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Laboral

Ciudad Guayana domingo 1 de septiembre de 2013 n Clavel A. Rangel Jiménez crangel@correodelcaroni.com

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or mucho tiempo se habló de la discusión de una prórroga de los contratos colectivos en Guayana. Transcurría el primer semestre de 2009 y la posibilidad de un acuerdo como ése, similar al del 2000, parecía una posibilidad cierta. Pese a que no hubo acuerdo, ni mesa de discusión oficial, la mora de los contratos colectivos terMorocoima minó configuasegura que rándose como en estos una dilación no cinco años se negociada del ha dado una derecho contractual, conprórroga no sagrado en la negociada de los contratos Constitución y en los convecolectivos nios internacioque no han nales suscritos dado pie, ni por Venezuela. Sin diálogo y siquiera, a la recuperación con buena parte del camino del sector abierto por la aluminio. dispersión sindical, en cinco años el Gobierno concretó una prórroga soslayada de las condiciones laborales de los trabajadores en la región. Mientras los beneficios suscritos en los convenios eran mutilados, por el liderazgo debilitado y la imposición del gobierno de Hugo Chávez, las empresas caminaban sin freno en una curva productiva descendente que hasta ahora no ha podido ser revertida; un panorama diametralmente opuesto al escenario de 2000. Los resultados están a la vista. Las dos reductoras de aluminio primario operan por debajo del 40 por ciento de su capacidad de diseño; Carbonorca pasa más días parada que fabricando ánodos, y Bauxilum podría producir en el 2013 no más del 30 por ciento. Por eso el secretario de organización del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria de Alúmina, Bauxita y sus Derivados del estado Bolívar (Sutralúmina), José Luis Morocoima, cree que este momento -en el que se abren las puertas para la firma de los contratos- la dirigencia sindical debe elevar el discurso e introducir tres preguntas en esa mesa: ¿Qué va a pasar con las empresas básicas, cuál es el plan de recuperación? ¿Qué está haciendo el gobierno para frenar la inflación y escasez? ¿Qué condiciones económicas garantiza? Sin esa respuesta, comenta, no será posible concretar un plan creíble de consenso y equilibrio entre las necesidades de los trabajadores, y las posibilidades reales de la industria. “Maduro dice: ‘Yo me comprometo a pagar los contratos colectivos por dos años’ pero ¿qué va a pasar después de esos dos años? Eso es lo que yo digo: poner un punto de partida. Tenemos tiempo escuchando el plan de los 100 días, el plan de los 180 días, el plan de recuperación del control obrero… todos esos planes que se han inventado, se han iniciado y a la final nadie rinde cuentas”. Morocoima sostiene que, aunque el primer mandatario promete el subsidio, el resultado al final de ese período puede ser peor al que atraviesan actualmente, “¿eso es para apagar candelita o para dar una respuesta efectiva a los problemas de Guayana?”, apuntó.

Correo del caroní A5

“¿De qué nos sirve tener un contrato de papel?” El secretario de organización de Sutralúmina, José Luis Morocoima, y uno de los protagonistas de la prórroga negociada con el Gobierno en el 2000, propone consultar en referendo a los trabajadores sobre las condiciones de las eventuales convenciones colectivas.

FOTO ARCHIVO CORREO DEL CARONI

“La crisis de las empresas es más rentable para la corrupción y por eso es que muchos juegan a mantenerla”

La prórroga del milenio En 1999 el recién electo gobierno del presidente Hugo Chávez solicitó una prórroga de la discusión de las convenciones colectivas a los trabajadores de Guayana. Habían caído los precios del aluminio y el Ejecutivo tenía planes de ampliación de la capacidad productiva en las fábricas que, en aquel entonces, operaban por encima del 80 por ciento de su capacidad de diseño. La fórmula prometía un mejor escenario para la región en los últimos meses de aquel milenio. De acuerdo al informe de derecho laboral de 1999 del Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea), la tensión entre los sindicatos y el gobierno se centró en negociar esa prórroga conforme a un buen aumento salarial. De allí que trabajadores de ferrominera emprendieron una huelga para presionar una mejor oferta, pues la estatal sólo ofrecía 18% de incremento a cambio de la postergación de la discusión. En el sector aluminio, exigían un aumento salarial del 30 por ciento y un bono compensatorio de 5 mil bolívares. Tras una acalorada discusión, los trabajadores -mediante referendo- aceptaron un aumento de 28 por ciento y un bono de 3 mil pagado en tres partes.

