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Participantes de las escuelas Corinto Billy Kenedy Atillo Blanca Astrih Secue Encarnación Ulcué Esneira Salazar Esneira Talaga Evelin Yurani Ramos Cuetia Flor Delia Indo Francelly Trochez Quilcué Gloria Cuetia Dagua Gonzalo Cuetia Dagua Jesus Edgar Ramos Justiniano Julián Medina Leonidas Perdomo Leonor Casamachin Lindelia Talaga Luz Dary Yaqui Luz Mira Güejia Maria Edith Ipia Martha Cecilia Cuetia Nelson Talaga Olga María Viscué Pedro Ulcué Yamileth Camayo

Munchique Adriana Ulcué Flor Ayda Ulcué Francia Elena Ulcué Ingrid Caterine Tróchez

Irene Tenorio José Albeiro Trochez José Alex Ulcué José Valerio Ulcué Lucrecia Perdomo María Del Pilar Cuetia María Edilma Güegüe María Eugenia Toconás María Fernanda Ulcué María Yasmin Corpus María Zoraida Chocué Mary Luz Ulcué Mónica Tenorio Ofelia Camayo Olga Lucia Toconás Olga Nory Ulcué Orlando Ulcué Collazos Sebastiana Guasaquillo Yudi Tatiana Ulcué

Nasa kiwe tek ksxaw Ana Lucelly Huila Güetio Carmen Gloria Campo Claudia Patricia Tamayo Concepción Benavidez Fabiola Dagua Ismael Cruz Ismenia Torchez Jhon Jairo Rivera Julian Dizú Luz Mery Cruz Magdalena Cayapú María Isabel Mina

María Ita Ledezma Martha Liliana Téllez Rosa Flor Yule Sandra Milet Güetio Yolima Güetio Jorge Escue José Cruz Dagua Poscué

Pueblo Nuevo Adolfo Fernández Alexander Guasa Daveymar Yonda Deicy Yonda Diana Patricia Yotengo Dora Liz Fernández Gabriel Quiguanás Hernán Paví Isabel Carabali Jesús Albeiro Chocué Jose Arley Achicué Limbania Meza Lucy Constanza Fernández Luz Carine Guasa Luz Dari Yatacue Luz Marina Fernández Maria Argenis Menza María Isabel Fernández Maria Obelma Luligo Mildre Fernández Nancy Trochez Nelly Hurtado Orfelina Hurtado Rubhbillibran Castro

Silvia Corte Silvio Cuetochambo Yeldra Cuetochambo Yennifer Pilcue

San Francisco Adriana Julicue Ul Ana Delia Julicue Ñuscue Argenis Vitonás Aura Eliza Salazar Poquiguegue Aurora Coicué Musicue Bertha Musicue Brayan Mestizo Diaz Clara Emilia Musicue Ul Elvia Cecilia Poscué Etelvina Mosquera Fabián Rivera Flor Ilia Mestizo Floresmira Mestizo Baicue Florinda Taquinás Quitumbo Ilia Eva Vitoncó Conda Ismaelina Pazu Ul José Bernardo Pazu Mestizo Karen Yuliana Pazu Luz Marina Ul Ul Magnolia Güejia Magnolia Paví Medina Marco Tulio Tenorio María Delfina Pavi María Nancy Poscué Yule Maria Teresa Ascue Maricela Casamachin Mariela Musicue


Martha Cecilia Paví Monica Medina Martínez Omaira Pazu Ul Omaira Zapata Julicue Paola Poto Rosalia Julicue Rubiela Musicue ul Teresa Mestizo Pazu Virgelina Maria Paví Julicue

Escuela Interétnica de Mujeres Adilia García Agustina Mejía Dinas Alicia Castillo Laspriella Alix Morales Marín Alma Lorena Collazos Guacheta Amalia Lasso Viajara Amparo Güetio Medina Ana Ayde Vitoncó Ana María Ramos Tróchez Ana Melva Banguero Ana Milena Sandoval Ana Mireya Caracas Ocoro Ana Yamileth Pequi Ascue Angie Liceth Camayo Lame Armencia Lame Ayde Morales Carmenza Carabali Carol Juliana Soto G. Celia Umenza Velasco Clara Yelinda Pavi Ul Dahiany Caracas Filigrana Deyanira Gonzalías

Dilia Inés Forcy Peña Domitila Tombé Ul Dora Lilia Medina Pavi Dora Ruth Mesa Peteche Doris Minota Edwin Güejia Cañas Ermógenes Perdomo Esperanza Salazar Carabali Flor Alba Escue Dagua Francy Liliana Pequi Ascue Francy Yovana Pavi Ul Gabriela Caso Gloria Edilma Peña Díaz Honorio Soto Ilse Navia Isabel Campo Perdomo Iván Marino Campo Poscué José Idier Chocué Ul Julia Rivera Quiguanas Kelly Dahianna Epe Lame Kelly Yurany Gutiérrez Gutiérrez Lady Yohana Lame Ipia Leidy Johanna Lame Ipia Leidy Lorena Perdomo Lame Leidy Rocío Fernández Rivera Leidy Yohana Cometa Escué Lina Marcela Sarria Daza Luz Dari Ascue Yule Luz Estela Pequi Ascue Luz Karime Ciclos Gómez Luz Marina Escué Salazar Luz Mirian Uino Yatacue Luz Navia Alegría Lasso

María Alejandra Carabali María Asceneth Pérez Peña María Cecilia Ulcué Basto María Consuelo Lasso Ocoro María Florencia Zapata D. Maribel Ulchur Menza Maribel Cometa Maritza Díaz Marleny Lame Mónica Andrea Garcés Obeida Cometa Escué Obilmer Conda Ul Orlando Ipia Ramos Ortencia Ul Escué Paola Andrea Rivera Secue Paola Moran Romero Piedad Dicue Largo Rosa María Caicedo Mosquera Rosa Ximena Carabali Rosalbina Boyocue Tenorio Ruth Enid Lasso Carabali Saudy Jhoana Almendra Trochez Sofia Escué Collazos Tatiana Mildred George Escué Teresa Rivera Alegrías Yeimy Alejandra Niquinas Yolanda Mina

Talleristas ACIN: Bertha RiveraCelia Umenza Alejandra Llanos Eimy Johanna Chilo Keyla Bedoya Rosalba Velasco

ONIC: Aissa Zuleta

Corporación Ensayos: Andrea Martaló Diana Granados Marcela Amador Ospina Luis Alejandro Delgado

Corporación Humanas: Adriana Benjumea.


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Durante más de un año, un grupo de mujeres y hombres del resguardo de Cxa Cxa Wala participamos en el proceso de formación de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política” coordinada por la Casa de Pensamiento, el Programa Mujer, el Tejido de Educación de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN y la Corporación Ensayos para la promoción de la Cultura Política. Esta escuela responde al mandato de Gobierno Propio y al de Minga social y comunitaria y busca, especialmente, fortalecer la participación política de las mujeres en la familia, la comunidad y la organización desde una perspectiva de respeto, reconocimiento y exigibilidad de los derechos de las mujeres indígenas de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN.

cer nuestros conocimientos y aportar de una mejor manera al proceso organizativo, los Planes de Vida y el Plan Territorial Cultural, hemos creado este plan de incidencia y acción política para luchar en contra de las violencias hacia las mujeres, niños, niñas, jóvenes y mayores de las comunidades nasa, campesinas y afrodescendientes del municipio de Corinto, Cauca. Entendemos por incidencia la acción de intervenir, influenciar en las dificultades, buscar el mejoramiento de nuestra comunidad, decidir a partir de nuestras estrategias propias, hacer para transformar esas situaciones que nos impiden a las mujeres tener una mejor vida para nosotras, para nuestras familias y para la comunidad en general. Para que todo esto que aparece en este documento deje de ser un sueño y se convierta en realidad, nuestra tarea es buscar el apoyo de las autoridades y de la comunidad en general para fortalecer la organización mediante acciones colectivas, respondiendo a los mandatos y concentrándonos en superar y transformar el problema de violencias hacia las mujeres, niños, niñas, jóvenes y mayores de las comunidades nasa, campesinas y afrodescendientes del municipio de Corinto, Cauca, que es el problema en el que hemos decidido enfocarnos. A su vez, una de las tareas de la autoridad y de la comunidad en general debe ser reconocer y apoyar el trabajo que realizamos en el marco de este espacio de formación política para que el territorio en el que vivimos sea mejor. Partimos, entonces, de la idea de que si vivimos en un territorio interétnico e intercultural, las rutas que debemos trazar para resolver los problemas que nos afectan deben partir de reconocer esta situación y de plantear estrategias que nos vinculen a todas las comunidades que hacemos presencia en el territorio.

Durante nuestro proceso de formación, hemos conocido la historia de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres y nos hemos aproximado a algunos de los instrumentos jurídicos existentes a nivel nacional e internacional para su exigibilidad. También hemos reflexionado sobre la manera como las mujeres y hombres del resguardo de Cxa Cxa Wala entendemos la política y hemos identificado las prácticas políticas que cotidianamente realizamos. Algunas de ellas, resultan nocivas para el ejercicio de nuestros derechos, mientras que hay otras que es necesario potenciar. A partir de la discusión y el análisis de la situación actual de nuestros derechos como mujeres nasa a nivel local, hemos encontrado la urgencia de definir acciones concretas que promuevan nuestra participación política en el espacio familiar, comunitario, local, regional y nacional para transformar nuestras vidas como mujeres y construir el wet wet fxizenxi que tanto deseamos y necesitamos. En el marco del proceso que hemos desarrollado, identificamos los problemas que tenemos en el resguardo y con el ánimo de enrique5


El contexto: problemáticas identificadas en el resguardo de Cxa Cxa Wala y territorio de Corinto.

las mujeres, niños, niñas y ancianos por causa de las fumigaciones contra los cultivos de uso ilícito, entre otras.

En el municipio de Corinto existe una gran diversidad social y cultural pues aquí confluye el pueblo nasa, las comunidades campesinas y afrodescendientes. Geográficamente, el resguardo limita con sectores amplios del monocultivo de caña, motivo por el cual se han generado tensiones y disputas territoriales con los terratenientes y, por este motivo, entre otros, el resguardo es un referente histórico de la lucha por el derecho al territorio por parte de los pueblos indígenas en general, y del pueblo nasa, en particular.

Hoy las mujeres somos conscientes que nadie va a solucionar nuestros problemas si nosotras no tenemos una participación amplia, activa y argumentada que nos permita transformar las situaciones que vivimos. Sabemos que históricamente las mujeres indígenas hemos sido relegadas de los espacios de participación y de toma de decisiones. Por eso, la garantía para la plena participación y representación de las mujeres en los espacios comunitarios y en la organización no depende sólo de nosotras. Los hombres deben acompañarnos en este proceso, reconociendo que nosotras también tenemos capacidades para discutir, analizar, reflexionar y construir.

