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Tribuna

A2 Correo del Caroní

Ciudad Guayana domingo 1 de septiembre de 2013

Ranchitos

ellos Dicen

A7

“Tras minuciosas consultas he decidido que EE UU debe tomar acción militar contra objetivos del régimen de Siria. Pero también soy consciente de que soy el presidente de la democracia constitucional más antigua del mundo. Por eso he tomado una segunda decisión: buscaré la autorización del Congreso”. BARACK OBAMA, presidente de Estados Unidos

B4

“Creo que jugué mi mejor partido aquí de este año”. “Siempre hay que mejorar un poco todo, pero llegar a la segunda semana si no estás jugando un buen tenis es imposible”. RAFAEL NADAL, tenista español

C1

“Pensando en qué hacer para matar el aburrimiento mientras mi novia estaba hospitalizada, me puse a pintarle unos zapatos y sus amigas los vieron y otras personas, y así fue sabiéndose”. CARLOS MAESTRACCI, dibujante

Degeneración

Los verdugos de la patria

/ José Alberto Medina Molero

E

l famoso físico del siglo pasado, Alberto Einstein, dijo una vez que “el mundo no está en peligro por las malas personas sino por aquellas que permiten la maldad”. Ello fue y sigue siendo cierto. Hay adjetivos que por muy precisos que sean no calzan a situaciones que escapan como lagartijas en sol inclemente a los límites de lo imaginable. El calificativo de horrendo, en especial, ya es pálido, anémico, insustancial para caracterizar hechos de violencia y aberración como los que se han venido sucediendo con repugnante e insólita frecuencia en nuestra ciudad. Se trata de tener un pliegue minúsculo de sensibilidad en el cuerpo para sentirse abrumado por la saña, sevicia y hasta magnificación de la maldad que entrañan los hechos que con más allá de cualquier estado de ánimo hemos tenido que presenciar. En efecto, estamos ante una degeneración logarítmica (disculpen el término matemático, pero es el que pareciera ajustarse más a esta vorágine de la perversión, de la villanía) que está estableciendo un nuevo nivel de trasgresión social, un paso más abajo en la escala en la que un conglomerado humano ve rodar su espíritu colectivo. El Papa en su viaje a Brasil ha dicho: “No se habitúen al mal, sino a vencerlo”. Sin duda ese es el camino, rechazar ese proceder y buscar las maneras más adecuadas de derrotarlo. Independientemente de la denominación religiosa, de la manera doctrinaria en la que se crea en un ser supremo, debemos en este país buscar las fórmulas para que, desde cada posición y perfil de ciudadano procurar la reversión de este estado espeluznante de situaciones que nos ahogan en sangre, vergüenza y miseria moral. No se trata de fundamentalismo, es evidente que las cosas tienen su límite y que este se encuentra

siendo rebasado con mucha claridad por una degradación galopante y perniciosa. Desafortunadamente no hay soluciones mágicas cuando las sociedades llegan a esta postración lastimera, de seguro hay estrategias y expertos que hablan de educación, fortalecimiento familiar, justicia y progreso social, dignificación. Las propias fuerzas del seno de la sociedad deben activarse para configurar acciones. Los valores día a día son pisoteados y deben ser objeto de reivindicación, de rescate. Ello trasciende cualquier parcialidad o ideología política, es un problema nacional. O encontramos las maneras de enfrentar exitosamente esta situación que más que alarmar, horroriza hasta lo más hondo o sucumbiremos en un paradójico país, repleto de recursos y potencialidades, pero que cada vez pierde más su rumbo. El padre Ugalde, respecto a la situación general que vive el país ha dicho: “Con sólo medio país no es posible el éxito nacional contra el subdesarrollo; las soluciones de Venezuela pasan por convertirnos en aliados para la paz social y la creatividad”. Así como nos hemos reunido alrededor de la Vinotinto, es tiempo de que aunemos esfuerzos para frenar toda estas calamitosas situaciones que nos azotan como sociedad, como país que sin duda no merece esta cotidiana compañía de la maldad en variadas y grotescas formas. Tenemos que llevar a cabo grandes rectificaciones, cambios que posibiliten crear nuevas atmósferas colectivas. Es necesario, es urgente. Parafraseando a ese viejo Samuel o nos unimos y trabajamos o erramos. jamedina11@gmail.com

