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No. 15, Septiembre 2013

El C

Cali- Colombia

NTUBERNIO

de las cinĂŠticas

QuitĂŠmonos los tacones: Abortar alegremente: Desmitificando el aborto

Hagamos Memoria: El lado rojo de la Luna

La Portada: Aborto a demanda

The Nouvelle Vague: Querido diario

Paternaje Feminista: Hola hija


Edición 15: Cuerpos Soberanos Comité Editorial

Comité Gráfico Christian Santacruz Estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Valle, abiertamente homosexual y defensor de los animales. Amante de la música salsa y de los paseos en bicicleta. christian-santacruz@hotmail.com

Melissa Rojas Molina (Fulgencia Libertaria) Licenciada en historia. Estudiante de sociología y de especialización en gerencia social. Cofundadora del Fanzine Feminista El Contubernio de las Cinéticas y del Parche de madres jóvenes de Cali. fulgelibertaria@gmail.com

Karen Castillo Tecnóloga en Publicidad con énfasis en Comportamiento del consumidor, humana “siempre de paso; de aquí de allá, de todo mundo”, fascinada de la música de piano, que aspira algún día interpretarlo. karen_pa8@hotmail.com

Claudia Ramírez Técnica en sistemas. El poliamor es mi revolución. Feminista en ejercicio, criadora libertaria, en coqueteos con el anarquismo... yanesa28@gmail.com DIVERSIDAD Y LIBERTAD EL CONTUBERNIO DE LAS CINÉTICAS es un espacio en el que confluyen diversos sentires hechos letras, imágenes, poemas y canciones; somos una publicación libertaria que valora las múltiples expresiones humanas reconociendo en ellas el poder de unir y transformar vidas y comunidades; de reafirmar y madurar ideas, y de solidarizar al mundo.

Andrea Bermúdez De profesión viajera en el tiempo analizando procesos históricos; amante del cine como vehículo para narrar historias y ahora coqueteando con la escritura. De grande quiero ser... igual, pero transformando el mundo. malitapro@gmail.com

Colaboración especial César Osorio Habitante de las redes virtuales, programador, ateo, ingeniero, feminista. Promotor del uso del software libre y del acceso libre al conocimiento. cesarosorio.ie@gmail.com

Su reproducción es libre y puede hacerse por cualquier medio siempre que se reconozca la autoría de cada escrito.

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Anaquel - Editorial: Territorio libre de prejuicios 4 - El Feminiccionario

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- Paternaje Feminista: Hola hija

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- Causas y Azares: El estado jurídico del aborto a nivel mundial

- La Portada: Aborto a demanda

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- Libreta Verde: Luciana: Testimonio de Caroline Hung Gray

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- The Nouvelle Vague: Querido diario

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- Artesanas: Juana

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- Quitémonos los Tacones: Abortar alegremente. Desmitificando el aborto 22

- “Las Otras”: El rostro del puño es de todas nosotras. ¡Autodefensa! 32 - Hagamos Memoria: El lado rojo de la luna

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- Foto-Relatos: Sentimiento violeta

38 - Feminist-I-ando: Hijas de Eva no de María. Feminismo hoy 40 - Unprejudiced Territory

- Oración por el derecho al aborto

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- Caleidoscopio 49

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Territorio libre de prejuicios (Editorial)

Después de un mes intenso, con muchas horas de trabajo, logramos presentar a ustedes la nueva identidad editorial de la revista. Hoy estamos muy felices por el amor con que la han recibido y por todos los aportes y recomendaciones que nos han hecho llegar. Gracias a todo ello hemos podido confirmar que las secciones diseñadas ofrecen verdaderos escenarios para el pensamiento crítico y que el nuevo aspecto gráfico la hace muy llamativa para un público cada vez más amplio. Nuestro colectivo editorial está muy comprometido con el conocimiento libre y reflexivo y se vale de ustedes, de sus producciones y sus ideas, para hacerlo realidad. Agradecemos a todxs por contribuir al crecimiento de la revista: por nutrirla con sus artículos, por compartirla en sus redes y por sus comentarios sobre los contenidos. Para este mes hemos preparado, en el marco del Día internacional por la despenalización del aborto y por la salud sexual y reproductiva (28 de septiembre), una edición destinada a reflexionar sobre el cuerpo y su relación con la sociedad, a problematizar los prejuicios sobre la vida, la sexualidad y las violencias, y a enriquecer el debate sobre el aborto. Estamos plenamente convencidxs que estas situaciones nos incumben a todxs y que las revoluciones deben congregar a la pluralidad de actores y no a unos cuantos. Por ello, hemos hecho un recorrido por diferentes facetas (cuentos, cartas, entrevistas, ensayos, cine) lo que nos permite plasmar una mirada diversa pero con horizontes compartidos sobre estas realidades. Como comité editorial nos dimos a la tarea de discutirlas, de compartir y confrontar nuestras ideas y fórmulas personales. En medio de la conversación logramos reconocer las múltiples aristas que atraviesan la discusión sobre el cuerpo y sobre los derechos de las mujeres: las restricciones sociales y legales que operan, la decisión de no continuar gestando y sus consecuencias, el aborto o el aborto a demanda. Inicialmente nuestras posturas individuales parecieron contradictorias entre sí y la polémica se extendió durante un buen rato retroalimentándonos y permitiéndonos confrontar nuestros prejuicios y estereotipos. Esto enriqueció el debate y nos llevó a

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concluir que el derecho al aborto es fundamental para garantizarle a la mujer una sexualidad libre y una ciudadanía plena. Hablamos de la sentencia C-355 de 2006 que admite, en Colombia, la interrupción voluntaria del embarazo en tres casos: cuando ha sido producto de una violación, cuando atenta contra la salud y/o la vida de la mujer y cuando la vida del feto es inviable fuera del útero. Consideramos que éste es un aborto restrictivo y coincidimos en que, para garantizar plenamente los derechos de las mujeres, no debería existir ningún criterio negativo si lo que se busca es una libertad real de la mujer frente a su cuerpo (tiempo límite de gestación, razones válidas, o número de abortos). Así mismo concordamos que debe haber una responsabilidad compartida entre las instituciones y los individuos frente a la salud sexual y reproductiva como asunto de interés público. El Estado debe fomentar y garantizar una planificación sexual accesible a todas las personas y los individuos deben aprenderla, valorarla y practicarla. Como condición prioritaria, el Estado debe garantizar a la mujer una vida libre de violencias para que ella pueda ser independiente sobre todas las decisiones que toma tanto el ámbito personal como en el público, el laboral y el institucional. Acentuamos la responsabilidad del Estado y las clínicas y hospitales en su labor de asesorar y acompañar a la mujer y a su familia. Sólo la articulación efectiva de estos derechos puede disminuir el número de embarazos interrumpidos, evitar la muerte por abortos clandestinos y garantizar a la mujer que no deba recurrir a uno nuevamente. De otro lado, concluimos que no todas las mujeres sufren el aborto como un proceso doloroso y que no en todas genera secuelas posteriores. Nuestra consigna es clara: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir. Porque como seres humanos tenemos autonomía TOTAL sobre nuestros cuerpos y por ello las decisiones que tomemos entorno a él no deben ser debatidas ni señaladas por particulares, por la sociedad ni por entidades del gobierno. Lo único que exigimos de lxs otrxs son garantías para que el aborto sea seguro, para que haya un acompañamiento integral a la mujer que decide interrumpir un embarazo y para que haya acceso real a la planificación.

Las Cinéticas.

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El Feminiccionario SOROR ID establec AD: Se refiere er relac a la capa iones fr afectuo ancas, s cidad de sas ent olidaria r e constru mujeres s yen las , e n d onde se y lógicas forma s d p eatri uti rivalida l o directa, les arcales que, de d, la en han llev em a cimient o de aut istad, la falta d do a la e recon ori señalam oiento y dad femenina, la comp el mutu o etencia.

dad igual ua l de m ueda es entre q s la ú O: B rtunidad econocer M S I o r an p e IN FEM echos y o e parte d las que h r u a en de de varones q iolencias istóricam l E v h y ero. jeres inación y primeras n é g d s di de subor puestas la ndición rientes y o x c cor sido e ido a su uchas m b e e te, d smo tien i femin nes. io mens

conbica en u e u q a ón n relaci : Sistem e O r e D j u A RC do la m legitima PATRIA inferioridad a e v e s a oe dición d ón. Este sistem s desiguales, m , ye do var és de le iones del esta con el v a r t a o) tuc ica (validad ómicos, insti e comun o d s o i n d e o d c iosas, m a. El patriarca delos e g i l e r s e blic ion moinstituc elas, fuerza pú raleza, e to u t a n r u o c n ción, es e la mujer es, p e, y por lo ta t u n q az e r i e supon depend irección, el lide ). y l i b é d la d smo cional, aceptar lina (paternali y r i m u debe as tección mascu ro go y la p

MACHISMO : Violencias sobre la mu por su cond jer ición de tal o sobre suje considerado tos s inferiores en relación los varones c on (como lxs n iñxs); puede sexual, física ser , económica, emocional y cológica, po p silítica y simb ólica. Dichas lencias se ma vionifiestan de muchas form en muchos c as y asos son tole radas y/o ap didas (difere la uncia de salari o entre varo y mujeres, m nes altrato físico a lxs niñxs, e gencia de la xidomesticida d en las mad res).

HETERONORMATIVIDAD: supone que la hetero-sexualidad es lo correcto y como tal la norma. La hetero-sexualidad indica que el gusto y el amor se dan únicamente entre sujetos de género opuesto (mujer y varón); todas las demás expresiones son malas y/o incorrectas y por lo tanto censurables. Define roles para cada género: la mujer deber ser delicada, amorosa y servicial; el varón debe ser fuerte, no muy emotivo, proveedor. La unión entre ambos tiene la finalidad máxima de procrear. Con fundamento en esto se discriminan las familias de parejas homosexuales. asaMATER cial b as. o s n N ació son mación AJE: Indica el rimin de las per es y c s i y cuida e D j ercicio jer O: ero do que Supera de forXISM xo y/o gén nte las mu linas realiza E el conc S e e una ep ascu el s éste ind arm ica -en to de materni madre. da en n particul ntidades m , varoda es es co de d fre de ar a luz tricto- el hech d pues La su nes con i omosexual almeno n . o h r E ( biológiutiliza m n el ma mocio ogarelos va icionales e ternaje últiples , s n la ad tra re y h cológico no tr alitaristas, dedicados s, mater cursos emocio mujer u nales, si ia crianza nes ig tos, padres de su hi les e ideológic os para jx. er la te abi ). ños…

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Paternaje Feminista HOLA HIJA

Por: Federico Pérez Bonfante Ahora que has cumplido 14 años algunos temas y conductas van quedando paulatinamente atrás y serán otros los asuntos que empiecen a capturar tu atención. Hace unos años, el aborto quizá no hubiese sido más que una palabra, hoy es un tema para ti. En tu cuenta de Facebook manifestaste tu vehemente rechazo a la interrupción del embarazo apoyada en una imagen que decidiste compartir. Con esta carta quisiera que consideraras mi posición al respecto para que amplíes tu conocimiento sobre este tema y, finalmente, reafirmes tu rechazo hacia el aborto, o bien transformes tu actual posición hacia otros horizontes. En todo caso, será tu decisión, la cual ojalá se sustente desde la razón, como se lo sugiere Dawkins a su hija Julieth, ¿recuerdas? De entrada quiero que sepas que no creo que abortar sea una decisión deseable. Ninguna mujer anhela quedar en embarazo para luego interrumpir dicho embarazo. Se trata de una situación dilemática, dramática y compleja. Traer un hijo al mundo, en muchos casos, también puede resultar igual de dilemático, dramático y complejo, más allá de la felicidad que pregonan los comerciales de pañales. En ambos casos, la decisión de interrumpir o no un embarazo debería considerar la situación específica en la que ese embarazo se da: ¿se trata de un embarazo que pone en riesgo la vida de la madre? ¿Es acaso un embarazo producto de una violación? ¿Se trata de un embrión o feto que presenta malformaciones congénitas? ¿Es un embrazo en una niña de tu edad, por ejemplo? ¿Quizá sea un embarazo de una pareja cuya condición económica es absolutamente precaria? ¿Es un embarazo deseado?, etcétera. Hay quienes señalan que el aborto es lo mismo en cualquier circunstancia. Bueno, yo creo que no. Por ejemplo, no es lo mismo cometer un asesinato en defensa propia a asesinar a una persona indefensa. En ambos casos murió alguien por la acción de otro, pero las circunstancias hacen que se valore distinto

cada uno. Quienes se oponen al aborto ejercen esa oposición porque dicen defender la vida. En principio parece ser un argumento loable. Sin embargo, hay algunas razones para dudar que sea ésa realmente la motivación que los anima. Como vas conociendo, Colombia es un país que atraviesa por una profunda guerra desde hace ya varias décadas. Todo indica que esta guerra no es más que la sucesión de otras que iniciaron a principios del siglo pasado. En esta guerra han muerto miles de colombianos, entre jóvenes guerrilleros, soldados y otros tantos que han estado en medio del fuego cruzado. Por otra parte, nuestras ciudades son un mar de sangre. ¿Sabías que Cali es la ciudad en Colombia con mayor número de homicidios por cada 100 mil habitantes? Muchos jóvenes mueren de manera violenta, incluso a manos de la Policía, sin que pase algo más allá de un morboso registro en la prensa local o los noticieros, a menos que se trate de un joven de familia adinerada o un agente de la DEA. Todas estas pérdidas de vidas cotidianas, tanto en la guerra como en las ciudades, ¿no debería ser acaso motivo suficiente para que quienes dicen defender la vida se lancen a las calles a reclamar el fin de la guerra y vida digna para los sectores populares, fondo de la violencia urbana? Paradójicamente guardan silencio, al tiempo que animan y celebran la guerra, como por ejemplo el expresidente Álvaro Uribe o el actual Procurador Alejandro Ordóñez, ambos profundamente religiosos, como tantos que se oponen al aborto. Como ves, es por lo menos legítimo dudar que sea la defensa de la vida lo que inspira a quienes se oponen a la interrupción del embarazo, pues no son coherentes con su posición. Pensemos ahora algunas de las situaciones específicas que te señalé al comienzo. Supongamos que tu madre ha quedado en embarazo. Tras varios exámenes, los médicos llegan a la conclusión que, de seguir con ese

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“Estimo que las mujeres deben tener el derecho de decidir hacia la dirección que les ordene su más íntima conciencia”. embarazo, tu madre podría perder la vida. ¿Qué decisión tomarías tú? ¿Estarías dispuesta a perder a tu madre porque te opones al aborto sin importar las condiciones del embarazo? ¿Darías mayor valor a la vida de un embrión que a la vida de tu madre? ¿Apoyarías a tu madre en la interrupción de dicho embarazo? ¿La condenarías por hacerlo? Esta situación ocurre en algunos casos y se debe tomar una decisión en una dirección o en otra. En ningún caso será sencillo, pero resultará ineludible decidir. Quienes se oponen al aborto por razones religiosas, dirán: “que se haga la voluntad de Dios”. Frente a esta invocación hay por lo menos dos reparos: por un lado, ¿todos los actos sobre la Tierra son por la “voluntad de Dios”? Si es así, entonces estamos frente a una figura divina un tanto extraña, pues a algunos campesinos les ha enviado la muerte con motosierra, como ha sucedido con miles que han sido asesinados por los grupos paramilitares. Esto suena absurdo a mi manera de ver, tanto como que la muerte de tu madre por un embarazo que presenta dificultades sea “por la voluntad de Dios”. Por otra parte, dicen los creyentes que “Dios nos ha dejado en libre albedrío”. ¿Cómo puede entenderse esta contradicción? Es decir: ¿Qué Dios hace su voluntad en nosotros al tiempo que nos permite hacer con nuestras vidas lo que decidamos por nosotros mismos? Replicarán los creyentes que “las cosas de Dios no tienen explicación” o que “Dios sabe cómo hace sus cosas”. En otras palabras, renuncian a la reflexión y se encierran en la fe.

