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nº8, año III

Revista de poesía

con V ersos


Índice

Carnet de identidad

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Mirador Almas Textos de Carmen Crespo Dibujos de Jesús Sánchez Pérez

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Biografía de Jesús Sánchez Pérez

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Fondo de armario Juan Carlos Fernández Sanz Miguel Cuerdo Tirsa Caja Pepe Alcamí Claudio Carrillo Aranda María de la O Guillén Federico Monroy

5 9 13 16 20 24 27

Retrato en auto Olvido García Valdés

Ficha técnica

Poeta a la carta C. P Cavafis por Carmen Díaz-Maroto

54 60

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Territorios diVersos A propósito de Tenebrae de Paul Celan por José Pérez Carranque

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Carnet de identidad

Carmen Crespo aporta al Mirador de este número unos magníficos dibujos de Jesús Sánchez Pérez, seis retratos de sendas figuras del jazz: Thelonius Monk, Ella Fitzgerald, Antonio Carlos Jobim, Chet Baker, John Coltrane, y Miles Davis, a los que nuestra compañera añade unos textos que rezuman talento; no teman, no tengo intención de especular sobre el “diálogo” entre el jazz y la poesía, sus semejanzas y diferencias. Naturalmente que hay vínculos y rasgos comunes y aunque no toda la poesía se escribe desde los mismos supuestos estéticos, buena parte de ella coincide con el jazz, al menos, en que sus propuestas se plantean desde la libertad y, generalmente, en espacios próximos a la marginalidad. Estos días, andaba por la cartelera de Madrid On the Road, la película basada en la novela homónima de Jack Kerouac y noté como se removían mis rescoldos juveniles. En su día, aquella generación me sacó del mundo en el que dormitaba. Uno siempre recuerda idealizados sus primeros amores. Pero lo cierto es que Ginsberg escribió :

¡Bendito sea el saxofón que gime! ¡Bendito el apocalipsis bop! ¡Benditas sean las bandas de jazz; los hipsters con su mariguana,

los pacíficos y los drogados de los tambores!

Y el propio Kerouac explicaba en términos de esa música sus técnicas de escritura. Algo que puede seguirse también en la estructura de la Rayuela de Cortázar. En la otra dirección, tampoco está mal lo que decía Monk: “No son las notas que tocas, son las que omites”. Veo que me estoy acercando a donde he dicho que no quería ir. Si alguien quiere escuchar cómo se hace poesía con un piano o con una trompeta, sólo tiene que relajarse y prestar atención a cualquier grabación de Bill Evans o Miles Davis. Talento a raudales encontramos en los poemas que Olvido García Valdés ¡gorros fuera! nos ha regalado para el retrato en auto. Estamos honrados y agradecidos por su generosa colaboración en nuestra revista y , su lectura, merece la pena detenerse en ella. Siempre se aprende de Olvido: “La poesía, como la filosofía, trabaja a la contra; por ejemplo, contra la cultura, contra la lengua de la cultura, contra el método, contra lo que se sabe hacer; y contra la idea de musicalidad que parece perseguirla, idea que actúa con frecuencia diluyendo la precisión, esa cualidad irrenunciable de lo poético –y el llamado rigor formal es sólo el modo de alcanzar la precisión-”. Son palabras suyas.

José Pérez Carranque

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Fondo de armario

Dos poetas se incoprporan al grupo de los conVersos, Juan Carlos Fernández Sanz y Miguel Cuerdo. La revista les da la bienvenida. Les acompañan Tirsa Caja, Pepe Alcamí, Claudio Carrillo Aranda, María de la O Guillén y Federico Monroy.


Juan Carlos Fernández Sanz

Fondo de armario/ Juan Carlos Fernández Sanz

Nací en Madrid, en el año mil y gallo. Calculo que me morí hacia los dieciséis o diecisiete años. Me refiero a que me morí poéticamente; aunque no sólo. Vino luego un largo hiato del que apenas vislumbro fragmentos y detalles. Fragmentos –y detalles- que tal vez no tengan nada que ver conmigo. A mis cincuenta y cuatro años, y gracias a un encuentro casual en el metro con la señora de la limpieza (la persona que de verdad me enseñó a escribir, años después de mi pase por la Facultad de Letras), he decidido resucitar una temporada y tomarme por primera vez la poesía en serio o, al menos, jugar a que creo en ella. No sé nada y avanzo a tientas. Quien me haga caso, yerra. O está loco. Si bien, con vuestro cariño, a veces tan siquiera no tampoco y.

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Fondo de armario/ Juan Carlos Fernández Sanz Destino

Poema de amor

El ave voló hacia el bosque de coníferas para encontrar su propia flecha, la flecha que la partiría en dos.

Hubo un ojo envuelto en celofán un grillo en lo alto de una verbena dos tazas de caldo Avecrem con Cola-Cao y varios dientes atornillados a las encías y un cartel de la M-40 Todas Direcciones y un pequeño deseo con nombre propio

Abajo, el arquero, distraído con sus pensamientos, disparó sin apuntar.

cuando con ojos claros, serenos, me decías: -Estoy enamorada de ti y te prometo dolor

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Fondo de armario/ Juan Carlos Fernández Sanz La violinista

Dividí 2 No sé qué hacer: mi pensamiento es doble.

El lazo en el pelo rojo zorra pecas lunar y en el sobaco el violín desnuda allegro a cuatro patas en fa sostenido mayor

Tetas duras encabritadas y duros los cojones Stradivarius Suena el aporreo del cipote contra su culo Suena chilla ella Suena como Stravinsky

Estaba triste estaba triste y he desmontado y he desmontado el motor del coche el ahora las piezas aquí las piezas desparramadas espatarradas en medio de la acera están en medio de la calle están

Safo

Con bujías y tuercas y más tuercas y bujías en ristra ¿qué ristra? he hecho una corona dos una corona que me he puesto me puse dos coronas en la frente a la espalda Sigo triste sigo triste pero ahora como un rey dios de los automóviles un rey dios

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Fondo de armario/ Juan Carlos Fernández Sanz

Llevo 50 años viviendo en esta ciudad y nadie me conoce ni me habla A veces paro a la gente por la calle y les pregunto la hora por oír cercana una voz Cuando me dicen que son las tres o la cuatro menos cuarto no doy las gracias, sólo contesto:

y media

“Llevo 50 años viviendo en esta ciudad y nadie me conoce ni me habla Sépalo usted”.

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Miguel Cuerdo

Fondo de armario/ Miguel Cuerdo

Miguel Cuerdo Mir nació en Madrid en 1958. Un madrileño de aluvión que no entiende mucho de localismos, que le cuesta localizar en el mapa Navelgas, el pueblo asturiano donde nació su padre, mientras el padre de su padre gobernaba la tahona más importante y con mejor pan del concejo. Tampoco logra comprender por qué su madre le cantaba las nanas en catalán y la madre de su madre le recordaba siempre que acumulaba veinte apellidos catalanes consecutivos, si se lo decían en castellano. No obstante lo anterior, para mediados de mayo, sube con Carmen por la cuesta de San Isidro para echarse a la boca unos entresijos. Con los años, ha llegado a la conclusión

de que no le importaría nada vivir en otra ciudad, siempre que fuera Madrid. Los días los pasa como economista y ejerce como profesor universitario de Economía Aplicada desde hace más de veinte años. Le gusta escribir de asuntos prosaicos, como de Economía y Naturaleza y de Microeconomía. Incluso escribe de vez en cuando para algún periódico “salmón” como El Economista. También le ha dedicado un tiempo a redactar sesudas resoluciones administrativas relacionadas con la defensa de la competencia mercantil.

En otro orden de cosas, hasta que Jesús Urceloy no le dio la oportunidad de publicar un soneto en el poemario colectivo Con las manos en la masa, nunca antes había publicado nada en verso. Esperó hasta 2012 para hacer público el poemario Álgebra de la memoria en la Colección Baños del Carmen de Ediciones Vitruvio. En fin, ahora, con los versos inéditos que tienen a bien publicarle en este número de conVersos, espera encontrar cómplices para sus metáforas en cualquier lugar del mundo.

