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Contraportada Guaymas 2 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Ya pasado el festejo por la llegada de 2018, a partir de este martes regresamos a la auténtica realidad. Entramos de lleno a un año enmarcado por un proceso electoral más desconcertante que nunca en cuestión de pronósticos sobre victorias y derrotas, pero contaminado todavía por la lesiva sombra del abstencionismo. Hoy que el padrón electoral esté impregnado de gente joven, de entre los 18 y los 29 años de edad, es cuando se advierte --más que nunca-- el desánimo de ese importante sector por participar en la jornada electoral de este año. Si los jóvenes son los que inclinarían la balanza con su voto, en este año no se ve cómo se puedan sentir motivados por acudir a las urnas a participar en apoyo a algún candidato. Si algo caracterizó al 2017 fue la perversión de la clase política que llega a este 2018 a dar “el tiro de gracia”. Las nuevas disposiciones alcanzadas a través de diputados y senadores blindaron, como nunca, a quienes pretenden seguir atenidos al erario y los derivados que deja estar en la función pública. Todo fue para ganar ganar, y el arranque de este año no advierte buenos resultados para las clases siempre más desprotegidas. Con un país que avanza en medio de un rumbo totalmente incierto, descontrolado e impreciso, los amos y señores de los partidos acomodaron ya las cosas para seguir prendidos a la teta gubernamental. Las figuras emblemáticas de los colores políticos arman las cosas de tal forma que volverán, pasado el proceso electoral, a reacomodarse en cualquier otro cargo público. El que sea. Finalmente, todo sirve para lo mismo: seguir “clavándose” la lana del pueblo. Y aquí no hablamos de los más tradicionales como el PRI y el PAN. Hoy, todos los partidos son tradicionales. Todos sus miembros hacen negocio con la política y todos incurren en la pervertida práctica de la negociación para mantenerse en las nóminas oficiales, y en los derivados corruptos que todo esto deja. Muy pocos son los que garantizan honestidad e interés en el servicio público. Sería necio negar que anda uno que otro desbalagado que, al menos, ha mostrado alguna vez interés en cumplir bien con el servicio público. Pero en tratándose de la mayoría, la ambición los pierde, y lo peor de todo, es que conforman pandillas de delincuentes que buscan su amparo, antes que nada, y viven felices hundiendo cada vez más a los asalariados. No es pesimismo. Es una realidad tangible. Las nuevas generaciones de políticos, los que llegan con ideas frescas y renovadoras, tienen cerradas las puertas. Y es ahí donde el desánimo cunde y, al menos en este 2018, no resultará muy productivo en la participación del voto joven. Y si las cosas van como hasta ahora, no esperemos mucho del proceso electoral que se acerca. Será el mismo circo, maroma y teatro de siempre.

Y seguirán los mismos en el poder.


Contraportada Guaymas 3 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Nomás para darnos una idea de cómo estuvieron las cosas en 2017 con respecto a la inseguridad en Guaymas, que, en el curso del año, en definitiva, fue de menos a mucho más. Aquí le detallo algo. El Periódico El Noroeste, basado en datos tomados del Semáforo Delictivo Sonora en su portal de internet, publicó cifras específicas de las aterradoras estadísticas criminales que se acumularon durante el año que acaba de terminar. Tan sólo el 2017 cerró con un total de 53 ejecuciones durante sus doce meses. Este registro, amigo lector, posicionó al año recientemente pasado como el más violento de los últimos cinco, colocando de paso a nuestra ciudad en el quinto lugar en el Estado de Sonora donde más asesinatos violentos se cometen, algo que no es precisamente para hacernos sentir orgullosos, sino para terminar ya de remojar las barbas y ponerse a trabajar en el tema. Según los datos oficiales, durante la presente administración, de origen panista ésta y encabezada por Lorenzo De Cima Dworak, hasta la fecha Guaymas registra un total 97 ejecuciones cometidas presuntamente por el crimen organizado. 9 fueron el saludo al actual alcalde durante los primeros tres meses y medio de su administración en 2015, 35 durante 2016 y una espeluznante y perturbadora cantidad de 53 en el año inmediato anterior, guarismo que representó ni más ni menos que el 8 por ciento del total de las ejecuciones ocurridas en todo el Estado. Aquí ya no se trata de ver las cosas de manera superficial. Actualmente estamos sólo por debajo de Ciudad Obregón, Hermosillo, Nogales y San Luis Río Colorado --en ese orden-- en frecuencia de asesinatos arteros y al muy clásico estilo de la mafia. El terror, el pánico, entra de manera salvaje en las viviendas familiares cuando se escucha el “rafagueo” clásico que antecede a la presencia de la muerte. La tranquilidad sigue de vacaciones en Guaymas. El colofón de todo esto es que diciembre vino a ser el más sanguinario y brutal del año. Tan sólo en el sector Golondrinas, un total de cinco ejecuciones lo marcaron como uno de los meses más sádicamente sangrientos, registrándose casos inhumanos, como el del sujeto asesinado a quien le prendieron fuego a plena luz del día y ante los atónitos ojos de varios testigos, así como el del otro cuerpo descabezado, dos hechos realmente horrorosos. Mienten aquellos que dicen que, por ser hechos que involucran sólo a delincuentes, no son indicativo de la inseguridad dentro del casco urbano del municipio. Como saludo del nuevo año, ayer una familia radicada en Vícam fue atacada con ráfagas de armas de alto poder. Dos adultos y tres niños, uno de ellos de 3 años de edad, fueron acribillados. Un pequeño de once años dejó de existir a consecuencia de las lesiones. Sería estúpido pensar que esos tres pequeños estaban metidos en asuntos delictivos. La delincuencia está por encima de la autoridad. Por simple obviedad se menciona. Las tácticas policiales, los métodos oficiales, los programas de capacitación y las declaraciones ante los medios no sirven más que para maldita la cosa. Hay una realidad tangible y el sol no se puede --ni se debe intentar-- tapar con un dedo. La muerte ronda por todas partes y el miedo crece entre una comunidad que advierte el paso seguro de la delincuencia y la postración de la autoridad. Estamos mal y vamos para peor. El año nuevo no empezó con una esperanza de mejora en ese terreno. Antes bien, pareciera que lo de ayer en la zona rural del municipio es un aviso por parte de la delincuencia: en este año… vienen por más.


