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VIERNES 7 DE JUNIO DE 2019 CORREIO DA VENEZUELA /#783

14 | CIUDAD JULIO MATERANO Caracas, la ciudad de las rejas y el encierro, tiene quien la camine. En medio del paisaje más lúgubre, que desentraña el vértigo de la inseguridad, hay quienes asumen la aventura de recorrerla. Lo hacen para repasar su historia, ocupar su arquitectura y asumir la experiencia de ser peatón. Son turistas dentro de su propia cotidianidad, profesionales, universitarios y jubilados que caminan despabilados para dejarse seducir por una experiencia urbana que transcurre en lugares desairados por su ineludible carga de violencia. La irreverencia de caminar la cotidianidad desafía el miedo y cobra auge en una metrópolis donde se desdibujan las aceras en la mitad del camino. Entre los promotores de esta hazaña destacan colectivos como Arquitour, que realiza recorridos en alianza con la alcaldía de Chacao; Ccscity450, Te paseo y te cuento, al igual que CCSen365. Betty Somezo es psicólogo, colecciona libros sobre ciudades y dice que camina para rescatar el derecho a recorrer Caracas sin miedo. Para ella la capital no es una porción de país desarticulada, ajena a ella. Betty vive en Sebucán desde hace 40 años, pero estudió en Antímano y frecuentaba Nuevo Circo, donde residía su abuela. “Es muy rico ir a El Silencio y oír a la gente que vive allí decir que regresaron los turistas, pero no lo somos, somos caraqueños. Los países los construyen las personas y a ellas hay que darles su valor. Cuando tienes algo y no lo valoras, no te importa”, dice. Una de las zonas que más impresión le ha causado ha sido Catia, el bulevar Pérez Bonalde y lo que queda de aquella época previa a la construcción del Metro: algunas casonas. De Catia también le sorprende la calle Maury y la tasca El Torero, un sitio de antigüedades donde reposan las maletas de Marcos Pérez Jiménez, el tarjetón electoral de 1958, la cantimplora del general Ezequiel Zamora, el secador de pelo de Lila Morillo y el pasamanos del Metro que dañó el presidente Luis HerreraCampins durante la inauguración. Entre los lugares promovidos por las iniciativas se cuentan Ciudad Universitaria, los museos Alejandro Otero, Arturo Michelana, el casco de Petare y zonas como San Martín, La Rinconada, 23 de Enero y Las Mercedes, en Baruta. Algunos itinerarios incluyen el casco de Libertador y todo su acervo, como el Museo Sacro. En otros casos las rutas permiten apropiarse de la historia colonial como El Camino de Los Españoles, en Puerta de Caracas, cuya construcción fue ordenada en 1589 por el Gobernador de la Provincia de Venezuela, don Diego de Osorio Luis Rafael Bergolla no solo tiene una particular inclinación por Caracas y su fisonomía. Es también el fundador de Ccsen365, el movimiento urbano nacido en 2016 que se ha propuesto reinterpretar la ciudad para impactar en la percepción que tienen sus habitantes. Hoy la iniciativa ha articulado decenas de recorridos en el Área Metropolitana. Bergolla cree que las personas son los lugares que habitan y asegura que muchos de los espacios hablan de lo que fueron los venezolanos y de lo que podrían ser. “Entendimos clarísimo que queríamos trabajar el tema de la percepción del miedo, lo cual es muy distinto a tratar con los agentes

La ciudad de las rejas tiene quien la camine Promueven rutas urbanas e históricas en Caracas para redescubir los tesoros de la urbe que lo generan. La violencia no solo esparce el temor, viene cargada de olvido y abandono. Es un problema que cambió todos los esquemas y hábitos de socialización”. De acuerdo con el capítulo de Seguridad Ciudadana del estudio sobre Condiciones de Vida, a 82% de los caraqueños lo asalta el temor de ser atacado o robado en los medios de transporte y 78% se priva de los lugares de diversión y recreación. El estudio, elaborado por la UCAB, UCV y USB, agrega que 34% de la población manifiesta la necesidad de mudarse de la ciudad, que para algunos se torna desconocida. Más allá de peregrinar los espacios públicos, el portavoz de Ccsen365 insiste en la necesidad de despertar emociones que permiten fijar conocimientos, para recuperar la identidad extraviada de los caraqueños. Se trata, explica Bergolla, de “resemantizar” o reasignar un nuevo valor a los lugares cargados de violencia. “Si siento que la ciudad me amenaza, trato de habitarla”, sugiere. Para ello utiliza una técnica de interpretación del patrimonio, una herramienta desa-

rrollada en Estados Unidos donde se han musealizado los parques. En los dos años que tiene Ccsen365 sus miembros aseguran haber innovado. Cambiaron los recorridos tradicionales, organizados en ciudades como Medellín, Lima y Quito, donde hay profesionales que conducen a grupos de turistas mientras recitan un guión, y dieron la voz a líderes que tienen un vínculo afectivo con la memoria urbana. En su empeño por apoderarse de los espacios, los peatones han acuñado el término “manada urbana”, como se llama a los participantes que enarbolan el derecho que tienen sobre los espacios. Quienes integran los recorridos son tan heterogéneos como la ciudad, pero la mayoría proviene de Libertador. Son vecinos que desaprenden el concepto más circunspecto de Caracas. Los activistas entienden la urbe como una ciudad que reclama su fachada marítima, que va del valle a la playa y que, a diferencia de lo que cree el imaginario colectivo, no está separada por el Ávila. Un evento de este tipo, que recientemente cautivó a quienes transitaban la avenida Francisco de Miranda bien entrada la noche, fue el picnic organizado en la Plaza Juan Pablo II. La actividad, que en días pasados también se orquestó en los predios de la estación de Metro Bellas Artes, fue promovida por activistas de Ser Urbano y Étnico Venezuela, dos organizaciones que invitan a compartir la mejor cena de la semana a cielo abierto.

CARACAS A PEDAL Nelson de Freitas es politólogo, graduado en la UCV, y desde abril de 2011 está al frente de un grupo urbano llamado Una Sampablera por Caracas, que este año se formalizó como una asociación civil. Es una iniciativa sin grandes pretensiones pero que ha logrado realizar actividades con un estilo propio y un objetivo claro: que los ciudadanos redescubran una ciudad que suele ser malquerida porque es mal conocida. A estas rutas, que se realizan para promover el uso de la bicicleta, puede asistir cualquier persona de forma gratuita. Las convocatorias se hacen a través de las redes sociales (Twitter e Instagram: Sampablearte). Así llovizne, Nelson se desplaza sobre dos ruedas. Desde 2011 la bicicleta es su medio de transporte para ir al trabajo. El trayecto a pedal, desde Sabana Grande hasta Los Chorros, le permite una mirada pausada y serena de la ciudad. “Si miras con atención, Caracas siempre te regala sorpresas agradables, eso sí, debes atreverte a salir del carro”. La ausencia de estacionamientos para bicicletas no es un obstáculo para él. Tiene una cadena y le basta contar con un poste, una reja o un arbol para asegurar la bici.

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Correio de Venezuela 783  

Edición 783

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