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Contraportada Guaymas 15 de mayo de 2018

Columna Contraportada

Puedo no comulgar con las ideas de Andrés Manuel López Obrador, incluso considerar que no sea la persona que necesita México para superar todos los problemas que enfrenta el país. Pero nunca estaré de acuerdo en que, para evitar que llegue a la Presidencia de la República se estén utilizando estrategias tan infames, tan degradantes y afrentosas para una clase política actual que está aterrada ante la posibilidad de que el voto le resulta favorable el próximo primero de julio. Le explico mejor: tengo amigos en todos los partidos políticos. Me gusta conversar con ellos porque, de la discusión hacemos una conversación divertida. Nos damos las contras y alegamos fuerte, pero sin llegar jamás a molestarnos por las opiniones adversas. Pero lo que me dijo uno de ellos esta mañana sí me mortificó bastante: textualmente me comentó que el plan es que la votación para AMLO no sea tan contundente para así impedirle llegar a la silla presidencial. Es decir, los equipos de campaña de los candidatos contrarios saben que la tendencia mayoritaria es a favor de López Obrador. Hace unas semanas comenté aquí mismo que hoy como nunca tiene posibilidades de ganar. Pues todavía le agregó algo más mi amigo: sí, lo más seguro es que gane en las urnas, pero no que llegue a ser Presidente de México. No, no me asusta lo que me dijo. De antemano se sabe que quien rige los resultados de un proceso de votaciones es el sistema político mexicano. El gobierno, pues. Pero esto nos clarifica más la postura que asumió el candidato presidencial al referirse a “soltar el tigre” en caso de que se proceda de semejante naturaleza. Lo que dice López Obrador es que hay que respetar un proceso que se presume democrático. Lo reitero: el ingreso de gente nociva, basura que nunca se acaba de los otros partidos políticos, al partido propiedad de Andrés Manuel, le resta mucha credibilidad a su proyecto. Eso inhibe a mucha gente que ha creído en él. Pero si aun así, las tendencias le siguen favoreciendo, entonces sí es para preocuparse que ya se esté preparando un fraude electoral. Si esto ocurre, el desorden social puede ser de pronósticos reservados. Sé que puedo pecar de iluso, pero yo sigo creyendo que sí se pueden sanear los procesos electorales en México. Muchos países en el mundo han sufrido cambios que nadie concebía. Muchas naciones han logrado recomponer sus economías internas con el arribo de ideas diferentes al gobierno tradicional. Y si la democracia te abre las posibilidades para conseguirlo, ¿por qué no intentarlo? Sí, lo sé. Hay intereses muy poderosos de por medio. Pero si es la sociedad la que lo exige… ¿por qué no?

Columna digital 15 de mayo de 2018  
Columna digital 15 de mayo de 2018  
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