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Andrea Saltzman

LA METĂ FORA DE LA PIEL Sobre el relato proyectual de la vestimenta


A Santiago, a mis padres y a mis hijos


© 2018 de todas las ediciones Editorial Paidós SAICF Defensa 599, Buenos Aires e-mail: difusion@areapaidos.com.ar www.paidosargentina.com.ar Reservados todos los derechos. Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidad en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático. Queda hecho el depósito que previene la Ley 11.723 Impreso en argentina — Printed in Argentina Tirada: 1.500 ejemplares

Saltzman, Andrea La metáfora de la piel - 1ª edición - Buenos Aires: Paidós, 2018 Sobre el relato proyectual de la vestimenta 176 p. ; 25 x 23 cm. (libros singulares) ISBN xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx I. Diseño de modas. I. Título. CDD xxxxxx


LA METÁFORA DE LA PIEL


AUTORA Andrea Saltzman EDITORIAL Paidos ASISTENTE EDITORIAL Victoria Luna PRODUCCIÓN EDITORIAL Y EDICIÓN Eugenio Valentini | Fotografía y Publicidad CORRECCIÓN Y EDICIÓN Victoria Rico DISEÑO GRÁFICO Constanza Patarca RETOQUE DIGITAL Eugenio Valentini Constanza Patarca IMPRESIÓN Latin Gráfica FOTOGRAFÍAS Cus Nobitib Erchilit Earum Et Modist Faccum Fugit Odit Eos Aut Rem Es Maxim Faces Aut Il Ipsandam, Ut Eosae Aliae Omniatibus Doluptur Suntotat Dolectus Nonsedis Evelest, Es Rat Que Re Volores Tibusci Minvell Aceperspe Veles Esecati Quatur, Quatem Qui Dignimporrum As El Is Si Te Volo Quundam Aut Fugiatiunt Doluptatem Et, Sit Harit El Id Qui Ium Non Consequam, Nulparibus. Iquiam, Enisit Vellecti Que Ipsum Ea As Autempo Ritate Vol At pellandis volut optaturem


CONTENIDOS 11

INTRODUCCIÓN

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1 • RECORRIENDO EL CAMINO Marco contextual - Mi formación - Nuevo Planteo Del cuerpo diseñado a la metáfora de la piel.

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2 • DISEÑAR, DEL PRODUCTO A LA INTERACCION Diseñar - De la clasificación a la complejidad - La mirada del borde Vestimenta piel - Del fragmento a la vitalidad del entre De la metáfora de la maquina a la metáfora de la piel- Referentes

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3 • DISEÑAR, LA MATERIALIDAD PIEL Estrategia de la superficie - Piel identidad - Piel percepción - Interior, exterior De la nominación a la metáfora - Piel, superficie, espacialidad La piel viva materialidad interactiva - La piel sutil

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4 • RELATO PROYECTUAL Diseñar metaforizar - Personaje y universo poético - La representación La traducción - La noción de relato - El relato desde la metáfora de la piel

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5 • DEL LIMITE AL BORDE CREATIVO DEL ENCUENTRO Visión prospectiva - Rupturas de los límites entre las diferentes campos del conocimiento - Noción de trama colaborativa - Visiones del futuro anticipadores - Otros modos de produccion - Cambio de conciencia