Marco de corrupción

Buena parte de la superación de la crisis de las empresas, depende de la erradicación de la corrupción. El ex secretario general de Sutralúmina no tiene duda de la coyuntura crítica que atraviesa el parque industrial tiene relación con esto. Por eso el discurso de la crisis es provechoso no sólo para el Gobierno -señala- también para un sector de la dirigencia sindical. “Muchos dirigentes hablan de que las empresas están quebradas pero no tienen ningún escrúpulo en recibir su cupito de aluminio, no lo tienen, ni para

poner alcabalas a los contratistas (cobrar coimas), eso lo hacen muchos dirigentes sindicales”, critica. De modo que para el dirigente, la coyuntura de la industria no puede verse desde un solo lente. En los últimos 14 años de caída acelerada al pozo de números en rojo, los únicos beneficiados han sido los corruptos, insiste. ¿Por qué? “Es el método que han conseguido para hacer dinero: medrar sobre la crisis porque da para asignar contratos a dedo, decretar emergencias, se compran y se dan el vuelto. La crisis de las empresas es más rentable

para la corrupción y por eso es que muchos juegan a mantenerla”.

Por un referendo

Morocoima plantea que el discurso no puede estar centrado sólo en la negociación del contrato. “Sería una irresponsabilidad de uno como dirigente sindical decir que las empresas no están mal, creo que echar la tierrita bajo la alfombra y solamente plantear el contrato, no es lo correcto. ¿De qué nos sirve tener un contrato de papel?”. “¿De qué vale que Maduro diga que va a pagar los contratos, que nos llene los bolsillos de billete y qué coño vamos a hacer nosotros con esos billetes si él mismo no nos da una respuesta de qué va a pasar con los chinos acaparadores, qué va a pasar con el precio de la comida que es más fácil conseguirla en el mercado negro?”. Su propuesta es que el movimiento sindical, no se conforme con la discusión del contrato y, de ser posible, se convoque a un referendo en el que se pregunte si se está de acuerdo con las condiciones que están sobre la mesa. “Un subsidio no es garantía ni es lo que una masa laboral, acostumbrada a producir como la de Guayana, debe esperar, lo que debe subsidiar es la recuperación de las empresas”, cuestiona.

Micromisiones abandonan empresas básicas Los militares que habían estado fiscalizando la gestión en las empresas básicas, al parecer, han culminado su misión en la industria. La semana pasada la mayoría de los funcionarios de las micromisiones de la misión “eficiencia o nada” abandonaron las empresas en las que habían estado operando desde mayo. “La Micro Misión no sustituye lo logrado con el Plan Guayana socialista, sino por el contrario vamos también a revisar y a ajustar el plan, a respetar lo que se venía haciendo y a reimpulsarlo”, dijo el vicepresidente de la república, Jorge Arreaza el 2 de mayo desde Guayana. En cada empresa, y según lo anunciado, la Gobernación del Estado, la Corporación Venezolana de Guayana y los trabajadores tendrían una representación. Salvo en Carbonorca, donde

FOTO ARCHIVO

El vicepresidente de la república, Jorge Arreaza, en la presentación de las micromisiones desde Guayana

los trabajadores eligieron por votación secreta su vocero, y la Gobernación, el Ejecutivo nunca

anunció los representantes en esa instancia. El 29 de mayo el gobernador del

estado Bolívar, Francisco Rangel Gómez, informó que Magda Uzcátegui (presidenta de Asfaltos Bolívar) participaría en Venalum; Ovany Aguirre (secretaria de Empresas Socialistas) en Bauxilum; Jhon Madero (presidente del Instituto Autónomo de Minas Bolívar, Iamib) en Carbonorca; Teodardo Porras (secretario general de Gobierno) en Ferrominera y Sidor; y José Ramón Rivero (secretario de Planificación) en Alcasa. Para el representante de los trabajadores en CVG Carbonorca ante la micromisión, José Hamilton, las micromisiones fueron efectivas. Propone que se cree un cuerpo de obreros y técnicos de “control y seguimiento” que sigan orientando “el buen funcionamiento que favoreció a los trabajadores, esto que se logró estando la micro misión como, por ejemplo, el pago puntual de la quincena”. (CARJ)

