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“Aquí viene un secreto de cómo nació la idea principal de Corina y el Pistolero. Estaba en la selva del Amazonas. Año 2007. Recorría el río y los poblados invitado por el gobierno contando historias y hablando de los mitos de mi tierra. A cambio, los lugareños me contaban sus mitos. Un paraíso, o algo así. En un pequeño poblado armaron una fiesta. Uno de los “capangas” del lugar se me acercó y me dijo: “gringo; acá podés tomar, bailar y divertirte todo lo que quieras, pero tené mucho cuidado con las toninas, que de ellas no hay retorno”. Mi rostro, claro, expresó todo el desconcierto que un rostro pudiera expresar. Entonces el hombre continuó: “en esta parte del río las noches de fiesta algunas toninas —delfines de agua dulce— se convierten en mujeres hermosas y eligen a alguien para bailar. Luego, se lo llevan al fondo. Y nunca más se sabe nada de él”. Y no había nada en la mirada de ese hombre que me explicara que lo que me contaba no era cierto. Estaba, realmente, en un lugar donde los delfines se convierten en mujeres y cazan hombres. Durante aquellos días de mail de editores y maravillas de dibujantes, me volvió aquella historia de las toninas del Amazonas y la historia apareció de golpe: un hombre que llega a un lugar a cumplir una misión pero, mientras la trama se desenvuelve, se enamora de quien no debe” Luciano Saracino Cuaderno de bitacora


Prologo Conocí a Luciano Saracino en una ciudad con reminiscencias de piratas, saqueos, poetas y guerrillas. Pocos escenarios como la Granada nicaragüense pueden ser tan sugerentes para dos contadores de historias. Sería el encantamiento del lugar, o sería que nuestros caminos se habían visto imantados en ese punto; desde entonces no hemos podido dejar de inventar historias entre los dos y de compartir las que hacemos por nuestra cuenta: a los dos nos encantan las historias de piratas, de saqueos, de poetas y de guerrillas. A infame & co lo conocí más o menos un año después en otro escenario, mucho más cotidiano, menos exótico, una tarde lluviosa en un bar, ni bonito ni feo, situado justo en frente de la plaza donde se celebra el salón del cómic de Getxo. Yo había leído uno de sus fanzines autoeditados y me había convertido en un fan automático de su obra; y es que infame & co es un maestro a la hora de sacarle brillo y magia a lo cotidiano, a lo no exótico, a lo lluvioso, a aquello que no es ni bonito ni feo. Es hora de decirlo por si aún quedan dudas: yo también, como Luciano y como infame & co me dedico a hacer cómics. Pero aunque he trabajado con uno y con otro, en este Corina y el pistolero que tienes en tus manos no he tenido nada que ver. Sí, vale, de alguna manera les puse en contacto pero después se han liado entre ellos a mis espaldas. Lo que pasa es que son unos caballeros y pretenden convertir una hermosa cornamenta en un placentero ménage à trois invitándome a hacerles el prólogo. Pues muchas gracias, señores; efectivamente será un placer. Diría yo que en esta obra han confluido el hambre con las ganas de comer. La magia que rodea a toda la obra de Luciano encaja perfectamente con la que destila la obra de infame & co; los dos hablan el mismo idioma. Si hay una constante en la obra de Luciano es la de recordarnos que aun suponiendo que la magia no existiera, tenemos que creer en ella. “Yo sé que las hadas no existen pero creo firmemente en ellas” me dijo una vez. Y quien dijo hadas puede decir fantasmas, genios del bosque o el monstruo del lago Ness. Ahí tiene un puñado de obras para demostrarlo como las novelas infantiles Buscando al Conde, En el bosque hay luces, o los dos tomos de Filgrid; sin olvidar sus cómics Flores en el vientre o Historias del Olvido.


