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Un mundo sin hambre

Alrededor de mil millones de personas sufren de hambre. Mientras tanto, las naciones afectadas continúan preguntándose cómo reducir el abismo entre la producción y la distribución de alimentos. Pág. 9

Especies de aquí

El arrierito antioqueño, el paujil y el tití gris habitan en Antioquia. Como especies endémicas para Colombia, si desaparecen de estas tierras, pueden borrarse del planeta. Cuidarlas es tarea de todos. Pág. 10

N.° 30 • Junio de 2009 • 7 mil ejemplares, 12 páginas • www.corantioquia.gov.co •

DISTRIBUCIÓN GRATUITA

Comprar o no comprar…

esa es la cuestión. A la hora de adquirir un producto o tomar un servicio, la actitud de elegir aquellos que sean amigables con el ambiente es la que importa, la que puede marcar la diferencia entre garantizar un mejor futuro para nosotros mismos y las generaciones venideras o no. Especial Consumo Responsable Pág. 3-7


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Que decidir sea un acto

responsable Luis Alfonso Escobar Trujillo Director General CORANTIOQUIA Director General Luis Alfonso Escobar Trujillo Dirección Territorial Aburrá Norte Director Carlos Alberto Molina Gómez Dirección Territorial Aburrá Sur Director William Alberto Álvarez Pérez Dirección Territorial Cartama Director James Enrique Gallego Alzate Dirección Territorial Citará Director Ignacio Castaños Vélez Dirección Territorial Hevéxicos Director Omar Ramírez Ramírez Dirección Territorial Panzenú Director Guillermo León Diosa Pérez Dirección Territorial Tahamíes Directora Liliana Andrea López Noreña Dirección Territorial Zenufaná Director Luis Carlos Ochoa Tobón Coordinación General Oficina Asesora de Comunicaciones Coordinación Editorial Facultad de Comunicaciones Universidad de Antioquia Redacción Margarita Isaza V. Andrés Felipe Restrepo Liliana Salazar B. Eliana Tamayo M. Fredy Zuluaga H. Mariluz Palacio U. Juan David Murillo H.

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r de compras parece una actividad simple. Sin entrar a profundizar en la inequidad entre quienes pueden hacerlo y quienes no, es importante considerar que consumir nos plantea preguntas éticas que deben tenerse en cuenta en el momento de elegir qué llevar a casa. Para empezar, los compradores tienen un poder inmenso en sus manos, su capacidad de elegir un producto en vez de otro puede llevar a la crisis a productores que desarrollan prácticas agresivas con el ambiente o apoyar a aquellos que tienen en cuenta la variable ambiental y trabajan en su consecución. De este modo, consumir es decidir sobre el presente y el futuro de diferentes actores económicos, y por consiguiente, sobre la afectación ambiental que estos generen en el territorio. Cada uno de nosotros debemos ser conscientes de que comprar es dar un voto a favor o en contra de la manera en que se produjo un bien o servicio. Y cuando se paga por alguno de ellos, la responsabilidad de quien lo fabrica también empieza a ser responsabilidad de quien elige esta práctica de producción y las problemáticas que trae consigo. En este asunto juegan un papel preponderante el conocimiento y la valoración del ambiente. Si quienes se acercan a un supermercado o a una tienda de electrodomésticos, por mencionar algunas plataformas de venta, privilegian el

Diseño y Diagramación Alexander Rojas Moreno

Ariño y Asociados Abogados. Madrid: Ecoiuris, 2004. 211 p.

Fotografías Carolina Londoño Margarita Isaza V. Fredy Zuluaga H. Proaves

Las buenas prácticas ambientales son una serie de recomendaciones que le ayudarán a conocer las posibilidades que tiene de actuar a favor del ambiente en diferentes momentos de su vida cotidiana y, consecuentemente, podrá adoptar pautas de conductas sostenibles y respetuosas. Esta guía expone de forma práctica y directa, las consecuencias ambientales negativas más significativas derivadas de nuestros hábitos de consumo y patrones de actuación y, en consonancia, ofrece recomendaciones para prevenir o mejorar las mismas.

Impresión La Patria Directorio: Dirección Territorial Aburrá Sur Tel. 493 8888 Ext. 1801 Dirección Territorial Aburrá Norte Tel. 493 8888 Ext. 1815

Dirección Territorial Citará Tel. 843 2226 Dirección Territorial Hevéxicos Tel. 853 1245 Dirección Territorial Panzenú Tel. 839 3258 Dirección Territorial Tahamíes Tel. 860 7489 Dirección Territorial Zenufaná Tel. 832 6610 Sede Medellín Carrera 65 N° 44A 32 Teléfono: 493 8888 www.corantioquia.gov.co

Si tiene cualquier inquietud sobre los temas tratados en esta edición de Ecodiversos, escríbanos al correo ecodiversos@corantioquia.gov.co

Queda claro, entonces, que como consumidores todos somos responsables. En el caso de CORANTIOQUIA, nuestra misión nos exige procurar que los aspectos relacionados con nuestro actuar incidan de manera positiva en la jurisdicción. En el tema del consumo, esto implica la evaluación de diversos asuntos, entre ellos, las características de los materiales que empleamos en nuestra labor y lo hábitos de nuestros funcionarios y contratistas. Es decir, llevar a cabo un proceso de reflexión que además de transformar nuestras prácticas, nos permita educar diferentes públicos en el Consumo Sostenible desde el conocimiento y la experiencia, porque como dijo Albert Einstein: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”. Sea esta una invitación para que nosotros como Corporación y ustedes como ciudadanos atendamos el compromiso de decidir de manera responsable.

Guía de buenas prácticas ambientales

Editores Margarita Isaza V. Andrés Felipe Restrepo

Dirección Territorial Cartama Tel. 852 4716

menor precio sin pensar en el impacto ambiental que causó la elaboración del producto, en los costos que acarreará mantenerlo ni en los efectos que traerá cuando concluya su vida útil; estarán pagando momentáneamente un precio inferior, el cual es mucho más alto si se estiman el valor económico que conlleva su funcionamiento y las consecuencias ambientales que cada vez atentan más contra la posibilidad de hacer de nuestro territorio un lugar sostenible.