Pasemos a otro de los casos. Supongamos que una mujer ha sido violada y ha quedado en embarazo. De seguro es una situación que causa profunda rabia y dolor en la mujer. Habrá casos en los que la mujer tome la decisión de continuar con el embarazo y asumir al bebé. Habrá otros en los que lo entregue en adopción. Es posible que alguna mujer opte por suspender el embarazo, pues no quisiera pasar por nueve meses de dolor cotidiano recordando la experiencia de la violación. Estimo que las mujeres deben tener el derecho de decidir hacia la dirección que les ordene su más íntima conciencia. ¿Con qué derecho podríamos tú o yo, o alguien más, imponer nuestro criterio sobre una decisión que está absolutamente ligada a una experiencia que sólo aquella mujer padeció? Quienes se oponen al aborto dirán que aquella vida que lleva en el vientre no le pertenece y que por lo tanto tiene que respetarse bajo cualquier circunstancia. Aquí habría que precisar que el embrión, que no es una vida humana como tal, sí le pertenece a la mujer. Es en su cuerpo donde ese embrión tiene posibilidades de realizarse. Sin el útero de la mujer violada, el embrión no tendría desarrollo. Sería tanto como si afirmáramos que un fruto que cuelga de un árbol no es del árbol sino de sí mismo porque allí están las semillas de un futuro árbol. Deja de ser del árbol cuando abandona el árbol, pero mientras esté en él, diremos que es parte del árbol. En esa misma dirección tendría que hacer una precisión que ya me has escuchado: aquel fruto que lleva las semillas para que

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crezca un nuevo árbol, no es un árbol en sí mismo. Así mismo, alberga la posibilidad de que dichas semillas lleguen a ser un árbol, pero mientras estén al interior del fruto serán exactamente eso: semillas. Ocurre lo mismo con el huevo que te comes en las mañanas: ¿sientes acaso que cuando partes los huevos para hacer unos pericos, estás matando un par de gallinas? De seguro percibes que no es lo mismo. En un huevo hay una gallina en potencia, pero no es una gallina, es un huevo, una semilla. Ocurre lo mismo con el embrión. Es una semilla de persona, pero me resulta inaudito cuando se afirma que se trata de una persona. Con esto no estoy despreciando a los embriones, valoro la vida humana a la que pueden dar lugar si el proceso biológico culmina y se inicia la construcción de una vida humana (más allá de lo biológico) en el medio social y cultural en el que habrá de desenvolverse. En pocas palabras, soy de los que cree que nos hacemos humanos, no nacemos humanos. Si cayéramos en el planteamiento, dándole mayor alcance, según el cual hay que rechazar toda barrera a la vida biológica de un embrión humano, tendríamos que rechazar los métodos de anticoncepción, pues dichos métodos son barreras para que un espermatozoide fecunde un óvulo. En otras palabras, los métodos anticonceptivos son abortos preventivos, dirán quienes se oponen al aborto. De hecho, en Medellín hay una señora de nombre Ángela Marulanda que “criticó la entrega gratuita de anticonceptivos en centros de salud a quienes los solicitan”. Es decir, en muchos casos quienes se oponen al aborto se oponen también a los métodos de planificación. ¿Pretenden entonces que la vida sexual se reduzca a la procreación? ¿O se pretende que cada acto sexual traiga una nueva vida a este mundo ya de por sí superpoblado? En ambos casos me resulta un absurdo. Déjame plantearte un par de situaciones adicionales antes de culminar esta carta. Creo que ya vas reconociendo y tomando conciencia que en nuestro país existe una inmensa mayoría de personas en condiciones de pobreza económica. No son pocos los casos en los que todos los miembros de una familia se van a la cama sin

Ilustración: MHEO / 09

comer. En otros tantos casos, los alimentos consumidos al día no son suficientes y se padece de desnutrición. Sabes que hay niños, niñas y jóvenes que realizan oficios en las calles y semáforos para subsistir. ¿Qué pensarías de una mujer que tome la decisión de interrumpir un embarazo considerando la precariedad económica que atraviesa? Cuando se defiende la vida, a esa palabra (vida) hay que llenarla de sentido: una vida con posibilidades de futuro, una vida digna, humana, con limitaciones, es cierto, pero sin padecimientos. Traer una vida a este mundo no sólo es cuestión de un embarazo, sino de contar con el abono para que aquella semilla se constituya en el mejor árbol posible, y en esto cuenta también la situación económica de la familia, además de padres y madres amorosas y comprensivas. Quienes se oponen al aborto dirán: “debajo del brazo de cada niño viene el pan”. ¡Qué absurdo! Si así fuese, en Colombia no existiría pobreza ni desnutrición infantil. En mi opinión, estimo válido considerar la decisión de interrumpir o no un embarazo a la luz de la situación económica por la que pasa la familia. Con esto no estoy animando a que las mujeres pobres aborten, pero no condenaría a aquellas que así lo decidieran por esta razón. Insisto, estimo que se debe mostrar a las mujeres el panorama de la situación y las opciones. En cualquier caso, respetando la

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decisión que ellas finalmente tomen en la dirección que a bien consideren válida. Finalmente un caso que te puede resultar cercano. De seguro reconoces que has cometido equívocos en estos 14 años que has cumplido. De dichos equívocos se han desprendido consecuencias que, afortunadamente, se han logrado superar. Esos equívocos hacen parte de la vida, dejan profundas y necesarias lecciones en las cuales nos apoyamos para seguir caminando. Todos cometemos actos de irresponsabilidad: tú, tus profesoras, tus tíos, yo… todos. Supón que observas un provocativo mango que cuelga de la frágil rama de un árbol. A pesar de que sabes que si caes del árbol te puedes fracturar un brazo, decides subir para complacer tu apetito. Sin duda estarías siendo un tanto irresponsable. Logras el mango y te llenas de alegría. Al bajar resbalas y ocurre aquello que no hubiésemos querido que ocurriera: te has fracturado un brazo. ¿Qué debo hacer yo como padre? Acaso decirte en tono de regaño y acusación: “si fuiste tan valiente e irresponsable para subirte a ese árbol sabiendo los riesgos, ahora asume las consecuencias. Te quedarás con el brazo fracturado.” ¿Te parecería bien que me de media vuelta y te abandone allí sobre la base de la anterior afirmación? Creo que esperarías que te levantara y te llevara a un médico, ¿cierto? Bueno, ya sabrás para dónde voy con este ejemplo. En ocasiones se presentan embarazos no deseados fruto de actos irresponsables, actos que generalmente guardan estrecha relación con una educación sexual precaria (recuerda que aquellos que se oponen al aborto también se oponen a la educación sexual). En muchos casos son embarazos en jovencitas incluso de tu edad o con unos cuantos años de más, pero que aún ni sus cuerpos se han terminado de formar, mucho menos sus mentes para asumirse como madres. Además, a dichas edades se está pasando por un descubrir del mundo a partir de las experiencias. A tu edad no se miden mucho los riesgos ni las consecuencias reales de los actos. Por eso es tan importante fortalecer la educación sexual, tanto en la escuela como en la casa. Apenas si estamos abriendo ese camino en los hogares y en

las instituciones educativas, pero la realidad hoy es que se están presentando embarazos no deseados en muchas jovencitas. ¿Qué hacer? ¿Juzgarlas con toda severidad y obligarlas a ser madres? ¿Comprender la situación y acompañarlas en la toma de una decisión? Bueno, sabrás que me inclino por la segunda opción, lo cual no significa obligatoriamente un aborto, pero tampoco condenar a aquellas que opten conscientemente por esta opción. En resumen hija, no aplaudo cuando una mujer aborta, pero tampoco la condeno. Creo que al igual que el derecho a dar en adopción, la interrupción de un embarazo debe hacer parte de las opciones que tengan las mujeres sobre sí mismas. Seguir negando este derecho es seguir vulnerando el derecho de las mujeres a decidir sobre sí mismas; es decir, su autonomía. En el pasado se les negaba el derecho al voto. También debían vivir sometidas a la voluntad del hombre. Aún hay muchos hombres que, invocando un libro sagrado, siguen reclamando el derecho de dominio sobre sus parejas. También en el pasado eran juzgadas aquellas mujeres que entregaban en adopción a los recién nacidos, las llamaban “malas madres”. Aún hoy los comerciales de televisión condenan a las mujeres a los oficios domésticos. Otros las reducen a objetos sexuales, como por ejemplo las propagandas del desodorante AXE. Afortunadamente han existido y existen en nuestro presente mujeres que van dejando atrás los golpes y el sometimiento para construir una mejor sociedad, especialmente para ti, mi Luna. O como lo dice Gioconda Belli en uno de sus más hermosos poemas: “El amor de mi hombre no le huirá a las cocinas, ni a los pañales del hijo, será como un viento fresco llevándose entre nubes de sueño y de pasado, las debilidades que, por siglos, nos mantuvieron separados como seres de distinta estatura.” Te amo, tu papá.

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La Portada ABORTO A DEMANDA Por: Fulgencia Libertaria*

cuando hablamos del derecho a un aborto libre que no se restrinja únicamente a los tres casos? ¿Cuál es nuestro límite? La mayoría de feministas que conozco plantean la apertura del aborto pero salen despavoridas cuando les propongo el aborto a demanda. Para mí éste consiste en que se reconozca el derecho de las mujeres a interrumpir el embarazo sin que tengan la obligación de desenvainar una sarta de justificaciones y/o pruebas. Significa que las mujeres puedan decidirlo libremente y que puedan hacer efectivo su derecho sin que se consideren el motivo (¿es o no producto de una violación?) o el historial (¿es el único aborto o el primero?). Uno de los temas de mayor escozor, y que ha merecido sin fin de “peros” y “sin embargos”, es el de la cantidad. Cuántos embarazos permitiríamos, cuántos al año, cuántos al mes, cuántos, cuántos, cuántos… El otro es el de la temporalidad. Hasta qué mes es correcta la IVE, hasta qué mes no es asesinato, hasta qué mes no es inhumanidad. Cuando estos temas se discuten –y por lo regular no suelen discutirse pues se dan extrañamente por decididos- el lugar más común, inclusive para feministas, es el de la “alcahuetería”. Tristemente, cuando imponemos el juicio de la alcahuetería al aborto entramos en el terreno de la moralidad y, puesto que este es un tema ético antes que moral como bien nos hemos esforzado por legitimar las feministas, recreamos la antítesis de nuestros propios discursos. Mi llamado es un llamado a madurar la ética feminista, a hacerla más sólida y sensata. Quizá una de las premisas más importantes sea que la lucha por el aborto es una lucha contra el patriarcado. Según Martha Fontenla, feminista y estudiosa 1 “En Colombia se practican 350 mil abortos clandestinos al año”. 30 mayo de 2013. Disponible en el link: http://www.rcnradio.com/ contemporánea del patriarcado, éste es “un sistema de noticias/en-colombia-se-practican-350-mil-abortos-clandesti- relaciones sociales sexo–políticas basadas en diferentes Este artículo será polémico. Lo sé porque la idea que expongo aquí ha sido cuestionada y censurada inclusive por mis amigas y compañeras feministas. Sin contar al sinnúmero de personas que simpatizan medianamente con el aborto, ni a las que lo defienden en su sentido más amplio, y con quienes también he tenido grandes diferencias. En Colombia el aborto es legal en tres casos según la sentencia C-355 de 2006. Ésta permite la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) cuando: 1. el embarazo es producto de una violación o inseminación no consentida, 2. cuando el embarazo atenta contra la salud o la vida de la mujer, 3. cuando la vida extrauterina del feto no es viable o exista una gran malformación. Sin embargo, aún existen numerosos detractores del fallo de la Corte Constitucional, que exigen la nulidad de la sentencia y la penalización de la mujer que aborta. Ariadna Tovar, abogada defensora de los derechos sexuales y reproductivos de la Organización Women’s Link Colombia, asegura que este tipo de iniciativas “lo único que buscan y logran al final es violar los derechos humanos de las mujeres y no solamente de las mujeres adultas, sino también de las niñas”1. Por su parte, el movimiento feminista colombiano, y latinoamericano, exige el aborto legal en todos los casos. Contradictoriamente, las feministas no hablamos en profundidad de este tema en nuestros círculos cotidianos y cuando lo hacemos a veces caemos en las mismas retóricas, dejando la sensación de que el debate se ha detenido. No obstante, aún queda terreno por recorrer y es tarea pendiente construir posiciones más consecuentes y menos ambiguas: ¿a qué nos referimos exactamente

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“censurar la idea del aborto a demanda bajo el rótulo de alcahuetería es revestir nuestra sexualidad con moralinas conservadoras y clichés tradicionalistas, es esencializar nuestros cuerpos de Mujer y despolitizar el debate”. Si proponemos el aborto libre y al mismo tiempo censuramos de alcahueta la idea de un Estado que garantice el aborto a demanda, entramos en contradicción con nuestra propia lógica. Según ésta, el sujeto de derechos es la persona constituida, o sea, la mujer embarazada. De este modo, en la relación feto-mujer-Estado la única que tiene la facultad de decidir es la mujer puesto que es la única que se erige como persona constituida. En consecuencia, es ella la única que tiene derecho a hacer con su cuerpo lo que le venga en gana cuando le venga en gana. Que aborte una vez en su vida o diez veces no la haría más o menos persona, ni más o menos ciudadana. Además, que aborte una vez no la “vacuna” contra otros embarazos indeseados ni le garantiza que no se encuentre nuevamente frente a la necesidad de abortar, en un futuro. Por otro lado, según nuestra consigna “el cigoto no es persona tal como el huevo no es gallina” la mujer que aborta no comete asesinato puesto que simplemente está deteniendo un proceso biológico que se da dentro de su útero. En tal sentido, una mujer que detenga este proceso dos o cinco veces no es más asesina que una que lo haga una única vez: ninguna lo es. Por consiguiente, no tiene ningún sentido político o ético restringir el número de interrupciones a que tenga derecho una mujer, ni es objetivo o coherente tachar de criminal el derecho ilimitado al aborto. Por cierto, hablamos de interrupción voluntaria del embarazo como derecho y no como un procedimiento: por lo tanto no estamos hablando del derecho a usar

instituciones (…) instaurado por los varones (…) que oprimen a las mujeres (…) y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva, de sus cuerpos y sus productos; ya sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia”2. En ese sentido, nuestra lucha supone recuperar los cuerpos y las sexualidades de las mujeres capturadas por instituciones masculinas como la familia tradicional y la moralidad judeocristiana (la mujer se realiza siendo madre sublime, como Dios es quien da la vida sólo él puede arrebatarla, la mujer que aborta es una pecadora, la mujer redimirá su culpa pariendo). Por esto, justificar un aborto parcial es legitimar un medio pacífico de apropiación de nuestra fuerza reproductiva y de opresión de nuestros cuerpos: de ese modo seríamos medianamente pecadoras y medianamente aceptadas como Magdalena. En cambio, defender el aborto a demanda es sustituir completamente el mito de la mujer-útero y de la mujer-madre por la realidad de la mujer-insumisa: Eva totalmente pecadora y totalmente liberada. La discusión sobre el aborto supone un problema ético puesto que su escenario lo constituyen la democracia y los DDHH. Cuando discutimos sobre el derecho al aborto, cuando luchamos por él, lo hacemos en el marco de los derechos sexuales y reproductivos, desde un discurso político que reivindica la autonomía de los individuos, su libertad y el derecho a gozar plenamente su vida en igualdad de oportunidades respecto a otros individuos. Por ello, censurar la idea del aborto a demanda bajo el rótulo de alcahuetería es revestir nuestra sexualidad con moralinas conservadoras y clichés tradicionalistas, es esencializar nuestros cuerpos de Mujer y despolitizar el debate3.

bien “filosófica”… Es una discusión ética y, más particularmente, de la ética feminista. No abordo otras dimensiones relevantes como la cultural, la económica, la sociológica, la biológica, la histórica y la política (en estricto) y sin embargo acepto que también merecen atención. Inclusive, ésta reflexión está más orientada hacia quienes ya son partidarias del aborto y por lo mismo no entro a explicarlo o a enumerar argumentos a su favor. Es una invitación a que las personas pro-aborto hagan una lectura crítica de sus propios discursos y reflexionen frente a mi propuesta de aborto a demanda..

