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RUTA Nº 9 Las caras de Buendía. Alcarria Conquense DISTANCIA: TIEMPO: VEL MEDIA: VEL MAX: ALTITUD MAX: DESNIVEL ACU:

44,92 KM 04:26:53 H 10,1 KM/H 42 KM/H 762 MTS 1088 MTS

CATEGORÍA:

FACIL

Una primera parte nos conduce junto al pantano de Buendía, entre pinos y campos de labor, para sorprendernos con el sendero de las caras. La segunda parte desde la presa por el cañón del Guadiela hasta la espiritual ermita de los desamparados en un paisaje espectacular.


Cuando el viajero se asomó por encima de la roca, bajo los rayos dorados del atardecer, observo la gran lámina de agua que se extendía bajo sus pies. Rodeó el grupo de piedras y ascendió a la más alta para contemplar como los últimos rayos de sol se desvanecían por el oeste. Una tormenta estaba descargando por el norte, y el viento soplaba suave pero, de vez en cuando, parecía como si hubiese alguien a su espalda tirando del gabán. Mas al darse la vuelta descubría que allí no había nada. -“¿Fantasmas?, -pensó- parece un lugar encantado” El viajero encendió una hoguera en el interior de un círculo de piedras y se sentó con las piernas cruzadas frente a la lumbre, recibiendo su calor. -“A veces, cuando miro las llamas veo cosas, el pasado, el futuro, cosas que pasan lejos…” Aquella noche el viento soplaba entre las copas de los árboles silbando amenazante, y lobos de verdad aullaban al oeste. El viajero dormía profundamente mientras que una sombra clara y menuda se deslizaba entre las rocas. Una mujer, muy anciana, de cabellos lisos blancos mecidos por el viento, cuyo porte apenas alcanzaba poco más que un metro, se apoyaba en un bastón nudoso. Al advertir la presencia, se desveló. Los ojos de la anciana brillaban rojos con el reflejo de la hoguera, pero el aura que desprendía no parecía amenazante. Se levantó y aproximó con cautela cerca del fuego. - Ahora el pez negro es el dueño del lago- dijo la centenaria- mirad en vuestros fuegos y lo veréis. Pero aquí no podéis hacer nada, este


lugar pertenece a los antiguos dioses. El roble habla con la encina y la encina con pino y comentan que no les gustan las llamas. Has venido aquí en busca de respuestas, pero basta con escuchar los dictados del corazón y descifrar un lenguaje que está más allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver. La anciana se marchó como había llegado, como una sombra. Se quedó escuchando los crujidos del fuego. Echó un poco más de leña y los árboles protestaron. La anciana había dejado un aroma de leche y hierbas húmedas. Y cuando llego la mañana, no se dio cuenta al principio. El terreno seguía inmerso en la oscuridad, pero el negro se convertía en gris y las formas se empezaban a entrever en la penumbra. Fue entonces, cuando los rayos del sol naciente iluminaron las rocas, el viajero se quedó sin respiración al contemplar los promontorios que poblaban el bosque enormes caras labradas en la piedra le contemplaban: Antiguos dioses, chamanes, duendes… Los sueños se habían trasformado en esculturas de varios metros de altura, rostros grabados en la arenisca algunos espectaculares, otros majestuosos, incluso la muerte enfadada por su aspecto da la espalda al lago para que su imagen no se refleje. Alguna vez había confundido una advertencia con una profecía y la profecía con una advertencia. Pero ahora él lo sabía: era el elegido.


