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de las Culturas del Mundo

CORREO

Mural de la iglesia de San Juan Bautista en el río Jordán que muestra el nacimiento de Jesucrist

Vol. X, número 93, 15 de septiembre de 2011

Centro de Estudios sobre la Diversidad Cultural

En este número: • La historia detrás del museo más antiguo del mundo • Primer Encuentro de antropólogos brasileños y mexicanos • 47 años del Museo Nacional de Antropología de México • Código de deontología del ICOM para los museos


Correo de las Culturas del Mundo Director

Leonel Durán Solís

Editor

Mariano Flores Castro correodelasculturas@gmail.com

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

art.1º de la Declaración Universal de Derechos Humanos

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Museos

La historia del museo más antiguo del mundo

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n 1925, el arqueólogo Leonard Woolley descubrió una curiosa colección de objetos, mientras excavaba un palacio de Babilonia. Eran cosas de muchos tiempos y lugares diferentes, y sin embargo, estaban organizadas de forma clara y hasta correctamente etiquetadas. Woolley había descubierto el primer museo del mundo. Es fácil olvidar que los pueblos antiguos también estudiaban la historia –los babilonios que vivieron hace 2,500 años eran capaces de mirar retrospectivamente en los milenios anteriores de la experiencia humana. Eso es en parte lo que hace extraordinario el Museo de la princesa Ennigaldi. Su colección contenía maravillas y objetos tan antiguos para a ella como la caída del Imperio Romano lo es para nosotros. Pero también es un símbolo sombrío de una civilización agonizante consumida por su vasta historia propia. El arqueólogo El Museo Ennigaldi fue sólo uno de los muchos hallazgos notables hechos por Leonard Woolley, generalmente considerado como entre los primeros Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. arqueólogos modernos. Nacido en Londres en 1880, Woolley estudió en Oxford antes de convertirse en asistente de guardián en la escuela del Museo Ashmolean. Fue allí donde Arthur Evans –el renombrado arqueólogo que estudió la civilización minoica en la isla griega de Creta– decidió que Woolley sería de más utilidad en el campo, y por eso Evans lo envió a Roma para empezar a excavar ahí. Aunque Woolley tenía un añejo interés en las excavaciones, contaba con poca capacitación formal en lo que respecta a hacerlo técnicamente bien. Lo dejaron a su suerte como autodidacta, habiendo hallado sus propias técnicas 3


e interpretaciones que influyeron en futuros arqueólogos. Justo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, él exploró la antigua ciudad hitita de Carquemis junto con su joven colega T.E. Lawrence, quien hizo a un lado su historial como arqueólogo para asumir un papel más famoso como... bueno, como Lawrence de Arabia. Pero fue el trabajo de Woolley en la antigua ciudad mesopotámica de Ur lo que realmente consolidó y proyectó su legado histórico. A partir de 1922, Woolley excavó una gran porción de una ciudad-Estado antigua que había durado miles de años, desde la antigua civilización sumeria del 3,000 a.C. hasta el imperio Neo-Babilónico de 500 antes de Cristo. Uno de sus mayores descubrimientos –que se puede considerar el equivalente de la tumba del rey Tut, pero sumerio– fue el de la tumba de Shubad, una mujer de gran importancia en Sumer en el siglo 27, cuya tumba había permanecido inalterada durante 4,600 años. Se trata de algo que desde el final de la existencia de Ur nos interesa en este caso particular. Y para eso, también podríamos ir directamente a las palabras del propio Leonard Woolley. El descubrimiento En su libro Ur de los Caldeos, Woolley hace el recuento histórico de sus excavaciones en un complejo del palacio de Ur. Este palacio en particular data del final de la larga historia de la ciudad-Estado, justo antes de la absorción de sus territorios por el Imperio Persa y el abandono de la ciudad alrededor de 500 a.C. Esta fue la época del Imperio Neo-Babilónico y Babilonia, mientras que (como era de esperar) era la capital de este imperio, la antigua ciudad de Ur seguía siendo importante por su ubicación estratégica cerca del Golfo Pérsico, y como un legado de lo que alguna vez fue una gran potencia. Como el propio Woolley lo explica en su libro, él y su equipo estaban seguros de estar excavando el último período de Ur, por lo que los artefactos encontrados, en particular la cámara, tenían para ellos muy poco sentido: 4


De repente, los trabajadores sacaron un gran óvalo con tapa de piedra negra cuyos lados estaban cubiertos con inscripciones en relieve; era una piedra que marcaba una frontera y registraba la posición y el esbozo de una propiedad de tierras, con una indicación de la manera en que legalmente había llegado a las manos del propietario y una maldición terrible dirigida a todo aquel que intentase eliminar aquel hito histórico o dañar o destruir el registro. Esta piedra perteneció al período Kassita de alrededor de 1400 a.C. Casi tocándola, al lado había un fragmento de estatua, parte del brazo de una figura humana donde aparecía una inscripción, y el fragmento había sido cuidadosamente recortado para darle un buen aspecto y preservar la escritura, y el nombre de la estatua era Dungi, el rey de Ur en el año 2,058 antes de Cristo. Luego apareció un cono cuya base de arcilla representaba a un rey de Larsa de alrededor de 1700 a.C., luego unas pocas tablillas de arcilla de aproximadamente el mismo período, y una gran piedra votiva –cabeza de maza– sin inscripciones, pero que bien puede haber sido más antigua en unos quinientos años. S. III, inicios S. II a.C. Cultura ibérica. Finales ¿Qué íbamos a pensar? Ahí había una media docena de diversos objetos encontrados en un impecable piso del siglo VI a.C., sin embargo, el más nuevo tenía setecientos años más que el pavimento y los primeros tal vez dieciséis siglos. En este solo cuarto, Woolley había descubierto por lo menos 1,500 años de historia, todos mezclados, un poco como si alguien al azar encontrara una estatua romana y un trozo de mampostería medieval mientras hace la limpieza de su clóset. Dejados a su suerte, estos objetos nunca se hubieran hallado de esta manera. Alguien había estado tocándolos –nadie podría adivinar hacía cuánto tiempo y con qué propósito se había realizado dicha manipulación. 5


El Museo Pronto se dio cuenta Woolley de que en realidad podría ser un antiguo museo, el equivalente del siglo VI a.C. del tipo de instituciones patrocinadoras de sus exploraciones. En efecto, una evidencia clave era la manera en que los artefactos estaban ordenados y dispuestos –mientras que desde una perspectiva temporal estaban todos mezclados, el que había reunido todos esos objetos hizo el trabajo con muchísimo esmero y atención. Lo concluyente fue el descubrimiento de la más antigua cédula de museo jamás conocida en el mundo. En su libro, Woolley narra cómo encontró cilindros de arcilla en la cámara, cada uno con texto escrito en tres idiomas diferentes, incluido el idioma del antiguo sumerio y el más moderno (para el período) en lengua semítica tardía. Él cita una de estas descripciones, junto con una irónica evaluación de lo que ahí se decía: “Estos”, dijo, “son copias de ladrillos encontrados en las ruinas de Ur, obra del rey Bur-Sin de Ur, que mientras buscaba el plano original [del templo] el gobernador de Ur encontró, y yo vi y escribí para la maravilla de futuros espectadores. “ Por desgracia, el escriba no era tan sabio como quería parecer, pues sus copias están tan llenas de errores que las hacen casi ininteligibles, pero sin duda hizo lo mejor que pudo, y es cierto que nos dio la explicación que queríamos. El salón era un museo de antigüedades locales …y entre la colección se encontró ese tambor de barro, la primera cédula de museo conocida, elaborada cien años antes y mantenida junto con –es de suponer– los ladrillos originales, como un registro de las primeras excavaciones científicas en Ur. Claro, Woolley no pensó mucho en la atención a los detalles del escriba. Pero le bastó su humildad para aceptar que fue sorprendido y en este caso fácilmente reconoció que la arqueología de Ur había estado prosperando durante unos 2,500 años antes que él hubiese puesto los pies allí. Y, aún más notable es que el museo más antiguo se anticipó a los primeros museos modernos por unos dos milenios. 6