Un país intoxicado / Diego Márquez Castro

H

oy muchos libros de autoayuda hablan de la gente tóxica, haciendo referencia a cómo pueden contaminarse las relaciones entre las personas con los consiguientes efectos nocivos que de ello se derivan. Sin embargo, la intoxicación puede ir más allá y se instala en una sociedad y un país destruyendo a su paso cuadros relacionales que garantizan el encuentro y la convivencia entre los ciudadanos. En nuestro caso, Venezuela constituye un ejemplo palpable, una evidencia cotidiana, de tal situación. Con propiedad podemos hablar de un país y una sociedad intoxicados desde hace década y media por un andamiaje político que cada día hace más cierta la definición de Winston Churchill: “El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia, la prédica de la envidia. Su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”. Este país fue intoxicado por las promesas de construir una democracia participativa sobre las ruinas de una democracia representativa. En torno a tal quimera se convenció a los venezolanos sobre la urgente necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente de la cual debía surgir una Constitución que abriera las puertas a la llamada refundación de la república. Por desgracia, muchos venezolanos cayeron bajo los efectos de dichas promesas tóxicas que en un principio les proporcionaron fantasiosos sueños en un futuro mejor que luego se tornaron en una horrible pesadilla. El colectivo nacional fue intoxicado con un caudillismo de nuevo cuño que devino luego en un culto a la personalidad en vida y post mortem. Un discurso excluyente, escatológico, inundó los espacios mediáticos del país, sembrando el odio social, la división, el sectarismo, el llamado a la lucha de clases, la intolerancia y la ignorancia. Ese discurso no solamente intoxicó sino envenenó gravemente las mentes, los espíritus y las conciencias de muchos ciudadanos. Uno de los peores signos de la palabra y la práctica de una política letalmente tóxica se tradujo en la intolerancia y el fanatismo fundamentalista.

Hoy la intolerancia se ha convertido en este país no solamente en una manera de excluir y perseguir abierta o veladamente a quien piense y actúe distinto al patrón oficial, sino en una retórica plagada de descalificaciones que rayan en la más deleznable vulgaridad en el loco afán por destruir al contrario. Apelar a la descalificación fue y es un error grave y una palpable manifestación de intolerancia porque, como bien lo señala Miguel Ángel Martí García, catedrático de filosofía en España: “Descalificar no es solamente discrepar con el otro, es quitarle toda autoridad moral para que no pueda seguir discutiendo. Salirse de la trama de los argumentos para descender a lo personal nunca está justificado”. Lo que vale decir que tal actitud en el campo político rompe con todas las normas que la educación, la moral y la ética indican, dado que se vulnera el respeto hacia el adversario. A los efectos, cuando en un país se sustituye el diálogo por la vociferación, el improperio, el golpe, la amenaza, la discusión deviene en una manifestación de intolerancia, en torno a lo cual el autor consultado dice: “Quien discute quiere ante todo pasar por encima del otro. No está dispuesto a darle la razón. Lo único que le importa es imponer su criterio. Hemos llegado más allá del umbral de la intolerancia. Ésta es siempre fuente de agresividad. Sin tolerancia no puede darse la convivencia”. En tales condiciones estaremos frente a gobernantes, legisladores, magistrados, líderes, sindicatos, medios de comunicación, partidos políticos… letalmente tóxicos. En todo este cuadro en el que se encuentran inmersas sociedades como la nuestra, la ignorancia hace su juego. Manifiesta el investigador que “la ignorancia no es buena aliada de la tolerancia. El ignorante es más proclive a ser intolerante. Lo peor del ignorante, como diría Sócrates, no es el que no sepa, sino el que no sepa que no sabe. En este tipo de ignorancia no reconocida está el origen de todos los males”. Luego, la ignorancia es altamente peligrosa. dmarquezcastro@yahoo.com

