo transcurrido, nuestra sociedad tiene planteados en el presente problemas muy semejantes a los que son objeto de atención por Feijoo. Así ocurre en cuestiones como la igualdad de la mujer, la guerra y la paz, el conocimiento científico, la religión, los mitos y creencias populares, el poder, el papel de la tradición, la moda, la magia, la medicina, lo vulgar y lo culto... Aclaramos, para evitar errores de partida, que este modesto trabajo no tiene como justificación el acceso al núcleo duro de su pensamiento, al modo en que tales cosas ocurren en el mundo académico especializado. No son expertos en Feijoo lo que buscamos. Sería una pretensión ilusa en el ámbito educativo que nos movemos: la Enseñanza Secundaria. Nuestra pretensión es más modesta. Nos hemos comprometido en un trabajo divulgador con pretensiones eminentemente prácticas: dar a conocer a un público juvenil que cursa estudios en una institución que guarda la memoria del ilustre pensador, algunos aspectos de su obra. Es un compromiso con nuestros alumnos y alumnas y una mirada interesada tanto al pasado que merece la pena conocer como a un futuro que no puede hacer tabla rasa de aquello que más dignamente merece ser recordado. Máxime, cuando desde nuestro punto de vista, los textos que hemos seleccionado tienen interés y utilidad como herramientas para abordar asuntos curriculares de naturaleza muy variada que van desde el desarrollo de las competencias lectoras o investigadora, el conocimiento histórico o científico, el simple ejercicio del juicio crítico o la reflexión sobre la vida en comunidad. La obra, pues, intenta cubrir una laguna evidente: la ausencia de trabajos de divulgación que, con un enfoque multidisciplinar, se planteen como tarea su utilización en las aulas de la Enseñanza Secundaria y el Bachillerato. El trabajo está dividido en dos partes: En la primera, se realiza un acercamiento a la obra del Padre Feijoo y a su época. Nos pareció imprescindible, previo a cualquier planteamiento didáctico, profundizar previamente en el conocimiento de la obra y valorar su pertinencia y actualidad. En la segunda parte se hace una propuesta didáctica, presentando materiales adaptados para su uso en distintas áreas del currículum y destinados a diferentes edades. Para ello, se toman como referencia los dos textos canónicos del Padre Feijoo por los que es internacionalmente conocido: el Teatro Crítico Universal y las Cartas Eruditas y Curiosas. Se han seleccionado textos cuya finalidad es simplemente el disfrute literario, que aparecen junto a otros que permiten ilustrar el punto de vista crítico ante un acontecimiento histórico o la reflexión metodológica sobre el conocimiento científico y su divulgación. Esta diversidad da cuenta tanto de la complejidad y riqueza del pensamiento del autor como de la complejidad del trabajo en un centro educativo, cuyas tradiciones académicas no en vano se forjaron en aquella época luminosa que llamamos Ilustración y con cuyos orígenes se vincula la obra de nuestro autor. Los textos han sido adaptados, respetando en lo posible los modos de expresión siempre que no entrañaran dificultad a la claridad y acceso a su contenido. Cada texto 4


antológico se complementa con una ficha técnica, meramente orientativa, donde se indica la edad de los alumnos y alumnas a quienes puede ser destinado, la materia o materias donde pueden ser objeto de atención y, finalmente, se hacen algunas propuestas de actividades que es posible realizar a partir del mismo. El trabajo escolar está presidido por tal diversidad de disciplinas, creencias, contextos y disposiciones que no nos ha parecido útil acometer una propuesta didáctica cerrada y única. Cada docente sabrá la utilidad que puede extraer de un trabajo divulgador como el que hemos concebido; cuenta con conocimientos suficientes para proponer otro sinfín de ejercicios dependiendo de su contexto de trabajo y del tipo de alumnado con el que interactúa. En todo caso, quienes hemos acometido este trabajo hemos disfrutado de un placer que no siempre es posible es un centro educativo y del que queremos dar cuenta: el trabajo en equipo. Que profesorado de departamentos tan variados como Filosofía, Física y Química, Lengua, Ciencias Sociales, Educación Plástica, Orientación, Inglés… colaboraran estrechamente durante dos cursos bajo un objetivo común da cuenta de una potencialidad de la que no siempre se es consciente y de la que cabe esperar nuevas singladuras. Los centros de enseñanza pueden ser una escuela de formación docente de primera magnitud si, entre todos, somos capaces de establecer los cauces y el clima que lo permitan. Es asunto nuestro.

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BIOGRAFÍA DE FEIJOO

Como carta de presentación para la biografía de Feijoo podemos reproducir las palabras que G. Stiffoni escribe en la introducción al Teatro crítico universal: “La vida de Feijoo es muy escasa en acontecimientos externos, por así decir, aunque la proyección de su obra alcanza a toda la vida políticaintelectual de la España de la primera mitad del siglo XVIII y es al mismo tiempo uno de los cauces más importantes del desarrollo del programa de política cultural del reformismo borbónico”. 1 Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro nació en Casdemiro, pequeña aldea de la parroquia de Santa María de Melias, en el Obispado de Orense, el 8 de octubre de 1676, “en un tiempo en que gemía la España bajo (de) la ignorancia, y las letras habían degenerado en una lastimosa serie de preocupaciones”. 2 Era el primogénito de una familia de un antiguo linaje de hidalgos. Nada se sabe de su madre, doña María de Puga Sandoval y Noboa. Su padre, don Antonio Feijoo Montenegro y Sanjurjo, pertenecía a la nobleza media gallega –emparentaba, en la lejanía, con figuras sobresalientes de la época medieval- y gozaba de los privilegios de un modesto mayorazgo. En sus obras Feijoo alude muchas veces a su ascendencia, de la que se sentía muy orgulloso, especialmente de su padre. Aunque había participado en campañas militares, no era D. Antonio un hombre de armas, sino persona letrada de vasta cultura, lo que debió influir en la educación del futuro benedictino. De su padre recordaría Feijoo la facilidad en la conversación sobre todo género de asuntos, rasgo este que heredaría el hijo. Fue precisamente su padre quien le inclinó en sus años juveniles al estudio de las letras y quien favoreció su vocación al estado religioso, a pesar de que Feijoo era el primogénito de diez hermanos y, por tal razón, estaba llamado, según las costumbres de la época, a sostener el buen nombre de la familia y a disfrutar de sus rentas. De este modo, el ambiente familiar, los intentos de D. Antonio por conseguir que no se malgastaran los talentos de su hijo, las tertulias literarias que se celebraban en la casa familiar y la vasta colección de libros que rodeó a Feijoo desde la infancia, favorecieron el desarrollo intelectual del muchacho. Cursó sus primeros estudios en Allariz con cinco años de edad y, después de estudiar gramática durante un año, empezó sus estudios regulares –y el estudio de la 1

Giovanni Stiffoni, introducción al Teatro crítico universal de Feijoo, 1991. Ed. Castalia, pág. 11. Joaquín Ibarra, introducción al Tomo primero del Teatro crítico universal, 1726; texto tomado de la edición de Madrid, 1778, página I. 2

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Filosofía- en el Colegio de San Esteban de Ribas de Sil, a pocos kilómetros de su aldea natal. Ninguna noticia se tiene durante los ocho años siguientes de su existencia, de 1682 a 1690. Aún no cumplidos los catorce años y movido por su fe religiosa, ingresó en el Real Monasterio de San Julián de Samos (Lugo), perteneciente a la orden benedictina, y renunciando de este modo al mayorazgo que le correspondía por su primogenitura. Hizo su noviciado en este lugar durante dos años, y en 1692, a los dieciséis años de edad, recibió el hábito monástico. El recuerdo de sus estudios en el Monasterio fue grato, tal como se refleja en la dedicatoria con que el autor abre el Tomo III de su Teatro crítico universal: “Lo que yo debo a ese Ilustrísimo Monasterio, cabe en mi conocimiento, no en mi voz, ni en mi pluma. Desde la edad de catorce años, no del todo cumplidos, en que me introdujo superior llamamiento por sus sagrados umbrales, hasta la hora presente, me ha estado siempre lloviendo beneficios”. El ambiente benedictino, con su larga tradición cultural, tuvo un peso determinante en la formación de nuestro fraile. La biblioteca de la Abadía de Samos estaba provista no sólo de libros relacionados con las ciencias eclesiásticas, sino también de las obras más modernas sobre todo género de materias –ciencias físicas, naturales,…Para conocer la evolución de sus estudios, contamos con la redacción de un curriculum vitae de puño y letra de Feijoo, en una carta dirigida a Mayáns y Siscar con fecha 8 de enero de 1733. Gracias a él sabemos que continuó sus estudios en otros centros de la Orden, pagados por esta institución religiosa. El abad de Samos había continuado la tradición de la Orden benedictina de “no quitar el estudio” al colegial que fuese aventajado en el rendimiento académico, y decidió costearle los futuros estudios a Feijoo. Durante tres cursos, de 1692 a 1695, estudió Artes en el Colegio de San Salvador de Lérez (Pontevedra); después fue enviado a Salamanca y en el Colegio de San Vicente cursó otros tres años de Teología. Posteriormente amplió sus conocimientos en el Colegio de San Pedro de Eslonza (León), para regresar de nuevo a Salamanca, donde enseñó Artes en el mismo centro en el que había estudiado. En 1708 volvió a Galicia y fue destinado al Colegio de Teología de San Juan de Poyo. Un año más tarde, cumplidos los treinta y tres años, fue nombrado maestro de novicios para el Colegio de San Vicente de Oviedo, donde sería nombrado abad desde 1721. Aquí pasaría el resto de su vida (cincuenta y cinco años) hasta su muerte, el 26 de septiembre de 1764. De este modo podemos considerar que fue un asturiano de adopción al que “nacieron” en Galicia. Victoria Fernández y Paco Abril refieren la llegada a Oviedo del benedictino: “Ninguno de los que un día del año 1709 vieron llegar al convento de San Vicente a un nuevo fraile, hubiera podido sospechar que aquel recién llegado siervo de Dios iba a convertirse, con los años, en el sabio más grande de su tiempo.

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Ni hubiera podido imaginar tampoco que Oviedo iba a ser, por obra y gracia de aquel humilde monje, uno de los focos culturales más importantes del mundo” 3 En la Universidad de esta ciudad consiguió diversas cátedras: la de Teología Tomista (1710-1721), la de Sagrada Escritura (1721-1724) y la de Vísperas de Teología (1724-1734). En este año se jubiló, pero fue autorizado a opositar a la cátedra de Prima de Teología, cátedra que ganó y que ocupó durante dos años, hasta que obtuvo la jubilación definitiva en 1739. G. Stiffoni, en su introducción al Teatro crítico universal, se pregunta el porqué de la decisión de Feijoo de abrazar el estado religioso. Alude a la “innata vocación religiosa” del muchacho, pero concluye refiriéndose al amor por el estudio que siempre sintió el joven Benito, “y cuál mejor ambiente para ello que la tranquila, aristocrática y docta celda de un monasterio benedictino”. 4 En San Vicente desarrolló su carrera intelectual y su labor renovadora, y fueron famosas las tertulias en la celda del monasterio en el que vivía. Aquí recibía la visita de ilustres conciudadanos y de personalidades extranjeras, puesto que su fama había llegado más allá de las fronteras españolas, tal como reflejan las múltiples cartas y libros que recibía de todas partes. Acudían hombres de toda condición social para pedir consejo al “sabio” o para oírle leer sus propias obras, y sus admiradores lo llamarían “máximo de los eruditos, fénix de los ingenios de su siglo, maestro universal, nuevo Colón de las ciencias, héroe de la República literaria” y otros muchos calificativos elogiosos. Era un temperamento distinguido, amable, recogido en el estudio y abierto a la consulta o la amistad. Fue así como durante más de medio siglo Oviedo –y más concretamente el monasterio benedictino- se convirtió en el centro filosófico más importante de la España de la Ilustración. Encerrado en su Colegio de Oviedo, desdeñó siempre la Corte. Fue su acendrado amor a la ciudad de Oviedo el que le hizo rechazar otros cargos que le hubiesen obligado a residir fuera de ella; y por quedarse en Asturias, por ejemplo, rechazó el cargo de obispo de una ciudad americana. Cuando en 1725 fue a Madrid a preparar la edición del primer volumen del Teatro crítico universal, el trato que tuvo en aquel tiempo con las gentes de letras le atrajo sus simpatías y las de otras personalidades, e incluso Campomanes, Sarmiento y el propio monarca Felipe V le ofrecieron prebendas y cargos de responsabilidad que Feijoo rechazó, porque su modestia y los hábitos de su vida retirada, apartado del “mundanal ruido”, sólo se avenían con el reposo de su celda en el monasterio ovetense. También fracasó en esta empresa el Padre Sarmiento, que le propuso ir a la corte para dirigir la traducción del Diccionario histórico de Moreri. No obstante, Fernando VI le nombró Consejero en 1748: “La aprobación y aplauso que han merecido a propios y extraños en la república literaria las útiles y eruditas obras de vos, el maestro Fray Benito Feijoo, digno hijo de la religión benedictina, mueven mi Real ánimo a hacer manifiesta mi gratitud a tan provechosos trabajos y a que sea notorio el deseo que me asiste de que continúen con igual acierto para mayor lustre de mis 3

Victoria Fernández y Paco Abril, 1978, Famosos personajes de todos los tiempos (Biografías para niños). Ayalga ediciones. Colección popular asturiana. Salinas. Pág. 78. 4 G. Stiffoni, idem, pág. 15.

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vasallos. Por tanto, he tenido a bien, conociéndoos acreedor al señalado título de mi Consejo, condecoraros con él, como mis gloriosos predecesores lo dispensaron a los obispos de estos reinos”. (En “La Ilustración Española y Americana, Nº XXXIII, pág. 139) De igual modo, Carlos III le obsequió con las “Antigüedades de Herculano”. Sin embargo, no vivió Feijoo aislado en su “torre de marfil”, entre lecturas de novedades y visitas amistosas. La tragedia de 1710 que sufrió el Principado, asolado por el hambre y por las nefastas consecuencias de la Guerra de Sucesión, condujo al fraile a plasmar en el Tomo VII del Teatro crítico universal (discurso XII) el triste ambiente de aquellos años: “Pero faltando el pan, ¡ay Dios!, ¡qué triste, qué funesto, qué horrible teatro es todo un reino! Todo es lamento, todo es ayes, todo gemidos”. Es este fuerte impacto con la realidad negativa de su entorno el que le llevó a ser consciente de la crisis de una cultura y de una sociedad. Y la alusión que hace en el discurso XII del Tomo VIII del Teatro crítico –“El descuido de España lloro, porque el descuido de España me duele”- lo sitúan entre los autores que tratan el “tema de España” a lo largo de la historia literaria de nuestro país. Murió en 1764. Nunca le falló la lucidez y fue esta la que le permitió alejarse de las repetitivas quejas de los ancianos, quienes a menudo alaban el pasado y rechazan el presente, y suyas son estas palabras (Cartas eruditas, tomo IV, c. XVII): “Yo he vivido muchos años y en la distancia de los de mi juventud a los de mi vejez, no sólo no observé esa decantada corrupción moral; antes, combinando todo, me parece que algo menos malo está hoy el mundo que estaba cincuenta o sesenta años ha”. Fue enterrado en el crucero de la Iglesia de la Corte, que se abre sobre uno de los patios del antiguo convento que ahora lleva su nombre: Plaza de Feijoo. El epitafio que se puso en su sepulcro sólo indica su nombre, edad y fecha en que murió. Pero él había indicado que deseaba que pusieran en su tumba la siguiente inscripción: “Aquí yace un estudiante De mediana pluma y labio, Que trabajó por ser sabio, Y murió al fin ignorante”. La pasión declarada de Feijoo fue la del estudio. Hasta su muerte no dejaría de ser un estudiante tenaz de todo cuanto el ingenio humano producía en nuestro país o fuera de él. Estudió tenazmente, pero sin excesos, pues él mismo dijo que “cuando, leyendo, estudiando o escribiendo empezaba a sentir algún fastidio o alguna fatiga, por pequeña que fuese, al punto dejaba aquella ocupación” 5. Pero poco debía cansarse porque un fraile, compañero que se convirtió en su primer biógrafo, dijo de él: “Siempre se le veía leyendo; siempre se le encontraba sentado y con un libro en la mano” 6.

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Victoria Fernández, idem. Pág. 80. Idem, pág. 79.

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Representa un caso ejemplar de vida entregada al estudio y a la meditación. De ella hizo el mejor elogio en su ensayo “Desagravio de la profesión literaria”: “Ramazzini, con otros médicos, dice que el estudio hace a los hombres melancólicos, tétricos, desabridos. Nada de esto he experimentado ni en mí ni en otros que estudian más que yo; antes bien, cuanto más sabios, los he observado más apacibles. Y en los escritos de los hombres más eminentes se nota un género de dulzura superior a lo común de la condición humana”. De salud enclenque, de sí mismo afirmaba el benedictino que era de cuerpo enfermizo desde los diecinueve años de edad (en carta al Padre Sarmiento); pero ninguno de los achaques disminuyó su actividad. Su formación fue principalmente eclesiástica –Teología, Filosofía y Sagrada Escritura-, pero la variedad de conocimientos que llegó a adquirir no puede atribuirse a su paso por los distintos centros de estudio, sino a una labor en solitario, de lectura y asimilación. Para él, los libros constituían el don más preciado y a menudo comentaba que la tardanza de los libros que le llegaban de Francia le “hacía mucho daño”. Su incurable curiosidad le llevó a mantenerse al tanto de todas las novedades europeas en ciencias humanas y experimentales, novedades que le llegaban en abundancia a su celda y que eran poco conocidas en España. Así descubrió la nueva física (Galileo, Newton), las últimas corrientes filosóficas (Descartes, Pascal, Bacon) y los nuevos estudios publicados sobre historia, geografía, biología, etc. Leía en latín, francés, italiano y portugués. Y entre las fuentes que cita en sus escritos se encuentran títulos clásicos del Enciclopedismo europeo, como las Memorias de Trevoux, publicación de los jesuitas franceses, el Diccionario Histórico de Moreri, el Journal des Savants (de París), la Historia de la Academia Real de Ciencias, el Gran Diccionario de Pierre Bayle o el Diccionario Geográfico de Thomas Cornelio. La cantidad de autores que cita abruma a un lector actual. A bastantes de ellos debió de conocerlos directamente, aunque no se sepa hasta qué punto. Y entre los que constituyeron su guía intelectual podemos destacar a Bacon y a Juan Luis Vives. Fue este autor quien abrió el camino para descubrir el atraso de las ciencias; y después de él, Francisco Bacon adelantó el plan de perfeccionar los conocimientos humanos, y a la lectura de Bacon debe mucho Feijoo. Con todas estas lecturas fue ampliando sus conocimientos y llegó a convertirse, a mediados del XVIII, en uno de los españoles mejor informados sobre la renovación del pensamiento europeo de fines del siglo XVII y principios del XVIII. Por esta amplia cultura puede considerársele como autodidacto, como tantos hombres de su generación. Su labor fue precisamente la de un divulgador que intentó transmitir las lecturas por él asimiladas, con la intención de combatir el atraso cultural de la España de entonces: comentaba dichas novedades enfrentándolas a la ignorancia y a la irracionalidad de la época postbarroca. Tal espíritu concordaba con los propósitos didácticos y reformadores de los ilustrados. No obstante, Feijoo es un espíritu de minorías, que cree en la renovación de la sociedad por el influjo de espíritus selectos, despreciando a la masa, al ininteligente vulgo. 13


Su artículo “Voz del pueblo” del Teatro crítico muestra este desprecio del vulgo, que para el fraile se encontraba lo mismo en las clases elevadas que en las humildes. Cuando Feijoo llegó a Oviedo, el estado de la cultura en Asturias y en el país entero era lamentable, con una población analfabeta en su mayor parte. Además, Galicia y Asturias estaban lejos de las inquietudes intelectuales que mostraban ciudades como Valencia, Barcelona o Sevilla. El propio Feijoo se quejaba de la escasez de libros con que contaba el Principado, y comentaba que casi no podía lograr otras noticias que “las que me suministran mis pocos libros viviendo en un país en que apenas hay más libros que los míos, a excepción de los destinados a aquellas Facultades que se enseñan en nuestras aulas” 7. La mayoría de la población era analfabeta y creía firmemente en un sinfín de supersticiones ancestrales. A esto se añadía el rechazo que siempre se manifestaba contra toda novedad, rechazo provocado por el miedo que tenía la mayoría a que las nuevas doctrinas supusieran serios perjuicios para la religión. Contra ese estado de cosas se rebeló el benedictino, de modo que emprendió la tarea de acabar con los grandes errores –supersticiones, creencias y patrañas- que acechaban a la población española. Él mismo consideraba que su tarea estaba en hacer patente parte de los artificios con que el hombre engaña al hombre. Ya desde su infancia se caracterizó nuestro fraile por tener un agudo espíritu crítico. Cuando su razón le llevaba a poner en duda alguna verdad que el pueblo tenía por cierta, no dudaba en realizar experimentos para comprobar la veracidad de esa creencia. Él mismo cuenta que siendo muchacho, existía la creencia de que era peligroso comer cualquier alimento después de beber una taza de chocolate. Decidió experimentar consigo mismo y comprobó que ninguna dolencia le había atacado. Se convirtió así en un extraordinario comentador de novedades científicas y filosóficas, así como en un imperturbable enemigo de prejuicios y supersticiones. Esta finalidad divulgadora llevó a la crítica a plantear si Feijoo tuvo un pensamiento propio o se limitó a transmitir los saberes de eruditos y pensadores extranjeros. A este respecto, A.R. Fernández González, en su edición del Teatro crítico universal, considera que el benedictino acude a los sabios, “aunque no para repetirlos rutinariamente, sino para interpretarlos y reflexionar sobre la posibilidad de aplicar sus doctrinas a unos hechos concretos: los de su época, los de su nación”. 8 Defensor de doctrinas que representaban el progreso, incansable luchador para acabar con los errores anclados en los crédulos, Feijoo representa una España abierta al mundo. Se propone servir siempre a la verdad, valiéndose para ello de la razón. Dentro del dogma católico, Feijoo adoptó una posición “liberal” y de cierta independencia, y también en este campo acabó demostrando la falsedad de determinados milagros que su experiencia ayudó a desmentir. No le importó deshacer tradiciones piadosas ni herir sentimientos de personas pusilánimes con tal de contribuir al esclarecimiento de la verdad, con lo que probó en ocasiones la falsedad de ciertos milagros 7

En G. Stiffoni, idem, pág.20. Ángel-Raimundo, introducción al Teatro crítico universal de Feijoo, 1998, 6ª edición. Ed. Cátedra, Madrid. Pág. 27. 8

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que se tenían por realidades. No obstante, siempre tuvo cuidado de no conculcar los dogmas católicos y sometía sus juicios a la ortodoxia católica. Como ejemplo de lo dicho, referiremos la anécdota que cuenta el fraile en el discurso “Hecho y derecho en la famosa cuestión de las flores de San Luis del Monte”, de su obra Cartas eruditas. Se creía que en la ermita de San Luis, cercana a Cangas del Narcea, en Asturias, aparecían unas flores milagrosas el día de la fiesta del patrón. Feijoo consideró que esa creencia era falsa y pidió ayuda al obispo para que en tal fecha, a la entrada de dicha ermita, se colocaran seis soldados y un alférez, y se tomaran otras precauciones como la de evitar aglomeraciones. El resultado fue que no hubo en aquella ocasión ninguna flor milagrosa. Hasta 1725 Feijoo no comenzó a publicar sus obras, casi todas ellas colecciones de opúsculos que él llamó discursos (de “discurrir”, es decir, disertar libremente), auténticos ensayos si la libertad de pensamiento hubiera sido absoluta. En ellos intentó fundamentalmente combatir las supersticiones, difundir las novedades científicas y discutir sobre temas filosóficos y doctrinales. Sus obras principales fueron ocho volúmenes del Teatro crítico universal (17261739) y cinco de Cartas eruditas y curiosas (1742-1760), obras que alcanzaron los 400 000 ejemplares en el siglo XVIII y se tradujeron a varios idiomas (francés, inglés, italiano, portugués y alemán). Para la publicación de estas obras fue ayudado por la orden benedictina y por el propio rey, y dedicó la mayoría de sus obras a príncipes y prelados. Trató todo tipo de temas: las costumbres de aldea y supersticiones del vulgo, las falsas leyendas aceptadas como historia, el problema de la enseñanza pública, temas religiosos, aspectos históricos, la situación de las ciencias, ideas filológicas, etc. Y en todos sus discursos pretendió que prevaleciera la verdad; de ahí que se denominara a sí mismo “ciudadano libre de la República de las Letras”. Su popularidad fue inmensa y sus obras –que produjeron un gran apasionamiento ya que hicieron empezar a dudar sobre ciertas concepciones de la vida- se reimprimieron en varias ocasiones a lo largo del siglo XVIII, aunque provocaron también rechazos e impugnaciones, tanto entre los científicos más rigurosos, que le reprochaban la superficialidad de sus teorías, como entre los frailes tomistas y escolásticos. Porque Feijoo, educado en la escolástica, reaccionó contra ella criticando negativamente toda tesis que sólo viniese avalada por la autoridad o la tradición. Entre las protestas e impugnaciones se hallan las de Ignacio de Armesto Osorio, autor de un Teatro anticrítico (1735) en dos volúmenes, o las Reflexiones críticoapologéticas (1748) de Francisco de Soto Marne. Le defendieron el doctor Martín Martínez y los padres Isla y Martín Sarmiento y el mismo rey Fernando VI, quien, por un real decreto de 1750 prohibió que se le atacara. Por el saber y por la libertad inquisitiva de su mente, Feijoo es uno de los más importantes autores que en España reflejan el movimiento de las “luces”, caracterizado por la actitud crítica frente a la tradición, y el más famoso representante de los preilustrados de nuestro país. Se nos presenta casi como un espíritu revolucionario, y su influjo en los cambios introducidos en España fue ampliamente reconocido ya en el siglo XVIII.

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Considerado el primer ensayista de nuestra literatura, su obra tiene un valor enciclopédico y ya en su época se le consideró como una “puerta abierta a la razón”.

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ASTURIAS EN LA ÉPOCA DE FEIJOO Benito Jerónimo Feijoo, el Padre Feijoo, nació en 1676 en el seno de una familia noble en la población de Casdemiro, provincia de Orense, era por tanto de origen gallego, sin embargo a los 33 años fue trasladado por su orden religiosa, la Benedictina, a la ciudad de Oviedo donde residió sin interrupción hasta su muerte, ocurrida en el año 1764 a los 88 años de edad. Parece evidente que una estancia de más de medio siglo en Asturias, donde consiguió establecer un importante centro de irradiación cultural, permite situar a Feijoo como un puntal básico de la primera Ilustración asturiana y obliga a interpretar su obra en el contexto histórico en que se elaboró, es decir aproximadamente la primera mitad de la última centuria de la edad moderna asturiana. Intentaremos describir la situación de la región y de la ciudad en la que Feijoo vivió y elaboró, durante un periodo prolongado de tiempo, una de las obras más prolíficas y anticipativas de la Ilustración asturiana y española. La Población y La Economía Asturiana en Época de Feijoo Cuando Feijoo llega a Asturias, en 1709, la región llevaba experimentando un periodo de crecimiento demográfico prolongado que se había extendido a lo largo de casi todo el siglo anterior. A pesar de la crisis que comenzó a finales de la centuria y se extendió a lo largo de la primera década del siglo XVIII, Feijoo llegó a Asturias cuando estaba culminando el “invierno europeo” de 1709-1710 y dejó testimonio de la dureza de ese momento cuando describió la situación en Oviedo: “caían exánimes enjambres de pobres; de modo que no cabiendo los cadáveres en las sepulturas de las iglesias fue preciso tomar la providencia de dársela a muchos en los campos”. La población de Asturias a lo largo del siglo tuvo un importante incremento del orden del cincuenta o sesenta por ciento, aunque no se produjo de forma idéntica en toda la región, pues las cifras de bautismos manifiestan un estancamiento de las zonas de montaña y una recuperación de las costeras y de la capital. Se puede estimar que a comienzos del siglo XVIII la población de Asturias era aproximadamente de 230.000 habitantes. A lo largo de la Edad Moderna Asturias continuó basándose en una economía esencialmente agraria, con una clara orientación al autoconsumo y al pago de rentas y con escasas innovaciones técnicas, dentro de la cual la característica más significativa era el desigual reparto de la propiedad. La mayor parte de los campesinos eran arrendatarios de tierras y se encontraban plenamente vigentes los términos que utilizaría Jovellanos “los mayorazgos, los monasterios e Iglesia eran casi los únicos propietarios de Asturias”. Los cálculos más optimistas señalan que el campesinado podía ser el dueño directo de la mitad de las tierras cultivadas, el resto estaba en manos de la élite de poder, que desde luego y en el mejor de los casos, nunca sobrepaso el 5% de la población. Los datos del Catastro de 1752 confirman la situación precaria del campesinado, los campesinos disponían de de una superficie de entre 1,5 a 2 hectáreas, entre tierras de labor y prados, mientras que los cálculos de la Sociedad Económica de Amigos del País, cifraba la cantidad mínima imprescindible en 5 hectáreas. El campesinado se encontraba en una situación de dependencia, sufriendo las consecuencias de un minifundismo que no le permitía apenas subsistir, debiendo recurrir a los arrendamientos y a los créditos abusivos; 17


durante mucho tiempo fue un lugar común que Asturias constituía la provincia más pobre de la Monarquía tanto en el aspecto cultural como económico. La posibilidad de crecimiento de la población que se produjo sobre todo en las décadas centrales del siglo XVIII, respondió a cambios en la explotación agraria en la que se aplicó una solución basada en la difusión del maíz, cereal que consiguió superar los rendimientos de los cultivos anteriores y se convirtió en el motor de la agricultura asturiana. Su generalización produjo cambios en la rotación de cultivos, permitió el aumento del ganado estabulado, así como el incremento del número de reses que se podían exportar, algo fundamental para poder equilibrar el saldo entre importaciones y exportaciones en épocas de crisis. Dentro del sector primario destacaba la importancia de la ganadería como riqueza principal de la región. Era una actividad que proporcionaba mayores rendimientos que otras inversiones y el ganado era el mejor negocio para los grupos privilegiados; era en su mayoría propiedad de las clases altas, que lo solían ceder a los campesinos, para quienes la tenencia de algunas cabezas era imprescindible, realizándose la cesión normalmente bajo la fórmula de “Comuña”. De todas formas, el crecimiento económico que se produjo desde el siglo XVII y que tuvo su punto álgido en torno a la mitad del XVIII, además de ser muy desequilibrado, en la costa se cultivaba entre el 50-70% del espacio mientras que en la montaña se trabajaba entre el 8-11%, provocó efectos indeseados. El crecimiento de la población y la consiguiente presión sobre las caserías había obligado al incremento del trabajo de los campesinos y la intensificación de las actividades extractivas comenzó a provocar la aceleración del proceso de deforestación. Las condiciones geográficas de Asturias favorecieron la presencia de importantes masas boscosas, las dificultades que presentaban las roturaciones hacían que al menos las zonas de montaña y los valles más agrestes tuviesen el bosque como principal recurso utilizable. No obstante, a lo largo del siglo XVII se produjo una tendencia a la tala de bosques y posterior roturación de tierras, que fue provocando un descenso en la superficie ocupada por los bosques, Asturias llegó a finales del siglo XVIII con sus recursos forestales seriamente dañados. El uso abusivo del bosque para el consumo doméstico y especialmente su consumo en herrerías y para los astilleros de la Marina tuvieron un papel determinante en la destrucción de los recursos naturales y en la disputa por los bienes de las comunidades campesinas, espacios donde se encontraban los más valiosos recursos forestales e importante foco de conflictividad durante este periodo. Causa de dicha conflictividad se encontraba en el hecho de que los poderosos impulsaron una política de roturaciones que usurpaban los espacios de uso común de los pueblos, especialmente los bosques, aunque también se ocuparon importantes zonas de pastos, lo que produjo el lógico malestar de las comunidades aldeanas. Hay que resaltar que la dureza del trabajo campesino en el que eran imprescindibles continuas tareas de abonado y un trabajo intensivo, provocó que en muchas épocas del año la ayuda vecinal fuese algo imprescindible y las “andechas” y “esfoyazas”, repetidas a lo largo del año, permitiesen la pervivencia de una importante solidaridad comunal.

