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de las Culturas del Mundo

CORREO

Mural de la iglesia de San Juan Bautista en el río Jordán que muestra el nacimiento de Jesucrist

Vol. IX, número 82, 1º de abril de 2011

En este número: • • • • • • • • • • •

Centro de Estudios sobre la Diversidad Cultural

Leptis Magna, Libia

Peligra el patrimonio cultural de Libia La experiencia cotidiana de la poesía en Irán Ciclo Grandes Maestros.UNAM Las Obras Completas de Jenofonte a la Biblioteca de Museos La Atlántida podría estar en España EU premia trabajo de doctora del INAH Lectores del Correo en el mundo El noroeste argentino como región cultural India en el corazón La verdad del mito Alfredo López Austin, doble premiación a sus 75 años


Correo de las Culturas del Mundo Director

Leonel Durán Solís

Editor en jefe

Mariano Flores Castro

Consejo editorial

Lourdes Arizpe Luis Barjau Raffaela Cedraschi José Fierros Mariano Flores Castro Alejandra Gómez Colorado Linda Manzanilla Carlos Montemayor † Salomón Nahmad Gerardo P. Taber Benjamín Preciado (Colmex) Juan José Ramírez Bonilla (Colmex) Silvia Seligson Rodolfo Stavenhagen (Colmex)


“Levantemos la mirada fuera de las fronteras de México para

captar y analizar los nuevos desafíos que enfrentamos en la era de la globalización”.

Lourdes Arizpe

“ […] el pluralismo cultural constituye la respuesta política

al hecho de la diversidad cultural. Inseparable de un contexto

democrático, el pluralismo cultural es propicio a los intercambios culturales y al desarrollo de las capacidades creadoras que alimentan la vida pública.”

“La defensa de la diversidad cultural es un imperativo ético,

inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana.” Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural


Patrimonio

En peligro, patrimonio cultural de Libia (DPA).- La grave situación que se vive en Libia pone en peligro el patrimonio cultural del país, aunque hasta el momento no se haya informado de saqueos o destrozos. El Estado africano cuenta con cinco “joyas” declaradas patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO que podrían verse amenazadas. Son las siguientes:

Leptis Magna

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LAS RUINAS DE LEPTIS MAGNA (desde 1982):

La ciudad portuaria que perteneció a los romanos desde el año 46 a.C. fue, después de Roma y Cartago, la tercera metrópolis del imperio. En su etapa dorada, entre los años 120 y 220, varios emperadores construyeron imponentes edificios. Tras ser destrozada por los conquistadores árabes en el año 642, la ciudad –120 kilómetros al este de Trípoli– desapareció entre la arena del desierto. A partir de 1920, los arqueólogos sacaron a la luz las ruinas romanas mejor conservadas fuera de Italia. Hoy puede verse un anfiteatro para 16,000 espectadores, una imponente columnata, termas, templos y viviendas. LAS RUINAS DE SABRATHA (desde 1982):

En los siglos 2 y 3 d.C. se desarrolló una floreciente ciudad romana a partir de un puerto fenicio mediterráneo situado al final de una importante ruta comercial. Situada 70 kilómetros al oeste de Trípoli, las bien conservadas ruinas de un teatro con 500 plazas, un forum rodeado de columnas y varios templos e iglesias precristianas dan una imagen de su antiguo explendor. LAS RUINAS DE CIRENECultura (desdeibérica. 1982):Finales S. III, inicios S. II a.C.

Cirene fue una ciudad griega fundada en el año 631 a.C. en la colonia Cirenaica, en el noreste de Libia. Algunos de sus imponentes templos se han mantenido hasta hoy. A partir del año 96 a.C. los romanos construyeron también magníficos edificios. Asimismo, forma parte del sitio arqueológico declarado patrimonio una basílica con delicados mosaicos. 5


SITIO RUPESTRE DE TADRART ACACUS (desde 1985):

Las pinturas más antiguas de esta región desértica, situadas cerca de la frontera con Argelia, tienen 14,000 años. A esos dibujos, realizados en el entonces territorio fértil, se añadieron nuevos tipos de animales a lo largo de los siglos. Si primero hombres con arco y flechas cazaban búfalos, antílopes o elefantes, luego se sumaron pastores con vacas, ovejas o caballos.

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LA CIUDAD VIEJA DE GHADAMES (desde 1999):

La “perla del desierto” o “joya del Sahara, cerca de la frontera entre Libia, Túnez y Argelia, es desde la antigüedad un centro comercial en la encrucijada de varias rutas. Hoy este oasis es un impresionante ejemplo de la arquitectura tradicional del Sáhara. En la ciudad, rodeada de altas murallas, se levantan construcciones de barro encaladas con varios pisos y azoteas entre los sombríos y estrechos callejones. Fuentes: Dpa / http://elsiglo.com.ve/Editado por el Correo www.liberty-international.org/libya

Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C.

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Poesía

La experiencia cotidiana de la poesía en Irán

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n un intento por mostrar una cara que poco se conoce de Irán, un grupo de mexicanas está llevando a cabo un proyecto de investigación sobre el importante

papel de la poesía en la vida cotidiana de los iraníes. El proyecto es financiado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en la modalidad de proyectos de co-inversión junto con el Museo Nacional de las Culturas (INAH), y tiene como objetivo final el montaje de una exposición itinerante que comenzará en la ciudad de México el próximo noviembre de 2011. Durante la estancia en Irán, las integrantes del equipo (Alejandra Gómez, Irais Barreto y Ana Landgrave) recopilaron material audiovisual y realizaron entrevistas en un afán por luchar contra la desinformación y promover el entendimiento entre culturas. Contrario a lo que suele mostrarse en los medios masivos de información, este proyecto busca resaltar la pasión de los iraníes por su lengua y literatura y mostrar cómo ésta se ha incorporado a las actividades cotidianas tanto personales como colectivas. No es difícil encontrar en las mesas de los cafés libros de poesía que esperan a ser leídos, ver a parejas o a grupos de amigos reunirse a leer poesía en torno al mausoleo de alguno de los poetas clásicos o bien consultar al oráculo de Hafez (poeta del siglo XIV) ya sea seleccionando un verso por medio del pico de un pájaro, leyendo las líneas sobre las que primero se posó la vista al abrir al azar el libro, o bien extrayendo un pequeño trozo de papel a cambio de unas monedas en las calles de Teherán o Shiraz. La exposición buscará acercar a los mexicanos a una cultura milenaria que ha contribuido enormemente a las letras universales.

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Foto 2

Foto 1

1. Realizando entrevista en el Mausoleo delibérica. poeta Finales S. III, inicios S. II a.C. Cultura Attar, Nishapur. 2. Equipo de trabajo: Irais Barreto, Ebrahim Khadem Bayat, Alejandra Gómez, en las puerta del caravansarai de Nishapur. 3. Visitantes al mausoleo del poeta Sa‘adi, Shiraz.

