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Cultura

Ciudad Guayana domingo 1 de septiembre de 2013

Entretextos

Francisco Arévalo

Las cinco paradojas de la modernidad

L

as cinco paradojas de la modernidad. Antoine Compagnon. Ediciones Monte Ávila Latinoamericana. Colección Estudios, serie arte. 195 páginas. Compagnon es ingeniero y doctor en letras, académico de la Sorbona, París. Utilizando la Modernidad como fondo toca las más notables incógnitas del arte en nuestro tiempo, las mismas se clasifican en cinco, siendo la inicial la superstición de lo nuevo, esto tiene un nombre más doméstico: la Moda. Luego nos conseguimos con la religión del futuro, que no es más que la creencia de algo que está por encima de la mortalidad. La tercera es la obsesión por teorizar el impacto y desarrollo del arte, que muchos lo hacen paja, onanismo intelectual. La cuarta es la relación que se establece con la gente o las masas y la última es la pasión o la negación por todo lo hecho, que es parte de la contradicción o ficción que genera la habitualidad, la rutina que muele todo. El autor parte de la irrupción de lo moderno con el impacto que causó Manet en 1963 con sus lienzos; seguidos de Braque y Picasso Vanguardistas; luego vendrían los surrealista con su papa André Bretón; la guerra fría y

La sociedad posmoderna significa el vacío, el desencanto y la monotonía de lo nuevo, la posmodernidad nos lleva al vacío y a la estupidización colectiva.

los sucesos de 1968, con Checoslovaquia, esto dividió a los creadores, entre los apegados a las concepciones ideológicas y los que militaban en lo ilimitado de la libertad, todo hasta caer en la posmodernidad, que no es más que la ideología o la no ideología de la sociedad de consumo. La sociedad posmoderna significa el vacío, el desencanto y la monotonía de lo nuevo, la posmodernidad nos lleva al vacío y a la estupidización colectiva, lo interesante y lo que uno razona es que es una sociedad sin tragedia ni Apocalipsis, sí con mucha depresión que en la mayoría de los casos es arrimada a los estados estresantes que generan las sociedades ricas en informaciones vacuas, triviales, enemigas de la sinceridad y su joya de la corona son los medios de comunicación promocionando sinsentidos, estereotipos estentóreos y violentos, pero huecos como el alcornoque. Putas metafóricas. María Ruiz

Vicente Fernández deja el hospital Guadalajara.- El popular cantante mexicano Vicente Fernández, de 73 años y hospitalizado el martes pasado, abandonó el sanatorio, informó personal médico. Vicente Fernández, conocido como el charro de Huentitán, dejó por la tarde el hospital Country 2000 en Guadalajara, en el oeste de México, a donde ingresó el martes pasado por una trombosis pulmonar, que le fue detectada a tiempo. Sonriente a través del cristal de una camioneta y acompañado por su esposa Cuquita Abarca y dos de sus hijos, se despidió del personal del hospital y representantes de los medios de comunicación que aguardaban en el exterior. La dolencia le fue detectada durante una de las revisiones que Fernández se practica cada tres meses desde que el pasado noviembre le extirparon un pequeño tumor en el hígado en una operación en Houston (sur de Estados Unidos). Vicente Fernández, considerado uno de los intérpretes vivos más importantes de la música mexicana, había anunciado su retiro de los escenarios a principios de 2012 pero el pasado abril inició una gira de despedida en ciudades del estado norteamericano de California. (AFP)

Los médicos hablaron muy bien del “Chente” como paciente

García. Ediciones de la Alcaldía de Caracas. 75 páginas. El presente libro de poemas se hizo acreedor de la XVIII Bienal José Antonio Ramos Sucre, que auspicia la fundación del mismo nombre y la UDO. Es un libro pleno, construido a partir de las intimidades que guarda bajo sus arcanos la condición de hembra. Hermosos y a la vez de una crudeza estremecedora somete al lector a las fulminantes imágenes de la sexualidad, el rito del cortejo y el despegue.