En el Centro de Información Ambiental de la Sede Medellín de CORANTIOQUIA, solicítelo para consulta con el código de clasificación [2649Le]. Algunos títulos sobre Buenas Prácticas Ambientales que encontrará en nuestro Centro de Información Ambiental: 1. [426FLL] Manual de buenas prácticas para el manejo de aceites usados/CORPOURABÁ. Apartadó: CORPOURABÁ, [200-?]. 14 p. 2. [214Ref] Guía de buenas prácticas en uso racional de la energía en el sector de las pequeñas y medianas empresas Ministerio del Medio Ambiente de Colombia, Centro Nacional de Producción Más Limpia. Bogotá: Ministerio del Medio Ambiente, 2002. 72 p. + CD-ROM. 3. [1355FLL] Manual de buenas prácticas para el cultivo y el beneficio del fique/CORANTIOQUIA, Alcaldía Municipal de Barbosa, Compañía de Empaques. Medellín: CORANTIOQUIA: Compañía de Empaques, 2004. 50 p. 4. [2407Le] Buenas prácticas de operación en la actividad de mantenimiento industrial/Alcaldía Mayor de Santafé de Bogotá, DAMA, CINSET. Bogotá: DAMA, [2005?]. 111 p. 5. [2408Le] Buenas prácticas de operación en el lavado de plantas y equipos/Alcaldía Mayor de Santafé de Bogotá, DAMA, CINSET. Bogotá: DAMA, [2005?]. 61 p.

En

de nuestro Queremos conocerte. ¿Cómo nos ves? ¿Qué piensas

periódico?

s@corantioquia.gov.co Envíanos tus comentarios y sugerencias a ecodiverso . 1216 Ext. o comunícate al (4) 493 8888


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Preferir o rechazar…

¡Esa es la cuestión!

imos no ir u q d a e u q s to c Los produ emos, también v e u q lo lo só son de ellos: una s á tr e d y a h e u q son lo un proceso , ca ri b fa s lo e u q empresa nitiva, un fi e d n e , y , n ió cc de produ Por eso, s. le ra tu a n s o rs cu uso de los re os veces a la d o rl sa n e p a n e p vale la na vitrina. u a te n e fr r e g o sc e hora de Asesoría: Édgar Vélez evelez@corantioquia.gov.co

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í, no se trata de comprar por comprar, de ir al mercado y llenar el carro con los productos de siempre, o tal vez con los nuevos que atraigan las miradas por su bajo costo. El acto de comprar debe obedecer a una necesidad y no simplemente guiarse por una esperanza de placer, pues los bienes y servicios que inundan el mercado pueden ser engañosos a la vista, no sólo por su calidad o beneficio para quien los adquiera, sino por el efecto negativo que puedan tener para una comunidad o para el ambiente. De eso se trata el Consumo Responsable o Sustentable, como lo llama el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). De acuerdo con este organismo, Consumo Sustentable se define como “el uso de bienes y servicios que cumplen con las necesidades básicas, proporcionando una mejor calidad de vida, mientras minimizan el uso de los recursos naturales y materiales tóxicos, la generación de residuos y la emisión de contaminantes a lo largo del ciclo de vida del producto o del servicio, de modo que no se pongan en riesgo las necesidades de las futuras generaciones”. En palabras sencillas, se trata de pensarlo dos veces antes de adquirir un producto barato o con un empaque sofisticado, cubierto de bolsas y materiales poco reciclables, o elaborado sin ningún respeto por la

Muchas veces los productos que adquirimos valen más por su empaque que por su contenido. Ahí también vale la decisión del comprador.

naturaleza, pues sus materiales o su proceso de manufactura requirieron alto consumo de energía o de recursos naturales, de esos que, como la Tierra, nadie puede producir.

Un dilema real

Esa decisión frente al mercado, frente a lo que se compra y luego se usa, debe estar mediada por el producto en sí mismo “desde su cuna hasta su muerte”, como lo dice Édgar Vélez, líder del Proyecto de Sostenibilidad de los Sectores Productivos en CORANTIOQUIA. Según él, “El consumidor tiene que empezar a mirar cuánto le dura un producto que tuvo un proceso complicado de fabricación, qué va a pasar cuando empiece a dañarse, qué gasto de energía tiene en óptimas condiciones y qué va a hacer con él cuando no funcione”. Vélez se refiere al tiempo de vida de un producto y a la responsabilidad que también debe tener el fabricante con el consumidor. Como mínimo, las empresas manufactureras deben informar al cliente cómo es el producto que adquiere: si tiene piezas reciclables, si tiene reparación en caso de daño e inclusive si está en la capacidad de recibirlo cuando se agote su vida útil. Y ahí sí, con la información en mano, la responsabilidad se transfiere al cliente, sin que esto signifique que la pierda la empresa, pues al usar un logotipo de una fábrica en cualquier lugar de la casa o del cuerpo, se está mencionando que ese producto nació en una ensambladora específica y que, de acuerdo con su calidad, se está informando a quien lo vea si es bueno o no para el consumidor. De allí que ni la empresa ni el consumidor puedan negar su deber de responsabilidad a la hora de vender o de comprar, de usar o de desechar, de reutilizar o de convertir para siempre un objeto en material contaminante.

Más preguntas que respuestas

¿Se ha preguntado qué pasará cuando el planeta no produzca lo que los seres humanos consumimos? Para el año 2050 se espera que la población mundial aumente 50%, es decir, que nueve mil millones de personas aprovecharán de la Tierra los bienes y servicios que necesiten consumir durante sus vidas. ¿Será posible mantener las mismas poblaciones de especies animales y vegetales existentes en la actualidad cuando incremente la población humana? ¿Alcanzará el planeta para tanta gente? Estas preguntas las debería contestar el Desarrollo Sostenible y dentro de él, el Consumo Responsable es la tarea que corresponde a ciudadanos comunes y corrientes, que cada día acuden a los mercados y a las vías para alimentarse, vestirse, transportarse y, en fin, desarrollar todas sus actividades cotidianas, que implican un bien o algún servicio. Algunos países se han hecho estas mismas preguntas y por eso están implementando políticas públicas dirigidas a que las empresas y fábricas Para ser consumidores responsables, es necesario tener en cuenta cada producto en sí mismo, desde su proceso de fabricación hasta su disposición final.