Contraportada Guaymas 4 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Aunque ya se ha dicho en los dos procesos inmediatos anteriores, creo que es en esta ocasión cuando Andrés Manuel López Obrador tiene una posibilidad real de ganar el proceso electoral de este año. Y no quiero decir con esto que sea, de entre todos, el mejor prospecto para la Presidencia de México. Simplemente, ha sido perseverante y, al final de cuentas, si llega a ser mandatario no hará cosas peores a todo lo que han hecho priístas y panistas. Algo que sí es evidente es el pánico que invade a estos últimos. Enrique Ochoa Reza, el presidente del PRI en el país, “se paró de pestañas” ahora que se anunció que el sonorense Alfonso Durazo Montaño sería el Secretario de Seguridad Pública. Dice que no acredita experiencia ni conocimiento del tema, y en una declaración que “para los pelos” por el cinismo con que se pronuncia, dice que esto provocaría IMPUNIDAD. ¡¡Cristo parado!! En lo personal, nunca he sido simpatizando de López Obrador. No me gusta su postura arrogante y su enfermiza obsesión de estar acusando sistemáticamente a “la mafia del poder”, como bautizó a priístas y panistas. Sin embargo, siento que el país podría sufrir una fuerte conmoción si este llegara a la Presidencia de México. Aún así, si el tipo equivoca su forma de gobierno, no lo hará distinto a como lo han hecho azules y rojos en su forma de guiar al país. Es decir, lo peor que le puede pasar a México si llega López Obrador es que la delincuencia se mantenga en los niveles actuales, que la pobreza mantenga su estatus, que la economía favorezca sólo a los más ricos, que sigan los 200 diputados y 32 senadores plurinominales y millares de secretarios, subsecretarios y secretarios de los secretarios aniquilando la nómina oficial. Es decir, exactamente el mismo tipo de gobierno que han hecho los otros. Le reconozco, sí, su perseverancia, su terquedad de tratar de llegar al mandato de México, y tras las frustraciones que deja haber votado por un candidato que sirvió para maldita la cosa como gobernante, como que te anima la idea de ir a apoyar a este señor, para ver si es cierto que “el que traga más saliva como más pinole”. Y lo digo porque nunca equivoqué mi voto en los casos de Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. Ganaron ellos… pero perdimos los mexicanos de nuevo. Ahora bien, “El Peje” está enfrentando un riesgo que en el pecado puede llevar una espantosa penitencia. Si este señor logra colocarse la banda presidencial, difícilmente los mexicanos van a aceptar que la pobreza se mantenga en los niveles actuales, que las dependencias públicas sigan controladas por corruptos, que la inseguridad siga aniquilando millares de vidas y que sigan pegados al erario los sinvergüenzas que hoy inundan los recintos camarales y oficinas públicas. Y no crea que le van a dar mucho plazo para corregir fallas. Se le exigirán cuentas desde el mismo primer día. Así las cosas, creo que los mexicanos estamos enfrentando un reto como ciudadanos que, o puede mantenernos en el mismo nivel que tenemos ahora con el mal gobierno federal, o finalmente llega alguien que, ya de perdida, se preocupe un poco por cambiar las cosas, que ya sería mucho pedir. La verdad… lo veo difícil


Contraportada Guaymas 5 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Desde 1990, las autoridades determinaron implantar la veda que prohíbe la captura de tortuga de mar, comúnmente conocida como caguama. A partir de entonces, existe la versión de que, si una persona es sorprendida en posesión de un crustáceo, vivo o muerto, puede sufrir sanciones económicas que llegan hasta los 150 mil pesos (algunos dicen que hasta un millón de pesos), e incluso penas corporales que van hasta los nueve años de prisión. Esto, según reza la teoría. La captura de esta especie, que tuvo una fiebre en los setentas y ochentas, derivó de la tradición que tenían algunas etnias sonorenses, entre estos los Seris, que suplían la carne roja por la del crustáceo. Su consumo vino a generalizarse llegando a convertirse en una saludable industria pesquera, tanto por su exportación como por el consumo interno. Era común en aquellos tiempos ver los tradicionales negocios de tacos y jugos de caguama. El colofón de las temporadas pesqueras era la clásica reunión de la familia y los amigos alrededor de un carapacho de caguama encima de las brasas y el quelonio preparado por manos expertas era un auténtico manjar. Y quienes se dedicaban a comercializarla como alimento eran personas que mantenían negocios prósperos. Era un gran comercio, productivo y provechoso. Llegó la década de los noventas, y ante el riesgo de la extinción de este preciado recurso marino, se implantó una veda que, por el tiempo que lleva vigente, pareciera que es eterna. Son más de 25 años (si no ando errado) en que se determinó prohibir totalmente la captura y el consumo de caguama, y hay datos oficiales que hablan de la aplicación de severos castigos a quienes fueron sorprendidos en propiedad de un animal de esta especie. Debe mencionarse, sin embargo, que el consumo del quelonio fue limitado solamente para las clases populares. En medio de la corrupción que impregna las instancias oficiales, el consumo se ha vuelto exclusivo solamente para millonarios y políticos. Corren versiones de grandes comilongas de caguama en las que participa sólo gente muy selecta, donde curiosamente jamás se aparece un inspector de Pesca, ocupados como andan en vigilar a pescadores que, accidentalmente, extraen en sus redes un ejemplar de la especie. Algunos pescadores tradicionales han elevado ya su voz y han solicitado que se levante la veda de la caguama. En el conocimiento que tienen, adquirido a través del trabajo desarrollado por décadas, dicen que ya hay sobrepoblación del producto. Y que es una barbaridad de ejemplares adultos que mueren ya de viejos. De paso, muestran su extrañeza por la indiferencia que muestran las autoridades a imponer una regulación en el tema de la veda. Sostienen la idea --el gobierno-- de que sigue en peligro de desaparecer. Lo único cierto en todo esto es que, mientras a los pescadores --y la población en general-- se les mantiene advertidos de las consecuencias legales que pueden enfrentar en caso de capturar la especie, hay una minoría privilegiada que sí tiene toda la libertad para consumirlo, y curiosamente contra estos no hay sanciones. Vaya, ni siquiera una ligera llamada de atención. Una veda controlada podría traer muchos resultados positivos. Entre estos, ponerle punto final a la extracción ilegal, una millonaria industria de exportación, y el regreso de los tradicionales comercios que, en aquellas décadas, rendían excelentes ganancias a quienes los explotaban, además de la sorpresiva delicia que causaría en las nuevas generaciones. Evidentemente, habrá personas que somos unos ignorantes en el tema. Lo reconozco. Pero me queda muy claro que, vedada o no, la caguama sólo la comen los afortunados, en tanto a quienes realmente viven de la pesquería se les mantiene sometidos a las cada vez menos alternativas para el desarrollo de su actividad.