Históricamente, el municipio de Corinto ha sido un escenario del conflicto armado y durante nuestro proceso de formación en la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política” hemos dialogado sobre las diversas maneras en las que esto genera diversos impactos en nuestras vidas, en la de nuestras familias, la comunidad y el territorio. También hemos reflexionado sobre otras situaciones que nos afectan como mujeres y hemos identificado varias de ellas: la violencia intrafamiliar, la violencia sexual y el maltrato por parte de los hombres hacia las mujeres, las calumnias, las infidelidades, la descomposición social, las discriminaciones hacia las mujeres con cargos de autoridad, los embarazos a temprana edad, la irresponsabilidad por parte de los padres, el debilitamiento de la educación y la salud propias, los conflictos territoriales interétnicos, la baja participación de los jóvenes en los espacios de la organización, el aumento de la prostitución generada por la presencia de actores armados y cultivos ilícitos, la drogadicción, el hecho de que algunas iglesias que hacen presencia en nuestro territorio poco valoran la medicina tradicional, la pérdida del nasayuwe y la identidad cultural, las bonanzas de la coca y el aumento de los invernaderos en nuestros territorios, la presencia de actores armados, la violencia sexual hacia las mujeres y las niñas por parte de los actores armados, el tráfico de órganos, las afectaciones en la salud de

Consideramos que debe ser una tarea de todos y todas garantizar las condiciones para la inclusión y la participación de las mujeres y los jóvenes en las decisiones y en el rumbo de la comunidad y la organización. Esto implica, principalmente, promover y apoyar la creación de espacios de capacitación y liderazgo político para lograr que nuestra participación sea mucho más efectiva y plena tanto en los escenarios comunitarios como en los escenarios institucionales a nivel municipal y regional. Implica también reconocer los procesos de formación política en los que hemos estado vinculadas las mujeres que nos han permitido cualificarnos. Cada una y cada uno de nosotros como participantes de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política”, así como de otros espacios de formación, hemos desarrollado habilidades que deben ser reconocidas y tenidas en cuenta en los espacios comunitarios de toma de decisiones. Lo que vemos que ha sucedido hasta el momento, salvo contadas excepciones, es que las autoridades y la comunidad en general no valora los conocimientos adquiridos en estos espacios de formación y no los tiene en cuenta a la hora de conformar los equipos de trabajo de los cabildos. De ahí la importancia de hacer 6


el seguimiento de los espacios de formación que tenemos y de las personas que nos hemos cualificado.

las familias, las asambleas, las reuniones de las juntas de acción comunal, las juntas directivas de los cabildos, las mingas, los congresos y las movilizaciones hacen parte del repertorio de escenarios. A nivel externo, aparecen de manera fundamental la alcaldía, la comisaría de familia, el ICBF, entre otros. A favor de nuestra lucha tendríamos a las autoridades del cabildo, los y las coordinadoras de los tejidos y programas del cabildo y de la organización ACIN, así como aliados y aliadas de otras entidades de tipo comunitario que nos posibiliten la articulación de nuestras propuestas. A nivel local, varios de los presidentes de las juntas de acción comunal están en contra del cabildo y no trabajan de manera articulada, mientras que otros sí. Esta situación se convierte en un obstáculo para resolver los problemas que vivimos actualmente en el resguardo. También las iglesias que hacen presencia en el territorio son opositoras del cabildo. Por este motivo, debemos hacer un trabajo serio y responsable para reconstruir esas relaciones que a veces parecen estar rotas.

Como fruto de nuestro proceso de formación, y después de analizar las problemáticas que afectan nuestras vidas como mujeres nasa del resguardo de Cxa Cxa Wala, decidimos abrir camino y enfocarnos en los temas que sentimos que más nos aquejan a las mujeres nasa. Desde nuestro análisis, aunque identificamos una gran cantidad de problemas, decidimos priorizar uno de ellos pues nos impide vivir en armonía y equilibrio: las violencias hacia las mujeres o, como lo llamamos comúnmente, el maltrato. Nuestra lucha contra el maltrato hacia las mujeres se fundamenta en la ley propia en la cosmovisión para vivir el wet wet fxizenxi. Al reflexionar sobre el camino que queremos abrir y recorrer para transformar las situaciones de violencias que vivimos las mujeres del resguardo, hemos reflexionado sobre los actores políticos y los escenarios en los que debemos hacer incidencia. A nivel interno,

Luchar en contra de las violencias hacia las mujeres, niños, niñas, jóvenes y mayores de las comunidades nasa, campesinas y afrodescendientes del resguardo de Cxa Cxa Wala y del territorio de Corinto, Cauca.

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Cada una de las estrategias y actividades que contiene nuestro Plan de incidencia estarán sujetas a seguimiento y evaluación periódica por parte del equipo de participantes de la Escuela que, a la vez, convocaría al Programa Mujer, a las directivas del cabildo y a otras instancias que considere convenientes aproximadamente cada dos meses. Esta fase es fundamental para garantizar el desarrollo de las actividades previstas y exige una valoración sobre los logros y las dificultades durante el proceso. 9


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Durante más de un año, un grupo de mujeres y hombres del resguardo de Nasa Kiwe Tek Ksxaw, del municipio de Santander de Quilichao, participamos en el proceso de formación de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política” coordinada por la Casa de Pensamiento, el Programa Mujer, el Tejido de Educación de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN y la Corporación Ensayos para la promoción de la Cultura Política. Esta escuela responde al mandato de Gobierno Propio y al de Minga social y comunitaria y busca, especialmente, fortalecer la participación política de las mujeres en la familia, la comunidad y la organización desde una perspectiva de respeto, reconocimiento y exigibilidad de los derechos de las mujeres indígenas de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN.

urgencia de definir acciones concretas que promuevan nuestra participación política en el espacio familiar, comunitario, local, regional y nacional para transformar nuestras vidas como mujeres y construir el wet wet fxizenxi que tanto deseamos y necesitamos. En el marco del proceso que hemos desarrollado, identificamos los problemas que tenemos en el resguardo y con el ánimo de enriquecer nuestros conocimientos y aportar de una mejor manera al proceso organizativo, los Planes de Vida y el Plan Territorial Cultural, hemos creado este plan de incidencia y acción política para luchar en contra de la vulneración de nuestro derecho como mujeres a la participación política. Entendemos por incidencia la acción de intervenir, afectar, influenciar en las dificultades, buscar el mejoramiento de nuestra comunidad, decidir a partir de nuestras estrategias propias, y hacer para transformar esas situaciones que nos impiden a las mujeres tener una mejor vida para nosotras, para nuestras familias y para la comunidad en general. Para que todo esto que aparece en este documento deje de ser un sueño y se convierta en realidad, nuestra tarea es buscar el apoyo de las autoridades y de la comunidad en general para fortalecer la organización mediante acciones colectivas que responden al mandato de gobierno propio. Por eso hemos decidido concentrarnos en enfrentar el problema que vivimos actualmente de vulneración de nuestro derecho a la participación política como mujeres en el resguardo de Nasa Kiwe Tek Ksxaw.

Durante nuestro proceso de formación, hemos conocido la historia de los derechos humanos así como de los derechos de las mujeres y nos hemos aproximado a algunos de los instrumentos jurídicos existentes a nivel nacional e internacional para su exigibilidad. También hemos reflexionado sobre la manera como las mujeres y hombres del resguardo de Nasa Kiwe Tek Ksxaw entendemos la política y hemos identificado las prácticas políticas que cotidianamente realizamos. Algunas de ellas, resultan nocivas para el ejercicio de nuestros derechos, mientras que hay otras que es necesario potenciar. A partir de la discusión y el análisis de la situación actual de nuestros derechos como mujeres a nivel local, hemos encontrado la 11


El contexto: problemáticas y potencialidades identificadas en el resguardo de Nasa Kiwe.

las escuelas y los problemas en la prevención y atención en salud de los y las usuarias de la AIC.

EL resguardo de Nasa Kiwe Tek Ksxaw (territorio de los tres sueños), ubicado en el municipio de Santander de Quilichao y constituido desde el año 2000, está habitado por la comunidad nasa, campesina y afrodescendiente. Geográficamente, el resguardo limita con sectores amplios del monocultivo de caña y de enclaves mineros. También limita con zonas urbanas y vías centrales como la variante que comunica a Cali y Popayán y una zona de parques industriales.

Hay otros problemas que también están afectando nuestras vidas como mujeres. Por ejemplo, en las zonas aledañas se ha agudizado la práctica de la minería y esto nos está destruyendo la madre tierra porque se está contaminando el agua con químicos. De algún modo, esto no sólo está afectando nuestra salud, sino que está causando la muerte de los animales y afectando los cultivos. Teniendo en cuenta que el resguardo limita con áreas de explotación minera, la incursión de maquinaria de minería ilegal es constante. Esto genera la intervención frecuente de la fuerza pública, lo cual desencadena conflictos en nuestro territorio y agudiza situaciones de violencia. La minería, a la que acuden personas en busca de sustento para su familia, ha ocasionado una innumerable cantidad de víctimas que han quedado sepultadas en los socavones. Pareciera que por la abundancia del oro, se ha generado más ambición. Muchas personas ven ese tipo de economía como una alternativa, pero lo que se ha presentado es que hay más pobreza que antes y abandono y destrucción de los hogares.

Es importante decir que en el resguardo no contamos con zonas de recreación, ni tampoco servicio de acueducto y alcantarillado, y tenemos un déficit de aulas de clase en la escuela. Esto genera problemas en la educación en nuestro resguardo y consideramos que es necesario enfrentar este problema pues eso tiene un impacto muy serio en la calidad educativa. También nos preocupa el aumento de la drogadicción entre la población joven que habita en el resguardo, así como el incremento de los robos.

Sin embargo, como fruto de nuestro proceso de formación, y después de analizar las problemáticas que afectan nuestras vidas como mujeres del resguardo de Nasa Kiwe Tek Ksxaw, decidimos abrir camino y enfocarnos en el tema que sentimos que más nos afecta a las mujeres en este momento: la vulneración de nuestro derecho a la participación política. La persistencia de este problema nos impide a las mujeres vivir el wet wet fxizenxi, de allí que hayamos decidido unirnos para transformarlo.

Durante nuestro proceso de formación hemos analizado que el autoritarismo que existe actualmente entre algunos de los líderes y lideresas del resguardo impide que haya una amplia participación comunitaria. Particularmente, sentimos que esta práctica política ha resultado nociva para nosotras las mujeres pues ha impedido que participemos en igualdad de condiciones, ha generado señalamientos hacia muchas de nosotras, ha agudizado los conflictos comunitarios y ha impedido su resolución. También hemos conversado sobre los problemas que vivimos en nuestras familias, entre los cuales podemos incluir el abuso sexual a menores de edad, la drogadicción y alcoholismo de los jóvenes, la intolerancia de los niños y niñas en los espacios de la escuela, el maltrato hacia las mujeres por parte de sus parejas, la disminución en la calidad educativa en 12


Problema priorizado: la vulneración de nuestro derecho como mujeres a la participación política en el resguardo de Nasa Kiwe Tek Ksxaw.

de decisiones. Por eso, la garantía para la plena participación y representación de las mujeres en los espacios comunitarios y en la organización no depende sólo de nosotras. Los hombres deben acompañarnos en este proceso, reconociendo que nosotras también tenemos capacidades para discutir, analizar, reflexionar y construir.

Descripción del problema En el tema de la participación política, las mujeres del resguardo sentimos que dentro de los espacios comunitarios (asambleas, reuniones, juntas, entre otros) no podemos hablar libremente, nuestra voz y nuestras acciones son interrumpidas. En muchas ocasiones hemos buscamos el acceso a la justicia propia pero ese derecho nos ha sido negado por parte de algunas autoridades. En varias oportunidades, hemos sentido que sufrimos de persecución política cuando ejercemos algún cargo, lo cual nos imposibilita llevar adelante las acciones que nos hemos propuesto en la estructura del cabildo. Sentimos que en la toma de decisiones, así como en la composición misma del cabildo, hay una desigualdad muy marcada entre hombres y mujeres. Con frecuencia sentimos que muchos de nuestros derechos como mujeres son negados y, entre ellos, el derecho a la participación política. Por este motivo, hemos decidido construir este plan de acción para fortalecer nuestra participación política como mujeres pues de su ampliación, reconocimiento y respeto parte la construcción de un proceso político fuerte y coherente con los principios de unidad, tierra, cultura y autonomía que defendemos como pueblo indígena. Creemos que sin nuestra participación amplia, cualificada y legítima, los conflictos comunitarios cada vez más van a profundizarse, afectando nuestra pervivencia como comunidad.