4 provean a los individuos de información clara sobre los productos y servicios que ofrecen, con esto se pretende que el consumidor tenga mayores argumentos para escoger. ¿Escoger qué? Productos hechos limpiamente, con procesos amigables para el ambiente y para las comunidades que viven lejos de las ciudades y son la despensa de las grandes poblaciones. Si un producto ofrece este etiquetado que expresa con claridad su proceso y verdadero contenido, el consumidor debe preferirlo por encima de otro que tal vez sea más barato pero cuyo costo real será pagado por toda una sociedad, en términos naturales o de migraciones.

Sin embargo, el panorama no es del todo oscuro, pues algunas empresas han empezado a ver en lo “verde”, en lo amigable, una oportunidad de negocio y, por ello, se han certificado en normas mínimas de calidad que garantizan el cuidado de los recursos renovables y no renovables, y con ello le informan al consumidor sobre su posición frente a las prácticas de producción y sus valores agregados, entre ellos, el beneficio para las futuras generaciones.

De acuerdo con Édgar Vélez, es tan sencillo como comprar una nevera y escogerla no por su precio sino por otros aspectos: “cuánta energía consume, qué tamaño necesito realmente que En Colombia, el tema del Consumo Sustentable es poco tenga, tiene o no garantía, qué voy a hacer cuando se dañe, a mentado. “Estamos en pañales porque ni siquiera las entidades quién voy a encartar si la fábrica no me la recibe”. públicas tienen conciencia de sus planes de compras; prima lo más barato y no se incentiva la Producción Más Limpia. El Consumo Responsable, entonces, se trata de tomar Los ciudadanos, por la cultura con la que han crecido y por decisiones responsables, de elegir con criterio lo que es las necesidades económicas, muchas veces prefieren lo que mejor para todos y no sólo para unos pocos, aunque a veces menos cuesta, sin reflexionar acerca de cuál es su verdadero eso implique apartar los postulados de la actual sociedad de consumo, esa que impone que tener más es ser feliz. valor y de quién lo está pagando”, dice Vélez.

Los productos de huertas campesinas ayudan al sostenimiento de comunidades que son amigables con la naturaleza.

Ojo al producto

Cuando el sol todavía duerme sobre las montañas de la región de Boquerón, don Carlos se prepara para iniciar una nueva jornada de trabajo. Con un tinto dulzón termina de espantar el sueño, se va a ordeñar la vaca y recoge los productos de su huerta para llevarlos a la ciudad. Esa ciudad a la que todavía le quedan unas horas de descanso antes de sumergirse en el caos cotidiano. Lo que don Carlos lleva para la venta son plátanos, aunque su tierra, como casi toda la del corregimiento de San Cristóbal, es generosa en el cultivo de lechuga, zanahoria, remolacha, repollo, cebolla y apio. Su carro traquetea todo el camino hacia Medellín. El trayecto termina en una tienda de productos orgánicos, donde otros campesinos como él venden el tomate, el repollo y las cidras, que más tarde acompañarán las ensaladas, sopas y secos de muchas familias paisas. Uno de esos hogares es el de Amparo Restrepo de Alviar, quien compra todos los jueves, porque sabe que allí encontrará productos frescos y saludables. Apoyada en su bastón, la mujer de cabello cano inspecciona una a una las canastillas. Pasa por el jengibre y los pepinos para rellenar. “¡Ve! ¿No tienen cebolla junca?”, pregunta. Uno de los vendedores asiente, mientras le termina de empacar algunos productos. A doña Amparo lo que más le gusta es que los productos de esta tienda “no saben a veneno”, como sí le ocurrió con unos tomates que compró alguna vez. Su esposo, que es agrónomo, le explicó que esto se debe al uso de plaguicidas. Por eso, ella ahora prefiere vegetales de origen orgánico, es decir, producidos con métodos más limpios, con beneficios para la salud de quien los cultiva y del consumidor.

Lo mismo opina Martha Irene Cano, otra de las compradoras del lugar, quien dice ser responsable, también, por mercar sólo lo necesario. Trata de comprar lo básico para ocho días y, así, evitar que las cosas se pudran. Sin embargo, hay personas como Isabel Correa, que, por su trabajo, muchas veces deben comer en la calle, lo que hace que el mercado de su casa se desperdicie. Aún así, para ella el Consumo Responsable no tiene que ver únicamente con los alimentos, sino también con el ahorro de energía de los electrodomésticos y hasta con las fibras de la ropa diaria. Y es que el Consumo Responsable es un concepto que hasta ahora está llegando a la mente de los ciudadanos colombianos, potenciales compradores de distintos productos. Inclusive, en algunos supermercados cada vez es más común encontrar espacios dedicados a su comercialización, con lo cual se facilita el acceso a ellos. Pero, ¿cómo puede saberse si un producto es amigable con el ambiente y, por lo tanto, apto para consumirse? Muchas veces, si un producto es elaborado por comunidades ya tiene un indicio de que es bueno, de que cumple con el doble sentido de ser social y de ser limpio, de ayudar a una familia a sobrevivir dignamente tanto como a la conservación del ambiente. Esto ocurre en el Mercado Verde de CORANTIOQUIA el quince y el treinta de cada mes. Allí, en la sede de la carrera 65 con calle San Juan, mujeres cabeza de hogar ofrecen café que sabe a café, conservas que son hechas con sus propias manos y no por máquinas industriales, y en general, productos agroecológicos que son supervisados para ser más limpios y ser aptos para un Consumo Responsable.