El rey y el curador Entonces, ¿quién fue el responsable de esta antigua maravilla llena de maravillas aún más antiguas? Ese honor le corresponde a la princesa Ennigaldi, la hija del rey Nabonido, el último monarca del Imperio NeoBabilónico. Como era tradicional entre las hijas de los reyes de Mesopotamia, sus funciones principales eran de naturaleza religiosa, como sacerdotisas de la Diosa-luna Nanna y como administradoras de una escuela de jóvenes sacerdotisas. Alrededor de 530 a.C. Ennigaldi creó su museo. El hecho se acerca peligrosamente a todo lo que sabemos sobre la mujer detrás del primer museo del mundo. Sabemos de cierto que el museo fue construido con el apoyo y el aliento de su padre el rey, él mismo entusiasta anticuario y coleccionista de artefactos antiguos. Es difícil saber de dónde le vino el interés en el pasado histórico, pero podría tener algo que ver con la información que él da y donde se describe a sí mismo de origen humilde y dice que sólo se sentó en el trono porque había destronado a su predecesor. Sin una rica historia regia y sin real alcurnia, es posible que Nabonido haya encontrado un sustituto en la antigua ciudad de Ur. A tal fin, el rey emprendió lo que sería la contribución más duradera a la arqueología histórica, y que fue la restauración del gran zigurat de Ur. Si bien no estamos 100%Cultura seguros de para quéS.servía esta S. estructura masiva, es ibérica. Finales III, inicios II a.C. posible conjeturar que ese y otros zigurats fueron un tipo de templos –sabemos que el zigurat sumerio original se había derrumbado en el tiempo en que Nabónido reinaba, y por lo tanto decidió restaurarlo para devolverlo a su antiguo esplendor. El descubrimiento de los restos de este segundo zigurat en el siglo XIX sería clave para la identificación de este sitio como la antigua ciudad de Ur, y a su vez la realización de las excavaciones de Leonard Woolley en la década de 1920.

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El mundo que se muere Puesto que no contamos con registros directos de Nabonido o Ennigaldi, sólo podemos conjeturar por qué decidieron crear el museo en Ur. Empero, en sus 1927 recuentos de sus resultados, Excavaciones en Ur: La Neo-Babilonia y el período persa, Leonard Woolley sospecha que fue el resultado natural de una era obsesionada con su pasado. Que debe haber una colección es del todo congruente con la devoción del anticuario y en especial del gobernante Nabonido, cuya hija puede ser asociada con este edificio. Que el museo sea relacionado con la escuela no debe sorprender a nadie. A menudo las escuelas fueron organizadas en los templos, y por lo menos algunas de las enseñanzas eran ilustradas con los testimonios materiales de la antigüedad. En las escuelas de Larsa nos encontramos con que las copias de antiguas inscripciones históricas existentes en la ciudad eran objetos normales de estudio. Como es tal vez propio de una ciudad que llega al final de más de dos mil años de historia, la Ur del reinado de Nabonido se vio inundada por un sentimiento de nostalgia abrumadora expresado en la fascinación por los tiempos pasados. Eso no es sorprendente por completo –incluso la escuela para sacerdotisas de la princesa Ennigaldi ya tenía 800 años cuando ella asumió el cargo, por loCultura que esibérica. aproximadamente tan antigua como Oxford y Finales S. III, inicios S. II a.C. Cambridge son para nosotros ahora. Ur se había convertido en un gran museo que conmemoraba tiempos muy remotos. De hecho, Ur fue sólo el ejemplo más extremo de todo un imperio dominado por la nostalgia. El Imperio Neo-Babilónico lanzó una mirada retrospectiva muy consciente del pasado, ya que representaba el primer período de soberanía después de siglos de dominación por parte de sus vecinos del norte. Lo podemos ver en las inscripciones imperiales, que se remontan a las expresiones de por lo menos 1,500 años atrás, y que de pronto empezaron a aparecer en diversas partes, así como selecciones de 9


textos en lengua sumeria, muerta hacía mucho tiempo. Incluso el sistema de escritura fue alterado para que pareciera que se había hecho miles de años antes. En ese contexto, la invención del museo en el año 530 a.C. no parece particularmente nuevo o revolucionario. En cambio, parece la evidencia de una civilización consumida por su propia historia y con miedo a entrar en el futuro. En retrospectiva, tenían buenas razones para temer, teniendo en cuenta que sus vecinos en el este de Persia pronto conquistarían el imperio y Ur sería abandonada, víctima de una grave sequía y los caprichos del río Éufrates. Y aun con todo aquel estancamiento cultural, la princesa Ennigaldi y su padre tuvieron una brillante idea que permanece vigente 25 siglos más tarde. Fuente: www.uk.io9.com Traducción de Mariano Flores Castro

Ennigaldi vivió en el sexto siglo a.C. y tenía tres actividades principales. Una de ellas era administrar y dirigir una escuela de sacerdotisas que ya contaba más de ocho siglos de operar cuando ella se hizo cargo. Otra fue como conservadora del museo al que se refiere el texto publicado en estas páginas del Correo. Y la última consistía en fungir como una alta sacerdotisa. Su padre, el rey Nabonido, la llamó Belshalti-Nanna cuando se convirtió en la Suma Sacerdotisa de Nanna en Ur. Esto sucedió en el año 547 antes de Cristo. Ennigaldi recibió su nombre adicional de Nanna porque era una sacerdotisa del dios masculino Nanna (equivalente a la antigua deidad babilónica Sin la luna). Ella dedicó gran parte de su tiempo a adorar a dicha deidad por las noches, en una pequeña habitación de madera azul en la parte superior del gran zigurat de Ur. Este templo fue llamado Nanna-Suen, y fue reconstruido por su padre. También es conocido como el “giparu” y fue considerado un lugar sagrado para “el culto privado.” El “giparu” se destinó para uso exclusivo de la gran sacerdotisa. Los hombres tenían estrictamente prohibido entrar en él.

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Colaboración

Primer encuentro de antropólogos brasileños y mexicanos, 7-9 septiembre 2011 Dra. Virginia García Acosta Directora General del CIESAS Es un honor y un gusto para mí como Directora General del CIESAS, ser los anfitriones del I Encuentro entre Antropólogos Brasileños y Mexicanos. Un Encuentro que, no me cabe duda, será memorable e histórico. Además con este evento pre-inauguramos este hermoso recinto denominado Casa Chata, edificio construido en el siglo XVIII, y que fue la primera sede del CIESAS. Gracias al apoyo del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Lic. Marcelo Ebrard Casaubon y del Mtro. Mario Delgado, Secretario de Educación, aquí presente, logramos remodelarla y hoy la estamos pre inaugurando en su nuevo estado.

Durante las últimas décadas la humanidad ha sido testigo de cambios profundos

en todos los ámbitos de la vida, así como en su relación con la naturaleza. Quizás uno de los más emblemáticos y que más repercusiones ha tenido es el crecimiento de la producción de conocimiento y el papel que éste ha desempeñado como impulsor Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. básico del desarrollo.