Contraportada Guaymas 8 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada La mañana de este lunes, el profesor Trinidad Flores Mendoza llamó a los chicos de la prensa para desayunar con ellos, y al mismo tiempo, dar a conocer, de viva voz, que buscará ser el candidato a la Presidencia Municipal de Empalme por el Partido Verde Ecologista, el cual, dijo, desconoce todavía si irá en alianza con otros, que en este caso serían el Revolucionario Institucional y Nueva Alianza. En política, todo es fácil de deducir, pero muy difícil de entender. En cada planteamiento de este tipo surge la conjetura, la especulación, y los que se dicen analistas tratan de encontrar en el discurso la señal que indique cuál es el verdadero sentido de las cosas. Y en el caso del “Profe Trini”, se especula ya que la coalición tradicional le marcó la línea para, literalmente, auto “destaparse” como el candidato de los tres partidos al gobierno empalmense. Cuestión de revisar un poquito las cosas. El PRI tiene uno de los retos más difíciles de su historia en el municipio empalmense. Carlos Enrique Gómez Cota no pudo estructurar un trabajo saludable para la comunidad, y esta le va a cobrar la factura al partido en el próximo proceso. Apenas un súper candidato podría no solamente dar la pelea en la jornada electoral, sino incluso conseguir que el PRI repita en el poder, pero se ve realmente difícil. Muy complicado. No hace muchos días mencioné aquí mismo que si el PRI quiere repetir victoria, quien podría darle esa posibilidad (desde un punto de vista muy personal), es José Luis Islas Pacheco. Sin embargo, alguien en la misma reunión de hoy me comentó que este muchacho habría declinado a una supuesta intención de eso. Recién integrado como director de Conalep y conociendo su interminable inquietud por trabajar, seguro estará ya en estos momentos con tanto trabajo que ni pensaría siquiera en una candidatura. Aparte, podría no ser aún su tiempo. Así las cosas, y ante la inminente alianza de los tres partidos, me parece que el “Profe Trini” sería una buena carta para tratar de preservar el poder, que dicho sea de paso, será harto difícil. En 2012 alcanzó poco más de los cinco mil votos como candidato del PVEM. Y en esta ocasión, no creo que quiera entrarle a una negociación con el PRI para rechazar la ya anunciada aspiración a ser alcalde. Finalmente, creo que Trinidad Flores Mendoza será la carta fuerte de los tres partidos para el inminente ciclo electoral en Empalme


Contraportada Guaymas 9 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Fue una ocasión en la que estaba integrado un servidor al comité organizador del Carnaval de Guaymas. Al frente estaba Lorena Acuña, y un grupo más de personas, entre ellas el infaltable José Antonio González Valdez “El Chorizo”. Alguien hizo una publicación bastante hiriente, dibujando un retrete asqueroso comparándolo con el personal del organismo. Un periodista hoy desaparecido, “se colgó” de esa publicación para hacer un comentario mordaz en contra de quienes formábamos el equipo, dentro del programa de Germán Carlos Hurtado (+). No sé cómo describir lo que sentí cuando German, textualmente citó: “discúlpame, pero por mi amigo Victor yo meto las manos a la lumbre”. Ocasionalmente escuchamos refranes y no les damos la importancia que realmente tienen. Que mi inolvidable amigo Germán haya pronunciado esas palabras, me sirvió para confirmar la ya de por sí sólida amistad que llevaba con él. Es algo que no se olvida jamás. Por eso lo recuerdo siempre con nostalgia, aprecio y un profundo respeto. Consecuencia de la amistad con Germán, desde hace años empecé a tener tratos similares con su hijo, el doctor Germán Carlos Boneo. Muy al margen del trabajo que cada uno desempeña por su cuenta, creo que hemos logrado afianzar una amistad que nos ha permitido conocernos bastante bien uno al otro. Por eso, ahora que escucho que a Germán se le viene mencionando insistentemente como una persona a quien debiera dársele una oportunidad en el servicio público, creo que sería un justo reconocimiento a su trayectoria, tanto como persona, como funcionario y también como político. Germán ha sido ya consejero nacional del PRI, delegado del mismo partido en estados como Baja California Sur, y cuenta con una vasta experiencia en estas lides. Pero hay otras características más importantes aún. Germán es de los pocos que se atreven “a poner los puntos sobres las íes” cuando sus compañeros de partido fallan a los principios ideológicos del mismo. Algunos se atreven a decir a sus espaldas “por eso nadie lo quiere”. Hay a quienes no les gusta que les digan sus verdades de frente. Y no soportan que “Germancito”, como le dicen, “no tenga pelos en la lengua”. En el servicio público, hay que recordar el trabajo que realizó como director del Centro de Salud de Empalme, por sólo mencionar algo. La transformación que sufrieron esas instalaciones hasta la fecha aún le son reconocidas. Y nunca nadie se atrevió a hacerle algún señalamiento de malos manejos o cosas por el estilo. Sólo se manifestaron en su contra los que fueron objeto de sus propósitos de corregir errores y fallas. En múltiples ocasiones lo he comentado. El PRI tiene poco material humano para el próximo proceso electoral. Sobran dedos de las manos para contarlos. Y precisamente por eso tiene que buscar entre sus cuadros menos exhibidos a la gente que pueda garantizarles triunfos en este año. No necesitan andarse rascando la cabeza ni buscando el acomodo de muchos léperos vividores de la función pública para salir avantes en la jornada electoral. Gente la tienen. Cuestión de dejar que llegue gente que está identificada para bien ante la comunidad y hacer a un lado intereses particulares. La mesa podría estar servida