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No son sólo sellos

Los productos amigables con el medio ambiente pueden reconocerse más fácilmente por sus sellos de calidad.

En nuestro mercado es posible encontrar artículos con diferentes sellos, que acreditan algunas cualidades de su producción. De acuerdo con el Icontec, que es el organismo encargado de certificar la calidad de los productos y servicios que se hallan en el mercado colombiano, “el propósito general de las etiquetas y declaraciones ambientales es promover la oferta y la demanda de productos y servicios que causen menor impacto en el ambiente, mediante la comunicación de información verificable y exacta, no engañosa, sobre aspectos ambientales de dichos productos y servicios, para estimular el mejoramiento ambiental continuo impulsado por el mercado”. En nuestro país, por ejemplo, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial creó el Sello Ambiental Colombiano, que es otorgado a aquellos bienes y servicios que hacen uso sostenible de los recursos naturales, utilizan materias primas que no son nocivas para el ambiente, emplean procesos de producción que involucran menos cantidades de energía o que hacen uso de fuentes de energía renovables, consideran aspectos de reciclabilidad, reutilización o biodegrabilidad, emplean tecnologías limpias, y, finalmente, indican a los consumidores la mejor forma de disponerlos cuando termine su vida útil. Por su parte, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, por medio de la resolución 0187 de 2006, rige la producción ecológica en Colombia en lo referente a materia prima, procesamiento, empaque, etiqueta, almacenamiento y comercialización interna. En el ámbito mundial, en medio de la creciente conciencia ecológica, se habla de ecoetiquetas, es decir, distintivos que se fijan en aquellos productos con menor afectación sobre el ambiente, tras un análisis de su ciclo de vida. Éstas pueden ser otorgadas por un tercero, que identifica y certifica de forma oficial los beneficios ambientales de un producto; o pueden ser autodeclaraciones mediante las cuales la empresa productora resalta las bondades ambientales de sus bienes o servicios.

biológico Un sello ambientanatl, iz a que… o ecológico gar

uso icio hace un les rv se o o ct u s natura - El prod de recurso mas o sostenible materias pri o m co s o d emplea el uso insumos. icio minimiza ra el rv se o o ct u as pa - El prod primas nociv de materias tilizan ambiente. producción u acen e d s so ce ía o h - Los pro ades de energ menos cantid e energía renovables. sd uso de fuente o la prestación del o ct u d les de - El pro enos materia bles, m ca li p im recicla servicio feriblemente empaque, pre iodegradables. b reutilizables o bricado o el servicio es fa s e o ct u d logías - El pro uso de tecno acto o d n e ci a h o d imp presta do un menor n ra e n e g o s limpia nte. sobre el ambie

a z e i p m i l a l Premio a

Estos distintivos, además de dar confianza al consumidor, ayudan a mejorar la competitividad e imagen de una empresa en el mercado y a alcanzar procesos de producción más eficientes, así como contribuyen a la fidelización de sus clientes.

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e d a r o h Es s e c e v s do

Compre sólo lo que va a consumir. Si se va a comer doscientos gramos de aguacate, ¿para qué va a comprar uno de tamaño mayor?

Usa bombillos fluorescentes compactos: consumen sólo el 20% de energía que los tradicionales y duran ocho veces más.

Prefiera los fogones a gas en vez de los eléctricos, ya que son más eficientes y por lo tanto tienen un menor impacto ambiental.

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Recuerde reducir, reutilizar y reciclar los bienes que consuma, e incluso reflexionar antes de comprar.

Fíjese en las etiquetas de los productos para conocer sus componentes y su proceso de fabricación. Prefiera aquellos que sean amigables con el ambiente.

egún datos de la Cumbre de Johannesburgo, realizada en 2002, “el 15% de la población mundial que vive en los países de altos ingresos es responsable del 56% del consumo total del mundo, mientras que el 40% más pobre, en los países de bajos ingresos, es responsable solamente del 11% del consumo”. En palabras de la escritora Nadine Gordimer, “el consumo es necesario para el desarrollo humano cuando amplía la capacidad de la gente y mejora su vida, sin menoscabo de la vida de los demás”.

Evite el uso de pilas o baterías, que contienen sustancias químicas tóxicas. Además, es mucho más eficiente enchufar un aparato a la red eléctrica.

Elija ropa hecha de fibras naturales, pues su proceso de fabricación es más amigable con el ambiente que aquellas hechas con fibras sintéticas como el acrílico, el nylon, el poliéster y el polipropileno.

Por encima de los empaques de plástico, prefiera los envoltorios de cartón o papel y los envases de vidrio, pues son menos dañinos para el ambiente.


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Arregle las goteras o fugas de agua que haya en su vivienda. Una gota por segundo supone treinta litros al día.

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Al comprar detergentes, fíjese que entre sus componentes no se encuentren aquilfenoltoxilatos (APEO), nitritotri-acetato (NTA), glutaraldehído y compuestos de amonio cuaternario empleados como suavizantes o biocidas.

Evite usar artículos desechables, como platos y bandejas de icopor, que en contraste con su complicado proceso de fabricación tienen poca vida útil y no son reciclables.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), “un gran número de personas en el mundo necesitan consumir más, tan solo para sobrevivir. Otros muchos deberían hacer elecciones más responsables. Al final, eso significaría un menor uso de recursos, una disminución en la generación de emisiones, y se cubrirían las necesidades de la población mundial”.

Al año se consumen en promedio 3,4 billones de árboles, de los cuales el 50% es quemado como combustible. Procure usar fogones de gas.

Si sus electrodomésticos ya tienen más de diez años de uso, procure cambiarlos por otros con tecnologías más modernas, que ahorren energía y tengan piezas reciclables. Busque también aquellos aparatos que se adecúen a sus necesidades reales de consumo.

Hágale mantenimiento preventivo a su vehículo, para que no contamine en exceso. Los carros a gas son más económicos y amigables con el ambiente que aquellos que usan sólo gasolina. Ante productos semejantes, elija el que tenga menos empaques y envases. Recuerde que esos embalajes no son gratuitos y a veces son ellos los que incrementan el valor de un producto.