En este sentido, el trabajo científico multinacional tiene un potencial insospechado;

el problema y reto radican en cómo generar estos espacios de fluidez internacional. Es una realidad, en el mundo globalizado de hoy, que la creación de redes de conocimiento permite dar saltos cuantitativos y cualitativos de gran dimensión en la producción, difusión y utilización del conocimiento.

Brasil y México cuentan con una larga tradición en investigación y docencia en

ciencias sociales, naturales y exactas, que ha acompañado al crecimiento de estos países a lo largo de su historia y les ha permitido hacer frente a muchos de los

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desafíos que se han presentado. El desarrollo científico de Brasil y México juega un creciente papel de liderazgo en América Latina, con reconocimiento cada vez mayor en otras latitudes.

Desde luego, la realidad brasileña y mexicana es divergente en muchos aspectos,

pero compartimos problemáticas sociales y culturales comunes de gran calado, que es necesario abordar para generar nuevo conocimiento que permita enfrentarlas desde diversas perspectivas. Pienso, por ejemplo, en la desigualdad y la pobreza como el problema más lacerante en ambos países. Pero México comparte con Brasil no sólo una historia y problemas similares, también una intensa relación de cooperación de tiempo atrás. Promover y reactivar nuestros lazos con las instituciones de ese país resulta relevante.

A lo largo de los años se fue desarrollando una fuerte relación entre la

antropología y los antropólogos brasileños y mexicanos. En los años setenta, cuando se fundó el CIESAS, Guillermo Bonfil y Roberto Cardoso de Oliveira estrecharon esa relación que habían iniciado en los años sesenta, impulsando el intercambio de profesores y estudiantes. Así, en los 70s y 80s varios investigadores del CIESAS fuimos a Brasil: María Eugenia Vargas, Virginia Molina, Mariano Báez, Patricia Ponce y yo misma. Muchos brasileiros vinieron también.

En el CIESAS desde hace un par de años, hemos buscado retomar y robustecer

esta relación entre los dos países latinoamericanos en los que la antropología ha sido, y sigue siendo, un referente fundamental. Varias iniciativas se han desarrollado en este sentido: a) La firma de la Cátedra Roberto Cardoso de Oliveira entre la Universidad Estadual de Campinas y el CIESAS, en 2010. b) El I Coloquio Académico dentro de esta Cátedra, organizado por el Instituto de Filosofía y Ciencias Humanas de la UNICAMP y el CIESAS, en Campinas, Brasil. (Yo no fui pero por el CIESAS asistieron Salomón Nahmad, Patricia Torres, Mariano Báez y Jesús Ruvalcaba). c) La publicación del número 33 correspondiente a mayo-agosto de 2010, de la revista del CIESAS, Desacatos. Revista de Antropología Social, cuyo título es:

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“Antropología e Indigenismos. Reflexiones desde Brasil”. Estuvo a cargo de Mariano Báez. d) Intercambios diversos de investigadores y estudiantes de uno a otro lado (Perla Fregoso, José Manuel Flores, Felipe Hevia, Lea Carvalho, entre otros).

Por todo lo anterior, el CIESAS ha intensificado sus relaciones con la Universidad

de Brasilia, la de Campinas y el CEBRAP (Centro Brasileiro de Análese e Planejamento), pero también con las Universidades de Paraná, Roraima, Sao Paulo, y las Federales de Paraíba, Río de Janeiro (Museu Nacional), Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Sao Paulo y Goiás. Con varias de ellas hemos firmado ya convenios, y más que hemos de firmar.

Es importante mencionar que no todos los ejercicios internacionales de

cooperación pasan por el ámbito institucional. En muchos casos, acuerdos, convenios e iniciativas de cooperación conjunta provienen del ejercicio individual de los investigadores, o incluso de los estudiantes. Las instituciones tenemos el deber de motivarlos y apoyarlos, siendo ellos los que desarrollan el tejido fino de los acuerdos.

La histórica y fructífera colaboración científica entre México y Brasil es muy

valiosa. Su fortalecimiento, como un instrumento para el desarrollo tecnológico, económico y social de ambos países es primordial.

En materia de investigación tenemos diversas tareas por delante, entre las cuales

podríamos destacar dos sin las cuales resultaría impensable dicha cooperación: a) La consolidación de intereses y temáticas comunes; b) la identificación de líneas de investigación multidisciplinarias Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. IIe interinstitucionales a.C. en temas de frontera.

Por todo lo anterior, un encuentro presencial entre ambas antropologías se hacía

urgente. Y debía hacerse honrando al mexicano que, junto con Roberto Cardoso de Oliveira, impulsó esta relación: Guillermo Bonfil Batalla. Se imponía hacerlo este año en el que se cumplen 20 años de su fallecimiento y en el que iniciamos la organización de su archivo que Cristina Bonfil donó al CIESAS. Una pequeña muestra de lo que contiene su archivo se presenta en este I Encuentro bajo el título “Y desde aquí, que no es allá ¿cómo se ve el mundo?, palabras de Guillermo Bonfil en Obras Escogidas. Con él inauguramos el Gran Archivo Histórico del CIESAS. Disfrútenlo.

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Este I Encuentro entre Antropólogos Brasileños y Mexicanos, organizado por la

Universidad de Brasilia y el CIESAS, constituye un nuevo estímulo en esta dirección. Así, el objetivo de este Encuentro es establecer un mecanismo PERMANENTE de interacción entre la antropología brasileña y mexicana. Esperamos lograr desarrollar una agenda de trabajo conjunto y formar grupos binacionales de investigadores que desarrollen estudios conjuntos y comparados, a los que necesariamente se sumarán los estudiantes de los dos países.

El Encuentro está precedido, a la manera brasileira, por el nombramiento de

dos Presidentes de Honor: Roque Barros Laraia, de la Universidad de Brasilia y Jorge Alonso Sánchez del CIESAS en su sede Occidente, y daremos la voz como conferencistas magistrales a dos mujeres emblemáticas de estas dos antropologías: Mercedes Olivera, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas y Alcida Rita Ramos, de la Universidad de Brasilia.

El intercambio de temas, las discusiones y los debates se llevarán a cabo en

seis paneles y 11 grupos de trabajo. En los paneles se presentarán ponencias, mientras que los grupos de trabajo están pensados con un formato más libre. Ambos se organizaron con base en ejes temáticos acordados conjuntamente y en ellos participarán brasileños y mexicanos. Los comentaristas y moderadores son investigadores mexicanos. Los relatores, estudiantes del Doctorado en Antropología del CIESAS.

Tendremos participantes de instituciones de prestigio académico como las

Universidades de Brasilia, Federal de Rio de Janeiro, Federal Fluminense, Campinas, Sao Carlos, Federal do Rio Grande do Sul, Federal de Santa Catarina, Federal de do Ceará, Federal de Minas, Federal de Bahía y Federal de Pernambuco. E instituciones mexicanas como la UAM-I, la UIA, la UADY, la BUAP, la UNAM, el INAH, la UNICAH la ENAH, la UPN, el ITESO, el Grupo Interdisciplinario sobre mujer, trabajo y pobreza, A.C. y de Centros del Sistema CONACYT: COLEF, COLMICH, COLSAN y el propio CIESAS.

Agradezco a Gustavo Lins Ribeiro con quien compartí la idea inicial de organizar

este I Encuentro, por su entusiasmo en el desarrollo de la organización del mismo

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y que, con su capacidad de convocatoria, y el apoyo de Luis Roberto Cardoso de Oliveira, lograron reunir al grupo de especialistas brasileños que hoy nos acompañan. A Diego Iturralde, Director Académico y a Isabel Campos, Subdirectora de Investigación y a todo el equipo del CIESAS que trabajaron arduamente para hacer posible esta reunión, mi más amplio reconocimiento.