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BIBLIOGRAFÍA

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AGRADECIMIENTOS


Introducción

La metáfora de la piel nos introduce en ese espacio misterioso del contacto. Entre piel y piel, en el roce de la camiseta o el lamer del agua en la orilla, se explora esa configuración que enlaza de manera indiscriminada, cuerpo, vestido y contexto, para poner en relevancia la trama vital de la materialidad. De allí surgen los primeros interrogantes. ¿Cuál es el límite entre nuestro cuerpo y el mundo? ¿Que forma tiene ese borde si en lugar de quiebre se piensa como encuentro? Entre humedades y mucosidades, asperezas y sequedades… se explora la superficie que da cuenta de las infinitas estrategias de intercambio. En el encuentro el cuerpo desdibuja sus límites y se transmuta en cada instante y circunstancia. Da cuenta de la potencialidad de ese espacio de goce, roces, fricciones, pegoteos, proximidades y rechazos, que se compone en la dinámica de la interacción. Porque la piel al igual que el vestido contiene y en su exterioridad expresa la naturaleza de su contenido cuya forma se recrea en cada vínculo. La vida se manifiesta bajo esa reciprocidad entre cada ser y cada cosa. Entre la remera, las encías, la lengua, el elástico de la media, la arena entre los dedos, la piedrita en el zapato, el viento en la pilosidad del pecho, las uñas en el barro, se agitan los sentidos y se tejen las historias. Ese “entre“ es un recuerdo de la exterioridad, una frontera incesantemente desplazada que le procura al sujeto la sensación de su propia existencia. La piel como borde contenedor, como espacio de interaccion, con sus múltiples texturas-contactos, moviliza nuestra percepción y promueve la imaginación de un universo vincular que nos trasciende y del cual somos parte.


01 Recorriendo el camino Marco contextual Mi formación Nuevo Planteo Del cuerpo diseñado a la metáfora de la piel


1 • Marco contextual 2 • Construir desde el borde 3 • Mi formación 4 • Nuevo Planteo 5 • Del cuerpo diseñado a la metáfora de la piel


01 • Recorriendo el camino

MARCO CONTEXTUAL El fin de los ochenta fue un período peculiar de gran apertura y entusiasmo en la Argentina. Fue la época en que iniciamos la carrera de Diseño de indumentaria y Textil en la Facultad de arquitectura Diseño y urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Alli tuve la posibilidad de formar parte de lo que sería la primer cátedra de diseño dando lugar al comienzo de la carrera. Eran tiempos de euforia y transformación del país. Transitábamos la vuelta a la democracia luego de un largo y duro período de dictadura militar. Este clima de cambio fue el que llevó a la FAU (Facultad de Arquitectura y Urbanismo) a convertirse en la FADU, (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo), dando lugar al nacimiento de las carreras de Diseño gráfico y Diseño industrial, en el año 85, Diseño de indumentaria y textil y Diseño de imagen y sonido 89 y posteriormente, Diseño del paisaje. En el camino de esta transformación resonaba el referente de la Bauhaus.

CONSTRUIR DESDE EL BORDE En aquel entonces desconocíamos lo que podía llegar a ser un diseñador de Indumentaria y Textil. Ese perfil profesional no formaba parte de nuestra cultura. Implicaba un espacio a construir que hasta el momento carecía de significado. Se hablaba de modistos consagrados, pero

no de diseñadores. El mercado de la moda se abastecía a partir de la copia de un modelo ajeno. Había una creencia generalizada en que “las ideas venían de Europa” por eso resultaba desconcertante el supuesto de un Diseñador como un generador de propuestas. De hecho la mayoría entendía este perfil asociado al oficio del corte y la confección. Pero esta carrera se planteaba dentro de una facultad de diseño con una larga tradición en el campo proyectual. Es importante dar cuenta de este panorama donde los requerimientos eran más internos que externos, donde la idea de diseñar cobraba sentido desde una nueva mirada que diera lugar a la generación de ideas propias, que pudieran validar lo que desde nuestra región éramos capaces de construir. Volviendo al contexto de la facultad, desde los comienzos, la nueva carrera se percibía como algo inmerso en el ámbito femenino. El área de textil tenía su referente en la Bauhaus pero creo importante poner en relevancia que incluso, en la Bauhaus, había este prejuicio de lo femenino por eso fueron las mujeres las que llevaron adelante este proyecto. Sofi Tauber Arp, la mujer de Jean Arp, Anni Albers, la mujer de Joseph Albers, dan cuenta de este aspecto complejo que también se podría extender a las vanguardias rusas e incluso en Francia y España, a través de la figura de Sonia Delaunay, mujer de Robert Delaunay. Todas ellas supieron sumergir el arte en la dimensión del habitar, Sonia Delaunay fue capaz de trasladar la estética de la abstracción a diversos ámbitos