Lleve a puntos de reutilización y reciclaje los equipos informáticos viejos; algunas de sus partes pueden ser recuperadas para darles un nuevo uso.

El consumo de bolsas plásticas en el mundo es de un millón por minuto. La mayoría de ellas no se reciclan porque sale más barato fabricarlas.


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LA TIERRA, un aula de clase Los estudiantes de la Normal Pedro Justo Berrío muestran con orgullo su portafolio personal, una bitácora en donde consignan las experiencias que viven en el proyecto “El ambiente, un espacio de vida y aprendizaje”.

nta Rosa de Osos, los Sa de ío rr Be o st Ju o dr Pe al En la Norm o del ambiente, ad id cu al e ol nd tá os ap n tá estudiantes es clase o una imposición de a re ta a un o m co no pero s de que para hacer do ci en nv co no si s, ro st ae m de sus r cosas pequeñas. po r za pe em e qu y ha s ne io ac transform Asesoría: Henry Cardona hcardona@corantioquia.gov.co

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ra hora de recreo y a una niña de cinco años se le cayó un empaque de papitas. Detuvo su correcorre, se devolvió a recogerlo y, antes de volver a sus andanzas, lo echó en un cesto cercano. Luego, cuando sonó el timbre que anunció el final del descanso, cientos de niñas y niños corrieron entrecruzándose por un patio que en cuestión de segundos estuvo solo. Sobre el piso de la Normal Pedro Justo Berrío no quedó ninguna basura. Escenas como éstas hacen parte de la cotidianidad de sus alumnos, desde que en esta institución entendieron que el ambiente no es un tema aislado de los conocimientos académicos y que, por el contrario, se puede abordar en todas las áreas de estudio y en las diferentes actividades del día a día. Y esas actividades no son solamente las tareas o las explicaciones de los profesores, sino lo que los alumnos de la Normal hacen en cada momento como seres pensantes que habitan un lugar: en horas de descanso son prudentes con el volumen de la música y sus carteleras reflejan sobriedad para evitar la contaminación visual, entre otras cosas. Elizabeth Preciado, estudiante de undécimo, está convencida de que con las actividades cotidianas girando en torno al ambiente, se facilita su comprensión desde diversas dimensiones. “Los alumnos nos hemos comprometido hasta el punto de que todo ya es parte fundamental de nuestras vidas, como proyecto escolar y como proyecto de futuro”, dice. Al igual que ella, los demás estudiantes de la Normal están en la tarea de sensibilizarse para luego ser gestores de conocimiento sobre cómo debe ser la aproximación de los seres humanos a sus semejantes, al agua, a los animales, al campo y a todo lo que hace parte del ambiente.

Así comenzó esta historia

Gloria Arboleda, Coordinadora Pedagógica de la Normal, cuenta que en 1997, cuando inició la reestructuración de la institución, se empezó a trabajar por metodología de proyectos, lo cual condujo a la implementación de actividades de aula según grados y áreas afines. Después de trabajar de esa manera nueve años, en 2006, durante un encuentro de docentes de la institución, se dieron a la tarea de hablar de ambiente y comenzaron a plantear la idea que hoy hace parte de la educación de todos los estudiantes.

Echaron cabeza a la iniciativa, y a principios de 2008 enfrentaron el reto de apropiarse de otra forma de entender el ambiente. Así lo recuerda Gloria, quien cuenta que al Proyecto Ambiental Escolar (PRAE) lo denominaron “El ambiente, un espacio de vida y aprendizaje”, y por medio de éste fundaron las bases para investigar y enfocarse en su propósito. Al principio, estudiantes, profesores y directivos acordaron promover la recolección de basuras y sumarse a la cultura del reciclaje. De esta forma empezó a crecer poco a poco la conciencia sobre su entorno y, posteriormente, sobre el concepto de ambiente, que además de lo natural, abarca lo cultural, lo social y lo familiar.

Un mismo idioma

Pedagogía y Práctica, Ciencia y Tecnología, Matemáticas, y Humanidades y Lengua, fueron los núcleos que acogieron desde su quehacer y enseñanza el concepto de “ambiente para el desarrollo”. De este modo el conocimiento y cuidado del ambiente se volvió parte de las materias, de las actividades curriculares y, en general, de la vida académica.

No importa si es clase de matemáticas o de español, o si es la hora de descanso, los niños y jóvenes de la Normal de Santa Rosa construyen con sus actitudes una cultura de amor y respeto por el ambiente.

En la actualidad, cada núcleo desarrolla actividades propias del PRAE durante seis semanas. En este tiempo, todos preparan una gran jornada académica en la que muestran los resultados de su trabajo; un ejemplo de éste son los portafolios en los que cada estudiante consigna algunas tareas, que pueden incluir visitas a sitios de aprendizaje, como si se tratara de una bitácora de viaje digna de experiencias de conocimiento y crecimiento personal. Mientras hojea y enseña su portafolio, Tatiana Oquendo, estudiante de Ciclo Complementario, cuenta que todas esas actividades han contribuido a su formación como futura docente. “Yo hago práctica en la escuela de una vereda y llevo los conocimientos que adquiero aquí. He notado que los pequeños poco saben sobre el cuidado del ambiente, y por eso veo la necesidad de transmitirles a ellos lo que estoy aprendiendo”. Es así como los estudiantes de la Normal se convierten en multiplicadores y el trabajo de la comunidad educativa en un caso ejemplar, que invita a muchas más instituciones a entender la educación ambiental como un todo y los hábitos cotidianos como la expresión más clara del conocimiento aprendido. De esta manera, más niños y niñas terminarán su descanso en un entorno limpio, pero sobre todo, serán sujetos conscientes de su relación con el ambiente y de la importancia de su papel en la conservación del único planeta que tenemos.