Foto 3

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Cursos

Ciclo GRANDES MAESTROS.UNAM

Con el objetivo de poner al alcance de nuevos públicos lo mejor de la producción académica y de investigación que se realiza en la Universidad Nacional Autónoma de México, la Coordinación de Difusión Cultural presenta el ciclo Grandes Maestros.UNAM. Se trata de una serie de cursos de alto perfil e interés general, abiertos a la comunidad académica y público en general, que cubrirán las distintas áreas del conocimiento y serán impartidos por algunos de los más destacados maestros de nuestra máxima casa de estudios. Bajo el título de Conjura y degollación de los hermanos Ávila en la Nueva España del siglo XVI. Entre la verdad histórica y la ficción literaria, este curso será impartido por el doctor José Pascual Buxó los días 4, 6, 8, 11 y 13 de abril de las 11:00 a las 13:30 horas en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario. Seguirá el curso Historia de la escritura de la historia en México, a cargo del Dr. Álvaro Matute, tendrá lugar del 26 al 30 de abril, de 12:00 a 14:00 horas en el Museo Universitario Arte Contemporáneo y será inaugurado por el maestro Sealtiel Alatriste, Coordinador de Difusión Cultural. Los temas a tratar son: “La historia de la tradición indígena”, “De la Conquista a la Ilustración”, “El siglo de la Historia en México”, “La profesionalización del trabajo histórico” y, por último, “Rumbos y tendencias actuales”.

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La amplia difusión dada al programa y el interés por el tema y el ponente, generaron una respuesta inmediata a la convocatoria, por lo que muy pronto se agotó el cupo. La composición del público inscrito a este primer curso es variada en edad y profesión, pero la procedencia es en su mayoría de alguna institución incorporada o relacionada directamente con la UNAM. La agenda de la serie Grandes Maestros. UNAM para los próximos meses ofrecerá un curso a cargo de la doctora Margo Glantz sobre la vida y obra de la escritora española María de Zayas, pensadora feminista del Siglo de Oro. El curso tendrá lugar del 21al 25 de junio en el MUAC. A finales del mes de agosto el doctor Vicente Quirarte impartirá el curso “Vergüenza de los héroes. Realidad y mitología del panteón nacional”, un análisis acerca de la metáfora del héroe y su lectura a través de la historia. El contenido del programa Grandes Maestros. UNAM será grabado y, posteriormente, puesto en línea en formato sonoro para que un público más amplio pueda descargarlo y escucharlo desde el sitio Descarga Cultura.UNAM (www. descargacultura.unam.mx). Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. Fuente: www.cultura.unam.mx

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Libros

Se incorporan las Obras Completas de Jenofonte a la Biblioteca de Museos

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l Ministerio de Cultura [España] ha incorporado a la Biblioteca Virtual de Museos un ejemplar

de 1516 de las Obras Completas de Jenofonte con comentarios manuscritos de El Greco, que se conserva en la Biblioteca del Museo del Greco de Toledo. El libro, de 402 páginas, perteneció a Antonio de Covarrubias, profesor de la Universidad de Salamanca, amigo del pintor y eminente helenista. En la Biblioteca Virtual de Museos participan actualmente los museos de América, Greco, Traje, Nacional del Romanticismo, Sefardí y Nacional del Teatro, habiéndose digitalizado hasta la fecha 204,922 páginas de 1,667 registros bibliográficos. Todas estas instituciones tienen en común el hecho ser miembros de la Red de Bibliotecas de Museos BIMUS. Entre los registros digitalizados se encuentran el Thesaurus linguae sanctae de David Kimhi del Museo Sefardí; los 21 Libros rituales y Monarchia Indiana por Fray Juan de Torquemada del Museo de América o los Álbumes del siglo XIX del Museo Nacional del Romanticismo. Actualmente se está trabajando en la digitalización de un segundo bloque de fondos bibliográficos del Museo Sefardí y se prevé incorporar nuevos registros de otras bibliotecas de museos de titularidad estatal.

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Ficha técnica Autor: Jenofonte Título: Haec in hoc libro continentur, Xenophontis

Cyri

pedias,

libri

VIII

;

eiusdem Anabaseos, libri VII ; eiusdem Apomnemoneumaton, libri IIII ; eiusdem Uenatoria ; eiusdem De re equestri ; eiusdem De equis alendis ; eiusdem Lacedaemonum resp.; eiusdem Athenensium resp. ; eiusdem Oeconomica ; eiusdem Hieron. ; eiusdem Symposium ; eiusdem De Graecorum gestis, libri VII. Editorial: Impressum Florentiae : in aedibus Philippi iuntae ..., 1516 Descripción física: [396] p. ; Fol. Notas: Texto en griego y preliminares en latín. Precede al título el mismo en caracteres griegos. El pie de imprenta consta en colofón. Marca tip. en &6 v. Sign.: []2, a-s8, a6, t-z8, &6 Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. Autores: Giunta, Filippo Lugar: Florencia, Italia Localización: Museo de El Greco, sala 099, JEN. - Ex libris manuscrito de Doménikos Theotokópoulos, El Greco. -Anotaciones manuscritas por toda la obra de Doménikos Theotokópoulos, El Greco. Fuente: www.hoyesarte.com

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Ideas

La Atlántida, la isla perdida de Platón, podría estar en España

L

a Atlántida, el paraíso perdido que describió el filósofo griego Platón y que supuestamente desapareció tras un gran tsunami, podría estar en España, según una investigación que comenzó hace cinco años con unas fotos satelitales. Los textos de Platón sitúan la Atlántida frente a las Columnas de Hércules, lugar atribuido al estrecho de Gibraltar que señalaba el límite del mundo conocido, y la describen como una isla más grande que Libia y Asia juntas. Durante años, científicos y aficionados a la arqueología han reclamado haber encontrado la Atlántida, uno de los más recientes fue un ingeniero aeronáutico del Reino Unido Bernie Bamford, quien en 2009 dijo haberla encontrado utilizando el buscador Google Ocean, parte de Google Earth y que resultó ser un mapa del suelo oceánico.

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Sin embargo, después de dos años de investigación, un equipo internacional en el que participó el profesor Richard Freund, de la Universidad estadounidense de Hartford (Connecticut), cree que ha localizado la isla perdida en el parque nacional de Doñana, en la provincia de Cádiz, sur de España, según contó recientemente a Efe.

“Hemos descubierto un patrón geológico que no suele encontrarse en la naturaleza”, aseguró Freund, quien explicó que la estructura y la disposición de las grandes rocas detectadas demuestra que ha habido intervención del hombre y podrían ser los restos de la antigua isla. Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. La investigación, que cuenta con el apoyo de National Geographic, ha sido seguida por el canal especializado en ciencia, que ha recreado el descubrimiento en un documental que se difundió en Estados Unidos el 15 de marzo a las (24.00 GMT) y que llegará a otros países en junio. Según contó Freund, en 2003 un equipo de científicos alemanes, dirigidos por Werner Wickboldt, descubrió en unas imágenes satelitales del mar Mediterráneo unas estructuras rectangulares y varios anillos concéntricos que coinciden con las descripciones de la isla del filósofo griego. 15