Consideramos que debe ser una tarea de todos y todas garantizar las condiciones para la inclusión y la participación de las mujeres y los jóvenes en las decisiones y en el rumbo de nuestra comunidad y nuestra organización. Esto implica, principalmente, promover y apoyar la creación de espacios de capacitación y liderazgo político para lograr que nuestra participación sea mucho más efectiva y plena tanto en los escenarios comunitarios como en los escenarios institucionales a nivel municipal y regional. Implica también reconocer los procesos de formación política en los que hemos estado vinculadas las mujeres que nos han permitido cualificarnos. Cada una y cada uno de nosotros como participantes de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política”, así como de otros espacios de formación, hemos desarrollado habilidades que deben ser reconocidas y tenidas en cuenta en los espacios comunitarios de toma de decisiones. Lo que vemos que ha sucedido hasta el momento, salvo contadas excepciones, es que las autoridades y la comunidad en general no valora los conocimientos adquiridos en estos espacios de formación y poco los tiene en cuenta a la hora de conformar los equipos de trabajo de los cabildos. De ahí la importancia de hacer el seguimiento de los espacios de formación que tenemos y de las personas que nos hemos cualificado para fortalecer nuestro proceso comunitario. Al reflexionar sobre el camino que queremos abrir y recorrer para transformar esta situación, hemos identificado los actores políticos y los escenarios en los que debemos hacer alianzas y acciones puntuales para que sigamos tejiendo nuestras propuestas como mujeres. A nivel interno, las familias, las asambleas, las reuniones

Hoy las mujeres somos conscientes que nadie va a solucionar nuestros problemas si nosotras no tenemos una participación amplia, activa y argumentada que nos permita transformar las situaciones que vivimos. Sabemos que históricamente las mujeres indígenas hemos sido relegadas de los espacios de participación y de toma 13


de la junta de acción comunal, las juntas directivas del cabildo, las mingas, los congresos y las movilizaciones hacen parte del repertorio de escenarios. A nivel externo, aparecen de manera fundamental la alcaldía, la comisaría de familia, el ICBF, entre otros.

importante nuestra participación. También hay algunos hombres que han participado de este espacio de formación y también se han convertido en aliados de nuestra lucha: compañeros que han ejercido cargos de autoridad, líderes de las juntas de acción comunal, padres de familia.

Quisiéramos también incluir a algunas mujeres autoridades del cabildo que actualmente les interesa nuestro trabajo. Ellas serían nuestras aliadas para cumplir con nuestro objetivo. Por ejemplo, la gobernadora suplente actual acompañó en varias oportunidades la escuela y la capitana y la coordinadora local del Programa Mujer participan en el espacio de formación de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política”. También otras mujeres del resguardo que hacen parte de tejidos y programas de la ACIN pueden apoyar nuestra propuesta de acción política. Valoramos que espacios como la Casa de Pensamiento, el Programa Mujer, el Tejido de Educación y el Programa de Familia han impulsado de manera

Esperamos que nuestra voz llegue y sea tan potente que podamos construir más alianzas con las autoridades que nos representan para que sigamos construyendo un proceso político fuerte y cohesionado, donde los conflictos y problemas comunitarios se enfrenten de manera oportuna para mantener la unidad. También desde afuera quisiéramos establecer un diálogo político y construir alianzas con otras organizaciones sociales, mesas de mujeres locales y entes públicos como la alcaldía ya que nuestro territorio abarca zonas urbanas y eso significa que otras estructuras también se podrían apoyar nuestro trabajo.

Luchar en contra de la vulneración de nuestro derecho a la participación política como mujeres del resguardo de Nasa Kiwe Tek Ksxaw.

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Cada una de las estrategias y actividades que contiene nuestro Plan de incidencia estarán sujetas a seguimiento y evaluación periódica por parte del equipo de participantes de la Escuela que, a la vez, convocaría al Programa Mujer, a las directivas del cabildo y a otras instancias que considere convenientes aproximadamente cada dos meses. Esta fase es fundamental para garantizar el desarrollo de las actividades previstas y exige una valoración sobre los logros y las dificultades durante el proceso.

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Durante un año, un grupo de mujeres y hombres del resguardo de Munchique-Los Tigres participamos en el proceso de formación política de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política” coordinada por la Casa de Pensamiento, el Programa Mujer, el Tejido de Educación de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN y la Corporación Ensayos para la promoción de la Cultura Política. Esta escuela responde al mandato de Gobierno Propio y al de Minga social y comunitaria a través del fortalecimiento de la participación política de las mujeres en la familia, la comunidad y la organización desde una perspectiva de respeto, reconocimiento y exigibilidad de los derechos de las mujeres indígenas.

A partir de la discusión y el análisis de la situación actual de nuestros derechos como mujeres nasa a nivel local, hemos encontrado la urgencia de definir acciones concretas que promuevan nuestra participación política en el espacio familiar, comunitario, local, regional y nacional para transformar nuestras vidas como mujeres y construir el wet wet fxizenxi que tanto deseamos y necesitamos. En el marco del proceso de formación que hemos desarrollado, identificamos los problemas que tenemos en el resguardo, entre los que se encuentran: las violencias hacia las mujeres, el debilitamiento de la justicia propia, la minería y la contaminación que ésta genera, así como los problemas de salud que tenemos las mujeres. Frente a estos problemas que nos afectan, queremos contribuir a abrir el camino para construir desde nuestros corazones una mejor vida para las mujeres. Así, con el ánimo de enriquecer nuestros conocimientos y aportar de una mejor manera al proceso organizativo, los Planes de Vida y el Plan Territorial Cultural, hemos creado este plan de acción que llamamos Yaçkawe’sx dxi’ja’s thegya’ kwe’sx üusa’s nuyçxhacxhan u’jweka (Para volver al camino ancestral vamos fortaleciendo nuestro pensamiento).

Durante nuestro proceso de formación, hemos conocido la historia de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres y nos hemos aproximado a algunos de los instrumentos jurídicos existentes a nivel nacional e internacional para su exigibilidad. También hemos reflexionado sobre la manera como las mujeres y hombres del resguardo entendemos la política y hemos identificado las prácticas políticas que cotidianamente realizamos. Hemos discutido que algunas de ellas resultan nocivas para el ejercicio de nuestros derechos como mujeres, mientras que hay otras que es necesario potenciar. 18


El contexto: problemáticas identificadas en el resguardo de Munchique-Los Tigres

ocurre en presencia de los hijos y las hijas. Frente a esto, hemos visto que cuando hay problemas familiares, los niños, niñas y jóvenes consideran que una de las formas de tomar distancia de ellos es vinculándose a los grupos armados, principalmente la guerrilla. O también se refugian en el alcohol y en las drogas. Por eso en diferentes oportunidades las mujeres del resguardo hemos dicho que no queremos que haya violencias en nuestros hogares pues las consecuencias son mUltiples. Para nosotras las mujeres, la armonía y la paz empiezan en el hogar.

En el municipio de Santander de Quilichao, Cauca, se encuentra el resguardo de Munchique - Los Tigres que en la actualidad cuenta con un total de 934 familias nasa, de las cuales 1.856 (50.6%) personas son hombres y 1.806 son mujeres (49.4%). El total de la población censada en el cabildo, según datos de 2013, es de 3.662 personas. Nuestro territorio es rico en fauna, flora y tiene muchos nacimientos de agua y diversidad de animales silvestres. La Aurora, lugar de la sede del cabildo, así como las demás veredas de la parte baja, se abastecen con el agua del rio Sondoco. Nuestra economía se basa en los cultivos de fique, café, mora, granadilla, lulo, hortalizas, papa, maíz, arveja, frijol.

Sin embargo, aunque todas estas situaciones de violencia afectan nuestras vidas como mujeres, sentimos que muchas veces las autoridades no nos ponen mucha atención con las demandas y creemos que eso es una injusticia que debe ser superada para fortalecer nuestro cabildo y nuestra organización. Las mujeres muchas veces somos llevadas a la cárcel sin tener en claro de qué se nos acusa. Tenemos la sensación de que hay ocasiones en las que las mujeres nos animamos a demandar y, por lo general, las autoridades y el equipo jurídico del cabildo les creen más a los hombres que a las mujeres, lo cual no ayuda a fortalecer nuestro proceso organizativo ni tampoco mejora la vida de nuestras familias y de la comunidad en general. Consideramos que es importante lograr la conciliación entre familiares, luego hacer la armonización con los mayores y de ahí sí entraríamos con la autoridad para la aplicación de remedio. En este sentido, creemos que una de las formas de lograr la armonía dentro del territorio es fortaleciendo el acceso a la justicia, lo cual va a llevarnos a ejercer de una mejor manera el gobierno propio por el que históricamente hemos luchado.

En el marco de la escuela de formación política, como mujeres de este territorio, identificamos diferentes problemáticas: la violencia intrafamiliar, los abusos y la violencia sexual hacia las mujeres y las niñas, la drogadicción de los jóvenes, los embarazos de jóvenes a temprana edad, las infidelidades, la irresponsabilidad de los padres, la falta de garantías para la participación política de las mujeres, la presencia de actores armados en nuestros territorios, la violencia política hacia los líderes de la comunidad, la minería ilegal en nuestros sitios sagrados, la contaminación de nuestros ríos causada por la minería, el tránsito de ilícitos por nuestro territorio, la desnutrición de los niños y las niñas, la disminución en la producción de alimentos, entre otros. Todas estas situaciones generan desarmonía en la familia, en la comunidad y en nuestra vida como mujeres.

En relación con la educación, vemos con preocupación la pérdida del nasayuwe y consideramos que es necesario fortalecer los procesos de educación propia. En el caso de la salud, las mujeres estamos siendo afectadas por diferentes enfermedades y cada vez más acudimos a la medicina “occidental”, lo cual perjudica nuestros

Sobre las violencias hacia nosotras las mujeres, creemos que uno de los motivos que la agudiza es el consumo de alcohol, los chismes, las envidias, las infidelidades y los celos. En la mayoría de los casos, el maltrato físico por parte de los hombres hacia las mujeres 19


cuerpos. Es necesario fortalecer nuestra medicina tradicional, promoviendo las huertas medicinales y el ejercicio espiritual que realizan los ThƝ Wala.

municipal y regional. Implica también reconocer los procesos de formación política en los que hemos estado vinculadas las mujeres que nos han permitido cualificarnos. Cada una y cada uno de nosotros como participantes de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política”, así como de otros espacios de formación, hemos desarrollado habilidades que deben ser reconocidas y tenidas en cuenta en los espacios comunitarios de toma de decisiones. Lo que vemos que ha sucedido hasta el momento, salvo contadas excepciones, es que las autoridades y la comunidad en general no valora los conocimientos adquiridos en estos espacios de formación y no los tiene en cuenta a la hora de conformar los equipos de trabajo de los cabildos. De ahí la importancia de hacer el seguimiento de los espacios de formación que tenemos y de las personas que nos hemos cualificado.

En los Ultimos años han aumentado las divisiones comunitarias propiciadas por parte del gobierno y el estado colombiano, lo cual ha desembocado en la creación de organizaciones “paralelas” como la OPIC. Estas organizaciones, opositoras del cabildo, se han aliado con el estado y esto no ha permitido que podamos resolver muchas afectaciones que vivimos dentro de la comunidad. La única forma de hacerle frente a estas organizaciones que buscan dividir nuestro proceso es fortaleciéndonos internamente. Resolver los problemas comunitarios que tenemos hace parte de construir la fuerza y la unidad nasa. Hoy las mujeres somos conscientes que nadie va a solucionar nuestros problemas si nosotras no tenemos una participación amplia, activa y argumentada que nos permita transformar las situaciones que vivimos. Sabemos que históricamente las mujeres indígenas hemos sido relegadas de los espacios de participación y de toma de decisiones. Por eso, la garantía para la plena participación y representación de las mujeres en los espacios comunitarios y en la organización no depende sólo de nosotras. Los hombres deben acompañarnos en este proceso, reconociendo que nosotras también tenemos capacidades para discutir, analizar, reflexionar y construir.