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Existe un enorme desequilibrio entre las necesidades alimenticias reales de los seres humanos, la producción de alimentos y la capacidad económica para obtenerlos. Las causas son muchas. El efecto es el hambre. Asesoría: Lilliam Gómez lgomez@corantioquia.gov.co

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no podría imaginarse que en Colombia, un país con dos mares y tanta tierra verde en el mapa, la gente no se muere de hambre. De hecho, las primeras imágenes que llegan a la cabeza al hablar de esta problemática son las de cientos de somalíes registrados por los medios en los refugios a donde llegan a morir. Precisamente porque es una postal tan diferente a esas tierras rojas e infértiles de África, uno diría que eso no existe por acá, que tal vez se vive pobremente pero nunca falta el pan. Pero la verdad es que el problema del hambre, que mata a 35 millones de personas por año, va más allá del llamado Cuerno de África. La analista Susan George asegura que cada seis horas en algún lugar del mundo mueren 2.500 seres humanos de hambre o enfermedades relacionadas con la falta de alimentos.

El palo en la rueda

Los problemas comienzan con el control de esta industria ejercido por el Primer Mundo, que considera la alimentación no como derecho sino como mercancía, en el que no importa el bienestar de todos sino el beneficio de unos pocos. Para la muestra, la denominada “Revolución Verde” ha significado desde los años setenta una reducción del mundo agrícola: semillas modificadas genéticamente desplazaron a las nativas y con ellas se perdieron variedades de frutos y cereales ancestrales, que en América se traducen en números: hemos perdido 70 variedades de maíz, 75 especies de fríjol y 56 de papa, que antes eran alimentos de pan coger y que hoy han desaparecido de las huertas familiares. Es así como muchos agricultores del sur del mundo importan semillas y plaguicidas vendidos en el paquete tecnológico, pues los nuevos cultivos por provenir de semillas no adaptadas, sumados al manejo del suelo con agroquímicos y monocultivos, causan un gran desbalance en los suelos, lo cual

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En las plazas de las grandes ciudades, los alimentos de temporada que no son vendidos en los días de mercado son donados a familias de bajos recursos económicos, que de esta manera pueden complementar su canasta básica.

Se agota la despensa del MUNDO genera plantas con savias semielaboradas que son En el 2007, la FAO afirmaba que había 923 millones de víctimas del hambre y, en diciembre de 2008, presentaba más vulnerables a las plagas. una cifra de 963 millones, una estadística siempre en Los campesinos compran estas semillas y plaguicidas aumento. Hoy, la preocupación se centra en la actual a los países desarrollados, que son, en últimas, los crisis económica, que podría arrastrar a más personas que pueden pagar por los alimentos que resultan en hacia esta estadística. las cosechas. Es por ello que en diferentes épocas los países De otro lado, plaguicidas de síntesis, ajenos a cualquier han suscrito acuerdos que pretenden acabar el tierra, han causado estragos en suelos antes aptos hambre, pero poco han servido para contrarrestar para la siembra: desertificación, erosión, salinización sus consecuencias. Fruto del Foro Mundial sobre y contaminación han determinado suelos infértiles, Soberanía Alimentaria, en 1996, las Naciones Unidas propusieron como límite el año 2015 para reducir a la sequías y desastres. mitad el hambre en el Tercer Mundo. Sin embargo, las A esta “Revolución Verde” se suma la concentración de metas están lejos, las complicaciones van en aumento tierras en manos de empresas que las destinan para la y ya vamos para el 2010. producción de agrocombustibles, que significan cambiar el destino de los suelos y forzar a la naturaleza a dar de Y mientras la población mundial se acrecienta, la lo mismo, sin que los campesinos puedan obtener un producción agrícola corre en sentido contrario. Según la sustento, y se vean en la obligación de abandonar los FAO, en los años sesenta crecía el 3% anual; entre 1980 campos para desplazarse a las ciudades, donde la oferta y 1992, lo hacía al 2%, y hoy sólo lo hace en términos del 1,8%, otro desequilibrio hasta ahora insalvable. de alimentos es a otro precio.

Hambruna mundial

Con el desequilibro en la producción y en el consumo, y la falta de disponibilidad de alimentos para las comunidades del Tercer Mundo, las consecuencias no se han hecho esperar. Entre 1977 y 1999, 815 millones de personas padecían desnutrición; de ellas, 777 millones eran habitantes de países del sur; 27 millones, de países llamados de transición, y 11 millones, de países desarrollados. Una balanza imposible de compensar. El problema de la malnutrición es que conlleva más atraso, pues quienes la padecen sufren deterioros físicos y mentales irreversibles y transmisibles a nuevas generaciones. La Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO) asegura que el 70% de los niños víctimas son habitantes de Asia, el 26% de África y el 4% de América Latina.

La respuesta, entonces, está en el compromiso real de ciudadanos, políticos y dueños de la economía con el desarrollo sostenible: un avance de solidaridad con los seres humanos que son invisibles por el hambre y con un planeta que exige sin tardanza el uso racional de sus suelos y recursos.

Como consecuencia de la “Revolución Verde”, en América se han perdido variedades nativas de granos como el frijol y el maíz.


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Un trabajo entre aMigos Tener Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es más que aportar dinero para causas nobles… Cuando las empresas y el mercado producen bienes y servicios bajo un criterio ético (que contribuyan a hacer posibles los derechos humanos) están contribuyendo a favorecer el interés común. Esto es Responsabilidad Social Empresarial*.

La Casa del Abuelo es uno de los programas sociales que ha ayudado a hermanar a los habitantes de Girardota con Nubiola Pigmentos.

