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Espectáculos

Ciudad Guayana domingo 1 de septiembre de 2013 n Betty Lyon Bonucci

cultura@correodelcaroni.com

B

illo Frómeta salió de su país natal, República Dominicana, a bordo de un barco llamado Sor Wagen. Junto con él venían su hermano Fernando Frómeta, Francisco Damirón, Ñiñi Vásquez y José “El negrito” Chapuseaux. Su destino era Venezuela, pues el músico Freddy Coronado le había asegurado que en ese país había muchas oportunidades para triunfar musicalmente. “Ellos hablaron con Chapita, Rafael Trujillo, que era el presidente. Entonces él le dio permiso para venir a Venezuela, pero con la condición de que mantuvieran el nombre de la orquesta de Trujillo”, cuenta Evelio Lucero, coleccionista e investigador de toda la trayectoria de Billo Frómeta y su emblemática agrupación: la Billo’s Caracas Boys. Así es como los jóvenes músicos se embarcan en una aventura que prometía cambiar sus vidas. En el barco, “Billo se trajo un saxofón robado, bueno no era robado, era auto-prestado, de un sastre que era amigo de él, ellos cambiaban, Billo le daba clases de saxofón y él le prestaba el saxofón”, dice Lucero, lleno de anécdotas sobre el músico.

Correo del caroní C5

Siete décadas de lo más popular de Venezuela Ayer se cumplieron 73 años de la fundación de la Billo’s Caracas Boys, consagrada como la orquesta más importante del país. Las dos Billos

Llegada a Venezuela

La historia oficial dice que Billo y sus amigos llegaron a La Guaira el 31 de diciembre de 1937. Pero Lucero asegura que eso no está muy claro, pues se cree que después de “matar tigres” en Curazao, la naciente agrupación tocó en Maracaibo. “Ellos ya venían con un contrato con los hermanos

Sabal, ellos tenían en Caracas el famoso Roof Garden. Llegan todos emocionados y uno de los hermanos Sabal les dice: ‘Aquí, ustedes se llaman ‘Billo’s Happy Boys’’. Ellos aceptaron, pues tenían que tocar y hacer sus reales, pero estaban temerosos porque ya no podrían regresar a Santo Domingo”. En el Roof Garden, la primera canción que tocan es La caña brava, en la voz de Ñiñi Vásquez. En 1940, Billo refunda la orquesta, cambia el nombre a Billo’s Caracas Boys, y entran c o m o cantantes

Víctor Pérez y Rafa Galindo.

El arresto y el boom

A finales de la década de los años 50, en tiempos dictatoriales de Marcos Pérez Jiménez, Billo es arrestado acusado de bigamia. “Él estaba casado con una mujer en Santo Domingo y se casó acá en Venezuela con la periodista Haydée Grillo, entonces la de Santo Domingo lo demanda porque él no se había divorciado y va preso el hombre”. Al salir, ya sin nada, se desintegra la orquesta y Billo emigra hacia Cuba, en donde se reúne con Bebo Valdés y se lleva a Víctor Piñero, quien estaba comenzando con Los Melódicos, para grabar un disco. A comienzos de los años 60, regresa a Venezuela, y se pone en contacto con un muchacho de 17 años, llamado Felipe Pirela. “A Felipe primero lo ve Renato Capriles, fundador de Los Melódicos, pero cuando lo ve le dice: ‘Yo en mi orquesta no quiero boxeadores, tú tienes cara de boxeador’, y yo siempre digo que a la vuelta de

El 31 de agosto de 1940, debutó la Billo’s Caracas Boys sobre el escenario del Roof Garden, un popular local nocturno ubicado frente a la Plaza Bolívar, de Caracas.

la esquina estaba Billo esperándolo, y cuando Billo lo prueba le dice: ‘No, muchacho, tú eres mío’, y allí también viene el enganche con Cheo García”, apunta Lucero. Para uno de los hijos de Billo, Amable Frómeta, esa es la mejor época de la orquesta. “Mi papá llamaba las etapas de la Billos como “repúblicas”, entonces todas tuvieron su época y su público. Pero la más sonada para nosotros fue la época de los años 60 hasta los 80, con una serie de cantantes en donde el que más se destacó fue Cheo García”, resaltó vía telefónica.

Los 60

Al reagruparse, la Billo’s Caracas Boys saca el elepé Paula, llamado así por una modelo de televisión. “Billo era un hombre que no podía ver mujer, se enamoraba inmediatamente”, precisa Lucero. “Sacan ese elepé y se revoluciona Venezuela entera, con aquel ramillete de canciones lindas y bellas, ahí venían pasodobles y fue donde se inicia el mosaico”, apunta el coleccionista que le ha seguido los pasos