2 Fontenla, Marta. Patriarcado, Artículo publicado en el “Diccionario de estudios de Género y Feminismos”. Editorial Biblos, 2008. Disponible en el link: http://www.nodo50.org/mujeresred/spip. php?article1396. 3 Aquí no profundizo en otros aspectos igualmente importantes en el debate del aborto puesto que la naturaleza de este artículo es más

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un boleto de tren sino el derecho a montar en tren. No recuerdo a ninguna feminista gritando “exigimos la entrega del boleto monoaborto a cada mujer”; luego sí recuerdo a miles gritando “por el derecho al aborto libre, gratuito y seguro”. Ésta es una verdadera reivindicación histórica de las mujeres que exigen el control absoluto sobre sus propios cuerpos y la destrucción de cualquier tutelaje masculino. No es un capricho decorativo ni una extravagancia feminista, como frecuentemente señalan sus detractores. Es imprescindible también que las feministas, y las personas pro-aborto, comprendamos a cabalidad nuestras demandas. Si decimos que el cuerpo de la mujer es su territorio y que como única propietaria es ella quien decide su destino, poner límites numéricos es im-poner, nosotras mismas, un nuevo juez sobre su cuerpo. A través de un comunicado, redactado en el marco de la I Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo, ochenta organizaciones sociales de América Latina y el Caribe sostuvieron que “hay una amenaza constante contra los derechos sexuales y los derechos reproductivos de las mujeres, haciendo de sus cuerpos territorios disputados por iglesias, mercados, traficantes y malos políticos”4. Ahora imagínense a un contador o a un estadístico. Así mismo, pretender definir el número legal de abortos o establecer una edad gestacional máxima para la IVE (ni siquiera la sentencia C-355 de 2006 considera estos criterios) es sancionar de criminal o malhechora a la mujer que aborta por segunda vez o a la que no tuvo pleno y oportuno acceso al procedimiento y se ve forzada a realizarlo en una edad avanzada. En consecuencia, es oponerse a la más bella enseñanza del feminismo: la sororidad. Es crear nosotras mismas una disyuntiva entre “la santa mujer” que abortará una vez y “la puta criminal” que lo hará dos o tres. Es decidir que las con-

diciones de unas valen más que las condiciones de otras y, en definitiva, es conjurar que unas mujeres valen más que otras. Así mismo es necesario recalcar que vale más una actitud pedagógica que una inquisidora; educar a nuestras congéneres en su derecho y deber de planificar es también responsabilidad nuestra. En otro orden de ideas, es importante señalar que las mujeres que abortan por primera vez no suelen recurrir nuevamente al aborto y que las mujeres que cuentan con la autonomía, libertad y capacidad para planificar (esto es información oportuna, métodos anticonceptivos eficaces y gratuitos, libertad para decidir sobre su cuerpo y su sexualidad) no suelen volverlo un hábito. Menos aún acostumbran “esperar” hasta el sexto o noveno mes de gestación para ponerle fin al embarazo. Censurar de alcahuetería el aborto a demanda es asumir la misma postura tradicionalista y retardataria de los que señalan la educación sexual en colegios y la repartición gratuita de anticonceptivos como lenocinio5. En cambio, reivindicar el aborto a demanda (antes que aplaudir la irresponsabilidad o la desfachatez como aseveran sus opositores) es GARANTIZAR el derecho de todas las mujeres a apropiarse de sus vidas y a empoderarse de sus cuerpos. Es afianzar su autonomía: es 5 No deberíamos pensar en condiciones negativas: cómo impedir que la mujer siga abortando, cómo penalizar estos casos, o cómo castigarla. Debemos hablar en términos positivos: cómo garantizar a las mujeres una vida sin violencias, una sexualidad libre y plena y que no tengan que recurrir nuevamente al aborto. La mujer que cuenta con estas garantías tendrá menor probabilidad de apelar al aborto o de hacerlo una segunda o tercera vez. Una mujer escuchada y comprendida, una mujer bien informada tiene mejores opciones para autogobernar su cuerpo y para apropiarse de su vida. Por el contrario, una mujer manipulada, maltratada, re-victimizada y señalada será más vulnerable y menos segura. Ninguna mujer decide voluntariamente que su método de planificación sexual será el aborto, este es un cliché prejuicioso, facilista y superficial. La mujer (o la joven o la niña) que cuenta con el acompañamiento apropiado y la protección adecuada difícilmente se verá obligada a abortar. Es necesario que las instituciones y autoridades reorienten sus actitudes y conductas frente a la sexualidad femenina. El moralismo institucional, como el de Ordoñez (procurador general de Colombia), atenta contra los derechos humanos de las mujeres y va en contravía del avance en materia de derechos sexuales y reproductivos en Colombia.

4 I Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe. Montevideo, 12-15 agosto de 2013. En el link: http://www.eclac.org y en el link: http://noticias.terra.com.co/ciencia/organizaciones-sociales-plantean-despenalizacion-del-aborto-en-latinoamerica,2ce97a5568870410VgnCLD2000000dc6eb0aRCRD.html

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liberarlas de burocratismos, protegerlas de ser revictimizadas y asegurarles la factibilidad de su derecho. Al contrario, cuando se insiste en un discurso singularista se da la espalda a la realidad, se castiga a la mujer que ha sido violada, a la que sufre la violencia de género por cuenta de su cónyuge, a la mujer que no tiene acceso a los anticonceptivos, a la que cree que es inevitable parir y a la que por cosas de la vida se encontró nuevamente embarazada sin desearlo. Nuestra equivocación se debe, en parte, a que hablamos del aborto desde nuestra perspectiva de mujeres universitarias o profesionales -jóvenes, feministas, “maduras” y “posmodernas”- olvidando a la riquilla inconsciente, a la trabajadora sexual, a la campesina, a la mujer de barrios populares, a la adolescente, a la mujer promedio. No podemos imponer nuestra conciencia uterina a todas las realidades: debemos detener la simulación sui generis del aborto y hacer un ejercicio de reflexión desde la interseccionalidad. Ésta, como sostiene Carmen Expósito, “contribuye a diseccionar con más precisión las diferentes realidades en las que se encuentran las mujeres y por lo tanto puede mejorar la acción política”6. A través de esta perspectiva podemos visibilizar la forma en que se entrecruzan las diferentes condiciones de las mujeres (género, sexo, fenotipo, etnia, edad, nivel escolar, origen, condición socioeconómica, identidad sexual, entre otras) generando, en la lógica patriarcal, formas particulares de dominación. Y sólo de este modo pode-

mos comprender la complejidad de esta discusión. Por ello, luchar por el aborto a demanda es luchar por hacerlo accesible a todas las mujeres y no sólo a aquellas que cuentan con mayor información, mayores ingresos económicos, mayor autonomía o a aquellas que han conquistado plenamente su liberación sexual. “Mientras las mujeres con recursos abortan en clínicas seguras que disfrazan el procedimiento bajo otros diagnósticos, las mujeres pobres abortan con riesgo de vida (…) el aborto (…) es un problema de salud pública, de desigualdad, de derechos humanos y de justicia social que ¡no puede seguir negándose!”7. Y frente a esto las feministas debemos ser las más conscientes. En ese sentido, y para terminar, es indispensable que asumamos plenamente la interrupción voluntaria del embarazo como algo político ya que refiere a los derechos de las mujeres y, particularmente, al derecho de las mujeres a decidir sobre su propia existencia. Es vital que logremos identificar los lazos que unen unas condiciones de discriminación con otras y que actúan sobre los cuerpos de las mujeres recrudeciendo todavía más las violencias: ¡debemos politizar todos los cuerpos! Así pues, no es un tema que podamos instrumentalizar o tratar superficialmente: desterremos el patriarca interior de una vez por todas. Esforzarnos en limitar el aborto es destruir su naturaleza liberadora, es hacer de él un híbrido peligroso, es darle un lugar privilegiado al remanente del mito de la mujer-madre que se empeña permanecer dentro de nosotras y, en consecuencia, es fomentar el odio a la mujer insumisa.

6 Expósito Molina, Carmen,” ¿Qué es eso de la Interseccionalidad? Aproximación al tratamiento de la diversidad desde la perspectiva de género en España”. En el Simposio: Posibilidades y limitaciones del concepto de interseccionalidad como herramienta de análisis y acción política feminista, Universidad Autónoma de Barcelona, 2012, p. 205. Disponible en el link: http://www.academia.edu

7 “Por el derecho al aborto seguro y legal en Chile”. Disponible en el link: http://www.avaaz.org/es/petition/Por_el_derecho_a_aborto_seguro_y_legal_en_Chile/?whLgNab

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Libreta Verde Reportaje

Luciana: Testimonio de Caroline Hung Gray Por: Christian Santacruz

quilos”. Yo sí estaba muy azarada.

No todas las mujeres viven experiencias traumáticas de las que se desprenden embarazos; no todas están en condiciones económicas deplorables que las obligan a abortar; no todas tienen dudas para interrumpir el proceso cuando se descubren embarazadas. Cada caso es distinto y la forma como las mujeres asumen el aborto varía en función de sus condiciones particulares. Esta es la historia de Luciana y la experiencia de Caroline. Tener 22 años, cursar una carrera universitaria, trabajar y practicar un deporte; tener una relación estable y planificar para no tener hijos; estar embarazada, contar con el apoyo de la pareja y la opción de ser madre. Aquel fue el panorama de Caroline, una futura licenciada en historia, cuya voz de niña disfraza la madurez de su pensamiento y quien en 2011 tuvo que decidir frente a un embarazo no deseado.

¿Por qué te sentías tan angustiada por el resultado positivo? Porque yo decía estoy joven… mi mamá me tuvo a los 25 años, vivía con mi papá en ese momento, pero al año que yo tenía él se fue con una novia de toda la vida. Y yo decía, no quiero repetir esa historia. Mi mamá es madre cabeza de familia y eso influyó mucho en la decisión que tomé. Tomada la decisión de interrumpir el embarazo, ¿qué siguió? Empezamos a averiguar, ya tenía dos meses y medio cuando me di cuenta que estaba en embarazo. Decía, si me voy a hacer esa interrupción, me la voy a hacer en un sitio bien. Y él me decía lo mismo (…) “en el mejor sitio; no importa cuánto nos vaya a costar, pero que sea en un sitio donde no te vaya a causar ningún problema. Que en el momento que volvamos, no sé, a tomar ahora sí la decisión responsable de ser papás, mamá, vos podás tener esa opción”. Había acompañado a una amiga a una clínica con la mamá para que se hiciera una interrupción, entonces ya sabía en dónde (…) La busqué a ella y le dije, mirá me pasó esto, estoy desesperada; porque es como una pelea contra el tiempo. O sea, uno como mujer son los miedos y la pelea contra el tiempo… y la plata. Son esos tres factores por los que a vos te entra el desespero total. Entonces mi amiga me decía, pensalo que yo pasé por lo mismo, vos viste cómo me deprimí yo, estuve sola. Y

¿Cómo fue el momento cuando te hiciste la prueba? En ese momento estaba planificando; primero había iniciado con inyecciones, no me fue muy bien y el ginecólogo me cambio a pastas (...) Constantemente no usábamos preservativos (…) uno como tiene su pareja estable, entonces eso como que le da esa confianza y seguridad de que no va a pasar. Cuando me di cuenta estaba en el baño de la universidad, veo la prueba y yo como que ¡ah!... no sabía qué hacer (…) a uno se le baja todo. Mi novio me estaba esperando afuera y le dije que salió positivo, entonces él de una, me vio tan angustiada, que me dijo: “No Caro, tranquila. Los dos vamos a salir de esto; vamos a tomar la mejor decisión para ambos, pero tenemos que estar tran-

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¿El valor de la interrupción qué servicios incluye? Primero pagás la consulta. En ese tiempo me costó veinticinco mil. Y la consulta es para la ecografía y después es la cita sicológica. Cancelé los trescientos cincuenta, y después del procedimiento, seguía con citas sicológicas, un control para ver cómo seguía y los medicamentos para después del proceso.

yo le decía, pues sí… pero ya la tengo clara. Necesito es ir a un sitio donde me vayan a ayudar sicológicamente y también que me hagan un buen procedimiento. ¿Cómo fue el proceso de socialización en el lugar donde abortaste? Primero me atendió la enfermera, me hicieron la prueba de la ecografía, y ella me decía “no mire” (…) Fue teso, porque era ver que había algo dentro de mí que, muchos meses después, iba a ser alguien. Y ella me decía, “¿usted sí está segura? De todas maneras, usted tiene que ir a cita sicológica y todo eso”. Y yo sí, es que yo estoy segura de lo que voy a hacer. Entonces me empezó a preguntar los motivos y todo el rollo, y como mi amiga me había dicho que dependiendo del estrato en que uno viviera y la situación del caso así me iban a cobrar (…) dije no, pues me va a tocar mentir. Dije que vivía en Mojica y di la dirección de la casa de una amiga de la universidad; que le conté a mi novio y no me apoyó, que él dijo que eso no era de él (…) Y la pelada decía, “sí ve, principalmente una se tiene que cuidar porque usted sabe que ellos son muy prácticos…”. Después me dijo que me costaba trescientos cincuenta mil pesos. Te explican cómo funciona esa clínica, y eso me pareció tan bonito porque no te hablan como “le voy a hacer un procedimiento y ya”, así todo frío, no. Era como toda una ambientación, y es muy chévere porque vos te sentís como en tu casa; te sentís en confianza con una persona que jamás has visto, pero sentís esa mano amable que no te está criticando ni nada, sino que te quiere ayudar.