Como fruto de nuestro proceso de formación, y después de analizar las problemáticas que afectan nuestras vidas como mujeres nasa del resguardo de Munchique – Los Tigres, decidimos abrir camino y enfocarnos en los temas que sentimos que más consecuencias y desequilibrios nos traen a las mujeres nasa: las violencias hacia las mujeres, el debilitamiento de la justicia propia, la minería y la contaminación ambiental que ésta genera. A continuación mostramos cuál sería ese camino.

Consideramos que debe ser una tarea de todos y todas garantizar las condiciones para la inclusión y la participación de las mujeres y los jóvenes en las decisiones y en el rumbo de nuestra comunidad. Esto implica, principalmente, promover y apoyar la creación de espacios de capacitación y liderazgo político para lograr que nuestra participación sea mucho más efectiva y plena tanto en los escenarios comunitarios como en los escenarios institucionales a nivel

Armonizar la vida en nuestro territorio luchando en contra de las violencias hacia las mujeres, en contra de la minería y fortaleciendo la justicia propia. 20


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Durante más de un año, un grupo de mujeres y hombres del cabildo de Pueblo Nuevo-Ceral participamos en el proceso de formación de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política” coordinada por la Casa de Pensamiento, el Programa Mujer, el Tejido de Educación de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN y la Corporación Ensayos para la promoción de la Cultura Política. Esta escuela responde al mandato de Gobierno Propio y al de Minga social y comunitaria y busca, especialmente, fortalecer la participación política de las mujeres en la familia, la comunidad y la organización desde una perspectiva de respeto, reconocimiento y exigibilidad de los derechos de las mujeres indígenas de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN.

A partir de la discusión y el análisis de la situación actual de nuestros derechos como mujeres a nivel local, hemos encontrado la urgencia de definir acciones concretas que promuevan nuestra participación política en el espacio familiar, comunitario, local, regional y nacional para transformar nuestras vidas como mujeres y construir el wet wet fxizenxi que tanto deseamos y necesitamos. En el marco del proceso que hemos desarrollado, identificamos los problemas y potencialidades que tenemos en el territorio y decidimos priorizar dos de las problemáticas que más nos afectan: la violencia física hacia las mujeres nasa y la presencia de minas antipersonal en el cabildo de Pueblo Nuevo Ceral. Así, con el ánimo de enriquecer nuestros conocimientos y aportar de una mejor manera al proceso organizativo, los Planes de Vida y el Plan Territorial Cultural, hemos creado este plan que presenta una serie de propuestas tejidas desde las mujeres para luchar en contra de estos problemas que impiden que vivamos una vida en armonía y equilibrio en nuestro territorio.

Durante nuestro proceso de formación, hemos conocido la historia de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres y nos hemos aproximado a algunos de los instrumentos jurídicos existentes a nivel nacional e internacional para su exigibilidad. También hemos reflexionado sobre la manera como las mujeres y hombres del cabildo de Pueblo Nuevo-Ceral entendemos la política y hemos identificado las prácticas políticas que cotidianamente realizamos. Algunas de ellas resultan nocivas para el ejercicio de nuestros derechos, mientras que hay otras que es necesario potenciar. 23


El contexto: problemáticas y potencialidades identificadas en el cabildo de Pueblo Nuevo Ceral.

En relación con el conflicto armado nos preocupa que en el territorio hay presencia de actores armados en confrontación constante. También nos afecta la incursión de multinacionales pues muchas de las familias que viven en las laderas y cerca al río han sido intimidadas y obligadas a desalojar y a abandonar su territorio. Esta situación está vinculada con el interés por la explotación de las fuentes hídricas a través de un megaproyecto en curso que busca construir la represa de “Mari López”. El temor generalizado es frente a un desplazamiento forzado de nuestras comunidades para darle paso a dicha iniciativa. Los resultados de su construcción, como lo hemos argumentado en diferentes oportunidades, son nocivos para toda la comunidad que habita en este territorio y por eso nos hemos opuesto a su construcción. Esto, sin embargo, ha generado reiteradas amenazas a nuestros comuneros y comuneras.

El cabildo de Pueblo Nuevo-Ceral se encuentra ubicado en el municipio de Buenos Aires está conformado por las veredas Cerro Azul, Pueblo Nuevo, La Explanación, Aures y El Ceral. Limita al norte con el Resguardo de La Paila, municipio de Buenos Aires; por el oriente con la vereda El Silencio, corregimiento El Ceral; por el occidente limita con la cordillera Occidental; y por el sur con la vereda La Esperanza, corregimiento El Porvenir. Por su ubicación geográfica, el municipio de Buenos Aires, durante los Ultimos 12 años, ha sido un lugar marcado por el conflicto armado. La presencia de actores armados legales e ilegales, la situación de marginación y exclusión de su población indígena y afrodescendiente, así como la presencia de cultivos de uso ilícito y la incursión de la minería, han configurado la dinámica de este territorio. A esto se suma el hecho de que venimos dando una lucha política y jurídica desde hace bastante tiempo para que nuestro territorio sea reconocido como resguardo, pero hasta el momento eso no ha sido posible porque no ha habido voluntad política por parte del gobierno colombiano. Sabemos que esto tiene que ver con que el territorio en el que vivimos es geoestratégico. Esta situación es una amenaza muy grande para nuestra pervivencia como pueblo y nos ubica en una posición de vulnerabilidad muy alta.

Creemos que ya hay un peligro sembrado en el territorio porque en algún momento de la historia de nuestro cabildo fuimos invadidos por el conflicto armado y aunque hemos intentado sobre llevar esta situación, seguimos encontrándonos dentro de una estrategia de guerra y riesgo permanente. Este riesgo se ve agudizado en la actualidad por la presencia de minas antipersonal en los caminos por donde transitan los niños y las niñas hacia las escuelas. En muchos casos, son ellos y ellas quienes juegan y desactivan estos artefactos, lo cual los pone en un peligro inminente. En relación con la tierra y el territorio encontramos que la principal debilidad que tenemos es que la comunidad no se apropia del territorio y, por lo tanto, no hay una conciencia de cuidado de nuestra madre tierra. La contaminación y el deterioro ambiental van en aumento porque muchos de nuestros comuneros y comuneras participan en la tala de bosques cerca de los nacimientos de agua. A esto se suman los impactos que ha generado la minería ilegal en la zona baja donde viven las comunidades afrodescendientes. Muchos nacimientos de agua y los ríos están contaminados por la extrac-

En el transcurso de esta etapa de formación política, las mujeres y hombres que participamos, provenientes de diferentes veredas del territorio así como de otras zonas aledañas, logramos identificar varias de las problemáticas que actualmente afectan a la comunidad, en general, y a las mujeres, en particular. Estas problemáticas están relacionadas principalmente con el conflicto armado, con la tierra y el territorio, la minería, con la participación comunitaria, las violencias hacia las mujeres, el acceso a la justicia, entre otras. 24


ción minera. Algunas de las veredas en nuestro territorio también tienen el problema de la producción de cultivos de uso ilícito.

tros y nosotras para enfrentar los problemas que tenemos y construir nuestros sueños como comunidad. Por este motivo, hacemos un llamado a fortalecer nuestro cabildo para que la vida comunitaria sea más plena y podamos vivir una vida más tranquila. Sólo el trabajo comunitario y la unidad como principio político puede ayudarnos a enfrentar de una manera más adecuada los problemas que nos afectan.

Durante los Ultimos años se han empezado a visibilizar los maltratos y agresiones físicas hacia las mujeres en muchas familias. Pero la mayoría de estas situaciones no se denuncian y cuando se hace creemos que el acceso a la justicia para las mujeres todavía no está plenamente garantizado. Hasta el momento, las autoridades y la comunidad en general desconoce la ruta jurídica para la atención frente a los casos de violencias hacia las mujeres. Quienes participamos en este espacio estamos empezando a conocerla y eso es un paso importante para resolver el problema. En este sentido, las autoridades y la comunidad en general debemos comprometernos con fortalecer la justicia propia. Es visible que en nuestro territorio muchas mujeres no hemos tenido acceso a la educación formal debido a la ausencia durante tantos años de una escuela o de un bachillerato que nos permitiera a nosotras como mujeres iniciar con nuestros estudios. A esto se suma el hecho de que anteriormente se pensaba que las mujeres no necesitábamos estudiar. Por este motivo, nuestras labores han girado en torno a los oficios de la casa y hemos tenido pocas posibilidades de participar en otras áreas del proceso organizativo, aunque somos conscientes de que las labores que realizamos en el hogar son fundamentales para mantener unidas nuestras familias, la comunidad y el proceso organizativo. El problema es que ese trabajo que hacemos en los hogares pocas veces es valorado. Algunas de nuestras compañeras, con mucho esfuerzo, han logrado participar en otros escenarios y una muestra de esto es, por ejemplo, la gobernadora del cabildo en este año 2014, así como otras mujeres que actualmente hacen parte de la directiva del cabildo.

Potencialidades Hemos adquirido con el tiempo cierto reconocimiento y eso ha permitido que hayamos ganado la instauración del cabildo como organización local. Hoy en día contamos con una infraestructura o casa del cabildo que, además, hemos declarado como sitio de asamblea permanente. También queremos valorar que el Programa Mujer, la Casa de Pensamiento y el Tejido de Educación estén acompañando de manera activa los procesos de formación política de las mujeres en el cabildo. Durante los dos últimos años hemos tenido dos autoridades que han sido mujeres y que se han sensibilizado con nuestras problemáticas y esto nos ha abierto el camino para visibilizar temas que han sido de desinterés constante para las autoridades y para la comunidad y que nos afectan en nuestra vida cotidiana. También hemos logrado motivar a algunas mujeres a que participen en los procesos de formación política. Consideramos que es importante continuar con esta estrategia de formación para seguir capacitando más mujeres que podamos participar y realizar acciones para mejorar nuestras vidas como mujeres, así como la vida de nuestras familias y de la comunidad en general.

En la actualidad vemos que dentro del proceso organizativo del cabildo tenemos problemas que afectan la unidad y por este motivo consideramos que es necesario recuperar la confianza entre noso-

En algunos momentos también los programas como el Económico ambiental, Salud, Familia, educación y Defensa de la vida de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN nos han acompañado. 25


Problema priorizado: la violencia física hacia las mujeres nasa y la presencia de minas antipersonal en el cabildo de Pueblo Nuevo Ceral.

Queremos también valorar de manera significativa el trabajo que realiza la guardia indígena en nuestro territorio. Como un espacio que convoca a los jóvenes, mujeres y hombres, este programa juega un papel muy importante ya que mitiga los impactos del conflicto armado en nuestro territorio. Por ello consideramos que es necesario que el cabildo y la comunidad en general se comprometan a continuar fortaleciendo el ejercicio de la guardia indígena en el cabildo de Pueblo Nuevo.

Descripción del problema A las mujeres nasa nos genera desarmonía la violencia física. Durante mucho tiempo hemos estado expuesta a ella. El miedo sigue latente porque numerosos casos que conocemos incluye a familiares, vecinas, amigas y mujeres de la comunidad. Muchas de nosotras hemos sido golpeadas, agredidas y aisladas en nuestros hogares, privadas de decir lo que sentimos, sometidas a guardar silencio. En la mayoría de casos, son los esposos o compañeros quienes ejercen esa violencia. Vemos que últimamente han aumentado las denuncias frente a los casos de violencia intrafamiliar, en casos concretos por violencia física hacia las mujeres. En cierta forma, no se ha logrado mucho pues éstas no han sido atendidas.

