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Contraportada Guaymas 9 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Fue una ocasión en la que estaba integrado un servidor al comité organizador del Carnaval de Guaymas. Al frente estaba Lorena Acuña, y un grupo más de personas, entre ellas el infaltable José Antonio González Valdez “El Chorizo”. Alguien hizo una publicación bastante hiriente, dibujando un retrete asqueroso comparándolo con el personal del organismo. Un periodista hoy desaparecido, “se colgó” de esa publicación para hacer un comentario mordaz en contra de quienes formábamos el equipo, dentro del programa de Germán Carlos Hurtado (+). No sé cómo describir lo que sentí cuando German, textualmente citó: “discúlpame, pero por mi amigo Victor yo meto las manos a la lumbre”. Ocasionalmente escuchamos refranes y no les damos la importancia que realmente tienen. Que mi inolvidable amigo Germán haya pronunciado esas palabras, me sirvió para confirmar la ya de por sí sólida amistad que llevaba con él. Es algo que no se olvida jamás. Por eso lo recuerdo siempre con nostalgia, aprecio y un profundo respeto. Consecuencia de la amistad con Germán, desde hace años empecé a tener tratos similares con su hijo, el doctor Germán Carlos Boneo. Muy al margen del trabajo que cada uno desempeña por su cuenta, creo que hemos logrado afianzar una amistad que nos ha permitido conocernos bastante bien uno al otro. Por eso, ahora que escucho que a Germán se le viene mencionando insistentemente como una persona a quien debiera dársele una oportunidad en el servicio público, creo que sería un justo reconocimiento a su trayectoria, tanto como persona, como funcionario y también como político. Germán ha sido ya consejero nacional del PRI, delegado del mismo partido en estados como Baja California Sur, y cuenta con una vasta experiencia en estas lides. Pero hay otras características más importantes aún. Germán es de los pocos que se atreven “a poner los puntos sobres las íes” cuando sus compañeros de partido fallan a los principios ideológicos del mismo. Algunos se atreven a decir a sus espaldas “por eso nadie lo quiere”. Hay a quienes no les gusta que les digan sus verdades de frente. Y no soportan que “Germancito”, como le dicen, “no tenga pelos en la lengua”. En el servicio público, hay que recordar el trabajo que realizó como director del Centro de Salud de Empalme, por sólo mencionar algo. La transformación que sufrieron esas instalaciones hasta la fecha aún le son reconocidas. Y nunca nadie se atrevió a hacerle algún señalamiento de malos manejos o cosas por el estilo. Sólo se manifestaron en su contra los que fueron objeto de sus propósitos de corregir errores y fallas. En múltiples ocasiones lo he comentado. El PRI tiene poco material humano para el próximo proceso electoral. Sobran dedos de las manos para contarlos. Y precisamente por eso tiene que buscar entre sus cuadros menos exhibidos a la gente que pueda garantizarles triunfos en este año. No necesitan andarse rascando la cabeza ni buscando el acomodo de muchos léperos vividores de la función pública para salir avantes en la jornada electoral. Gente la tienen. Cuestión de dejar que llegue gente que está identificada para bien ante la comunidad y hacer a un lado intereses particulares. La mesa podría estar servida

Columna digital 9 de enero de 2018  
Columna digital 9 de enero de 2018  
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