A todos los que hicieron posible el tener la Casa Chata lista hoy, así como la

exposición en homenaje a Guillermo Bonfil: Ximena González y a la Familia Bonfil (algunos están presentes). A Gonzalo Maulen y a Alejandra Meyemberg. A los Arquitectos Manuel Santiago y Marimen Ordax-Avecilla.

A la embajada de Brasil en México, con la que tuvimos reuniones preparatorias.

Al INAH por su valioso apoyo para los recorridos por la ciudad, al CONACYT, al Gobierno del Distrito Federal, en la persona del Mario Delgado. A todos ellos mi agradecimiento y reconocimiento.

No me queda duda que este I Encuentro será un espacio que permitirá preparar

una rica agenda conjunta de colaboración, para la cual ya ha ofrecido la Embajada de Brasil en México su apoyo. Muito obrigada pela sua atencao. Muchas gracias por su atención. Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C.

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Museos

47 años del Museo Nacional de Antropología Considerado una joya de la arquitectura mexicana, el Museo Nacional de Antropología (MNA) llega a sus 47 años de actividades haciendo frente a los nuevos retos que implica la era tecnológica, con la digitalización de su acervo.

Actualmente, el recinto se ubica como uno de los más importantes museos de la

Ciudad de México, y entre los 10 más visitados en el mundo, al lado de Louvre, Del Prado, Británico, entre otros.

En un comunicado, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta)

explicó que el proceso de digitalización busca crear una base de datos que funcione como material de consulta, estudio y conservación para público especializado y usuarios del museo, a través de Internet.

El proyecto esta divido en tres etapas, de las cuales la primera, consistente en

digitalizar la colecciones del museo, ya concluyó.

En la segunda fase, que concluirá en abril de 2012, se registrarán las salas

Preclásico del Altiplano Central, Teotihuacán, Los Toltecas y su época, y Culturas de Oaxaca.

Mientras que para abril de 2013 se tiene planeado terminar el registro de las

piezas en exhibición, de las salas de las Culturas de la Costa del Golfo, Culturas del Norte de México y Culturas del Occidente de México. Además, contempla la digitalización de las colecciones del acervo arqueológico en depósito, que concluirá en cinco años.

El MNA fue inaugurado el 17 de septiembre de 1964, aunque el origen se remonta

a 1825, cuando por decreto presidencial se abre el Museo Nacional Mexicano con sede en la Real y Pontificia Universidad de México.

Para 1866 se trasladó a la calle de Moneda con el nombre de Museo Público de

Historia Natural, Arqueología e Historia. Pero a principios de 1909, cuando dejó de

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Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. albergar colecciones de historia natural, fue rebautizado como Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía.

El MNA fue construido en 1964, en tan sólo 19 meses; la magna obra también

contempló la manera en que sus espacios debían albergar y exhibir la magnifica colección de arte indígena de la nación, logrando crear uno de los más destacados ejemplos museísticos a nivel internacional. La iniciativa de su creación fue de Zita Basich, directora del Departamento de Códices del Museo, quien invitó al entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez y a Jaime Torres Bodet a hacer un recorrido por el antiguo edificio y así poner de

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manifiesto la necesidad de la creación de un recinto ex profeso para los tesoros arqueológicos custodiados ahí.

Fue Torres Bodet quien lo concibió como una extensión de las aulas, íntimamente

vinculado a los programas de la Secretaría de Educación Pública.

En 1939, el museo adoptó su nombre actual, al integrarse al Instituto Nacional

de Antropología e Historia (INAH) y con la creación del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec. Anualmente el MNA recibe a más de dos millones de visitantes nacionales y extranjeros. Fuente: La Jornada

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Deontología

Código de deontología del ICOM Una norma mínima para los museos El presente Código constituye una norma mínima para los museos. Se presenta como una serie de principios apoyados por directrices sobre las prácticas profesionales que es deseable aplicar. En algunos países, la legislación o una reglamentación gubernamental definen las normas mínimas. En otros, se establecen directrices y evaluaciones relativas a las normas profesionales mínimas en forma de acreditaciones, habilitaciones o sistemas de evaluación similares. Cuando no hay normas definidas en el plano local, se pueden obtener directrices por conducto de la Secretaría del ICOM o de los Comités Nacionales o Internacionales competentes. Se pretende

que el presente Código pueda servir a cada país, así como a las organizaciones especializadas vinculadas a los museos, como elemento de referencia para elaborar normas adicionales. ________________________ 1. Los museos garantizan la protección, documentación y promoción del patrimonio natural y cultural de la humanidad. ibérica. del Finales S. III, inicios S. yII cultural, a.C. Principio: Los museos sonCultura responsables patrimonio natural material e inmaterial. La primera obligación de los órganos rectores y de todos los interesados por la orientación estratégica y la supervisión de los museos es proteger y promover ese patrimonio, así como los recursos humanos, físicos y financieros disponibles a tal efecto. POSICIÓN INSTITUCIONAL 1.1 Documentos de habilitación Al órgano rector de un museo le incumbe la responsabilidad de velar por que éste posea unos estatutos, una normativa o cualquier otro documento escrito oficial

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que sea conforme a la legislación nacional. En esos documentos se debe precisar claramente la condición jurídica del museo, su misión, su carácter permanente y su naturaleza de entidad sin fines de lucro. 1.2 Declaración de misiones, objetivos y políticas El órgano rector debe elaborar, difundir y atenerse a una declaración en la que se definan su misión, objetivos y políticas del museo, así como las funciones y composición de su dirección. RECURSOS FÍSICOS 1.3 Locales El órgano rector tiene la obligación de proporcionar locales con las condiciones adecuadas para que el museo pueda desempeñar sus funciones fundamentales, tal como están definidas en sus misiones. 1.4 Acceso El órgano rector debe velar por que todos puedan tener acceso al museo y sus colecciones de forma regular y a horas razonables. Conviene prestar especial atención a las personas con necesidades específicas. 1.5 Salud y seguridad El órgano rector debe velar por que se apliquen las normas en materia de salud, seguridad y accesibilidad, tanto al personal como a los visitantes del museo. 1.6 Protección contra siniestros El órgano rector debe aplicar políticas encaminadas a la protección del público y del personal, así como de las colecciones y otros recursos, contra los daños naturales y humanos. 1.7. Condiciones de seguridad El órgano rector debe garantizar condiciones de seguridad adecuadas para proteger las colecciones contra el robo y los daños que pudieran producirse en vitrinas, exposiciones, almacenes y lugares de trabajo así como en el transcurso de transportes. 1.8 Seguros e indemnizaciones Si una compañía de seguros privada protege las colecciones, el órgano rector debe

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comprobar que la cobertura de los riesgos es apropiada e incluye los objetos en tránsito, prestados o confiados a la responsabilidad del museo. Cuando se establece un sistema de indemnizaciones, es necesario que los objetos que no pertenecen a la colección permanente gocen de una cobertura adecuada. RECURSOS FINANCIEROS 1.9 Financiación Al órgano rector le incumbe suministrar los fondos suficientes para realizar y fomentar las actividades del museo. Todos los fondos serán objeto de una gestión profesional. 1.10 Política comercial El órgano rector debe dotarse de una norma escrita relativa a los ingresos que puede generar con sus actividades o que puede aceptar de fuentes externas. Cualquiera que sea la fuente de financiación, los museos deben conservar el control del contenido y la integridad de sus programas, exposiciones y actividades. Las actividades generadoras de ingresos no deben ir en detrimento de las normas de la institución, ni perjudicar a su público (véase la Sección 6.6). PERSONAL 1.11 Política de empleo El órgano rector debe velar por que toda acción relativa al personal se efectúe de conformidad con las políticas del museo los procedimientos y reglamentarios. Cultura ibérica.yFinales S. III, inicioslegales S. II a.C. 1.12 Nombramiento del director o jefe La dirección del museo es un puesto clave y por lo tanto, cuando se nombre a la persona correspondiente el órgano rector debe tener en cuenta las cualificaciones y conocimientos exigidos para ocupar ese puesto con eficacia. A las aptitudes intelectuales y conocimientos necesarios debe ir unida una conducta irreprochable desde el punto de vista deontológico. 1.13 Acceso a los órganos rectores El director o jefe de un museo debe poder rendir cuentas directamente y tener acceso directo a los órganos rectores correspondientes.