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A pesar del papel determinante del sector primario, en Asturias, con una gran irregularidad espacial y escaso dinamismo en la mayor parte de los casos, existían otros sectores de la actividad económica con presencia en el mundo urbano en el que se trascurrió la vida de Feijoo. La industria se caracterizaba por mantener una producción de carácter artesanal, poco dotada tecnológicamente y distribuida por pequeños talleres de carácter urbano, a pesar de que en este periodo algunos campesinos compaginaban los periodos de menor actividad agraria con la transformación de productos agropecuarios o la realización de trabajos por encargo de comerciantes urbanos. Como en el caso de las zonas que comenzaron su periodo de industrialización, aunque con un perfil mucho más bajo, los sectores más destacados eran el textil y la metalurgia. En el caso del primero el Catastro de Ensenada señala la existencia de 551 batanes y telares, localizados principalmente en el centro y occidente de la región. En cuanto a la metalurgia, las ferrerías, que solían tener un tamaño reducido, trabajaban fundamentalmente el hierro y el cobre y su localización geográfica era similar a las del sector textil. El sector mercantil y las comunicaciones también mostraban una situación problemática. El comercio se basaba en el modelo tradicional estructurado en torno a los mercados diarios, ya que las transformaciones impulsadas por el poder no se produjeron hasta un periodo posterior; los contactos comerciales se efectuaban sobre todo con Castilla y las comunicaciones no facilitaban en absoluto su desenvolvimiento. Las rutas de la que en ese siglo se denominó la “Siberia española” eran lamentables, los caminos terrestres eran intransitables en gran parte del año, su conservación dependía en gran parte de la colaboración vecinal en forma de “sextaferias” y en la práctica la única zona transitable razonablemente era la que unía Oviedo, Gijón y Avilés. La debilidad de estos sectores económicos respondía a una serie de circunstancias entrelazadas entre sí. Por un parte los grupos sociales con capacidad económica prefería invertir en agricultura y ganadería, actividades más rentables, seguras y prestigiosas, y por otra la escasa solvencia económica de la mayor parte de la población hacia que la demanda regional de esos productos fuese extremadamente débil. El control social por parte de las élites regionales A pesar de que el periodo en el que Feijoo vivió en Asturias fue el momento en que comenzaron a introducirse las ideas de la Ilustración en la que se valoraban conceptos sociales sumamente novedosos como el utilitarismo, la dignidad del trabajo o el respeto del conocimiento, en realidad la sociedad asturiana, predominantemente rural y sometida a un firme control por parte de las clases dominantes, se mantuvo bastante ajena a la crítica social llevada a cabo por los primeros ilustrados asturianos. La cumbre de la pirámide social asturiana continuaba estando controlada por el bloque dominante constituido por Iglesia y nobleza. En cuanto a la nobleza, uno de los elementos diferenciadores de la estructura social asturiana era el gran porcentaje de población hidalga, contrastando con la ausencia de grandes familias nobiliarias. En el siglo XVIII, después de los controles realizados por los Borbones, la cifra de hidalgos era superior a las 60.000 personas y a mediados de siglo, el informe del Regente 19


señalaba que el censo de 1752 rebelaba que era hidalga el 81,5 % de la población. Tenían privilegios, algunos de tipo jurídico o de prestigio, como era poseer escudo de armas, sin embargo tenían que pagar impuestos y no constituían un grupo homogéneo aunque casi todos ellos eran rurales. Los nobles con título eran escasos en Asturias y debido la los controles de los Borbones, que durante este periodo concedieron títulos con cuentagotas, fueron descendiendo numéricamente hasta llegar a ser sólo media docena en los años en que Feijoo llegó a Asturias. A pesar de su reducido peso numérico, constituía un grupo fundamental para la vida social y económica de Asturias, eran los “ilustres” o “mandones” y controlaban una parte sustancial de la renta rural, hasta el punto de que el Catastro de Ensenada, a mitad del siglo XVIII atribuía un 83% de la riqueza de este grupo social a los ingresos procedentes del sector rústico, patrimonios que durante este periodo no dejaron de incrementarse a través de métodos tanto legales como compras o enlaces entre casas nobiliarias, como ilícitos a través de usurpaciones llevadas a cabo gracias al control sociopolítico que ejercían sobre el conjunto de la población. Uno de los principales poderes de la región continuaba siendo la Iglesia, en el seno de la cual Feijoo, dentro de la orden benedictina, ocupaba un lugar de prestigio. El Obispado de Oviedo que unía a sus dominios territoriales la influencia espiritual que ejercía sobre toda la región y la capacidad de control político que aportaba el hecho de que el Obispo era a la vez miembro del Consejo Real, continuaba teniendo una importancia enorme en la economía asturiana. Paulatinamente, sobre todo en el siglo XVIII, fueron apareciendo grupos de burgueses enriquecidos, generalmente con el comercio exterior, que pronto se fundirían con el grupo social dominante. De todas formas durante estos años la burguesía asturiana continuó siendo un grupo social sumamente débil y repartido de forma muy desequilibrada debido a la estructura social y económica que aún predominaba en la región. Los grupos no privilegiados fueron censados en el siglo XVIII aproximadamente en 2.503 operarios, 3.139 labradores propietarios, 54.241 labradores arrendatarios, 2.832 jornaleros, 4.412 criados, 6.099 artesanos y 223 comerciantes. La conclusión es que la población rural era la parte sustancial del estado llano, durante el siglo XVII en Asturias no existía ninguna ciudad de 10.000 habitantes, aunque durante el siglo XVIII se produjo un crecimiento de la población urbana. La pirámide social era sostenida por el trabajo del campesinado. Los campesinos eran los que, en régimen mayoritariamente de colonato, debían procurar mantenerse a si mismos y sostener con su renta a los grupos sociales dominantes. Su vida era precaria debido al derecho que tenían los propietarios de desahuciar a los colonos al expirar el arrendamiento, una de las causas más citadas como fuente de decadencia regional. Las condiciones de vida del campesinado, a pesar de la difusión del maíz continuaron siendo muy difíciles. Prácticamente todos los autores de la época pintan un escenario calamitoso para la vida de esas gentes, preocupadas tan sólo por sobrevivir y cuyo único recurso ante las desgracias era la emigración; Domingo Uriarte escribió que “los de la común población es gente tan errante, que a la menor dificultad de pagar la renta de la casería o alguna contribución ordinaria desiertan su tierra y se vienen pidiendo

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limosna a las dos Castillas y Andalucía, en donde no se encuentra otra cosa que asturianos, unos trabajadores, otros mendigos”. El censo de 1713 daba unas cifras de 10.000 pobres de solemnidad en la región y el propio obispo Diego de Aponte pintaba un cuadro pesimista de las relaciones sociales en aquella época: “se estila la vejación de los humildes por parte de los poderosos, exigiéndoles servicios y dádivas gratis. Unos y otros son muy pleiteadores y a todas horas se muerden, se escarnecen y se devoran”. El Régimen Político Asturiano y su manejo por parte del bloque de Poder Regional La Edad Moderna supuso el fin de las ilusiones de autonomía regional que existían hasta entonces. El poder central que había impuesto su presencia directa por medio de los Corregidores, implantó, de forma más sutil, su control sobre la vida política regional a través de las oligarquías municipales, las cuales verían satisfechas sus intereses y por tanto, apoyarían la política de la Monarquía sin tratar de imponer ningún obstáculo institucional. La división territorial básica de Asturias eran los concejos, cada uno de los cuales se encontraba compuesto por un cierto número de parroquias. Sobre ellos se impuso el gobierno municipal de una minoría oligárquica que paso a ocupar los cargos de forma permanente, a través de unos mecanismos que los consolidará primero como vitalicios y luego como perpetuos. Fue determinante el hecho de que la antigua mentalidad rentista de la nobleza la llevase desde hacia siglos a la compra de cargos municipales y de otros tipos de rentas Desde hacia siglos, la institución clave de la región era la Junta General del Principado, su función básica era poner en relación a los municipios asturianos en su conjunto con la Monarquía, de forma que la figura clave del sistema político asturiano eran los concejos. Las atribuciones de la Junta eran bastante numerosas, siendo la principal de sus obligaciones, sin duda, luchar contra el sistema impositivo del poder central, considerado siempre excesivamente oneroso y del que se intentaba escapar exagerando en ocasiones la reputada pobreza del territorio; asimismo se ocupaba de la recaudación y repartimientos de las cargas entre los concejos, fiscalizando la contabilidad de toda la región. La organización de la Junta reflejó en todo momento la existencia de una desigualdad en la representación, pues no existía proporción entre el número real de vecinos de los partidos y el número de votos que tenían en el órgano. La Junta se fue cerrando de forma progresiva, apareciendo un grupo de procuradores que concentraron en sus manos cada vez más poder a medida que fue disminuyendo el número total. La consecuencia de todo este proceso fue la progresiva elitización de la Junta. El recuento de representantes demuestra que ya en el siglo XVII esta oligarquía controlaba más de la mitad de los votos. Si esto ocurría en la Junta. El resto de los órganos y cargos que de ella dependían mostraron aún más claramente ese dominio. En la práctica las decisiones de la Junta del Principado fueron llevadas a término por otro órgano político, la Diputación General, elegida por la propia Junta, presidida también por el Corregidor o el Regente y dentro de la cual jugaba un papel clave el

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Procurador General. La Diputación, estaba formada por “personas de calidad” y a través de ella se realizaba un auténtico control por parte de las oligarquías políticas y económicas. Durante mucho tiempo la actividad de dichos órganos políticos represento la colusión de los intereses del poder central y los de las élites regionales para poder controlar políticamente y explotar económicamente la región con las menores dificultades políticas y el menor gasto posible en su administración. En definitiva la nobleza asturiana consiguió en control del poder tanto provincial como local, para ello contaba con resortes como la posesión del poder señorial o por la compra de los cargos en los municipios donde los apuros económicos de la Corona habían provocado una venta masiva de cargos municipales. Como reacción, la concentración de poder por parte de las familias de la nobleza provocó una importante conflictividad social, especialmente en lo concerniente a la relación de la nobleza con las comunidades rurales, aunque también se produjeron conflictos en espacios urbanos como la propia capital de la región. A lo largo del periodo en que Feijoo vivió en Asturias se produjo una trasformación sustancial en el modelo político regional. Los órganos tradicionales fueron decayendo y perdiendo sus atribuciones a lo largo del siglo XVIII, mientras que el poder político de la región vio roto el equilibrio existente desde hacia siglos con la creación en 1717 de la Real Audiencia, institución que asumió el control de la actividad política de la Junta y tuvo un carácter centralizador en cuanto que acabó con la escasa capacidad de comportamiento autónomo que hasta entonces tenían las instituciones políticas regionales. Dicha institución se convirtió en el auténtico gobierno de la región y entre sus funciones se encontraba la fiscalización de las actividades del Ayuntamiento de Oviedo. La ciudad donde vivió Feijoo Oviedo, la ciudad donde Feijoo se asentó en 1709, es descrita en marzo de 1752 en las Respuestas Generales mandadas hacer por el Marques de la Ensenada de la siguiente forma: “La dicha ciudad y su concejo tiene de Oriente a Poniente dos leguas, y lo mismo de mediodía al Norte, y sus circunferencias y uno y otro poco más o menos, y se ocupan en andarla alrededor de doce horas en tiempo de invierno y nueve en el verano…La ciudad y sus arrabales la componen 1.750 vecinos que habitan en 1.016 casas y 8 arruinadas. De ellas 19 son tabernas, 4 mesones, 23 casas de posada y 108 casas particulares. Hay cinco hospitales y tiene la ciudad cuatro parroquias: San Tirso, San Juan, San Isidoro y Santa María”. A pesar de que Asturias era una sociedad básicamente rural, ya que en el campo vivía la mayor parte de su población y de ese espacio se extraía la mayor parte de la riqueza, durante el periodo en que Feijoo elaboró su obra asturiana, se fueron produciendo cambios en la distribución territorial de la población y en su dedicación profesional. Tales cambios provocaron que las ciudades asturianas, y entre ellas su capital Oviedo, experimentasen un crecimiento en su población y en su extensión territorial, llegándose a convertir en focos de atracción para determinados sectores de la población rural asturiana. A pesar de las dificultades de cálculo parece que en 1710, cuando Feijoo se asienta en la ciudad, ésta tenía 4.975 habitantes, cifra que en 1751, poco antes de su fallecimiento

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alcanzó los 5.360 y desde el siglo anterior, había experimentado una importante actividad constructiva, común a otras ciudades asturianas, pero especialmente vigorosa en este caso. El Oviedo que encontró Feijoo continuaba presentando la distribución existente desde el siglo XIII, un espacio amurallado rodeado de arrabales y delimitado por cuatro instituciones eclesiásticas: el monasterio benedictino de la Vega, el hospital de San Lázaro y los conventos de Santa Clara y San Francisco. No obstante, durante el siglo XVII experimentó un proceso urbanizador en el que, entre otras actuaciones, se desecó el Fontán, donde se construyó un Patio y Casa de Comedias, se comenzó el Ayuntamiento, la casa de los Gobernadores y la ciudad se convirtió en foco de atracción para las clases superiores que hasta entonces habían vivido en el espacio rural. Tradicionalmente, al localizarse en ella las instituciones políticas, en Oviedo existía un grupo que formaba la élite política administrativa. A ello se unió el hecho de que la nobleza asturiana se fue convirtiendo en un grupo urbano y casi todos ellos pasaron a residir en la capital que se convirtió en el espacio simbólico de ostentación y dominio por parte de los “mandones del Prencipau”. El cambio social provocó una transformación de la morfología urbana, la construcción de diversos palacios, encareció notablemente el precio de los solares urbanos, fue consolidando un nuevo espacio aristocrático de la ciudad, aquel en el que se desenvolvería el medio siglo largo que el monje benedictino vivió en la ciudad, y que se extendía en torno a la Universidad, por la calle de San Francisco, de la Picota, de los Pozos y Puerta Nueva, Cimadevilla, La Rúa, La Platería y circundantes y en los palacios construidos por las élites políticas y económicas de la región. En este espacio se erigieron un importante número de construcciones que vinieron a unirse a los anteriores como los de Toreno o Malleza. El arquitecto Francisco de la Riva construyó los del Duque del Parque y el del marqués de Camposagrado, mientras que Manuel Reguera construyó los palacios de Velarde y de don Álvaro José de Inclán Valdés y reformó el de Valdecarzana. Asimismo se renovaron, siguiendo los criterios de la época, diversos palacios como el de Santa Cruz del Marcenado. De todas formas no parece que esta nobleza urbana tuviese demasiada relación con la actividad intelectual de Feijoo, la escasa afición por la lectura es algo destacable en la vida de este grupo social. Muchos nobles no dejaron un solo libro en sus testamentos y sus aficiones favoritas se centraban en la caza, el juego, los bailes y las liturgias. Por otra parte, en relación con la figura de Feijoo, no hay que olvidar que Oviedo contaba con una importante presencia religiosa, superior a la de la media regional. A comienzos de siglo el 6,2 % de la población de Oviedo eran clérigos y monjes. En el seno de esta comunidad se desenvolvió un grupo reducido, pero activo, de clérigos en los que influyó en pensamiento ilustrado, entre los que sobresalió el padre Feijoo, catedrático de Teología de la Universidad de Oviedo desde 1709. Este grupo y el propio Feijoo, se localizaba en el barrio de la Catedral, con este edificio como núcleo principal, rodeada de otros que configuraban el territorio espiritual de la ciudad: las iglesias de San Tirso, y Santa María de la Corte y los conventos de San Pelayo y San Vicente, la casa de Feijoo, entre otros. Resulta evidente que la vida universitaria marco la vida personal y la obra intelectual de Feijoo. La institución se rigió hasta el momento de la llegada de Feijoo por 23


unos estatutos que establecían las facultades de Teología, Cánones, Leyes y Artes y otorgaba los títulos de bachiller, licenciado y doctor. El control de los principales cargos universitarios fue el campo de batalla en el que durante años se enfrentaron la orden benedictina, cuyo principal efectivo era el propio Feijoo, con otras como la franciscana, dominica o jesuítica, proceso en el que la talla intelectual del monje benedictino se mostró en toda su magnitud y permitió la creación, en un espacio en principio bastante marginal, como era la Asturias de la primera mitad del siglo XVIII, de un importante foco cultural, núcleo de la primera ilustración asturiana y que a pesar de sus limitaciones, fue capaz de elaborar un pensamiento crítico para los cánones de su época por lo que acabó chocando con los sectores antiilustrados que pusieron en solfa su obra a través de coplas como la que decía: “el que lee a Fray Feijoo, el que traduce francés y el que gasta capirote herejote”.

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LA PRODUCCIÓN LITERARIA DE FEIJOO El padre Benito Jerónimo Feijoo fue un hombre característico de su siglo, una de las figuras de importancia absoluta en el siglo XVIII español. En vida, su personalidad era conocida en todo el mundo culto; se le escribía desde distintos países de Europa. En España, muchas personas acudían a la celda del benedictino a pedirle consejo o a oírle leer sus propias obras. Como muchos españoles, era un escritor fácil. Rápidamente redactaba, y sabemos que no corregía sus escritos. Era un extraordinario comentador de toda novedad científica o filosófica, al mismo tiempo que un constante enemigo de los prejuicios y las supersticiones. Introductor de doctrinas que representaban el progreso, entusiasta luchador para desterrar los errores, Feijoo representa una España abierta al mundo. Sus doctrinas ejercieron una verdadera influencia en la ciencia y en la vida españolas; por ejemplo, en la Medicina y en la Higiene pública. Feijoo se propone servir a la causa de la verdad, valiéndose de la razón: “Nada escribo que no sea conforme a lo que siento”, nos dice; “mi intento sólo es proponer la verdad”. Se basa en la experiencia, que es para él la verdadera base del conocimiento científico. Es un espíritu de minoría, que cree en la renovación de la sociedad por el influjo de espíritus selectos, despreciando a la masa, a la ininteligente multitud: “Siempre alcanzará más un discreto solo que una gran turba de necios”. Su artículo “Voz del pueblo” del Teatro crítico rebosa este desprecio del vulgo, que para Feijoo se encontraba lo mismo en las clases elevadas que en las humildes. “Ciudadano libre de la república de las letras”, como él se llama, trata desde las costumbres de aldea y supersticiones de vulgo, a las falsas leyendas aceptadas como historia. Desde niño, su temperamento individualista, rebelde frente a lo irracional, seguro intérprete de la experiencia, logró convencerse de la mentira de hechos que consideraban en su hogar como indiscutibles. Se le había dicho –por ejemplo- que comer alguna cosa después del chocolate era nocivo para la salud. El futuro monje, después de varias dudas, deseoso de probar la verdad de esta amenaza, comió una mañana tras el desayuno gran cantidad de torreznos. Y en efecto, no le ocurrió nada. Indudablemente, muchas observaciones análogas le hicieron desconfiado del ambiente, deseoso de comprobar personalmente las opiniones tenidas por ciertas. Pudo observar que muchas de las falsas observaciones se deben a “hacer regla de las casualidades”. Así, considera el benedictino que es propia de la plebe ignorante la creencia de que “no hay sábado sin sol”, que el vulgo cree que es por respeto a la Virgen. También ironiza sobre la creencia en los truenos el día de Santa Clara o de que los Martes Santos llovía en conmemoración de las lágrimas de San Pedro, a todo lo cual llama “ridículas aprehensiones”. Feijoo comprobó, después de veintitrés años, que tan sólo había tronado dos veces el día de Santa Clara. Esta personalidad individualista queda reflejada en su producción literaria.

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El 3 de septiembre de 1726 anunció “La Gaceta de Madrid” la aparición del muy polémico Teatro crítico universal o discursos varios en todo género de materias. El Teatro crítico y su continuación, las Cartas eruditas y curiosas son los trabajos fundamentales de Feijoo. El primero se compone de ocho volúmenes en los que se incluyen ciento dieciocho discursos. En él, el término “teatro” debe tomarse en el sentido etimológico de “teatron” (escenario), y más aún, en el de “mirada”; es decir, estamos ante una obra que es una “mirada crítica a todo género de materias”, y cuya clasificación temática es casi imposible, ya que trata de Astronomía, Geografía, Derecho, Filología, Filosofía, Matemáticas, Literatura, Medicina, Moral, Arte, etc. Si Feijoo nos ofrece un “Teatro” sabemos, pues, que tomamos asiento ante un retablo ameno, no científico, con presentaciones y representaciones de temas y problemas de la ciencia contemporánea. Al denominarlo “universal”, tenemos derecho a suponerlo variado, no monográfico. Y si el autor lo quiere, además, crítico, hemos de esperar que no se proponga el mero entretenimiento, sino la verdad o sus contrarios, la mentira y el error. Feijoo entiende por error “una opinión que tengo por falsa, prescindiendo de si la juzgo o no probable” (Prólogo, I). Este error arraiga en el vulgo, al que, con casi olímpico desdén, llama “estúpido vulgo”, “necio vulgo” o “plebe supersticiosa”. A este vulgo demuestra la inexistencia del basilisco, del unicornio, del canto del cisne a la hora de su muerte, de profecías y milagros supuestos, de duendes y de espíritus familiares, de endemoniados, etc. Y en nombre de la verdad ataca los falsos milagros y los prodigios no comprobados. Feijoo creía en los milagros verdaderos, y porque creía en ellos quería separar lo auténticamente milagroso de las fábulas milagreras, lo cual supone un gran coraje. Sus esfuerzos para demostrar que las milagrosas flores de San Luis del Monte ni eran milagrosas, ni siquiera flores, sino unos minúsculos racimos de gusanos, fueron tenaces y llevados con todo rigor, hasta demostrar los intereses económicos que se hallaban detrás de esa creencia. Esta lucha por la verdad, contra creencias populares supersticiosas, encontró también un amplio tema en la brujería, la adivinación, la astrología, los fantasmas, etc. La finalidad de Feijoo al escribir el Teatro es la de ofrecer información de todo aquello que podía ser objeto de curiosidad dentro del mundo de la cultura o de la vida ordinaria, al mismo tiempo que introduce nuevas ideas y trata de suprimir el error y, en especial, la superstición, excluyendo tan sólo del campo de sus estudios las cuestiones teológicas que eran en aquel entonces objeto de dura controversia por parte de varias escuelas; fuera de lo que tocaba al dogma, sólo reconoció los criterios de la razón y la experiencia, y guiado por ellos, supo examinar los hechos, sopesar razones y reducir las consecuencias pertinentes. El benedictino escribió para el pueblo y su difusión en él fue debida a su llaneza de estilo, presentando un lenguaje literario esencialmente científico, con períodos breves, ausencia de metáforas, abundantes repeticiones y expresiones exactas. Como él mismo suponía, las protestas y las impugnaciones comenzaron desde el mismo momento de la aparición del primer tomo del Teatro. En los tres últimos meses de 1726 se publicaron en total 29 escritos contra varios discursos de dicho primer tomo, y el

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número aumentó en los años siguientes. Sólo los discursos médicos dieron lugar a 40 escritos polémicos, pero también fueron discutidos del de la “Música de los templos”, el de la “Defensa de las mujeres”, el de la “Astrología judiciaria y almanaques”, el del “Paralelo de las lenguas”, etc. Los discursos que más polémicas levantaron fueron aquellos que trataron en torno a la ciencia médica. La Medicina ocupa nada menos que treinta y nueve discursos o cartas, sin contar las alusiones continuas a asuntos médicos que se encuentran a lo largo de toda su obra. Feijoo critica a los malos médicos, y los critica porque reconoce la función social de tal oficio, pues, según dice, “después de un predicador, el médico es la más preciada alhaja que puede tener una República”. En el Teatro crítico la mayor cantidad de páginas se las llevan los temas científicos. A pesar del tiempo transcurrido, esta parte está muy lejos de haber perdido interés. Sin embargo, más conocidos y famosos son los escritos que tratan de brujerías y supersticiones, aunque sea hoy lo menos vigente de cuanto escribió. Tan polifacético contenido parece encerrar un riesgo de dispersión, pero le da unidad la intención didáctica: trata de educar y modernizar a sus conciudadanos, lo cual exigía variedad de temas y de aspectos. Feijoo no escribe, pues, tratados para especialistas, sino que emprende una tarea vulgarizadora dirigida a una vasta gama de lectores. Del comportamiento científico de Feijoo se puede decir que en la investigación se inclina por el método experimental; en la hagiografía exige el examen de las fuentes históricas; en política, rehuyendo los cerrados nacionalismos, exalta lo que cada nación tiene de auténticamente humano, y en la estética busca “un no sé qué” del sentimiento y se apoya en el gusto. Todos los rasgos de la literatura cultivada por Feijoo coinciden con los que suelen asignarse al género ensayístico. No es ya posible emparentar su obra, en virtud de algunas coincidencias ocasionales, con el periodismo, pese a la gigantesca autoridad o prestigio de quienes lo sustentaron en otro tiempo. Feijoo es padre de ensayistas, y en particular del 98. Pero este género no surge en España sin raíces. Por el contrario, existe y se ramifica por todo el Siglo de Oro un género misceláneo en el que cabe buscar su inmediato antecedente. Es la que el propio benedictino llamaría “literatura mixta”. El ensayo de Feijoo es, pues, literatura mixta. Con unidad de propósito, Feijoo nos brinda variedad de temas y problemas: eclipses y cometas, artes adivinatorias, métodos curativos, propiedades de minerales y plantas, anécdotas históricas o mitológicas, historias de energúmenos y de endemoniados, experiencias físicas, problemas de psicología, de lengua, de sociología, de política y de enseñanza. Todo cabe en este ameno y crítico “totum revolutum”, en este “teatro mixto”. Feijoo busca lo curioso, pero conoce, por las muchas “oposiciones” que sufre desde el principio de su obra, la antipatía con que se acoge una empresa cuya meta no es lo agradable, sino desterrar el error común, la práctica supersticiosa, el engaño lucrativo; o sea, restablecer la verdad.

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SOBRE LA REFORMA UNIVERSITARIA El Padre Feijoo ocupa un lugar destacado en el proceso de la reforma universitaria llevada a cabo por Carlos III. El reinado de Carlos III se presenta como un período en que estadistas eminentes, entre ello Aranda, Cabarrús, Campomanes, Olavide y Jovellanos, se dedicarán también a los temas educativos. El renacimiento cultural del siglo XVIII estará presidido por la influencia del pensamiento de Newton, en lo que se refiere a las ciencias, y a lo que entonces se llamaba filosofía natural, y por el pensamiento de Locke, en la moral y la psicología; uno y otro se reflejan en las luchas doctrinales, sociales, políticas y pedagógicas que llenan esta época. Feijoo analizará la situación que atravesaba la Universidad española para a partir de ahí, aportar ideas y construir un nuevo modelo educativo más acorde con las ideas de renovación de la Ilustración y su preocupación por los temas culturales. Evidentemente, las críticas le llegaran de varios frentes, también de sectores ilustrados. Su situación personal y de prestigio, le permitieron decir lo que otros hubiesen querido expresar. España inicia, desde finales del siglo XVI, un proceso de decadencia que va acentuándose cada vez más, y que culmina en el triste reinado del último Austria. Es una decadencia general que afecta a todas las instituciones, incluida la universidad. "El gobierno andaba mal, el rey, frívolo y distraído, con guerras extranjeras metidas ya dentro de casa, sin política, sin administración; todo andaba desquiciado; y si todo iba mal, ¿podían ir bien las Universidades, Colegios y enseñanza? 9 Las universidades, tras conocer su más alto esplendor en el Siglo de Oro, empiezan a decaer, en un proceso que todavía, en la primera mitad del siglo XVII se mantiene. Un ejemplo de como podían estar las universidades españolas es el estado que muestra la Universidad de Salamanca, la más emblemática universidad española del Antiguo Régimen. "El edificio de la universidad no me pareció merecer todos los elogios que varios escritores le han prodigado a manos llenas [...], está apretado, sus pórticos son toscos, las cátedras oscuras, y no se tiene más que una cierta limpieza (...) Esta Universidad ya no tiene hoy aquella gran reputación en la que estaba en otro tiempo. Hubo un tiempo en que allí se contaron hasta quince mil estudiantes; ahora no hay mil y no sé cuantos tendrá dentro de algún tiempo. La causa de esta deserción es que, poco a poco, los españoles, volviendo de sus prejuicios, abjuran los viejos sistemas, que se sostienen en ellos más por compromiso que por cualquier otra razón; incluso hay allí profesores que desaprueban altamente un método de enseñar que no sirve más que para llenar de tinieblas la inteligencia en lugar de aclararla”.10 En España, el cambio de dinastía de 1700 supuso, en el orden político, un cambio significativo, pero de escasa trascendencia en los órdenes social y cultural. El cambio de estos aspectos sería una labor lenta y difícil, que exigiría una lucha continua entre las dos mentalidades enfrentadas. La lucha por desplazar esta mentalidad iba a ser muy dura, y la 9

"Cuando la cabeza duele, los demás miembros duelen". Vicente de la Fuente, Historia de las Universidades, Colegios y demás establecimientos de enseñanza en España, Madrid, 1884-1889. 10 Véase "Viajeros extranjeros en Salamanca (1300-1936)", J. Majada Neila y J. Martín Martín; Salamanca, 1988. Ahí se reproducen los comentarios de otros viajeros, coincidentes en las apreciaciones de Caimo.

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historia de los siglos XVIII y XIX demuestra la feroz resistencia de la “vieja mentalidad”, debido también, a los planteamientos antirreligiosos que en muchos momentos adoptó la nueva mentalidad ilustrada. El país, con todo, irá adquiriendo a lo largo del siglo, conciencia de la crisis y de la decadencia universitaria. Esta situación va creando una profunda separación entre universidad y sociedad. En aquélla, anclada en sus moldes antiguos, los estudios se convierten cada vez más en una rutina que se mantiene por inercia. Mientras, la sociedad evoluciona bajo la influencia de los hombres de la Enciclopedia, las Universidades se aferran a una enseñanza inadecuada para su tiempo y su sociedad. De esa conciencia es reflejo la cantidad de proyectos, avisos al rey, memoriales, copias, sermones y una literatura específica sobre este problema. Diversos autores plantearán un análisis de la situación, afanados en encontrar las causas que han conducido a la nación a ese estado de letargo. Entre ellos el Padre Feijoo. Las causas que denunciaron esos autores como razones profundas de esta decadencia fueron varias y, en primer lugar destacan, el “temor a la novedad”. El padre Feijoo, en un examen de los diferentes motivos por los que él cree que los estudios de física, matemáticas y ciencias naturales se encuentran casi abandonados, señala una serie de causas. La más directa, "la preocupación que reina en España contra toda novedad ", Toda novedad era calificada como sospechosa. Así que, de entrada, cualquier novedad científica era calificada de inútil, lo cual ahorraba incluso el trabajo de entrar a examinarla. La raíz de esa actitud reaccionaria frente a toda novedad o progreso está en "un celo, pío sí, pero indiscreto y mal fundado; un vano temor de que las doctrinas nuevas en materia de Filosofía traigan algún perjuicio a la Religión". (Feijoo, P: Cartas Eruditas, tomo 2º carta XVI. “…la preocupación, que reina en España contra toda novedad. Dicen muchos, que basta en las doctrinas el título de nuevas para reprobarlas, porque las novedades en punto de doctrina son sospechosas, esto es confundir a Poncio de Aguirre con Poncio Pilatos. Las doctrinas nuevas en las Ciencias Sagradas son sospechosas, y todos lo que con juicio han reprobado las novedades doctrinales, de estas han hablado. Pero extender esta ojeriza a cuanto parece nuevo en aquellas Facultades, que no salen del recinto de la Naturaleza, es prestar, con un despropósito, patrocinio a la obstinada ignorancia” Los estudios que se cursaban en las Universidades durante la época de la decadencia eran los de Teología y Cánones. Las Facultades de medicina llegaron a estar en la más completa ruina; las ciencias, llamadas útiles por la Ilustración, estaban en un total abandono y eran incluso menospreciadas; eran rarísimas las personas que las cultivaban, y alguna de ellas lo hacían fuera de la Universidad. No es que en España no se cultivaran las ciencias, sino que se cultivaban fuera de la Universidad, en los Colegios militares de Marina, Ingeniería y Artillería, y por algún científico al margen de aquélla. Otra causa general de decadencia era el abandono de la docencia y aún más grave, la concesión de grados, especialmente los de bachiller, que conferían algunas Universidades sin las mínimas exigencias científicas. Finalmente, la perniciosa influencia ejercida por los Colegios Mayores, sobre algunas universidades, contribuyó a su decadencia, dado el poder alcanzado por esas instituciones. Desde comienzos del siglo XVII, los Colegios tomaron conciencia de su 30


fuerza, especialmente los cuatro de Salamanca, los cuales se unieron y trataron de formar cuerpo aparte de la Universidad, presumiendo que ellos constituían por sí solos Universidad, en virtud de las Bulas pontificias en que se les concedía el privilegio de conferir grados. El Padre Feijoo en sus escritos va realizando un compendio de los males de nuestra universidad. No se ciñe tan sólo, al ya citado, escaso peso de las ciencias en la universidad a quien atribuye el atraso de nuestro país, ni a sus pésimas infraestructuras. Profundiza también en los métodos de enseñanza y en general, atribuye esos males a un conjunto de causas. “No es una sola, señor mío la causa los cortísimos progresos de los Españoles en las Facultades expresadas, sino muchas; y tales, que aunque cada una por sí sola haría poco daño, el complejo de todas forman un obstáculo casi absolutamente invencible”. Feijoo clama contra la rutina y la tradición ciega en materia de enseñanza; alejarse de la tradición española de estudiar sólo por dictados de los maestros y poner libros de texto. "Duélome del tiempo que se pierde en la lectura de las materias, tanto filosóficas, como Teológicas; y aún más en las de las segundas, que de las primeras. ¿Qué quiero decir? ¿Qué la lectura, como tal, es inútil? Nada menos. No sólo la juzgo utilísima, sino indispensablemente necesaria. Culpo los accidentes, no la substancia; no la entidad, sino el modo. No digo, que se pierde todo el tiempo, que se emplea en la lectura, sino buena parte de él. Ni tampoco esta censura comprende a todos los Maestros, sino a algunos, aunque no muy pocos…." (TCU, tomo VIII, discurso III) Criticaba también que el aprendizaje sea puramente memorístico en vez de tender al análisis y comprensión de los textos. Cree más importante la formación de la capacidad analítica del alumno. Especialmente en carreras delicadas como la Medicina. "..Fuera del gran daño, que en la lectura de las Aulas ocasiona la prolijidad de los Maestros, resta otro, no sé si mayor, por el uso que obligan a hacer de ella a los Discípulos, precisándolos a mandarla a la memoria, y dar cuenta de ella palabra por palabra, y letra por letra, como va escrito. ¡Qué dispendio de tiempo tan lamentable! ". Antes de que empiecen a extenderse las doctrinas económicas de fisiócratas en nuestro país, Feijoo deja claro su concepto restrictivo del alumnado. Pretende que se haga una “evaluación periódica del alumnado” para apartar a los “zotes” para quienes propone que se dediquen a la agricultura y la industria.". Hasta la mitad del s. XVIII no había establecimientos de enseñanza secundaria dirigidos por el Estado; y aún después, la mayoría de ellos seguían en manos de cuerpos independientes y de los municipios. En el pensamiento de Feijoo la reforma de la enseñanza va unida a la intervención del Estado en esta cuestión, intervención que ve necesaria, como el instrumento insustituible que hiciera posible las reformas, ya que, ante la resistencia que prevé el poder del Estado es el único capaz de vencerla. "es menester buscar más arriba el remedio y subir hasta el Trono del Monarca para hallarse". En el primer cuarto del siglo XVIII, comienza un sector de la opinión pública a cuestionarse la educación deficitaria de la mujer. El padre Feijoo, también abordará directamente cuestiones relacionadas con la defensa de la identidad femenina y su 31


discriminación educacional. En uno de sus nueve volúmenes del Teatro Crítico Universal, defiende la igualdad del entendimiento de hombres y mujeres. Así decía sobre esta cuestión: “En grave empeño me pongo (…) Aquellos que ponen tan abajo el entendimiento de las mujeres que casi le dejan en puro instinto, son indignos de admitirse a la disputa”. Todas estas ideas aparecerán en los escritores posteriores inmediatos a la reforma, y por resultar mucho menos sospechoso que cualquier otro autor, las universidades le citarán en sus Planes como el inspirador principal de algunas de las innovaciones que proponen, cuando se llevan a cabo las reformas de los años 1770 y siguientes. La Ilustración transformará a la población mediante la instrucción generalizada. Academias, sociedades económicas o salones serán espacios de difusión para los nuevos ideales pedagógicos de principios del siglo XVIII. Aún así, los esfuerzos del Padre Feijoo, Jovellanos y otros, tuvieron poco éxito. A pesar de las múltiples reformas universitarias llevadas a cabo hasta nuestro siglo, podríamos decir que algunos de los temas tratados siguen de plena actualidad y siendo motivo de más de un debate. Aunque tal vez, el debate más importante sigue siendo el tema de la educación en España.

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TEATRO CRÍTICO Y ENSAYO MODERNO 1. La obra de Feijoo se va configurando en la publicación sucesiva de su Teatro Crítico en 8 volúmenes completados con los 5 volúmenes de sus Cartas Eruditas. Se trata de una abultada acumulación de 118 Discursos, cuyo designio se continúa en las sucesivas 163 Cartas. En esta obra compleja se trabajan los más variados materiales, removiendo multitud de cuestiones, teorías, conceptos e ideas que conforman esa imagen característica de la obra de Feijoo, donde parece que no hay cuestión ajena a su intención. En efecto, allí encontramos cuestiones de Medicina y Biología: cuestiones acerca de la salud y la enfermedad, acerca de la vida y de la muerte, y por tanto sobre síntomas, diagnósticos y remedios. Pero también cuestiones acerca de la constitución y proporciones de los seres vivos y por tanto sobre los “monstruos” y animales fantásticos de las tradiciones mitológicas. Cuestiones de Física y Astronomía: así las teorías diversas sobre la constitución de la materia física o de los distintos modelos cosmológicos y astronómicos, las discusiones sobre la existencia del vacío, el peso del aire o la gravitación. Cuestiones de matemáticas, en la referencia a las perplejidades que por entonces producía el cálculo infinitesimal. Cuestiones de Geografía e Historia: desde la descripción de regiones remotas y sus habitantes fantásticos según relatos antiguos y modernos; como también, acerca de las crónicas y falsificaciones históricas, y por tanto las discusiones entorno a los verdaderos criterios históricos en la filiación de reliquias y documentos. Cuestiones Antropológicas y Sociales acerca de costumbres, creencias y supersticiones. Así su “Defensa de las mujeres” frente a la inveterada tradición que aseguraba su inferioridad intelectual. Su disquisición sobre “las modas” y las “novedades sin fundamento”. Pero también su discusión sobre la “racionalidad de los animales” en línea con la racionalidad humana. Cuestiones sobre Lengua y literatura donde se cotejan idiomas nacionales y sus virtualidades, sus tradiciones literarias o sus posibilidades como referencia internacional. Cuestiones de Filosofía y Religión, donde se evalúa el alcance de los nuevos sistemas filosóficos en comparación con los tradicionales. Pero también cuestiones relativas a los dogmas religiosos y por tanto sobre los límites respectivos de los criterios de Autoridad y Razón. Cuestiones también en torno a Enseñanza y Educación, así la discusión sobre el alcance de una educación artificial que pretenda enmendar o traspasar los límites de unas disposiciones naturales. También la discusión crítica de “lo que sobra y lo que falta” en las distintas especialidades y Facultades, especialmente en los estudios comunes sobre los cuales se edifican después nuestros criterios y opiniones. Esta multitud de asuntos y cuestiones que desarrollan los Discursos, no van sin embargo agrupados según las diversas materias que hemos referido, o según los saberes específicos o facultativos que remueven (Medicina, Física, Historia…). Una tal distribución fue considerada por el propio Feijoo, pero en todo caso desestimada por juzgarla imposible en su ejecución. Según nos advierte en el Prólogo al lector, habiéndose propuesto un campo tan vasto, muchos de los asuntos tratados serían incomprensibles si fuesen referidos a una especialidad determinada, y es que algunos no pertenecen a ninguna, y otros participan igualmente de muchas. En efecto, muchas cuestiones se acumulan, entremezclan y refuerzan en discursos diferentes bajo epígrafes distintos; otros en cambio son muy difíciles de adscribir a un saber determinado. El “gusto actual” parece empeñado en

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contradecir la decisión de Feijoo, prefiriendo ediciones parciales o agrupamientos de discursos según materias específicas (Discursos sobre Medicina, Discursos sobre magia, Discursos sobre Fisiognómica…). Sin embargo, la decisión de agrupar o no los discursos puede ser una decisión que no resulte del todo inocente, y es que la presencia misma de materiales tan diversos constituye el primer desafío para una interpretación global de la obra de Feijoo. 2. La presencia de materiales tan diversos, planteaba ya desde su publicación el problema de una interpretación global del Teatro Crítico, de su significado preciso, de su alcance y unidad. Un problema que se ha hecho más acuciante a medida que la obra se reeditaba con éxito en tiempos muy diferentes, sin perder interés ni actualidad. El Teatro Crítico se ha interpretado de muchas maneras. Algunas, ciñéndose a la representación que el propio Feijoo intercalaba en sus prólogos y cartas, o en las réplicas a sus críticos, nos presentan una obra polémica que por su designio de impugnar “errores comunes”, desarrollaría un plan uniforme, y de ahí el merecido título de “desengañador” para su autor. Ciertamente la obra ha desencadenado numerosísimas polémicas tanto en vida del autor como en su difusión posterior, sin embargo este rasgo crítico polémico, a pesar de su importancia, puede ser también una faceta más de un significado más profundo. Otras interpretaciones prefieren comparar la obra con otros proyectos de alcance similar, característicos del Siglo de las Luces, para poder así insertarla en una anterioridad y posterioridad literaria que le confiere sentido. Este es el lugar de elección de aquellos intérpretes que culminan en la figura de Feijoo como “pensador ilustrado”. En este sentido se aproximaría por su desaforada referencia acerca de todo lo divino y humano, a una obra enciclopédica en la cual pudiesen nutrirse las nuevas generaciones de la Ilustración. Sin embargo, no se ajusta al esquema de una obra enciclopédica, ni en el sentido de la “divulgación”, ni tan siquiera en el de la “ilustración”. Como es bien sabido, las fuentes que utiliza Feijoo (Diccionarios de Moreri, de Bayle, revistas científicas y bibliográficas…) estaban lo suficientemente difundidas, e incluso las doctrinas de los Novatores –tanto en teorías científicas como filosóficas- ya habían sido divulgadas el siglo anterior. A pesar de todo siempre se reconoce en el Teatro una fuente inestimable de información; pero, más que a su aspecto estrictamente erudito, al carácter oportuno y certero en la selección de los materiales más apropiados, o de los ejemplos más interesantes. Una aguda y certera elección de materiales que conforman una prosa tan amena como distante del ejercicio plano y seco de los eruditos de profesión. Así, a pesar de que muchos de los reproches en cuestiones de detalle que señalan los críticos de Feijoo, puedan ser fundados en argumentos de mera erudición –especialmente los de Mañer en su Antiteatro- sin embargo, las polémicas que se suscitan ponen en evidencia la orientación diversa e irreconciliable de sus respectivos proyectos. Diríamos que la referencia inexcusable a una multitud de materiales, sin necesidad de un preciosismo erudito, es otro de los aspectos necesarios que conforman el sentido de la obra de Feijoo, pero no su significado último. Para un tercer grupo de intérpretes –en la actualidad el más difundido- el carácter de obra polémica u obra enciclopédica, aunque aspectos inseparables de la obra de Feijoo, son más bien facetas o momentos del desarrollo de un proyecto uniforme cuyo sentido habría que referir a la cristalización de su propio género literario: el ensayo filosófico en español. En lo que sigue nos ceñiremos a esta interpretación, en sus aspectos más generales.