Entre las imágenes llamó la atención una de la marisma de Hinojos en la que destacan dos estructuras rectangulares y los restos de varios anillos concéntricos que las habrían rodeado, tal y como indicó el filósofo griego en sus escritos “Timeo” y “Critias”. Usando la descripción de Platón como guía y las fotografías satélite de lo que parece que es una ciudad sumergida justo al norte de Cádiz, Freund y el equipo internacional trató de localizar esa isla que tenía 925 metros de diámetro y estaba rodeada por varias estructuras circulares, algunos de tierra y otros de agua. Para determinar las coordenadas exactas de la isla, que según los historiadores fue sepultada bajo el agua por una gran inundación provocada por un tsunami, han utilizando una combinación de tecnología submarina, radar de profundidad del suelo y cartografía digital. El equipo de arqueólogos e historiadores dirigido por Freund se centró en las mediciones terrestres y marcaron el lugar donde excavar, hicieron análisis con carbono y confirmaron que en las capas correspondientes a la Edad de Bronce hay señales de que hubo una violenta tormenta o un tsunami en la zona. Otro de los equipos, liderado por los profesores de la Universidad de Huelva (España) Juan Antonio Morales y Claudio Lozano, se centró en la medición de las formaciones geológicas que podrían pertenecer a la zona de la antigua bahía de Tartesos. Además, los análisis de radiocarbono hechos en Madrid y en Miami (Florida) indicaron que la fecha límite para que hubiera habido un asentamiento en el parque nacional de Doñana es el 2,500 antes de Cristo, que coincide con la aproximación hecha por los historiadores. El científico alemán Wickboldt apuntó en su investigación que podría ser que los griegos confundieron el vocablo egipcio para costa y lo tradujeran como isla al transmitir la historia a las generaciones siguientes, lo que confirmaría este descubrimiento. 16


“Jorge Bonsor, quizás el arqueólogo más importante de España de principios del siglo XX ya estuvo buscando en la década de 1920 en el parque de Doñana la Atlántida por lo que éste era un lugar famoso para buscar un sitio famoso”, señaló Freund. Fuente: Agencia EFE/elv/pgp/dmt

Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C.

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Reconocimiento

EU premia trabajo de doctora del INAH

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a doctora Nelly Robles, especialista del Instituto Nacional de Antropología e Historia, recibió el viernes 1º de abril el Premio a la Excelencia en el Manejo de Recursos Culturales, que otorga la Sociedad para la Arqueología Americana (SAA), en Estados Unidos. Margaret W. Conkey, presidenta de la SAA, indicó que la elección de la doctora Robles como acreedora a este premio fue unánime por parte del comité responsable de la selección. La experta en la formulación de planes de manejo de sitios arqueológicos, y que se desempeña como Presidenta del Consejo de Arqueología del INAH, ha trabajado en la creación de directrices para la gestión del patrimonio arqueológico de México, principalmente en las zonas de Monte Albán, Mitla y en los Valles Centrales de Oaxaca. Se reconoció más su trabajo a partir de la reciente inscripción de las Cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla en la Lista de Patrimonio Mundial, una iniciativa promovida por la doctora Nelly Robles, y que desembocó en el reconocimiento oficial de parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en 2010. Éste es el segundo reconocimiento que recibe la investigadora en la Unión Americana; en 2007 fue distinguida por la Sociedad George Wright con el Premio al Manejo de los Recursos Culturales. Fuentes: www.razon.com.mx www.oaxacadiaadia.com

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Lectores del Correo de las Culturas del Mundo, por país, el 1º de abril de 2011 México (MX) 2,842 España (ES) 1,852 Perú (PE) 1,013 Chile (CL) 810 Colombia (CO) 800 Argentina (AR) 614 Venezuela (VE) 413 United States (US) 151 Ecuador (EC) 142 Guatemala (GT) 127 República Dominicana (DO) 82 Costa Rica (CR) 73 Uruguay (UY) 67 Bolivia (BO) 62 Puerto Rico (PR) 60 Panamá (PA) 55 Brasil (BR) 54 El Salvador (SV) 53 Honduras (HN) 43 Alemania (DE) 26 Paraguay (PY) 26 Nicaragua (NI) 21 Francia (FR) 19 Portugal (PT) 18 Italia (IT) 14 Suiza (CH) 13 Belgium (BE) 10 Indonesia (ID) 9 Canada (CA) 8 Russian Federation (RU) 8 United Kingdom (GB) 8 Moldova (MD) 7 Netherlands (NL) 7 Sweden (SE) 6 Poland (PL) 5 Romania (RO) 5 Israel (IL) 5 Cuba (CU) 5 Turkey (TR) 3 China (CN) 3

Eslovaquia (SK) Egipto (EG) Andorra (AD) Rep. Checa (CZ) Croatia (HR) Lithuania (LT) Austria (AT) Finland (FI) Serbia (RS) Marruecos (MA) Grecia (GR) Taiwán (TW) India (IN) Luxemburgo (LU) Tailandia (TH) Pakistán (PK) Bangladesh (BD) Hong Kong (HK) Philippines (PH) Guyana (GY) Estonia (EE) Australia (AU) Mozambique (MZ) Latvia (LV) Malaysia (MY) Nigeria (NG) Hungary (HU) Bulgaria (BG) Korea, Republic of (KR) Armenia (AM) Macedonia (MK) Albania (AL) Georgia (GE) Algeria (DZ) Bosnia and Herzeg. (BA) Chipre (CY) Nepal (NP) Eslovenia (SI) Japón (JP) Malta (MT)

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Ensayo

El Noroeste Argentino como región cultural. Visión histórica y antropológica por Mónica Ruffino Universidad Nacional de Tucumán, Argentina

El Noroeste Argentino (NOA) como región cultural podría ser tema de estudio de la historia, la geografía, el arte, pero nuestro abordaje mira al NOA desde la Antropología. Marc Augé (1995, p. 15) al relacionar la antropología con la historia dice que la antropología estudia el presente de sociedades alejadas, es decir, que orienta su búsqueda en el espacio; mientras que la historia estudia el pasado de sociedades próximas, es decir, que busca en el tiempo. Si bien el espacio es la materia prima de la antropología, se trata de un espacio histórico; y si bien el tiempo, la materia prima de la historia, se trata de un tiempo antropológico. Es un espacio histórico porque consiste en un espacio que los hombres dotan de sentido, es decir, un espacio simbolizado. Y para hablar de simbolización haremos referencia a una visión crítica sobre la biología propuesta por Johannes von Uexküll quien sostiene que la realidad externa no es única y homogénea, no es absoluta, sino diversa, en tanto hay diferentes esquemas de realidad según los diferentes organismos. Y propone que la clave para entender el mundo o la experiencia del mundo de una especie será el conocimiento de la anatomía de esa especie . Según von Uexküll, cada organismo está adaptado y coordinado con su ambiente, su estructura anatómica tiene un sistema receptor y un sistema efector, que en equilibrio y cooperación hacen posible la supervivencia de la especie y son eslabones de una cadena llamada “círculo funcional”. En su libro Antropología Filosófica (1999) Ernst Cassirer propone emplear este esquema de von Uexküll para describir el mundo humano en el cual encuentra una característica nueva, en tanto que, entre el sistema receptor y efector, señala la presencia de un eslabón intermedio al que llama “sistema simbólico”. Tal característica distintiva del hombre transforma su contacto con la realidad, porque el hombre vive desde una dimensión nueva y más amplia que el resto de las especies animales. Por eso las respuestas humanas son distintas a las reacciones orgánicas, directas e inmediatas de otras especies. El hombre, demora su respuesta ante las demandas externas por un proceso lento y complicado de