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Fondo de armario/ Miguel Cuerdo Poeta

Siete liras blancas

Escribo con un cincel que traía de Atenas. Esculpo cada día una letra en un pasillo distinto, mientras la fuerza me aguante. Una mujer cretense me rodea con su hilo y con sus risas. No hago aspavientos ni le hablo, solamente la contemplo. Soy un obediente joven que busca el reconocimiento de los suyos y del tibio Egeo. Entre saltos, tras su túnica de lino, ella siempre se pierde en un quiebro de la memoria.

I

En estos suelos pétreos e insalvables paredes, bautizo cada uno de mis días con un sentimiento distinto y lo nombro con una letra de los dieciséis alfabetos que conozco. Todavía sin hambre ni sed, un trote extraño se mete en la cabeza y se pierde o se acerca según los días, mientras arrastro hacia la nostalgia cualquier intento de disfrutar de estas hermosas mañanas de luz y silencios.

Llenar tu nombre Ana Rosetti

Y seré tu poeta entre pliegues de sueños de furtivo: cazador de innombrables que descifra con mimo la memoria hallada entre presagios. II

Qué anhelo silencioso

Poder caerse al cielo: la serena dospierre

Ángela Vallvey

aguarda en los recodos de la métrica al número premiado con el gran viaje que lleva al principio.

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Fondo de armario/ Miguel Cuerdo

III

V No hay nada que no hayamos recibido

el mundo daba vueltas y en eso llovió triste

Carlos Marzal

Jesús Urceloy

Ni el mapa del tesoro se ha de guardar sin un buen porqué. Cada shock tecnológico pone a cero la cuenta y, desde luego, nos vuelve más bobos.

La desidia me envuelve siempre en los días últimos del año. En cambio, diseño enero a cartabón como el que sobrevive al accidente.

IV

VI país de las avispas tanto tiempo

Ils n'ont pas l'air de croire à leur bonheur

José Luis Morales

Paul Verlaine

La ruina me explica y me obliga a mirarla para verme. No ha llovido bastante para hacerte memoria del esplendor previo a tu existencia.

Algunos parisinos han llegado a Saturno en un violín. Son mis buenos amigos que me invitan cada año a bailar con ellos el hula-hop.

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Fondo de armario/ Miguel Cuerdo

VII Esclata el temps pels angles plens de fosca. Miquel MartĂ­ i Pol

Vuelvo al principio, cuento, mientras miro al reloj de los presagios: todo por accidente, el baile de los bobos, la existencia que aguanta el hula-hop.

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Fondo de armario / Tirsa Caja En la ruleta rusa ha salido lunes Óscar Millán

Entre el sino de una margarita y el no rotundo fácil de pronunciar

Tirsa Caja

ante la contención de un cuentagotas o lanzarnos a la ruleta rusa de los días

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Fondo de armario/ Tirsa Caja

Defenderse es inútil. Estar aquí peinando nubes, alimentando páramos. Si el fruto no llega a condensarse, y no lloverá ya agua sobre [los ruegos. Un tornado de sal barre raíces, escupe a la intemperie. Hay un dolor de muchos grados a la sombra. Uno se aprieta el pecho y no cosecha nada.

Errabundas esquirlas estornudo del universo que nos puso a girar al apego de los campos gravitatorios

el azar dijo hágase y dejó su semilla de carbono al devenir de la química orgánica imparable cadena de múltiples acoples

y así circunvalamos por los siglos no es opcional la vida lo sabemos no hay raíz que no sufra ni piedra que no crezca

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Fondo de armario/ Tirsa Caja

Cicatrices. Puedes pasar tus dedos, aprender su relieve. Respirar y no ahogarte.

Renunciar a tu alimento imprescindible y no morir por ello.

Puedes soportar esa densidad que te vence. Y reírte como si nada.

Puede que esto no sea poesía, señores, pero qué quieren que les diga de la primavera. Pues que, sin saber cómo, me he encontrado esta mañana ante el espejo, limpiándome los dientes. Y si, de paso, parece que me río con toda la dentadura al aire llena de espuma, pues, feliz coincidencia.

Y parecer absuelta.

(De Los más queridos nombres, Amargord 2011)

(De Los más queridos nombres, Amargord 2011) 15


Fondo de armario / Pepe Alcamí Creación rota, luna

Pepe Alcamí

Ocurrió en la noche del segundo día cuando el sueño negro de dios liberaba fuerzas terribles.

Fue tal vez el impacto de una estrella fugaz, o el giro del magma primigenio, o un vómito de fuego en el basalto del mundo. Nos desgarramos como se amputa un órgano, como muere un hijo, como se olvida la memoria. Pero no pudiste escapar a esa primera unión, al amor silencioso de los átomos y su vínculo cuántico.

Lejana, tu música concilia bailes de mareas, el crujir de mis océanos, chamanes ululantes, la sangre de las hembras, el grito de los partos.

Oculta, me abrazas en un silencio de éter, y flechas ese rayo fiel que rasga la angustia de la distancia, mientras dios todavía duerme.

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Fondo de armario/ Pepe Alcamí Recreación 7.1

Yo, que me senté junto al cadáver de mi padre, no pude escribir versos ni pude llorar. Sólo levanté escudos de basalto en torno a su recuerdo. ¡De qué servían las palabras ante esos ojos de pez! Insomne, contemplaba sus células dolientes traspasar umbrales sin eco ni retorno.

No hubo lágrimas ni gritos, sólo un manto de azufre impenetrable. Olvido de espuma en aquel día que fue ya todos mis días. No pude llorar.

No pude alumbrar mares de azucenas libres, parir una sola imagen de carne, soñar su voz aleteando en la tiniebla,

Sólo pude sentarme largos años junto a la estela de gusanos, fondo de cenizas donde latía sin pulso el túmulo de carne y silencio. Sin embargo vomité palabras desgarradas sobre el rostro de esfinge de mi amante aquella noche en que sus ojos fueron glaciares y distancia. Un grito encadenado quebró mi alma y el llanto traspasó con agujas de sal las raíces del niño que nunca lloró en la tarde sofocante. A pesar de la vida que discurre y pasa,

de la oscuridad de todos mis recuerdos, de las hermosas palabras repetidas, el dolor ya nunca se ha secado. Desde entonces lloro y escribo.

ni resucitar un miserable recuerdo en el crisol del tiempo informe y detenido. No pude escribir.

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Fondo de armario/ Pepe Alcamí Creación 10.0

Detente en mitad de la noche inevitable y escucha, sin deseo, latir el mundo.

pero encofraremos voces para alcanzar resucitados el nombre [de las cosas.

Su música te conducirá a través del laberinto hasta la columna tallada que alberga el número del paraíso. Sigue en la arena el rastro multicolor de vocales, en cumbres de nieves consonantes una voz te espera. Bébela en el deshielo para cabalgar sus olas y besar susurros y hollar las simas.

Allí me encontrarás, llórame tu mano de rescoldo y ceniza para volar crucificados en alas de carne y acero. En la caída alcanzaremos sombras y volcanes, desiertos moribundos de piedras en llamas.

Tu voz y mi voz, aletearán sobre la niebla, y en parto de placer alumbraremos las palabras.

Carne de un día, serán ternura y maldición en la memoria, eco gris y espejo de derrota en el incierto olvido. Entonces retornaremos unidos al silencio último,

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Fondo de armario/ Pepe Alcamí t = 10n

Cien millones de células agonizan en el crisol sagrado de tu cuerpo. Diez millones de niños ladran al mundo la derrota del hambre. Un millón de promesas se apagan en trincheras de ceniza. Cien mil miradas entrecruzan odio y deseo en la tiniebla. Diez mil amaneceres se ultiman entre otros brazos. Mil especies en silencio boquean y se extinguen. Cien jinetes navegan túnicas de desconsuelo. Diez ángeles alimentan arco iris de sangre. Una gota de agua cae en la clepsidra. Todo esto sucede cada instante un beso pronunciado, esa palabra huidiza, tu nombre perdido.