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3. Como es bien sabido, el ensayo es un género literario característico de la “época moderna”. Tiene su primer paradigma en la obra Essais de Montaigne; Pero muy pronto se diversifica en variadas producciones de distinto alcance como el Essay de Locke (y su contestación en los Nouveaux essais de Leibniz), cuyo volumen contrasta con las apretadas páginas de los Discursos de Feijoo. En todos ellos aparecen características constantes. Se trata de una modalidad de escritos en prosa, con una variadísima temática y de intenciones muchas veces diferentes: desde los ensayos históricos, a los expositivos, o estrictamente metafísicos, aunque predomine en ellos una intención crítica o polémica. Estas características tan variadas tanto de estructura como de temática están en el origen mismo de la oscuridad del concepto de ensayo, especialmente cuando se le asimila a categorías literarias genéricas como “escritos en prosa”, “opúsculo” o “artículo”. Algunas definiciones literarias de “ensayo”, suelen acudir a la etimología de la palabra para entender el Ensayo como un “intento”, “esbozo” o “boceto”. Sin embargo, estas definiciones carecen de vigor puesto que el ensayo no es necesariamente un embrión de una posible obra madura y definitiva; pero además, caben “intentos” y “esbozos” de proyectos y obras literarias que no son sin embargo ensayos. Otras definiciones –apoyándose en la autoridad de Ortega- sugieren que el ensayo es una “exposición científica no acompañada de prueba explícita”. Ahora bien, esta definición, al restringir los escritos al “campo científico” deja fuera innumerables ensayos de otros géneros; pero además, esa restricción tampoco asegura una definición esencial de ensayo, pues en ella tienen cabida los escritos de prosa didáctica o las obras de divulgación de complejas teorías científicas, que justamente no son ensayos. 4. A los efectos de ofrecer un mínimo de precisión en la noción de Ensayo nos ceñiremos a las líneas generales de la “Teoría del ensayo” desarrollada por Gustavo Bueno, precisamente con ocasión del I simposio sobre la obra de Feijoo (Oviedo 1964). Esta teoría del ensayo, comienza con una construcción analítica de su concepto entendido como aquella estructura en la que intersectan dos clases de escritos: por un lado los “escritos en los que se expone discursivamente una teoría”, y por otro lado los “escritos redactados en un idioma nacional”, de manera que su intersección define el concepto de Ensayo: exposición discursiva de una teoría, redactada en un idioma nacional. Esta definición es necesariamente abstracta y sólo en el desarrollo de sus componentes se explicita la esencia de la noción de Ensayo. Por una parte, el Ensayo es una exposición discursiva teorética. Por teoría hay que entender un conjunto de palabras entre las que median nexos lógicos gobernados por una sintaxis peculiar. Ciertamente hay muchos tipos de teorías: mitológicas (el “mito de Atlas”), precientíficas (la “cosmología” de Anaximandro), teológicas (“teoría de la transubstanciación” de Santo Tomás), científicas (“teoría de la gravitación universal” de Newton) y filosóficas (“teoría de las Ideas” de Platón). Ciñéndonos a estas dos últimas, diríamos que las teorías científicas se caracterizan por exponer una “teoría demostrada” según los procedimientos característicos de un determinado campo, en el cual se han conceptualizado determinados fenómenos. Las teorías filosóficas suponen una racionalidad más amplia que, rebasando el nivel de los conceptos, pretende aprehender las realidades desde la perspectiva de las ideas objetivas. Las teorías filosóficas no construyen “verdades”

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al modo de las ciencias, pero sí determinadas “tesis” que se sostienen dialécticamente por respecto a sus alternativas, con las que engranan polémicamente. Por otra parte, el ensayo, además de exposición teorética es una exposición literaria, propia de un idioma nacional entendido como conjunto de palabras vinculadas entre sí por nexos de una sintaxis y semántica característica de una determinada época del desarrollo histórico. La articulación de estos dos factores constitutivos del Ensayo (Teoría, Literatura) conforma sus propiedades esenciales en tanto ambos factores se complementan a la vez que se limitan mutuamente. En efecto, una teoría al desenvolverse en un lenguaje de palabras recibe inevitablemente ciertas transformaciones y limitaciones de sus posibles virtualidades teoréticas; recíprocamente el lenguaje nacional al desarrollar unas teorías concretas puede recibir determinaciones inusitadas en su sintaxis y semántica. Por su condición teorética el Ensayo es una exposición discursiva, un “discurso” en el sentido de Feijoo; y el discurso supone el desarrollo dialéctico de una cuestión, donde es necesario utilizar determinados nexos lógicos: definiciones, divisiones y argumentaciones (al menos implícitas). El ensayo, en tanto que teoría, incorpora en su composición la referencia a un “estado de la cuestión debatida”, a un “conjunto de datos”, a “un conjunto de tesis” y de “conclusiones”. Sin este esqueleto teorético u armazón lógica, el ensayo se desploma, transformándose en relato fantástico, novela, drama, crónica o historia. Por otra parte, la condición de estar escrito en “lenguaje de palabras” impone necesariamente múltiples restricciones a su posible temática. Los “tecnicismos” y significaciones que no puedan traducirse en lenguaje de palabras quedan excluidos del ensayo. Así los tecnicismos científicos, pero también los tecnicismos de los oficios y de las artes no figurarán en el ensayo, aunque como contenidos del “saber enciclopédico” sean temas del género “escritos de divulgación”. La temática del ensayo se recorta así por referencia a unos tópicos no técnicos que “todo el mundo entiende”. De ahí la correlación entre la temática del Ensayo y el lenguaje del público al cual van dirigidos. 5. Aún aceptando la definición analítica de Ensayo propuesta –intersección de teoría y literatura- resta sin embargo determinar el alcance más profundo del significado del Ensayo como género literario. Pero comprender la estructura esencial del Ensayo, implica comprender regresivamente cuáles sean los puntos de contacto más profundos entre Teoría y Lenguaje, anteriores a su diversificación, y posterior convergencia en el Ensayo. En el proceso regresivo hacia las fuentes comunes de la “teoría” y de la “literatura”, podemos detenernos en el concepto de “conciencia lingüística originaria”, entendida como la conciencia humana individual en la medida en que está entretejida con otras conciencias por medio de un lenguaje simbólico, representativo de las significaciones constitutivas de su espacio práctico, de su “mundo”. La “conciencia lingüística originaria” sería así la primera cristalización del espacio práctico-moral humano, en gran medida coordinable con el “sentido común” de la sociedad correspondiente. En este contexto, las significaciones en tanto que están insertas en los fines de la conciencia práctica, componen un orden que incluye la interconexión de los individuos humanos en la unidad social. Pero, en este contexto, debido a la multiplicidad de ejercicios prácticos distintos y aún contrapuestos, también es posible referirse a significaciones que por su abstracción comienzan a darse como separadas de los fines de la conciencia práctica, 36


conformando el material para las futuras “teorías”. Los elementos constitutivos de las teorías procederían así de la descomposición de otros contenidos de la conciencia lingüística originaria, y en la medida en que esa separación-abstracción (según líneas de coordinación a su vez distintas que irán conformando las diferentes esferas categoriales, dónde se dibujan las distintas ciencias), se determina como un “lenguaje artificial”; este lenguaje desborda ampliamente el marco de la conciencia original. De esta manera, las “teorías” implican de algún modo la fractura de la unidad compacta de la conciencia originaria: su disociación entre el lugar de las “teorías” y el lugar de los “hechos”. Ahora bien, este proceso de progresivo alejamiento y abstracción, abre la posibilidad de un movimiento orientado a cerrar el ciclo abierto por las teorías. Un movimiento que tendrá el sentido de un “retorno” de las teorías a la conciencia originaria, donde siguen flotando los “hechos” que aquéllas pretendían totalizar. En este sentido, algunos autores (Spengler, Ashby…) atribuyen a la técnica manual la misión de reconducir a escala humana las abstracciones impersonales de las ciencias: es decir, las técnicas – posteriores a las ciencias- constituirían la principal vía hacia el “humanismo” de las ciencias especulativas. Desde esta perspectiva, el Ensayo, puede ser entendido como un factor más de ese retorno humanístico que cumplen las técnicas, pues le correspondería ejecutar por vía de la conducta verbal el mismo trámite de “humanización” o “mundanización” que corresponde a las técnicas por vía de conducta manual. Desde esta perspectiva hay que subrayar que tanto la “revolución industrial” como el género literario “ensayo”, son productos característicos de la edad moderna, esto es, del humanismo moderno que se construye a expensas de la liquidación de la sociedad medieval. En función de los criterios generales expuestos, podemos establecer los siguientes rasgos característicos del Ensayo en general como género literario: a) Temática. La amplitud y heterogeneidad de su temática queda sin embargo limitada al estar unificada por un marco común: la pertenencia a la “conciencia lingüística originaria”, de la que es imagen fiel el diccionario de una lengua viva. Cada conexión de términos de este diccionario, según las reglas de la sintaxis, inducirá varios hilos teoréticos que el ensayista debe entrelazar. La temática del ensayo variará del mismo modo que varía el vocabulario de una lengua, o lo que es lo mismo, la tabla de valores de una sociedad. b) Estilo. En tanto que el Ensayo constituye un entretejimiento de los hilos teoréticos que cruzan un “hecho”, lo suficientemente fértil para que por él puedan evaluarse diferentes teorías, el ensayo es una construcción teorética, pero no científica. En efecto, el Ensayo, en tanto que interferencia de diversas categorías teoréticas, aunque teorético él mismo, no es científico. El Ensayo, no admite, por estructura, la demostración. La demostración científica sólo puede desarrollarse en el ámbito de una esfera categorial determinada –demostración física, demostración matemática, demostración biológica…- y por referencia a unos “tecnicismos” propios de cada categoría que están excluidos del horizonte del ensayo. También estarían excluidas las abstrusas pruebas de la filosofía escolástica que debían recurrir a larguísimas argumentaciones hilvanadas en forma silogística. El ensayo carecería así de “prueba” (explícita, pero sobre todo implícita), pero a pesar de todo, sí que se le puede asignar una “manera de hacer” característica. En efecto, el Ensayo utiliza un procedimiento emparentado con la “demostración” que es la analogía. Es a través de la analogía –incluyendo lo que los retóricos clásicos llamaban “comparación demostrativa”- como el ensayo recupera el vigor probatorio constitutivo de las teorías, al 37


poner en relación términos pertenecientes a diferentes esferas categoriales. En virtud de una relación analógica, conexiones de una esfera quedan ilustradas o reforzadas por conexiones de otra esfera. La analogía (entendida como analogía entre diferentes esferas categoriales) es así el procedimiento específico del ensayo, su procedimiento constitutivo. En definitiva, el ensayo no busca demostración, pero no por ello ofrece ilaciones arbitrarias. Teoriza, intenta formar una opinión, razonando, sobre todo, según la analogía. El ensayista no sigue el orden científico, sino más bien el “orden de las cosas”, de las cosas articuladas en el espacio práctico humano. 6. A partir de los criterios generales sobre la estructura Ensayo, podemos volver ahora sobre el significado global de los Discursos de Feijoo. Ciertamente Feijoo ha insistido en la consideración de su propia obra como obra polémica, “dirigida al vulgo, para desengaño de errores comunes”, y que esta finalidad constituiría el “objeto formal” suficiente para imprimir unidad a la variedad material de sus cuestiones (TC, I, prólogo), y al mismo tiempo para dignificar la misión de su obra y justificarla contra los que la acusan de trivial o frívola. Sin embargo, interpretar a Feijoo como ensayista, en el sentido general que se ha expuesto, significa reinterpretar la propia representación que tiene el propio Feijoo. Esa representación consta de dos momentos correlativos: -Por una parte, los errores comunes, como tema de los Discursos y Cartas. -Por otra parte, el vulgo, como lector a quien van dirigidos los Discursos; pues vulgo es, precisamente, quien acepta los “errores comunes”. Ahora bien, la impugnación de errores no agota, ni con mucho, el contenido de los Discursos, ni justifica su estructura; pero además, el “vulgo” –al que se supone van dirigidos- es un concepto oscuro, no analizado, al cual sería necesario extirpar de raíz el matiz despectivo que encierra, en beneficio de la comprensión de su verdadera naturaleza humana. Los Discursos y Cartas, no consisten formalmente en ser impugnación de errores. Ciertamente muchos arrancan de la consideración de una opinión calificada de error y que la mayoría contienen una gran porción de polémica. Pero en cambio, otros muchos no se plantean como una impugnación, sino sencillamente como una deliberación o discusión de una cuestión oscura, que acaso ni siquiera conduce a una conclusión firme. Incluso en los que son contenciosos, se advierte que, al impugnar el error, Feijoo expone su doctrina, y tan importante llega a ser la exposición como la impugnación, aunque sean dialécticamente inseparables. En un texto famoso donde Feijoo habla de su propio estilo (TC IV, XIV, 25), aparece explícitamente usada la distinción entre asuntos y errores pertenecientes al asunto, que incidentalmente ocurrieran. Podríamos decir que en la fórmula “errores comunes” utilizada por Feijoo, es el adjetivo “comunes”, más que el sustantivo “errores”, lo que configura el objeto formal de los Discursos. Según esto, serían los “asuntos comunes” aquello sobre lo que Feijoo discurre; y si el modo de afrontar estos asuntos es preferentemente polémico ello será debido, en todo caso, a una orientación estilística que define el modo de Feijoo, pero no su tema.

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Correspondientemente, el “vulgo” a quien Feijoo se dirige debería ser puesto en relación formalmente con el hombre que se interesa por asuntos comunes, antes que con el hombre que yerra: al menos, yerra sobre asuntos comunes. El “vulgo” a quien Feijoo se dirige es una categoría de la ontología humana. Pero no es el “rústico” de los escolásticos: para estos, el rústico representaba la situación del animal racional cuyo entendimiento no estaba trabajado por las virtudes o vicios intelectuales, al menos del entendimiento especulativo. El rústico constituía, de este modo, la piedra de toque de un intelecto ingenuo, pero no por ello menos viviente. Ahora bien, el vulgo de Feijoo no se constriñe a la esfera del “rústico”, porque, como Feijoo dice muchas veces, “hay vulgo que sabe latín”. El vulgo no es tampoco un concepto político: la canalla, de Voltaire; la plebe, que Feijoo utiliza como término opuesto a la nobleza (TC IV, II, 20); también el noble es lector de sus Discursos; por tanto, es vulgo. El vulgo es el pueblo, ese pueblo a quien Feijoo dedica su primer Discurso, no el pueblo infalible de los románticos, ni menos el «pueblo necio» a quien hay que halagar; sino más bien el hombre en tanto que necesita opinar sobre cuestiones comunes que, al propio tiempo, nos son más o menos ajenas: el hombre enajenado, por respecto a asuntos que, no obstante, tiene que conocer. Es vulgo el matemático que tiene que opinar sobre cuestiones políticas; o el historiador que tiene que opinar sobre cuestiones físicas. En definitiva, los Discursos se configuran en el tratamiento de unos “asuntos comunes”, que desbordan ampliamente el tratamiento técnico o conceptual de algunas especialidades. Asuntos sobre los cuales ningún técnico, ningún especialista, puede reclamar autoridad específica; temas técnicos en tanto que interesan a los demás hombres, a los técnicos en otras materias, asuntos de los que sólo puede hablarse en un lenguaje común y no técnico, en un lenguaje nacional. Es cierto que las fronteras entre el lenguaje técnico y el lenguaje común son muy movedizas; pero, precisamente el ensayo constituye uno de los lugares óptimos en los que tiene lugar la ósmosis entre el lenguaje nacional y el lenguaje científico, o técnico. El ensayo puede intentar el uso de tecnicismos, a condición de incorporarlos al lenguaje cotidiano. Asuntos comunes, expuestos en lenguaje cotidiano, que por la magnitud de los materiales que remueven se configuran como las ideas globales que articulan la conciencia mundana moderna, al ritmo mismo en que se van asentando las distintas especialidades académicas. Feijoo, asimismo, sabe que los temas de sus Discursos y el orden que ha de seguir en ellos, los depara la realidad misma; y que, aunque el tratarlos incluye el concurso de varias ciencias, propiamente ellos no son científicos, pues no contiene demostraciones. «Si descontamos –dice Feijoo– los conocimientos revelados en lo sobrenatural y las matemáticas en lo natural, toda otra cuestión es opinable y no demostrable» (TC, I, I). Pero no por ello es menos urgente el formarse una opinión razonada. Y esta opinión razonada sobre los asuntos comunes es la finalidad que persiguen sus Discursos, que son también nuestros primeros ensayos.

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FEIJOO Y EL FEMINISMO ILUSTRADO EN ESPAÑA Todos vamos a ciegas y el más ciego de todos es aquel que ve las cosas con claridad La vida, verdaderamente desde la edad consciente en adelante, no es más que una enfermedad crónica (Feijoo). 1. El “batidero mayor”de Feijoo. Intenciones y precauciones Feijoo (Casdemiro 1676- Oviedo 1764) habla de “batidero mayor” o de asunto que despierta apasionada polémica el tema de si las mujeres y los varones tienen las mismas capacidades intelectuales. La discusión ya era habitual en su época. Sarmiento, colaborador de Feijoo hace una clasificación de las posturas en torno al tema: los defensores de la inferioridad que son infinitos, los adalides de la igualdad que son muchos y los apologistas de la superioridad que son algunos. Feijoo, que está atento a todos los frentes de disputa, dedica uno de sus discursos del Teatro Crítico a las mujeres. Lo titula “Defensa de las mujeres” y en la primera frase nos anuncia, suponemos que de manera irónica, que él corre grave peligro por atreverse con semejante asunto. Ahora bien, ¿de qué tiene que defender a las mujeres y luego por qué al hacerlo se pone “en grave peligro”? Tiene que defender a las mujeres de quienes no encuentran nada bueno e ellas, pues “en lo moral las llenan de defectos y en lo físico de imperfecciones”, pero lo que más le interesa defender es la capacidad de las mujeres para el conocimiento; “discutiré sobre su capacidad para todo tipo de ciencias y de conocimientos sublimes” nos dice. Feijoo defendía a las mujeres que deseaban estudiar para que no se encontrasen con impedimentos, prohibiciones, ridiculizaciones u olvidos. Defiende a mujeres españolas como Oliva Sabuco y Sor Juana Inés de la Cruz, filósofa renacentista la primera y barroca la segunda. Respecto al grave peligro el mismo Feijoo nos explica a qué se refiere cuando nos dice que “no es ya sólo un vulgo ignorante contra quien entro en contienda: defender a las mujeres es lo mismo que ofender a todos los hombres, pues raro hay quien no se interese por la preeminencia de su sexo con la desestimación del otro”. Feijoo barrunta que se le pondrán enfrente no sólo el vulgo ignorante, sino todos los varones. Hacía dos siglos que en España varones ilustres como Quevedo, Luis Vives, Fray Luis de León, o Lope de Vega se oponían a la instrucción de las mujeres. La mayoría de las mujeres, así como de los varones eran analfabetas. Los varones, pocos, podían estudiar en las Universidades, pero las mujeres no tenían admitida la entrada, con lo que sólo podían estudiar en la casa si eran de familia noble e instruida o en el convento. Las abadesas de los conventos muchas veces procedían de familias cultas que habían propiciado su formación y que después continuaban ellas en el convento, a la vez que enseñaban a otras monjas. Quevedo escribe La culta latiniparla donde ridiculiza a quienes saben latín. Luis Vives, en la obra Instrucción de la mujer cristiana, nos dice “no tiene necesidad la doncella de ser bien hablada, como de ser buena, honesta y sabia. Porque no es cosa fea en la mujer callar […] Aunque por eso no vituperio, ni desalabo el bien hablar […] sino que tengo en mucho el silencio como más útil al vivir honesto, y mayormente adonde no es

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muy necesario el hablar, el cual nunca puede ser necesario a la doncella[…]”. Fray Luis de León, tampoco gusta de que las mujeres hablen ni las que saben, ni las que no saben: “es justo que se precien de callar todas, así aquellas a las que conviene encubrir poco saber, como aquellas que pueden sin vergüenza descubrir lo que saben; porque en todas es, no sólo condición agradable, sino virtud debida, el silencio y el hablar poco […] Porque así como la naturaleza […] hizo a las mujeres para que encerradas guardasen la casa, así las obliga a que cerrasen la boca”. Lope de Vega no comprendía por qué una mujer tenía que aprender algo más que coser, hilar y remendar. Sin embargo, a pesar de toda esta oposición hacia que las mujeres estudien y, sobre todo, hablen y discutan, hubo mujeres que no sólo lo hicieron sino que hablaron para protestar contra la oposición al estudio que no sólo el “vulgo ignorante” como dice Feijoo, sino los cultos. En nuestro país sería el caso de María Zayas (1590-¿1661?), autora de Novelas ejemplares y Desengaños amorosos que en la “Presentación” de las primeras se pregunta por la razón de que sólo los varones sean sabios, a lo que ella misma responde que “es por el encierro en el que las [a las mujeres] tienen los hombres que no les proporcionan libros ni maestro, pues si esto ocurriese llegarían a ser sabias como los varones”. En Desengaños se refiere a “algunos ignorantes que temen que el talento ajeno contrarreste el propio, y creen que negando el talento a las mujeres lo tienen ellos”. Feijoo califica de superficiales los discursos que afirman la incapacidad de las mujeres para otra cosa que no sea las tareas caseras. Son superficiales porque confunden lo que hay con lo que puede haber. Las mujeres, habitualmente están destinadas a los oficios caseros, pero esto no quiere decir que no sean capaces de otra cosa (IX, 64). Pues “generalmente cualquiera -dice- por grande capacidad que tenga, parece rudo, o de corto alcance en aquellas materias en las que no se aplica, ni tiene uso” (X, 65). Así, la cuestión del entendimiento de las mujeres, que Feijoo califica de “batidero mayor”, depende del ejercicio y de las “noticias” o conocimientos; de modo que un varón que tenga pocas luces puede ser más brillante que una mujer de gran perspicacia, pero sin conocimientos. Pero no sólo es el vulgo y los sabios quienes creen que las mujeres no pueden ser educadas, sino “lo más gracioso”, dice Feijoo “a muchas, si no a las más, ya se lo han hecho creer” (XI, 71). Las mujeres llegan a creerse incapaces de estudiar y ejercitar el intelecto antes de darse cuenta que es por las condiciones en las que viven de entrega a las tareas domésticas. Este “batidero mayor” del que habla Feijoo no era exclusivo de España, sino habitual desde el siglo XVII en Europa, Francia e Inglaterra principalmente. Feijoo se hace eco de autores franceses que apoyan la educación de las mujeres como Poulain de la Barre que realiza una manifestación de intenciones, y de precauciones muy parecida a Feijoo. Poullain, escribió la obra la Igualdad entre los sexos, Discurso físico y moral donde se ve la importancia de deshacernos prejuicios. La desigualdad entre los sexos es un prejuicio, dice Poullain, una creencia falsa, y él se empeña en la tarea de demostrar la falsedad de tal creencia. Si la razón puede mostrar la falsedad de la creencia en la desigualdad entre los sexos, dirá Poullain, la razón es todopoderosa, pues el prejuicio más extendido y de mayor duración entre los humanos es el de la “Desigualdad entre ambos sexos”, “un sentimiento tan viejo como el mundo, tan extendido y amplio como la tierra y tan universal como el género humano” para que los sabios se convenzan “por fin de la necesidad de juzgar las

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cosas por uno mismo”. Para Poullain la creencia en la desigualdad está muy firme en el género humano o como decía Feijoo es el “batidero mayor” 2. Los salones también en Madrid Los cambios que se producen desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII en la sociedad Europea van a estar alimentados por espacios ajenos a las universidades: por las sociedades científicas y los salones. Las universidades habían empezado a abrirse en el siglo XIII como centros principales del saber, pero que no se adecuaron a los nuevos tiempos, esto es, a la nueva manera de encarar la naturaleza y la sociedad: la tierra no está en el centro del universo, las leyes de los cielos y las de la tierra son las mismas, el poder no vienen de Dios, etc. Las mujeres científicas no podían acceder a las sociedades científicas, pero tuvieron un espacio en los llamados salones literarios. Feijoo, atento a todas las novedades de la época conoce los salones literarios madrileños. Los salones habían sido un fenómeno francés del siglo XVII. El primer salón fue abierto por Madame de Rambuillet quien diseñó su casa de manera que permitiese la reunión de los y las intelectuales de la época; en el caso de la casa de Rambuillet la reunión transcurría en torno a su cama, pues la anfitriona padecía una extraña enfermedad que la obligaba a estar en la cama11. Los salones de la primera mitad del XVII estaban más centrados en discusiones de índole artística y literaria, mientras que los de la segunda mitad se inclinaban a la discusión de los avances científicos. El rasgo distintivo de los salones era la abundante presencia de mujeres en ellos y la mayoría eran de inspiración cartesiana. Tenemos ejemplos como Madame Galland, de quien se decía que Euclides no tenía secretos para ella, Mademoiselle Dupré, llamada “la cartesiana” por su ardiente defensa del Discurso del Método de Descartes; además de muchas otras12. En el caso de España tenemos, salón de la condesa de Lemos llamado Academia del buen gusto. La condesa presidía las reuniones y se levantaba acta de ellas. Tuvo un importante papel en la discusión acerca de si las mujeres debían entrar a formar parte de Sociedad Económica Matritense y formó parte del primer grupo de Damas de La Sociedad. 3. Oliva Sabuco (Alcaraz, 1562-1622)13: Feijoo hace un recorrido histórico en busca de mujeres prudentes y sabias para rebatir a quienes consideran a las mujeres viciosas e ignorantes. Entre las españolas cita a Oliva Sabuco y de ella dice que fue más avanzada que Descartes en lo que se refiere a la relación entre el cuerpo y la mente. ¿Quién era Oliva de Sabuco? Era una filósofa nacida en Albacete (Alcaraz) que escribió una obra titulada Nueva Filosofía sobre la naturaleza del hombre donde expone su idea del hombre desde el punto de vista filosófico, psicológico y médico. 11

Ver Pilar Pérez Cantó y Esperanza Mó Moreno: “Las mujeres y los espacios ilustrados”, Signos históricos, enero-junio, nº 013, Universidad Autónoma Metropolitana, Iztapalapa, Distrito Federal, México, pp. 43-69. 12 Ver Alberto Elena “La ciencia en los salones, o de cómo al punto convirtiéronse en sabias las mujeres”, Arbor CXLIV, 565 (Enero 1993), pp. 51-63. 13 Ver Rosalía Romero, “las filósofas: Oliva de Sabuco, pensadora del Renacimiento español” en La historia no contada. Mujeres pioneras (2005), Albacete, pp. 27-43

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Tanto la Nueva Filosofía como su autora recibieron en su época grandes elogios, tanto por el contenido científico y filosófico como por el estilo literario; de hecho, su estilo llegó a ser comparado con el de Cervantes. Lope de Vega la llamó Décima Musa, y su paisano alcaraceño Juan de Sotomayor le dedicó sonetos de alabanza. Oliva de Sabuco14, pertenece al llamado “siglo de oro español” que tiene como características: 

Defensa de la escritura en castellano en vez de latín con la pretensión de que los escritos pudiesen ser leídos por toda aquella gente que sabía castellano y no latín, pues esta lengua sólo era conocida por los clérigos y por los universitarios que eran unos pocos pertenecientes a las clases nobiliarias.

El empirismo o valoración de los hechos de la experiencia para sostener las teorías.

La afirmación de que el cerebro es tanto centro de la vida racional como de la emocional.

La obra Nueva Filosofía sobre la naturaleza del hombre consta de tres diálogos entre pastores, estilo típico de la época. Los pastores son Antonio, Rodonio y Veronio. Antonio representa a Oliva, es el erudito por medio del cual nos muestra su pensamiento, mientras que los otros dos se suelen limitar a formularle preguntas a Antonio, que adopta un papel similar al de Sócrates en los diálogos platónicos, los demás le preguntan y él va exponiendo la doctrina. Los tres coloquios son: - Coloquio del conocimiento de sí mismo, que trata sobre medicina y psicología, dando normas para evitar las enfermedades y prolongar la vida. La mejor receta para una buena salud es fomentar la alegría y evitar el enfado. Para la alegría son de gran utilidad los amigos y la conversación con ellos (eutrapelia). La Medicina y Fisiología, atacando a la medicina tradicional de Aristóteles, Hipócrates y Galeno, considerando que está errada y debe ser superada. Algunas de sus tesis son de la máxima actualidad, como es la atribución de cierto grado de sentimientos o conciencia en los animales. Se preocupa por dar remedios y consejos para que la gente viva mas tiempo y con mayor salud. Considera la estrecha vinculación entre la mente y el cuerpo, de manera que un malestar psíquico puede acarrear un malestar físico, incluso una enfermedad o en casos extremos la muerte. El contento es el mejor antídoto de la enfermedad, nos dice Oliva. Además de ser precursora de la Psicosomática, Oliva intuye en este coloquio la existencia de una sustancia neurotransmisora, lo cual sería plagiado después por ilustres médicos ingleses, y la sitúa en este aspecto por encima de autores como Descartes, que defendía la existencia de unos supuestos espíritus animales para la transmisión nerviosa. También considera que la musicoterapia y la higienización contribuyen a sanar a los enfermos, y recomienda la eutrapelia o moderación en la diversión y el placer. - El segundo coloquio es un tratado de Filosofía de la Naturaleza y Cosmología. Si en medicina Oliva de Sabuco fue muy avanzada, y de ello deja constancia Feijoo, no así en cosmología, a pesar de que ya por esa época se conocía en las universidades españolas las teorías de Copérnico que afirmaban que el sol estaba en el centro del universo y no la tierra. Oliva de Sabuco sigue la teoría ptolemaica que por aquel entonces era objeto de controversia, pues las teorías de Copérnico todavía no eran aceptadas por todo el mundo. 14

Ver Rosalía Romero (2008), Oliva Sabuco [1562-1620], Almud Ediciones, p. 36.

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- El tercer coloquio, llamado De las cosas que mejoran las repúblicas, de contenido político-social, entre lo que mejora la convivencia está evitar pleitos, pues quienes hicieron las leyes, las hicieron para aplicarlas con juicio y no para tener que pasar años y años de pleitos para salud y bienes por causa de los pleitos. Feijoo se refiere a ella como filósofa española que se superó a Descartes sobre las relaciones entre mente y cuerpo y sobre la consideración de los animales (brutos). Oliva estaría más cerca del racionalista Spinoza al considerar que es imposible disociar entre mente y cuerpo. Respecto a los animales “Volviendo, pues, a la cuestión sobre los brutos, digo, que unos Filósofos les niegan sentimiento, y otros les conceden discurso. Caudillo de los primeros se debe reputar Renato Descartes”. Por el contrario, Oliva de Sabuco recoge historias de Plinio en las que habla de los sentimientos de los animales: delfines que toman humanos por amigos y cuando estos mueren lloran y llegan a suicidarse; también perros, caballos y otros animales que muertos sus amos, mueren de pena (pp. 80-81). Se lamenta Feijoo de que haya una reincidente desidia en España respecto a los inventos de los españoles que luego se apropian extranjeros; ejemplo de ello fue “la invención del Succo nerveo, de que fue Autora la célebre Española Doña Oliva de Sabuco; y que, olvidada luego en España, reprodujo después, según se dice, como hallazgo propio, un Inglés, llamado Encio, a quien no conozco por otras señas, que la dicha. Mas sobre que esta novedad Anatómica no me parece de mucha utilidad, pues no veo, que por ella se haya innovado cosa alguna en la práctica de la Medicina; la realidad de Succo nerveo aun no está decidida: dudándose con razón de ella, aun después de los esfuerzos, que mi íntimo amigo el ingenioso Doctor Martínez hizo para probarla”. (Cartas Eruditas, tomo quinto, IX, n. 32). 4. Segundo contraejemplo: Sor Juana Inés de la Cruz Sor Juana Inés (Méjico 1651-1695), escritora precoz, pese a que ya gozaba de considerable fama, en 1667 ingresó en un convento de las carmelitas descalzas de México y permaneció en él cuatro meses, al cabo de los cuales lo abandonó por problemas de salud. Dos años más tarde entró en un convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez definitivamente. Dada su escasa vocación religiosa, parece que sor Juana Inés de la Cruz prefirió el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: “Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”, escribió. De ella dice Feijoo que, aunque es muy celebrada por la poesía, no tenía gran talento poético, pero sí abundancia de noticias. Sor Juana denuncia la situación de las mujeres y el doble rasero moral para calificar las acciones según las realice un varón o una mujer. Así, dice: Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis Interesante es también este poema sobre la prostitución

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¿Cuál mayor culpa ha tenido en una pasión errada: la que cae de rogada o el que ruega de caído? ¿O cual es más de culpar, aunque cualquiera mal haga, la que peca por la paga, o el que paga por pecar? El feminismo de Sor Juana está enlazado con su pensamiento filosófico preilustrado formado en la tradición neoplatónica y hermética que se extendió por Europa en el siglo XVI y que tuvo gran influencia en filosofía, literatura y poesía. La filosofía admite una separación tajante entre cuerpo y alma en cuanto que son elementos de diferente naturaleza de modo que la actividad de uno implica la pasividad de otro: el alma está activa cuando el cuerpo está pasivo y viceversa15. 5. Casas y conventos Feijóo recoge una carta que él había dictado a un monje compañero suyo para convencer a la hermana de este monje de entrar en el convento. Los argumentos comparan la vida del convento con la familiar, con la de esposa. Más que motivos religiosos, Feijoo da razones de utilidad y comodidad. Feijoo coincide con la filósofa inglesa Mary Astell (1676-1764) en la opinión de que la vida de casada no es tan buena como parece para las mujeres y, por ende, recomienda el convento. A pesar de que no parecía fácil convencer a la hermana del citado monje para que fuese al convento, lo consiguió. Feijoo desgrana las dificultades de una u de otra vidas (la de esposa y la de convento). En principio, para una mujer joven parece más apetecible la vida de casada, pero tiene sus inconvenientes y Feijoo no ahorra ninguno, pues “no ignoro las espinas de la Religión, y las flores [del siglo. El error está en juzgar que aquellas son espinas sin flores, y éstas flores sin espinas. ¡Cuánto mayores asperezas encuentra la experiencia en las amenidades del mundo, que en los rigores del Claustro!” (Tomo I). El convento, según Feijoo puede ser duro para la joven, pero para la mujer adulta es mucho más placentera y sosegada la vida conventual que la de esposa; pues fuera del convento, dice Feijoo, a medida que pasan los años las mujeres van perdiendo consideración, mientras que el convento al revés. Las mujeres van ganando estima en el convento, a la vez que ayuda en el caso de que la necesiten, pero éstas son difíciles de encontrar fuera del convento para una mujer adulta. Mary Astell añade una característica más a los inconvenientes de la casa. La casa es un lugar peligroso para las mujeres, pues aunque un marido tendrá castigo si mata a su mujer, nadie le recriminará si destruye psicológicamente a su mujer. Según Astell, para los varones la casa es un lugar donde pueden ser libres y, a la vez sentirse seguros; para las mujeres es un lugar en el que no son libres, pero tampoco pueden sentirse seguras. 15

Ver Mª Isabel Santa Cruz: “Filosofía y feminismo en Sor Juana Inés de la Cruz” en Actas del Seminario Permanente Feminismo e Ilustración 1988-1992, (1992), Universidad Complutense de Madrid, pp. 277-289.

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6. Límites del feminismo de Feijoo Los beneficios que se derivan de reconocer la igualdad de entendimiento entre varones y mujeres, así como dar a las mujeres la posibilidad de educación son de la siguiente índole, a saber: 

Castidad, pues no considerará a los varones dueños de su cuerpo “salvo cuando la santidad, el adulterio disminuirá del matrimonio lo autorice” (XXIV, 156).