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como el textil, la vestimenta, la gráfica, la escenografía y el diseño industrial, manifestando su capacidad de entramar los diversas esferas de la vida cotidiana, a una estética del habitar. Pero quizás vale la pena reflexionar que en todas las culturas originarias esta cosmogonía del habitar estuvo presente, constituyendo una continuidad entre el arte y la vida cotidiana. Considero importante destacar esta noción de lo femenino, porque dentro del ámbito de la Fadu llevó a la carrera a un lugar de borde. Prestigiosos profesores de arquitectura manifestaban su desagrado de tener que convivir en el mismo espacio con aquello que, a modo de chiste, llamaban “corte y confección”. Se la percibía como una disciplina menor que no tenía “el rigor” de la arquitectura. Vinculada a lo banal y al ámbito doméstico.

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Las carreras de gráfico e industrial habían nacido con otro estatus, eran próximas a los arquitectos. Existían como carrera en otros lugares del país y además, muchos profesionales de la arquitectura ejercían estas disciplinas. Gran número de revistas de arquitectura como Domus o Summa, involucraban proyectos de ambas orientaciones. Por el contrario carecíamos de publicaciones que avalaran nuestra disciplina en el ámbito académico. Quiero rescatar esta situación por el grado de libertad que nos abrió para llevar adelante este desafío. Había que comenzar a pensar las cosas desde lo esencial y entender qué era lo inherente a esta disciplina en el contexto en que se planteaba. También en los equipos docentes aparecían otras representaciones con expresiones de género que rompían con el modelo pregnante. El protagonismo del cuerpo no era propio del entorno académico. Para nosotros las mesas se convertían en grandes pasarelas

y los estudiantes habitaban sus prototipos configurando múltiples personajes. La posibilidad de un juego de exploración gestual, con una inmediatez de prueba y error, daba cuenta de una materialidad próxima y perceptiva que dista de la arquitectura. Las carreras de Diseño de Indumentaria en el mundo tenían su origen en una formación técnica del oficio o incluso en una formación plástica y pasaban de terciario a universitario. Esta carrera fue una de las primeras en Latinoamérica en este tipo de encuadre. Considero fundamental poner en valor esta situación de estar al margen, de estar en un lugar incierto. Habia que darle forma a este nuevo espacio que se abría y esta situación implicó un estado de libertad que hubiera resultado imposible dentro de la carrera de arquitectura. Esta situación al margen, permitió generar espacios de acción y modalidades de trabajo propias que jamás nos hubiéramos animado a delinear con el peso y el rigor académico de años de saber y ejercicio.

UN CONTEXTO PERFORMÁTICO Esta apertura estuvo marcada por una época de gran actividad performática. El espacio público fue el escenario de múltiples experiencias: en lo que duraba un semáforo jóvenes artistas de la organización negra eran capaces de simular un fusilamiento para desconcierto de los automovilistas. Recordar y sacudir, volver al cuerpo y hacerse carne para recuperar lo que esos años de dolor y silencio habían anestesiado. Jóvenes artistas, se volcaron a la moda como replanteo de la propia identidad, luego de un largo período de uniforme y dictadura. Esos movimientos de vanguardia supieron sacar el desfile “del té canasta”, de un mundo