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pensamiento. No vive sólo en un universo físico, sino también en un universo simbólico, cuyos productos como el lenguaje, el arte, la religión son los “hilos que tejen la red simbólica, la urdimbre complicada de la experiencia humana” (Cassirer, 1999, p. 47). El hombre no se enfrenta a la realidad de un modo inmediato, sino que la ve y conoce a través de este medio, de este artificio mental que es el símbolo y que consiste en la clave que expresa las diversas formas de la vida cultural porque la cultura es el resultado de la capacidad simbólica del hombre. Esta competencia propiamente humana muestra la gran complejidad de su modelo mental , el lenguaje, por el que la mente capta el afuera y lo modifica, en el cerebro, al crear un símbolo. Entonces el símbolo consiste en una recreación humana del mundo real que expresaría la forma, el sentido, que cada hombre otorga a esa captación externa. Además todo ser humano ocupa y se desarrolla en un espacio que consiste en un ámbito físico o material que el hombre comparte con otras especies, pero que a través de las palabras le da significación, es decir le da sentido. Esto se teje a partir de las relaciones sociales de la vida cotidiana, de la memoria colectiva y de las necesidades y proyectos comunes. Así, ese medio ambiente natural se convierte en mundo humano, en espacio simbolizado, es decir en cultura. Entonces, simbolizar es una capacidad propiamente humana por la que el hombre da sentido a lo real, produce esquemas organizadores, puntos de referencia que ordenan lo social, las relaciones, la historia y el sentido que se da al entorno, al espacio. Este sentido que se produce es social, porque es producto de las relaciones de unos con otros, es decir, de la alteridad que es una cuestión central de la antropología, cuya materia prima es el espacio (Augé, 1995, pp. 15-25). Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. Finalmente, podemos decir que en virtud de la condición lingüística del hombre, esta construcción de sentidos que se despliega sobre el espacio físico produce una región cultural. Lo que consiste en el resultado del hacer colectivo de un grupo humano situado, que expresa su pasado mítico, su historia, sus códigos étnicos, expresiones artísticas, formas de producción, de alimentación, modas de vestir, maneras de festejar, etc. Así, se apropia y transforma cultural e históricamente el espacio físico y natural, que no es sólo un nicho ecológico, sino expresión de lo intrínseco, propio y constitutivo de la comunidad que vive en ese espacio. Cabe destacar que, si bien el concepto de región inicialmente fue tematizado por la geografía como descripciones de parcelas territoriales, nuestro planteo ofrece un abor-

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daje desde la antropología, donde igualmente tiene un papel determinante el espacio, pero sobre todo la función simbólica del hombre, lo cual analizamos. Así abordamos, desde la antropología, al NOA como región cultural. Esto alude a un territorio definido por características étnico – culturales y por circunstancias particulares geográficas, históricas, socio - económicas y políticas. La región constituye un espacio dominado por el hombre, a partir de la apropiación y transformación cultural e histórica del espacio físico y natural. La región expresa lo intrínseco, lo propio y constitutivo de la comunidad que vive en ese espacio. Una comunidad que toma posesión del paisaje, el cual se irá estructurando significativamente, a partir de un modo particular de ocupar y sentir el territorio, de organizar la vida social, de valorar y concebir su entorno, de esta manera la simbolización del espacio tiene como resultado una región cultural. Esto nos permite reconocer al NOA como región cultural, en tanto expresa un espacio determinado históricamente por una dinámica de elementos étnicos-culturales aportados por la cultura aborigen, la conquista española y factores internos y externos. Todos estos aportes vienen a configurar un conjunto, que nos aproxima a la región cultural que abarca el NOA y, así, a su identidad. Distintos estudios coinciden en proponer que esta configuración (espacial e identitaria) acontece, por un lado, a través de un proceso histórico, social, cultural iniciado en la prehistoria y que sigue hasta el presente; y, por otro, en el hacer cotidiano del pueblo (orden instituyente), que es anterior a la constitución del Estado Nación (orden instituido) que lo expresa. A continuación presentamos un desarrollo del proceso histórico de formación del NOA, lo que nos dará elementos para un bosquejo de su identidad y también de su lugar en la unidad de lo que llamamos Nación Argentina . En palabras de G. Risco Fernández, el NOA se fue forjando sobre tres superposiciones culturales (1991, pp. 101-118): el NOA indígena , el NOA hispano – indígena, y el NOA de la unidad nacional abstracta que pone entre paréntesis las diferencias regionales. Entre estas superposiciones se filtra un deseo de comunión y participación expresado en el NOA como comunidad nacional de carne y hueso que integra, hacia adentro, la pluralidad regional y, hacia fuera, la fraternidad latinoamericana. En el NOA indígena florecieron las más altas culturas de la Argentina indígena, que abarcaron las actuales provincias de Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy, Catamarca, Salta, La Rioja (norte y centro) y San Juan (norte). La región colindaba con el norte de Chile y el sur de Bolivia. Recibió influencia de procesos civilizatorios originados en Perú

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Ideas y Bolivia quienes, a su vez, tenían intercambios con Mesoamérica; y por el Pacífico con Indochina e Indonesia. El NOA indígena con parte del conjunto meridional Andino compartió elementos culturales, pero se definió con rasgos propios. La antigüedad de la presencia humana en el NOA se data a partir de una industria llamada Ampajango registrada en la zona de Catamarca, actividad de la que no hay fecha, pero en Perú una industria similar fue señalada en 21.000 años de antigüedad. En un período Temprano sobresale la cultura Tucumana, como un conjunto que se compone de las culturas: Candelaria, Ciénaga y Condorhuasi. Es una etapa agro- alfarera. Se desarrollan distintos tipos de cerámicos con personajes que gatean como el jaguar; también la metalurgia del cobre con una técnica que permite lograr “figuras suplicantes” como expresión insuperable; y piezas de alfarería. Sorprende en esta etapa el arte escultórico en piedra. En el período Medio se desarrolla la cultura Draconiana desde el 778 al 800 d.C. Es el momento de mayor desarrollo de las expresiones artístico–técnicas con intenso simbolismo, lo que evidencia una fuerte cohesión social, política y religiosa. Se manifiesta un interés por lo geométrico y figurativo, se destaca la figura del felino–dragón–jaguar, también figuras humanas que portan cráneos–trofeos. Otra obra a destacar se logró en la metalurgia del bronce y fue el disco pectoral que representa a un hombre flanqueado por dos felinos que lo custodian, por su equilibrio y belleza se la considera la obra más lograda del arte aborigen americano. Pero luego, al pasar a clave geométrica, los diseños naturistas fueron reducidos a abstracciones. La figura del felino sufre un desgaste irrecuperable. En un momento Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. los componentes de esta cultura desaparecieron para dar paso a otra con características distintas. El período Tardío comienza en el año 850 d.C,. pero es interrumpido por la invasión de los Incas en 1480. Geográficamente se cubre de cadenas montañosas con altos picos y difícil comunicación entre un valle y otro. Es un período en que las diversas culturas se establecen en sub - regiones