Contraportada Guaymas 12 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada No es una cuestión de feminismo y mucho menos de misoginia. El asunto es que la precandidatura de una muchacha de nombre Patricia Azcagorta para la alcaldía de Caborca, lo único que ha conseguido es encender las redes sociales, de tal forma que muchos la están ubicando ya como la sex simbol del proceso electoral de este año. No sé quién es la muchacha, pero según medios caborquenses, se trata de una “stripper”, que si bien luce una belleza fuera de serie que comparte a través de centenares de atrevidas fotografías y videos en los que literalmente se desnuda dejando al descubierto su voluptuoso trasero (ni piense que me fijé bien), nadie ha expuesto todavía cuál es su propuesta de trabajo para el caso de que llegara a ganar la alcaldía de ese municipio. En ocasiones anteriores lo he comentado aquí mismo. La política la practican los sinvergüenzas y los baquetones, salvo muy honrosísimas excepciones. Y precisamente, si de perder la vergüenza se trata, los dirigentes de Movimiento Ciudadano que aceptaron emprender la campaña de promoción de esta muchacha exhibiendo su trasero antes que una alternativa seria de gobierno están dando cátedra de ello. Qué falta de respeto a la mujer y a los futuros sufragantes. Un organismo que se hace llamar Coordinación de Mujeres en Movimiento puso el grito en el cielo para defender a la sexi candidata acusando que es objeto de violencia política de género “no por su competencia, sino por sus atributos físicos, sin tomar en cuenta su capacidad para asumir el cargo”, exponen en una nota publicada por un medio virtual. El problema es que MC no ha dicho hasta ahora cuáles son las cartas de presentación de la sensual mujer para pretender ser alcaldesa. A excepción, claro, de su espectacular belleza. Y como es lógico suponer, ahora todo mundo quiere que se cambien las leyes para hacerse residentes de Caborca y darle su apoyo a la muchacha. Y no crea que lo hacen porque confían en que garantiza un cambio en la forma de hacer gobierno. La manera de hacer campaña invita a darle el voto para tener un candente espectáculo durante tres años. ¡Qué cosas! ……….. Ernesto Uribe Corona y Servando Rodríguez se registraron ya como aspirantes a las candidaturas independientes por la alcaldía y la diputación local. Es la primera vez que se va a experimentar con esto, y si logran convencer a la gente de que su propuesta nada tiene que ver con las ambiciones de los políticos tradicionales, hay que considerar la posibilidad de que peguen un buen susto el primer domingo de julio próximo. Servando es un tipo hecho a base de ch…nga, emprendedor y laborioso, además de tener la sencillez que en vida caracterizó a su señor padre, Francisco “El Gallo” Rodríguez. Al margen de todo, creo que le irá bastante bien en los resultados de la jornada electoral. ……….. También se registró como precandidato a la diputación federal el profesor José Guzmán López González, esto es por parte de la alianza Por México al Frente o algo así, integrada por PAN y PRD. Suerte al maestro.


Contraportada Guaymas 15 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Iniciando la semana en plena fiebre de las pre-candidaturas, en algunos casos por gente que ya traía en planes meterse de lleno al juego electoral, y en otros, la evidente ambición de algunos émulos de políticos, que buscan en la efervescencia alcanzar cualquier tipo de retazo que permita estar sin mucho qué hacer pero bastante qué ganar durante tres o seis años. Me gusta revisar las redes sociales en tiempos como éstos. Me queda claro que, una vez más, jugarán un papel tan o quizá más importante que los medios de comunicación ya establecidos, mismos que de unos años a la fecha han sido bastante limitados en cuestión de cobros a los candidatos. No hace mucho todavía, la etapa electoral era el negociazo de los medios, sobre todo impresos y electrónicos. Eso ya se acabó. Y se terminó porque, dentro de las muy poquitas cosas buenas que han conseguido los cambios en el sistema electoral, es que ahora se vigila más el gasto que hace cada uno de los participantes en la contienda. Claro, el estilo clásico de la práctica de la política en México permite que los ambiciosos del poder hagan sus marrullerías para irle metiendo cantidades ilimitadas de billetes para comprar voluntades y mejores resultados. Pero eso ya no beneficia tanto a los dueños de los medios. Me queda muy claro que el candidato que le mete millares o millones de pesos a su campaña lleva un objetivo muy claro, muy específico: va a robar. Nadie, absolutamente nadie en un sano juicio, invertiría 5, 10 o 20 millones de pesos para ser alcalde, para ir a ganar un sueldo de 40 o 50 mil pesos mensuales. Así es que, a todo aquel aspirante que vea usted repartiendo dinero a diestra y también a la siniestra, ubíquelo como un futuro ladrón del erario y de algo más. Los mexicanos somos adoradores del culto a la crítica, pero también renuentes consuetudinarios a invertir en decisión cuando nos ponen “en charola de plata” la posibilidad de cambiar las cosas en el gobierno. Por lo regular, optamos por darle el voto a aquel candidato que promete un beneficio directo, no colectivo. Alguien me dijo una vez: “analice quienes votan: los candidatos, sus parientes, sus amigos cercanos, los amigos cercanos de parientes y amigos, y los amigos de los amigos que pueden “sacarle raja” cuando aquel llegue al puesto”… Le agregaría: y los comprados. En lo personal, considero que el 2018 será un año participativo en las urnas electorales. Hay un desánimo prácticamente generalizado en contra de la clase política que gobierna al país, y tanto la incesante crítica de Andrés Manuel López Obrador, como la apertura para la participación de candidatos independientes, puede revertir la indiferencia de ocasiones anteriores. Creo que este año habrá resultados sorprendentes, si es que el tirano no ejerce “la ley del garrote”. Mientras tanto, hay que seguir revisando perfiles para ver, del menú de candidatos, quienes son los que merecen una oportunidad. Y a esos hay que darles el voto. A los demás… una patada en el trasero será suficiente.