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Fondo de armario/ Claudio Carrillo Aranda

Claudio Carrillo Aranda

Tulipanes

Hace tiempo que no comprabas flores. Me gusta la frescura de los tulipanes, las copas amarillas sobre las hojas a煤n inalteradas. Eliges el jarr贸n, la esquina de la sala, los gestos, los segundos, el color del vestido y la maleta.

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Fondo de armario/ Claudio Carrillo Aranda VERSOS DE MADERA

I

Martillo

Un centímetro un golpe o cuatro o cincuenta. Un latido que empuja despacio hasta adentro.

Esa herramienta que hace de la montaña polvo con los golpes certeros que han fraguado la espada, esculpido los senos y las manos de la Venus primera, que han clavado el pupitre y el juguete, mis camas, tantas mesas y sillas. Se forjaron campanas y órganos

en iglesias de piedras cinceladas por el mismo martillo que ha tallado la imagen del eterno clavado. Remendaste las suelas de zapatos rendidos, has escrito los nombres en alianzas sin fin.

Un centímetro un golpe hasta ajustar las tablas de la nave que mañana o pasado, no hay prisa, ha de llevarnos de la cuna a la tierra.

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Fondo de armario/ Claudio Carrillo Aranda

II

si precisas de un golpe, de otro golpe, del hierro contra el hierro, ven, que sea tu acero el que me raje.

Clavo

Si sujetas las puertas de un establo, un castillo, una iglesia o un museo. El sombrero del que ara y su sudor, el mĂĄstil que sus manos encallece.

El puĂąal y la ballesta, las armas que defienden esta plaza.

Retablos y casullas, oropeles a un Cristo remachado. La habitaciĂłn del rey y su pintor, la luz, los girasoles, la torre reflejada y el infierno. Si das nombre a la flor y sujetas mis tripas a tus tripas,

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Fondo de armario/ Claudio Carrillo Aranda madero, cruz, papel o decepción. III

Cuña

Cómo acuñar la vida sin que se pase. Cómo acuñar la muerte cuando nos venga.

Cómo acuñar la vida que no cojee un trozo de madera o un cartón, una décima parte de un segundo.

Cómo acuñar la vida que esté derecha las puntas de tus uñas o tus dedos, centímetros cuadrados de tu piel.

Cómo acuñar la vida sin deformarla la yema del pulgar o un martillazo, la palma de mi mano entre tu pelo. Cómo acuñar la vida ponerle nombre a cada astilla, palo,

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Fondo de armario/ María de la O GuillénMaria dean Gracia

María de la O Guillén

Recuerdo

Se quedó tu sonrisa clavada con un alfiler, en esa foto del verano. Reías.

Se quedaron tus manos impresas en el celuloide, como palomas. Algodón blanco.

Se quedaron tus ojos mirando un sueño, detrás del objetivo. Todo era posible:

Tus dibujos, las manos por la noche, los brazos abiertos… tus dientes en el estuche de tu sonrisa, un presagio de siesta celeste.

(De El ruido de las flores , El Quid Ediciones, 2010)

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Fondo de armario/María de la O GuillénMaria dean Gracia Agua Amarga

II

Mi calle

Desde la azotea huelo a higos dulces, y está la higuera abierta… salvaje; ofreciéndose a quien pasea.

Mi calle tiene por la mañana ruido de taladradora, sol y obreros de mono azul. Mi calle tiene pasos de peatones que sólo algunos utilizan. La mayoría se los salta. Es calle de tiendas, de ir y venir, de cosas raras, de gente que anda deprisa a cualquier hora del día. La gitana vende flores en la esquina. El dueño de la tintorería es un sinvergüenza que atraca a golpe de chaqueta, corbata, cortina y traje de comunión sin pistola –dice mi madre. Mi calle tiene loco que da vueltas como una peonza. Mi calle está en un hoyo que termina al pie de un mirador donde el aire es más despejado. En mi calle se embolsa el aire. Algunos días quisiera bajarle la voz a la calle, poner un anuncio: busco reserva.

(De El ruido de las flores , El Quid Ediciones, 2010)

(De Una onda en movimiento, Ediciones Vitruvio, 2013)

Bajan de rojo brillante y de naranja dos personas por la rambla, otra mujer de verde. Y a lo lejos, por el camino de la montaña dos figuras gráciles, hembras que parecen juncos a punto de quebrar; recién salidos de la tierra. Sería bonito haber sido antes: árbol, flor o simple piedra porosa y volcánica.

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Fondo de armario/María de la O GuillénMaria dean Gracia Canción para dormir

A Irene y Laura

Canción sin nombre

El sueño es una nube que viene muy despacio. -Tú no la llames. -No tienes que llamarla. En la nube hay un enano sentado con los pies asomando. Cuando la nube llega a tu nariz, el enano apoya sus zapatillas en tus ojos y descansa. Deja que el enano de sueño venga esta noche a visitarte.

Yo quiero estar frente al mar y llenar el cielo de palabras, que el viento mueva como olas.

(De Una onda en movimiento, Ediciones Vitruvio, 2013)

(De El ruido de las flores , El Quid Ediciones, 2010)

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Fondo de armario/ Federico MonroyMa

Federico Monroy

La Devota

La noche que la vieron, Dios, qué noche frente a un altar de cera. Surgió por el trascoro de las Vírgenes, termita hacia este mundo. Disipa la tristeza como pocas, te alaba como esfinge que conoce. Y tras el cristal, incorrupto, su rezo se ciñe a mis despojos de santo. Como mis huesos tras la seda, desmenuza la sangre por su piel. Luego, en ocasiones, se torna primitiva. En su flaqueza, no es más que la mera adecuación de este que soy. De estraza, de primaveral, de sombra apercibida de los pueblos. La noche que la vieron, Dios, qué noche, comiéndose la luna. Permuta embajadora con mis ojos, de un mordisco me lleva.

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Fondo de armario/ Federico Monroy Carta de Ulises a Penélope

El Sequero

Nieve, nieve desde el mar, cuando sólo puede herir la tierra, tu ausencia y yo, Caribdis. Las olas te empujan, te descalzan naipes de roca, te inventan, yo, desaparezco. Salen bisontes de tus amígdalas, puro divertimento, granito; de mí, quejas.

Se seca el tiempo, la vela de las cumbres. A un costado del campo, el humo narcotiza la hacienda, y el sequero nos guarda bajo el zarzo los besos que se queman. Está desnudo el cielo, desnudo de valetas de ojaranzo. Los braceros se turnan y descansan donde el pimental se arruga. Sólo hay besos, pavesas, la vela que se esconde, trasvase de la cumbre hacia el sequero, y los labios, fisuras que robamos a los que duermen. Tantos días de vigilia

Porque no hay palabras para decir lo que siento.

para amarnos, labios que rezuman otra vez hacia su planta. Escucha: son los besos que nos crecen.

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Fondo de armario/ Federico Monroy Soneto a la piedra

Dices una palabra, casi nada, al fin una palabra casi altiva para mi muerte lenta que deriva barranco de tus labios destinada.

Nada te escucho, nada, todo, nada, y despuĂŠs de este todo la saliva enciende plenitud casi lasciva, la piel que absorbe piel entre mirada. Penetra dentro. Y desliza roca, cristal, hisopo, brisa, meteoro, la cal volcada, poso que la toca.

Sobre la piedra y otra que es de oro, piedra infinita, sĂłlo, casi roca, pero roca por dentro que enamoro.  