¿Y qué nos encontramos en la obra de infame & co? Lo mismo pero sin intención, es decir, la magia simplemente existe. A veces aparece en una relación cotidiana de vecinos (recordemos la deliciosa historieta Tabiques de papel que reserva una gran sorpresa tanto para los personajes como para el lector) y otras veces la magia toma cuerpo en personajes extravagantes y tiernos como la deliciosa Diva Luna. Otra constante en ambos es su predilección por las obras de género (en Luciano decantándose especialmente por el terror). Los dos juegan encantados con los clichés de las historias de género y a los dos les encantan traspasarlos; no hay más que ver el guión que Luciano hizo para la película El último viaje o su Enciclopedia de zombis, mientras que en el caso de infame & co el ejemplo más evidente es el número que firmó para la revista Qu4ttrocento. ¿Más puntos en común? A ambos les encantan los narradores. Y narradores extravagantes diría aún más, como el vagabundo Filgrid y sus cajas que encierran cuentos (de Luciano) y el increíble Licenciado Pavía con sus disparatadas historias (de infame & co). Bien, pues un poco de todo ello nos encontramos en Corina y el pistolero: seres fantásticos, una historia de género (un western) y un narrador de nombre Merlín que nos guiará a través de la historia. Así que ante esta co-autoría tan bien avenida, prepárate lector: lo que estás a punto de leer, más que un cómic, es una auténtica caja de sorpresas. Porque vamos a ver, ¿alguien ha visto alguna vez un western con hadas? ¿Cómo es posible mezclar en una misma historia pistoleros, sicarios, y polvo del desierto con sirenas, brujas y mares procelosos sin que chirríe ninguno de sus elementos? ¿Y dónde, dónde se ha visto un western con manglares como escenario? Porque que nos hallamos ante un western, de eso no hay ninguna duda, ya nos lo dice el título; pero los cánones del género se escandalizan ante esa selva exuberante que nos pinta infame & co. De hecho, mucho ha jugado mi mente para intentar colocar en el mapa el pueblo de Esperanza.


Esperanza ¿Dónde está Esperanza? Despliego un estupendo mapa que tengo de la geografía americana y veo que hay pequeños pueblos con ese nombre por todas partes. Lógicamente, con ese nombre está claro que estamos en un lugar de habla hispana al menos en origen. Así que la historia sucede en uno de los estados de los EEUU con origen hispano. ¿Nuevo México? ¿Texas? ¿California? Nunca he viajado a ninguno de esos lugares, y puedo estar muy equivocado pero me da que ahí no hay manglares. Un momento… ¿y Florida? Claro, ¿por qué no desarrollar un western en Florida? ¿Es que de Florida sólo se pueden contar historias de mafiosos corruptos? (Ay, ahora que lo pienso, también de eso habla Corina) Florida está bien, pero mi mente viajera ha decidido que ya puestos quiere irse un poco más lejos. En realidad ya que rompemos los tópicos del género, ¿quién nos obliga a hacer un western dentro de los límites de los EE.UU.? Akira Kurosawa nos regaló algunos impagables con trajes de samurai y esta historia está impregnada de los mitos y las leyendas que nos encontramos en las selvas caribeñas. A decir verdad podríamos estar perfectamente en Yucatán o en Colombia o incluso en Cuba… Que el protagonista se llame Walter no nos impide nada; aún antes de que ese tipo de nombres anglófonos se pusieran de moda en los países latinoamericanos ya había pistoleros estadounidenses campando a sus anchas en ellos (recordemos al propio pirata Walker que destruyó la Granada de la que hablaba al inicio de este texto). Yo me decanto por Venezuela, país cuya selva ha visitado Luciano recientemente y cuya desmesura casa bien con el tono de esta obra. Pero bueno, decía que este Corina y el pistolero es una caja de sorpresas y, lamentablemente en este prólogo (como debe ser), ya he desvelado algunas de ellas. Así que me callo. Ya no hablo más. Señoras y señores les dejo con Luciano Saracino al guión, con infame & co al dibujo, con Corina y con el pistolero. Javier de Isusi


Para Laura, porque “sabes que te llevo escrita en la palma de mi mano”. L.S.

Ningun rey nació en mejor cuna, gracias aita y ama. Gracias también a Dani por su apoyo constante y por saber que no son molinos esos gigantes, a Carmen por su ilusión incondicional y sobre todo a la niña, que da un sentido a todo esto. infame & co

Los autores quieren dar las gracias a Javi por el prólogo y los consejos, a Manu por el color de portada y su presencia. A los dos gracias por ser parte de este viaje.