Buendía Es un municipio de la Alcarria Conquense, en el límite con la provincia de Guadalajara. Tuvo un pasado esplendoroso, primero como una de las más grandes ciudades visigoda: Recopolis erigida en el siglo VI por el Rey Leovigildo en la frontera del reino celta por lo que se han encontrado vestigios de una gran muralla que la rodeaba. Por su ubicación como zona fronteriza en la marca media de Al Andalus estuvo sometida a fuertes incursiones de los ejércitos castellanos hasta su conquista por el rey Alfonso VI. Posteriormente, en la época medieval, se le concedieron privilegios, se reforzó la muralla circular, de cal y cantos, provistas de sillares y al norte una fortaleza-castillo. Cinco puertas daban acceso al recinto. En 1578 poseía entre 4 y 5 mil habitantes, una importante ganadería lanar y vacuna, molinos harineros y de aceite, y un primordial mercado. En la actualidad es reconocida por el substancial marco paisajista formado por el pantano que lleva su nombre y acreditado popularmente como “el Mar de Castilla”. Zona de recreo para barcos y yates. Sus calles se rigen por la edificación medieval con la Iglesia y Plaza Mayor en el centro y el resto formando circunferencias concéntricas. Pero en sus travesías todavía conservan elementos de antaño, puertas con gateras, antiguos llamadores, y magnificas rejas. En sus alrededores, formado por pinares y rocas areniscas, parecidas a las del Egipto faraónico, se encuentran varias rutas variopintas y de singular belleza:


La ruta de las caras:

Son pocos los lugares donde se puede sorprender al viajero pero en un sendero acondicionado entre pinos, donde huele a jara y resina, se encuentran esculpidas en la roca 18 esculturas o bajorrelieves de 1 a 8 mts de altura.

Nadie se queda indiferente ante este misterioso rincón, lleno de misticismo, mimetizadas con el entorno y jugando con la misma naturaleza crearon arte. Un arte cambiante según la climatología que crea un baile de luces y sombras, sobre los rostros tallados en la piedra.

El recorrido se realiza en una hora andando, en un paseo fácil, agradable, accesible para niños y ancianos, ideal para hacer multitud de fotos. Todas las figuras son de una belleza excepcional, dormidas en la roca durante siglos llenas de una fuerza envolvente que no le dejara indiferente.


El cañón del Guadiela:

El Guadiela forma con su cauce el Embalse de Buendía. Una presa que a mediados del siglo XX retuvo sus aguas creando un océano de 1.600 millones de metros cúbicos y 50 km de ribera: El Mar de Castilla. A la salida de la presa crea una impresionante hoz con un recorrido de varios kilómetros. Una pista forestal desciende desde la presa hasta la orilla y llega hasta un punto donde el paraje es considerado como Reserva Natural y una valla te aconseja que lo estaciones en un lugar habilitado. A partir de aquí, el paisaje se convierte en impresionante, para deleitarlo sin prisas, disfrutando de la naturaleza que bordea el río.

El cañón se va estrechando, y las paredes nos invitan a tocarlas con las manos. Un puente de piedra y madera nos asoma a las cristalinas y mansas aguas. Más arriba una colonia de buitres, vuela dando giros, ganando cada vez más altura, vigilando los polluelos que anidan en las rocas.


Ermita de los Desamparados:

Donde acaba el sendero, después de una fuerte subida y un arraigado descenso para salvar un escollo se encuentra, magnifica, la ermita.

Construida en una cueva natural, bajo un acantilado rocoso mora la Virgen durante la mayor parte del año. Un lugar mágico, místico diría yo, donde se respira paz, tranquilidad y armonía. Solo te invade una sensación de soledad maravillosa, que te invita a tumbarte y escuchar el trino de los pájaros que juguetones, silban felicidad.


Nuestra ruta comienza en la zona deportiva del pueblo, junto al frontón. Hay un pequeño aparcamiento para dejar los coches. Enfrente una de las antiguas cinco puertas que daban paso a la ciudad en la muralla.

Giramos en la rotonda a la derecha siguiendo la indicación de los carteles que indican “Ruta de las Caras”. Pero a escasos 30 mts nos desviamos a la derecha por un camino que apenas se ve, casi labrado, pegado a una malla metálica. Este camino nos conduce a tierras de labor y nos dará una vuelta por el pantano y pinares, lo que se


agradece por la belleza del entorno. El día es frío y hay una niebla meona. Me paro para abrigarme mejor, gorro debajo del casco que me tape las orejas y guantes polares. Y es que el termómetro de la bici marca 3ºC. Aunque las temperaturas en estas zonas de la Alcarria suelen ser bajas, cuando sale el sol suele hacer bueno, pero esta boira no deja pasar rayo alguno. Nos acercamos al pantano y aunque parece bastante lleno, sobre todo por que la semana anterior ha pasado por la península una ciclo génesis explosiva, que ha dejado abundantes lluvias y nieve en la mayoría del país, alguna foto me deja pensar que todavía falta bastante agua y es que esta gran charca surte a los “riegos” de los murcianos a través del trasvase Tajo Segura.