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bien delimitadas, valles separados por montañas. De tal manera, las actividades que desarrolla cada una de ellas tienen grandes diferencias entre sí. A pesar de lo cual tuvieron un denominador común: el lenguaje, hablaban el cacán o diaguita . Esto hizo posible el nexo entre las distintas singularidades culturales denominadas Sanagasta, Belén, Santa María, Humahuaca miembros de un conjunto que se integra bajo el nombre de cultura Diaguita – Calchaquí. Se destacan por su tenacidad en la defensa de sus tierras. Una característica de su poblamiento, en un primer momento, fueron las casas – pozos donde habitaban tres o cuatro familias y, luego, las casas de piedra, en conjuntos a modo de panales de abeja. En la metalurgia en bronce hicieron el escudo de 35 cms. de diámetro decorado con figuras antropomorfas y animales fantásticos. En este período se pudo haber logrado una federación de culturas como los actuales pactos interprovinciales, pero este proceso fue interrumpido por la invasión inca. Los Incas son un imperio con gran capacidad organizativa y notablemente militar. En 1480 avanzan sobre el NOA con intereses económicos, sobre todo en metales preciosos. Durante casi 50 años de permanencia impusieron sujeción militar y religiosa, de organización y socio política que los Diaguitas – Calchaquí apropiarán y les servirá más adelante para resistir a los españoles. Los inca, a medida que avanzaban sobre cada región, incorporaban a su ejercito las poblaciones sometidas, capacitando a sus líderes; esta renovación constante impedía resistencia alguna. Además contaban con los recursos y capacidad necesarios para desempeñar con éxito la conquista y explotación que ejecutaron. Su dominio sobre el NOA causó la destrucción de las culturas locales, sin hacer demasiados aportes, sólo pautas urbanísticas., distintos uso del metal y la difusión del quichua. Su intervención llevó a la integración del NOA por acción externa generando procesos interculturales y generando formaciones sincréticas. La llegada y presencia de España permite hablar del NOA hispano-indígena (Santillán G., 1985, pp. 26-38) es una época colonial plagada de errores donde se opone una leyenda negra a una leyenda rosa . Pero el hecho histórico fundamental es el encuentro en el mundo cotidiano, donde hombres y mujeres se vinculan y construyen una vida común. Aquí se gesta la unidad cultural básica y las bases de nuestra identidad, altamente costosa por la tensión constante entre una cultura uniformizante, la española, y las comunidades locales o regionales. Se integran tres matrices étnico – culturales que son la indígena, la hispánica y la afro en una nueva matriz cultural que es la mestiza. Los españoles se encuentran con distintos paisajes, en los que irán imprimiendo su

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accionar; también con las diversas comunidades con tonadas y matices propios. Y con su llegada, producen un doble efecto, por un lado, un desequilibrio del orden ecológico y cultural, sobretodo por el despoblamiento que se produce por guerras, pestes, etc. Y, por otro, vuelca su sangre en el mestizaje biológico, pero también cultural y espiritual porque convive con el indígena. Así, se empieza a gestar una nueva unidad que tendrá en común: el sentimiento de arraigo a la tierra y actitudes ante lo sagrado. Podemos decir que después de la ocupación del territorio, España inicia un proceso de integración en dos niveles. Por un lado, el orden instituido, es formal, institucional, centralizante y oficial. Se trata de un orden cultural instituido por un mecanismo imperial, por ser planificado por la corona, es de arriba hacia abajo y de afuera (del continente) hacia adentro. Por otro, el orden cultural instituyente es el cotidiano, espontáneo, comunitario es decir que va de abajo hacia arriba promoviendo el respeto por sus raíces; y de adentro, desde lo local, hacia afuera, lo interregional. El orden instituido se expresa en la política que despliega España, para lo cual selecciona pautas culturales a transplantar en América. Se vale de un aparato administrativo con representantes unipersonales y colegiados, plantea un nuevo orden económico por transplante y reinterpretación de instituciones reguladoras del trabajo. Provocan gran mortalidad y deterioro de la población por ruptura del orden bio-cultural. Ya que mientras los Inca estaban abocados a la actividad agrícola y a la producción de alimentos, los españoles asignan la mayor mano de obra a la extracción de metales preciosos; esto genera grandes hambrunas. Entre las pautas urbanísticas asignan a la ciudad el rol de centro estratégico, o núcleo de irradiación cultural; llevan a Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. cabo la reubicación forzada de la población indígena, a los indios rebeldes los trasladan a regiones alejadas. Surge el Derecho Indiano y se incorpora al Derecho Castellano. La iglesia tiene participación plena con intención de integrar en la comunidad lo centralizado con lo local tradicional. Algunos de sus representantes fueron defensores del indígena , esto permite el posterior surgimiento de la religiosidad popular. Las Órdenes Religiosas cumplen un papel importante en la organización y evangelización, pero además aprenden la lengua y costumbres de los indígenas; es decir que no sólo comparten lo sagrado, sino también la vida cotidiana. Debemos destacar que España además de practicar el mestizaje, reflexiona ética, jurídica y teológicamente sobre su proceder en América en el s. XVI.

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Cuando hablamos del orden instituyente nos referimos al hacer en el mundo cotidiano que es el más rico porque el intercambio entre personas de distintos orígenes y costumbres, llevará a la conformación de un nuevo pueblo, lo que implica la constitución de una nueva cultura. España desde la exterioridad planifica abstractamente formas de sometimiento; pero América, con las comunidades originarias y luego con las mestizas, pone límites con respuestas culturales y también con los moldes que ofrece el paisaje. Este orden instituyente busca contener lo digno de cada una de las partes encontradas “con un estilo integrador, plenificante y dialógico” dice Santillán Güemes (1985, p. 35) desde España en cambio se pretendía absolutizar lo propio. Este orden resulta de una creación colectiva y anónima, que surge de lo próximo y concreto de la vida cotidiana. Es aquí donde se da el encuentro total entre hombres de distintos continentes: América, Europa, África. Si bien, hay que tener en cuenta que esa convivencia está atravesada por las instituciones centralizantes de España se reconoce la emergencia de un nuevo trasfondo significativo. Este surge ante el cruce de distintos modos de sentir, valorar, festejar y crear artesanías y genera un universo simbólico común. Entonces el sujeto cultural es el pueblo en marcha, en esa creación colectiva y diaria de lo popular, o como dice R. Kush “el horizonte del estar siendo”. En este contexto tiene origen un nuevo nosotros, una nueva identidad donde interactúan distintas fuerzas culturales y se generan relaciones, a veces, antagónicas y, a veces, armónicas. Ante lo cual debemos distinguir, por un lado, las relaciones entre las comunidades locales (indígenas o mestizas), a las que llamamos ‘pueblo’, con la sociedad unificadora o ‘elite’. Y, por otro, las relaciones internas en cada una de ellas (Santillán G., 1985, p. 39) a partir de lo cual se desarrolla la construcción de ese nuevo nosotros, que busca integrar esa gran diversidad convocada en nuestra tierra. Tal tarea se realizará a través de la actividad política que lleva a la constitución de una Comunidad Nacional, de un Estado, de un Gobierno Nacional, que expresan el curso emancipatorio hacia una unidad profunda con un fondo ético, religioso y patriótico, que consistirá en el espíritu del pueblo. A partir de este proceso de integración se forma una nueva matriz simbólica que podemos llamar la cultura popular básica . En este proceso de integración resulta ineludible referirnos al fenómeno del mestizaje (Risco F., pp. 126-128) que, en las altas culturas autóctonas, dio lugar a los Pueblos Testimonio. Son los que sobrevivieron a la expansión de España, aunque modificados por tradiciones diversas. Por lo tanto, sus matrices ya no son originarias,