Contraportada Guaymas 17 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada El tema de las reelecciones dará mucho de qué hablar en este 2018. Aunque son pocos los alcaldes o diputados que han expuesto su propósito de intentar reelegirse en el proceso electoral prácticamente ya en marcha, corren rumores en el sentido de que, como en el caso específico de Guaymas, hay quienes ya tomaron la decisión y tratarán de estar en las papeletas para buscar victoria durante el primer domingo de julio próximo. El asunto no es tan sencillo como se quiere hacer ver. Habría que analizar primero, por una lógica elemental, el resultado obtenido hasta hoy dentro de la función pública. La reelección fue una propuesta hecha en su momento bajo la muy fundamentada justificación de tres años pueden no ser suficientes para cumplir con una encomienda pública. Con otros argumentos agregados, finalmente se permitió que, a partir de este año, gobernantes en turno puedan buscar dar continuidad a su trabajo. Punto elemental para una intención del tipo es la imagen posicionada ante la sociedad. Si bien es cierto he sido crítico respetuoso de la imagen de Lorenzo De Cima Dworak como alcalde, creo que en momentos como estos, en que desde el interior de su administración pública surgen comentarios en el sentido de una posible postulación para su reelección, es importante hacer un análisis sobre la figura que se ha encargado, él mismo, de construir durante los últimos dos años. No hablaremos de algo que no sea comentario común. Ni tampoco vamos a enumerar, uno a uno, los logros o yerros que ha tenido el gobierno municipal actual. Eso aparece todos los días en las redes sociales, en el comentario popular y hasta trasciende en los círculos políticos de otras entidades municipales. Y la balanza no se inclina a su favor. En lo personal, creo que mal hacen los “amigos” del alcalde al sugerirle que procure quedarse en la alcaldía por tres años más. Y no porque los tres años que durará este periodo no le serán suficientes para complementar una tarea productiva y beneficiosa para Guaymas. El evidente (y soy reiterativo en esto) EL EVIDENTE retraso que tiene Guaymas es razón más que suficiente para rechazar, siquiera, un pensamiento en ese sentido. La congruencia debiera ser algo característico en los políticos, pero lamentablemente no es así. Seamos francos y honestos, imparciales y objetivos. Si Lorenzo no logró construir un plan positivo de desarrollo y progreso para la ciudad, no hay necesidad de que se exponga más al escarnio tratando de ganar un nuevo proceso electoral. La lógica, la inercia en estos momentos, indica que el hoy munícipe no ganaría en caso de querer repetir en el cargo. Así de sencillo.


Un reconocido panista me decía ayer que la insistencia de Lorenzo y sus “amigos” (más sus amigos que él, agregó) de perpetuarse en el gobierno municipal, ha complicado mucho las cosas al interior de Acción Nacional. El compromiso que tiene la actual dirigencia con el alcalde está limitando la libertad al partido de buscar opciones para proponer candidato al llamado México al frente o algo así. Hay militantes que no quieren que Lorenzo intente reelegirse. Ahora bien, si ya existe una obsesión en ese sentido, pues… al menos que no diga después que nadie se lo advirtió. ……. Arremetió de nuevo el regidor priísta Alfonso Uribe Corona en contra de los organizadores del carnaval en la presente administración. Los acusó de no dar a conocer resultados financieros de la fiesta, e intentó llevarse de nuevo “entre sus patas” a Javier Ballesteros López, de los muy pocos que le renunciaron al alcalde Lorenzo De Cima Dworak antes que aceptar corromperse. Uribe Corona podría tener la voz completa si, en cada una de estas arremetidas, explicara las razones por las cuales él NUNCA rindió cuentas del manejo financiero que hizo durante tres carnavales continuos. Escupiendo al cielo, pues.