Esta pobre embarcación se ha quedado sin agua desde que su capitán la dejo atracada en la orilla.


Circulamos entre pinares que bordean el pantano. El camino va lamiendo lo que algún día fue su orilla, dando giros y haciendo eses tan características de las curvas de nivel.


Y lo bonito de este camino es que tan pronto aparecemos lejos como estamos encima del embalse.


Y asĂ­ esquivando los troncos de los pinos me encuentro de frente, casi sin quererlo, con el primer grabado.


Representa una figura india y los adornos sobre su cabeza son plumas de pavo real. Tiene unas medidas de 4 mts de altura por 3 de ancho.


Seg煤n la literatura sagrada budista Maitreya nacer谩 en la Tierra para ser el pr贸ximo Buda y completar la iluminaci贸n.


Para que os hagáis idea de su tamaño y su perfección

Los artistas comenzaron a esculpir la piedra inspirándose en la cultura precolombina, para posteriormente tomar modelos orientales principalmente de la India.


Este gran guerrero, hace 5.000 años se realizó las preguntas transcendentales: ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? Y en medio de una gran batalla KRISHNA le reveló la verdadera naturaleza del hombre y sus formas: los senderos del trabajo, del conocimiento y de la devoción.


Impresionante escultura con todos los detalles.


Es el guardiรกn del bosque, el que cuida, protege, y guardiรกn de la ruta. En total hay 18 esculturas grabadas en la piedra arenisca. Andando es un paseo de una hora aproximadamente.


¿ACASO TE SONRÍE LA MUERTE? ¿QUE ESTARÁ PENSANDO?


Dejamos el sendero y continuamos junto al pantano para volver a BuendĂ­a. Para los que han tenido bastantes emociones en la entrada al pueblo podemos tomar direcciĂłn al coche, pero para los que todavĂ­a ansiamos mĂĄs, tomamos la carretera asfaltada a la derecha, hasta la presa del pantano.


Descendemos por una pista asfaltada nada mรกs pasar la presa, pensar que luego tenemos que subir por el mismo sitio. El asfalto se convierte en tierra pero en muy buen estado y muy ancho.


El cañón se encajona bastante y parece que casi alcanzaras con las manos la piedra de la orilla contraria. Es todo llano, y el río se remansa, pescadores tienen ancladas sus cañas en la orilla y escaladores afianzan sus pies de gato a la pared de roca mientras el compañero, abajo, vela por su seguridad afianzando el cordino.


Ya estamos llegando, los últimos 2 kilómetros los vehículos a motor tienen vedado el acceso al considerarse espacio natural protegido. De hecho varios buitres están volando en círculo muy por encima de nuestra cabeza, buscando las pocas térmicas que hay con este frío, para ascender lentamente.

El paisaje cada vez es más impresionante


El agua turquesa Una valla y una fuerte subida que nos exprime al máximo y después… Casi el cielo.

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No es de extrañar que los monjes edificaran aquí la ermita, debajo de un gran peñasco, solo se siente paz y la armonía.

Un rincón lleno de misticismo incluso se aprecia una fuerza especial, algo interior que llega del más allá.


Pero lo mejor serรก que lo descubrรกis por vosotros mismos.


FIN Ruta de las caras y Hoz del Guadiela BUENDĂ?A


PARA VER EL MAPA DE LA RUTA: http://www.sportstracker.com/#/workout/BADANAS/a9fgit9peum5btne

PARA DESCARGAR EL TRACK TRAC K GPS DE LA RUTA: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3916937


RUTA DE LAS CARAS DE BUENDIA Y HOZ DEL RIO GUADIELA