Después de la muerte de Billo Frómeta, el 5 de mayo de 1988, comenzó una disputa legal entre los hijos del músico. Actualmente, Amable Frómeta asegura que él es el dueño de la marca ‘Billo’s Caracas Boys’, pero que hay un sobrino llamado Adrian Frómeta que, junto al abogado Telmo Pérez, “están estafando a la gente”. Sin embargo, Charlie Frómeta, uno de los 13 hijos de Billo, señala que ambas orquestas ejercen ilegalmente, pues ante el conflicto, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictaminó que la única forma en que pueda seguir utilizándose el nombre de la agrupación es si todos los hijos formaban parte de la junta directiva. “No puede funcionar sin el acuerdo de los 14 (incluyendo a la viuda de Billo Frómeta), ni mayoría, ni minoría. Sumado a esto, hay dos Billos ilegales que están peleando entre sí, en Colombia, en donde uno dice que es dueño del nombre. Pero eso es un fraude, cada actuación de la Billo’s Caracas Boys es un fraude”, apunta Charlie Frómeta. Aún con conflictos legales, Amable y su Billo’s Caracas Boys planea celebrar el aniversario 73 de la agrupación con una gran gira. “Vamos a pasar por Puerto Rico, Costa Rica, Panamá, México, Perú, Colombia, Venezuela y Estados Unidos. En Venezuela será el cierre de la gira, sobre el mes de febrero, más o menos”, apuntó Amable, cuya orquesta está conformada por 15 músicos y cuatro cantantes.

a la Billos desde 1959. Cuando murió el dictador Trujillo, en 1961, Frómeta regresa a Santo Domingo y lleva el saxofón para devolvérselo a su dueño, “la mala noticia cuando llegó es que el hombre había muerto”, cuenta Lucero. La Billo’s marcó épocas, dice Lucero, y Frómeta fue el novio de Caracas, “le compuso canciones muy bellas, que aún hoy día hay cantantes que las siguen repitiendo en otro estilo, con otra voz, con otra orquesta”.

Cantantes emblemáticos

José “El negrito” Chapuseaux

Rafa Galindo

Manolo Monterrey

Vásquez fue uno de los primeros cantantes de la Billo’s Happy Boys, la agrupación que se formó al pisar por primera vez Venezuela. En su voz sonó La caña brava en el Roof Garden durante el debut de la orquesta.

“El negrito” Chapuseaux fue el primer bolerista de la agrupación. El formó parte de la Santo Domingo Jazz Band, fundada por Billo Frómeta, Freddy Coronado, Francisco Damirón y el propio Chapuseaux.

Rafa Galindo entró a la orquesta en la década de los años 40, justo cuando pasó a llamarse Billo’s Caracas Boys. Allí permaneció hasta 1946.

En 1946 es contratado por Billo Frómeta. En este período surgieron temas de gran aceptación, como la candente guaracha Se murió Camilo; o la popular Ariel, original de José Carbó Menéndez.

Felipe Pirela

Cheo García

José Luis Rodríguez

Memo Morales

El inigualable Felipe Pirela formó parte de la Billos a comienzo de la década de los años 60. La voz del joven de 17 años adquirió mucho prestigio, y es considerado uno de los grandes boleristas venezolanos.

Con la voz de José “Cheo” García la Billos vivió una de sus etapas más fructíferas. Los años 60 estuvieron dominados por los mosaicos creados por Billo que ponían a bailar a todo el mundo.

En 1963, Billo contrata a “El Puma” para reemplazar a Felipe Pirela, que iniciaba su carrera como solista. Con la orquesta, Rodríguez pasa tres años interpretando boleros, merengue dominicano, música navideña y cha-cha-chá.

Memo Morales entra a la orquesta a mediado de los 60. Actualmente se mantiene activo con su propia orquesta, manteniendo una energía increíble sobre el escenario.

Homenaje a la salsa

La Taberna Latina presentó este viernes a la orquesta La Minigrande de Venezuela en una noche de salsa y sabor.

n Rolando Azocar Jr. Nadie se quedó sin bailar este viernes. Desde las 11:30 que se montó la orquesta La Minigrande de Venezuela en el escenario de la Taberna Latina, en Puerto Ordaz, los asientos quedaron desocupados y las tablas de la pista se sacudieron al son de la música. Solo hubo un homenajeado en la noche: la salsa. Con dos funciones de la edición El Gran Bailazo, el Templo de la Salsa dio inicio a un nuevo

FOTOS DIEGO MEINHARD

Desde las 11:30 de la noche se montó la orquesta

periodo del local. “Desde septiembre se abren las puertas de la Taberna Latina para todos los salseros de Ciudad Guayana que quieran compartir más sobre este género”, comentó Félix Córdova, gerente general del espacio que, este mes, inicia un cronograma para los melómanos. Las opciones serán para todos los gustos. El miércoles se inician las tertulias salseras. Con el nombre de Así empezó la cosa… la Taberna Latina busca profundizar en los conocimientos sobre

el género musical, su proyección y antecedentes. Los jueves se abre el espacio para que los usuarios bailen el género que quieran, y regresen viernes y sábado para que la salsa siga sonando. “Los que bailan mandan. Ellos piden la salsa que quieran, que yo la tengo”, asegura el gerente general del local. Y es así. Este viernes el público fue complacido con un repertorio variado de la orquesta La Minigrande de Venezuela. La agrupación no solo cantó temas

de su autoría, sino que -ademásse paseó por piezas de los grades artista como la sonera del mundo Celia Cruz.

Las tablas retumbaron al ritmo de La Minigrande de Venezuela

01 09 2013  
01 09 2013  

Edición del 01 de Septiembre del 2013

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