Nos gustaría resaltar también la responsabilidad, el trabajo y la dedicación que vemos en algunos de los líderes comunitarios afrodescendientes y la junta directiva del cabildo, quienes durante estos últimos periodos han participado en las escuelas de formación política sobre derechos de las mujeres. En sí queremos señalar que la existencia de este espacio de formación de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política” ha sido un escenario que ha ayudado a fortalecer nuestra participación política, a generar confianza y redes entre nosotras las mujeres, a construir alianzas con los hombres que hicieron parte de este espacio y que se solidarizaron con nuestros problemas. Todo esto lo logramos compartiendo nuestras experiencias como hombres y mujeres. Consideramos que es necesario continuar fortaleciendo la existencia de estos espacios de formación. Participar en estos escenarios nos ha ayudado también a orientar a nuestros hijos e hijas y a otras mujeres que atraviesan por situaciones de conflictos familiares.

En materia de atención frente a los casos, sabemos que existe una ruta de atención desde la mesa de familia de la Cxhab Wala Kiwe construida colectivamente y aprobada por las 19 autoridades de los cabildos del norte del Cauca. Sabemos que estas rutas fueron promovidas por parte de las mujeres de la Cxhab Wala Kiwe que están comprometidas en la lucha contra de la desarmonía familiar. Sin embargo, estas rutas no se están aplicando. Las mujeres seguimos sintiendo que no hay justicia para nosotras. El equipo de autoridades del cabildo no está respondiendo de manera pertinente y adecuada a nuestras necesidades y es importante pensar en las estrategias para superar esta situación. Otra problemática está relacionada con la presencia de artefactos explosivos en los caminos por donde transitan los niños, niñas, jóvenes y la comunidad en general. Esta situación se ha presentado por la confrontación que existe entre los actores armados legales 26


e ilegales que hacen presencia en nuestro territorio, exponiendo cada vez más nuestras vidas y limitando nuestros movimientos en el territorio.

guardia indígena, tejidos de la ACIN, ONG, organizaciones afro, consejos comunitarios, iglesias evangélicas, organizaciones de mujeres, juntas de acción comunal, coordinadores de tejidos locales, padres de familia, docentes de las instituciones, dinamizadores en las escuelas, la alcaldía de Buenos Aires y la defensoría del pueblo.

Nosotras y nosotros como participantes de la Escuela tenemos la iniciativa de responder a estas dos problemáticas con la expectativa también de un acompañamiento por parte de las autoridades indígenas locales, así como de actores a nivel regional y nacional. Es por ello que hemos pensado que quienes estarían a favor de esta propuesta de acción tejida desde las mujeres somos, en primera medida, nosotras mismas como participantes de la escuela, así como los hombres que hacen parte de este espacio de formación político. También podrían ser aliados en esta lucha algunos mayores, exgobernadores o ex autoridades, al igual que representantes, directivos, autoridades actuales del cabildo de Pueblo Nuevo, lideresas y líderes afro descendientes de la vereda el Carmen, la

Contamos con que el Programa Mujer, el Programa de Familia, la Casa de Pensamiento, el hilo psicosocial, el Tejido de educación, el Tejido de defensa de la vida, el tejido económico ambiental de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN puedan estar interesadas en apoyar nuestra propuesta. Al igual que las Alcaldías, comisarías de familia, redes de apoyo e instituciones y organizaciones que estén trabajando el tema de violencia contra las mujeres y el conflicto armado.

Luchar contra la violencia física hacia las mujeres nasa y contra la presencia de minas antipersonal en el cabildo de Pueblo Nuevo Ceral.

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Cada una de las estrategias y actividades que contiene nuestro Plan de acción estarán sujetas a seguimiento y evaluación periódica por parte del equipo de participantes de la Escuela que, a la vez, convocaría al Programa Mujer, a las directivas del cabildo y a otras instancias que considere convenientes aproximadamente cada dos meses. Esta fase es fundamental para garantizar el desarrollo de las actividades previstas y exige una valoración sobre los logros y las dificultades durante el proceso.

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decidir a partir de nuestras estrategias propias, hacer para transformar esas situaciones que nos impiden a las mujeres tener una mejor vida para nosotras, para nuestras familias y para la comunidad en general.

Durante más de un año, un grupo de mujeres y hombres del resguardo de San Francisco participamos en el proceso de formación de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política” coordinada por la Casa de Pensamiento, el Programa Mujer, el Tejido de Educación de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN y la Corporación Ensayos para la promoción de la Cultura Política. Esta escuela responde al mandato de Gobierno Propio y al de Minga social y comunitaria y busca, especialmente, fortalecer la participación política de las mujeres en la familia, la comunidad y la organización desde una perspectiva de respeto, reconocimiento y exigibilidad de los derechos de las mujeres indígenas de la Cxhab Wala Kiwe-ACIN.

En el marco del proceso que hemos desarrollado, identificamos los problemas y potencialidades que tenemos en el resguardo y decidimos priorizar la violencia sexual porque es una situación que afecta de manera dramática nuestras vidas, las de nuestras familias y a la comunidad en general. Con el ánimo de enriquecer nuestros conocimientos y aportar de una mejor manera al proceso organizativo, los Planes de Vida y el Plan Territorial Cultural, hemos creado este plan de incidencia y acción política para luchar contra la violencia sexual hacia las mujeres nasa en el resguardo de San Francisco.

Durante nuestro proceso de formación, hemos conocido la historia de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres y nos hemos aproximado a algunos de los instrumentos jurídicos existentes a nivel nacional e internacional para su exigibilidad. También hemos reflexionado sobre la manera como las mujeres y hombres del resguardo de San Francisco entendemos la política y hemos identificado las prácticas políticas que cotidianamente realizamos. Algunas de ellas, resultan nocivas para el ejercicio de nuestros derechos, mientras que hay otras que es necesario potenciar.

El contexto: problemáticas y potencialidades identificadas en el resguardo de San Francisco El resguardo de San Francisco, ubicado en la cordillera central, es un resguardo de origen colonial, al igual que los resguardos de Toribío y Tacueyó. Estos tres resguardos conforman el municipio de Toribío, Cauca. Por su ubicación geográfica, el municipio de Toribío ha sido históricamente un lugar marcado por el conflicto armado. La presencia de actores armados legales e ilegales, la situación de marginación y exclusión de su población mayoritariamente indígena, así como la presencia de cultivos de uso ilícito, han configurado la dinámica del municipio.

A partir de la discusión y el análisis de la situación actual de nuestros derechos como mujeres nasa a nivel local, hemos encontrado la urgencia de definir acciones concretas que promuevan nuestra participación política en el espacio familiar, comunitario, local, regional y nacional para transformar nuestras vidas como mujeres y construir el wet wet fxizenxi que tanto deseamos y necesitamos. Entendemos por incidencia la acción de intervenir, influenciar en las dificultades, buscar el mejoramiento de nuestra comunidad,

Según datos del censo del cabildo de San Francisco del año 2012, en el resguardo hay aproximadamente 2.018 familias que representan un total de 7.822 comuneros y comuneras. De este total, 3.973 personas son hombres y 3.849 son mujeres. La población del resguardo es mayoritariamente joven, lo cual debe tenerse en cuenta a la hora 31


de analizar las problemáticas y potencialidades del resguardo, que intentaremos mostrar de manera sintética a continuación.

el problema de la escasez de tierras y el uso que se le está dando a las que existen para los cultivos de uso ilícito. Esta situación revela, además, la imposibilidad que tenemos las mujeres de tener un adecuado acceso a la tierra, lo cual impide que podamos impulsar la producción de alimentos a través de las huertas-tul e imposibilita que desarrollemos actividades económicas que nos aseguren una mayor autonomía e independencia. Sin embargo, todavía urge profundizar más sobre las causas que continúan negándonos nuestro derecho a la tierra como mujeres nasa y es una tarea pendiente para las autoridades y para la comunidad en general adelantar un estudio sobre la situación actual del derecho de las mujeres a la tierra y al territorio en el resguardo de San Francisco.

Durante la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política”, las mujeres y hombres que participamos, provenientes de varias de las veredas del resguardo así como del centro poblado, logramos identificar varias de las problemáticas que actualmente afectan a la comunidad en general y a las mujeres en particular. Estas problemáticas están relacionadas principalmente con la educación, la salud, la recreación, el conflicto armado, con la tierra y el territorio, con la participación comunitaria, con las violencias hacia las mujeres, entre otras. La deficiencia en la infraestructura escolar es uno de los temas que más nos preocupan el tema educativo porque está afectando la calidad educativa. En relación con el conflicto armado, nos preocupa que notamos un aumento del reclutamiento forzado de nuestros jóvenes, el incremento de los cultivos de uso ilícito en algunas veredas, el aumento de la participación de comuneros y comuneras vinculados con el transporte de ilícitos lo cual ha generado procesos de judicialización, la presencia de pandillas, principalmente en el centro poblado de San Francisco así como en La Betulia, entre otros.

La escasez y falta de lugares recreativos también es otro de los problemas que hay en el resguardo, pues esto va en detrimento de la búsqueda de escenarios alternos que motiven la participación de los jóvenes en actividades que no estén vinculadas con el conflicto armado y el narcotráfico. Identificamos que persisten diferentes formas de violencia hacia las mujeres, que se expresan en la recurrencia de situaciones de maltrato en las parejas, violencia sexual, conflictos intrafamiliares que tienen serias repercusiones en la vida de las mujeres, los hombres y los hijos e hijas, asesinatos de las mujeres, suicidios de las mujeres, abandono de hogar y la consecuente irresponsabilidad de los padres en relación con el apoyo y sostenimiento de la economía familiar. A esto se suma el hecho de que muchos hombres niegan su paternidad, liberándose de la responsabilidad sobre los hijos e hijas.

También en muchas de las veredas de nuestro resguardo no hay servicios públicos de alcantarillado, baterías sanitarias, energía y agua potable y notamos que no ha habido una adecuada priorización en los programas de vivienda lo cual ha generado conflictos comunitarios. A esto se suma el hecho de que consideramos que en la mayoría de las veredas los programas que existen para los niños y las niñas no están teniendo resultados satisfactorios, lo cual explica, en cierta medida, el aumento de los casos de desnutrición de los niños y las niñas del resguardo. Esta situación también se relaciona con

Frente a estas situaciones, sentimos que cuando las mujeres decidimos denunciar, los casos no se atienden de manera inmediata ni tampoco desde un enfoque que respete los derechos que tenemos como mujeres indígenas miembros de una comunidad. Por este 32


motivo decimos que hay un débil acceso a la justicia para nosotras las mujeres y consideramos que las autoridades y la comunidad deben comprometerse con fortalecer la justicia propia. Ésta es la única forma de fortalecer nuestro proceso organizativo y de mejorar nuestras vidas en el territorio.

general poco valora los conocimientos adquiridos en estos espacios de formación y de manera muy mínima los tiene en cuenta a la hora de conformar los equipos de trabajo de los cabildos. De ahí la importancia de hacer el seguimiento de los espacios de formación que tenemos y de las personas que nos hemos cualificado.

Hoy las mujeres somos conscientes que nadie va a solucionar nuestros problemas si nosotras no tenemos una participación amplia, activa y argumentada que nos permita transformar las situaciones que vivimos. Sabemos que históricamente las mujeres indígenas hemos sido relegadas de los espacios de participación y de toma de decisiones. Por eso, la garantía para la plena participación y representación de las mujeres en los espacios comunitarios y en la organización no depende sólo de nosotras. Los hombres deben acompañarnos en este proceso, reconociendo que nosotras también tenemos capacidades para discutir, analizar, reflexionar y construir.