Lucha fratricida / Félix Cordero Peraza

U

nos amigos me piden que escriba sobre la conducta del odio anclada en la mente del venezolano. ¡Esto no es cuestión de moda!... Es la polarización que nos irrita y mantiene nuestras neuronas aprehensivas... en defensiva. Fenómeno psicosocial que tendió su carpa veraniega en cada tejido de la pirámide social. Atrapa los sentidos y los hace capaces de reaccionar inestable ante cualquier suave soplo de viento en contrario. ¡Intolerancia! Buena parte de la amabilidad y cortesía que caracterizaba nuestra idiosincrasia se fue de viaje. Lo áspero antecede a la idea. Las conversaciones no abren sus pétalos con su aroma de hermandad y empatía. Si algún objetivo tiene la sociedad es cambiar esa actitud belicosa. La responsabilidad recae tanto en el gobierno como en la oposición. Primero, cambiar nosotros... luego hacer cambiar a los demás. Una cruzada por el regreso a las normas de convivencia y urbanismo.

Correo del Caroní N

La Casa de las Ideas

Editado por: Editorial Roderick, C.A. Urbanización Villa Colombia, avenida Venezuela, Ciudad Guayana, estado Bolívar, Código Postal 8050, Venezuela Teléfonos: (0286) 923.44.73 - 923.27.69 - 923.47.38 - 923.95.14 - 923.94.98 Fax Publicidad: (0286) 923.85.71. Fax Redacción: (0286) 923.96.50 Correos electrónicos: Departamento de Redacción: redaccion@correodelcaroni.com Departamento de Publicidad: publicidad@correodelcaroni.com CIUDAD BOLÍVAR: Calle Boyacá, Nº 30. Casco Histórico de Ciudad Bolívar. Teléfonos: (0285) 632.18.64 - 632.18.01 CARACAS: Alcabala a Peligro, Edif. Torre Alcabala, Piso 5, Oficina 53-A, Candelaria. Teléfono: (0212) 572.70.47

RIF: 09501411-8

Los políticos y los medios siguen envenenando nuestro cerebro impunemente. Avanzan como en conuco abandonado. Crítica y agravio. Intransigencia y desenfreno. Campea la información tendencial. Por otro lado, asombran algunos “expertos” habituales en los medios. Que carecen de enfoque integral, comparativo e histórico. Se nota abismo entre la fantasía de que hacen gala y las circunstancias objetivas. El lenguaje corporal lo dice todo: fatuo. Se entiende que un político exprese argumentos sin fundamento. ¡Así son aquí y allá! Pero un “experto” que se respete no puede decir en TV, vaguedades y ambigüedades. Manipulando descaradamente, sin el menor decoro ético. A la odiosa polarización se suma hoy el alto costo de vida que evapora los ingresos familiares. Que azuza y hace echar sapos y culebras. O impera el pesimismo y la conformidad. efecepe2010@gmail.com

