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número 76

junio 2010

Directiva Gerardo Cárdenas, Gregory X. Gorman, Jochy Herrera, Félix Masud-Piloto, Moira Pujols, Rod Slemmons, Helen Valdez

Directora ejecutiva Moira Pujols

Director editorial Gerardo Cárdenas

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Consejo editorial Gerardo Cárdenas, Raúl Dorantes, Eduardo Estala Rojas, Rafael Franco, Jorge García, Jorge F. Hernández, Catalina María Johnson, Stephanie Manríquez, Esmeralda MoralesGuerrero, Alejandro Ordóñez, Ana Rechtman, René Rodríquez Soriano, Febronio Zatarain

Directora de arte Esmeralda Morales-Guerrero

Diseño gráfico Erin Beckman, Esmeralda Morales-Guerrero

Fotografía Santiago Weksler

Correctores de estilo Jorge García y Laura Pujols

Portada Salvador Jiménez www.jimenezdesignart.com Las opiniones expresadas por los escritores que colaboran en contratiempo no son necesariamente las de la revista, o de la entidad que la publica, contratiempo nfp, una entidad 501 (c)3 sin fines de lucro. ©

contratiempo nfp

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Editorial

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Holanda: estética del fútbol, Marco Escalante

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La condición antiheroica del fútbol mexicano, Benjamín Anaya

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Mal de Patria, Gabriela Hernández Hernández

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El fútbol caribe y su épica de la derrota, Luis Alejandro Ordóñez

9

Yo fútbol, tú fútbol, ellos fútbol, Verónica Lucuy Alandia

11 Los sonetos de Jorge García

miradacómplice El arte de René Arceo: Entre la espontaneidad y el dominio de la técnica., Víctor Espinosa

1702 South Halsted St., Chicago Il 60608 (312) 666 7466

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Para obtener más información sobre las distintas secciones de la revista publicidad o suscripciones, escríbanos a: info@revistacontratiempo.com

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Teatro latino en Chicago: Conversación con Henry Godínez, Tanya Victoria

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La independencia del séptimo arte, Stephanie Manríquez

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Fiesta y fandango bajo la moona: La nueva música infantil de Estados Unidos,

Catalina María Johnson

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Arte poética: Decir lo artístico. Conversación con Tomás Segovia, Lilia Solórzano

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Ocaso de utopías (I), Javier Perucho

Vísitanos en: www.issuu.com/contratiempo Facebook: Revista contratiempo

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Las elecciones de noviembre y la reforma migratoria, Raúl Dorantes y Febronio Zatarain

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Arizona, Jochy Herrera

Para envío de colaboraciones: Gerardo Cárdenas directoreditorial@revistacontratiempo.com

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contrafoto, Víctor Espinosa

o visite nuestros sitio web: www.revistacontratiempo.com www.contratiemponfp.org

Raúl Dorantes tiempoextra@revistacontratiempo.com


editoria l En los años 70 en México había un

desde 1930 (con la Segunda Guerra

y una creciente crisis diplomática en la

cronista de televisión que comenzaba la

Mundial como única interrupción): el

península coreana.

transmisión de los partidos de balompié

Mundial, la Copa del Mundo, o la Copa

de la liga local con la frase: “A todos los

FIFA. Un torneo que, tan sólo en publi-

belleza: las hazañas del arquero español

que quieren, y a todos los que aman el

cidad, genera 20 mil millones de dólares.

Ricardo Zamora en 1934; el “Maraca-

fútbol”. El ya fallecido Ángel Fernández

Mucho de ese dinero, advierten Kuper y

nazo” de 1950; la revolución húngara del

acuñó otras frases históricas, y entre ellas

Szymanski, no se queda en el país sede,

fútbol en 1954, y la holandesa en 1974;

aquella en la que calificó al fútbol como

algo que millones de sudafricanos en

Pelé; Garrincha; Cruyff; Beckenbauer

“el juego del hombre”. Los ingleses lo

condición de extrema pobreza ciertamente

y el “partido del siglo” en 1970; el gol

llaman “el bello juego”. Los estadouni-

no agradecerán, tomando en cuenta que su

“fantasma” de Geoff Hurst en 1966; el

denses se contentan con llamarlo soccer,

gobierno les ha vendido la idea de que el

pentacampeonato de Brasil; Maradona, y

porque no quieren destronar al football.

mundial generará empleos, oportunidades,

el día en que mató a Inglaterra en 1986,

Pero en los parques de miles de suburbios

y mejor calidad de vida.

primero con el gol de la “mano de Dios”,

y ciudades de este país, niños y niñas de

contratiempo no puede ignorar un

Y tiene una historia de increíble

y luego con el gol del “barrilete cósmico”;

todas las nacionalidades patean el balón y

fenómeno que involucra a miles de millones

el penalty fallido de Baggio en 1994; Hristo

le meten goles al escepticismo.

de personas, constituye una economía

Stoitchkov; “Zizou” Zidane en 1998; y el

Wikipedia estima que 64 por ciento

de escala, involucra cuestiones sociales y

frentazo de Zidane a Materazzi en 2006;

de la población mundial –unos 4 mil 200

políticas y, en estos tiempos de profunda

Leo Messi y CR9, estrellas del 2010.

millones de personas– siguen el fútbol.

división nacional en Estados Unidos debido

Los economistas Simon Kuper y Stefan

a la crisis de la política migratoria, invoca

como alguna vez dijo el entrenador serbio

Szymanski, en su excelente libro “Soccer-

imágenes de millones de inmigrantes que,

Vujadin Boskov: “fútbol es fútbol”.

nomics”, advierten que siempre hay que

con un balón bajo el brazo, aportan a este

tomar con un gramo de escepticismo

país una cultura y una forma de entender el

análisis. Por ello, los lectores de contra-

toda cifra reclamada por el deporte. Pero

mundo distinta y enriquecedora.

tiempo podrán disfrutar en este dossier de

aún con esa advertencia, está claro que

Tiene el fútbol, es cierto, una historia

Fútbol es leyenda. Fútbol es arte. O

Fútbol es también textualidad, literatura,

varias perspectivas sobre el fútbol. Marco

el fútbol es seguido por más personas,

negra: los Mundiales de 1934 y 1938 se

Escalante reparte balón, haciendo una

que todos los demás deportes existentes,

jugaron bajo la amenaza del fascismo

apuesta por el fútbol arte de Holanda,

combinados.

internacional; el de 1978, en Argentina,

la “Naranja Mecánica” que ha pintado

Entre el 11 de junio y el 11 de julio,

bajo la bota militar. En 1986, 108 mil

algunos de los murales más espectaculares

en Sudáfrica, esos millones que quieren

personas se levantaron de sus asientos en

en la historia del balompié. Benjamín Anaya

y aman el fútbol vivirán el ritual que se

el Estadio Azteca, en el partido inaugural

se tira por la banda, analizando la profunda

repite cada cuatro

Italia vs Argentina, para abuchear al

ansiedad de millones de mexicanos ante

años

presidente de México, Miguel de la Madrid, mientras las televisoras locales desesperadamente

su selección, a través de los mitos que la han definido a lo largo de su historia mundialista. Gabriela Hernández aterriza

buscaban enmudecer

el balón narrativo, y cuenta la increíble

el audio. Y el de

historia de un equipo costarricense que

2010 se jugará con guerra en Afganistán,

no era lo que pretendía ser, y que le ha dado material para un documental que mezcla fútbol, migración, y desarraigo. Luis Ordóñez se desmarca, recordándonos que el Caribe, aparentemente ajeno al fútbol, tiene también una historia que contar. Y Verónica Lucuy Alandia remata a puerta, al reflexionar sobre el fútbol femenil, y la enseñanza de este deporte en los suburbios estadounidenses. Y cada autor, además, nos ofrece su propio pronóstico para Sudáfrica 2010. Que ruede el balón.

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Holanda: ¿Favorito en Sudáfrica?

Holanda: Estética del futbol Marco Escalante

U

I

n destello de optimismo me permite augurar que el fútbol, algún día, dejará de ser ese fenómeno bárbaro donde se confrontan los nacionalismos, para convertirse en una experiencia estética. No voy a discutir en torno a su belleza en este breve artículo, pero si alquien quiere pruebas, lo reto a contemplar el discurrir colectivo de Zico, Eder, Falcao, Sócrates y Junior –eje de la selección brasileña que cautivó al mundo durante el Mundial de España, en 1982. Era fútbol y era danza. Repito, un destello de optimismo prefigura un mundo en que el fútbol se transforma en arte. Y todos, creo yo, llevamos un germen de ese anhelo. Es verdad que todavía prima esa emoción irracional que nos lleva a vivar por nuestro país cuando la justa mundial se aproxima, pero muy en el fondo sabemos que la emoción mayor será ver a Brasil, a Holanda, a España o a Inglaterra. Incluso a veces no importa si los héroes del terruño están ausentes, pero no queremos ver un Mundial sin Kaká, sin Cristiano Ronaldo, sin Messi o sin Robben. Nos estamos convirtiendo, más que en hinchas de un país, en hinchas del fútbol. Y así, con este breve y generoso destello, llegamos a Sudáfrica en junio. Rezando porque no se lesionen los buenos, porque al fin podamos ver en toda su promesa y esplendor a la Holanda de Sneijder, a la Inglaterra de Lampard y Gerrard, al Brasil de Fabiano o a la maravillosa España de Iniesta y Xavi. En esa esperanza de raigambre estética se ampara nuestro corazón cuando está a solas. Lo otro, el despliegue de banderas, las borracheras infames, la violencia chauvinista, seguirá siendo lo que siempre fue: bosta que alimenta a diario la cobertura mediocre de los canales hispanos.

II Un Mundial, sin embargo, casi nunca lo gana quien más lo merece. Desde que estoy vivo, solamente en dos ocasiones lo ha ganado el equipo más brillante: Brasil en 1970 y Francia en 1998. Los mejores, por lo general, se quedan en el camino: la Hungría de Puskas perdió en el 54; la Holanda de Cruyff perdió veinte años más tarde; el Brasil de Sócrates fracasó, de manera hermosa, tanto en México como en España; la Francia de Platini cayó antes del último paso en 1986. Pero he aquí que la verdad del tiempo asoma: uno recuerda con más amor y admiración a la Naranja Mecánica que al equipo campeón que lideró Beckembauer. ¿Y a quien le suenan hoy los nombres de Tardelli, Altobelli, Conti o Rossi? A los italianos tal vez. Pero el mundo prefiere recordar a Sócrates y Zico, victoriosos en la lid del estilo. La memoria, en este punto, restablece la justicia. III

del bus, tienen que caminar kilómetros de distancia, sin zapatos, para poder entrenar en las canchas de un club de renombre. Es la historia de Rivaldo y de muchos otros. Escuela del dolor, Brasil ha logrado cinco campeonatos mundiales. Maticemos un poco este punto de vista. Brasil ya no es más una selección de indigentes. Muchos de sus futbolistas provienen de la clase media. Las academias de fútbol, semilleros de la selección, reciben solamente a aquellos que tienen medios para solventar su aprendizaje. La era de la pelota de trapo ha culminado. Tras la muerte de la poesía y la tragedia emerge un espíritu tecnocrático, un sistema que lo abarca todo con un solo objetivo: campeonar y generar dinero. No es lo mismo el Brasil del 82 que el del 94. Holanda, por su parte, es una sociedad sin mayúsculos problemas económicos, pero con muchos con-flictos raciales. Los inmigrantes de Surinam tal vez no se estén muriendo de hambre ni viviendo en favelas, pero la vida en una sociedad donde la segregación persiste

Ahora que sabemos nuestro norte, dirijámonos a Holanda. Ese cronista excepcional que es Juan Villoro ha definido así a la Naranja Mecánica: “Sabemos por Tolstoi que las familias felices no producen novelas. Tampoco producen futbolistas… El hombre canta ópera o rompe récords porque le pasó algo horrendo. En los juegos de conjunto, el sentido de la tragedia debe tocar a todo el colectivo. Pensemos en Holanda: su drama futbolístico estriba en carecer de drama. La patria de Rembrandt tiene suficientes claroscuros para provocar riñas en sus bares o hacer interesantes las novelas de Harry Mulisch; sin embargo, a sus futbolistas les falta una dosis de dolor para ganar partidos”. La contraparte de este cuadro de felicidad, según Villoro, sería Brasil; selección que recluta sus valores en los barrios más pobres, donde los muchachos de talento, que no tienen ni un peso para el boleto Johan Cruyff, el mago holandés.

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no puede ser un lecho de rosas. En Holanda, como en cualquier parte del mundo, hay drama y tragedia, problemas dolorosos que no acechan a las “familias felices”. Como muchas metrópolis del primer mundo, Amsterdam puede esperar a su Tolstoi. IV En 1974 Holanda no sufría estas contradicciones raciales porque el equipo era enteramente blanco; y aunque su estilo de juego reflejaba el orden, la armonía parcial y la bonanza de una sociedad más o menos feliz, el onceno de Rinus Michels era también la expresión de una rebeldía generacional que poco tenía de ingenua. Kroll, Neeskens, Repp y Cruyff, son hijos del rock & roll y la revolución hippie. Al verlos uno recuerda a los estudiantes de Berkeley. Esto no es una exageración. Mientras Alemania permanecía estancada en su disciplina marcial, al extremo que su líder era un “káiser”, Holanda vino a representar valores civiles como la imaginación y la libertad y fue el campeón moral de aquel año. Pero aún minimizando las circunstancias vitales del equipo de Cruyff más allá del estadio, no se puede soslayar el intenso drama que ocurría adentro. La Naranja Mecánica apostó por el riesgo y la aventura, por el vértigo y el movimiento imparable. Su tendencia natural al ataque avasallante, su gusto por la goleada, prodigaron al espectador emociones muy fuertes que iban del éxtasis al desconsuelo sin conocer punto medio. Es cierto que todo eso duraba lo que un solo partido. Fuera del estadio la vida continuaba, y la gesta comenzaba a convertirse en no más que un grato recuerdo. ¿Pero no debiera ser así el fútbol? ¿Para qué llevarlo a las calles? ¿Para qué el desfile de banderas, la irrupción de esa violencia propia de la manada que certifica su victoria o su derrota con macanas y piedras? El fútbol debiera ser solamente un recreo del espíritu, una manera digna de endulzar el ocio. V El estilo que Rinus Michels quiso convertir en tradición apunta a la creatividad y al goce, no especula en pos de la victoria y lo arriesga todo en la cancha; postula un fútbol romántico, si se quiere, pródigo en destellos, sin ansias de una gloria triste y deslucida, sin la gula que caracteriza a los que buscan ganar por cualquier medio. La filosofía de este fútbol la definen a la perfección dos argentinos. “No hay pretexto para quedarse parado en la cancha, el fútbol es velocidad y movimiento”, ha dicho Bielsa. “Jamás meter un gol con violencia”, ha sentenciado Menotti. Santana hubiera agregado: “Dejar jugar al rival, darle espacios a su genio e imponerle nuestro ritmo”. La Holanda de hoy se nutre de esa tradición parcialmente. Están presentes todavía el vértigo, la velocidad, la improvisación, las combinaciones seductoras y la avalancha de goles. Pero los tiempos cambian y Europa está herida de racismo. Holanda no puede ser más la encarnación de la civilidad y la tolerancia.