Asesoría: Juan Carlos Grisales jgrisales@corantioquia.gov.co

A

unque vive desde hace 33 años en el barrio La Florida de Girardota, hace poco la profesora Gloria Irene Córdoba supo cómo se llama su vecino de enfrente y en qué trabaja la señora de al lado, lo que según ella se dio en medio de las capacitaciones de una empresa interesada en “amigarse” con los habitantes del municipio. Esta empresa se llama Nubiola Pigmentos y desde 1969 tiene su planta en Girardota, en la cual elabora pigmentos para sectores industriales como el de pinturas y el de cemento. La razón por la cual Gloria pudo ingresar a ella y conocer más a sus vecinos tiene que ver con una situación que viene de tiempo atrás. Las relaciones entre Nubiola y la comunidad habían sido complejas debido a las consecuencias que su accionar genera en el ambiente. Consciente de esto, la empresa se interesó en la implementación de un plan social que sirviera de punta de lanza para promover el diálogo entre las partes. Uno de sus antecedentes más significativos es el programa Puertas Abiertas, que brinda desde hace quince años la posibilidad a diferentes públicos de conocer los procesos que se llevan a cabo en la planta. Sin embargo, no se trataba sólo de acercarse a la comunidad para dialogar sobre el impacto ambiental que generan sus prácticas. El asunto también consistía en adquirir compromisos que permitieran

rrá rial de Abu n sa re p m E n ó ió La Corporaci el Convenio de Producc te ió in b ri ve sc n su ce e Nort ertene p e u q l y a Más Limpia, más de CORANTIOQUIA s e e d d empresas, a politana como autorida o les, tr e sa ri M G a s re o el Á an Carl Ju n ú g e S ad ambientales. la Subdirección de Calid io n ingeniero de ORANTIOQUIA, “el conve C jo e Ambiental de ñamiento para el man y a p brinda acom los recursos naturales s e ativo adecuado d impactos neg or la s lo ir u in m nerados p pretende dis ambiente, ge ctivos”. l e y d lu sa du en la s procesos pro industria en su

aminorar los efectos contaminantes, así que Nubiola se dejó tentar por los beneficios de la Produccion Más Limpia y realizó cambios físicos y técnicos, entre los cuales están: la instalación de una nueva chimenea, la construcción de una planta de lodos y agua para recuperar el pigmento, y, de manera más amplia, la adopción de políticas de seguridad industrial y el desarrollo del tema de control ambiental. Recientemente, Nubiola puso en marcha el Plan SAC (Plan de Gestión Social, Ambiental y Comunicacional), una estrategia de participación social enmarcada dentro del Convenio Producción Más Limpia, el cual es liderado por CORANTIOQUIA, el Área Metropolitana y la Corporación Empresarial Pro Aburrá Norte. Este plan pretende “diseñar, implementar y evaluar una estrategia que promueva la comunicación transparente entre las empresas y la comunidad en diferentes escenarios que involucren acuerdos de gestión concertada para solucionar problemáticas ambientales”. De las empresas que iniciaron este proceso, Nubiola lidera su desarrollo. Debido a su voluntad y compromiso, actualmente lleva a cabo la institucionalización del Plan SAC. Este es el comienzo de un trabajo continuo que tendrá resultados a largo plazo, y que repercutirá en el mejoramiento de la relación con sus vecinos y en la implementación de procesos de desarrollo comunitario.

Para lograr este fin, el Plan cuenta con dos líneas: Fortalecimiento de proyectos de emprendimiento y Toma de conciencia sobre los recursos naturales. Además, se divide en los ámbitos interno y externo. En el primero, se realiza una labor de sensibilización por medio de los departamentos de Bienestar Social y el Ambiental, y se utilizan como herramientas la Intranet y las carteleras. En el segundo, se hacen reuniones semanales con la comunidad mediante las cuales se pretende la formación en emprendimiento, y quincenales, sobre educación ambiental. A estas reuniones asiste Gloria Irene, una mujer dispuesta a aprender, a aprovechar las oportunidades que le brindan. Y que gracias a las capacitaciones ahora se acerca a Nubiola con otros ojos. “Ya sé de la empresa, de los empleados, de los procesos; nunca me imaginé que tuvieran tantas normas de seguridad”. Para ella la tarea está quedando bien hecha. La empresa ha cumplido como gestora de Responsabilidad Social Empresarial, y la comunidad como receptora y constructora de propuestas nuevas y útiles para sí misma. De este modo, Nubiola y los habitantes de Girardota representan un caso ejemplar sobre los resultados de las buenas relaciones entre empresas y comunidades, como un pacto de amistad en el que hay ayuda mutua y, sobre todo, mucho respeto. *Concepto de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) tomado de “La construcción de lo público desde la sociedad civil”, de José Bernardo Toro.

El programa Puertas Abiertas permite que la comunidad pueda conocer la planta de la empresa y enterarse de cómo son sus procesos.


Nº 30 · Junio de 2008

¡Sólo nuestras!

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No tiene mula ni carga en enjalma, sino que es chiquito y muy montañero. Como él hay contados en el planeta, por eso verlo con su traje azul grisáceo y oír su canto peculiar que asemeja el silbido del arriero, puede ser inolvidable. Al arrierito antioqueño, ejemplo de ave endémica, hay que cuidarlo para que siga jornaleando entre árboles.

Asesoría: Juan Camilo Restrepo jrestrepo@corantioquia.gov.co

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vistarlo es una alegría que pocos se pueden dar, pues para estar cerca del arrierito antioqueño (Lipaugus weberi) hay que sumergirse en las zonas boscosas de los municipios de Amalfi y Anorí, únicos lugares donde habita. Esta ave solitaria, que ocasionalmente integra bandadas mixtas y se alimenta de frutos del bosque y grandes insectos, está en peligro de extinción. Su hábitat, restringida a bosques húmedos premontanos de la vertiente norte de la Cordillera Central, ha sido afectada desde principios del siglo xx por la explotación de oro y por la deforestación a gran escala con fines agropecuarios.

Especies endémicas

El término endémico se aplica a las especies que habitan o se distribuyen de manera exclusiva en un sector o área particular. El arrierito antioqueño es la única especie de ave endémica exclusiva para la jurisdicción de CORANTIOQUIA. Además de ella, en este territorio habitan otras especies endémicas para el país como el tití gris, la musaraña, la comadreja, el paují colombiano, la perdiz colorada, el tororoi bigotudo, la casiragua del Magdalena y el mono araña, toda una variedad que se debe a la diversidad de ecosistemas, entre los que hay páramos y laderas andinas, selvas tropicales, humedales y llanuras.