¿Quién te acompañó el día del aborto y cómo te sentías? El día de la interrupción me acompañó una amiga. La noche anterior no dormí, la ansiedad más horrible. Iba en el bus y pensaba, será que escucho lo que me decía mi novio, si realmente era la decisión correcta; pero yo estaba metida en mi idea y aún lo siento así: no era el momento para ser mamá. Había muchos problemas emocionales que no me iban a ayudar si en ese momento hubiese tenido un hijo. Tenía que cerrar unos ciclos (…) y eso es algo que después de ese hecho puntual me ayudó mucho a fortalecerme emocionalmente. La autoestima la tenía muy bajita. Cuando llegué a la clínica me hicieron el procedimiento: primero te dan la pasta, luego una bebida caliente. Los nervios a uno lo poseen de la manera más horrible. Entrás con la ginecóloga y la enfermera a la sala; está el espéculo como con el que te van a hacer la citología y entra una sicóloga contigo. Eso jamás me lo imaginé: que entrara una sicóloga conmigo. Y el sitio tenía un olor como suave, tenía música; y la sicóloga estaba al pie de uno y te decía ‘mira, debes relajarte’… como ese control de la respiración, pero no, para mí eso fue… me

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dolió muchísimo: el dolor mental y el dolor físico que en ese momento me aquejaban. Fue como media hora (…) cuando terminó el proceso, a vos te bajan en una silla de ruedas, te dejan en una silla acostada y te colocan a hacer mandalas. Yo nunca había hecho un mandala y decía, ¡para qué putas voy a pintar un mandala!... con este problema que yo tengo acá, esta confusión y aparte el dolor... y sirve resto; me puse a pintar, me concentré y ella me decía “escoja un mandala”. Empecé a hacer la terapia con el mandala y me tranquilicé rápido. Como a la hora salí y me fui caminando.

entré en una depresión horrible; me sentía realmente mal (…) Me sentí sola. No sabía a quién decirle, mirá me pasa esto. Mi novio también entró en depresión. Decía que yo no lo escuchaba. Habíamos dicho que nos íbamos a apoyar, pero decidí estar sola (…) Duramos un tiempito separados, cada uno por su lado y en ese momento estaban haciendo unas muestras en la universidad de final de semestre; me llama y me dice “ve Caro, necesito que vayás a la sala de exposiciones” (…) y el hizo un cuadro grandísimo y le puso Luciana. Me dijo, “eso representa todo lo que nosotros vivimos”. Él se tatuó Luciana y yo también me tatué, porque para ambos fue el hecho puntual para muchísimas cosas. A mí Luciana me abrió las puertas, por así decirlo, para poder camellar en serio con rollos de mujeres. Entonces yo dije ¡listo!, tengo que salir del hueco en el que ando porque me ensimismé mucho en mis cosas y me deprimí muy feo (…) Empecé a escribir resto, a preocuparme por las charlas de salud sexual y reproductiva; empecé a ir a sitios de grupos con mujeres.

¿Por qué no contemplaste seguir el embarazo y formar una familia con tu novio? El duelo que vivió él fue más en silencio, que como yo lo viví (…) Para él la decisión fue más complicada. Yo desde el comienzo dije: voy a hacerme una interrupción porque no es el momento y no me siento preparada para ser mamá. Hasta el último momento me dijo “no lo hagás, hay más opciones, mis papás nos van a apoyar”. Pero él tenía unos proyectos de vida diferentes a los míos (…) yo no quería seguir acá; quería irme a estudiar, irme a hacer mi maestra en otro lugar. Entonces yo decía, si tengo un hijo en este momento, necesito estabilidad en un espacio… y es algo que yo no quería hacer. Dije, prefiero en este momento dar ese corte y darme esa oportunidad de decidir con esta persona sí quiero tener mi hijo. Con esa seguridad y con esa estabilidad que no tuve.

¿Qué mensaje te deja esa experiencia? Como yo, hay muchas mujeres que lo han hecho y lo importante no es sólo reconocerlo sino también brindarle esa oportunidad de que puedan tener un aborto seguro. Pero, para no llegar al aborto que es lo que más escandaliza, es importante una buena enseñanza sobre la sexualidad, porque eso es un problema estructural grandísimo: cómo vos te comunicás con tu propia pareja Después de abortar, ¿cómo te sentías? (…); nos confiamos tanto porque somos pareja estable, En ese tiempo, estábamos apenas iniciando con el entonces no va a haber una enfermedad de transmisión equipo de (roller) derby acá en Cali, pero yo me tuve que sexual, pero tampoco prevemos que también puede haretirar porque físicamente no me sentía muy bien (…) ber un embarazo.

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Causas y Azares EL ESTADO JURÍDICO DEL ABORTO A NIVEL MUNDIAL Por: Jhonny Alberto Ocampo

“El respeto al derecho al aborto está todavía muy lejos de Legislation (publicado por la Organización Mundial de ser universal” 1 la Salud) y Abortion Policies: A Global Review (publicada en 2002 por la División de Población de las Naciones Para esta edición me parece oportuno compartir con Unidas). ustedes un texto de Reed Boland y Laura Katzive sobre la El contexto mundial sobre leyes que regulan el aborto legislación internacional del aborto en la década que va ha girado sobre dos tendencias particulares. La primera de 1998 a 2007. Este artículo fue publicado en la revista de ellas incluye el aborto inducido dentro de los códigos “Perspectivas Internacionales en Salud Sexual y Repro- penales de cada país, sin embargo, a lo largo del tiempo ductiva” número especial de 2009. Y permite observar “la mayoría de estas prohibiciones penales han sido enun panorama general sobre el tema y comprender más a mendadas para especificar las circunstancias en las cuaprofundidad la complejidad de la lucha por los derechos les el aborto no conlleva la penalización, como cuando la vida de la mujer está en peligro”2. Una segunda tendencia sexuales y reproductivos de las mujeres. El artículo parte de dos reflexiones. La primera tiene de las leyes de aborto a nivel mundial muestra que a las que ver con la consideración de que la decisión de ter- disposiciones en los códigos penales les han sido agregaminar con un embarazo, de manera legal, varía según das estatutos de salud pública, decisiones de tribunales el país donde vive la mujer. La segunda plantea que en y otras leyes que abordan la prestación de servicios de sitios donde los abortos son altamente restringidos ellas salud reproductiva. recurren a procedimientos insalubres que generan altas Los autores del artículo hicieron una clasificación batasas de mortalidad materna. sada en la literal lectura de estatutos, reglamentaciones y Esta publicación científica, que vincula la visión de las decisiones de los tribunales. Tuvieron en cuenta la forma Ciencias Sociales y la Salud Pública, tuvo como propó- en que las leyes son aplicadas en la práctica dado que en sito cuatro aspectos: 1. Actualizar la revisión sobre le- muchos países muchas de ellas tienen poco efecto prácyes de aborto realizada en 1998. 2. Describir las leyes de tico a causa de la falta de disposición de los prestadoaborto a nivel mundial y examinar los cambios legales, res de servicios de aborto, a la ausencia de instituciones en cada región, a nivel nacional. 3. Discutir los aconte- apropiadas, o al fuerte estigma social dado al hecho de cimientos legislativos en tanto tema de derechos huma- terminar con un embarazo. nos. 4. Analizar tendencias en la reforma global de la En esta reseña profundizaré sobre dichas categorías de legislación. clasificación en tanto responden a criterios de prohibiFueron varias las fuentes que se utilizaron, a nivel ción total, aborto legal si corre peligro la salud física de mundial, para el examen de leyes sobre el aborto. Fue la mujer, aborto legal cuando hay amenazas a la salud importante la revisión de sitios web gubernamentales mental de la mujer, aborto legal debido a factores soy de textos de nueva legislación sobre aborto inducido. cio-económicos y aborto legal sin restricción alguna. También se utilizaron: El International Digest of Health En la primera categoría se ubican 68 países cuyas le1 Frase extraída de: Boland, Reed. Katzive, Laura. “Acontecimientos yes prohíben el aborto, en los cuales vive cerca del 26% en las leyes sobre aborto inducido: 1998 – 2007”. En: Perspectivas de la población mundial. En este grupo se encuentran, Internacionales en Salud Sexual y Reproductiva. Número especial de 2009. p. 37.

2 Ibíd. p. 60.

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permitiendo el aborto para salvar la vida de una mujer, Indonesia, Kenia y Venezuela. Países como Egipto, Filipinas y Haití conservan prohibiciones al aborto. Dentro de esta categoría también se encuentran países que reconocían condiciones limitadas para el aborto legal pero que recientemente eliminaron las excepciones: Chile, El Salvador y Nicaragua. En la primera categoría aparece un principio legal general de interpretación de las leyes llamado “estado de necesidad”. Aquel principio proporciona una defensa en la práctica del aborto cuando se trata de salvar la vida de una mujer. A pesar de que legalmente se establece el derecho de una defensa, ésta es en gran parte teórica y no protege a los prestadores de ser procesados. En la segunda categoría se hallan 35 países cuyas leyes permiten el aborto por la salud física de la mujer. En ellos se encuentra casi un 10% del total de la población mundial. Aquí se encuentran: Camerún, Pakistán y Perú. En la tercera categoría se encuentran 23 países, que representan el 4% de la población mundial, que reconocen las amenazas a la salud mental como una justificación para el aborto. Entre estos países están: Botsuana, España e Israel. En el caso de la segunda categoría las leyes que regulan el aborto inducido se refieren a él como un mecanismo permitido con base en causales “terapéutica” o “de salud”. Lo anterior aparece en línea con la definición de salud de la OMS como un “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”3. Dada la postura restrictiva de muchos gobiernos y la no explícita mención de la salud mental, los autores la han clasificado como si sus leyes solamente se circunscribieran a la salud física. Para la tercera categoría el aborto por causales de sa-

lud mental debe ser aprobado por un profesional médico considerando diversidad de elementos para decidir si un embarazo amenaza la salud mental de una mujer. Aspectos como: formación y circunstancias de una mujer, angustia por un embarazo producto de una violación o incesto, diagnostico de malformación del feto y un embarazo sucedido por fuera de la unión marital, son causales para justificar un aborto conforme estas leyes. En la cuarta categoría se encuentran países en los cuales los factores socio-económicos son reconocidos explícitamente como causales para el aborto. Aquí se ubican 14 naciones en las cuales vive más del 20% de la población mundial, entre ellas: Gran Bretaña, India y Zambia. La quinta categoría, finalmente, contiene 56 países, que representan el 40% de la población mundial, con leyes que permiten el aborto sin restricción en cuanto a la razón, entre ellos: China, Estados Unidos, Rusia y Francia. Para la cuarta categoría, aborto legal por condiciones socioeconómicas, las leyes permiten que un prestador de servicios médicos tenga en cuenta las circunstancias sociales y económicas de una mujer para determinar su elegibilidad para un aborto. Para la quinta categoría, por no ser restrictiva, no se tiene mucho por decir. Para cerrar un párrafo sumamente interesante: “el número de causales respecto a los cuales el aborto es legal representa solamente una medida del grado de restricción de una ley. Las leyes pueden también limitar el acceso de las mujeres al procedimiento al requerir la autorización del esposo o tutor, al definir de manera restringida el tipo de personal médico que puede realizar un aborto, al limitar las instituciones en las que el procedimiento puede ser proporcionado, al prohibir la publicidad de los servicios de aborto, al requerir que una mujer se someta a consejería dirigida a disuadirla de tener un aborto, o al establecer 3 Organización Mundial de la Salud (OMS), Constitución de la períodos de espera entre la consejería y el procedimiento” 4 OMS, 22 de Julio, 1946, http://www.who.int/governance/eb/constitution/es/index.html, consultado el 15 de junio, 2008.

4 Óp. Cit. p. 32.

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Quitémonos los tacones ABORTAR ALEGREMENTE Desmitificando el aborto Por: Fulgencia Libertaria*

Abortar, no provoca emociones agradables, puede decirse que incluso [genera] un cierto sentimiento de culpa de la mujer” Angie Martín1. “La culpa, (con todo respeto) es una mierda. ¿Hasta cuándo van a seguir moldeándonos con este discurso culposo? Olga Lucía Correa2. Con el objetivo de humanizar a las mujeres que abortan muchos discursos apelan al reconocimiento de los sentimientos y la emotividad “femeninas”. Recordemos que para muchas personas no es fácil aceptar que una mujer decida poner fin a su embarazo y que para la mayoría esto supone, inclusive, concluir una vida de forma prematura. Por ello, la solidarización del Otro frente a la mujer que aborta se constituye en muchas oportunidades en la sensibilización de ese Otro a través de la sensibilización de una “víctima”: se construye un ideal de la mujer que aborta mediante su victimización. Y no hablo de visibilizar una víctima sino de crearla donde posiblemente no la hay3. Me permito contrastar esta afirmación con una situación que sucedió hace algunos años en un seminario sobre género y sexualidad. Durante una de las conferencias una joven puso en duda una verdad casi incuestionable para muchas personas, al decir algo así como que: “quienes luchamos por nuestros derechos como personas gays o trans legitimamos nuestra condición como algo inevitable desde nuestro nacimiento: nacimos así, no es nuestra cul1 Martín, Angie. “Interrumpir el embarazo, una decisión difícil” pa; y es válido, pero para mí es sólo una estrategia política disponible en el link: http://www.centromujer.es/salud/interrumya que la realidad suele ser otra”. De este modo logró pir-el-embarazo-una-decision-dificil/ 2 Respuesta en una discusión virtual frente al artículo “¿Abortar es quitarse el traje de pasividad con que el discurso hegeigual a matar? Reflexiones de un psicólogo” posteado en Facebook mónico pro LGBTI, a su concepto, ha revestido la lucha por el Colectivo Feministas Conspirando y publicado originalmen- por sus derechos. te en www.psicoanalitica.com En aquella ocasión yo me sentí francamente emocio3 Por favor no se entienda aquí que niego que muchas mujeres que abortan han sido víctimas de diferentes violencias, como la sexual nada porque ella se había atrevido a contradecir a va(producto de la cual puede ser el mismo embarazo) ¡para nada! Si rias personas que habían dicho lo contrario, hacía unos hay víctimas hay que hacerlas visibles y hablar de ellas, pero si no las pocos minutos. Creo que a ratos le falta a los debates hay no es necesario inventarlas, y lo cierto es que no siempre las hay.