Contraportada Guaymas 19 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada ¿Qué podemos esperar del proceso electoral que ya está encima para este 2018? Son pocas las alternativas positivas que se advierten en todo este movimiento, por lo que desde ahora da la impresión de que este año será una réplica fiel de lo que viene siendo desde hace ya bastante tiempo: sólo será un reacomodo de piezas, los altos mandos van a donde mismo y los demás se van al puesto que les toque para los próximos tres y seis años. La basura no ha sido bien barrida. Si lo vemos con detenimiento nos vamos a dar cuenta de que, otra vez, las cosas están sucediendo exactamente igual que siempre: los que menos méritos tienen para seguir en el gobierno son los que van a resultar bendecidos en sus respectivos partidos, y la gente que por años ha luchado por cambiar las cosas tanto en el método electoral como en el ejercicio de gobierno, se quedarán otra vez sólo a seguirse quejando a través de las redes, pero sin ninguna perspectiva más. Y mienten los que dicen que esto es exclusivo de panistas y priístas. Es la clase política en su conjunto la que está demasiado contaminada como para pensar que en esta ocasión las cosas se harán limpiamente y que ganarán los que la voluntad del pueblo disponga. Los demás partidos políticos ya tienen a sus respetivos gandules, hombres y mujeres, que han hallado en esta actividad la mejor forma de satisfacer todas sus ambiciones, perversión y cinismo. Cierto, hay gente que vale la pena en cada uno de los partidos, pero curiosamente a esos los conforman con puestecillos de tercer o cuarto nivel para agradecerles su participación, mientras que “la tajada del león” se la reparten los dueños y señores de la cuna de la corrupción: los partidos políticos. …… Poco qué decir del carnaval. El año pasado vino una compañía a hacer “el mejor carnaval de la historia” y dejar la peor de las impresiones para ellos mismos y la autoridad municipal que permitió todo esto. Ni la presentación de los afamados Tigres del Norte logró atraer gente a los bailes que, al margen de la fiesta popular, siguen siendo el negocio fuerte para empresarios y funcionarios públicos. Ahora anuncian a una serie de grupos que son conocidos solo por la “chamacada”, a excepción de uno o dos más, pero que en términos generales, anticipan otro fracaso más en cuestión de asistencia. No lo digo yo, ahí está el reflejo en las redes sociales.

Fuera de eso, no veo qué más se puede hablar al respecto.


Contraportada Guaymas 21 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada El caso de la senadora Gabriela Cuevas Barrón, que recién renunció al PAN para integrarse a la campaña de Andrés Manuel López Obrador que busca ser Presidente de México, refleja el más sucio estilo del político clásico en México. La dama en cuestión tiene tiempo ya de ser una auténtica vividora del dinero público. Y pruebas las hay de sobra. De entrada, la “sorpresiva” reacción de la senadora responde, como lo asegura Acción Nacional, a un berrinche arrebatado, luego de que no le dieron una diputación federal plurinominal como lo exigía. Cabe hacer mención de que el escaño que tiene en el Senado de la República proviene también de un regalo que le llegó vía la tradicional representación proporcional. Esto no debe sorprender a nadie. La clase política actual está plagada de “chapulines” que, al no lograr sus propósitos de que sus partidos los conserven como mantenidos del erario, saltan a otros organismos de estos para así continuar con esa vida de cínica tranquilidad que da el estar en el servicio público, sin muchos méritos que digamos. En todas partes hay ejemplos. Ahí están los casos de Morena, de Movimiento Ciudadano, de Nueva Alianza y otros más, que tienen entre sus filas, como dirigentes o militantes distinguidos, a gente que salió frustrada y refunfuñando del PRI, del PAN y del PRD porque ahí no les dieron oportunidad de llegar a un cargo desde el cual puedan mantenerse sin trabajar. Delo por hecho que la senadora del cuento será candidata a algún puesto de elección popular, y si no, de todas maneras habría “trabajo” asegurado de ganar AMLO el proceso de este año. Este tipo de espectáculos deprimentes son los que le restan credibilidad al líder de Morena, a quien no se le puede cuestionar el avance logrado de nuevo ante el inminente proceso electoral. Pero tiene abierta la puerta trasera para que entren por ahí todos los que están saliendo corridos y resentidos de los demás partidos, y eso lo único que está consiguiendo es que siga la mescolanza de corruptos que se niegan a separarse de las oficinas de gobierno. A esa gente no se le puede creer ni la hora. Todos aquellos que han saltado de uno a otros partidos serán siempre desconfiables. Sea quien sea. Así emitan discursos candentes y encendidos en contra de los gobiernos en turno, finalmente son gente comodina, de pensamiento ruin y un auténtico riesgo para quienes sueñan en un eventual cambio en el sistema de gobierno. Aquí también hay de esos.

Cuestión de checar el panorama


Contraportada Guaymas 22 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Mediante boletín emitido por la Dirección de Seguridad Pública de Guaymas, el comandante José Norman Castillo Medrano dijo que Guaymas no se encuentra en estado de indefensión en seguridad pública, aunque --dice el documento-- “no se pueden echar las campanas al vuelo” en ese renglón, en el cual, se agrega, se está trabajando sin descanso alguno. Se refirió el jefe policiaco a que existe una buena coordinación con el Gobierno Federal a través de la Secretaría de MarinaArmada de México, y con la Fiscalía General del Estado, lo que ha permitido --reza el boletín-- dejar fuera de circulación a decenas de presuntos delincuentes. Castillo Medrano mencionó algunos sucesos ocurridos hace tiempo ya, como el asalto bancario en el que murió joven maestra y del que, supuestamente, se ubicó y detuvo a los presuntos responsables; a los casos de corrupción policiaca que ha derivado en la suspensión de algunos elementos, y también al hallazgo de osamentas en el Cañón del Nacapule, un tema que ha impactado profundamente a la sociedad guaymense. Es menester, sin embargo, hacer algunas precisiones en torno a los puntos que toca el comandante. El comisario de Seguridad Pública dice que Guaymas NO está en estado de indefensión de frente a la delincuencia, algo que tendría que discutirse sobre la mesa y hacer una minuciosa revisión de los hechos ocurridos a partir del momento en que asumió la dirección policiaca local. Hablar de estado de indefensión es relativo. Decenas, cientos y quizá millares de guaymenses han sido objeto de robos, no sólo de los tipificados como comunes, sino también con violencia. Los asaltos a mano armada (un cuchillo simple es un arma que puede ser mortal) en contra de tiendas de auto servicio o de cualquier cristiano que se atreva a deambular en horas de la noche, son cosa de todos los días. Ahí es donde se cuestiona la declaración en torno a que no existe indefensión. Hay que anotarle un punto a favor a la policía cuando detiene a un maleante acusado (y en ocasiones hasta confeso) de haber cometido un delito. Pero la actitud asumida por los agentes del ministerio público amparados en el nuevo Sistema de Justicia Penal, que regresa a la libertad a los “malandros” en cuestión de horas, deja totalmente desamparadas a sus víctimas, sin las propiedades que les fueron robadas y, peor todavía, con los responsables deambulando tranquilamente por las calles. El tema de los desaparecidos se “cocina” aparte. Son temas de mayor envergadura en los que la policía municipal poco puede hacer. Ahí la indefensión se da entre las familias de quienes están involucrados en asuntos más delicados. Pero en lo que corresponde al ámbito municipal, creo que sí estamos pasando por una crisis de inseguridad. Que se deriva de varios factores, como las adicciones, el alcoholismo y la indigencia, pues sí. Pero de cualquier forma, la diaria actuación de ese tipo de delincuentes, y la forma en que son protegidos por las mismas autoridades, sí da a la comunidad un estado de indefensión que empieza a reventar, manifestándose a través de las golpizas que se han asestado a quienes han sido sorprendidos por las víctimas y sus vecinos.