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Poeta a la carta

Carmen DĂ­az-Maroto viaja por el universo de C. P. Cavafis


Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS Carmen Díaz-Maroto

Constantino Cavafis (1) nació en Alejandría (Egipto) el 29 de abril de 1863. Era descendiente de una de las familias ricas de Constantinopla. La fortuna familiar se basó en el comercio. La rama materna era distinguida y próxima a la aristocracia, de hecho, su madre estuvo bien relacionada incluso en los momentos más oscuros de su vida. Llevado por los negocios, el padre de Cavafis obtuvo la nacionalidad británica tanto para él como para los suyos. Llevaban una vida mundana. La muerte prematura del padre de Cavafis, cuando él contaba siete años de edad, supuso un duro revés para la economía familiar. A pesar de la reducción considerable de sus ingresos, siguieron viviendo en Londres y posteriormente en Liverpool donde los gastos de la familia eran menores. En 1877, cuando los negocios pasaron por una segunda quiebra, la familia se trasladó de Liverpool a Alejandría donde pensaron que su economía se resentiría menos pero, a pesar de esta disposición, tuvieron que vivir con modestia. Los incidentes político-religiosos y de corte nacionalista que se produjeron en Alejandría en 1882 provocaron que se trasladaran, primero, a Atenas y después a Constantinopla

1) Como nota curiosa podemos decir que la transcripción de su nombre y apellidos en diferentes idiomas se adentra en el caos. Siguiendo a Irigoyen y a su escrupuloso rigor filológico, lo correcto sería escribir Constantino P. (de Pedro, Petros en griego) Cavafis. En el presente texto en algún momento aparece escrito Kavafis lo que puede parecer una falta de coherencia pero se ha optado por mantener esta nomenclatura al tratarse de citas literales en las que su apellido se encuentra así reflejado.

(ciudad de donde era oriunda su madre), allí encontraron el apoyo de la familia materna. Su evacuación de Alejandría fue posible al ostentar la familia la condición de residentes británicos.

En Constantinopla, ciudad de herencia helénica, fue el lugar donde dio comienzo su vida homoerótica junto a su primo: fue un idilio discreto y familiar, aunque también comenzara a frecuentar las casas de citas. En 1885 regresa a Alejandría, donde se establece definitivamente. Allí estudió por libre, sin conseguir ningún título universitario. Trabajó como periodista, oficinista y en la bolsa algodonera. En marzo de 1892 entró en el Ministerio de Riegos donde trabajó hasta 1922, al principio sin sueldo. Unos breves viajes a París, Londres y Atenas le aliviaron un poco de su rutina laboral.

En 1922 se jubila para beneficiarse de la indemnización que Saad Zaglul (2) ofreció a los empleados del gobierno que se retirasen en aquella fecha.

2) Saad Zaglul nació en julio de 1859 y murió el 23 de agosto de 1927. Político egipcio que después de dirigir el partido Wafd, se convirtió en primer ministro el 26 de enero de 1924, cargo que ocupó hasta el 24 de noviembre de 1924.

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Poeta a la carta/C.P. CAVAFIS Al abandonar la oficina se sintió libre. Sus ahorros y sus saneados negocios como agente de bolsa le permitieron un buen nivel de vida. En torno a 1900 todas sus acciones fueron encaminadas a despojarse de una biografía, dejó de publicar prosa y se mostró reacio a hablar de las fuentes de su poesía. Encontró su voz entre los treinta y los cuarentaitantos años. Es un poeta de madurez. Pulió, tiró y guardó, proscribió sus poemas juveniles, recopiló los escasos poemas que salvó de su depuración (todos ellos escritos después de 1911) y los editó personalmente, siendo ésta lo que constituye su “obra canónica” (154 poemas), su voz más firme. Sufría de una verdadera obsesión por la belleza y la perfección. Sus poemas canónicos nos ofrecen un deslumbramiento que nos acompañará siempre, el resto no estaba destinado a perdurar. Toda la crítica es unánime, no se trata de malos poemas, todo lo contrario, su corrección es intachable pero, comparados con su obra canónica, palidecen y están lejos de igualar su altura. Cavafis posee una visión poética envidiable y sabe distinguir el grano de la paja. Continuó publicando ediciones, en «hojas sueltas», a las que ya no dio publicidad; sólo se las entregaba a algunos amigos y a ciertas personas que se las solicitaban.

Se ha dicho que Constantino Cavafis fue un autor casi inédito y desconocido en vida pero no es exacto. A finales del XIX publicó algunos de sus poemas en revistas griegas editadas en Leipzig, Alejandría y Atenas aunque ninguno de esos poemas está incluido en su obra canónica y con buen criterio ya que, en comparación, son mediocres y disponen lo que hoy se define como “poemas proscritos”, siendo un total de 27; si han llegado hasta nosotros ha sido gracias a las aportaciones de investigadores y eruditos.

Sin embargo, a partir de la Primera Guerra Mundial, el mundo griego le conocía y, en Alejandría, aunque tenía fama notable no llegaba a ser popular.

Cavafis sostenía que su poesía podía dividirse en tres grandes categorías: poemas filosóficos, históricos y eróticos pero, como muy bien señala Pedro Bádenas, existe una gran contaminación entre unos y otros, no encontrándose muchos de sus poemas en una de esas categorías de manera exclusiva.

Después de cumplir 40 años comienza a relacionarse con el círculo literario alejandrino. Hay que tener en cuenta que entre 1909 y 1918 Alejandría se convirtió en la capital de la literatura griega pero no sólo por la presencia de Cavafis. Allí coincide con el poeta ateniense Xenópulos y los extranjeros Pea, Foster, Marinetti entre otros. Este último lo calificó de futurista por su ruptura con el romanticismo del XIX.

La prosa que dejó Cavafis no es muy abundante pero sí es un reflejo de la ética y estética que guió su poesía: su patriotismo, su integridad moral, su erudición literaria y métrica, y su fino análisis retórico. Escribió varios artículos sobre la necesidad de que Inglaterra devolviera a Grecia los mármoles Elgin. No sentía simpatía por la política inglesa respecto al mundo griego, lo cual manifestó en otros artículos y por otras causas como, por ejemplo, los tributos que le exigía a Chipre la Corona Británica. Quizá el tema de Elgin fue el que más defendió. Hay que señalar que la prosa que conocemos no fue recopilada y publicada por él, su difusión también ha sido labor de los investigadores. A pesar de estar muy relacionado con la burguesía alejandrina conoció los entresijos de los suburbios que frecuentaba. No 32


Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS obstante, su amistad íntima con muchachos de extracción social humilde no fue lo que le determinó para su compromiso político. Se emocionaba ante la belleza del pueblo, de sus jóvenes tan distintos a los jóvenes aristócratas, tal y como recogen las Prosas editadas por Tecnos.

En el terreno personal queda patente que, a pesar de la atmósfera asfixiante que envolvía a la homosexualidad de entonces, fue capaz de vivir sin prejuicios pero, en ocasiones, se retraía ante la idea de lo que pudieran pensar ciertos lectores de miras estrechas: “Ayer se me pasó por la cabeza, de repente, escribir sobre mi amor. Y, sin embargo, no lo voy a hacer. Qué fuerza tienen los prejuicios. Yo me he librado de ellos; pero pienso en los que son sus esclavos, ante cuyos ojos puede caer este papel. Y me detengo. Qué mezquindad. Sin embargo voy a anotar una letra –T, como símbolo de este momento.” (3)

Se sintió subyugado por la belleza de hombres jóvenes. Eligió como símbolo de belleza y precariedad a aquellos que vendían su cuerpo, simbiosis entre un mundo sórdido y la pureza, de manera que la fugacidad del momento aparece reflejada con mayor intensidad. También destaca su obsesión por los jóvenes que mueren prematuramente, la belleza truncada en su plenitud se convierte en un símbolo de la belleza inmortal. Su manera de manifestar la tensión erótica y afectiva, el infortunio en la relación, su contingencia y límites, su inseguridad, su esplendor van más allá de la homosexualidad, es una experiencia universal. 3) K.P. Kavafis, Prosas, Ed. Tecnos, Madrid, p. 63.