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este tipo de confesiones que transgreden y ponen en evidencia los propios prejuicios acomodados, transversalmente, en nuestras luchas. No podemos seguir anclando las revoluciones a los mismos discursos aprendidos o aceptados sin correr el riesgo de aprisionar la realidad compleja en unas cuantas aseveraciones y consignas. Por ello, debemos arriésganos a compartir nuestras experiencias particulares (tal como lo hizo esta mujer atrevida que gritaba “¡mi lesbianismo no es congénito, es político!”) pues sólo de esta forma lograremos elevar las discusiones y alcanzar la sinceridad y la sororidad tan necesarias en nuestra lucha. Por eso hoy quiero compartir con ustedes que ¡he abortado alegremente y no me dolió ni una molécula! Quiero decirles que mi emotividad fue espontánea pero que he hecho de ella una de mis fuerzas políticas. Así como aquella lesbiana (que no pretendió negar la homosexualidad desde la cuna ni censurarla pero sí quiso, y logró, llamar la atención sobre las otras realidades que pasan desapercibidas o son invisibilizadas) yo quiero exponer la otra cara del aborto. Por supuesto que no quiero negar que para muchas mujeres esa decisión se convierte en un verdadero tormento emocional, ni quiero deslegitimar su aflicción o miedo y menos aún censurarlo ¡todo lo contrario!, pero sí deseo profundamente presentarles la otra mujer que aborta. Pese a que no es muy popular mencionarlo, las mujeres que abortan sin confrontaciones personales existen. Muchas asumen el proceso como la realización efectiva de un derecho y lo reivindican como una condición que garantiza su salud sexual y reproductiva. Así mismo reconocen, tal vez desde una perspectiva epistemológica y muy probablemente política, su potencial revolucionario como instrumento, escenario y objetivo de lucha. En un número importante de casos, cuando la decisión se fundamenta en esta lógica, no se producen secuelas dolorosas o, habiéndose generado, se suscita una reflexión ulterior que lleva a la mujer a tomar una conciencia cada vez más clara y un posicionamiento político más completo. Así mismo, puede ser un escenario propicio para

la reafirmación de su independencia y le puede proporcionar elementos para la construcción de una ética más transparente con su cuerpo y con el de sus congéneres. Finalmente, también hay que decirlo: en algunas oportunidades, dicha experiencia pasa casi de forma desapercibida y se convierte en un recuerdo estéril e insignificante. Sin embargo, aunque estas mujeres también sean el pan de cada día, muchos discursos pro-aborto se esfuerzan por mostrarnos un prototipo único de mujer pasiva que sufre por frente y frente, similar al que señalaba la joven del seminario en relación con las personas homosexuales. Esta constante disertación de tono emotivista y moral sobre el la interrupción del embarazo ha llevado a construir un modelo sui generis de la mujer abortante: desprovista de intencionalidad y vulnerable emocionalmente. Lo que explica por qué muchas personas, que no han vivido esta experiencia ni la han conocido de primera mano, hablen de ella con total certeza. En un foro abierto en la web4 alguien pregunta: ¿es fácil para la mujer tomar la decisión de abortar? Y recibe respuestas del estilo: “Simplemente no! Sin importar las creencias, la cultura o la religión, yo creo que no es una decisión fácil! Un aborto es un aborto y si una mujer decide someterse al mismo, creo que tubo [sic] que pasar por todo un proceso para decidir lo más difícil de su vida” o por ejemplo “Eso no es fácil para nadie, cuando una mujer decide abortar ya le ha dado miles de vueltas a la cabeza, y siempre debe de quedar un hueco en tu alma al haber tenido que perder a ese hijo que no llegó a nacer”. Por supuesto que en la conformación de ese lugar común también influye el mito del instinto maternal: “Para la mujer, recurrir al aborto es una decisión difícil, pues puede producir un gran conflicto entre su deseo de ser madre y la necesidad de evitar, ese embarazo no deseado”5. El debate sobre la existencia de una tendencia na4 Disponible en el link: http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20100324123512AAuqVB0 5 “La decisión de abortar”, disponible en el link: http://www. concursoperiodistaescolar.com/2011/edicion2011/loscreativos/1637-la-decision-abortar.html

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“Es indispensable aceptar que las mujeres que abortan alegremente existen y aú tural de la hembra humana al amor y la devoción hacia Una decisión personal difícil”, “Una decisión difícil...El el hijo aún se mantiene en pie. En palabras de Elizabeth aborto”, entre otros. Sin duda, abortar es para una gran Badinter, filósofa, ensayista y feminista francesa6: mayoría de mujeres una decisión triste y difícil, pero no Hemos concebido durante tanto tiempo el amor mater- lo es para la totalidad. nal en términos de instinto, que de buena gana creemos La tristeza y la dificultad, por otro lado, radican muque se trata de un comportamiento arraigado en la natu- chas veces en el aprieto logístico que supone llevar a cabo raleza de la mujer cualquiera sea el tiempo y el espacio que el procedimiento. Si hay algo que haga sufrir a quien la rodean. Creemos que al convertirse en madre la mujer considera el aborto como opción es la falta de libertad encuentra en ella misma todas las respuestas a su nueva y control frente a su decisión y su cuerpo: dónde, cuáncondición. Como si se tratara de una actividad preformada, automática y necesaria que sólo espera la oportunidad do, cuánto, quiénes, con qué… ¿es seguro? Este frente es de ejercerse. Como la procreación es natural, nos imagina- quizá el más problemático inclusive para la mujer que mos que al fenómeno biológico y fisiológico del embarazo ha tomado la decisión en medio de temores espirituales y dudas emocionales. Y es así como la angustia se debe debe corresponder una actitud maternal determinada. Sin embargo, las ciencias sociales han convenido am- más al desconocimiento sobre dónde practicarlo o la capliamente que la maternidad –en su sentido contempo- rencia de los recursos económicos necesarios que a la ráneo- es cultural y deviene de un proceso histórico de idea de un “futuro perdido”. De otro lado, aquellos discursos emocionales engensocialización y exposición de la mujer a la influencia de valores y doctrinas judeocristianas, entre otras. Aquellas dran a priori la semilla de la mea culpa y el duelo en las toman como referencia femenina la figura de María ma- mujeres. Pese a que nacen de la buena voluntad pueden dre de Jesús, cuya docilidad y abnegación maternal son generar –en un nivel sicosocial- sugestiones o predisincuestionables, para la formación moral y social de las posiciones en la mujer que escucha, lee, se informa o participa. Así mismo algunos de ellos esconden, tras mujeres. Aquel mito está fuertemente arraigado en los discur- una actitud benevolente y humanitaria, un dispositivo sos de las ciencias de la salud y la sicología, así como discursivo de control y sumisión. Para las feministas y en el de simpatizantes y activistas pro-aborto. En gran estudiosxs de las relaciones de poder entre los géneros cantidad de post y artículos en internet se sostiene que no es misterio que LA CULPA y EL MIEDO han sido, la interrupción del embarazo constituye un proceso y son, por excelencia, los mecanismos más efectivos de traumático y doloroso que enfrenta a la mujer -sin ex- sometimiento de la voluntad de las mujeres. Por otra parte, es muy probable que haya un gran cepción- a múltiples dilemas emocionales y espirituales, y que genera en ella terribles secuelas sicológicas. Vea- número de personas desinformadas o convencidas de mos algunos títulos comunes7: “El aborto, una decisión algunas prenociones de carácter absoluto. Por ello es difícil y conflictiva: ¿qué hacer?”, “el aborto es una deci- imprescindible alimentar el debate (diversificarlo, essión difícil bajo cualquier circunstancia”, “Interrumpir el cuchar otras opiniones, examinar otras experiencias) embarazo, una decisión difícil”, “Hablemos del aborto? para trabajar en la deconstrucción del mito de la mujer 6 Badinter, Elizabeth. ¿Existe el instinto maternal? Historia del doliente y hacer justicia a todas las vivencias y sentires. En últimas se trata de comprender que existe un discuramor maternal siglos XVII y XX. Editorial Paidós, 1991. 7 Todos son títulos reales de artículos consignados en la web, des- so pro-aborto predominante que tiende a invisibilizar a cargados el 21 de agosto de 2013.

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ún más importante es comprender que todas podemos llegar a ser una de ellas”. quienes abortan (abortamos) alegremente o sin conflictos personales y que ubica en un lugar de privilegio inalterable el sentimiento de la culpa. La abundancia de este tipo de formatos perpetúa la imagen de mujer frágil y maternal (“Parece lógico que sea la mujer la que tome la difícil decisión que, sea cual sea, marcará su vida para siempre”8) y censura en contrapartida a la que no presenta aflicciones. Afirma, implícitamente, que la alegría -o la indiferencia- es un síntoma de inhumanidad, inmoralidad e insensibilidad y que sólo es aceptable el aborto en la medida en que la abortante acepte su fragilidad, remordimiento y/o desprotección. En ese sentido algunos discursos, más que reafirmar la emancipación y libertad de las mujeres, reafirman su dependencia emocional y su necesidad de tutelaje constante, acentuando el carácter condescendiente de la sociedad y del Estado y no la dimensión que les obliga a reconocer y garantizar la autonomía total de la mujer. Esta es la razón más importante por la que nos urge hacer visibles las otras experiencias, aun cuando no nos gusten o no las comprendamos. Es vital reorientar el foco de atención sobre el aborto y exigir de los profesionales y simpatizantes un compromiso mayor con la realidad. Como mujeres pro-aborto o abortantes

no necesitamos actitudes condescendientes o paternalistas sino predisposiciones reales a reconocer y respetar nuestra soberanía personal. Nuestra primera tarea contra el patriarcado consiste en des-esencializarnos, desechando el destino y recuperando los caminos, que son múltiples y cambiantes: empecemos a hablar de los abortos y dejemos de lado el mito del aborto tormentoso. Es indispensable aceptar que las mujeres que abortan alegremente existen y aún más importante es comprender que todas podemos llegar a ser una de ellas. Estas mujeres sienten que recuperan sus vidas a través de un procedimiento que, si se hace de forma oportuna y segura, es muy simple. También es posible que hayan separado sus cuerpos de constricciones biologistas y sus conciencias de dogmas religiosos o acaso cuenten con el apoyo completo y sincero de quienes estiman y las estiman. Por ello es altamente probable que el día que el aborto sea legal, gratuito, seguro y oportuno veamos cómo la balanza entre el duelo y la liberación se reparte en un 50 – 50 y, quién quita, que quizá el día en que las agresiones institucionales y sociales sean mínimas o inexistentes la balanza termine por completo del lado de la alegría.

8 Baño, Lidia. “El aborto es el holocausto’ o la hipocresía de decidir por los demás” disponible en el link: http://hombresmujeresyfeminismo.wordpress.com/2013/06/09/el-aborto-es-el-holocausto-y-la-hipocresia-de-decidir-por-los-demas/

Ilustración: monotaller.blogspot.com

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The Nouvelle Vague* Cinéfila

QUERIDO DIARIO Por: Andrea Bermúdez Fue durante unas vacaciones, tenía 15 años, cómo olvidarlo. Aunque recuerdo que no sentí nada. Sólo una inmensa vergüenza por no haber sangrado. Sin embargo, la sensación de no haber sentido nada con Eduard me hizo regresar junto a él, me faltaba algo. A partir de ese segundo encuentro, sentí una descarga de energía que despertó en mí un deseo de comunicarme a través de mi cuerpo. Una curiosidad innata por experimentar sensaciones por medio de un beso, una caricia o el contacto de mi piel. 14 años después de mi encuentro con Eduard, vivo en Barcelona y sigo experimentado con mi cuerpo. Estas líneas nos enfrentan al personaje del Diario de una ninfómana: Valerie, una mujer que no se puede comunicar tan bien con palabras como lo hace con su cuerpo; que en su sexualidad es muy liberal y que poco le importa cómo le vean otras personas. Piensa que las mujeres tienen demasiados prejuicios y que no viven intensamente. Su compañía es una amiga de la oficina y su abuela, quienes no ponen etiquetas a su forma de ser. Todo esto se derrumba cuando una pareja sexual no sólo le termina sino que sale diciéndole: “No sabes pensar en otra cosa sino follar, tienes un problema”. Allí inician sus problemas, su seguridad se va al traste y la soledad es su nueva compañía. Sufre una depresión y el sexo del cual no se puede desprender es el que la encarcela, el que no la deja sentirse normal. Luego de superar estos impases, se enamora y encuentra en esa nueva relación un lugar de confort en donde el sexo no es lo más importante. Se siente segura, normal y con el amor de un hombre, pero de nuevo se topa con una agresión que no es sólo en su cuerpo y de ese modo ha sufrido una enorme violencia de género. Su nuevo compañero es un yonky adinerado que no

sólo la golpea, tampoco la deja ser. Los eventos desafortunados la persiguen, termina esta relación, muere su abuela, y queda endeudada y sin empleo y la soledad la sumerge en una depresión más grande, no se reconoce. Su escapatoria y su encuentro con sí misma es trabajar en un prostíbulo de alto rango, como Escort. Vuelve a disfrutar en plenitud del sexo pero ahora recibiendo un pago por ello; al principio se siente bien pero luego ve en esto un arma de doble filo, pues se enamora y la agreden. De esto le queda entender que la prostitución y el matrimonio terminaron siendo lo mismo, terminas siendo propiedad de una persona -y tu cuerpo también-, tu vida deja de tener valor. Esta es una historia que supongo en su estreno llamó la atención del público masculino porque verían a una ninfómana en acción, una etiqueta quizás sexy para ellos, el sueño de tener grandes faenas de sexo con una mujer que “les de la talla”. Pero querido lector, este es el retrato de una mujer que sufre por los moralismos, por las etiquetas y el rechazo. Pues el “problema” no es que tenga sexo sino que lo quiere en mayor proporción. Y es que nos vendieron la idea de que si una mujer “quiere mucho” es arrecha, o peor aún, la disfrazamos con una patología Fotos: fotogramas como la ninfomanía. Y entonces me pregunto ¿el hombre que vendría siendo? La ninfomanía es algo de lo que muchos hablan pero poco saben, pues detrás de ésta se generaron sinfín de estereotipos. Una “enfermedad” que está siendo reevaluada, pues una cosa es la ninfomanía o la satiriasis (para los hombres) y otra

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“Este es el retrato de una mujer que sufre por los moralismos, por las etiquetas y el rechazo” es la adicción al sexo. Los sexólogos dividen la hipersexualidad en comportamientos compulsivos y comportamientos impulsivos, así que la brecha del debate está: hay unos que sacian su apetito con chocolates y otras con el sexo. Es cuestión de gustos, sea bueno o malo, es algo de no avergonzarse ni ocultarlo, es un camino que uno elige; según Nietzsche: ¿dónde está el suyo? Es fácil, no sé si es característico de este país meternos en la vida de otros, señalar, etiquetar, discriminar, segregar, lastimar, pero ¿usted se ha revisado? Esto, es más anómalo que ser diferente. El camino de Valerie fue ser ella misma, vivir. Cosa complicada por estos días. Y si el cine es Universal, les cuento que esta película es basada en un libro del mismo nombre escrito por Valerie Tasso, quien decidió empoderarse de su cuerpo y contarnos su historia; ahora se dedica a escribir libros que desmitifiquen el sexo y por supuesto nuestra sexualidad femenina que, desde los 70, ha despertado de su letargo. Y es que se habla cada vez más de sexo pero sólo de lo que el citado “discurso normativo del sexo” 1 encuentra conveniente: la mujer no decide en su territorio y su sexualidad es prácticamente inexplicable; pues como dice la autora: “El deseo masculino es ‘naturalmente explicable’, pero el femenino es ‘cul1 Como bien menciona Valerie Tasso en el libro Antimanual de sexo.

turalmente depravado’”. Entonces se le debe devolver al sexo su verdadera naturaleza “desmoralizada”. Es un camino que se debe recorrer, pero partiendo primero del DECIDO YO. ¡Por todas esas Valeries que tienen cuerpos de poder! Finalmente, sin pretensiones de ser una experta sexóloga, siendo sólo una apasionada al cine les dejo el diálogo final de esta película que resume un final feliz para este personaje. “Soy una mujer promiscua, sí, porque pretendo utilizar el sexo como medio para encontrar lo que todo el mundo busca: reconocimiento, placer, autoestima y, en definitiva, amor y cariño. ¿Qué hay de patológico en eso? Si queréis ponerme un nombre, adelante no me importa, pero sabed que lo que soy en realidad es una Nereida, una Ninfa sencillamente.” Y ¡A escribir diarios porque quizás otras personas logren reconocerse en ellos! Hasta la próxima Ola. *Nouvelle vague (Nueva ola) es la denominación que la crítica utilizó para designar a un nuevo grupo de cineastas franceses surgido a finales de la década de 1950. Los nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras que el cine francés imponía hasta ese momento y, consecuentemente postularon como máxima aspiración, no sólo la libertad de expresión, sino también libertad técnica en el campo de la producción fílmica.