¡No se deben extinguir!

La dicha de tenerlas aquí es también una responsabilidad. Por tratarse de especies endémicas, su conservación es de alta prioridad, ya que su desaparición de este territorio significaría la extinción total de la faz de la Tierra. Sin embargo, la mano del hombre, durante años y años de explotación de la naturaleza, ha determinado que se alteren y contaminen los paraísos donde estos seres habitan. Juan Camilo Restrepo Llano, del Grupo de Fauna de CORANTIOQUIA, señala que por eso es importante ser amigables con todo lo que implica el ambiente. “A veces nuestros hábitos repercuten de forma negativa en las condiciones de vida de los animales silvestres, y sin darnos cuenta terminamos afectando el equilibro de los ecosistemas, y con ello muchas de las condiciones naturales que requerimos para vivir”. Entre esas actitudes amigables, existen varias estrategias para promover la conservación de varias especies endémicas, incluido el arrierito antioqueño. El Plan de Acción para la Conservación del Paujil de Pico Azul y su Ecosistema en Colombia, el Programa Nacional de Conservación del Tití Gris y la Estrategia Nacional de Conservación de Aves, hacen parte de todo un “arsenal” de defensa de estos animales silvestres, para que verlos deje de ser un milagro y se convierta en privilegio de todos los antioqueños.

Más especies endémicas

Ti tí gris También conocido como tistís, tamarín de

pies blancos o tamarín pardo plateado de cara pelada, es endémico para Colombia. Emite sonidos como gorjeos y trinos similares a los de las aves. En libertad, este mamífero vive de diez a quince años y es un gran controlador de insectos y dispersor de semillas. Se encuentra también en los departamentos de Bolívar, Caldas y Tolima. En Antioquia, vive entre los valles de los ríos Cauca y Magdalena. Desafortunadamente es utilizado como mascota, lo que hace que muchos individuos sean capturados y traficados. Está en peligro de extinción.

En la jurisdicción de CORANTIOQUIA habitan al menos 127 especies endémicas. 117 especies de anfibios, 65 de ellas endémicas. 107 especies de reptiles, 23 endémicas. 114 especies de mamíferos no voladores, 19 endémicas. 128 mamíferos voladores. Sólo se ha registrado una especie endémica para Colombia y se encuentra en nuestra jurisdicción. 797 especies de aves, 19 endémicas. El arrierito antioqueño es la única especie de ave endémica exclusiva para nuestra jurisdicción.

Pauji l de pico azul También conocido como

Arrierito antioqueño

pajuí, pajuil, pavón, es un ave que se comunica mediante silbido suave, prolongado y repetitivo. Habita en el bosque húmedo tropical y en el piedemonte del norte de Colombia. Los registros más recientes en Antioquia se tienen de los municipios de Anorí, Nechí, Remedios, Puerto Berrío, Maceo y Zaragoza. Actualmente se estima que sólo se encuentra en el 5% de su área de distribución original, y extinto en la mayor parte de su área por la destrucción de su hábitat, su baja tasa de reproducción y la fuerte cacería a la que es sometido para el consumo de su carne. Está categorizado en el país como vulnerable. Gracias a una nueva perspectiva, los jóvenes de una vereda de San Cristóbal reconocen el privilegio de habitar la ciudad rural y la difunden en Internet.


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Pintar para comunicar A veces los sueños toman las formas más inesperadas. Entonces, no queda más que sonreír, mirar hacia atrás, reconocer la aventura que permitió alcanzarlos y seguir soñando. Este es el caso de tres murales pintados por niños, jóvenes y miembros de la comunidad a finales de 2008 en Caucasia. Asesoría: Andrés Felipe Restrepo ecodiversos@corantioquia.gov.co

ntar. Lo que os y me gusta pi “Tengo diez añ l muro son los muñecos, de más me gusta s”. edando bacano qu n porque está

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urante casi un año la pared del Parque de Las Iguanas permaneció en blanco, y los jóvenes integrantes de En la Jugada, expectantes a la suerte que correría. Por momentos perdieron la esperanza de plasmar allí su creatividad y transmitir algunos de sus pensamientos. Pero la espera se convirtió en el proceso necesario para que todos se oyeran, y construyeran colectivamente las propuestas que hoy comunican con formas, colores y textos, el sueño de proteger juntos las aguas. Las sorpresas no fueron menores que los deseos de expresarse. La comunidad dejó de ser espectadora y tomó brocha y pincel para unirse. De esta manera los bocetos cobraron vida en el Parque de Las Iguanas y en el Caño San Miguel. Aquí compartimos las imágenes y los testimonios de diferentes momentos del proceso. edar muy e nos va a qu qu o in ag im e “M tá un dibujo a el momento es st ha es pu , to ni bo va a salirnos e parece que m y e nt le ce ex a hacer con rque lo vamos po ar ul ac ct pe aprovechar es , ya que debemos sario para zo er fu es el do to ce do el apoyo ne que nos han da realizarlo”.

Víctor Manuel Velásquez

a quedar los murales van e qu o in ag im e jos y las “Yo m diseño, los dibu el n co os iv ct ra ensaje muy at cer, y, claro, el m este ha a os m va e qu rque cosas d en este caso. Po que es la priorida busca crear conciencia en e es un proceso qu la importancia del cuidado e las personas sobr vación de las iguanas”. er del agua y la pres a porque me parece buen “Esta actividad demos demostrar que sí po te. gracias a ella sa por el ambien s re te in se e qu hay gente as al ver lo ía que las person ando no in A mí me gustar án que contam emos”. rd dibujos pensar sino que antes pe ganamos nada,

Marlon Agudelo

Jefrey López

Leidy Vanessa Franco es que el gusta del mural al, y que e m ás m e qu “Lo visu ás amplio, más espacio se ve m vitan a pensar que en esta in los mensajes me huella”. r ja vida hay que de

ga e rt O ía c ar G ía ar M a c li gé n A

EcoDiversos #30  

Especial Consumo Responsable

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