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En 1998, divisiones raciales impidieron que llegara a la final en Francia. Diez años más tarde, Van Basten se dio el lujo de prescindir de Kluivert, Davids y Seedorf, los tres negros, tanto en Alemania como en Suiza, y en ambos torneos Holanda fue eliminada. Van Basten pretendió ignorar una verdad muy sencilla: el rostro de la Naranja Mecánica ya no puede ser el del 74, tiene que reflejar la pluralidad del mundo actual, su tendencia a la mezcla enriquecedora. A la sangre blanca y negra ya se suma la influencia árabe: Ibrahim Afellay, Klas Jan Huntelaar y Eljero Elia, son el rostro tricolor de la nueva Holanda. VI A pesar de la seria limitación que representan los conflictos raciales, Holanda todavía encarna, mejor que cualquier otro equipo, eso que se ha venido a llamar “fútbol de izquierda”, cuyo fundamento estilístico antepone la belleza del juego al resultado. La mayor demostración de lo que afirmo, fue aquella victoria de 3-0 sobre Italia durante la Eurocopa del año 2008. Fue un partido excepcional, un verdadero clásico que trajo a la memoria las dos gestas más notables del 74: la victoria estratégica sobre Argentina (4-0) y la victoria moral sobre Brasil (2-0). Aquel día no esperaba ver tal cosa. Pero la combinación letal de Sneijder, van Persie, van Nistelroy y van Bronckhorst, hicieron la jornada inolvidable. Presuroso acudí a mi Cuaderno Blanco, reservado para cosas literarias, y escribí lo siguiente: “Siempre he imaginado a Holanda como un círculo cerrado en que armoniosamente transcurre la inmovilidad. Sociedad pacífica y civilizada por décadas, Holanda, como Suiza y los países nórdicos, se me hacía un abismo de quietud. Por eso trato de explicarme el impulso épico, el culto del movimiento exuberante y letalmente efectivo que ha convertido al fútbol holandés en sinónimo de sufrimiento, desgaste, agonía y finalmente gloria. El equipo holandés acaba de consumirse por enésima vez, acaba de grabar para la eternidad otro segundo sublime, desmantelando a un cuadro italiano que sintetiza armónicamente todos los avances estratégicos en materia de fútbol. Holanda apostó por una táctica desfasada, la que practicaron los de Cruyff en 1974; y el cielo, en un acto de elemental justicia, estuvo con ella. En un tiempo en que se disuelven las fronteras nacionales, en que el cosmopolitismo nos obliga a contemplar el fútbol como lo que verdaderamente es –un arte− y no un pretexto para el arrebato chauvinista, Holanda insiste en el factor estético y brinda a quienes amamos su estilo el más bello consuelo, la más desafiante alternativa a esa prudencia estéril que sacrifica la maravilla del drama en nombre del triunfo opaco. Siempre ha sido así, desde que comencé a observar el fútbol con el alma. En los momentos más álgidos, cuando la emoción toca los linderos de la poesía, cuando la magia despierta y elabora el milagro, Holanda ha estado presente: contra Brasil y Argentina en el 74; contra Argentina

de nuevo en el 78; contra Rusia y Alemania en el 88; contra Argentina por tercera vez en el 98; contra Checoslovaquia en el 2004; y hoy contra Italia. ¿Campeonará este equipo fenomenal e inspirado en el torneo europeo de naciones que viene llevándose a cabo? La respuesta tal vez sobre. El trofeo material, para mí, tiene un carácter efímero. El moral es el que importa y permanece”. VII Contra este fútbol de izquierda, cada vez más escaso, conspira un fútbol de derecha, cada vez más popular y más fuerte: el fútbol amarrete del comerciante inescrupuloso que todo lo ve ganancia, del político corrupto que a todo saca ventaja, del mercado sin límite ni moral, del ideólogo “libertario” que ve en el banquero al héroe de nuestro tiempo. Es el fútbol de Italia y de Berlusconi: sin riesgos ni aventura, secuestrado por voluntad propia en su prehistórica cueva, ajeno a evoluciones, fiel a su fe irredimible en la defensa de hierro, donde no importan los tobillos fracturados, la patada escondida, la intención mafiosa de herir al rival en castigo por su superioridad. El fútbol donde se ahoga Zidane y se yerguen Materazzi y Gatusso. Por esa fealdad que impera en el mundo actual, por esa avaricia que acapara la belleza para darla a cuentagotas y por un precio muy alto, honramos a Holanda, pródiga y derrochadora, siempre fiel a su maravilloso estilo. Y si bien Cruyff tiene razón cuando dice que más importante que ganar es jugar bien, esta vez quiero la dicha completa. Mi pronóstico es naranja. Marco Escalante: escritor peruano, vive en Chicago y afirma que Holanda ganará el Mundial.

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La condición antiheroica del fútbol mexicano Benjamín Anaya El buen juez comienza por su casa Refrán popular

S

Ontología del ser agridulce y tragicómico i una condición de origen puede definir al fútbol mexicano, es la de pertenecer a esa estirpe única, genial y carismática, que convierte las fallas en virtudes y que a fuerza de ser oxímoron, espejo de contrastes, dualidad tragicómica, caos identitario, termina por caer bien, aunque siempre deja la sensación de que pudo ser heroica: la de los antihéroes. Ya sea por la frase estuvimos a punto de... (ganar un campeonato, definir un juego en penaltis, lucir a nuestra máxima figura en un mundial, salvar un partido en el último minuto, quedar descalificados por un escándalo de corrupción), ya por las formas “actorales” de nuestros futbolistas para conducir sus figuras en ese gran escenario teatral que es un estadio (y también fuera de la cancha), o bien por la estructura oligopólica de su organización interior, que ha propiciado múltiples escándalos y corrupción a lo largo del azaroso siglo xx y lo que va del xxi, México y su fútbol han sido fuente inagotable de lágrimas, risas y amor. México se distingue por utilizar combinaciones imposibles. Es un oxímoron constante, condición del ser agridulce. Por eso posee una cocina que lo mismo mezcla chocolate y chile para el mole, que sal, chile y azúcar en los dulces de tamarindo. Así es el carácter extremo mexicano, también aplicable a su fútbol. Ya merito Sorprende que los deportes exitosos de México sean todos individuales. La especialidad que más medallas ha dado, en las también antiheroicas batallas olímpicas que ha librado nuestro país, son los clavados. Después, la marcha, y el box. Esfuerzos individuales siempre, y naturaleza de arrojo, es lo que se presenta, ante la falta de estructura deportiva, a pesar de haber organizado ya una olimpiada, una universiada, dos campeonatos mundiales y un sinfín de juegos panamericanos y centroamericanos. El fútbol-asociación tendría que ver con el juego sincronizado de 11 elementos, que aparentemente luchan por el mismo objetivo. Sin embargo, en esta ex colonia española, la ex Nueva España, nunca falta un jugador desmotivado, que después de haber dado inmensos momentos de plenitud futbolística, cae en el bache. Así, nuestra selección ha tenido fracasos importantes, guiada por los redentores equivocados y potenciada por dos de las empresas de televisión más importantes de Latinoamérica: Televisa y TV Azteca, que al

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parecer son inolvidables para los medios de comunicación de otros países, pues desde los años ochenta, durante los juegos olímpicos y en los campeonatos mundiales, sus transmisiones y programas han incluido el derroche de dinero para con sus invitados y —claro—, la integración de un equipo creativo-cómico, que resulta a menudo más significativo y entretenido que el mismo equipo nacional (o la delegación olímpica), que a menudo resultan eliminados o descalificados en la primera ronda prevista. El síndrome del Jamaicón 1962. Mundial de Fútbol en Chile. Hasta entonces, México había sido sparring constante de los campeonatos mundiales. A pesar de tener glorias futbolísticas como Horacio Casarín, nunca tuvo ninguna actuación relevante en los mundiales. Durante la concentración, el equipo dirigido por Ignacio Trelles genera un sello de marca eterna: el jugador de Chivas, Jamaicón Villegas, extraña a su mujer, su comida con picante, sus tardes de siesta en Guadalajara. Y se quiere regresar. Al síndrome de la inadaptación del futbolista mexicano se le conoce desde entonces como Síndrome del Jamaicón. Y como el fútbol es regularmente un juego rudo, en el que constantemente se señala su carácter homofóbico, nada peor que referirse a un jugador como Jamaicón, equivalente del “mandilón”, es decir, aquel que usa mandil. Así, la inadaptación al entorno de un país extranjero, a su tipo de fútbol, ha sido una característica del futbolista mexicano, vencido por la obligación individual, que recae siempre en su responsabilidad individual, al que siempre se le obliga a sacar la casta, tener agallas, mostrar pundonor, actuar con coraje: es decir, como dicen los medios electrónicos “dejar todo en la cancha”, lo cual les acarrea desgaste físico y mental, en lugar del uso racional de la inteligencia y la técnica futbolística. Máscaras y cachirules Otro fenómeno inherente a la idiosincrasia mexicana es la capacidad de mostrarnos a través de máscaras, de rostros diferentes. Al margen de la mucha tinta que ha corrido ya en torno al rostro enmascarado del mexicano, y al significado de la otredad que puede representar en sí misma la máscara, un hecho es que hemos tenido siempre deportes —y federaciones deportivas— enmascarados, listos para encubrir situaciones. Esa es la razón por la cual existe todavía una fascinación —consciente o inconsciente— por la llamada “lucha libre”, que en el caso mexicano constituye uno de los espectáculos más recurridos por el público, sin llegarse a constituir plenamente como deporte. El fútbol mexicano ha estado enmascarado, permanece enmascarado desde hace

muchos años: no es capaz de ver hacia dentro de sí mismo, y en lugar de apoyar el surgimiento de nuevos jugadores en todos los clubes, ha aumentado la cuota de extranjeros en los equipos, hasta seis; ha falseado su declaración y mentido en su cédula cuando habla sobre el arbitraje, tan cuestionado siempre, tan afín a la corrupción, y dando ejemplos claros, como haber mandado a un uruguayo como representante del fútbol mexicano, Edgardo Codesal, quien pitó la final de Italia 90 expulsando a Diego Armando Maradona. En 1989, el más nefasto rostro de falsedad se apoderó de la Federación Mexicana de Fútbol, y en pleno certamen centroamericano sub-20, un reportero dio a conocer la verdadera edad de varios miembros de la Selección, resultando mayores incluso a los 23 años de edad. Se conoció como el caso de los cachirules, término con el que se conoce en México a quienes suplantan la edad permitida. La sanción de la FIFA en ese entonces, fue la exclusión de la selección “mayor” del Mundial de Italia 90. Tiempo de compensación: final del drama Para México, para sus futbolistas, no hay nada peor que el drama del tiempo de compensación. Ahí se han ido títulos, acabado carreras deportivas y sellado derrotas abismales. En el tiempo de compensación ha habido trifulcas impensables, que evocan la Roma de los Césares. Si además se definen los partidos mediante penaltis, parece un paso al abismo trágico. Este espectáculo de sangre que la plebe exige siempre en los clásicos AméricaGuadalajara, América-Pumas, América-Cruz Azul, Atlas-Guadalajara, Monterrey-Tigres, es, desde que se dejaron de transmitir al cien por ciento las broncas, una suerte de potencial violencia que se desata en momentos de pésimo arbitraje, donde el cuerpo arbitral es tildado generalmente de vendido, y aunque han sido pocas las comprobaciones, son en cambio muchas las sospechas de que la corrupción llegue hasta los jueces de campo. El juego acaba y el mexicano festeja. Si gana o pierde, de todos modos festeja. Generalmente con alcohol, pues las grandes empresas como Cervecería Modelo, son patrocinadoras importantísimas y su publicidad se permite, a pesar de haber público infantil, lo cual viola la Ley Federal de Radio y Televisión, pero para eso está la ley en México: para ser violada. Festejadores y pachangueros como pocos, los mexicanos utilizan como catarsis la parranda antes, durante y después del cotejo futbolero. Benjamín Anaya. Escritor y poeta mexicano, reside en Chicago. Le va a Brasil. El presente texto es una versión resumida del aparecido en el libro “Futbolistas: Fussball und Lateinamerika. Hoffungen, Helden, Politik und Kommerz”. Berlin, 2006 ju n io 2 0 1 0