s.es

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Artesanas JUANA

Por: Nivia García Juana se vistió de nuevo; sentía sus piernas adoloridas, sus labios hinchados y su entrepierna palpitante y ardiéndole. El grandísimo hijo de puta se la había follado más de una vez y la última vez la golpeó y mordió repetidamente, así ella siguiese gritándole que ¡no! que no quería tirar más, que se pusiera el condón, que no se le ocurriese venirse por dentro. Siempre se había negado, pero esa noche la llamada llegaba totalmente inesperada. Ya estaba en su casa y no quería hacer otra cosa que recostarse a dormir, pero el teléfono sonó insistentemente: tomó la llamada y la voz del otro lado la seducía. La primera fue la seducción de la llamada, llamada que ella no esperaba; la segunda fue la propuesta: algo de compañía en la noche. Él era un pedante y ella había llegado del trabajo y estaba cansada, pero todo en su departamento le parecía tan soso y falto de gracia que decidió cambiar de opinión. Cambió su ropa interior por algo más llamativo y su vestido de oficina lo dejó tirado sobre el piso: se puso su vestido de noche. Sabía que no llegaría hasta la mañana. Él estaba en el bar con una media sonrisa y con la mirada clava-

Imagen: http://swampthingy.tumblr.com

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da en la copa, haciéndose el intelectual; estaba terminando su doctorado sobre distribuciones del poder y del género. Se creía el último y el único hombre capaz de lograrlo todo en la vida. Su contextura física, formada en varias horas semanales en el gimnasio levantando pesas y golpeando la bolsa de arena, ya le hacía parecer un boxeador promedio. Y ella llegaba con la mirada cansada y con unos medio tacones, el pelo recogido de cualquier forma y ese vestidito que desde hacía rato él quería ver sobre el piso de alguna habitación. Él la invitó rápidamente a un par de copas, ella las tomaba sin afán. La conversación pasaba del postmodernismo, al VIH y a cómo una argentina había llegado a ser reina de Holanda o princesa, no estaban muy seguros. Lo único sobre lo que ella tenía seguridad era que con quien compartía el momento era el ser más pedante sobre el planeta. Si para matar era necesario odiar, él era merecedor de ese odio. Mientras acercaba su mano a su bolso para pagar su parte de la cuenta y salir corriendo, él tenía entre su pantalón el pene que le hervía y había terminado sus copas: su fin era que ella continuara la noche tirada sobre su cama. El amague de ella de irse terminó en la propuesta indecente de él (una habitación, una cama y una ducha de agua tibia, sexo sin compromiso y no pasar la noche solos), dos o tres segundos y ella accedía sólo con la condición del “sin compromisos” y el stop a una farmacia por unos condones. La noche cambió. Pararon en la habitación de él y empezaron a tirar. Sólo era sexo, con la fuerza necesaria para hacerlo ardiente y con la suavidad misma de conocer y acceder a cada uno de los puntos erógenos del otro. Un condón, otras copas, el segundo y más copas, la ropa de ella tirada en desorden, él con más ganas de ella, de seguir metiéndosela sin descanso (era la mejor putita que se pudo haber conseguido, era gratis y do-

minaba toda la situación). Pero ella ya estaba cansada, empezaba a quedarse dormida cuando él comenzaba de nuevo a apretarle los senos -no más, deja dormir- ella se volteaba y el comenzaba a subir su pierna por el costado y a atajarla con sus brazos -no más, estoy cansada- y él le susurraba al oído, le decía que era la última oportunidad que ella tenía de tirarse a un tipo como él. Ahora el odio volvía a emerger en ella, pero esta vez se odiaba, no entendía como había permitido que la sedujera aquel machote, él empezaba a bajar su mano hacía su vagina -no más, ¿no entiendes que no quiero más?-. Pero él empezaba a tomarla con más fuerza -suéltame- la tenía sobre la cama y ella seguía retorciéndose -¡déjame en paz!- gritó ella pero él la agarraba con más fuerza -¡que me haces daño!- -no me importa- le dijo él al oído -si la estamos pasando tan bien y yo sé que te gusta… Que entre más violento más te excitas-.

* Tiempos Aparte. Había dejado atrás esta historia porque no me sentía cómoda con la situación que relato, porque me sentí violentada cuando la escribía, y es que no es fácil escribir, describir una violación, sí, una violación, no todos están de acuerdo que a pesar de que el sexo es consensuado y la desnudez es permisiva al otro, desde el momento en que se dice no y la otra persona sigue, esto implica una violación. Pero me sentí en la necesidad de terminarla al leer ayer una página en la cual aseguraban que un alto porcentaje de mujeres se sentían excitadas sexualmente al haber sido violadas (me niego a creer estás cifras y otras cifras más de mujeres que no denuncian porque anteriormente ya habían accedido al sexo, pero las condiciones de éste cambiaron en el acto).

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Las Otras EL ROSTRO DEL PUÑO ES DE TODAS NOSOTRAS ¡AUTODEFENSA! Por: Colectivo Desordenadas

Manos arriba esto es un atraco, que me den lo que en siglos me quitaron. Tiros al aire, que no se asuste nadie, presencia de mujeres saliendo a las calles... Desde que nacimos nos han impuesto cómo comportarnos, cómo vestirnos, lo que tenemos que callar, las decisiones sobre nuestro cuerpo; lo que me tiene que causar placer, lo que me tiene que causar dolor, me han impuesto la heterosexualidad obligatoria, la monogamia... y en tanto no cumplo con todas estas reglas me llaman puta, perra, zorra, loca, marimacho, lesbiana, bruja... mala mujer. A partir de éstas experiencias -y desde hace casi dos años- se abrió un conjunto de posibilidades que generaron una lucha colectiva, primero desde nuestro ser mujer para después pasar a una lucha para todas y por todas. Nos planteamos la necesidad de recuperar nuestra autonomía corporal sin esperar la intervención del Estado ni de otros mecanismos de apoyo a la mujer, que sólo promueven la victimización, la vulnerabilidad, la resignación y la culpa. Nosotras pensamos otra forma de lucha que verdaderamente nos dignifique; por ello tomamos como primera vía la autodefensa feminista, que no consiste únicamente en aprender una serie de técnicas físicas para defendernos de las agresiones en casa, en el trabajo, o en las calles. En ese sentido, consideramos que la autodefensa feminista es mucho más que eso: es fuerza colectiva, solidaridad entre mujeres y acción directa contra las violencias -desde la más sutil y cotidiana hasta la que nos mata-, puesto que todos los tipos de violencia contra las mujeres pertenecen a una lógica patriarcal que nos

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considera débiles, inferiores, sumisas, objetos, etc.; por lo tanto, merecedoras de todo tipo de humillaciones, atacables, violables. Desde siempre la guerra política, económica y cultural del patriarcado ha bombardeado la lucha de las mujeres, no sólo con el control masculino de la sexualidad femenina, también con sus códigos; porque su orden simbólico se remite a las instituciones, religiones, parlamentos, estados, tribunales, los ejércitos. Sin embargo, muchos grupos feministas radicales han dado batalla y se han enfrentado dignamente, como las Mujeres Zapatistas, las células revolucionarias Rote Zora, el movimiento SCUM y el movimiento Riot Grrrl, entre otros. Tenemos claro el camino minado, caminamos sin miedo y conociendo los riesgos, los prejuicios morales, los estereotipos, las opiniones sin fundamento, los ataques personales, la discriminación y exclusión política que han utilizado contra nosotras a través de métodos de intimidación, de la misma forma que el Estado los utiliza contra los movimientos sociales. Después de meses de compartir los talleres con mujeres de todas las edades y en diferentes lugares del estado de Oaxaca, hemos tejido una hermandad, una complicidad de saberes, deseos femeninos, miradas colectivas y rabia generalizada, de donde hemos sacado la


“Desde siempre la guerra política, económica y cultural del patriarcado ha bombardeado la lucha de las mujeres, no sólo con el control masculino de la sexualidad femenina, también con sus códigos...”

fuerza; esa fuerza que expresamos con el puño y la cabeza alta, un puño simbólico que nos representa a todas nosotras, que significa actuar de frente, hablar nuestro propio lenguaje. En el trans- curso de estos talleres son pocas las personas que nos han apoyado. La mayoría de los espacios culturales y alternativos, grupos y colectivos han estado indiferentes ante el proyecto e, incluso, nos han cerrado las puertas de sus espacios privados y nos han estorbado en nuestra lucha. Nos ofende ver cómo en la práctica los movimientos sociales se han preocupado por otras causas consideradas más importantes -como la lucha contra el capitalismo, las reformas laborales, sindicales, educativas y políticas- pero nunca por la lucha antipatriarcal. Y esto se debe a que su lucha es una lucha dirigida por hombres, sostenida por ideologías patriarcales que no cuestionan la opresión de las mujeres; los líderes o machos alfa se llenan la boca hablando de los derechos de las mujeres y de feminismo, al tiempo que siguen legitimando el lenguaje machista y su posición de poder para no perder sus privilegios. Los hombres andan, deambulan como

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deficientes con reflejos condicionados, incapaces de actuar como ellos quisieran; están sometidos a su virilidad, ¿cómo el hombre puede llevar a cabo una genuina revolución social si son ellos quienes se hallan en las altas posiciones del poder y allí desean permanecer para sólo satisfacer sus necesidades apetitivas? Si pretendemos la destrucción total del sistema basado en el trabajo y en el dinero, tenemos que destruir el sistema de relaciones basado en la dominación del hombre sobre la mujer. Basta de espectáculos revolucionarios, basta de la farsa rebelión que somete a las mujeres al sacrificio de sus vidas por la libertad de los hombres, basta de líderes y mesías que dirigen movimientos mientras que en sus casas humillan y asesinan a millones de mujeres. ¡La calle y la noche también son nuestras... libre de agresiones... ninguna agresión sin respuesta!


Hagamos Memoria EL LADO ROJO DE LA LUNA

“La luna habita en mí, la llevo dentro desde que nací mujer, florece cíclica y cambiante en mi interior, es nueva y es llena, es roja profunda. Siento que esta luna mía tiene un lado oscuro que busca dar a luz.” Por: Rosa Vermelha La sociedad moderna ha desencadenado durante años un mito alrededor del ser mujer; un tabú que se alimenta día a día de nuestra sangre espesa de vientres palpitantes. Esta cultura excluyente que nos habita ha hecho de la naturaleza femenina una bestia infranqueable, la bestia del caos, la perdición, el mal tiempo, la oscuridad, el asco, la maldad y el desprecio; la bestia de la menstruación ataca cada mes silenciosa y oculta bajo el velo del consumo y el desconocimiento. Dice Miranda Gray en su libro Luna Roja que: “El ciclo femenino -en particular la menstruación, como su manifestación física- ha sido y sigue siendo objeto de tabú social desde tiempos remotos. Sin embargo, y a pesar del desarrollo cultural y científico, nuestra cultura es todavía hoy incapaz de guiar y proporcionar a las mujeres, las estructuras y los conceptos que les permitirían afrontar los sentimientos y las experiencias inherentes a su naturaleza cíclica, a la par que reconocer y emplear las posibilidades que tal naturaleza encierra.”1 Al parecer alguien más se está ocupando de nuestros cuerpos, otros se han apoderado de nuestros sentires aconductando las formas de vivir nuestra naturaleza, tal vez por miedo a nuestro propio empoderamiento. La cultura de la menstruación es entonces la cultura de la ocultación, la experiencia social de la vida reproductiva queda sumida a la total ignorancia, la relación con el cuerpo encadenada a la no socialización de los ciclos naturales hace crecer el tabú, con éste el miedo, el asco y el silencio. La menstruación durante años ha sido esa bestia oculta bajo el secreto de madres, hijas, tías, amigas y hermanas; estrictamente calladas, dóciles y sumisas asumimos nuestros periodos menstruales en

el silencio obligado por la sociedad patriarcal que la sataniza y degrada. La experiencia de menstruar y con ella toda la vida cíclica femenina, está condicionada y restringida por mandatos culturales negativos hacia lo femenino. En nuestra cultura sangrar es incómodo, doloroso, trae problemas, es peligroso, sucio, contaminante, altera la vida sexual -y por lo tanto debe ocultarse y si es posible anularse todo rastro de la vida social, la intimidad de pareja y sobre todo en la vida externa, el trabajo, la calle o la escuela-. Existe un doble discurso en la experiencia de la menstruación, desde nuestra estructura biológica no hay nada de malo en que las mujeres sangremos, pero a su vez recibimos el desprecio a menstruar y lo adquirimos a través de nuestro entorno, a través de la familia, de los grupo de amigxs y compañerxs de trabajo, por la televisión, la publicidad o las redes de comunicación en general. De esta forma la mujer no sólo es degradada y despreciada por menstruar, sino que además diversas instituciones y organismos se han encargado de su papel en la sociedad y asimismo de cómo deben asumir en total privacidad sus ciclos naturales. En principio la religión católica con toda la misoginia que le caracteriza, muy bien representada en el pecado original, encuentra el sangrado mensual y el parir con dolor un castigo otorgado por un Dios padre que nunca menstruó; define a su vez a la mujer como sexo débil dependiente de la costilla de algún hombre y exacerba su desprecio agravado en el caso del castigo y muerte a la mujer poderosa de sí misma, mujer de plantas y menjurjes, conocedora de su cuerpo y de la naturaleza que le rodea; la mujer sumisa, callada y pura es el prototi1 Miranda Gray: “Luna Roja. Los Dones del Ciclo Menstrual”. Gaia po femenino para las religiones, ninguna de sus iglesias Ediciones, 1994.