La poesía de Cavafis está determinada por el mundo helénico, es decir, por las características culturales que todos los pueblos griegos consideraban comunes, y que los unían y diferenciaban en relación con otros pueblos. Es en este ámbito donde explotó, como recurso, el distanciamiento necesario con el poema transfiriendo la experiencia que le acompaña a un marco histórico y pasado (Historia, Mitología) y utilizando el yo dramático de los mimos antiguos, es la voz de alguien que está representando un papel. En su poesía encontramos lo estoico y lo epicúreo. Tras una máscara fría hallamos al ser que sufre, goza, sueña y que la dignidad mantiene en pie. Aunque es manifiesto que dominaba las fuentes históricas, no es un historiador. Su canto es individual, íntimo. Su obra refleja la visión de un artista, no de un historiador. Quizás, ha sido uno de los grandes aciertos de Cavafis, sitúa la acción en un pasado lejano pero el sentido y el sentimiento de lo contado es intemporal, de manera que la emoción siempre se pasea entre sus versos y tiene la actualidad de lo que está fuera del tiempo y, por eso, en cualquier época se entiende. Sintió fascinación por la época del Imperio romano en la que convivían el cristianismo y el paganismo (prueba de ello son los poemas dedicados al emperador Juliano). Como para muchos filólogos clásicos e historiadores, el mundo del Imperio romano no es más que una prolongación occidentalizada del mundo helenístico, por ello también su historia inspira parte de su producción literaria. Los personajes romanos que dibuja son siempre orgullosos, altivos, dispuestos a aceptar lo que depare el destino. El Imperio bizantino tuvo un lugar en su obra, ya que entiende que fue la reserva del mundo helenístico clásico durante toda la Edad Media. Se hizo heredero de la moral helena en el sentido 33


Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS de la dignidad y del orgullo humano, además de ser la salvación de lo griego bajo la dominación otomana. Fueron cientos de años de dominación turca, sometidos a la religión, los hábitos y el poder del islam (hasta la rebelión griega de 1821). Si las costumbres griegas y su esencia perduraron fue gracias a la iglesia ortodoxa que utilizó el griego como lengua de culto y así lo preservó junto a las tradiciones y artes bizantinas. Esto no quiere decir que nuestro poeta no fuera un hombre de su tiempo, todo lo contrario. En su poesía encontramos la influencia del simbolismo que tanto reflejan sus poemas eróticos (Baudelaire, Rimbaud y Verlaine). Desde este movimiento alaba el silencio (lo no dicho), lo elegiaco, la voz del lamento oculto, íntimo, su esteticismo, espiritualidad, sensualidad y decadencia. En el simbolismo subyace el romanticismo visionario y trágico, no el retórico. Es marcada su relación con el decadentismo. Aunque el movimiento que más le influye es el parnasianismo, a él le debe su orientación hacia el poema histórico y la frialdad que persiguió con ahínco.

Horacio Silvestre Landrobe expresa en su introducción a Prosas: “A la poesía de Kavafis se la tildó de pesimista ya en vida del poeta. En realidad, es sentenciosa, despojada de ornamento –abandonó la rima muy pronto, prescinde del epíteto colorista y es poco metafórica-, alejada de los cánones poéticos de la época y, sobre todo, terrorífica por su descarnada «realidad», por la captación del momento y la resurrección de la memoria” (4). En algunos casos, ese pesimismo se lo ha atribuido la crítica al trasladar el carácter particular del poema en sí a una universalización del tema. 4) K.P. Kavafis, Prosas, Ed. Tecnos, Madrid, pag. XIII, Introducción Horacio Silvestre Landrobe.

Cavafis afirma saber griego, inglés, francés y algo de italiano. También se le atribuye saber árabe y latín en menor profundidad. Contrariamente a lo que se piensa, Cavafis escribió alguna poesía en francés y parece ser que no escribió en inglés -salvo sus primeros poemas- aunque fuera traducido a este idioma por uno de sus hermanos bajo su atenta supervisión como queda constancia en algunos de sus escritos en prosa.

“Sobre la cuestión lingüística del griego moderno, la lucha entre «puristas» y «populistas», los partidarios de la lengua «purificada»-katharévusa- y la lengua «popular» -dimotikí-, Kavafis debía de ser en el fondo indiferente” (5) . La prensa editaba en katharévusa por lo que sus artículos periodísticos no podían ir de otra manera salvo los presentados en revistas militantes por la dimotikí. “Si usó al principio la lengua purista, fue por necesidad y porque no veía que no fuera griego, y si se mostró más partidario del demótico al final de su vida, fue, precisamente, porque le importaba mucho la pureza de la lengua” (6). Para él la lengua griega era una sola y no terminaba de entender la disputa entre el uso de una u otra siempre que se usara apropiadamente. Según Irigoyen su lenguaje es mezcla de lengua culta y dimotikí no exenta de rasgos arcaizantes, fascinado por una lengua neutra y antilírica, desnuda sus versos de retórica. El griego de Cavafis era el de un alejandrino culto de la época. Hablaba con entonación que se debía a su sentido del verso. Encontró en la poesía la razón de su existencia y trabajó en (5) Ib. Pag. XVI (6) Ib. Pag. XVI

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Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS su último poema hasta la víspera de su muerte dejándolo inacabado. En 1932 se le diagnostica cáncer de garganta, después de una traqueotomía.

Para concluir sólo queda manifestar que es notable la influencia que ha ejercido en aquellos que se han acercado a su obra, a su profunda y esencial humanidad alejada de todo sentimentalismo asumiendo esa mirada de piedad sobre el hombre. Su proyección queda patente entre aquellos que lo han traducido ya fueran poetas o no. Entre los poetas que se han atrevido a enfrentarse a la casi imposible tarea de la traducción podríamos citar a: José María Álvarez (aunque no lo tradujera directamente del griego); José Ángel Valente; Ramón Irigoyen; Carles Riba (lo tradujo al catalán y según Irigoyen realizó la mejor traducción que de Cavafis se ha hecho en cualquier idioma en Europa). Así como aquellos que han manifestado su admiración e influencia como pudieran ser Luis Cernuda, Jaime Gil de Biedma, Pere Gimferrer, Luis Antonio de Villena o Luis Alberto de Cuenca, entre otros.

Bibliografía

Cavafis, C.P.: Antología poética, Selección, traducción, introducción y notas de Pedro Bádenas de la Peña, Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1999.

Cavafis, C.P.: Poemas, Traducción, prólogo y notas de Ramón Irigoyen, Editorial Seix Barral, Barcelona, 1994. Kavafis, K.P.: Prosas, Traducción de José García Vázquez y Horacio Silvestre Landrobe. Ed. Tecnos, S.A., Madrid, 1991. Irigoyen, Ramón: Ocho poetas del siglo XX, Ed. Mondadori, Madrid, 1989. Villena, Luis Antonio: Carne y tiempo (Lecturas e inquisiciones sobre Constantino Cavafis); Ed. Planeta, S.A.; 1995; Barcelona.

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Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS Ítaca (1911)

Cuando salgas de viaje para Ítaca, desea que el camino sea largo, colmado de aventuras, de experiencias colmado. A los lestrigones y a los cíclopes, al irascible Posidón no temas, pues nunca encuentros tales tendrás en tu camino, si tu pensamiento se mantiene alto, si una exquisita emoción te toca cuerpo y alma. A los lestrigones y a los cíclopes, al fiero Posidón no encontrarás, a no ser que los lleves ya en tu alma, a no ser que tu alma los ponga en pie ante ti.

Poemas

y que viejo al fin arribes a la isla, rico por todas las ganancias de tu viaje, sin esperar que Ítaca te va a ofrecer riquezas. Ítaca te ha dado un viaje hermoso. Sin ella no te habrías puesto en marcha. Pero no tiene ya más que ofrecerte.