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sino que conjugan lo neo-indígena y lo neohispánico, con preeminencia de lo indígena. En las culturas menos evolucionadas, del mestizaje surgen los Pueblos Nuevos, así llamados porque de la conjunción de matrices indígenas, hispánicas y africanas surgen etnias totalmente diferentes, es decir entidades nuevas, ni indígena ni hispánicas. Tuvieron a cargo la aculturación de los intensos y numerosos contingentes de inmigrantes, que se volcaron sobre los Pueblos Nuevos rioplatenses, y actuaron desde una marcada diferencia entre la clase superior de los hacendados y la masa esclava. En estos pueblos, sus élites se abocan a la actividad política y optan por la mano de obra europea, rechazando su propia condición étnico–cultural. Esto plantea una tensión entre nativos y peninsulares que se resuelve en el interior del patriciado, a través de una alianza entre el grupo urbano privilegiado de Buenos Aires, que obtiene la hegemonía de la política exterior, y la oligarquía agraria representada por los caudillos del interior que se agencia el monopolio de la tierra. Este acuerdo profundiza las desigualdades ya existentes entre los sectores populares y el conjunto compuesto por el patriciado con la oligarquía (Risco F, p. 143). De esta manera, la élite criolla, a cargo de la conducción del proyecto nacional, nos desvinculó del polo andino altoperuano para imponernos sus tendencias europeizantes. En tal contexto, el NOA con su reserva hispano–indígena será sistemáticamente ignorado y es dejado de lado en el proceso de constitución de la Comunidad Nacional como Estado. Risco Fernández entiende que el NOA no será expresado en esa construcción, por lo que sostiene que el NOA es lo “no dicho” en la unidad nacional abstracta, en tanto esta “pone entre paréntesis”, o sea no se hace cargo de la pluralidad de diferencias regionales que concretamente hacen a la Nación Argentina. Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. Al respecto este autor señala que si bien hablamos de la construcción y emergencia de un nuevo nosotros, en ese proceso de constitución de la Comunidad Nacional, el NOA reincide permanentemente en una situación de ambigüedad. Ya que, por un lado, desde los centros panandinos es considerado una subregión dependiente y marginal, mientras que desde la Argentina Indígena se le reconoce el máximo nivel étnico – cultural. Y por otro, desde el ámbito del aporte indígena, en la configuración de su ethos cultural se mantiene en una posición intermedia, acaso indefinida, entre los Pueblos Testimonio y los Pueblos Nuevos; en tanto que en el plano de lo hispánico se mueve entre el proyecto medieval (barroco, unificador, concéntrico) y el moderno (secular, pluralista, excéntrico).

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Esto muestra que el NOA se queda a medias en la construcción de su identidad cultural, sin definir su posición entre dos tipos distintos de ciudades. Una, la mediterránea, apta para “conferir profundidad de carne y hueso a una comunidad de destinos” (Risco F, 1991, p. 140) y la otra, la litoral, capaz de lograr un perfil jurídicoconstitucional que le permita ser reconocida por su soberanía hacia afuera. Ante el marcado desequilibrio entre ambas, se logran medidas destinadas a superarlo (en el s. XVII y principios del s. XVIII); pero esta normativa es abandonada y la ciudad litoral y dinámica triunfa. De esta manera el Puerto crece y el Interior queda postergado, se profundiza el desequilibrio entre ambos y, finalmente, Buenos Aires absorbe al Interior. Este quedarse a medias del NOA se podría entender como una no – presencia formal en el proceso de formación de esa Unidad Nacional Abstracta, en tanto no tiene una participación directa y expresa en tal desarrollo, debido al dominio y superioridad del accionar de Buenos Aires. Las provincias del NOA quedan subordinadas al Gobierno Federal, por lo que tienden a conformar una región en torno a su irreductible matriz étnico-cultural. Tucumán se extrapolará de la región con intenciones de ejercer el liderazgo del NOA, para lo cual se basa en el desarrollo de la industria azucarera, en su patrimonio poético–musical y en sus vínculos con el patriciado porteño instalado en el poder. Y si bien había una conciencia de regionalidad, era necesario lograrla políticamente para que fuera funcional a la autonomía y al reconocimiento de la identidad del NOA. En tal sentido denunciaron la injusticia en que las sumía tal dependencia favorecida por factores como la concentración sistemática de población, poder, riquezas y servicios en el Puerto; el vaciamiento del NOA como región fundacional, en tanto los mejores hombres eran convertidos en Elite y el industrialismo provocaba el éxodo de campesinos; y por el desequilibrio estructural entre regiones, debido a que se distinguían regiones privilegiadas de otras despojadas, y la Patagonia permanecía sin poblar. Ante esta situación retomamos la pregunta inicial: ¿Quiénes somos los hombres del NOA? Si no somos indígenas, ni hispanos, ni europeos, sino producto de esas superposiciones étnico–culturales a través de las cuales se edifica nuestro pueblo. Risco Fernández propone que, acaso, la identidad del NOA consiste en “lo no dicho” en tanto no estaba expresado en esa unidad abstracta, jurídico–formal que es la Nación Argentina (1991, p. 141). Pero también nos señala que, entre esas distintas superposiciones culturales, se mueve un deseo de participación y comunión que busca integrarse

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en una Comunidad Nacional como un lugar donde expresar lo que somos, un discurso nacional donde decir ese nosotros vivo y concreto. Por su parte, Santillán Güemes nos dice que nuestra cultura nacional es una tarea, en todo caso el pueblo es una tarea (1985, p. 45). Mientras la Nación es la dimensión jurídico - política, el pueblo alude a la tierra, la lengua, la historia, la cultura. Inicialmente el término ‘pueblo’ nos refiere a un grupo humano oprimido, pero con conciencia social, con personalidad cultural y organizaciones libres. Sin embargo, Santillán Güemes sostiene que “todo lo que se diga del pueblo no es el pueblo” porque siempre hay “algo más”, porque un grupo humano está siempre en devenir continuo (1985, p.46). Además Risco Fernández nos habla de la identidad del NOA como una gesta inconclusa como una tarea de reconstruirnos desde nuestra historia al reasumir nuestro núcleo ético - mítico de modo abierto, integrador e interpretándolo con logos, con razonamiento (1991, pp. 148 – 155). Entonces en nuestra existencia como hombres del NOA reconocemos la presencia de lo mítico – religioso que nos acontece y lo recreamos en nuestra vida diaria, lo cual tenemos que abordarlo con el logos científico – técnico y argumentativo que nos permita decir lo que somos ante las distintas culturas. Este ajuste entre mito y logos hará posible equilibrar ese malestar de nuestra cultura para permitir al NOA ‘decir – se’ y expresar su identidad. En tanto, como decía W. Jaeger, logos sin mito es vacío y mito sin logos es ciego, esta tarea de decir lo que somos en el NOA le cabe a la antropología que, interpretando con logos el tejido simbólico presente en las distintas expresiones culturales, nos habla de su identidad cultural y nos aproxima a lo más propio de cada grupo humano. Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. Bibliografía Augé, M., 1995, Hacia una antropología de los mundos contemporáneos, Barcelona (España), Gedisa. Cassirer, E., 1999 Decimoctava Edición (1ª Edición 1944) Antropología Filosófica, México, Fondo de Cultura Económica. Risco Fernández G., 1991, Cultura y Región, Tucumán (Argentina), Ed. Centro de Estudios Regionales. Santillán Güemes R., 1985, La cultura: creación del pueblo, Bs. As., Ed. Guadalupe.