Frente a esta situación, es necesario que hagamos operativos los mandatos de los congresos. Por ejemplo, en el congreso de Coconuco se dijo que todos los cabildos debían tener un equipo jurídico compuesto por un hombre y una mujer, se dijo que se tenía que dar el 3% de las transferencias para dar respuesta a las problemáticas de la familia y es urgente que hagamos operativo este mandato para dar respuesta a las mUltiples situaciones de violencias que nos afectan a las mujeres.

Potencialidades La unidad de la comunidad, entre hombres y mujeres, entre el cabildo y las Juntas de Acción Comunal, ha sido una de las potencialidades que hemos identificado en algunas de las veredas de nuestro resguardo. En aquellas veredas donde la unidad es un principio político, vemos que nuestras condiciones de vida son mejores y que podemos resolver mejor los problemas.

Consideramos que debe ser una tarea de todos y todas garantizar las condiciones para la inclusión y la participación de las mujeres y los jóvenes en las decisiones y en el rumbo de nuestra comunidad. Esto implica, principalmente, promover y apoyar la creación de espacios de capacitación y liderazgo político para lograr que nuestra participación sea mucho más efectiva y plena tanto en los escenarios comunitarios como en los escenarios institucionales a nivel municipal y regional. Implica también reconocer los procesos de formación política en los que hemos estado vinculadas las mujeres que nos han permitido cualificarnos. Cada una y cada uno de nosotros como participantes de la Escuela “Mujer, derechos humanos y participación política”, así como de otros espacios de formación, hemos desarrollado habilidades que deben ser reconocidas y tenidas en cuenta en los espacios comunitarios de toma de decisiones. Lo que vemos que ha sucedido hasta el momento, salvo contadas excepciones, es que las autoridades y la comunidad en

Valoramos en el campo educativo la existencia del programa Luucx Lecxkwe y consideramos que debería ampliarse a las demás veredas. Esto se ha visto fortalecido por la presencia de los promotores de nasayuwe. Proponemos, sin embargo, que nuestros promotores de nasayuwe en particular, y nuestros docentes en general, hagan parte de un proceso de formación en derechos de las mujeres y derechos de los niños y las niñas. Resaltamos también como una potencialidad la existencia del proceso de “las psicoculturales” que está siendo adelantado por el Programa Mujer a nivel zonal. En la actualidad, una de las estudiantes de la escuela está 33


formándose en este tema. “La psicocultural” es una persona que se está capacitando para apoyar al equipo jurídico de los cabildos en el acompañamiento psicológico y cultural a las mujeres afectadas por la violencia interna y por la violencia ejercida por parte de los actores armados. Este proceso es fundamental para nosotras y es importante que las autoridades del cabildo se comprometan en reconocerlo, fortalecerlo y promoverlo.

Valoramos la existencia del espacios de formación de la Escuela de Mujer, derechos humanos y participación política” pues consideramos que ha sido un espacio que ha ayudado a fortalecer nuestra participación política, a generar confianza y redes entre nosotras las mujeres a través de la posibilidad que tenemos de compartir experiencias. Consideramos que es necesario continuar fortaleciendo la existencia de estos espacios de formación. Participar en estos escenarios nos ha ayudado también a orientar a nuestros hijos e hijas y a otras mujeres que atraviesan por situaciones de conflictos familiares.

En las veredas Santa Rita, Ullucos, La Betulia y El Molino, destacamos el papel de la guardia indígena en su ejercicio de control territorial. En la vereda Santa Rita, por ejemplo, en los caminos en la noche la guardia hace un trabajo importante y salen los martes y jueves. Se dividen la parte alta y baja y hacen recorridos en las veredas vecinas. Participan muchos niños, jóvenes, mujeres. La madre líder de familias en acción convoca para salir. Esto ha potenciado a la guardia indígena como un escenario que convoca a los jóvenes, lo cual fortalece nuestra autonomía y mitiga los impactos del conflicto armado en nuestras vidas. Por esto consideramos que es necesario que el cabildo y la comunidad en general se comprometan a continuar fortaleciendo el ejercicio de la guardia indígena en el resguardo de San Francisco.

Problema priorizado: la violencia sexual hacia las mujeres nasa en el resguardo de San Francisco Descripción del problema La violencia sexual hacia las mujeres nasa altera nuestra vida cotidiana. Es una desarmonía para la mujer, para la comunidad y el territorio. El problema es que sentimos que todas las mujeres y niñas estamos expuestas a ella. Tenemos incorporado el miedo a la violencia sexual. La infinidad de casos que conocemos de familiares, vecinas, amigas y mujeres de la comunidad nos alertan sobre una situación: a cualquiera de nosotras le puede pasar. A esto se suma el hecho de que identificamos que uno de los lugares donde más ocurren casos de violencia sexual es la casa. Son nuestros padres, hermanos, tíos, primos, padrastros y amigos quienes más ejercen la violencia sexual hacia nosotras las mujeres y niñas nasa. También los caminos, los cafetales y las fiestas son lugares donde ocurren casos de violencia sexual. El problema de todo es que nosotras mismas cambiamos nuestras prácticas cotidianas para evitar ser violadas. Durante una de las sesiones de la escuela, por ejemplo, una de las compañeras recordó el caso de una vecina que transitaba por un camino en la noche cuando fue “atajada” por un hombre. Señaló que cuando se enteró de esto, ella misma dejó de salir por la noche, a pesar de que sus salidas en la madrugada eran

Queremos resaltar también la responsabilidad, el trabajo y la dedicación que vemos en algunos de los y las líderes comunitarias y presidentes de Juntas de Acción Comunal. Consideramos que esto es una fortaleza pues ayuda a mantener unida a la comunidad. En algunas veredas existen grupos de mujeres artesanas y consideramos que esta es una estrategia que valdría la pena replicar a todas las veredas del resguardo pues ayuda a fortalecer el trabajo comunitario de las mujeres, a ampliar las alianzas entre las mujeres y a desarrollar actividades económicas que podrían asegurar nuestra autonomía económica.

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para ir a “coger turno” en el centro de salud para su bebé. De ahí en adelante le dijo a su marido que fuera él, porque, como dijo, “a usted no le pasa nada”. Cuando la misma mujer, una joven de 26 años señaló que “uno siempre corre peligro”, varias mujeres empezaron a contar casos cercanos de los que tenían algún conocimiento y profundizaron en los diferentes momentos en los que han sentido miedo cuando transitan solas por los caminos. Lo que hemos dicho es que no queremos seguir viviendo con miedo y que para eso es necesario transformar las relaciones y las situaciones que reproducen las distintas formas de violencias contra las mujeres. ¿Cuáles son las condiciones que hacen que las mujeres del resguardo sintamos que siempre estamos expuestas a ser violadas? ¿Cómo podemos superar este miedo?

mos que existe una ruta de atención desde la mesa de familia de la Cxhab Wala Kiwe construida colectivamente y aprobada por las 19 autoridades de los cabildos del norte del Cauca. Sabemos que estas rutas fueron promovidas por parte de las mujeres de la Cxhab Wala Kiwe que están comprometidas en la lucha contra la violencia sexual. Estas rutas contienen algunas claves sobre cómo las mujeres queremos que sea la atención frente a los casos de violencia sexual. Sin embargo, estas rutas no se están aplicando. Las mujeres seguimos sintiendo que no hay justicia para nosotras. El equipo jurídico del cabildo no está respondiendo de manera pertinente y adecuada a nuestras necesidades y es necesario pensar en las estrategias para superar esta situación. También existen los mandatos de las asambleas de mujeres y jóvenes que contienen una serie de propuestas sobre el tema pero desafortunadamente nuestras autoridades no las conocen. Lo que vemos es que la aplicación de justicia frente a la violación sexual es más una cosa de voluntad política de las autoridades que una política transversal de toda la organización y de la comunidad en general. Por este motivo, la mayoría de los casos aún siguen en la impunidad. Por este motivo, la justicia propia todavía está siendo muy cuestionada y lo que nosotras creemos es que es necesario fortalecerla para mejorar nuestras vidas y las de nuestras familias. Y estamos comprometidas en fortalecer nuestra justicia propia. Esto implica, en primer lugar, que las autoridades y la comunidad en general se sensibilice frente a este problema que nos afecta, no lo siga entendiendo como la ocurrencia de casos aislados, sino que lo comprenda como un problema estructural y se comprometa en combatirlo.

Sabemos que enfrentar el problema no puede reducirse únicamente al ámbito jurídico. Este es un componente fundamental pero no puede ser el único porque no estaríamos atacando la enfermedad desde su raíz ni pensando estrategias para transformar las condiciones que producen y reproducen la violencia sexual. En la actualidad, las mujeres sentimos que han aumentado las denuncias frente a los casos de violencia sexual. En cierta forma, esto es un logro parcial porque significa que las mujeres hemos empezado a superar la vergüenza frente a esta situación que nos afecta. Sin embargo, la situación ideal es que no tuviéramos que denunciar. Por eso decimos que es un logro parcial. Sin embargo, sentimos que todavía no hay justicia para nosotras las mujeres porque cuando nos animamos a denunciar, la mayoría de los casos quedan en la impunidad. En materia de atención frente a los casos de violencia sexual, sabemos que el Proyecto Nasa tiene una ruta de acompañamiento y atención frente a los casos de violencia sexual por parte de los actores armados y de los comuneros indígenas. Pero también sabe-

Luchar en contra de la violencia sexual hacia las mujeres y niñas en el resguardo de San Francisco. 35


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Cada una de las estrategias y actividades que contiene nuestro Plan de incidencia estarán sujetas a seguimiento y evaluación periódica por parte del equipo de participantes de la Escuela que, a la vez, convocaría al Programa Mujer, a las directivas del cabildo y a otras instancias que considere convenientes aproximadamente cada dos meses. Esta fase es fundamental para garantizar el desarrollo de las actividades previstas y exige una valoración sobre los logros y las dificultades durante el proceso. 37


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amplia participación y análisis: l Foro interétnico “Mujer, participación política y paz”, celebrado en septiembre de 2013, y el encuentro en conmemoración del día internacional de la mujer al que llamamos “Trenzando y tejiendo: mujeres indígenas, campesinas y afrodescendientes hacemos memoria y conmemoramos nuestra historia de lucha”, desarrollado en marzo de 2014.

Mujeres en junta tejiendo y trenzando vida digna en los territorios

Al finalizar cada temática destinamos un espacio para pensar las propuestas y acciones que consideramos pertinentes y urgentes, con el fin de enfrentar las problemáticas que nos afectan y fortalecer nuestra participación e incidencia política de manera conjunta y organizada. El esfuerzo y la necesidad de unir todas esas propuestas es lo que da origen a la Agenda Interétnica: Mujeres en junta tejiendo y trenzando vida digna en los territorios. A través de esta Agenda queremos contribuir con otros espacios y mandatos de construcción interétnica y popular que se han dado en la región, como los Encuentros Interétnicos, las iniciativas de Mujeres por la paz, los Mandatos de las comunidades indígenas, los Planes de vida campesinos, el Congreso de los Pueblos, entre otros. Se trata de una apuesta por seguir alimentando las luchas de las mujeres y de los sectores sociales de manera colectiva. Por eso, buscamos enfrentar las problemáticas que afectan nuestros territorios, nuestra vida en comunidad y nuestros derechos como mujeres. Además, queremos extender la invitación a todas las mujeres de todos los territorios y a todos los hombres solidarios, para que con sus experiencias, sus luchas, sus propuestas, sus manos decididas y su convicción de un mundo más equitativo y justo, nos acompañen en el desarrollo y ampliación de esta Agenda.

