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Contraportada Guaymas 14 de mayo de 2018

Columna Contraportada

Es en serio. Creo que nunca como hoy se había visto tanta agresividad, tanta violencia y tanto encono en una campaña política. Si antes creíamos que la pasión se desbordaba, hoy el control está literalmente perdido, de tal forma que, lejos de hacerse propuestas que alienten al voto, el escenario es de enfrentamientos salvajes, irrespetuosos e infames en algunos casos. ¿De dónde vienen las campañas negras? Todavía cuando los tiempos de Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo y Miguel de la Madrid Hurtado, cuando el PRI era el partido que tenía bajo su más estricto control el gobierno de los tres niveles en todo el territorio nacional, las campañas ofrecían, al menos, algo interesante en materia de propuestas, aunque finalmente los tres mencionados fueron los primeros en abusar del poder para beneficio económico propio. Cuando Carlos Salinas de Gortari asumió el poder, enfermo de obsesión dictatorial, empezó la descomposición política del país. Surgieron auténticos opositores, como el inolvidable “Maquío”, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, que empezaron a buscar la posibilidad de conseguir un cambio en la forma de hacer gobierno. La izquierda empezó a tomar un poco más de fuerza, aunque en muchos casos evidentemente manipulada por el gobierno mismo. A medida que fue pasando el tiempo, la corrupción invadió por completo las instancias de gobierno. Hoy igual roba a manos llenas un funcionario público desde una Secretaría de Estado o un cargo en las cámaras legislativas, como un agente de Tránsito al automovilista o el “inspector” de vendedores ambulantes a los mini-comerciantes. Hoy todo está podrido dentro de las dependencias oficiales. Y al darse el enriquecimiento inexplicable como una constante en la función pública, del nivel que sea, hoy la lucha por estar dentro del poder es a muerte. Las campañas negras son el resultado de la ambición desesperada por depender del erario. La vocación de servicio ni siquiera existe en el diccionario de quienes pelean de la peor forma la victoria en las urnas. Hay que decirlo tal cual es: el ejercicio decente del gobierno en México existe de manera muy muy escasa. Quienes pelean la victoria arremetiendo en contra de sus opositores, sólo buscan una cosa: llegar a donde está el dinero público para hacer uso indebido de él. Lo que hoy están haciendo, de ofenderse unos a otros, muy lejos de ofrecer una alternativa de solución para todos los grandes problemas que tiene México, corrobora una vez más lo que tanto hemos dicho en este mismo espacio: no hay peor clase política que la actual.

Columna digital 14 de mayo de 2018  
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