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LA MALDICIÓN DE LA MUJER SERPIENTE Hace mucho tiempo, en la lejana ciudad de Lijander, un reino gobernado por Jarvan IV, había una espía de alto prestigio llamada Shyrana, acompañada siempre por Talan, su leal acompañante. Un día, Jarvan IV le encomendó que fuese a investigar al general del ejército Lensobino, quien por lo visto, tenía un arma secreta. Mientras ambos iban hacia el campamento de Lensobino, Shyrana recordaba cómo se convirtió en espía… “Todavía recuerdo aquel día que me cambió la vida. Como iba paseando por el bosque, recogiendo fruta de los árboles, cuando un hombre apareció de la oscuridad portando un sable. Al verle allí, huí lo más rápido que pude y me escondí. Más tarde, decidí seguirlo para saber quién era. Cierto tiempo transcurrido, llegué al castillo del rey Jarvan IV. Le seguí hasta la sala del trono y cuando fui a mirar dentro, vi al hombre levantar el arma hacia el rey. En ese mismo instante decidí salir del escondite para protegerle, cogí un arma y se la clavé en el corazón. El rey agradecido, me convirtió en espía. -

“Ya hemos llegado Shyrana”- dijo Talan.

Shyrana, volviendo a la realidad le respondió: -

“De acuerdo, ¿Recuerdas a lo que hemos venido?” “Sí”- respondió Talan.

Pasó el tiempo hasta que el general Lensobino confió en Shyrana para contarle el secreto, pero antes de decírselo, tenía que prometerle que no se lo contaría a nadie. Postrándose ante una espada muy extraña con forma de serpiente. Después de que se lo contara, se fue rápidamente con Talan hacia el castillo del rey Jarvan IV y le contó todo lo que fue dicho por el general Lensobino. Cuando acabó de contárselo, sintió un fuerte dolor en su cuerpo y en unos instantes ya no se mostraba a una humana sino a un ser distinto, parecido a una serpiente, que desholló a los guardias antes de recuperar el sentido.

Alejandro Ruiz.3º B


Era el 1 de octubre del año cuatro mil. Lo recuerdo por dos razones: la primera, el ginecólogo diagnóstico a mi mujer un tumor incurable. La segunda, los robots fueron legalmente determinados formas de vida inteligente, basadas en el silicio, mediante una resolución judicial, es decir, adquirieron el rango de humanos. A lo largo de mi vida como magistrado había visto muchas cosas, pero ésta me superaba. Los robots se manifestaban por millares en las entradas de los juzgados, repartiendo flores y panfletos, reivindicando sus recién adquiridos derechos y obligaciones. “Al menos pagarán impuestos” –pensé. Pero en un plazo breve de tiempo comprendí que el mundo no volvería a ser el mismo. Estoy enfermo y no tardaré en reunirme con mi mujer, pero cuando miro el rostro mecánico del magistrado que se sienta a mi lado, soy consciente de que conmigo morirán los últimos vestigios de la justicia humana.

Sergio Vallés. 3º B


LOS MISTERIOS DEL COSMOS Nunca me he planteado que hay después de la muerte, pero cuando crucé esa puerta estaba seguro de que no iba a salir vivo de allí. Mi amigo iba detrás de mí, temblando, y creo que en ese momento hubiera preferido salir corriendo que seguir, pero la mera idea de que el universo podía dejar de existir si no recuperábamos el pergamino nos daba fuerzas para seguir caminando. Cuando abrí la puerta, fue como si hubiera abierto la puerta de otro mundo, y noté como el aire cargado de energía pura me golpeaba en el rostro. Y entonces, lo vi. Estaba allí, tirado en el suelo, justo delante de mí. Fui lentamente hacia él, sabiendo que eran los últimos instantes de mi vida, y lo cogí. Mi amigo se había quedado en la puerta mirando, pues lo único que tenía que hacer era recoger el pergamino después de que yo me sacrificara, para que otro pudiera usarlo cuando fuera necesario. Nosotros teníamos que utilizarlo porque los astrónomos habían visto un gran meteorito que se acercaba inexorablemente hacia la tierra, y no se podía hacer otra cosa que la que iba a hacer yo para destruirlo. Empecé a leer el pergamino clara y pausadamente, hasta llegar a la última palabra. Entonces, el libro empezó a soltar luz, tanta, que tuve que cerrar los ojos, y fue la última vez que lo hice. Noté un fuerte dolor en el pecho y después…nada. Poco después, los astrónomos se dieron cuenta de que el meteorito había desaparecido sin dejar rastro, y dijeron que se trataba de un misterio del cosmos que jamás llegaríamos a entender.