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Invitaci贸n

Del 2 al 17 de abril en el Parque Ecol贸gico Huayamilpas, Coyoac谩n, D.F. 30


Ideas

La verdad del mito por Javier Lomá Lanzón

E

n 1922, cuando pronunció la conferencia Sobre la república alemana, Thomas Mann inició una travesía espiritual que, años más tarde, culminaría en una larga novela sobre la saga bíblica titulada José y sus hermanos. Su escritura fue precedida de una asunción decidida y consciente de la función educativa y civilizatoria del mito. Con ello, verificaba en su persona y en su obra el gran giro que estaba experimentando la cultura de su tiempo. Conforme a la interpretación tradicional, la cultura había nacido al producirse en Grecia el paso “del mito al logos”, es decir, la sustitución de la mentalidad mítica y mágica por la racionalidad de la filosofía y la ciencia. En el siglo XX se estaba describiendo el giro inverso: una crítica al “logos” occidental que tenía mucho de vuelta al mito. Claro que el mito que se recupera entonces no es lo que un “logos” excesivamente seguro de sí mismo había imaginado que es: una aleación caprichosa de fantasías coloridas y sugerentes pero completamente irracionales. Se descubre, por el contrario, que hay una verdad en el mito. Esos cuentos folclóricos sobre héroes no respetan la lógica pero son racionales, bien que su racionalidad no sea científica sino artística. Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. La naturaleza sigue unas regularidades que las leyes científicas explican: precisamente porque los hechos naturales se repiten la ciencia puede ser predictiva. El reino natural se compone de sustancias minerales, vegetales, animales y también humanas, aunque la naturaleza no agota la totalidad de lo humano, porque el hombre presenta además un torso no natural, casi podría decirse que antinatural: la libertad. Las creaciones

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de la libertad son únicas, imprevisibles, sorprendentes incluso para su autor, y esto presta a las realizaciones humanas, que se suceden sin sujetarse a un criterio uniforme, una dimensión temporal. Solemos excusarnos a diario de mil menudencias pretextando que no tenemos tiempo cuando, bien mirado, lo único que tenemos es tiempo, pues somos tiempo; no entidades repetitivas sino fluyentes, ondulantes. Incurrimos en contradicciones, pues el antes y el después de nuestro decurso vital no coinciden. Más aún, somos una contradicción viviente: la naturaleza nos privilegia con una individualidad autoconsciente, pero nos castiga después dispensándonos el mismo destino cruel que al resto de sus criaturas que no tienen conciencia de sí mismas. De ahí las aporías, los dilemas y las tensiones que conforman el humano devenir. La identidad del hombre depende de la habilidad para crearse una narración creíble sobre el mundo que ilumine el sentido de la existencia y otorgue a su vida un papel digno y significativo dentro del conjunto. La ciencia positiva merece máximo respeto, pero el positivismo –el imperialismo de la ciencia– se equivoca cuando asimila al hombre a la naturaleza, aplicando un método que vale para las realidades repetitivas pero no para las narrativas. No el tratado discursivo ni la ley científica sino sólo el mito, que es un relato, hace justicia a lo inaprehensible de la condición humana y sabe captar ese meollo enigmático de su ser. En términos de Wittgenstein, la ciencia dice mientras que el mito muestra: hay, en efecto, algo en el hombre irreductible a conceptos bien recortados pero dócil a su representación y patentización narrativa. Si se dice, por ejemplo, que Aquiles es al mismo tiempo el más afortunado y el más desdichado de los hombres, tal proposición es absurda para la ciencia, pero la antinomia se deshace si se despliega en una relación de antes-después (afortunado en Esciros, desdichado en Troya) o si comprendemos, como da a entender su mito, que la negatividad de morir joven le proporciona paradójicamente la gran gloria de ser el mejor de todos los griegos. Esos cuentos folclóricos sobre héroes que realizan grandes hazañas o se enfrentan a monstruos legendarios no respetan la lógica pero son racionales, bien que

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su racionalidad no es científica sino artística. Como el arte, los mitos seleccionan sus ingredientes de entre lo plural y fragmentario del mundo y, transformando el azar en necesidad, crean con ello la ficción de un orden significativo y unitario que integra lo meramente circunstancial de la experiencia humana en un todo comprensivo y legitimador. Por eso son siempre usados para explicar la fundación de una ciudad o de un pueblo; y por eso en el interior de nuestra conciencia flota también la mitología de nuestra identidad personal, satisfaciendo en nosotros la demanda de narraciones y colaborando con la obligada construcción narrativa de la realidad. Cuando los pintores del Renacimiento vuelven una y otra vez a los mitos grecolatinos y bíblicos, no lo hacen animados exclusiva ni primeramente por motivaciones estéticas sino porque creen que en esas historias transmitidas por la tradición se halla involucrada una profunda verdad humana, no por indefinible menos verdadera. Por último, el mito, destaca Mircea Elíade, asume siempre una función ejemplar. A diferencia de las novelas modernas, no le interesa las individualidades excéntricas o las situaciones inusitadas, irrepetibles; por el contrario, sus héroes son arquetipos que protagonizan historias paradigmáticas. Busca la identificación de la audiencia con situaciones existenciales esenciales y comunes en el hombre pero amplificadas a un grandioso escenario cósmico. La novela moderna es una autoconciencia aristocrática que se expresa en nombre propio, en tanto que el mito, creación anónima, lo hace siempre en nombre de todos. Este igualitarismo intrínseco al mito fascinó poderosamente a Thomas Mann al Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. operarse la gran transformación en su vida. En aquella conferencia de 1922 se retractó públicamente de su refinada pero obscena apología del belicismo guillermino contenida en Consideraciones de un apolítico (1918) y abrazó la causa de la Constitución de Weimar y de la democracia. Paralelamente, abandonó los argumentos de sus novelas anteriores centrados en esos (son sus palabras) “burgueses descarriados” y durante los siguientes quince años consumió la madurez de su talento en la recreación del mito del José bíblico. Mann explica esta evolución espiritual en sus ensayos sobre Freud y en su autobiografía: “Di el paso de lo individual-burgués a lo típico-mítico”. Ambas transiciones, la política y la literaria, coinciden en lo sustancial, porque, para Mann, el mito es la representación artística de la democracia. Fuente: Babelia en www.elpais.es

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Premios

Alfredo López Austin “La historia es una corriente que nos transporta y nos obliga a conocerla para entender nuestro presente, con sus actuales transformaciones”, explica el historiador Alfredo López Austin, quien ha realizado importantes investigaciones sobre Mesoamérica y, en particular, de la civilización mexica. López Austin (Ciudad Juárez, Chihuahua), quien celebró recientemente sus 75 años de edad, recibirá los premios Linda Schele por contribuciones sobresalientes sobre arte y cultura de Mesoamérica y la medalla H.B. Nicholson a la excelencia en estudios mesoamericanos. Las instituciones que galardonarán al investigador emérito del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) son, respectivamente, la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Harvard, por conducto del Archivo Mesoamericano del Museo Peabody de Etnología y Arqueología. Las ceremonias de entrega de ambos premios serán el 26-27 de marzo en la Universidad de Texas y el 15-16 de abril en el Museo Peabody, respectivamente. “Es una enorme satisfacción que me hayan señalado con estos premios y será un gusto enorme recibirlos porque conocí y traté a Linda Schele y porque tuve buena amistad con H.B. Nicholson, distinguido investigador de quien recibí muchas enseñanzas”, dice en entrevista López Austin, también investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores. Respecto de su larga experiencia de investigador universitario, López Austin comenta: “Hay que vivir plenamente día tras día, como si tu labor fuera una aventura de duración y resultados inciertos. Científicamente eso es el trabajo de un investigador. Creo que el juego cotidiano de la ciencia es más importante que el establecimiento de una meta de triunfos o de reconocimientos. Gozo al dedicarme a satisfacer permanentemente mi curiosidad científica, como si me enfrentase a una sucesión interminable de retos”. A manera de ejemplo, sostiene: “Uno trabaja elaborando hipótesis, que pueden resultar ciertas o falsas; entonces uno juega constantemente con su propio destino, lo cual ofrece una atractiva dimensión a nuestra existencia”.