Menos adulterios: el varón cuando llega a marido empieza a despreciar a su esposa, pues la educación que recibió le hace ver a su esposa como un niño de catorce años, sin inteligencia, ni prudencia. Y la desprecia. “En este estado cuanto la pobre mujer discurre es un delirio, cuanto dice un despropósito y cuanto obra un yerro” (XXIV, 158). Así, en este estado, las mujeres sucumben al primero que le diga algo agradable con lo que el riesgo de adulterio es grande. De manera que si ella cae “es el propio marido el que la despeña” (XXIV,160)

Las consecuencias más beneficiosas de la igualdad entre hombres y mujeres, así como de la educación de las mujeres serán para la familia, pues la esposa educada, educará mejor a los hijos, así como el marido que considere a su esposa como igual: La igualdad es fundamental en la casa, no así fuera de la casa. Porque respecto al gobierno de los pueblos considera más razonable que gobiernen varones A pesar de que Feijoo da cuenta del intelecto de las mujeres y de muchas reinas que ejercieron de manera ejemplar su reinado, acaba por asumir que es más razonable que gobiernen los varones, aunque lo razonable tiene sus límites, porque no debemos caer en el despropósito de elegir un niño, por el sólo hecho de que sea varón frente a una mujer, o como aquellos persas que por no querer coronar a una viuda, al enterarse de que estaba embarazada coronaron el vientre: “la práctica común de las Naciones es [340] más conforme a la razón, como correspondiente al divino Decreto, notificado a nuestra primera madre en el Paraíso, donde a ella, y a todas sus hijas en su nombre se les intimó la sujeción a los hombres. Sólo se debe corregir la impaciencia conque muchas veces llevan los Pueblos el gobierno mujeril, cuando según las leyes se les debe obedecer; y aquella propasada estimación de nuestro sexo, que tal vez ha preferido para el régimen un niño incapaz a una mujer hecha; en que excedieron tan ridículamente los antiguos Persas, que en ocasión de quedar la viuda de uno de sus Reyes encinta, siendo avisados de sus Magos que la concepción era varonil, le coronaron a la Reina el vientre, y proclamaron por Rey suyo el feto, dándole el nombre de Sapor antes de haber nacido”. Tomo primero, discurso XVI, n. 40). Feijoo veía la educación de las mujeres como un asunto que mejoraría la familia, sin embargo otros no lo veían así, Un contemporáneo de Feijoo, Santorelli, veía venir el fin del orden social en la posibilidad de que las mujeres cultivasen su intelecto como los varones. Sería el acabóse de los tiempos, pues si las mujeres estudian ya no obedecerán a los maridos y, por añadidura, ya nadie obedecerá a nadie. Santorelli nos dice que el padre Feijoo quiere que las mujeres repliquen a sus maridos, se reconozcan iguales a ellos con lo que se arruinarán todas las repúblicas porque, entonces el vasallo podrá decir al príncipe que no quiere obedecer. Otros como Manco de Olivares, alientan a los hombres a no dejar

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que se les arrebate el poder por parte de seres inferiores16 animándoles a vivir sin las mujeres, pues ellos (los varones son autosuficientes. Si las mujeres no obedecen a los maridos, ya nadie obedecerá. Sin embargo la defensa de la igualdad en el intelecto tuvo consecuencias más allá de lo que el mismo Feijoo pretendía. Sus argumentos fueron usados para defender la presencia de mujeres en sociedades como la Sociedad Económica Matritense. 7. Herencia de Feijoo: La polémica en la Sociedad Económica Matritense sobre la conveniencia de admitir a las mujeres En la Sociedad económica Matritense y de Amigos del País se planteó la cuestión de si las mujeres podrían formar parte de ella. Entre los detractores estaba Cabarrús. De las tres líneas argumentativas de la defensa, hay una que enlaza con Feijoo: “Los entendimientos no tienen sexo ni las almas no se diferencian como los cuerpos” había dicho José Marín17. Ignacio López de Ayala y Josefa Amar de Borbón consideraban que de la igualdad entre varones y mujeres se deduce, lógicamente, que las mujeres pueden entrar en la sociedad. Cabarrús, fue el representante de la oposición a la entrada de las mujeres. Sigue a Rousseau y a los jacobinos franceses en su argumentación de que la mujer es la esposa del ciudadano, no la ciudadana. La ciudadanía de la mujer era complementaria a la del varón. Ciudadano era el varón comprometido con los asuntos públicos, mientras que ciudadana con los asuntos domésticos. La naturaleza ha distribuido los papeles con sabiduría e igualdad. Dejadnos a nosotros las inquietudes y las fatigas del exterior; reinad dulcemente en el interior de los hogares; enseñar los derechos del hombre al niño que apenas balbucea, llevadlo pronto a la tribuna nacional, pero no rivalicéis con nosotros18. De la entrada de las mujeres en la Sociedad, o mejor dicho, de la salida de su casa, Cabarrús veía desplomarse la sociedad, pues la familia se desmoronaría y con ella el orden social. Sin embargo, admitía que algunas mujeres como su amiga la condesa de Montijo perteneciesen, pero que todas pudiesen hacerlo, pues -se preguntaba- ¿cómo esperar que sean amigas del país las que desdeñan las tareas de madre y de esposa? El “batidero” del que habla Feijoo continúa hasta nuestros días en el mundo occidental, pero referido a otros temas, pues el derecho a la educación de las mujeres en todos los niveles, al menos legalmente, quedó sentado en las primeras décadas del siglo XX, así como el derecho al voto. En la segunda mitad del siglo XX, las mujeres fueron accediendo a oficios y profesiones consideradas más propias de los varones. Los finales del siglo XX y principios del XXI focalizan análisis y reivindicaciones en el internacionalismo o necesidad de que mujeres de todo el mundo puedan salir de los “batideros”, así como en la violencia contra las mujeres.

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Ibid., p. 55. Bolufer 1998, p. 361. 18 Bolufer, obra citada, p. 357. 17

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LENGUA Y LITERATURA

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SOBRE EL TRÁNSITO DE LAS ARAÑAS DE UN TEJADO A OTRO El padre Feijoo era un hombre de una curiosidad sin límites. Cualquier cosa podía ser objeto de su atención. En una ocasión le consultaron cómo era posible que las arañas, sin volar, se trasladasen de un tejado a otro. Esta fue su respuesta. “Me pregunta cómo las arañas, sin volar, pasan de un árbol a otro, o de un tejado a otro, para hacer, sobre entrambos, puente con sus hilos. Es una de las preguntas más curiosas, y abstrusas, que pueden hacerse en la Física. Ha muchos años que he pensado en ella algunos ratos, sin poder encontrar solución alguna. Pero últimamente la hallé, debiéndola precisamente a mi lectura, sin concurrir (en ello ni) mi observación, ni mi ingenio.

Este secreto, pues, se halla descubierto en las Memorias de la Academia Real de las Ciencias del año de 1707, por la diligencia del académico Mr. Homberg, que con gran cuidado observó todos los movimientos, y operaciones de las arañas. El modo con que atraviesan los hilos de un tejado a otro, (lo mismo de un árbol a otro) es éste: Pónese la araña avanzada sobre la extremidad de una de las últimas tejas: allí, estribando solamente sobre las seis piernas anteriores, con las dos de atrás va sacando de su parte posterior por unos agujeros que la naturaleza destinó a este efecto, un jugo glutinoso, y formando de él un hilo de dos, o tres, o más varas de largo... (Faltó advertir, que esta operación sólo la hace en tiempo de calma). El hilo, formado en esta circunstancia de tiempo, y de sitio, queda pendiente al aire, y pegado, a favor de su misma glutinosidad en el sitio mismo donde la araña le hizo: pegado digo, por una extremidad, hasta que algún vientecillo lleva la otra extremidad, que está pendiente, o al tejado de enfrente, o a la pared, o a otro árbol vecino, y allí se pega por la misma causa; lo que reconocido por la araña, y que queda flojo por lo común, le va recogiendo algo hacia sí, hasta que le siente bastantemente tirante; pégale entonces de nuevo al sitio en que está, con que ya tiene puente para pasar a la otra parte, como en efecto pasa; y colocada allí en la punta de otra teja, empieza la obra de otro hilo paralelo al primero; pero éste, y los demás que se siguen,

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no quedan al beneficio del viento; sino que la araña, paseándose por el primer hilo, le va formando, y conduciendo al mismo sitio, y así va continuando su obra, hasta que teniendo bastantes hilos (según el designio que forma) hace, sostenida de ellos, otros hilos transversales, con que ata los primeros; y del tejido de unos, y otros resulta su delicada tela”. Cartas eruditas y curiosas. Tomo I, carta XIX. Nivel: 1º y 2º de la ESO Área: Lengua y Ciencias Actividades: 1.-Para entender bien este texto busca en el diccionario todas aquellas palabras que ignores. Empieza por las señaladas en negrita e intenta comprender el significado de las frases. 2.- Comprueba que has entendido bien el texto. Lo has entendido si eras capaz de explicártelo a ti mismo o a otra persona. 3.- ¿Serías capaz de explicar algún comportamiento particular de algún animal que conozcas bien o hallas observado? Por ejemplo, el comportamiento de un perro cuando lo sacas de paseo; o el de un gato cuando llegas a casa y le traes comida. Imita el estilo del Padre Feijoo, cuenta las cosas como si se las estuvieses contando a alguien. Ponte manos a la obra.

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LOS ESTORNUDOS En nuestros días, cuando alguien estornuda en presencia de otras gentes, se suele saludar dicho acto con alguna frase breve: ¡Jesús! ¡Salud! ¡Santinos! El Padre Feijoo se detiene en ilustrar de dónde procede la costumbre. “Dicen que el origen de saludar a los que estornudan se estableció en tiempos de San Gregorio. En tiempo de aquel santo se padeció en Roma una gravísima pestilencia, cuya funesta crisis era un estornudo, y luego moría el enfermo. El Santo Pontífice ordenó el remedio de la oración para aquel mal, y que de aquí quedó el uso de la imprecación de salud siempre que se estornuda. Esta tradición, evidentemente es fabulosa. En la Academia Real de las Inscripciones se trató este punto, y se exhibieron noticias de que no sólo entre griegos y romanos era corriente esta práctica; pero aún en el Nuevo Mundo la hallaron establecida los españoles cuando descubrieron aquellas tierras. El señor Morín, miembro de aquella Academia, discurre que la tradición común que hoy reina sobre el origen de estas salutaciones se ocasionó de otra tradición fabulosa, y mucho más antigua. Esta fue la de los rabinos que decían que Dios al principio del mundo estableció la Ley general de que los hombres no estornudasen más que una vez, y que en el instante inmediato muriesen. Que efectivamente así sucedió, sin excepción de alguno hasta el Patriarca Jacob, el cual en una segunda lucha que tuvo con Dios, obtuvo la revocación de esta Ley; y que siendo informados todos los príncipes del mundo de este hecho, ordenaron a sus súbditos acompañasen en adelante el estornudo de acciones de gracias y saludables imprecaciones. Dos noticias curiosas para concluir. a) Entre los epigramas griegos hay uno gracioso, mofándose de un hombre de larguísima nariz, de quien dice que no invocaba a Júpiter cuando estornudaba, porque por la enorme longitud de su nariz sonaba el estornudo tan lejos de sus orejas que no le oía; b) Cuando el Rey de Monomotapa estornuda, todos los habitadores de su corte le saludan; porque los que están cerca de él hacen la salutación en tono tan alto que la oyen los que están en la antecámara; estos hacen lo mismo, conque son oídos e imitados de los que están en la pieza inmediata; y de este modo va pasando la palabra de una pieza en otra hasta salir a la calle, y después se propaga por toda la ciudad: de modo, que a cada estornudo del Rey resulta una gritería horrenda de muchos millares de sus vasallos”. Teatro Crítico Universal, Tomo IV, Discurso VIII Nivel: 3º y 4º de la ESO Área: Lengua Actividades: 1.- En el texto, Feijoo trata de establecer __________________________________ 2.- La costumbre tenía lugar en sitios tan distintos como___________, _________, ___________, ____________ 3.- ¿Cuáles fueron los “tiempos de San Gregorio”?

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4.- ¿Sabes lo que es un rabino? Contesta a la pregunta y explica qué procedimiento has seguido para hacerlo. 5.- Muchas de nuestras costumbres y dichos tienen un origen remoto. Explica en tus palabras por qué, según la explicación del texto, decimos “Jesús” después de que alguien estornude en nuestra presencia. 6.- Una curiosidad. ¿Dónde estaba el reino de Monomotapa? ¿Qué países actuales lo constituían?

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LA PLAGA DE RATONES Con humor refiere el Padre Feijoo esta historia que se contaba en el Principado de Asturias y es copia de otras similares que se contaban en otros lugares “Es conocido en el Principado de Asturias que habiéndose padecido en Oviedo y sus vecindades, hace cosa de dos siglos, una perniciosísima plaga de ratones, que cruelmente devoraban todos los frutos, después de usar inútilmente del remedio de los exorcismos, que la Iglesia ha autorizado, recurrieron a una providencia muy extraordinaria: realizar un juicio en el Tribunal Eclesiástico, a fin de, después de realizado el proceso, promulgar una sentencia contra aquellas sabandijas. Señalóseles abogado y procurador, que defendiesen su causa; éstos sostuvieron que aquellas eran criaturas de Dios, por tanto a Él pertenecía la conservación de ellas: que Dios, que las había criado en aquella tierra, por consiguiente los frutos de ella había destinado a su sustento. Sin embargo, en virtud de lo alegado por la parte opuesta, se promulgó sentencia contra los ratones, mandándoles que, abandonando aquella tierra, se fuesen a las montañas de las Babias (dentro del mismo Principado). No obedecieron los ratones. Sirvió ello para que su procurador y abogado alegaran que la ejecución de la sentencia era imposible por haber arroyos en medio, los cuales no podían pasar los ratones, a menos que se atravesasen pontones por donde transitasen. Pareció justa la demanda, pusiéronse los pontones. El Juez Eclesiástico de nuevo promulgó la sentencia y entonces los ratones obedecieron, observándose con admiración que por muchos días estuvieron pasando ejércitos de ratones por los maderos colocados sobre los arroyos, camino a las montañas de las Babias”. Teatro Crítico Universal, Tomo VI, Discurso VII Nivel: 1º y 2º de la ESO Área: Lengua Actividades: Tras la lectura en voz alta, en el aula, se pueden realizar las siguientes actividades 1.- Tomando en consideración la época en que vivió el padre Feijoo, averigua los años en que ocurrió la historia que nos cuenta. 2.- ¿Qué es un exorcismo? 3.- ¿Cómo se diría actualmente “recurrieron a una providencia muy extraordinaria”? 4.- ¿Qué argumentó la defensa de los ratones? 5.- ¿Cuál fue la sentencia? 6.- Averigua dónde está Babia. 7.- ¿Por qué los ratones no pudieron cumplir la sentencia? ¿Cómo se resolvió el problema? 7.- En el texto se usan dos sinónimos para referirse a los puentes que utilizaron los ratones para salvar los ríos. ¿Cuáles son? 8.- ¿Con qué otro cuento popular se puede emparejar esta historia? 57


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SÁTIROS, TRITONES Y NEREIDAS Reflexiona el Padre Feijoo sobre la existencia de seres fabulosos. Estas son algunas de sus ideas “Estas tres especies fueron famosísimas en el paganismo. Terrestre la primera, marítimas la segunda, y la tercera. Pintaban a los sátiros como medio brutos, y medio hombres; pero en la estimación eran medio hombres y medio deidades. Tenían cuernos, cola, y pies de cabras: en el resto humana toda la configuración. Habitaban las selvas como fieras, y eran adorados en los templos como semidioeses. Los tritones, medio hombres y medio peces, gozaban la misma prerrogativa de semideidades. Venían a ser los trompeteros de Neptuno, bajo cuyas órdenes, inspirando su aliento a una concha retorcida en forma de bocina, con su ronco sonido aterraban el piélago19. Las nereidas no se distinguían de los tritones, sino en el sexo, y en que no se les atribuía el uso de la bocina. Tenían la mitad del cuerpo de mujer, el resto de pez, y eran semidiosas marinas. Suenan en el mundo sátiros, tritones, y nereidas como meros entes fabulosos. Pero yo, sin negar que mezclo algo la fábula, siento que fueron seres verdaderos, y reales. Un suceso que he leído es el del hombre marino, visto en Brest el año de 1725. Lo vieron durante mucho tiempo treinta y dos personas que había en un bajel, cuyo capitán era Olivier Morin. Era perfectamente proporcionado, y sus miembros en todo semejantes a los nuestros, salvo que entre dedos de manos y pies tenía una especie de aletas al modo de las ánades. Sería prolijo referir los movimientos y ademanes que hizo. Lo más notable fue, que viendo la figura que había en la proa, una mujer hermosa, después de contemplarla, suspenso un rato, se abalanzó fuera del agua, en ademán de querer asirla. Hubo también dos circunstancias ridículas en este suceso. La primera de parte del monstruo, el cual, como haciendo irrisión de la gente del navío, vueltas las espaldas, y levantado algo en el agua, exoneró el vientre a vista de todos. La segunda, de parte del contramaestre, el cual teniendo enarbolado ya un arpón para tirarle, dejó de arrojarle, sorprendido de un terror pánico. Es el caso, que el año anterior un francés llamado Lacommune, en el mismo bajel se había quitado la vida, y le habían arrojado al mar en el mismo sitio. Ocurrióle al contramaestre al tiempo que estaba para lanzar el arpón, que el hombre marino era no más que un espectro, fantasma, o aparición del desventurado Lacommune”. Teatro Crítico Universal, Tomo VI, Discurso VII Nivel.- 1º Y 2º de la ESO Área.- Lengua, EPV.

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Piélago: parte del mar que dista mucho de la costa.

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Actividades: 1.- Lectura colectiva en el aula y elaboración de un pequeño vocabulario con los términos cuyo significado se ignore. 2.- Búsqueda de imágenes representativas de los tres personajes. Para ellos se puede recurrir a Internet o a las enciclopedias Encarta o Wikipedia. También a la Mitología Griega. 3.- Decoración del aula con imágenes de los tres personajes. 4.- Realización de un comic a partir de la narración de “el hombre marino”.

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PURGATORIO DE SAN PATRICIO Señala el Padre Feijoo que es frecuente que las creencias religiosas están cuajadas de errores perniciosos, fábulas inútiles o noticias inciertas. Lo ilustra con la que denomina historia de San Patricio, donde se coloca el Paraíso en el interior de la tierra. “En el Condado de Dongall, que hace parte de la Ultonia, Provincia Septentrional de Irlanda, sobre el célebre lago Earne, o Erno, hay otro pequeño lago, formado por un río al poco de su nacimiento. En este lago hay algunas isletas, y entre ellas una a quien los Irlandeses llaman Ellanu' Frudagory, esto es, Isla del Purgatorio, por estar en ella la famosa cueva, a quien se dio el nombre de Purgatorio de S. Patricio. Entre los autores a quienes debemos la noticia del Purgatorio de S. Patricio, el más conocido, el más acreditado, el más ilustre es Mateo de París, monje benedictino inglés que escribió la historia de Inglaterra desde el principio del mundo hasta el año de 1259, en que murió. Fue Mateo de París uno de los mayores hombres que produjo Inglaterra. Era teólogo, matemático, historiador, orador, poeta, pintor, arquitecto, y sobre todo hombre de eminente virtud, y generoso celo. En el año de 1153 refiere Mateo de París el origen e historia de su Purgatorio en la forma siguiente:

Predicando el gran Patricio en Irlanda el Evangelio procurando convertir los bestiales hombres de aquella región con el terror de las penas del Infierno y con la esperanza de los gozos del Paraíso. Pero ellos resueltamente le decían que no se habían de convertir a Cristo si ocularmente no les mostrase aquellas penas y aquellos gozos. Así que les prometió uno y otro. Se aplicó el santo con fervorosísimas oraciones, vigilias y ayunos,

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solicitando de Dios este favor. Apareciéndosele Cristo, Señor nuestro, le condujo a un lugar desierto y mostrándole allí una cueva redonda, obscura, le dijo: - Cualquiera que, arrepentido y constante en la Fe, entrare en esta cueva y estuviere en ella por espacio de un día, y una noche, saldrá purgado de todos los pecados con que haya ofendido a Dios en el transcurso discurso de su vida. Y el que entrare en ella, no sólo verá los tormentos que padecen los malos; mas también, si perseverare en el amor de Dios, las dichas, que gozan los bienaventurados. San Patricio, alegre por la aparición de Cristo y por el descubrimiento de la cueva, esperaba convertir el pueblo de Irlanda a la fe. Edificó al punto en aquel lugar un Oratorio, cercó la cueva y la cerró con puerta para que nadie entrase en ella sin su licencia, dejando a su cargo a un prior.

Un soldado llamado Oeno, que había militado muchos años bajo la bandera del rey de Inglaterra, y cometido innumerables atrocísimos delitos, volviendo a Irlanda, patria suya, por ver a sus padres, arrepentido de sus desmanes resolvió entrar en la cueva de San Patricio. Preparose durante quince días con oraciones y otros devotos ejercicios. Finalmente comulgó, se le roció con agua bendita, se abrió la puerta, y se le introdujo en la cueva. Empezó Oeno a caminar por la cueva hasta meterse en una gran oscuridad. Prosiguió, logrando algo de luz, se halló en un dilatado campo, donde le salieron al encuentro quince varones vestidos de blanco, de los cuales el uno le previno, que luego que él y sus compañeros se apartasen de allí, se vería en poder de los demonios, los cuales con amenazas, y tormentos procurarían moverle a que retrocediendo saliese de la cueva; pero que si quisiese ejecutarlo, en poder de los demonios quedaría para siempre: así toda su

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dicha consistía en proseguir, por más espantos que viese, o tormentos padeciese. Instruyóle en que al verse en cualquier angustia, invocase el nombre de Cristo, con lo cual saldría de ella. Con esto se despidieron de él los quince varones y pronto se vio cercado de demonios, que al principio tentaron con halagos, mezclados con amenazas, a persuadirle que se volviese. Viéndole constante, sucesivamente le fueron conduciendo por varios sitios donde estaban padeciendo horribles, y varios tormentos innumerables hombres, y mujeres: voraces llamas, cruelísimos azotes, garfios ardientes, que despedazaban los cuerpos, serpientes, dragones, sapos que roían las entrañas, y otras penas semejantes, fue cuanto presentaron a su vista, y que en parte le hicieron padecer. Oeno, aprovechándose de la instrucción, a cada nueva especie de tormento que le daban, invocando el nombre de Cristo se libraba de él. Al fin, después de pasar por indecibles angustias, llegó a la mayor de todas, que fue el tránsito de un puente larguísimo, altísimo, estrechísimo, y sobre esto sumamente resbaladizo, colocado sobre un anchuroso y profundo río de azufre y plomo derretido, cuyos peces eran serpientes, y dragones, y cuyos vapores eran hediondas espesas nieblas. Añadíase para complemento del terror gran multitud de demonios, que sobre las sulfúreas ondas le esperaban con arpones encendidos para disparárselos, luego que le viesen sobre el puente. Este tránsito era inevitable, si no se resolvía a volver a la puerta de la cueva, a lo cual le convidaban amigables los demonios. Mas Oeno, puesto el corazón en Dios, y la lengua en el dulcísimo nombre de Jesús, se decidió a pasar el puente. Movíase al principio con tímidos, y perezosos pasos. Los aullidos, que desde el río daban los demonios, para atronarle, eran espantosos. Veía volar por el aire, llegando casi a tocar su cuerpo, gran multitud de encendidos arpones y garfios. Mas viendo que el puente, al paso que se iba avanzando en él, se iba ensanchando más, y más, cobrando más ánimo, fue prosiguiendo hasta colocarse felizmente en la opuesta imagen. Aquí se mudó enteramente el teatro. Desaparecieron horrores, tormentos, demonios y en su lugar sucedió una bien ordenada procesión de devotísima gente bellamente adornada. Traían en las manos ricas cruces, preciosos estandartes, y ramos de oro; y saliendo al encuentro a Oeno, después de repetidos parabienes de su santa resolución, y el feliz éxito de ella, le condujeron a un sitio de incomparable amenidad, y hermosura. Dijeron a Oeno que la región de tormentos por donde había pasado era el Purgatorio, y todos los que había visto en él padeciendo eran los justos, a quienes había cogido la muerte en gracia pero pagaban por la pena debida a sus culpas. Que debajo de aquella región en mayor profundidad estaba el Infierno. Finalmente, que aquella feliz estancia que pisaba entonces era el Paraíso Terrenal. Oídas estas cosas, se despidió de ellos con lágrimas, y caminando sin comodidad alguna, llegó a la entrada de aquel abismo al tiempo mismo que el Prior del Convento abría la puerta, por cumplirse ya las veinticuatro horas, término fatal, en que si no parecía allí el que había entrado, era señal indefectible de que quedaba en poder de los demonios para siempre”. Teatro Crítico Universal, Tomo VII, Discurso VI

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Nivel: 3º y 4º de la ESO Área: Lengua y Educación Plástica y Visual Actividades: Tras la lectura del texto y el trabajo correspondiente para garantizar su comprensión cabal, se propone realizar una actividad plástica tomando como centro de atención la realización de un cómic que podría tener las siguientes escenas: 

Llegada de Oeno a la entrada de la cueva de San Patricio

Encuentro con los varones vestidos de blanco

Encuentro con los demonios

Los tormentos

Tránsito por el puente y sus peligros

Superación de la prueba y encuentro con los devotos

La realización del cómic exige una previa explicación de la cosmovisión cristiana del infierno, el purgatorio y el cielo. Ángeles y demonios. El cómic puede situarse tanto en el pasado como en la época actual.

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PEREGRINACIONES Y SAGRADAS ROMERÍAS Tras reflexionar sobre la mala utilización de las santas peregrinaciones y los vicios que ocasiona, el Padre Feijoo se detiene en considerar las romerías y fiestas populares. “El inconveniente que hay en las peregrinaciones es casi de ninguna monta en la comparación de los que se observan en las romerías. Con horror entra la pluma en esta materia. Sólo quien no haya asistido alguna vez dejará de ser testigo de las innumerables relajaciones que se cometen en ellas. Ya no se disfraza allí el vicio con capa de piedad: en su propio traje triunfa la disolución. Coloquios desenvueltos de uno a otro sexo, rencillas, y borracheras son el principio, medio, y fin de las romerías. Eso se hace, porque a eso se va. (…) Nacen deseos, que después pasan a ejecuciones. (…) Todo es fiesta en la fiesta. Todo es jovialidad en la romería. En las conversaciones, pretextando el regocijo, se pasa la raya de la decencia. Habla la lengua más de lo que dicta la razón y los ojos hablan algo más que la lengua. Hácese generoso el más mezquino: promete con largueza el que no tiene que dar. Todo se cree, porque el distraimiento del espíritu estorba toda cuerda reflexión. A la sombra del bullicio crece en un sexo el atrevimiento, y en otro la confianza. Menos máquinas bastan para derribar muros, que a veces caen a soplos. Oculta después la noche las consecuencias del día; y no pocas veces descubre el discurso de muchos días lo mismo que ocultó aquella noche. ¿Qué son sino estiércol, inmundicia, abominación, eso que se llama solemnidad, fiesta, romería? ¿Qué son sino torpes cultos al ídolo de Venus, en vez de devotos obsequios a Dios y a sus santos? Y al fin, ese estiércol, ¡a cuántas desdichadas les sale a la cara pasados algunos meses! (…). Este es el fruto espiritual que se saca de las romerías… ¿Mas qué remedio? ¿Que se quiten enteramente? No me atrevo a proponerlo; porque las reformas extremas, que por precaver los abusos quieren no sólo cortar las ramas viciosas mas también arrancar las raíces, suelen tener gravísimos inconvenientes. (…) Solo dos expedientes cómodos se me ocurren. El uno, que como en Madrid asiste un Alcalde de Corte a las Comedias, para las romerías se diputase un Ministro de Justicia con especial comisión de velar a atajar todo género de desórdenes. El otro, que se prohibiese con proporcionadas penas el que concurriese alguna mujer joven, que no fuese acompañada del padre, o del hermano, o del marido, o por lo menos de algún pariente cuyo respeto la sirviese de preservativo, con la precisión de no faltar jamás de su lado. Pero en éste último se debe prevenir, ó que sea mucha la proximidad de la sangre, ó mucha la distancia de la edad. De otro modo se puede dar en Seyla, huyendo de Caribdis, y resultar del remedio más grave enfermedad. Usando de estas precauciones, se podrá lograr juntamente con el culto de los santos una honesta diversión, nada reñida con aquel acto de virtud. (…) Esto es poner las cosas en el debido punto. No está la alegría mal avenida con la virtud… de modo que ni a aquella se le corte algún espacio a sus naturales ensanches, ni se extienda de modo que pase a ajenos límites”. Teatro Crítico Universal, Tomo IV, Discurso V

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Nivel.- 4º de la ESO Área.- Lengua Actividades: Las romerías eran celebraciones religiosas anuales que se convertían en fiestas para la comunidad, que, por otra parte, tenía pocas ocasiones para acudir a festejos. 1. Pregunta a las personas de más edad de tu familia sus recuerdos sobre las romerías: si las conocían, si acudían a algunas de ellas, qué se hacía en ellas, etc. Quizás tú también has acudido a alguna de las que aún se celebran. Explica tu experiencia. 2. Feijoo plantea que los tres problemas principales que él observa en dichas reuniones son las relaciones “desenvueltas” entre los sexos, las peleas (“rencillas”) y las borracheras. ¿Qué quiere decir Feijoo con “Todo es fiesta en la fiesta”? Explícalo con tus palabras. 3. ¿Cuáles son las consecuencias de que “los hombres se atreven, las mujeres confían”? 4. Relaciona la descripción de las romerías que hace Feijoo con las fiestas juveniles actuales. ¿Hay alguna similitud? Pon ejemplos. 5. En la mitología romana, Venus era la diosa de: 6. Feijoo plantea tres posibles soluciones para acabar con esta situación: a. Que desaparezcan las romerías. Ni a él mismo le parece solución porque: b. Un Ministro de Justicia que: c. Que se prohibiese: 7. ¿Cuál es el significado de la frase “Estar entre Escila y Caribdis”? ¿Qué estrecho custodiaban ambos monstruos legendarios? 8. Su conclusión es que, de todas formas, “No está la alegría mal avenida con la virtud”. Comenta esta afirmación.

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CAUSAS DEL AMOR El amor es el tema que aborda Feijoo en el siguiente texto. Distingue nuestro autor diversos tipos de amor y se centra en lo que denomina amor patético. “Tres especies de amor distingo: apetito puro, amor intelectual puro, y amor patético. El apetito puro, que con alguna impropiedad se llama amor, se termina a aquellos objetos, que deleitan los sentidos externos, como al manjar regalado, al olor suave, a la música dulce, al jardín ameno. Éste amor se excita precisamente por la experiencia, que tiene el alma de la sensación grata, que le causan estos objetos. (…). El amor intelectual puro viene a ser el mero ejercicio del alma racional, independiente, y separado de toda conmoción en el cuerpo, o parte sensitiva. Este se excita por la mera representación de la bondad del objeto. El alma ama todo lo que se le representa bueno, sin ser necesaria otra cosa más que el conocimiento de la bondad. El amor patético es el propio de nuestro asunto. Éste es aquel afecto fervoroso, que hace sentir sus llamaradas en el corazón, que le inquieta, le agita, le comprime, le dilata, le enfurece, le humilla, le congoja, le alegra, le desmaya, le alienta, según los varios estados en que halla el amante, respecto del amado; y según los varios objetos, que mira, ya es divino, ya humano, ya celeste, ya terreno, ya santo, ya perverso, ya torpe, ya puro, ya ángel, ya demonio. Cuando digo, que hay amor patético, torpe, y perverso, no se debe entender, que por sí mismo lo sea, sino por la concomitancia, que a veces tiene con el torpe apetito. Es cierto, que el amor muy ardiente a sujeto de distinto sexo, si no cae en un temperamento muy moderado, está arriesgado a la agregación de una pasión lasciva; pero aún cuando suceda esta agregación, se deben contemplar, no como una sola, sino como dos pasiones diversas, o como dos distintos fuegos, uno noble, otro villano, que como tales tienen su asiento, y se hacen sentir, aquél en el corazón, parte príncipe del hombre, éste en la oficina más baja de este animado edificio: aquél es propiamente amor, éste mero apetito. Despréndense no pocas veces algunas centellas del primero, que encienden el segundo; mas no por eso se deben confundir, o juzgarse inseparables; antes bien son muy diversos los temperamentos, que encienden una, y otra pasión en grado sobresaliente. Así se ve que los hombres muy lascivos no son de genio amatorio: apetecen; no aman: son como los brutos: quieren, no el objeto, sino el uso: de que se sigue, que saciado el apetito, queda el corazón en perfecto reposo. En esta especie de amor (digo el patético) hay notable discrepancia de unos individuos a otros. Hay algunos de índole tan tierna, de condición tan dulce, que se enamoran casi de cuantos tratan, y, como se suele decir, a todos quieren meter en las entrañas; al contrario otros, tan despegados, tan secos, tan duros, que ningún mérito basta a conciliar su cariño. No apruebo lo primero; pero abomino lo segundo. Aquellos son unos genios suaves, indulgentes, benignos, que carecen de elección; pero en recompensa abundan de bondad: éstos son unos montaraces, agrestes, malignos, a quienes todo desplace, sino lo que más debiera desplacerles; esto es, ellos a sí mismos. Los primeros no son muy discretos; pero los segundos declinan a irracionales…”. Teatro Crítico Universal, Tomo VII, Discurso XV

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Nivel.- 4º de la ESO Área: Lengua Actividades: 1. ¿Cuáles son los sentidos externos? ¿Guardan éstos alguna relación con el alma racional? 2. ESPECIES DE AMOR. RELACIONA LOS SIGUIENTES ELEMENTOS: A. AMOR PATÉTICO B. AMOR INTELECTUAL PURO C. APETITO PURO

Placer que nos causas determinadas experiencias sensoriales Sentimiento intenso y variable hacia algo o alguien Amor que sentimos por todo lo que en sí es bueno

Escribe dos ejemplos de cada uno: A. B. C. 3. EL AMOR PATÉTICO MUY ARDIENTE A SUJETOS DE DISTINTO SEXO20 

Tiene dos elementos: Amor y Apetito (sexual). Sólo los temperamentos moderados pueden controlarlos para no caer en una pasión lasciva. ¿En qué lugar del cuerpo se asienta el amor? ¿Y el apetito?

El sentimiento del amor es diferente para cada persona. Hay quienes se enamoran de todas las personas, quienes no sientes nada por nadie, quienes sólo desean (apetecen) y no aman. Escribe una redacción de, al menos, 7 líneas que hable del amor relacionándolo con la descripción que de él da el autor.

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En este tiempo no se concebía el reconocimiento de las relaciones no heterosexuales.

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ÉTICA Y FILOSOFÍA

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LAS MODAS Tendemos a pensar en la moda como un fenómeno actual. Sin embargo ya Feijoo reflexiona sobre el tema “Siempre la moda fue de la moda, quiero decir, que siempre el mundo fue inclinado a los nuevos usos. Esto lo lleva de suyo la misma naturaleza. Todo lo viejo fastidia. El tiempo todo lo destruye. A lo que no quita la vida, quita la gracia…Piensan algunos que la variación de las modas depende de que sucesivamente se va refinando más el gusto, o la inventiva de los hombres cada día es más delicada. ¡Notable engaño! No agrada la moda nueva por mejor, sino por nueva. Aún dije demasiado. No agrada porque es nueva, sino porque se juzga que lo es, y por lo común se juzga mal. Los modos de vestir de hoy, que llamamos nuevos, por la mayor parte son antiquísimos. Aquel linaje de anticuarios, que llaman medallistas (estudio, que en las naciones también es moda), han hallado en las medallas, que las antiguas emperatrices tenían los mismos modos de vestidos, y tocados, que como novísimos usan las damas en estos tiempos…Hoy renace el uso mismo que veinte siglos ha expiró. Nuestros mayores le vieron decrépito, y nosotros le logramos niño. Enterrole entonces el fastidio, y hoy le resucita el antojo. Pero aunque en todos tiempos reinó la moda, está sobre muy distinto pie en éste, que en los pasados su imperio. Antes el gusto mandaba en la moda, ahora la moda manda en el gusto. Ya no se deja un modo de vestir porque fastidia, ni porque el nuevo parece, o más conveniente, o más airoso. Aunque aquel sea, y parezca mejor se deja, porque así lo manda la moda. Antes se atendía a la mejoría, aunque fuese sólo imaginada; o por lo menos un nuevo uso, por ser nuevo agradaba; y hecho agradable, se admitía: ahora, aún cuando no agrade, se admite sólo por ser nuevo. Malo sería que fuese tan inconstante el gusto; pero peor es que sin interesarse el gusto haya tanta inconstancia.

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De suerte, que la moda se ha hecho un dueño tirano, y sobre tirano importuno, que cada día pone nuevas leyes, para sacar cada día nuevos tributos; pues cada nuevo uso que introduce, es un nuevo impuesto sobre las haciendas. No se trajo cuatro días el vestido, cuanto es preciso arrimarle como inútil, y sin estar usado, se ha de condenar como viejo. Nunca se menudearon tanto las modas, como ahora, no con mucho. Antes la nueva invención esperaba que los hombres se disgustasen de la antecedente, y a que gastasen lo que se había arreglado a ella. Atendíase al gusto, y se excusaba el gasto. Ahora todo se atropella. Se aumenta infinito el gasto, aún sin contemplar el gusto. Ya ha muchos días que se escribió el chiste de un loco, que andaba desnudo por las calles con una pieza de paño al hombro; y cuando le preguntaban, ¿por qué no se vestía, ya que tenía paño? respondía: Que esperaba ver en qué paraban las modas, porque no quería malograr el paño en un vestido que dentro de poco tiempo, por venir nueva moda, no le sirviese. Leí este chiste en un libro italiano, impreso cien años ha. Desde aquel tiempo al nuestro se ha acelerado tanto el rápido movimiento de las modas, que lo que entonces se celebró como graciosa extravagancia de un loco, hoy pudiera pasar por madura reflexión de un hombre cuerdo. Aun fuera tolerable la moda, si se contuviese en las cosas que pertenecen al adorno exterior; pero esta señora ha mucho tiempo que salió de estas márgenes, y a todo ha extendido su imperio. Es moda andar de ésta, o aquella manera, tener el cuerpo en esta, o aquella positura, comer así, o asado, hablar alto, o bajo, usar de estas, o aquellas voces, tomar el chocolate frío, o caliente, hacer ésta, o aquella materia de la conversación. Hasta el aplicarse a adquirir el conocimiento de ésta, o aquella materia se ha hecho cosa de moda. El Abad de la Mota en su Diario de 8 de Marzo del año de 1686 dice que en aquel tiempo había cogido grande vuelo entre las damas francesas la aplicación a las Matemáticas, esto se había hecho moda. Ya no se hablaba en los estrados cosa de galantería. No sonaba otra cosa en ellos que problemas, teoremas, ángulos, romboides, pentágonos, trapecios, etc. El pobre pisaverde que se metía en un estrado, fiado en cuatro cláusulas amatorias, cuya formación le había costado no poco desvelo, se hallaba corrido, porque se veía precisado a enmudecer, y a no entender palabra de lo que se hablaba. Un Matemático viejo, calvo, y derrengado era más bien oído de las damas, que el joven más galán de la corte. La mayor tiranía de la moda es haberse introducido en los términos de la naturaleza; la cual por todo derecho debiera estar exenta de su dominio. El color del rostro, la simetría de las facciones, la configuración de los miembros experimentan inconstante el gusto, como los vestidos. Celebraba uno, por grandes, y negros los ojos de cierta dama; pero otra que estaba presente, y acaso los tenía azules, le replicó con enfado: ya no se usan ojos negros. Tiempo hubo en que eran de la moda en los hombres las piernas muy carnosas; después se usaron las descarnadas; y así se vieron pasar de hidrópicas a héticas. Oí decir que los años pasados eran de la moda las mujeres descoloridas, y que algunas por no faltar a la moda, o por otro peor fin, a fuerza de sangrías se despojaban de sus nativos colores. Desdicha sería si con tanta sangría no se curase la inflamación interna que en algunas habría sido el motivo de echar mano de este remedio. Y también era desdicha que los hombres hiciesen veneno

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de la triaca, malogrando en estragos de la vida el color pálido, que debieran aprovechar en recuerdos de la muerte. No sólo en esta materia, en todas las demás la razón de la utilidad deber ser la regla de la moda. No apruebo aquellos genios tan parciales de los pasados siglos, que siempre se ponen de parte de las antiguallas. En todas las cosas el medio es el punto central de la razón. Tan contra ella, y acaso más, es aborrecer todas las modas, que abrazarlas todas. Recíbase la que fuere útil, y honesta. Condénese la que no trajere otra recomendación que la novedad.” Teatro Crítico Universal, Tomo II, Discurso VI Nivel: 4º ESO y 1º Bachillerato Área: Ética y Filosofía Actividades: 1. ¿Qué sostiene Feijoo sobre las modas? 2. ¿Qué tipos de modas distingue? 3. ¿El contenido de la moda puede ser la novedad? 4. Feijoo habla de dos ámbitos de la moda: uno social y otro natural; Comparar y discutir la distinción Cultura/Naturaleza.