Aún hay saldo en contra respecto a eso.


Contraportada Guaymas 24 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada La reflexión política, la que se intenta hacer con seriedad, tiene que ser en estricto apego a los elementos que existen para hacerlo. En tiempos electorales, los analistas brotan por todas partes, pero por lo regular, son cavilaciones derivadas de la tendencia política, lo que les resta objetividad, imparcialidad y ecuanimidad. Las opiniones más valederas son las que no tienen un color específico. Muchos somos los que lo intentamos, pero muy pocos pueden considerarse realmente serios en su proceder. De nuestra parte, a diferencia de algunas opiniones hechas al vapor, sólo tratamos siempre de juzgar en base a un criterio muy personal, aunque para algunos suene equivocado. Cada quien tiene su razón y el derecho a defenderla. Y bajo esa perspectiva es que llama profundamente la atención el hecho de que, desde el seno del PRI Guaymas y en algunos puntos de la capital sonorense, se dé por descontado que Susana Corella Platt será postulada como candidata a la alcaldía local. Lo menos que se contempla para la señora es que será competidora por la diputación local. De una u otra forma, la ubican ya dentro de las boletas electorales de julio próximo. Con el respeto que me merece por tratarse de una dama en toda la extensión de la palabra, pero creo que el presente ciclo electoral no tiene un balance positivo para la señora. No es un simple decir, ni mucho menos. Es cuestión de analizar la participación que ha tenido en política desde que inició como regidora en el cabildo que encabezó Antonio Astiazarán Gutiérrez, de donde salió como alcaldesa sustituta. Tomando como punto de partida que como aspirante a la curul del Congreso de la Unión los votos no le favorecieron en el Municipio de Guaymas, se puede decir que arrancó entonces “con el pie izquierdo”. Aun así, la representatividad de 39 municipios se veía como una buena prueba para conocer su trabajo dentro del quehacer público. Aún no la supera. Su accidentado paso por la diputación federal la ha valido una gran popularidad, pero en contra. Las atropelladas respuestas a un medio de comunicación, cuando dijo que los casi 150 mil pesos mensuales que gana como tal no le alcanzan para cubrir sus gastos, le costó la crítica incluso allende las fronteras. El tema se manejó con sorna, pero también molestó bastante a numerosos sectores de la población. Fue un craso error. Más recientemente, anunció una mega obra con un costo millonario en exceso: un puente metropolitano en la carretera GuaymasEmpalme con un presupuesto considerado en 90 millones de pesos. Y también exhibe como logro el proyecto en marcha en el malecón turístico del cual poco se sabe. En términos generales, poco capital político como para lanzarse en búsqueda de un triunfo en la disputa por la alcaldía, si tomamos en cuenta que, al menos con lo que costará el citado puente, pudo haber mucho muchísimo más por obras de beneficio colectivo. Se fue por el relumbrón. Una aventura así podría ser la tumba de su todavía incipiente carrera política. Si la idea es conservarla en el servicio público, quizá sería mejor buscarle una diputación local de representación proporcional o algo así. Incluso hasta una regiduría. Exponerla en estos momentos a un encuentro electoral la coloca en grave riesgo de caer derrotada, como ya le ocurrió aquí cuando buscó la diputación federal, pues. Ganó en los demás municipios. En Guaymas la gente buscó otras alternativas. La política es de conveniencias, de intereses, y bueno, en el lado opuesto, de oportunidades y trabajo. Los tiempos actuales ya no son como antes, en que sólo se nombraban a candidatos y su llegada a los puestos escogidos era mero protocolo.

Ahora hay que sufrir para merecer. Y mire que la gente hoy vota por quien quiere, no por quien los obligan.


