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Contraportada Guaymas 22 de enero de 2018 ·

Columna Contraportada Mediante boletín emitido por la Dirección de Seguridad Pública de Guaymas, el comandante José Norman Castillo Medrano dijo que Guaymas no se encuentra en estado de indefensión en seguridad pública, aunque --dice el documento-- “no se pueden echar las campanas al vuelo” en ese renglón, en el cual, se agrega, se está trabajando sin descanso alguno. Se refirió el jefe policiaco a que existe una buena coordinación con el Gobierno Federal a través de la Secretaría de MarinaArmada de México, y con la Fiscalía General del Estado, lo que ha permitido --reza el boletín-- dejar fuera de circulación a decenas de presuntos delincuentes. Castillo Medrano mencionó algunos sucesos ocurridos hace tiempo ya, como el asalto bancario en el que murió joven maestra y del que, supuestamente, se ubicó y detuvo a los presuntos responsables; a los casos de corrupción policiaca que ha derivado en la suspensión de algunos elementos, y también al hallazgo de osamentas en el Cañón del Nacapule, un tema que ha impactado profundamente a la sociedad guaymense. Es menester, sin embargo, hacer algunas precisiones en torno a los puntos que toca el comandante. El comisario de Seguridad Pública dice que Guaymas NO está en estado de indefensión de frente a la delincuencia, algo que tendría que discutirse sobre la mesa y hacer una minuciosa revisión de los hechos ocurridos a partir del momento en que asumió la dirección policiaca local. Hablar de estado de indefensión es relativo. Decenas, cientos y quizá millares de guaymenses han sido objeto de robos, no sólo de los tipificados como comunes, sino también con violencia. Los asaltos a mano armada (un cuchillo simple es un arma que puede ser mortal) en contra de tiendas de auto servicio o de cualquier cristiano que se atreva a deambular en horas de la noche, son cosa de todos los días. Ahí es donde se cuestiona la declaración en torno a que no existe indefensión. Hay que anotarle un punto a favor a la policía cuando detiene a un maleante acusado (y en ocasiones hasta confeso) de haber cometido un delito. Pero la actitud asumida por los agentes del ministerio público amparados en el nuevo Sistema de Justicia Penal, que regresa a la libertad a los “malandros” en cuestión de horas, deja totalmente desamparadas a sus víctimas, sin las propiedades que les fueron robadas y, peor todavía, con los responsables deambulando tranquilamente por las calles. El tema de los desaparecidos se “cocina” aparte. Son temas de mayor envergadura en los que la policía municipal poco puede hacer. Ahí la indefensión se da entre las familias de quienes están involucrados en asuntos más delicados. Pero en lo que corresponde al ámbito municipal, creo que sí estamos pasando por una crisis de inseguridad. Que se deriva de varios factores, como las adicciones, el alcoholismo y la indigencia, pues sí. Pero de cualquier forma, la diaria actuación de ese tipo de delincuentes, y la forma en que son protegidos por las mismas autoridades, sí da a la comunidad un estado de indefensión que empieza a reventar, manifestándose a través de las golpizas que se han asestado a quienes han sido sorprendidos por las víctimas y sus vecinos.

Aún hay saldo en contra respecto a eso.

Columna digital 22 de enero de 2018  
Columna digital 22 de enero de 2018  
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