Foto: cortesía de Gabriela Hernández Hernández

Club Deportivo San Isidro de Pérez Zeledón

Mal de Patria Gabriela Hernández Hernández

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El “Caso Dallas Cup” n marzo de 2005 el “Club Deportivo San Isidro de Pérez Zeledón”, un equipo de fútbol juvenil que provenía de la Zona Sur de Costa Rica, llegó a Estados Unidos para participar en la prestigiosa Copa Dallas. El resultado de los tres partidos que jugó el equipo fue desastroso: en su primer encuentro le anotaron 11 goles; en el segundo 6 y en el tercero 16. En total 33 goles. El Club Deportivo San Isidro de Pérez Zeledón no logró marcar ni un gol; sus jugadores con dificultad pudieron pasar de la mitad del campo, algunos estaban lesionados y otros fueron descalificados por contar con más edad de la reglamentaria. Tras el torneo ninguno regresó a Costa Rica. Días después se conoció la noticia de que en realidad se trataba de un grupo de muchachos que intentaban emigrar a Estados Unidos y para conseguirlo se hicieron pasar por promesas del fútbol, burlando a las autoridades y medidas migratorias y a los organizadores de la Copa. Habían sido reclutados por un “coyote” (traficante de personas) a quien pagaron una considerable suma de dinero para que los enlazara con familias costarricenses en diferentes destinos de aquel país. Muy pronto el escándalo se disipó y no se habló más del caso ni se supo de los chicos. Hacer un documental Fascinada por la historia, me propuse hacer un documental que me sirviera de excusa para ir en busca de estos jóvenes, conocer su paradero y cómo esta aventura está marcando sus vidas. Mal de Patria se concibe entonces como una gran travesía que sigue los pasos de los muchachos. La búsqueda avanza en una geografía, entre territorios distantes y contrastados, pero es también un viaje por sus emociones, inquietudes y fantasías; su búsqueda personal en plena juventud cuando todo alrededor -la familia, la economía, el país entero- parece desmoronarse. En el camino encontraremos también a otros personajes que se involun ú mero 7 6

cran en la trama: el reportero de un diario local sensacionalista quien dio a conocer la primicia; directivos de clubes de fútbol y autoridades de migración sorprendidos por la noticia; el médico que alertó sobre la mala condición física de los supuestos futbolistas; las familias de Dallas que acogieron a los chicos en sus mansiones como verdaderas estrellas de fútbol; jugadores del River Plata, el Glen Shields Sun Devils y el Chicago Magic, equipos a los que se enfrentó el simulado Club Deportivo de Pérez Zeledón; las humildes familias que aguardan a sus hijos en los pueblos de la Zona Sur de Costa Rica, así como sus vecinos y allegados. Mi intención fue acercarme a los personajes hasta lograr una reflexión honesta sobre esta pequeña hazaña, este ingenioso plan, este viaje emprendido, pasando por distintos estados de ánimo: desde el humor hasta la añoranza, el “mal de patria”. Poco a poco se crearía una especie de mosaico, con situaciones y relatos, en el que se explora la realidad y el imaginario de esta experiencia que comienza como una travesura y termina siendo el retrato de todo un país en la búsqueda y recomposición de su identidad. Al final de la película volveríamos al punto de partida. De nuevo una noticia en los medios y la idea de que el flujo migratorio es precisamente eso, un flujo continuo, imparable: otro grupo de jóvenes costarricenses -también de la Zona Sur- fue detenido en México intentando ingresar en los Estados Unidos. Esta vez los muchachos fingieron ser una delegación de karatekas. ¿Por qué? Inicialmente me propuse hacer una película de migrantes costarricenses en Estados Unidos porque es precisamente un tema del que no se habla. Seguimos convencidos de que los costarricenses casi no emigran: ¿quién querría irse de la “Suiza centroamericana”? Pero lo cierto es que tenemos que empezar por admitir que los “ticos” también emigran y que éste es un fenómeno que atraviesa como un gran eje la realidad del país.

Creo que al abordar el tema de la emigración hacia los Estados Unidos podemos hacer una lectura de lo que ha pasado en Costa Rica en los últimos 25 años, ya que es con la aplicación de un modelo económico neoliberal (años 80) que las zonas tradicionalmente agrarias se desarticulan y terminan expulsando a su población. La falta de empleo y perspectivas hace que muchos jóvenes decidan probar suerte fuera del país. Es de estas regiones y circunstancias de donde salen nuestros personajes. El resultado es que hoy muchos costarricenses reafirman sus raíces culturales o recomponen su identidad desde su condición de migrantes. Mi principal preocupación es la gente, expuesta en su vulnerabilidad, pero también en su vitalidad. Más que la certeza de la migración, lo que personalmente me interesa es reflejar y reconocer la crisis que vivimos como sociedad y ese sentido de pérdida y expulsión del “paraíso” que experimentamos. Se trata de remover una serie de invenciones sobre nuestro pasado y enfrentarnos a la interrogante de quiénes finalmente somos los y las costarricenses. A medida que me adentro en el proceso de formulación de este proyecto, me doy cuenta de que un sector de la población que se ha visto particularmente afectado es el de los jóvenes, con sus aspiraciones y valores trastocados. Esta película se trata fundamentalmente de lo que significa crecer o ser joven en estos tiempos, en esta sociedad, en este país que ya no es el mismo y quién sabe si alguna vez fue lo que legendariamente se dijo. Seguir a los chicos del falso equipo de fútbol, intentar comprenderlos, mostrar lo que están haciendo o esperan lograr, será entonces como retratar a un país entero -Costa Rica- en la búsqueda de su identidad. En medio de una nación que se resquebraja, de un modelo y un mito agotados, del impacto de la globalización, surgen nuestros audaces héroes, las estrellas de cine en una hazaña al mejor estilo costarricense: una película sobre migrantes que también hace reír.

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Gabriela Hernández Hernández es cineasta costarricense. Afirma que Holanda será campeón mundial venciendo a España.

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El fútbol caribe y su épica de la derrota Luis Alejandro Ordóñez

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n el béisbol, el término pelota caribe se refiere al estilo de juego de países como Cuba, Panamá, Nicaragua, Venezuela, Puerto Rico y República Dominicana. Jugar caribe significa que un pelotero intente ganar una base cuando otros jugadores simplemente estarían esperando un nuevo turno del bateador; o tratar de sacar out a un corredor aun cuando el umpire ya lo declaró quieto. La pelota caribe es sinónimo de picardía y agilidad mental, de estar tan metido dentro del juego que se es capaz de ganar un partido tomando ventaja del más mínimo detalle. Pero, ¿se podría decir lo mismo del fútbol que se juega en el Caribe? ¿Tiene identidad propia ese fútbol? Pareciera que cuando se recorre el mapa del Mar Caribe pensándolo futbolísticamente, el encuentro está lleno de ausencias, de equívocos y de nostalgia. Las ausencias Países importantes en la región, como Cuba, Nicaragua, Puerto Rico y República Dominicana, tienen una muy marginal tradición futbolística y en la actualidad su presencia en el escenario futbolero mundial es meramente anecdótica. Impresiona que atletas tan poderosos como los cubanos o los dominicanos no le hayan dado nombres propios de peso al fútbol, independientemente de la debilidad de sus selecciones. Sin embargo, las ausencias más importantes son las de los jugadores caribeños que por ser parte de islas inglesas, holandesas o francesas nutren a esos países del continente europeo. Con selección propia y recientes victorias en la Copa de Oro de CONCACAF (Confederación del Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol), pero no afiliada a la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación), la isla Guadalupe es el caso más emblemático de las ausencias sobre las que está construido el fútbol caribeño. Guadalupe es más importante para Francia que para el Caribe, a tal punto que famosos jugadores que han pasado por la selección gala como Jocelyn Angloma, Liliam Thuram y Thierry Henry son de la pequeña isla caribeña. Henry y sobre todo Thuram, fueron indispensables para el título de campeón mundial que Francia logró en 1998.

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Los equívocos La identidad de la pequeña pero muy turística costa caribeña mexicana se diluye dentro de la poderosa identidad de la península de Yucatán; Costa Rica y Panamá viven a dos aguas, entre el Océano Pacífico y el Mar Caribe, por lo que llamarlas naciones caribeñas es como contar sólo la mitad de una historia; Colombia y Venezuela están obligadas a darle la espalda al Caribe a la hora de jugar fútbol, debido a su condición de países sudamericanos y por ello pertenecientes a una confederación distinta a la caribeña; Jamaica, Haití o Trinidad son presencias esporádicas y por eso exóticas en la gran escena internacional. El toque mágico de Carlos Valderrama nunca fue caribeño, aunque el jugador nació en Santa Marta, a orillas del Caribe colombiano. Su toque siempre fue sudamericano y por eso lo llamaban “el pibe”. La fuerza incontenible de Dwight Yorke pisando el área es tan inseparable de su camiseta roja del Manchester United que parecía un delantero típicamente inglés, y cuando el mundo lo vio con su camiseta roja de Trinidad y Tobago en el Mundial de 2006, ya era un veterano al borde del retiro que jugaba de mediocampista de contención para poder aguantar el trajín de un partido completo. Al fútbol duro, recio, de contacto permanentemente al borde de la mala intención de los jugadores jamaiquinos, siempre le faltará quienes reivindiquen pertenecer a la misma tradición, aunque a la hora de la verdad todos quisieran tener defensas jamaiquinos en la alineación.

La nostalgia La actuación de la selección cubana en el lejano Mundial de 1938; la de Honduras en España 1982, eliminada tras perder contra Yugoslavia por un penalty en el minuto 88; la derrota 2-0 de Trinidad y Tobago frente a Inglaterra en el 2006, que dejó a muchos con las ganas de ver la rebelión de los súbditos frente a la corona; el gran juego de Costa Rica que lo puso todo en la cancha y fue capaz de anotarle dos goles a Brasil en el Mundial de 2002, sólo que Brasil anotó cinco; los suspiros de Venezuela cada vez que termina con las manos vacías en las eliminatorias sudamericanas, creyendo que todo sería distinto si fuera parte de CONCACAF. ¿Son las ausencias, los equívocos y la nostalgia suficientes para unir en un estilo de juego al Caribe? ¿Son aspectos característicos de una identidad? Si algo une al Caribe futbolístico es la derrota. Con sus pequeños países, sus selecciones pobres que tienen que enfrentarse a gigantes económicos, el Caribe es una región futbolística del “hasta aquí pudimos” y nos celebramos por ello. El famoso “jugamos como nunca, perdimos como siempre”, tarde o temprano será utilizado para explicar la actuación de una selección caribeña. Por eso, pareciera que Colombia nunca fue menos caribe que cuando le ganó 5-0 a Argentina en la clasificación al Mundial de 1994, y nunca lo fue más que cuando perdió con Estados Unidos en ese Mundial. Así mismo, México es Imperio Azteca al exhibir sus 13 participaciones mundialistas, número que supera al de países como Inglaterra, Francia, España y Uruguay, pero luce pequeña costa caribeña al no haber podido alcanzar los cuartos de final sino dos veces en su historia, las dos veces que fue anfitrión de la cita. Por suerte para los países que se bañan en el Caribe, desde que el Maracanazo hiciera más grande a Brasil que a Uruguay, el fútbol es el único deporte capaz de construir una verdadera épica de la derrota. Luis Alejandro Ordóñez, escritor venezolano, reside en Chicago. Apuesta por Costa de Marfil.

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Yo fútbol, tú fútbol, ellos fútbol… Verónica Lucuy Alandia

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eresa empezó a jugar fútbol en la secundaria. No era común en ese entonces ver jugar a mujeres, menos a una que juegue tan bien y bonito. Pasa que en Bolivia, como en otros países latinoamericanos, no había una predisposición social que aliente a las niñas a jugar un deporte concebido como masculino. Tampoco había una economía familiar que solvente la formación de organizaciones voluntarias que promuevan un deporte, como las ligas comunitarias de fútbol infantil organizadas por padres voluntarios en el municipio de cada ciudad. La liga de fútbol infantil del suburbio de Vernon Hills este año ha logrado congregar a 500 escolares, mencionaba el delegado principal Patricio Meneses. Pese a las restricciones de su tiempo, la fama de esta muchacha Teresa fue creciendo. Empezaron a llegar jóvenes de otros colegios para verla jugar. Todos comentaban su velocidad y ligereza para llevar la pelota al arco esquivando a las demás. Decían algunos eufóricos que jugaba como Ronaldo, quien entonces militaba en el PSV Eindhoven de Holanda; como Pelé, porque no comete faltas, respondían los mayores. También la llamaban Teresa Maradona. No había otra jugadora en ningún otro colegio con una barra de fans más grande que aquella. Seguro que si Messi hubiera jugado en ese entonces la hubieran apodado, no La Pulga, sino la Pulguita. También es seguro que, si la Pulguita Teresa hubiera vivido en Estados Unidos, Suiza, Noruega, habría sido prontamente reclutada por algún buen club para hacer carrera. Hasta ahora no deja de sorprenderme la pasión con la que se congregaban todos esos varones para ver a la Pulguita Teresa pasar y recibir la pelota, cabecear, gambetear y arremeter como un tornado hasta el arco para golear, siempre golear. ¿Sentirán la misma pasión hombres de otras culturas y países? Pues no, no creo. Por ejemplo, este padre de la liga comunitaria, gran fan de los Bears, me decía que al hombre norteamericano que juega al béisbol, al fútbol americano o al básquetbol, le tiene sin cuidado que sus hijas, novias o hermanas jueguen al soccer y recalca que él ya está resignado a que su única hija prefiera soccer y no softball. Un padre hindú respondía que le es sorprendente que su hija sea tan talentosa para un deporte que él considera totalmente ajeno. Otro hindú aclaraba que la violencia del fútbol no es compatible con su idiosincrasia y que él tenía a sus hijos allí para socializar y hacer deporte. En el caso de la Pulguita Teresa la violencia tampoco era compatible con ella, pero aprendió lo que debía cuando empezó a recibir codazos, empujones, patadas, insultos, amenazas… Su gran barra de fans le pedía responder con fuego. Finalmente,