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Entre las distinciones que ha recibido el académico a lo largo de su trayectoria destacan el Premio de Estudio Cultural, del Instituto de Estudios Interculturales y Transdisciplinarios, Tokio, Japón (1993); el Premio Universidad Nacional en el área de investigación en ciencias sociales, así como el reconocimiento del Centro Studi Americanistici Circolo Amerindiano, de Perugia Italia, en 2007. El historiador ha publicado más de 120 artículos, y entre sus libros se cuentan La constitución real de México-Tenochtitlán (1961), Textos de medicina náhuatl, Hombre-dios, Cuerpo humano e ideología, Los mitos del tlacuache, el emblemático El conejo en la cara de la Luna y Tamoanchan y Tlalocan. En la actualidad López Austin tiene proyectadas investigaciones en torno a la iconografía. “Considero que el mensaje pictórico nos reserva muchas sorpresas”, manifiesta, “y sin duda sus mensajes podrán ser entendidos y complementados al conjugarlos con datos provenientes de muy diversas fuentes. Así podremos entender mejor los significados de las imágenes en materia religiosa, mítica y, en general, de cosmovisión.” Somos herencia e innovación López Austin ha profundizado en las investigaciones sobre las distintas vías que tiene el hombre para expresar sus ideas y su cosmovisión. “Me interesa tanto la forma verbal como lo plasmado visualmente en los códices y lo que se mantiene en la rica tradición oral mesoamericana, hasta nuestros días, como mitos, leyendas y cuentos. “Sin duda –prosigue– una forma primordial de expresión fue la imagen visual en Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. códices y pintura mural, y esto nos abre brechas de búsqueda.” El análisis comparativo ha sido una constante en las investigaciones de Alfredo López Austin en los diversos campos. Los temas indígenas y la religión actuales han sido otros enfoques importantes en los trabajos del autor. “Las creencias y las concepciones han cambiado, pero, por mucho que se hayan modificado, se debe estar atento a las manifestaciones actuales, porque orientan a la intelección del pasado”, explica el académico de la UNAM. Estas transformaciones y derivaciones se deben analizar cuidadosamente, dijo, porque “toda cultura es histórica: al mismo tiempo tiene sus raíces en el pasado y es cambiante; el investigador debe analizar las causas tanto de la transformación como de la conservación de la cultura.

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“En cualquier individuo, y así lo siento en mí mismo, existen todos los ritmos de transformación histórica de manera simultánea. Somos herencia de muchos tiempos idos y al mismo tiempo somos innovación.” Afirma que así debe entenderse la tradición: “La tradición no es un saco de antigüedades que cargamos sobre nuestras espaldas. Es una herencia de instrumentos que nos han sido peculiares a través de las generaciones para enfrentarnos en forma adecuada al presente que siempre es inédito; pero debemos encararlo no sólo con nuestra experiencia generacional, sino con una que nos ha sido propia, característica y que, por tanto, se adapta a nuestra forma de ser, por lo que nos permite un desarrollo más pleno, una mayor capacidad de imaginación ante lo novedoso. Nosotros transformamos así la tradición, la enriquecemos al cambiarla con la experiencia nueva, y todo esto lo heredaremos.” Seducido por la religión Alfredo López Austin fue seducido por la religión desde temprana edad. Relata la atracción que para él tenía, desde la escuela primaria, la mitología de los griegos y los romanos. “El mundo mitológico me atrapó hasta el punto de hacer que dedicara mi vida al estudio de las religiones.” El investigador también ha abordado el tema del cuerpo humano como ente en correspondencia con el cosmos y actualmente se encuentra ocupado en el estudio de las nociones de responsabilidad social de los grupos humanos, la moral del individuo y los vínculos de ésta con las concepciones sobre las almas. López Austin reflexiona sobre la propia existencia humana individual: “Más que como unidades de fuerte permanencia, debemos concebirnos históricamente, como entes en constante y profunda transformación. Creo haber aprendido esto del antiguo pensamiento náhuatl”. Alfredo López Austin estudió leyes en la Facultad de Derecho de la UNAM (1956 a 1959) y la licenciatura en historia, la maestría y el doctorado en el Colegio de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Otras obras, publicadas en coautoría con su hijo el arqueólogo Leonardo López Luján, son El pasado indígena y Monte sagrado-Templo Mayor.

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Sus investigaciones buscan entender el significado de las creencias, de los ritos y de los mitos en su marco histórico. Algunas de sus principales obras sobre las concepciones cosmológicas de la antiguas nahuas son : Hombre-Dios (1973), Cuerpo humano e ideología (1980) y Los mitos del tlacuache (1990), Tamoanchan y Tlalocan (1994, traducido al frances como Les paradis de la brume). En ellas resaltan temas que forman parte de lo que el autor llama un “nucleo duro” de la tradición mesoamericana, como la relación entre divinidades y seres humanos, la referencia al cuerpo humano para analizar las relaciones en el cosmos y el referente agrícola en torno al complejo del maíz como base de la concepción de los ciclos cósmicos/​ciclos anímicos de fuerzas fertiles. También ha publicado obras más generalistas como el libro El pasado indígena coescrito entre él “en tanto que historiador”, y su hijo Leonardo Cultura ibérica. Finales S. III, inicios S. II a.C. Lopez Lujan en tanto que arqueológo. Su conocimiento de la trayectoría de las civilizaciones de México lo han llevado a participar en los procesos actuales que plantean una redefinición de la relación entre los pueblos indígenas y la nación en México. Fuente: http://nuevomundo.revues.org/903

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Directorio

INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA DIRECTOR GENERAL ALFONSO DE MARIA Y CAMPOS CASTELLÓ SECRETARIO TÉCNICO MIGUEL ÁNGEL ECHEGARAY SECRETARIO ADMINISTRATIVO EUGENIO REZA SOSA COORDINADORA NACIONAL DE MUSEOS Y EXPOSICIONES LOURDES HERRASTI DIRECTOR DEL MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS Y DEL CORREO DE LAS CULTURAS DEL MUNDO LEONEL DURÁN SOLÍS EDITOR MARIANO FLORES CASTRO correodelasculturas@gmail.com ÉSTA ES UNA PUBLICACIÓN DEL CENTRO DE ESTUDIOS SOBRE LA DIVERSIDAD CULTURAL (CEDICULT) DEL MUSEO NACIONAL DE LAS CULTURAS ©TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS POR LOS RESPECTIVOS AUTORES DE LOS ARTÍCULOS, NOTAS Y FOTOGRAFÍAS. MÉXICO, D.F., 1º DE ABRIL DE 2011.

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