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1.14 Competencias del personal de los museos Es necesario emplear personal que posea las cualificaciones necesarias para asumir sus responsabilidades (véanse las Secciones 2.18, 2.23 y 8.12). 1.15 Formación del personal Conviene ofrecer al conjunto del personal posibilidades de formación permanente y perfeccionamiento profesional para mantener su eficacia. 1.16 Conflicto deontológico El órgano rector de un museo no debe pedir nunca al personal que actúe de una manera que pueda entrar en conflicto con las disposiciones del Código de Deontología del ICOM, la legislación nacional o cualquier otro código de deontología específico. 1.17 Personal y voluntarios Por lo que respecta al trabajo voluntario, el órgano rector debe elaborar unas normas que propicie buenas relaciones entre los voluntarios y el personal de los museos. 1.18 Voluntarios y deontología Si el órgano rector recurre a voluntarios para realizar actividades museísticas o de otro tipo, se asegurará de que conozcan debidamente el Código de Deontología del ICOM así como los demás códigos y leyes aplicables. 2. Los museos que poseen colecciones las conservan en beneficio de la sociedad y de su desarrollo Principio: La misión de un museo consiste en adquirir, preservar y poner en valor sus colecciones para contribuir a la salvaguarda del patrimonio natural, cultural y científico. Sus colecciones constituyen un importante patrimonio público, se hallan en una situación especial con respecto a las leyes y gozan de la protección del derecho internacional. La noción de buena administración es inherente a esta misión de interés público y comprende los conceptos de piedad legítima, permanencia, documentación, accesibilidad y cesión responsable.

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ADQUISICIÓN DE COLECCIONES 2.1 Política en materia de colecciones En cada museo, el órgano rector debe adoptar y publicar una norma relativa a la adquisición, protección y utilización de las colecciones. En esa norma, se debe clarificar la situación de los objetos que no se van a catalogar, conservar o exponer (véanse las secciones 2.7 y 2.8). 2.2 Título de propiedad válido Un museo no debe adquirir ningún objeto o espécimen por compra, donación, préstamo, legado o intercambio sin que esté seguro de la existencia de un título de propiedad válido. Una prueba de propiedad o la posesión legal de un objeto en un país determinado no constituyen forzosamente un título de propiedad válido. 2.3 Procedencia y debida diligencia Se deben realizar todos los esfuerzos necesarios para asegurarse de que un objeto ofrecido en compra, donación, préstamo, legado o intercambio no ha sido adquirido o exportado ilegalmente de su país de origen o de un país en tránsito en el que hubiera podido ser poseído legalmente, incluído el país en que se encuentra el museo. A este respecto, se debe obrar con la debida diligencia para reconstituir el historial completo del objeto desde su descubrimiento o creación. 2.4 Objetos y especímenes procedentes de trabajos no científicos o no autorizados Un museo no debe adquirir objetos cuando hayaS.motivos razonables Cultura ibérica. Finales III, inicios S. II a.C. para creer que su obtención se ha conseguido a costa de la destrucción o deterioro prohibidos, no científicos o intencionados de monumentos, sitios arqueológicos o geológicos, especies o hábitats naturales. Tampoco se deben efectuar adquisiciones cuando no se ha advertido del descubrimiento de los objetos al propietario, al ocupante del terreno o a las autoridades legales o gubernamentales correspondientes. 2.5 Materiales culturales delicados Las colecciones de restos humanos u objetos con carácter sagrado sólo se deben adquirir si se pueden conservar con seguridad y ser tratadas con respeto. Esto debe hacerse de conformidad con las normas profesionales y los intereses y creencias

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de las comunidades o grupos étnicos o religiosos de donde provienen, si es que se conocen (véanse las secciones 3.7 y 4.3). 2.6 Especímenes biológicos o geológicos protegidos Un museo no debe adquirir especímenes biológicos o geológicos recogidos, vendidos o transferidos de cualquier manera, contraveniendo la legislación local, nacional o regional, o de los tratados internacionales relativos a la protección de las especies y la naturaleza. 2.7 Colecciones de organismos vivos Si une colección comprende especímenes botánicos o geológicos vivos, se debe tener en cuenta el entorno natural y social original, así como la legislación local, nacional o regional, o los tratados internacionales relativos a la protección de las especies y la naturaleza. 2.8 Colecciones de carácter práctico La política en materia de colecciones puede prever modalidades específicas para aquellos museos que, en vez de dar prioridad a las colecciones de objetos y especímenes, se centran principalmente en la conservación de procesos culturales, científicos y técnicos, o de objetos o especímenes coleccionados para que sean objeto de actividades educativas y manipulaciones habituales (véase la sección 2.1). 2.9 Adquisiciones fuera del marco de la política de colecciones Las adquisiciones de piezas o especímenes que no entren en el marco de la política definida por el museo sólo podrán realizarse en circunstancias excepcionales. Los órganos rectores deben tomar en consideración los dictámenes profesionales disponibles, así como la opinión de todas las partes interesadas. También se deben tomar en consideración la importancia de los objetos o especímenes en el patrimonio cultural y natural y los intereses específicos de otros museos que coleccionen piezas semejantes.No obstante,incluso en esas circunstancias, no se deben adquirir objetos que carezcan de un título de propiedad válido (véase la sección 3.4). 2.10 Adquisiciones por parte de miembros del órgano rector o del personal de un museo.

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Es preciso examinar cuidadosamente cualquier oferta de objetos, ya sea en forma de venta, donación u otra forma de cesión que permita una desgravación fiscal por parte de miembros del órgano rector, del personal de un museo, de personas de sus familias y allegados. 2.11 Depositario en última instancia Ninguna disposición del presente Código de Deontología impide que un museo sirva de depósito autorizado para especímenes u objetos de procedencia desconocida o ilegal recogidos o recuperados en el territorio de su jurisdicción. BAJA DE COLECCIONES 2.12 Cesión legal o de otro tipo Cuando un museo tiene un derecho jurídico para dar de baja o ha adquirido objetos sometidos a condiciones de baja, deben respetarse plenamentelos requisitos y procedimientos legales o de otro tipo. Si la adquisición inicial estaba sometida a restricciones obligatorias o de otro tipo, deben respetarse, a no ser que se demuestre claramente que son imposibles de cumplir o sumamente perjudiciales para la institución.Siprocede, el museo se liberará de esas restricciones mediante un procedimiento jurídico adecuado. 2.13 Cesión de colecciones de un museo La baja de objetos o especímenes de las colecciones de un museo sólo debe hacerse con pleno conocimiento de la importancia, naturaleza (renovable o no) y condición Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. jurídica de los objetos o especímenes en cuestión.Además,la baja no puede ir en detrimento alguno de la misión de interés público. 2.14 Responsabilidad de las cesiones La decisión de efectuar una baja incumbe al órgano rector, que debe obrar de acuerdo con el director del museo y el conservador de la colección en concreto. Se pueden aplicar modalidades específicas a las colecciones de carácter práctico. 2.15 Cesión de objetos retirados de las colecciones Cada museo debe adoptar una política que defina los métodos autorizados para desprenderse definitivamente de un objeto de sus colecciones mediante donación,