Aunque la encuentres pobre, Ítaca de ti no se ha burlado. Convertido en tan sabio, y con tanta experiencia, ya habrás comprendido el significado de las Ítacas.

Desea que el camino sea largo. Que sean muchas las mañanas estivales en que -¡y con qué alegre placer!entres en puertos que ves por vez primera. Detente en los mercados fenicios para adquirir sus bellas mercancías, madreperlas y nácares, ébanos y ámbares, y voluptuosos perfumes de todas las clases, todos los voluptuosos perfumes que te sean posibles. Y vete a muchas ciudades de Egipto y aprende, aprende de los sabios. Mantén siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Pero no tengas la menor prisa en tu viaje. Es mejor que dure muchos años

Traducción: Ramón Irigoyen

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Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS Poemas

Esperando a los bárbaros (1904)

-¿Qué esperamos congregados en el foro?

Es a los bárbaros que hoy llegan.

Porque hoy llegarán los bárbaros. ¿Qué leyes van a hacer los Senadores? Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros.

-¿Por qué esta inacción en el Senado? ¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?

-¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad, está sentado, solemne y ciñendo corona? Porque hoy llegarán los bárbaros. Y el emperador espera para dar a su jefe la acogida. Incluso preparó, para entregárselo, un pergamino. En él muchos títulos y dignidades hay escritos.

-¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron hoy con rojas togas bordadas; por qué llevan brazaletes con tantas amatistas y anillos engastados y esmeraldas rutilantes; por qué empuñan hoy preciosos báculos en plata y oro magníficamente cincelados?

Porque hoy llegarán los bárbaros; y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.

-¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores a echar sus discursos y decir sus cosas? Porque hoy llegarán los bárbaros y les fastidian la elocuencia y los discursos.

-¿Por qué reina de pronto esta inquietud y confusión? (¡Qué graves se han vuelto los rostros!) ¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían y todos vuelven a casa compungidos? Porque se hizo la noche y los bárbaros no llegaron. Algunos han venido de las fronteras y contado que los bárbaros no existen. ¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros? Esta gente, al fin y al cabo, era una solución. *

Traducción y comentario: Pedro Bádenas de la Peña

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Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS Poemas

El dios abandona a Antonio (1911)

Cuando de pronto, a media noche, se oiga pasar invisible un báquico cortejo con músicas maravillosas, con voceríotu fortuna flaqueante, tus obras fallidas, los sueños de tu vida que salieron todos vanos, no los llores inútilmente. Como dispuesto desde hace tiempo, como un valiente, despide, despide a Alejandría que se aleja. Sobre todo, no te engañes, no digas que fue un sueño, que tu oído te engañó; no te acojas a tan vanas esperanzas. Como dispuesto desde hace tiempo, como un valiente, como te cabe a ti, que de una ciudad tal mereciste el honor; acércate resuelto a la ventana y escucha conmovido, mas sin súplicas ni lamentos de cobarde, como goce postrero los sones, los maravillosos instrumentos del místico, báquico cortejo y despide, despide a la Alejandría que tú pierdes.

Traducción: Pedro Bádenas de la Peña

Recuerda, cuerpo… (1918)

Recuerda, cuerpo, no sólo cuánto fuiste amado ni tan sólo los lechos en los que te acostaste, sino también aquellos deseos que por ti claros brillaban en los ojos, y temblaban en la voz –y los frustró un fortuito obstáculo. Ahora que ya todo yace en el pasado, hasta casi parece que te entregaste a aquellos deseos –recuerda cómo brillaban en los ojos que te estaban mirando; y cómo temblaban en la voz, por ti, recuerda, cuerpo.

Traducción: Ramón Irigoyen

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Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS Poemas

Vuelve (1912)

Una noche (1915)

Vuelve muchas veces y tómame, sensación amada, vuelve y tómame cuando se despierta la memoria del cuerpo y un viejo deseo cruza de nuevo por la sangre; cuando los labios y la piel recuerdan y sienten las manos como si volvieran a tocar.

El cuarto era pobre y ordinario, oculto encima de la equívoca taberna. Por la ventana se veía la calleja, estrecha y sucia. Desde abajo llegaban las voces de unos cuantos obreros que se divertían jugando a cartas.

Traducción: Ramón Irigoyen

Traducción: Ramón Irigoyen

Vuelve muchas veces y tómame en la noche, cuando los labios y la piel recuerdan…

Y allí sobre vulgar y humilde lecho fue mío el cuerpo del amor, y poseí los labios voluptuosos y rosados de la embriaguez rosados de una embriaguez tal, que incluso ahora al escribir -¡después de tantos años!en mi casa tan sola, me embriago una vez más.

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Poeta a la carta/ C.P. CAVAFIS Poemas La ciudad (1910)

En las tabernas (1926)

Dijiste: «Iré a otra tierra, iré a otro mar. Otra ciudad ha de haber mejor que esta. Cada esfuerzo mío es una condena dictada; Y mi corazón está –como un muerto- enterrado. ¿Hasta cuándo seguirá mi alma en este marasmo? Adonde vuelva mis ojos, adonde quiera que mire veo aquí las negras ruinas de mi vida, donde pasé tantos años que arruiné y perdí».

En las tabernas y en los bajos burdeles de Berito me revuelco. No quería quedarme yo en Alejandría. Me abandonó Tamides; que se fue con el hijo del prefecto para hacerse con una villa en el Nilo, con un palacio en la ciudad. No procedía que me quedara yo en Alejandría. En las tabernas y en los bajos burdeles de Berito me revuelco. En el vil desenfreno vivo abyectamente. Lo único que me salva como hermosura perdurable, como un perfume que en mi [carne se hubiera asentado, es que durante dos años poseí a Tamides, el joven más exquisito, y fue mío no por una casa o una villa en el Nilo.

Traducción: Pedro Bádenas de la Peña

Traducción: Ramón Irigoyen

No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares. La ciudad te seguirá. Vagarás por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo; Y entre las mismas paredes irás encaneciendo. Siempre llegarás a esta ciudad. Para otra tierra –no lo esperesno tienes barco, no hay camino. Como arruinaste aquí tu vida, en este pequeño rincón, así en toda la tierra la echaste a perder.

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Territorios diVersos

JosĂŠ PĂŠrez Carranque se acerca al poema de Paul Celan, Tenebrae, y se ve apresado en su belleza.


Territorios diVersos/A propósito de Tenebrae de Paul Celan José Pérez Carranque Brillaba.

Tenebrae

Nos arrojó tu imagen a los ojos, Señor. Los ojos y las bocas tan abiertos están, tan vacíos, Señor.

Estamos próximos, Señor, próximos y apresables.

Hemos bebido, Señor, la sangre con la imagen que en ella estaba, Señor.

Ya apresados, Señor, uno en otro enzarzados, como si la carne de cada uno de nosotros fuese tu carne, Señor.

Ora, Señor. Estamos próximos.

Ora, Señor, invócanos, estamos próximos. Ladeados por el viento íbamos, caminábamos para inclinarnos sobre la zanja y la oquedad. Al abrevadero íbamos, Señor. Era sangre, era lo que tú has derramado, Señor.