Contraportada Guaymas 26 de enero de 2018

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Columna Contraportada ¿Por qué creo que Antonio Francisco Astiazarán Gutiérrez es de lo poco valioso que tiene la clase política actual? Porque el conocido y reconocido guaymense ha sido de los muy pocos que han dejado huella a su paso por los diversos cargos públicos que ha tenido en su trayectoria dentro de este quehacer. Y no es cuestión de inventar, ni mucho menos. Como alcalde, y sin mencionar las demás obras que se dieron durante su administración, fue quien llevó a buen término un proyecto que había resultado accidentado hasta el momento. La construcción del malecón turístico de Guaymas es, sin duda alguna, la obra de mayor relevancia que Guaymas ha tenido en los últimos veinte o más años. Este trabajo vino, sin duda alguna, a cambiar la fisonomía de nuestra ciudad. Como diputado federal, tengo la absoluta certeza de que fue el aliado más sólido que ha tenido, hasta ahora, el más grande benefactor guaymense Fray Ivo Toneck. Al margen del resto del trabajo presentado por Toño, me consta que nunca le dio la espalda al fraile franciscano, y cumpliendo con su compromiso, gestionó millones de pesos que hoy se plasman en obras como la Orquesta Filarmónica y Coros del Estado de Sonora, el Auditorio Cívico “Fray Ivo Toneck”, y el Conservatorio de Música de Guaymas, hoy inconcluso tras el desprecio de la actual diputada Susana Corella Platt para apoyar el seguimiento al proyecto. De esos políticos que muestran seguridad en sí mismos y que no se andan con evasivas a la hora de dar explicaciones, es de los pocos que enfrenta la crítica con madurez y responsabilidad. Recuérdese cuando, con documentos a la mano, desbarató duras críticas de un medio de comunicación, llegando incluso a dejar con la boca cerrada al ex alcalde César Lizárraga Hernández, quien quiso sacudirse culpas colgándose de esa coyuntura. Por eso, creo que a Guaymas y a Sonora le haría muy bien que Toño fuera senador por nuestro Estado. Soy crítico de la clase política actual, pero también sostengo que no todos “están cortados con la misma tijera”. Hay sus excepciones, y en lo personal, creo que Toño es una de ellas. … ¿Qué tipo de negociación política están armando en Guaymas con respecto a la presidencia municipal? Mire que ahora sí descontrolan con lo que estamos viendo. Por un lado, trasciende (según analistas) que el Partido Verde Ecologista definirá las candidaturas de la alianza con el PRI en Guaymas, y al mismo tiempo, dicen que Acción Nacional ya le dio el “visto bueno” al alcalde Lorenzo De Cima para que busque su reelección. ¿Será que el PRIAN ya negoció Guaymas a favor de Sara o Sergio?

Porque así las cosas, ni rojos ni azules llegarían bien al proceso.


Contraportada Guaymas 29 de enero de 2018

Columna Contraportada Lo que estamos viendo en estos momentos de precampañas en los partidos políticos, no es más que el preludio de lo que se espera para el arranque formal de los trabajos de proselitismo. Hoy en día, hacer campaña se circunscribe única y exclusivamente a denigrar, injuriar y vilipendiar a los candidatos contrarios, en medio de una pobreza vergonzosa y pusilánime de propuestas ciudadanas, pero con la ambición desmedida de estar dependiendo del erario. Desde que a los tres niveles de gobierno la corrupción llegó para quedarse, la búsqueda del poder público se convirtió en un escenario de enfrentamientos encarnizados y rivalidades degradantes. La clase política actual es la más cínica y desvergonzada de la que se tenga memoria. Hoy, la inmensa mayoría de los hombres y las mujeres que se mueven dentro de todo esto, son perversos insaciables y codiciosos del dinero ajeno. Vulgares ladrones, pues. Los tiempos en que los candidatos salían a las calles a buscar el voto ofreciendo alternativas para tratar de mejorar el ejercicio gubernamental, se terminaron desde hace buen rato. El crimen de Luis Donaldo Colosio Murrieta, el del diputado electo en Ciudad Obregón, Eduardo Castro Luque en 2012, y muchos otros más, son la muestra de que el ansia por el poder no conoce límites. Hoy en día, al enemigo se le derrota, no con buenas propuestas para el potencial electorado, sino buscando el más calumnioso de los descréditos, no sólo en contra de la persona que busca ganar la elección, sino también de todos los que lo rodean, inclusive familiares. Y lo peor de todo es que los más ambiciosos son los que señalan “con índice de fuego” a los corruptos, en un alarde descarado de que “la zorra nunca se ve la cola”. Vivimos en un país donde la vergüenza quedó ya literalmente en el olvido. Hasta este momento, son contados con los dedos de las manos los que aspiran a puestos de elección popular que pueden presumir honestidad y responsabilidad. Pero aún en estos privilegiados casos, las estrategias perversas e inmorales ya se están preparando para hacer uso de ellas en su momento. Aquellos que traten de hacer una campaña limpia, tienen que considerar cómo van a enfrentar la calumnia, el infundio y hasta la mentira, recursos actuales de toda campaña proselítica. El dinero público, a diferencia de lo que dijo Enrique Peña Nieto, es una “gallina de los huevos de oro” que no se termina, porque si así fuera, muy pocos serían los que se atreverían a buscar un cargo público. Y para llegar, hay que difamar y maldecir a los contrarios antes que --al menos-- ofrecer un trabajo limpio y honesto. Prometer nunca ha empobrecido, pero hoy en día ni siquiera eso hacen los candidatos. Compromisos al margen. Hay qué llegar a como dé lugar. Los únicos que podrían marcar una diferencia en 2018 son aquellos (muy pocos) que han hecho una trayectoria limpia como servidores públicos, y los auténticamente independientes, no los que dicen haberse separado de sus partidos políticos, porque esos ya vienen contaminados. Los que nunca han participado en política, pueden ser los que finquen las bases para una mejor práctica de esta. Los que viven de ella, son los verdaderos enemigos de México. ….. Me comenta un amigo cercano, en pocas palabras: “Por Meade no, porque será el continuismo de Peña Nieto. Por Anaya menos; es un chamaco necio y caprichoso. Pero tampoco por “El Peje”; ese dice que en cuanto llegue ya no habrá corrupción en ninguna parte. ¡Ni que fueran enchiladas!”

Total, que ya me puso a pensar otra vez.

Columna digital enero 2018  
Columna digital enero 2018  
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