BLOQUE DE PRENSA VENEZOLANO Presidente - Director Dr. David Natera Febres

SOCIEDAD INTERAMERICANA DE PRENSA Jefe de Redacción Oscar Murillo Hernández

/ Carolina Jaimes Branger

A

principios del mes de agosto, Maduro informó que la primera fase del Plan Patria Segura fue “exitoso”. No quiero ni pensar cómo hubiera sido un “fracaso”. Hace una semana anunció su “consolidación”. El periodista Francisco Olivares escribió: “Vestido de blanco y con el brazalete tricolor en el brazo izquierdo, Nicolás Maduro encabezó el lanzamiento del Plan Patria Segura que según destacó cuenta con más de 3 mil funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Este nuevo plan que se agrega a otros 20 del período de Hugo Chávez sería la continuación del anterior Misión a Toda Vida Venezuela a la que se le incorporó el elemento militar, invirtiendo el concepto civil de la seguridad. A diferencia de su ‘padre político’, desde el Patio de Honor de la Universidad Militar Bolivariana del Ejército, Maduro admitió que el problema más importante que tiene la sociedad venezolana por resolver es la criminalidad. ‘Le toca a la FANB, al Ejército, a la Guardia del Pueblo, PNB, Cicpc, Sebin. Los llamo al servicio de la patria. Tiene que ser más operativo, algo más que patrullaje. Tiene que ser con consciencia, pasión, compromiso y amor”, comentó a los efectivos presentes en el acto. Me imagino que no estoy sola en esta sensación: yo les tengo tanto o más miedo a los verdeolivas que a los malandros. Es terror lo que se siente al aproximarse -sobre todo de noche- a los conos anaranjados que anticipan una alcabala de la Fuerza Armada Bolivariana. Literalmente, la “fuerza” armada. El que nos detengan o no, el que disparen o no, es absolutamente discrecional. Como dice Olivares: “Luego de un difuso gesto que insta a seguir, la tensión baja tras haber superado con éxito esa barrera que pudiera indicar la diferencia entre la vida y la muerte”. “Plan Patria Segura”. Me indigno cada vez que oigo hablar de “patria”. Porque la patria es como el magnicidio y los sabotajes: la sacan cuando se ven en aprietos. Llevamos quince años con ese disco rayado. Ya hemos pasado por algo que si no fuera tan patético daría risa, como la historia de que no tenemos papel toilette, pero tenemos “patria”. ¿Con qué se come la “patria”? ¿Qué significa “tener patria”? ¿Cuántos venezolanos hay que, además de ser tan requete bobos de tragarse ese cuento, sean tan cursis?... Porque esa historia de tener “patria” cuando no se tiene más nada, es ridícula de toda ridiculez por decir lo menos. No ha habido explicación oficial de cómo ni por qué los uniformados decidieron dispararle al automóvil donde se desplazaban Luimener Pacheco y sus tres hijas en Falcón. Aún teniendo la certeza -que obviamente no la tenían- de que hubieran cometido la peor fechoría, han debido disparar a las ruedas del carro, no a las tripulantes. Hay muchos carros iguales. El desatino sumó dos muertes más a las miles de muertes que han ocurrido en manos de los cuerpos de seguridad del Estado y privó a una de las niñas sobrevivientes de la visión en uno de sus ojos. Vuelvo a citar a Francisco Olivares: “Pero ese no ha sido el único episodio ocurrido en los últimos meses: unos días después, el 9 de julio, Reny Adolfo Suárez, un ‘pimpinero’ del estado Táchira fue detenido en una alcabala y murió al ser obligado a ingerir gasolina por los militares”. ¡Dios mío! ¡Un contrabandista es asesinado haciéndolo tomar la gasolina que iba a vender!... ¿Qué clase de salvajes, desalmados e inhumanos son esos entes? Igual suerte corrieron Zoe López, Edwin Moisés Rivera, el cabo II de la GNB, Diosnny Manuel Guinand Yeudez y el alumno de la Universidad de Carabobo, Ánderson Oliveros, solo por mencionar los últimos casos. Pero hay muchísimos otros que tampoco han tenido explicación. Sin hablar de los que no han salido a la luz pública, pues las cifras de que se disponen son del Cicpc. Provea y otras organizaciones manejan cifras mucho mayores. La verdadera patria agoniza en manos de verdugos que paradójicamente juraron defenderla. @cjaimesb

Son los autores los exclusivos responsables del contenido de sus escritos, así como quienes noticiosamente declaran, emiten boletines, y manifiestan sus ideas en el contexto del periódico en cada una de sus ediciones. Editorial RODERICK, C.A. / CORREO del CARONÍ no se hace responsable ni solidario de tales opiniones.

01 09 2013  
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Edición del 01 de Septiembre del 2013

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