Durante un año nos hemos venido reuniendo mujeres del departamento del Cauca, de diferentes comunidades y sectores sociales en la Escuela Interétnica “Mujer, derechos humanos y participación política. La escuela ha sido nuestro espacio de encuentro, de conversación, de discusión y de reconocimiento de nuestras luchas, nuestros problemas, nuestra diversidad y nuestras proyecciones. De este espacio hemos participado mujeres afrosdescendientes, campesinas, indígenas y activistas políticas de sectores populares. Nuestro encuentro ha tenido dos objetivos centrales. De un lado, formarnos y debatir temas de interés para las mujeres: el territorio, la participación política, la minería, la paz, la violencia y la justicia. De otro lado, construir una Agenda desde las mujeres que nos permita continuar proyectándonos e incidir en nuestras organizaciones y en la vida política de nuestra región. La Escuela contó con nueve (9) sesiones temáticas. En la mayoría de los casos, las orientadoras fuimos lideresas de las organizaciones sociales de base y, en otros, invitamos a compañeras de otros procesos organizativos a compartir sus análisis. En cada sesión presentamos elementos de contexto sobre el tema definido, teniendo en cuenta las propuestas que todas las mujeres habíamos priorizado discutir. Usamos un material de referencia que recopilaba artículos, textos, leyes y análisis de organizaciones sociales y éste nos permitió enriquecer nuestras opiniones. Las propuestas construidas en la escuela fueron retroalimentadas por dos espacios de

Las estrategias que componen la Agenda se refieren a los cinco temas que abordamos en el espacio de la Escuela, y que reflejan varias problemáticas relevantes para nosotras y nuestras comunidades: el territorio, la minería, la participación política, las violencias contra las mujeres, la justicia y la paz. 39


A continuaciĂłn presentamos algunos elementos de contexto, los principales problemas identificados y las propuestas centrales para cada tema, alrededor de las cuales queremos concentrar nuestros esfuerzos para fortalecer este caminar femenino, solidario e interĂŠtnico.

Sabemos que los pueblos indĂ­genas, afrodescendientes y campesinos han dado una dura lucha en la defensa del territorio y el reconocimiento de los derechos colectivos sobre el mismo. Sin embargo, esos derechos son desconocidos y en el caso campesino se estĂĄ dando una dura lucha por la titulaciĂłn colectiva y la autonomĂ­a territorial. TambiĂŠn sabemos que persisten tensiones y conflictos interĂŠtnicos por el territorio y que es urgente como mujeres generar caminos para tramitarlos y resolverlos respetando los derechos de todos y todas.

Territorio El Cauca es considerado un departamento con una gran diversidad poblacional y profundamente rural pues casi el 60% de la poblaciĂłn reside en las ĂĄreas rurales. El 43, 62% de la poblaciĂłn se reconoce como integrante de un grupo ĂŠtnico, mientras que las mujeres representamos el 49,30% de la poblaciĂłn del departamento. Aunque las mujeres somos casi la mitad de la poblaciĂłn, vemos que persisten ciertas desigualdades hacia nosotras. En el tema territorial, evidenciamos como uno de los grandes obstĂĄculos el acceso de las mujeres a la tierra y, en consecuencia de ello, las mUltiples barreras para garantizar nuestra autonomĂ­a y soberanĂ­a alimentaria, asĂ­ como el apoyo con programas que permitan mejorar las condiciones de vida en el campo. Igualmente, nuestros lazos y relaciones de vida con el territorio se han visto afectadas por los efectos de la economĂ­a extractivista y las dinĂĄmicas de la guerra que en muchos casos nos han conducido mayoritariamente a las mujeres a desplazarnos. Frente a la perspectiva de la explotaciĂłn de los territorios prevista por las locomotoras minero-energĂŠticas, los tratados de libre comercio, los monocultivos, las leyes del despojo, la militarizaciĂłn, la guerra, entre otros, las mujeres entendemos el territorio desde una concepciĂłn amplia como espacio de vida, como la madre, como nuestra casa y la de los demĂĄs seres de la naturaleza y de nuestros espĂ­ritus. Nuestro territorio tambiĂŠn es nuestro cuerpo y como territorio es sagrado y es deber nuestro y de nuestras organizaciones respetarlo.

Propuestas: ‡6RFLDOL]DUHQODVFRPXQLGDGHVHOWUDEDMRUHDOL]DGRHQOD(Vcuela InterÊtnica a travÊs de estrategias de comunicación sobre la defensa del territorio. Incluye la realización de programas radiales en las emisoras comunitarias, la elaboración de volantes, foros y la realización de cine foros. ‡ ,QWHUFDPELR GH H[SHULHQFLDV HQWUH FRPXQLGDGHV SDUD SRtenciar acuerdos territoriales para contribuir en la solución de los conflictos interÊtnicos. ‡,QWHUFDPELRRWUXHTXHHQWUHODVFRPXQLGDGHVSDUDHOIRUWDlecimiento de la soberanía alimentaria desde la protección de la semilla y nuestra identidad cultural. ‡,QFHQWLYDUOtGHUHV\OLGHUHVDVSDUDTXHQRVDSR\HQ\PRWLven en estas iniciativas. ‡'HVDUUROODUXQDHVWUDWHJLDGHJHVWLyQGHUHFXUVRVSDUDOOHvar a cabo las propuestas ante diferentes actores institucionales y ONG. ‡&RQIRUPDFLyQGHXQHTXLSRLQWHUpWQLFRFHQWUDO\XQRVORFDles responsables de dinamizar estas acciones. ‡+DFHUXQGLDJQyVWLFRGHORVWHUULWRULRVDIURGHVFHQGLHQWHV campesinos e indígenas, investigando de manera profunda sobre las problemåticas y potencialidades que tienen para diseùar estrategias para su defensa. 40


Espacios de incidencia:

polĂ­tico, eso quiere decir que todo lo que nos pasa a las mujeres es polĂ­tico porque allĂ­ se generan relaciones de poder, de subordinaciĂłn y de violencias.

‡ 0HVDV UHJLRQDOHV GH SD] -XQWDV GH $FFLyQ &RPXQDO DXtoridades locales, sabedores y sabedoras ancestrales, organizaciones indígenas, consejos comunitarios, campesinas y afrosdecendientes.

Para mejorar nuestra participaciĂłn polĂ­tica es clave la formaciĂłn polĂ­tica de las mujeres. Afirmamos que la formaciĂłn polĂ­tica tiene que recuperar las luchas de las mujeres y de los pueblos de los que hacemos parte, debe ser una formaciĂłn que nos permita ejercer el poder de una manera distinta, sin prĂĄcticas autoritarias, machistas, de corrupciĂłn y clientelistas y que, por el contrario, promueva prĂĄcticas de amistad, reciprocidad, cooperaciĂłn y solidaridad que sĂłlo se construyen a travĂŠs de la confianza. Esto implica formarnos para participar en los escenarios polĂ­ticos donde se orientan los destinos de nuestros pueblos.

ParticipaciĂłn polĂ­tica Las mujeres hemos construido procesos interesantes de participaciĂłn polĂ­tica en nuestras organizaciones y en espacios institucionales. Las memorias de nuestras abuelas, madres y las nuestras son una evidencia de la lucha que hemos dado por la defensa de los territorios y de nuestros derechos. Sin embargo, como en todo el territorio nacional, en nuestra regiĂłn persisten obstĂĄculos sociales, culturales, polĂ­ticos y econĂłmicos para una participaciĂłn mĂĄs efectiva. El porcentaje de mujeres en las corporaciones pĂşblicas es muy bajo en relaciĂłn con el de los hombres, siendo las mujeres la mitad de la poblaciĂłn. Aunque poco a poco, se han ido mejorando lentamente algunas condiciones para nosotras como el acceso a la educaciĂłn y al campo laboral, las desigualdades persisten e impiden una participaciĂłn polĂ­tica mĂĄs efectiva. Para nosotras, la participaciĂłn polĂ­tica se hace desde diferentes espacios: la familia, la comunidad, las organizaciones sociales y los espacios polĂ­tico electorales. La participaciĂłn polĂ­tica debe servirnos entre otras cosas para reconstruirnos como proyecto polĂ­tico, darnos cuenta de lo que ha pasado y que no puede volver a ocurrir, manifestar y darle valor a nuestras opiniones. Reconstruir la historia de la participaciĂłn polĂ­tica de las mujeres significa darle un valor a las luchas de todas las que nos antecedieron y se enfrentaron a los obstĂĄculos que impedĂ­an levantar su voz.

Propuestas: ‡5HFXSHUDUDWUDYpVGHXQSURFHVRLQYHVWLJDWLYRODSDUWLFLSDción política de las mujeres en las luchas de los pueblos afro, indígenas y campesinos. ‡(ODERUDUXQPDWHULDOHGXFDWLYRTXHYLVLELOLFHHVWRVSURFHsos de participación y que nos permita posicionar la participación política de las mujeres en nuestras organizaciones y que nos enseùe que es ser mujer desde la identidad. ‡5HDOL]DUXQGRFXPHQWDOTXHUHLYLQGLTXHODVKLVWRULDVGHODV mujeres. ‡ &RQIRUPDU HTXLSR LQWHUpWQLFR GH PXMHUHV TXH OLGHUH OD LQvestigación y se capacite para ello. ‡'HILQLU XQD IHFKD HVSHFLDO GH PRYLOL]DFLyQ LQWHUpWQLFD TXH se convierta en un día simbólico de acción colectiva interÊtnica de mujeres. ‡5HDOL]DUHO3ULPHU&RQJUHVRR(QFXHQWUR,QWHUpWQLFRGH0Xjeres en el Cauca.

Recuperando las luchas feministas decimos que la polĂ­tica no solamente tiene que ver con el espacio pĂşblico, sino que lo personal es 41


‡3UR\HFWDU XQD VHJXQGD IDVH GH OD (VFXHOD LQWHUpWQLFD GH mujeres con seminarios temáticos ampliados y con espacios de encuentro cultural y artesanal como formas de expresión de las mujeres, que nos permita conocer los diferentes territorios.

los conflictos aumentan y la tierra cada vez está más desprotegida y vulnerable. En algunas comunidades, seguimos haciendo resistencia para enfrentar la locomotora minera y creemos que estas acciones deben ser potenciadas. Muchas de las personas dedicadas a la minería somos mujeres y creemos que debemos analizar mejor los efectos de la industria minera sobre nosotras y nuestros territorios y de esta manera repensar nuestra participación en espacios de incidencia sobre el tema minero.

Espacios y actores de incidencia: ‡&RQVHMRVFRPXQLWDULRV ‡2UJDQL]DFLRQHVVRFLDOHVDODVTXHSHUWHQHFHPRVODVPXMHUHV ‡2UJDQL]DFLRQHV1R*XEHUQDPHQWDOHVDPLJDV ‡0HVDLQWHUpWQLFD ‡0HVDGHWLHUUDV ‡(VSDFLRUHJLRQDOGHSD] ‡0LQJDVRFLDO\FRPXQLWDULD ‡&RQJUHVRGHORVSXHEORV

Propuestas: ‡&RQFLHQWL]DFLyQVREUHODLPSRUWDQFLDGHOWHUULWRULRDWUDYpV de conversatorios y diálogos interétnicos con participación de las comunidades, las autoridades afro, indígenas, campesinas y actores institucionales. Para el desarrollo de conversatorios tienen prioridad las comunidades más afectadas por la minería. ‡)RUPDFLyQMXUtGLFDHQWRUQRDORVWHPDVUHODFLRQDGRVFRQHO territorio. ‡$FFLyQVLPEyOLFDGHDFRPSDxDPLHQWRHQORVVLWLRVUHFLHQWHV de tragedias mineras como el caso de San Antonio. ‡6DOYDJXDUGD\SURWHFFLyQGHODVSUDFWLFDVPLQHUDVDUWHVDnales y tradicionales ó protección de la minería artesanal tradicional.