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IMPUNIDAD DE LA MENTIRA En la sociedad muchas personas mienten ¿Cómo debemos juzgar este hecho? ¿Qué consecuencias tiene? He aquí la opinión del Padre Feijoo “Dos errores comunes se me presentan en la materia de este Discurso, uno teórico, otro práctico. El teórico es, reputarse entre los hombres la cualidad de mentiroso, como un vicio de ínfima, o casi ínfima nota. Supongo la división, que hacen los Teólogos de la mentira en oficiosa, jocosa, y perniciosa. Supongo también, que la mentira perniciosa está en la opinión común reputada por lo que es, y padece toda la abominación que merece; de suerte, que los sujetos, que están notados de inclinados a mentir en daño del prójimo, generalmente son considerados como pestes de la República. Mi reparo solo se termina a las mentiras oficiosas, y jocosas; esto es, aquellas en que no se pretende el daño de tercero, sí solo el deleite, o la utilidad propia, o ajena… Los Teólogos morales gradúan las mentiras oficiosa, y jocosa de culpas veniales. Y ni yo, consideradas moralmente, puedo, o debo denigrarlas más. Pero miradas a la luz de la política, juzgo, que la común opinión está nimiamente indulgente con esta especie de vicio. ¿En qué consiste esta indulgencia nimia? En que no se tiene el mentir por afrenta. La nota de mentiroso a nadie degrada de aquel honor, que por otros respetos se le debe. El Caballero, por más que mienta, se queda con la estimación de Caballero, el Grande con la de Grande, el Príncipe con la de Príncipe. Contrario me parece esto a toda razón. El mentir es infamia, es ruindad, es vileza. Un mentiroso es indigno de toda sociedad humana; es un alevoso, que traidoramente se aprovecha de la fe de los demás para engañarlos. El comercio más precioso, que hay entre los hombres, es el de las almas: éste se hace por medio de la conversación, en que recíprocamente se comunican los géneros mentales de las tres potencias, los afectos de la voluntad, los dictámenes del entendimiento, las especies de la memoria. ¿Y qué es un mentiroso, sino un solemne tramposo de este estimabilísimo comercio? ¿Un embustero, que permuta ilusiones a realidades? ¿Un monedero falso, que pasa el hierro de la mentira por oro de la verdad? ¿Qué falta, pues, a este hombre para merecer, que los demás le descarten como trasto vil de corrillos, inmundo ensuciador de conversaciones, y detestable falsario de noticias? Una monstruosa inconsecuencia noto, que se padece comunísimamente en esta materia. Si a un hombre, que se precia de ser algo, se le dice en la cara que miente, lo reputa por gravísima injuria; y tanto, que, según las crueles leyes del honor humano, queda afrentado, sino toma una satisfacción muy sangrienta. Quisiera yo saber, ¿cómo el decirle que miente puede ser gravísima injuria, si el mentir no es un gravísimo defecto? ¿O cómo puede un hombre quedar afrentado porque le digan que miente, si la misma acción de mentir no es afrentosa? La ofensa que se comete improperando un vicio, se gradúa según la nota, que entre los hombres padece este vicio. Si el vicio no es de la clase de aquellos, que desdoran el honor, tampoco se siente el honor herido, porque se diga a un hombre que le tiene. Siendo esto una verdad tan notoria, lo que la observación hecha infiero, es, que la frecuencia de mentir mitigó en el común de los hombres el horror, que la naturaleza racional, considerada por sí sola, tiene a este vicio; pero de modo, que, sin embargo, ha quedado en el fondo del alma cierto confuso conocimiento de que el mentir es vileza. Confirmase esto con la reflexión de que el desdecirse está reputado en el mundo por oprobio. ¿Por qué esto? Porque es confesar, que antecedentemente se ha mentido. El

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oprobio no puede estar en la verdad, que ahora se confiesa: luego consiste en la mentira, que se dijo antes. Confesar que se mintió, es sinceridad, y nadie se avergüenza de ser sincero. Luego toda la ignominia cae sobre haber mentido. Esto, digo, hace manifiesto, que en los hombres no se ha obscurecido del todo aquel nativo dictamen, que representa la vileza de la mentira. El error practicado, que hay en esta materia, es, que la mentira no se castigue, ni las leyes prescriban pena para los mentirosos. ¡Qué no hay freno alguno que reprima la propensión que tienen los hombres a engañarse unos a otros! ¡Qué mienta cada uno cuanto quisiere, sin que esto le cueste nada! Ni aun se contentan los hombres con gozar una total indemnidad en mentir. Muchas veces insultan a los pobres que los creyeron, haciendo gala de su embuste, y tratando de imprudencia la sinceridad ajena. ¿No es éste un desorden abominable, y digno de castigo? Lo principal es que entre las mentiras, que pasan plaza de jocosas, u oficiosas, hay muchísimas, que no solo por accidente, sino por su naturaleza misma son nocivas. Tales son todas las adulatorias… Es así que la lisonja siempre, o casi siempre hace notable daño al objeto que halaga. Los mismos que serían prudentes, apacibles, modestos, si no los incesanten con indebidos aplausos, con éstos se corrompen de tal manera, que se hacen soberbios, temerarios, intolerables, ridículos. No a un hombre solo, a un Reino entero es capaz de destruir una mentira adulatoria. Fatalidad es esta, que ha sucedido muchas veces… Finalmente, contemplando en toda su amplitud la mentira, la hallo tan incómoda a la vida del hombre, que me parece debiera todo el rigor de las Leyes conjeturarse contra ella, como contra una enemiga molestísima de la humana sociedad.” Teatro Crítico Universal, Tomo VI, Discurso IX Nivel: 4º ESO y 1º Bachillerato Área: Ética y Filosofía Actividades: 1. Feijoo habla de dos errores comunes sobre la mentira: uno teórico y otro práctico; ¿A qué se refiere? 2. Desde una perspectiva teórica, relativa a la naturaleza de la mentira, distinguir entre mentiras oficiosas, jocosas y perniciosas. 3. La opinión común es indulgente con el mentiroso, ¿por qué? 4. Desde una perspectiva práctica la mentira es impune, ¿debería ser castigada?

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VERDADERA Y FALSA URBANIDAD Nuestras costumbres son múltiples y variadas, pero estamos obligados a unas normas que permitan la vida en común en lo que Feijoo denomina urbanidad “Esta voz urbanidad es de significación equívoca. Así leída: en diferentes autores, y contemplada en distintos tiempos, se halla, que significa muy diversamente. Su derivación inmediata viene de la voz Latina Urbanus, y la mediata de Urbs; mas no en cuanto esta voz significa ciudad en general, sino en cuanto por antonomasia se apropia especialmente a la de Roma… Como al mismo paso que Roma empezó a reinar en el mundo, empezó a reinar en aquel género de cultura, y policía, que los romanos miraban como excelencia privativamente suya, empezaron a usar de la voz Urbanus para significar aquella cultura concretada, no sólo al hombre; mas también al modo, y estilo, en quien resplandecía esa prenda: Homo urbanus, sermo urbanus: y de la voz Urbanitas, para expresar abstractamente la misma prenda. Viniendo ya a la acepción, que tiene la voz Urbanidad en los tiempos presentes, y en España, parece ser, que generalmente se entiende por ella lo mismo que por la de cortesanía; pero es verdad, que también a esta voz unos dan más estrecho, otros más amplio significado. Hay quienes por cortesano entienden lo mismo que cortés; esto es, un hombre, que en el trato con los demás usa del ceremonial, que prescribe la buena educación. Mas entre los que hablan con propiedad, creo se entiende por hombre cortesano, o que tiene genio, y modales de tal, en que en sus acciones, y palabras guarda un temperamento, que en el trato humano le hace grato a los demás. Tomada en este sentido la voz española cortesanía, corresponde a la francesa Politesse, a la italiana Civilitá, y a al latina Comitas. Tomada en este sentido la urbanidad, yo la definiría de este modo: es una virtud, o hábito virtuoso, que dirige al hombre en palabras, y acciones, en orden a hacer suave, y grato su comercio, o trato con los demás hombres… Está la urbanidad, como todas las demás virtudes morales, colocada entre dos extremos viciosos, uno en que se peca por exceso, otro por defecto. El primero es la nimia complacencia, que degenera en bajeza; el segundo la rigidez, y desabrimiento, que peca en rusticidad. ¿La urbanidad ha de residir también en el corazón? Sin duda; o por lo menos, en él ha de tener su origen. ¿De otro modo, cómo pudiera ser virtud? Dicta la razón, que haya una honesta complacencia de unos hombres a otros. Cuanto dicta la razón es virtud. ¿Pero sería virtuosa una complacencia mentida, engañosa, afectada? Visto es que no. Luego la urbanidad debe salir del fondo del espíritu. Lo demás no es urbanidad, sino hipocresía que la falsea. Estoy en la persuasión de que la urbanidad sólida, y brillante tiene mucho más de natural, que de adquirida. Un espíritu bien complexionado, desembarazado con discreción, apacible sin bajeza, inclinado por genio, y por dictamen a complacer en cuanto no se oponga a la razón, acompañado de un entendimiento claro, o prudencia nativa, que le dice como se ha de hablar, u obrar, según las diferentes circunstancias en que se halla, sin más escuela, parecerá generalmente bien en el trato común. Es verdad, que ignoraba aquellos modos, modas, ceremonias, y formalidades, que principalmente se estudian en las cortes, y que el capricho de los hombres altera a cada paso; pero lo primero las ventajas naturales,

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las cuales siempre tienen una estimabilidad intrínseca, que con ninguna precaución se borra, suplirán para la común aceptación el defecto de este estudio. Lo segundo, una modesta, y despejada prevención a los circunstantes de esa misma ignorancia de los ritos políticos, motivada con el nacimiento, y educación en provincia, donde no se practican, será una galante excusa de la trasgresión de los estilos, que parecerá más bien a la gente razonable, que la más escrupulosa observancia de ellos. Yo me valí muchas veces de este socorro en la corte. Nací, y me crié en una corta aldea: entré después en una religión, cuyo principal cuidado es retirar a sus hijos, especialmente durante la juventud, de todo comercio del siglo. Mi genio aborrece el bullicio, y huye de los concursos. Exceptuando tres años de oyente en Salamanca, que equivalieron a tres años de soledad, porque no se permite a los de nuestro colegio el menor trato con los seculares, todo el resto de mi vida pasé en Galicia, y Asturias, provincias muy distantes de la corte. Sobre todo lo dicho, estoy poseído de una natural displicencia hacia el estudio de ceremonias. No ignoro, que la sociedad política requiere, no sólo substancia, más también modo; pero no considero modo importante aquel, que consiste en ritos estatuidos por antojo, que hoy se ponen, y mañana se quitan; reinan unos en un país, y los contrarios en otro; sino aquel, que dicta constantemente la razón en todos tiempos, y lugares. De estos supuestos, fácil es inferir, cuán remoto estoy de la inteligencia de las ceremonias cortesanas. Sin embargo salía de este embarazo en todas las ocurrencias, con la prevención insinuada, y veía, que a nadie parecía mal, ni por eso les era ingrata mi conversación, antes me parece ponían buena cara a mi naturalidad. Creo, que pasa en ésto lo mismo, con poca diferencia, que en los movimientos materiales. Hay hombres, que naturalmente, y sin estudio son airosos en todos ellos: que muevan las manos, que los pies, que doblen el cuello, que inclinen la cabeza, que bajen, o eleven los ojos, que muden el gesto, todo sale con una gracia nativa, que a todos enamora. Tuviera por una gran impertinencia querer con varios preceptos compasarles a éstos las acciones. Guárdense los preceptos, y reglas para los que son naturalmente desairados, si es que puede enmendar el arte este defecto de la Naturaleza”. Teatro Crítico Universal, Tomo VII, Discurso X Nivel: 4º ESO, 1º Bachillerato Área: Ética y Filosofía Actividades: 1. El término urbanidad tiene significación equívoca. Rastrear su derivación a partir de términos latinos. 2. ¿Cómo define Feijoo la urbanidad? 3. Feijoo dice que la urbanidad es una virtud moral o punto medio entre dos extremos viciosos: uno por exceso (bajeza) y otro por defecto (rusticidad), ¿esta teoría de la virtud como “término medio” por quién fue elaborada? 4. Esta virtud ¿es natural o adquirida?, ¿tiene Feijoo alguna experiencia al respecto?

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NO VEN LOS OJOS SINO EL ALMA En este texto Feijoo se detiene a analizar el funcionamiento de la vista y sus órganos “Si los ojos no son el órgano de la vista, ¿cuál lo es, o en qué parte del animal tiene su ejercicio esta potencia? En cuanto a la visión, procede el negocio de este modo. Los rayos visuales, que vienen del objeto al ojo, pasando por sus humores ácueo, vítreo, y cristalino, llegan a conmover la túnica llamada retina, que es término del ojo hacia la parte de adentro, y término del nervio óptico hacia la parte de afuera. Esta conmoción, o impresión, que hacen los rayos visuales en la retina, se propaga en un momento por el nervio óptico, que es continuación de ella, hasta el origen del nervio que está dentro del cerebro; lo cual no tiene más dificultad, que la que vemos suceder en la cuerda de un instrumento músico, que herida en cualquier parte suya, en un momento se propaga la conmoción hasta su última extremidad. En llegando la impresión al origen del nervio óptico, resulta, o se excita en el alma aquella percepción del objeto, que llamamos visión. El hecho es cierto, pero el modo impenetrable. Por lo menos nadie pudo explicarlo hasta ahora. Esta dificultad es trascendente a todas aquellas afecciones del alma, que resultan de tales, o tales movimientos de los miembros del cuerpo; como asimismo a todos los movimientos del cuerpo, que resultan de tales, o tales afecciones del alma. Entre un espíritu puro, cual es el alma, y la materia, hay una distancia filosófica tan grande, que se hace ininteligible, que esta resultancia provenga de alguna conexión natural de uno con otro. Por lo que algunos recurren a la mera voluntad del criador, que ab aeterno quiso que haya esta secuela del alma al cuerpo, y del cuerpo al alma, o esta sucesión de movimientos corpóreos a afecciones animásticas; y de éstas a aquéllos, que sin serlo parece secuela natural. Pero el que aquella conexión natural nos sea, o ininteligible, o de muy difícil inteligencia, en ninguna manera prueba que no la haya. ¡Oh, cuánto, y cuánto hay en la naturaleza, de cuya existencia estamos ciertos, sin poder penetrar el modo! He dicho, que el hecho es cierto. Porque en primer lugar es indubitable que el alma es la que ve, la que oye, la que huele, etc. pues la materia es incapaz de percepción alguna, y sólo organizada de éste, o aquel modo puede servir de instrumento para aquellas percepciones del alma, la cual tampoco, sin el órgano corpóreo, puede ejercerlas. Así, aunque el sonido de una campana llega a herir el tímpano del oído de un hombre que duerme, éste no le oye, hasta que el movimiento del tímpano sea tal, que le despierte. Lo que he dicho del acto de ver, de oír, y de la percepción del dolor, se debe entender asimismo de todas las demás sensaciones, porque para todas milita la misma razón. Sólo siente el alma, y siente en aquella parte del cerebro donde está el origen de los nervios. De suerte, que lo que se llama órgano de la potencia visiva comprende los ojos con todos sus humores, la retina, y todo el nervio óptico, hasta su origen, porque de todas esas partes consta el conducto por donde van las especies a aquel sitio, donde han de servir al alma para las sensaciones. Eso es con toda propiedad ser órgano”.

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Cartas eruditas y curiosas, Tomo IV, Carta XXVI Nivel: 1º Bachillerato Área: Filosofía y Psicología Actividades: 1. Feijoo comienza explicando la visión desde una perspectiva fisiológica: hacer un esquema de la misma. 2. Comenta la distinción entre órgano corpóreo (de los sentidos) y alma. 3. Comparar los argumentos de Feijoo con la distinción sensación y percepción. 4. ¿A quién se debe la expresión clásica que da título a este discurso?

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VIRTUD APARENTE Fingir, aparentar y por tanto engañar, parece algo simple y sencillo aunque en realidad ese esfuerzo y encubrimiento termina por conocerse. Vemos lo que opina Feijoo “Los hipócritas perfectos son pocos. Llamo hipócritas perfectos aquellos, cuya superficie toda es devoción, y el fondo todo iniquidad… No hay que admirar que sean pocos éstos, no obstante ser el camino de la hipocresía el más breve que hay para el Templo de la Fortuna. Son pocos los que tienen la robustez de espíritu necesaria para una vida tan trabajosa. Concíbase cuanto se quisiere ardua la virtud, más penosa es la fingida, que la verdadera. Es menester un continuo estudio inseparable de un continuo afán: una vigilancia infatigable en reprimir las irrupciones del alma, que sin intermisión pretende campear hacia afuera. No hay pasión que como fiera atada no forcejee por romper las prisiones, en que la pone el disimulo. No late menos la facultad animal del corazón en el semblante, que la vital en la arteria. Su movimiento interno es como el del reloj, que tiene afuera voz que le publica, y mano que le señala. No hay palabra, no hay acción, que si no se rige con contrario ímpetu, no siga el impulso de aquella animada máquina. Solicitan importunamente a los ojos la curiosidad y la lascivia: brama por desahogarse en la voz y en el ceño la impaciencia: la chocarrería oída con gusto provoca a la risa: llama la injuria a la venganza: la lengua y el oído están mal hallados con el silencio: no hay miembro, que a su pesar no se haya de dejar regir hacia la representación de compostura: son infinitas las cuerdas de que se compone la armonía de un exterior modesto, y todas deben estar violentamente tirantes: a las puertas de todos los sentidos dan continuas aldabadas los apetecidos objetos. ¿Qué fuerza hay bastante a resistir tantos impulsos, ó manejar a un tiempo tantas riendas? Añádase a esto el susto de ser cogidos en la trampa. En cuantos ojos la circundan, otras tantas espías enemigas temen. Bien conocen la dificultad de conservar siempre inaccesible el alma a la observación ajena. Por más que se cierren las ventanas, quedan en imperceptibles descuidos innumerables resquicios. Cuando logren engañar la multitud, no faltan espíritus transcendentes que distinguen en cualquiera parte que se halle, lo natural de lo artificioso. Por más que la afectación remede la realidad, una y otra tienen sus notas, bien que inexplicables, perceptibles: un carácter especial que se sujeta a la inteligencia, y se niega a la voz. El mismo cuidado de ocultar el alma la hace visible, porque es visible la cautela; y es visible también que los corazones inocentes no usan de este estudio. Todo hombre muy circunspecto se hace sospechoso. El que está asegurado de su conciencia, obra y habla con abertura. Ni le aprovechará al hipócrita ponerse a imitar aquella nativa franqueza. Nunca acertará con el punto debido. Siempre los que tienen conocimientos distinguirán entre el original, y la copia. Así yo creo, que hasta ahora no hubo hipócrita que acertase a engañar a todo el mundo”. Teatro Crítico Universal, Tomo IV, Discurso I

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Nivel: 4º ESO, 1º Bachillerato Área: Ética y Filosofía Actividades: 1. ¿A qué llama Feijoo “hipócritas perfectos”? 2. ¿Qué es un hipócrita y en qué se esfuerza? 3. ¿Se puede distinguir en asuntos ético-morales lo natural de lo artificioso? 4. ¿A qué conclusión llega Feijoo?

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¿EXISTEN LOS DUENDES? Era frecuente, en el pasado, que muchas personas creyesen en la existencia de los duendes. Feijoo nos cuenta un par de casos de apariciones de supuestos duendes y posteriormente se interroga sobre lo acertado o erróneo de la historia. El caso Giordano “Caminando Gordiano, acompañado de un doméstico suyo, a Arezo, ciudad de la Toscana, y perdiendo el camino, se vieron los dos precisados a entrar por un territorio umbroso, áspero y desierto, hasta que acercándose la noche, se sentaron rendidos de la fatiga.

En ese momento, oyeron una voz humana que sonaba algo distante, y se encaminaron hacia ella, pensando hallar alguno que los guiase el camino; pero lo que después de andado algún trecho hallaron, fue cuatro horribles, y agigantadas figuras, como

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de disformes cíclopes, que les decían se acercasen a ellos: de lo que aterrados los dos caminantes huyendo con precipitada fuga, lograron al fin el abrigo de una choza”. Las preguntas de Feijoo 1.- Sobre la persona: de Gordiano se dice que era hombre fidedigno. No pienso que estamos obligados a creerle. Todos los que refieren alguna historieta que saben de oídas, y desean ser creídos dicen que la tienen de persona, o personas fidedignas. 2.- Sobre el contexto: el contexto de la relación no es de los más verosímiles. Aquellos figurados cíclopes se pretende que eran demonios. ¿A qué fin habitan éstos aquel lugar desierto donde sólo por un accidente rarísimo hallarían a quien dañar? ¿Eran los dos caminantes más ágiles que los demonios, que no pudieron estos seguirlos, y alcanzarlos? (…) El caso del noble romano “Cierto noble romano, hallándose muy apurado de sus males, trató de ir a tomar unos baños que hay cerca de Nápoles, esperando algún beneficio de ellos. Acompañóle en el viaje un íntimo amigo suyo; pero en el camino se agravó tanto la enfermedad al doliente, que fue preciso darse a la cama en un mesón, donde murió a los pocos días. Cuidó de las exequias el amigo; y de todo lo demás, que en aquel lance convenía. Hecho lo cual, se puso en camino para volver a Roma. En la noche del primer día de jornada, habiéndose dado al reposo del lecho, antes de entrar en el sueño, casi con el mismo macilento semblante con que le había visto poco antes de morir, se le apareció su difunto amigo. Preguntóle, aunque casi enteramente fuera de sí con el miedo, quién era; pero él aparecido, sin responder palabra, desnudando el vestido, se le entró en la cama, acercándose a él en ademán de abrazarle. Aquí el vivo, casi tan muerto de pavor como el muerto, hizo algún impulso para apartarle de sí, desviándose al mismo tiempo a la opuesta margen de la cama; de lo cual indignado el difunto; después de mirarle con semblante ceñudo, como increpando su desdeñoso, y grosero proceder, salió de la cama, y volviendo a tomar su vestido, desapareció. Añádese en la relación, que habiendo tocado el difunto con un pie al amigo, le sintió éste tan intensamente frío, que ningún hielo le pareció comparable a aquella frialdad. Lo que resultó de la aparición fue, que el amigo del muerto, por el gran terror que padeció, al punto enfermó tan gravemente, que llegó a verse constituido en la última extremidad, y casi total desconfianza de vivir”. Cartas eruditas y curiosas, Tomo I, Carta XLI NIVEL.- 4º de la ESO y Bachillerato ÁREAS.- Ética, Filosofía, Ciencias ACTIVIDAD: Da una explicación de este caso tomando en consideración todo tipo de posibilidades pero que no sean mágicas. Razona como lo hace el Padre Feijoo.

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COMO TRATA EL DEMONIO A LOS SUYOS El Padre Feijoo se vale de los escritos del Padre Acosta21 para narrarnos algunas de las costumbres de los pobladores americanos del Perú y México a la llegada de los españoles. El texto atribuye tales costumbres a la actuación del demonio. “Vamos a ver cómo hacía el demonio con los habitadores del Nuevo Mundo, mientras permanecieron en la idolatría. No hay especie de crueldad, que este horrible tirano no ejerciese con aquellos miserables. Las víctimas humanas eran muy frecuentes en aquellas vastísimas regiones. En el Perú sacrificaban niños de cuatro a diez años por los intereses de los incas. De suerte, que si el Inca estaba enfermo, para impetrar su salud, o si emprendía alguna guerra para que obtuviese la victoria, se recurría a este abominable sacrificio. Sacrificaban también doncellas que sacaban de unos monasterios donde las tenían encerradas, que también allá sugirió el demonio se fundasen comunidades de vírgenes religiosas para su culto. Y les quitaban la vida inhumanamente bajo la engañosa persuasión de que eso convenía para la felicidad del monarca. Cuando daban el Penacho al nuevo Inca, que era la insignia de la potestad regia, como acá el Cetro o la Corona, sacrificaban doscientos niños de la edad que expresé arriba.

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José de Acosta ( 1539-1600) fue un antropólogo y jesuita español que desempeñó importantes misiones en América. Aparte de la narración de las aventuras de un lego en Indias (Peregrinación del hermano Bartolomé Lorenzo), debe sobre todo fama a su Historia natural y moral de las Indias (1590). En dicha obra observa las costumbres, ritos y creencias de los indios de México y Perú.

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En el Imperio de México y naciones vecinas, eran innumerables las víctimas humanas que se ofrecían a los ídolos. Es verdad que sólo se sacrificaban los prisioneros de guerra. ¿Pero qué importa? Todos eran comprendidos en el destrozo. Los mexicanos sacrificaban a los que cautivaban en las guerras con otras naciones, y éstas recíprocamente sacrificaban los que podían cautivar de los mexicanos. El Padre Acosta dice que muchas veces se hacían guerra aquellos bárbaros sin otro motivo que el de hacer prisioneros para sacrificar. Como dijesen los sacerdotes de los ídolos que sus dioses estaban hambrientos, se decretaba la guerra contra tal o tal nación. Y el empeño principal en las batallas era coger vivos unos a otros para tener víctimas que matar. De aquí resultaban ser estas tantas que hubo ocasión que la suma de los sacrificados en un mismo día subió a veinte mil. En estos sacrificios había la inhumanísima circunstancia de abrirles el pecho a los sacrificados con un cuchillo de pedernal y arrancarles el corazón estando vivos. En varias regiones del nuevo mundo no había, a la verdad, estos sacrificios. Pero tenía el demonio otros modos de dar pasto a su sevicia. En unas, por sugestión suya, cuando moría algún personaje principal se mataba muchos de sus más allegados para que fuesen a servirle en el otro mundo. En otras, lo hacían mucho peor con los prisioneros de guerra, que en las provincias donde los sacrificaban; porque no contentándose con matarlos a sangre fría, les daban la muerte más cruel que podían imaginar; como los hacían los Iroqueses, que atando a sus prisioneros al tronco de un árbol, ya les metían las astillas de cañas entre la carne y uñas de los dedos; ya con materias encendidas los iban tostando en varias partes del cuerpo; ya con sus propios dientes les iban sacando bocados de las carnes, que comían a la vista de aquellos miserables. En otras, en que no eran tan despiadados con los prisioneros, aunque no igual la crueldad, era mayor el horror; porque los mataban para comerlos, procurando antes cebarlos, y engrasarlos, como acá se hace con las bestias, que nos sirve de alimento. Véase pues, cómo trata el demonio a los que le sirven y adora…”. Cartas eruditas y curiosas, Tomo Tercero, Carta XVII NIVEL.- Bachillerato ÁREA.- Filosofía Y Ciencias Sociales ACTIVIDADES: La descripción de las costumbres de los pobladores de América fue un argumento básico en su consideración como salvajes y justificación del expolio a que fueron sometidos. Aquellos hechos históricos tienen para unos la consideración de “obra civilizatoria” y para otros es simple “conquista y dominio”. Frente a la idea de salvajismo y barbarie de los indígenas, autores como el Padre Bartolomé de las Casas (1474-1566) o Michel de Montaigne (1533-1592), destacan que: a) la consideración de que nuestro punto de vista sobre la verdad y la razón se modela a partir de las costumbres y usos del país en el que estamos, considerando salvajes o bárbaros a aquellas conductas y comportamientos alejados de lo que tendemos a considerar normal; b) critican el salvajismo de los propios en el trato dado a los indios. Así, al padre las Casas pertenece el siguiente texto:

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“Tirano hubo que, porque le diesen oro, prendió al rey y señor de aquella tierra, hízole asar a manera de parrillas, y él andávase paseando, rezando el rosario, y de rato en rato decía que se añadiese fuego y se volviese del otro lado. Ahorcaban muchas mujeres. Y los niños que criaban, de los pies de ellas se los ahorcaban…”. Y a Montaigne pertenece este otro: “Podemos llamarlos bárbaros si consideramos las normas de la razón; mas no si nos consideramos a nosotros mismos, que los superamos en toda clase de barbarie”. Al calor de estas consideraciones, realizar las siguientes actividades: TRABAJO DE EQUIPOS: Equipo 1.- Busca información en páginas como www.asumption.edu acerca de las prácticas de las que Feijoo acusa a los indígenas de América. ¿Qué explicación de tipo histórico o social puedes encontrar para dichas prácticas? Existían en Europa algunas instituciones parecidas a las que describe el autor. Equipo 2.- Investigad quién fue el Padre Las Casas y qué posición mantuvo respecto a la denominada Conquista de Indias. Equipo 3.- Las consideraciones de Fray Bartolomé de las Casas fueron combatidas por el padre Sepúlveda en una famosa polémica que paso a la historia como la Controversia de Valladolid. Documentaros sobre los argumentos esgrimidos por el Padre Sepúlveda. Equipo 4.- Michel de Montaigne es considerado un “relativista cultural”. ¿Qué posición mantuvo respecto a la afirmación de que los indios eran bárbaros y salvajes? ¿Cuáles fueron sus argumentos? ¿Cuál es vuestra opinión al respecto? Al profesor o profesora corresponderá iluminar esta polémica a la luz tanto de la diversidad de los valores o su universalismo como a su actualidad en el contexto de incremento del multiculturalismo y sus problemas.

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DISCURSO EN DEFENSA DE LAS MUJERES22 SER VARONES Y SER MUJERES Entre los muchos discursos de Feijoo, destaca el titulado En defensa de las mujeres por la calidad de las argumentaciones que sostienen una moderna propuesta de igualdad entre varones y mujeres. A continuación se propone un breve recorrido por todo el discurso del que se entresacan fragmentos que ilustran las diversas actividades. “En grave empeño me pongo. No es ya sólo un vulgo ignorante con quien entro en la contienda: defender a todas las mujeres, viene a ser lo mismo que ofender a casi todos los hombres: pues raro hay que no se interese en la precedencia de su sexo con desestimación del otro. A tanto se ha extendido la opinión común en vilipendio de las mujeres, que apenas admite en ellas cosa buena. En lo moral las llena de defectos, y en lo físico de imperfecciones. Pero donde más fuerza hace, es en la limitación de sus entendimientos. Por esta razón, después de defenderlas con alguna brevedad sobre otros capítulos, discurriré más largamente sobre su aptitud para todo género de ciencias, y conocimientos sublimes”. Teatro Crítico Universal, DiscursoXVI, Tomo I

Nivel: 3º y 4º de ESO Área: Ética y Filosofía ACTIVIDAD 1: Lee el texto con atención. Consulta las dudas que tengas. La idea que Feijoo desarrolla en este fragmento es la que mantiene que: 22

Ver el artículo Feijoo y el feminismo ilustrado en España

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“Defender a todas las mujeres viene a ser lo mismo que ofender a casi todos los hombres”. 

¿Por qué dice esto?

En época de Feijoo “a tanto se ha extendido la opinión común en vilipendio de las mujeres, que apenas admite en ellas cosa buena”. 

Reescribe esta frase con tus palabras.

“(Las creencias sobre las mujeres) en lo moral las llena de defectos, y en lo físico de imperfecciones. Pero donde más fuerza hace, es en la limitación de sus entendimientos”. 

Explica el significado de: o

Lo moral

o

Lo físico

o

El entendimiento

ACTIVIDAD 2: A continuación, Feijoo analiza el discurso habitual contra las mujeres y ofrece argumentos que intentan demostrar lo equivocadas que están las creencias más extendidas no sólo entre “el vulgo ignorante” sino entre gran parte de la sociedad de su época: “Pero mi empeño no es persuadir la ventaja (de las mujeres sobre los varones), sino la igualdad”. Valora la audacia de esta afirmación hecha a contracorriente después de leer las siguientes citas de importantes autores23: 

“(La mujer es) confundimiento del hombre, bestia que nunca se harta, peligro que no guarda medida”. Alfonso X el Sabio (1221-1284). o

“Poco ofende (la mujer) encerrada en cueva oscura / mas para mayor gloria del marido /es bueno cuando está en la sepultura”. Francisco de Quevedo (1580-1565). o

“Una señora o señorita en un salón, en un baile, en una solemnidad, en un palco de teatro, no me interesa absolutamente nada; interésame, sí, cuando vuelve a ser ama de casa, mujer de su hogar o trabajadora de su campo”. Miguel de Unamuno (1864-1936). o

“La mujer actual elegante no tiene vida interior ninguna. Parece que el poco cerebro que tenía se le ha evaporado. Lo único que le queda fuerte es la religión, pero como una ramificación del egoísmo. Como la mayoría creen que después de la muerte se va a volver a vivir, se quieren preparar un sitio confortable para más allá”. Pío Baroja (1872-1956). o

“En todas las (mujeres) que han dejado un nombre ilustre en la historia, se pueden descubrir los rastros del sexo masculino”. Gregorio Marañón (1887-1960). o

23

Anna Caballé (2006) Una breve historia de la misoginia. Antología y crítica. Barcelona, Lumen.

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En el año 2007, el Congreso de los Diputados aprobó la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, que se llama para la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Es la única ley que ha habido en nuestro país con ese título o similar. Busca información para justificar la necesidad de que en nuestros días se haya aprobado dicha ley. 

ACTIVIDAD 3: ¿Cómo somos las personas? Elige 10 cualidades positivas de entre las siguientes:24 

Curiosidad

Alegría

Cobardía

Soberbia

Pereza

Egoísmo

Talento

Fuerza

Inteligencia

Ambición

Creatividad

Valentía

Sensibilidad

Solidaridad

Afectividad

Laboriosidad

Dureza

Apasionamiento

Maldad

Bondad

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Cualidad: Cada uno de los caracteres, naturales o adquiridos, que distinguen a las personas, a los seres vivos en general o a las cosas. 2. Manera de ser de una persona o cosa. DRAE.

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¿Algunas de estas cualidades se consideran superiores o más importantes que otras? Si consideras que sí, indica cuáles y por qué. ¿Algunas de ellas se consideran propias de las mujeres o propias de los hombres? Si consideras que sí, indica cuáles.

Benito Feijoo afirmaba que había una serie de cualidades propias de las mujeres y otras propias de los hombres: HERMOSURA DOCILIDAD SENCILLEZ 

ROBUSTEZ CONSTANCIA PRUDENCIA

Busca en el diccionario el significado de las siguientes cualidades: o Docilidad: o Constancia: o Prudencia:

Señala con una cruz las que crees que él suponía propias de las mujeres.

¿Crees que hoy se siguen considerando estas cualidades como propias de uno u otro sexo? Razona tu respuesta.

Feijoo concluye este apartado diciendo que “porque aun se replica a favor de los hombres, que las buenas calidades que atribuyó a las mujeres, son comunes a entrambos sexos. Yo lo confieso; pero en la misma forma que son comunes a ambos sexos las buenas calidades de los hombres”. Y a continuación señala mujeres que a lo largo de la historia mostraron todas esas cualidades. 

Selecciona las cualidades que todas las personas deberían desarrollar, independientemente de su sexo, de entre las siguientes:

SENSIBILIDAD SUMISIÓN AFECTIVIDAD GENEROSIDAD

Cualidades tradicionalmente consideradas femeninas

AUTOAFIRMACIÓN DOMINACIÓN RACIONALIDAD COMPETITIVIDAD

Cualidades tradicionalmente consideradas masculinas

CUALIDADES HUMANAS POSITIVAS

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ACTIVIDAD 4: En el capítulo IX del discurso, Feijoo llega a uno de los puntos más polémicos: “Llegamos ya al batidero mayor, que es la cuestión del entendimiento, en la cual yo confieso, que si no me vale la razón, no tengo mucho recurso a la autoridad; porque los Autores que tocan esta materia (salvo uno u otro muy raro), están tan a favor de la opinión del vulgo, que casi uniformes hablan del entendimiento de las mujeres con desprecio”. Feijoo enumera muchas de las justificaciones que a lo largo de todos los tiempos se han hecho sobre la inferioridad del entendimiento de las mujeres respecto al de los varones. Rebate estas justificaciones presentando y detallando una larga lista de mujeres sabias de diversos países europeos. Como ejemplo, las españolas: Ana de Cervatón, Isabel de Joya, Luisa Sigea, Oliva Sabuco, Bernanda Ferreira, Juliana Morella, Sor Juana Inés de la Cruz y la duquesa de Aveiro. Feijoo añade: “Hemos omitido en este catálogo de mujeres eruditas muchas modernas, porque no saliese muy dilatado y todas las antiguas, porque se encuentran en infinitos libros”. 

La mayoría, o todas, estas mujeres son grandes desconocidas. ¿Cuál crees que es la razón?

Investiga sobre la vida y obra de Oliva Sabuco.