Héctor Lucena

Mundo

laboral

Condiciones para organizaciones superiores

U

na de las debilidades de las organizaciones, sea con o sin fines de lucro, es la carencia del trabajo en equipo. Partimos de considerar que toda organización tiene componentes económicos, ya que emplea tiempo y capacidades humanas, y si es algo más sofisticada requiere de instalaciones, equipos o materiales, que tienen un valor de adquisición o reposición, así como experiEn estas mentan un desgaste por el uso e incluso por el mismo tiempo empresas se han ensayado inactivo. El trabajo en equipo es entenexperiencias dido en la perspectiva de percooperativas, seguir fines determinados que de EPS, de son del consenso de quienes control obrero, participan de la organización. Contar con un norte definido, de cogestión. transparente, sin ambigüedaSe ha pasado des, que quienes en él particide un modelo pan lo entienden claramente, a otro, y luego y tienen conciencia de su papel de fracasos, se en esa organización. Que todos son necesarios en tanto apundejan de lado ten en la dirección reconocida y nadie rinde el norte de la organizacuentas de las como ción. razones de la La integración del equipo va incompetencia. de la mano de la solidaridad entre los miembros, e incluso se expresa más allá de ellos. Cuando en las organizaciones los intereses individuales se imponen por encima del interés colectivo que une a los adherentes, se introduce un elemento que va a entrar en contradicción con la solidaridad. Por supuesto que el interés colectivo no es una imposición externa, es más bien la construcción de los que forman parte de la organización, no es una idea abstracta, ni proviene de la imagen de un caudillo, es por el contrario la construcción de un colectivo que hace, coopera, actúa, reflexiona, aprenda, analiza, debate, revisa debilidades, confirma fortalezas, y en su ámbito logra un reconocimiento sustentable y efectivo. Al invocar la sustentabilidad se impone considerar que una organización para logar los propósitos que enunciamos en este artículo, debe disponer de una necesaria autonomía que no la haga pieza subalterna de intereses ajenos a sus propósitos. Es importante tener presente que aquellas organizaciones que logran un cierto éxito en su funcionamiento, se hacen atractivas para intereses muy diversos que pueden colidir con los genuinos que han determinado una trayectoria asertiva. Los beneficios que se derivan al ser parte de una organización deben ser justos con relación a los aportes. Unos beneficios que no guarden relación con el aporte, con las contribuciones, con las responsabilidades asumidas y cumplidas, dan lugar a injusticia. Es un germen de malestar. Los diferenciales de ingresos o beneficios entre los participantes han de estar razonados, que el que recibe menos reconozca por que otros reciben más. Existen organizaciones que fijan retribuciones iguales para todos. Son excepcionales, pero si ellas se mantienen y cumplen sus objetivos es porque han alcanzado la magia de la justicia y la equidad. Son casos de una madurez excepcional. Atender los problemas y buscar sus soluciones es un quehacer cotidiano de cualquier organización. Ignorar los problemas, genera desgaste y posterga conflictos y dificultades para más adelante. Por ello, el tiempo y la energía que se invierta en atender los problemas de funcionamiento son vitales para la continuidad y permanencia de la organización. Otro elemento neurálgico en el quehacer de las organizaciones es el de las jerarquías. Bien sabido es que desde hace algunas pocas décadas ha venido reconociéndose las ventajas de achatar las organizaciones, para disminuir las jerarquías y permitir más fluidez entre los distintos niveles de las organizaciones. A más achatamiento menos jerarquías. El riesgo al que temen quienes ven en el mantenimiento de las jerarquías más ventajas que dificultades, es la pérdida de control y disciplina. Hemos apuntado a este tipo de problemas en la vida de las organizaciones porque en los últimos quince años se han venido ensayando como expresión de las políticas públicas, diversas organizaciones para atender los asuntos productivos, y un tipo de organización es sucedido por otro sin que se conozca medianamente la experiencia que se sustituye y el porqué no es posible mantenerla. Importante destacar que la pretensión de organizaciones sin jerarquías, de trabajo con significado, de vinculación con la comunidad, ha sido una constante en la retórica que sobre ellas se divulga. Vivimos colapsos de los equipos directivos de las organizaciones que la nación ha puesto en manos del gobierno, para que cumplan fines que interesan a la sociedad. En las últimas semanas hemos visto que se cambian equipos completos en las empresas básicas como Sidor, Ferrominera, el holding CVG, otras empresas de este ente, Corpoelec, Industrias Diana, Agropatria, Alimentos Lácteos Los Andes. En estas empresas se han ensayado experiencias cooperativas, de empresas de producción social, de empresas de propiedad social, de control obrero, de cogestión. Se ha pasado de un modelo a otro, y luego de fracasos, se dejan de lado y nadie rinde cuentas de las razones de la incompetencia. Todos perdemos, seguramente alguien ha ganado, pero el país, los consumidores y la amplia mayoría de los trabajadores pierde con tanto fracaso continuado. hector.lucena@gmail.com @hl_lucena

01 09 2013  

Edición del 01 de Septiembre del 2013

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