Minería La minería es en la actualidad un componente muy relevante dentro del modelo de desarrollo. Pero sus prácticas están afectando a las comunidades, las mujeres y las fuentes de vida naturales. Para nosotras es fundamental el cuestionamiento al modelo de desarrollo que se nutre de la actividad minera sin dejarnos grandes beneficios a las comunidades. La actual legislación minera es condescendiente con la gran minería y persigue a pequeños mineros sin tener en cuenta sus contextos históricos y culturales.

Espacios de incidencia:

La minería está enlazada con otros tipos de conflictos sociales, políticos y económicos, internos y externos, afectando y complejizando la vida en las comunidades. Reconocemos las prácticas de minería ancestral que han realizado muchas de nuestras comunidades sin alterar o desequilibrar la vida. Sin embargo, hoy vemos desbordadas las prácticas de explotación en nuestros territorios,

Organizaciones sociales, Consejos comunitarios, organizaciones campesinas e indígenas. Espacios de diálogo con actores institucionales.

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Paz

“Acuerdo General para la terminaciĂłn del conflicto y la construcciĂłn de una paz estable y duraderaâ€?. Respaldamos que cese la guerra y que se generen por parte de los negociadores las condiciones para una paz sin impunidad y con justicias, por eso es clave que este acuerdo facilite la participaciĂłn de la sociedad y atienda las demandas y propuestas de las mujeres. Queremos hacer un aporte a que el proceso sea representativo de la sociedad y justo con la sociedad en su conjunto y con las miles de vĂ­ctimas que ha dejado a su paso la guerra.

Las mujeres coincidimos en que la paz es mĂĄs que un acuerdo o un decreto y no sĂłlo es terminar la guerra. Para nosotras, la paz es un proceso social y colectivo que se construye con toda la sociedad civil desde las vĂ­ctimas y con todos los sectores de la sociedad que le apuestan. La paz que queremos reconoce la diversidad, es incluyente e integral, se vive desde la familia y la comunidad, todos los dĂ­as, y tiene como pilar la justicia social. La paz tambiĂŠn significa tener territorio autĂłnomo, vivir en tranquilidad, vivir en armonĂ­a y equilibrio con la madre naturaleza y con las demĂĄs personas. No podemos pensar la paz desligada del resto de derechos, por eso la paz tambiĂŠn es justicia social, implica garantĂ­as para el ejercicio de los derechos, acceso a la justicia y garantĂ­as de no repeticiĂłn.

Propuestas: ‡)RUPDFLyQ\FDSDFLWDFLyQHQWHPDVGHSD]DWUDYpVGH,QWHUcambios de experiencias en espacios públicos y comunitarios, abordando temåticas como: el cuerpo de las mujeres como territorio de paz y no violencia, feminismos y paz, paz como una construcción colectiva, transformación de una cultura machista, masculinidades no hegemónicas, derechos sobre la paz, cambios institucionales y comunitarios en un proceso de posconflicto. ‡&RQVWUXLUSURSXHVWDVPiVUHIOH[LYDV\HVSHFtILFDVVREUHODV condiciones para un postconflicto que garantice los derechos de los actores que dejan las armas y de las comunidades que se han visto tremendamente afectadas por el conflicto armado. ‡(ODERUDFLyQGHSURJUDPDVUDGLDOHVHQHPLVRUDVFRPXQLWDrias. ‡0RYLOL]DFLRQHVSRUODSD]DWUDYpVGHSODQWRQHVHQODVYtDV en espacios públicos y donde persistan actores armados. Acciones de recuperación de lugares comunitarios y sagrados que han sido copados por la guerra para exigir la reparación colectiva por las afectaciones de la guerra. ‡ (VFRJHU FRPR IHFKD SRVLEOH GH PRYLOL]DFLyQ HO  GH 1Rviembre, día de la no violencia contra las mujeres.

Uno de los escenarios donde a pesar de los obstĂĄculos las mujeres en el mundo han participado y se han movilizado masivamente son los procesos de negociaciĂłn de paz. En primer lugar, las mujeres han elevado sus denuncias y planteamientos frente a los impactos diferenciales del conflicto armado en sus cuerpos y en sus vidas. En segundo lugar, instrumentos jurĂ­dicos como la resoluciĂłn 1325 de las Naciones Unidas, y los procesos de paz en varias partes del mundo, han demostrado que la paz sin la participaciĂłn de las mujeres no es una paz completa y no conduce a la resoluciĂłn integral de los conflictos. Muchos movimientos y organizaciones de mujeres han adelantado tareas de incidencia, de movilizaciĂłn y de investigaciĂłn frente a los procesos de paz en el mundo contribuyendo con la resoluciĂłn de los conflictos. Colombia vive actualmente un proceso de negociaciĂłn de la paz que consideramos clave e importante para la vida del paĂ­s. Sin embargo, hemos sido crĂ­ticas porque la participaciĂłn de las mujeres no ha sido la esperada en este proceso. AĂşn no vemos muchas de nuestras demandas y aportes recogidos en los acuerdos que se conocen sobre los avances de la negociaciĂłn en el marco del 43


‡&DPSDxDSRUHOGHVDUPH\HOGHVPRQWHGHOHMpUFLWR\ORVDFtores armados como una condición para la justicia y la paz. ‡0RWLYDUODREMHFLyQGHFRQFLHQFLDSDUDHOQRSDJRGHOVHUYLFLR militar obligatorio de nuestros jóvenes. ‡)RURVDOWHUQDWLYRVVREUHPXMHUHVYtFWLPDV\SD] ‡ &RPLVLyQ GH PXMHUHV TXH WUDEDMH HQ OD YHULILFDFLyQ GH ORV acuerdos de paz. ‡*HVWLRQDUXQDVHJXQGDIDVHGHOD(VFXHODLQWHUpWQLFD

Para nosotras pensar el acceso a la justicia significa tener conciencia de las difíciles realidades que enfrentamos y que impiden la realización de nuestros derechos. Como lideresas hemos podido constatar que la mayoría de las mujeres hemos vivido o nos hemos visto expuestas a acciones de violencia que han marcado nuestras vidas. Por eso, la tarea de la no violencia y de la justicia, no solo nos convoca a las mujeres, es también necesaria la sensibilización y la participación de los hombres y de nuestras organizaciones de base.

Espacios de incidencia

Las violencias hacia nosotras han sido mUltiples e históricas. De manera muy grave constatamos las violencias cotidianas que afectan nuestra vida personal y colectiva, porque si las mujeres no estamos bien y nuestros derechos no se garantizan, tampoco la comunidad puede estar en armonía y equilibrio. Con preocupación registramos las debilidades en los aparatos de justicia ordinaria para atender las violencias contra las mujeres, y aunque hoy tenemos mejores instrumentos legales, la mayoría de veces no se hacen efectivos para prevenirlas o sancionarlas.

Organizaciones sociales locales, regionales y nacionales. Congreso, comisiones de paz, Consejo Nacional de paz, ONU.

Justicia y no violencias Las propuestas sobre el acceso a la justicia han sido un tema de preocupación de las organizaciones sociales, de mujeres y de las propias instituciones del estado. En el marco jurídico se han logrado algunos avances, sobre todo a través de la ley 1257 y el auto 092, que reflejan la necesidad de promover acciones desde el Estado para garantizar los derechos de las mujeres. Igualmente, las comunidades indígenas han desarrollado algunos avances para mejorar el ejercicio de la justicia a partir de la construcción de unas “Rutas o caminos de acompañamiento” en casos específicos de violencia contra las mujeres, especialmente violencia sexual por parte de actores armados legales e ilegales y civiles. Estas propuestas representan una alternativa para capacitar a las autoridades y las comunidades con relación a los derechos de las mujeres y revelan la urgente necesidad de contribuir con las garantías para el acceso a la justicia.

La guerra también ha marcado nuestras vidas, y hemos visto el aumento de las cifras de víctimas mujeres crece a lo largo del desarrollo del conflicto armado. La violencia sexual y psicológica, los asesinatos, la vinculación de jóvenes hombres y mujeres menores de edad a los actores armados, las afectaciones por hostigamientos y enfrentamientos, el uso del enamoramiento como práctica de guerra, el desplazamiento, las amenazas, entre otros, han sido las violaciones más permanentes. En nuestras comunidades consideramos que existen propuestas para avanzar en el acceso de las mujeres a la justicia y que hemos logrado empezar un gran trabajo de sensibilización que debe fortalecerse y proyectarse.

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Propuestas:

Reconocemos que tenemos las posibilidades como mujeres de sectores sociales de caminar, tejer y trenzar juntas desde la diferencia de pensamiento que es lo más importante. Esta Agenda requiere no sólo el compromiso de nosotras las mujeres, sino el apoyo decidido de nuestras autoridades indígenas, de los Consejos Comunitarios Afros, de las Asociaciones campesinas y de un compromiso de los actores institucionales de garantizar las condiciones para el goce pleno de nuestros derechos y libertades.

‡&DPSDxDGHVHQVLELOL]DFLyQFRQWUDODVYLROHQFLDVTXHDIHFtan las mujeres que exprese nuestra realidad interétnica. La campaña incluye: cuñas radiales, espacios o reuniones con presencia de actores institucionales y comunitarios, establecimiento de un “Pacto” que comprometa a las autoridades institucionales y comunitarias para apoyar la campaña. ‡)RURLQWHUpWQLFRGHPXMHUHVVREUHHOWHPDGHMXVWLFDFRQHQfoque de intercambio de experiencias sobre justicias comunitarias. ‡ &RQIRUPDFLyQ GH XQ HTXLSR LQWHUpWQLFR TXH OLGHUH HO GHVDrrollo de la campaña y el foro. ‡ &RQIRUPDFLyQ GH XQ FRPLWp GH VHJXLPLHQWR HQ PDWHULD GH acceso a la justicia para las mujeres. El comité participa en mesas de interlocución sobre el tema de acceso a la justicia para las mujeres y dinamiza el desarrollo de Diagnósticos comunitarios sobre la situación de las mujeres en materia de justicia. ‡&UHDFLyQGHXQEORJGHOHVSDFLRGHPXMHUHVLQWHUpWQLFDVGHO Cauca que visibilice el trabajo y las luchas de las mujeres de los diferentes sectores.

Dejamos las páginas de esta Agenda interétnica de mujeres. Abiertas porque creemos que es un espacio para llenarse de más ideas, de más tejidos, de más colores, de más sueños, de más apuestas, de más experiencias, de más luchas y de más sentidos para trenzar la autonomía comunitaria y la unidad interétnica.

Mujeres indígenas de la Cxhab Wala Kiwe - ACIN. Consejo comunitario de mujeres afro y organizaciones de mujeres de Puerto Tejada Comité de mujeres de Inzá- Cauca Red de Mujeres Unidad y Fortaleza REMUNORCA Corporación Colombia Joven UOAFROC Asociación de Juntas Comunales Grupo SECOM Mujeres Mineras Afro de Buenos Aires Corporación Ensayos para la promoción de la cultura política

Espacios de incidencia: Instituciones del Estado, Alcaldías municipales, cabildos, Consejos Comunitarios, Instituciones educativas, JAC, emisoras comunitarias y medios alternativos. Las anteriores, constituyen las principales propuestas y acciones construidas en este caminar interétnico. Sabemos que son muchos los desafíos y estamos con la fuerza y la convicción de asumirlos. Queremos llegar a más mujeres para que se vinculen y nutran estas propuestas. También sabemos que tenemos que trabajar mucho para sensibilizar a los hombres para que más adelante sean ellos nuestros aliados en los diferentes espacios de incidencia. 45


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Plan de propuestas tejidas para la acción política  

Plan de propuestas tejidas para la acción política  

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