ACTIVIDAD 5: Feijoo explica las dificultades que las mujeres de todas las clases sociales tienen para acceder al estudio a diferencia de los hijos varones de clases acomodadas. En Internet se puede acceder al artículo de la profesora Margarita Ortega “Casa o convento” 25, donde habla sobre la educación de la mujer española en las edades Moderna y Contemporánea. A finales del siglo XIX, más de cien años después de la muerte de Feijoo, Emilia Pardo Bazán (1851-1921) escribía: “No puede, en rigor, la educación actual de la mujer llamarse tal educación sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión. (…) Hoy por hoy, aquí se admite a la mujer libremente en la segunda enseñanza; en la superior sólo ingresa por una especie de concesión graciosa y sujeta a condiciones que dependen de la buena voluntad de los señores rectores y profesores; y después de haber sido recibidas, así como por lástima o por excepción que impone una singularidad fenomenal, rara vez y en contadísimas profesiones se les permite ejercer lo que aprendieron y aprovecharlo para asegurar la independencia de su vida, o para ejercitar el santo derecho de seguir la vocación propia, la voz misteriosa que nos llama a seguir nuestro camino y emplear nuestras facultades según quiso Aquel que a su voluntad distribuye”.26 

Compara el contenido del texto anterior con el siguiente fragmento de un estudio sobre el acceso de las mujeres a la universidad española 27 y con el

25

http://www.vallenajerilla.com/berceo/ortega/casaoconvento.htm Emilia PARDO BAZÁN (1892) “La educación del hombre y de la mujer. Sus relaciones y diferencias” en DDAA., Textos para la historia de las mujeres en España (1994). Madrid, Cátedra, pp. 343-344. 27 Laura López de la Cruz (2001), “La presencia de la mujer en la universidad española” 26

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gráfico 28 que indica las mujeres estudiantes universitarias sobre el total de estudiantes durante los cursos académicos 1997-1998 y 2004-2005: “En los primeros años de la transición española, el alumnado universitario se caracterizaba por ser mayoritariamente masculino: cerca del 65% de los matriculados en 1975 eran hombres, frente a un 38% de mujeres. Además, es muy significativo el análisis de las distintas opciones académicas que distinguen a los hombres y a las mujeres. Desde este punto de vista, tenemos que señalar cómo tradicionalmente las mujeres se han orientado hacia carreras pertenecientes a las Ciencias de la Educación y las Humanidades, mientras que los hombres se han concentrado en el área de las Ciencias Sociales (Derecho, Economía) y, lo que es más reseñable, han ocupado casi en exclusiva las Ingenierías y las Escuelas Técnicas Superiores. Esto pone de manifiesto cómo en la sociedad se han ido creando modelos profesionales típicamente masculinos o femeninos, y así se ha considerado más propio del hombre las profesiones relacionadas con la técnica, la alta dirección y la justicia, frente a profesiones consideradas femeninas como la enseñanza o la psicología”.

Valora los cambios sociales ocurridos a lo largo del siglo XX que han favorecido el acceso de las mujeres a la universidad.

Analiza los datos de la tabla y contesta a las siguientes preguntas: o ¿Hoy en día, las mujeres están presentes de igual forma en todas las carreras universitarias?

28

Instituto Asturiano de la Mujer. Observatorio de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres 2005

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o Busca en los peri贸dicos asturianos del domingo los anuncios de empleo y relaci贸nalos con las carreras universitarias que eligen mayoritariamente las mujeres. o Extrae algunas conclusiones.

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CIENCIAS

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LA FÍSICA Y LA QUÍMICA EN LA ÉPOCA DE FEIJOO La época de Feijoo es un periodo de gran renovación en el mundo de la ciencia. El artículo es un intento de Feijoo por introducir en España las nuevas ideas. Las ciencias en la época de Feijoo inician una profunda renovación. La Física y la Química con sus diferentes ramas, empiezan a reconocerse como ciencias independientes y a estudiarse por separado de las Matemáticas o la Filosofía. Amplios sectores de la sociedad empiezan a interesarse por las ciencias y se comienza a imponer la experimentación como base para el enunciado de teorías. Se inicia una revolución que se materializará en los grandes descubrimientos científicos en la Ilustración. Dos de los principales responsables de este giro experimental de las ciencias, en contraposición con las teorías aristotélicas y cartesianas, fueron Newton (1643-1727) y Boyle (1627-1691), ambos miembros den la Royal Society29. Newton revolucionó el estudio de la Física a partir de la publicación de su obra Principiae mathemática philosophiae naturalis y Boyle, por el que Feijoo manifiesta gran admiración, con sus descubrimientos sobre el comportamiento de los gases, sienta las bases para demostrar que la materia está formada por partículas y que entre dichas partículas existen muchos espacios vacíos. Es importante resaltar que el estudio de la Física en la Enseñanza Secundaria, en la cual se estudia casi exclusivamente Física Clásica, está basado en su mayor parte en los descubrimientos realizados y en las leyes y teorías enunciadas a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Por ejemplo, el estudio de la mecánica clásica se basa en las leyes de Newton o principios fundamentales de la Dinámica (1687). Se sigue utilizando para medir fuerzas y en el estudio de los movimientos armónicos y ondulatorios la ley de Hooke (1635-1703), físico que trabajó con Boyle. El estudio de la dinámica del sólido rígido se rige por los principios establecidos por Lagrange (1786-1813) y Laplace (1749-1827). En Hidrodinámica se utiliza el principio de Bernouilli (1700-1782) y el principio de Torricelli (1608-1647). El mismo Torricelli fue el primero en medir la presión atmosférica. A principios del siglo XVIII, Fahrenheit (1686-1736), Reamur (1683-1757) y Celsius (1701-1744), trabajaron en la construcción de termómetros y en el establecimiento de escalas termométricas que seguimos usando en nuestros días. También se inicia en esta época el estudio de la calorimetría. Black (1728-1799) define por primera vez el calor específico y el calor latente de cambio de estado y Thompson (1856-1940) introduce el concepto revolucionario del calor como una forma de movimiento y, aunque todavía pasaría un tiempo hasta que se abandonase definitivamente la idea del fluido calórico, los experimentos realizados en este sentido, junto con los realizados con los gases, dieron lugar a uno de los inventos más cruciales en la historia de la Humanidad, la máquina de vapor. A lo largo del siglo XVIII , y a partir de los experimentos de Van Musschenbroeck (1692-1761) con su antecedente, la llamada botella de Leyden, se descubrió también el condensador eléctrico, presente en muchos de nuestros electrodomésticos, aparatos de 29

Academia científica independiente del Reino Unido y la Commonwealth, dedicada a la promoción y excelencia de la ciencia. Fue fundada el 28 de noviembre de 1660 para la promoción del aprendizaje de las ciencias experimentales físico- matemáticas.

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radio, etc. Franklin (1706-1790) descubrió el pararrayos y Coulomb (1736-1806) establece la famosa ley que lleva su nombre sobre la fuerza de atracción o repulsión entre cargas eléctricas. A finales del siglo XVIII Volta (1745-1827) descubre la pila y se empieza a saber lo que es la corriente eléctrica y cómo producirla para su utilización práctica.

Cabe destacar que muchas de las unidades más utilizadas para las diferentes magnitudes llevan el nombre de científicos de la época, el Newton para la fuerza, el

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Culombio para la cantidad de carga, el grado Celsius o el grado Fahrenheit para la temperatura, el torr para medir la presión. En cuanto a la química, se puede decir que despunta como ciencia a partir del final del siglo XVII. La Alquimia que fue su antecesora y que siempre tuvo un componente mágico, estaba dirigida sobre todo a la preparación de drogas y remedios para curara enfermedades. Se suele considerar a Boyle, junto con Lavoisier (1743-1794), como los padres de la química. Boyle, además de establecer las leyes de los gases ideales, fue el primero en definir el concepto de elemento químico como sustancia que no se puede descomponer en otras más sencillas. En los inicios del siglo XVIII la química empieza a tener un aspecto más cuantitativo y comienza la química analítica. Stephen Hales (1677-1761) ideó la cubeta o cuba neumática que permitía recoger y medir el volumen de los gases producidos en una reacción química. Priestley (1733-1804) descubre el oxígeno y Cavendish (1731-1810) el hidrógeno. Estos descubrimientos permitieron vislumbrar el mecanismo de algunas reacciones químicas como las combustiones o las oxidaciones y, aunque las conclusiones aparecen contaminadas todavía por la teoría del flogisto, fueron fundamentales para los estudios de Lavoisier. Lavoisier con su Ley de la conservación de la masa, que fue la base experimental de la teoría atómica de Dalton, inició la gran revolución química del siglo XVIII, imparable hasta nuestros días. Aunque en España el desarrollo de la química no fue tan importante como en otros países, tuvo un verdadero impulso en el siglo XVIII y algunos de los químicos más insignes de la época como Louis Proust (1754-1826), que inauguraría la primera cátedra de química en Vergara (Guipúzcoa), trabajaron en nuestro país. También se descubrieron en esta época en España varios elementos químicos que tendrían luego grandes usos, como el Wolframio, el platino y el vanadio. Es muy importante resaltar, por último, la labor divulgadora de las ciencias y los avances científicos, realizada por Feijoo que contribuyó a acabar con el aislamiento y el atraso de España respecto a los demás países europeos en el ámbito científico. Nivel: ESO y Bachiller Área: Física y química Actividades: Lee atentamente el texto y, a partir de la bibliografía dada y de las direcciones de Internet o utilizando otras fuentes, realiza un trabajo al menos de dos folios, detallando alguno de los descubrimientos que aquí se citan.

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INTRANSMUTABILIDAD DE LOS ELEMENTOS Esta adaptación de un texto de Feijoo trata de aclarar la antigua disputa acerca de la posibilidad de que unos elementos se trasmuten en otros. Los antiguos griegos, y entre ellos la Escuela de Aristóteles, consideraba la existencia de cuatro elementos en la Naturaleza: aire, agua, fuego y tierra. A partir de estos cuatro, por acción recíproca de unos contra otros, se pueden transmutar, de modo que la materia de cualquier elemento pasa a otro cualquiera. No todos los autores están de acuerdo con esta premisa pues distinguen entre elementos símbolos y disímbolos. Los Aristotélicos prueban que el fuego puede transmutar a otro elemento, por ejemplo el agua, porque pueden calentarla más y más hasta que adquiera el máximo calor. Este supuesto es falso como demuestra Feijoo con la siguiente experiencia: en el momento en que el agua hierve adquiere todo el calor que puede adquirir y por mucho que se siga calentando con más fuego ya no toma más calor. De hecho se ha considerado el calor del agua hirviendo como patrón para graduar los termómetros. Ya que el fuego no puede convertir en fuego el agua (es elemento disímbolo respecto a él), ¿podrá convertir a la tierra y al aire?, pues tampoco, y vamos a demostrarlo con las siguientes experiencias: 1- Los ladrillos de los hornos de cocción están sometidos a un fuego constante y continuo durante mucho tiempo y sin embargo no se transmuta ni un átomo. 2- Si el fuego transmutase la tierra en fuego, debido a la actividad de todos los volcanes que hay en la tierra, estaría abrasado todo el mundo. Es verdad que se ha observado que las aberturas de ciertos volcanes como el Etna son muchos mayores que eran algunos siglos atrás pero no es debido a que la porción de tierra que falta se convirtió en fuego, es que la llama, cuando se desborda, eleva y arroja fuera cierta cantidad de tierra que la circunda. Así lo pone de manifiesto Plinio el Menor cuando observa como su tío Plinio el Mayor muere al querer examinar de cerca las erupciones de lava y piedras del Vesubio. Contra la transmutación del aire en fuego, los aristotélicos proponen la existencia de una esfera de fuego y otra de aire, la primera supone un fuego muy denso y la segunda uno muy tenue incapaz de quemar. Según esto el aire no puede transmutarse en fuego y contradice sus postulados pues ambos son elementos símbolos. Si el fuego, que es el más activo y eficaz de todos los elementos, no puede transmutar otro elemento a su especie, parece entonces que los demás tampoco podrán transmutarse recíprocamente. Es realmente cierto que si se echa un poco de arena en un vaso de agua, ésta irá al fondo del recipiente y permanecerá tal cual durante años y al revés, si una cantidad de arena se humedece con agua y se cierra herméticamente en un recipiente permanecerá húmeda siempre. Hay una experiencia que pretende establecer la transmutación del agua en aire empleando un dispositivo llamado la Eolípila que consiste en un vaso de cobre o de hierro cerrado por todas partes menos por una, de forma que se acopla por ese punto un tubo en forma de pico de bastante longitud. Se calienta bien al fuego y se introduce ese pico en el agua de modo que ésta ocupa todo el espacio que deja el aire enrarecido al condensarse

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de nuevo con la frialdad del agua. De nuevo se vuelve a calentar al fuego y se sopla por el pico, creciendo la fuerza del soplo a medida que crece el calor. El soplo continuo durante cierto tiempo puede encender una fragua, y se entiende que el agua contenida en la Eolípila se convierte en aire. Sin embargo, este ejemplo no ayuda a los Aristotélicos a explicar la transmutación del agua en aire pues en este caso sería el fuego, con lo cual entraría en juego un tercer elemento. En cuanto a la transmutación del aire en agua, es aún más difícil pues en toda agua siempre hay una porción de aire incluida en minúsculas partículas que se perciben claramente, congregándose cuando el agua se hiela y enrareciéndose cuando hierve. Teatro Crítico Universal. Tomo V, Discurso XIV Nivel: 3º ESO Área: Física y química Objetivos:  Aproximación de los alumnos a la figura y la obra de Feijoo a través de la lectura del resumen adaptado de uno de sus textos.  Conocimiento y valoración del pensamiento de Feijoo y de algunos de sus contemporáneos, así como de los debates que tenían lugar entre ellos en el campo de la física y la química.  Reconocimiento de la aplicación del método científico en las demostraciones de algunas tesis, diferenciándolo de otros métodos que implican puro razonamiento sin la correspondiente experimentación y, advirtiendo también, que algunas veces se llega a resultados erróneos aunque se utilice un método y un razonamiento que parecen adecuados.  Comprender algunos conceptos básicos relacionados con la naturaleza de la materia.  Comprender como se elaboran mensajes con contenido científico utilizando el lenguaje escrito con propiedad.  Reconocimiento del valor de lo estudiado para poder comprender el texto y para poder participar, con conocimiento de causa, en determinados debates científicos. Actividades: Realiza las siguientes actividades y te darás cuenta de todas las relaciones que existen entre la ciencia y el desarrollo de nuestra sociedad. 1. Lee atentamente el texto y establece las ideas principales y las secundarias. Busca en un diccionario las palabras que no entiendas. Acude a la biblioteca y busca la biografía de Demócrito, Aristóteles y Dalton. 2. Para Aristóteles existía un quinto elemento, ¿cómo se llamaba?, ¿qué necesitaba explicar con él? Busca la información empleando los recursos disponibles en internet. 104


3. Demócrito fue el predecesor de Aristóteles en cuanto a la idea de cuatro elementos básicos en la Naturaleza y el precursor del concepto de átomo,¿cómo se definía el átomo en la antigüedad? 4. La adquisición de la idea de sustancia pura y de los diferentes tipos de mezcla, así como la distinción entre elemento químico y compuesto hace necesario la utilización de una nueva teoría propuesta por Dalton. Busca en tu libro de texto las ideas principales de esta teoría. 5. Según Demócrito, el oro es materia con mucho fuego y muy poca tierra. El hierro tiene mucha tierra y poco fuego. Si eliminamos la tierra al hierro y la sustituimos por fuego, ¿podría transformarse el hierro en oro? Razona la respuesta. 6. Durante la Edad Media se intentó buscar con ahínco el medio para obtener oro, ¿cómo se llamaba esta teoría? Consulta en una enciclopedia la respuesta. 7. En el texto se trata la transmutación del fuego en agua y se relaciona con la graduación de los termómetros, ¿por qué el agua se puede emplear para ello?, ¿qué característica física se va a utilizar? 8. En los ladrillos usados como revestimiento en hornos de cocción se observa que los átomos no se transmutan ¿qué propiedad física explica este hecho? 9. Busca información sobre el funcionamiento de la Eolípila y realiza un dibujo indicando cómo funciona. Esta máquina es el prototipo de otra máquina que supuso una revolución industrial ¿a qué nos referimos? Para poder realizar esta actividad consulta la siguiente dirección en internet: www.practiciencia.com.ar/cfisicas/mecanica/experien/bteoricas

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SOBRE LA EXISTENCIA DEL VACÍO Este artículo, basado en el comentario de un texto de Feijoo, trata de justificar la importancia del método científico pese a que en su aplicación caben también importantes errores. La cuestión del la existencia del vacío era tan famosa en su tiempo que incluso dio lugar a dos denominaciones para las corrientes filosóficas que mantenían posiciones contrarias: plenistas los que la negaban y vacuistas los que la afirmaban. Los plenistas se basaban en las teorías de Aristóteles revisadas y corroboradas, de alguna forma, por Descartes. Feijoo, que defiende la existencia del vacío, explica y rebate los argumentos de ambos y, aunque utiliza una explicación basada en la religión cristiana en contra de las tesis de Descartes, niega las teorías de Aristóteles con explicaciones totalmente científicas, basándose en experimentos que siguen teniendo gran importancia y muchas aplicaciones hoy en día. Aristóteles fundaba la imposibilidad del vacío en que en éste no se podría producir movimiento, ya que la velocidad de un cuerpo en un medio, según Aristóteles debía ser inversamente proporcional a la densidad del medio, por lo que si la densidad del medio era 0, o sea el vacío, la velocidad debería ser infinita. Feijoo rebate esa teoría, haciendo notar que se parte de una premisa falsa, con un ejemplo simple: la densidad del aire es unas ochocientas veces menor que la del agua y sin embargo, un cuerpo no cae en el aire con una velocidad ochocientas veces mayor que en el agua. Por lo tanto, no es cierto que la velocidad sea inversamente proporcional a la densidad el medio. Descartes se basa en que la idea de materia es una idea innata, ya que nuestro entendimiento no concibe el espacio vacío. Sin embargo, según Feijoo, de esto se inferiría que el mundo es infinito porque tendría que haber materia en cualquier espacio y que la materia siempre ha existido y existirá, lo que está en contra de las ideas cristianas de la creación. Por otra parte según Aristóteles, en el espacio vacío los “influjos celestes” como la luz, no llegarían a la Tierra porque no se podrían comunicar con ella en el vacío. Feijoo cree, como ya creían algunos en su época que la luz, como sabemos hoy en día, se puede propagar en el vacío. Feijoo utiliza también como argumento en contra de los aristotélicos la máquina pneumática. Cuando después de los repetidos movimientos del émbolo se consigue extraer todo el aire, lo que queda en el interior debe ser el vacío y, el hecho de que el émbolo salte rápidamente cuando el sistema se deja libre, no se debe a la necesidad de impedir el vacío como indican los aristotélicos, sino a la diferencia de presión con el aire en el exterior, que se va haciendo cada vez mayor a medida que se mueve el émbolo.

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(La máquina neumática a la que se alude en el párrafo anterior fue un invento de Robert Boyle que vino a perfeccionar la original de Otto Van Guerike y que le sirvió para realizar varios experimentos muy importantes en el campo de la física como los que llevaron al enunciado de su famosa ley de los gases). Cita también Feijoo como ejemplo de vacío, el experimento de Torricelli para la medida de la presión atmosférica, aunque no cita el nombre del físico. Si llenamos de mercurio un tubo de vidrio largo y fino abierto por un extremo, y lo colocamos invertido sobre una cubeta que también contiene mercurio, el mercurio del tubo baja hasta que alcanza una altura de 760 mm aproximadamente sobre el mercurio de la cubeta, que es la medida de la presión atmosférica normal. El espacio que deja el mercurio en la parte superior del tubo deberá ser un espacio vacío. Además se basa para probar la existencia del vacío en fenómenos como los cambios de estado o las variaciones de volumen de las sustancias con los cambios de presión o de temperatura. Cuando un líquido pasa al estado sólido aumenta su densidad y, por decirlo de alguna manera, su consistencia y ocurre lo mismo, incluso es más llamativo el cambio, cuando un gas se licua o se condensa. En un gas deberá haber espacios vacíos para permitir que sus partes se unan más y pasar, de este modo, al estado líquido, y si se unen todavía más pasará al estado sólido. Esta explicación introduce también la idea de que las sustancias están formadas por partículas que más adelante se llamarán moléculas, átomos, iones, etc., separadas entre sí. La existencia de estos espacios vacíos es necesaria también para explicar que los cuerpos sean capaces de dilatarse con el calor o comprimirse cuando baja la temperatura Los aristotélicos explican los fenómenos anteriores definiendo los cuerpos raros, es decir los de baja densidad, como aquellos que tienen grandes dimensiones y poca materia y los cuerpos densos como aquellos de pequeñas dimensiones y mucha materia. De esta forma un cuerpo se enrarece (pasa de sólido a líquido o de líquido a gas) aumentando la extensión de sus partes y se condensa disminuyendo la extensión. Feijoo se basa en los argumentos de Boyle: la extensión de la materia es la cantidad de materia y, por lo tanto, mucha materia con poca extensión es mucha cantidad de materia con poca cantidad de materia lo cual es una contradicción. Por otra parte si entre las partes de los cuerpos no hubiera espacios vacíos, para condensarse o solidificarse las sustancias, no podría reducirse el espacio que ocupan dichas partes sin que penetrasen entre si. Teatro Crítico Universal. Tomo V. Discurso XIII Nivel: 4º ESO Área: Física y química Objetivos:  Aproximación de los alumnos a la figura y la obra de Feijoo a través de la lectura del resumen adaptado de uno de sus textos.

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 Conocimiento y valoración del pensamiento de Feijoo y de algunos de sus contemporáneos, así como de los debates que tenían lugar entre ellos en el campo de la física y la química.  Reconocimiento de la aplicación del método científico en las demostraciones de algunas tesis, diferenciándolo de otros métodos que implican puro razonamiento sin la correspondiente experimentación y, advirtiendo también, que algunas veces se llega a resultados erróneos aunque se utilice un método y un razonamiento que parecen adecuados.  Repaso de conceptos estudiados durante el curso desde un punto de vista diferente, a través de la relación con el texto leído  Reconocimiento del valor de lo estudiado para poder comprender el texto y para poder participar, con conocimiento de causa, en determinados debates científicos. Actividades: 1. Lee atentamente el texto y busca en el diccionario las palabras que no conoces 2. ¿Qué nombre recibían las dos corrientes filosóficas que negaban o afirmaban la existencia del vacío? ¿Cuál de las dos corrientes defendía Feijoo? 3. ¿Qué famoso filósofo de la antigüedad decía que el vacío no podía existir? 4. ¿Por qué sostenía dicho filósofo que en el vacío no podría haber movimiento? Existe una fuerza que ejercen el aire y el agua sobre los cuerpos que están en su seno y que, actuando en sentido contrario a su peso, hace que la velocidad de caída disminuya en estos medios respecto a la velocidad de caída en el vacío, ¿cómo se llama esa fuerza? ¿de qué depende? ¿es mayor en el agua o en el aire? ¿en qué principio de la Hidrostática se habla de dicha fuerza?. Si la densidad del agua es aproximadamente 1g/ml y la del aire 1,28.10 -3g/ml, halla la relación entre ambas fuerzas. 5. Aplicando la fórmula fundamental de la dinámica, es decir, F = m.a, calcula la aceleración de caída de un cuerpo de 1 kg de masa y 20 cm3 de volumen en el vacío, en el agua y en el aire. 6. Si el cuerpo cae desde una altura de 10 m, calcula la velocidad con la que llega la punto más bajo en cada uno de los casos anteriores. 7. ¿Qué dice la famosa ley de Boyle? ¿Qué relación existe entre la presión y el volumen de un gas ideal? 8. ¿Qué es la presión atmosférica? Si sacamos la mayor parte del aire del interior de un recipiente provisto de un émbolo, como la máquina neumática de la que se habla en el texto, ¿por qué nos cuesta mucho trabajo que el émbolo suba? 9. ¿Cómo se produce un cambio de estado progresivo, por ejemplo el paso de líquido a gas? Indica si los cambios de estado que se describen en el texto son progresivos o regresivos. 10. ¿Por qué la densidad de los gases es mucho menor que la de los sólidos y líquidos?

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NUEVA PRECAUCIÓN SOBRE LOS ARTIFICIOS DE LOS ALQUIMISTAS Y VINDICACIÓN DEL AUTOR CONTRA UNA GROSERA CALUMNIA Este es un Discurso de los muchos que dedica Feijoo a rebatir la teoría de la transmutabilidad de los elementos (transformación total de un elemento en otro diferente). El Discurso pretende corregir el error que se había ido extendiendo con rapidez a lo largo de algunos años, de que era posible transmutar el hierro en cobre, sobre todo, a partir de la publicación de un libro en el que se describe una experiencia que parece probar que dicha transmutación se puede producir por medio de la piedra Lipsis o Vitriolo azul. La Crisopeya o transmutación de los metales inferiores en oro era, por razones lógicas, la meta de las investigaciones de muchos de los antiguos químicos o alquimistas y, el hecho de conseguir transmutar hierro en cobre podía ser el primer paso para otras posibles transmutaciones. El autor del libro le envía un ejemplar a Feijoo que le responde con algunas argumentaciones en contra de su supuesto descubrimiento y olvida el asunto, hasta que en una publicación aparece una carta en la que se habla del libro, del experimento y de las objeciones de Feijoo. En la carta se elogia el libro y se acusa a Feijoo de discrepar de los razonamientos de su autor por ser Feijoo, como la mayoría de la gente en España, un enemigo de la Alquimia. Feijoo decide responder a la carta. En primer lugar demuestra que el autor del libro no es el inventor del experimento con el Vitriolo azul, citando experiencias similares que aparecen descritas en diferentes publicaciones. A continuación, se defiende de la acusación de aborrecer a la Alquimia y dice que en España, no sólo no se desprecia a la Alquimia, sino que los alquimistas charlatanes triunfan en este país más que en ningún otro por pura ignorancia de sus habitantes. Por último, demuestra que la trasformación que se produce en el Vitriolo no es una transmutación sino una reacción química normal entre el vitriolo, que es un compuesto que contiene cobre, y el hierro que reacciona liberando el cobre del compuesto anterior. Se basa para esta última demostración en los escritos del químico Mr Gofredo el Cadete que describe la operación realizada de la siguiente forma: Puestas en hervor diez pintas de agua en una olla de plomo, echó en ella cuatro libras de Vitriolo azul (sulfato de cobre) en polvos. Hecha la disolución, entró en ella

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veinte onzas de hierro nuevo, dividido en delgados pedazos, colocado en una cestica de mimbres, teniendo suspendida ésta en el licor. Después de un cuarto de hora de ebullición, y fermentación retiró la cesta, y halló los pedazos de hierro teñidos de rojo por el cobre que se había depuesto sobre ellos. Sumergió la cesta en un barreño vidriado lleno de agua fresca, y agitándola, los pedazos de hierro depusieron en el agua un polvo rojo mezclado con pajuelas de cobre que por razón de su peso bajaron luego al fondo del barreño. Volvió la cesta a la solución del Vitriolo, y después de algún tiempo los pedazos de hierro se cargaron de nuevo cobre. Segunda vez hizo la diligencia de sumergirlos, y agitarlos en el agua fresca, con que soltaron el nuevo cobre que habían recibido en la segunda infusión. De esta suerte fue alternando, hasta que no deponiendo ya la solución de Vitriolo nueva porción del cobre sobre el hierro, salió éste como había entrado, y sin aquella telilla que antes le coloreaba. Asegurose de que la solución de Vitriolo no tenía ya cobre alguno, entrando en ella una lámina de hierro liso, la cual salió sin la menor inmutación. Antes de pasar adelante, con lo dicho tenemos prueba clara de que en esta manufactura no hay producción nueva, o transmutación de hierro en cobre, si sólo la precipitación del cobre contenida en el Vitriolo. Sábese, que en la solución vitriólica había cobre, antes de introducir en ella el hierro. Sábese también, por el experimento que acabamos de proponer, que después de las reiteradas fermentaciones del hierro con la solución vitriólica no queda en ella cobre alguno. Luego no hay aquí más que una precipitación y traslación de loco ad locum. El resto de la operación es como sigue: vertió poco a poco el agua clara que sobrenadaba en el cobre precipitado en polvo al fondo del barreñón. Hizo secarle a fuego lento, y halló que pesaba dieciséis onzas y seis adarmes. Mezcló este polvo, que se había puesto de color de café, con cuatro libras de Tártaro rojo, detonado con dos libras de salitre. Hecha esta mezcla exactamente, la echó poco a poco en el crisol, colocado en el horno con fuego suficiente para la fundición; y perfeccionada ésta, sale una masa de cobre puro, que pesaba catorce onzas y tres adarmes. Pesó después el hierro que había quedado en la cesta después de la total extracción del cobre, y vio, que no pesaba más que tres onzas y dos adarmes: a esta pequeña cantidad se habían reducido las veinte onzas de hierro puestas al principio. Esta tan notable disminución del hierro es la que acaba de alucinar a los que no examinan, o no son capaces de examinar a fondo las cosas, persuadiéndoles, que el hierro que falta se convirtió en cobre sin que pueda ser otra cosa; fuera de que la operación se puede hacer de modo que nada quede de hierro, lo cual se logra sólo con echar más Vitriolo a proporción. Pero este misterio está patentemente descifrado. Es el caso, que al mismo tiempo que el hierro recibe de la solución del Vitriolo el cobre en su superficie, el ácido vitriólico va royendo y disolviendo poco a poco el hierro; de modo, que éste, al fin, queda todo o casi todo en el licor, ocupando el lugar mismo que antes ocupaba el cobre. Esto consta claramente lo primero, de la fermentación que sobreviene luego que el hierro se introduce en la solución de Vitriolo, la cual no pudiera resultar sin disolución de algunas partículas de hierro. Lo segundo, de que la solución vitriólica va perdiendo poco a poco el color azul que resultaba de la mezcla del cobre, y últimamente la pierde del todo, adquiriendo en su lugar un bello verde que resulta de la mezcla del hierro. Lo tercero, de que haciéndose nueva precipitación química de aquel licor en el estado dicho ya no se extrae cobre de él sino hierro. Es, pues, mera apariencia la pretendida trasmutación del

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hierro en cobre por medio del Vitriolo azul, y la realidad es, que por medio del ácido vitriólico el hierro se disuelve y por la fermentación del ácido con el hierro, el cobre contenido en el Vitriolo se precipita. Teatro Crítico Universal. Tomo V. Discurso XVII Nivel: 2º de Bachillerato Área: Química Objetivos:  Aproximación del alumnado a la figura y la obra de Feijoo a través de la lectura de un texto escrito en un lenguaje un poco diferente del que están acostumbrados a manejar.  Conocimiento y valoración del pensamiento de Feijoo y de algunos de sus contemporáneos, así como de los debates que tenían lugar entre ellos en el ámbito de la física y la química.  Reconocimiento de la aplicación del método científico en la demostración de las teorías de Feijoo.  Relación de la lectura con el temario correspondiente a la asignatura de química de 2º de bachillerato con objeto de realizar ejercicios de repaso y aplicación de lo estudiado  Reconocer el valor de lo estudiado para poder participar, con conocimiento de causa, en determinados debates científicos. Actividades: 1. Teniendo en cuenta que, en definitiva, la reacción que se produce es una reacción entre el sulfato de cobre (II) (Vitriolo azul) y el hierro, obteniéndose cobre puro, ¿Qué tipo de reacción es ésta? ¿Cuál sería el otro producto de la reacción? Formula y justifica la reacción basándote en los valores de los potenciales de reducción estándar de los pares Cu/Cu+2 y Fe/Fe+2 que encontrarás en tu libro de Química. 2. ¿Podrías explicar en qué consiste una precipitación? Si se mezclan dos sustancias solubles ¿cuándo se forma un precipitado? En este caso la precipitación se usa para purificar el cobre obtenido. Para ello, en primer lugar lavaba el cobre con agua y luego lo mezclaba en un crisol con sales de potasio (tártaro rojo y salitre) calentado la mezcla hasta obtener cobre puro precipitado. Imagina que queremos obtener un precipitado de una sal de Cu2+ en vez del precipitado de cobre puro ¿con qué tipo de sal deberíamos hacer reaccionar el sulfato de cobre (Vitriolo azul)? 3. ¿Por qué disminuye la masa del hierro puro? ¿En qué se convierte el hierro? ¿Cómo podrías probar utilizando la disolución verde obtenida que el dicha disolución contiene hierro y que, por lo tanto, el hierro no ha desaparecido? 4. Si se utilizaron 4 libras de Vitriolo y 20 onzas de hierro y se han obtuvieron 14 onzas y tres adarmes de cobre y sobraron 3 onzas y dos adarmes de hierro.

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Suponiendo que el rendimiento de la reacción haya sido del cien por cien y, teniendo en cuenta que: 1 libra = 460g 1 onza = 287 dg 1 adarme = 179 cg ¿Cuánto debería pesar la disolución verde obtenida? ¿Qué ley aplicas para calcularlo? (Expresa el resultado en gramos). 5. ¿Sería posible una reacción similar entre el hierro y una sal de plata? ¿Y entre el hierro y una sal de zinc? Justifica tu respuesta.

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CARTA XX. SOBRE EL SISTEMA COPERNICANO Feijoo, sorteando la postura oficial de la Iglesia, y esgrimiendo una notable habilidad y riguroso convencimiento, pone en solfa los argumentos del geocentrismo. Introducción. La idea de un universo estático y sin cambios ha tenido gran influencia sobre el pensamiento occidental a través de la historia. En Sobre los Cielos, Aristóteles (384-322 a.C.) escribe que «la materia prima de todo es eterna, no sufre ni aumento ni disminución, sino que es perenne, inalterable e imperturbable». Aristóteles llega a la conclusión de que los cielos, al ser divinos e inmortales, deben estar construidos de esa materia prima, que denominó «éter». La gran revolución llevada a cabo por Nicolás Copérnico (1473-1543) en 1543, por la cual la Tierra fue desplazada desde su posición como centro fijo del Universo a un mero planeta en órbita alrededor del Sol, cambió muchas cosas, pero no alteró la creencia en la constancia y estabilidad del cosmos.30 Copérnico escribió su obra maestra Sobre las Revoluciones de las Esferas Celestes, a lo largo de unos veinticinco años de trabajo (1507-32) y fue publicada póstumamente el 1543, pero muchas de las ideas básicas y de las observaciones que contiene circularon a través de un opúsculo que, pese a su brevedad, era de una gran precisión y claridad. La teoría heliocéntrica, hasta donde se sabe hoy, fue concebida por primera vez por Aristarco de Samos (320-250 a.C.). Es preciso centrar el valor real de los estudios de Copérnico en el hecho de volver a imponer teorías ya rechazadas por el «sentido común» y de darles una estructuración coherente y científica. La ruptura básica que representaba para la ideología religiosa medieval, la sustitución de un cosmos cerrado y jerarquizado, con el hombre como centro, por un universo homogéneo e infinito, situado alrededor del Sol, hizo dudar a Copérnico de publicar su obra, siendo consciente de que aquello le podía acarrear problemas con la Iglesia. Galileo en 1609 construye un telescopio que mejora el desarrollado en Holanda ya que duplicaba los aumentos de aquél, no distorsionaba las imágenes y conseguía que éstas se vieran derechas y no invertidas. Este invento marca un giro en la vida de Galileo. Rápidamente, observando las fases de la Luna, descubre que este astro no es perfecto como lo quería la teoría aristotélica. La física aristotélica, que poseía autoridad en esa época, distinguía dos mundos:  El mundo «sublunar », que comprenda la Tierra y todo lo que se encontraba entre la Tierra y la Luna; en este mundo todo era imperfecto y cambiante;  El mundo «supralunar », que comenzaba en la Luna y se extendía más allá. En esta zona, no existía más que formas geométricas perfectas (esferas) y movimientos regulares inmutables (circulares).

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Grandes ideas de la Física. Alan Lightman. Serie McGraw-Hill de divulgación científica.

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Galileo, por su parte, observó una zona transitoria entre la sombra y la luz que no era para nada regular, lo que por consiguiente invalidaba la teoría aristotélica, y descubre la existencia de montañas y cráteres (imperfecciones) en la Luna. En 1610 descubre cuatro satélites de Júpiter que suponen para Galileo una visión de lo que debe ser el modelo solar. Gracias a ellos, piensa poder demostrar que las órbitas de cristal de Aristóteles no existían y que todos los cuerpos celestes no giraban alrededor de la Tierra. Es un golpe muy duro a los aristotélicos. Corrige también a ciertos copernicanos que pretendíann que todos los cuerpos celestes giraban alrededor del Sol. Los métodos de Galileo, basados en la observación y la experiencia, estaban en oposición completa con los de los partidarios de las teorías geocéntricas que se apoyaban únicamente en el prestigio de Aristóteles. Por ello Galileo rechaza compararse con ellos. Al publicar Galileo en latín observaciones astronómicas en favor del sistema copernicano en el libro Sidereus Nuncius (el Mensajero de las Estrellas-1610), fue advertido por la Inquisición, y le prohíben publicar sobre dicho tema. Cuando en 1632 publica su obra Diálogo sobre los dos grandes sistemas del mundo, en italiano y en forma de diálogo, haciéndola accesible a la sociedad, se inicia su persecución pese a su edad avanzada. Fue juzgado por la Inquisición, amenazado con tortura, obligado a renunciar a sus ideas (su abjuración fue leída en todas las iglesias de Italia) y confinado, hasta su muerte en 1642, en una villa en el campo.

Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764)

El Diálogo fue incluido en el “Índice”, catálogo de libros prohibidos por la Iglesia. Otros científicos eludieron las persecuciones indicando que el sistema heliocéntrico era más eficaz para hacer los cálculos, pero no era un modelo de la realidad. El proceso de Galileo, especialmente por su obra Diálogos sobre los dos grandes sistemas del mundo (1633), no impidió que se alterasen definitivamente los cimientos de la ciencia, al introducir el método científico. También afectó a temas filosóficos, desencadenándose las corrientes de pensamiento racionalista (Descartes) y empirista (ver Francis Bacon, y también Robert Boyle). La pertinencia y aceptación del modelo copernicano está en plena efervescencia en tiempos de Feijoo. Hay que entender que después del proceso a Galileo la Iglesia no muestra un primer gesto de aceptación del modelo hasta 1741, autorizándose su publicación en 1757 bajo el papado de Benedicto XIV al retirarlas del catálogo de libros prohibidos. Es por ello que la postura de Feijoo (el Tomo III de las Cartas Eruditas se publica en 1750) es valiente y coherente con la evolución del pensamiento ilustrado.