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transferencia, intercambio, venta, repatriación o destrucción, y que permitala transferencia de título sin restricción alguna a la entidad beneficiaria. Se deben llevar registros completos en los que se consignen todas las decisiones en materia de baja, los objetos interesados y la manera en que se ha dispuesto de ellos. Por regla general, toda baja de un objeto debe hacerse primero en beneficio de otro museo. 2.16 Ingresos obtenidos con la cesión de colecciones Las colecciones de los museos son bienes en custodia pública y no se deben considerar como un activo realizable. Los ingresos o compensaciones percibidos por la baja de objetos o especímenes de la colección de un museo deben utilizarse exclusivamente en beneficio de ésta y, por regla general, para efectuar nuevas adquisiciones. 2.17 Compra de colecciones procedentes de una cesión No se debe permitir que los miembros del personal o del órgano rector de un museo, ni personas de sus familias o allegados, compren objetos procedentes de la baja de una colección de la que estén encargados. PROTECCIÓN DE LAS COLECCIONES 2.18 Permanencia de las colecciones Un museo debe establecer y aplicar políticas para velar por que sus colecciones (permanentes y temporales) y la información inherente a ellas, debidamente registrada, se transmitan a las generaciones venideras en las mejores condiciones posibles,en función de los conocimientos y recursos actuales. 2.19 Delegación de la responsabilidad de las colecciones La responsabilidad profesional de custodia de las colecciones debe encomendarse a personas que posean cualificaciones y conocimientos apropiados o que sean supervisadas adecuadamente (véase la sección 8.11). 2.20 Documentación de las colecciones Las colecciones de un museo se deben documentar con arreglo a las normas profesionales comúnmente admitidas. La documentación debe comprender la identificación y descripción completas de cada objeto, así como de sus elementos asociados, procedencia, estado, tratamiento de que ha sido objeto y su localización

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Romafobia actual. Estos datos se deben conservar en lugar seguro y se debe contar con sistemas de búsqueda para que el personal y otros usuarios legítimos puedan consultarlos. 2.21 Protección contra siniestros Se debe prestar especial atención a la elaboración de políticas destinadas a proteger las colecciones en caso de conflictos armados y contra desastres naturales o provocados por los seres humanos. 2.22 Seguridad de las colecciones y datos conexos Si se ponen a disposición del público datos relativos a las colecciones, los museos deben ejercer un control para evitar la divulgación de información confidencial de carácter personal o de otro tipo. 2.23 Conservación preventiva La conservación preventiva es un elemento importante de la política de los museos y la protección de las colecciones. A los profesionales de museos les incumbe la responsabilidad fundamental de crear y mantener un entorno adecuado para la protección para las colecciones almacenadas, expuestas o en tránsito, de las que están encargados. 2.24 Conservación y restauración de colecciones El museo debe supervisar con atención el estado de las colecciones para determinar cuándo un objeto o espécimen puede exigir un trabajo de conservación o restauración y los servicios de un especialista cualificado. El principal objetivo debe ser la estabilización del objeto o espécimen. Todos S. losIII, procedimientos de conservación Cultura ibérica. Finales inicios S. II a.C. deben estar documentados y ser reversibles en la medida de lo posible, de la misma manera que toda modificación del objeto o espécimen originales se debe poder identificar claramente. 2.25 Bienestar de los animales vivos El museo que conserve animales vivos asume la plena responsabilidad de su salud y bienestar. El museo debe preparar y aplicar un código de seguridad aprobado por un especialista en veterinaria para proteger al personal, los visitantes y los animales. Toda modificación genética se debe poder identificar claramente. 2.26 Utilización personal de las colecciones del museo

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A los miembros del órgano rector y del personal de un museo, así como a sus familias y allegados, no se les debe permitir que se apropien de objetos procedentes de las colecciones del museo para su uso personal, ni siquiera temporalmente. 3. Los museos poseen testimonios esenciales para crear y profundizar conocimientos. Principio: Los museos tienen contraídas obligaciones especiales para con la sociedad por lo que respecta a la protección, accesibilidad e interpretación de los testimonios esenciales que han acopiado y conservado en sus colecciones. TESTIMONIOS ESENCIALES 3.1 Las colecciones en su calidad de testimonios esenciales La política de colecciones de un museo debe indicar claramente la importancia de éstas en su calidad de testimonios primordiales. Asimismo se debe velar por que no sean solamentelas tendencias intelectuales del momento o las costumbres actuales del museo las que dicten esa importancia. 3.2 Disponibilidad de las colecciones Los museos tienen la obligación específica de facilitar en la medida de lo posible el libre acceso a la colección y la información pertinente relacionada con éstas, teniendo en cuenta las limitaciones impuestas por motivos de confidencialidad y seguridad. ACOPIO E INVESTIGACIONES DE LOS MUSEOS 3.3 Acopio sobre el terreno Si un museo desea efectuar acopios sobre el terreno, debe elaborar políticas conformes a las normas científicas, así como las obligaciones que se derivan de las leyes nacionales y los tratados internacionales. Los acopios sobre el terreno se deben efectuar respetando y tomando en consideración siempre los puntos de vista de las comunidades locales, sus recursos ambientales y sus prácticas culturales, así como los esfuerzos realizados para valorizar el patrimonio cultural y natural. 3.4 Acopio excepcional de testimonios esenciales En casos excepcionales, un objeto de procedencia no especificada puede tener un valor intrínseco excepcional para el conocimiento que justificaría su conservación por razones de interés público. La aceptación de un objeto de este tipo en la colección de

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un museo debe someterse a una decisión de especialistas de la disciplina interesada que debe estar exenta de toda parcialidad de índole nacional o internacional (véase también la sección 2.11). 3.5 Investigaciones Las investigaciones realizadas por el personal de un museo deben guardar relación con las misiones y objetivos de éste, y deben ser conformes a las prácticas jurídicas, éticas y académicas establecidas. 3.6 Análisis destructivo Cuando un museo recurre a técnicas de análisis destructivas,el resultado del análisis y las investigaciones resultantes, incluidas las publicaciones,deben consignarse en el registro documental permanente del objeto. 3.7 Restos humanos y objetos con carácter sagrado Las investigaciones sobre restos humanos y objetos con carácter sagrado se deben efectuar de conformidad con las normas profesionales, respetando los intereses y creencias de las comunidades y grupos étnicos o religiosos de los que proceden los objetos (véanse también las secciones 2.5 y 4.3). 3.8 Posesión de derechos sobre material de investigación Cuando los profesionales de un museo preparen material para presentarlo o para documentar una investigación sobre el terreno, se debe establecer con el museo patrocinador un acuerdo claro sobre todos los derechos relativos a los trabajos Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. 3.9 Aprovechamiento compartido de competencias realizados.

El personal de los museos debe compartir sus conocimientos y su experiencia profesional con sus colegas, así como con los investigadores y estudiantes, en las materias de su competencia. Deben mostrar respeto y reconocimiento a los que les han transmitido su saber y transmitir a su vez los progresos técnicos y la experiencia que puedan ser útiles a otras personas. 3.10 Cooperación entre museos y con otras instituciones El personal de los museos debe admitir y aprobar la necesidad de una cooperación y concertación entre instituciones con intereses y prácticas de acopio similares.