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en uno de sus partidos, la Pulguita agarró de la camiseta a la muchacha que le propinó el trigésimo codazo en el busto y la zarandeó gritándole a voz en cuello que no vuelva a pegarle más y sin darle tiempo a responder, desde su menuda estatura la Pulguita levantó a la agresora por los aires y la aventó fuera de la cancha, como en una película. Inmediatamente sonó el pito del árbitro y a coro un estruendo de vivas ovacionando sus talentos combativos. Una tarjeta roja la sacó de la cancha, pero salió sobre los hombros de su gran barra. En esta liga comunitaria de fútbol hemos visto todo tipo de reacciones que muestran las diferencias con que cada cultura vive el fenómeno del fútbol. Hay este padre coreano mirando el partido con los brazos cruzados, estático como un samurái, cada vez que le meten un gol a su hijo, o el niño se equivoca en algo, nos comenta que se le abre más su úlcera. En contraparte, este padre boliviano, frustrado en su puesto de espectador, les grita a los jugadores dónde correr, mediocampistas dispersarse, defensa a la izquierda, arquero quieto allí, pasa el balón, patea…ya que los dos entrenadores voluntarios, uno de la India y el otro de Ohio, permanecen mudos y sonrientes. Las madres gringas opinan que él debería ser el coach; otras no saben cómo gritarles a sus hijas delante de todos que usen el estilo Elizabeth Lambert. En un medio tiempo un padre italiano, parecido a Al Pacino, le advierte a su hijo que si el entrenador lo manda a ir al arco él deberá responderle no thank you, coach y acomodarse como delantero; notoriamente al niño no le agrada tal orden. Un padre polaco, de rodillas en el césped en cada partido, despacha a su hijo al campo de batalla, digo de juego, haciéndole la señal de la cruz. Hay también un abuelo irlandés que le grita a la nieta que vigile que no hayan franceses que metan la mano y seguido se queja de que no vendan cerveza. Un padre de nacionalidad indefinida sostiene que no deberían mezclar niños y niñas en el juego, que las mujeres tienen otra modalidad y que él no está dispuesto a invertir su tiempo en verlas jugar, que pamplinas con el fútbol femenino. Sabemos que en este complejo de nacionalidades el fanatismo por el fútbol se manifiesta de muchas formas. La manera en que

amamos el fútbol, en que dejamos que nos represente, la forma en que asumimos al adversario, en cómo le enseñamos a los hijos a asumir a ese adversario… Quizá este último sea la clave de paz y entendimiento en este salpicón de nacionalidades. Este padre con acento de KGB le grita al hijo que no le importa que fulanito sea su amiguito, que en la cancha es su rival y la pelota tiene que atravesarlo para llegar al arco; el niño de 6 años respondió con lágrimas y se ganó un empujón por ello. Hay otro niño que tampoco quiere jugar contra sus mejores amigos, pero al contrario, le dicen que se preocupe de jugar bonito y cuidar de sus amigos. La relación con los padres, dicen los estudios, durante los primeros años de vida es determinante para la construcción de la identidad individual. Entonces, ¿la relación de estos padres con el fútbol influenciará y determinará esa identidad en los niños? Si estas primeras vivencias son cruciales para la construcción de sus identidades, ¿qué les estamos enseñando a nuestros hijos en esas canchas? Sabemos que existen estilos tanto regionales como nacionales de jugar fútbol. ¿Representan esos estilos la identidad de cada región? ¿No es esto un mito? Pareciera entonces que la idiosincrasia de un país se traduce en su forma de jugar al fútbol, dime como juega tu selección y te

diré quién eres. Unos equipos son creativos y espontáneos, otros violentos y persistentes, unos tramposos y escurridizos, otros rígidos o sistemáticos, otros estéticos. Para bien o para mal, aquí, en este próspero y lindo suburbio, todos estamos mezclados. Verónica Lucuy Alandia, boliviana. Dentista y escritora, es miembro del consejo editorial de contratiempo. Espera que el campeón mundial sea Camerún. África lo necesita. contratiempo

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Jaleos y Denuncias de Stanislaw Jaroszek Nueva publicaci贸n de Ediciones Vocesueltas ventas: info@revistacontratiempo.com 10 contratiempo

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Hace dos inviernos Jorge García llegó a los talleres literarios de contratiempo con dos poemas en verso libre que no lograron llegar a la otra orilla. Tenía un año de haber dejado su Cuba natal. Llegó a la Florida y como se hartó de escuchar el nombre de Fidel cada tres frases, se vino a Chicago. En Matanzas había escrito décimas y sonetos, pero quería alejarse de toda rigidez. Como todo ser entregado, resucitó al tercer día, y el Chicago de enero y de febrero se volvió su batey de Cuba: Jorge nos sorprendió con una serie de poemas en los que todo el humor y la ironía partían de su propia existencia. Ahora, después de haber asentado su hogar literario en Chicago, ha regresado al soneto, y en él parece decirnos que el soneto sólo es uno; que los escritos por Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda y César Vallejo son parte del soneto de Martí y de Quevedo, y que él, Jorge García de la Fe, es una sílaba, una nota más de este canto interminable.

Todas las imágenes que ilustran Deshoras son obras de René Arceo


Absorto me refugio casi siempre Absorto me refugio casi siempre en los cálidos gestos de las cosas, por eso si las flores son hermosas, pudiera equivocarme de noviembre. Quizás en el jardín del tiempo siembres futuras otoñales mariposas y yo negocie, al néctar de las rosas, tus besos atrevidos y bimembres. Así me voy anclando cada instante, que el alma dulcemente saborea, a cada percepción significante; pues la sustancia del vivir, gotea. Aunque filosofar es importante primero soy un cuerpo que desea.

Detalle de: 2007 Madness, Linocut 13.5x13

Éste es mi corazón; el partidario A Jochy Herrera “A veces me lo busco y se ha escondido” (*) Sonetos, Carilda Oliver Labra Éste es mi corazón; el partidario (*) de causas imposibles. El que late zurcido por la ciencia. Su combate se libra en estertores. A diario me arrastra a inesperado laberinto. Llena de miel mi tórax. Fluye y crece su misteriosa savia. Se estremece oscuro, apasionado, tan distinto

Detalle de: 1999 Homage to Carlos A Cortez, Linocut 10.5x18”

Umbrío por la pena, casi bruno “¡Cuánto penar para morirse uno!” (*) El rayo que no cesa, Miguel Hernández Umbrío por la pena, casi bruno, (*) apenas sobrevivo. Soy mi sombra. Macabro el sobrenombre que me nombra y no me pudre el nombre. Desayuno

a la razón que todo lo procesa. El cómplice que en sístole se aprieta cual pájaro cautivo de mi pecho en diástole renueva su promesa. Aunque la vida a veces me lo agrieta, lo pongo a salvo de cualquier despecho.

Quiero escribir, pero me sale espuma

cenizas con sabor a incertidumbre. La soledad taladra. La penumbra agranda cicatrices; y deslumbra la luz que sana el mal, la podredumbre.

Quiero escribir, pero me sale espuma, (*) garabatos insípidos. Intento inocular mi verbo de argumento inútilmente. Ciégame la bruma.

Yo moriré de muerte como un hombre que siempre supo su destino breve; pero antes abriré para que vibre

Lamento que mi empeño se consuma sin predicar mi credo. Arrastra el viento pedazos de mi voz, y me atormento de tanta insensatez estéril. Pluma,

el ubérrimo umbral de mi pronombre. Aquel viejo rencor no me conmueve; ¡Amar y perdonar me han hecho libre!

¿por qué no te confiesas con mi alma? De amor estoy herido, mas no logro preñar unas palabras de sustancia ni darle a mis angustias rumbo. Calma, no tengo, porque todo lo malogro. Traiciono lo que digo, ¿es la distancia? (*) “Intensidad y Altura”, Poemas humanos, Cé

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Arrastro un esqueleto adolorido “Falta la vida, asiste lo vivido, y no ha calamidad que no me ronde” Sonetos, Francisco de Quevedo Arrastro un esqueleto adolorido que me prestaron hace algunos años y ya me apesta el cuerpo a desengaños que al alma testaruda no han vencido. Espero de la vida más fracasos porque los golpes me hacen más iluso de comenzar cada mañana, incluso, si los placeres se hacen más escasos. Pero le digo al hombre que me habita: “Despide y agradece la jornada pues ya se va acabando la visita que comenzó con llantos y nalgadas. Del almanaque no se resucita, recoge y vamos que no somos nada”.

El día, la ilusión es devorada El día, la ilusión es devorada por las fauces del tiempo. Ciego pozo de negras piedras triturando el gozo, las engañosas citas con la nada; el ruin instante que furtivo corre se entrega a fatuidad. ¡Qué gran dolor el cielo pudre! La marchita flor de alucinada mariposa es torre, y ya no hay margen para contemplar el brillante fulgor de la mañana; ni puedes con la tarde dialogar: su mustia luz se exilia allá lejana porque la noche viene confirmar que es necia la frivolidad humana.

2001 Blue Angel, Warm Heart_ Linocut 28x18

Es hoy: todo el ayer se fue cayendo Fraternalmente a Febronio Zatarain “Las Horas mi locura las esconde” Sonetos, Francisco de Quevedo Es hoy: todo el ayer se fue cayendo (*) al yermo latifundio del olvido. Imágenes desertan. Lo vivido regresa disfrazado. Voy tejiendo y destejiendo una madeja trunca. Es hoy eso que ayer era mañana. El tiempo es una bestia. Sin ventana herido vaga el horizonte. Nunca prometo matrimonio a la memoria. Es hoy prófugo río. Cada instante naufraga en catarata que se exilia al quirófano muerto de la historia. Mi oscura biografía, ¡qué importante! Un simple fósforo en fugaz vigilia. (*) Soneto XLIX, Pablo Neruda

Detalle de: El Poeta, Serigraph, 22x16”, 2008

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EL ARTE DE RENÉ ARCEO: ENTRE LA ESPONTANEIDAD Y EL DOMINIO DE LA TÉCNICA.

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1979. A pesar de que tenía aspiraciones y facilidades para las artes visuales desde muy joven, fue hasta llegar a Chicago que se formó como pintor y grabador gracias a una beca que le permitió estudiar en el Art Institute. Arceo pertenece, por tanto, a un grupo que se encuentra en medio de dos generaciones: los artistas de origen mexicano nacidos en Estados Unidos y la nueva generación de artistas migrantes que se formaron en México, pero que han sido empujados a salir de su país por motivos personales, económicos o incluso artísticos. Gracias a su abierta personalidad y gran disposición para el trabajo colectivo, Arceo ha podido ser puente entre ambas generaciones. Su trabajo como artista grafico y coordinador de varias carpetas de grabados le ha permitido, además, trabajar con una gran diversidad de creadores radicados en México, Estados Unidos, Canadá y Europa. Su multifacética carrera como curador, activista y educador se refleja también en su trabajo como artista y artesano. Los textos y las imágenes incluidas en el libro constatan esa versatilidad cultural que posee y que le permiten conciliar dualidades formales en su trabajo, como por ejemplo, imprimirle un carácter “abstracto” a obras figurativas

o mostrar una “espontaneidad contagiosa” junto a un enorme dominio de la técnica. Esta habilidad de conciliar tensiones es lo que le imprime un carácter tradicional y moderno a su obra. Y ha sido sin duda Julio Rangel, uno de los autores del libro, quien mejor ha puesto en palabras esas “certezas e intuiciones” que caracterizan su trabajo artístico: “La obra de René Arceo”, dice Rangel, “es todo movimiento, un trayecto gobernado por el ritmo, donde la línea parece danzar en una deriva de la que surgen perfiles, peces, mazorcas y serpientes”. Obviamente, el contenido de su trabajo no se reduce a los tópicos mencionados. Arceo es además un artista que ha llegado un punto de madurez que le permite tocar temas sociales sin poner en riesgo la calidad y la capacidad de experimentación formal en su trabajo. La doble dimensión estética y política que caracterizan sobre todo su obra grafica ha colocado a Arceo en una lista de artistas que incluye nombres de la talla de Francisco Goya, Kathe Kollwitz, Guadalupe Posada, Elizabeth Catlett, Leopoldo Méndez y Sue Coe, entre muchos otros. Víctor M. Espinosa es fotógrafo y candidato a doctor en sociología del arte por la Universidad Northwestern.

mirada cómplice

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l 23 de junio se presenta en Casa Michoacán el libro sobre la vida y el arte de René Arceo titulado “Entre lo instintivo y lo racional”. El libro ha sido editado por Francisco Piña, por lo que se suma a su lista de proyectos editoriales que incluyen la primera monografía sobre Marcos Raya (2004) y el excelente libro sobre el arte de Gabriel Villa (2007). Como lo indica en el prologo el sociólogo y coleccionista de arte, Gilberto Cárdenas, esta publicación viene a cumplir con un “largamente demorado tributo” a uno de los artistas y activistas más respetados en la comunidad mexicana de Chicago. El trabajo de René ha comenzado, además, a ganar reconocimiento a nivel nacional dentro del mundo del arte latino. Además de formar parte de importantes colecciones públicas y privadas, Arceo es uno de los ocho artistas de Chicago incluidos en lo que ha sido considerado como la biblia del arte chicano: Contemporary Chicana and Chicano Art: Artists, Work, Culture, and Education, dos tomos bellamente ilustrados y publicados por Bilingual Press (2002). Arceo es un artista migrante nacido en el estado mexicano de Michoacán, y que ha vivido en la Ciudad de los Vientos desde

Víctor Espinosa

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1. En el sueño, Linocut 12x12”, 2007 2. Dos experiencias, una intensidad, Linocut, 9.5x14.5”, 2003 3. Najual, Linocut 14.5x9”, Sepia 4. Glutony, Linocut 17.5x12, Black, 1996

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Tú sabes las secretas galerías En la limitación de mis orillas A Karelia Drake, de Cuba En la limitación de mis orillas, (*) cautivo de mi carne vivo preso. Soy un rebelde espíritu poseso en una férrea ergástula. Semillas planto en el surco de la intrascendencia. Del polvo voy al polvo que aniquila la luz que irradio. El tiempo me mutila como un inquisidor. Esta existencia

Tú sabes las secretas galerías (*) del laberinto de mis sentimientos. Conoces el jardín, los aposentos ocultos de mi alma. Fluyen días en la clepsidra hermética de un sueño. Te espero en la ensenada de una nube; te arrastras como caracol que sube sin alcanzar mi vientre. Vano empeño: salvar esta distancia que nos hiere. Yo me revuelco en una cama rota con muertas mariposas amarillas

me duele en una uña y en el alma. Yo grito, me sublevo inútilmente contra las contingencias del destino;

y tú en el fin del mundo. ¿Por qué quiere cobrar el desamor su artera cuota trayéndome angustiosas pesadillas?

convoco la cordura. No me calma su mano compasiva el cráneo hirviente. ¡Qué guerra entre lo humano y lo divino!