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Resumen En esta Carta XX, del Tercer tomo de las Cartas eruditas y curiosas, Feijoo aprovecha para realizar un análisis del Sistema Copernicano a partir de la contestación a quien le había escrito con “notable ira” denostando sus ideas al respecto. Lanza una crítica decidida sobre los argumentos que aparentemente parecían avalar el modelo Geocéntrico. En primer lugar critica la “ciencia” intuitiva, aquella proveniente únicamente de los sentidos sin posterior análisis crítico. Recuerda que el principio de inercia, descrito por Galileo y asentado como ley del movimiento por Isaac Newton en sus Philosophiae Naturalis Principia Mathematica publicada en 1687, determina que cualquier objeto que se mueve con otro (o en otro), mantiene las mismas características de su movimiento. Este conocimiento le es suficiente para avalar la imposibilidad de un observador de determinar si está en movimiento o en reposo frente a otro, si ambos mantienen una velocidad relativa constante. De igual forma, cualquier objeto que se mueva dentro de otro, que se mueva, a su vez, con velocidad constante, realizará un movimiento compuesto de ambos movimientos. Llevado a un ejemplo de nuestros días, no cabe esperar que una mosca que revolotea dentro del coche se estampe contra el cristal trasero aunque éste se desplace a 160 Km/h. Así la pelota dejada caer desde el palo mayor de un bajel cae perpendicularmente respecto del bajel que se mueve, y con una trayectoria parabólica respecto de quien observa desde tierra. Esto es debido a que la mosca lleva la misma velocidad que el coche y la pelota que se deja caer lleva la misma velocidad horizontal que el barco. Con un conocimiento de las leyes del movimiento de Newton podrían desmontarse todas las razones del estilo de las anteriores. Por ello Feijoo pasa a centrarse en un argumento de más peso, a la luz del conocimiento de la época, contra el sistema Heliocéntrico, las inconcebibles distancias entre los astros del Universo conocido y la Tierra. De hecho, siendo enorme la distancia calculada entre el Sol y la Tierra, queda reducida a “un punto imperceptible” respecto de las distancias con otras estrellas. Si este espacio hoy sigue pareciendo una enormidad, en aquella época resultaba inverosímil. Y, sin embargo, a Feijoo le parecen más absurdas las velocidades de rotación que deberían poseer los astros para, con las distancias estimadas, dar una vuelta cada veinticuatro horas alrededor de la Tierra. Para Saturno sería de, aproximadamente, 80 000 km/s, el 27% de la velocidad de la luz. Para las estrellas fijas, que están a una distancia más grande, sería todavía mayor. Además, coherentemente con las creencias cristianas, parecería más fácil de asumir la infinitud del espacio que esas velocidades. Para decantar la balanza del lado del Copernicanismo esgrime la navaja de Ockham, o sea, no ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias (siempre debe optarse por una explicación en términos del menor número posible de causas, factores o variables). Es más simple, conocidos los planetas del Sistema Solar, los satélites de Júpiter y Saturno y una multitud de estrellas descubiertas (que ya en esta época tasan en dos millones) de tanta magnitud o mayor que el Sol, suponer que la Tierra gira sobre su eje, en órbita de traslación, y no que todos esos cuerpos estelares giran a velocidades inverosímiles en torno a ella.

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Esgrime luego un nuevo argumento referido al magnetismo terrestre y su giro alrededor del Sol. Tanto el argumento como el contraargumento carecen de validez científica. El magnetismo terrestre no está en relación con su órbita alrededor del Sol. El cuarto argumento sí es definitivo, la explicación del movimiento relativo de los planetas con respecto a la Tierra (como el movimiento retrógrado de Marte). El Geocentrismo requería de grandes artificios para justificar estos hechos experimentales. El Heliocentrismo los justificaba fácilmente. El quinto argumento se basa en la observación del comportamiento de los planetas y los satélites de Júpiter y Saturno que ya se conocían. Se había encontrado que siempre giraba el astro pequeño en torno al grande. Era pues razonable pensar que la Tierra siguiera idéntico patrón. Esto sería causa suficiente para rechazar el modelo de Tycho Brahe en el que todos los satélites giraban en torno a los planetas, éstos giraban en torno al Sol y éste, a su vez, alrededor de la Tierra. Aunque la Iglesia defendía esta alternativa como último reducto pseudocientífico frente a la avalancha de evidencias (más por necesidad política que por dudas razonables) la posición de Feijoo queda aquí evidenciada. Feijoo termina con un hábil giro de cintura en el que, una vez esgrimidos todos los argumentos avalados por la experiencia y la razón (en forma de Leyes Científicas que han pervivido hasta 1905 y que nos han llevado a la Luna y más allá), quedan los argumentos de la fe y la literalidad de las Escrituras. En este punto se alinea con la postura oficial de la Iglesia (el modelo de Brähe como mal menor), lo que en el fondo, creo yo, origina el repelús que le hace soltar la pluma y no su imaginación de la alta velocidad a la que gira dentro de su celda. También puede ser mala intención por mi parte pensar que en su desazón “ilustrada” se vea en la obligación de buscar argumentos de peso contra el Heliocentrismo y ello le lleve a incorporar una adición. En ella agrega un experimento de Huygens en el que se hace una estimación equivocada de la distancia a la estrella Sirio. La premisa sobre la que se realiza la medida es la de la analogía de brillos entre el Sol y Sirio, craso error ya que Sirio es una estrella doble de mucho más brillo. A partir de esa distancia se deduciría que, de moverse alrededor del Sol, la paralaje de la Tierra y Sirio no sería cero (como se había medido). El argumento es bueno pero el experimento, en el que se basa, equivocado. Al ser la distancia mucho mayor de la medida la paralaje, efectivamente, es cero. Cabe aquí finalizar haciendo unos breves comentarios sobre la agudeza crítica de Feijoo. Sus creencias le empujan en un sentido y su conocimiento científico, bien fundamentado, en el contrario. Su espíritu ilustrado le hace soslayar en lo posible sus creencias para quedarse con las razones puras y más objetivables. Evidentemente demuestra saber nadar y guardar la ropa. Original en http://www.filosofia.org/bjf/bjfc320.htm

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Nivel: 2º Bachillerato Área: FÍSICA Objetivos:  Comprender que el pensamiento crítico está basado en un conocimiento amplio de los saberes que afecten al tema sujeto a análisis. De igual manera, todo conocimiento debe estar sujeto al pensamiento crítico.  Asumir la importancia de manejar con habilidad y precisión el lenguaje al elaborar argumentaciones.  Conocer las diferencias entre los modelos Geocéntrico y Heliocéntrico, valorando las implicaciones políticas, religiosas y científicas que tuvo ese debate en Europa.  Reconocer que el trabajo científico se basa en la razón, la experiencia empírica y la observación rigurosa y documentada, y asimilar el nivel de exigencia que impone para aceptar nuevas tesis y mantener las (siempre provisionalmente) aceptadas. Las teorías anteceden a los hechos, pero necesitan de la experiencia (en su caso, de las refutaciones) para distinguir las que son aptas de las que no. “La labor del científico consiste principalmente en criticar leyes y principios de la naturaleza para reducir así el número de las teorías compatibles con las observaciones experimentales de las que se dispone” (Popper, Karl) “Las grietas del método científico se rellenan con pasta de ideología” “La ciencia adora la negación, adora la disyuntiva, adora la duda y adora la pregunta, ¿o no?.” “La ciencia es para conocer el mundo, la tecnología para cambiarlo” (Wagensberg, Jorge) Actividades: 1. Lee la carta en la página Web recomendada utilizando en el documento de apoyo que se suministra. 2. Determina las razones por las que la Iglesia niega durante más de un siglo la validez del Heliocentrismo. 3. Utilizando las distancias medias al Sol de la Tierra, Júpiter y Saturno, calcula sus velocidades medias de traslación. 4. Dibuja un ejemplo en la que quede evidenciado el significado de paralaje. 5. ¿Qué es el movimiento retrógrado de un planeta? 6. ¿Qué argumentos aportó Ptolomeo para encajar el movimiento retrógrado de Marte dentro del Geocentrismo?

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7. Haz una valoración personal del debate sobre los modelos Geocéntrico y Heliocéntrico. Valora igualmente la argumentación de Feijoo en el contexto de la España de la época. Análisis (Documento de apoyo a la lectura): 1. En el primer párrafo comienza la contestación a una carta iracunda por su defensa del sistema copernicano. En ella recrimina a su interlocutor por los excesos verbales y los defectos de conocimiento. 2. En el segundo párrafo descalifica los argumentos basados en lo que es visto, pues “los ojos nada deciden, ni pueden decidir en la cuestión”. Argumenta lo conocido desde Galileo y Newton, que no hay sensación de movimiento cuando nos desplazamos dentro de un cuerpo grande a velocidad constante (principio de la relatividad del movimiento). Añade, reforzando sus argumentos, que esta cuestión es aceptada incluso por aquellas personas doctas que no aceptan el Heliocentrismo, por lo que el argumento es de escasa entidad y únicamente apropiado para gentes iletradas. Es fundamental, en este punto, reflexionar sobre las dificultades que ha tenido y tiene la ciencia para hacerse inteligible. Por desgracia el ser humano tiende a filtrar todo desde la lógica intuitiva, dejándose llevar por los espejismos de las percepciones, y eso hace de las teorías científicas que profundizan en la naturaleza más radical del Universo ajenas a esa intuición más inmediata. 3. Se rebaten aquí argumentos de mayor entidad, pero ineficaces ante un mínimo conocimiento de la Física. La primera idea es la de que las aves al volar lejos de su nido, al moverse la Tierra, no podrían alcanzarlo de regreso. La respuesta es evidente para quien conoce las características de los sistemas inerciales, esto es, el aire y los animales se mueven con la misma velocidad que la Tierra (están en reposo relativo). Fue Galileo quien los postuló y determinó que en estos privilegiados sistemas se cumplía que los fenómenos mecánicos sucedían de la misma forma, respondiendo a las mismas (idénticas) leyes, por lo cual no era posible distinguir mediante experiencias mecánicas cuál de ellos estaba en reposo y cuál en movimiento. Isaac Newton le dio forma a estos conceptos a través del “Principio de Inercia”, cuyo significado profundo es postular la equivalencia entre sistemas inerciales. 4. En idéntica línea sigue con el siguiente argumento, que si se arrojase una piedra verticalmente hacia arriba, al moverse la Tierra, la piedra caería hacia atrás. La teoría física era bastante ilustrativa y los argumentos de Galileo suficientemente poderosos. Alude Feijoo a la composición de dos movimientos simples que conforman el complejo. De un lado el impulso vertical hacia arriba que supone un movimiento uniformemente acelerado. De otro lado, debido al movimiento solidario con la Tierra, la velocidad horizontal que lanzador y objeto lanzado poseen igualmente, y que supone un movimiento uniforme. El movimiento completo es una composición de los dos. Incluye dentro del movimiento horizontal cualquier influencia en el desplazamiento del aire (como fuerza impulsora) lo que no es ajustado, ya que la posible influencia del aire es causa distinta y distorsionadora del movimiento debido a la gravedad y la rotación terrestre. 5. Feijoo ilustra la teoría con una experiencia desarrollada en Francia. En ella se demostraba lo anteriormente expuesto. El filósofo Pedro Gasendo planteaba que si desde un barco en movimiento se dejase caer una piedra desde el árbol mayor (palo mayor) de un bajel, la piedra se vería caer a lo largo del mástil para aterrizar a su pie, esto es, se movería 120


horizontalmente a la misma velocidad que el barco. La mayoría defendía que la piedra caería tras la popa del bajel. Realizada la experiencia se verificó la propuesta de Gasendo (esta experiencia puede visualizarse en la colección de videos “El Universo Mecánico” del CalTech). 6. Feijoo se lamenta de su incapacidad para hacer ver a los demás lo que la razón y el conocimiento a él le dictan. Se vuelve a señalar el problema de la intuición de las percepciones. 7. En este párrafo reconoce encontrar una única dificultad contra el Sistema Copernicano que expone en el párrafo siguiente. 8. El argumento que Feijoo encuentra como más potente, desde el punto de vista de la razón, consiste en la enorme distancia que parecía haber entre la Tierra y las estrellas del firmamento. De los trabajos realizados en Astronomía hasta la fecha se había concluido una estimación de la distancia entre La Tierra y el Sol que resultaba ser enorme para la concepción de distancias (razonables) de esta época. Y aún a pesar de ello, al estimar distancias con estrellas del firmamento como en el caso de Sirio (estrella más brillante del cielo terrestre), estudiando el paralaje desde dos puntos opuestos de la órbita terrestre alrededor del Sol, se verificaba que era cero. A esto solamente cabía una explicación, la distancia a las estrellas comparada con la del Sol debería ser muchísimo mayor (en el caso de Sirio hasta cuarenta mil veces mayor) a la “enorme” distancia entre la Tierra y el Sol. “Vacío inmenso” y “distancia portentosa” son los calificativos de Feijoo a un hecho que “resiste admitir la imaginación”, aunque no se encontraran argumentos que lo concluyesen falso (el argumento contra el modelo de Copérnico es lo inverosímil de los hallazgos astronómicos que terminaron siendo radicalmente ciertos). 9. Feijoo consideraba el anterior como el único argumento racional de cierta fuerza. Encontraba muchos más argumentos favorables y racionales al Sistema Copernicano, tantos y tan potentes que afirma que los mejores Matemáticos europeos lo calificaban como más probable (prudente posición dada la pertinaz oposición eclesiástica dominante). 10. Los argumentos a favor son estrepitosos: El primero es que si resultan increíbles las distancias coherentes con el Sistema Copernicano, más increíbles son las velocidades que deberían tener los sistemas en movimiento circular del sistema Aristotélico (la velocidad está en proporción a la distancia). 11. Si no se acepta el movimiento de rotación terrestre habría, alternativamente, que aceptar que el Sol, los planetas y las estrellas completan un giro en esas veinticuatro horas. La velocidad necesaria es del todo inverosímil. 12. La velocidad del Sol con el planteamiento geocéntrico es de ciento veinticinco mil leguas por minuto (más de 600.000 kilómetros por minuto, aproximadamente - el 3% de la velocidad de la luz-). 13. Las mismas cuentas aplicadas a Saturno le supondrían una velocidad de 80.000 km por segundo (aproximadamente -26,7% de la velocidad de la luz-). 14. Entre las dos posibilidades, Feijoo estima más aceptables las grandes distancias (plausibles en un espacio infinito) que las velocidades necesarias en el modelo geocéntrico.

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15. Las estrellas fijas tendrían una velocidad aún mayor. Aunque la distancia no fuera tan grande como la calculada dentro del modelo Copernicano, demuestra con hechos que están más lejos que Saturno (que las eclipsa sucesivamente) y por ello la cuantía de su rapidez se torna inconmensurable. 16. Si se considera en equilibrio la disputa en este punto, por argumentos de peso a favor y en contra, considerando en contra las grandes distancias (que aun así le parecen factibles), afirma la existencia de poderosos argumentos a favor que se desequilibran la disputa dialéctica a favor de Copérnico. 17. El segundo se toma de su simplicidad (navaja de Ockham - No ha de presumirse la existencia de más cosas que las absolutamente necesarias). Es más simple, conocidos los planetas del Sistema Solar, los satélites de Júpiter y Saturno y una multitud de estrellas descubiertas (que ya en esta época tasan en dos millones) de tanta magnitud o mayor que el Sol, suponer que la Tierra gira sobre su eje y no que todos esos cuerpos estelares giran a velocidades desmesuradas en torno a ella. 18. El tercer argumento lo basa en la naturaleza magnética de la Tierra, y en la inclinación y declinación de los polos magnéticos (frente a los geográficos). Se entiende que no es compatible esta propiedad con la inmovilidad propuesta por el Geocentrismo. El movimiento alrededor del Sol justificaría que se mantuviera el eje terrestre en su posición (tomando como referencia las estrellas del firmamento). 19. A este respecto Feijoo interpreta los escritos de Dechales, al que cita en varias ocasiones, intuyendo que la falta de sustancia científica en su posición implica que no se la cree realmente, o sea, que escribe lo que le conviene y no lo que piensa realmente (se sobreentiende que en la época que Dechales escribe es aún más interesante “darse mus” al respecto). 20. El cuarto argumento es la potencia del sistema Copernicano para explicar los movimientos aparentes de los planetas. El comportamiento “estacionario” (de reposo relativo) y “retrógrado” (aparente marcha atrás) requiere complejos artificios para su justificación en el sistema Geocéntrico, esto es, combinaciones de excéntricos y epiciclos mucho más complicados que la simple aceptación del movimiento de la Tierra alrededor del Sol. Dado que el resto de planetas también giran alrededor del Sol, y debido a las diferentes distancias, la visión de los movimientos aparentes al observarlos desde la Tierra justifica los comportamientos planetarios. 21. El último argumento es de Newton. Se asume lo dicho al principio de que respecto a los sistemas de referencia que se desplazan a velocidad constante uno de otro, no se puede discernir cuál se mueve y cuál está en reposo, salvo por inducción. Y el movimiento de la Tierra se induce con los siguientes hechos. 22. Justifica que hay diecisiete cuerpos en el Sistema Planetario y que quince se mueven (evidencia experimental). 23. En esos quince se observa la regla de que nunca el grande gira alrededor del pequeño sino siempre al revés. 24. De lo anterior se induce que es la Tierra quien gira alrededor del Sol. 25. La excepcionalidad no podría ser admitida sin “prueba muy eficaz”.

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26. Los argumentos científicos son irrefutables. Feijoo asume como único argumento válido contra el sistema Copernicano la “Autoridad de la Escritura” (la Biblia) que expresa literalmente en varios párrafos la inmovilidad de la Tierra. 27. Pone en boca de los Copernicanos la respuesta a este argumento, esto es, que en la Biblia todo lo relacionado con las cosas naturales se acomoda a las opiniones vulgares aunque sean falsas. Feijoo termina confesando que a la luz de las evidencias el sistema Ptolemaico es indefendible y sólo predomina en España por “la ignorancia de nuestras Escuelas en las cosas Astronómicas”. Puede abandonarse este sistema, e incluso el Copernicano, abrazando el de Tycho Brahe (aceptado, como mal menor, por la Iglesia tras los descubrimientos de Galileo). 28. Termina la carta cubriéndose las espaldas. Asume que el sistema Copernicano explica mejor y con más simplicidad los fenómenos celestes, y que es por ello que tiene más seguidores. Pero asume que no encuentra motivo por el que Dios debiera haber fabricado el mundo según el Sistema que a los humanos pareciera más sencillo. Termina con una chanza, diciendo que sin duda a él le genera incomodidad pensar que estaba girando a grandísima velocidad con la mesa y la habitación donde escribía, que la aprehensión le produce un vértigo que le obliga a soltar la pluma. Adición: Feijoo añade unos días después de terminar la carta una serie de razonamientos contra el sistema Copernicano basado en los cálculos realizados por Huygens. Utilizando un telescopio invertido quiso rebajar el tamaño del Sol hasta igualar el de Sirio (dando por supuesto que fueran estrellas de parecido tamaño). De esa manera estimó la distancia de Sirio como 27.664 veces mayor que la de la Tierra al Sol. Con esa distancia debería observarse paralaje en la estrella. Al no encontrarse cabría suponer erróneo el Sistema de Copérnico. La estimación de distancia mínima para no observar paralaje debería ser de 43.700 veces la distancia del Sol. Al respecto del último argumento sólo cabe hacer una aclaración, el gran científico Christiaan Huygens, gran experto en óptica y astronomía, que se atrevió a confrontar con Newton en cuanto a la naturaleza de la luz, se equivocó en una premisa fundamental en el estudio de Sirio. La estrella Sirio no es una, son dos estrellas extremadamente brillantes. Su volumen es 1,5 veces mayor pero su brillo es muy superior al del Sol. Es la quinta estrella más próxima a éste.

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INVESTIGACIÓN SOBRE UN FÓSFORO RARO Consultado el padre Feijoo por la luminosidad nocturna de un pedazo de carnero guardado en una alacena, contesta que es un caso raro pero no único. Da algunos ejemplos de este tipo de fenómenos recogidos en diversos libros. Por ejemplo: Testimonio de Jerónimo Fabricio de Aquapendente: “El año de 1592, en el tiempo de Pascua, tres jóvenes nobles compraron un cordero, del que comieron una parte el día de Pascua, y colgaron el resto arrimado a una pared. Llegando la noche, percibieron que algunas porciones de la carne del Cordero lucían en las tinieblas. Enviáronme este resto del cordero; y habiéndole puesto en un lugar muy obscuro, observamos, que la carne, y aún la grasa, brillaban como una luz argéntica, y que aún un cabrito que tocó a la carne del cordero, lucía del mismo modo en la obscuridad. No paró aquí la maravilla. Los dedos de algunos que tocaron aquellas carnes se hicieron luminosos; y hubo tal cual, que estregándo con los dedos el rostro, le comunicó a él el resplandor. No soy yo el único que vió estos admirables efectos. Muchos vecinos de Padua los vieron también”. Tertimonio de Mr. Lemeri: “Se hallan a veces en las carnicerías pedazos de vaca, y de carnero, que lucen de noche, aunque sean recién muertos, y otros, muertos al mismo tiempo, están totalmente destituidos de la luz. Hubo en Orleans este año de 1796, en un tiempo muy templado, cantidad de estas carnes lucientes, las unas totalmente, las otras por intervalos, en forma de estrellas. Se ha notado también, que en las oficinas de algunos carniceros, casi todas las carnes se hallaron luminosas, y en las de otros, ninguna. Creyóse al principio, que estas carnes no se podían comer, y se arrojaron al río muchas de ellas, lo que ocasionó pérdida considerable a algunos carniceros; pero muchos se animaron a comerlas, y no sólo no experimentaron daño alguno; hallaron que eran tan buenas como las demás”. Cartas eruditas y curiosas. Tomo I, Carta VII. NIVEL.- 4º de la ESO y Bachillerato ÁREA.- Ciencias ACTIVIDAD: ¿Cómo explica el Padre Feijoo estos hechos? Consulta para ello la página Web http://filosofia.org/bjf/bjfc107.htm. Tras su lectura da cuenta de las razones esgrimidas por el padre Feijoo. Cómo conceptuaríamos la respuesta: científica, mágica, sagrada.

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ASTROLOGÍA Y ALMANAQUES Aborda en este texto el Padre Feijoo la crítica a una vieja costumbre consistente en dar por buena cuanta información contenían los almanaques realizados por astrólogos donde junto a información sobre fiestas, días de culto y ferias, se hacían también predicciones, como ocurre en la actualidad con los Horóscopos. Este es el juicio que le merecen tales predicciones: “Entre tantos millares de predicciones como establecieron los astrólogos de mil y ochocientos años a esta parte, apenas se cuentan veinte, o treinta que saliesen verdaderas: lo que muestra que fue casual, y no fundado en reglas el acierto. Es seguro, que si algunos hombres vendados los ojos un año entero, estuviesen sin cesar disparando flechas al viento, matarían algunos pájaros. Pues esto es lo que sucede a los astrólogos. Echan pronósticos a montones sin tino; y por casualidad uno, u otro entre millares logra el acierto. Necesario es (decía con agudeza, y gracia Séneca) que los astrólogos acierten con la muerte del Emperador Claudio, porque desde que le hicieron Emperador, todos los años, y todos los meses se la pronostican. Y como no es inmortal, en algún año y en algún mes ha de morir: Este método, que es seguro para acertar alguna vez, después de errar muchas, no les aprovechó a los astrólogos que quisieron determinar el tiempo en que había de morir el Papa Alejandro VI. Formado el horóscopo de este Papa, de com��n acuerdo le pronosticaron la muerte para el año de 1495. Salió de aquel año Alejandro sin riesgo alguno; conque los astrólogos le alargaron la muerte al año siguiente; del cual habiendo escapado también el Papa, consecutivamente hasta el año de 1502, casi cada año le pronunciaban la fatal sentencia. Finalmente, viéndose burlados tantas veces, en el año de 1503 quisieron enmendar la plana, tomando distinto rumbo para formar el pronóstico, en virtud del cual pronunciaron, que aún le restaban al Papa muchos años de vida. Pero con gran confusión de los astrólogos, murió el mismo año de 1503”. Teatro Crítico Universal, Tomo I, Discurso VIII NIVEL.- 3º y 4º de la ESO ÁREA.- Ciencias ACTIVIDADES: 1.- Habitualmente, la gente no sabe diferenciar entre Astronomía y Astrología. Con la ayuda de un diccionario, explica en qué se diferencian ambas disciplinas. 2.- Consulta en Wikipedia (http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada) quiénes fueron Séneca y el Papa Alejandro VI. Sitúalos en la Historia resaltando algún dato de sus biografías, por ejemplo, periodo de vida, actividad de la que se ocuparon y razón o razones por la que han dejado huella. 3.- ¿Qué es un horóscopo? Explícalo con tus palabras. 4.- Recorta un horóscopo de un periódico o revista y pégalo en tu cuaderno. Colorea el correspondiente a ti. ¿Qué credibilidad te merece? 5.- ¿Cuál es el centro de la reflexión del Padre Feijoo? ¿Cómo explicarías tú lo que quiere decir? 127


6.- ¿Qué razón o razones encuentras para que las personas crean en los horóscopos? ¿Y para que aparezcan en las revistas y periódicos?

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CIENCIAS SOCIALES

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SENECTUD MORAL DEL GÉNERO HUMANO Se opone el Padre Feijoo a una idea que aún pervive en nuestra época y que consiste en considerar que el paso del tiempo, así como deteriora el físico humano, también estraga la moral humana. Se considera que en los tiempos antiguos reinaba la virtud, y ahora el vicio: que la justicia, la verdad, la continencia, la moderación hicieron su papel en otros siglos. Es lo que llama la senectud moral del género humano. Y, sin embargo, opone ejemplos que muestran el pasado como poco virtuoso. Entre ellos, un juicio sobre los romanos: “Los romanos, por más que los celebren las plumas de tantos escritores, no fueron otra cosa que unos ladrones públicos de todo el género humano: una república enteramente corrompida por los tres vicios, codicia, lujuria, y ambición; pues como advirtió San Agustín, nunca llegara a dominarlos tanto la ambición, si antes no los hubieran pervertido la lujuria, y la codicia: contra todo derecho robaron a innumerables naciones sus riquezas, y entre ellas la preciosa alhaja de la libertad. Aquí no puedo menos de encenderme contra tantos espíritus superficiales, que mirando con abominación los robos pequeños, aplauden con admiración los hurtos grandes. Tienen por un ruin, y digno de horca al que roba a otro hombre cien escudos, pero por glorioso, y merecedor de estatuas al que roba a un reino el valor de cien millones. El ladrón que mata al caminante para robarle, se lleva tras de sí el odio público; pero el que por usurpar dos o tres provincias, mata los hombres a millares, es celebrado por el clarín de la fama”. Teatro Crítico Universal, Tomo II, Discurso VII Nivel: 4º de ESO y Bachillerato Áreas: Ciencias Sociales Actividades: 1.- Con ayuda del diccionario, busca el significado de las palabras en negrita. 2.- ¿Cómo dirías en tus propias palabras las frases: “No puedo menos de encenderme” “El clarín de la fama” 3.- Feijoo condena a los romanos. ¿Por qué? 4.- En la Playa de San Lorenzo de Gijón hay una estatua dedicada a un emperador romano. Investiga a quién está dedicada y cuáles fueron sus méritos. ¿Qué cabe decir de este hecho a partir de la reflexión de Feijoo? ¿Cuál es tu opinión? 5.- ¿En qué época estuvieron los romanos en Asturias? ¿Con qué consecuencias para los pobladores de aquella época? ¿Y para los posteriores? 6.- Feijoo condena también a quienes les admiran. ¿Por qué?

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7.- ¿Crees que en nuestra época el argumento central de Feijoo sigue siendo útil para juzgar acontecimientos que despiertan la admiración de la gente? ¿A qué acontecimientos se puede aplicar este juicio crítico? Para documentarte acerca de la conquista de Asturias por los romanos, busca información en Wikipedia o en páginas como www.vicensvives.es.

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LA AMBICIÓN EN EL SOLIO31 (Sobre la valoración que merecen los conquistadores) Somete a crítica, el Padre Feijoo, la costumbre de celebrar como grandes hombres a los conquistadores. Considera inadecuado el aplauso que reciben cuando muertos y las estatuas, esculturas y celebraciones que se les hacen. Estas son algunas de sus razones: “El más injusto culto, que da el mundo, es el que reciben de él los príncipes conquistadores. Siendo solamente acreedores al odio público, vivo se les tributa una forzada obediencia, y muertos un gracioso aplauso. Es necesidad lo primero, pero necedad lo segundo. ¿Qué es un conquistador sino un azote, que la ira divina envía a los pueblos; una peste para su reino, y para los extraños; un astro maligno, que sólo influye muertes, robos, desolaciones, incendios; un cometa, que igualmente amenaza a las chozas, que a los palacios: en fin, un hombre enemigo de todos los hombres, pues a todos quisiera quitar la libertad, y en la prosecución de este designio a muchos quita la hacienda y la vida? No niego que el valor, la pericia militar, y otras prendas precisas en los conquistadores son por sí mismas apreciables; pero en esto, como en otras muchas cosas, admiro el ventajoso juicio de los chinos: entre aquella gente no son celebrados los príncipes guerreros, sino los pacíficos. Ni logran los vítores de la posteridad aquellos que añadieron con las armas dominios nuevos, sino aquellos que gobernaron con justicia, y moderación. Esto es elegir bien. Esos grandes héroes, que celebraba con sus clarines la fama, nada más fueron que unos malhechores de alta guía. Si yo me pusiese a escribir un catálogo de los ladrones famosos que hubo en el mundo, en primer lugar pondría a Alejandro Magno, y a Julio César. En efecto, los conquistadores tan para todos son malos, que ni aún para sí mismos son buenos. Son malos para sus vecinos, como es notorio; son malos para sus vasallos, que en realidad padecen lo mismo que los vecinos, pues en los excesivos tributos malogran las haciendas, y en las porfiadas guerras las vidas. Es verdad que vencen; pero más hombres cuestan a un reino diez batallas ganadas, que dos, o tres perdidas. Esto, dejando aparte aquel menoscabo que padecen las artes, y la agricultura, por llevarse toda la atención la guerra. Con que al fin de la jornada, exceptuando unos pocos soldados premiados, y otros pocos que lograron algunos despojos, tan mal quedan los conquistadores como los conquistados. Descártense del número de los héroes que llaman príncipes conquistadores (…). Derríbense sus estatuas, o trasládense sus imágenes del palacio a la casa de las fieras, porque esté siquiera la copia donde debiera haber estado el original”. Teatro Crítico Universal, Tomo III, Discurso XII

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Solio: Trono. Silla real con dosel.

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Nivel: 4º de la ESO y Bachillerato Área: Ciencias Sociales Actividades: 1.- ¿Qué razones tiene Feijoo para criticar a los conquistadores?. Busca en tu libro de texto algunas consecuencias de las guerras de conquista. 2.- En la playa de San Lorenzo está la escultura del emperador romano Cesar Augusto, infórmate por que está allí. ¿Cómo se juzga su actuación en la obra de Feijoo? 3.- ¿Qué opinas de la valoración que según Feijoo se daba a los conquistadores en China? ¿Por qué buscó un ejemplo tan exótico?

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EL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA La atribución del descubrimiento de América a Cristóbal Colón es objeto de controversia aún en nuestros días. Así comenta este hecho el Padre Feijoo. “Luego que se ejecutó el feliz viaje de Colón a la América, todo el mundo atribuyó la gloria de ser el primer descubridor de aquellas vastísimas regiones. No obstante, algunos atribuyen la dicha de este descubrimiento a un piloto español que andaba traficando en las costas de África, y arrebatado de una violenta tempestad dio con su navío en la América. Dicen que de vuelta atracó en la isla de la Madera donde se hallaba Colón, quien generosa y caritativamente le acogió en su casa. Refirióle el piloto a Colón toda su aventura; y muriendo poco después, le dejó todas sus memorias y observaciones, sobre cuyo fundamento se animó después Colón a aquella grande empresa. Al piloto español le dan unos un nombre y otros otro.

Sin embargo, Federico Estuvenio, autor alemán, en una Disertación que dio a la luz en el año de 1714 con el título de Vero novi Orbis inventore, afirma que el primer descubridor del Nuevo Mundo fue Martín Bohemo, natural de Nuremberg. Que éste recurrió a Isabela de Portugal, viuda de Felipe el Bueno, Duque de Borgoña, que a la sazón gobernaba Flandes. Esta princesa le entregó un bajel, en el cual navegó hasta las islas Terceras o de los Azores, de donde surcó hasta las costas de América y pasó el Estrecho de Magallanes. Hizo un globo y un mapa de sus viajes: el globo le guardan aún sus descendientes; pero el mapa fue presentado a Don Alonso el Quinto, Rey de Portugal, y pasó después a las manos de Colón, a quien sirvió de excitativo y de guía para su navegación. 135


En cuanto a que Martín Bohemo pasase hasta la América y penetrase el Estrecho de Magallanes, lo juzgó muy incierto. Al fin todo son opiniones. Pero dígase lo que se diga, siempre le queda a salvo a Colón un gran pedazo de gloria; pues aunque se fundase en noticias antecedentes, siempre pedía aquella empresa un corazón supremamente intrépido, y una inteligencia superior de la náutica”. Teatro Crítico Universal, Tomo IV, Discurso VIII Nivel: 4º de ESO y Bachillerato Área: Ciencias Sociales Actividades: 1.- Haz un breve relato de la versión clásica del descubrimiento de América. 2.- ¿Qué cuestiones de dicha versión pone en duda Feijoo? 3.- ¿Te parecen válidas las razones que da Feijoo para salvar el papel de Colón? Para realizar estas actividades puedes buscar información en Wikipedia o en páginas como www.sispain.org o redescolar.ilce.edu.mx

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HONRA Y PROVECHO DE LA AGRICULTURA Realiza el Padre Feijoo una encendida defensa de los agricultores, considerando que de la mejora de sus condiciones de vida depende la mejora de todo el país. “Pero hay hoy gente más infeliz, que los pobres labradores? ¿Qué especie de calamidad hay, que aquéllos no padezcan? (…) Yo, a la verdad, sólo puedo hablar con perfecto conocimiento de lo que pasa en Galicia, Asturias, y montañas de León. En estas tierras no hay gente más hambrienta, ni más desabrigada, que los labradores. Cuatro trapos cubren sus carnes; o mejor diré, que, por las muchas roturas, que tienen, las descubren. La habitación está igualmente rota, que el vestido: de modo, que el viento, y la lluvia se entran por ella como por su casa. Su alimento es un poco de pan negro, acompañado, o de algún lacticinio, o alguna legumbre vil; pero todo en tan escasa cantidad, que hay quienes apenas una vez en la vida se levantan saciados de la mesa. Agregado a estas miserias un continuo rudísimo trabajo corporal, desde que raya el alba, hasta que viene la noche, contemple cualquiera, si no es vida más penosa la de los míseros labradores, que la de los delincuentes, que la Justicia pone en las galeras. Ellos siembran, ellos aran, ellos siegan, ellos trillan; y después de hachas todas las labores, les viene otra fatiga nueva, y la más sensible de todas, que es conducir los frutos, o el valor de ellos a las casas de los poderosos, dejando en las propias la consorte, y los hijos llenos de tristeza, y bañados de lágrimas… Es, pues, importantísimo, y aún absolutamente necesario, mirar con especial atención por esta buena gente, tomando los medios más oportunos, para promover sus conveniencias, y minorar sus gravámenes”.

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Teatro Crítico Universal, Tomo VIII, Discurso VI Nivel: 3 y 4º de ESO y Bachillerato Área: Ciencias Sociales Actividades: 1.- Busca información en tu libro de texto sobre la situación de la agricultura española en el siglo XVIII. Relaciónala con la descripción que hace el padre Feijoo. 2.- ¿Sabes que es la agricultura de subsistencia?. ¿Crees que es la que define Feijoo?. Razona la respuesta. 3.- En la foto de Nicolás Muller, un fotógrafo centroeuropeo que vivió en Llanes, se retrata un grupo de niños y jóvenes en un pueblo de la montaña asturiana. Describe literariamente la fotografía. Haz una explicación de cuáles crees tú que son sus condiciones de vida. ¿Qué tipo de agricultura consideras que tienen en el pueblo? ¿Cómo es su vivienda? ¿Puedes datar la fotografía?