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convencional de las altas categorías sociales, para avanzar sobre el espacio público de la ciudad. Si bien hubieron múltiples protagonistas, con diferentes estéticas, prevalecía el deseo de agruparse y compartir experiencias comunes. La pulsión era expresarse, ampliar el modelo a una representación más diversa. La épo ca marcó el potencial de la escena en la calle para dar lugar a otras formas e imaginarios luego de años de censura. La Primera bienal de arte Joven en 1988 fue el puntapié inicial. En dicho evento el área de la moda tuvo un protagonismo crucial. Los desfiles se llevaron a cabo en la plaza convocando a nuevos protagonistas y dando lugar a personajes y situaciones que hasta el momento habían sido vedadas. Se ponía en cuestión viejos prejuicios y valores en torno a la apariencia .La presencia de pechos al aire, de travestis danzando de manera seductora, de mujeres pulposas besándose en escena resultaban situaciones que más allá de la provocación eran percibidas con alivio y entusiasmo. El público estaba ávido de volver a encontrarse consigo mismo, de sentirse proyectado en esos otros cuerpos que expresaban formas que nada tenían que ver con las convenciones de la moda. Lo interesante de estos grupos es que se focalizaron en aspectos propios de nuestra identidad de una manera novedosa. En esos personajes convivían nuevas formas que remitían al campo, los barrios porteños, lo popular, pero revisitado y atravesado por nuevas expresiones de la cultura. Grippo incorporó las pieles de vaca con interiores multicolores en cuerpos que se unían a modo de siamesas, con música que jugaba entre el carnvalito y el rock. Gaby Bunader trabajaba la estética pop con vestidos de vinilo que se conjugaban con las populares pelotas pulpito a modo de bandolera. De la mano de Andres Baño los travestis o jóvenes pulposas y atrevidas gana-


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ban la escena revelando un glamour nunca antes visto.

centro Cultural de España, El recoleta, entre otros.

Este período de ebullición, dio lugar a la creación de nuevos espacios en torno a la moda.

Importantes punteros de marcas de moda aprovechaban alimentarse de estas manifestaciones asimilando lenguajes, gestos, libertades, pero minimizándolas para volverlas aptas al universo comercial. Por primera vez la campaña de una marca tomaba el espacio público con campañas desarrolladas con grandes fotógrafos y con videastas.

El subte, las plazas, las ferias, las discos, los bares y los centros culturales. La propuesta era multiplicar los escenarios para manifestarse e interactuar A modo de ejemplo “Su puesto de moda” fue una boutique y galería de arte en una feria de carne y fruta en San Martín y Paraguay. Los diseñadores y artistas convivían con sus desfiles entre los puestos de fruta con muestras de fotografia y venta de vestidos de vaca con escarapelas o vaqueros cargados de monedas. Era el período de la acción en busca de reacción y el espacio público resultaba la mejor platea. Las performances exigían música iluminación actuaciones video. No existían especialistas, todo estaba por hacerse y así indistintamente se cambiaban los roles: desfilar, fotografíar, producir, hacer música. Fue la cuna de importantes DJ, fotógrafos, iluminadores, artistas, diseñadores. Un período caótico y entusiasta en el que todo estaba por hacerse. El nacimiento del video fue soporte y lenguaje de estas manifestaciones. Asimilado por estos grupos generando cruces del cuerpo con la música el arte y el diseño. El video Clipp permitía registrar y crear nuevos lenguajes para experimentar y generar encuentros con diferentes áreas de expresión. Esta necesidad de exploración convocó diversos personajes que primero de manera marginal, se volcaron a configurar nuevos espacios, dando lugar a bares como Bolivia, El dorado, La Age of comunication, El garage Argentino, Palladium, Cemento, y que fueron tomando espacios mas institucionales, como El Rojas, la Fundacion Banco Patricios, el Cayc, El

Los desfiles de moda se llevaron a cabo en grandes espacios como estadios a modo de recitales de rock. Aspectos populares como el teatro de revista se cruzaron con la moda vinculando aspectos impensables de poner en contacto previamente. Se replanteaban incluso los signos patrios al son del himno nacional de Charly Garcia, la escarapela y la bandera jugaban en busca de una nueva expresión por fuera de lo militar. Había que recomponer la propia identidad. Este contexto fue fundacional en la carrera. Muchos de los protagonistas de esos movimientos de vanguardia formaron parte de nuestro equipo docente. Generando debates en torno al sentido de la disciplina. Teníamos que comenzar desde lo escencial, desde la vitalidad de esos cuerpos en la acción. Nos dimos cuenta que nuestro cuerpo como concepción social era un cuerpo vestido. A través de nuestros cuerpos vestidos se plantean relaciones espaciales sumamente complejas enlazadas a la trama social.