Carlos Roger. 3º B


MICRORRELATO Todo empezó una mañana de primavera en la que por primera vez bajaron los lobos desde las montañas. Los lobos bajaban cada cinco días y se llevaban a todos los niños que podían. Las madres estaban desoladas y los pocos niños que quedaban estaban escondidos en el sótano de la casa de la familia más rica del pueblo. La familia tenía dos hijos uno mayor, el cual estaba de viaje por los pueblos cercanos, y otro de doce años. Al hijo llamado mayor, llamado Carlos, le llegaron rumores de lo que estaba pasando en su pueblo natal y entonces decidió volver. -Hola padres, debido a los rumores que he escuchado sobre los lobos he decidido volver. -Hola Carlos, bienvenido de nuevo- contesto su padre- a tu madre la encontrarás en su habitación llorando por la pérdida de tu hermano pequeño, hace un par de días se lo llevaron los lobos. -¿Qué? ¡No puede ser, vengaré su muerte! “Cómo puede haberle pasado a mi hermano pequeño, recuerdo aquellas tardes de verano que parecían no acabar nunca, jugábamos hasta la puesta del sol, sin parar un solo minuto. Durante el invierno hacíamos muñecos de nieve y nos tirábamos bolas de nieve… ay, mi querido hermano ¡juro que vengaré tu muerte!” Carlos al día siguiente junto con su inseparable amigo de la infancia Pedro, fueron a la montaña en busca de los lobos. Estuvieron buscando por toda la montaña, hasta que un día por fin, casi en la cima, encontraron una pequeña entrada que conducía a una cueva inmensa. Para pasar tuvieron que ir a gatas hasta que llegaron a una gran sala donde había montones de cadáveres de todos aquellos niños que se habían llevado los lobos. La escena era desoladora, de repente oyeron aullidos desde las entrañas de la cueva, y Carlos tuvo una idea. Salieron todo lo rápido que se lo permitía el ir a gatas por la cueva, y en cuanto salieron, cogieron piedras y tapiaron la entrada. Dentro de unos cuantos días, los lobos ya habrían muerto de hambre y Carlos habría cumplido su vendetta .

Enric Peret. 3º C


Había una vez una chica, llamada Aitana, muy pobre que vivía en una aldea. La aldea estaba junto a un pueblo cuyo príncipe tenía la misma edad que ella. Ella siempre había soñado con que algún día conocería al príncipe, pero como ella era muy pobre, nunca lo conseguiría. Él tenía mucho dinero y conseguía todo lo que quería, pero Aitana tenía que trabajar todos los días en el campo para conseguir un poco de comida. Una noche, Aitana salió a buscar agua al río, que estaba bastante lejos del poblado. Ella se conocía muy bien el bosque por el que había que pasar para llegar al río pero nunca había salido de noche. Estaba muy asustada pero para que no la llamaran cobarde se armó de valor y se fue. El río estaba a más o menos a media hora de la aldea. Aitana empezó a andar, pensando en sus cosas, hacia la dirección que le habían indicado, pero después de media hora ni siquiera oía el río. Empezó a asustarse pero no dejó que el miedo la venciera. Siguió andando durante una hora más, pero no consiguió encontrarlo, así que intento retroceder sobre sus pasos, pero lo único que consiguió fue perderse más. Ya era muy tarde, estaba muy oscuro y hacía mucho frío. Aitana estaba muy asustada: “Aitana, tranquila que no pasa nada, conseguirás volver, ya verás. Mañana cuando sea de día veras mejor y te acordaras de por donde viniste. Estarán todos muy preocupados y esperándote”, se dijo. Así que decidió tumbarse en el suelo e intentar dormir, a pesar de que estaba muerta de frío. A la mañana siguiente la despertaron unos pasos de un caballo y empezó a gritar para que la ayudaran. El hombre del caballo la escucho y fue en su búsqueda. Cuando la encontró, Aitana se dio cuenta de ¡que era el príncipe! Le contó cómo había llegado hasta allí y lo mal que lo había pasado. El príncipe, preocupado por ella, la llevó al castillo para que la cuidaran. Pasó una semana en el castillo y poco a poco el príncipe se fue enamorando de ella. Él le pidió que si quería casarse con él, pero Aitana, por mucho que estuviera enamorada, le dijo que ella no podía casarse con él y dejar a su familia y amigos. Así que él renunció a ser príncipe para casarse con ella, y vivieron muy felices.