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acepta a una mujer que sangra feliz mes a mes el pasar de su fertilidad. El estado a su vez ejerce control sobre la mujer, con el matrimonio doblemente imponente de capitalismo y patriarcado. Las razones como siempre son económicas, las normas tienen sus objetivos políticos y los pueblos occidentalizados reproducimos esa cultura, “donde la mujer es débil por lo cambiante”, es menos por su debilidad y por ende debe cumplir un rol a su cuerpo y medida, según el orden que los hombres infunden. Un ejemplo visible de dicho control político de la mujer se encuentra consignado en la historia de Estados Unidos, donde la propaganda en tiempos de paz apunta a la mujer hogareña, hacendosa, ama de casa y madre de familia. Pero que en tiempos de guerra, se evidencia cómo la propaganda política se transforma para hacer de la mujer un agente activo en el campo laboral (evidentemente los hombres estaban dedicados a la guerra y alguien más debía hacerse cargo del resto de los asuntos del país), de esta forma el estado resalta la capacidad de la mujer para trabajar, la importancia de ellas en las fábricas y oficinas y su doble rol como madres y trabajadoras. Sin embargo en tiempos de posguerra, en que los hombres regresan a su país a poblar de nuevo sus roles y puestos de trabajo, la propaganda apunta de nuevo a la

mujer de casa y cuidadora del hogar. Siempre el estado manipulando el papel femenino en la sociedad. No quiere decir esto que somos entonces mujeres sumisas desde siempre y para siempre, la liberación femenina es real, los derechos ganados por las mujeres siguen siendo objeto de lucha en la actualidad: la guerra contra el machismo y la violencia contra la mujer, así como la lucha por la independencia del cuerpo femenino de la iglesia y el estado, los derechos reproductivos como la libre elección sobre parir, el aborto o la escogencia de las condiciones para hacerlo, son fuente principal de las discusiones actuales; hoy más que nunca hay miles de mujeres empoderadas de sus cuerpos en la lucha contra la publicidad, contra las normas sexistas y el condicionamiento del cuerpo femenino a las leyes del mercado. En la actualidad, es la medicina y su gran industria farmacéutica la que ejerce el mayor control sobre la salud femenina, encontrando en la menstruación un mercado inagotable, más de 12 mil millones de dólares se mueven al año en el mundo entorno al consumo de productos para la mujer. La socióloga María del Mar Jiménez asegura que a la lucha femenina le faltan todavía muchas victorias. “Hemos cedido a la sociedad dominante y a la medicina toda nuestra naturaleza y nuestros cuerpos: menstruación (píl-

“Felizmente muchas mujeres hoy queremos iluminar nuestra luna, ese lado oculto de nuestra menstruación constante, y así exigimos el derecho a menstruar libremente, a sentir el fluido cálido resbalar por nuestras vaginas como un recorrer erótico de nuestros ríos profundos, muchas decidimos hoy sangrar de forma libre, manchar nuestras ropas evidenciando nuestro ciclo sin vergüenzas, sin asco, sin miedos”. 35


dora y otros fármacos), parto (excesivo intervencionismo y cesáreas), alimentación y cuidado de nuestros hijos (biberón, guardería desde los 0 meses, crianza sin vínculo) y menopausia (terapia de reemplazo hormonal). De hecho, ser mujer se ha convertido en una enfermedad muy rentable para los laboratorios que quieren tratar todos los procesos naturales femeninos con medicamentos”. La industria farmacéutica se ha encargado de cultivar el miedo a menstruar, miedo a manchar o a oler a sangre, miedo a sentirnos vulnerables, a los cólicos, al cambio de humor, nos han vendido la idea de que menstruar es una enfermedad que debe ser tratada. Así es como toallas higiénicas, tampones y protectores diarios para retener oculta la sangre, ibuprofeno y acetaminofén para los dolores, jabones para los olores, baños para la suciedad y demás productos higienistas, se alimentan de nuestra sangre, alimentan un mercado mundial que traduce a la mujer a símbolos de dinero. Entonces la liberación femenina también se convierte en objeto de consumo, por ejemplo, la revolución que supuso la comercialización de la píldora en aquella época de rebelión sexual, ha sido vista como un avance en el control de las mujeres de su capacidad reproductiva, pues somos nosotras quienes decidimos si tomarla o no y, por lo tanto, si queremos o no quedar embarazadas y cuándo hacerlo. Sin pretender menospreciar el cambio que ha supuesto la píldora para la vida de muchas mujeres, y ya que cada hito histórico hay que entender-

Foto: www.sarahmaple.com

lo en su contexto temporal y social correspondiente, es hora de que vayamos más allá y reflexionemos sobre qué implicaciones tiene la anticoncepción hormonal en el campo de la sexualidad y la salud. ¿Supone realmente la píldora anticonceptiva una “liberación femenina”?, el cóctel hormonal que contiene la píldora anticonceptiva va en contra de la naturaleza cíclica de la mujer, de hecho el sangrado que se genera entre los ciclos manipulados hormonalmente es totalmente distinto al sangrado natural que produce el desprendimiento del endometrio, así como el uso de la píldora evita los cambios naturales del humor y los sentimientos, creando un ambiente falso sobre el cuerpo y la psiquis femenina. Beatriz Preciado habla en su libro Testo Yonqui de “Cómo la ciencia contemporánea es capaz de transformar nuestra depresión en Prozac, nuestra masculinidad en tes-

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tosterona, nuestra erección en Viagra, nuestra fertilidad/ esterilidad en píldora, nuestro sida en triterapia. Sin que sea posible saber quién viene antes, si la depresión o el Prozac, si el Viagra o la erección, si la testosterona o la masculinidad, si la píldora o la maternidad, si la triterapia o el sida.”2 La industria se apodera de todo, nos venden el mal y así mismo la solución, píldoras cargadas de hormonas innecesarias para el cuerpo, tampones y toallas higiénicas fabricadas con algodón transgénico ultra fumigado y blanqueadas con químicos que son absorbidos por las mucosas vaginales, pastillas y medicamentos para controlar el dolor, el cambio de humor y la depresión; las mujeres actualmente no sabemos qué es realmente menstruar, sólo atendemos mes a mes nuestro cuerpo con un cóctel de males industriales para una enfermedad inventada. La memoria no miente, muchas comunidades ancestrales han dado otros significados a la mujer que sangra, la mujer que limpia, que transforma, que es cíclica y por ello diversa. Tenemos cuatro mujeres viviendo dentro de nosotras, como lo indica Erika Irusta Rodríguez en su proyecto El Camino Rubí: “La semana después de la regla estamos llenas de energía dinámica, con gran capacidad de concentración y planificación. A mitad del ciclo ovulamos y nos sentimos sociables, expresivas y radiantes. En la fase premenstrual nuestra energía física baja y necesitamos limpiar y librarnos de todo lo que no nos beneficia. Es la fase más creativa si sabemos canalizar esa energía de destrucción. La menstruación es la fase final de reflexión y descanso.” Existen hoy muchas formas de activismo menstrual, de ejercer política a través del empoderamiento de nuestros cuerpos, combatir la industria del capital haciendo uso de nuestros saberes ancestrales y complementándolos con prácticas actuales naturales, biodegradables y sanas con nosotras mismas. Telitas adaptadas a modo de

compresas para recibir nuestra sangre y que pueden ser lavadas y reutilizadas múltiples veces; o la copa menstrual, un utensilio en silicona quirúrgica que se inserta dentro del cuello uterino y que recibe la sangre como un en cuenco sagrado para disponer de ella como cada mujer elija; o el sangrado libre, concepto basado en el sentir profundo del cuerpo y la expulsión consiente de la sangre. Así como hierbas, baños, danzas, pomadas, encuentros, círculos de mujeres y diversas prácticas que están siendo hoy una alternativa contra el consumo, contra la industria farmacéutica y el control religioso y estatal de nuestra menstruación, de nuestros cuerpos. Felizmente muchas mujeres hoy queremos iluminar nuestra luna, ese lado oculto de nuestra menstruación constante, y así exigimos el derecho a menstruar libremente, a sentir el fluido cálido resbalar por nuestras vaginas como un recorrer erótico de nuestros ríos profundos, muchas decidimos hoy sangrar de forma libre, manchar nuestras ropas evidenciando nuestro ciclo sin vergüenzas, sin asco, sin miedos; decidimos asumir nuestros humores cambiantes como parte natural de los ciclos de la vida, solas o al lado de nuestras parejas también cambiantes, muchas elegimos eliminar conscientemente y de raíz los dolores poco naturales inventados por la industria. La revolución evidentemente nace desde adentro. Muchas decidimos ser mujeres plenas y completas, sangrantes y vitales, cambiantes y lunares, amapolas rojas del no parir cada mes de nuestro sexo afloran, como primaveras confusas de nuevos ciclos presentes, somos mujeres de fertilidades en espera, dichosas y consientes de nuestras transformaciones constantes. Muchas aún viven en el lado oscuro de su luna, esperando algún eclipse que ilumine su luna roja y llegue con la libertad entre las manos, o mejor aún entre las piernas. Mujeres, es hora de que nuestra sangre corra libre.

2 Beatriz Preciado “Testo Yonqui”. Espasa. 2008.

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Foto-Relatos SENTIMIENTO VIOLETA Por: Simone Femmen

Cuando veo un soldado en mi cabeza empieza a retumbar: ¡Militarización, guerra militar, héroes del capital! Porque desde mi punto de vista como mujer patriota no son héroes de mi patria, son héroes del capitalismo porque defienden a la burguesía y no al pueblo como ellos predican. No se cómo son capaces de dispararle a su propio pueblo, me imagino que no se sienten parte de él… niegan su origen o lo olvidaron. Los militares son capaces de violarme, torturarme y utilizarme como esclava sexual. A mí no me ha pasado pero a muchas mujeres sí y por ello siento como si hubiera sido en mi propio cuerpo. Como dice la única norma de mi lucha violeta, la sororidad: ¡si tocan a una nos tocan a todas! Quizás me llamarán boba por deprimirme y sentir mi alma destrozada al saber que la mujer es un botín de guerra; lagrimas por desgracia salen de mi corazón violeta al sentir que en este momento miles de mujeres están siendo violadas, maltratadas, pisoteadas, humilladas por esos asesinos: los perros estatales que son los militares. Tal vez no estoy en el campo con mis hermanas campesinas, las guerreras del Catatumbo o del Cauca; ni estoy con mis hermanas a las que tristemente les han tomado su cuerpo por un botín de guerra, pero mi corazón está con ellas, mi corazón y este sentimiento violeta que me invade. Es doloroso saber que en el Catatumbo, y en Colombia, muchas mujeres son agredidas y asesinadas ¡me

“Tal vez no estoy en el campo con mis hermanas campesinas, las guerreras del Catatumbo o del Cauca; ni estoy con mis hermanas a las que tristemente les han tomado su cuerpo por un botín de guerra. Pero mi corazón está con ellas, mi corazón y este sentimiento violeta que me invade”.

duele, me da tanta rabia! Pero también me da orgullo saber que todas esas hermosas guerreras campesinas resisten con el puño en alto gritando: ¡Tierra y libertad! Y mi gusto es mayor ante la belleza de saberlas luchando codo a codo con sus compañeros campesinos, hasta la victoria. ¡Ellas y ellos sí son las heroínas y los héroes de mi patria! Y sí, desde mi lucha en Marcha Patriótica, reivindico a Bolívar. Pero sé que él no hizo sólo la revolución. En este momento recuerdo a una hermosa compañera: Policarpa Salavarrieta Ríos y su consigna ¡Muero por mis derechos y los derechos de mi patria! Para mí esta mujer ha reencarnado en miles de mujeres que hoy por hoy están peleando contra aquellos chapetones que se la pasan violando, desplazando y matando diariamente en su trabajo militar. Me da vergüenza que el ejército nacional quiera aparecer como representante de nuestro pueblo. Hoy resalto la acción pacífica del 20 de julio1 del 2013 en el batallón Tercera Brigada en Cali en la que muchas feministas gritamos: ¡Qué vergüenza la guerra! ¡Mi cuerpo no es un botín de guerra! ¡Qué guerra tan macha! ¡No parimos hijos ni hijas para la guerra! ¡Más orgasmos, menos balas! Gritamos con alegría tantas consignas que logramos guardar nuestro desconsuelo. Lo convertimos en fuerza. Es un dolor tan grande que ni sé cómo describirlo. ¡Qué bello momento, cómo olvidar! Ojalá mi sueño violeta se cumpla y logremos construir un mundo feminista en donde sólo haya equidad, igualdad, sororidad, paz, amor y respeto. Éste es mi sueño feminista. Sé que sólo será posible con paz, por eso siempre diré ¡Ni un paso, ni un peso para la guerra! 1 Esta fecha en Colombia se celebra el día de la independencia, es una fecha patria.

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Feminist-I-ando HIJAS DE EVA, NO DE MARÍA Feminismo hoy

Por: Hugo Andrés Arévalo González, Paula Andrea Hernández, Juliana Martínez Restrepo El feminismo es el fruto de las luchas de mujeres tercas y ansiosas de felicidad y de libertad en este mundo que por “naturaleza divina” es patriarcal, donde primero se declaran los derechos del hombre y del ciudadano y, además, en una sociedad que le enseña a la mujer que su único deber es atender el hogar, tener hijos, criarlos y estar al servicio del marido. Al decir esto no se busca victimizar a la mujer sino reconocer el error que tienen las sociedades, sobre todo capitalistas, a nivel de organización puesto que no se constituyen, por lo general, en sociedades igualitarias sin discriminaciones sexuales o de género. “No olvidemos que la misoginia fue la que suscitó o que generó el feminismo y no a la inversa”1. Este movimiento social se da por la necesidad de la mujer de exigir lo que desde el principio de la humanidad es un derecho: igualdad humana, derecho ineludible escondido y reprimido por las instituciones. Dichas instituciones además temen que las mujeres sean cómplices y solidarias entre ellas, porque esa relación es el instrumento femenino por excelencia de la transformación del mundo, así lo hace recordar las Mujeres de la Librería de Milán2. Ahora bien, debe quedar claro que dicha revolución es una revolución silenciosa, pacífica y que hasta el momento no ha dejado ni un muerto, no ha necesitado de tanques, ni un sólo fusil, ni de fuerza bruta para tener los avances que hasta el momento ha conseguido con esfuerzo y coraje de las mujeres que encabezan esta in-

terminable “insurrección” femenina y es interminable porque, así se hayan dado pasos firmes, aún no se ha llegado al lugar de arribo. Hay que recordar que “ni el estado, ni los patriarcas, ni los maridos, ni siquiera nuestros hermanos, nunca les regalaron nada a las mujeres”3. Ésta afirmación llena de valentía a la liberación femenina iniciada desde los años 20 en Colombia. Desde entonces ha habido cambios importantes a nivel legislativo, pero el gran obstáculo que se ha tenido, no sólo en el país sino en el mundo entero, es que siempre la memoria y el imaginario sociocultural -que se ha heredado de las generaciones- han estado basados en un mundo pensado desde los hombres para los hombres. Lo más significativo de toda esta rebeldía justificada es el sacrificio y la dedicación de cada fémina, porque cada una es orgullosa de su género, de su sexo; todas ellas han tenido el atrevimiento, por el cual varias fueron subidas a la guillotina. Por otro lado, todo el proceso ha sido gratificante y se sigue trabajando por esa autonomía única de la mujer y, además, por borrar esa idea malograda de que son el sexo débil. El objetivo final, sin lugar a dudas, es el rompimiento de esa hegemonía viril universal. En ese sentido, también se debe acabar con la absurda idea de que la relación de producción es solamente del hombre y la de reproducción va sujeta exclusivamente a la mujer, por una condición natural que sobrepasa las situaciones sociales reales. Hay que eliminar del lenguaje la frase represiva 1 Florence Thomas, Conversaciones con Violeta, AGUILAR, Bogotá, de: “es así y punto”. 2006. P. 23 En los grandes pasos que ha dado la marcha de la mu2 Es un grupo de mujeres con una librería especializada en temáticas relacionadas con la mujer, donde hacen reuniones y discusiones jer se pueden recordar por ejemplo a Betsabé Espinoperiódicas: http://www.libreriadelledonne.it/news/articoli/sottosopra96es.html

3 Florence Thomas, Conversaciones con Violeta, AGUILAR, Bogotá, 2006. P. 63.

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“El objetivo final, sin lugar a dudas, es el rompimiento de esa hegemonía viril universal. En ese sentido, también se debe acabar con la absurda idea de que la relación de producción es solamente del hombre y la de reproducción va sujeta exclusivamente a la mujer, por una condición natural que sobrepasa las situaciones sociales reales” sa que en febrero de 1920 organiza un movimiento que duró 22 días en una fábrica de Bello, Antioquia, donde exigían entre otras cosas aumento salarial, la destitución de los capataces acosadores, tiempo para consumir alimentos, etc. A continuación, algunos de los primeros peldaños de lo que conocemos como los derechos reconocidos de la mujer: “1932 (Ley 28): derecho de la mujer a administrar sus bienes. 1933 (Decreto 1874): derecho para las mujeres de ingresar al bachillerato. 1933 (Decreto 227): derecho a la educación superior para las mujeres. 1936 (Ley 45): establece el derecho de la mujer a desempeñar cargos públicos pero sin derecho al voto”4. Qué absurdo el Estado, le “brinda” a la mujer un trabajo en la esfera pública pero se le olvidó que en ese entonces las mujeres no eran ciudadanas, por otro lado tocó esperar décadas para que la mujer pudiera estudiar en libertad, así fuera limitada. Para añadir, se crea en 1945 la ONU y hacia 1948 sale una Declaración de los Derechos Humanos que dice: “toda persona sin DISTINCIÓN DE SEXO es titular de todos los derechos y libertades que fija esta declaración…” Todo ese movimiento rebelde provocó que en 1954 se les otorgara el derecho al voto a todas las mujeres, ahora sí son reconocidas como ciudadanas colombianas. Los años 60 fueron años gloriosos: llega la píldora pero, como no se puede dar rienda suelta al deseo de la mujer, se llamó mejor “planificación familiar” para que no se le olvide que la familia es su deber. “La revolución de las mujeres cambiaría de velocidad al encontrarse de alguna manera su piedra angular: la anticoncepción”5.