Aquella noche el pistolero tuvo un sue単o.


ÂżA cuĂĄntos hombres has matado en tu vida, Walter?


No lo sé.

Nunca los he contado.

Han de ser muchos. tu fama ha llegado lejos.

Mi fama tiene con qué defenderse.

Y tú, valiente pistolero... ¿tienes con qué defenderte?


No me refería a eso, Walter. Todos saben que eres más rápido que la muerte y más frío que el destino.

si quieres probar...

Cuando te pasen la cuenta y tengas que pagar por todos los tragos bebidos.

Preguntaba si tienes con qué defenderte después.

Nunca me HE IDO sin pagar. Por lo que me han contado, Ésta será tu primera vez.

¿Después cuándo?

Y el hombre del sombrero siguió hablando.

12


Habl贸 del IMPORTE exacto de esa deuda.

Y de un particular modo de pagarlo.


Una semana despu茅s, Walter lleg贸 a un pueblo.


Ésta será la historia de lo que allí sucedió.

15


Lo más fresco que tengaS para beber. Carne bien cocida y lo mismo para mi caballo.

Hecho.

No tieneS cara de ser de las cercanías. no, no soy de las cercanías. Siete amaneceres me sorprendieron en el camino.

17


¡Un sueño! Vaya... hace TIEMPO que no recibimos ese tipo de forasteros por estos pagos. Últimamente...

Si PUEDO decirlo; esos son muchos amaneceres para un solo viaje

¿Y qué TE hizo llegar hasta aquí?

Un sueño. Seguro que ya estás cansando a nuestro visitante con tus tontas historias, Merlín.

¿Era un bonito sueño el que te trajo a mi lado, forastero?

¿Aparecía en él una mujer?

Si.

18


¿Y era una hermosa mujer?

No sabía que el pueblo tenía dueño.

¿Quién ha dejado entrar a este vagabundo a mi pueblo?

Más vale que te vayas enterando, si no quieres que me apropie también de tu muerte.

19

Y tú, zorra, te vienes conmigo.


No TE HE OÍDO preguntarle a la joven si ella quiere compartir su desdichada jornada

Hoy tengo un mal día.

¡Ay!

Maldito...

EscúchAme bien, forastero. Aún no ha salido el sol del día en el que Alicia no quiera pasar todos los instantes con el Sr. Milmuertes.

Espera...

Así que, si quiereS defender a alguien, es mejor que comienceS por Tu trasero.

Ahora vamos, mi amor.

je... je...

Yo diría más bien que acaba de salvarle la vida, señor.

La gatita tiene uñas...

20


Una botella de lo más fuerte que tengas, Merlín.

¿SE HA IDO OTRA VEZ?

¿Problemas de faldas?

Ojalá.

Ya no sé qué hacer para retenerla, amigo.

MIENTRAS TANTO...

Ojalá ese Don Nadie se vaya pronto de este pueblo.

No me dirás que le tienes miedo a ese fulano, Milmuertes. No es típico de ti.

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No sé.


“¿No le HAS vistO nada raro en la mirada?”.

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ESA NOCHE...

PANT

PANT

PANT

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PANT

PANT

Ahí está.

25


PANT

AAAAAH!

Ay, Ciempiés.


¿Te PERSIGUE el diablo, Ciempiés?

Milmuertes... yo...

Tú nada, Ciempiés. Me estabas robando algo, ¿verdad?

¿RobarTe? ¿Yo? ¿Cómo se Te ocurre semejante...

¡Que me lo des!

Por favor...

Dame ese frasco que ocultas en tu morral, Ciempiés. Pero...


Vaya... vaya... Conque Estas tenemos.

¿Tienes más?

No...

Al otro lado del río.

¿Tienes más?


Veo que no era la primera vez.

Muchachos, rompED todos los frascos.

Antes mátAme.

Todo a su debido tiempo, hijo. ¿Para qué irte sin disfrutar del espectáculo? ¡Será gratis!


¿No había dicho yo que las hadas no existían?

Creí haber sido lo suficientemente claro, aquella vez. “Exacto”

“Tan hermosas que no pueden existir”

Es que... son hermosas...


Corina y el pistolero (preview)