(*)Y nada importa ya que el vino de oro, Antonio Machado

(*) Al soneto con mi alma, Juan Ramón Jiménez

Loco de amor, de soledad, de espanto Loco de amor, de soledad, de espanto (*) por no encontrar un ser en quien volcarme, desangelado voy a torturarme a mis íntimas entrañas. Quebranto la rosada tarde ingenua; desdigo las palabras encendidas; lacero más mi llaga; desato un aguacero de plomo, azufre y rabia; desabrigo

Detalle de: De La Tierra Somos, Linocut 9x14.5”, 2009

Tú nunca entenderás lo que te quiero Tú nunca entenderás lo que te quiero, (*) porque la boca calla lo que el pecho declara escandalosamente. Techo soy de un volcán que vive en ascuas. Muero

al medroso sujeto que me habita; lo condeno al infierno, en cuerpo y alma, de vivir padeciendo por su objeto cual un lamento que no resucita. Y como ya no puedo tener calma; por último, destruyo este soneto. (*)Hierro, Versos Libres, José Martí

con este sentimiento que te oculto y me reprimo. ¿Cómo confesarte que me perturbas? ¿Debo distanciarte de mis hormonas sublevadas? ¿Multo al corazón por su infracción grosera? ¿Lo condeno a ser pozo de silencio? ¿Le digo a mi animal que se abochorne de estar en celo en plena primavera cuando todo tu cuerpo reverencio? ¿Tú crees que de tus ráfagas retorne? (*) El amor duerme, Federico García Lorca Detalle de: El Poeta, Serigraph, 22x16”, 2008

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Desde este corredor de la memoria Desde este corredor de la memoria, las cosas amarradas a mi vida, evoco: la canción, la despedida, la foto, el libro, la dedicatoria, la carta, el crucifijo, la escalera, el sí, la nube, el tedio, los zapatos, el parque, aquel olor, los garabatos, la profesora, el tren, la flor, la acera, Detalle de: Pescado Blanco en Rio Chicago, Linocut 9.5x14.5”, 2003

Sentado sobre toda mi tristeza “Esta tarde llueve como nunca;y no tengo ganas de vivir, corazón”. Heces, César Vallejo Sentado sobre toda mi tristeza, me doy golpes de pecho, hurgo la herida; y bebo el agrio caldo de mi vida en sorbos sazonados de crudeza. Tamañas soledades me visitan, el corazón recoge sus pedazos; y abrazo el hueco espacio de mis brazos, incestuándome el alma. Sólo habitan en mí cuerpos etéreos e intangibles. Tengo bárbara sed de cercanía; y temo que mi flor marchite mustia de oníricos orgasmos imposibles. Odio ser hostia de mi eucaristía y sacerdote de mi propia angustia.

Dejemos a esos dos en el camino Dejemos a esos dos en el camino, congelados. Tú y yo ya somos otros mirando diferente. No hay nosotros para esta nueva aurora. Voló el trino

el pueblo, aquella vida, el cementerio, la gente buena, mi circuncisión, el accidente, el chiste, el día de playa, tu sexo, el aguacero, aquel misterio, la vez primera, mi preocupación. ¿Con quién se quedarán cuando me vaya?

Detrás de los barrotes de mis versos Detrás de los barrotes de mis versos, soy un puro artificio, una mentira; mi personaje se interpreta y mira sus íntimos resortes, sus reversos. Fabulo con mis luces y mis sombras; y ya no sé si sueño lo que vivo, si vivo mi sueño. Estoy cautivo en mi propio espejismo. ¿Tú me nombras? ¿Pero a qué títere mortal apelas, a la entelequia que me has construido o al hueco donde no me reconozco? ¿Sabes todo de mí? ¿Me desmantelas? ¿Descifras esta hipótesis que he sido? ¿Te atreves a decirme: Te conozco?

del pájaro del cual éramos alas. Se evaporó el encanto. Duele mucho mascar la realidad. Habla, te escucho. Tu boca aborta flores; siento balas; tus ojos cantan lo que no me dices. Lo tengo que admitir, otra no queda: iremos a otras fuentes y migajas de pan. Me dejas estas cicatrices en carne viva. Es otra tu vereda. Queda fuego en mi pecho. Me amortajas.

2008 Cycle of Life, Linocut & watercolor 28x18” número 76

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De nacer a morir soy intervalo De nacer a morir soy intervalo cual breve fósforo en la eternidad; y cuando así me pienso una ansiedad me asusta el alma. Pero es un regalo saber que irá mi efecto mariposa relampagueando todo el universo; y expira mi dolor en este verso si me hinco con la espina de una rosa. Quisiera incinerarme en amor bueno antes que se consuma mi pabilo; donarme como un órgano; ser lumbre hasta los huesos; ser el fértil cieno donde se vuelva la semilla al hilo de una imperecedera muchedumbre.

Inútilmente alargo este momento 2009 Monarca Sobre Chicago, Linocut & watercolor 14.5x10 “

Inútilmente alargo este momento; se escapa entre mis dedos en huida como la inevitable despedida de un tren que ya se pone en movimiento. Te vas, me voy; más bien, los dos nos vamos. La eternidad es irse y todo encuentro apesta a muerte. Algo se rompe dentro y el tiempo se hace trizas. Preguntamos a Dios por qué es así de cruel la vida; pero él también de desamor se queja, mordido por antiguos desengaños. Estamos solos frente a la embestida; desamparados de esa puta vieja en el burdel ingrato de los años.

Ansias de aniquilarme sólo siento Ansias de aniquilarme sólo siento, (*) de retornar gozoso al infinito; y liberar mi cuerpo del maldito pozo de su esclavitud. Me ausento del Sísifo al que ruedo condenado. Quisiera vivenciar el amor mismo y despeñarme rápido al abismo, dejar de ser. Estoy aprisionado en esta cárcel burda del apego. Negocio cada día inevitables, prosaicos pactos con la puta vida. Sospecho que este afán es sólo un juego de cartesianas tesis contrastables. Entonces, mi cerebro se suicida. Nihilismo, Julián del Casal

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enry Godínez no sólo es el curador del próximo festival de teatro latino en Chicago, también es el fundador del Festival en el Teatro Goodman y dirige la obra central de este año, “The Sins of Sor Juana” (Los Pecados de Sor Juana). Para este quinto festival, Henry se inspiró en dos hitos de la historia mexicana- el centenario de la Revolución y el bicentenario de la Independencia de México. Godínez sostuvo la siguiente conversación con contratriempo: CT: ¿Cómo nace el festival de teatro latino en Chicago? HG: A fin de crear un público latino, comienza en el viejo Goodman con la obra “In Zoot Suit” de Luis Valdez, a quien considero el padre del teatro latino. Pero después del 11 de septiembre del 2001 todo cambió. Se cuidaban mucho los temas de las obras, tenían que ser típicas americanas. No querían arriesgarse, después de un tiempo tuve que hablar con mis jefes, les recordé el éxito que tuvimos. Nos habíamos olvidado del público que ya habíamos creado. Hablé con Roche Schulfer, director del Goodman. Le dije que después de ver el increíble festival de teatro latino en Miami con compañías de Latinoamérica y España, teníamos que hacer lo mismo en Chicago. Hablé con Mario Ernesto Sánchez, el director del festival en Miami. Al siguiente verano trajimos un par de compañías internacionales al Goodman: la compañía mexicana Teatro de Ciertos Habitantes y la compañía Marta Carrasco de España. La intención también ha sido que grupos nacionales y grupos locales participen en el Festival. Al principio se presentó cada año, pero después de dos años nos dimos cuenta que era mucho trabajo, decidimos que fuera cada dos años. CT: ¿Cuál es el beneficio para el festival de hacerlo en el Teatro Goodman? HG: Yo creo que es muy importante tener teatro latino en la comunidad pero también es importante tenerlo en las compañías más importantes de la ciudad. Tener una presencia latina en las grandes salas culturales de Chicago. No creo que el arte latino deba quedarse en su comunidad. Debemos incluir la cultura latina en todo. Somos muchos y vamos a ser más. CT: ¿Cómo y por qué van a reflejar el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución mexicana en el festival? HG: Me interesa más que nada la Revolución, esa palabra encierra muchas cosas. La Revolución duró cien años, yo no creo que ninguna revolución realmente se termina, mira Cuba. Por eso me interesa muchísimo Teatro Buendía, es una de las formas de reflejar en el festival la revolución, los cubanos enamorados de su país, al mismo tiempo lo critican duramente. El teatro es un espejo de la sociedad que representan. Esta es la primera vez que una compañía de teatro cubano se presenta en los Estados Unidos, es una revolución. Debe existir una diferencia entre la política y el arte. El intercambio nunca debe frenarse por problemas políticos, es una forma de poder cambiar las cosas.

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CT: ¿Cuál es la diferencia del primer festival a este? HG: La afluencia de público ha aumentado cada año. La gente tiene mucho interés, cada vez viene más gente latina. Yo no quiero que nada más vengan al festival, tienen que venir a todo. Si mis jefes se dan cuenta que hay más latinos en todas las obras, durante todo el año, yo tengo el poder de decirles que tenemos una responsabilidad con nuestro público latino de tener más historias latinas, todo el tiempo, no solo en el festival, pero si no vienen yo no tengo ningún poder. La gente tiene que venir, me doy cuenta que viene mucho público que no es latino que está interesado en la cultura, en nuestro lenguaje, aunque no hablen español. Vienen a ver un estilo de teatro que no hay aquí. CT: ¿Cómo escogen a las compañías que se presentan en el Festival? HG: Las veo, si tengo un DVD se las enseño a mis colegas. Si están de acuerdo y es una compañía interesante se le invita. Ponemos sobre la mesa una variedad, las posibilidades y entonces nos damos una idea del presupuesto que tenemos, combinamos los temas, las obras, para armar un festival interesante. Henry Godínez

Teatro latino en Chicago:

Conversación con Henry Godínez Tanya Victoria Al principio del Festival hacemos una adaptación de “Memoria de fuego” de Eduardo Galeano, una lectura de una hora. Escogimos partes de los tres libros, el tema es la investigación de las raíces del impulso revolucionario en las Américas, revolución que no es típica. CT: ¿Qué sigue después de esto? HG: A mí lo que me gustaría, mi sueño, es que haya una colaboración con Cuba, llevar actores locales, actores de Chicago a Cuba y traer mas compañías teatrales acá. El sistema en Cuba es diferente, nosotros ensayamos por cuatro semanas una obra, ellos investigan la obra durante 8 meses. Necesitamos una retroalimentación. Siendo cubano americano soy un apasionado de la cultura cubana, del futuro del país, quiero que los artistas tengan un intercambio a un gran nivel. Hay mucha tristeza conectada con el pasado, de los dos lados, la gente en Cuba y los cubanos acá. Debemos perdonar para crear cosas buenas. Debemos de irnos de este mundo dejándolo un poquito mejor de lo que era cuando llegamos.

CT: ¿Para ti, quién es Henry Godínez? HG: Alguien que ha tenido mucha buena fortuna, alguien que ha tenido el gran placer de muchos buenos amigos, de colegas, porque solo no soy nada. Esta es la verdad, yo no hago nada solo, tuve la muy buena fortuna de entrar a este teatro con la ayuda de mucha gente, de editores, la tuya que me entrevistas, de directores, de gente de negocios, porque me apoyan, para mí es muy importante el trabajo en equipo. CT: ¿Cuál es tu consejo para quien quiere seguir tus pasos? HG: Nutrir la pasión. Yo no soy el mejor, he tenido suerte y nada me ha interesado más que el teatro. Tengo un interés especial en que haya más latinos aquí, es muy importante ser profesor porque la próxima generación tiene que venir con fuerza. Como dice la línea en “Los pecados de Sor Juana”: “A curse or a bless this passion of the intellect (una maldición o una bendición, esta pasión del intelecto)”. Tanya Victoria, mexicana, reside en Oak Park

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fotos: cortesía de Luis Valenzuela

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festival de cine independiente.

La independencia del séptimo arte Stephanie Manríquez

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na conversación con Luis Valenzuela en un café del barrio de Pilsen bastó para conocer la trayectoria de este cineasta independiente, cuyo sueño es difundir e impulsar el cine independiente. A través de la charla, descubrí el secreto y las grandes magias de este arte, el esfuerzo y la perseverancia, el estudio y la verdadera disciplina que se requieren para su realización. Valenzuela es un personaje soñador que se ubica detrás de las cámaras siguiendo una misma línea documental en su obra desde que llegó a Chicago en 1994, fabricando sus propias visualizaciones tal como las desea. Aunque con pocos recursos y costos mínimos expone y disfruta su independencia, y menciona que “cuando se produce de una manera no tradicional, los recursos que se tienen, los maximizamos… ¡y con cariño!”. Producción en Latinoamérica: Arte documental El Segundo Parlamento de Religiones Mundiales (1994) marca su inicio dentro de la escena documental, presentando “La voz de los desposeídos” donde se contempla la pobreza mundial y se muestra una búsqueda de la esperanza. Valenzuela logró con esta pieza una impactante y realista producción audiovisual, mostrando varias problemáticas mundiales, desde la migración de africanos a Europa, a las guerras del Medio Oriente y la pobreza absoluta en países como Haití. La voz de los desposeídos fue una obra célebre donde Valenzuela corroboró la experiencia extraída en su paso por Latinoamérica ­–una vez salido de su natal Chile, por cuestiones políticas y asilado junto con su familia en Panamá, donde creció y comenzó su carrera como fotógrafo artístico, de eventos y corresponsal de prensa. Tiempo después, Valenzuela da un salto a Brasil donde se inicia en la producción de vídeo dentro de la Iglesia Católica “Comunión Pastoral de