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En particular, por lo que respecta a las instituciones universitarias y determinados servicios públicos en los que la investigación puede generar colecciones importantes que no cuentan con condiciones de seguridad a largo plazo. 4. Los museos contribuyen al aprecio, conocimiento y gestión del patrimonio natural y cultural. Principio: Los museos tienen el importante deber de fomentar su función educativa y atraer a un público más amplio procedente de la comunidad, de la localidad o del grupo a cuyo servicio está. La interacción con la comunidad y la promoción de su patrimonio forman parte integrante de la función educativa del museo. PRESENTACIONES Y EXPOSICIONES 4.1 Presentaciones, exposiciones y actividades especiales Las exposiciones temporales, ya sean materiales o virtuales, deben ser conformes a las misiones, políticas y finalidades declaradas del museo. No deben ir en detrimento de la calidad ni la protección y conservación de las colecciones. 4.2 Interpretación de los elementos expuestos Los museos deben velar por que la información ofrecida en las exposiciones no sólo sea fundada y exacta, sino que además tenga en cuenta adecuadamente las creencias o grupos representados. 4.3 Exposición de objetos delicados Los restos humanos y los objetos de carácter sagrado deben exponerse de conformidad con las normas profesionales y teniendo en cuenta, si se conocen, los intereses y creencias de las comunidades y grupos étnicos o religiosos de los que proceden. Deben presentarse con sumo tacto y respetando los sentimientos de dignidad humana de todos los pueblos. 4.4 Retiro de la presentación al público El museo tendrá que responder con diligencia, respeto y sensibilidad a las peticiones formuladas por las comunidades de las que proceden restos humanos u objetos de carácter sagrado con vistas a que se retiren de la exposición al público. Se responderá de la misma manera a las peticiones de devolución de esos restos y objetos. Las

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políticas de los museos deben establecer claramente el procedimiento para responder a esas peticiones. 4.5 Presentación de objetos de procedencia desconocida Los museos deben evitar la exposición u otra utilización de objetos de procedencia dudosa o desconocida. Los museos deben ser conscientes de que la exposición u otra utilización de esos objetos se puede considerar como una aprobación del tráfico ilícito de bienes culturales y una contribución al mismo. OTROS RECURSOS 4.6 Publicaciones La información publicada por los museos, por cualquier medio que sea, debe ser fundada y veraz y tener en cuenta de manera responsable las disciplinas académicas, las sociedades o las creencias presentadas. Las publicaciones de un museo no deben ir en detrimento de las normas de la institución. 4.7 Reproducciones Cuando realicen réplicas, reproducciones o copias de objetos pertenecientes a sus colecciones,los museos deben respetar la integridad del original y señalar siempre que esas copias son facsímiles. 5. Los museos poseen recursos que ofrecen posibilidades para otros servicios y beneficios públicos. Principio: Los museos recurren una vasta gama de inicios especialidades, Culturaaibérica. Finales S. III, S. II a.C. competencias y recursos materiales cuyo alcance supera el ámbito estrictamente museístico. Esto puede conducir a un aprovechamiento compartido de recursos o a la prestación de servicios, ampliando así el campo de actividades de los museos. Estas actividades se organizarán de manera que no se comprometa la misión que tiene asignada el museo. SERVICIOS DE IDENTIFICACIÓN 5.1 Identificación de objetos adquiridos ilegalmente Cuando los museos prestan un servicio de identificación, deben actuar de tal manera

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que no se les pueda imputar que sacan un provecho directo o indirecto de esa actividad. Laidentificación y la autentificación de objetos de los que se supone o sospecha que fueron adquiridos, transferidos, importados o exportados ilegalmente no se deben hacer públicas antes de que se haya efectuado la notificación correspondiente a las autoridades competentes. 5.2 Autentificación y valoración (tasación) Un museo puede efectuar valoraciones para asegurar sus colecciones. Sólo se deben emitir dictámenes sobre el valor económico de otros objetos a petición oficial de otro museo o de las autoridades jurídicas, gubernamentales u otros poderes públicos competentes. No obstante, cuando el museo pueda ser el beneficiario de un objeto o espécimen, su valoración se efectuará con todaindependencia. 6. Los museos trabajan en estrecha cooperación con las comunidades de las que provienen las colecciones, así como con las comunidades a las que prestan servicios. Principio: Las colecciones de un museo son una expresión del patrimonio cultural y natural de las comunidades de las que proceden y, porconsiguiente, no sólo rebasan las características de la mera propiedad, sino que además pueden tener afinidades muy sólidas con las identidades nacionales, regionales, locales, étnicas, religiosas o políticas. Es importante, por lo tanto, que la política del museo tenga en cuenta esta situación. ORIGEN DE LAS COLECCIONES 6.1 Cooperación Los museos deben promover el aprovechamiento compartido de conocimientos, documentos y colecciones con los museos y organismos culturales de los países de procedencia de éstas. Se deben examinar las posibilidades de crear asociaciones con los países o regiones que han perdido una parte considerable de su patrimonio. 6.2 Devolución de bienes culturales Los museos deben estar dispuestos a entablar un diálogo con vistas a la devolución de un bien cultural al país o comunidad de procedencia.Esto se debe hacer de manera imparcial, basándose no sólo en principios científicos, profesionales y humanitarios,

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sino también en las legislaciones locales, nacionales o internacionales aplicables,que han de preferirse a las acciones en el plano gubernamental o político. 6.3 Restitución de bienes culturales Si un país o una comunidad de los que proceden objetos o especímenes piden su restitución y se puede probar no sólo que éstos han sido exportados, o transferidos de otra manera, en contra de los principios de los convenios internacionales y nacionales, sino que además forman parte del patrimonio cultural o natural del país o la comunidad peticionarios, el museo interesado debe tomar rápidamente las medidas pertinentes para cooperar en su devolución, si tiene la posibilidad legal de hacerlo. 6.4 Bienes culturales procedentes de un país ocupado Los museos deben abstenerse de comprar o adquirir bienes culturales procedentes de territorios ocupados y respetar estrictamente las leyes y convenciones que rigen la importación, exportación y transferencia de bienes culturales o naturales. RESPETO DE LAS COMUNIDADES A LAS QUE SE PRESTAN SERVICIOS 6.5 Comunidades existentes Si las actividades de un museo afectan a una comunidad existente o a su patrimonio, las adquisiciones sólo se deben efectuar sobre la base de un acuerdo mutuo con conocimiento de causa, sin que se explote al propietario ni a los informantes. El respeto de los deseos de Cultura la comunidad prevalecer ibérica.afectada Finales S.debe III, inicios S. II ante a.C. todo. 6.6 Financiación de actividades relacionadas con las comunidades La búsqueda de una financiación para actividades que afectan a comunidades existentes no debe perjudicar los intereses de éstas (véase también la sección 1.10). 6.7 Utilización de las colecciones de las comunidades existentes Cuando se utilicen colecciones procedentes de comunidades existentes, se debe respetar tanto la dignidad humana como la tradición y cultura de quienes las usan. Este tipo de colecciones se debe utilizar para fomentar el desarrollo social, la tolerancia y el respeto, promoviendo la expresión multisocial, multicultural y multilingüe (véase también la sección 4.3).