Era hora de reconocer el control que pueden ejercer sobre su cuerpo: se cambia la idea de que la mujer es sólo una máquina de reproducción de hijos y se reconoce que a la mujer le gusta desear y sentir placer. Con esto cada una de ellas re-significaría sus vidas. Otra de las ventajas es que redujo notablemente la tasa de fecundidad: en 1950, las mujeres tenían un promedio de hijos de 7, en 1960 de 5 y en el siglo XX de 2; y trae consigo mejores condiciones de vida, además el significativo despliegue o equilibrio económico. Así mismo, hay decretos y leyes que hoy día son una oportunidad innegable para toda mujer y están ligados directamente a la liberación conyugal, como por ejemplo el Decreto 2028 que en 1974 instaura una igualdad jurídica para los sexos y da fin a la potestad marital. Siguiendo una lógica con dicho Decreto hacia 1976, la Ley primera, dictamina el divorcio del matrimonio civil y la separación de cuerpos y bienes del matrimonio católico. Es pertinente hacer referencia a la iglesia, o mejor a la religión, esa manera simbólica de reprimir a la mujer a través de la historia porque, aunque “la Iglesia católica tiene la gloria de haber sido la primera en proclamar la igualdad absoluta de los sexos” , ha desplegado una evidente violencia simbólica sobre las mujeres; como lo explica Bourdieu: “todo poder de violencia simbólica, o sea, todo poder que logra imponer significados e imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza en que se funda su propia fuerza, añade su fuerza propia, es decir, propiamente simbólica, a esas relaciones de fuerza” En teoría, en sus más dos mil años de asesinatos, ma4 Citado en: Florence Thomas, Conversaciones con Violeta, AGUI- sacres y persecuciones a los y las que tuvieran una doctrina diferente a la cristiana, “la iglesia ha conservado, LAR, Bogotá, 2006. P. 33. 5 Florence Thomas, Conversaciones con Violeta, AGUILAR, Bogotá,

2006. P. 44.

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no obstante, una forma de desigualdad al reconocer al marido como jefe de la familia. ‘Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos’6, dice San Pablo. Hasta nuestros días este principio casi no había sido discutido. No hace más que continuar la tradición humana según la cual corresponde al marido dirigir la sociedad familiar”7. Hoy por hoy la Iglesia se ha vuelto flexible por la única y sencilla razón de no ir en contra de la mayoría porque perdería su legitimidad y adeptos; de acuerdo a su trayectoria esta institución ha sido de las más poderosas del mundo entero, condicionando comportamientos y alineando pensamientos y modos de vida. Por ejemplo, uno de sus “avances” es el proceso de reforma interna en el que se busca que los sacerdotes puedan tener pareja sentimental y por qué no (para solucionar la pederastia) también están discutiendo la posibilidad de aceptar a las personas LGTB. Por otro lado, en la Constitución Política de Colombia de 1991 podemos observar una trampa: mientras la mujer le brinde ciudadanos al país el Estado garantizará una entrada económica para su subsistencia de lo contrario no contará con su ayuda. Así reza en el Artículo 43 de la Constitución Nacional: “la mujer y el hombre tienen iguales derechos y oportunidades. La mujer no podrá ser sometida a ninguna clase de discriminación. Durante el embarazo y después del parto gozará de especial asistencia y protección del Estado, y recibirá de éste subsidio alimentario si entonces estuviere desempleada o desamparada. El Estado apoyará de manera especial a la mujer cabeza de familia”8. Este artículo, hace las veces

de asistencialismo disfrazado que subyuga y articula a la mujer a una metafórica máquina de reproducción y de generación de ingresos para el Estado, en tanto que éste ejerce el intento de apartarla cada vez más de toda inclusión social. Por otra parte, se le añade a lo anterior la violación del Artículo 4 de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadanos de 1789: “La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro: por eso, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos. Tales límites sólo pueden ser determinados por la ley”9. De ese modo algunos derechos como los ya nombrados no se cumplen y tampoco se toma una posición real de la mujer en la sociedad. Las cifras demuestran ampliamente esta situación en un país como Colombia: en el que el 53% de la población total del país lo conforman las mujeres tan sólo uno de cada cinco hogares tiene jefatura femenina, el 28% de las mujeres jefas de hogar son analfabetas y el 70% no tiene seguridad social y trabaja un promedio de 50 a 60 horas semanales. Además la tasa de desempleo es mayor para las mujeres y si trabajan el 80% de ellas recibe menos de dos salarios mínimos. En Risaralda las cifras no son más alentadoras que en el resto del país puesto que la mayoría tiene escolaridad baja o carece de ella. Por otro lado, no poseen conciencia ni han adquirido un compromiso que les permita fortalecer su vocación de gestoras de mejores condiciones de vida para ellas, sus familias y la sociedad general. Aparte de esta fuerte discriminación laboral y socio6 Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1221. Recurso online: http://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/ cultural, las mujeres también están sometidas a las viotextos_bib_liturgia/domingos_c/adviento_navi_c/sagrada_familia. lencias domésticas y sexuales que ocurren cotidianahtm 7 Jacques Leclercq, La familia, HERDER, Barcelona, 1962. P. 296 8 Regulación Del Cuidado, La Asistencia Familiar Y Las Obligaciones Alimentarias A Favor De Menores En Colombia: http://www. oas.org/dil/esp/Regulacion_cuidado_asistencia_familiar_obliga-

ciones%20alimentarias_Colombia.pdf 9 Declaración de los derechos del Hombre y el ciudadano, 1789: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/derhum/ cont/30/pr/pr23.pdf

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mente, por ejemplo entre Comisaría de Familia, Centros Zonales del ICBF y Personería se encuentran 120.596 denuncias de violencias intrafamiliares (datos del 2001); de las que el maltrato conyugal representa el 68% del total. En Risaralda, la violencia por otros familiares y el maltrato infantil sumados dejan 277.712 víctimas y aproximadamente el 85.7% de las víctimas de violencia sexual son mujeres. En Pereira hasta principios del mes de abril del 2010 se habían denunciado en el CAVIF (Centro de Atención a Víctimas de Violencia Intrafamiliar de la Fiscalía) 252 casos de violencia intrafamiliar a mujeres10; para finalizar con las cifras el 26% de las menores de 20 años ya ha tenido un embarazo o más, y se han practicado al menos un aborto. En la actualidad la mujer es utilizada y bombardeada por los medios de comunicación y los comerciales que se emiten en televisión, periódicos, publicidad, radio, etc., los cuales vienen cargados de violencia simbólica, imaginarios y estereotipos que hacen ver a la mujer como algo superficial y se obstinan en mostrar el cuerpo de mujer como una topografía sexual, como alguien que no es capaz de asumir el puesto que sí ocupa el hombre en esta sociedad machista y patriarcal. A Colombia se le conoce como uno de los países que es extremadamente católico, no más recordar el apelativo “el país del sagrado corazón”. Muchas de las decisiones planteadas se hacen desde la opinión que ofrece la iglesia y la mayoría de la población se basa en la religión para guiarse en la toma de decisiones. Colombia es un país con posturas católicas fuertemente marcadas que pone en juicio los derechos de la mujer cuando cuestiona su decisión sobre el aborto11. Alejandro Ordoñez, Procurador General de la nación

ha pronunciado varias veces su desacuerdo con el aborto, por lo que expresó al respecto: “se está pasando del Estado social de Derecho al estado social de los deseos12”, frase que desató un debate público porque las mujeres se sienten ultrajadas por sus palabras, pues no se ha tenido en cuenta a la mujer como ser humano íntegro capaz de tomar sus propias decisiones sin verse limitada por las figuras institucionales. “El cambio mayor es sin duda el hecho de que la dominación masculina ya no logra imponerse con la evidencia de antes, con la evidencia de lo que ni siquiera tenía que ser demostrado13”. El camino debe seguir hasta que se rompa la hegemonía universal creada divinamente el reto de las mujeres es proponer un modelo nuevo donde sean las protagonistas que no se base en la estructura social masculina. 12 ‘Debate entre la Corte, Gaviria y Procurador por fallo de aborto’. Recurso online: http://m.eltiempo.com/politica/debate-sobre-el-aborto-en-colombia/9327045 13 BOURDIEU, Pierre y PASSERON, Jean-Claude. 1996: p. 44). http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1657-47022009000200005

10 wordPress, b. d. (2 de junio de 2010). Colorado tengo este (Blog de la campaña de la no violencia contra las mujeres). Recuperado el 27 de mayo. 11 Todas las cifras han sido citadas en Conversaciones con Violeta, Bogotá, 2006.

43 Ilustración: homodefectus.com


Unprejudiced Territory (Editorial note)

After an intense month and long hours of work, we are now ready to present to you the new magazine editorial identity. Today we are very happy for the support and love it has received and all the input and recommendations you have sent us. Thanks to your feedback and the acceptance it has had, we could confirm now that the new sections provide real scenarios designed for critical thinking and the new graphic look makes it a magnet for an ever expanding audience. Our Editorial Collective is strongly committed to free knowledge and reflection and uses your valuable works and ideas to make it happen. We thank you all for your contributions to the growth of the magazine: for nurturing it with your articles, for sharing it on your networks and for your comments on the contents. For this month we have prepared as part of the International Day for the Decriminalization of Abortion and Sexual and Reproductive Health (september 28) , an edition intended to reflect on the human body and its relation to society, to debate the prejudices about life, sexuality and violence, and to enrich the discussion on abortion. We fully agreed these situations concern us all and that any revolution must rally the plurality of actors and not just a few. Therefore, we have reviewed different perspectives (stories, letters, interviews, essays, films) which allows us to capture a very diverse look but at the same time, to acknowledge shared horizons on these realities. As the Editorial Board we took on the task of discussing, sharing and confronting our ideas and personal formulas. In the midst of the conversation we were able to recognize the multiple edges that cross the discussion on the female body and on women’s rights: social and legal restraints implemented, the decision not to continue pregnancy and its consequences, abortion or abortion on demand. Initially our individual positions seemed contradictory and therefore controversy raged for a while allowing us to feedback and confront our prejudices and stereotypes. This enriched the debate and led us to conclude that the right to abortion is essential to guarantee

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women a free sexuality and full citizenship. We talked about the ruling C-355 of 2006 that supports in Colombia the abortion in three cases: when it is the product of a rape, when devastating health and/or life of the woman and when the life of fetus is non-viable outside the womb. We consider that this is a restrictive abortion ruling (limitation on time of gestation, valid reasons, or number of abortions) and we also agreed that to fully guarantee the rights of women, there should be no negative criterion if what is sought is a real freedom for a woman over her body. On the other hand, we conceded that there should be a shared responsibility between institutions and individuals about sexual and reproductive health as a matter of public interest. The State shall encourage and ensure sexual planning is accessible to all individuals, and individuals should learn, appreciate and practice it. As priority status, the State must guarantee women a life free of violence in order for them to be independent on all decisions, made in all scenes: the personal, the public, the workplace and at the institutional level. We emphasized the State and the clinics and hospitals have the responsibility of working together to advise and accompany the woman and her family in this process. Only an effective articulation of these rights may reduce the number of terminated pregnancies, prevent death from illegal abortions practices and ensure women should not have an abortion again. We also conclude that not all women experience abortion as a painful process and that not every woman experiences post-traumatic consequences. Our slogan is clear: Sexual education to decide; contraceptives to avoid abortion and legal abortion not to die. Because as human beings we have TOTAL autonomy over our bodies and therefore our choices surrounding it should not be discussed or appointed by individuals, society or politicians. Therefore we demand for legal and safe abortion; comprehensive support to women who choose to terminate a pregnancy and real access to reproductive planning.

The Kinetics. 47


Oración por el derecho al aborto: Concédenos el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y danos la gracia de no ser vírgenes, ni madres, ni esposas por obligación. Líbranos de la autoridad del padre, del hijo y del espíritu santo para que seamos nosotras las que decidamos por nosotras. Ruega porque el poder judicial no haga suyos los mandamientos de la iglesia y ambos nos libren de su misógina opresión. Venga a nosotras el derecho a decidir si es bendito el fruto de nuestro vientre, no nos dejes caer en la tentación de no luchar por nuestros derechos. Y concédenos el milagro de un estado laico y del aborto libre y gratuito en Colombia. Por: Organizaciones y Colectivos feministas y de mujeres Cali-Colombia.

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Caleidoscopio SOLUCIONES A LA MANO

EN ESTA EDICIÓN LEYERON A...

Teléfono: 315 791 18 49 correo: parchemadresjovenes@gmail.com

Simone Femmen

Mujer feminista, socialista, atea y patriota.

Colectivo Desordenadas

Colectividad de mujeres, de Oaxaca – México, que realiza talleres de autodefensa desde hace año y medio. Pertenece a una cooperativa de diseño social denominada Luxha- Xhula.

Dáte la pasadita por ZEA MAÍZ La cosecha hecha arepa ¡Come sano. Dile no a los transgénicos! Carrera 12 No. 1-21 Oeste B/ San Antonio

Rosa Vermelha

Flor equinoccial e incendiaria de letras, vientos y otros sueños.

Jhonny Alberto Ocampo

Abanderado de la bicicleta como medio que rompe fronteras y ayuda al medio ambiente. Cuasi Sociólogo de profesión, guerrero de vocación.

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Federico Pérez Bonfante

Docente de la Universidad del Valle, Cali – Colombia

Yomofra

Miembro de la Asociación Americana de Humanistas.

Nivia García

Escritora de Tiempos de... blog de vivencias y denuncias, bailarina y aún estudiante de sociología, pero encima de todo mujer de párrafos vivenciales.

Hugo Andrés Arévalo González & Cia.

Estudiantes de décimo semestre de Comunicación Social Periodismo de la Universidad Autónoma de Occidente, en Cali - Colombia.

Mantenimiento y reparación de computadores, redes e impresoras. Tels: 3146919392-8944356 compuclit@gmail.com

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Si deseas hacer alguna contribución (artículos, imágenes, opiniones, etc.), escríbenos a edicion.feministas@gmail.com Fanzine Feminista El Contubernio de las Cinéticas

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@el_contubernio



No. 15, septiembre 2013: Cuerpos soberanos