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la Tierra”. “Un trabajo rico, fuerte y muy peligroso”, así lo describió Valenzuela, ya que su misión era la documentación fílmica dentro de un territorio de batalla, donde los latifundistas pagaban a matones para asesinar a los campesinos, quemar sus propiedades y adueñarse de ellas. El contenido social de su obra también se reflejó en “Naturaleza distraída”, protagonizada por personajes reales, niños de la calle, con el fin de recuperar la belleza y la estética de las condiciones tan deplorables en las que circulan los protagonistas día a día. Por otro lado, su trabajo junto con el teólogo Leonardo Boff, lo llevó a fundar una pequeña televisión alternativa para las comunidades brasileñas y sus trabajadores prestando cobertura a los barrios pobres por medio del “Noticiero en Casa Pública”. Producción en Chicago En 2001, retoma el cine con un ángulo independiente y comienza a producir cortometrajes. Con audacia, Valenzuela logra crear expectativas con sus tres obras, “Alquimia”, “Pecado Menor”, y “Radio Increíble”, seduciendo a su audiencia con incógnitas sobre las tramas, debido a la facilidad con que desarrolla ideas cortas; engancha ágilmente desde el comienzo, saltando directo al clímax y dejando una puerta enigmática en la que se puede sospechar, adivinar o imaginar más de un solo final. La adaptación de “Alquimia” – duración aproximada 23 minutos – fue transportada a Pilsen donde se origina una divertida versión de la historia del Alquimista viviendo en nuestra era. Los participantes que formaron el equipo de actuación fueron personajes que se ven a diario en las calles de dicho vecindario entre los que podemos  mencionar a Bill Zayas, Roberto Ferreira, Maya Escobar, y la aparición fugaz de Marcos Raya entre muchos otros. Su costo  fue de 250 dólares y llegó a  ser participe en la Décimo Octava

Edición del Festival de Cine Latino de Chicago. La aceptación de la obra final fue exitosa más no creó fama, por lo que Valenzuela decidió seguir trabajando y creciendo más en términos de lenguaje cinematográfico. De ahí surge “Pecado Menor”. “Pecado Menor” es una historia generada en 2004 que involucra a un soldado estadounidense en alguna intervención en cierto país latinoamericano. El soldado va en busca de una prostituta en su día libre, para desagraviarse de los insultos y la falta de aceptación de las comunidades aledañas a la zona militar, descargando su odio en la chica, dentro del cuarto de hotel. Ella intenta advertirlo, pero dentro del abuso físico y su intento por denigrarla, él no escucha que ella tiene SIDA. Una historia de abusos entre el más fuerte y el más débil, donde la violencia genera violencia. A pesar del mensaje impactante de la historia no recabo el resultado esperado en el Festival de Cine en Chicago. Sin embargo, pudo presentarse en Northeastern University y viajó a Cambridge. A pesar del resultado, el equipo de producción se mantuvo perseverante y prosiguió con la tercera producción, “Radio Increíble”, con la que ingresó de nuevo al Festival de Cine de Chicago. En un proceso solitario de grabación con tres actores y el camarógrafo surge una historia verídica de reconocimiento al lado popular de los inicios de la radio en español en Chicago, recreando una atmósfera al estilo Humbolt Park, escondiéndose en un sótano y transmitiendo desde un teléfono por radio. Para un cineasta intrépido como Valenzuela la esencia del cine se emite no por el valor en costos sino por el esfuerzo humano que radica en él. El producir cine en Chicago, según menciona Valenzuela, debería ser un instrumento que facilite a nuevos valores poder proyectar su trabajo, y que por medio de festivales se pueda difundir un cine local, un cine sin fronteras, un cine clásico e inde-

pendiente; además de lograr interactuar por medio de un diálogo y análisis con cineastas experimentados dentro de talleres a poco o sin costo alguno. Con ese cometido, en 2009 Valenzuela funda el Festival de Cine Independiente de Chicago (CIFF, por sus siglas en inglés), con más de 30 propuestas originales, jóvenes e innovadoras– películas, cortometrajes, documentales y animación– situadas en diversas épocas y años de realización, con temas socio-políticos o culturales que nos clarifica la calidad del cine austero y mostrando la esencia del verdadero lenguaje cinematográfico, además del entusiasmo del “DIY = do it yourself”. CIFF 2010 regresa presentando 50 obras de 11 diferentes países, nuevamente de una manera gratuita y accesible a todos los públicos con una variedad de salas que incluyen al Instituto Cervantes, Casa Aztlán, la Galería Colibrí, St. Augustine College & Northeastern University, del 26 al 29 de mayo y del 23 al 25 de julio. La visión de Valenzuela ha rebasado los límites de un cineasta independiente, ha expandido firmamentos congruentes para sí mismo como para las comunidades dentro de Chicago, e interactuando de manera directa con la juventud, con cineastas recientes y con aficionados mediante su obra documental o cortometrajes. O, en sus propias palabras: “Podemos hacer cine si queremos, pero tendrá que ser con disciplina y con esfuerzo; vamos a leer y aprender de cine, su lenguaje cinematográfico, experimentemos haciendo cosas y desarrollando nuestro propio lenguaje aunque este tome su tiempo. Desarrollemos nuestra sensibilidad hacia nuestro séptimo arte”. Stephanie Manríquez es productora de medios escritos y auditivos y directora del Festival de Música Electrónica Latina (FMEL). 

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Fiesta y fandango bajo la moona:

La nueva música infantil de Estados Unidos Catalina María Johnson

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n las épocas de mi niñez que transcurrían en San Luis Potosí, México, gracias a las canciones del compositor veracruzano Francisco Gabilondo Soler, se iba poblando mi mundo de maravillosos personajes: el rey de chocolate con nariz de cacahuate, la hormiga coqueta, y el más fabuloso de todos, el ratón vaquero, güerito y patón, a cuyo captor poco le importaban sus berrinches en inglés: What the heck is this house?! for a manly cowboy mouse! Hello you! Let me out! And don´t catch me like a trout!

foto: cortes

ía de diana

Conque sí, ya se ve, que no estás a gusto allí Y aunque me hables inglés, ¡no te dejaré salir! Muchas décadas después, me he vuelto a encontrar en Chicago con el ratón vaquero - uno de los muchos participantes en la Fiesta Mexicana, la más reciente grabación del reconocido conjunto chicagoense “Sones de México”. Marcando la madurez de la comunidad latina en ciertas ciudades estadounidenses, surgen éste y otros nuevos proyectos de música infantil que responden a las necesidades de los 16 millones de niños de las familias hispanohablantes en este país. Compartimos con ustedes algunas de las perspectivas que brindan estos nuevos propios sones. Para que haya más que Dora la Exploradora: Moona Luna En el 2005, irrumpe el escenario de la música latina y alternativa desde Brooklyn, Nueva York, el cuarteto de Pistolera; agrupación que se llega a caracterizar por música de marcado mensaje político y social, influenciada por diversos géneros mexicanos. En el cuarteto predominan las mujeres, y a partir del nacimiento de su hija hace casi tres años, Sandra Velásquez, compositora, vocalista y guitarrista además de fundadora de Pistolera, inicia un ciclo de composición de canciones infantiles con los que simultáneamente nace “Moona Luna”, grupo paralelo a Pistolera. En parte comenta Velásquez que le motiva que en la escena de la música infantil en Estados Unidos, exista poco diversidad étnica y la latina queda muy apenas representada por la caricatura de “Dora la Exploradora”. En su modalidad de “Moona Luna”, el grupo se mantiene fiel a su filosofía de cantar sobre temas que difunden valores que consideran de importancia, por ejemplo, que tanto el trabajar, como el descansar son partes importantes de la vida, o en otro ejemplo, cantan de una vaquita que se tarda en encontrar quien baile con ella, para comentar musicalmente las desavenencias que pudieran surgir dentro del mundo de los niños, tales como las dificultades en encontrar amigos. Aplica además Velásquez su gran habilidad de cantautora a letras bilingües, en las que los dos idiomas número 76

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pueden ir incorporados dentro de la misma canción, o a través de varias canciones que se cantan en ambos idiomas. “Moona Luna” ofrece a los pequeños un mundo pleno de valiosas lecciones, y lo que seguramente apreciaran los adultos que los rodean, las alegres polkas de toque radical y el gran talento por el que se ha caracterizado Pistolera, están presentes en el nuevo mundo de la música infantil de Moona Luna.

Siguiendo un sueño: Pablo y su fandango Desde hace ya varios años, la música Diana Hinojosa ha estado integrada de una manera importante a lo que es la escena de los autodenominados “Jarochicagoenses”, diversas agrupaciones que preservan y desarrollan un son jarocho que ya transplantando se va arraigando en esta ciudad. Ante una reciente crisis personal y económica, Hinojosa cuenta que sueña con un pequeño niño, quien para superar su tristeza cuando encuentra una tortuguita muerta en el camino, decide construir un instrumento musical con la conchita del animalito. Esta pequeña semilla es narrativa da fruto en un ía de juan di foto: cortes libro infantil acompañado de disco compacto, en el cual a través de la música que crea Pablo con sus instrumentos revive la tradición del fandango en su pueblo. En las caras de la familia del pequeño protagonista va marcada la diversidad étnica que surge en el estado de Veracruz cuando se mezclan los españoles, africanos e indígenas, y afirma Hinojosa que quisiera que a través del cuento quisiera crear una mayor comprensión entre niños méxico americanos y afro americanos, dándoles a conocer la historia que tienen en común en Latinoamérica. El libro va acompañado de un CD con cinco canciones en español, que escucharán con mucho gusto tanto niños como adultos, debido a que dan amplia muestra no solo la calidad de la voz de Hinojosa sino de los talentos de diversos miembros de reconocidas agrupaciones jarochas de Chicago, y de los mentores de la autora, Los Cojolites, del mismo Veracruz.

foto: cortesía de sandra velasquez

Fiesta Mexicana donde no faltan ni las sirenas, la iguana ni el cowboy mouse El nuevo disco compacto doble de “Sones de México”, presenta un mundo repleto de personajes fantásticos y fantasiosos que se van presentando a través de un paseo musical por la República Mexicana. El viaje que nos brindan se inicia el ciclo de canciones con un llamado a los cuatro elementos - aire, tierra, viento y mar - basado en la cosmogonía azteca. Aparecen personajes míticos del mundo Purépecha, animalitos de todos colores y sabores, iguanas y acamayas y se vuelven a escuchar las quejas del ratón vaquero. La música es en español en ambos discos, pero en cada CD, varían algunos de los temas, van acompañados en uno de los discos en inglés, y en el otro, en español. El programa educativo en el cual está basada la música y la narrativa que acompaña cada uno de los dos CDS nació casi a la par del grupo mismo, cuando el co-fundador del grupo, Victor Pichardo, invitado a Chicago hace diecisiete años por una organización de educación en las artes, concibe el proyecto para enseñarles a niños acerca de su patrimonio mexicano. Comenta Juan Dies, productor y uno de los fundadores del grupo, que en el compacto busca ayudar a incorporar a los niños a esta sociedad sin dejarles perder lo nuestro y de ellos. De los matices de esa identidad doble, por ejemplo, queda constancia en las dos versiones que ofrecen de “La Bamba” - una jarocha y la otra, rocanroleada. Los adultos a los que también va dirigida la grabación, disfrutarán de ambas versiones al igual que los demás temas, ya que dan amplia evidencia de ser música que origina de artistas de excelente calibre y larga trayectoria. Estos sones, son de nuestros niños La música siempre ha sido instrumento de crear y preservar cultura, y cada uno de estos proyectos nacidos de músicos bilingües ya de este lado de la línea, cumplen con este cometido de una manera muy especial. En este mundo vale la pena saber que uno goza del patrimonio de una cultura milenaria, que hay que equilibrar el descanso con el trabajo, que compartimos una historia con muchas razas, y que las llaves de la libertad no siempre están en manos de los que hablan inglés. Nota: Tanto Moona Luna como Pistolera participarán en el Festival de Folk and Roots de Old Town School of Folk Music en julio. Para mayor información sobre la música mencionada: http://myspace.com/moonalunamusic http://sonesdemexico.com http://pablosfandango.blogspot.com Catalina María Johnson, Ph.D. es locutora y productora de programas de música latina para estaciones de radio pública. Para mayor información:www.encantolatinoproductions.com

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Arte poética: Decir lo artístico Conversación con Tomás Segovia Lilia Solórzano Es aquí entre nosotros Donde tendremos que querernos más Quiero decir mejor Quiero decir querernos Sin querer otra cosa que querernos más Pero pidiendo siempre Pidiendo sin descanso aquello que es ya nuestro Sin flaquear sin dejar de pedir Con el pretexto de que nos fue ya dado Porque no hay que ir allá buscando nada Hay que esperar aquí Haciendo la morada los unos a los otros Para que venga sola y libre la belleza A vivir con nosotros.

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omás Segovia, poeta hispano-mexicano, siempre reacio a las clasificaciones y a las consignas de grupo, siempre permaneciendo en ese no lugar de lo marginal, de la resistencia, por más que últimamente su obra haya merecido reconocimientos oficiales y galardones: el Federico García Lorca de poesía en 2009, el Juan Rulfo en 2005, el Octavio Paz en 2000 y otros en años anteriores, habla desde su sitio de morador de la palabra y de la vida, con esa habitual generosidad de pensamiento que lo distingue pero que al mismo tiempo lo hace común con la especie a la que pertenece y a la que constantemente da muestra de su amorosa filiación. L.S. ¿Tomás, consideras que en tu obra hay una poética de la luz, de lo solar, de lo que comienza como el día? Es decir, una poética que se torna una presencia poética ineludible. TS. Sí. Lo han señalado algunos críticos y me parece que tienen razón. Evidentemente es una presencia simbólica. Algo como la luz o el día no puede dejar de ser simbólico. Aunque uno no le pusiera intención, ese par son como las estructuras imaginarias elementales, como diría Gilbert Durand. La primera vez que pensé en reunir mi obra, cuando tenía alrededor de 30 años, el título que me gustaba era: La noche, el día, porque era las dos cosas. Lo que yo quería decir con eso es que creo que basta para un poeta con hablar de la noche y el día. Era también una protesta contra tanta elucubración y tanta teoría que ya entonces inundaba los espacios, era decir “Déjense de tonterías. Yo hablo de la noche y el día. Nada más”. Siendo muy joven veía a los compañeros poetas, que escribían buscando afanosamente este tono, y a mí me parecía que sufrir, pensar en la muerte y todo eso les hacía sentirse superiores. “Es que yo sufro tanto…” y ese tipo de actitudes no era sino presumir de sufrir, presumir de pensar en la muerte; yo empezaba a encontrar que yo también sufría, pero a mí no me parecía que los que sufrimos somos seres superiores. Sufría, por ejemplo, porque las chicas no me hacían caso, o tal. Lo que pensaba es “Si yo sufro, lo que me pasa es que me muero de envidia con los que no sufren. Yo lo que quiero es ser ellos”. Desde muy joven me ha gustado hacer cosas con las manos, talacha. He hecho casas enteras, he instalado cables eléctricos, he modelado, he pintado, toco música. Y digo esto porque tenía muchos amigos escritores, intelectuales, que presumían no saber enchufar una lámpara o manejar un desarmador. Pues que aprendan ¿no?