José José se cayó en sus cincuenta Querétaro.- El cantante mexicano José José, de 64 años, se cayó del escenario cuando intentaba saludar a una fan que le pedía un beso en un concierto que ofreció en la ciudad mexicana de Querétaro, ante unos 4.000 asistentes, por sus 50 años de carrera. El llamado “Príncipe de la Canción” se desplomó de una altura de metro y medio y provocó un gran susto a sus seguidores, que al verlo repuesto, minutos después, gritaron con euforia: “¡José José vive! ¡José José vive!”. El cantante, vestido de frac blanco, regresó al escenario y pidió perdón. “No tenía planeado caerme esta noche”, bromeó. Y culpó de lo sucedido a la luz que le daba de frente. El músico, que ya no tiene la voz de antaño, cantó durante dos horas temas como A esa, Almohada, Te quiero así, Gavilán o paloma y Payaso y concluyó la presentación con su canción emblemática, El triste. (DPA)

El “Príncipe de la Canción” celebró 50 años de carrera artística

Correo del caroní C7

Ecléctico

Marcos David Valverde

Reclamación en vigencia

A

pesar de que nací en esa década, soy de los que miran a los años 80 con cierta displicencia propiciada por la totalidad de acontecimientos y la superficialidad de sus estándares. El mismo galimatías fue el que vivió la voluble banda Témpano cuando cuatro años después del lanzamiento de su primer disco, Atabal Yemal (1979), a sus integrantes, especialmente al baterista y percusionista Gerardo Ubieda (única pieza de la formación original) se les metió entre ceja y ceja la idea de trascender el ritmo y marcar con el contenido lírico a su época, algo que en el futuro remitiera a las inquietudes de su realidad: aquí y ahora estuvimos, esto fuimos, así vivimos y eso fue lo que dejamos. Las circunstancias estaban dadas con el Viernes Negro que, más que oscuro, fue lo más claro que aquí ocurrió durante muchos años: ese 18 de febrero de 1983 quedó en evidencia que no fuimos inmunes al descalabro porque la Venezuela Saudita se convirtió en una superchería, un aletargamiento del que despertamos con el pellizco de la devaluación. El otro punto de ignición llegó con la imposibilidad de un acuerdo entre Guyana y Venezuela por el Esequibo, y una vez más esa otra pata del mapa quedó detrás de unas rayas. Ese fue el contexto en el que Ubieda, junto con el guitarrista Rubén Ángel Correa, el bajista Víctor Fiol, el teclista Iker Gastaminza y el cantante Zdenek Matousek, trabajaron. El resultado, con el inexorable salpicón de los teclados ochentosos, las baterías con eco y los fade out, lo tuvo la Venezuela que presidía Luis Herrera: el disco En reclamación. Con la suntuosidad y la

pompa del rock progresivo sólo para marcar el ritmo, En reclamación presentó nueve piezas con orientación pop que, con ciertos eufemismos, asomaban historias de la cotidianidad: se siente en Extranjero, se siente en Abrazando al viento, se siente en Amnesia de 5 en 5 y se siente en En el metro. Pero el galardón máximo fue para la pieza central, El Esequibo, una canción de estructura sencilla que reclamaba a la providencia ese “pedazo de tierra” que “desde que tenemos uso de razón, su cara aparece en los mapas tras rejas, sin dueño, sin casa y sin nación”. Y remata: “es mío, es tuyo, es tierra venezolana”. Aunque con cierta dosis de patrioterismo ramplón, todavía esa canción es la pieza clave en la historia de Témpano y un grito de su tiempo alejado de convencionalismos, porque, tanto como Áditus con En este país, El Esequibo es la marca de distancia ante las frivolidades que cantó otra pléyade de artistas de su época, la fulana generación boba En 2002, para la reedición del disco, Gerardo Ubieda resaltó la vigencia de En reclamación por la delincuencia, la caída continua del bolívar y la crisis como sinónimo de cotidianidad. Por supuesto, no es menos lo que podemos decir hoy: absolutamente todos en Venezuela tenemos algo que contar sobre las fauces del hampa, nos caemos a carajazos por papel higiénico, el Esequibo es apenas un tejemaneje cubierto con una espesa capa de polvo, la Presidencia es una barrabasada y el bolívar está a 40 escalones del dólar. Pero qué importa, sonriamos aunque sea de embuste: después de todo, usted y yo estamos vivos. En Twitter: @MarcosDavidV

01 09 2013  

Edición del 01 de Septiembre del 2013

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