ME SITÚO, CONTEXTO, FORMACIÓN Y PROPUESTA Este encuadre académico, carente de referentes, que implicaba la construcción de una nueva disciplina sumada a la efervescencia de aquella época que ponía en escena al cuerpo en el espacio público. impulsó un trabajo de inmersión y

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profundo replanteo en mi formación con una libertad única. Me llevó a integrar aspectos que hasta el momento vivía como contradictorios: mi temprana y continua formación en la danza contemporánea, la plástica y la arquitectura. Pongo esto en énfasis porque creo que cada uno de nosotros construye desde sus propias tensiones. Y para mi la nocion de espacio y cuerpo siempre habían resultado aspectos discordantes entre la arquitectura y la danza.

Lo que se puso en juego.

En mi época de estudiante de arquitectura , predominaba la corriente del funcionalismo y el racionalismo, con los slogan “la forma sigue a la función” y la concepción sobre “la maquina de habitar”. Ambos aspectos aluden a una concepción mecánica y racional. Al hablar de función se aludía al accionar del cuerpo pero desde un punto de vista mecánico, más cercano a lo dimensional

y constructivo que a la vivencia. No resulta casual que uno de los libros más consultados de la época, era el Neufert: Una exhaustiva investigación ergonómica del cuerpo en el espacio cotidiano que acotaba las medidas necesarias en cada ambiente para realizar las diferentes actividades: dormir, higienizarse, cocinar, con movimientos estereotipados, que aludían a la robótica. Las publicaciones de arquitectura carecían de cuerpos, a lo sumo la representación del cuerpo humano aludía a la noción de escala.copiar maria ledesma Los modos de representación: plantas, cortes, vistas axonométricas, perspectivas. dejaban al cuerpo por fuera del espacio. Como dice el arquitecto Juhani Pallasmaa (Los ojos en la piel):” El proyecto de la arquitectura moderna ha albergado al intelecto y el ojo pero ha dejado sin hogar al cuerpo y al resto de los sentidos”, Cabe destacar que nunca representamos aspectos que tuvieran que ver con la percepción: como los aromas, los sonidos. Tampoco se pensaba en la posibilidad de la transformación validando la interaccion con estos aspectos sutiles como: los gemidos del viento, el efecto de la lluvia, o de la luz, para dar lugar a una nueva espacialidad viva y mutable. Es decir la arquitectura se concebía como algo determinado y estático, no como un hecho dinámico y variable. En capitulos venideros retomaremos este tema. Volviendo a mi experiencia personal, con una temprana e intensa formación en el campo de la danza, experimenté una profunda crisis frente a la noción de espacialidad que se planteaba en la arquitectura. Desde la danza, el espacio siempre significó para mi una situación vital, en donde mi percepción hacía que éste existiera y el espacio hacía que mi cuerpo emergiera, en un juego de intercambio continuo. Me resultaba muy difícil vincular esta experiencia espacial con la del modelo arquitectónico proyectual de la época, en donde no había un transcurrir ni de involucrar al cuerpo en la experiencia.

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Esta crisis fue la que me permitió repensar la noción de cuerpo y espacialidad, al iniciar mi experiencia en la FADU como pionera en la Carrera de Diseño de Indumentaria. Resultó fundamental entender que esta disciplina no sólo refería al diseño de un objeto vestimentario, sino que implicaba al cuerpo mismo. Para esto es imprescindible comprender que el cuerpo, como concepción social, es un cuerpo vestido. Vale la pena aclarar que mi entrada a la carrera fue como especialista en el área textil. Fue la profesora Rosa Skific, quien me formó en esta disciplina, luego de egresar de la carrera de arquitectura, y quien me convocó para armar la asignatura, diseño de indumentaria y textil, en la que ella tomo la verticalidad de los talleres de textil y yo de indumentaria. Para llevar adelante este planteo carrera de arquitectura, y quien me convocó para armar la asignatura, diseño de indumentaria y textil, en la que ella tomo la verticalidad.

