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Los acallados Los que fueron acallados cargan con la memoria rota, Rota por la violencia escarlata que tiñó las calles, Por los fusiles que dispararon balas e indiferencia, Por Los redoblantes fúnebres, Y por el abandono al que el tiempo los destinó. Los que fueron acallados, Resisten al olvido Porque son la imagen presente del lúgubre noviembre Por qué lo recuerdos se erigen en su interior; Y escuchan berrear a los muertos Y correr los ríos de sangre del aquel once. Los que fueron acallados, Poseen el sosiego que se tomó al pueblo, Que silenció a la pica y la música de cantina. Al vibrar de la marcha pasando por las calles Y al eco de la arenga popular. Los que fueron acallados, Visten sus rostros con la perdida esperanza Con desconcierto en busca de vida, Sus miradas e historias se volvieron anónimas Y El tiempo sin consideración los despojo del nombre y su bandera. Los que fueron acallados, Recuerdan al niño, a la mujer, al hombre y a los sueños Porque olvidar es silenciar la vida y acallarlos, Porque contra la muerte se alza la verdad y la memoria, Porque vivir para recordar, es no morir en la violencia Es escuchar las voces contra las balas y la tristeza.


Poema: Los Acallados