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ARTE E HISTORIA

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LA CATEDRAL DE OVIEDO EN TIEMPOS DE FEIJOO Fray Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764) fue una de las figuras más transcendentales y con más aportaciones novedosas a las ideas españolas del siglo XVIII. Su vida, ligada al pensamiento y a la erudición ilustrada que reflejó en su Teatro crítico universal, transcurrió principalmente en Oviedo desde su llegada en 1709, fecha en la que empieza a hacerse cargo de la cátedra de teología de la Universidad de Oviedo. Dentro del conocimiento de su figura se hace imprescindible un acercamiento al espacio urbano y arquitectónico en el que vivió, especialmente a tres lugares: el monasterio de San Vicente (lugar de residencia), el edificio de la Universidad de Oviedo (lugar de trabajo) y la catedral (uno de los edificios más emblemáticos de la historia de Asturias y con importantes transformaciones en tiempos de Feijoo). El caso de la catedral de Oviedo viene marcado por sus continuas obras de mejora y ampliación a lo largo de los distintos periodos histórico-artísticos: Prerrománico, Románico, Gótico, Renacimiento y Barroco, siendo este último el marco contemporáneo a Feijoo. De todos modos también durante los siglo XIX y XX se produjeron cambios importantes como el que supuso la supresión del coro y el de la apertura de lo que hoy conocemos como la plaza de la catedral. En este sentido es preciso señalar como un edificio, y más aún si tiene relevancia, va mutando con el paso de los siglos y no podemos asociarlo, como es el caso de las catedrales, a un único estilo artístico. A continuación analizaremos esas transformaciones que se fueron produciendo desde el gótico hasta el barroco, teniendo de esta manera una visión muy cercana a la que conoció el sabio benedictino durante los años que permaneció en Oviedo. La catedral de Oviedo durante los siglos del Gótico y el Renacimiento: El Gótico es un estilo histórico-artístico que en líneas generales se desarrolla desde mediados del siglo XII hasta el siglo XV. Al ser un periodo tan longevo suele dividirse en varias etapas, siendo las más comunes las de Gótico preclásico (segunda mitad del XII), Gótico clásico (siglo XIII y primera mitad del XIV) y Gótico tardío o flamígero (segunda mitad del siglo XIV y XV). En España podríamos aplicar este esquema clasificando las catedrales del siglo XIII como clásicas (Burgos, Toledo, León) y tardías o flamígeras32 las construidas a lo largo del XIV y XV, estando entre estas últimas la catedral de Oviedo. Partiendo del viejo edificio románico, del que a nuestros días sólo ha llegado la torre de San Miguel, las obras de adaptación al nuevo estilo empezaron por la Sala Capitular33 a finales del siglo XIII. Durante la primera mitad del XIV se iniciaron las obras del Claustro que no se concluye hasta mediados del XV. En este avatar de tiempo se puede observar como las galerías adoptan cambios estilísticos en función de las etapas constructivas. Desde finales del siglo XIV se inician igualmente las obras en la basílica. Ésta se planificó con cabecera poligonal precedida de tramo recto, crucero sobresaliente y tres 32 33

Flamígero o tardío es el gótico complejo y recargado, enormemente dinámico y móvil. Lugar de reunión del cabildo catedralicio.

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naves –más alta la central- rodeadas de capillas entre contrafuertes. En altura la articulación es la tradicional: arcadas de separación de naves, triforio y claristorio o cuerpo de ventanales. Partiendo de este diseño general clásico, lo flamígero puede apreciarse en el diseño de las tracerías del triforio y la portada del brazo izquierdo del crucero. A comienzos del siglo XVI todavía faltaba por rematar la fachada principal, el pórtico y la torre del templo. El pórtico se planteó en tres tramos abiertos al exterior mediante las correspondientes arcadas de trazas flamígeras. Sobre los tramos laterales se proyectaba levantar sendas torres, si bien finalmente y como demuestra su aspecto actual, sólo se construyó una aunque de mayores dimensiones que las previstas. De todos modos la torre tuvo que ser reconstruida tras caerle un rayo encima en 1575. El resultado final de la misma, cuyo aspecto podemos observar en nuestro días, ya es el resultado de una mezcla entre elementos gótico y renacentistas tal como demuestran los vanos de medio punto, las pilastras o las partes de entablamento que se construyeron en el último tramo de la torre. La catedral de Oviedo durante los siglos del Clasicismo y el Barroco (finales del XVIXVIII): Durante los siglos XVII y XVIII y usando un lenguaje clasicista34 o barroco35, se irán completando las estancias de la catedral hasta darle un aspecto final, el que conoció Feijoo, no muy distante del actual. Se trata, por lo general, de añadidos de nuevos espacios, grandes y suntuosas capillas, y dotación de retablos y órganos que llegaron a transformar el templo.

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Realizaciones estéticas y cánones del arte romano. En España se desarrollan a partir de la obra del Monasterio del Escorial durante las últimas décadas del siglo XVI y primeras del XVII hasta la irrupción del barroco decorativo. A veces este periodo se le conoce como el manierismo español o el barroco clasicista. 35 Estilo desarrollado durante el siglo XVII y primera mitad del siglo XVIII hasta la difusión del neoclasicismo desde la recién creada Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se caracteriza por el movimiento y lo exuberante de su decoración.

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1. Cámara Santa 2. Torre románica 3. Sala Capitular 4. Claustro 5. Cementerio de Peregrinos 6. Capilla mayor 7. Girola 8. Nueva Capilla de don Gutierre 9. Sacristía 10. Portada norte del transepto 11. Capilla de la hidria 12. Portada sur del transepto 13. Portada de acceso a la Cámara Santa 14. Capilla de Belén o de Santa Catalina 15. Capilla de la Anunciación o de los Vigiles 16. Capilla de la Asunción

18. Capilla de Santa Eulalia 19. Capilla de Velarde 20. Capilla de San Antonio 21. Capilla de San Roque 22. Capilla de San Martín 23. Capilla de Santa Bárbara 24. Capilla del Rey Casto 25. Panteón Real

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La catedral gótica se había concebido sin girola debido al impedimento que había supuesto la existencia de algunas construcciones preexistentes. A principios del XVII se empieza a plantear su construcción y en torno a 1620 se inician las obras que darán como resultado una fábrica monumental vinculada a las características de la estética clasicista escurialense. De todos modos la solidez y lo grandiosos de su aspecto quedaría en parte desvirtuado con la colocación a mediados del siglo XVIII de varios retablos barrocos.

Girola. Otra de las construcciones importantes de este periodo lo constituye la capilla del obispo Vigil de Quiñones. Destinada a enterramiento, su traza durante la primera mitad del siglo XVII, así al menos lo demuestra su estilo más vinculado a la sobriedad del Clasicismo que a lo decorativo del Barroco. Es importante destacar la estructura interna de los muros laterales con sus puertas, fingida una (paso al otro mundo) practicable a la sacristía privada, la otra, y el aprovechamiento de sus guardapolvos36 como balcón para la estatua orante del difunto. Igualmente se hace notoria la bóveda vahída con la apertura de un óculo en su cima que evoca al Panteón de Roma.

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Pieza a modo de alero corrido que enmarca el retablo por arriba y por los laterales para protegerlo del polvo. Puede aplicarse a la arquitectura.

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Capilla del obispo Vigil Quiñones. La hoy conocida como capilla de Santa Bárbara fue en realidad en su día erigida para custodiar, guardar y exhibir con el debido decoro y por medio del adecuado retablo, las valiosas reliquias de la Cámara Santa, de ahí que esta capilla también sea conocida como la Nueva Cámara Santa o el Relicario de la Cámara Santa. Se estructura a base de pilastras corintias estriadas que sostienen un potente entablamento de cornisa muy saliente que le da sensación de movilidad barroca. Igualmente barroco puede definirse la simulación y la consiguiente teatralidad que evocan los palcos fingidos de las paredes laterales al igual que la profusa y abultada decoración que predomina en todo el conjunto. Es una obra que estaría entre el clasicismo y el barroco tanto por su apariencia formal como por su datación cronológica en el tercio central del siglo XVII.

Capilla de Santa Bárbara. La capilla de Santa Eulalia se construyó a finales del siglo XVII como espacio de devoción dentro del ambiente contrarreformisma y Santa Eulalia era una figura de mucha devoción en Oviedo desde época altomedieval, estándole incluso dedicada el piso inferior

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de la Cámara Santa, hoy bajo advocación de Santa Leocadia. Se construyó un espacio centralizado potenciado tanto por las dimensiones de la planta como de la cúpula. En el medio se colocó un baldaquino exento para alojar las reliquias. La capilla fue muy criticada a finales del siglo XVIII por su exuberante barroquismo, de hecho, en esta época se ciega el óculo que poseía la cúpula y se abren dos grandes ventanales en los muros del oeste y norte. Con ello se rompió la unidad decorativa y el ambiente escenográfico tan habitual en estas obras del barroco.

Capilla de Santa Eulalia Otra de las capillas reseñables es la capilla de Nuestra Señora del Rey Casto, obra ejecutada ya en la primera mitad del siglo XVIII y por tanto contemporánea a la estancia en Oviedo de Feijoo. Está situada al norte de la catedral y abierta al brazo norte del crucero. En realidad venía a ocupar el solar de la antigua basílica prerrománica dedicada a albergar el Panteón de los reyes de la Monarquía Asturiana. La planta elegida para la reconstrucción fue la basilical de tres naves separadas por grandes pilares con lo que se planteaba un modelo que no fuera muy dispar del edificio preexistente. La cubrición se hizo con bóveda de crucería. Sobre el crucero se colocó un poderoso cimborrio que potenció aun más la escenificación y el recordatorio de los antiguos reyes de la Monarquía Asturiana. Al igual que sucedió con la capilla de Santa Eulalia, este espacio fue muy denostado en la segunda mitad del siglo XVIII por los partidarios del nuevo gusto clasicista que se impone desde la recién creada Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

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Capilla de Nuestra Señora del Rey Casto. Estas estancias clásicas y barrocas vienen a resumir la ampliación que sufre la catedral durante la Edad Moderna. Existen igualmente otros espacios construidos en este periodo como son la nueva sacristía o las fachadas barrocas, especialmente la fachada del claustro, las cuales se pueden consultar en la guía ya citada Un recorrido por el Oviedo de Feijoo. Nivel: 2º de Bachillerato Área: Arte e Historia Actividades: 1.- Confeccionar un esquema el que figuren las diferentes etapas de la catedral incluyendo en cada una de ellas los espacios más significativos. 2.- Tomando como modelo una de las capillas de la catedral realizar un comentario teniendo en cuenta la planta, el alzado, los elementos sustentantes y sostenidos y su posible adscripción estilística. Relaciónalo con obras contemporáneas tanto europeas como españolas. 3.- Consulta las páginas web www.catedraldeoviedo.es y www.fundacion.telefonica.com/ arsvirtual/patrimonio_esp/visitas_virtuales/oviedo.htm y realiza un esquema de su contenido.

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INGLÉS

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WHO WAS HE?

Portrait of Feijoo y Montenegro by Juan Bernabé Palomino

Born Died Occupation

October 8, 1676 Casdemiro, Ourense September 26, 1764 Oviedo Monk, scholar, essayist

Read about Feijoo and complete the gaps Benito Jerónimo Feijoo y Montenego (8 October 1676-26 September 1764)_ _ _ _ a Galician neoclassical _ _ _ _ _ _ and scholar noted for encouraging scientific thought in Galicia and others places in _ _ _ _ _ _ He was born in Casdemiro, and _ _ _ _ _ the Benedictines at the age of 12, and had taken classes in Galicia, León, and Salamanca. He later taught theology and _ _ _ _ _ _ _ _ at the university of Oviedo, and Died at Oviedo. Padre Feijoo studied in Salamanca, Spain, at the _ _ _ _ _of Oviedo, earning a professorship in theology. Feijoo was a prominent essayist for the Spanish, and his critiques, _ _ _ _ _ _ and plays helped change the steadfast beliefs of many during the 18 th _ _ _ _ _ _ . His two famous multi-volume collection of essays, Teatro crítico universal (1726-1739) and Cartas eruditas y curiosas cover a range of subjects, from education, law, and medicine, to superstitions and popular beliefs. He _ _ also for interest as a _ _ _ _ _ in the Galician _ _ _ _ _ _ . He also _ _ _ _ what is considered to be one of the first pieces of feminist literature in his _ _ _ _ _ entitled “Defensa de las mujeres”. In which, he discusses the lack of reason and/or evidence, a huge focus of the Enlightenment, in attitudes to wards during that era in Spain.

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ASTURIANO

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EL PADRE FEIJOO Y LA OBRA DEL POETA ASTURIANU BERNALDO DE QUIRÓS. LOS PENSADORES ILLUSTRAOS Y LA LLINGUA ASTURIANA. FEIJOO Y LOS ENGUEDEYOS LLINGÜÍSTICOS Feijoo, en Teatro Crítico Universal dedica dos discursos a afalagar a dellos personaxes d’España. Concretamente, nel Discursu XIV (Glorias de España II) fai esta referencia a ún de los escritores asturianos del momentu: “Añado, que en estos tiempos he conocido ingenios capaces de adquirir toda la erudición [...] Tal fue Don Francisco Bernardo de Quirós y Benavides, natural de este País, y de la primera nobleza de él, Teniente Coronel del Regimiento de Asturias, que murió lastimosamente de edad temprana en la batalla de Zaragoza. Era sujeto de exquisita vivacidad y penetración, de portentosa facilidad y elegancia en explicarse, de admirable facultad memorativa, insigne Poeta, Historiador, Humanista, Matemático, Filósofo. Sobre todo, la valentía de su numen poético, y la gracia y agudeza de su conversación, tanto en lo festivo como en lo serio, excedían a cuanto yo puedo explicar. Certifico, que las pocas veces que logré oírle, me tenía absorto y sin aliento para hablar una palabra, tanto por no interrumpir la corriente de las preciosidades que derramaba, cuanto por conocer que todo lo que yo podría decir parecía cosa vil a vista de la variedad y hermosura de sus noticias, juntas con la facilidad, energía, y delicadeza de sus expresiones.” Teatro Crítico Universal, tomu IV, Discursu XIV, seición XXIII Nivel: 3º y 4º ESO Áarea: Llingua asturiana y lliteratura Oxetivos: 

Averase a la obra y pensamientu del Padre Feijoo y d’otros illustraos de la época.

Afondar na obra del poeta Bernaldo de Quirós.

Interesase y valorar la lliteratura asturiana d’otres dómines.

Valorar l’enfotu que dellos illustraos teníen pa cola llingua asturiana.

Conocer les idees llingüístiques de Feijoo pente medies del Discursu XV del Teatro Crítico Universal

Desarrollar una capacidá crítica pa con dalgunos de los prexuicios llingüísticos más espandíos na sociedá.

Conteníos: 

El Padre Feijoo: el so pensamientu pa cola llingua asturiana

Bernaldo de Quirós y El Caballu

La lliteratura barroca n’asturianu

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L’asturianu na Illustración

Los prexuicios llingüísticos

Actividaes: 

Busca nel diccionariu de la Real Academia estes espresiones: a) erudición

b) numen

c) humanista

d) absorto

¿A quién ta afalagando Feijoo?

¿Feijoo y Bernaldo de Quirós yeren de la mesma dómina?

¿A qué País crees tu que se refier el Padre Feijoo?

Completa esti cuadru colos datos biográficos de Bernaldo de Quirós: a) Bernaldo de Quirós yera forasteru b) Bernaldo de Quirós yera un noble asturianu c) Bernaldo de Quirós morrió por causes naturales d) Bernaldo de Quirós foi militar e) Bernaldo de Quirós morrió mozu f) Bernaldo de Quirós nun tenía estudios

¿Paezte qu’a Feijoo-y prestaba sentir al poeta? ¿por qué?

¿Qué coses diz Feijoo de la forma de falar d’esti poeta?

SÍ □ SÍ □ SÍ □ SÍ □ SÍ □ SÍ □

NON □ NON □ NON □ NON □ NON □ NON □

Pero ¿sabes quién yera Bernaldo de Quirós? Francisco Bernaldo (o Bernardo) de Quirós y Benavides yera un poeta d’orixe noble, que paez ser que vivió ente 1675 y 1710. Dalgunos creen que nació n’Uviéu, anque dellos estudios dicen que quiciabes fuera en L.lena. Sabemos -poles referencies d’otros autores- que la so obra yera importante y nomada na so dómina, anque namás conservamos un poema: El caballu. El caballu ye un romance de más de trescientos versos. Nél, l’autor trata de vende-y un caballu al Alférez Mayor d’Uviéu y describe al animal con hipérboles, imáxenes forzaes y burlla. Dafechu, l’humor, la ironía y la parodia son delles de les característiques principales del poema, y conviértenlu nún bon exemplu de la estética barroca. Amás de Feijoo, otros estudiosos afalagaron esti romance. Asina, Xuan Xosé Sánchez Vicente diz d’él: « Esti ye’l meyor poema, quiciabis, de la lliteratura asturiana». Vamos lleer y comentar agora dalgunos versos del poema pa que tu mesmu veas si te presta:

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Señor don Pedro Solís, […] Se m’ofrez el propone-y Un truecu para que saque Un bon rocín nelos díes Que ñarbole l’estandarte. […] Ye un potru de munchu rumbu, Y anque non lleva fisgades Les oreyes yá se tien Afayado nes batalles. […] D’esti climen ye’l caballu Que San Antón me lu guarde. Per sobre los corbiones Tien tosquilades les marques Ye rocín fechu y derechu, Y dempués metidu en carnes, ¡Adepuxa! ¡Qué animal Aparenta para padre! La edá, ¿quier que-y la diga? En estes yerbes segades El usu de la razón Se-y acomenzó a pesllase. […] Inda que ye mansolín Tamién tien sos ramascades, Que cuando tría , asemeya Que magüesta pedernales. Cuando fai el galantín, No hay regodón que non fraye Y de les llábanes mesmes Quier arrincar les entrañes. Si pasa en vera d' arquetes -Yos desflundia los canales Y al destruír los conductos Fai arreventar les agües. […] Metaniques del testuz Dos pintes blanques resplandien Si non dos yemes d' estrelles, Son dos clares estrellades. […] Ciertu astrólogu me dixo Quc yera bon indicante. Una para el que lu viende Y otra para el que lu pague. [...]

Actividaes: 

¿A quién ta falando l’autor?

¿Qué-y propón?

¿Pa qué-y diz el poeta que va vali-y el caballu?

¿Ta avezáu a galopiar esti animal? ¿Qué versos nos lo dicen?

¿Por qué pidi a San Antón que-y cuide’l caballu? ¿Por qué noma a esti santu, y non a otru?

¿Qué parte del cuerpu del caballu ye’l corviyón?

¿Ta flacu o ta gordu’l caballu? Xustifica la rempuesta.

¿Ye un caballu nuevu o vieyu? ¿Qué versos nos lo dicen?

¿Cómo ye’l carácter del caballu?

¿Qué te paez que quier dicir l’autor cola espresión “facer el galantín”?

¿Paezte que desaxera’l poeta al describir el carácter del animal? Xustifica la rempuesta.

La hipérbole ye una figura lliteraria que consiste en desaxerar daqué. Nesti fragmentu hai delles hipérboles. Atópales y esplica en qué consisten.

¿Qué diz agora’l poeta pa intentar vender el caballu? ¿Paezte que ta usando argumentos racionales? ¿Por qué?

Esplica metáfora emplegada

la pa

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Non tema , non , que s' espante, Anque una vez s' aparezca Toda la güestia delantre. Una migaína enrisca El rabu sin resmocase, Q' el dir col rabu ente piernes Ye consiña de cobardes. [...] Ora diga so mercé, Q' hé caballeru emportante, Cuantu me quier dar por él, Que lo q' está de mió parte, Como no lu pague bien, Más lu quiero dar de valdre. […] Yo á mió primo Don Martín Doi poder par' axustase; Y non piense que i lu vendo Porque tenga algunes llacres, Sinón porque estoi toídu; Y rocinos folganzanes Son para caballerices, Pero non para hespitales.

describir les pintes que tien el caballu na tiesta. 

¿Ye espantín el caballu?

¿Quién ye la güestia? ¿Qué otros seres de la mitoloxía asturiana conoces?

¿Qué ye tolo más que pue facer esti caballu si ve dalgún pelligru?

¿Paezte que l’autor diz de verdá lo de dar el caballu de baldre? ¿Qué significa esa espresión?

¿Va negociar directamente’l poeta col comprador? ¿o va servise d’un intermediariu? ¿Qué derechu-y ta dando al primu?

¿Tien apuros económicos l’autor? ¿En qué versos apaez?

¿Por qué quier vender el caballu? ¿Qué te paez que quier dicir que “estoi toídu”?

Has tener cuidáu de nun confundir a esti poeta con otros personaxes asturianos del mesmu nome. ¡Ye complicao: toos estos que vienen darréu son tocayos!  Francisco Bernaldo de Quirós  poeta qu’escribió El Caballu.  Felipe Bernardo de Quirós  poeta en castellán del sieglu XVII  Francisco Bernardo de Quirós  Dramaturgu asitiáu en Madrid del XVII  Dionisio Bernardo de Quirós  Poeta en castellán del sieglu XVI  ¿Qué quier dicir la pallabra “tocayu”?

Bernaldo de Quirós pertenez al movimientu lliterariu del Barrocu Asturianu. Esti movimientu, propiu del sieglu XVII, presenta, ente otres, estes característiques: a) Interés pola cultura y mitoloxía grecorromana

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b) Apaición d’una lliteratura escrita y culta c) Adornu del llinguax pente medies de fígures retóriques d) Conxunción de lo cultu y lo tradicional al traviés d’una temática del mundu rural. Quiciabes, l’autor barrocu más importante seya Antón de Marirreguera (Carreño, 1605-1661), primer poeta conocíu de la lliteratura asturiana. Ente les sos obres vamos destacar dos: la fábula Dido y Eneas, y l’entremés L’ensalmador.

Actividaes: Completa esti esquema del Barrocu Asturianu: Sieglu: ……………….. Característiques: a) …………………………………………………….. b) …………………………………………………….. c) …………………………………………………….. d) ……………………………………………………..  Autores: a) ……………………………………………… b) ……………………………………………… La profesora Mª Paz García Álvarez fizo esta web con actividaes bien guapes del Barrocu asturianu. De xuru que te presten: http://platea.pntic.mec.es/curso20/62_hotpotatoes/html7/INDIZ. htm  

La Illustración y la llingua asturiana: Pesie que’l Padre Feijoo afalaga la poesía de Bernaldo de Quirós, na so obra nun hai referencies a la situación llingüística de l’Asturies del sieglu XVIII na qu’él vivía. Van ser otros illustraos, los que falen del asturianu. Ensin duldies, Gaspar Melchor de Xovellanos ye’l más nomáu de toos estos intelectuales preocupaos pol espardimientu del asturianu. Xovellanos, que venía d’una familia de la nobleza de Xixón, trabayó na creación d’una Academia Asturiana de les Bones Lletres y d’un diccionariu n’asturianu. Equí tienes un fragmentu de Cartas del viaje a Asturias, en que pues ver les sos idees: “Es mi idea que nuestra reunión empiece sus trabajos por dos empresas fáciles, a saber: por la formación de un “Vocabulario del dialecto de Asturias” y de un “Diccionario geográfico de nuestro Principado”. ¿Quién es el que con un poco de aplicación no puede hacer este trabajo? El dialecto asturiano que tratamos de recoger es la lengua viva

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de nuestro pueblo; todos le mamamos, por decirlo así, con la primera leche; van pasando tradicionalmente de padre a hijos y se continúa de generación en generación. ¿Quién es el que no le habló en su primera edad? ¿Quién es el que no le habla todos los días con el criado, el labrador, el menestral? ¿Quién, al fin, el que presente, no se complace en ejercitarle, y ausente de su patria, en recordarle y oírle? Basta pues un poco de diligencia para recoger y apuntar sus palabras, un poco de atención para distinguirlas y un poco de meditación sobre la significación de cada una, para definirlas exactamente. Para esta operación no se necesitan ni grandes conocimientos ni inmensa lectura. Cada uno la puede desempeñar a cada instante, y con un cartón y un lapicero en la mano, en casa, en la calle, en el paseo, en el campo, podemos enriquecer todos los días este precioso tesoro.” Actividaes: 

Busca nel diccionariu de castellanu estes dos pallabres: menestral y diligencia.

¿Qué dos enfotos tenía Xovellanos pa col asturianu?

¿Paezte que Xovellanos valora positivamente la presencia del asturianu la nuesa tierra? Xustifica col testu la rempuesta.

Depués de lleer esti testu, ¿paezte que l’asturianu tenía munchos o pocos falantes nel sieglu XVIII? ¿por qué? ¿quién fala asturianu? ¿paezte qu’Asturies sería una comunidá billingüe o monollingüe?

Xovellanos quería facer una Academia Asturiana, pero nun lo llogró. Hai qu’esperar hasta 1980 pa que nazca l’Academia de la Llingua Asturiana (ALLA). Esta ye la web que tien: www.academiadelallingua.com.

Cuca la páxina y respuendi a este preguntes: a)

¿Quién ye’l presidente de l’ALLA?

b)

¿Qué llabor tien l’ALLA?

c)

¿Cuáles son les principales publicaciones que tien?

Otra idea de Xovellanos yera facer un diccionariu. ¿Sabes cuál ye’l diccionariu normativu del asturianu? ¿Conoces dalgún diccionariu más?

Xovellanos tamién fala d’estudiar la xeografía d’Asturies. Anguaño, hai una Xunta de Toponimia que quier recuperar los nomes tradicionales de los pueblos. ¿Sentisti falar d’ella? ¿Sabes dicir el nome n’asturianu del to conceyu o del to pueblu?

Otros illustraos, amás de Xovellanos, tamién tarán esmolgaos pola situación y la lliteratura n’asturianu. Por exemplu, el Conde de Campumanes pídi-yos a los amigos que recueyan la obra de tolos escritores d’Asturies, incluyíes “las obras poéticas escritas en el lenguaje vulgar del país”. Otru illustráu asturianu, Carlos González de Posada, escribió’l Diccionario Etimológico del Idioma de Asturias, que nun llegó hasta nosotros. Ye nos sos escritos onde apaez per primer vez el términu “bable” pa referise a la llingua que se falaba n’Asturies.

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Tamién Francisco de Paula Caveda y Solares foi autor d’un estudiu del pallabreru asturianu: Apuntes y materiales para la formación de un diccionario bable. Estos autores, xunta otros illustraos, trabayaron con Xovellanos nel proyectu d’ellaborar un diccionariu d’asturianu.

¿Sabes que Xovellanos, cuando tuvo presu en Bellver, emplegó l’asturianu pa poder manda-y cartes a un collaciu ensin que los carceleros s’enteraren de lo qu’escribía? Estes cartes son unes de les primeres manifestaciones en prosa de la nuestra llingua.

DELLOS DICCIONARIOS D’ASTURIANU  Diccionariu básicu de la llingua asturiana (1984), de F. Ferreiro, P. Manzano y U. Rodríguez.  Diccionariu de la Llingua Asturiana (1988), de X. X. Sánchez Vicente.  Diccionariu Temáticu Asturianu (1991), de Ramón d’Andrés.  Diccionariu de la Llingua Asturiana (2000), de l’ALlA  Diccionario General de la Lengua Asturiana (2004), X.Ll. García Arias  Diccionariu Ilustráu de la Llingua Asturiana (2005), X. Martino Ruz.  Diccionario de sinónimos y equivalencias castellano-asturiano (2003), L. A. Prieto García  Diccionariu de la Llingua DALLA on-line.

Feijoo y los enguedeyos llingüísticos: Como diximos enantes, Feijoo nun faló del asturianu, pero sí podemos ver les idees llingüístiques que tenía al traviés de los sos discursos. Nún d’ellos, fala del francés: Paralelo de las lenguas Castellana y Francesa (Teatro Crítico Universal, tomu I, discursu XV). Vamos lleelu y aprovechalu pa falar de los prexuicios y creencies llingüístiques de la dómina. ¡Vas quedar ablucáu, dalgunos d’ellos tovía tán en munches molleres! “Entre éstos, y aun fuera de éstos, sobresalen algunos apasionados amantes de la lengua Francesa, que prefiriéndola con grandes ventajas a la Castellana, ponderan sus hechizos, exaltan sus primores; y no pudiendo sufrir ni una breve ausencia de su adorado idioma, con algunas voces que usurpan de él, salpican la conversación, aun cuando hablan en Castellano. Esto en parte puede decirse que ya se hizo moda; pues los que hablan Castellano puro, casi son mirados como hombres del tiempo de los Godos.”

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Actividaes: 

¿Qué moda llingüística hai ente los inlectuales del sieglu XVIII?

“Los que hablan castellano puro, casi son mirados como hombres del tiempo de los godos”. ¿Qué prexuiciu llingüísticu hai pa colos castellanos falantes?

¿Qué se suel dicir de los que falen asturianu? ¿Paezte qu’hai dalgún prexuiciu pa colos falantes d’asturianu?

“A favor de la lengua Francesa se añade la utilidad, y aun casi necesidad de ella, respecto de los sujetos inclinados a la lectura curiosa, y erudita. Sobre todo género de erudición se hallan hoy muy estimables libros escritos en idioma Francés, que no pueden suplirse con otros, ni Latinos, ni Españoles. […] Mas no por eso concederemos, ni es razón, alguna ventaja a la lengua Francesa sobre la Castellana.” Actividaes: 

¿Por qué yera importante conocer la llingua francesa na época de Feijoo? Pero, según l’estudiosu, ¿esa ye una verdadera razón pa dicir que’l francés ye meyor que’l castellán?

“Los excesos de una lengua respecto de otra, pueden reducirse a tres capítulos, Propiedad, Armonía, y Copia. Y en ninguna de estas calidades cede la lengua Castellana a la Francesa. En la propiedad juzgo, contra el común dictamen, que todas las lenguas son iguales en cuanto a todas aquellas voces, que específicamente significan determinados objetos. La razón es clara, porque la propiedad de una voz no es otra cosa, que su específica determinación a significar tal objeto; y como ésta es arbitraria, o dependiente de la libre voluntad de los hombres, supuesto que en una Región esté tal voz determinada a significar tal objeto, tan propia es como otra cualquiera que le signifique en idioma diferente. Así no se puede decir, pongo por ejemplo, que el verbo Francés tromper sea más, ni menos propio que el Castellano engañar; la voz rien, que la voz nada.” Actividaes: 

¿Qué tres aspeutos va estudiar Feijoo pa demostrar que nun hai llingües meyores o peores?

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Como pues ver, la propiedá ye pa Feijoo la capacidá qu’una llingua tien pa nomar oxetos. Como los nomes que se-yos pon a los oxetos son arbitrarios –busca esta pallabra nel diccionariu si nun la conoces- toles llingües son igual d’amañoses. Esplica esta propiedá sirviéndote de los exemplos que pon Feijoo.

 N’asturianu tenemos la pallabra “arbeyu” pa lo qu’en castellán se noma “guisante”. ¿Ye meyor un términu qu’otru? ¿Ún ye más cultu qu’otru? ¿Una llingua ye meyor que la otra por usar ún o otru términu?  Fai tu agora’l mesmu razonamientu que Feijoo pero pente medies d’un términu asturianu y otru castellanu. “De la propiedad del idioma se debe distinguir la propiedad del estilo; porque ésta dentro del mismo Idioma admite más, y menos, según la habilidad, y genio del que habla, o escribe. […] En esta parte, si se hace el cotejo entre Escritores modernos, no puedo negar que por lo común hacen ventaja los Franceses a los Españoles. En aquéllos se observa más naturalidad; en éstos más afectación. […] He dicho que por lo común hay este vicio en nuestra Nación, pero no sin excepciones, pues no faltan Españoles que hablan, y escriben con suma naturalidad, y propiedad el idioma nacional. […] No nacen, pues, del idioma Español la impropiedad, o afectación de algunos de nuestros compatriotas, sí de falta de conocimiento del mismo idioma, o defecto de genio, o corrupción de gusto.” Actividaes: 

¿En qué consiste la propiedá d’estilu? Como ves, Feijoo cree que los escritores franceses usen la llingua meyor que los castellanos, pero ¿cree qu’eso ye por causa de les característiques de la llingua castellana? ¿Por qué crees que ye?

“En cuanto a la armonía, o grato sonido del idioma, no sé cuál de dos cosas diga: o que no hay exceso de unos idiomas a otros en esta parte; o que no hay Juez capaz de decidir la ventaja. A todos suena bien el idioma nativo, y mal el forastero, hasta que el largo uso le hace propio. […] Dentro de España parece a Castellanos, y Andaluces humilde, y plebeya la articulación de la Jota, y la G de Portugueses, y Gallegos. Pero los Franceses, que pronuncian del mismo modo, no sólo las dos letras dichas, mas también la Ch, escuchan con horror la articulación Castellana […] De modo, que puede asegurarse que los idiomas no son ásperos, o apacibles, sino a proporción que son, o familiares, o extraños. La desigualdad verdadera está en los que los hablan, según su mayor, o menor genio, y habilidad. Así entre los mismos Escritores Españoles (lo mismo digo de las demás Naciones) en unos vemos un estilo dulce, en otros áspero: en unos enérgico, en otros lánguido: en unos majestuoso, en otros abatido. […]”

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Actividaes: 

¿En qué consiste l’armonía d’una llingua?

¿Qué piensa Feijoo d’esti prexuiciu? ¿Cómo lu argumenta?

¿A qué conclusión aporta Feijoo? ¿Tas d’alcuerdu? ¿Paezte que pa col asturianu hai xente que tien esti prexuiciu? ¿Por qué? ¿Ye razonable tenelu? ¿Por qué? Fai tu una argumentación asemeyada a la de Feijoo pa retrucar esti prexuiciu pa col asturianu.

En la copia de voces (único capítulo, que puede desigualar substancialmente los idiomas) juzgo que excede conocidamente el Castellano al Francés. Son muchas las voces Castellanas, que no tienen equivalente en la lengua Francesa; y pocas he observado en ésta, que no le tengan en la Castellana. […] Actividaes: 

Feijoo critica’l prexuiciu llingüísticu de pensar que’l francés ye de más valir o más guapu que’l castellán; pero, ¿paezte qu’él ta cayendo agora nun prexuiciu? ¿cuál? Fai como si tu tuvieres escribiendo esti discursu y arguménta-y a Feijoo qu’eso que diz nun ye del too verdá.

Munchos piensen que l’asturianu nun val pa falar de toles coses o que nun tien tol pallabreru que tien el castellán, ¿paezte qu’esi prexuiciu ye asemeyáu al que tamos viéndo-y agora a Feijoo? ¿por qué?

“El empréstito de voces, que se hacen unos idiomas a otros, es sin duda útil a todos; y ninguno hay que no se haya interesado en este comercio. La lengua Latina quedaría en un árido esqueleto, si le hiciesen restituir todo lo que debe a la Griega. […] Pero cuando el idioma nativo tiene voces propias, ¿para qué se han de substituir por ellas las del ajeno? […] A infinitos Españoles oigo usar de la voz Remarcable, diciendo: Es un suceso remarcable, una cosa remarcable. Esta voz Francesa no significa más, ni menos que la Castellana Notable; así como la voz Remarque, de donde viene Remarcable, no significa más, ni menos que la voz Castellana Nota, de donde viene Notable. Teniendo, pues, la voz Castellana la misma significación que la Francesa, y siendo por otra parte más breve, y de pronunciación menos áspera, ¿no es extravagancia usar de la extranjera, dejando la propia? Lo mismo puedo decir de muchas voces, que cada día nos traen de nuevo las Gacetas. […]

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No hay que admirar; pues la introducción del lenguaje forastero es nota indeleble de haber sido vencida la Nación, a quien se despojó de su antiguo idioma. Primero se quita a un Reino la libertad, que el idioma. Aun cuando se cede a la fuerza de las armas, lo último que se conquista son lenguas, y corazones.” Actividaes:  A Feijoo, ¿qué-y paez mal del empréstamu de términos d’otru llingua?  ¿Cómo exemplifica Feijoo que nun siempre ye necesario garrar pallabres d’otra llingua?

¿Pues poner tu un exemplu n’asturianu en que s’use una raíz castellana cuando yá hai un términu propiu?

 Nel últimu párrafu, Feijoo fai una argumentación perimportante, ¿qué ye lo último pa él que se-y pue robar a un pueblu? ¿Crees, poro, qu’entós pa Feijoo ye importante caltener la llingua propia? ¿Por qué? Nel casu asturianu, ¿qué te paez que pue significar el caltenimientu de la nuesa llingua? Según el razonamientu de Feijoo, ¿paezte qu’él vería bien que se perdiera l’asturianu, pilancu fundamental de la cultura d’Asturies?

“Que la lengua Lusitana, o Gallega se debe considerar dialecto separado de la Latina, y no subdialecto, o corrupción de la Castellana, se prueba, a mi parecer con evidencia, del mayor parentesco que tiene aquélla, que ésta, con la Latina. […] Esto no pudiera ser, si la lengua Portuguesa fuese corrupción, o subdialecto de la Castellana” Actividaes: 

¿D’ónde vién el lusitanu?

¿Qué llingua ye? ¿Ónde se fala?

Munchos piensen que ye castellanu mal faláu, pero ¿de qué llingua vien l’asturianu?

“[…] la corrupción, de que se habla, no es propia, sino metafóricamente tal […], porque aunque pueda llamarse corrupción aquel perezoso tránsito, conque la lengua original va declinando al dialecto; pero después que éste, logrando su entera formación, está fijado, ya no hay corrupción, ni aun metafórica. Esto se ve en las cosas físicas, donde, aunque se llama corrupción, o se asienta que la hay en aquel estado vial conque la materia pasa de una forma a otra; pero cuando la nueva forma se considera en estado permanente, o in facto esse, como se explican los Filósofos de la Escuela, nadie dice que hay entonces corrupción: ni el nuevo compuesto se puede llamar en alguna manera corrompido. Y así, como a veces sucede, que no obstante la corrupción que precedió en la introducción de la nueva forma, el nuevo compuesto es más perfecto que el antecedente, podría también

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suceder, que mediante la corrupción del primer idioma, se engendrase otro más copioso, y más elegante que aquel de donde trae su origen. Por este principio, pues, no se puede hacer juicio de la calidad de los dialectos.” Actividaes: 

¿Paezte qu’a Feijoo-y paez adecuáu’l términu “corrupción” pa facer referencia al estáu d’una llingua? Xustifica la rempuesta.

Pa esplicar que nun ye corrupción el pasu d’una llingua a otra, Feijoo fai un símil coles tresformaciones de les coses físiques. Esplícalu coles tos pallabres.

¿Por qué nun se puen facer escales cola calidá de los dialectos?

 ¿Paezte adecuáu dicir que l’asturianu ye una corrupción del castellanu? (alcuérdate del testu anterior) ¿y del llatín?  L’asturianu tamién procede del llatín, como’l francés, l’italianu, el portugués, l’aragonés, etc. ¿paezte que’l castellanu, el francés o l’italianu son llingües de más valir que l’asturianu o l’aragonés? ¿por qué? ¿por qué te paez que munchos piensen eso? Fai tu por esplica-yos qu’eso nun ye más qu’un prexuiciu llingüísticu y que tán nun error.

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