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foto: www.eldia.es/

“Desde aquí” frag., en Llegar, Ediciones sin nombre, México, 2006.

Consciente pues de esa tendencia mía desde hace mucho tiempo, me decía que un artista es, por definición, un señor que mete las manos en la masa. No es un señor que se abstiene. Todo eso tiene que ver con mi mito romántico que fui descubriendo paulatinamente. Tiene que ver con un montón de cosas simbólicas que tienen sentido. Lo de escribir en los cafés es parte de lo mismo. Empecé a escribir en los cafés un poco por necesidad. Toda mi vida he trabajado, nunca he sido un verdadero intelectual. Cuando era mecanógrafo no me daba tiempo de ir a comer a mi casa y comía en restaurantitos del centro y después me iba a tomar un café. Luego llegó una época en que había más tiempo para estar en el café antes de volver a la oficina y entonces aprovechaba para escribir en el café. Así me fui acostumbrando. Pero descubrí que yo escribía mucho mejor en el café que en mi casa. Y claro, se convirtió en una manía: no podía escribir en casa. LS. Sobre esta misma línea entre artesano, artista, artesanía y arte y recordando que es otro de los temas en los que has reflexionado en tu obra, ¿qué relación hay entre el artesano y el poeta? TS. Creo que no es lo mismo la creación y la artesanía. Pero en el arte hay artesanía. Yo no creo en la creación pura. La creación es trabajar en el sentido, pero trabajar en un sentido que está encarnado, que es histórico, social y que no es creación como la divina, a partir de la nada. La creación histórica siempre ha sido, pues, modificación de lo que hay. No se acaba la humanidad y vuelve a empezar. Ese mito de comenzar de la nada es el que está detrás de la modernidad. Comenzar de la nada implicaría, entre otras cosas, volver a inventar el sentido. Lo cual está no tan sólo implícita sino a veces explícitamente involucrado en la poética de muchos poetas modernos. Es decir, “lo que yo invento, lo invento desde la nada”. LS. Generalmente el artista quiere negar para ser un verdadero padre, un verdadero fundador…

TS. Sí se puede inventar de la nada, pero no es humano y acaba por ser, o bien juego banal, juego peligroso que daña porque vacía; o bien, como se quiere autónomo y el sentido no puede serlo, acaba siendo destrucción o manipulación del sentido. Para decirlo en plata: un poema que no quiere decir nada destruye la posibilidad de decir algo. LS. Un balbuceo en lugar de un lenguaje… TS. Sí. Pero ¿por qué alguien quiere hacer un poema que no quiere decir nada, o sea un poema que no es para nadie o algunos pocos? Por poder, nada más. ¿Qué sentido puede tener crear algo para unos pocos y que no significa nada para los demás? Claramente es un fenómeno de control del poder. Yo pienso que un arte que sí quiere decir algo, que está en la historia, en la sociedad, en los intercambios humanos es un arte artesanal, un arte que trabaja el sentido, que trabaja la lengua, la materia. Es artesanal y por tanto tiene una deuda con la artesanía propiamente dicha. Todo está en la utilidad. La artesanía propiamente dicha tiene que justificarse, tiene sentido y ése es de dos maneras: o bien es útil, sirve para algo; o bien es ornamental. Cuando es útil, lo que la caracteriza es fabricar cosas útiles que tienen un plus de belleza, un más gratuito porque si no, no es artesanal. O tal vez no propiamente belleza pero sí valor no útil. Un objeto artesanal se hace para usarlo pero si es verdaderamente artesanal tiene eso que aunque no sea más que la huella humana es lo que lo hace valioso. Aunque sólo sea la huella humana. Como lo vemos en una mesa artesanal que no es lo mismo que una mesa industrial. Por eso los objetos artesanales, aunque sean útiles suelen ser bellos. Una mesa puede no ser bella, pero tiene que ver con la belleza en el sentido de que se le nota la huella humana. (Continuará) Lilia Solórzano, mexicana, maestra en filosofía, Premio Nacional de Ensayo Literario José Revueltas 2007, periodista cultural y catedrática de la Universidad de Guanajuato.

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Ocaso de utopías (I) Javier Perucho

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n la utopía subyace una de las más genuinas aspiraciones del hombre: su redención. En esta palabra sustantiva se encuentra cifrado el destino de la humanidad, pues encapsula lo que ha sido su pasado, su presente y su porvenir. El concepto compila la historia de la humanidad, porque en él residieron los motores que impulsaron los movimientos de cambio social. La redención del hombre, aparte de ser una creencia legítima, es una de las aspiraciones de la especie que ha permanecido incólume desde el origen de la palabra como escritura. La reencarnación en otro ser, animal o planta, para los pueblos que profesan la fe budista, es otra aspiración de los pueblos asentados en el Oriente. La redención y la reencarnación son creencias indisolublemente ligadas al pensamiento religioso. La utopía, por lo tanto, pertenece a la esfera de las creencias; es decir, forma parte de un dogma, que a su vez da consistencia a una ideología. El resto de los planteamientos de la utopía, digamos por ejemplo los que asolaron el siglo xx, emanados del pensamiento político de Occidente, si bien surgieron cien años antes, tuvieron como epicentro geográfico e intelectual a Alemania. El superhombre y la dictadura del proletariado, aunque se pueden trazar sus reminiscencias en el pensamiento evangélico, fueron las dos fuerzas centrífugas que agruparon a los hombres en dos bandos opositores, irreductibles e irreconciliables. Cada uno con sus pretensiones de buen gobierno, riqueza distribuida y mejor vida para el hombre aunque, paradojas de la vida humana, a éste lo persiguieron, lo encerraron y lo mancillaron entre las cercas de un campo de concentración o la estepa nevada de un gulag innominado. Ya concluido el siglo que las vio nacer, evolucionar y eclosionar, así como por dichos costos impagables, conviene repasar las utopías que han motivado a la humanidad a buscar un improbable mundo mejor sobre la Tierra. Para ello elaboraré un horizonte de las utopías que han arraigado en México, Latinoamérica y Europa, centrándome en las configuraciones ideológicas que mayor vitalidad tuvieron en el pasado reciente, la centuria vigesímica, que tuvo como epicentros ideológicos a concepciones del mundo contrarias: el fascismo, el socialismo y el anarquismo, principales fuerzas de atracción que aún perduran en los estamentos sociales que son la base o cúspide de la pirámide social; dichas corrientes de pensamiento naturalmente ejercen una fuerza de atracción portentosa entre la ciudadanía del tiempo contemporáneo. Respectivamente, sus postulados afirman la idea del superhombre, un sistema de trabajo con tiempo cero de trabajo y la abolición del Estado. Sin embargo, empíricamente su realización es imposible. A pesar de ello, para algunos pensadores la utilidad de la utopía reside en su cualidad de orientación;

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es decir, para ellos se trata de la estrella Polar que ilumina al navegante en la oscuridad de la noche pero, en el fondo, tales imágenes son meros resabios y ecos del modernismo, puras añoranzas de la vieja Atlántida. De manera antecedente expondré la filología de la palabra utopía, sus connotaciones e implicaciones ideológicas. Ahora bien, el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española, define así el dichoso sustantivo: “Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.” Para los fines de esta exposición, trabajaremos con la tercera y cuarta acepción de utopía dadas por el diccionario académico, en tanto que doctrina o sistema de pensamientos, que son los aspectos que nos conciernen aquí, pues procuran congregar una suma social de voluntades para su improbable concreción. Acoto, antes de proseguir, que la definición académica mantiene un dejo de optimismo y, como órgano colegiado, conserva los pies asentados sobre la tierra cuando recurre al adjetivo “irrealizable” para calificar al término. La neutralidad distingue las entradas lexicográficas del drae, al menos cuando se trata de definir términos de relevancia ideológica. Una utopía encierra un anhelo que funciona como estímulo a sus predicadores activos y pasivos, quienes buscarían afanosamente su realización imposible. Es verdad, ahí se alojan ciertas paradojas de la naturaleza humana. Entonces tenemos que la utopía se caracteriza por el deseo, la postergación, la paradoja y la imposibilidad. Ejemplifico con una modalidad de la utopía expresada en el pasado reciente: la frase “un mundo mejor” que pretendió un locus amoenus sin desigualdad, pobreza y justicia, fue propugnada por la retórica política de otras épocas, que en la actualidad se ha convertido en una quimera de realización empíricamente imposible, pero no por ello se ha desvanecido su carácter de postulado social. Ésta fue una de las habituales utopías políticas del siglo xx que movilizó a innumerables contingentes humanos con el seco fin de concretarla aquí, sobre el planeta Tierra. En este punto, cabe apuntar que desde las ciencias exactas también se alientan las “invenciones teóricas”. Expongo otro ejemplo, perteneciente y desprendido del orden científico que, ya se ha visto, no fue inmune a “los sueños preñados”. Proviene de la imaginación sociológica de Norbert Elias, quien señalaba que la naturaleza de la utopía contiene imágenes deseables como indeseables, el deseo y la pesadilla, el paraíso y el infierno: las “figuraciones” conjugan los opuestos. Sin embargo, la alternancia de la utopía deseo sobre la utopía pesadilla, Elias la explica como un cambio misterioso dado por el predominio de las ciencias exactas sobre las sociales, la pérdida de las ilusiones que el progreso y las ciencias alentaron, entre otros

factores inherentes a los procesos sociales y humanos. Sin embargo, aquí conviene regresar a la filología de la palabra. El enlace de las dos formas griegas que le dieron origen, tuvo como resultado semántico la frase “el lugar que no existe”: desde la nominación de la palabra literalmente se cancelaba su posibilidad. La palabra hizo su aparición, naturalmente, después de la impresión y difusión del libro de Tomás Moro, Utopía, en la segunda década del siglo xvi, volumen de donde irradió y se trasplantó al español. El Diccionario Oxford de filosofía define al “utopismo” como el “Pensamiento crítico y creativo diseñador de mundos sociales alternativos que realizarían el mejor modo posible de ser basándose en principios racionales y morales, en las explicaciones sobre la naturaleza humana y la historia, o en posibilidades tecnológicas imaginadas.” Las cursivas obedecen a un afán de resaltar el tiempo y modo subjuntivos en que está conjugado el verbo; es decir, apela al remotísimo tiempo en que eso sucedería. Tales son los impulsos sociales que subyacen en las utopías e impelen moralmente a sus propugnadores, sobre todo en las utopías políticas que se desprendieron del pensamiento marxista y socialista, de ellas las formas del pensar social y accionar político, etiquetadas como alternativas o tercermundistas en la actualidad, se desgajaron y fueron sostenidas por estamentos sociales clave en los que sus ideólogos fijaron su nicho más idóneo. México no fue inmune a la proyección y propagación de la utopía en sus variantes de postulados políticos o invenciones narrativas. Asimismo el continente americano, desde su descubrimiento, fue una tierra fértil para acogerlas o formularlas. Los postulados de la revolución mexicana, tierra y libertad, fueron originados desde una tentación utopista, que se fraguaron justamente por las condiciones óptimas para enarbolarlos: inequidad, explotación, miseria, riqueza acumulada en unas cuantas manos, esclavitud, exclusión. Tales fueron las motivaciones y causas del levantamiento armado de 1910, que no se concretó en un Estado de Utopía, ya que aún perduran las iniquidades sociales. De abolirlas, trata justamente la utopía. (Continuará) Javier Perucho es historiador literario, ensayista y editor. Su libro más reciente, Dinosaurios de papel. El cuento brevísimo en México, apareció en 2009 (unam-Ficticia)

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Foto: Víctor Espinosa

marchando por la reforma

Las elecciones de noviembre y la reforma migratoria Raúl Dorantes y Febronio Zatarain

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n su editorial del 27 de abril, Los Angeles Times le agradece al gobierno de Arizona por haber aprobado la Ley SB1070, pues, según el diario, con esta legislación se volvió a poner en el centro del debate el tema de la inmigración. Los hechos le han ido dando la razón a Los Angeles Times. El primero de mayo hubo manifestaciones en 70 ciudades; las más grandes fueron en Los Ángeles, Dallas, Nueva York y Chicago. Se cree que se manifestaron en total más de 600 mil personas. En Chicago participaron alrededor de 25 mil manifestantes. Lo llamativo de esta marcha es que el indocumentado —que prácticamente se había ausentado en las protestas del Día del Trabajo de 2007, 2008 y 2009— otra vez participó en la toma de las calles por donde se marchó. Después de tres años, el inmigrante sin papeles se sobrepuso al miedo. Pues la indignación de que se le acuse de criminal por su condición migratoria ha sido más fuerte que su temor a ser deportado. Esa indignación ha ido más allá del indocumentado y ha permeado a toda la familia inmigrante así como a la comunidad latina y latinoamericana. Algunos casos El lunes 17 de mayo, cinco jóvenes —tres de ellos indocumentados— ingresaron en las oficinas del senador John McCain, en Tucson, para que se descongele y finalmente se apruebe el Dream Act. De aprobarse esa propuesta de ley, saldrían beneficiados miles de jóvenes indocumentados que llegaron al país siendo menores de edad. Cada año se gradúan de high school cerca de 65 mil jóvenes sin documentos. El miércoles 19 de mayo, Michelle Obama, quien estaba promoviendo su campaña contra la obesidad infantil en un suburbio de Maryland, fue cuestionada por una niña de ocho años. La pequeña le comentó a la primera dama que su mamá había dicho que el presidente Barack Obama expulsaría