(Versión de José Ángel Valente)

Para Heidegger el ser del hombre es un ser-en-el-mundo, y el lenguaje es un lugar de encuentro con el ser, su casa. La obra de Paul Celan mantiene un diálogo con el pensamiento de Heidegger, Benjamin y Gadamer, entre otros, dándose la paradoja de estar escrita en la lengua de los verdugos de su familia. Celan era judío y sus padres fueron asesinados en un campo de exterminio nazi. Es conocida la postura de Heidegger a favor del nazismo y el encuentro del poeta con el filósofo en su cabaña de la Selva Negra. Puede que allí el rumano le dijese al alemán que la memoria es una aliada del ser, que 42


Territorios diVersos/A propósito de Tenebrae de Paul Celan trae la Historia al lenguaje y la hace presente restituyendo su ser, y que el olvido sería un arma de destrucción masiva de lo humano. En Tenebrae, Celan hace confluir el imaginario de la Shoah con el sacrificio del Jesús cristiano. Un Señor al que interpela en primera persona del plural compartiendo con él un sufrimiento semejante al de la pasión del Dios encarnado. Pero un Dios, quizá ajeno a la degradación del hombre que alcanza lo inhumano, al que no se invoca para obtener algún consuelo tras el horror sino al que se insta a invocar a los hombres “ Ora, Señor/ invócanos,/ estamos próximos” (Me vienen a la memoria unos versos de Emily Dickinson : “Getsemaní, / no es sino una provincia en el Centro del Ser…” En esta mujer uno puede encontrar las cosas más insospechadas). ¿En qué medida influye Heidegger en Celan? Para algunos, entre ellos George Steiner, en La poesía del pensamiento. Del helenismo a Celan, muy probablemente, Celan se topó por primera vez con la obra de Heidegger cuando conoció a Ingeborg Bachmann, que había hecho su tesis sobre Ser y tiempo. Los archivos de Marbach revelan la concentración de las lecturas de Celan….Parece fuera de toda duda la profundidad del impacto lingüístico más que filosófico, sobre el poeta…… Los neologismos de Heidegger, sus amalgamas de palabras para formar compuestos híbridos, su brusquedad paratáctica, la omisión de conjunciones inertes, se hacen funcionales en la dicción hermética de Celan; hasta aquí la cita de Steiner.

El poema, como todo gran poema, se abre a múltiples interpretaciones, hagamos una incursión hemenéutico – religiosa. En el rito católico, la lectura del Libro de las Lamentaciones de Jeremías está incorporado en la liturgia de los tres últimos días de la Semana Santa, el sacrum Triduum, también conocido con el nombre de Tenebrae para recordar las tinieblas que cubrieron la tierra después de la muerte en la Cruz. El texto bíblico tiene cinco capítulos y cada uno de ellos consta de veintidós versículos, igual que el número de versos del poema, igual que el número de letras del alfabeto hebreo. Puestos a contar, la palabra Señor aparece once veces, siempre a final de verso, actuando rítmicamente a modo de estribillo salmódico.

Al principio del poema, la unión de los caminantes y de Cristo es de naturaleza corporal de modo que sus cuerpos están “uno en otro enzarzados”, en el abrevadero la unión se realiza de manera visual “Nos arrojó tu imagen a los ojos, Señor” y a continuación la unión es tanto corporal como visual “Hemos bebido, Señor/ la sangre con la imagen que en ella estaba, Señor” de aquí a la comunión instaurada en la última cena hay sólo un paso. No hay duda de que a Valente no se le escapa la referencia a San Juan de la Cruz en los versos del rumano.

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Territorios diVersos/A propósito de Tenebrae de Paul Celan ¡Oh cristalina fuente si en estos tus semblantes plateados formases de repente los ojos deseados que tengo en mis entrañas dibujados! Si la cita del Cántico Espiritual no fuera suficiente motivo de interés, sus tres lecciones de Tinieblas explican sobradamente por qué el poeta gallego traduce Tenebrae de Paul Celan. La obra de éste acompaña a, y dialoga con la de Valente, aproximándose ambas en la búsqueda de un lenguaje nuevo que evita los gastados o vacíos. Como propuso Jaime Siles, las traducciones de Valente son una suerte de hermenéutica que nos hace gozar ante el encuentro de dos grandes poetas que fundan y funden su yo en el diálogo. Afortunadamente, ninguno estaba de acuerdo con Adorno, cuando éste dijo que no era posible escribir poesía después de Auschwitz. Escribieron, pero de forma diferente. A mi modo de ver, la tensión sintáctica, que a veces bordea la ruptura del sentido convencional, crea una atmósfera que aporta información significativa para la recepción del texto, igual que los músicos de la Segunda Escuela de Viena crearon una nueva expresividad ordenando los sonidos de una forma diferente, una forma nueva, de acuerdo con las necesidades expresivas de su tiempo. Hablando de música, tan próxima a la poesía y a la vez tan alejada, existe una larga tradición de obras relacionadas con

las lecciones de tinieblas, por ejemplo Lesons de Ténébres de Francois Couperin, pero creo que al concepto de belleza de Celan le iría mejor el Schoenberg protododecafónico. Para estos poetas del conocimiento, lo inefable busca el decir, a pesar de su cortedad, y el pensamiento se encuentra con el ser en la palabra. De toda esa generosa ambición, de toda esa titánica aventura nos beneficiamos sus lectores. Y termino con palabras del propio Celan en su discurso de Bremen en 1958: “Voy con todo mi ser al lenguaje, herido de realidad y en busca de realidad”.

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Mirador

Desaparecieron y en verdad deseé alas. John Keats

Sirva este mirador para asomarnos a todas esas almas, a esos pequeños fragmentos de voz que ya no nos pertenecen pero que aún nos visitan como un temblor. Almas que vuelan desde las palabras de Carmen Crespo a los dibujos de Jesús Sánchez Pérez.


Mirador/ Almas

Textos de Carmen Crespo. Dibujos de Jesús Sánchez Pérez

AFTER THE RAIN

Hay un hueco al que volvemos después de la lluvia. Un hueco entre el rumor y la sombra. Allá

donde la sangre. John Coltrane

http://www.youtube.com/watch?v=dCoGXMr-FOI

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Mirador/ Almas

Textos de Carmen Crespo. Dibujos de Jesús Sánchez Pérez

THE TOUCH OF YOUR LIPS

Untamos su cuerpo con vino. Derramamos sobre sus resecos labios sangre saliva sal

parecía que siempre íbamos a estar ahí.

Chet Baker

http://www.youtube.com/watch?v=yb_X1vPckb0&playnext=1&list=PL14B809604849AA31

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Mirador/ Almas

Textos de Carmen Crespo. Dibujos de Jesús Sánchez Pérez

SO WHAT

Y qué si somos furia. O tormenta. O si somos metal. Y qué si por fin la saliva nos vuelve viento.

Miles Davis

http://www.youtube.com/watch?v=ZnrBTwkv_iA

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Mirador/ Almas

Textos de Carmen Crespo. Dibujos de Jesús Sánchez Pérez

GONE WITH THE WIND

Fuimos de la voz al viento y del viento al pájaro. Arrebatamos sus alas aún sin saber

volar.

Ella Fitzgerald

http://www.youtube.com/watch?v=IBpaSIkmNPU

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Mirador/ Almas

Textos de Carmen Crespo. Dibujos de Jesús Sánchez Pérez

INÚTIL PAISAGEM

Habitamos los caminos. Tomamos las formas de la piedra. Somos como crías de lagarto y nos comemos las corolas de las flores. O rozamos las rodillas azules de los niños. A veces

somos sólo viento. Soplo. En este inútil paisaje. António Carlos Jobim

http://www.youtube.com/watch?v=3wFKH0wdCDk

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Mirador/ Almas

Textos de Carmen Crespo. Dibujos de Jesús Sánchez Pérez

WE SEE

Nos movemos así. Como medusas alumbrando la ingrávida perfección de la locura.

La sola locura.

Thelonius Monk http://www.youtube.com/watch?v=7KU6FSNF_WI

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Jesús Sánchez Pérez

Jesús Sánchez Pérez / nota biográfica

JESÚS SÁNCHEZ PÉREZ (Madrid, 1964) estudió Ilustración en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. Ha realizado exposiciones en diferentes salas y centros culturales de Madrid, Ceuta y Toledo. Su obra abarca desde el óleo al dibujo, pasando por otras técnicas como el modelado. Para su colaboración en conVersos, estas “Almas” han sido dibujadas - a modo de improvisación - con sencillos materiales como el bolígrafo BIC o los lápices de colores que todos hemos utilizado en el colegio. Retratos: After the rain – John Coltrane

The touch of your lips – Chet Baker So what – Miles Davis

Inutil paisagem – Antonio Carlos Jobim Gone with the wind – Ella Fitzgerald We see – Thelonious Monk

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Retrato en auto

“Entre lo literal de lo que ve/y escucha, y otro lugar no evidente/ abre su ojo la inquietud.” Olvido García Valdés en El mundo es un jardín, Círculo de Bellas Artes, 2010. Inquietantes y transformadores son los versos de Olvido García Valdés que tenemos el honor de traer a estas páginas.