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6.8 Organizaciones de apoyo en la comunidad Los museos deben crear condiciones propicias para obtener el apoyo de las comunidades, (por ejemplo, mediante las asociaciones de amigos de los museos y otras organizaciones de apoyo), reconocer sus aportaciones y fomentar una relación armónica entre ellas y el personal del Museo. 7. Los museos actúan ateniéndose a la legalidad. Principio: Los museos deben actuar de conformidad con las legislaciones internacionales, regionales, nacionales y locales, y con las obligaciones impuestas por los tratados. Además,sus órganos rectores deben cumplir con todas las responsabilidades legales u otras condiciones relativas a los diferentes aspectos del museo, sus colecciones y su funcionamiento. MARCO JURÍDICO 7.1 Legislación nacional y local Los museos deben actuar de conformidad con todas las disposiciones legales nacionales y locales,así como respetar las legislaciones de otros Estados en la medida en que afecten a sus actividades. 7.2 Legislación internacional La política de los museos debe acatar los siguientes instrumentos jurídicos internacionales que sirven de normas para la aplicación del Código de Deontología del ICOM para los Museos : • - la Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado (Convención de La Haya, Primer Protocolo de 1954 y Segundo Protocolo de 1999); • - la Convención de la UNESCO sobre las Medidas que deben Adoptarse para Prohibir e Impedir la Importación, la Exportación y la Transferencia de Propiedad Ilícitas de Bienes Culturales; • - la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Washington, 1973); • - la Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (1992);

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• el Convenio de UNIDROIT sobre los bienes culturales robados o exportados ilícitamente (1995); • la Convención de la UNESCO sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático (2001); • la Convención de la UNESCO para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial (2003). 8. Los museos actúan con profesionalidad. Principio: Los miembros de la profesión museística deben respetar las normas y leyes establecidas y mantener el honor y la dignidad de su profesión. Deben proteger al público contra toda conducta profesional ilegal o contraria a la deontología. Han de utilizar todos los medios adecuados para informarle y educarle respecto a los objetivos, metas y aspiraciones de la profesión con miras a hacerle entender mejor la contribución de los museos a la sociedad. CONDUCTA PROFESIONAL 8.1 Conocimiento de la legislación pertinente Todos los miembros de la profesión museística deben estar al corriente de las leyes nacionales y locales,así como de sus condiciones de aplicación. Deben evitar las situaciones que den lugar a que sus actuaciones sean interpretadas como conductas reprochables. 8.2 Responsabilidad profesional Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. Los miembros de la profesión museística tienen la obligación de seguir las políticas y procedimientos de las instituciones que los contratan.No obstante, pueden oponerse a prácticas que estimen perjudiciales para un museo o para la profesión, o contrarias a la deontología profesional. 8.3 Conducta profesional La lealtad hacia los compañeros y hacia el museo en que se trabaja constituye una importante obligación profesional y debe fundarse en el respeto de los principios deontológicos fundamentales aplicables a la profesión en su conjunto. Los miembros de la profesión museística deben cumplir con las disposiciones del Código de

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Deontología del ICOM y estar al tanto de los demás códigos o políticas relativos a la labor museística. 8.4 Responsabilidades académicas y científicas Los miembros de la profesión museística deben promover la investigación sobre las colecciones, así como su protección y la utilización de información relacionada con ellas. Por lo tanto, deben evitar cualquier actividad o circunstancia que pueda acarrear la pérdida de datos académicos y científicos. 8.5 Tráfico ilícito Los miembros de la profesión museística nunca deben contribuir directa o indirectamente al tráfico o comercio ilícitos de bienes naturales o culturales. 8.6 Confidencialidad Los miembros de la profesión museística deben proteger la información confidencial obtenida en el desempeño de sus funciones. Además, las informaciones relativas a los objetos llevados a los museos para su identificación son confidenciales y no deben publicarse ni comunicarse a ninguna institución o persona sin la autorización específica de sus propietarios. 8.7 Seguridad de los museos y colecciones El personal de los museos observará las más estricta confidencialidad con respecto a la información relativa a la seguridad de los museos o de las colecciones y locales privados que visite en el desempeño de sus funciones. 8.8 Excepción a la obligación de confidencialidad La confidencialidad está subordinada a la obligación legal de ayudar a la policía o a otras autoridades competentes a efectuar investigaciones sobre bienes que hayan podido ser robados, adquiridos o transferidos de manera ilícita. 8.9 Independencia personal Aunque los miembros de una profesión tienen derecho a una cierta independencia personal, los profesionales de los museos deben ser conscientes de que ningún negocio privado o interés profesional puede separarse completamente de las actividades de las instituciones a las que pertenecen.

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8.10 Relaciones profesionales Los miembros de la profesión museística establecen relaciones de trabajo con un gran número de personas, tanto dentro de los museos como fuera de ellos. Deben prestar a todas esas personas servicios profesionales eficaces y de alto nivel. 8.11 Consultas profesionales Cuando un museo no posee los suficientes medios para garantizar la adopción de decisiones eficaces, su personal tiene la obligación profesional de consultar a otros colegas dentro o fuera de la institución. CONFLICTOS DE INTERESES 8.12 Regalos, favores, préstamos u otras ventajas personales Los empleados de los museos no deben aceptar regalos, favores, préstamos u otras ventajas personales que les pudieran ser ofrecidos debido a las funciones que desempeñan. En algunos casos se pueden ofrecer y aceptar regalos por cortesía profesional, pero estos intercambios deben hacerse exclusivamente en nombre de la institución interesada. 8.13 Empleos exteriores o intereses en negocios Aunque los miembros de la profesión museística tienen derecho a una cierta independencia personal, deben ser conscientes de que ningún negocio privado o interés profesional puede separarse completamente de las actividades de las instituciones a las que pertenecen. No Finales deben S.tener otros S. empleos Cultura ibérica. III, inicios II a.C. remunerados ni aceptar comisiones exteriores que sean o puedan parecer incompatibles con los intereses del museo. 8.14 Comercio de bienes del patrimonio cultural o natural Los miembros de la profesión museística no deben participar directa ni indirectamente en el comercio (compra o venta con ánimo de lucro) de bienes del patrimonio cultural y natural. 8.15 Relaciones con negociantes Los profesionales de los museos no deben aceptar de un comerciante, subastador u otra persona ningún regalo, liberalidad o cualquier otra modalidad de recompensa

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que pueda considerarse un medio de persuasión para comprar o ceder objetos, o ejecutar o evitar una acción oficial. Además, no deben en ningún caso recomendar a un comerciante, subastador o tasador a un miembro del público. 8.16 Acopios de carácter privado Los miembros de la profesión museística no deben competir con sus museos, ya sea para adquirir objetos o para cualquier actividad personal de acopio de éstos. Para cualquier actividad de acopio de carácter privado, los profesionales interesados y los órganos rectores de los museos deben concertar un acuerdo y respetarlo escrupulosamente. 8.17 Utilización del nombre y emblema del ICOM No se podrá utilizar el nombre de la Organización, ni tampoco su acrónimo o emblema, para promover o avalar ningún tipo de actividades o productos con fines de lucro. 8.18 Otros conflictos de intereses En caso de que surja cualquier otro conflicto de intereses entre una persona y un museo, deben prevalecer los intereses de este último.

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Cultura ibĂŠrica. Finales S. III, inicios S. II a.C.

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Directorio

INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA DIRECTOR GENERAL ALFONSO DE MARIA Y CAMPOS CASTELLÓ SECRETARIO TÉCNICO MIGUEL ÁNGEL ECHEGARAY SECRETARIO ADMINISTRATIVO EUGENIO REZA SOSA COORDINADORA NACIONAL DE MUSEOS Y EXPOSICIONES LOURDES HERRASTI DIRECTOR DEL MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS Y DEL CORREO DE LAS CULTURAS DEL MUNDO LEONEL DURÁN SOLÍS EDITOR MARIANO FLORES CASTRO correodelasculturas@gmail.com ÉSTA ES UNA PUBLICACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS SOBRE LA DIVERSIDAD CULTURAL (CEDICULT) DEL MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS ©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS POR LOS RESPECTIVOS AUTORES DE LOS ARTÍCULOS, NOTAS Y FOTOGRAFÍAS.

MÉXICO, D.F., 15 DE SEPTIEMBRE DE 2011

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