NUEVO PLANTEO Lo que planteo es una modalidad de entender y desarrollar el diseño de la vestimenta. Los conceptos que aquí se desarrollan fueron surgiendo de la práctica y esa misma práctica, que implicó un gran trabajo de intuición, reflexión, prueba y error, propio de todo proceso proyectual, fue impulsando la construcción teórica y el encuentro con múltiples autores, en la necesidad de ampliar el horizonte entre el hacer y el reflexionar sobre lo hecho. Este nuevo texto es una reflexión sobre estos 30 años de trabajo con la cátedra de diseño de indumentaria y textil en la facultad de arquitectura diseño y urbanismo de la universidad de buenos aires, y del intercambio con docentes y estudiantes tanto en argentina como en latinoamerica y España.

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LA NUEVA PROPUESTA

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Implica un nuevo giro respecto al libro El cuerpo diseñado. Es decir, necesité de ese texto que habla de la forma en el proyecto de la vestimenta como espacio de interacción con el cuerpo para, en esta nueva propuesta, desplazar la mirada al borde. Es decir, la piel ,como espacio de interfaz entre el cuerpo y el mundo. El diseño se comprende entonces como configuración vital de intercambio entre el cuerpo y el contexto, como órgano conector. La dificultad que se presenta en la acción de diseñar es el de caer preso de la forma como norma de lo establecido y por lo tanto mirar al mundo “como es” , en lugar de “cómo podría ser”. De ahí la importancia de la metáfora como posibilidad de imaginar y concebir la vestimenta “como si fuera” una piel. Esta mirada abre un espacio nuevo e infinitamente creativo entre el cuerpo y el contexto. La metáfora, como modalidad poética, tensiona la literalidad del vestido abriendo a la asociación. Ese “como si fuera”, implica un ejercicio para imaginar y traducir. Cada una de las construcciones y experimentaciones que se van desarrollando en el proceso de diseñar. Muestras figurines, producciones de fotos, referentes, a través de un relato proyectual. De aquí que la posibilidad de entramar las partes entre si alude ala compeljidad de la propuesta. Concepcion de relato en lugar de verdad

La metáfora de la piel como materialidad alude a una multiplicidad de estrategias de adaptación e intercambio entre un cuerpo vivo y un contexto siempre cambiante. Involucra al diseñador, lo sumerge a habitar la experiencia proyectual con toda su corporalidad. Por eso la percepción aflora como modo de construir sentido. Aquí el proceso proyectual se comprende como un relato. El cuerpo no es sólo usuario (que centra su pro-

blemática en el uso y la función) sino “personaje”: una dimensión que permite además de los aspectos de uso y funcionalidad involucrar ese modo de peculiar de habitar el mundo con características propias, lúdicas, caricaturescas, severas , bucólicas, agresivas, rebeldes , retro, futuristas, bruscas, armónicas, a infinidad de modalidades que permiten ficcionar y construir escenas, acontecimientos, situaciones que posibilitan abrir la propuesta, comprometerse en el proceso para generar nuevas formas en la concepción del diseño. La dimensión tiempo cuerpo y espacio resulta crucial. El contexto no es una realidad sino un recorte de mundo, es decir una lectura del mundo que habilita desde esa mirada una visión peculiar, desde la cual anclar, imaginar, construir. borrar los limites de los espacios disciplinares y pone en crisis la visión productictiva de la seraialidad, a una visión fragmentada entre el sujeto y el objeto y promueve una mirada compleja sobre el habitar. Los puntos principales de este nuevo libro: 1. Salir de la mirada industrial, del producto, de la clasificación, de la repetición de lo instalado, a una mirada que problematiza desde las interacciones. 2. Esto lleva a una nueva conciencia sobre la forma y la materialidad. Desde la metáfora se sostiene la incertidumbre de aquello que todavía no tiene forma, nno tiene nombre, y que permitirá arribar a un nuevo resultado durante el proceso proyectual, entre el cuerpo y el contexto. La materialidad se vincula a la percepción y, desde ahí, a la infinidad de traducciones que la imaginación de la percepción habilita. Además, dicha materialidad se entiende como procesos de intercambios vivos en esa conexión entre el cuerpo y el contexto. Es una materialidad que, incluso, se puede entender como un proceso, no como un hecho terminado, delimitado, sino como estrategias de adaptación: materialidades que

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