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Contraportada Guaymas 6 de diciembre de 2017

EDITORIAL “Está cabrón”, me comenta esta mañana un trabajador de Comisión Federal de Electricidad, cuyo nombre me pidió no publicar para evitar algún llamado de atención de la empresa. Se refería a la desaparición de un compañero suyo ayer en Empalme, mientras se dedicaba a cumplir con sus tareas laborales. Se supone que este muchacho, de nombre Benjamín Ortiz Murillo, intentaba “cortar” la energía eléctrica en un domicilio de Empalme por falta de pago. El último reporte que envió a su supervisor indicaba que de la casa había salido un “malandro” y que tenía problemas con él, por lo que le dio instrucciones de que se retirara para evitar algo mayor. El tema es que desde entonces ya no se supo nada de él. Y el carro, propiedad de la empresa, apareció en el sector Perla Marina, en estado de abandono. “Y la verdad es que ahora estamos empezando a sentir miedo”, me dice esta persona, quien forma parte también del personal de Comisión. Me comenta que es común que cuando van a realizar el corte de energía eléctrica a clientes morosos, salgan los usuarios a suplicar que no lo hagan, otros más lo hacen de una manera agresiva, y en no pocas ocasiones les recuerdan hasta a su progenitora. “Ya estamos acostumbrados a eso. Pero ya para que uno de nosotros desaparezca, la verdad es que está cabrón, oiga. Eso ya es para dar miedo, mucho miedo”, me dijo. Y el lógico temor que esta persona manifiesta es el mismo que empezamos a sentir todos ante la imparable y espantosa ola de violencia en la que estamos inmersos, una arremetida salvaje y arrolladora de quienes están entregados al delito y que está salpicando de manera abrumadora al resto de la comunidad, incluso a la que nada tiene que ver en los conflictos con la ley. El desorden está presente y no se ve quién pueda frenarlo. México se está convirtiendo en una tierra de nadie, donde cualquier hijo de vecina tiene todo el derecho de privarnos de la libertad y hasta de la vida, y lo peor de todo es que NO PASA NADA. La delincuencia crece desmesuradamente como consecuencia de la libertad que existe para la comercialización de las drogas, y los adictos brotan por montones día a día. Estamos viviendo una de las peores etapas en la historia de México, e insisto, lo peor es que nada hace reaccionara nuestro gobierno, tan ocupado que están en proteger y alentar las corruptelas de muchos de sus integrantes, que hacen de todo, menos pensar en sus gobernados.

Cada día estamos más mal… y vamos para peor.

Editorial digital 6 de diciembre de 2017  
Editorial digital 6 de diciembre de 2017  
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