Luna Sinisterra. 3º B


EL QUIJOTE MODERNO Todo se remonta a hace unos años. Tom había estado leyendo libros de caballería desde hacía unos meses, hasta tal punto que se creyó D. Quijote. Durante semanas fue rondando por las calles en busca de un Sancho Panza, hasta que por fin lo encontró. Se llamaba Marco y era gordo, bajo, calvo… Fueron en busca de un “caballo” cuando de repente se encontraron una tienda de motocicletas de segunda mano. -

Aquí está- dijo Tom.

-

Señor, eso no es un caballo, ni siquiera es un ser vivo- respondió Marco.

Ofendido, Tom entró a la tienda y la compró. Pasados los años, Tom se empezó a hacer viejo y comenzó a escribir todas sus aventuras. Una de ellas decía así: Aún me acuerdo de cuando fuimos a rescatarte. Mi compañero y yo atravesamos montañas, ríos, tempestades… Para llegar hasta el castillo fortificado del malvado Conde del Rellano. Con mucha astucia conseguimos atravesar las fortificaciones del castillo, pero lo peor estaba por llegar. En un visto y no visto apareció el Conde del Rellano que hizo un gesto con su brazo y de repente apareció un dragón de 7 metros de altura. Empezamos a correr como locos hasta que con mi lanza, le di en la frente y se desplomó. Rápidamente subimos a la torre y te rescatamos. Marco también empezó a escribir sus aventuras, pero desde otro punto de vista: Aún me acuerdo de cuando fuimos a ese horrible edificio de la ciudad. Tuvimos que atravesar autopistas, atascos, semáforos… La finca tenía mucha seguridad. Cuando conseguimos pasar el doble telefonillo, nos encontramos con un portero amargado protegiendo el rellano. No es de extrañar que el portero cogiera la escoba y nos empezara a perseguir por todo el rellano, ya que teníamos pinta de vagabundos. Sin querer, Tom le pegó un manotazo en la cara que hizo que se desplomara. Como locos, cogimos el ascensor, llamamos a la puerta de una señora vieja y gorda. Tom se quedó con ella y ya no he vuelto a saber nada más de él.

José Luis Roglà. 3º B.


Hace mucho tiempo, en Toledo vivía un hombre con su esposa y sus hijas. Un día su hija pequeña se puso enferma y los médicos cristianos no le encontraban ninguna cura. El hombre le pidió a su mujer que antes de llamar al cura, sería mejor preguntar a los sabios que se reúnen todos los días para compartir sus conocimientos. Aún así su mujer se negaba y declaró que no los dejaría entrar a su casa. Al día siguiente, el hombre se presentó en una de las reuniones, hasta que dio con un anciano que conocía uno. Sidi Alí después de oír las súplicas del hombre, le respondió que le ayudaría si acertaba la siguiente adivinanza: “Hay un animal bajo el cielo, que es bípedo al mediodía, cuadrúpedo en su amanecer y al ocaso, es trípedo y con sus miembros más débiles ¿Cuál es su nombre?” “Recuerdo a mis hijas ir a cuatro patas como los animales, mi esposa y yo caminamos sobre nuestros pies y los ancianos llevan un bastón, de modo que actúa de tercera pierna. Es muy probable que las partes del día sean una metáfora de las edades por las que pasamos. De modo que mi respuesta es el humano”- dijo muy seguro. “Tu respuesta es correcta, mañana llevaré a tu casa a un médico que conozco”. Con estas palabras se despidieron. Al día siguiente, en un carromato, llegaron a su casa los dos hombres. Nada más salir a recibirlos, la mujer cerró la puerta, pero después de varios forcejeos, consiguieron abrirla e ir a la habitación de su hija. Jacobo, espero que no nos cobres por este favor- dijo Alí. “No te preocupes, lo de la criatura no es nada caro, con unos pocos cuidados, en algunos meses ya estará curada” –dijo el médico.

María Segovia. 3º C

Microrrelatos  

Narrativa 3º ESO

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