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a todos los indocumentados. Michelle le dijo que ese problema se tenía que resolver para que todos en el país tengan sus documentos en regla. La niña, con cierta incertidumbre, le respondió que su mamá no tenía documentos. El 20 de mayo, más de 200 estudiantes de cuatro secundarias de Chicago abandonaron sus clases y se dirigieron al arco del barrio La Villita para repudiar la Ley Arizona y promover el boicot contra ese estado. Cabe mencionar que de nuevo —como con la HR4437, promovida a nivel federal en diciembre de 2005 por el congresista Sensenbrenner— un gran número de figuras del espectáculo y del deporte se han manifestado contra la Ley Arizona. La cantante Shakira participó en una manifestación el 28 de abril, a unos días de haberse aprobado la SB1070. Y en Los Ángeles, Gloria y Emilio Estefan iban al frente de la manifestación del primero de mayo. Tanto por radio como por televisión hemos escuchado frases de repudio a esta ley por parte de Los Tigres del Norte, la Banda Limón, Gloria Trevi, Ozzie Guillén, Juanes, etc. Sobresale el festival de rock contra la SB1070, organizado por el gobierno de la Ciudad de México el 16 de mayo. En el concierto participaron grupos como Jaguares, La Maldita Vecindad y Molotov, entre otros, y asistieron más de 85 mil personas. Saúl Hernández, vocalista de Jaguares, consideró la Ley Arizona como “una estupidez y una muestra de racismo”. En el mundo del deporte, el equipo de básquetbol de Phoenix, como protesta hacia esa ley, aprobada en su propio estado, honró a la comunidad latina traduciendo un artículo en el nombre estampado en la camiseta, para la noche del 4 de mayo convertirse en “Los Suns”. En el suburbio de Highland Park, Illinois, el equipo femenil de básquetbol a nivel high school canceló su participación en el torneo nacional que se llevará a cabo en Arizona, acto que provocó la ira de Sarah Palin,

símbolo del neoconservadurismo republicano. Y el senador Bob Menéndez (D-N.J.), como otra forma de presionar al estado de Arizona, les propuso a los directivos y jugadores de béisbol profesional cambiar la sede del Juego de las Estrellas de 2011, a realizarse en Phoenix, o bien cancelarlo. El argumento del senador es que más del 50% de los peloteros profesionales son de origen latino. La ley cruza las fronteras La indignación que ha provocado esta ley ha rebasado la frontera sur estadounidense. El pasado 4 de mayo, la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) repudió la Ley Arizona por considerar que entraña “el peligro latente de violencia racial con lamentables episodios de los que ya hemos sido víctimas los ciudadanos sudamericanos”. Y el 20 de mayo —en un hecho casi inédito en la historia de las relaciones México-Estados Unidos—, el presidente Felipe Calderón afirmó frente al Congreso y el Senado, en una reunión conjunta, estar “completamente en desacuerdo con la adopción de la reciente ley en Arizona”. Y agregó estar “de acuerdo con el presidente Barack Obama cuando señala que esta nueva ley conlleva un gran riesgo cuando se violentan los valores básicos que a todos nos importan”. La división que es patente en la sociedad estadounidense se manifestó también a lo largo y al final del discurso de Calderón. Si bien es cierto que fue ovacionado por los demócratas, los senadores republicanos no tardaron en expresar su enojo. John Cornyn (R-Tex) consideró que el presidente Calderón “se pasó de la raya”. Por su parte, Orrin Hatch (R-UH) señaló que “es inapropiado que un jefe de Estado cuestione nuestras leyes, especialmente cuando Arizona sólo actuó en el mejor interés de sus ciudadanos y con el apoyo del 70% de su población”. No hay duda de que la SB1070 ha dividido y exacerbado los ánimos de la sociedad estadounidense. Aunque más de una decena de ciudades han decidido boicotear legalmente

al estado de Arizona, también hay más de 10 estados en los que diferentes sectores de sus congresos locales quieren emular la SB1070. Sistemas obsoletos Ante el panorama descrito en los párrafos anteriores, cabría hacerse una pregunta: ¿el mandatario mexicano Felipe Calderón realmente estaba invadiendo la soberanía estadounidense al criticar en el Capitolio la SB1070?, ¿o los presidentes agrupados en Unasur se estaban entrometiendo en los asuntos internos de otro país? Debido a los caminos y senderos que han tomado la Historia y la Economía en los últimos 100 años —sobre todo a partir del Tratado de Libre Comercio de América del Norte— ya no se puede afirmar que el problema de la inmigración deba resolverse de manera unilateral. En un primer plano, este problema le atañe directamente a Estados Unidos y a México así como a los países centroamericanos y del Caribe, y ya en un segundo plano a toda América Latina. En la actualidad hay más de 45 millones de habitantes de origen latino en los Estados Unidos; dos terceras partes de ellos son de origen mexicano. Son muy fuertes los lazos económicos y de identidad cultural entre Latinoamérica y el mundo latino que ha nacido en los Estados Unidos. Es prácticamente imposible romper esos lazos; sería como cortar una arteria de la totalidad de un cuerpo. No hay que olvidar que países como Guatemala, El Salvador y República Dominicana dependen primordialmente del envío de remesas. Tampoco hay que olvidar que en México o en Ecuador hay cientos de pueblos cuyas familias subsisten gracias a las remesas que envían puntualmente los hermanos, los hijos o los padres que viven al norte del río Bravo. Los sistemas políticos de carácter nacional de todo el Continente han sido rebasados por la realidad social. Problemas como la migración, la venta de armas o el combate al narcotráfico, por mencionar sólo algunos, hoy por

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Imagen: Roy villalobos

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hoy deberían ser resueltos por un Congreso Panamericano, quizás similar al que se tiene en la Unión Europea. Obviamente, los sectores que más se opondrían a la creación de un Congreso de este tipo los vamos a encontrar en las filas del Partido Republicano. Y se opondrían porque históricamente han sido los más beneficiados de un sistema colonialista que ya es imposible sostener. En términos históricos, la lucha que se está librando por lograr una reforma que incluya la legalización de todos los indocumentados, es comparable a la lucha que se libró en Estados Unidos en el siglo XIX por abolir la esclavitud. Acaso la gran diferencia sea el carácter multinacional y transfronterizo que ha ido adquiriendo la lucha actual. En el siglo XIX los estados del Norte (liderados por Lincoln) tuvieron que involucrarse para abolir la esclavitud en los estados del Sur. Ahora, los latinoamericanos que viven al sur del río Bravo tienen que involucrarse para que se respeten los derechos básicos de los latinoamericanos que viven en Arizona, Georgia, Texas, Alabama, Nebraska, etc. Reiteremos: hay una interdependencia que se vigoriza a través de varias venas; y si se llega a cortar una de esas venas el cuerpo entero reacciona. En Arizona se está intentando cortar una vena y las reacciones se han ido multiplicando en todo Estados Unidos y en gran parte de Latinoamérica. ¿Qué hacer? En su última visita a la Casa Blanca, Calderón le pidió a Obama que impulsara una reforma migratoria. La respuesta fue clara y contundente: “no tengo 60 votos en el Senado”. En la actualidad el Partido Demócrata cuenta con 59 senadores. Para las próximas elecciones intermedias, que se realizarán a principios de noviembre, están en juego 36 curules en el Senado y todos los asientos en la Cámara de Representantes. Estamos en un momento en el que el número de senadores y de representantes del partido del Presidente puede cambiar a favor

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o en contra de los inmigrantes. Una constante que hay que tomar en cuenta es que en las elecciones intermedias por lo general sale a votar menos del 30 por ciento del electorado. Curiosamente, los latinos se hallan entre las comunidades que menos participan en dichas elecciones y los sectores conservadores del Partido Republicano son los que más participan. En la coyuntura actual hay un punto a favor. La comunidad latina al interior de los Estados Unidos está indignada por la Ley Arizona. Y esta comunidad ha recibido apoyo de políticos, artistas populares, deportistas y locutores de la radio y la televisión tanto al sur del río Bravo como a lo largo y ancho de Estados Unidos. La indignación y el apoyo representan una gran fuerza política que hay que saber capitalizar en los próximos meses. Tradicionalmente, el banderazo formal de la lucha electoral se da durante las celebraciones del Labor Day a principios de septiembre. Los inmigrantes tendremos que demostrar la fuerza que se tiene en ese fin de semana, que indudablemente es crucial. En todas las manifestaciones que se lleven a cabo, se podría apoyar a los candidatos u

oficiales electos que están siendo atacados por favorecer una reforma migratoria. Por ejemplo, se podría organizar un gran evento político-cultural en Nueva Jersey en apoyo al senador Bob Menéndez, ya que los miembros del ultraconservador movimiento llamado Tea Party están proponiendo una revocación de mandato en su contra, todo porque el senador ha actuado abiertamente en contra de la Ley Arizona. Para que las manifestaciones del Labor Day tengan impacto en la comunidad latina y en los sectores progresistas de las otras comunidades, habría que llevar a cabo movilizaciones del tamaño de las que se realizaron el primero de mayo de 2006. Cabe señalar que las condiciones actuales son más favorables que las del 2006: se tiene el apoyo de la gran mayoría de los presidentes latinoamericanos; ellos bien podrían llamar a sus connacionales a participar en todo evento de carácter político que favorezca una reforma migratoria. También se tiene el apoyo de los concilios municipales de las ciudades más importantes de Estados Unidos, aspecto que facilitaría todos los operativos y la logística que conlleva cualquier evento masivo. Se

cuenta además con la solidaridad de figuras del mundo del espectáculo y deportivo; bien podrían participar estas figuras en una manifestación político-cultural en cada gran urbe del país. Tomemos como ejemplo lo que hizo el gobierno de la Ciudad de México: en un lapso de dos semanas organizó un festival de rock en el zócalo capitalino en contra de la Ley Arizona al que, como ya hemos señalado, asistieron más de 85 mil personas. En Los Ángeles, San Antonio, Denver, Nueva York, Miami, Phoenix, Chicago, Seattle, etc., se tendrían 12 semanas para organizar marchas, festivales culturales y conciertos con un solo fin: lograr que Obama obtenga en noviembre —gracias al movimiento pro inmigrante— los 60 votos en el Senado para impulsar de una vez por todas una reforma migratoria que saque de las sombras a todos los indocumentados. Raúl Dorantes y Febronio Zatarain: Miembros del consejo editorial de contratiempo.

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Arizona Jochy Herrera

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a página web del estado de Arizona narra la historia de su territorio en cuatro etapas: el período pre-histórico de los Clovis, nativos paleolíticos cazadores de mamíferos que arriban entre 16 mil y 10 mil a.d.C.; el período español, que se inicia con la colonización entrados los años 1500; el período mexicano, transcurrido tras dicho país obtener la independencia de España en 1821; y el período americano, que parte de la incorporación del territorio por tropas estadounidenses concluida la guerra entre México y Estados Unidos en 1848. Con el arribo de la colonización europea, las ricas culturas nativas también sufrieron los estragos materiales, morales y de salud que dicho proceso desencadenó en el resto del continente. Glory, God and Gold, (“gloria, oro y Dios”), es la conocida frase que mejor ilustra lo ocurrido en esta época cuando personajes como Cabeza de Vaca, Marcos de Niza y Francisco Velásquez Coronado cumplen agendas particulares en pos de las míticas siete ciudades de Cíbola —ricas en oro y reminiscentes de El Dorado sudamericano—, en la construcción de presidios (ciudades fortificadas) y la fundación de misiones evangelizadoras por franciscanos y jesuitas. Posterior a la independencia mexicana de España, el suroeste norteamericano es testigo de profundas transformaciones económicas resultado del intercambio comercial y del establecimiento de colonias de blancos interesados en la caza, la pesca y la minería. Es de tal forma que en menos de tres décadas Estados Unidos adquiere más de medio

millón de millas cuadradas de tierra gracias al Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), constituyéndose así lo que hoy conocemos como Arizona, California, Texas, Nevada, Utah y Nuevo México. Según el último censo, la población de Arizona es de unos seis millones, un poco más del diez por ciento de origen “extranjero”, es decir, personas nacidas fuera del territorio norteamericano. Mas luego de repasar la historia de la frontera méxico-americana descrita anteriormente, inevitablemente surgen preguntas molestosas: ¿A cuál territorio nos referimos? ¿Al territorio de quién? ¿Y quién es el extranjero? Un poco menos de doscientos años de control norteamericano en comparación con miles de años de tradición de pueblos y culturas establecidas justifica estos cuestionamientos sobre todo en el contexto de la ley SB1070 recientemente promulgada por la gobernadora Jan Brewer. Esta odiosa regulación (catalogada de nazista por el Cardenal Mahoney de Los Ángeles) criminaliza el no portar documentos de índole migratoria y autoriza a la policía de Arizona a sospechar de cualquiera que “luzca indocumentado”, y a tomar las acciones que considere necesarias. De acuerdo con el estudio Immigrants in Arizona: Fiscal and Economic Impacts publicado por la Universidad de Arizona (http:// udallcenter.arizona.edu), los costos fiscales de salud, educación y reforzamiento del orden invertidos por el Estado a favor de los trabajadores inmigrantes alcanzaron los mil 460 millones de dólares durante 2004.

Esta cifra contrasta con el ingreso por pago de impuestos atribuido a éstos calculado en dos mil 400 millones de dólares. La aritmética indica por lo tanto, que los inmigrantes de Arizona contribuyeron 940 millones de dólares al Estado por concepto de impuestos, cifra que no incluye ganancias por consumo de bienes. El estudio, de la autoría de Judith Gans reveló además que los inmigrantes constituyen el 14 por ciento de la fuerza laboral en Arizona; que ocupan el 59% del trabajo de agricultura; el 51% de la empleomanía de jardinería y embellecimiento; el 35% de la construcción y manufactura; que representan el 19% de los médicos y cirujanos y el 36% de los astrónomos y físicos. Eduardo Galeano, tras cuestionarle sobre el proceso migratorio que se da en Estados Unidos, me confesó hace poco que a veces pensaba cómo, al carecer de pasaporte y visa, Cristóbal Colón, Hernán Cortés y los que arribaron en el Mayflower, jamás hubiesen podido desembarcar en México ni en Massachusetts. Carecían de permiso de trabajo y no había cuotas abiertas de inmigración. Igual suerte, a mi parecer, correría la gobernadora Brewer y sus simpatizantes si los pobladores de lo que era Arizona antes de 1848 aún mantuviesen el control de sus tierras. Jochy Herrera, escritor dominicano. Autor de Extrasístoles (y otros accidentes). Miembro de la Mesa directiva de contratiempo.

contrafoto Víctor Espinosa

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issue 76 - junio 2010  

• Mundial 2010: Reflexiones • La obra de René Arceo • Entrevista con Tomás Segovia

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