Olvido García Valdés

Retrato en auto / Olvido García Valdés

Hacer una ficha bibliográfica de Olvido García Valdés sería escaso y frío : siete poemarios, ensayos, traducciones, Premio Nacional de Poesía 2007 por “ Y todos estábamos vivos”, las revistas, “Los infolios” , “El signo del gorrión”, textos para catálogos, artículos… Habría que decir mucho de todo ese trabajo, una ficha no da para tanto. A ella le parece que quien escribe va dejando en las palabras, en su materialidad obstinada, sus propias señales. Pues bien, acudo a sus propias palabras. “Para mí los asuntos trascendentales son los que están a ras de suelo. Lo cotidiano es lo que da sentido a todo. Escribo sobre lo que ocurre, y lo que ocurre es que estamos solos. A veces tengo la sensación de que hay, no sé cómo, un verdadero acceso al mundo, a las cosas, que consiste en la desaparición del yo, en una ocupación del yo por las cosas, no con frecuencia, pero sí algunas veces. La poesía es un lugar de resistencia frente a lo desgastado de la lengua, frente a lo banal; un espacio para condensar, para quedarse en las cosas que le importan a uno. La experiencia pura, por así decir, todavía muda, alcanza en el poema la expresión de su propio sentido”. Habría que acompañar estos textos con lo que falta, con su contexto, pero esto que no es una ficha, es una breve nota también insuficiente, nos sirve de preámbulo a lo más importante, sus poemas.

J.P.C. 54


Retrato en auto / Olvido García Valdés

cercanos los cuerpos y ajeno su olor o el ruido círculo de mujeres avellanas corrillos de los hombres: luz de verbena común a lo vivido no desear que vuelva o aquella intuición nada pierde el suicida y decir sin embargo: cuanto más avanza la velada más hermosos son los invitados

Nadaba por el agua transparente en lo hondo, y pescaba gozoso con un pequeño arpón peces brillantes, amigos, moteados. Aquella agua tan densa, nadar como un gran pez; vosotros, dijo, me esperabais en casa. Pensé entonces en Klee, en la dorada. Ahora leo: estás roto y tus sueños se cuelan en tu vida, esa sensación de realidad es muy fuerte; estas pastillas te ayudarán. Dorado pez, dorada de los abismos, destellos en lo hondo. Un sueño subterráneo nos recorre, nos reúne, nacemos y morimos, mas se repite el sueño y queda el pez, su densidad, la transparencia.

(Antonio Gamoneda, Jerónimo Salvador)

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Retrato en auto / Olvido García Valdés

una mosca en la tela de araña más atrapada cuanto más se debate

(una manzana en la rama más alta que no la olvidaron que no la alcanzaron)

Epítetos de lo sombrío, cuentan que Garcilaso usaba de muy joven y que sólo más tarde, no mucho antes de morir, la cualidad de lo que es pleno en él aflora. Melancólica huella, como al partir del sol la sombra crece, contrapunto y roja luz de ciclamen aquí. Y estos sentidos: habla, honda respiración.

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Retrato en auto / Olvido García Valdés

Suena la cigüeña y pesa el cuerpo cuando entra al recinto, suena la voz y es transparente el cuerpo que canta alma mía, recobra, la voz llena el recinto, la calma, es transparente el aire y es verde la llanura, no es transparente el llanto es siempre reflexivo, es por mí, diáfanos los años, la extrañeza que expande y toca el frío. Hemos conocido la verdad en los cuerpos y ésa fue nuestra suerte, no otra cosa la vida y la memoria, lo desabrido de esta luz; aún cabe la esperanza oigo, vómito del gran pez, si ello fuera posible, tales eran las nubes y después en los cerros el brillo, todo tan irreal.

Es verdad lo que digo, cada palabra, dice del poema la lógica del poema. Condición de real al margen de lo real. Lo real dice yo siempre en el poema, miente nunca, así la lógica.

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Retrato en auto / Olvido García Valdés

le envío mi saludo de bienvenida, señor, mi alegría le expreso de su regreso aunque en los dedos de los pies y en el músculo gemelo de esta pierna tensen como alfiler y cuerdecillas los nervios su sustancia el viento ulula suavemente, mas no sé si ulular es suave, si el viento ulula como perros aúllan en Machado, si su timbre agónico o mecánico dice grúa chirriante y amarilla o dice algo más de luz en la tarde de enero el lastimero maullido que no aúlla del gato –uno de la camada del verano– entre las maderas del derribo no sonará hasta las aproximadas once de la noche y el viento lo acentúa el gris perla del cielo ganado por enero a la tarde y transparente el oído, el oído

primero por descuido había rayado la portezuela del auto, se encendió luego un símbolo de lámpara averiada, nada grave, su generación no había vivido una guerra, recordó al hombre que en sueños seguía yendo en un tren, apreciaba una habitación donde sentirse protegido; hacía décadas de eso –decía–, pero quien soñaba en él, ese vecino interior, seguía vivo ahí, su temor y pobreza, ajeno a la vida intensa de la infancia y al bienestar del presente lejos siempre de las compensadoras ensoñaciones del día

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Retrato en auto / Olvido García Valdés a José-Miguel Ullán

hubo camelias, pasionarias, glicinas y era la aspereza, hubo un animal con una pequeña mancha blanca, caía la noche y era quieto sonaba el río, más estruendo a más agua, del cielo eran las luces, la hermosura, de aquel cielo de noche, verdes cristales rotos de donde venimos somos, de la respiración, del caminar toman forma los hombros, dulces frutas del mercado, casi no de este mundo y tras ellas los árboles, arde el sueño y son nutrias cuando salen del agua o un hueco que la palma calma del estómago, dice Calveyra muere de sus hojas el hombre verde enteramente álamo, y así va siendo

con el frío no hay nada que hacer se queda el pie derecho del muñeco así, sin más, a la intemperie los tubos enemigos y enemigo punteado, ahí, cerrado y abierto a la par –pon de silencio el compás a lo que vayas pensando– como si, alimento del vierbe, con esos puntos y el frío, viento silbando entre casas, como si fueran vencejos, o muge en los jardines cerrados impenetrables, los hechos aprieta el terco hueso los labios gracias, saludo de despedida lo solo del animal

(con Bernardo Sanjurjo)

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Ficha técnica Grupo de los poetas conVersos: Alicia Naya, Antonia Roig, Carmen Díaz-Maroto, Carmen Crespo, Claudio Carrillo Aranda, Elisa Fernández de Castro, Esther Lucio Marino, Federico Monroy, Fran García, José Pérez Carranque, Juana Arriaga, Juan Carlos Fernández Sanz, Manuela Sola Castro, María de la O Guillén, Marisol Huerta, Marisol Perales, Miguel Cuerdo, Nieves Pulido, Paloma Espartero, Pepe Alcamí y Tirsa Caja.

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Fotografía de la portada:

Manuela Sola Castro (Tomada en la exposición Yves Saint Laurent, Fundación Mapfre)

La revista fue pensada en: Café Ajenjo, Madrid, 2010

Diseño y maquetación: Manuela Sola Castro

Correctoras de estilo:

Esther Lucio Marino y Nieves Pulido

Número 8 editado digitalmente el día: 6 de junio del 2013

Contacto:

conversosrevistadepoesia@gmail.com

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con V ersos Revista de poesía nº8, año III 61


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conVersos nº8